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jueves, 21 de septiembre de 2017

Rescate bancario: más coste que los recortes


Rajoy y su Gobierno prometieron que el rescate bancariono iba a costar un euro a los españoles”. Ahora, el Banco de España dice que 41.150 millones de dinero público aportados a 14 Cajas y bancos son irrecuperables (7 de cada 10 euros). Y somos el país europeo de los grandes que más pierde con el rescate bancario: 2.286 euros por familia. Superan los 37.000 millones recortados por Rajoy para rebajar el déficit. Significa que sin el rescate bancario, no tendría que haber hecho los dolorosos recortes en sanidad, educación, paro, dependencia, tecnología, ayudas sociales y otros. Además, este enorme esfuerzo de todos ha servido para que los grandes bancos beneficiados, que se quedaron con las entidades saneados, sean ahora más fuertes: entre 5 controlan el 64% del mercado, más que en Europa, imponiendo tipos y comisiones. Y además, destruyen empleo, dan pocos créditos y no son transparentes. Es hora de pedir, a cambio de un ajuste tan costoso (por el que sólo hay 4 en prisión), una banca más ética, transparente, cercana y útil. Necesitamos una banca “nueva”.



                                                                                         enrique ortega

Entre 2010 y 2011, la Comisión Europea rescató a Grecia (mayo 2010), Irlanda (noviembre 2010) y Portugal (mayo 2011). España, demasiado grande para ser intervenida, se salvó del rescate como país por la puerta de atrás : el 9 de junio de 2012, el Gobierno Rajoy pidió finalmente 41.300 millones de ayudas europeas para rescatar a la banca. Y en estos años, hasta finales de 2016, se han destinado 77.702 millones de euros a sanear 14 Cajas y bancos, según el balance oficial del Banco de España publicado en septiembre. Han sido para Bankia (22.424 millones), Catalunya Bank (13.887 millones), Caja de Ahorros del Mediterráneo (11.093 millones), Novacaixagalicia (10.384 millones), Banco de Valencia (6.154 millones), Caja Castilla la Mancha (4.215 millones), Unnim (2642), BMN (1.645 millones), CEIIS (1.559 millones), Cajasur (1.192 millones), Banca Cívica (977 millones), Caja 3 (407 millones), Banco Gallego (245) y Liberbank (124 millones).

De estos 77.702 millones inyectados a esas 14 entidades, dos tercios (55.425 millones) son ayudas públicas (a través del FROB) y el tercio restante (22.277 millones) lo han aportado bancos y Cajas, a través del Fondo de Garantías. Pues bien, según el balance del Banco de España, de los 55.425 millones de ayudas públicas, ya se han recuperado 3.873 millones y se esperan recuperar otros 10.402 millones con la futura venta de Bankia-BMN (9.800 millones) y los 604 millones (ya recibidos) de Unicaja por Caja Duero. O sea, que de una aportación pública (FROB) al rescate bancario de 55.425 millones, son irrecuperables 41.150 millones, el 74%. A lo claro: se perderán 7,4 de cada 10 euros gastados, una media de 889 euros por español y 2.286 euros de coste final por cada familia. Y los ciudadanos también pagaremos buena parte de la otra parte de la factura, la que ha pagado la banca, los 22.277 euros aportados por el Fondo de Garantías y de los que sólo se han recuperado 673 millones: los pagaremos vía más comisiones (los clientes) y menos dividendos (los accionistas).

Pero al final, el coste del rescate bancario puede ser mayor de los 41.150 millones de que habla el Banco de España. Sobre todo, porque otros cálculos indican que el coste ha sido superior a los 77.702 millones que dice el banco emisor. Por un lado, el Tribunal de Cuentas ya elevó la cifra de ayudas a la banca a 107.914 millones de euros, en un informe de 2014, donde incluía créditos y avales no contemplados por el cálculo del Banco de España. Y la Comisión Europea, en su informe Scoreboard 2015, elevaba las ayudas públicas a la banca en España a 93.300 millones de euros, el 8,49% del PIB. Y señalaba que en toda la Unión Europea se han destinado 642.000 millones de euros (el 4,94% del PIB) a sanear la banca, siendo España el 7º país que más ha gastado, tras Irlanda (34,86% del PIB), Chipre (17,53%), Grecia (16,88%), Bélgica (12,04%), Eslovenia (10,11%) y Portugal (8,86% PIB).

Y encima, España es el país europeo de los grandes que más lleva perdido en el rescate bancario, según los últimos datos de la Comisión Europeaun coste no recuperado de 48.000 millones (6.850 millones más de lo que dice el Banco de España), el 4,3% del PIB, que triplica el coste perdido por los 28 paises europeos (1,5%) y duplica con creces los costes no recuperados en el rescate bancario por los paises euro (1,9%). También supera lo perdido por Alemania (1,3% del PIB), Italia (0,2%) o Reino Unido (0,6%), mientras Holanda o Francia han recuperado con intereses las ayudas prestadas, igual que EEUU. Con ello, España es el 5º país europeo con más ayudas irrecuperables a la banca (4,2% PIB), tras Irlanda (17%), Grecia (15,6%), Eslovenia (13,3%), Chipre(10,7%) y Portugal (7%). Esta mayor factura del rescate bancario se debe, según los expertos, a que en España se actuó tarde (en 2012 en lugar de en 2009 y 2010, como otros paises), la crisis inmobiliaria era más profunda, la supervisión fue errónea (Banco de España y Gobiernos) y chocó con la resistencia y la politización de Gobiernos y autonomías (Cajas).   

Además, hay otras ayudas que no se incluyen en estas cifras, como las ayudas fiscales que van a tener durante muchos años los bancos que han comprado Cajas y bancos rescatados. Se llaman “créditos fiscales” y son millones que deja de recaudar Hacienda. CaixaBank, por ejemplo se apuntó 1.208 millones de créditos fiscales (menos impuestos, más beneficios) en 2013, por la compra del Banco de Valencia. Y lo mismo han hecho BBVA o Sabadell, los otros grandes que han comprado bancos en crisis. Hay también otros costes, como los 82.000 empleos perdidos en la banca desde 2008 (3 de cada 10 empleados) y el cierre de 16.000 sucursales bancarias (1 de cada 3), que provoca un deterioro del servicio a los clientes en media España. Y además, en estos 5 años de reconversión bancaria, los bancos supervivientes no han estado para prestar a empresas y familias, con lo que ha habido un coste adicional de menos créditos (-500.000 millones) y un mayor cobro de comisiones y tipos, para compensar sus propios costes (298.541 millones en saneamientos).

Pero eso sí, también hay quien ha salido ganando con este rescate bancario que tanto ha costado a los contribuyentes, empleados y clientes. Son los grandes bancos, que ahora son más grandes, sin haber gastado demasiado en unas compras que nos han costado a todos 41.150 millones. Los más beneficiados han sido CaixaBank, que se quedó con Banco de Valencia (6.154 millones de ayudas públicas irrecuperables) y Banca Cívica (toda la ayuda pública se ha recuperado) y Banco Sabadell, que adquirió la Caja de Ahorros del Mediterráneo (11.093 millones aportados por el Fondo de Garantías sin recuperar) y el Banco Gallego (340 millones de ayudas públicas irrecuperables). Y BBVA, que se adjudicó Cataluña Bank (11.803 millones de ayudas públicas irrecuperables) y Unnim (2.642 millones del Fondo de garantías irrecuperables). Luego están Banesco, el mayor banco de Venezuela, que compró Novacaixagalicia-Abanca (9.052 millones de aportaciones públicas irrecuperables) y Unicaja, que se adjudicó CEIIS, una entidad (Caja España + Caja Duero) a la que se aportaron 955 millones públicos irrecuperables. Y Cajastur, que se quedó con Caja Castilla la Mancha (4.215 millones del Fondo de garantías irrecuperables), BBK que compró Cajasur (392 millones públicos irrecuperables) e Ibercaja que adquirió Caja3 (Caja Inmaculada, Caja Círculo y Caja Badajoz), una de las tres entidades rescatadas donde se ha recuperado toda la ayuda pública, como en Liberbank (Cajastur, Caja de Extremadura, Caja Castilla-La Mancha y Caja Cantabria), que podría fusionarse con Ibercaja. Ahí están nuestras ayudas perdidas.

Ya no es sólo que los grandes bancos se hayan quedado con Cajas y bancos rescatados por todos a precio de saldo, sin pagar todo el dinero inyectado (público y privado). Es que además, gracias a estas compras, la gran banca se ha hecho más fuerte, sobre todo tras la reciente compra del Popular por el Santander (también a precio de saldo, 1 euro, y ayudas y créditos fiscales). Así, ahora, los 3 grandes grupos bancarios (Santander, CaixaBank y BBVA) controlan ya la mitad del mercado bancario (48,3% del crédito y 49,6% de los depósitos). Y si incluimos a Bankia  y Sabadell, los cinco grandes controlan el 64% del mercado bancario (el presidente de Bankia habla incluso del 72%), un porcentaje que llega al 75% (y lo supera incluso) en 21 provincias (Galicia, Aragón, las 2 Castillas, Gerona, Cáceres, Huelva y Tenerife), según ha alertado el Banco Central Europeo (BCE). Un oligopolio bancario que no se da en ningún otro país europeo, donde los 5 grandes bancos controlan el 48% del mercado en la zona euro, el 32% en Alemania, el 48% en Francia, el 41% en Italia y el 39% en Reino Unido. Y esta concentración aumentará en 2018, cuando se vendan Bankia-BMN (y aunque se prevé ingresar por la venta 9.800 millones, aun quedarán otros 14.271 millones públicos aportados irrecuperables).

Así que el rescate bancario se ha saldado con 41.150 millones de euros públicos perdidos, más ayudas fiscales indeterminadas, 82.000 despidos y 16.000 sucursales cerradas, menos crédito y más tipos y comisiones bancarias para los clientes. Un elevado coste que ha salvado los depósitos de millones de clientes, como dice Rajoy, pero ha hecho más fuertes a los grandes bancos, que este año han digerido ya la crisis y ganan 7.967 millones de euros en el primer semestre, un 21% más que el año pasado. Y que son más fuertes para imponer tipos y comisiones a los clientes, mientras no se “mojan” en dar créditos a las empresas (sobre todo a las pymes) y centran su actividad en dar créditos al consumo (a tipos más altos que en Europa) y más hipotecas. Y que siguen en los Juzgados, porque hay ya 57.000 demandas presentadas desde junio por clientes, por presuntos abusos en préstamos y cláusulas suelo.

O sea, que tenemos una banca poco transparente, que presta menos de lo que se pide, cobra altos tipos y muchas comisiones, paga poco por el ahorro y  además,  tiene una mala imagen entre los clientes: “la reputación de la banca está bajo mínimos. Es un problema muy serio”, ha dicho sin ambages el consejero delegado de CaixaBank. Un pobre balance para un sector que se ha beneficiado de 41.500 millones de ayudas públicas irrecuperables. Unas ayudas que han obligado al Gobierno Rajoy a hacer unos recortes drásticos estos años, para reducir el déficit: se han recortado desde 2012 unos 37.000 millones de euros en ayudas a los parados (-11.364 millones), en sanidad (-9.787 millones), educación (-7426 millones), Dependencia (-2.865 millones), ayudas a las familias (-1.200 millones), gastos sociales (-1.000 millones) y Ciencia (-3.741 millones en I+D+i), entre otros. Recortes que han sufrido millones de españoles y que se podrían haber evitado si las Cajas y bancos rescatados se hubieran gestionado mejor y si su supervisor (el Banco de España no ha hecho autocrítica) y los gobiernos de Aznar y Zapatero los hubieran auditado mejor y obligado a sanearse con sus propios medios, sin coste público, como han hecho con el Popular.

Y hay otro tema que “clama al cielo”: tras un rescate bancario tan costoso para los españoles, sólo hay 4 directivos bancarios en la cárcel: 4 directivos de Novacaixagalicia, en prisión desde el 16 de enero, tras ser condenados a 2 años de cárcel. El presidente de esa Caja, Julio Fernández Gayoso, salió en libertad  el pasado 4 de agosto. Y otro ejecutivo bancario que pasó por prisión, Miguel Blesa, estaba en libertad y se suicidó en julio. Y aunque hay 274 directivos bancarios investigados en los juzgados, en 47 causas remitidas a la Fiscalía por el FROB, todos están en libertad. Y casi ninguno de ellos, que se beneficiaron de sueldos e indemnizaciones de escándalo, ha devuelto nada de los 41.500 millones públicos perdidos por su corrupción y mala gestión.

Así que lo peor no es sólo lo mucho que se ha perdido con el rescate bancario sino que no se ha castigado a los culpables y que los bancos beneficiados son más fuertes que antes y no cambian su comportamiento ante los clientes. Todavía se está a tiempo de aprovechar la nacionalización de Bankia y BMN (fruto de la fusión de Caja Murcia, Caixa Penedés, Caja Granada y Sa Nostra) para crear con estas dos entidades (fusionadas desde el 14 de septiembre) un banco público, que sea el contrapunto a una potente banca privada. En vez de malvenderlo a uno de los grandes (y hacerlos así más poderosos), el Gobierno y la posición deberían pactar utilizarlo como ariete para promover una banca más cercana, que preste más y sea más transparente. Y eso es lo que habría que exigir al resto de la banca: que si se ha beneficiado de 41.500 millones que hemos aportado todos, los reviertan a la sociedad, con una banca ética, justa, cercana útil y comprometida con la recuperación. No es mucho pedir dado lo que nos han costado a los españoles. Necesitamos una banca ”nueva” para encarar mejor el futuro.

miércoles, 23 de enero de 2013

Bancos: suben comisiones y bajan los depósitos


El Gobierno y el Banco de España han hecho un regalo de Reyes a la banca: les han pedido  que bajen los intereses que pagan por el ahorro, desde el 4% al 1,75% o el 2,75% como máximo. Una medida con la que se embolsarán 10.000 millones, a costa de las familias que tienen ahorros (hay 760.000  millones  en  depósitos). Además, los bancos llevan años subiendo las comisiones que cobran a los clientes, que ya suponen un 30% de sus ingresos. España es el segundo país europeo donde más comisiones bancarias se pagan, 300 euros al año por cliente. A pesar de cobrar más comisiones, pagar menos por el ahorro y recibir cuantiosas ayudas públicas, no se consigue que la banca dé créditos asequibles a empresas y particulares. Porque para que haya crédito, el consumo y la inversión tienen que reanimarse. Y aquí sólo hay recortes.
enrique ortega

El negocio bancario, en esencia, es simple: coger el dinero con una mano (lo más barato posible) y prestarlo con la otra (lo más caro posible), cobrando en el camino comisiones por la mayoría de servicios. Con la crisis, a los bancos les ha caído el negocio (crédito), se les ha encarecido el dinero  y les han aumentado los morosos, lo que ha deteriorado sus márgenes (beneficios). Y para compensarlo, han aumentado las comisiones que cobran a sus 20 millones de clientes: han crecido un 46,88% entre 2007 y 2012, según ADICAE.

Los ingresos bancarios por comisiones han pasado de 13.594 millones en 2007 a 14.075 sólo en los nueve primeros meses de 2012, con lo que suponen ya un 30% de sus ingresos (cuando en 2007 eran el 20,9%). En 2012, las comisiones bancarias subieron de media un 40%, según el Banco de España. Y en diciembre, los bancos han vuelto a informar a sus clientes que les suben las comisiones, más las Cajas en reconversión (un 50% Bankia). Con ello, el cliente pagaba en 2012 una media de  300,98 euros al año en comisiones (243 en bancos saneados y 328 en bancos rescatados), según ADICAE. Ya en 2010, la Comisión Europea estimaba que España era el segundo país que más comisiones bancarias pagaba: 178 euros, tras Italia (253€) y por encima de la media UE (111€), de Alemania (90 €) o Bélgica (60€).

Los bancos no sólo han subido sus comisiones con la crisis, sino que las cobran cada vez por más servicios. Las más frecuentes son las comisiones por mantenimiento de cuenta (42,72€ de media y máximo de 60€) y por apuntes (21,60€), por mantenimiento de libreta (42,72€ de media y máximo de 60€), por tarjeta de débito (21,90 € de media y máximo de 30 €), por disposición en cajeros de otras redes, por tarjeta de crédito (38,45 € de media y un máximo de 52 €), por transferencias bancarias (desde 1 €), por cobro de cheques y distintas comisiones por estudio y concesión de hipotecas y préstamos personales, así como por cancelación anticipada. Y destacan las tres comisiones que cobran por un descubierto, en cuenta o en tarjeta: comisión por reclamación de posiciones deudoras (35 €), comisión por descubierto (13,25€ y 30 € por exceder límite en tarjetas) y pago de intereses de demora (29% TAE en cuentas y 20,4% TAE en tarjetas). Al final, por un descubierto en cuenta de 200 euros pagamos 64,14 euros (y 76,17€ en una tarjeta).

El Gobierno Zapatero aprobó en octubre de 2011 una norma (Orden EHA 2899/2011), en vigor desde abril de 2012, con la que se liberalizaban aún más las comisiones bancarias: los bancos ya no tienen que publicar su Libro de tarifas y comunican los cambios en las comisiones a sus clientes, individualmente. Con ello, las entidades siguen imponiendo sus tarifas y ahora es más difícil hacerlas un seguimiento, aunque la norma obliga a que desde enero de 2014, los bancos nos envíen un extracto con las comisiones cobradas cada año. Pero poco puede hacerse, más que reclamar y protestar para ver si nos quitan alguna, aunque para ello tengamos que ser “buenos clientes” y darles a cambio la nómina, los recibos y contratar otros servicios (Fondos, Planes, Bolsa. Seguros), por los que sacan jugosas comisiones.

Como a los bancos no les llega con la subida de comisiones (por la caída del negocio y la necesidad de recapitalizarse), el Gobierno y el Banco de España les acaban de pedir que bajen el interés que paguen por el ahorro, que dejen la guerra del pasivo ahora que parece que los mercados empiezan a abrirse para financiarse. No es una orden por escrito (¡por Dios, eso sería “intervencionismo”¡), sino una recomendación verbal (con penalización discrecional para exigirles más capital si no la cumplen) : que dejen de pagar el 4% (y hasta el 4,5%) por las supercuentas y abonen un 1,75% para cuentas hasta 2 años y el 2,75% a más plazo. Y todos se han lanzado a bajar sus cuentas, porque con cada punto de rebaja se ahorran 7.600 millones en pagar intereses a sus clientes.

En total, serán unos 10.000 millones más de ingresos, a costa de las familias que tienen sus ahorros en cuentas y depósitos (hay 760.000 millones de euros). Sólo los mejores clientes, los que tengan más dinero para negociar, podrán conseguir algo más de rentabilidad, porque se permiten tipos más altos en un 15% de las renovaciones. El resto, los pocos que pueden ahorrar (el ahorro de las familias está al nivel más bajo desde el año 2.000), tendrán que conformarse con recibir un interés del 1,75%, que se come con creces la inflación (2,9%). O buscar inversiones de más riesgo, comprando acciones, Fondos, Planes o deuda pública (y pagando comisiones crecientes).

Con este regalo de Reyes, más la subida de comisiones y las cuantiosas ayudas públicas a la banca (120.000 millones, la mayoría de difícil recuperación), la banca española va a dar la vuelta a sus cuentas y pasará de perder 6.000 millones en 2012 (por Bankia, Popular, Banesto y las Cajas en reconversión) a ganar 13.000 millones en 2013, según algunas estimaciones. Y todo gracias a un intervencionismo sesgado del Gobierno y el Banco de España: intervienen para bajar los intereses del ahorro, para liberalizar las comisiones, pero no para que los bancos den más crédito y más barato. El crédito ha caído otro 5,2% en 2012, el mayor descenso en 50 años, y están encareciéndose los créditos a empresas y familias  (hipotecas y préstamos personales).

Se mima a la banca para que haya crédito, pero el crédito no aparece. Primero, porque un tercio del sistema financiero está en reconversión y el resto digiriendo fusiones, recortes y mayores exigencias normativas y de capital. Pero, sobre todo, porque para que haya crédito tiene que haber demanda solvente, empresas y familias que lo pidan y lo puedan pagar. Y como la economía está en recesión, las empresas no venden ni invierten y las familias no tienen ingresos y apenas consumen. Y todos piensan en desendeudarse, no en pedir créditos.

No habrá crédito mientras la economía no se recupere, quizás para 2014, muy lentamente. Pero hasta entonces, los bancos recuperarán sus beneficios a costa de crujirnos a comisiones y de pagar muy poco por nuestro ahorro. La única opción es volver a ponerlo bajo el colchón.

domingo, 1 de julio de 2012

Europa gana tiempo, con el BCE de bombero


Europa fue a esta Cumbre al borde del precipicio y sale eufórica porque no se ha despeñado. Pero sólo hay una medida concreta, para calmar los mercados: que el BCE haga de bombero y compre deuda de España e Italia. En el resto, los líderes europeos sólo ganan tiempo: posponen hasta octubre la hoja de ruta y el calendario para avanzar en la unión bancaria, fiscal  y económica, más Europa para afianzar el euro. Y contra la recesión en 12 países, aprueban un raquítico Plan de inversiones de 120.000 millones (sólo 10.000 nuevos). España e Italia han vendido la Cumbre como “un éxito propio” (conseguir que les echen un flotador para no ahogarse), pero tanto Merkel como el BCE recuerdan que “nada es gratis”. Por eso, Rajoy tendrá que aprobar un duro ajuste bancario y nuevas medidas: subir el IVA, recortar ayudas a la vivienda, bajar sueldos a funcionarios y más reformas laborales y en pensiones. Y si la recesión aumenta, como dice el Banco de España, tendrá que hacer más recortes en otoño.

España e Italia acudieron a esta Cumbre europea advirtiendo a sus colegas que la presión de los mercados era insostenible: no podían seguir pagando un 7% (España) o un 6% para financiarse, porque eso destroza las cuentas públicas (supone duplicar en 10 años lo que se debe) y hace imposible que bancos y empresas se financien. Merkel aceptó que el BCE les ayude, comprando deuda (con recursos del Fondo europeo de rescate) para que baje de precio. Pero a cambio de este “cortafuegos”, tendrán que cumplir las contrapartidas: la ayuda estará condicionada a que cumplan las recomendaciones de la Comisión en materia de déficit y gasto público. Si no hacen los deberes, no hay bomberos. Y en nuestro caso, los deberes nos los pusieron en mayo: subida del IVA, recorte déficit Estado y autonomías, acelerar edad jubilación 67 años, cambios en reforma laboral, reforma financiera, liberalizar servicios y Plan contra la pobreza. Y supresión de ayudas a la vivienda y bajada sueldos de funcionarios (FMI).

La otra petición de España e Italia, apoyada por Francia, era que Bruselas aprobara ayudas  directas a los bancos en apuros, sin pasar por los Estados (para no subir su deuda pública). Merkel no quería y ahora ha cedido a medias: no habrá ayudas directas hasta que no haya unión bancaria en Europa, hasta que no sea el BCE (y no el Banco de España o Italia) quien supervise los bancos y Cajas e imponga y  vigile de cerca los ajustes (cierre oficinas o bancos, despidos, depósitos, créditos…). Algo acordado en la Cumbre pero que no estará en marcha hasta finales de 2.012 o 2013. Bankia y la crisis bancaria española no pueden esperar tanto, así que el rescate bancario solicitado (hasta 100.000 millones) irá ahora al Estado y contará como más deuda pública. Y  cuando cambie el sistema, a finales de año o después, bancos y Cajas rescatados devolverían el préstamo al Estado y se lo pedirían al Fondo de rescate europeo. Un lío para que Merkel salve la cara ante sus ciudadanos (los que más pagan el rescate).

La tercera decisión de la Cumbre, poco explicitada, es un Fondo de 120.000 millones (1% PIB UE)  para “reanimar la economía europea”, donde hay 12 países en recesión. Un Fondo raquítico (Europa ha destinado a salvar sus bancos más de 400.000 millones), al que sólo se aportan 10.000 millones nuevos (55.000 son remanentes de Fondos estructurales y 60.000 es deuda que emitirá el BEI). Una iniciativa de Hollande que Merkel ha peleado en esta Cumbre porque era la contrapartida a los socialdemócratas alemanes por apoyar el Pacto fiscal europeo en el Bundestag. A España le podrían tocar entre 9.000 y 10.000 millones de inversión, a cofinanciar, una cifra ridícula.

Fuera de estas tres decisiones, lo demás son buenas palabras: un principio de acuerdo para que en la Cumbre de octubre se apruebe la hoja de ruta y el calendario para la unión bancaria, fiscal y económica, tres patas claves para avanzar en más Europa, a costa de menos autonomía de los países, algo que se lleva pidiendo desde que en 1999 nació el euro. En banca, se pretende crear un supervisor único para los 17 (el BCE), un Fondo de garantía único (para los depósitos) y un Fondo de intervención de crisis. Y en la unión fiscal, crear un superministro de Economía del euro que fije techos de gasto y de deuda, pudiendo vetar los Presupuestos nacionales. Y sólo cuando haya una disciplina fiscal asegurada, “se hablaría de un Tesoro europeo que podría emitir eurobonos”. Para 2013 o 2014 (no lo verá Merkel, como ella anticipó, ya que tiene elecciones el año que viene).

Largo me fiais la construcción europea, quizás piensen los mercados, que aprovechan los desajustes entre países para atacar a los más débiles y ganar dinero. Pero el mayor problema sigue siendo que la economía europea está débil: los países euro no crecerán nada este año y 12 países están en recesión, entre ellos España e Italia, con crecimiento negativo de Francia el segundo trimestre. Y así, los inversores temen que los países más débiles tengan problemas para pagar su deuda, para pagarles. La recesión (y el paro) son el primer problema de Europa, sobre todo en el sur, pero no se ha hablado apenas de ello en la Cumbre. Y así nos va.

En España, el mayor problema no es la prima de riesgo, sino la recesión, que se agrava por los recortes (Estado, autonomías y Ayuntamientos) y la caída del consumo, derivada del altísimo paro (en unos días rozaremos los 6 millones) y la caída de los salarios, la mayoría sobre los 1.000 euros al mes, según el INE. Con este panorama, el Banco de España ya ha anticipado una mayor caída en el segundo trimestre (podría ser del -0,6%) y muchos expertos apuestan por  una caída del 2 al 3% este año y por encima del 1% en 2013 (España será el único país europeo que decrezca en 2013). Así, caerá la recaudación y será difícil recortar el déficit público: hasta mayo, el déficit del Estado es del 3,4 %, muy cerca del 3,5% prometido para todo el año. Y si cae la recaudación, los mercados temerán por cobrar su deuda y volverá el baile, a pesar del bombero. Y eso  obligará al Gobierno a  nuevos recortes y subidas de impuestos en otoño.

Al final, la Cumbre ha buscado  evitar el precipicio de tener que rescatar a España y a Italia (la cuarta parte de Europa), pero los dirigentes europeos siguen sin dar pasos firmes en más Europa y profundizando en los recortes, en las recetas que han llevado a la recesión. Son fundamentalistas del ajuste: no quieren ver que mientras Europa no crezca, los mercados no confiarán en que su dinero está seguro en el continente. Y seguirá creciendo el paro, la incertidumbre, la desconfianza. No necesitamos sólo bomberos: nos hacen falta ingenieros para construir el futuro. Crecer. Salir del hoyo.