Mostrando entradas con la etiqueta subida Euribor. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta subida Euribor. Mostrar todas las entradas

jueves, 11 de junio de 2026

BCE: otra subida de tipos inútil y dañina

Hoy jueves, el Banco Central Europeo (BCE) volvió a subir los tipos, tras bajarlos 8 veces entre 2024 y 2025 y subirlos antes otras 10 veces, entre 2022 y 2023. La “excusa” para volver a subirlos es que la inflación lleva 4 meses subiendo (hasta el 3,2%), por la energía y la guerra en Oriente Medio. Pero muchos expertos critican esta subida, porque no sirve para bajar el precio del petróleo ni abrir el estrecho de Ormuz, aunque sí dañará  a la economía europea, que ya ha caído en el primer trimestre (-0,2%). Y recuerdan que es la 3ª vez que el BCE comete el mismo error : en 2011 primero y luego en 2022-23, subieron los tipos, no frenaron los precios y hundieron más a Europa en una recesión. El camino de Europa no es subir los tipos, dañando a familias (hipotecas), empresas (créditos e inversión) y a los Estados (más intereses deuda), sino ayudar a buscar la paz y, mientras, aprobar más ayudas y medidas para huir del petróleo.

                           Enrique Ortega

El Banco Central Europeo (BCE) retomó hoy 11 de junio un viejo camino: subir los tipos de interés oficiales en la zona euro, del 2 al 2,25% (+0,25%), tras un año sin tocar los tipos. Antes, había utilizado dos caminos. El 21 de julio de 2022 inició una senda de subida de tipos, para luchar contra la inflación (+8,7% en junio), agravada por la invasión de Ucrania y la consiguiente crisis energética, sobre todo en Europa. Entre 2022 y 2023, el BCE aprobó nada menos que 10 subidas, disparando los tipos oficiales del 0% en que estaban (desde 2016) hasta el 4,50% en que los colocó el 20 de septiembre de 2023. Ahí los mantuvo 9 meses, hasta que el 6 de junio de 2024, el BCE volvió a tomar otro camino, el de bajar los tipos, para intentar reanimar una débil economía europea entonces con menos inflación (+3,2% en mayo). Y los bajó 8 veces entre 2024 y 2025, dejándolos en el 2% el 16 de junio de 2025, para no tocarlos hasta ahora, un año después.

El BCE se ha adelantado en la subida de tipos a los demás bancos centrales, sobre todo a la Reserva Federal USA, que tendrá que decidir esta semana si sube sus tipos (en el 3,50% desde diciembre de 2025), ahora que la subida del petróleo ha disparado su inflación al 4,2% en mayo y con Trump exigiendo desde hace meses que bajen más los tipos. El BCE se ha adelantado esta vez porque tiene “mala conciencia” de la última vez que subió tipos, porque cree (aunque no lo reconoce) que lo hizo tarde: subió los tipos el 21 de julio de 2022, casi 5 meses después de la invasión rusa de Ucrania y con la inflación en el 8,7%, muy por encima de su objetivo (+2%), muy superado desde septiembre de 2021 (+3,4%). Y una prueba de que “los subió tarde” es que el Banco de Inglaterra empezó a subir tipos en diciembre de 2021 y la Reserva Federal USA lo hizo cuatro meses antes, en marzo de 2022.

Ahora, el BCE no quiere que nadie le critique por “retrasarse” y quiere ser el más ortodoxo de los bancos centrales, aprobado la primera subida antes de cumplirse 4 meses de los ataques a Irán (28 de febrero) y cuando la inflación en la zona euro sólo ha subido al 3,2% en mayo (muy por debajo de la inflación en la anterior crisis energética, donde los precios europeos subieron más del 10% en octubre y noviembre de 2022, no bajando del 6% hasta junio de 2023). Y frente a los que les critican por “precipitarse”, el BCE se defiende diciendo que “es mejor prevenir que lamentar”, que prefiere subir tipos ahora para evitar que las subidas de la energía se contagien a toda la economía, algo que todavía no ha pasado.

Muchos expertos reiteran que el BCE vuelve a equivocarse subiendo tipos, porque la subida es ineficaz cuando los precios suben por una “inflación de costes”, por una subida de la energía, no porque la economía crezca demasiado y esté “recalentada” (“inflación de demanda”, que es cuando la subida de tipos sí resulta eficaz. Pero ahora, la subida de tipos no va a resolver el problema de las infraestructuras petroleras dañadas o paradas ni servirá para reabrir el estrecho de Ormuz, por lo que no servirá para bajar el precio del petróleo. Tampoco sirvió en la anterior crisis energética, a raíz de la invasión de Ucrania, cuando la inflación en la zona euro acabó bajando (del 10,6% en octubre de 2022 a menos del 3% en octubre de 2023) pero no por las 10 subidas de tipos sino por las ayudas y medidas que aprobaron los Gobiernos europeos, desde la excepción ibérica (clave para bajar la luz en España) hasta las ayudas a familias o sectores y el aumento de las energías renovables y la independencia energética europea. Ahora pasa lo mismo: si la inflación no sube más, no será porque el BCE sube tipos sino por las medidas que están tomando los paises (bajada impuestos) para luchar contra las subidas energéticas.

El otro problema de esta subida de tipos del BCE es que, además de ineficaz es perjudicial para la economía: los tipos más altos no frenan la inflación pero sí deterioran la economía de las familias, las empresas y los Estados, frenando el crecimiento. Es como aplicar una sangría a un enfermo que está en la UVI. Este error del BCE, promovido por los “fundamentalistas monetarios”, ya lo cometió el Banco central europeo en 2011 y en 2022-2023. En 2011, el entonces presidente, Trichet, subió los tipos dos veces (en abril y julio de 2011), lo que sirvió para agravar la incipiente recesión europea: de crecer la zona euro un 0,2% en la primavera y verano de 2011, se pasó a una caída de la eurozona en los 6 siguientes trimestres (4º de 2011, todo 2012 y primer trimestre de 2013), básicamente por la crisis de la deuda y los rescates de los paises del sur pero también por “el ricino de la subida de tipos”. La prueba del error es que, al llegar Draghi al BCE (noviembre 2022), bajó 8 veces los tipos de interés, hasta dejarlos en el 0% en 2016, ayudando a reanimar la economía europea.

El error de Trichet en 2011 lo repitió Christine Lagarde en 2022 y 2023, a raíz de la inflación y la crisis desatada por la invasión de Ucrania. La primera subida (+0,5%) se aprobó el 21 de julio de 2022 y tras ella, otras 9 subidas más, hasta la última en junio de 2025 (dejando los tipos en el 4,50%, el nivel más alto en 20 años). Y otra vez más, este “ricino monetario” agravó la recesión de la economía de la eurozona: crecía el +0,9% en el 2º trimestre de 2021 y cayó un -0,1% en el último trimestre, para no crecer apenas en 2023 (entre un 0 y un 0,2% cada trimestre), con una resaca en 2024, en que la eurozona sólo creció un -0,4%.

Ahora, la nueva subida de tipos del BCE es aún más peligrosa, porque se produce cuando la economía europea ya está cayendo, según Eurostat: en el primer trimestre de 2026, el PIB de la eurozona ha caído un -0,2% (-0,1% la UE-27), con Francia cayendo también (-0,1% PIB primer trimestre) como Irlanda (-12,1%), Suecia (-0,2%) o Lituania (-0,3), y con Alemania e Italia estancadas (+0,3%), salvándose sólo España (+0,6% crecimos en el primer trimestre) y Polonia (+0,9%) entre los grandes. Una caída que contrasta con lo que crecía la eurozona en 2011 (+1,7%) y en 2022 (+3,6%), las otras dos ocasiones en que el BCE aplicó su ineficaz subida de tipos, que acabó en dos recesiones: ahora el BCE aplica su “medicina” en una economía que decrece y con dos importantes paises que no crean empleo (+0% Francia en el primer trimestre y -0,1% Alemania, según Eurostat.

La subida de tipos frena el crecimiento porque afecta negativamente a las familias y a las empresas, dos de los motores claves del crecimiento, deteriorando además las cuentas públicas. Antes de que el BCE subiera tipos el jueves pasado ya había subido el Euribor, el precio al que se prestan los bancos europeos, porque se esperaba esa subida de tipos tras la guerra en Irán y la subida de la energía. Concretamente, el Euribor mensual sube desde marzo y podría acabar en junio en el 2,850%, +0,77% más alto que hace un año (2,081% Euribor junio 2025). Eso encarecerá las hipotecas a revisar en junio, en torno a 69 euros al mes para una hipoteca media de 174.132 euros (+826,80 euros anuales). Pero como además suben sin parar las viviendas, los que pidan una hipoteca nueva tendrán que pagar dos subidas: la del Euribor (ojo, antes de la subida del BCE, pronto será más) y la de los pisos. Tomando el precio medio de una vivienda en España (2.795 euros/m2, según Idealista), pedir ahora una hipoteca para comprar un piso de 90m2 cuesta ya una cuota de 1.042 euros mensuales, 218 euros al mes más que hace un año. Y pronto se espera el Euribor en el 3%.

Los tipos de los préstamos personales, para comprar un coche o hacer un viaje, también están subiendo este año, aún antes de la subida del BCE: el tipo estaba en el 7,94% en 2024, bajó al 7,41% en 2025 y este año ha escalado hasta el 7,79% en abril, según el Banco de España. Lo mismo les pasa a los créditos que piden las empresas: las pymes, para créditos hasta 250.000 euros, pagaban el 4,79% en 2024, les bajó al 4,01% en 2025 y este año les ha subido hasta el 4,63% en abril. Y lo mismo las grandes empresas, que piden créditos de más de 1 millón de euros: pagaban un tipo del 4,35% en 2024, les bajó al 3,49% en 2025 y en abril de este año ya pagaban el 3,69%, según el Banco de España. Además, con esta subida del BCE, todos los tipos subirán más y los bancos restringirán más sus créditos e hipotecas.

Y el daño de la subida de tipos no se queda en las familias y las empresas. También lo paga el Estado, porque la Administración central, las autonomías y los Ayuntamientos pagarán más intereses por su deuda. Un termómetro es el coste de colocar la deuda pública española a 10 años: tras pagar un máximo del 3,949% en septiembre de 2023 (por la anterior subida de tipos, tras la invasión de Ucrania), el coste de la deuda española bajó al 2,787% en noviembre de 2024 y estaba en 3,213 al inicio de 2026, subiendo en junio a 3,5010, antes de la subida del BCE. Esta subida de la deuda irá a más y el pago de intereses de nuestra deuda (previsto en 43.300 millones de euros este año) subirá entre 6.000 y 9.000 millones por las subidas que se esperan tras la estrategia del BCE. A lo claro: que tendremos entre 6.000 y 9.000 millones menos para gastar en servicios públicos porque habrá que pagar más intereses.

Ahora, la incógnita es saber cuántas veces más subirá el BCE sus tipos de interés oficiales: hay analistas que hablan de hasta dos veces más, quizás en julio y en octubre o que espere para hacer la tercera a diciembre. Pero todo apunta a tipos entre el 2,50 y el 3%, según se comporte la inflación europea (que podría oscilar entre el 3,5 y el 4% este año, tras cerrar 2025 en el 1,5% la UE-27). Y a su vez, el comportamiento de la inflación va a depender de la evolución de la guerra en Oriente Medio, cuyo futuro no se vislumbra. Pero incluso en el caso de un acuerdo y de la reapertura de Ormuz, la economía internacional y los precios tardarán meses en beneficiarse, por lo que el BCE “no bajará la guardia”.

Lo que sí está claro es que muchos expertos (incluido el español Luis de Guindos, que acaba de dejar su puesto de vicepresidente del BCE: “tenemos que tener en cuenta el impacto sobre el crecimiento”) alertan sobre el riesgo de que la subida de tipos agrave la recesión en Europa, dado el estancamiento de Alemania y Francia. Y recuerdan los errores de las subidas de 2011 y 2022-23. Y otros reiteran que la lucha contra la inflación exige tomar medidas en dos frentes. Uno, volcarse política y diplomáticamente en lograr una paz estable en Oriente Medio, un conflicto en el que Europa sigue “ausente”. Y el otro, tomar medidas y estrategias para contrarrestar la inflación (como las medidas fiscales y en algunos sectores que ha tomado España) y acelerar “la huida” de los combustibles fósiles, favoreciendo la electrificación de la economía (con energías renovables) y la movilidad (facilitando las ventas de coches eléctricos y los postes de recarga, ambas retrasadas en Europa).

En resumen, que Europa está sufriendo en sus precios los daños de la guerra en Oriente Medio, pero la solución no es agravar aún más el actual estancamiento económico europeo subiendo los tipos (lo que no sirve para bajar el precio del petróleo) sino presionando con el resto del mundo a Israel, EEUU e Irán para que firmen la paz y acelerando una política energética que apueste más por los combustibles renovables y por consumir cada vez menos petróleo, para que estas crisis energéticas (recurrentes) no nos hagan dado. El problema es que la derecha europea (sobre todo el PPE) se ha dejado presionar por la extrema derecha y están “devaluando” las políticas medioambientales europeas, como demuestran los ataques al Pacto Verde europeo y la decisión aprobada por la Comisión en diciembre de suavizar la prohibición de coches de combustión en 2035… Así nunca podremos evitar los europeos los daños de la geopolítica y de las subidas del petróleo. Ni subiendo tipos.

jueves, 5 de mayo de 2022

Hipotecas más caras (y difíciles)

Por si no tuviéramos bastante con 2 años de pandemia, la guerra en Ucrania y una inflación disparada, ahora suben los tipos de interés: el Euribor se situó en positivo en abril, tras 6 años en negativo. Eso subirá la cuota que pagan las familias con hipoteca variable, unos 400 euros más al año. El Euribor sigue subiendo en mayo y se espera que suba otro +0,40% este año, en paralelo a la doble subida de tipos hecha en EEUU y a la subida esperada del BCE en julio o septiembre, por primera vez desde 2011. Esta subida de tipos ha provocado que los bancos cambien su estrategia y en vez de ofrecernos tipos fijos (como han hecho con el Euribor en negativo), ahora ofrezcan hipotecas a tipo variable, más rentables para ellos. Pero la subida coincide con una pérdida de poder adquisitivo de las familias y un temor de la banca a los impagos, por lo que van a endurecer las condiciones para dar hipotecas. Menos y más caras.  

Enrique Ortega

Se acabó la época del dinero barato. Con la crisis de 2008, EEUU y Europa bajaron sus tipos de interés para contrarrestar la recesión de la economía: el BCE bajó el precio oficial del dinero, del 4,25% en julio de 2008 al 1% en mayo de 2009, aunque luego subió al 1,5% en 2011, pensando que lo peor había pasado. Pero la crisis de la deuda y del euro obligó a Draghi, presidente del BCE desde noviembre de 2011, a bajar 8 veces los tipos de interés en Europa, hasta dejarlos en el 0% en marzo de 2016, un tipo que se mantiene hasta hoy.

En paralelo a este desplome de los tipos oficiales cayó el Euribor a 12 meses, el tipo al que se prestan entre ellos los bancos de la zona euro y que sirve como indicador para revisar las hipotecas a tipo variable: bajó del 4,74% de 2007 al 1,50% en 2010 y al 0,06% en 2015. Y al anticiparse el tipo 0 para el precio oficial del dinero, cayó a un tipo negativo en febrero de 2016 (-0,008%), que fue incluso menor en 2017 (-0,18%), 2018 (-0,11%), 2019 (-0.24%), 2020 (-0,49%) y 2021 (-0,50%), con un mínimo histórico del Euribor hace poco más de cuatro meses, el 20 de diciembre de 2021: -0,518%.

Pero este año 2022, los datos del Euribor han cambiado radicalmente, por la subida histórica de la inflación en todo el mundo y la invasión de Rusia a Ucrania (24 de febrero): sonaban tambores de subidas de tipos, para hacer frente a una inflación imparable. Ya en enero de 2022, el Euribor sube, por primera vez en año y medio, aunque se mantiene en negativo (-0,477%), lo mismo que en febrero (-0.335%). Pero la mayor caída se produce en marzo (Euribor en -0,237%), debido a que EEUU subió los tipos de interés un +0,25%, por primera vez desde 2018. Y en abril, con la inflación en la zona euro en máximos históricos (+7,5%), los temores a una subida de tipos también en Europa provocan que el Euribor se sitúe ya en positivo (+0,013% mensual), algo que no veíamos desde enero de 2016.

La consecuencia inmediata de esta subida del Euribor a un tipo positivo es que encarece la revisión de las hipotecas a tipo variable, que están mayoritariamente referenciadas al Euribor. Si los datos de Eurostat indican que un 30% de las familias españolas están pagando una hipoteca, el 63% de esas hipotecas son a tipo variable (y el 70% de los importes prestados), según la Asociación Hipotecaria Española. Así que la noticia de la subida del Euribor afecta a casi 4 millones de familias con hipotecas a tipo variable.

Algunas de ellas ya notaron una subida de la cuota en enero de 2022, el primer mes en que subió el Euribor a 12 meses. Pero la revisión fue pequeña: unos 2 euros más al mes. Ya en marzo, cuando la subida fue mayor, la revisión fue más importante: unos 18 euros más al mes. Y los que lo van a notar más son los que tienen que revisar su cuota en mayo, con el Euribor de abril (comparado con el de abril de 2021): tendrán que pagar unos 33 euros más al mes (su cuota subirá de 533 a 566 euros), 396 euros más al año,  en el caso de una hipoteca tipo de 150.000 euros (a 25 años) que estuviera referenciada al Euribor+1%. Además, las hipotecas anteriores a 2019 que tenían “cláusula suelo”, dejan de beneficiarse de pagar sólo el diferencial pactado y empezarán a pagar el Euribor + el diferencial.

Esta subida del Euribor, que encarece todas las hipotecas a tipo variable, va a seguir y aumentará en los próximos meses. De hecho, el Euribor sigue subiendo estos primeros días de mayo (ayer, 4 de mayo, estaba en el 0,234% frente a 0,166 el 29 de abril). Y los expertos creen que seguirá subiendo el resto de 2021 (+0,40%) y en 2023 (+0,80%, estima Bankinter). El monto de la subida va a depender de que se mantenga la elevada inflación y la guerra de Ucrania y de lo que hagan EEUU y Europa con los tipos de interés.

De momento, Estados Unidos volvió a subir ayer, 4 de mayo,  sus tipos de interés oficiales, un +0,5% (la mayor subida en 22 años), hasta la franja del 0,75-1%. Y la Reserva Federal está dispuesta a aprobar dos subidas más de aquí a julio, para dejar los tipos en el entorno del 2%, como medida drástica para reducir una inflación galopante (+8,5% en marzo, la más alta en 40 años), aunque su economía cayó en el primer trimestre un -1,4%. En el caso de Europa, el BCE ha sido más reticente a subir los tipos, dado que la economía europea está más dañada por la guerra en Ucrania y la alta inflación. De hecho, la economía de la UE-27 sólo creció un +0,4% en el primer trimestre, Alemania creció el 0,2%, Francia nada (+0%), cayeron Italia (-0,2%) y Suecia (-0,4%) y España creció sólo el 0,3% (frente a +5,1% en 2021), según Eurostat. Con todo, la elevada inflación europea (+7,5% en abril) preocupa mucho y el BCE ya ha anticipado que podría subir los tipos, en julio o en septiembre, y repetir la subida en diciembre si hace falta.

Con este panorama, el Euribor y los créditos siguen encareciéndose, aunque el BCE todavía no haya subido oficialmente los tipos. Así que las familias que tienen una hipoteca a tipo variable pagarán más de cuota en la próxima revisión. Y los que estén pensando con contratar una hipoteca, la encontrarán más cara según pasen los meses.  Y eso puede frenar la contratación de hipotecas, que lleva un año recuperándose mes a mes. De hecho, en 2021 se contrataron 417.501 hipotecas (por importe de 57.582 millones de euros), un 26,5% más que en 2020 (año en que cayó su contratación un -6,5%, por la pandemia), según el INE. Y ya se ha superado el número de hipotecas concedidas antes de la pandemia (361.291 en 2019), aunque estamos al nivel de hipotecas concedidas en 2010 (408.461), muy lejos de los récords de hipotecas concedidas en la burbuja inmobiliaria (1.342.171 hipotecas en 2006).

La subida del Euribor ha provocado un cambio significativo en la estrategia de concesión de hipotecas de los bancos: desde abril, están promocionando las hipotecas a tipo variable, cuando en estos años de Euribor negativo han primado las hipotecas a tipo fijo. La razón es muy evidente: si apuestan porque el Euribor va a subir, como los tipos, consiguen más rentabilidad vendiendo hipotecas con tipo variable más un diferencial. De hecho, ya hay 10 entidades que han rebajado sus diferenciales en las hipotecas a tipo variable y han subido las hipotecas a tipo fijo, lo contrario que han hecho desde 2016.

En los últimos 5 años, el gran cambio en las hipotecas ha sido la pérdida de peso de las hipotecas a tipo variable, en beneficio de las hipotecas a tipo fijo: si en enero de 2017, las hipotecas a tipo variable fueron el 63,1% de las concedidas, en febrero de 2022 sólo eran a tipo variable el 26,2% de las firmadas ese mes (73,8% eran a tipo fijo), según el INE. Los bancos, con el Euribor en negativo, buscaron “colocar” a sus clientes” hipotecas a tipo fijo, a un interés (2,68% de media en febrero 2022) superior al inicial de las hipotecas variables (2,09%). El argumento comercial era: “contrate un tipo fijo, ahora que está bajo, y olvídese del futuro”.  Ahora, con el Euribor al alza, el margen de la banca mejora más con las hipotecas variables, lo que les lleva a cambiar su argumentación: “el tipo variable es más bajo que el fijo y los tipos no van a subir demasiado a medio plazo, aunque suban a corto”.

Con la subida del Euribor y los tipos de interés, muchas familias tienen dudas de qué hacer con su hipoteca, si seguir con su tipo (fijo o variable) o cambiarla. Y si la cambian, tienen dos posibilidades: renegociarla con su banco (“novación”) o cambiar de banco (“subrogación”), lo que en principio tiene más gastos. ¿Qué hacer? El cambio puede interesar a los que están pagando un tipo fijo alto y tienen todavía muchos años pendientes de pago. En principio, puede ser más conveniente una hipoteca a tipo variable, siempre que los tipos (y el Euribor) no superen el 2% a medio plazo (se prevé que la inflación UE baje al 2,3% en 2023). Pero claro, la opción del tipo fijo es más segura, ante subidas mayores de tipos a medio plazo, pero también más cara. Hay que valorar precio, seguridad y tiempo que falta de pagar.

Además de la subida del Euribor, hay otro nubarrón en el horizonte de las hipotecas: la subida disparada de la inflación se está comiendo el poder adquisitivo de las familias, que ahora tienen menos recursos para endeudarse y pagar su hipoteca. Por eso, y ante el temor de que la guerra de Ucrania y la inflación retrasen o hundan la recuperación, los bancos empiezan a ser cautos a la hora de conceder hipotecas y créditos. Lo ha desvelado el Banco de España, en su última Encuesta a la banca sobre préstamos bancarios: revela que “para este 2º trimestre de 2022, los bancos anticipan un cierto endurecimiento de los criterios de concesión de hipotecas”, además de una caída en la demanda de nuevas hipotecas, por la pérdida de poder adquisitivo de las familias.

En definitiva, que los bancos “temen” un repunte de la morosidad, por la inflación y la guerra de Ucrania, y “van a mirar con lupa” las nuevas hipotecas que concedan. Ya lo estaban haciendo, vigilando que la cuota de la hipoteca no supere el 40% de los ingresos del solicitante (lo que rechazaba a la mayoría de los jóvenes) y su tipo de contrato. Pero ahora, mientras no se aclare el panorama económico internacional, serán aún “más cautos”. Eso sí, tendrán que aprovechar la subida de tipos para dar más créditos e hipotecas a quien pueda pagarlos, para mejorar sus cuentas, porque los tipos al 0% han afectado mucho su negocio. De hecho, el ligero repunte de tipos de 2022 ya ha provocado que los bancos disparen sus beneficios: los 5 grandes han ganado 5.268 millones de euros en el primer trimestre de 2022, un 56% más que el año pasado, gracias a la subida de su margen de intereses (+14,58%).

Al final, la subida del Euribor y los tipos de interés es otra preocupación más de la economía, junto a la inflación y la guerra, que puede colaborar para que Europa y España crezcan menos este año, retrasando la recuperación. Es importante que el BCE calibre bien su subida de tipos, igual que los bancos, porque si se frena el crédito y las hipotecas, se frena más el consumo y la inversión, ya deteriorados por la coyuntura. Y en el caso de España, si se frenan las hipotecas, se frena la venta de viviendas y la construcción, uno de los 3 motores del escaso crecimiento actual, según el INE, junto al turismo y las exportaciones. Así que si suben demasiado  los tipos para frenar la inflación, podemos volver a una dinámica de crisis, de la que nos sacó el dinero abundante y barato, los tipos al 0%. Hay que optar por un equilibrio difícil.