Hace algo más de una década que los primeros grandes Clubes de fútbol europeos dieron entrada a inversores y empresarios extranjeros. Pero la avalancha de dinero llegó en 2020 y 2021, tras lo peor de la pandemia, que llevó a la mayoría de Clubes a una grave asfixia financiera. Y entonces, los grandes Fondos de inversión y algunos empresarios aparecieron para financiar a los grandes y medianos Clubes europeos, sustituyendo a los bancos. En 2021, grandes Fondos como CVC, RedBird o Sixth Street aterrizaron en Europa, aportando financiación por más de 730.000 millones de euros, a cambio de una parte de los ingresos de los Clubes o participando en su capital. En España, LaLiga firmó en agosto de 2021 un acuerdo con el Fondo norteamericano CVC para recibir 1.994 millones (destinados a la financiación de los equipos, salvo el Madrid y el Barça), a cambio de un 8,2% de los ingresos comerciales de LaLiga durante 50 años.
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jueves, 11 de diciembre de 2025
La fiebre inversora por el fútbol europeo
Empresarios y Fondos de inversión de EEUU y paises árabes
llevan más de una década comprando Clubes de fútbol europeos, un negocio
que ya factura más de 43.000 millones de euros al año. La última compra
ha sido el Atlético de Madrid, que se suma a otros grandes Clubes
europeos con capital extranjero: Inter, Milan, Chelsea, Roma, Newcastle,
Manchester City, Arsenal, Olympique de Lyon y de Marsella, PSG, Liverpool…Así, hasta un tercio de equipos de fútbol europeos en manos
de inversores extranjeros. Y lo mismo en España, donde el 40%
de los Clubes de 1ª y 2ª división tienen dueños extranjeros. Sólo hay
cuatro Clubes que dependen de sus socios (Madrid, Barça, Athletic Club y
Osasuna) y uno de ellos, el Madrid, estudia también vender un 5% a un
inversor extranjero. En todos los casos, estos inversores buscan
relanzar los Clubes, invertir en estadios e infraestructuras y ganar millones
en unos años, no apoyar el fútbol, que se ha convertido en un gran
negocio. El fútbol europeo ingresa 43.000 millones de euros anuales
Hace algo más de una década que los primeros grandes Clubes de fútbol europeos dieron entrada a inversores y empresarios extranjeros. Pero la avalancha de dinero llegó en 2020 y 2021, tras lo peor de la pandemia, que llevó a la mayoría de Clubes a una grave asfixia financiera. Y entonces, los grandes Fondos de inversión y algunos empresarios aparecieron para financiar a los grandes y medianos Clubes europeos, sustituyendo a los bancos. En 2021, grandes Fondos como CVC, RedBird o Sixth Street aterrizaron en Europa, aportando financiación por más de 730.000 millones de euros, a cambio de una parte de los ingresos de los Clubes o participando en su capital. En España, LaLiga firmó en agosto de 2021 un acuerdo con el Fondo norteamericano CVC para recibir 1.994 millones (destinados a la financiación de los equipos, salvo el Madrid y el Barça), a cambio de un 8,2% de los ingresos comerciales de LaLiga durante 50 años.
Tras la pandemia, los equipos de fútbol europeos
recuperaron sus ingresos, pero necesitaban dar un salto hacia adelante
(estadios, infraestructuras, compra de jugadores), por lo que continuaron
las inyecciones de capital extranjero, sobre todo de EEUU y paises árabes.
De hecho, el
36% de los equipos de las 5 grandes Ligas europeas está hoy respaldado
por inversores extranjeros, que han invertido 22.000 millones de euros.
Ha habido 19 cambios de propiedad en los grandes Clubes europeos sólo desde
2023, la mayoría con la entrada de un Fondo de inversión que actúa
como “Private Equity”: una forma de inversión que consiste en
adquirir participaciones en Clubes que no cotizan en Bolsa, para hacerlos
crecer (subir de categoría o ganar torneos, invertir en estadios e
infraestructuras) y vender unos años después a otro Fondo con grandes plusvalías.
La última gran operación ha sido la
compra, el 10 de noviembre, del 59% del
Atlético de Madrid por el Fondo estadounidense Apollo Global Management
(a través de Apollo Sports Capital, ASC) por 1.425 millones de euros, dejando
al actual presidente y consejero delegado, que se mantendrán como accionistas
junto a los fondos Ares Management y Quantum Pacific. El objetivo
de la operación es conseguir liquidez .para afrontar la
elevada deuda del Club (509 millones) y destinar 700 millones a inversiones en
la Ciudad del Deporte y una oferta de ocio en los alrededores del estadio
Metropolitano.
Esta venta de parte del Atlético de Madrid se suma a una
larga
lista de compras de Clubes europeos en los últimos años. Uno de los
primeros en venderse fue el Liverpool, en 2010, a un consorcio liderado
por el grupo USA Fenway Sports Group (FSP), que pagó 300 millones de libras. En
2011, el París Saint Germain (PSG) fue comprado(el 70%) por el
Fondo Qatar Sports Investments por 70 millones de euros, una inyección de
fondos que le permitió contratos millonarios de jugadores estrella. En octubre
de 2016, el Olympique de Marsella se vendió (95% por 50 millones de
dólares) al empresario norteamericano Frank McCourt. En 2018 fue la toma de
control de la mayoría del Arsenal (97%, 1.800 millones de libras) por el
empresario norteamericano Stan Kroenke, que ya tenía el 67%. En 2019 el Manchester
City, controlado por un jeque emiratí desde 2008 (pagó 228 millones), dio
entrada al Fondo USA Silver Lake (18%) y a los Fondos chinos Media Capital y
CITIC Capital (1%), que gestionan el Club a través de City
Holding Group, un holding que dirige más de 10 Clubes en Europa.
Seguimos.
En 2020, la Roma fue comprado por el Fondo USA Dan Franklin, por 591
millones de euros. En octubre de 2021, el Newcastle dio entrada a PIF,
el Fondo soberano de Arabia Saudí, por 350 millones de euros, En diciembre de
2022 se vendió el 77,49% del Olympique de Lyon, por 900 millones de
euros, a Eagle Football, un Fondo USA del empresario John Terxtor. También en
2022 se vendió el control del Chelsea FC, por 2.850 millones de euros, a
un consorcio de inversores USA liderado por Todd Boehly, tras haber estado años en manos del ruso Abramovich. Y en 2022 se vendió el 100% del AC
Milan al Fondo USA RedBird Capital Partners por 1.200 millones de euros. Y la
última operación, antes de la del Atlético, fue la venta, en
2024, del Inter de Milán, por 395 millones de euros, al fondo USA
Oaktree, por impagos de su anterior dueño, el grupo chino Sunning.
En España también hay muchos Clubes controlados por
inversores extranjeros: participan
en el 40% de los 42 Clubes de 1ª y 2ª División. En 1ª, el Valencia
CF fue comprado (90,5%) en 2014 por el empresario Peter Lim (Singapur) y su
inversora Meriton Holdings. El Girona CF está gestionado desde 2017 por
el City Football Group (el mismo que gestiona el Manchester City), que tiene un
47% del Club, junto al 35% del empresario boliviano-estadounidense Marcelo
Claure y a Pere Guardiola (16%). El Elche CF está desde 2019 bajo la
propiedad (90%, por el que pagó 40 millones) del empresario argentino Cristian
Bragarnick. En el Sevilla, el Fondo USA 777 Partners tenía, desde
finales de 2021, el 16% del Club, que ahora ha pasado a la aseguradora
estadounidense A-CAP. El Real Oviedo se mantiene, desde marzo de 2022,
bajo el control (51%) del grupo mejicano Pachuca, que tomó el relevo de Carlos
Slim. El RCD Mallorca cuenta desde junio de 2023 con la participación
mayoritaria de un grupo de inversores USA liderados por Andy Kohlberg y ACG
Legacy Partners. En el Celta de Vigo, el grupo mexicano GES tiene el 75%
del Club, junto a empresarios gallegos y el Fondo Real Venture (USA). Y la
última operación, en octubre de 2025, ha sido la compra del RCD Espanyol
por el Fondo USA Velocity Sports Partners, por 130 millones.
En 2ª
División también ha habido
compras de extranjeros, Desde 2016, el Granada
pertenece (98%) al grupo chino Daxinan, del empresario Juang Lizhan. El Cádiz
tiene al norteamericano Ben Harding como accionista minoritario (6,5%). El UD
Almería, tras estar controlado por un empresario saudí ha sido adquirido
por otro grupo saudí, el SMC Group. El Sporting de Gijón es propiedad
(75%), desde el verano de 2022, del grupo mexicano Orlegui Sports, que pagó 47
millones. El Real Valladolid, que fue propiedad del jugador brasileño
Ronaldo Nazario, es ahora propiedad del grupo USA Ignite Sports Spain, que ha
pagado 50 millones, El Albacete Balompié está participado por el fondo
libanés-venezolano Skyline. El Leganés fue comprado en 2022 (39 millones
de euros) por el mejicano Jeff Luhnow y su empresa Blue Crow Sport. A finales de 2023, el empresario argentino
Marcelo Figoli tomó el control del Burgos FC. En julio 2024, el
empresario venezolano Juan Carlos Escotet (Abanca) se hizo con el control del Deportivo
de la Coruña. Y por terminar, incluso un equipo de 1ª Federación (la
3ª de antes), el UD
Alcorcón, es propiedad del norteamericano David Blinker…
Ahora, tras la gran operación del Atlético de Madrid, el
siguiente en mover ficha ha sido el Real Madrid: su presidente,
Florentino Pérez, ha
propuesto a los socios vender entre el 5 y el 10% del Club (que
valora en 10.000 millones de euros) y que todos los socios (100.000) tengan el
resto del capital. El
objetivo de esta venta será conocer el valor del Club, recabar
nuevos Fondos para nuevas inversiones y, sobre todo, “blindar al Club” con sus
socios, para mantenerlo independiente. De hecho, el Madrid, el
Barça, el Athletic Club y el Osasuna son los únicos 4 Clubes de 1ª
División que son propiedad de sus socios y no se convirtieron
en su día en SA Deportivas, como lo son el resto de equipos,
controlados por inversores extranjeros, empresarios locales (Sevilla y Alavés),
accionistas sin paquetes de control (Real Sociedad) o propiedad de sus
presidentes (Betis, Getafe, Rayo, Levante y Villareal).
En cualquier caso, los inversores y Fondos extranjeros van
a seguir pujando por los Clubes de fútbol europeos, porque son un
impresionante negocio: en esta temporada, los Clubes europeos facturarán
más de 43.000 millones de euros, según
la consultora Deloitte, la mayoría en las 5 grandes Ligas y en los 20
Clubes europeos más poderosos, que concentran el 55% de los ingresos.
El grueso de la facturación (38.000 millones de euros en la temporada 2023-24)
procede de las
5 grandes Ligas europeas: la Premier League inglesa (7.350
millones de euros de facturación), la Bundesliga alemana (3.979
millones), LaLiga española (3.764 millones de ingresos), que habrá
superado a la alemana en 2024-25, la Ligue 1 francesa (2.600 millones) y
la Serie A italiana (2.900 millones). El éxito económico de la
Premier League británica, que superará los 8.000 millones de ingresos esta
temporada (frente a 4.200 millones LaLiga española) se asienta en sus enormes
ingresos por las retransmisiones por TV (que se difunden mucho en cadenas
de TV USA, así como en Asia), en los importantes ingresos por patrocinios y
compraventa de jugadores (se gastan más que nadie en fichajes) y en los mayores
ingresos por entradas.
El interés de los inversores se ha centrado
hasta ahora en los grandes Clubes europeos, los que consiguen más
ingresos. En 2025, según
los datos de la firma Sportico, el Club europeo que más factura (972
millones de euros) y más vale (5.600 millones de euros) es el Real Madrid,
seguido de cerca por el Manchester United (717 millones de ingresos y
5.270 millones de valoración), y el Barcelona (690 millones ingresos y
4.950 millones de valoración). Les
siguen en el ranking 2025 el Liverpool (665 millones ingresos y 4.790
millones valoración), , el Bayern de Múnich (711 millones ingresos y
4.480 millones de valoración) el Manchester City (775 millones ingresos
y 4.438 millones de valoración), el Arsenal (665 millones de ingresos y
3.861 millones valoración), el PSG (750 millones de ingresos y 3.861
millones de valoración, el Tottenham (560 millones de ingresos 3.165
millones de valoración) y el Chelsea (507 millones de ingresos y 3.070
millones de euros de valoración. Un Top 10 donde 6 de los 10
grandes equipos europeos son de la Premier League inglesa. El nº 11 en el
ranking es el Atlético de Madrid (367 millones de ingresos y 1.574
millones de valoración).
A partir de ahora, los expertos creen que los Fondos de
inversión y las grandes franquicias de gestión de equipos irán a la caza
de equipos más pequeños de 1ª División, también de 2ª e incluso Clubes
más pequeños. Porque el
secreto del negocio de estos inversores es comprar barato (algo muy
difícil ya en los grandes Clubes), invertir en subir al equipo de categoría o
en fichajes para conseguir grandes trofeos y también en infraestructuras
(estadios, Centros deportivos y de ocio, Centros comerciales anejos), para
conseguir aumentar el valor del equipo y poder salirse con
importantes plusvalías. Como es obvio, no
les mueve el futbol como deporte sino hacer negocio en un sector con
ingresos recurrentes asegurados, por la vía de ingresos de TV, patrocinios y
entradas.
En España, LaLiga defiende un modelo de negocio diferente a la
Premier inglesa (que gasta 18 veces más que la española en fichajes), en la
medida que impone límites y controles económicos a los gastos de los Clubes,
para evitar que se repitan tiempos pasados: en 2011 había 12 Clubes
españoles en concurso de acreedores, 6 de Primera División (ver
Blog). De ahí que LaLiga controle desde hace una década las
cuentas de los Clubes y fije límites al gasto en salarios y fichajes,
límites que pretenden conseguir unos Clubes “más sostenibles”, aunque les
resulte difícil competir con Clubes europeos “dopados” por los inversores
árabes o norteamericanos. Y también les resulta más difícil competir con muchos
menos ingresos por TV (4.036 millones la Premier y 2.020 millones
LaLiga), por lo que buscan seguidores en Asia y América. Y tenemos también el
hándicap de los menores ingresos por entradas (580 millones de euros
frente a 995 millones la Premier inglesa), por menos asistencia a los estadios,
ya que las
entradas son más caras de Europa.
En paralelo a esta “movida”
de compraventas de Clubes en Europa, sigue pendiente otro movimiento clave,
el futuro de la
Superliga, una iniciativa del Madrid, el Barça y otros grandes Clubes
europeos (sobre todo británicos e italianos) que pretendía crear una nueva
competición entre los grandes Clubes, al margen de la UEFA, un
“pastel” de 5.000 millones de euros para aumentar aún más los ingresos
de los grandes Clubes europeos. De momento, la iniciativa ha contado con el
apoyo de los Tribunales, el
europeo y la
Audiencia de Madrid, aunque el
Real Madrid se ha quedado casi solo en su defensa. Pero antes o
después, la Superliga resucitará bajo otras formas, porque los grandes
Clubes necesitan ingresar más para gastar más en fichajes y proyectos y ser más
grandes.
En resumen, la televisión ha convertido al fútbol en un
negocio global, sin fronteras, que mueve más de 43.000 millones de
euros al año sólo en Europa y que se ha convertido en una inversión
apetecible para fondos internacionales y empresarios poderosos,
que convierten
los Clubes en un negocio más, buscando el beneficio a corto
plazo, al margen de la actividad propiamente deportiva y de los aficionados, a
los que se ofrecen cada vez más partidos a cambio de cuotas y entradas más
costosas para verlos. Y todo ello, al margen del fútbol de base,
de los Clubes modestos, con problemas para seguir funcionando.
Hace algo más de una década que los primeros grandes Clubes de fútbol europeos dieron entrada a inversores y empresarios extranjeros. Pero la avalancha de dinero llegó en 2020 y 2021, tras lo peor de la pandemia, que llevó a la mayoría de Clubes a una grave asfixia financiera. Y entonces, los grandes Fondos de inversión y algunos empresarios aparecieron para financiar a los grandes y medianos Clubes europeos, sustituyendo a los bancos. En 2021, grandes Fondos como CVC, RedBird o Sixth Street aterrizaron en Europa, aportando financiación por más de 730.000 millones de euros, a cambio de una parte de los ingresos de los Clubes o participando en su capital. En España, LaLiga firmó en agosto de 2021 un acuerdo con el Fondo norteamericano CVC para recibir 1.994 millones (destinados a la financiación de los equipos, salvo el Madrid y el Barça), a cambio de un 8,2% de los ingresos comerciales de LaLiga durante 50 años.
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jueves, 17 de julio de 2025
España, paraíso inmobiliario de Europa
Los inversores y Fondos extranjeros siguen con la fiebre
de realizar inversiones inmobiliarias en España, desde la compra de
oficinas a hoteles, viviendas, locales comerciales, naves logísticas,
hospitales y residencias para estudiantes, también tierras. De hecho, España
será este año el país europeo que atraerá más inversión inmobiliaria.
Y Madrid es la 2ª capital europea
con más compras inmobiliarias, tras Londres, con Barcelona en 4º
lugar. Los inversores siguen comprando inmuebles en España porque
crecemos más, el boom del turismo, la bajada de tipos y por la alta
rentabilidad, dada la constante subida de precios. Todo apunta a que seguirán
las compras y la especulación inmobiliaria, con riesgo de generar otra
“burbuja”, como la que estalló en 2008. Eso sí, esta fiebre de compras
inmobiliarias “calienta” aún
más el precio de la vivienda para quienes la necesitan: en el primer
trimestre, la vivienda en España ha subido el doble que en la zona euro
y cuesta 5.000 euros/m2 en Madrid y Barcelona. Unos especulan con la vivienda y otros no pueden
pagarla. Madrid, la 2ª capital europea con más inversión inmobiliaria extranjera, tras Londres
La inversión inmobiliaria en España ha dado un gran salto tres la pandemia. Ya había dado un primer salto tras el estallido de la “burbuja inmobiliaria”, al saltar de 4.700 millones en 2013 a un máximo de 13.900 millones en 2016 y estabilizarse en 12.000 millones en 2019, según datos de la consultora norteamericana CBRE. Pero en 2020, con la pandemia, la inversión inmobiliaria se desplomó, como todo (a 9.000 millones), recuperándose con mucha fuerza después: 17.625 millones invertidos en 2022. Y con la siguiente crisis (la guerra de Ucrania y la inflación disparada), pero sobre todo con la subida de tipos, cayó un 35% en 2023 (11.613 millones), para recuperarse en 2024, con una inversión inmobiliaria de 14.000 millones de euros, que sigue creciendo con fuerza en 2025.
La bajada de tipos del BCE y el fuerte crecimiento
en España, más los récords anuales del turismo y la fuerte demanda de
viviendas y alquileres han sido los factores que están impulsando las
compraventas inmobiliarias en España, según
CBRE. Aunque el 55% de las compras son de inversores españoles, el tirón de
operaciones en 2024 (14.000 millones de euros, +20% sobre 2023) se ha debido
sobre todo a las inversiones de Fondos de inversión extranjeros,
sobre todo de EEUU (13% operaciones), Reino Unido (6%), otros paises europeos e
inversores latinoamericanos (3,5% del total), que han concentrado sus operaciones
en oficinas (el 40% del total) y en Madrid (35%) y Barcelona (16%).
Casi un tercio de las inversiones
inmobiliarias hechas en 2024 han sido en promociones de vivienda e inmuebles
(4.300 millones, el 31% del total), destacando la compra por Azora y GCI de las
residencias de estudiantes del Fondo EQT. El 2º sector con más
inversiones en 2024 han sido los hoteles (3.200 millones, el 23% del
total), sobre hoteles de lujo en ciudades y zonas de costa. El tercer destino
inversor han sido los locales comerciales (2.900 millones, el 20,7% del
total), el negocio que más creció el año pasado (+129%), por la OPA del Grupo
Hines y Lar sobre Lar España. Le siguen la compraventa de oficinas
(1.600 millones, el 11,4% del total), muy repartida en toda España, y la compra
de naves industriales y logísticas (1.400 millones, el 10% de la
inversión total), concentradas en Madrid y Barcelona.
En 2025 sigue esta fiebre inmobiliaria en España: las
compraventas se han disparado un +32% en el primer semestre, con 5.656
millones invertidos hasta junio, según
datos de la consultora JLL. El mayor volumen de operaciones se ha dado en
oficinas (1.579 millones, +105%), que ha vuelto a ser el subsector líder, seguido
de la compraventa de locales (1.279 millones, +12%), industria y logística (951
millones, +120%), hoteles (860 millones, -38%), inmuebles residenciales (450
millones, +127%) y hospitales (397 millones, +177%). Y su previsión es que las
operaciones se mantengan en la 2ª mitad de 2025, con lo que esperan un aumento
de la inversión inmobiliaria del 15 al 20% en todo 2025.
Todos los expertos destacan que este año aumentará
incluso “el apetito inversor” de los Fondos e inversores extranjeros
por España, dado que volveremos a crecer más que el resto de Europa (+2,6%,
casi el triple del +0,9% que espera crecer la zona euro), el turismo bate
récord tras récord, los tipos siguen a la baja y hay una gran demanda de
vivienda, oficinas, locales y otros inmuebles. Por eso, España figura como el
primer destino de las inversiones inmobiliarias en Europa, que podrían
alcanzar los 214.000 millones en 2025 (+23% que en 2014), según
las previsiones de la consultora británica Savills, que nos sitúa por
delante de Reino Unido y Francia, como destino de las inversiones inmobiliarias
en 2025, según una encuesta a inversores hecha en febrero. Y los activos
españoles preferidos por estos inversores son los inmuebles
residenciales y las naves logísticas, aunque también muestran un
interés creciente por las oficinas en zonas financieras, los hoteles, los Centros
de Proceso de Datos y los locales comerciales.
Otra consultora internacional, la
norteamericana CBRE, destaca el papel creciente de España como destino de
las inversiones inmobiliarias mundiales y apuesta porque el país salte este año
al 2º lugar del ranking europeo de inversión inmobiliaria, sólo
por detrás de Reino Unido y por delante de Alemania, Polonia, Paises Bajos y
Portugal (tras ocupar el 7º lugar en 2022 y el 4º puesto en 2024). Y además,
hay dos ciudades españolas que están entre las capitales europeas más
atractivas para los inversores inmobiliarios: Madrid, que ocupará este
año el 2º lugar en el ranking europeo (era la 5ª en 2023), tras Londres, por
delante de París (3ª), y Barcelona, que ocupará el 4º lugar (era la 6ª
en 2023), por delante de Varsovia (5ª), Ámsterdam (6ª), Berlín (7ª), Lisboa
(8ª), Copenhague (9ª) y Milán (10ª).
La previsión
de CBRE es que la inversión inmobiliaria en España alcance los 16.000
millones de euros en 2025, con un aumento del 15% sobre 2024, que podría
ser incluso mayor si se confirman algunas operaciones pendientes. Según su Encuesta
a los inversores internacionales, un tercio (32%) van a
apostar por el sector residencial, otro 27% por inmuebles para la logística, un
16% invertirá en oficinas, un 10% en locales comerciales y otro 9% en hoteles,
sobre todo de lujo.
Como en 2024, la
mayor inversión inmobiliaria extranjera irá a oficinas, pero el
mayor interés se centra este año en el sector residencial, en los inmuebles
para venta o alquiler, dada la extraordinaria demanda (les interesan sobre todo
las viviendas de media y alta gama) y la falta de oferta y las excelentes
perspectivas de rentabilidad, dado que los precios de las viviendas no dejan de
subir, mes a mes. De hecho, en el primer trimestre de 2025, el
precio de la vivienda en España ha subido más del doble que en la UE-27,
según
Eurostat: +12,3% frente a +5,7%, sólo por detrás de Portugal (+16,3%),
Bulgaria (+15,1%) y Croacia (+13,1%) y muy por encima de la subida del +0,6% en
Francia o el +3,8% en Alemania.
Este “boom” de precios ya ha provocado una
OPA importante en el sector: la
de Neidar (propiedad de Fondos extranjeros y españoles) sobre Aedas
(propiedad del fondo USA Castelake), que dará lugar a la empresa promotora líder en
España. Pero no sólo los inversores y los Fondos compran inmuebles
en España: los extranjeros ya hacen el 15% de las compras de vivienda
en España, sobre todo en islas y costa. Y eso explica que un 35% de las compras
de viviendas se hagan al contado, sin hipoteca. Todo ello, el interés de los
inversores y Fondos más los extranjeros que compran una 2ª residencia
contribuyen a subir el precio de la vivienda. En junio, el precio medio de
la vivienda en España era de 2.438 euros por metro cuadrado, según
Idealista, un 40,68% más que hace 6 años (1.733 euros/m2 en junio 2019). Y
es mucho más alto el precio en Madrid (5.642 euros/m2 y Barcelona (4.920
euros/m2).
El otro sector donde los inversores extranjeros (y algunos
españoles) muestran más interés son los hoteles, por el fuerte aumento de turistas (este
año se esperan 100 millones de visitantes), que cada vez gastan más.
Actualmente, hay multitud de Fondos USA y europeos “a la caza” de hoteles españoles, sobre todo de 5 estrellas y de lujo, donde más está creciendo la
demanda. En unos casos, los inversores los compran con la intención de
gestionarlos y venderlos en unos años y en otros sólo compran el activo pero mantienen
la gestión en las cadenas hoteleras. Sólo en el primer semestre se han
hecho compraventas
de hoteles por valor de 1.800 millones. La primera gran compra de 2025,
en mayo, fue el Hotel Barceló Raval de Barcelona, comprado
por un Fondo alemán (Real IS) a otro
Fondo alemán (Unión Investment). En junio, la cadena Spring Hoteles compró
el complejo hotelero Mare Nostrum (Tenerife) al Fondo canadiense
Brookfield. Y en julio se ha anunciado que un Fondo USA (LCN) quiere hacerse
con el control de Silken, la mayor cartera hotelera del mercado. Y para
septiembre se esperan nuevas operaciones hoteleras.
Además de las compraventas de oficinas, inmuebles
residenciales, sedes logísticas, locales comerciales y hoteles, sigue habiendo bastante
apetito inversor extranjero por los hospitales (por el
auge de los seguros privados que tienen 13 millones de españoles), las residencias
de estudiantes (no hay alquileres asumibles para los jóvenes y eso preocupa
a muchas Universidades) y las residencias de ancianos (con escasas
plazas, a pesar del envejecimiento de la población), las instalaciones para Centros
de Datos (un negocio en auge por la digitalización y la inteligencia
artificial) y hasta el suelo agrícola, tanto para la instalación de paneles
solares y molinos eólicos como para atender a la demanda de nuevas
instalaciones agrarias y agroalimentarias (los inversores lo llaman “agro
business”).
¿Por qué hay tanta fiebre de los inversores inmobiliarios
por España? Básicamente, porque el fuerte crecimiento, el turismo
récord y la alta demanda auguran altos beneficios. En el 2º trimestre de 2025, la
rentabilidad del sector inmobiliario era muy elevada: 7,2% de rentabilidad
para el inversor que tiene alquileres, 11,5% de rentabilidad para las oficinas,
10,1% para los locales comerciales y 6,7% para las plazas de garaje, según
datos de Idealista. Pero eso lo miran sobre todo los inversores
particulares. Los Fondos internacionales analizan el retorno de su
inversión: cuánto van a poder ganar en poco tiempo vendiendo lo que han
comprado. Su motivación es la pura especulación: vender mañana más
caro de lo que compraron. Un
ejemplo: el hotel Raval lo compró en 2012 un Fondo alemán por 40 millones y
lo vende ahora a otro Fondo alemán por 70 millones…
Esta perspectiva de rentabilidad, en las inversiones
inmobiliarias, las oficinas, los locales y Centros comerciales o los hoteles es
lo que está moviendo el mercado y haciendo que España sea tan atractiva. ¿Hay
riesgo de que se esté generando otra burbuja inmobiliaria? Los expertos
dicen que no, pero no está tan claro si se enturbia el panorama
económico internacional y eso afecta al fuerte crecimiento de España. Y el
problema es que la mayor parte de esta inversión inmobiliaria, igual de
rápido que viene se va, a Varsovia, a Lisboa o a cualquier ciudad
latinoamericana o asiática donde pueda hacer negocio rápido.
Lo que está claro es que estos inversores y Fondos no
van a resolver el grave problema de la vivienda en España, sino que lo
agravan. Ya hay demasiados ejemplos de fondos que se dedican a
comprar edificios para echar a los inquilinos y luego disparar los alquileres.
Y lo que es seguro es que la fuerte demanda de inmuebles (y solares) por parte
de inversores y Fondos extranjeros (para luego vender y alquilar) está
disparando aún más los precios de venta y alquiler de la vivienda, que suben
más que en la mayoría de Europa. Por eso, habría que regular el papel de
estos inversores y Fondos, para que no “enturbien” más el mercado y
contribuyan a aumentar la oferta y ofrecer pisos y alquileres razonables. Pero
está claro que esto no es lo que buscan cuando invierten en España.
La inversión inmobiliaria en España ha dado un gran salto tres la pandemia. Ya había dado un primer salto tras el estallido de la “burbuja inmobiliaria”, al saltar de 4.700 millones en 2013 a un máximo de 13.900 millones en 2016 y estabilizarse en 12.000 millones en 2019, según datos de la consultora norteamericana CBRE. Pero en 2020, con la pandemia, la inversión inmobiliaria se desplomó, como todo (a 9.000 millones), recuperándose con mucha fuerza después: 17.625 millones invertidos en 2022. Y con la siguiente crisis (la guerra de Ucrania y la inflación disparada), pero sobre todo con la subida de tipos, cayó un 35% en 2023 (11.613 millones), para recuperarse en 2024, con una inversión inmobiliaria de 14.000 millones de euros, que sigue creciendo con fuerza en 2025.
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lunes, 17 de marzo de 2025
Inversiones extranjeras: España, de moda
La llegada de inversiones extranjeras ha sido clave
para impulsar el fuerte crecimiento de España los últimos años: los
extranjeros han inyectado 71.300 millones en 2023 y 2024, más del
doble que en Francia, un 50% más que en Italia y casi lo mismo que en Alemania
(economía tres veces mayor). Este dinero extranjero es clave para modernizar
el país y mantener 1,88 millones de empleos. Y sigue llegando, de EEUU, Reino
Unido y el resto de Europa porque los inversores valoran que España crezca más
que otros, los Fondos europeos, su posición geográfica, las buenas
infraestructuras digitales y físicas y la mano de obra, formada y más barata. Incluso
España ha aprobado un Fondo público (FOCO) para co-invertir con inversores extranjeros
en sectores estratégicos. Pero ahora preocupa que el proteccionismo de Trump
y la marcha atrás en la globalización reduzca las inversiones
extranjeras en España, mientras apenas remonta la inversión española.
Por eso es clave seguir vendiendo “la marca España”, como eslabón
clave de “la marca Europa”.
Las inversiones extranjeras han sido claves en el “milagro económico” español de los últimos años, cuando crecemos más que la de la mayoría de paises, porque han aportado recursos para modernizar el país, mejorado nuestra tecnología y competitividad y creado empleo estable. España se ha convertido tras la pandemia en un destino atractivo para los inversores extranjeros, que han apostado por participar en grandes y medianas empresas, instalar nuevos proyectos y financiar muchos sectores, desde los hoteles e inmobiliarias a las renovables, la sanidad o las residencias de ancianos. Sólo en 2023 y hasta septiembre de 2024, según Funcas, las inversiones extranjeras directas en España han sido de 71.300 millones de euros, más del doble de las recibidas por Francia, un 50% más de las que han dio a Italia y casi las mismas que Alemania (una economía tres veces mayor). Ya en 2023, las inversiones extranjeras directas en España superaron los 30.000 millones de euros (30.362 millones), por 2º año consecutivo (32.207 millones recibidos en 2022), muy por encima de las inversiones recibidas antes de la pandemia (24.197 millones en 2019) e incluso en los años del boom económico anterior a la crisis financiera (29.718 millones recibidos en 2018), según la serie histórica publicada por Comercio. Ese año 2023, el último con datos completos, la mayor inversión extranjera vino de EEUU (7.588 millones de euros), seguida de Reino Unido (3.822 millones), Alemania (3.448), Francia (2.707), Suecia (1.454), Australia (1.228), Canadá (1.199) y México (1.058 millones). La mayor parte de esta inversión extranjera directa se dirigió a Madrid (55,5%), Cataluña (15,64%), Comunidad Valenciana (11%) y País Vasco (5,13%). Y a la industria manufacturera (4.543 millones), el comercio (4.107), la industria extractiva (3.549), energía (2.789), información y comunicaciones (2.717) e inmobiliarias (2.024 millones de inversión extranjera directa).
En 2024, la inversión extranjera directa siguió
llegando y los datos disponibles (enero-septiembre) reflejan una entrada
de 23.607 millones de euros (+11,8% que en 2023), lo que
permite esperar que vuelvan a superarse los 30.000 millones de inversiones
extranjeras en 2024 (31.500). El año pasado cambió algo el panorama,
porque las inversiones de Reino Unido (5.596 millones hasta septiembre) superaron
a las de EEUU (sólo 2.864 millones), mientras Francia (1.601 millones)
superaba a Noruega (1.588), Alemania (1.436), Paises Bajos (1.209) e Italia
(774 millones). Y en 2024, Madrid se llevó el 71,7% de las inversiones
extranjeras, yendo el 14,62% a Cataluña. Además, se centraron
más en la energía (3.665 millones) que en la industria (2.769 millones),
aumentando en la información y comunicaciones (2.513 millones) y actividades
profesionales y técnicas (1.508 millones).
Si vamos a la inversión extranjera directa acumulada,
España ha recibido ya 603.100 millones de euros, desde 1993 hasta
2024. Históricamente, el país que más ha invertido en España estas tres
décadas ha sido Estados Unidos (106.950 millones de euros, el 18% del
total), seguido de Francia (64.331), Reino Unido (57.652), Alemania (55.435) e
Italia (52,665 millones), completando la lista México (28.369 millones), Paises
Bajos (16.548), Suiza (15.396), Portugal (13.522), Japón (12.511) y China
(11.347 millones). Dos tercios de estas inversiones históricas se
han dirigido a Madrid (68,8%), seguida de Cataluña (13,7%), Asturias
(3,20%) y País Vasco (3.14%), concentrándose en la industria (24,4% del total), energía, electricidad y gas (15,3%), comercio
e inmobiliarias (10% cada sector).
Con esta llegada de inversiones extranjeras, España
se coloca como el 11º país del mundo y el 3º de Europa (tras Alemania y
Francia) en la recepción de inversión extranjera directa desde 1990,
según
un informe de Funcas con datos de la UNTAD. Pero además, el peso del
capital extranjero acumulado en la economía española (56,7% del PIB entre 2014
y 2023) es incluso mayor del que tiene en Francia (32,3% del PIB), Alemania
(27,3% del PIB) o Italia (22,6%). Y en los dos últimos años, la llegada
de inversiones extranjeras a España (71.300 millones ) ha sido muy superior a
las inversiones recibidas por Francia (la mitad) o Italia (la cuarta parte),
igualando a las recibidas por Alemania, un país con el triple de PIB que
España. Además, estas inversiones extranjeras mantienen
en España 1.880.000 empleos (2023), un 9,1% de la población ocupada total y 707.000 empleos más de los que mantenían estas inversiones
extranjeras en 2014.
Las inversiones extranjeras llevan tres décadas llegando a
España de forma continuada, pero el
mayor salto se ha dado tras la pandemia, a partir de 2021, gracias
a varios
factores. Por un lado, España es un gran mercado (49 millones) y
la economía europea que más crece, además de forma estable
(con superávit exterior, poco déficit y una deuda pública con una baja prima de
riesgo (+0,64% frente a Alemania), inferior a la de Francia (0,70%),
Italia (+1,08%) o Reino Unido (+1,85%). Por
otro, es el primer país receptor de los Fondos europeos de recuperación,
que están aumentando las inversiones en sectores estratégicos y promoviendo la
digitalización y descarbonización de la economía (2º país europeo líder en
renovables). Además, España tiene una potente infraestructura de
comunicaciones (cables submarinos) y digital (la fibra óptica española supera a
la de Francia, Alemania, Italia y reino Unido juntas), con modernas infraestructuras
de carreteras, aeropuertos y puertos, junto a una envidiable posición
geográfica entre América, Europa, África y Asia. Y encima, tiene una mano de
obra formada y con bajos salarios. Y un Gobierno que apuesta por
la inversión extranjera.
Algunos inversores se preocuparon cuando el Gobierno Sánchez
aprobó, en plena pandemia (17 de marzo 2020) un Real Decreto de
medidas urgentes que, en su Disposición final 4ª, “sometía a
autorización gubernamental la compra por inversores extranjeros
(extracomunitarios) del 10% o más del capital de empresas de sectores estratégicos”:
sanidad, energía, transporte, agua, materias primas, alimentación, datos,
aeronáutica, Defensa, finanzas, tecnológicas, inteligencia artificial,
robótica, semiconductores, ciberseguridad o nanotecnología. El temor
era que el desplome de las Bolsas (por la pandemia) abaratara tanto el valor de
las empresas españolas que las hiciera muy vulnerables a OPAS hostiles de
inversores no europeos. Lo que hizo el Gobierno Sánchez fue simplemente trasponer
una Comunicación similar “de protección· hecha
por la Comisión Europea el 13 de marzo.
Este “blindaje anti-OPAS” (ampliado
2 años más en enero, hasta finales de 2026) ha evitado “sustos de
compras hostiles durante estos años, obligando a autorizaciones de operaciones
como la entrada del fondo soberano saudí STC (que ha
comprado el 9,97% de Telefónica). Pero no ha evitado la llegada de
inversiones extranjeras a España, que han
crecido después, en 2021,2022, 2023 y 2024. De hecho, el
Gobierno Sánchez ha multiplicado los contactos con inversores y multinacionales
extranjeras para que se instalen en España, en sectores claves para el
futuro, como las baterías, los chips, las renovables, empresas
digitales, Centros de Datos o inteligencia artificial,
con Planes concretos de ayudas e inversiones dentro del Plan de recuperación y
los Fondos UE.
Además, en abril de 2024, el Consejo de Ministros aprobó
un Fondo público de co-inversión, FOCO, para impulsar la atracción
de inversiones extranjeras en empresas españolas. Este Fondo público está
dotado de 2.000 millones de euros hasta 2026, financiados por los Fondos UE del
Plan de Recuperación y gestionados por COFIDES, un organismo público
dependiente del Ministerio de Economía. La
idea es que este Fondo aporte la mitad del capital en nuevos proyectos de inversores
extranjeros en España (incluyendo posibles
socios españoles) siempre que ellos pongan la otra mitad de la financiación y
sean proyectos vinculados a la transición energética, transformación digital, movilidad sostenible, biotecnología o agricultura sostenible. Es una
forma de atraer a nuevos inversores extranjeros (startups),
aportando la mitad de la financiación inicial.
En paralelo a este boom de las inversiones extranjeras
directas, en empresas españolas o en multinacionales con sede en España, se ha
producido también un aluvión de inversiones de Fondos e inversores extranjeros en múltiples empresas y bancos. De hecho,
el 49% de la Bolsa española estaba controlada por inversores
internacionales en 2023, según
el último balance de BME, con más
de 90.000 millones invertidos.
Además, los Fondos e inversores extranjeros han aumentado su
presencia en el sector inmobiliario español, entrando en inmobiliarias y
Fondos de inversión inmobiliaria (SOCIMI), desde la compra de edificios y
oficinas a hoteles, Centros comerciales o polígonos industriales y locales. De
hecho, la inversión inmobiliaria en España batió todos los récords en 2024
(14.000 millones de euros, +20% que en 2023, según
CBRE) y el 45% de esas inversiones procedieron de capital extranjero
(13% USA,6% británico, 3,5% latinoamericano). Su mayor interés se centra en la
compra de viviendas y edificios (30%), hoteles (23%), locales y Centros
Comerciales (20,7%) , oficinas ( 11,4%)
e inmuebles industriales y logísticos (10%). Y parece que esta “fiebre inmobiliaria” extranjera por
España va a seguir, porque los expertos creen que es el
4º país con más potencial de beneficios, tras Reino Unido, Alemania
y Polonia.
Los Fondos e inversores extranjeros no sólo tienen
mucho interés en invertir en empresas, bancos, inmuebles y hoteles en España,
sino que han
diversificados sus inversiones (muy especulativas la mayoría) en nuevos
sectores: sanidad
y hospitales, enseñanza (colegios privados, Universidades y centros
privados de Formación Profesional), residencias
de ancianos y residencias de
estudiantes y hasta
en empresas funerarias españolas…
Lo importante es que se mantengan las inversiones
extranjeras directas, porque son las más estables (en
empresas españolas o en filiales de multinacionales, como las del automóvil,
farmacéuticas, químicas, energéticas o tecnológicas) y menos
especulativas, las que crean más y mejores empleos. El
riesgo ahora es que las políticas disruptivas de Trump
retraigan la inversión USA en España (y en Europa) y, como consecuencia del
auge del proteccionismo, se dé marcha atrás en la globalización,
frenando la internacionalización de las inversiones. De momento, los inversores
extranjeros siguen confiando en España y cara a 2025, apuestan por seguir
invirtiendo. Así, el 89% de las empresas de capital extranjero esperan aumentar
o mantener sus inversiones este año, según
el Barómetro del Clima de Negocio en España, elaborado por el ICEX y el
IESE, con las opiniones de 700 empresas con capital extranjero instaladas en
España. Un 36% esperan aumentar sus inversiones, un 33% prevén aumentar sus
exportaciones y un 41% contemplan aumentar plantillas.
En cualquier caso, resulta clave que las inversiones
extranjeras sigan llegando con fuerza, sobre todo si las inversiones de
españoles siguen débiles, como reflejan los datos: la inversión
privada nacional sigue un 5% por debajo de 2019 y no se recuperará de
la pandemia hasta 2027, según
el Banco de España. Para conseguir mantener el flujo de inversiones
extranjeras, hay que implicar a estos inversores foráneos en las cuantiosas inversiones
previstas en el Plan de Recuperación, que hay que comprometer antes de
agosto de 2026. Y en paralelo, hay que atender
algunas quejas de los
inversores extranjeros en España, que piden menos burocracia,
menos retrasos en los juzgados mercantiles, una menor disparidad en las
normativas autonómicas, un menor coste de la energía y una mayor apuesta por la
tecnología y la formación del capital humano.
Pero además, Europa se tiene que “poner las pilas”
y poner en marcha un Plan de
industrialización y modernización que atraiga la inversión europea (cada
año, 300.000
millones del ahorro de los europeos se “escapan” a invertir en EEUU) y
la inversión extranjera, que ahora se dirige más a América y Asia. Urge que
Europa sea “un continente atractivo” para los inversores foráneos, lo
que exige poner en marcha proyectos punteros y competitivos. Y eso nos
ayudaría mucho, porque España podría ser uno de los grandes puntos
de “desembarco” de las inversiones mundiales en Europa. Las necesitamos.
Las inversiones extranjeras han sido claves en el “milagro económico” español de los últimos años, cuando crecemos más que la de la mayoría de paises, porque han aportado recursos para modernizar el país, mejorado nuestra tecnología y competitividad y creado empleo estable. España se ha convertido tras la pandemia en un destino atractivo para los inversores extranjeros, que han apostado por participar en grandes y medianas empresas, instalar nuevos proyectos y financiar muchos sectores, desde los hoteles e inmobiliarias a las renovables, la sanidad o las residencias de ancianos. Sólo en 2023 y hasta septiembre de 2024, según Funcas, las inversiones extranjeras directas en España han sido de 71.300 millones de euros, más del doble de las recibidas por Francia, un 50% más de las que han dio a Italia y casi las mismas que Alemania (una economía tres veces mayor). Ya en 2023, las inversiones extranjeras directas en España superaron los 30.000 millones de euros (30.362 millones), por 2º año consecutivo (32.207 millones recibidos en 2022), muy por encima de las inversiones recibidas antes de la pandemia (24.197 millones en 2019) e incluso en los años del boom económico anterior a la crisis financiera (29.718 millones recibidos en 2018), según la serie histórica publicada por Comercio. Ese año 2023, el último con datos completos, la mayor inversión extranjera vino de EEUU (7.588 millones de euros), seguida de Reino Unido (3.822 millones), Alemania (3.448), Francia (2.707), Suecia (1.454), Australia (1.228), Canadá (1.199) y México (1.058 millones). La mayor parte de esta inversión extranjera directa se dirigió a Madrid (55,5%), Cataluña (15,64%), Comunidad Valenciana (11%) y País Vasco (5,13%). Y a la industria manufacturera (4.543 millones), el comercio (4.107), la industria extractiva (3.549), energía (2.789), información y comunicaciones (2.717) e inmobiliarias (2.024 millones de inversión extranjera directa).
El mayor inversor extranjero en España es el
Fondo norteamericano Black Rock, el mayor fondo del mundo, cuyas inversiones
en España alcanzan los 33.000 millones de euros, con participaciones de algo
más del 5% en BBVA y Santander (donde es el primer accionista), CaixaBank,
Iberdrola, Repsol, Enagás, ACS, Redeia o Telefónica, siendo accionista también
del Sabadell, Acciona o Aena. Le siguen el Fondo de inversión Vanguard Group
(USA), que tiene invertidos otros 23.000 millones de euros en 35 importantes empresas
españolas, Capital Group (otro Fondo USA), con 22.000 millones invertidos
en las principales empresas y bancos, el fondo soberano noruego Norges,
con 12.500 millones y presente en el capital de 55 empresas españolas, y
Fidelity (Fondo USA), con 10.000 invertidos en las principales empresas del IBEX.
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lunes, 27 de mayo de 2024
España: crece la "burbuja hotelera"
En 2024 y 2025, se espera abrir en España 1 nuevo hotel cada cuatro días, 260 establecimientos. Este “boom” hotelero se debe a
la “fiebre” de los Fondos de inversión, bancos y grupos
hoteleros internacionales por invertir en España, debido al récord
creciente de turistas y al alto precio de las habitaciones. Ya en 2023,
España fue el país europeo con más inversión hotelera, por la
alta rentabilidad de los hoteles, que lleva a los inversores a pagar más de
1 millón de euros por habitación en hoteles de lujo. Todas las grandes
cadenas, internacionales y españolas, tienen previsto abrir más
hoteles en España, a pesar de que crece la competencia de los apartamentos
turísticos (que ya ofrecen más plazas que los hoteles). El riesgo
es crear una “burbuja hotelera”, un exceso de oferta, porque el
turismo no puede seguir creciendo sin límite (hablan de 100 millones de
turistas en 2025), por el rechazo vecinal y los problemas de agua y climáticos.
Ojo a las aperturas hoteleras especulativas.
España se consolida como la 2ª gran potencia turística mundial, tras dos recientes récords. Uno, los 85,05 millones de turistas extranjeros llegados en 2023, un récord histórico que supera en +1,9% el anterior año récord de 2019, turistas que se gastaron aquí 108.662 millones de euros (+18,2% que en 2019) . Y el otro, un primer trimestre de 2024 donde se ha vuelto a batir el récord de turistas (16,1 millones, un +17,7% más que el año pasado) y de gasto (21.948 millones de euros, +27,2% que al inicio de 2023), a pesar de que las lluvias de Semana Santa impidieron lograr un récord mayor. Y ahora, se espera una ocupación turística récord en primavera y verano, con lo que los expertos y el Gobierno apuestan por cerrar 2024 con otro récord de turistas, en torno a los 90 millones de extranjeros. Y ya se habla abiertamente de que es posible rozar los 100 millones de visitantes extranjeros en 2025.
Estos dos factores, un creciente récord de
turistas y un precio histórico de las habitaciones, han
provocado un aluvión de inversores extranjeros y españoles hacia el
turismo en España y, en especial, hacia los hoteles. Así,
en 2023, España
fue el primer país europeo en inversión hotelera, recibiendo 4.248
millones de euros, por delante de Reino Unido, Francia, Italia o Alemania, según
la consultora Colliers. Una inversión hotelera que fue la 2ª mayor de
nuestra historia (sólo superada por los 4.810 millones invertidos en 2018) y
que supone multiplicar por 5,3 las inversiones hoteleras hechas diez años antes
(792 millones en 2013). Sólo nos supera en el mundo EE. UU., donde la inversión
hotelera en 2023 fue de 21.160 millones euros.
En 2023 se hicieron operaciones de inversión
y compraventa en 171 hoteles españoles, afectando a
21.748 habitaciones (frente a 133 hoteles y 17.754 habitaciones en 2022), más
34 operaciones de suelo para futuros hoteles, según la consultora Colliers .
Por destino, la mitad de esta inversión hotelera se hizo en Canarias (39
operaciones y 1.175 millones invertidos) y Baleares (39 operaciones y
796 millones), seguidas por Madrid (21 operaciones y 601 millones), Barcelona
(11 operaciones y 582 millones) y Málaga (13 operaciones y 560 millones). Las dos
mayores
operaciones hoteleras las protagonizaron dos Fondos de inversión
soberanos (de países): GIC, el Fondo soberano de Singapur,
compró por 1.400 millones el 35% de HIP (el brazo hotelero del mayor Fondo del mundo, Blackstone, que tiene 51 hoteles en España) y el Fondo soberano
de Abu Dhabi (ADIA) compró por 600 millones 17 hoteles de Equity
Inmuebles. Otras operaciones importantes fueron la venta de 7 hoteles de Meliá
al Fondo ADIA, por 250 millones), la venta del Hotel Mandarin Oriental
de Barcelona (propiedad de Reig Capital) a Olayan Investment, por 200
millones, la del Hotel Sofia de Barcelona (de Brookfield) a Axa y
Blasson Ibérica, por 180 millones, la venta del 50% de Only You Hotels
(de El Corte Inglés a Palladium, por 130 millones) y la venta de Be Live
Hotels (de Globalia) a Bain Capital y Stoneweg, por 83 millones de euros, según
Deloitte.
La tendencia a la compra y apertura de hoteles continúa en 2024.
En el primer trimestre se han invertido 577 millones de euros en hoteles en
España, un +12% que al inicio de 2023 (516 millones), según
la consultora CBRE, que detalla el traspaso de 28 hoteles (con 3.000
habitaciones) en estos tres primeros meses, frente a los 19 hoteles traspasados
(con 2.900 habitaciones) al inicio de 2023. Las tres cuartas partes de estas operaciones son de inversores y cadenas españolas, la mayoría en Barcelona,
Canarias, Baleares y Málaga (en 2023 se concentraron en Barcelona y Málaga). Cuatro
operaciones concentraron casi la mitad de las inversiones, siendo la principal la
compra por el Banco Santander del 38% de Meliá en tres hoteles de Londres,
Tenerife y Menorca (por 300 millones de euros).
La mayor parte de las inversiones hoteleras hechas en este primer
trimestre, 473 millones (de 577), se han concentrado en hoteles de alta
categoría ( 5 estrellas y 5 estrellas lujo), que son los que “despiertan
el mayor apetito de los inversores”, porque su demanda es muy estable y
sus ingresos y rentabilidad muy altos. De hecho, el
mayor interés de los inversores son los hoteles de lujo en Madrid,
que ha superado a París en el interés de los inversores y grandes cadenas
internacionales, sólo por detrás de Londres. Y crece el interés por Barcelona,
entre las 10 ciudades europeas más atractivas para abril o comprar un hotel de
lujo. Esta “fiebre compradora” hace que el precio medio de compra
de un hotel haya subido a 182.900 euros por habitación. Y que en Madrid y
Barcelona se haya pagado
más de 1 millón de euros por habitación en la compra de un hotel de
lujo…
La “fiebre compradora” de hoteles va a seguir en
2024 y 2025, en toda Europa y sobre todo en España, según
la previsión de la consultora CBRE. Un “boom” que tiene dos causas.
Una, las buenas perspectivas para el turismo en los próximos años, dado
que “viajar” se ha convertido en “una necesidad” tras la pandemia, lo que
dispara los precios hoteleros, que seguirán al alza. Y la otra razón, el
cambio en el modelo de gestión de los grandes grupos hoteleros
internacionales, en especial los norteamericanos: hasta ahora, alquilaban
hoteles, pero eso perjudicaba sus cuentas (el alquiler contabilizaba como
deuda) y ahora optan por gestionar hoteles ajenos o entrar en hoteles nuevos
para franquicias. Eso está
“animando” a las grandes cadenas, en alianza con Fondos de
inversión, bancos e inversores particulares, que especulan comprando y
vendiendo hoteles y abriendo otros nuevos.
Por todo ello, la fiebre por los hoteles en España va a
seguir, con la apertura de 260 nuevos hoteles entre abril de 2024 y
diciembre de 2025 (una apertura cada 4 días), según
prevé la consultora CBRE. Estiman que la mitad de las nuevas aperturas se harán
en Madrid, Málaga, Valencia y Canarias, con dos características nuevas
sobre las inversiones hechas antes de la pandemia: un mayor peso de los hoteles
de lujo (55 de las 260 aperturas) y una mayor concentración de nuevos hoteles
en ciudades (sobre todo en Madrid, Valencia y Málaga), frente a la
inversión de décadas pasadas, que se dirigía a zonas de sol y playa.
La apuesta por invertir en nuevos hoteles en España procede
de las grandes cadenas internacionales y de los grupos hoteleros nacionales
(apoyados ambos por Fondos, bancos e inversores, atraídos por el creciente flujo
de caja, la alta rentabilidad y las posibles futuras plusvalías al vender su
participación). Veamos primero las previsiones de las grandes
cadenas hoteleras internacionales. La norteamericana Marriott, la
1ª cadena hotelera mundial (8.800 hoteles y 1,5 millones de habitaciones en
139 paises), anunció en abril que espera incorporar en Europa 100 nuevos
hoteles y 12.000 habitaciones, de ellos una cuarta parte en España (donde ya
tiene 98 hoteles y 14.101 habitaciones. La 3ª mayor cadena (tras la china Jin
Jiang) es la también norteamericana Hilton (7.530 hoteles y 1,18
millones de habitaciones en el mundo), que espera abrir 18 establecimientos en
los próximo 5 años en la Península (donde ya cuenta con 19 establecimientos y
4.546 habitaciones). La 4ª mayor hotelera del mundo, Intercontinental Hotels
(IHG, también de EE. UU.) ha optado por ampliar sus franquicias en Europa,
incluyendo España (donde tiene 56 hoteles): acaba de abril dos hoteles en Madrid
y espera abrir pronto otros en Sevilla, Málaga y Ávila.
La cadena norteamericana Hyatt, la 11ª mayor del
mundo (1.310 hoteles y 314.000 habitaciones, es ya la 2ª cadena internacional
con más habitaciones en España(donde gestiona 56 hoteles y 12.313
habitaciones). Aspira también a ampliar sus hoteles en Europa, entre ellos
nuevos establecimientos en Sevilla, Tenerife y Mallorca. Y la cadena NH,
controlada ahora por la tailandesa Minor, que tiene 355 hoteles en Europa (90
en España), América y África, está buscando ampliar su red en Marruecos, Europa
(también en España) y Asia.
La apertura de nuevos hoteles no sólo se dirige a los
hoteles de lujo, sino también al segmento de los hoteles “low cost”.
Un negocio en el que es líder en Europa la francesa Accor, la 7ª
mayor cadena hotelera del mundo (5.100 hoteles y 821.000 habitaciones en más de
100 paises), que controla el mercado español de bajo coste, con las tres marcas
de Ibis (que tienen 74 hoteles) . Su idea es abrir 79 hoteles en 2024 en
el mundo, 3 en España (Barcelona, Valencia y Cádiz), mientras amenaza con
arrebatar al grupo Meliá la gestión del icónico hotel de los toreros en
Madrid, el Reina Victoria (propiedad del Fondo ADIA, de Abu Dhabi). Su
competidor, la cadena británica Travelodge (con 600 hoteles “low cost”
en el mundo) ha comprado 6 hoteles en España al grupo francés Louvre Hotels. Y
otro grupo del sector “low cost”, la cadena francesa B&B (ahora
propiedad del banco Goldman Sachs), tiene 61 hoteles en la Península Ibérica
(48 en España) y planea más aperturas.
Las cadenas hoteleras españolas también tienen
proyectos para abrir o gestionar nuevos hoteles. El líder por habitaciones,
el grupo Meliá, con 92.000 habitaciones operativas, pretende
llegar a las 150.000 habitaciones en un plazo de 5 a 7
años, creciendo no sólo en España sino con la gestión de nuevos hoteles
en Oriente Medio (Arabia) y Sudeste asiático (Vietnam, Tailandia). Su objetivo
es pasar de los 350 hoteles que gestiona hoy a entre 450 a 500
hoteles, con la apertura de 25 a 30 hoteles al año (+7.000/+10.000
habitaciones), sobre todo a través de acuerdos de gestión y franquicia. También
Barceló (250 hoteles en 22 paises), Eurostars (200 hoteles), Iberostar (120
hoteles) y RIU (más de 100 hoteles) han anunciado la apertura o incorporación
futura de nuevos hoteles, no sólo en España sino también en Marruecos, Europa,
Caribe, Asia y Latinoamérica.
Todo apunta a que el sector hotelero en España
(12.494 hoteles y 1.239.000 plazas, según
CBRE) seguirá sumando hoteles y habitaciones, de la mano de inversores y
grupos hoteleros. Y eso a pesar de que hay un serio competidor que ha
disparado su oferta: los pisos turísticos. Ya hay censados 351.389
viviendas de alquiler turístico, con 1.751.263 plazas turísticas, según
el último dato del INE (a febrero de 2024), que refleja cómo tienen
ya más plazas turísticas que todos los hoteles (sin contar los pisos
turísticos ilegales, más de un tercio de los censados). Por autonomías, las 5
autonomías con más turistas ofrecen el 76% de toda la oferta de pisos
turísticos: Andalucía (82.000), Comunidad Valenciana (60.000), Cataluña
(53.000), Canarias (46.784) y Baleares (25.073), con 16.100 pisos turísticos
censados en Madrid capital (más 13.500
ilegales, según el Ayuntamiento).
Cara al futuro, a una posible llegada de 100
millones de turistas extranjeros en 2025 y con los españoles viajando en
cada ocasión, la fiebre por invertir en hoteles va a seguir,
batiendo récords. La
reflexión que no se hace es que el turismo, tal como lo
conocemos, puede haber tocado techo y que hay que replantearse el
sector, la primera industria española, que lleva años sosteniendo el
crecimiento y el empleo. Y eso, por dos razones. Una, porque la
avalancha de turistas (nacionales y extranjeros) ya ha provocado protestas
en las zonas más colapsadas, como Canarias,
Baleares y Cataluña. La otra, porque la crisis climática obliga a
replantearse el negocio, por falta de agua y por las olas de calor, que ya
están desviando el turismo del pleno verano y el sur a otros meses y a destinos
del norte, como advierte
un informe del Banco de España. Así que el turismo no puede crecer
indefinidamente y tampoco los hoteles, aunque hoy sean un gran negocio.
Hay que tener cuidado de no crear una “burbuja hotelera” que en unos años
nos estalle encima. Planificar el futuro y no sólo especular.
España se consolida como la 2ª gran potencia turística mundial, tras dos recientes récords. Uno, los 85,05 millones de turistas extranjeros llegados en 2023, un récord histórico que supera en +1,9% el anterior año récord de 2019, turistas que se gastaron aquí 108.662 millones de euros (+18,2% que en 2019) . Y el otro, un primer trimestre de 2024 donde se ha vuelto a batir el récord de turistas (16,1 millones, un +17,7% más que el año pasado) y de gasto (21.948 millones de euros, +27,2% que al inicio de 2023), a pesar de que las lluvias de Semana Santa impidieron lograr un récord mayor. Y ahora, se espera una ocupación turística récord en primavera y verano, con lo que los expertos y el Gobierno apuestan por cerrar 2024 con otro récord de turistas, en torno a los 90 millones de extranjeros. Y ya se habla abiertamente de que es posible rozar los 100 millones de visitantes extranjeros en 2025.
Este aluvión de turistas extranjeros, al que se suma
un aumento de viajes de los españoles, ha provocado un tirón
de los precios turísticos, en especial el precio de los hoteles
en España: subieron un +16,3% de enero a abril de 2024, según el INE. En el
primer trimestre de 2024, el precio medio de una habitación de hotel
en España fue de 135 euros (llegando a 171 euros en Canarias), un 12%
más que un año antes y el precio más alto en nuestra historia, según
el Barómetro del sector hotelero elaborado por Cushman&Wakefield y STR.
Y también bate récords el ingreso medio por habitación de hotel
(Revpar), que es ya de 92,1 euros, +17,1% que hace un año, siendo mucho
más alto en Canarias (144 euros), Barcelona (107,3) y Málaga (104,7 euros). Con
estos precios disparados, la rentabilidad de los hoteles en
España es muy atractiva para los inversores: 6,25% anual para los hoteles de
Canarias y Baleares y un 5,25% de rentabilidad para los hoteles en Madrid y
Barcelona, según
la consultora CBRE.
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lunes, 15 de abril de 2024
El creciente negocio de los gimnasios
Cada mes se abre en muchas ciudades un nuevo gimnasio,
donde ya acuden a hacer deporte 5,5 millones de españoles, un tercio de
ellos jóvenes que apuestan por cuidar su cuerpo y divertirse en grupo.
Son ya 4.250 gimnasios, un negocio que mueve más de 2.300 millones
al año y que atrae cada vez más a Fondos de inversión extranjeros,
que se han lanzado a comprar y abrir nuevos centros, tras el “bache” de la
pandemia. La fuerte demanda ha hecho subir los precios, ya entre 40 y 50
euros al mes, mientras el sector pide que se les baje el IVA, que Rajoy les
subió del 8 al 21% en 2012. Ahora se espera el desembarco de nuevas franquicias
(de USA), la especialización y la pelea por conseguir que las
empresas ofrezcan un bono para estos gimnasios a sus empleados. Parece
claro que, tras la pandemia, cuidar el cuerpo y acudir a un gimnasio se
ha convertido en una necesidad más para muchos españoles (o en una moda).
España es un país bastante sedentario, donde el 52% de las personas no hace ningún deporte, según la reciente Encuesta del CIS. Pero lo positivo es que ese 48% que sí lo hace ha crecido un 8% desde 2010, aunque todavía estamos por debajo de la media UE (hacen deporte el 55% de los europeos), de Alemania (lo hacen el 68%) y Francia (55%), siendo sólo más sedentarios Grecia (sólo 32% hacen deporte), Polonia (35%), Bulgaria (39%) y Hungría (41%), según el último Eurobarómetro sobre deporte (2022). Lo más llamativo en el caso de España es que de ese 48% que hacen deporte, la mayoría eligen caminar (el 18,1%) y hacer gimnasia en un centro deportivo (15,6%), por delante del ciclismo (15,1%), correr (13,8%), la natación (13,4%) o el montañismo (12,1%), según el CIS. Y cuando se les pregunta a los deportistas dónde hacen deporte, la primera opción es hacerlo en un gimnasio o centro deportivo (39,7%), por delante de hacer deporte en el campo (31,9%), en instalaciones municipales (27,3%), en la calle (25,8%) o en la propia casa (donde hacen deporte el 10,5% de encuestados).
Esta recuperación del negocio de los gimnasios ha continuado
en 2023, donde ya tenemos datos de España, según
anticipa la consultora Deloitte: el sector facturó 2.331 millones
(+11%), rozando la facturación de antes de la pandemia (2.353 millones en 2019)
y el número de abonados creció un +20%, hasta los 5.540.000 usuarios,
una cifra similar a la de 2019. Y además, los 4.250 gimnasios abiertos a
finales de 2023, según
DBK, han aumentado su facturación por abonado, ya que han subido las
tarifas, pasando de 36 a 38 euros de media en 2022 a una media de 38 a 40
euros por abonado en 2023.
El motor de este “tirón” de los gimnasios son los
jóvenes y en especial la llamada “generación Z” (los nacidos en
torno al año 2.000, con una edad de 20 a 28 años), que ya suponen casi el 30%
de los abonados totales (y creciendo). El fenómeno de ir al gimnasio se ha
popularizado entre los más jóvenes en las redes sociales, como una
forma de “ocio compartido”, como una actividad en grupo, algo similar a
lo que antes fueron las boleras o los billares. De hecho, el reciente informe del
CIS revela que el 52,6% de los que hacen deporte suelen luego
compartir otras actividades sociales (comer, beber, divertirse...) con
las personas que lo realizan. Así que los gimnasios se han convertido en una
moda donde los jóvenes: cuidan su cuerpo y de paso se relacionan y
socializan. Y también hay otro grupo de clientes que crece, los
jubilados, que quieren mantenerse en forma y cuidar su salud.
Un dato que desconocen la mayoría de abonados a los
gimnasios es que son empresas controladas en su mayoría por Fondos de
inversión extranjeros y franquicias internacionales, que buscan el
flujo de caja que generan cada mes y aprovechar el “boom” del hacer deporte. De
hecho, 15 de las grandes cadenas de gimnasios que operan en España
cuentan en su accionariado con Fondos
de capital riesgo. Y otra característica del sector es la tendencia
a la concentración, a que los grandes compren locales y gimnasios más
pequeños. Así, las 5 mayores empresas del sector controlan el 26,4% del negocio
total y las 10 grandes controlan ya el 42,1% del mercado, según el Observatorio
sectorial DBK de Informa.
El ranking de los gimnasios en España lo
lidera, por número de centros, la empresa Basic-Fit, propiedad de
un empresario holandés, varios Fondos de inversión USA y Norges Bank, que tiene
186 centros y más de 400.000 socios, tras comprar
a finales de 2023 (por 110 millones de euros) los 42 centros de McFit
(propiedad del grupo alemán RSG Group) y los 5 gimnasios “premium” de Holmes
Place. Así ha desplazado al 2º lugar del ranking por centros a Brooklyn
Boxing, una cadena de boxeo sin contacto que cuenta con 175 centros en
España y 60.000 abonados. La tercera marca es VivaGym, propiedad de
Bridges Found Management (51%), con 104 centros y 302.000 socios. La 4ª mayor
franquicia es AltaFit, propiedad del fondo español MCH, con 82 centros
en España y 140.000 abonados. La 5ª es Forus, propiedad de JP Morgan
(60%), Ben Oldman (8%) e Irmasol (2%), especializada en gestionar centros
deportivos, 49 en España. Le sigue Supera, controlada por Portobello
Capital (57,5%), con más de 30 centros y casi 100.000 abonados. En 7º lugar del
ranking está la compañía francesa Fitness Park, que gestiona 25
gimnasios, con 91.000 socios. Le siguen Metropolitan, propiedad del
dueño de los Hoteles Hesperia, con 20 centros y 82.000 socios, y GoFit, propiedad
de Torreal (Abelló) y la Mutua, con 20 grandes centros y 230.000 socios.
El ranking por facturación de los gimnasios es
diferente, porque depende del modelo de negocio de cada uno, que varía entre
los gimnasios “low cost” (con bajas cuotas, entre 22 y 30 euros mensuales) y
los gimnasios con mayores cuotas y más servicios. En 2023, según
los datos de CMD Sport, lo encabeza Forus (líder en la gestión de
instalaciones deportivas), con un facturación de 80 millones de euros, seguida
de GoFit (líder en gimnasios “low cost”, con 77 millones), Metropolitan
(líder del sector “premium”, con 70 millones facturados), Basic-Fit
(59,6 millones), VivaGym (57,5 millones), Supera (49,1 millones),
Fitness Park (42 millones, el que más creció en facturación en 2023), Brooklyn
Boxing (40 millones), DreamFit (37,3 millones), Beone (34 millones), Serveo
(33), Viding (31) y EuroFitness (28,4).
Para este año 2024, el sector de los gimnasios es optimista
y esperan seguir creciendo, tras haber superado en 2022 y 2023 el bache
de la pandemia. El 87% de las empresas espera seguir creciendo, en centros y
abonados, según la consultora BDO, gracias a que aumente el número de usuarios
y a que se gastan más, contratando servicios más caros. Y además, se espera en
2024 una mayor concentración del sector, con más operaciones de compraventa
de cadenas, como la que protagonizaron en 2023 Basic-Fit y McFit. Además, es
inminente el desembarco en España de más franquicias de “fitness”, no sólo
europeas como hasta ahora: en 2024 podría instalarse en España la estadounidense
Planet Fitness, la mayor cadena de gimnasios “low cost” del mundo, que
quiere abrir 300 centros en Europa.
La consultora
Deloitte augura un nuevo crecimiento del negocio de los gimnasios en
2024, aunque más moderado que en 2022 y 2023. Y cree que el “boom” se
centrará en los gimnasios “low cost”, que son “la puerta de
entrada” para los nuevos abonados, aunque también se consolidará la
especialización de los centros, donde los usuarios elegirán según la
oferta y el asesoramiento, estando dispuestos a pagar más. Eso sí, el sector debe
resolver el problema actual de la
excesiva rotación de los clientes: en 2023, entre el 60 y el
70% se dieron de baja tras unos meses de abono, cuando el porcentaje de
rotación debía estar entre el 40 y el 45%. Por eso, todas las empresas buscan mejorar
la fidelización del cliente, que no se canse y se vaya.
Otra cuestión que preocupa al sector de los gimnasios es la
rebaja del IVA de los recibos, que es el 21% desde 2012, cuando el
Gobierno Rajoy lo subió del 8 al 21%. El
sector pide rebajarlo al 10%, petición que cuenta con el apoyo
del PP. Y también presionan a los
gobiernos autonómicos para que permitan a los clientes deducirse en la
declaración del IRPF parte del gasto del gimnasio, como una forma de
contribuir a la salud y a reducir el gasto sanitario. De momento, esa deducción
sólo existe en
la Rioja y Comunidad Valenciana, aunque otras autonomías (como Madrid) estudian
hacerlo en el futuro. Otra vía de crecimiento del negocio sería alcanzar acuerdos
con grandes empresas, como en otros paises, para que ofrecieran a sus
empleados bonos (gratis o bonificados) para ir al gimnasio, como parte de
una política de mejora de la salud física y mental de los trabajadores.
En resumen, hacer deporte y acudir a un gimnasio
se ha convertido en una prioridad de muchos españoles, sobre
todo jóvenes, relanzando un negocio que despierta el apetito de los
inversores internacionales. Puede parecer una moda, pero el deporte y el
culto al cuerpo parecen una prioridad de gasto para muchos, al igual que el
viajar. Y por eso crecen los gimnasios y las personas que van al gimnasio,
la mayoría con amigos o compañeros, aprovechando el deporte para socializar y
relacionarse. Sobre todo los jóvenes, que tienen
tantos motivos de frustración y que es mejor que la descarguen en el
gimnasio. Y además, todo el mundo sabe que el deporte ayuda a mejorar la salud
y el ánimo. Otra cosa es que para practicarlo no se promuevan más centros
deportivos públicos (municipales), con bajas tarifas y más servicios, y
se deje en manos de los inversores privados, como un negocio más. Pero sea como
sea, bienvenidos sean los gimnasios y su popularización.
España es un país bastante sedentario, donde el 52% de las personas no hace ningún deporte, según la reciente Encuesta del CIS. Pero lo positivo es que ese 48% que sí lo hace ha crecido un 8% desde 2010, aunque todavía estamos por debajo de la media UE (hacen deporte el 55% de los europeos), de Alemania (lo hacen el 68%) y Francia (55%), siendo sólo más sedentarios Grecia (sólo 32% hacen deporte), Polonia (35%), Bulgaria (39%) y Hungría (41%), según el último Eurobarómetro sobre deporte (2022). Lo más llamativo en el caso de España es que de ese 48% que hacen deporte, la mayoría eligen caminar (el 18,1%) y hacer gimnasia en un centro deportivo (15,6%), por delante del ciclismo (15,1%), correr (13,8%), la natación (13,4%) o el montañismo (12,1%), según el CIS. Y cuando se les pregunta a los deportistas dónde hacen deporte, la primera opción es hacerlo en un gimnasio o centro deportivo (39,7%), por delante de hacer deporte en el campo (31,9%), en instalaciones municipales (27,3%), en la calle (25,8%) o en la propia casa (donde hacen deporte el 10,5% de encuestados).
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