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jueves, 11 de junio de 2015

Más controles al juego online


El juego online acaba de cumplir tres años legalizado y crece con fuerza: ya son 18.000 millones jugados (más que la lotería) y hay más de millón y medio de jugadores a través de  su móvil, tablet y ordenador. Sólo en este primer trimestre se ha jugado un 24,5% más. Y han aumentado también los adictos al juego, sobre todo jóvenes, enfermos que se juegan su dinero y el de su familia sin control y no tienen atención médica especializada. Por todo ello, los principales partidos acordaron en el Senado, en febrero, pedir al Gobierno medidas que limiten la creciente publicidad del juego online, que aumentó un 60% este 2015. Y así, el Gobierno  ha aprobado un Decreto, que entrará en vigor en septiembre, para controlar más la publicidad y detectar los casos de adicción al juego online. Pero va a resultar complicado limitar el juego en Internet, con la mayoría enganchados a la Red. Y más cuando Europa defiende un mercado digital sin fronteras. Pero urge hacerlo: el juego online trae ingresos fiscales, pero es una tentación peligrosa, sobre todo para los más jóvenes.
 

enrique ortega


La mayoría de los españoles, un 80%, juega alguna vez al año, sobre todo a la lotería, el bingo y las quinielas, pero sólo un tercio (31,2%) son habituales y juegan una vez al mes o con más frecuencia, según el informe Codere del juego (2013). Con la crisis, la limitación del tabaco y la publicidad, ha caído el juego presencial, el más importante (80%), el de los casinos, salones de juego y bingos, con 22.469 millones jugados (2013) y 3 millones de jugadores, que viene cayendo desde 2008. Y en paralelo, ha crecido el juego online, por Internet, que ya supone el 20% del juego en España, con 6.564 millones jugados (2014), más de lo que se juega en la Lotería.

El juego online se legalizó en España hace ya tres años, el 5 de junio de 2012, cuando empezaron a funcionar  las primeras 53 empresas, para aprovechar la Eurocopa. Y a partir de ahí ha crecido de forma imparable, facturando ya 18.000 millones de euros en estos tres años. Ello refuerza a España como el cuarto país europeo donde más se juega en la Red, sólo por detrás de Reino Unido, Italia y Francia. En Europa hay unos 10 millones de jugadores online, que gastan más de 50.000 millones de euros anuales, controlados por  varias  multinacionales británicas (Ladbrokes, William Hill, 888 Holdings, GVC Holdings, Bwin y Betfair) y la canadiense Amaya Gaming.

Si en los primeros 6 meses legal (2012), el juego online facturó 2.727 millones, en todo 2013 facturó 5.600 millones y en 2014 se han jugado 6.564 millones, un 17% más, según los últimos datos de la Dirección general del Juego. Las mayores apuestas online son las apuestas deportivas cruzadas (2.859 millones jugados), el póker cash (1.578) y el casino/ruleta online (1.045 millones), seguidos de lejos por el póker torneo (561 millones), el black jack (401), los juegos complementarios (196) y el bingo online (67 millones). Se da la circunstancia que en el último trimestre de 2014 subió el juego online y se superaron los 600 millones de media mensual, por primera vez en estos tres años. Y en 2015, el juego online aún crece más: en este primer trimestre se han jugado ya 1.992 millones de euros, un 24,5% más que al inicio de 2014. Y sólo en marzo de este año (último mes con datos oficiales) se jugaron 687 millones, 150 millones más que en marzo de 2014, con un 20% más de jugadores que a finales de año.

Los jugadores crecen cada mes y a finales de 2014 ya había 1.571.023 jugadores registrados. Más jugadores que gastan el doble que al principio: 18 millones de euros diarios en 2014, frente a 16,6 millones en 2013 y 9 millones en 2012, casi 11,50 euros diarios por jugador, según los datos de la Dirección general del Juego. Dos de cada tres jugadores online son hombres, la mayoría jóvenes de 25 a 34 años y con estudios, siendo sobre todo jugadores urbanos, de Madrid (23%), Cataluña (12%), Andalucía y Comunidad Valenciana (11,8%). Dos tercios juegan todos los días (36,5%) o una vez a la semana (28,2%) y la media de juego de todos era de 45,5 minutos (2013), según datos del Observatorio del Juego online. Y un 7% del total son jugadores profesionales (110.000), personas que viven del juego y que son los más activos en las distintas Webs (de ellos depende el 80% del negocio).

En España hay ahora 48 empresas que ofrecen juego online, en más de 100 Webs. La mayor empresa del sector es Loterías del Estado, con más de 600.000 jugadores, y controla, con cinco multinacionales (Betfair, 888 Holdings, William Hill, Ladbrokes y Bwin), el 90% del negocio, donde también están presentes las empresas del juego presencial (Cirsa, Codere, Recreativos Franco) y (Mediaset-Tele 5, Atresmedia-Antena 3 y Unidad Editorial-El Mundo). En conjunto, sus ingresos netos (pagados premios) fueron de 254 millones de euros en 2014, un margen del 3,86%, que las empresas consideran bajo. De hecho, la mayoría tienen pérdidas, a la espera de que el Gobierno atienda sus dos reiteradas peticiones: que baje los impuestos  al juego online y que se permita operar a extranjeros en las Webs de juego españolas.

Las empresas del juego online pagan un impuesto del juego del 25% sobre su facturación neta, superior al que pagan en Reino Unido (15%), Italia (15%) o Dinamarca (20%), aunque menor que en Francia (2% sobre facturación bruta). También pagan una tasa de gestión (que se bajó en 2013 al 0,75 por 1000) y un impuesto de sociedades y un IVA más altos que en el resto de Europa. Además, los jugadores online pagan impuestos en España (retención del 20% en premios mayores de 2.500 euros más la obligación de declarar las ganancias netas), mientras no pagan nada por lo que ganan en Reino Unido, Dinamarca, Italia o Francia.

La otra clásica petición de las empresas de juego online es que el Gobierno abra el juego a los extranjeros, ya que hoy por hoy sólo pueden jugar en las Webs .es los españoles y los residentes, como sucede en Italia, Francia, Holanda, Alemania o Rumanía, que son mercados cerrados a los extranjeros. Mientras, Reino Unido o Portugal son mercados de juego online abiertos, con lo que muchos jugadores españoles, sobre todo los profesionales, han emigrado a jugar a Londres, porque allí hay más jugadores y más dinero en juego. Esto, además, propicia un mercado negro de juego: un 43,3%, casi la mitad de los jugadores online juegan en Webs no autorizadas (no son .es), según el último estudio Codere, elaborado por la Universidad Carlos III. Y esto se da más en el póker online, donde está cayendo el volumen del juego legal.

Las empresas del juego online se quejan de que al limitar el juego a los españoles, se fomenta el fraude y se limita el volumen del negocio, lo mismo que los márgenes. Y hay expertos que añaden que así se está fomentando el oligopolio de unas pocas multinacionales, las únicas que pueden aguantar porque operan en otros mercados con menos regulación e impuestos. La bajada de márgenes está fomentando las fusiones, para ganar tamaño y márgenes. Así, en mayo se abrió una puja por comprar la gibraltareña Bwin. Party, resultado ya de la fusión en 2011 de Bwin y Party Game. Por ella pujan ahora 888 Holdings (empresa gibraltareña controlada por inversores israelíes) y GVC Holdings, a cuya oferta se ha sumado Amaya Gaming, la mayor empresa cotizada de juego online, que en 2014 compró Pokerstars.

Pero mientras las empresas se quejan, el hecho es que el juego online avanza imparable, en jugadores y cantidades jugadas. Y así crece también la adicción al juego, los ludópatas: en los últimos dos años, el juego online se ha convertido en la segunda causa de ludopatía, tras las tragaperras, según los afectados. Y los médicos llaman la atención sobre la ludopatía, que alcanza ya  a un 0,5-2% de la población y que en unos años puede alcanzar al 3% de los españoles adultos (900.000). El problema es doble. Por un lado, con el juego online, ahora los ludópatas son cada vez más jóvenes (antes de 28 a 35 años y ahora de 18 a 25 años). Y por otro, se enganchan antes: con el juego presencial, caían en la adicción a los 8-10 años y ahora, con el juego online, sólo tras 6-24 meses. Y lo peor es que no hay medios para tratarlos profesionalmente, porque faltan centros públicos especializados.

La adicción al juego online ha aumentado en 2014 por dos causas. Una, porque la mayoría de empresas han creado desarrollos para llevar el juego a los smartphones y las tablets, aprovechando lo “enganchados” que están a Internet la mayoría de españoles, sobre todo los más jóvenes. Y la otra, que en octubre de 2014, el Gobierno autorizó dos nuevos juegos, que son muy adictivos: las apuestas cruzadas y las tragaperras online, el juego más peligroso porque es muy rápido, de bajo coste y con recompensa inmediata. Además, las empresas siguen multiplicando la publicidad de sus juegos, en las retrasmisiones de partidos, en Webs, prensa, radio y TV, gastando 114 millones en promoción en 2014. Y han aumentado otro 60% su gasto en publicidad en 2015.

Ante tanta promoción del juego online y ante el aumento del juego online y la ludopatía, los partidos políticos se pusieron de acuerdo en limitar la publicidad del juego y establecer más controles, aprobando en el Senado, el 18 de febrero de 2015, una moción del PP (apoyada por el PSOE, Ciu y PNV) en la que instaban al Gobierno a  tomar medidas, algo que también había pedido a los países la Comisión Europea, en una Recomendación de julio de 2014. Por todo ello, el Gobierno Rajoy aprobó en marzo un Real Decreto que pretende limitar la publicidad del juego online y controlar el exceso de juego. Por un lado, se prohibirán la información sobre lo que cotizan las apuestas durante las retransmisiones de partidos  y se impedirá que hagan anuncios personajes relevantes (aunque Rafa Nadal podrá seguir haciendo publicidad de Pokerstars siempre que al final haga una llamada al “juego responsable”…). Además, se obliga a las Webs a establecer mecanismos para detectar “comportamientos desordenados de juego”: los que jueguen un 80% más de lo que han jugado de media los 3 meses anteriores…

Los cambios y el nuevo Real Decreto, que ahora está en debate en el Congreso, entrarán en vigor en septiembre. Puede ayudar a frenar el juego excesivo y la ludopatía, pero no será fácil, ya que resulta muy difícil impedir que alguien juegue online: es algo que se puede hacer a cualquier hora, en cualquier lugar, sin testigos, sin ningún control, incluso manipulando la tarjeta o el DNI de los padres. Además, al Gobierno le viene bien que se juegue porque son más impuestos que ingresa (unos 100 millones al año recauda Hacienda con el juego online). Y, sobre todo, resulta difícil poner límites a Internet, máxime cuando Europa quiere fomentar el mercado único digital: de hecho, un informe del Parlamento Europeo ya ha indicado que permitir un mercado europeo de juego online traería unos beneficios de 5.600 millones al año. Algo que llegará antes o después, el poder jugar online en cualquier Web de cualquier país europeo. Y eso, fomentará aún más el juego online y la ludopatía.

El juego online es una gran tentación, sobre todo para los jóvenes enganchados al móvil y a Internet. Y más si carecen de salidas profesionales y buscan dinero inmediato. Hay que controlar su crecimiento, limitando de verdad la publicidad y los abusos, para que no aumente la ludopatía, una enfermedad compleja y difícil. Juguemos, pero con cabeza.

miércoles, 8 de mayo de 2013

Un millón de "adictos" al juego online


Cada día de este año, 2.000 españoles se han enganchado a jugarse dinero por Internet. Son ya 1,2 millones de personas, un millón más desde que se legalizó el juego online, en junio 2012. Y España es el cuarto país europeo que más dinero juega en la Red. Un “boom” que beneficia a Hacienda, (recaudará 160 millones) y al Estado, porque Loterías es la mayor empresa de juego online. Un despegue conseguido con dos tratos de favor. Uno, a los jugadores, que pueden ahora deducirse las pérdidas al declarar sus ganancias. Y el otro, por permitir al juego online un bombardeo de publicidad en TV, Internet y medios prohibido al tabaco y alcohol. El riesgo es que aumente la adicción al juego (ya hay un millón de ludópatas), el blanqueo de capitales y el fraude deportivo (amañar resultados). Jugar sí, pero sin que se nos vaya de las manos por conseguir ingresos para Hacienda, autonomías, el deporte, televisiones y medios de comunicación.
enrique ortega

La mitad de los españoles juegan alguna vez en bingos, casinos, tragaperras y casas de apuestas, donde se dejan unos 30.000 millones al año. Pero con la crisis, la prohibición del tabaco en estos locales y las limitaciones de publicidad, el juego “presencial” ha caído, pasando de 4,3 millones de jugadores habituales a 3 millones y perdiendo 45.000 empleos desde 2008 (la mitad de los 39 casinos han hecho un ERE y 10 han cerrado). En contrapartida, se multiplican los españoles enganchados al juego por Internet, sobre todo tras ser legalizado en junio de 2012: han pasado de 195.000 hace un año a un millón a finales de 2.012 y 1.162.000 a 20 de marzo (2.000 al día este año).

El juego online era “alegal” hasta el 5 de junio 2012, cuando empezaron a funcionar las primeras 53 empresas, para aprovechar la Eurocopa. A partir de ahí, ha crecido imparable y facturó en siete meses 2.727 millones de euros, casi el doble que en 2.011 (1.575). Con ello, España se consolida como el cuarto país europeo que más se juega en Internet, tras Gran Bretaña, Italia y Francia. Un mercado en auge, que mueve unos 45.000 millones anuales en Europa, controlado por tres multinacionales británicas (Ladbrokes, William Hill y Betfair) y la austriaca Bwin (con sede fiscal en Gibraltar).

Los españoles se gastaron en 2012 una media de 600 euros en juego online, dominado por el póquer (42,7% de lo jugado), las apuestas deportivas (37%), la ruleta (12,8%) y el black jack (5,8%).El retrato robot del jugador online es hombre (68%), de 25 a 64 años, con trabajo y estudios y que en su mayoría lleva más de un año jugando. Y en el póquer, hay un 20% de jugadores profesionales (viven de jugar), que mueven el 80% de la facturación. Curiosamente, la mayor empresa de este sector es Loterías del Estado, con 300.000 jugadores, y controla con otras tres más (multinacionales) el 90% de los jugadores.

Las empresas del juego online tuvieron en 2012 unos beneficios brutos de 560 millones, de los que un 25% se llevó Hacienda: 140 millones (más del doble de los 69,7 millones ingresados en 2011) que van a tapar el agujero de las autonomías y una parte al deporte. Y este año, el Fisco espera recaudar 160 millones del juego online, a cuyos jugadores acaba de dar un trato de favor fiscal: desde el 1 de enero de 2013, se pueden deducir lo que pierden de lo que ganan a la hora de declarar (declaración 2014), medida que beneficia también al juego presencial, aunque bingos, casinos y tragaperras se quejan de que en sus juegos es difícil conseguir recibos de ganancias y pérdidas. Los técnicos de Gestha critican que Hacienda permita deducir pérdidas “para atraer clientes” al juego online, mientras el Gobierno señala  que España es el único país europeo donde los jugadores online pagan impuestos (retención del 20% en premios superiores a  2.500 euros más declaración ganancias netas).

Con todo, las empresas del juego piden a Hacienda que les baje impuestos, del 25% actual al 15% que tienen en Reino Unido y en el País Vasco o incluso al 10% que pagará el juego en Madrid cuando empiece a funcionar Eurovegas. De momento, el Gobierno tendrá otro “detalle” este año: se reduce del 1 al 0,75 por mil la tasa administrativa que pagan las empresas por operar, lo que animará a nuevos operadores. Además, hay 9 autonomías (Aragón, Asturias, Madrid, Murcia, Castilla y León, La Rioja, Extremadura, CLM y C. Valenciana) que han bajado en 2013 sus impuestos al juego presencial (hay empresas comunes).

Otro trato de favor al juego online es permitirles la publicidad en todos los medios (con algunas limitaciones), algo prohibido para el tabaco y el alcohol. De hecho, con la legalización, la publicidad del juego online ha pasado de 90 millones en 2011 (sólo patrocinios, como el de Bwin en el Real Madrid) a 125 millones en siete meses de 2012, lo que podría suponer 250 millones en 2013. Un bombardeo publicitario que está salvando las cuentas de muchas cadenas de TV, empresas periodísticas y de Internet. No en vano, el juego online es ya el quinto negocio en el comercio electrónico, tras las agencias de viajes, la venta de billetes de avión, el marketing directo y el transporte terrestre de viajeros.

Quizás por ello, se habla poco en los medios y en Internet de los riesgos del juego online. El primero, que se enganchen los menores (está prohibido con menos de 18 años) y aumente la ludopatía (en España hay un millón de ludópatas, 15.000 en tratamiento). El segundo, el fraude: Hacienda ya ha expedientado a 30 webs ilegales, otras 80 han dejado de ofrecer juego en España y hay 250 en lista negra por operar sin licencia. Tercero, el riesgo de la confidencialidad y el dinero de los clientes (hay 90 millones en depósitos obligatorios para jugar). Y el cuarto, el riesgo de se utilice el juego online para blanqueo  de dinero negro y promover el fraude deportivo: ya se han detectado casos de “compra de resultados”, para ganar apuestas online, en el fútbol y en el tenis, en Europa, Asia y África.

Europa no tiene (tampoco aquí) una normativa comunitaria sobre el juego online, que está prohibido en siete países (como en EEUU) de los 27. Pero Bruselas ha preparado tres “recomendaciones” a los países: vigilar la protección a los consumidores (jóvenes y ludópatas), publicidad “responsable” del juego y lucha contra el fraude deportivo (“amañar” competiciones). En España, el Gobierno insiste que el control del juego online (jugadores, límites y reglas) es muy riguroso, con un acuerdo de autocontrol publicitario y un Consejo asesor del juego responsable donde están empresas, expertos y asociaciones de ex ludópatas. Y para 2013, el juego online va a ser una prioridad del Plan de inspección de Hacienda.

Con todo, el “boom” del juego online no ha hecho más que empezar y se espera que mueva 5.000 millones de euros este año. Quizás más, porque en 2013 todas las empresas ofrecerán  ya juego online en móviles y tabletas (ahora sólo tres operadores), lo que disparará su uso. Y habrá más publicidad, permitiéndose más juegos (tragaperras online). Además, con la crisis, sacarse un sobresueldo o un mínimo ingreso jugando es una tentación muy fuerte para cualquiera.

En definitiva, el juego online ha irrumpido con fuerza y crecerá mucho más. La mayoría juega por jugar, no por adicción, pero con tanta oferta, tanta publicidad y tanta crisis, el riesgo de engancharse se dispara, sobre todo entre jóvenes, parados y jubilados. Y el coste de la ludopatía es demasiado alto como para no vigilarlo de cerca (difícil en Internet), aunque el juego mejore las cuentas de los medios, Hacienda y el deporte. Juguemos, pero con cabeza.