Europa es un continente con un alto nivel de vida pero también tiene muchas personas en situación vulnerable: en 2024, 93,3 millones de personas en la UE estaban en riesgo de pobreza o exclusión social, el 21,0% de la población (tasa AROPE), según Eurostat. Un dato que incluye los europeos que sufren una de estos tres situaciones: pobreza monetaria (ingresar menos del 60% de la renta media de cada país UE), carencia material severa (problemas para comer adecuadamente, afrontar gastos o mantener la vivienda a una temperatura adecuada) o bajo nivel de empleo (trabajar menos del 20% potencial). De 2025 no hay todavía datos europeos, pero sí de España: el porcentaje de españoles en riesgo de pobreza o exclusión social fue del 25,7%, según el INE, bajando sólo una décima respecto a 2024 (25,8%, cuando éramos el 4º país UE con más riesgo de pobreza, tras Bulgaria, Rumanía y Grecia). Pero como ha crecido la población española en 2025 (+ 442.428 habitantes), ahora hay más españoles en riesgo de pobreza (12.739.676 personas) que en 2024 (12.675.100).
jueves, 12 de febrero de 2026
La pobreza se estanca
Europa es un continente con un alto nivel de vida pero también tiene muchas personas en situación vulnerable: en 2024, 93,3 millones de personas en la UE estaban en riesgo de pobreza o exclusión social, el 21,0% de la población (tasa AROPE), según Eurostat. Un dato que incluye los europeos que sufren una de estos tres situaciones: pobreza monetaria (ingresar menos del 60% de la renta media de cada país UE), carencia material severa (problemas para comer adecuadamente, afrontar gastos o mantener la vivienda a una temperatura adecuada) o bajo nivel de empleo (trabajar menos del 20% potencial). De 2025 no hay todavía datos europeos, pero sí de España: el porcentaje de españoles en riesgo de pobreza o exclusión social fue del 25,7%, según el INE, bajando sólo una décima respecto a 2024 (25,8%, cuando éramos el 4º país UE con más riesgo de pobreza, tras Bulgaria, Rumanía y Grecia). Pero como ha crecido la población española en 2025 (+ 442.428 habitantes), ahora hay más españoles en riesgo de pobreza (12.739.676 personas) que en 2024 (12.675.100).
lunes, 17 de junio de 2024
España, tercer país con más pobreza de Europa
Europa es, con Norteamérica, la región más rica del mundo, pero también tiene mucha pobreza, aunque no se habló de ella en las elecciones europeas. En 2023 había en la UE 94,6 millones de europeos “pobres”, un 21,4% de toda la población que está en riesgo de pobreza o exclusión social, según las estadísticas europeas (Eurostat). Y aunque son 700.000 europeos “pobres” menos que en 2022, la cifra ha aumentado en 2,2 millones de pobres desde 2019 (cuando había 92,4 millones de pobres en la UE-27), por las consecuencias negativas de la pandemia y la alta inflación en los hogares más vulnerables.
jueves, 11 de mayo de 2023
Menos pobreza pero más desigual por regiones
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| Enrique Ortega |
La evolución de la pobreza tiene mucho que ver con la política económica que se aplica en los paises. Así, en la anterior crisis financiera de 2008, los ajustes y recortes que se impusieron en todo el mundo, y especialmente en la Europa del sur, provocaron un aumento de la pobreza, sobre todo en España: la tasa AROPE, el porcentaje de españoles "en riesgo de pobreza o exclusión social" saltó del 23,8% en 2008 al 29,2% en 2014, según Eurostat. Después, la ligera recuperación de la economía rebajó las cifras de pobreza, hasta el 26,2% en 2019. Pero llegó otra crisis, con la pandemia y la inflación, y la tasa de pobreza volvió a subir en 2021 (27%) y 2021 (27,8%), aunque finalmente ha bajado en 2022 (al 26% de los españoles, una tasa de pobreza inferior a la de 2019), gracias a que en esta nueva crisis se ha optado (en Europa y en España) por ayudas públicas que han beneficiado a los más vulnerables.
¿Cómo se mide la pobreza? Europa utiliza un indicador, la tasa AROPE (en inglés, “personas en riesgo de pobreza o exclusión social”), que mide 3 indicadores: pobreza monetaria (personas que ingresan menos del 60% de la media del país), bajo nivel de empleo (trabajar menos del 20% de la jornada normal) y privación material severa (no poder atender 4 gastos básicos de 9, desde comer carne a pagar recibos) y. Si alguien cumple 1 de estos 3 indicadores, es oficialmente “pobre” o “en exclusión social”. Y según Eurostat, en Europa había 109,2 millones de pobres (un 21,7% de la población) en 2021. Y el INE acaba de publicar los datos de España para 2022, que señalan un 26% de españoles en situación de pobreza o exclusión social, 12.300.000 españoles, 840.000 menos que en 2021. Tras dos años subiendo (2020 y 2021), por la pandemia y la inflación disparada, la pobreza ha tenido en 2022 el mayor descenso (-1,8%) desde 2015.
A pesar de este descenso de la pobreza en 2022, España es el 4º país europeo con la más alta tasa de pobreza (AROPE), según los últimos datos publicados por Eurostat, los de 2021: entonces teníamos una tasa de pobreza del 27,8%, muy por encima de la media UE-27 (21,7%) y de paises como Alemania (21% de pobreza AROPE), Francia (19,2%) o Italia (25,2%), siendo sólo superados por la pobreza en Rumanía (34,5%), Bulgaria (31,7%) y Grecia (28,3%). Y aunque haya bajado la tasa en 2022, todo apunta a que también habrá bajado en la mayoría de Europa, con lo que seguiremos entre los paises con más pobreza.
Vayamos a los tres componentes de esta pobreza, los 3
indicadores que integran la tasa AROPE. El primero y principal, la pobreza monetaria, las personas consideradas “pobres” porque ingresan menos del 60% de la renta
media del país (menos de 841 euros al mes los solteros y 1.765 euros las
familias con 2 hijos). En 2022, eran
el 20,4% de la población (frente al
21,7% en 2021 y el 20,7% en 2019), 9.676.000
españoles “pobres”, 609.000 menos que en 2021, según acaba de publicar el INE.
El perfil de estos “pobres” monetarios son principalmente mujeres (21,1% son pobres frente al 19,8% de los hombres) y superan la tasa media de pobreza los niños y adolescentes (27,8% de los menores viven en hogares “pobres”: 2,2 millones de niños y jóvenes con menos de 18 años), las mujeres solas con niños (43,2% son pobres), las personas que viven solas (25,7% son pobres, los extranjeros (el 52,6% de los inmigrantes de fuera de la UE y el 35,2% de inmigrantes europeos), las personas con poca formación (son pobres el 29,2% de los que sólo tienen primaria y el 24% de los que tienen sólo la 1ª etapa de secundaria, bajando al 10% entre los universitarios), los parados (el 41,7% son “pobres”) e incluso los que tienen un trabajo: el 12,5% de los ocupados son “pobres”, casi 2,5 millones de personas que trabajan. Y sólo son “pobres” el 15,1% de los jubilados, según el último informe de la Red Europea contra la Pobreza (EAPN-ES).
Vayamos al 2º indicador de pobreza o exclusión social, el que incluye a los españoles que viven en hogares con baja intensidad de empleo, que trababan menos del 20% de lo que podrían (subempleo), ganen lo que ganen. El INE estima que son el 8,6% de la población, 4.079.000 personas. Este indicador ha mejorado más que el de la pobreza monetaria, gracias a la importante creación de empleo: era del 11,6% en 2021 y han bajado los que viven en hogares con poco empleo en 1,1 millones de personas.
El tercer indicador de la pobreza mide las personas que tienen una carencia material severa en 7 de los 13 indicadores que se miden, al margen de lo que ganen: son el 7,7% de la población, 3.652.000 españoles, un porcentaje que lleva dos años bajando (era el 8,5% en 2020) y es ahora como en 2019. Pero ojo, han empeorado algunas carencias que son importantes. Así, han subido en 2022 las personas que no pueden mantener una temperatura adecuada en su hogar (el 17,1% de la población, 8,1 millones), las personas que no pueden permitirse una comida con carne, pollo o pescado cada 2 días (el 5,4%, ojo: 2,5 millones de españoles), los que no pueden hacer frente a gastos imprevistos (35,5%, 16,8 millones), los que no pueden permitirse tener una semana de vacaciones al año (33,5%, 15,9 millones de españoles) o los que no pueden tener coche (5%,2,3 millones de personas). Sólo ha bajado el porcentaje de los que se retrasan en el pago de recibos (todavía un 11,6%, 5,5 millones de españoles) y los que no pueden comprar un ordenador (el 5,8%, 2,75 millones).
Hay personas que cumplen las tres condiciones (pobreza monetaria, bajo nivel de empleo y carencias materiales: sólo el 1,5%, 711.470 personas), otras que cumplen dos (el 15%) y otras que cumplen una (la pobreza monetaria incluye al 20,4%, 9,67 millones de españoles), suficiente para ser considerados en situación de pobreza y exclusión social.
Aunque el indicador español de pobreza haya mejorado en 2022, hay que resaltar que persiste la desigualdad entre regiones. Y que en 5 zonas de España se ha agravado la pobreza “monetaria” (personas que ingresan menos del 60% de la media) en 2022: Melilla (34,5%,+4,4%), Ceuta (34,8%,+2,5%), la Rioja (34,8%, +2,5%), Navarra (10,9%, +1,1%) y Canarias (29,4%, +1%). Y hay 7 autonomías donde en 2022 había más pobreza monetaria que en 2019, antes de la pandemia, la mayoría de ellas las autonomías más ricas: Baleares (+4,9%), Castilla y León (+4,9%), la Rioja (+4,3%), Navarra (+3,2%), País Vasco (+2,2%), Canarias (+0,9%) y Cataluña (+0,6%), según el INE.
Al margen de estos cambios en la pobreza en los últimos años, la realidad es que persiste la desigualdad histórica en su reparto, las 3 Españas. Así, si tomamos el indicador AROPE global, el 26% de pobreza o exclusión social en 2022, hay 8 regiones españolas con mucha más pobreza que la media: Melilla (41,3% son “pobres”), Ceuta (40,2%), Extremadura (36,9% son “pobres”), Canarias (36,2%), Andalucía (35,8%), Castilla la Mancha (31,6%), Murcia (31%) y Comunidad Valenciana (31% “pobres”). Y existe la otra España, 7 autonomías donde hay poca pobreza: Navarra (14,5%), País Vasco (15,7%), Cantabria (19,5%), Aragón (19,1%), Madrid (20,3), Cataluña (20,4) y La Rioja (20,9%). Y una España intermedia, con una tasa de pobreza AROPE superior a la europea pero inferior a la España atrasada: Baleares (21,5%), Castilla y León (22,1%), Galicia (23,6%) y Asturias (25,3%). Un buen tema para debatir en esta campaña electoral del 28-M.
En paralelo a esta estadística sobre la pobreza, el INE informa también de otro indicador: las personas que llegan con dificultad a fin de mes, un dato muy revelador de la calidad de vida y la capacidad ante imprevistos de los españoles. Y un indicador que ha empeorado en 2022: han subido del 44,9% de la población (2021) al 47,8%, 22.672.923 españoles con problemas para llegar a fin de mes (1,39 millones más que en 2021). La estadística los reparte entre los que llegan a fin de mes “con cierta dificultad” (el 25,7%, frente al 23,3% en 2021), los que llegan “con dificultad” (el 13,4%, frente al 12,8% en 2º21) y los que llegan a fin de mes “con mucha dificultad (4,1 millones de españoles, el 8,7%, frente al 8,8% en 2021). La alta inflación, el encarecimiento de los alquileres y las hipotecas más el estancamiento de los salarios explican que casi la mitad de españoles (47,8%) tengan problemas para llegar a fin de mes. Y aquí también hay grandes diferencias regionales: lo sufren más de la mitad de la población en Canarias (el 60,7%), Ceuta (60,3%), Murcia (58,3%), Extremadura (55,7%) y Andalucía (54,5%), mientras sólo afecta a un tercio en el País Vasco (31,59%), La Rioja (36%), Aragón (38,9%) y Navarra (39,5%), según la EAPN-ES.
Otro indicador clave que ha mejorado en 2022 es la desigualdad, una de las grandes secuelas de todas las crisis. Una primera forma de medirlo es el indicador S80/S20, la proporción de ingresos que tiene el 20% más rico de la población sobre el 20% más pobre: en 2008, antes de la crisis financiera, ingresaban 5,6 veces más y después, la desigualdad subió hasta ingresar 6,9 veces más en 2015. Con la recuperación, la desigualdad bajó a 5,9 veces en 2019, pero volvió a subir con la COVID, a 6,2 veces en 2021, bajando ahora a 5,6 veces en 2022, el mismo índice de desigualdad que antes de la crisis financiera, según la EAPN-ES. Otra forma de medirlo, el índice de Gini (cuanto más bajo, menos desigualdad) nos dice lo mismo: en 2008 estaba en 32,4, subió a 34,7 en 2014, bajó a 33 en 2019, se mantuvo así en 2021 y ha bajado a 32 en 2022, el valor más bajo de toda la serie del índice. A pesar de la mejoría, España ocupa el 4º lugar en el ranking europeo de más desigualdad (2021), tras Letonia (35,7), Lituania (35,4) y Rumanía (34,3), por encima de la media europea (30,1 índice Gini) y de Italia (32,9), Alemania (31,2) y Francia (29,3), según el último dato de Eurostat.
Aunque tenemos más pobreza y más desigualdad que la mayoría de Europa, España ha mejorado en ambos problemas, gracias a la distinta política adoptada en Europa contra la pandemia y la inflación, aprobado un ambicioso Plan de Recuperación UE (750.000 millones de euros, de los que España recibirá 140.000), al que se suman las ayudas aprobadas por el Gobierno contra la inflación (43.000 millones). Con ello, España ha dado un gran salto en el gasto en protección social, pasando de suponer el 16,9% de todo el gasto público en 2018 al 20,6% en 2021, un porcentaje de gasto social más cercano al de Alemania (20,9%) o Bélgica y todavía alejado del de Francia (24,8%), Finlandia (24,6%) o Italia (23,4%). Pero además de gastar más contra la pobreza y la desigualdad, el gran reto de España es gastar mejor, porque la OCDE y la Comisión Europea ya han alertado que la mayoría del gasto social en España beneficia más a las clases medias y altas que a los más vulnerables. Por eso critican ayudas como el descuento de la gasolina o la bajada del IVA a la electricidad y a los alimentos, porque benefician más a los que más tienen, no a los más pobres.
En paralelo a gastar más y mejor en ayudas sociales, hay tres frentes más en los que avanzar. El primero, el Estado central, en el desarrollo del Ingreso Mínimo Vital (IMV): se aprobó en mayo de 2020, con el objetivo de beneficiar a 850.000 hogares y, a finales de abril, sólo beneficia a 611.029 hogares (y 1.700.028 personas, frente a las 2,3 millones previstas), sólo ayuda a 1 de cada 5 "pobres". Urge flexibilizar requisitos y agilizar su concesión, para que este ingreso (565 euros) llegue a los más necesitados. Otro reto es para las autonomías, que gestionan las rentas mínimas de inserción, donde se ha producido un recorte escandaloso: aprovechando el IMV, las autonomías gastaron 247 millones menos en 2021 y la ayuda la reciben 150.000 personas menos que en 2020 (645.317 beneficiarios, que cobran entre 300 y 706 euros al mes, según autonomías. Y el tercer reto es para los Ayuntamientos: prestan ayudas sociales de urgencia a 1.576.052 personas, sólo el 42% de las que sufren graves dificultades materiales. Y las ayudas “urgentes” que prestan (para comida, ropa o vivienda) tardan hasta 2 meses, por el exceso de burocracia y lo complicado del papeleo, según los Directores y gerentes de Servicios Sociales, que llevan años pidiendo que se cambie la Ley para no tratar estas ayudas como subvenciones.
Así que todos (Gobierno, autonomías y Ayuntamientos) tienen mucho que hacer para afrontar mejor la pobreza, que está ahí y se visualiza en las “colas del hambre” y en los desahucios, aunque no se hable de ella en esta campaña electoral del 28-M. No podemos mirar para otro lado: la pobreza y la desigualdad son una realidad cotidiana, no son “un invento de la izquierda” como defiende la neoliberal Ayuso en Madrid. Es más, la pobreza es “un cáncer social, económico y político”, que debería ser una prioridad para todos, al margen de las ideologías. Porque la pobreza es un serio obstáculo a la recuperación económica, que se dificulta si la cuarta parte de la población no puede consumir y contribuir al crecimiento y al empleo. También ataca la democracia, porque las personas vulnerables y en exclusión social no participan en el sistema y son caldo de cultivo de populismos y extremismos. Y además, porque la pobreza es una grave muestra de desigualdad e injusticia social. Por eso, habría que extirpar la pobreza y no dejar a la cuarta parte de españoles atrás.
lunes, 4 de noviembre de 2019
Nuestro vecino puede ser "un pobre"
España tiene más de 12 millones de pobres (1 de cada 4 españoles) y somos el 7º país europeo con más pobreza, tras Grecia, Italia y cuatro paises del Este, según la estadística UE. Muchos no se creen esta cifra, porque piensan que “pobres” son los que venden pañuelos en los semáforos. Pero no: son los que ganan menos del 60% de la media, menos de 739 euros al mes (solteros) o menos de 1.552 (familias con 2 hijos). Y entonces “hay muchos pobres” y su perfil puede ser el de nuestro vecino: españoles (80,5%), con estudios medios y altos (13,4% universitarios) y que trabajan (el 32,6% de los pobres). Lo peor es que, tras 6 años de recuperación, tenemos 1,2 millones de pobres más que en 2008. Y 2,45 millones de pobres son menores. La pobreza se ha enquistado y no es sólo una injusticia social sino un grave problema económico y político, una vergüenza para el país. Urge un Plan de choque contra la pobreza.
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| enrique ortega |
¿Qué es ser pobre? La Comisión Europea utiliza un indicador que publica desde 2008, el AROPE (At-Risk-Of Poverty and Exclusion), que mide las personas en riesgo de pobreza o exclusión social, a partir de 3 indicadores: sus ingresos (son pobres los que ganan menos del 60% del ingreso medio de cada país), la privación material severa (carecen de 4 de 9 bienes, desde comer carne dos veces por semana a llegar a fin de mes) y personas que viven en hogares con adultos que trabajan pocas horas (menos de 20 último año). Si alguien cumple 1 de esos 3 indicadores, es oficialmente “pobre”. En Europa había 109,2 millones de “pobres” en 2018, un 21,7% de la población UE-28, según Eurostat.
En España, con esta estadística europea, hay 12.188.288 pobres, un 26,1% de la población española, con lo que somos el 7º país europeo con más pobres, tras Bulgaria (32,8%), Rumanía (32,5%), Grecia (31,8%), Letonia (28,4%), Lituania (28,3%) e Italia (27,3%), según el último dato de 2018, publicado por Eurostat a mediados de octubre. Lo peor es que, a pesar de que España lleva 6 años de recuperación, con un alto crecimiento, hoy hay más pobreza que antes de la crisis (23,8% en 2008) y más pobres: 1.200.000 más que en 2008. Mientras, Europa ha reducido sus pobres (-8,2 millones desde 2008) y sólo 9 paises han aumentado su pobreza estos años, siendo España el 4º donde más ha crecido desde 2008 (+2,8%), tras Bulgaria (+6,7%), Luxemburgo (+6%) e Italia (+3,4%).
De los 12.188.288 pobres AROPE, hay 10.065.967 de personas (el 21,5% de los españoles) que sufren pobreza monetaria (el primer indicador), porque ingresan menos del 60% de la renta media de los españoles, un tope fijado para 2018 en 8.871 euros anuales (739 euros mensuales) para solteros y en 18.629 euros anuales (1.552 euros al mes) para familias con 2 hijos. O sea, que esos 10 millones de “pobres monetarios” ganan menos de 739 euros (solteros) y de 1.552 euros (familias). La estadística hace otro apartado, el de la “pobreza severa”: los que ganan menos del 30% de la renta media del país, en el caso de España, menos de 370 euros (solteros) y menos de 776 euros mensuales (familias). Son 2.661.809 españoles en situación de “pobreza severa”, el 5,7% de la población y 740.000 pobres severos más que en 2008, según Eurostat.
El segundo indicador de pobreza, la privación material severa, afecta a 2.528.196 españoles, el 5,4% de la población, que sufren 4 de estas 9 carencias: no poder comer carne o pescado 2 veces a la semana, no poder atender gastos imprevistos, no poder pagar recibos, no poder irse de vacaciones 1 semana al año, no poder calentar su casa o no poder tener coche, teléfono, televisor o lavadora. Y el tercer indicador de pobreza, vivir en hogares con baja intensidad de empleo (trabajar menos del 20% de la jornada normal): hay 3.700.000 españoles menores de 60 años que viven en hogares así, un 10,7% de esa población, 1,4 millones de personas más que en 2008, según Eurostat.
Al final salen los 12.188.288 españoles considerados “en situación de pobreza o exclusión social” porque cumplen una de estas tres condiciones del indicador AROPE (ojo: hay 669.337 españoles que cumplen las 3 condiciones y 2.625.504 que cumplen 2). Pero hay que saber que también la pobreza está mal repartida y se ceba más en unos españoles que en otros, según detalla el informe de la Red Europea de Lucha contra la Pobreza (EAPN). Así, si la tasa de pobreza española es del 26,1% de la población (AROPE 2018), la sufren mucho más los parados (58,9% son pobres), los inmigrantes de fuera de la UE (56% son pobres) e incluso de la UE, por la Europa del Este (47,7% pobres), las mujeres solas con niños (50% son pobres) , los inactivos (37,6%), los que tienen sólo primaria, la ESO o menos (33,8% pobres), los jóvenes de 16 a 29 años (33,8% son pobres), los hogares con niños (33,6%), los discapacitados (31,1% pobres) y más las mujeres (27% pobres) que los hombres (25,1%).
Y por regiones, la España del sur tiene una tasa doble de pobreza (35,5% de la población) que la del norte (18,8% de pobres), destacando el porcentaje de “pobres” en Extremadura (44,6%), Andalucía (38,2%), Canarias (36,5%), Castilla la Mancha (33,5%) y Murcia (32,7%), frente a los bajos niveles de pobres en el País Vasco (12,1%), Navarra (12,6%), Aragón (17,7%), Baleares (18,1%), Cataluña (18,9%) y Madrid (19%).
Y hay que llamar la atención sobre la pobreza infantil: hay 2.458.000 niños y jóvenes en situación de pobreza (AROPE 2018), un 29,5% de los menores de 18 años, según el informe de la EAPN. Y de ellos, 650.000 niños y jóvenes viven en hogares con pobreza extrema, donde les falta de todo. El informe resalta que la pobreza infantil ha aumentado entre adolescentes (14 a 17 años), donde 1 de cada 4 está en situación de pobreza en España, agravándose el problema en las zonas rurales y entre familias numerosas y monoparentales (las más pobres, las mujeres solas con hijos adolescentes).
El reciente informe sobre la pobreza de la EAPN hace una interesante reflexión: no creamos que los pobres son “los que piden por la calle o venden pañuelos en los semáforos”. Son gente que vive a nuestro lado, que son pobres y no lo sabemos. Y para demostrarlo, trazan un perfil de los pobres actuales, a partir de una muestra realizada: son españoles (el 82,8% hoy, frente al 76,6% en 2008), adultos (77,6% tienen más de 18 años), con un nivel educativo medio o alto (22,9% con Bachillerato y 13,4% universitarios) y que trabajan (el 32,6% de los pobres españoles trabajan). Y además, viven más en las zonas rurales (allí residen el 31,4% de los pobres españoles y el 24,4% de los no pobres), porque buscan zonas donde sea más barato sobrevivir (aunque a cambio tienen muchos menos servicios). Y además, los pobres españoles son hoy más pobres que en 2008: han perdido un -10,7% de capacidad adquisitiva (los precios se han comido su pequeño aumento de ingresos) mientras el resto de españoles no pobres han perdido sólo el -3,7%, según el informe de la EAPN.
¿Cómo malviven estos pobres españoles? La mayoría no puede hacer frente a gastos imprevistos (el 66,4%) y no consiguen llegar a fin de mes (52%). Y cada vez tienen más problemas para pagar el alquiler (28%), aunque ojo, el 56,6% de los pobres viven en una casa de su propiedad (¿nuestros vecinos?). Al final, muchos tienen que pedir ayuda (comida, ropa, dinero) a familiares o amigos (el 27% en 2018) o a Cáritas y ONGs (el 16,2%, un 2,2% más que en 2017). Cáritas alerta de que hay 1.800.000 españoles que malviven en la pobreza más extrema y se sienten “abandonados” por la sociedad. Y otros 6 millones están “en el filo de la navaja”: son familias muy vulnerables porque tienen empleos precarios y mal pagados y tienen que pagar casa. Y reiteran: quienes más les preocupan son las mujeres solas con niños, el 60% de los que les piden ayuda.
Frente a este panorama, una pobreza que crece y se enquista, la otra cara de la moneda es el aumento de la desigualdad, que también refleja el informe de la EAPN: el 20% de españoles más ricos tienen 6 veces el patrimonio del 20% más pobre, cuando en 2008 la diferencia era 5,6 veces. Y el 10% más rico tiene 10,9 veces el patrimonio del 10% más pobre (9,8 veces en 2008), mientras hay casi 1 millón de millonarios (tienen más de 1 millón de dólares), 5 veces los millonarios que había en 2010, según un informe de Credit Suisse. Con ello, España es el 4º país con más desigualdad de Europa (33,2 de índice de Gini), sólo por detrás de Bulgaria (40,2), Lituania (37,6) y Letonia (34,5%), y el tercer país europeo donde más ha crecido la desigualdad desde 2008, tras Bulgaria y Lituania. Al final, la crisis duró 3 años (2011-2014) para el 50% de la población con mayores ingresos y el 25% más pobre aún no se ha recuperado en 9 años (2011-2019), según el informe de la EAPN.
La pobreza es una asignatura pendiente en España y también en Europa, dado que en 2010, el Consejo Europeo aprobó la Estrategia2020 donde se planteaba, entre otros objetivos, rebajar el número de pobres europeos en 20 millones sobre 2008. En 2018, sólo han conseguido rebajarlos en 8,2 millones. Y Zapatero prometió rebajarlos en España en 1,5 millones, cuando en realidad han aumentado 1,2 millones. Así que, a pesar del crecimiento y la recuperación, hay demasiados pobres en Europa y más en España. Y esto no sólo es un problema social sino también un problema económico y político. Porque tener 12 millones de españoles “malviviendo” reduce el consumo y frena el crecimiento, rebaja la recaudación fiscal, deteriora las cotizaciones y las pensiones y aumenta el gasto público y el déficit. Pero además, la pobreza y la desigualdad son también un problema político, porque muchos de estos pobres se sienten “excluidos” de la sociedad, no participan en la democracia y son caldo de cultivo de populismos y fascismos, como se ha visto claramente en Europa.
Por todo ello, la lucha contra la pobreza y la desigualdad debería ser una prioridad social, política y económica en España, al margen de quién Gobierne. Y eso debería traducirse en aprobar con urgencia un Plan de choque contra la pobreza, centrado en los colectivos más vulnerables: parados, mujeres solas con niños, jóvenes, mujeres, inmigrantes y trabajadores precarios, sobre todo de zonas rurales en la mitad sur de España. Se trata de que reciban una ayuda económica suficiente, así como apoyos directos a la vivienda, la enseñanza de sus hijos, la sanidad y la alimentación, junto a mejoras en su formación y empleabilidad. Un Plan creíble contra la pobreza exige gastar al menos 10.000 millones anuales en varios años. Y eso tendrá que salir de más impuestos a los más ricos, vía Patrimonio, IRPF y Sociedades. Además, hay que atajar las causas de la pobreza: el paro, la precariedad laboral, el subempleo y los bajos salarios, junto a la subida de alquileres, enseñanza y sanidad.
El gran debate en la lucha contra la pobreza es la implantación de una renta básica. Actualmente, en España sólo recibían una renta mínima 679.180 beneficiarios en 2018 (100.000 menos que en 2017), según la estadística del Ministerio de Sanidad y Servicios Sociales. O sea que la ayuda llega sólo al 5,5% de los pobres españoles (estadística AROPE) y al 6,74% de los pobres por ingresos (los que ganan menos del 60% de la media), siendo mayor la cobertura en País Vasco o Navarra y mucho menor en Castilla la Mancha, Andalucía, Canarias, Valencia y Murcia. Y además de llegar a pocos, es muy escasa: se cobra de media 463,05 euros al mes. Y con grandes diferencias entre autonomías: 300 euros en Ceuta, 400 euros en Madrid o Galicia, entre 419 y 430 euros en Andalucía, Castilla y León, Murcia y la Rioja y 604 en Cataluña, 610 en Navarra o 644 euros en el País Vasco. Así que hasta para ser pobre hay diferencias según dónde se viva.
Los sindicatos UGT y CCOO presentaron en el Congreso, en febrero de 2017, una propuesta para asegurar una renta mínima estatal a 1.800.000 españoles más vulnerables, con un coste estimado de 7.200 millones. En junio pasado, la Agencia de Responsabilidad Fiscal (AIReF) ha propuesto al Gobierno crear una renta mínima estatal para 1.800.000 hogares, con un gasto estimado de 5.500 millones de euros anuales. La idea sería agrupar todas las ayudas actuales (desempleo no contributivo, rentas mínimas y otras) en una sola, que sería de 430 euros al mes más 100 euros por hijo, centrada en los que tienen pobreza más severa (los que ingresan entre el 20% y el 60 por 100% de la renta media) y compatible con tener un trabajo. Serviría para asegurar una misma renta mínima en toda España, que sería con todo más baja que la renta mínima que se paga en Francia (1.046 euros), Reino Unido (1.167) o Alemania (1.238). Y reduciría la tasa de pobreza severa en un 60%, según la AIReF.
Algo tendrán que hacer el próximo Gobierno y todos los partidos, con urgencia, porque la alta tasa de pobreza que tenemos es un vergonzoso indicador de nuestro fracaso como país, de que la cacareada recuperación deja a una cuarta parte de españoles atrás mientras se quintuplican los millonarios. No podemos mirar hacia otro lado: los pobres son nuestros vecinos y mañana podemos ser nosotros. Hay que extirpar esta pobreza, enquistada en nuestra sociedad, porque es un cáncer social, político y económico.

