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lunes, 4 de noviembre de 2024

Turismo: más repartido y verano récord

Este verano llegaron a España 31,37 millones de turistas extranjeros, 2,2 millones más que el verano de 2023 y un nuevo récord histórico, sobre todo en septiembre. El 85% de los turistas llegaron de Europa, pero aumentaron más las llegadas desde América y Asia, que gastan más. Precisamente, el gasto turístico también fue récord este verano: 43.411 millones (+12,6% que  el verano anterior) , en parte por la fuerte subida de precios. Con todo, lo importante es que el turismo extranjero ha sido también récord de enero a junio y cada vez aumentan más los turistas que vienen fuera de temporada y de fuera de Europa. Ahora llevamos ya casi 74 millones de turistas y se espera cerrar el año con 93 millones (y llegar a 100 millones en 2025…). Una locura, que colapsa pueblos, ciudades, infraestructuras y servicios. Urge un Plan a medio plazo, para reordenar el turismo y que sea sostenible y aceptable socialmente. Si no, nos cargaremos “la gallina de los huevos de oro”.

                                  Enrique Ortega

El turismo en España ya se recuperó en 2023 de la grave crisis causada por la pandemia en 2020, 2021 y parte de 2022. Así, el año 2023 cerró con un nuevo récord histórico de turistas: 85.169.050 extranjeros, superando ya (+2%) los turistas llegados en 2019 (83,5 millones). Y sobre todo, se dispararon los ingresos por turismo que dejaron en España, alimentados por una fuerte subida de precios en viajes, hoteles y estancias: el gasto turístico fue de 108.789 millones de euros, un +18,36% que en 2019, antes de la pandemia. Pero lo más importante no son las cifras, sino el hecho de que la pandemia ha cambiado el turismo en el mundo: la gente tiene ahora más “ansia” de viajar, de salir, de moverse y los viajes y vacaciones se han convertido en un gasto prioritario, en Europa y en el mundo.

Y esto está beneficiando a España, la 2ª potencia turística del mundo, en turistas (tras Francia) y en ingresos (tras EEUU) y podría ser la 1ª a finales de 2024 o en 2025. Somos líderes en competitividad turística y nos está “beneficiando” el conflicto en Oriente Próximo, que nos prioriza como destino turístico mundial frente a otros paises mediterráneos. Por todo ello, 2024 está siendo un año récord para el turismo en España, incluso “mejor de lo esperado”. La primera sorpresa se dio en el primer trimestre, cuando la llegada de extranjeros dio el primer salto, que continuó en el 2º trimestre. Y con ello, de enero a junio ya se batieron los récord de llegadas de turistas: 42.525.988 extranjeros, casi 5 millones más de turistas (+13,2%) que en la primera mitad de 2023. Y además, se gastaron también mucho más, sobre todo por los altos precios: 55.573 millones de gasto (+20,6%).

La racha de turistas y gasto del primer semestre continuó este verano, según los datos del INE conocidos el jueves: entre junio y septiembre llegaron a España 31.377.058 turistas extranjeros, 2,27 millones más que el verano de 2023 (+7,8%), un nuevo récord histórico, que ha superado el anterior récord de turistas del verano de 2017 (29,76 millones). Aumentaron los turistas en los tres meses de verano, pero sobre todo en septiembre (que cerró con casi 800.000 turistas más que en septiembre de 2023). Este tirón histórico del verano se ha debido al aumento de los turistas europeos (a pesar de la crisis en Alemania y Reino Unido), pero sobre todo a un aumento mayor de los turistas de America (han crecido un +11% en lo que va de año), Asia y el resto del mundo (las llegadas crecen un +21,3%).

Han llegado muchos más turistas este verano y se han gastado mucho más, aunque su estancia media sigue estabilizada (6,7 días de media): los ingresos por turismo han sido de 43.511 millones de euros en los tres meses de verano, un 12,6% más que el verano anterior. Eso significa que el gasto crece más que los turistas (+12,6% frente al +7,8%). Primero porque han subido mucho los precios turísticos de enero a septiembre: un +32,5% los hoteles y un 3,4% los restaurantes y un +6,4% los vuelos internacionales, según el INE). Y segundo, porque aumenta la llegada de los turistas que gastan más, sobre todo americanos y asiáticos: el gasto medio por turista fue de 1.315 euros en septiembre, variando de 891 euros los italianos, 929 los franceses, 1,200 los británicos, 1.256 los alemanes y 1.366 euros los nórdicos a 1.535 euros diarios que se gastaron los turistas llegados de fuera de Europa.

El verano ha sido mejor de lo esperado”, señala la patronal turística Exceltur en su último informe, donde indican los tres factores que han llevado a datos récord: la recuperación de rentas en los paises de origen (a pesar del estancamiento económico en la UE), la estabilidad geopolítica de España (“ayudada” por el conflicto de Oriente Próximo y el tirón de las Olimpiadas de París)  y la elevada competitividad del sector turístico. Las empresas turísticas han aumentado sus ingresos un +6,3% este verano, destacando que los negocios que han ido mejor son las empresas de transporte, alquiler de coches y ocio. Y destacan que el negocio ha crecido sobre todo por los turistas extranjeros, cuyas estancias y pernoctaciones han crecido más que las de los españoles, que han viajado más al extranjero este verano. Y las llegadas e ingresos han crecido más en Baleares, Canarias, Cataluña, Comunidad Valenciana y Madrid, mientras el turismo nacional crecía más en el interior y las costas.

El sector turístico espera que el final de 2024 será también muy bueno para el turismo y que las empresas cerrarán con otro récord de ingresos (207.929 millones de euros), con un PIB turístico que crecerá este año un +6,3% sobre 2023, el doble que la economía (+2,9%). Y con 500.000 nuevos empleos en el sector, que emplea ya a casi 2,9 millones de trabajadores (un 13,5% del empleo total, 1 de cada 7 ocupados). Pero en medio del optimismo, sobre 2024 y 2025, la patronal turística ve “dos puntos negros en el sector: la oleada de protestas contra la masificación del turismo en muchas regiones (Baleares, Canarias, Cataluña) y la competencia desleal de los “pisos turísticos”, que no paran de crecer, disparando una oferta de turismo “low cost”: contabilizan 388.453 plazas en agosto en 25 ciudades, +55.295 que en junio y casi tantas como plazas hoteleras disponibles (420.736).

Con todo, lo más destacable del turismo en España este año es que asistimos a una cierta “desestacionalización” del turismo extranjero: ya no sólo vienen mucho en verano (aunque haya sido récord), sino que vienen también muchos más turistas el resto del año, lo que indica que su “fiebre de viajar” (ahora no sólo en verano) “cuenta con España”, empujados además por los viajes de los jubilados europeos y los teletrabajadores. Los datos de pernoctaciones de extranjeros en hoteles (INE) son muy ilustrativos: crecieron un +11,2% entre enero y junio, aumentando sólo +5,2% en julio, +4,9% en agosto y +4,4% en septiembre. Esto es un buen indicativo de que los turistas extranjeros ya no vienen sólo en pleno verano (incluso en septiembre han llegado más que nunca ese mes), lo que facilita a las empresas mantener su actividad y empleo casi todos los meses, evitando “baches” y cierres.

Otro factor muy positivo es la mayor diversificación geográfica de los turistas que nos visitan, aunque el 85% sigan siendo europeos. Pero crecen los turistas de otros continentes, que hacen viajes largos y con más gasto, fuera del verano y que no buscan sol y playa sino ocio, gastronomía, negocios, deportes o salud. Un ejemplo es el aumento de estos turistas no europeos hasta septiembre: llegaron 3,35 millones de norteamericanos (+12,5%), 3,90 millones de otros americanos (+10,38%) y 4,4 millones del resto del mundo (+21,3%), frente a 8,04 millones de alemanes (+9,3%) o 14,7 millones de británicos (+7,45%).

Lo que no mejora es la excesiva concentración del turismo en sólo una parte de España. Del total de turistas extranjeros llegados a España en 2024 (enero-septiembre), dos tercios de las llegadas (68,76%) se concentran en 4 regiones: Cataluña (21,35% del total), Baleares ( 18%), Canarias (14,84%) y Andalucía (14,57%). Y si añadimos Comunidad Valenciana (12,79%) y Madrid (8,98%), resulta que el 90,53% de los turistas se quedan en 6 de las 17 autonomías que tenemos. Y en cuanto al gasto, estas 6 mismas autonomías se benefician del 92,35% de todos los ingresos que se gastan los turistas extranjeros.

Así que necesitamos avanzar en un turismo más desestacionalizado (menos en verano y más repartido en el resto del año) y menos concentrado en sólo 6 regiones españolas, que se benefician especialmente de sus ingresos y empleos. Pero sobre todo, necesitamos un turismo “más sostenible, porque hay zonas y regiones totalmente saturadas de turistas (extranjeros y españoles). Y estamos alcanzando “una cifra de turistas imposible”. Hasta septiembre nos han visitado ya casi 74 millones de extranjeros (73.903.045 turistas), según el INE. Y si en el 4º trimestre llegan un 10% más que el año pasado (llegaron 18,5 millones de octubre a diciembre), serían otros 20 millones más y podríamos cerrar 2024 con los 93 millones de turistas extranjeros que algunos anticiparon hace meses. Y hay estimaciones de alcanzar los 100 millones de turistas en 2025, más del doble que el año 2.000 (46,4 millones y el triple que en 1995 (32,97 millones). Unas cifras de vértigo…

Es un horizonte turístico insostenible, sobre todo en algunas ciudades y regiones, donde el turismo extranjero (y nacional) ha tensionado precios, alquileres y servicios, reventando las costuras de las infraestructuras, sanidad, seguridad y otros servicios públicos en verano, provocando rechazo y contestación social de los que no viven del turismo. La propia patronal turística Exceltur ha firmado un Manifiesto en defensa del turismo sostenible, donde piden un rediseño de las zonas turísticas, con colaboración pública y privada, para asegurar un control de los alojamientos turísticos y dotar a las infraestructuras turísticas de  recursos humanos y materiales, para evitar aglomeraciones y quejas. Además, piden una mayor adaptación del turismo al cambio climático, una exigencia vital.

Tras la confirmación de este verano récord, hay que huir del triunfalismo ciego: es prioritario que el Gobierno, las autonomías (que tienen la competencia) y los grandes municipios turísticos se sienten con las empresas del sector y los sindicatos para alcanzar un gran Pacto por el futuro del turismo, para conseguir que sea sostenible, social y ambientalmente. Porque no puede seguir creciendo sin control, salvo que queramos “matar la gallina de los huevos de oro”. Hay que regular su crecimiento y su futuro, limitando la afluencia de turistas en algunas zonas y fechas, tratando de diversificar y ampliar la oferta, tanto en origen como en destino, para que no lleguen la mitad de los turistas en cuatro meses, sino más a lo largo del año, de nuevos países y a destinos menos masificados.

En definitiva, el turismo sigue salvando la economía y el empleo en España, pero hay que pensar en el futuro y evitar que la burbuja turística nos coma y reviente. Urge una “hoja de ruta” para planificar el turismo en la próxima década, reconvertir la oferta y hacerla sostenible con el medio ambiente y la sociedad que no vive del turismo y lo sufre. Podemos y debemos ser una potencia turística, pero promoviendo un turismo menos masivo y de más calidad, ” evitando que nuestros aeropuertos, carreteras, trenes, hoteles, bares, restaurantes, playas y monumentos sean “una monumental cola”. Eso no es turismo ni vacaciones ni descanso: es agobio y desencanto. Y se nos volverá en contra. Planifiquen.

jueves, 6 de abril de 2023

Semana Santa a tope (y muy cara)

Esta Semana Santa se ha agudizado la “fiebre por salir”, por viajar, tras el final de la pandemia. En casi toda España han puesto el cartel de “completo”, con un aluvión de turistas nacionales y  extranjeros. Todo apunta a que esta Semana Santa habrá más turismo que en 2019, antes de la pandemia, empujado por el buen tiempo, la bajada de los carburantes y la recuperación del empleo y el consumo. Pero hay un punto negro: la subida de precios, desde los hoteles (algunos han subido un 40% la tarifa de hace un año), los bares y restaurantes (aprovechan para recuperarse de los malos tiempos) al ocio y casi todo, que aprovechan la mayor demanda de estos días. Con este empujón de Semana Santa, el sector turístico espera un verano histórico y superar este año 2023 el récord de turistas (extranjeros y nacionales) de 2019. Ojo a no estropearlo abusando al subir precios. Porque el turismo será la clave del crecimiento también este año.

Enrique Ortega

Este año 2023 ha empezado con un aluvión de turistas extranjeros, que suponen la mitad del negocio del turismo, y con un mayor repunte del turismo nacional. Entre enero y febrero, 6,2 millones de españoles han pernoctado en hoteles y establecimientos turísticos, un 14% más que en los dos primeros meses de 2022, según el INE. Y han visitado España 8.468.497 turistas extranjeros, un 49,1% más que en los dos primeros meses de 2022 y casi tantos como antes de la pandemia (8.577.065 turistas entre enero y febrero de 2019), según Frontur. Se ha recuperado la llegada de turistas británicos (1,52 millones, +61,9% que al inicio de 2022), franceses (1,12 millones, +30,2%), alemanes (988.142 visitantes, +47,2%) e italianos (520.423 turistas, +60,8%), pero sobre todo han llegado muchos más turistas de EEUU (273.174,+97, 9%), del resto de América (+73,1%) y del resto del mundo (+114%). Y los destinos que han atraído más turistas en enero y febrero han sido Madrid (+85%), Cataluña (+58,9%), Andalucía (+58,1%), Comunidad Valenciana y Canarias (+42,9%).

Lo importante no es sólo que se recupera el turismo, nacional y extranjero, sino que los turistas gastan ahora más, básicamente por la subida de la inflación. Sólo entre enero y febrero de 2023, los turistas extranjeros se han gastado en España 10.544 millones de euros, un 54,7% más que al inicio de 2022 y un 12,9% más que antes de la pandemia (el gasto fue de 9.357 millones entre enero y febrero de 2019), según Egatur. El mayor aumento del gasto lo han hecho los italianos (+54,9%), los británicos (+36,9%), los nórdicos (+48,3%) y los alemanes (+36,9%), siendo menor el aumento del gasto de los franceses (+22%) y mucho mayor el de los turistas que vienen de fuera de Europa (+68,6% de gasto). La duración media de su viaje es ahora de 7,6 días (1,1 días menos que hace un año), pero a cambio se gastan más cada día, una media de 163 euros (+19,2% que al inicio de 2022).

Con estos buenos datos turísticos de enero y febrero, la Semana Santa se presenta con muchas posibilidades de superar los turistas e ingresos de 2019, antes de la pandemia. A finales de marzo, las reservas hoteleras en España rondaban el 80%, lo que supera en un 10% las reservas de Semana Santa de 2022 y en un 12% las de 2019. Y todo apunta a que las buenas perspectivas meteorológicas habrán aumentado las reservas de última hora, a principios de abril, rozando el 90% de ocupación en muchos lugares y poniendo el cartel de “completo” en Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, algunas zonas de costas e islas, además de muchas ciudades de interior. Y también han crecido los viajes al extranjero esta Semana Santa, sobre todo al Mediterráneo, el Caribe y Estados Unidos.

A pesar de la crisis motivada por la inflación y la guerra en Ucrania, la gente tiene fiebre por salir y viajar, “perderse” por unos días al precio que sea. Por un lado, el clima acompaña y el precio de los carburantes es mucho más bajo que hace un año: la semana pasada, la gasolina costaba un 10% menos que hace un año (1,627 frente a 1,811 euros/litro) y el gasóleo un 16,3% menos (1,545 frente a 1,847), lo que supone que llenar un depósito cuesta ahora entre 10 y 16,50 euros menos que en la Semana Santa de 2022. Por otro lado, hay más gente trabajando y eso permite más movimiento y más gasto: a finales de marzo de 2023 había 20,38 millones afiliados a la Seguridad Social, 550.000 ocupados más que en marzo de 2022 (19,83 millones de afiliados). Y aunque su sueldo apenas ha subido (+2,89% hasta febrero), están dispuestos a gastar lo que haga falta en disfrutar unas días por Semana Santa, sabiendo que van a pagar más, porque los precios turísticos están disparados.

Los precios hoteleros llevan creciendo de forma continuada desde hace 21 meses, por encima del +10%, con un pico en la Semana Santa de 2022 (+29,5%). El último dato publicado por el INE, de febrero 2023, señalaba una subida anual de los hoteles del +18,2%, el triple de lo que subía el IPC general (+6%). Y la subida anual de los restaurantes era del +7%. En conjunto, el grupo “hoteles y restaurantes” sube un +7,9% anual, superándose esa subida en Canarias (+9,5%), Andalucía (+9,3%), la Rioja (9%), Comunidad Valenciana (+8,7%), Madrid y Galicia (+8%), las regiones con más subidas. Los vuelos internacionales suben un +10,8% anual, los nacionales un +0,7% (por la competencia del tren), los paquetes turísticos nacionales un +3,2% (se usan menos) y los internacionales un +8,4%), según el INE.

Eso era en febrero, pero todo apunta a que los precios han seguido subiendo en marzo y sobre todo en abril, donde los propios hosteleros hablan de una subida media de los hoteles del +12,2% (y más del 15% en Madrid, Cataluña, País Vasco y Canarias) y del +7,5% en los restaurantes. Pero los portales de reserva hablan de subidas de los hoteles y apartamentos del +22% para esta Semana Santa, según eBooking.com. Y si se comparan los precios hoteleros de ahora con los de la Semana Santa de 2022, la subida puede llegar al +40% en  las ciudades y zonas de costa más con más turismo. Y muchos bares y restaurantes (repletos) han subido su carta más de un 20% en el último año. Lo mismo puede decirse de las empresas de alquiler de coches y los lugares de ocio y entretenimiento que giran alrededor de las zonas más turísticas.

Tras esta Semana Santa récord, el sector turístico espera un buen mes de mayo, con dos puentes (1 de Mayo y el 15 fiesta en Madrid) y otro buen mes de junio, para afrontar un verano que también se espera excepcional, después de que las compañías aéreas hayan ampliado sus vuelos a España, los aeropuertos se vayan descongestionando (por el aumento de personal en los controles) y haya aumentado la oferta ferroviaria, con la competencia de trenes de alta velocidad gestionados por franceses (Ouigo) e italianos (Iryo). El sector turístico apuesta por otro verano récord, apoyado por una serie de factores a favor, según la patronal Exceltur: vuelta del turismo asiático (sobre todo de China), recuperación del turismo británico y europeo y aumento del turismo de calidad del norte de Europa y USA, apoyado por una esperada depreciación del euro (que, aunque se ha apreciado en los últimos 6 meses, cotiza un 5% más bajo que la media de los últimos 5 años frente al dólar).

Pero también hay nubarrones en el horizonte turístico, según advierte Exceltur: la incertidumbre geopolítica y la guerra de Ucrania, los elevados costes y precios, el encarecimiento del petróleo (recortan producción desde mayo la OPEP, Rusia y otros paises) , el riesgo de que la subida de tipos provoque una recesión en Europa, el menor dinamismo de los viajes de negocio por el auge del teletrabajo y, sobre todo, el efecto negativo de la subida de los precios turísticos. La patronal Exceltur advierte de la creciente competencia para España de otros paises mediterráneos, en especial Turquía y Egipto, que son ahora mucho más atractivos para el turismo tras la devaluación de sus monedas (la lira turca, por ejemplo, se ha devaluado un -70% frente a la libra y el euro, lo que “tira” sus precios). Y en España, otro riesgo que señalan es el exceso de apartamentos turísticos, que provoca una concentración  de turismo masivo (que retrae) en algunas zonas (Baleares, Cataluña, costas).

Con este panorama, el sector turístico espera que 2023 sea el año de la recuperación definitiva del turismo, ya iniciada en 2022. Y que la actividad turística genere una facturación de 168.453 millones de euros, un PIB turístico mayor que el de 2019 (+7,1%). Y que las empresas turísticas, a pesar del aumento de costes, aumentarán su beneficio en 8.964 millones de euros (+5,6%), aumentando también el empleo. Y que la recuperación turística de 2023 se va a notar sobre todo en Madrid y Barcelona, en las islas y en algunas zonas de interior (como Navarra, Extremadura, Galicia, Castilla y León y Aragón), creciendo menos la España verde, Andalucía y la Comunidad Valenciana.

Otro año más, habría que aprovechar esta recuperación del turismo (extranjero y nacional) para reconvertir a fondo el sector, la primera industria del país, con medidas que llevan años pidiéndose y que se pueden acelerar con los Fondos europeos: una mayor digitalización de la oferta, una reestructuración y modernización de los destinos de sol y playa, una mayor formación de los trabajadores y una mejora en la calidad del servicio, una decidida diversificación por fechas, paises, ofertas  y destinos (para no depender tanto del verano y el turismo masivo de sol y playa) y, sobre todo, defender a toda costa un turismo sostenible, que no destroce el medio ambiente y la convivencia en las zonas más saturadas. Urge avanzar en grandes acuerdos entre los próximos Gobiernos autonómicos y locales (tras el 28-M) y el futuro Gobierno central, para apostar por un turismo sostenible y de calidad, que siga siendo clave para el crecimiento del país. Hay que cuidar más “la gallina de los huevos de oro”.