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miércoles, 24 de octubre de 2012

Las exportaciones sufren la recesión en Europa


Las exportaciones, junto al turismo, eran de lo poco que se ha salvado de la crisis. Pero nuestras ventas al extranjero llevan varios meses renqueando, creciendo menos, por culpa de la recesión en Europa: de nuestros 7 principales clientes, cuatro están en recesión (Italia, Gran Bretaña, Portugal y Holanda) y dos estancados (Francia y Bélgica). Y si analizamos los países que más nos compran fuera de Europa, todos crecerán menos este año, salvo EEUU. Con ello, dos tercios de nuestras exportaciones se van a resentir en 2012 y España tendrá una recesión más profunda y más paro de lo que prevé el Gobierno. Y 2013 será otro año difícil para exportar, por el bajo crecimiento europeo y mundial. La puntilla son los recortes en las ayudas a la exportación, que caen un 20%. Hay que mimar la exportación, no torpedearla.
enrique ortega

Las exportaciones han pinchado en 2012, tras dos años de fuertes crecimientos (+16,8% en 2010 y +15,4% en 2011): hasta agosto, sólo han crecido un 4,1%, la cuarta parte que el año pasado en esas fechas (+18%). Ello se debe a una caída en las compras de nuestros principales clientes europeos, por la recesión: -2,2% Francia, -8,3% Portugal, -5% Italia, -3,6% Reino Unido y -1,1 % las compras globales de la zona euro. Sólo suben nuestras ventas a Alemania (+10,5%), Bélgica (+3,6%) y Holanda (+4,5%). Y tampoco ha ayudado la subida de precios de la exportación (un 2,8% anual en agosto), que llevan subiendo 33 meses.

El tropezón en las exportaciones se centra en los productos manufacturados (hierro, acero, papel y neumáticos) y en los automóviles: España exporta un 86 % de los coches que fabrica y las exportaciones caen un 11,9% (un millón menos de vehículos), por las menores matriculaciones en Europa. Y con ello, han exportado menos este año Aragón (-12,6%), Galicia (-6%) y Castilla y León (-4,6%), todas con fábricas de coches,  pero también el País Vasco (-3,1%), cuyo motor son las exportaciones (31,5% de su PIB).

Con la profunda recesión en España, lo que caen son las importaciones, las compras fuera:  -0,8% hasta agosto, que sería más si descontamos las obligadas compras de energía (la cuarta parte). Con ello, se ha reducido el agujero comercial, bajando el déficit un 23,3%, unos 7.150 millones hasta agosto. Y tenemos, por segundo año, superávit comercial con Europa: vendemos más de lo que compramos a 15 de los 27 países UE y de los 12 restantes sólo es significativo el déficit con Alemania, Holanda e Irlanda. Además, el agujero comercial se está tapando con los ingresos por turismo, con lo que 2012 será el primer año en los últimos catorce en que España consiga superávit con el exterior.

Pero este dato histórico favorable no puede ocultarnos una realidad: las exportaciones, claves para mantener muchas empresas y empleos, están flojeando y van a seguir desacelerándose en los próximos meses, sobre todo por la recesión en Europa. De nuestros 7 principales clientes europeos (54% exportaciones totales), cuatro están con crecimientos negativos en 2012 (Italia, Reino Unido, Portugal y Bélgica), y dos no crecen nada (Francia, nuestro primer cliente, y Holanda). Y el séptimo, Alemania, crecerá la tercera parte este año (0,9%). Y si vemos los otros 7 grandes clientes no comunitarios (USA, Marruecos, Turquía, Suiza, China, México y Brasil), otro 13% de nuestras exportaciones, todos van a crecer menos que el año pasado, salvo EEUU. En total, son dos tercios de nuestras exportaciones. Y el resto se verán afectadas por un menor aumento del comercio mundial.

Con ello, será difícil que las exportaciones cumplan el objetivo del Gobierno: aportar 2,5% al PIB, para contrarrestar parte de la caída de la economía interna (-4%) y que España caiga “sólo” -1,5%. Si las exportaciones van peor y aportan menos (2%, por ejemplo), eso supondría que caeríamos más este año (hasta el -2%) y habría más paro.

Lo mismo se teme para 2013: el Gobierno espera que las exportaciones aporten un 2,3% al PIB, para que la economía caiga un -0,5%, pero todo apunta a que será difícil (el FMI recorta esa aportación exterior al 1,9%), con lo que la recesión sería mayor de lo previsto, porque la economía interna seguirá muy  negativa y las exportaciones ayudarían menos.

Y eso, porque Europa, donde van el 70,7% de nuestras exportaciones, seguirá en 2013 con un crecimiento muy bajo: +0,2% en los países euro, nuestros principales clientes. Y la economía mundial apenas va a crecer, aunque el FMI espera una ligera recuperación del comercio mundial (+4,5% frente a +3,2% en 2012). Dos temas claves serán cómo se comporten los precios del petróleo (sigue inestable, por las tensiones geopolíticas) y el euro: si mejorara la crisis de la deuda en Europa (algo difícil, pero obligado), el euro se fortalecería y sería otro hándicap para nuestras empresas exportadoras, a las que están ayudando los bajos salarios.

Lo que no ayuda a nuestros exportadores son los recortes presupuestarios: los programas para promover la internacionalización de las empresas han perdido otros 100 millones para 2013 (-20,5%). Y el ICEX, la agencia estatal para promover nuestras exportaciones, reduce un 24,5% su presupuesto 2013: queda en 83 millones, menos de la tercera parte que en 2008 (264 millones) y la dotación más baja desde hace 25 años. Además, se recortan otros dos gastos que afectan mucho a la marca España: baja un 13% el presupuesto del Instituto Cervantes (que cerrará sedes en Brasil, Siria y Bulgaria) y cae a la mitad la ayuda al desarrollo, vehículo clave para favorecer ventas en muchos países. Y todo ello cuando la exportación es  el único sector que crece y mantiene empleo.

A la vista de este panorama, resulta urgente tomar medidas para compensar el frenazo en las exportaciones. Empezando por favorecer la diversificación, ganando nuevos mercados, en Latinoamérica (sólo 6,1% de nuestras exportaciones), Oriente Medio (2,8%), Asia (5,6%) y África (6,6%). También hay que incorporar nuevas empresas, sobre todo pymes, a la marea exportadora, ya que sólo 39.000 empresas (de 3,2 millones) exportan de manera regular. Para ello, deben funcionar las nuevas ayudas del nuevo Plan ICEX Next (hasta 12.700 € para ayudar a las empresas a internacionalizarse), aunque difícilmente va a cubrir el hueco dejado por el Plan Pipe (1.997-2012), suspendido porque las autonomías y las Cámaras no podían financiarlo. Pero sigue faltando financiación para exportar (no hay crédito para nada) y mayores medios en embajadas y oficinas comerciales para ayudar a los exportadores. Y se anuncia otra reforma del ICEX para enero.

Hay que mimar a la exportación, conseguir que las empresas coloquen fuera más de un tercio de sus ventas (ahora exportamos el 20% del PIB), vender más productos españoles con calidad y precio fuera de Europa. Es clave para mantener el empleo y aumentarlo. Ayúdenles.

domingo, 12 de febrero de 2012

Somos menos solidarios con la crisis

Otro recorte del Gobierno Rajoy ha ido a la Cooperación, a la ayuda al desarrollo de países pobres: habrá 900 millones menos este año, que se suman a los recortes de Zapatero en los tres años anteriores. Con eso, España, que era el 7º país más solidario del mundo, se aleja del objetivo de gastar el 0,7% pactado por todos los partidos en 2007. Y además, empresas y particulares estamos dando menos ayudas a las ONGs, que recortan proyectos y plantillas. Hay crisis sí y mucha necesidad de ayudas en España, pero si descuidamos la Cooperación internacional, perderemos peso económico y político en el mundo, sobre todo en Latinoamérica y África. Ayudar a otros países es también una manera de vender la marca España.

enrique ortega
España llegó tarde a la Cooperación internacional, como a casi todo: hasta diciembre de 1991 no ingresamos en el Comité de Ayuda al Desarrollo de la OCDE. Empezamos aportando pocos fondos, hasta que Zapatero se lo tomó como una prioridad y España pasó a multiplicar por cuatro su ayuda al desarrollo entre 2002 y 2008 (de 1.712 millones a 5.500), convirtiéndose ese año en el 6º país donante del mundo, tras EEUU, Francia, Alemania, Reino Unido y Japón. En esto llegó la crisis y los fondos  estatales para  la Cooperación se recortaron, más de 2.000 millones entre 2009 y 2011, quedando en el 0,4% del PIB.

Rajoy ha seguido por esta senda, con un primer recorte de 900 millones para 2012, además de quitar rango a la Secretaria de Estado de Cooperación (la ha fusionado con la de Iberoamérica), suprimir la Comisión delegada de Cooperación y la Dirección general de Políticas de Desarrollo, que era el alma de la cooperación española en Exteriores. Y las autonomías, que aportan el 11% de los fondos de Cooperación, han recortado otros 100 millones para 2012, tras un recorte de 160 millones entre 2010 y 2011. Castilla la Mancha ha suprimido todos sus fondos, la Comunidad Valenciana y Cataluña los han reducido a la mitad y  Galicia un 48%. También los Ayuntamientos (que aportan un 3% de las ayudas al desarrollo) han metido la tijera, suprimiéndose las deducciones en Madrid. Y lo mismo las Universidades (9 millones de ayudas), empresas, bancos y Cajas, ahora con aportaciones mínimas.

Al final, la ayuda al desarrollo tendrá este año poco más de 3.000 millones de euros, casi la mitad que en 2008. Un 0,3% del PIB, lejano del 0,7% que pactaron para 2012 todos los grupos políticos, al firmar en diciembre de 2007 el llamado Pacto de Estado contra la Pobreza. España ha bajado ya al 7º puesto del ranking solidario (nos han superado los Países Bajos), mientras muchos países, como Alemania, Francia o Gran Bretaña, están aumentando sus ayudas al desarrollo y Europa se plantea alcanzar el 0,7% de esfuerzo para 2015 (ya lo cumplen Dinamarca, Noruega, Suecia, Países Bajos y Luxemburgo).

Los menores fondos públicos en Cooperación están provocando la crisis de las ONGs, que canalizan el 14% de las ayudas y  tienen una gran dependencia de los fondos públicos: suponen un 60% de su financiación y una de cada tres depende de la Administración para su supervivencia. Y eso, porque los españoles no somos muy solidarios: sólo 3,6 millones son socios de ONGs y pagan una media de 13 euros al mes, siendo de los países donde la población menos aporta a las ONGs. Ahora, con el recorte de fondos, muchas han tenido que reducir proyectos y plantilla y otras tendrán que cerrar, porque hay demasiadas: 3.000 ONGs, de las que sólo 7 tienen más de 100.000 socios y sólo 12 más de 10 millones de presupuesto.

La mayoría de españoles cree que España debe intentar alcanzar el 0,7%, según el Barómetro de la Fundación Carolina, pero creen también que la ayuda es poco eficaz. De hecho, también lo piensan muchos expertos: exceso de instituciones públicas y privadas, falta de una dirección estratégica, baja calidad de los programas, exceso de gasto (50% de la Cooperación) en aportaciones a organismos multilaterales (que las canalizan sin que España pueda decidir apenas) y un escaso peso de la Cooperación a través de la Agencia Española de Cooperación (AECID) y de las ONGs, cuya existencia depende en exceso de las ayudas públicas, lo que fomenta clientelismo político y poca independencia.

Hechas las críticas y los recortes, se trata de gastar mejor los fondos para Cooperación. En plena crisis, mucha gente piensa que ser solidarios fuera es un lujo, cuando hay tantas necesidades en España. Pero no hay que ser miope: la ayuda al desarrollo, además de un imperativo moral de cualquier país avanzado, es una pieza clave para reforzar la presencia política y económica de España en el mundo. El esfuerzo de los últimos años ha tenido mucho que ver con la presencia de España en el G-20. Y tendrá mucho que ver con la pretensión española de convertirse en 2015 en miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Y es clave para reforzar nuestra presencia en África (como lucha además contra la inmigración ilegal) y en Latinoamérica (muy deteriorada tras el fracaso de la última Cumbre Iberoamericana y cara a la del otoño 2012 en Cádiz), para fomentar nuestras inversiones y comercio.

En definitiva, hay que ser solidarios por convicción, como una obligación moral de ciudadanos que comemos y tenemos agua, salud y un techo, a pesar de la crisis. Pero además, por un egoísmo inteligente: la cooperación y la ayuda al desarrollo es la forma más inteligente y eficaz de defender los intereses de España en el mundo. Más que las fotos para vender la marca España. Es algo que saben muy bien Gran Bretaña o Francia. Y por eso, España no puede ser miope, pensando a corto con los recortes. Hace falta cumplir el pacto de Estado de 2007 y fomentar la Cooperación, gastando mejor. Y promoviendo que todos ayudemos más. Porque ayudar siempre tiene su recompensa. Moral, política y económica.