2025 ha sido un año histórico para las empresas de alimentación y gran consumo, que facturaron 131.000 millones de euros, un +5,8% más que en 2024, no tanto porque hayan vendido más (+2,5%) como por la subida de precios de lo que vendieron (+3,2%) , según los datos de la consultora NIQ (antigua Nielsen). Todas las secciones vendieron más, pero especialmente los alimentos frescos (las ventas subieron un 9,3% en valor), sobre todo huevos (+6,6%), frutas (+5,5%), carnes (+3,8%) y verduras (+3,1%), aunque también aumentaron las ventas de productos envasados (+4,3% en valor), sobre todo alimentos refrigerados y congelados (+4,3% en volumen) y bebidas no alcohólicas (+3,1% en valor). Y hubo un cambio en los consumidores, por las subidas en bares y restaurantes: aumenta más el consumo de comida y bebida en el hogar que fuera.
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lunes, 23 de febrero de 2026
Menos híper, más súper con marcas blancas
En 2025, los españoles batimos un récord de gasto en
alimentación (+5,8%): compramos algo más pero sobre todo hemos pagado más
por la subida de precios (+3,2%). Una subida que arrastramos
desde la pandemia: los alimentos han subido +38,5% desde 2020
a hoy, más del doble que los sueldos. Este consumo se concentra en los
super que ofrecen “marcas blancas”, en especial Mercadona, que copa
el 27% del mercado y que visitan el 93,2% de los compradores. Con
las subidas, las familias comparan más los precios y van más veces al súper
para hacer compras más pequeñas. Y pierden cuota los hipermercados,
mientras se recuperan las tiendas de barrio, no las
de alimentación. Ahora, los precios de los alimentos seguirán
altos, porque los fabricantes acaban de subir sus precios y por los
efectos del cambio climático: las fuertes lluvias de este
año han dañado muchas cosechas y acabaremos notándolo en subidas
de frutas, hortalizas, aceite, cereales y carnes. Con todo, comer será cada
vez más caro. Los hiper pierden compradores y ventas, los supermercados ganan
2025 ha sido un año histórico para las empresas de alimentación y gran consumo, que facturaron 131.000 millones de euros, un +5,8% más que en 2024, no tanto porque hayan vendido más (+2,5%) como por la subida de precios de lo que vendieron (+3,2%) , según los datos de la consultora NIQ (antigua Nielsen). Todas las secciones vendieron más, pero especialmente los alimentos frescos (las ventas subieron un 9,3% en valor), sobre todo huevos (+6,6%), frutas (+5,5%), carnes (+3,8%) y verduras (+3,1%), aunque también aumentaron las ventas de productos envasados (+4,3% en valor), sobre todo alimentos refrigerados y congelados (+4,3% en volumen) y bebidas no alcohólicas (+3,1% en valor). Y hubo un cambio en los consumidores, por las subidas en bares y restaurantes: aumenta más el consumo de comida y bebida en el hogar que fuera.
La alimentación es el 2º mayor gasto de los
hogares, tras la vivienda. En 2024 (último dato del INE), el gasto
medio de las familias españolas en alimentación fue de 5.391 euros, el 15,8%
del gasto total (39.944 euros), frente a los 4.286 euros que nos
gastábamos en 2019 (entonces era el 14,17% del gasto total), según la Encuesta de
Presupuestos Familiares. Y este peso de los alimentos ha subido más en
las familias con ingresos bajos (destinan el 19,4% de su presupuesto a
alimentación) y medios (gastan el 17,9% en alimentación) que en las
familias con más ingresos (gastan un 12% en alimentación), con lo que la subida
de precios y el mayor gasto en alimentación estos años se ha repartido
de forma desigual.
En 2025, el gasto medio en alimentación era ya de 6.259
euros por familia, según
la OCU, aunque varía mucho según el tamaño de la ciudad donde se viva (las
grandes ciudades son más caras). Y también varía mucho según dónde se
compre: la diferencia puede llegar a ser de 1.132 euros de media entre
los establecimientos más caros (Sánchez Romero, Supercor y Sorli Discau) y los
más baratos (Dani, Alcampo, Tifer y Family Cash), siendo esta diferencia mucho
mayor en Madrid y otras grandes capitales.
La fuerte subida de los alimentos estos años ha modificado
los hábitos de compra de los consumidores, según
el estudio de WorldPanel. Por un lado, casi el 70% de los compradores compara
precios antes de hacer la compra, visitando más tiendas y supermercados
(visitan hasta 6 establecimientos al año) y complementando compras en
varios sitios, según los precios. Por otro, siguen
ganando terreno las “marcas blancas” (los productos con marca
del súper, no del fabricante), que suponen el 45,6% de las ventas de la
gran distribución (eran el 32% en 2018). También ganan peso en las ventas las ofertas,
promociones (2x1 o 3x2) y las tarjetas de fidelización y descuento. Otra
tendencia que avanza es ir más veces a comprar (240 compras por
hogar en 2025) y hacer compras más
pequeñas cada vez. Y además, crecen mucho las ventas de platos
preparados en los supermercados: en 2025, los platos preparados facturaron
3.750 millones, un 11% más que en 2024.
La tendencia a comprar cada vez más “marcas blancas”,
generalmente más baratas, sigue haciendo crecer más a los
supermercados “de surtido corto”, frente al resto de supermercados
e hipermercados, que ofrecen marcas blancas y de fabricantes. Así, en 2025, el
supermercado que más cuota ha ganado es Mercadona
(+0,6%), que ya supone el 27% de todas las ventas de alimentación (más perfumería
y limpieza). Su crecimiento en 2025 se ha apoyado en el aumento de las grandes
cestas (el 30%), las ventas en libre servicio de pescado y marisco, el aumento
de ventas de perfumería e higiene (+11%) y sobre todo el tirón de sus platos
de comida preparada, que supera en facturación (19% del total) a los bares
y restaurantes. Lo más llamativo de Mercadona no es sólo que venda más de la
cuarta parte de los alimentos que se compran en España sino que además, un
93,2% de los compradores visitan sus tiendas y un 29% son fieles y acostumbran
a comprar en Mercadona.
Junto a Mercadona, los
grandes súper “de ciclo corto”, que basan su negocio en marcas blancas son la
cadena alemana Lidl (6,9% de cuota, +0,5% que en
2024), que se consolida en las grandes cestas por sus precios y tarjeta de
fidelización, Dia (3,8% de cuota, +0,1%), que se consolida como
cadena de referencia en proximidad, con muchas ofertas y promociones, y la
alemana Aldi (2% de cuota, +0,2%), la que más ha crecido en
compradores. También son importantes los
supermercados regionales, que concentran un 18,5% de cuota
(+0,4% en 2025), destacando Consum (3,6% de cuota, +0,2%), con
gran penetración en Levante y Cataluña, junto al Grupo IFA (9,9% de cuota,
igual que en 2024), BonÁrea, BM, AhorraMas, Dinosol, Bonpreu, Lipa o Alimerka,
cuya mayor ventaja es la cercanía, la oferta de
alimentos frescos y la buena relación calidad/precio.
Dentro del Top
10 hay 3 hipermercados que han perdido cuota o se han
estancado en 2025. El mayor, Carrefour, el 2º gran distribuidor
tras Mercadona (3 veces mayor),con una cuota del 9% (-0,7% que en 2024).
Le sigue Alcampo, el puesto 7º del ranking, con una cuota del 2,8%
(por debajo de Lidl, Dia y Consum), que ha perdido un 0,2% en 2024. Y el
tercero, el Grupo Eroski, el 4º en el ranking, con un 4,3% de cuota
(la misma que en 2024). En los tres casos, no consiguen ganar clientes y cuota,
básicamente porque apuestan menos por
las marcas blancas, aunque tratan de abrir tiendas de proximidad y mejorar sus
ofertas. Hay un cuarto hipermercado, la
cadena norteamericana Costco, que lleva 10 años en España
(acumulando 150 millones de pérdidas), operando con almacenes gigantes (en
Madrid, Bilbao, Sevilla y Zaragoza), donde vende productos en formato mayorista
(y carburantes), cobrando por ser socio (tiene 750.000, que pagan 36 euros al
año).
Junto a estas grandes marcas de la distribución, están
cogiendo fuerza unos nuevos operadores, los
súper “ultra low cost”, que venden los alimentos y productos
que otros rechazan (porque tienen una caducidad próxima, con defectos o
excedentes de los fabricantes), lo que les permite ofrecer fuertes descuentos,
del 50 al 80%. El mayor operador es PrimaPrix, con 3,5 millones
de compradores en 2025 , que facturó 350 millones en 2024 en sus 280 tiendas, con
35 nuevas aperturas anuales. El otro grande es Sqrups, que tiene una
oferta variable según los fabricantes. Facturó 29,5 millones en 2025 en sus 121
tiendas y aspira a tener 1.000 tiendas en 2033. Ambos aprovechan la 2ª vida
de productos que no tienen otra salida, a precios superbajos, que cada vez
atraen a más compradores.
Y quedan las tiendas tradicionales de barrio,
que se hundieron tras la pandemia y el auge de las marcas blancas y las ventas
online, pero que parece que se están recuperando y ganan
terreno, aunque no las de alimentación, cuyas ventas crecen menos
que los super, empujadas por la cercanía y los productos frescos, pero con
dificultades para competir ante la subida de precios, costes y alquileres.
Una novedad importante en el mercado de los alimentos y
grandes distribuidores es que las
grandes industrias les han subido los precios, un +0,1% de media el
1 de diciembre, por primera vez desde julio de 2024, según el índice de
producción industrial del INE. La industria alimentaria justifica esta primera
subida a los distribuidores en que están bajando sus márgenes
(del 6,8% en 2024 al 6,1% en 2025), mientras los distribuidores (super a
híper) han subido sus márgenes a un máximo histórico (5,8% en 2025,
frente al 5,2% en 2024 y el 3,8%, el margen mínimo de 2013), según el Observatorio de
márgenes empresariales. De hecho, la asociación de consumidores CECU acaba de denunciar ante la Comisión de la Competencia (CNMC) la subida de estos márgenes de los supermercados, acusándoles de "oligopolio" y prácticas abusivas para "inflar el precio de los alimentos".
Los que no suben márgenes son los que producen
los alimentos, agricultores y ganaderos, que se quejan de que ellos
cobran poco y la industria y los distribuidores encarecen los alimentos.
Eso se comprueba en los índices de precios que publica mensualmente la
organización agraria COAG, los IPOD.
En el último (enero 2026) se comprueba que los productos agrícolas
multiplican su precio 3,76 veces entre el campo y el súper. Y los productos
ganaderos, 3,38 veces (ver
cuadro de alimentos). Cito algunos ejemplos (enero 2026). El ajo pasa
de 1,30 euros/kg que le pagan al agricultor a 7,87 euros que nos cobran en la
tienda (+505%). La patata, de 0,35 a 1,91 euros/kg (+446%). La naranja,
de 0,32 a 1,82 euros/kg (+469%). El plátano, de 0,48 a 2,33 euros/kg
(+385%). La carne de ternera, de 7,70 a 23,85 euros/kg (+210%). El pollo
de 1,03 a 3,52 euros/kg (+242%). Y el cerdo, de 1 a 6,75 euros/kg
(+568%).
El problema de los alimentos es que no podemos
prescindir de ellos, aunque muchas familias han cambiado su dieta
y consumen menos frutas, verduras, carnes y pescados, lo más caro. Y
sobre todo, que suben cada año, acumulándose unas subidas imposibles.
Así, los alimentos han subido un +38,5% entre enero de 2020 y enero de
2026, según
el INE. Una subida que es muy superior a la del IPC (+22,4% en estos
6 años) y que supera a la subida de las bebidas (+25,5%), a los gastos de
vivienda (agua, electricidad, gas y otros consumos: +25,7%), el transporte
(+15%) y los restaurantes y hoteles (+28,4%). Y una subida de los alimentos que
duplica con creces la
subida de salarios estos 6 años
(+17.15%).
Ahora, en 2026, se espera que los alimentos sigan subiendo más
que el IPC, lo que obliga a los consumidores a seguir comparando
precios y a buscar ofertas y promociones, comprando menos productos frescos y
más envasados (menos sanos), también más platos preparados. Y si los
fabricantes y la industria siguen subiendo precios este año, los super e
hiper nos trasladarán estas subidas a los consumidores. Además, el
clima no ayuda: las fuertes
lluvias de enero y febrero han dañado muchas cosechas, lo que se traducirá
en los próximos meses en subidas extras en algunos alimentos: aceite,
cítricos, hortalizas y frutas, huevos, carnes y cereales. De hecho, tres
productos que han subido mucho (el café, el chocolate y los piensos para
el ganado) se deben a problemas climáticos en paises productores (Brasil y
Vietnam para el café, Costa de Marfil y Ghana para el cacao) o a la guerra de
Ucrania (cereales y piensos). Y esa emergencia climática nos traerá nuevas
subidas de alimentos en 2026.
Cara al futuro, el precio de los alimentos va
a seguir oscilando con la demanda y las épocas del año (en verano y Navidad
siempre serán más caros). Y seguirá a fondo la guerra de precios,
en muchos casos a costa de un deterioro de la calidad de los productos y de
“trampas” (como vender productos al mismo precio pero con menos peso o
volumen). Pero lo más preocupante es que la crisis climática afecta muy
negativamente a la cesta de la compra, porque las olas de calor, la
sequía, las heladas o el granizo y las inundaciones deterioran las cosechas y
fuerzan a subir los precios de los alimentos, sobre todo los productos frescos.
Así que ya lo saben: comer
y beber será cada vez más caro y de peor calidad, mucho
importado. Y dado que la alimentación es nuestro 2º mayor gasto, este
encarecimiento de la comida afectará cada vez más a nuestros bolsillos y
será clave en los vaivenes mensuales de la inflación. Es lo que hay.
2025 ha sido un año histórico para las empresas de alimentación y gran consumo, que facturaron 131.000 millones de euros, un +5,8% más que en 2024, no tanto porque hayan vendido más (+2,5%) como por la subida de precios de lo que vendieron (+3,2%) , según los datos de la consultora NIQ (antigua Nielsen). Todas las secciones vendieron más, pero especialmente los alimentos frescos (las ventas subieron un 9,3% en valor), sobre todo huevos (+6,6%), frutas (+5,5%), carnes (+3,8%) y verduras (+3,1%), aunque también aumentaron las ventas de productos envasados (+4,3% en valor), sobre todo alimentos refrigerados y congelados (+4,3% en volumen) y bebidas no alcohólicas (+3,1% en valor). Y hubo un cambio en los consumidores, por las subidas en bares y restaurantes: aumenta más el consumo de comida y bebida en el hogar que fuera.
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lunes, 5 de marzo de 2018
El súper gana al híper
Los españoles llenamos algo más el carrito de la compra en
2017, tras la caída de 2016. Pero el gran
cambio es que compramos cada año
más en los supermercados y menos en los
híper y tiendas pequeñas, que siguen
cerrando. Se valora la proximidad y las marcas blancas, que
ya suponen el 41% de las ventas. Todo ello ha reforzado a Mercadona, que controla una cuarta parte del mercado y que han pisado alguna vez el 90% de españoles.
Los grandes híper, como Carrefour, Alcampo
o Hipercor, reaccionan abriendo súper en los barrios y gasolineras.
Mientras, la gran batalla comercial es quitar
la venta de alimentos frescos a las tiendas de siempre y vender
alimentos “saludables” (bio y ecológicos).
Eso sí, los alimentos llevan tres años
subiendo (sobre todo los frescos), mientras los
intermediarios multiplican por 4 sus
precios en origen. Ahora, los súper e híper intentan vender más alimentos por Internet, temerosos de que lo haga Amazon. Será la gran batalla por el “carrito online”.
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| enrique ortega |
La recuperación se ha empezado a notar en el carrito de la compra, con un ligero aumento de ventas en 2017 (+1,3%), tras la caída de 2016 (-0,9%). Aún así, los españoles gastaron el año pasado 4.190 millones de euros en la cesta de la compra, entre alimentación (90%), droguería y perfumería, según Kantar Worldpanel 2017, menos todavía que antes de la crisis, en 2007, cuando gastaron 4.543 millones de euros sólo en alimentos, según el INE. Lo que más creció en 2017 fue la venta de alimentos envasados (+2,2%) y menos los alimentos frescos (+0,9%), aumentando la venta de artículos de droguería (+2,3%) y cayendo las ventas de perfumería (-5,4%), debido a un mayor control del gasto (sobre todo, los jóvenes), tras un “boom” de ventas de cremas y colonias en supermercados. Los mayores aumentos del gasto (más del 2%) se han dado en Baleares, Murcia, Andalucía y el País Vasco, aunque las regiones que más gastan en “la cesta de la compra” son Cataluña (4.599 euros por hogar), Galicia (4.574) y País Vasco (4.528), mientras están a la cola la Rioja (3.557 euros), Extremadura (3.683) y la Comunidad Valenciana (3.932 euros).
Los españoles apostamos cada año más por los alimentos envasados y en especial
por los que son más saludables: un
74% de consumidores tienen muy en cuenta la salud al comprar, lo que ha
disparado la venta de productos con etiqueta
“bio” y “ecológico”
(+14% en 2017), que ya consumen 4 de cada 10 hogares, así como la venta de
garbanzos (+13,3%), lentejas (+13%) y frutos secos (+11,6%). Otra tendencia es
la mayor venta de alimentos con fama de “ayudar
a prevenir enfermedades”, como el aguacate (sus ventas han aumentado un
25,7%), salmón (+13,4%), plátanos (+5,8%) y huevos (+4,3%). Y ha crecido el
interés por los alimentos locales, de
la zona (los compran el 69%), antes que los importados.
La otra tendencia es comprar alimentos que nos hagan trabajar menos en casa, estar menos tiempo en la cocina. Así, están creciendo las ventas de alimentos
para cocinar a la plancha, hervidos y al horno, según Kantar Worldpanel 2017. Y en los súper, sobre todo los que abren 16 horas, aumentan las ventas de comida preparada,
lista para calentar y comer. Otro cambio es que aumentan las ventas de
productos salados para el desayuno,
aunque sigue ganando el desayuno con dulces. Y aumenta el consumo de fruta entre horas.
Pero el gran cambio
se ha dado estos años en dónde compramos. Si en los años 70 y 80 comprábamos en las tiendas
tradicionales y luego en los 90 cogíamos el coche para ir al híper, en este
siglo XXI crece el peso de los
supermercados medios y grandes, cercanos a
casa, donde podemos ir en coche o con el carrito. Es el
triunfo de “la proximidad”, por la que apostó Mercadona cuando nació en
1981. En el último año, ha seguido la tendencia de la última década: cae la cuota de mercado de los híper (del
20% en el año 2.000 al 13,3% en 2017) y de las
tiendas tradicionales (del 35% al 25,2%) y sube de forma espectacular la de los supermercados de todo tipo, que ya suponen más del 50% de las
ventas. Se ha producido así una callada
reconversión, donde han quedado sólo unas 23.000 tiendas tradicionales (tras cerrar unas 70.000, 1 de cada 4 existentes a comienzos de siglo), 400 hipermercados y unos 20.000 supermercados y autoservicios,
que crecen mes a mes.
Los súper han ganado
al híper y a la tienda tradicional porque están cerca del consumidor y porque tienen
productos propios a buen precio (marcas
blancas). Y en los últimos años, porque están ganando la batalla de los productos frescos: 6 de cada 10 euros del aumento
de cuota en 2017 se ha debido a que han “robado” ventas de alimentos frescos a
las tiendas tradicionales, según Kantar Worldpanel 2017. Los factores que determinan dónde se compra son, por este orden, la proximidad (el factor clave para 6
de cada 10), la relación calidad-precio
y la calidad de los productos, por
delante de factores como la variedad de marcas, las ofertas o el aparcamiento
(tres cuestiones donde ganan los híper) o el trato personalizado (donde gana la
tienda tradicional). Y los consumidores valoran que los súper hayan abierto
muchas nuevas tiendas (están más cerca) y tengan ahora alimentos frescos.
Otro factor clave
para el liderazgo de los supermercados ha sido el desarrollo de las marcas blancas, que ofrecen
productos de calidad a precios más bajos que las marcas tradicionales. En 2017,
estas marcas blancas suponían ya el 41%
del total de las ventas de alimentación, droguería y perfumería, según Kantar Worldpanel 2017. Y hay tres supermercados que tienen una cuota mucho
mayor de sus propias marcas en las ventas: Lidl
(81,1% de cuota), Mercadona (57,2%)
y Día (53,5%). Aunque parecía que las
marcas blancas se habían frenado en los últimos años, siguen ahí (crecieron un
0,8% en 2017), aunque aumentan los consumidores que buscan tiendas con más
variedad de marcas.
Mientras, las marcas de los fabricantes se quejan de
“competencia
desleal” de las marcas blancas, sobre todo de Mercadona, Día y Lidl.
Primero, porque dicen que no ofrecen sus
marcas o si las venden las colocan “escondidas” en las estanterías. Y sobre
todo, porque les acaban “copiando”
los formatos innovadores, en los que han invertido mucho tiempo y dinero. Según
un estudio
realizado por Esade, de 10 productos innovadores lanzados por las marcas tradicionales,
4 fueron copiados por las marcas blancas en un año, uno en año y medio y los
cinco restantes en dos o tres años. Además, las marcas de fabricante denuncian
que esta competencia desleal va en contra de los consumidores, porque frena la innovación: de 171 productos innovadores lanzados en 2012
se ha pasado a 131 en 2016. Y mientras, las marcas
blancas apenas innovan: 9% de su oferta Lidl, 15% Mercadona o 19% Día, frente a las grandes marcas de
siempre, que concentran el 44% de los productos innovadores.
El auge de los súper ha consolidado el liderazgo de Mercadona,
que ya tiene un 24,1% de cuota de mercado en alimentación, droguería y
perfumería (+1,2% en 2017), con un 90,7% de españoles que pisaron alguna vez
una de sus 1.600 supermercados el año pasado. Las claves de este imparable
crecimiento, que se estudia en Harvard, son sus marcas
blancas, el surtido “corto”, la reciente
apuesta por los alimentos frescos (tienen el 20% del consumo de frescos) y el
aumento en el número de tiendas.
Mercadona vende tanto como las tres empresas juntas que le
siguen en el ranking de gran consumo,
según Kantar Worldpanel 2017: Carrefour (8,7% de cuota de mercado, +0,2% en
2017), Día (8,2%, un -0,3% en 2017)
y Eroski (5,6%, un -0,3% en 2017).
Les siguen Lidl (3,5%, tras crecer +0,2% en 2017), Alcampo (3,5%) y las cadenas de súper regionales (14,4%, +0,3% en 2017), quedando un 1,3% de cuota
para la venta online.
En los últimos años, los
híper, viendo que perdían terreno ante los supermercados, han reaccionado, abriendo ellos también súper
en el centro de ciudades y pueblos. Así, Carrefour empezó en 2005 con los Carrefour Express (tiene 645) y en 2010 abrió los Carrefour Market (119), para crear
después los Carrefour Gourmet (4) y
las tiendas Carrefour Market 24 (11),
abiertas las 24 horas del día. Además, tiene Carrefour Express, 290 tiendas en gasolineras de Cepsa. Dentro de
esta estrategia, la multinacional Carrefour tiene previsto abrir 2.000 nuevos
súper en Europa de aquí a 2022. Por su parte, Alcampo, que había abierto los súper Simply, empezó a
sustituirlos en 2017 por un nuevo formato, Mi
Alcampo, tiendas en el centro de las ciudades que abren los 7 días de la
semana, de 7 a 1 de la madrugada.
Y Eroski, que
vendió sus 36 híper a Carrefour, inauguró en 2017 la enseña Rapid, tiendas que abren los 7 días con
horario ampliado (de 8 a 23 horas) y que pretende llegar a 60 establecimientos
en cuatro años, en ciudades y zonas turísticas. Además, Eroski cuenta con 500
Eroski City, 300 tiendas Caprabo y 150 supermercados Aliprox. Mientras, Hipercor, que ha perdido peso y no está
entre “los 6 grandes de la alimentación”, busca recuperar terreno con la firma
de un acuerdo con Repsol para
instalar tiendas en muchas de sus gasolineras (tiene 3.500 abanderadas), con la
marca “Supercor Stop&Go”, que ya ha abierto 59 tiendas en España.
Pero las cadenas líderes
de supermercados no se quedan quietas. Mientras Mercadona
consolida su liderazgo abriendo súper en
mercados municipales (tiene 36), el Grupo
Día, la cadena con más establecimientos (4.144) sigue reforzando sus
distintas enseñas especializadas (Market, la Plaza de Día, Clarel y Cada día) y
prueba en Madrid Día&Go, un
modelo de tienda en el centro de las ciudades con horario ampliado (de 8:30 a
23 horas) y muy centrado en la comida preparada. También ha llegado a un
acuerdo con BP para abrir tiendas en gasolineras, bajo la enseña Día Shop (hay 4 abiertas), centradas en
pan y envasados. Y la cadena alemana Lidl,
otro éxito en el negocio del gran consumo, no piensa tanto en abrir nuevas
tiendas como en crecer en las ciudades gracias a marcas propias y a la
especialización (productos gourmet, bio y cosméticos). Y también ganan terreno los súper regionales, asentados en
buenos precios, centrales de compras y clientes fieles.
Cara al futuro, el gran reto de los grandes
distribuidores serán la proximidad y los
precios, pero sobre todo Internet.
Todavía tiene poco peso en el gran consumo, sobre todo en la alimentación (por
el freno de los frescos), pero ha dado un salto y las ventas online ya suponen
un 1,9% de las ventas, con lo que compraron
por Internet 4,7 millones de hogares en 2017, una de cada cuatro familias, según Kantar Worldpanel. Todavía es un porcentaje bajo, pero todas las cadenas están invirtiendo en su tienda online y en la distribución
posterior de los productos, especialmente Mercadona. Y lo que preocupa a todos es este dato: el 56% de todos los clientes que compran hoy en los súper e
híper son también clientes de Amazon. Si un día, el gigante USA se lanza a vender alimentos por
Internet, puede arrasar y acabar con
la mitad del sector, con buena parte de los súper e híper actuales…
Junto al reto de Internet, las empresas de gran consumo
están empeñadas en conocer mejor a sus
clientes, adaptándose a los nuevos hábitos, desde la comida sana a los envasados y la comida
preparada, así como a dosis más pequeñas para el creciente número de españoles
que viven solos o en familias monoparentales. Está claro es que la población española se reduce (en
2030 habrá 606.000 españoles menos que hoy y en 2066, 5,5 millones menos, según
las previsiones del INE) y tiene cada vez más edad, mientras los
jóvenes se gastan menos en comida que los adultos. Todo ello va a revolucionar
un sector, la venta de alimentos, que ya está cambiando en todo el mundo. En China, por ejemplo, los súper ya han incorporado nuevas tecnologías (los
carros “siguen al cliente” y no hay cajas: se paga con el móvil) y no sólo son
lugares para comprar sino también centros para probar comida y comer.
Mientras se configura el súper del futuro, el del presente
ha subido sus precios en los últimos
tres años (a pesar de la caída del IPC entre 2014 y 2016) y también antes: los alimentos han subido un 18,4% entre 2007 y
2017 mientras el IPC subía menos, el 16,5%, según el INE. Una subida importante, a pesar de la
fuerte competencia entre empresas, que
puede agravarse en el futuro si las
empresas avanzan en fusiones, para tener más tamaño e imponer mejor sus
condiciones a proveedores y clientes. Hoy, los cinco grandes (Mercadona,
Carrefour, Día y Eroski) controlan sólo el 51% del mercado, mientras en Portugal los 5 grandes controlan el 89%, en Reino Unido
el 80%, en Francia el 58% y en Alemania en 55%. Lo normal es que busquen ganar tamaño, con lo que tendrían más fuerza para subir precios. Y más con un clima a la contra (sequías, heladas
e inundaciones), que fomenta la subida de los alimentos, sobre todo frutas,
verduras y carnes. Más el tirón de los turistas, que en
muchas zonas disparan los precios en verano y festivos.
Otro problema para los consumidores son los canales de distribución, complejos y
poco transparentes, donde se encarecen muchos alimentos en
su camino del campo al súper. La organización agraria COAG, junto a dos
asociaciones de consumidores (UCE y CEACCU) llevan años publicando un índice IPOD que mide el
salto de precios, del agricultor y ganadero al consumidor. En enero
2018, el IPOD agrícola era de 4,58, lo que significa que pagamos estos
alimentos 4,58 veces más caros que en origen (la patata, de 0,10 euros/kg que
se paga al agricultor a 0,74 euros; la naranja, de 0,23 euros/kg a 1,53). Y el
ganadero, 3,22 veces (el cerdo, de 1,01 euros/kg a 5,43 euros que paga el
consumidor). De media, entre el IPOD agrícola y ganadero, el IPOD de alimentación sube 4,29 veces del campo al súper.
Al final, la alimentación
es un gasto imprescindible pero crecerá menos y se va a concentrar en determinados productos, los alimentos elaborados, mientras cada
vez será más caro consumir alimentos frescos (subieron un 2,8% en 2017). Y la pelea por los márgenes y la
competencia se traducirá, a la larga, en alimentos de menor calidad, más
dirigidos a “llenarnos” que a comer bien, con un auge de la comida rápida y
preparada, como sucede en otros países. Por todo ello, quizás deberíamos comprar
con más cuidado, comparado no sólo precios sino ingredientes y
calidades, con la ayuda de Internet. Y no
dejar que nadie nos imponga sus marcas. Habrá que dedicar más tiempo a
hacer la compra, mirar mejor lo que
echamos al carro.
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jueves, 24 de marzo de 2016
Crece el carro de la compra
Los españoles vamos
con más alegría a la compra,
tras estos años de crisis donde
hemos llenado menos el carrito de casi todo, también de menos comida. En 2015, el consumo del hogar creció
un 1,7%, el mayor aumento desde 2008.
Compramos más alimentos frescos pero
menos carnes, quizás por el informe
de la OMS. Y ya no nos fijamos tanto en los precios, aunque seguimos volcados en las ofertas y las “marcas blancas”, cuyas ventas se han
estabilizado. Para 2016, se espera otro aumento del consumo en el súper, no
sólo de comida sino también de artículos de perfumería y cuidado personal. Eso
sí, compramos poca comida por Internet,
el gran reto pendiente de los grandes supermercados. Mientras, Mercadona, Día, Carrefour y Lidl crecen
y acaparan casi la mitad de las ventas totales, imponiendo marcas y subiendo precios
ahora que repunta el consumo. Y entre esa concentración en el súper y el cambio
climático (malas cosechas), comer vuelve
a ser más caro.
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enrique ortega |
Llenar el carro de la compra es el segundo mayor gasto de las familias
españolas, tras el gasto en vivienda, agua y energía (32,4%): supone un 14,9% del presupuesto total, 4.028
euros de media en 2014, según la Encuesta de presupuestos familiares del INE. Y con
la crisis, la mayoría de las familias
restringieron este gasto de consumo, incluso de alimentos, para sacar
dinero para pagar gastos más urgentes, como la casa, la luz, el teléfono o el
colegio. Ahora, los datos recientes
indican que las familias ya compran algo más: en 2015, el gasto de los españoles en alimentación,
limpieza y perfumería ha sido de 71.000 millones de euros, un 1,7% más
que en 2014, el mayor aumento de gasto desde 2008 (+4,6%), según el informe Nielsen 360. Si descontamos que el precio medio del carrito de la compra
subió un 0,7%, eso significa que los españoles hemos comprado un 1% más en
2015. No es mucho, pero supone un cambio
de tendencia.
Hemos llenado algo más el carrito de la compra porque hay más españoles trabajando (+959.000 nuevos empleos entre 2014 y 2015, aunque
sean precarios) y porque los que tienen empleo ganan algo más (los sueldos subieron un 0,75% en 2015) y pagan algo menos
de impuestos (han bajado las retenciones), mientras les han bajado
algunos precios (como los carburantes
o la luz) y las hipotecas, recuperando
parte de la extra los funcionarios. Por todo ello, se ha hecho la compra con algo más de “alegría”, lo que se ha
traducido en un gasto medio por familia
de 4.179 euros en 2015, 41 euros más que en 2014, según el informe de Kantar Worldpanel. Lo que más creció fueron las compras de productos frescos(+3,3%), sobre todo frutas (+9,8%) y
verduras (+8,1%), pero también los alimentos envasados (+2,4%), las bebidas
(+2,1%), los artículos de droguería (+1,7%) y perfumería (+0,3%). Sólo bajó en 2015 el consumo de carnes frescas (-2,2%), quizás por efecto del informe de la
OMS que alertaba sobre el excesivo consumo de carnes preparadas: hay 500.000 españoles menos que compran ahora
hamburguesas, salchichas y carne picada.
Las familias han ido a la compra mirando los precios pero no tan obsesionadas con
las ofertas como en los años
pasados: el precio ha pasado del 4º al 7º motivo para comprar, ganando
peso la limpieza del súper, la calidad de los productos y el disponer de una
oferta completa. Aquí, ha cobrado mucha importancia la oferta de alimentos frescos, que antes
se compraban aparte y ahora se compran cada vez más en el súper, con el resto del carro. Eso se debe a
que todos los grandes de la distribución
se han volcado en mejorar la oferta de frutas, verduras, carnes y pescados,
que suponen un tercio de las compras mensuales. Y con ello, las familias cargan más en su visita al súper y ahora
van menos veces al mes. Otro cambio en los hábitos de compra es que crece el plato único y el “picoteo”
(porque se cena de manera informal y antes, con lo que se acaba comiendo algo
antes de irse a la cama). Y crece también la compra de comida extranjera (sushi, guacamole, noodles).
En paralelo, las familias siguen apostando por hacer sus compras en los supermercados (medianos y pequeños), alejándose de comprar en
las tiendas
tradicionales de barrio: en los últimos 30 años han desaparecido 70.000
tiendas de barrio. Actualmente
sólo se mantienen 23.000 tiendas pequeñas, frente a 18.527 supermercados (había 1.622 en 1985), 9.016 autoservicios, 449 hipermercados (había 72 en 1985) y
10.442 droguerías.
Las compras las hacemos cada vez más en las 6 grandes cadenas de distribución,
ligadas a supermercados e hipermercados. El líder sigue siendo Mercadona,
con el 22,3% de las ventas en 2015
(vendió 20.831 millones de euros, un 3% más, ganando 611 millones). Ya vende tanto
como los tres siguientes: Grupo Día
(8,6% mercado), Carrefour (8,5%) y Eroski (6,2%, el único que perdió cuota
en 2015). Y completan el ranking Auchan (Alcampo), con el
3,8% de cuota, y el súper alemán Lidl,
con el 3,6%, que ya este año 2016 se ha colocado en 5º lugar, tras ser el súper que más crece, junto
al grupo Día. La previsión de Kantar Worldpanel es que Mercadona, Día, Carrefour y Lidl ganen
un 0,5% de cuota de mercado cada uno en 2016, en perjuicio de Auchan,
Eroski y las tiendas tradicionales.
Con tanto poder de
venta, estos grandes supermercados siguen imponiendo sus “marcas blancas” en las estanterías
de sus centros, aunque se han estancado las ventas en 2015, como ya sucedió en
2014. Así, las “marcas blancas”, de distribuidor, se llevaron el 33,8% de las ventas en 2015, un porcentaje similar al de 2014
(33,9%) y al de 2013 (33,9%). Y eso ha pasado tanto en alimentación (36,5% marcas blancas) como en droguería (48,9% marcas blancas) o perfumería (12,1%), donde la cuota de los distribuidores se ha estabilizado. Las razones son varias: algunos
productos y marcas han subido precios (aprovechando que el cliente está “enganchado”
a las marcas blancas), se han lanzado pocos productos nuevos y las marcas del fabricante han reaccionado, lanzando ofertas y precios más
competitivos.
Con todo, las “marcas blancas” de
alimentación, droguería y perfumería han venido para quedarse, con o sin crisis.
Y la prueba es que las compran todas las clases sociales: suponen un 55,5% de todas las
unidades vendidas (en volumen) en los súper (y un 33,9% en dinero), y ese
porcentaje de compras “blancas” se mantiene en las clases alta y media alta
(53,1% compras), en la clase media (55,4%) y en la clase más baja (55,8%),
según un estudio de Kantar Worldpanel. Eso significa que
las marcas blancas tienen su propia reputación, de buena relación calidad-precio.
Y que están consolidadas en nuestros
hábitos de compra, a pesar de que resten
innovación a los alimentos. De hecho, en 2015 sólo salieron al mercado 118 productos innovadores y 9 de cada 10
fueron de marcas de fabricantes. Los grandes supermercados “pasan” de ofrecer artículos innovadores: Mercadona
sólo vendió el 10% y Lidl el 2%, mientras Alcampo ofrecía el 40% y Carrefour el
70%. Eso resta competitividad a una
industria, la agroalimentaria, que es la segunda mayor industria española,
tras el turismo.
Este año 2016 se espera que vuelva a crecer el
carrito de la compra, más incluso que en 2015, no sólo con alimentos (sobre todo frescos) sino también con
artículos de perfumería y cuidado personal (cremas, colonias, etc.), donde han
empezado a competir los súper. Y que aumenten las ventas de alimentos no cocinados (para hervir y
plancha) y saludables, con ofertas específicas para mayores y hogares
unifamiliares, los nuevos nichos de mercado. Y, sobre todo, los grandes supermercados se van a volcar
en vender
por Internet, la gran asignatura
pendiente del sector. Mercadona, por ejemplo, sólo vende un 1% del total por la Red, una parte del negocio
que le acarrea 40 millones de euros perdidos al año.
Y es que “el carrito de la compra online” no
tira en España, a pesar de que somos un país de internautas. Las compras online crecieron un 10% el año pasado pero sólo suponen un 0,9% de las compras totales de alimentos, droguería y
perfumería, frente al 3,9% que supone el consumo online a nivel mundial (y
el 5% en Francia o Reino Unido). Las familias usan Internet para
comparar precios antes de hacer la compra, pero luego van al súper y
cargan el coche con comida y artículos de limpieza y perfumería. ¿Qué sucede? Por un lado, la mentalidad de los españoles no es comprar comida
por Internet: nos gusta mirar, comparar y
comprar. Además, los precios y a veces los gastos de envío no compensan y
nos exige estar en casa para recogerlo. Pero, sobre todo, las grandes cadenas tampoco se han volcado en Internet: todavía piensan que un consumidor gasta más
si va a la tienda y se ve obligado a pasear por ella para comprar, comprando “por impulsos” más de lo que
pensaba al ir.
Pero todo apunta a que en los próximos años, Internet va a revolucionar también las
compras de alimentos, que crecerá el “e-carrito”,
con la renovación digital de los actuales supermercados (Mercadona
va a invertir a lo grande en ello) y nuevas empresas, como Amazon,
que en septiembre pasado inició la venta online de alimentos y productos de
limpieza. Por un lado, aumentará
con las compras online de leche, zumos y bebidas, pañales y alimentos para
mascotas, las “compras de maletero”, que pesan y abultan y que nos pueden
mandar a casa. Y por otro, se espera que sigan creciendo las compras online de
perfumería y limpieza, productos donde el e-commerce
tiene ya hoy la mayor cuota de ventas.
Este año 2016 se
espera un nuevo repunte del carrito de
la compra, según Nielsen
y Kantar Worldpanel, con más ventas de
productos frescos, horno y panadería, así como perfumería y cosmética. Y
aunque seguirán las ofertas y las guerras de precios, todo apunta a que volverán a subir globalmente los precios,
ante la mayor demanda. Es lo que pasó
en 2015: los alimentos subieron un 1,8%, a pesar de que la inflación global acabó en el
0%. Y lo mismo está pasando en 2016: en los dos primeros meses,
los alimentos han estabilizado su precio (+0%), a pesar de que la inflación
total ha bajado al 2,3%. Y están subiendo los cereales, el pan, las carnes, el
pescado, los lácteos y las legumbres, según el INE. Con
un clima tan cambiante, fallan
muchas cosechas y eso, junto al mayor consumo, encarece los alimentos.
Otra cosa que se espera en 2016 es que los grandes supermercados refuercen su poder, que aumente la concentración en el sector, menor
en España que en el resto de Europa: aquí, los 5 grandes (Mercadona, Día, Carrefour,
Eroski y Lidl) coparán este año el 48% del mercado de
gran consumo, mientras en Portugal controlan el 89% del mercado, en Reino Unido
el 80%, en Francia el 58% y en Alemania el 55%. El camino ya se inició en 2014,
con la venta de 160 súper de Caprabo/Eroski a Día
y seguirá este año con la venta de 36 híper de Eroski a Carrefour. Y Mercadona abrirá 60 nuevas tiendas en
2016. Más poder para unos pocos, que nos “imponen” sus marcas, sus descuentos, sus promociones y mucho de lo
que comemos. Y que imponen a agricultores, ganaderos e industrias sus condiciones y precios,
quedándose con la mayor parte del beneficio de los alimentos, en su camino del
campo al plato. Es lo que hay y poco podemos hacer, salvo comprar con cabeza,
no con la vista. Atentos al carrito.
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