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lunes, 24 de octubre de 2022

3ª subida de tipos: hipotecas disparadas

Este jueves 27, el Banco Central Europeo (BCE) sube los tipos de interés, tras las subidas de julio y septiembre. Intenta bajar la histórica inflación europea (+10,9%), sabiendo que el dinero caro no servirá para abaratar la energía y terminar la guerra. Lo que sí hará es frenar más la actividad y llevar a Europa a la recesión. Y, sobre todo, hundir (más) las cuentas de los Estados (deuda), empresas y familias, que ya han visto dispararse sus hipotecas: el pago mensual ha subido 180 euros y el Euribor seguirá aumentando, poniendo en riesgo el pago del 14% de familias con hipoteca, las más vulnerables. Para evitar  impagos masivos, la banca propone prorrogar hasta 5 años estas hipotecas, para estabilizar la mensualidad. Pero la mayoría de hipotecados no se beneficiarán y tendrán que pagar más o renegociar su crédito. Así que la subida de tipos es una receta dolorosa, además de inútil. Urge no subir más los tipos y atajar la inflación sin provocar una recesión. Se puede y se debe.

Enrique Ortega

Los precios siguen muy altos, más en Europa (+10,9% inflación en la UE-27 y +9,9% en la zona euro), y los bancos centrales de todo el mundo buscan doblegarlos con una vieja receta contra la inflación: subir los tipos de interés. El primero en tomar medidas fue la Reserva Federal USA, que subió los tipos un +0.25% el 17 de marzo de 2022, cuando llevaban en el 0% desde marzo de 2020, por la pandemia. Y los ha subido después, cuatro veces más (mayo, junio, julio y septiembre), hasta el 3%. El Banco Central Europeo (BCE) retrasó la subida de tipos, por temor a hundir una economía europea más débil que la norteamericana, pero la inició el 21 de julio (+0,50%), ampliándola el 8 de septiembre (+0,75%. Y se espera que este jueves vuelva a subir los tipos otro +0,75%, dejando el precio oficial del dinero en el 2%. Y anunciando que volverá a subirlo en noviembre y diciembre, con lo que puede cerrar el año con los tipos en el 3% (estaban en el 0% en junio y desde noviembre de 2011).

La presidenta del BCE sabe que la subida de tipos es una receta bastante ineficaz y dolorosa, según se desprende de sus palabras: “la política monetaria no puede reducir el precio del gas y no puede parar la guerra”. Lagarde sabe que no estamos ante una inflación de demanda (causada por un exceso de consumo e  inversión) sino ante una inflación de oferta (subida de costes), donde encarecer el dinero no va a frenar los precios de la energía ni de los alimentos. Pero está obligada, por el papel del BCE, a “hacer lo que tengamos que hacer para frenar los precios”. Aunque eso provoque una recesión. Se trata de que la inflación baje, aunque sea “por las malas”, porque la economía esté tan hundida que ya no suben más los precios: inducir  al coma al enfermo como tratamiento. La directora general del FMI ha alertado sobre lo que va a pasar: “las subidas de tipos acabarán influyendo en los precios cuando hayan ahogado definitivamente la demanda, con el riesgo de que eso signifique una recesión larga y profunda y un incremento del desempleo”.

El BCE admite que su política monetaria es “más un machete de pescadería que un bisturí”, ya que actúa sobre toda la economía y con retraso. Pero reconoce que “no tiene otra alternativa”, aunque subir tipos será “doloroso. Primero, porque el BCE va “a remolque” de Estados Unidos: la Reserva Federal volverá a subir los tipos en noviembre y diciembre y cerrarán el año con el dinero al 4/4,40%. Y estos tipos más altos que en Europa arrastran a EEUU a los inversores, fortaleciendo el dólar y depreciando al euro. Y este menor valor del euro (ha caído un -13,8% este año frente al dólar, cotizando a 0,98 €/$)  agrava la inflación, porque encarece (+13,8%) más de la mitad de las importaciones, que se pagan en dólares ahora mucho más caros. Segundo, porque los Gobiernos europeos se dedican a gastar más, en ayudas a empresas y familias contra la inflación, y eso “alimenta también la inflación”, al mantener o aumentar el gasto público y privado.  Por eso, Lagarde se queja de que le toca hacer “el papel de mala” (subir los tipos) mientras los Gobiernos hacen “el papel de buenos”, echando dinero en la economía y alimentando la inflación. Claro que si no lo hicieran, la actual crisis de inflación se convertiría en una grave crisis social.

Así que el BCE, forzado por EEUU y por una inflación disparada, subirá los tipos por tercera vez esta semana (un 0,75%?) y volverá a hacerlo en los próximos meses, aún sabiendo que eso va a precipitar que Europa caiga en recesión, quizás en el 4º trimestre de 2022 y el 1º de 2023. Lo prefiere, aunque sea “doloroso”, porque cree que la inflación descontrolada es peor. Pero estas subidas de tipos van a agravar la crisis, tanto de los Gobiernos como de las empresas y familias. Ya lo están haciendo. La subida de tipos ha provocado que España esté pagando más  por financiar su abultada deuda pública (1,475 billones): si en enero se colocaban los bonos a 10 años pagando un 0,60%, en junio se pagaba ya el 2,779% y el viernes 21 de octubre había que pagar el 3,652%...Las empresas españolas han visto encarecer sus créditos un +43% sólo hasta julio: han pasado de pagar un 1,61% a finales de 2021 al 2,3% en julio, según el Banco de España. Y las familias llevan meses pagando más por los créditos personales (+8,6%) y, sobre todo, por las hipotecas.

Centrémonos en las hipotecas: en España hay 5,5 millones de hipotecas “vivas”, de las que 4,1 millones (el 75%) son a tipo de interés variable y el 90% de ellas están referenciadas al Euribor (el tipo al que se prestan los bancos entre sí). Y este Euribor lleva meses subiendo, desde su mínimo en diciembre 2021 (era negativo: -0.502) hasta dispararse al +2,233% en septiembre 2022 (la mayor subida de la historia en un mes y en un año). Y en octubre, antes de que el BCE haga su tercera subida de tipos, ya está en el 2,60% mensual, lo que significa una subida real de las hipotecas del +3,1% en lo que va de año. Y los expertos apuestan porque el Euribor siga subiendo, hasta el +3,25% a finales de 2022, según FUNCAS.

Las familias con hipotecas ligadas al Euribor (3,6 millones) van a notar esta subida (el “dolor” que dice el BCE) en la próxima revisión, que suele ser anual (o semestral). Los que la revisen en octubre, con la subida del Euribor hasta septiembre, ya sufrirán un enorme susto: si tienen una hipoteca tipo (137.921 euros a 24 años, según los datos del INE), con un tipo del Euribor+1% (muy bueno), pagarán ahora 180 euros más al mes (+2.160 euros al año), un 35% más de recibo. Y si sigue la tendencia al alza, en los próximos meses será peor, por encima de 200 euros más al mes por hipoteca.

¿Qué pueden hacer los hipotecados? En teoría, tienen 3 opciones: cambiar la hipoteca, cancelar y contratar otra o amortizar lo que le falta de pagar (total o parcialmente). La opción que más se escoge actualmente es cambiar de hipoteca, optando por un tipo fijo en lugar de por un tipo variable ligado al Euribor. Pero no es fácil, porque los bancos han reaccionado  y han subido los tipos fijos en estos meses (la mayoría de ofertas superan ya el 3%), ofertando hipotecas a tipo variable más atractivas (Euribor+0,80%), porque con ellas obtienen más margen del cliente y no se pillan los dedos con las hipotecas a tipo fijo. Hay que echar cuentas y pensar a medio plazo: el Euribor puede llegar al 4% en 2023, pero si la inflación baja en 2024 y 2025 al entorno del 2%, debería bajar a ese entorno también el Euribor a medio plazo y mantenerse hasta otra crisis. Así que a la hora de cambiar de tipo, pensemos en que una hipoteca es a 20/25 años y que es arriesgado “atarse” a un tipo alto.

Una vez decidido el cambio de hipoteca de variable a fijo, queda decidir si se hace con el propio banco (“novación”) o si se cambia la hipoteca a otro banco (“subrogación”), un proceso que suele tener más gastos y que a veces incluye “costes ocultos” (comisiones, nueva tasación, seguros, tarjetas…). El consejo suele ser renegociar primero con nuestro banco y luego preguntar al resto, con ofertas siempre escritas y comparables. Y si le queda menos de la mitad de hipoteca por pagar, lo aconsejable es no cambiar de banco (ni de hipoteca). La opción de cancelar y contratar otra suele ser la más cara, salvo que tengamos una pésima hipoteca. Y la tercera, amortizar la hipoteca (toda o en parte), puede ser una buena decisión si se cuenta con un dinero extra al que le sacamos poca rentabilidad. Pero siempre es mejor hacerlo en los primeros años de la hipoteca, cuando se pagan más intereses que capital. Luego, en la segunda mitad, se paga la mitad de intereses que de capital y compensa menos.

En general, es mejor no dejarse llevar por la corriente de cambiar de hipoteca, salvo casos muy claros. Lo evidente es que, por culpa de la subida de tipos, las familias hipotecadas tienen otro gasto extra en los próximos meses, además pagar más en la factura de la luz, el gas, los carburantes, los alimentos y casi todo. El problema que más preocupa es que esta subida de tipos tiene un efecto desigual, afecta más a las familias con menos recursos y sobre todo a las que se han endeudado más estos meses, por la inflación: este verano y ahora con ”la cuesta de otoño”, muchas familias han tirado de tarjeta y de préstamos personales para llegar a fin de mes, aumentando peligrosamente su endeudamiento. Y ahora, con la subida de tipos, tienen más difícil pagar, lo que preocupa a la autoridad bancaria europea, al Banco de España y a los bancos.

De hecho, el Banco de España ya ha “alertado que el encarecimiento de las hipotecas hará que el 14% de las familias con hipoteca  (unas 770.000 familias) se conviertan en “vulnerables”, al subirles ahora los intereses a pagar por encima del 40% de sus ingresos. El temor es que eso dispare la morosidad en los bancos y los desahucios. Para evitarlo, el Gobierno lleva semanas estudiando ayudas, a las que se ha “apuntado” la banca, por dos razones: para evitarse problemas (saben que muchas hipotecas que han concedido para mantener el negocio son “una bomba de relojería”) y para mejorar su imagen pública. Así, llevan días “vendiendo que proponen al Gobierno una ampliación de hasta 5 años de las hipotecas (ojo: sólo de 1ª vivienda) de las familias más vulnerables, aquellas para las que la próxima revisión les suba la cuota más del 30%, siempre que la cuota les suponga más del 40% de sus ingresos y que ganen menos de 24.318 euros al año. Otra condición es que, con la ampliación de la hipoteca, el pago mensual no baje sobre lo que pagaban antes de la revisión por la subida del Euribor (o sea, que los bancos no cobrarán menos mensualidad ).

Con todas estas “condiciones”, serán pocos los hipotecados que se beneficien de esta moratoria, no más del 10% del total. Los bancos tienen prisa por anunciar la medida antes de que esta semana se publiquen sus resultados, los beneficios del tercer trimestre, que se espera sean "extraordinarios" gracias a la subida de tipos: la previsión es que los 6 grandes bancos aumenten sus beneficios un +25%, según este cuadro de posibles resultados por entidades de Bloomberg. Ya en el primer semestre de 2022, por efecto de la subida de tipos desde abril, la gran banca ganó un 36% más en su actividad en España, según Neovantas. Y además de ganar más de sus clientes cuando suben los tipos, los bancos también cobran más del BCE por el dinero que tienen allí depositado: si antes les cobraban por el dinero que “no  movían”, en julio les pagaron un 0% y en septiembre un +0,75%. Y con la próxima subida de tipos, les pagarán más: se estima que, en el 4º trimestre, la banca europea ganará unos 8.000 millones extras por esos 4,3 billones que tienen “aparcados” en el BCE, según la previsión de Jefferies. Y tres bancos españoles, Unicaja, Bankinter y CaixaBank están entre los bancos europeos que más ingresos “extras” tendrán (ver cuadro).

Así que la subida de tipos es “dolorosa” para las cuentas públicas (más pago intereses), las empresas y las familias, pero va a recomponer los beneficios de la banca, este año y más el próximo. Por eso, el Gobierno Sánchez ha aprobado un nuevo impuesto temporal a la banca (sobre el margen de intereses y comisiones), con el que busca ingresar 3.000 millones entre 2023 y 2024, para afrontar el coste de las ayudas contra la inflación. Un impuesto duramente atacado por la banca española, que ha pedido ayuda al BCE, banca que todavía tiene “un colchón” de 65.471 millones para rebajar su pago de impuestos, un “cheque fiscal” con el que seguirán reduciendo el pago del impuesto de sociedades, a costa de los ajustes (de activos y créditos) que hicieron tras la crisis inmobiliaria…

En resumen, que este jueves nos cae encima otra subida de tipos, que no frenará los precios de la luz, gas, carburantes o alimentos, pero sí va a empeorar la situación económica de las familias, las empresas y el Estado. Y va a acelerar que Europa (y España) entre en recesión los próximos meses, forzando a la economía a “entrar en la UVI” como receta contra la inflación, en lugar de optar por otras vías, como bajar los precios de la energía (excepción ibérica, tope al gas) y moderar  los márgenes y beneficios empresariales que se alimentan de las subidas. Será “una recesión anunciada”, fruto de una subida de tipos que se reconoce como “dolorosa”. Lo peor es que es una receta inútil, que sólo surte efecto con el enfermo en coma. Sería bueno que los Gobiernos europeos y el BCE se dejaran de “ortodoxias suicidas” y buscaran soluciones menos dolorosas. Las hay.

jueves, 5 de mayo de 2022

Hipotecas más caras (y difíciles)

Por si no tuviéramos bastante con 2 años de pandemia, la guerra en Ucrania y una inflación disparada, ahora suben los tipos de interés: el Euribor se situó en positivo en abril, tras 6 años en negativo. Eso subirá la cuota que pagan las familias con hipoteca variable, unos 400 euros más al año. El Euribor sigue subiendo en mayo y se espera que suba otro +0,40% este año, en paralelo a la doble subida de tipos hecha en EEUU y a la subida esperada del BCE en julio o septiembre, por primera vez desde 2011. Esta subida de tipos ha provocado que los bancos cambien su estrategia y en vez de ofrecernos tipos fijos (como han hecho con el Euribor en negativo), ahora ofrezcan hipotecas a tipo variable, más rentables para ellos. Pero la subida coincide con una pérdida de poder adquisitivo de las familias y un temor de la banca a los impagos, por lo que van a endurecer las condiciones para dar hipotecas. Menos y más caras.  

Enrique Ortega

Se acabó la época del dinero barato. Con la crisis de 2008, EEUU y Europa bajaron sus tipos de interés para contrarrestar la recesión de la economía: el BCE bajó el precio oficial del dinero, del 4,25% en julio de 2008 al 1% en mayo de 2009, aunque luego subió al 1,5% en 2011, pensando que lo peor había pasado. Pero la crisis de la deuda y del euro obligó a Draghi, presidente del BCE desde noviembre de 2011, a bajar 8 veces los tipos de interés en Europa, hasta dejarlos en el 0% en marzo de 2016, un tipo que se mantiene hasta hoy.

En paralelo a este desplome de los tipos oficiales cayó el Euribor a 12 meses, el tipo al que se prestan entre ellos los bancos de la zona euro y que sirve como indicador para revisar las hipotecas a tipo variable: bajó del 4,74% de 2007 al 1,50% en 2010 y al 0,06% en 2015. Y al anticiparse el tipo 0 para el precio oficial del dinero, cayó a un tipo negativo en febrero de 2016 (-0,008%), que fue incluso menor en 2017 (-0,18%), 2018 (-0,11%), 2019 (-0.24%), 2020 (-0,49%) y 2021 (-0,50%), con un mínimo histórico del Euribor hace poco más de cuatro meses, el 20 de diciembre de 2021: -0,518%.

Pero este año 2022, los datos del Euribor han cambiado radicalmente, por la subida histórica de la inflación en todo el mundo y la invasión de Rusia a Ucrania (24 de febrero): sonaban tambores de subidas de tipos, para hacer frente a una inflación imparable. Ya en enero de 2022, el Euribor sube, por primera vez en año y medio, aunque se mantiene en negativo (-0,477%), lo mismo que en febrero (-0.335%). Pero la mayor caída se produce en marzo (Euribor en -0,237%), debido a que EEUU subió los tipos de interés un +0,25%, por primera vez desde 2018. Y en abril, con la inflación en la zona euro en máximos históricos (+7,5%), los temores a una subida de tipos también en Europa provocan que el Euribor se sitúe ya en positivo (+0,013% mensual), algo que no veíamos desde enero de 2016.

La consecuencia inmediata de esta subida del Euribor a un tipo positivo es que encarece la revisión de las hipotecas a tipo variable, que están mayoritariamente referenciadas al Euribor. Si los datos de Eurostat indican que un 30% de las familias españolas están pagando una hipoteca, el 63% de esas hipotecas son a tipo variable (y el 70% de los importes prestados), según la Asociación Hipotecaria Española. Así que la noticia de la subida del Euribor afecta a casi 4 millones de familias con hipotecas a tipo variable.

Algunas de ellas ya notaron una subida de la cuota en enero de 2022, el primer mes en que subió el Euribor a 12 meses. Pero la revisión fue pequeña: unos 2 euros más al mes. Ya en marzo, cuando la subida fue mayor, la revisión fue más importante: unos 18 euros más al mes. Y los que lo van a notar más son los que tienen que revisar su cuota en mayo, con el Euribor de abril (comparado con el de abril de 2021): tendrán que pagar unos 33 euros más al mes (su cuota subirá de 533 a 566 euros), 396 euros más al año,  en el caso de una hipoteca tipo de 150.000 euros (a 25 años) que estuviera referenciada al Euribor+1%. Además, las hipotecas anteriores a 2019 que tenían “cláusula suelo”, dejan de beneficiarse de pagar sólo el diferencial pactado y empezarán a pagar el Euribor + el diferencial.

Esta subida del Euribor, que encarece todas las hipotecas a tipo variable, va a seguir y aumentará en los próximos meses. De hecho, el Euribor sigue subiendo estos primeros días de mayo (ayer, 4 de mayo, estaba en el 0,234% frente a 0,166 el 29 de abril). Y los expertos creen que seguirá subiendo el resto de 2021 (+0,40%) y en 2023 (+0,80%, estima Bankinter). El monto de la subida va a depender de que se mantenga la elevada inflación y la guerra de Ucrania y de lo que hagan EEUU y Europa con los tipos de interés.

De momento, Estados Unidos volvió a subir ayer, 4 de mayo,  sus tipos de interés oficiales, un +0,5% (la mayor subida en 22 años), hasta la franja del 0,75-1%. Y la Reserva Federal está dispuesta a aprobar dos subidas más de aquí a julio, para dejar los tipos en el entorno del 2%, como medida drástica para reducir una inflación galopante (+8,5% en marzo, la más alta en 40 años), aunque su economía cayó en el primer trimestre un -1,4%. En el caso de Europa, el BCE ha sido más reticente a subir los tipos, dado que la economía europea está más dañada por la guerra en Ucrania y la alta inflación. De hecho, la economía de la UE-27 sólo creció un +0,4% en el primer trimestre, Alemania creció el 0,2%, Francia nada (+0%), cayeron Italia (-0,2%) y Suecia (-0,4%) y España creció sólo el 0,3% (frente a +5,1% en 2021), según Eurostat. Con todo, la elevada inflación europea (+7,5% en abril) preocupa mucho y el BCE ya ha anticipado que podría subir los tipos, en julio o en septiembre, y repetir la subida en diciembre si hace falta.

Con este panorama, el Euribor y los créditos siguen encareciéndose, aunque el BCE todavía no haya subido oficialmente los tipos. Así que las familias que tienen una hipoteca a tipo variable pagarán más de cuota en la próxima revisión. Y los que estén pensando con contratar una hipoteca, la encontrarán más cara según pasen los meses.  Y eso puede frenar la contratación de hipotecas, que lleva un año recuperándose mes a mes. De hecho, en 2021 se contrataron 417.501 hipotecas (por importe de 57.582 millones de euros), un 26,5% más que en 2020 (año en que cayó su contratación un -6,5%, por la pandemia), según el INE. Y ya se ha superado el número de hipotecas concedidas antes de la pandemia (361.291 en 2019), aunque estamos al nivel de hipotecas concedidas en 2010 (408.461), muy lejos de los récords de hipotecas concedidas en la burbuja inmobiliaria (1.342.171 hipotecas en 2006).

La subida del Euribor ha provocado un cambio significativo en la estrategia de concesión de hipotecas de los bancos: desde abril, están promocionando las hipotecas a tipo variable, cuando en estos años de Euribor negativo han primado las hipotecas a tipo fijo. La razón es muy evidente: si apuestan porque el Euribor va a subir, como los tipos, consiguen más rentabilidad vendiendo hipotecas con tipo variable más un diferencial. De hecho, ya hay 10 entidades que han rebajado sus diferenciales en las hipotecas a tipo variable y han subido las hipotecas a tipo fijo, lo contrario que han hecho desde 2016.

En los últimos 5 años, el gran cambio en las hipotecas ha sido la pérdida de peso de las hipotecas a tipo variable, en beneficio de las hipotecas a tipo fijo: si en enero de 2017, las hipotecas a tipo variable fueron el 63,1% de las concedidas, en febrero de 2022 sólo eran a tipo variable el 26,2% de las firmadas ese mes (73,8% eran a tipo fijo), según el INE. Los bancos, con el Euribor en negativo, buscaron “colocar” a sus clientes” hipotecas a tipo fijo, a un interés (2,68% de media en febrero 2022) superior al inicial de las hipotecas variables (2,09%). El argumento comercial era: “contrate un tipo fijo, ahora que está bajo, y olvídese del futuro”.  Ahora, con el Euribor al alza, el margen de la banca mejora más con las hipotecas variables, lo que les lleva a cambiar su argumentación: “el tipo variable es más bajo que el fijo y los tipos no van a subir demasiado a medio plazo, aunque suban a corto”.

Con la subida del Euribor y los tipos de interés, muchas familias tienen dudas de qué hacer con su hipoteca, si seguir con su tipo (fijo o variable) o cambiarla. Y si la cambian, tienen dos posibilidades: renegociarla con su banco (“novación”) o cambiar de banco (“subrogación”), lo que en principio tiene más gastos. ¿Qué hacer? El cambio puede interesar a los que están pagando un tipo fijo alto y tienen todavía muchos años pendientes de pago. En principio, puede ser más conveniente una hipoteca a tipo variable, siempre que los tipos (y el Euribor) no superen el 2% a medio plazo (se prevé que la inflación UE baje al 2,3% en 2023). Pero claro, la opción del tipo fijo es más segura, ante subidas mayores de tipos a medio plazo, pero también más cara. Hay que valorar precio, seguridad y tiempo que falta de pagar.

Además de la subida del Euribor, hay otro nubarrón en el horizonte de las hipotecas: la subida disparada de la inflación se está comiendo el poder adquisitivo de las familias, que ahora tienen menos recursos para endeudarse y pagar su hipoteca. Por eso, y ante el temor de que la guerra de Ucrania y la inflación retrasen o hundan la recuperación, los bancos empiezan a ser cautos a la hora de conceder hipotecas y créditos. Lo ha desvelado el Banco de España, en su última Encuesta a la banca sobre préstamos bancarios: revela que “para este 2º trimestre de 2022, los bancos anticipan un cierto endurecimiento de los criterios de concesión de hipotecas”, además de una caída en la demanda de nuevas hipotecas, por la pérdida de poder adquisitivo de las familias.

En definitiva, que los bancos “temen” un repunte de la morosidad, por la inflación y la guerra de Ucrania, y “van a mirar con lupa” las nuevas hipotecas que concedan. Ya lo estaban haciendo, vigilando que la cuota de la hipoteca no supere el 40% de los ingresos del solicitante (lo que rechazaba a la mayoría de los jóvenes) y su tipo de contrato. Pero ahora, mientras no se aclare el panorama económico internacional, serán aún “más cautos”. Eso sí, tendrán que aprovechar la subida de tipos para dar más créditos e hipotecas a quien pueda pagarlos, para mejorar sus cuentas, porque los tipos al 0% han afectado mucho su negocio. De hecho, el ligero repunte de tipos de 2022 ya ha provocado que los bancos disparen sus beneficios: los 5 grandes han ganado 5.268 millones de euros en el primer trimestre de 2022, un 56% más que el año pasado, gracias a la subida de su margen de intereses (+14,58%).

Al final, la subida del Euribor y los tipos de interés es otra preocupación más de la economía, junto a la inflación y la guerra, que puede colaborar para que Europa y España crezcan menos este año, retrasando la recuperación. Es importante que el BCE calibre bien su subida de tipos, igual que los bancos, porque si se frena el crédito y las hipotecas, se frena más el consumo y la inversión, ya deteriorados por la coyuntura. Y en el caso de España, si se frenan las hipotecas, se frena la venta de viviendas y la construcción, uno de los 3 motores del escaso crecimiento actual, según el INE, junto al turismo y las exportaciones. Así que si suben demasiado  los tipos para frenar la inflación, podemos volver a una dinámica de crisis, de la que nos sacó el dinero abundante y barato, los tipos al 0%. Hay que optar por un equilibrio difícil.