La fiebre por viajar recorre el mundo después de la pandemia, aumentando año tras año los aviones y pasajeros en unos cielos cada vez más saturados. En 2024, las aerolíneas tuvieron 4.890 millones de pasajeros (+10,4% sobre 2023), superando con creces los 4.520 millones de viajeros transportados antes de la pandemia (2019), según la IATA. El tráfico internacional, que representa casi dos tercios del mercado (61,8%) creció más en 2024 (+13,9%), aunque movió menos pasajeros que en 2019.Y el tráfico doméstico (38,2% del mercado) creció menos (+5,7%), pero es el que más ha crecido tras la pandemia. Por continentes, lo que más crecen son los viajeros de Asia-Pacífico (+16,9% en 2024, +12,3% en China frente al +3,7% en EEUU), seguidos de África (+13,2%) y Oriente Medio (+9,5%), mientras crecen menos que la media (+10,4%) los pasajeros de Europa (+8,7% y Latinoamérica (+7,8%). La ocupación media de los aviones fue alta, del 83%, y las aerolíneas ganaron 32.400 millones en 2024, un margen neto del 3,4% (7 dólares por pasajero: 10,3 $ en Norteamérica y 1,8$ en Asia).
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jueves, 19 de junio de 2025
Verano: vuelos caros y aeropuertos saturados
Cada vez se viaja más en todo el mundo y los
cielos están plagados de aviones: este año, las aerolíneas
esperan tener 5.200 millones de viajeros, que crecen sobre todo en Asia
y Oriente Medio. En Europa, superaremos los 1.000 millones de viajeros,
mientras España espera 320 millones, con una demanda al alza y una
falta de aviones que van a disparar este verano los precios de los
billetes y colapsarán el tráfico aéreo europeo y muchos aeropuertos.
Pero los turistas pagan lo que les pidan por volar y sufren retrasos y
cancelaciones, mientras les cobran por llevar maletas a bordo,
un tema donde la Comisión Europea apoya a las aerolíneas. En España hay 11
aeropuertos saturados y AENA tiene un Plan para invertir 10.000 millones
de euros en ampliarlos y mejorarlos, desde Barajas y Palma al Prat de
Barcelona, a costa de subir tarifas. Además, cada vez volamos más y eso contamina los cielos, aunque se
exige más porcentaje de carburante ecológico, lo que también fuerza a la
subida de los billetes. Enrique Ortega
La fiebre por viajar recorre el mundo después de la pandemia, aumentando año tras año los aviones y pasajeros en unos cielos cada vez más saturados. En 2024, las aerolíneas tuvieron 4.890 millones de pasajeros (+10,4% sobre 2023), superando con creces los 4.520 millones de viajeros transportados antes de la pandemia (2019), según la IATA. El tráfico internacional, que representa casi dos tercios del mercado (61,8%) creció más en 2024 (+13,9%), aunque movió menos pasajeros que en 2019.Y el tráfico doméstico (38,2% del mercado) creció menos (+5,7%), pero es el que más ha crecido tras la pandemia. Por continentes, lo que más crecen son los viajeros de Asia-Pacífico (+16,9% en 2024, +12,3% en China frente al +3,7% en EEUU), seguidos de África (+13,2%) y Oriente Medio (+9,5%), mientras crecen menos que la media (+10,4%) los pasajeros de Europa (+8,7% y Latinoamérica (+7,8%). La ocupación media de los aviones fue alta, del 83%, y las aerolíneas ganaron 32.400 millones en 2024, un margen neto del 3,4% (7 dólares por pasajero: 10,3 $ en Norteamérica y 1,8$ en Asia).
En 2024, los españoles hicieron un gasto
récord en viajes aéreos: gastaron
18.095 millones en viajes internacionales (el 34% del total
gastado en vuelos), con un aumento anual del 18%, según los datos del INE. El
20% de todos los vuelos fueron a Europa, el 7% a América (donde más crecen los
vuelos de los españoles, +25% en 2024), el 3% a África y el 4% restante al resto
del mundo (crecen un 12% los vuelos a Asia). El 66% de los vuelos restantes de
españoles fueron viajes dentro de España, con un gasto de 35.101
millones en 2024, sobre todo viajeros jóvenes y con rentas medias y altas.
En 2024, España tuvo un récord histórico de
vuelos, gestionados
por la empresa pública Enaire: 2.358.988 vuelos, un 7,6% más que en 2023,
por encima del +5,2% que aumentaron los vuelos europeos. La mayoría (1.354,960)
fueron vuelos internacionales (+9,5%), seguidos de los sobrevuelos (537.634,
+5,5% y los vuelos nacionales (466.394, +4,9%). Y el récord histórico se dio el
10 de agosto de 2024, con 7.886 vuelos gestionados por España, 5,4
vuelos por minuto. En cuanto a viajeros, en 2024 más de 309 millones de
viajeros utilizaron los aeropuertos españoles, según
AENA, un récord histórico.
Todo apunta a que estas cifras históricas de viajes aéreos y
pasajeros se superaran en 2025, (ver Web con vuelos en el
mundo hoy), a la vista de que las aerolíneas han aumentado ya un 10% sus
asientos para este verano. La IATA confía en alcanzar los 5.200
millones de viajeros a nivel mundial en 2025
(+6,7% sobre 2024), con un mayor aumento de pasajeros en Asia,
especialmente en China e India (país que inauguró 100 nuevos
aeropuertos en 2024). Las aerolíneas esperan un nuevo
aumento de la demanda, a pesar de la incertidumbre por los aranceles y sus
consecuencias, porque los clientes no renuncian a viajar y hay
más empleo y menos inflación en el mundo. Eso sí, todas las aerolíneas están aumentando
sus tarifas (de un 5 a un 12%), por la alta demanda y porque faltan
aviones, lo que subirá la ocupación de las aeronaves al 83,4%.
En Europa se espera superar este año la cifra de 1.000
millones de viajeros transportados, superando la cifra de 960 millones
de viajeros transportados en 2024.Y en España,
Aena espera que utilicen los aeropuertos españoles unos 320 millones de
pasajeros (+3,4% que en 2024). En invierno (hasta marzo) ya se han
transportado 111,3 millones de pasajeros )+6,6%) y la previsión de la Asociación
de Líneas Aéreas (ALA) es que entre abril y septiembre se transporten 245,9
millones de pasajeros, +5,9% que el verano pasado (y un 8% más en Canarias).
Estas previsiones de más vuelos y pasajeros no tienen en cuenta el efecto
negativo de 3 problemas que tiene hoy volar: los
altos precios de los billetes (por la falta de aviones), la saturación
del tráfico aéreo europeo y los problemas de retrasos y
cobro de maletas.
El mayor problema al que se enfrentan las aerolíneas (y que
sufren sus clientes) es la
falta de aviones. El problema se arrastra desde la pandemia, por la
ruptura de las cadenas de suministro y la caída brusca de la demanda, factores
que llevaron a la entrega de sólo 7.000 aviones entre 2019 y 2024, frente
a los 12.000 programados antes de la pandemia. Y en estos años, no se han
resuelto los problemas de suministros y de las cadenas de producción (en varios
paises). La consecuencia es que se
entregan menos aviones de los que hacen falta: en 2024, Airbus y Boeing
entregaron un 30% menos de lo programado: 766 aviones Airbus (frente a 863
en 2019) y sólo 348 aviones Boeing. En 2025, ambas compañías van
a entregar un 20% menos de aviones de los programados. Y ambos estiman que harán
falta 43.000 aviones nuevos en los próximos 20 años.
Este recorte
en las entregas fuerza a las aerolíneas a ajustar mucho más sus
rutas y ocupaciones, lo que lleva a mayores costes (al operar con
aviones antiguos, que consumen más) y a subir los billetes para “filtrar” la
demanda. La ventaja que tienen es que está bajando el precio del combustible,
aunque las tensiones geopolíticas (ahora la guerra de Israel e Irán) están
encareciendo el petróleo y sus derivados (keroseno aviación).Otra consecuencia
de la falta de aviones es la mayor ocupación de las aeronaves, lo que es un
riesgo para la seguridad, además de provocar problemas de saturación en
rutas y aeropuertos. También faltan pilotos, otro factor que sube costes
y billetes.
En Europa, a la falta de aviones se suma un problema
muy preocupante: la congestión del tráfico aéreo, sobre todo en
Francia y centro Europa, lo que ya provocó graves
problemas el verano pasado: el 30% de los vuelos europeos tuvieron
retrasos o cancelaciones. Y este
verano , las aerolíneas se temen aún
más problemas, debido a la falta de personal en los centros de control
de Francia, Bélgica, Paises Bajos y Reino Unido, más las huelgas ya programadas
en varios aeropuertos y centros de control europeos. Ya el domingo 1 de
junio hubo problemas en más de 30.000 vuelos en toda Europa, con 5.000
horas de demora. Al día siguiente, Ryanair envió una carta a la presidencia de la
Comisión Europea y a los Gobiernos europeos para pedirles que
solucionen los problemas que sufren los centros de control aéreo:
escasez de personal y deficiente planificación.
Ya en 2024, España
ocupó el 4º lugar europeo en retrasos y cancelaciones de vuelos,
tras Reino Unido, Italia y Francia: la tasa de retraso atribuible a España
(que gestiona el 22% del tráfico aéreo europeo, con más de 1 millón de vuelos y
145 millones de viajeros) fue del 26%, por debajo de los retrasos de Reino
Unido (32%, con 145 millones de pasajeros), Italia (32%, con 105
millones de pasajeros) y Francia (31%, con 98 millones de pasajeros). En
2024, casi 2,25 millones de pasajeros pudieron reclamar a su aerolínea por
problemas en un vuelo con origen en España. Los aeropuertos
españoles con más retrasos fueron los de Barcelona (26% retrasos),
Madrid (23%), Ibiza (31%) y Murcia (30%), siendo escasos en Palma (sólo un 3,5%
de vuelos con incidencias) y Bilbao (17%).
Estos altos porcentajes de retrasos y cancelaciones
provocan un 2º problema a los viajeros: les resulta muy complicado
reclamar y recibir luego compensaciones, según las múltiples quejas de las
asociaciones de consumidores. Y a eso se suma que muchas aerolíneas llevan
meses peleando con sus clientes para cobrarles por llevar una maleta de
mano en el avión. De hecho, en noviembre de 2024, el
Ministerio de Consumo español aprobó una
multa de 179 millones a 5 aerolíneas (Ryanair, Vueling, Easy jet, Norwegian
y Volotea) por “prácticas y cobros abusivos”, multa que está recurrida mientras
el tema se aborda a nivel europeo.
De hecho, los ministros de Transporte de la UE-27
aprobaron el pasado 5 de junio una
reforma del Reglamento de Derechos de los pasajeros aéreos
para modificar las normas de indemnización por retrasos y sobre el cobro de maletas
de mano. Por un lado, aprobaron que se puede solicitar
indemnización (300 euros) por un retraso de 4 horas (ahora
son 3 horas) en vuelos de 3.500 km y por un retraso de 6 horas en vuelos de más
de 3.500 euros (600 euros de indemnización., habilitando un nuevo formulario para
tramitar la indemnización de forma automática en caso de cancelación. Y por
otro, abrieron la vía a que
las aerolíneas cobren por el equipaje de mano tras permitir
que lleven debajo del asiendo un pequeño bulto (mochila, bolso o ordenador, de
40x30x15 cm). Estos cambios fueron aprobados por mayoría cualificada de dos
tercios pero con
el voto en contra de España, Portugal, Alemania y Eslovenia, más la
abstención de Austria y Estonia. Las organizaciones europeas de consumidores
critican que la Comisión se haya plegado al “lobby” de las aerolíneas y darán
la batalla en el Parlamento Europeo, que tiene que aprobar o
rechazar estos cambios en septiembre.
El problema de fondo en Europa no es sólo la pelea por los
derechos de los viajeros sino que todos los paises tienen un problema de saturación
del tráfico aéreo y de los principales aeropuertos europeos, que no
están preparados para la fiebre por volar desatada tras la pandemia. En el caso
de España, hay
11 aeropuertos (ver listado) de
los 15 con más tráfico que están saturados, que reciben vuelos y
pasajeros que superan el 90% de su capacidad (y 6 superan el 100%), según AENA:
Sevilla (al 119%), Bilbao (105,9%), Menorca (104,3%), Tenerife sur (104%),
Valencia (103%), el Prat (100,1%), Palma (97,9%), Lanzarote (96,8%), Alicante
(96,7%), Madrid (94,6%) e Ibiza (90,7%).
AENA, la empresa pública que gestiona los aeropuertos
españoles, está debatiendo con las aerolíneas el
Plan de inversiones aeroportuarias 2027-31, para invertir en estos
aeropuertos saturados con criterios técnicos (de evolución del
trafico y pasajeros) y no políticos (por presión de autonomías y
ciudades). Y eso debe llevar a fijar unas tarifas de uso de los aeropuertos que
financien esas inversiones, que en su mayoría no paga el Presupuesto. Se trata
de buscar un equilibrio entre financiación de inversiones y tarifas, porque si
suben en exceso, los aeropuertos españoles dejarían de ser competitivos.
El Plan de Aena (Dora
III) pretende invertir 10.000 millones en mejorar los aeropuertos
españoles en los próximos 5 años, a costa de las tarifas que pagan las aerolíneas
y que luego nos cargan en los billetes (otra razón más para subirlos). La mayor
inversión (2.400 millones) se hará en el aeropuerto de Madrid-Barajas,
para ampliar la T4 y la T4 Satélite, así como mejorar la T1,T2 y T3, buscando
un mayor espacio en una remodelación que espera terminarse para febrero de
2031. Antes debe culminarse la remodelación del aeropuerto de Palma, en
diciembre de 2027. Y para 2033 se prevé la importante remodelación
del aeropuerto del Prat, en Barcelona, con una inversión de
3.200 millones para alargar 500 metros la tercera pista, la remodelación de la
T1 y la T2 y una nueva terminal.
Al final, España es la 2ª potencia turística del mundo y
este año espera
recibir 100 millones de turistas extranjeros, lo que satura
nuestro espacio aéreo y provoca problemas de retrasos y cancelaciones en unos
aeropuertos que no están preparados para tantos aviones y pasajeros. Se trata
de planificar el futuro de los vuelos, sabiendo que además hay un
problema ecológico: los vuelos (que sólo usan el 10% de la población
mundial) son
responsables del 2,5% de las emisiones de CO2 y cada vez
viajamos más en avión en vuelos cortos que podrían sustituirse por el tren o el
autobús. Existe un
Plan europeo para que las aerolíneas consuman cada año más combustible
ecológico (el 2% en 2025 y el 70% en 2050), pero hay 2 problemas:
las aerolíneas se quejan de que las petroleras no lo producen y que su
precio es entre 3 y 6 veces más caro que el keroseno tradicional.
Así que este año, otra razón de las subidas de los billetes de avión,
es que deben
utilizar un 2% de combustible ecológico…
En resumen, que los cielos del mundo, Europa y España están
cada vez más saturados de aviones y los aeropuertos españoles y del resto del
mundo no dan abasto a recibir tantos vuelos y pasajeros, que además contaminan
en exceso. Así que urge
poner orden en el tráfico aéreo, para evitar otro caos este verano,
y reordenar vuelos y aeropuertos, fomentando otras alternativas de viaje para
trayectos cortos. Pero mientras, el exceso de demanda (queremos viajar a miles
de destinos) y la falta de aviones disparan los precios de los billetes. Y además,
las aerolíneas cada vez nos imponen más condiciones y pagos. No tiene
fácil arreglo.
La fiebre por viajar recorre el mundo después de la pandemia, aumentando año tras año los aviones y pasajeros en unos cielos cada vez más saturados. En 2024, las aerolíneas tuvieron 4.890 millones de pasajeros (+10,4% sobre 2023), superando con creces los 4.520 millones de viajeros transportados antes de la pandemia (2019), según la IATA. El tráfico internacional, que representa casi dos tercios del mercado (61,8%) creció más en 2024 (+13,9%), aunque movió menos pasajeros que en 2019.Y el tráfico doméstico (38,2% del mercado) creció menos (+5,7%), pero es el que más ha crecido tras la pandemia. Por continentes, lo que más crecen son los viajeros de Asia-Pacífico (+16,9% en 2024, +12,3% en China frente al +3,7% en EEUU), seguidos de África (+13,2%) y Oriente Medio (+9,5%), mientras crecen menos que la media (+10,4%) los pasajeros de Europa (+8,7% y Latinoamérica (+7,8%). La ocupación media de los aviones fue alta, del 83%, y las aerolíneas ganaron 32.400 millones en 2024, un margen neto del 3,4% (7 dólares por pasajero: 10,3 $ en Norteamérica y 1,8$ en Asia).
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miércoles, 28 de diciembre de 2011
Iberia: aterrizaje forzoso en el low cost
Vuelven los problemas
al tráfico aéreo por Navidad,
con la huelga de los pilotos de Iberia. Protestan por la creación de Iberia Express, la compañía que van a
crear con menos costes (pilotos que
ganarán la mitad de sueldo) para competir con Ryanair y otras compañías low cost, que se han llevado la mayoría de los viajeros. Es el camino
para que Iberia gane dinero en 2015,
en un sector aéreo con graves problemas,
en España y toda Europa, por la
crisis, la competencia del low cost,
las subidas del combustible y la falta de un cielo único europeo. Una reconversión
clave para el turismo, nuestra
primera industria, ya que 3 de cada 4
visitantes llegan a España por avión.
España es el paraíso de
los vuelos de bajo
coste: estas compañías han transportado el 36% de todos los viajeros que han pasado este año por los
aeropuertos españoles (69 millones de 191). Y ya vienen más extranjeros en vuelos low cost (57,2%) que en compañías tradicionales. Por
ello, la irlandesa Ryanair
ha superado a Iberia, transportando 32,2
millones de viajeros hasta noviembre (+33%), mientras la española (22,6
millones) pierde viajeros (-15,8%). Como tercera compañía (16,5 millones viajeros)
está Vueling (45% Iberia), otra low
cost que crece (+11,6%), mientras caen Air
Europa (-2% y 13,1 millones de viajeros) y Spanair (-6% y 11,6 millones), a las que acechan otras dos low
cost: la británica Easy Jet (+5,7% y
10,7 millones de viajeros) y Air Berlín
(-19,7% y 8,7 millones).
Las compañías low cost crecen por sus bajos precios pero en España hay otra razón: las millonarias ayudas de autonomías y ayuntamientos para que vuelen a sus aeropuertos, 247 millones desde 2007. Sobre todo Castilla y León (84,3 millones), Aragón (34, para Zaragoza, el aeropuerto más subsidiado), Galicia (22,7) y Cantabria (20,7). Ayudas incluso para vuelos a aeropuertos que han cerrado (Ciudad Real) y a compañías que sólo operaron mientras recibieron ayudas (Lagunair o Andalus) o que no volaron pese a cobrarlas (aerolínea Plaza). Ayudas que han beneficiado sobre todo a Air Nostrum (filial vuelos regionales de Iberia) y a Ryanair, que ha presionado a la Generalitat yéndose de Reus y Girona para volver a cambio de 8 millones. Ayudas no autorizadas por la UE y que distorsionan la competencia.
Pero las compañías low cost han venido para quedarse. Por eso, Iberia ha decidido crear una propia, Iberia Express, que nacerá en abril 2012 con gestión separada y nueva plantilla: 500 personas al principio, 150 de ellas pilotos, que cobrarán 6.000 euros/mes frente a los 14.000 de un piloto de Iberia. Y que trabajarán más horas: 900 horas frente a 600 en un A320 de Iberia, con lo que los aviones rotarán más (estarán 35 minutos en tierra, frente a 45/60 ahora). Por eso la huelga. Y con ello, Iberia podrá competir con Ryanair: si ahora un billete ida y vuelta de Madrid a Vigo cuesta 185 euros, el precio para abril (ya está en su web) baja a 73 euros, más barato que Ryanair desde Santiago (116 €). Y así irá haciendo con las rutas de corto y medio radio, empezando con 4 aviones y llegando a 40 en 2015.
El objetivo es que para entonces, estas rutas (70% del negocio de Iberia), con las que ahora pierde dinero, lo ganen. Y así conseguir que Iberia vuelva a tener beneficios en 2015, tras haber vuelto a las pérdidas en 2011 (-78 millones primer semestre), después de 13 años de beneficios (quitando 2009). Pero no bastará con ganar la batalla del low cost: tendrá que recortar costes (ganando la batalla a los pilotos), digerir la fusión con British Airways (que gana dinero) y aguantar el tirón de la subida del keroseno con 36 aviones A 340 que consumen mucho (4 motores), ya que los primeros A330 (2 motores) no llegarán hasta 2013.
Todo el sector aéreo atraviesa por una grave crisis, salvo en Asia. En EEUU, donde han suspendido pagos 40 compañías desde el 11-S, acaba de hacerlo American Airlines (la 3ª compañía), por problemas de costes y peleas con los pilotos, junto a la competencia del low cost. En Europa, la crisis del euro y la subida del keroseno (40% este año y otro 25% para 2012) hacen que se esperen sólo 300 millones de dólares de beneficios (frente a 2.000 en Norteamérica y 3.300 en Asia). Y la IATA vaticina pérdidas (-600 millones $) en las compañías europeas para 2012, por el escaso crecimiento de la UE y porque es el espacio aéreo más ineficiente del mundo: las compañías tienen que volar en zigzag, por los nudos de control, al no existir (tampoco) un cielo único europeo.
Este panorama enturbia el futuro del sector aéreo español, donde ya han cerrado varias compañías (Air Madrid, air Comet, Futura) y se han producido duros recortes en Spanair, Air Europa, Swiftair y Vueling, con más de 1.000 pilotos en paro. Mientras Iberia reconstruye su futuro, Air Europa está en grave crisis (recortando rutas y con los pilotos en huelgas semanales desde septiembre) y Spanair busca comprador (en Qatar o China) mientras la Generalitat (57%), que cierra quirófanos y no paga a los ancianos, la ha inyectado ya más de 150 millones de euros para que siga llevando pasajeros al Prat. Y todas piden árnica al nuevo Gobierno, para que no les suban en 2012 las tasas aeroportuarias (un 65% más bajas que en Europa) cuando se privatice la gestión de los aeropuertos españoles.
Confiemos que Iberia tenga éxito con su low cost, a pesar de los pilotos, y se encuentre una salida a Spanair y Air Europa (no a costa de los contribuyentes). Es clave que España, el 4º país del mundo en tráfico aéreo (tras EEUU, China y Reino Unido), tenga unas aerolíneas saneadas, que ayuden a la primera industria del país, el turismo: 3 de cada 4 turistas llegan por avión. Y si no somos competitivos, pueden elegir otro viaje. Nos jugamos mucho.
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| enrique ortega |
Las compañías low cost crecen por sus bajos precios pero en España hay otra razón: las millonarias ayudas de autonomías y ayuntamientos para que vuelen a sus aeropuertos, 247 millones desde 2007. Sobre todo Castilla y León (84,3 millones), Aragón (34, para Zaragoza, el aeropuerto más subsidiado), Galicia (22,7) y Cantabria (20,7). Ayudas incluso para vuelos a aeropuertos que han cerrado (Ciudad Real) y a compañías que sólo operaron mientras recibieron ayudas (Lagunair o Andalus) o que no volaron pese a cobrarlas (aerolínea Plaza). Ayudas que han beneficiado sobre todo a Air Nostrum (filial vuelos regionales de Iberia) y a Ryanair, que ha presionado a la Generalitat yéndose de Reus y Girona para volver a cambio de 8 millones. Ayudas no autorizadas por la UE y que distorsionan la competencia.
Pero las compañías low cost han venido para quedarse. Por eso, Iberia ha decidido crear una propia, Iberia Express, que nacerá en abril 2012 con gestión separada y nueva plantilla: 500 personas al principio, 150 de ellas pilotos, que cobrarán 6.000 euros/mes frente a los 14.000 de un piloto de Iberia. Y que trabajarán más horas: 900 horas frente a 600 en un A320 de Iberia, con lo que los aviones rotarán más (estarán 35 minutos en tierra, frente a 45/60 ahora). Por eso la huelga. Y con ello, Iberia podrá competir con Ryanair: si ahora un billete ida y vuelta de Madrid a Vigo cuesta 185 euros, el precio para abril (ya está en su web) baja a 73 euros, más barato que Ryanair desde Santiago (116 €). Y así irá haciendo con las rutas de corto y medio radio, empezando con 4 aviones y llegando a 40 en 2015.
El objetivo es que para entonces, estas rutas (70% del negocio de Iberia), con las que ahora pierde dinero, lo ganen. Y así conseguir que Iberia vuelva a tener beneficios en 2015, tras haber vuelto a las pérdidas en 2011 (-78 millones primer semestre), después de 13 años de beneficios (quitando 2009). Pero no bastará con ganar la batalla del low cost: tendrá que recortar costes (ganando la batalla a los pilotos), digerir la fusión con British Airways (que gana dinero) y aguantar el tirón de la subida del keroseno con 36 aviones A 340 que consumen mucho (4 motores), ya que los primeros A330 (2 motores) no llegarán hasta 2013.
Todo el sector aéreo atraviesa por una grave crisis, salvo en Asia. En EEUU, donde han suspendido pagos 40 compañías desde el 11-S, acaba de hacerlo American Airlines (la 3ª compañía), por problemas de costes y peleas con los pilotos, junto a la competencia del low cost. En Europa, la crisis del euro y la subida del keroseno (40% este año y otro 25% para 2012) hacen que se esperen sólo 300 millones de dólares de beneficios (frente a 2.000 en Norteamérica y 3.300 en Asia). Y la IATA vaticina pérdidas (-600 millones $) en las compañías europeas para 2012, por el escaso crecimiento de la UE y porque es el espacio aéreo más ineficiente del mundo: las compañías tienen que volar en zigzag, por los nudos de control, al no existir (tampoco) un cielo único europeo.
Este panorama enturbia el futuro del sector aéreo español, donde ya han cerrado varias compañías (Air Madrid, air Comet, Futura) y se han producido duros recortes en Spanair, Air Europa, Swiftair y Vueling, con más de 1.000 pilotos en paro. Mientras Iberia reconstruye su futuro, Air Europa está en grave crisis (recortando rutas y con los pilotos en huelgas semanales desde septiembre) y Spanair busca comprador (en Qatar o China) mientras la Generalitat (57%), que cierra quirófanos y no paga a los ancianos, la ha inyectado ya más de 150 millones de euros para que siga llevando pasajeros al Prat. Y todas piden árnica al nuevo Gobierno, para que no les suban en 2012 las tasas aeroportuarias (un 65% más bajas que en Europa) cuando se privatice la gestión de los aeropuertos españoles.
Confiemos que Iberia tenga éxito con su low cost, a pesar de los pilotos, y se encuentre una salida a Spanair y Air Europa (no a costa de los contribuyentes). Es clave que España, el 4º país del mundo en tráfico aéreo (tras EEUU, China y Reino Unido), tenga unas aerolíneas saneadas, que ayuden a la primera industria del país, el turismo: 3 de cada 4 turistas llegan por avión. Y si no somos competitivos, pueden elegir otro viaje. Nos jugamos mucho.
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