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jueves, 8 de enero de 2015

Autonomías: el regalo electoral de Rajoy


En el último Consejo de 2014, Rajoy les hizo un regalo de Reyes anticipado a las autonomías: perdonarles los intereses de los 62.558 millones de euros que este Gobierno les ha prestado para que pagasen facturas y servicios y no quebraran. Y tampoco les cobrará intereses por la deuda que contraigan en 2015, 2016 y 2017. Con este nuevo rescate, el quinto en tres años, se ahorrarán 5.552 millones en intereses. Pero hay más: Hacienda devolverá por ellos el céntimo sanitario y les ingresará lo que recaude con el nuevo impuesto sobre depósitos bancarios. En total, un balón de oxígeno de 8.000 millones para 2015. Y gracias a este regalo, podrán rebajar impuestos (12 autonomías) y gastar más en este año electoral. Una maniobra política descarada, porque de las 5 autonomías más endeudadas (Valencia, Castilla la Mancha, Cataluña, Baleares y Murcia), 4 las dirige el PP. Pero hay un tema de fondo: las autonomías están asfixiadas porque están mal financiadas, al margen de que gasten mal. Y Rajoy ha incumplido su promesa de reformar el sistema de financiación autonómica.
 
enrique ortega

En diciembre de 2011, antes incluso de tomar posesión (el 21), Rajoy se encontró con que la Comunidad Valenciana podía ir a la quiebra: no podía devolver un crédito de 123 millones de Deutsche Bank (que vencía el día 25) ni pagar las nóminas ni la SS, a pesar de un anticipo de 480 millones que le había dado la ministra Elena Salgado días antes de irse. A Rajoy y a Montoro les tocó avalar de palabra la deuda  y adelantar 110 millones para pagos urgentes. Baleares pidió un crédito para pagar las nóminas de diciembre. Y Cataluña no ingresó en diciembre ni las retenciones ni las cuotas sociales de sus funcionarios. El resto estaban igual, como los Ayuntamientos: sin liquidez, endeudados y con millones de facturas sin pagar a miles de empresas y autónomos.

El Gobierno Rajoy dejó claro a las autonomías (la mayoría gobernadas por el PP) que no iba a dejarlas caer, menos cuando los mercados tenían la vista puesta en España. Y aprobó, en marzo de 2012, el primer rescate: 27.303 millones del Plan de Pago a proveedores, préstamos para que autonomías (17.704 millones) y Ayuntamientos (9.598 millones) pagaran las facturas atrasadas. Pero no era suficiente: había que ayudar a las autonomías a financiar la sanidad, educación, Dependencia y gastos sociales, que se llevan el 75% de su Presupuesto. Y para ello, aprobaron en octubre de 2012 el segundo rescate, sólo para las autonomías: un Fondo de Liquidez Autonómica (FLA), 16.638 millones en préstamos. En 2013, fue necesario un tercer rescate: un nuevo Plan de pago a proveedores (4.544 millones para autonomías y 1.965 para Ayuntamientos) y un nuevo FLA autonómico (con 22.920 millones más de préstamos). Y aunque dijeron que era la última vez, en 2014 hubo un cuarto rescate: otro Plan de pago a proveedores (7.979 millones para autonomías y sólo 32.051 euros para Ayuntamientos) y otro FLA para las autonomías (23.242 millones).

En total, suman 93.019 millones en préstamos entregados a las autonomías y otros 11.595 millones para los Ayuntamientos. Pero no todas las autonomías se han beneficiado de este dinero. Del Plan de pago a proveedores (30.219 millones para las autonomías) se han beneficiado 14 autonomías, todas salvo Galicia, Navarra y el País Vasco (no pidieron), destacando el dinero recibido por la Comunidad Valenciana (7.518 millones), Cataluña (6.464), Andalucía (4.953) y Castilla la Mancha (3.956 millones). Del Fondo de Liquidez Autonómica (62.800 millones) se han beneficiado 10 comunidades: sobre todo Cataluña (25.422 millones), Comunidad Valenciana (13.008), Andalucía (11.437), Castilla la Mancha (3.512), Canarias (2.661), Murcia (2.495) y Baleares (2.428), seguidas de lejos por  Cantabria (808 millones), Asturias (783) y Extremadura (sólo 178 millones en 2014). Las otras 7 autonomías, con Madrid a la cabeza, no han querido ni un euro del FLA, por una cuestión de “prestigio” (no parecer “rescatadas”) y para no tener que funcionar “vigiladas por Montoro”. A cambio, han tenido que pagar mucho más por endeudarse en los mercados: han pagado un sobrecoste financiero de 1.757 millones (822 millones sólo Madrid), según Hacienda, quien afirma que las autonomías “rescatadas” se han ahorrado en intereses 1.126 millones con los dos Fondos.

A pesar de todos estos préstamos públicos, las autonomías siguen sin levantar cabeza: los ingresos (propios y cedidos por el Estado) les siguen cayendo, por la crisis, y los gastos siguen ahí, sin poder reducirlos mucho, a pesar de los drásticos recortes de estos tres años. En 2014 habrá 7 que incumplirán el déficit y en 2015, habrá que darles más ayudas. Pero antes de hacerlo, el Gobierno Rajoy quiere aliviarles un poco de la pesada losa de la deuda, cuya carga se ha duplicado: si pagaban 4.500 millones en intereses en 2012, en 2014 habrán pagado 9.000 millones. Y eso porque la deuda de las autonomías casi se ha duplicado con Rajoy: de 137.049 millones en 2011 a 232.004 millones en 2014 (septiembre). Sólo los préstamos recibidos en estos 3 años suponen el 40% de toda esa deuda.

Para aligerar el peso de la deuda, Rajoy ya hizo un primer regalo a las autonomías en 2014, (31 de julio), por partida doble. Por un lado, les rebajó los intereses al 1%, lo que supuso un ahorro de 409 millones en intereses para 2014 y otros 1.625 millones en 2015, según Hacienda. Por otro, les retrasó un año la devolución del principal de los créditos: el FLA de 2012, el primero a devolver, se hará en 2016 en lugar de en 2015. Y lo mismo los demás, en 4 años. Eso supone a las autonomías otro ahorro de 2.000 millones en intereses en 2015.

Ahora, Rajoy hace el segundo regalo: la deuda autonómica pagará un 0% de interés. Un regalo que se ofrece en  tres paquetes. Uno, para las 10 autonomías con préstamos del FLA (Fondo de liquidez autonómica): no pagarán intereses durante 2015, 2016 y 2017 por los 62.800 millones recibidos del Gobierno central y por los nuevos créditos que necesiten (hay 28.100 millones disponibles para los próximos 3 años). Dos, a las 7 autonomías que no pidieron créditos del FLA (Madrid, Galicia, Castilla y León, la Rioja, Aragón, Navarra y  País Vasco), se les ofrece no cobrarles tampoco intereses si piden créditos al Gobierno (en vez de a la banca)  en 2015, 2016 y 2017 (tienen 12.880 millones nuevos disponibles). Y tres, se crea un nuevo Fondo Social (FLA social), de hasta 1.280 millones, otra línea de crédito que pueden pedir las autonomías para pagar las deudas que tienen con los Ayuntamientos (es un regalo electoral para los municipios).

El efecto inmediato de este regalo de Navidad es que las autonomías tendrán un ahorro adicional de casi 2.000 millones en intereses para 2015. Un ahorro que beneficiará más a las autonomías más endeudadas, por lo que han protestado las que no pidieron los préstamos del FLA y se endeudaron con los bancos, sobre todo Madrid, que se queja de que Rajoy favorece a las autonomías “despilfarradoras”. La mayoría son  autonomías del PP. De hecho, las 6 autonomías que han recibido más prestamos del Gobierno central (entre el Plan de pago a proveedores y FLA) son Cataluña (31.886 millones), Comunidad Valenciana (20.526 millones), Andalucía (16.390 millones), Murcia (4.284 millones) y Baleares (3.617 millones), cuatro de ellas gobernadas por el Partido Popular. Y de las 5 autonomías más endeudadas en 2014, Comunidad Valenciana (35,8% PIB), Cataluña (31,8%), Castilla la Mancha (33,7%), Baleares (28,3%) y Murcia (24,6%), cuatro son gestionadas por el PP.

Al final, entre el regalo de julio y el de diciembre, las autonomías se ahorrarán 5.552 millones en sus gastos financieros de 2015, según Hacienda. Pero hay más regalos: Montoro se compromete a que Hacienda pague toda la devolución del céntimo sanitario (que recaudan las autonomías) a transportistas y particulares (exigida por Bruselas), lo que les evitará pagar unos 2.000 millones de euros. Y además, se ha comprometido a ingresarles lo que recaude con el nuevo impuesto sobre depósitos bancarios, que les supondrá un ingreso extra de 375 millones en 2015. En total, entre todos los regalos (menos intereses,menos pagos y más ingresos) , las autonomías tendrán un ahorro de casi 8.000 millones de euros. Una cifra  que es la cuarta parte de lo que ingresan al año por IRPF (Renta).

Un gran alivio, un balón de oxígeno que ya tiene destino al ser un año electoral: servirá para bajar impuestos y para gastar más, aunque Bruselas querría que destinaran ese ahorro a rebajar su déficit (será del 1,2% en 2014 en vez del 1% y deberían bajarlo al 0,7% en 2015, lo que supondría recortar 5.000 millones). Pero las autonomías no están por recortar gastos en vísperas de elecciones, sino de subirlos: van a aumentar un 2,5% el presupuesto de sanidad y educación, algunos gastos (extra funcionarios) e inversiones (en carreteras, obras y servicios, incluidos 15 nuevos hospitales previstos para antes de mayo). Y hay 12 autonomías que ya han prometido bajar impuestos, reducir su parte del IRPF como Montoro: son Madrid, Castilla la Mancha, Extremadura, Castilla y León, Comunidad Valenciana, Cantabria, Baleares, Aragón, Murcia, Canarias y Asturias (todas con elecciones y 9 del PP), más Navarra.

Así que vía libre para gastar más e ingresar menos, a la espera de que Juncker y la Comisión Europea (con mayoría conservadora) miren para otro lado. Todo sea por intentar ganar las elecciones de mayo. Y con este parche electoralista, Rajoy gana tiempo y pospone afrontar el problema de fondo: la insuficiente financiación de las autonomías. La realidad ha dejado claro que sus ingresos son insuficientes para los servicios que prestan y que además están mal repartidos: la Comunidad Valenciana, Murcia, Canarias y Andalucía reciben menos recursos por habitante que la media, según un estudio independiente de Fedea. Rajoy prometió cambiar el sistema de financiación, pero será otra promesa incumplida y solventada con rescates y regalos. Pero el problema sigue ahí: quien recauda y quien gasta en España. Hace falta dar más medios a las autonomías (y a los Ayuntamientos) y menos al Estado central. O cambiar las competencias. Es un tema de reparto del poder. Complicado.

domingo, 7 de octubre de 2012

Pacto y segundo rescate a las autonomías


Todos han hecho el paripé en la Conferencia de presidentes autonómicos, para tranquilizar a Bruselas y los mercados. El precio ha sido un nuevo rescate a las autonomías, 18.000 millones para tapar sus agujeros más urgentes. Rajoy gana tiempo y las autonomías llegan a fin de año. Pero el problema sigue ahí: las autonomías no tienen recursos suficientes para financiar los servicios básicos, al margen de que gasten mejor o peor. Y el Gobierno les fuerza a recortar el déficit más que el Estado. No salen las cuentas y por eso han necesitado dos rescates en cuatro meses. Y unos duros recortes, que seguirán en 2013. El problema es el reparto de fondos y de poder entre el Estado y las autonomías, cuya solución se retrasa hasta 2014.Pero está ahí y volverá a salir, porque la recesión asfixia a las autonomías. Y a nosotros con ellas.

Entre alfombra roja, banderas y sonrisas, Rajoy y las autonomías han alcanzado un pacto de mínimos: sois buenos y os comprometéis a hacer los recortes que impone Bruselas y a cambio os ayudo a llegar a fin de año, a que paguéis a los bancos los 15.000 millones de vencimientos de deuda que tenéis este trimestre. Y aparcamos para 2014 los dos problemas de fondo: la reforma del sistema de financiación autonómica (que debía entrar en vigor en 2013) y el reparto del recorte del déficit público (menos drástico para el Estado). Para 2013, las autonomías aceptan que del 4,5 % de déficit comprometido por España con Bruselas, 3,8% lo tenga el Estado (unos 38.000 millones) y 0,7% las autonomías (sólo 7.000 millones de déficit, la mitad que este año) . Y  Rajoy acepta cambiar el reparto del déficit 2014, que no es tan problemático: 2,7% para el Estado (27.000 millones) y 0,1 % (1.000 millones) para las autonomías.

Rajoy gana tiempo y vende unidad frente a Bruselas. Y las autonomías consiguen sobrevivir, a cambio de la ayuda del Gobierno. De momento, las dos más contestatarias, han conseguido dos anticipos de urgencia: 560 millones a Cataluña para pagar los gastos más urgentes (y van cuatro anticipos este año) y otros 1.000 millones a Andalucía para vencimientos de deuda. Además, el Gobierno ha abierto la ventanilla para un segundo rescate a las autonomías: un Fondo de Liquidez que va a prestarles 18.000 millones para que paguen sus vencimientos de deuda, a algunos proveedores (sanitarios, farmacias, conciertos educativos y Universidades) y a los Ayuntamientos (les deben 800 millones).

De momento, ya han pedido la ayuda del Fondo 6 autonomías: Cataluña (5.023 millones), Comunidad Valenciana (4.500), Murcia (528), Andalucía (4.906),Castilla la Mancha (848) y Canarias (756), lo que supone el 92 % de los recursos disponibles. A cambio de estos créditos, Hacienda reforzará el control sobre las autonomías y sus planes de ajuste, con “hombres de negro” vigilando sus cuentas (como Bruselas hace con Grecia, Irlanda, Portugal o España).

Es el segundo rescate del Gobierno a las autonomías en cuatro meses, ya que en junio puso en marcha un Plan de créditos para que 14 autonomías pagaran 17.000 millones de deudas a proveedores. Un nuevo parche que no resuelve el problema de fondo: la insuficiencia de fondos de las autonomías y más cuando la recesión les está tirando por los suelos sus ingresos y se les  recorta la aportación del Estado. En los dos últimos años, pero más en 2013: las transferencias del Presupuesto a las autonomías bajarán un 12 % y, lo más grave, la inversión pública que el Estado hace en sus territorios caerá un 16,2%. Perderán 2.065 millones en inversiones públicas, sobre todo Galicia (-397 millones), Comunidad Valenciana (-358), Castilla la Mancha (-243) y Andalucía (-220), aunque en porcentaje las que más inversión pierden son Navarra (-68%), Baleares (-45%) y Aragón (-30%). Y se incumplen los compromisos de inversión de los Estatutos de autonomía de Cataluña (-55% de inversión en 2 años) y Andalucía.

Por eso saltaron las críticas de Cataluña, Andalucía y varios barones del PP, ahora acallados con el segundo rescate. Pero con ese dinero no resolverán su problema para 2013: bajar el déficit autonómico del 1,5% este año (que será más) al 0,7%. Eso les va a obligar a hacer unos Presupuestos 2013 mucho más duros que los de este año, con más recortes y subidas de impuestos. Y no lo tienen fácil. Poco pueden hacer para subir ingresos con los impuestos cedidos, ya que los importantes (IRPF, IVA, especiales, sociedades) están en manos del Estado. Y en los gastos, el 70% van a financiar educación, sanidad, Dependencia y servicios sociales. Aquí han metido ya un buen tajo y poco pueden hacer, aunque darán otra vuelta de tuerca en 2013, en perjuicio de  los servicios públicos, ya muy deteriorados. Y tendrán que hacer un mayor ajuste en el sector público autonómico.

Rajoy se ha comprometido con Bruselas a que las autonomías recortarán 9.500 millones en gasto corriente, por tres vías: recorte de 3.600 millones en gasto de personal (más despidos a sumar a los 176.000 despidos públicos en el último año) y cierre de 127 empresas públicas, recorte de subvenciones (a particulares, empresas y Ayuntamientos) y “reprogramación” de inversiones (en castellano: ni una inversión nueva, a pesar de riadas, incendios y clases en barracones).

En resumen, que los recortes del Estado se agravan para 2013 en las autonomías, que será donde más los notemos los ciudadanos, con una educación de peor calidad, una sanidad menos eficiente y con más listas de espera, menos ayudas a la Dependencia y un drástico recorte en los gastos sociales cuando más se necesitan. Y como la recesión seguirá ahí y a las autonomías les volverá a caer la recaudación, tendrán que hacer nuevos recortes para intentar cumplir con Bruselas y con Hacienda. Y eso conllevará más recesión y más recortes. Un callejón sin salida.

En el fondo, lo que ha pasado es que la crisis ha hecho estallar por los aires el modelo autonómico: España es uno de los países más descentralizados de Europa, donde las autonomías gastan el 37%, frente al 50% de la Administración central (20% el Estado y 30% la Seguridad Social) y un 13% los Ayuntamientos. Y sin embargo, el Estado no les ha transferido ingresos suficientes, con lo que cada año van acumulando déficit y deudas (como le pasa a la Sanidad). Podemos pensar que había que recortar las autonomías. Pero si no se da marcha atrás y se les recorta competencias, hay que darles recursos. Y eso pasa porque el Estado central ceda ingresos. O sea poder. Y claro, se resisten a ceder parte de su pastel. El otro problema es revisar el sistema de financiación y los criterios de reparto del pastel autonómico, que no convencen a la mayoría. Ahora, ambos temas se aparcan: no toca.

Pero el sistema hace aguas por todas partes y saltará de nuevo, harán falta más rescates. Y mientras, los ciudadanos pagaremos las duplicidades de poder, la pelea de dos administraciones por nuestros impuestos y los agobiantes recortes en los servicios públicos. Ellos ganan tiempo, satisfechos con el Pacto, pero los problemas los sufrimos nosotros.