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lunes, 24 de enero de 2022

La tentación de "normalizar" la pandemia

La 6ª ola se ha convertido en un tsunami, multiplicando por 30 los contagios en los últimos dos meses. Han bajado 3 días, pero el viernes subieron otra vez, a 141.000 contagios diarios (y muchos más que no se contabilizan), mientras se relajan más las restricciones. Ya sabemos lo que costó “salvar la Navidad”: 3.689 muertes. ¿Compensa? Algunos creen que sí, porque proponen ahora “normalizar” la pandemia, tratarla como la gripe, dejar de hacer estadísticas diarias y pruebas masivas. Anular restricciones y volver a la “normalidad”. La OMS alerta que con ómicron no termina la pandemia y que reiterar que es una enfermedad leve “cuesta vidas”. Ese es el debate: ¿Cuántas muertes (de otros) estamos dispuestos a asumir para volver a la rutina? Otra vez el dilema: salud y economía. Tomar medidas o bajar la guardia, hartos ya de la pandemia. Pero el virus sigue y mientras haya 5,6 millones de españoles sin vacunar (y en otros paises), seguirá ahí. Contagiando y matando.

Enrique Ortega

La variante ómicron ha disparado los contagios y muertes en todo el mundo, tras descubrirse en Sudáfrica a finales de noviembre. Y en el último mes, los contagios semanales se han quintuplicado, pasando de 4,55 millones a 22,7 millones la última semana, según la Universidad John Hopkins. Pero sobre todo ha afectado a Europa, que ya supera a América en contagios totales por COVID: 126,8 millones de contagiados frente a 124,8 millones, según la OMS. Eso sí, la cifra de muertos no se ha disparado tanto con ómicron, pasando de 48.016 muertos semanales a mediados de diciembre a 54.610 la última semana. Y otra vez, Europa se ha llevado la peor parte, con +115.500 muertos por COVID en el último mes, frente a +82.400 en el continente americano.

En España, ómicron ha convertido esta 6ª ola en un tsunami, con cifras de contagios nunca vistas en las olas anteriores (superando los 200.000 contagios muchos días de enero), aunque con menos pacientes en hospitales y urgencias y menos muertes que en la 3ª ola (Navidad 2020), debido a que un 80,7% de los españoles están ya vacunados con 2 dosis y muchos con 3.Con los últimos datos de Sanidad, España es el 5º país europeo con más contagios por COVID 19: 3.250 contagios por 100.000 habitantes el viernes 21, sólo por detrás de Francia (4.407 contagios), Portugal (3.933 contagios), Italia (3.506) y Reino Unido  (3.456 contagios), pero muy alejados de Alemania (763 contagios), cuando hace sólo un mes (20 diciembre) teníamos menos contagios (609) que ellos (780 Alemania).

El pico de contagios en España se alcanzó el lunes 17 de enero (3.397) y a partir de ahí tuvimos 3 días de ligeras bajadas, pero el viernes 21 subieron de nuevo a otro récord histórico (3.418 contagios por 100.000 habitantes). Además, hay que cuestionar estas estadísticas, que las autonomías remiten a Sanidad, porque ha cambiado el sistema de cómputo: 6 autonomías (Cataluña, Navarra, Galicia, Aragón, Canarias y la Rioja) contabilizan también los contagios que los ciudadanos detectan en casa, con los test que compran en las farmacias (hasta ahora, sólo contaban los hechos en centros de salud, hospitales y laboratorios homologados), mientras el resto no contabilizan estos contagios “auto detectados, entre ellas Madrid y Andalucía, las dos muy pobladas (que sí los tienen en cuenta para dar bajas laborales a los afectados…). Así es imposible saber los contagios “reales” y comparar, ya que en Galicia, por ejemplo, el 60% de los contagios reportados son por test en casa.

Los expertos coinciden en que hay muchos más contagios de los que se reportan en los datos diarios de Sanidad (8.975.458 contagios totales hasta el viernes), sobre todo en colegios y empresas, donde se han multiplicado el cierre de aulas (262.451 alumnos en cuarentena el viernes) y las bajas laborales2 millones de trabajadores han estado de baja por COVID, el 10% de los afiliados a la Seguridad Social, según el ministro Escrivá. Los datos se Sanidad indican que la tasa de contagios más alta se da ahora en los niños (4.599 contagios) y adolescentes (4.149), y también entre sus padres, entre 30 y 39 años (4.245) y 40 y 49 años (4.150), estando por debajo de la media de contagios los mayores de 50 años (los más inmunizados). Otro dato que podría “encubrir contagios” es que algunas autonomías hacen pocas pruebas (la media está en 4.979 por 100.000 habitantes), como Andalucía (2.387) y Madrid (3.959), mientras otras con alta incidencia hacen el doble y triple de pruebas, como Cataluña (9.799), Navarra (5.769) y País Vasco (5.735 pruebas), según Sanidad. Buscan más y encuentran más contagiados.

Al haberse disparado los contagios por ómicron, aunque sea menos letal, se han triplicado las hospitalizaciones: de 6.667 pacientes hace un mes (17 diciembre) a 18.675 el viernes, con lo que están ocupadas con pacientes COVID el 15% de las camas hospitalarias (el 19,39% en Madrid, el 19,06% en Aragón y más del 17% en Cataluña, País Vasco y Canarias). Y también se han casi duplicado los enfermos COVID en las UCIs: de 1.306 hace poco más de un mes a 2.202 este viernes, una cifra que aumentará en las próximas semanas. Eso pone a 8 autonomías en situación de “riesgo extremo” hospitalario (+ 25% camas UCI ocupadas): Cataluña (42,61%), Aragón (30,26), País Vasco (28,86), Baleares (28,70), Madrid (27,50), Navarra (26,98), Castilla y León (26,07) y Comunidad Valenciana (25,96%). Y el problema es que los hospitales llevan más de un año con altísima ocupación por COVID, lo que supone una enorme presión para los servicios y dilata más la espera de operaciones necesarias.

La última consecuencia del tsunami de ómicron son las muertes, muy elevadas aunque se ha generalizado la idea de que esta variante es “poco letal”. Vean: en la última semana (viernes 21- viernes 14 enero), Sanidad ha contabilizado 982 muertes, frente a  825 muertos en la semana anterior y 327 muertos semanales computados hace un mes. El repunte de muertes ha llegado a las residencias de ancianos, donde murieron 172 mayores la semana anterior (frente a 18 a principios de diciembre). Y todo apunta a que la alta cifra de muertos totales por COVID (284 fallecidos el martes pasado) se va a mantener varias semanas más, aunque bajen los contagios, porque morirán muchos de los que están en las UCIS. Y España ya suma 91.741 muertos por la COVID 19.

Ahora, con la bajada de contagios en los últimos 4 días, varias autonomías (Cataluña y Cantabria) van a levantar las últimas restricciones impuestas en Navidad, restricciones que otros levantaron antes y que algunas autonomías nunca tuvieron, sobre todo Madrid. Ahora ya podemos saber el coste de estas laxas restricciones, justificadas en que había que “salvar la Navidad: 3.689 muertes, 39.656 hospitalizados y 3.811.274 contagiados, entre el 1 de diciembre y el 21 de enero. ¿Compensa? Parece que sí, al menos a los que no han perdido un familiar o han acabado en un hospital, dado que la mayoría han tratado de “seguir con su vida” esta Navidad, eso sí, haciéndose un test antes de visitar a la familia

Ahora, antes incluso de que el tsunami de la 6ª ola amaine (los contagios, hospitalizaciones y muertes seguirán altos varias semanas, según los expertos), el Gobierno se ha puesto a la cabeza de los que piensan que hay que “normalizar” la pandemia. La propuesta hecha por el presidente Sánchez, y apoyada por Sanidad y las autonomías, es clara: hay que tender a la normalidad, no podemos seguir con restricciones ni limitaciones, hay que apostar por la vuelta casi total a la normalidad de antes de la pandemia. Dejar que la vida cotidiana y la economía se normalicen, apostar por la recuperación (donde Sánchez se juega su futuro político). Y eso pasa por considerar la COVID “como una gripe”, dejando de publicar estadísticas diarias de contagios y no haciendo test y pruebas masivas: sólo muestras en centros de salud y hospitales, una red de seguimiento como se hace a otras epidemias.

Otros paises europeos no defienden por ahora este cambio, con lo que España tendrá que convencer a sus socios y al Centro europeo de Control y Prevención de Enfermedades (ECDC). De momento, la Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta que los contagios y muertes van a seguir creciendo y  se ha mostrado en contra de “gripalizar” la pandemia, porque cree que “la ómicron está lejos de terminar y es probable que surjan nuevas variantes”. Y el propio director general de la OMS ha hecho esta reflexión, muy oportuna: “Omicron puede ser menos grave, pero la narrativa de que es una enfermedad leve es engañosa, perjudica la respuesta general y cuesta vidas”.

Ahí está el debate que deberíamos abrir: ¿cuántas muertes estamos dispuestos a asumir para volver a la rutina? Todo el mundo está cansado de esta pandemia, son ya casi 2 años con la vida trastocada y la tentación de “volver a la normalidad” es muy grande, con lo que muchos ciudadanos apoyarán a los políticos que quieran “marginar la pandemia”, volver a vivir como si el virus no estuviera. Pero está. Y por lo que dicen los expertos, estará hasta que la mayoría del mundo y más españoles estén vacunados.

En el mundo, sólo el 51,46% de la población está inmunizada, según la OMS, más en Norteamérica (62%) y Europa (62%), pero menos en Latinoamérica (50%), Asia (46%), Mediterráneo oriental (34%) y sobre todo en Africa (7,46% de la población inmunizada), lo que facilitará que el virus mute en nuevas variantes que nos volverán a llegar. Y en España, aunque ya tenemos un altísimo porcentaje de la población inmunizada con las 2 dosis (80,7% de toda la población), sigue habiendo mucha gente sin inmunizar: 4.016.263 españoles mayores de 12 años, más otros 1.583.447 niños todavía sin ninguna vacuna, según el balance del 20 de enero. Y lo más preocupante es que la cifra de personas pendientes de vacunar apenas ha bajado en los últimos meses, lo que indica que muchos “no están por la labor” de inmunizarse. Los más vulnerables son los 309.733 mayores de 60 años no inmunizados (58.991 de 70 a 79 años y 250.742 de 60 a 69 años), pero también se arriesgan mucho las 1.281.795 personas no inmunizadas de 40 a 59 años. Y a ellos hay que sumar las 2.424.735 personas sin inmunizar entre 12 y 40 años. Además, va lenta la aplicación de la 3ª dosis de refuerzo, que les falta poner al 9% de los mayores de 70 años y al 10,5% de personas entre 60 y 69 años, un refuerzo clave porque un estudio en Israel demuestra  que esta tercera dosis multiplica por 10 las defensas ante el virus.

Mientras haya millones de personas en el mundo sin vacunar y 5,6 millones de españoles sin inmunizar, el riesgo de nuevas variantes y olas de la COVID es evidente, aunque la pandemia se quiera ocultar. Por eso, es importante no bajar la guardia, con aforos y restricciones, mientras se “fuerza” que más españoles se vacunen, porque son un riesgo para el resto. En varios paises europeos se ha aprobado la vacunación obligatoria (en Italia desde enero, en Austria desde febrero y en Grecia multas a los mayores de 60 años que no se vacunen), mientras otros, como Alemania o Francia, limitan su movilidad y restringen su entrada en locales con el pasaporte sanitario.”Es posible que haya que debatir sobre la vacunación obligatoria”, advirtió el viernes la Comisaria europea de Salud. En España no se contempla hacer nada: ni obligar a vacunarse ni limitar actividades a los no vacunados. E incluso, se abre el debate para “volver a la normalidad”, mientras la ómicron crece en Europa.

El otro grave problema es que la ómicron ha colapsado la asistencia sanitaria en España, que ya tenía problemas serios en las olas anteriores e incluso antes de la pandemia. La atención primaria, los Centros de salud, prestan un servicio mínimo y esta vez no han servido ni siquiera para hacer test o dar bajas. Los ciudadanos nos hemos tenido que “auto cuidar”, comprando test y haciendo un seguimiento de síntomas y cuarentenas por nuestra cuenta, gestionando las bajas por teléfono o yendo a trabajar con dudas. Y si nos encontrábamos peor, colapsando las urgencias de los hospitales, que no han podido hacer seguimiento de pacientes ni las operaciones programadas. Así que si antes teníamos problemas para ir al especialista y operarnos, ahora es peor, lo que habrá disparado las listas de espera. Así que la sanidad pública está en situación precaria, lo que exigiría un Plan de choque, especialmente dirigido a potenciar la atención primaria.

Pero en vez de potenciar los centros de salud y hospitales, las autonomías se han dedicado a ajustar sus cuentas en 2021 con los ingresos recibidos para la pandemia, que no se han gastado: de los 16.000 millones de Fondos COVID recibidos del Gobierno en 2020 (8.000 para la sanidad), 2.000 no se gastaron, como tampoco otros 1.000 millones de los 13.500 millones de Fondos COVID recibidos en 2021 (6.000 para Sanidad), según los datos de Hacienda y la AIREF. Así que 3.000 millones de euros no gastados, mientras la mayoría de autonomías anunciaban en 2021 que iban a recortar 58.000 contratos (de médicos, enfermeras y auxiliares contratados por la pandemia). Al final, por culpa de Omicron, 29.000 se han salvado, pero otros empleos sanitarios se han perdido. Y los sindicatos denuncian más recortes de plantillas para 2022. Un año en que, a pesar de la situación, las autonomías sólo van a aumentar un 4,15% su presupuesto sanitario, a pasar de las mayores transferencias que les ha hecho el Estado y de la llegada de los primeros Fondos europeos.

Urge aprobar un Plan de choque para reforzar la sanidad pública, sobre todo los Centros de salud, donde harían falta  2.700 médicos y 4.000 enfermeras (al menos), además del personal de refuerzo contratado durante la pandemia (y que no debían despedir). Y reforzar también los hospitales para reducir listas de espera de especialistas y operaciones. Porque hoy por hoy, si nos ponemos enfermos, resulta muy difícil que nos atiendan (salvo en urgencias).

Y en paralelo, debe abrirse el debate sobre la estrategia frente a la pandemia, desde las medidas de prevención y restricciones que hay que mantener a cómo nos defendemos frente a los que no quieren vacunarse, como hacen en el resto de Europa. Y, por supuesto, no bajar la guardia para reactivar la economía y “normalizar la vida”. El debate salud o economía es un falso dilema: si no garantizamos la salud (y millones de contagios, cientos de miles de bajas y tantos muertos no es “normalidad”), no garantizamos la economía. Porque un nuevo repunte de la pandemia, una 7ª ola, volverá a frenar la recuperación, como lo ha hecho esta 6ª ola y las anteriores. Sin salud no hay economía. Y por eso, hay que poner los medios para acabar de verdad con esta pandemia, no ocultarla como si fuera una gripe que no es. No caigamos en la tentación de “normalidad” con 142 muertos diarios (el viernes). No dejemos que hagan “trampas al solitario” con nuestra salud. Sigamos alertas.

lunes, 3 de enero de 2022

2002, el año de la recuperación (esperemos)

2021 iba a ser el año de la recuperación, tras la tremenda recesión por el COVID-19 en 2020. Crecimos, pero menos de lo esperado, por los repuntes de contagios: la 3ª ola  (Navidad y enero 2021), la 4ª ola (Semana Santa), la 5ª (verano 2021) y la tremenda 6ª ola actual,  con más de 1 millón de contagios diarios en Europa (161.000 en España). Encima, se ha disparado el precio de la energía, subiendo la inflación al  6,7%, con atascos en el comercio mundial que complican la actividad de muchas empresas. Ahora, se espera que la recuperación se afiance en 2022, gracias a las vacunas, los Fondos europeos, el ahorro acumulado y una reforma laboral que creará empleo más estable. España será el país occidental que más crezca en 2022 (también fue el que más cayó con la pandemia), con la incertidumbre de nuevas variantes del COVID y la alta inflación. Esperemos que 2022 sea mejor que 2021 como 2021 fue mejor que 2020. ¡Feliz año!

Enrique Ortega

La clave de 2022 va a seguir estando en la pandemia, con lo que tendremos que estar más atentos a los epidemiólogos que a los economistas. Porque ya hemos comprobado en 2021 que el virus sigue ahí y cuando parece que le hemos derrotado, resurge con fuerza. Un ejemplo reciente. El 25 de octubre, escribía un Blog titulado: “La pandemia, casi bajo control, reflejando una incidencia de 44 contagios por 100.000 habitantes. Un mes después, a finales de noviembre, se detectó en Sudáfrica la variante ómicron y los contagios por COVID-19 se dispararon en todo el mundo y en España: 217 contagios por 100.000 habitantes el 1 de diciembre, 511 el día 17 y 1.775 el 30 de diciembre (se han multiplicado por 40), con 161.000 contagios diarios frente a sólo 10.000 diarios un mes antes. Y esta es la 6ª ola: antes sufrimos en 2021 otras tres olas más (Navidad-enero, Semana Santa y verano), que frenaron el consumo, el turismo y la recuperación en 2021, un año que se esperaba mejor de lo que ha sido.

Este mismo repunte de contagios por COVID-19 se ha dado en todo el mundo y sobre todo en Europa, que ha sufrido más la variante Delta y la ómicron (con más de 1 millón de contagios diarios, el 87% de los detectados en el mundo). Por eso, el FMI prevé que el crecimiento mundial se ralentice en 2022, con un crecimiento del +4,9%, inferior al 5,9% estimado para 2021 (tras una caída del -3,1% en 2020). Vaticinan que EEUU crecerá algo menos  este nuevo año (+5,2% frente al 6% en 2021), lo mismo que China (+5,6% frente al +8%), Reino Unido (+5% frente al 6,8% en 2021) y la eurozona (+4,3% frente al 5% en 2021), donde estiman que Alemania crezca algo más (+4,6% frente al 3,1% en 2021) pero menos Francia (+3,8% frente al 6% en 2021) e Italia (+4,2% frente a 5,8%). Sobre España, el FMI ha rebajado sus previsiones de crecimiento en diciembre, pero aún así, prevé que sea el país occidental que más crezca en 2022: +5,8%, tras un crecimiento estimado del 4,6% en 2021. De cumplirse, España sería el 2º país del mundo que más crecerá este año, tras la India (+8,5%), aunque también fue el país que más cayó con la pandemia (-10,8% en 2020).

Estas previsiones se basan en que la pandemia remita en 2022, gracias al aumento de la vacunación en los paises desarrollados (61 % de la población inmunizada en EEUU y 70% de media en Europa, con el 88,2% en Portugal, 80% en España, 75% en Italia, 73% en Francia y 71% en Alemania). Pero persiste el riesgo de que aparezcan nuevas variantes, dada la baja tasa de inmunización en el mundo (46,5% de la población), algo más en América (59,6%) y el Pacífico (72%), pero mucho menos en el Mediterráneo oriental (30%), Sudeste asiático (40%) y sobre todo África (6,7% de la población vacunada, el 2,1% en Nigeria o el 1,3% en Etiopía), según los últimos datos de la OMS.

A nivel mundial, otra incertidumbre de la economía en 2022 será el comportamiento de la inflación, que está disparada en la mayoría de los paises (6,8% en EEUU, una tasa que no se veía desde 1982, un 5,2% en la UE-27 y un 6,7% en España), por la fuerte subida de los precios de la energía (petróleo y gas), que ha encarecido los carburantes y la luz, sobre todo en Europa. La previsión de los expertos es que la inflación se desinfle en la primavera de 2022, al reducirse la demanda de energía y corregirse los “atascos” que se han producido en el comercio mundial (falta de contenedores y retrasos en la llegada de suministros y “chips”), suavizándose también la subida de alimentos y materias primas.

Los bancos centrales de todo el mundo estarán pendientes de que la inflación baje y si no, intentarán corregirla reduciendo la liquidez que dispararon en 2020 y 2021 para evitar una crisis financiera global. Pero, de momento, ante el riesgo de que la inflación no baje, la Reserva Federal norteamericana decidió en diciembre reducir a la mitad sus compras de deuda desde marzo de 2022, anunciando además tres subidas (suaves) de los tipos de interés (la 1ª, en el primer trimestre de 2022). El Banco Central Europeo (BCE) va a actuar más suavemente, reduciendo las compras de deuda pero manteniendo las ayudas y descartando subidas de tipos de interés en 2022, lo que es un alivio para paises muy endeudados como España.

Otro riesgo que ronda sobre 2022 es la evolución de los conflictos geopolíticos latentes en el mundo, en especial los enfrentamientos de EEUU y China, que podrían provocar nuevos problemas comerciales (aranceles) o de suministros, deteriorando la recuperación del comercio mundial, clave para el crecimiento. Y se mantiene el riesgo geopolítico con Rusia, tanto de la Unión Europea como de EEUU, con Ucrania y el suministro de gas en el epicentro de los problemas. Y todo ello, sin olvidar los riesgos climáticos: en 2022 podemos sufrir nuevos problemas de sequías, inundaciones, tornados, incendios y otras catástrofes climáticas que afecten a los alimentos, la energía y otras materias primas, afectado mucho a las economías (recordemos las nevadas con Filomena hace un año).

En Europa, las últimas previsiones de otoño de la Comisión Europea (11 noviembre) hablaban de que la economía de la UE “se recupera más rápidamente de lo previsto y que ya en el tercer trimestre de 2021, “la Unión Europea ha recuperado su nivel de producción previo a la pandemia” (España no se recuperará hasta la primavera de 2023). Eso sí, Europa crecerá este año 2022 (+4,2%) algo menos que en 2021 (+5%) y menos que Estados Unidos (+5,2%) y China (+5,6%), debido al mayor efecto de las dos últimas olas de la pandemia (variantes delta y ómicron) y también a que las ayudas de los paises europeos y la Comisión (Plan Next Generation EU) han sido más tardías y cicateras que las aprobadas en USA y China.

La Comisión Europea cree que la recuperación europea se va a consolidar en 2022, pero advierte que está “supeditada a dos factores”: la evolución de la pandemia y “el ritmo al que la oferta se ajuste al rápido cambio de la demanda”. A lo claro: que las empresas puedan rehacer sus suministros y producción para afrontar el aumento del consumo esperado, dado el ahorro embolsado durante la pandemia. Y les preocupa también los “cuellos de botella” en el comercio mundial (que afectan a muchas empresa, como las del automóvil) y los precios de la energía, sobre todo el petróleo y el gas natural. Las autoridades comunitarias confían en que estos precios y la inflación caigan a partir de la primavera de 2022 y prevén que la inflación anual sea del 2,5% este año (el 2,1% en España).

España será el país europeo que más crezca en 2022 (+5,5% frente a 4,8% la UE-27), salvo Malta (+6,2%) y en 2023 (+4,4% frente a 2,5% la UE-27), salvo Malta (+4,8%) y Rumanía (+5,2%), muy por encima de Francia (+3,8%), Italia (+4,3%) y Alemania (+4,6%) pero también que Reino Unido (+4,3%), Japón (+2,3%) y Estados Unidos (+4,5%), según las previsiones de otoño de la Comisión Europea. Y también creen que será el país europeo que cree más empleo en 2022: un +1,7% (+340.000 empleos) frente al +1% en la UE-27.

La mayor incertidumbre que tenemos para asegurar este fuerte crecimiento es la pandemia, como el resto del mundo, para lo que resulta imprescindible seguir con la vacunación (el 80% de la población está ya inmunizada) y terminar de poner la 3ª dosis a los mayores de 60 años (la tienen ya el 80%) y vacunar a los niños de 5 a 11 años (26,8% tienen ya una primera dosis). La verdad es que estamos mejor preparados ante la pandemia que hace un año (0% vacunados) y eso nos hace menos vulnerables ante próximas olas, que vendrán.

Otras claves de la recuperación económica en 2022 serán el turismo (recuperar turistas extranjeros este verano es clave para crecer más), el consumo de las familias (si se reduce la incertidumbre, aprovecharán el ahorro de la pandemia para gastar más) y, sobre todo, el impacto de los Fondos europeos y el Presupuesto 2022, que incluye un gasto extra de 26.900 millones con cargo a las ayudas europeas ya recibidas (19.000 millones) y a las esperadas en julio (otros 12.000 millones más). En 2021, los programas ya aprobados con Fondos europeos apenas echaron a andar, pero en 2022 ya se van a notar estas inversiones, que aportarán un 2% del crecimiento total del PIB en 2022 (en torno al 6%), según el Gobierno, y mucho empleo (se esperan crear 800.000 puestos de trabajo entre 2021 y 2026). Y además, este año se aplicará la reforma laboral pactada, que puede conseguir hacer fijos la mitad de los actuales contratos temporales. Y que el empleo que se cree sea “más decente”.

Junto a estas palancas para crecer más, hay otras incertidumbres que pueden frenar la recuperación, además de la pandemia. La principal, la inflación, porque la subida de precios estimada en diciembre, 6,7% anual, la mayor en España desde 1992, es muy preocupante, porque “se come” los ahorros e ingresos de las familias: 24 millones de españoles, entre pensionistas y trabajadores, han perdido poder adquisitivo en 2021. Y también frena las ventas de las empresas, encareciendo además sus costes. La clave va a estar en la energía, un factor sobre el que el Gobierno puede actuar poco: los precios del petróleo y del gas los fijan los grandes productores (Rusia, EEUU y la OPEP) y los precios de la luz, donde  los cambios se han de aprobar a nivel europeo y los 27 están divididos sobre esta reforma. Así que el Gobierno español sólo ha podido bajar  los impuestos a la luz otra vez, en 2022, reduciendo la recaudación (4.000 millones menos en 2021 y otros 2.000 millones en 2022).

Esta preocupante inflación, en España y el mundo, va a abrir un debate este 2022: qué hacer con los salarios. Las empresas y muchos expertos defienden que no suban como los precios, porque alimentarían una espiral de inflación. Pero si los salarios no suben, será imposible relanzar el consumo de las familias. Así que habrá que buscar un punto medio: que suban pero moderadamente, menos que los precios, a cambio de mejoras para los trabajadores por otras vías (horarios, condiciones de trabajo, mejoras sociales) y un aumento de la productividad. Y debe volver a subir el salario mínimo (está en 965 euros y los sindicatos quieren subirlo a 1.000 euros en enero), para ayudar a los más vulnerables (el 18% de los asalariados cobran el SMI), a los trabajadores pobres. Todo ello debería pactarse entre sindicatos y patronal, renovando el acuerdo salarial a 3 años firmado en 2018, porque lo que menos necesitamos es un rosario de conflictos laborales.

Para consolidar la recuperación en 2022, sería bueno alcanzar un cierto consenso político, al menos entre el Gobierno central y las autonomías, que son las que tienen que gestionar el 60% de los Fondos europeos. Hoy por hoy, España es “el alumno modelo” del Plan de recuperación europeo (el primer país al que se le aprobó el Plan, en junio, y el primero que recibió el dinero, el 27 de diciembre). Pero debemos seguir así, avanzando en los proyectos y reformas en 2022. Y se avanza más con pactos y consensos, difíciles de alcanzar con un PP radicalizado (para competir con Vox) y en un año con dos elecciones autonómicas. Pero habría que intentarlo, porque el Plan de recuperación y los Fondos europeos son una oportunidad histórica para modernizar el país, algo positivo para todos.

Bueno, estamos comenzando un año, 2022, que debería ser mejor pero que está rodeado de incertidumbres, a nivel internacional, europeo y español, que podrían poner en peligro la ansiada recuperación, salir del túnel de dos años negros. Hay que tener confianza y poner los medios para salir adelante, desde la sanidad a las inversiones, las reformas y los pactos. “El año 2022, seguro, seguro, seguro, que va a ser mejor que el 2021, como 2021 ha sido mejor que 2020”, dijo el presidente Sánchez al despedirse de los periodistas en La Moncloa. Ojalá acierte, por el bien de todos. ¡Feliz año 2022!

lunes, 20 de diciembre de 2021

Salvar la Navidad a costa de contagios y muertos

La 6ª ola de la pandemia avanza imparable: los contagios se han multiplicado por 12 en los últimos dos meses y se han duplicado en 2 semanas. España está en "riesgo muy alto". Y la Agencia de Salud Pública europea (ECDC) alertó el jueves de “una explosión de casos en las próximas semanas”: los contagios podrían saltar de los 511 actuales a más de 1.000 a finales de enero, superando todas las olas anteriores. Por eso, el ECDC pide a los paises medidas para reducir contactos sociales, preparar los hospitales para una avalancha y acelerar la vacunación. Pero en España, nadie quiere tomar medidas excepcionales, como reducir aforos y reuniones esta Navidad, por temor al “efecto Díaz Ayuso” (coste político) y para no “frenar la recuperación”. Sabemos lo que costó “salvar la Navidad” en 2020: un millón de contagios y 10.680 muertos. Ahora, con la variante ómicron (más contagiosa) y 3,65 millones españoles sin completar la vacunación, “salvar la Navidad” 2021 podría costarnos 3.000 muertos más. ¿Compensa?

Enrique Ortega

La pandemia en el mundo sigue estabilizada, con un ligero alza de contagios desde finales de octubre, hasta los 4,52 millones la última semana. Son ya 274,71 millones de contagiados por COVID 19 en 193 paises, el 3,5% de la población mundial, según la Universidad John Hopkins. Por continentes, América lidera los contagios (99,11 millones), pero se acerca Europa (93,60 millones), quedando lejos el sudeste asiático (44,79), Mediterráneo oriental (16,97), Pacífico (10,75) y África (6,71), según la OMS. Por paises, Estados Unidos encabeza el ranking, con 50,84 millones de contagios, seguida por India (34,74) y Brasil (22,21) más Reino Unido (11,42 millones), Rusia (10,03), Turquía (9,17), Francia (8,73), Alemania (6,81), Irán (6,17), España (5.455.527 contagios), Argentina (5,38), Italia (5,38), Colombia (5,10), Indonesia (4,26), Polonia (3,95 millones) y México (3,93).

Los muertos por la pandemia son muy elevados (5.354.588 fallecidos, el 1,95% de los contagiados), pero también se han estabilizado a la baja desde mediados de octubre, con 47.596 muertos la última semana, según la Universidad John Hopkins. Casi la mitad se han producido en América (2.378.490 muertos por COVID 19), seguida de Europa (ya sumamos 1.619.560 fallecidos) y, a distancia, el Sudeste asiático (716.076), Mediterráneo oriental (312.896), África (154.185) y el Pacífico (149.799), según la OMS. Por paises, el líder sigue siendo EEUU (806.438 muertos), junto a Brasil (617.803) y la India (477.554), seguidos de México (297.863 fallecidos), Rusia (291.336), Perú (202.225), Reino Unido (147.679), Indonesia (144.002),  Italia (135.641), Irán (131.083), Colombia (129.458), Francia (122.478), Argentina (116.903), Alemania (108.356),  Polonia (91.485) y España (88.708 muertos hasta el viernes).

Europa ha sido el continente donde más ha avanzado la pandemia en las últimas semanas, con una incidencia media de 814 contagios por 100.000 habitantes (a 14 días). Los contagios están disparados en Reino Unido (1.153 contagios), donde la nueva variante ómicron es dominante, e Irlanda (1.283 contagios)  pero también en Chequia (1.760), Bélgica (1.690), Suiza (1.502) o Paises Bajos (1.497contagios). Y la incidencia es muy elevada en Francia (1.025 contagios por 100.000 habitantes), Alemania (835 contagios y 437 muertos diarios), Polonia (808 contagios) y Austria (754),. Con una incidencia alta pero menor están Portugal (548 contagios), España (511 contagios por 100.000 habitantes el viernes) e Italia (410), que siempre tenía más incidencia pero que ahora tiene menos), siendo los paises con menos contagios Rumanía (68) y Suecia (344), según Sanidad.

España es todavía el 4º país europeo con menos incidencia del coronavirus, pero el salto en los contagios ha sido espectacular: se han multiplicado por 12  en los dos últimos meses (desde que se inició esta 6ª ola, el 15 de octubre, con 40,85 contagios por 100.000 habitantes y se han duplicado en las últimas 2 semanas (eran 248 el 3 de diciembre). Con ello, España está ya en riesgo “muy alto (más de 500, según el nuevo semáforo de Sanidad) y tenemos en este nivel extremo a 12 autonomías, donde viven 18,5 millones de españoles, el 40% de la población. Entre ellas, destacan 3 autonomías con los contagios disparados: Navarra (1.359 contagios por 100.000 habitantes), País Vasco (1.038), Aragón (843). Y otras 9  autonomías superan también los 500 contagios: Castilla y León (703), Ceuta (699), La Rioja (698), Asturias (657), Melilla (619), Baleares (592), Comunidad Valencia (563), Murcia (538) y Galicia (512). Están en riesgo “alto (de 300 a 500 contagios) Cataluña (483), Madrid (482, tras triplicarse los contagios diarios en la última semana), Cantabria (436), y Canarias (425). Y sólo están en riesgo “mediolas 3 autonomías restantes: Extremadura (331), Andalucía (286) y Castilla la Mancha (245 contagios por 100.000 habitantes).

Estos contagios son los detectados oficialmente”, con las pruebas PCR o test comunicados a las autoridades sanitarias (1.155.232 pruebas la última semana, un 30% más que hace dos semanas). Unas pruebas que varían mucho según las autonomíasNavarra, líder en contagios detectados, es también la región donde se hacen más pruebas: 4.707 por 100.000 habitantes, el doble que la media española (2.456) y más del doble que Madrid (2.199 pruebas, menos de la mitad PCRs, 66.487 semanales, una cifra de las más bajas en toda España). Pero algunos expertos creen que la cifra real de contagios puede ser mayor de lo que refleja Sanidad, porque se hacen más pruebas “particularmente”, personas que compran un test en las farmacias (se agotan periódicamente, por haberse disparado la demanda) y no comunican el resultado, bien porque los Centros de salud están colapsados (no cogen el teléfono) o bien porque no quieren confinarse (o lo hacen en silencio).

Otro problema es que no se hace un trabajo de rastreo de muchos de los nuevos contagios (el 37,4% son “casos sin contacto”, según Sanidad), sobre todo en las regiones donde se han disparado, porque las autonomías siguen con poco personal, aunque algunas han vuelto a pedir rastreadores militares. Y cuando se rastrea, es con poco éxito (se detectan 2 contactos de media, 3 en algunas regiones). Eso está permitiendo una tremenda “transmisión comunitaria”, descontrolada, con un porcentaje “oficial” de positivos del 12,52% (1 de cada 8 pruebas da positiva), que se dispara en Aragón (19,13% de positivos), Navarra (18,49%),  Comunidad Valenciana (17,71%) y Castilla y León (16,50%), según Sanidad.

Los contagios se están concentrando en los grupos de edad menos vacunados: los niños (705 contagios por 100.000 habitantes en los menores de 11 años) y sus padres (631 contagios entre 20 y 29 años, 621 entre 40 y 45 y 614 entre 30 y 39 años), siendo mucho menores los contagios entre adolescentes (342 entre 12 y 19 años y mayores de 70 años (208 entre 70 y 79 y 163 entre los mayores de 80 años), quedando entre medias los de 50 a 59 años (448 contagios) y los de 60 a 69 años (454 contagios), todos por debajo de la media.

Lo preocupante de la pandemia no es sólo que se hayan disparado los contagios sino que se han disparado también las hospitalizaciones y los enfermos en UCI, la mayoría personas sin vacunar, pero también vacunados mayores con patologías previas. El viernes había ya 6.667 enfermos hospitalizados por COVID, según Sanidad, más del triple que hace un mes (2.180 el 15 de noviembre). Eso supone que los enfermos COVID ocupan ya el 5,35% de las camas hospitalarias, aunque el porcentaje es mayor en País Vasco (7,92%), Aragón (7,40%), Cataluña (7,10%) y Baleares (7,08%). Peor están las UCIs, con 1.306 enfermos el viernes, el triple que hace un mes (427), con un 14% de camas ocupadas por enfermos UCIS graves, una ocupación que salta al 25,22% en Cataluña (1 de cada 4 enfermos en UCI es por COVID), País Vasco (22,54% de camas), Navarra (20,34%), Castilla y León (19,67%) y la Comunidad Valenciana (19,11% camas UCI ocupadas por enfermos COVID).

Otro rasgo destacado en las últimas semanas es el aumento de muertes por COVID: 327 fallecidos en la última semana (viernes 10 al viernes 17 de diciembre), según Sanidad, cuando en la anterior murieron 222, en la anterior 204 y en la última semana de noviembre “sólo” hubo 145 muertos por COVID. Las autonomías con más muertos COVID son la Comunidad valenciana (36 la última semana),  Andalucía (22), Castilla y León (21), Galicia (18),  Asturias  y Canarias (15), Aragón y Madrid (14). Otro dato preocupante es el repunte de  contagios (de 253 a 545 semanales el último mes) y  muertes (de 6 a 28 semanales) en las residencias de ancianos, aunque todos estos mayores tienen las tres dosis de la vacuna.

Con este panorama, preocupan las próximas semanas y las fiestas de Navidad. El Centro Europeo de Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) lanzó una alerta el jueves 16, vaticinando “una explosión de casos durante las próximas semanas” debido a la mayor transmisión de la variante ómicron (“se expande a un ritmo nunca visto antes”, ha advertido el director general de la OMS) y a su capacidad de escapar de las defensas desarrolladas por las vacunas. A lo claro: el virus se contagia ahora mucho más y es más resistente a las vacunas. Por ello, el ECDC advierte que puede venir “una gran ola”, mayor que todas las conocidas hasta ahora, porque temen un crecimiento exponencial de los contagios.  Y por eso, piden a los paises europeos tres cosas: reforzar el uso de mascarillas y medidas de protección (evitar reuniones masivas, reducir los contactos sociales, extender el teletrabajo, aumentar las pruebas diagnósticas y rastrear al máximo los positivos), preparar a los hospitales para acoger una ola de enfermos y acelerar las vacunaciones.

En España, nadie parece darse por enterado y tanto el Gobierno como las autonomías no quieren tomar medidas excepcionales para frenar esta avalancha de contagios, como han hecho en Alemania, Italia, Francia y sobre todo Paises Bajos (han impuesto un confinamiento estricto hasta el 14 de enero). Aquí no hay directrices para todo el país (salvo la mascarilla en interiores y la recomendación de distancia social, ventilación y limpieza de manos) y sólo algunas autonomías han aprobado exigir el “pasaporte COVID” para entrar en restaurantes y locales de ocio, con permiso de los Tribunales. Pero nadie quiere aprobar otras medidas más duras, como volver a los aforos y restricción de horarios en hostelería, hoteles y comercios. Ni restringir a 10 personas los encuentros sociales (como la Navidad pasada). Todos los políticos sufren “el síndrome Díaz Ayuso” y temen que si ponen medidas restrictivas pierdan votos. Y el Gobierno no quiere promover más restricciones para no poner en peligro la recuperación, su gran baza política.

Todos insisten que la solución es vacunar, vacunar y vacunar. Es verdad, pero ninguno reconoce que el ritmo de vacunaciones se ha frenado. Y, sobre todo, que todavía hay demasiados españoles sin vacunar, aunque tengamos un porcentaje de vacunados muy superior al del resto de Europa: el 79,6% de los españoles tiene puestas las 2 dosis. Pero todavía falta inmunizar a muchas personas, que son donde se refugia el virus: hay 3.656.853 españoles sin poner las 2 dosis, según se deduce de los datos de Sanidad. La cifra sólo ha bajado en 193.516 personas desde el 25 de noviembre. Los más preocupantes son las 153.916 personas con más de 60 años que faltan de inmunizar, porque son los principales candidatos a acabar en una UCI. Y hay otros 1.336.777 españoles más entre 40 y 60 años sin inmunizar totalmente. El resto, otras 2.166.160 personas, son españoles entre 12 y 40 años que tampoco tienen puestas las 2 dosis. Y a todo esto hay que añadir a los niños (3,3 millones de 5 a 11 años), cuya vacunación acaba de empezar.

Estos datos, de los que casi nadie habla, exigen un Plan para repescar a los no vacunados, con medidas para convencerles que inicien o completen su vacunación (campañas, llamadas, trabajo sanitario en los colectivos y zonas más afectados…) y medidas para forzar a vacunarse a los colectivos estratégicos, como acaba de hacer Baleares con los sanitarios y personal de residencias. Incluso la patronal CEOE está a favor de obligar a la vacunación a los trabajadores, porque son un riesgo sanitario…y económico. El debate se ha planteado ya en Italia (es el primer país occidental que ha aprobado la vacunación obligatoria de los trabajadores, tras imponerlo antes a sanitarios y profesores) y en Alemania o República Checa (impondrán la vacunación obligatoria a los sanitarios en marzo), siendo muchos los paises europeos que imponen restricciones a los no vacunados. En Francia, más de 15.000 sanitarios han sido ya sancionados por no vacunarse antes del plazo del 15 de octubre.  Pero este debate se evade en España, porque Gobierno y autonomías temen “el efecto Ayuso” : las imposiciones restan votos y lo popular es defender “la libertad”… para que cualquiera pueda contagiarnos.

Así que España desoye las recomendaciones del Centro Europeo de Prevención de Enfermedades (ECDC): ni más restricciones, ni medidas para reforzar los hospitales (donde encima hay menos personal por contagios de cenas y vacaciones) ni acelerar la vacunación de los no vacunados (por las buenas o por las malas). Todos a mirar para otro lado, para “salvar la Navidad”, como si no amenazara “la gran avalancha de contagios” de la que advierte el ECDC. Otra vez el falso dilema “salud o economía” : si se disparan los contagios, se frenará la recuperación

Pero recapacitemos de lo que estamos hablando. Sabemos lo que nos costó “salvar la Navidad” en 2020: 1 millón de contagios y 10.680 muertos, según los datos de Sanidad (15 diciembre-31 enero). Ahora, a la vista de lo que ha pasado las últimas dos semanas y sabiendo que queda lo peor, los contagios de Navidad, Fin de año y Reyes, me arriesgo a estimar el coste de “salvar la Navidad” de 2021, aunque la mayoría estemos vacunados: más de 1 millón de nuevos contagios hasta finales de enero, 90.000 hospitalizados  y 3.000 muertos más. ¿Compensa?

lunes, 27 de septiembre de 2021

Pandemia: camino de la normalidad

La 5ª ola se desinfla. Los contagios han seguido bajando en septiembre, desde los 702 por 100.000 habitantes a finales de julio a los 69 contagios este viernes. Y somos el tercer país europeo con menos incidencia del COVID-19, la mitad que Francia, Alemania o Italia. Además, ha bajado drásticamente la ocupación por pandemia en hospitales y UCIs, aunque sigue habiendo demasiados muertos: unos 100 diarios y 5.481 en los últimos tres meses. Vamos camino de la normalidad (menos de 25 contagios), gracias a las vacunas, a que un 77% de la población está ya inmunizada. Pero todavía hay casi 5 millones de españoles sin completar la vacunación, 1 millón de ellos mayores de 40 años. Por eso, urge completar la vacunación de los rezagados y no quitar todas las restricciones, como hacen algunas autonomías. Nos jugamos un nuevo repunte, que haría peligrar la recuperación ya iniciada y el empleo, que lleva 5 meses creciendo. La pandemia no ha terminado: sigamos con distancia y mascarilla. 

Enrique Ortega

La pandemia en el mundo ha frenado su ritmo de contagios en las últimas tres semanas, pasando de 4,6 millones de contagios semanales a finales de agosto a 3,27 millones ahora. Son ya 231,85 millones de personas contagiadas por COVID 19 en 193 paises, casi el 3% de la población mundial, según los datos de la Universidad John Hopkins. El continente más afectado sigue siendo América, con 88,84 millones de contagiados, seguido de cerca por Europa (69,09 millones) y, a distancia, el sudeste de Asia (42,74 millones), el Mediterráneo oriental (15,58), el Pacífico (8,16) y África (5,98 millones), según la OMS. Por paises, lideran los contagios EEUU (42,93 millones), India (33,67) y Brasil (21,35), seguidos a distancia por Reino Unido (7,7 millones), Rusia (7,3), Francia (7,08), Turquía (7,03), Irán (5,53), Argentina (5,25), Colombia (4,95), Italia (4,66), España (4.946.601) y Alemania (4,20 millones).

Los muertos en el mundo por la pandemia también llevan tres semanas bajando, de 69.500 semanales a finales de agosto a unos 55.000 ahora. Hoy se alcanzan los 4.748.389 muertos por COVID 19 (2.818.000 de ellos fallecidos este año 2021, el 60% del total), según la Universidad John Hopkins. Casi la mitad de los muertos se han producido en América (2.188.289 fallecidos) y otra cuarta parte larga en Europa (1.322.629 fallecidos), seguidas del sudeste de Asia (672.295 muertos), el Mediterráneo oriental (285.430), África (144.338) y el Pacífico (111.882 muertos), según la OMS. Los paises con más muertos por la pandemia son EEUU (688.033), Brasil (594.443) e India (447.194 fallecidos), seguidos a distancia por México (275.450 muertos), Rusia (200.245), Reino Unido (136.529), Italia (130.697), Colombia (126.145), Irán (119.360), Francia (117.182), Argentina (114.862), Alemania (93.409) y España (86.229 muertos, 35.392 de ellos este año 2021).

En Europa, los contagios por COVID 19 también han bajado en septiembre, alcanzando ahora una media de 155 contagios por 100.000 habitantes, según el Centro Europeo de Prevención de Enfermedades (ECDC), que vaticina nuevas bajadas, salvo en Italia y Alemania, donde la pandemia se mantiene estable. España ha pasado de ser uno de los paises con más contagios (finales de julio y agosto) a ser ahora (viernes 24 septiembre) el tercer país europeo con menos incidencia del virus, según Sanidad: 69,37 contagios por 100.000 habitantes (viernes 24), solo más que Polonia (23) y Chequia (56,2) y muy por debajo de la incidencia en Reino Unido (650,9), Francia (149,1), Alemania (147,3), Portugal (124,1) e Italia (97,7).

Esta drástica bajada de la incidencia en los dos últimos meses (del techo de la 5ª ola, los 701,91 contagios del 27 de julio a los 69 del viernes 24 de septiembre) ha sido generalizada en la mayoría de las autonomías, aunque ha sido mayor en tres regiones que tienen ya una baja incidencia: Asturias (17,77 contagios por 100.000 habitantes), la única autonomía en situación de “normalidad” (menos de 25 contagios), Galicia (45,97 contagios) y Castilla y León (49,06), según Sanidad. Las restantes están en un nivel de “riesgo medio” (50 a 150 contagios por 100.000 habitantes): Ceuta (142,51), Cantabria (100,19), Baleares (92,95), Cataluña (85,69), Aragón (80,61), Murcia (83,24), Castilla la Mancha (78,62), Navarra (65,49), Extremadura (63,44), Andalucía (60,91), Canarias (60,39) y Comunidad Valenciana (52,66). Sólo Melilla tiene un “riesgo alto”, con 167,67 contagios por 100.000 habitantes.

Los nuevos contagios (esta 5ª ola ha sumado 1.173.000, 1 de cada 5 contagiados en esta pandemia) se producen casi en su totalidad (98,6% de los positivos) por la variante Delta (India), más contagiosa y proclive a la hospitalización. Y siguen contagiándose más que la media los niños (113,19 contagios/100.000 habitantes en menores de 11 años) y los jóvenes y adolescentes (73,90 contagios entre 30 y 39 años, 70,22 entre 20 y 29 y 64,37 entre 12 y 19 años), según Sanidad. Pero han vuelto los contagios a los mayores de 80 años (67,92 contagios por 100.000 habitantes), aunque son menos graves porque están todos vacunados. Ahora  se están haciendo menos pruebas (PCR y test antígenos), unas 615.000 diarios frente a 717.000 a principios de septiembre, pero han bajado mucho los positivos: son 3,52% de media (sólo Aragón, Castilla la Mancha, Murcia, Ceuta y Melilla superan el 5% de positivos), por debajo del 4% que la OMS utiliza como umbral para considerar una pandemia “bajo control”. Y la velocidad de transmisión (Rt) del virus es ahora muy baja, 0,64: cada positivo contagia a menos de 1.

Esta bajada drástica de positivos y contagiados se traduce en una caída importante de las hospitalizaciones por COVID: de alcanzar un máximo de 10.578 hospitalizados (el 8,90% de las camas disponibles) el 2 de agosto se pasó a 6.245 el 3 de septiembre y a 2.951 este viernes 24. Un 2,5% de ocupación hospitalaria, un “riesgo bajo”, sólo algo más preocupante en el País Vasco (5,16% de ocupación: un riesgo “medio”), con 6 autonomías en situación de “normalidad hospitalaria” (menos 2% camas COVID): Galicia, Asturias, la Rioja, Murcia, Comunidad Valenciana y Extremadura. En paralelo, también han caído drásticamente los enfermos COVID en UCIs: de un máximo de 2.031 camas ocupadas el 9 de agosto (el 21,98  % de las UCIS) se pasó a 1.460 el 3 de septiembre y a 850 camas COVID en UCIs el viernes, según Sanidad. Un 9,52% de ocupación UCI, que significa un “riesgo bajo”, aunque se supera en Madrid (18,47% ocupación UCIs: “riesgo alto”) y en otras 7 autonomías, con “riesgo medio” (10-15% ocupación UCIs): Cataluña (14,49%), País Vasco (12,89%), Aragón (11,16%), Canarias y Navarra (10,66), Baleares (10,33%), Castilla la Mancha (10,31%)..

Lo peor de la pandemia sigue siendo que deja demasiadas muertes, aunque también han bajado respecto a agosto (1.530 muertes la cuarta semana de agosto y 795 en la semana a caballo entre agosto y septiembre): han sido 446 muertes la última semana (viernes17-viernes 24), frente a 493 la anterior y 495 la primera semana de julio, con una media de 100 muertes diarias por COVID (bajaron a 44 el viernes). La cifra más alta de fallecidos se da en Madrid (27 la última semana), seguida de Andalucía (23), Extremadura (17), Castilla y León y Comunidad Valenciana (15 cada una). Los muertos han vuelto a las residencias de ancianos (800 fallecidos y más de 9.000 contagiados en esta 5ª ola), aunque han bajado mucho en septiembre, a 76 muertes por semana frente a 176 a mediados de agosto. Con todo, la reinfección supone un grave riesgo, por sus patologías previas, y se va a vacunar en breve con una 3ª dosis a los 300.000 ancianos que viven en residencias.

Esta importante mejoría en la pandemia, desde finales de agosto y más en septiembre, se debe sobre todo al avance de la vacunación en los dos últimos meses, aunque ahora el ritmo ha bajado (de los 500.000 vacunados diarios en vacaciones a los 200.000 actuales). Con todo, ya tienen 1 dosis el 79,2% de la población (37,57 millones de personas) y están inmunizados (con las 2 dosis o con una los contagiados que se hicieron PCR) el 76,6% de la población (36,33 millones), aunque los expertos creen que no es suficiente para lograr la inmunidad de rebajo, que hay que llegar al 90% de población vacunada.

Para conseguirlo, es urgente seguir con las vacunaciones y repescar a los que todavía no se han puesto la 2ª dosis (y sobre todo, los que no tienen ni la primera), porque son muchos: 4.853.904 personas mayores de 12 años todavía sin inmunizar, según se deduce del último balance de vacunación de Sanidad (al 23 de septiembre). De ellos, la prioridad debe ser completar la 2ª dosis de los mayores de 40 años, porque falta  inmunizar totalmente a 1 millón de ellos: 51.493 de 70 a 79 años, 160.042 de 60 a 69 años, 464.201 de 50 a 59 años y 331.262 de 40 a 49 años. Y entre los jóvenes y adolescentes, hay otros 3,84 millones sin completar la vacunación: 1.658.181 de 30 a 39 años, 1.146.102 de 20 a 29 años y 1.042.623 de 12 a 19 años. Un reto de vacunación (4,8 millones) que debe completarse entre octubre y noviembre, si queremos evitar una 6ª ola de contagios en Navidad.

En paralelo a las vacunaciones, habría que seguir con las restricciones en los contactos, insistiendo en evitar aglomeraciones y mantener distancias de seguridad y mascarillas. De momento, la mayoría de las autonomías han levantado sus restricciones en los últimos días (con Madrid a la cabeza), en la hostelería (ampliando horarios y aforos), el ocio nocturno, la cultura y espectáculos, así como en el comercio, mientras se ha reducido el teletrabajo y vuelve la enseñanza presencial, lo que agrava el riesgo de contagios y ya está reduciendo el ritmo de bajada de esta 5ª ola (a primeros de septiembre, la incidencia bajaba de 10 en 10 puntos y la última semana baja sólo 4 puntos diarios: 2 puntos el viernes).

Hay que tener cuidado con “abrir la mano” demasiado, porque el COVID 19 sigue ahí y puede volver a mutar, ahora que tiene menos población sin vacunar. Y no se sabe cómo se comportará cuando llegue el otoño y aparezcan otros virus estacionales (como la gripe). Ahora que estamos “al final del camino”, cerca de la “normalidad” (menos de 25 contagios por 100.000 habitantes), no podemos bajar la guardia y poner en peligro la salud y la recuperación. La economía ha empezado a crecer (un 1,1% en el 2º trimestre, según el INE), aunque menos de lo que se creía, y las empresas recuperan ventas y beneficios, mientras sigue creándose empleo (podrían ser +80.000 en septiembre, el 5º mes con aumento de ocupados), que ya roza el empleo que teníamos antes de la pandemia. Y con el tirón del turismo interior este verano y el aumento del consumo (50.000 millones ahorrados durante la pandemia que se están gastando), se espera que la economía crezca este año un +5% y +7% en 2022, recuperando así lo perdido en 2020 (-10,8%), con la ayuda de los Fondos europeos.

Pero esta recuperación económica se puede ir al traste si repuntan los contagios y no avanza la vacunación entre esos 4,8 millones de españoles que todavía no están inmunizados. Por eso hay que ser cuidadosos en la retirada de restricciones, en mantener distancias y mascarillas, en la vuelta al trabajo y a estudio y en reforzar la sanidad pública este otoño, con un Plan de choque para ultimar las vacunaciones y poder volver a la normalidad en la atención de los centros de salud, especialistas y hospitales. La pandemia no ha acabado.