Mostrando entradas con la etiqueta salarios mujeres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta salarios mujeres. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de noviembre de 2017

Bajan los sueldos y Europa pide que suban


Es muy fuerte: la economía y los beneficios empresariales llevan 4 años subiendo pero los sueldos bajaron en 2016, por primera vez en 10 años. Y ahora, los españoles ganan 94 euros al mes más que en 2008 (+0,4%), un aumento ridículo que se ha comido la inflación (+11.7%). Para compararnos con Europa, sepamos que un español tarda 19 meses en ganar lo que un alemán en un año. O sea, tenemos unos sueldos de pena: el 30% de los trabajadores son mileuristas y el 70% ganan menos de 1.557 euros netos al mes. Y no solo es injusto que los sueldos no se beneficien de la recuperación, es que además pueden ponerla en peligro, porque no se reanima el consumo y hacen peligrar las pensiones. Por ello, la Comisión Europea y el BCE acaban de pedir que los sueldos suban en Europa. Mientras, los salarios perderán poder adquisitivo en España, en 2017 y 2018. Y así se frena el crecimiento y el empleo.


enrique ortega

El INE acaba de dar la alerta: el salario medio de los españoles bajó en 2016, por primera vez en los últimos 10 años: el sueldo bruto fue de 1.878,1 euros al mes, un 0,8% menos que en 2015, según el Decil de Salarios de la EPA 2017. Ese es el sueldo bruto y si descontamos cotizaciones y otros conceptos, quedaría en 1.596 euros netos en 12 pagas (o 1.368 euros netos en 14 pagas). Un sueldo muy bajo. Y esa es la media. Quiere decir que hay trabajadores que ganan menos. Concretamente, pueden hacerse tres bloques de sueldos entre los 15.282.000 asalariados españoles, según el INE. Un 30% (4,5 millones) son mileuristas: ganan menos de 1.229 euros brutos al mes (1.045 netos en 12 pagas o 895 euros netos en 14 pagas). Otro 40% de trabajadores (6,11 millones) están regular pagados: ganan entre 1.229,3 y 2.137 euros brutos al mes (entre 1.045 y 1.816 euros en 14 pagas y entre 895 y 1.557 euros en 14 pagas). Y sólo hay un 30% de asalariados (4,5 millones) relativamente bien pagados: ganan más de 2.137 euros brutos mensuales (más de 1.816 euros netos en 14 pagas o más de 1.557 euros netos en 12 pagas).

Como puede verse, los sueldos son bajos en España y apenas han subido en los últimos años. De hecho, el sueldo medio bruto anual ha pasado de 21.638 euros en 2008 a 22.771 euros en 2016, según la Encuesta de coste laboral del INE. Son 1.133 euros al año, 94 euros más al mes (+0,4%), un aumento mínimo que se ha comido con creces la inflación (+11,7% de inflación media en esos 8 años). Y ese ha sido el aumento medio de los que trabajan. Porque un joven que entra ahora a trabajar, recibe un sueldo que es un 12% inferior al que se cobraba en 2008, según FUNCAS. Y esta devaluación de los nuevos sueldos, causada por el alto paro y la reforma laboral de 2012, ha tirado de todos los sueldos a la baja.

Además de bajos, los sueldos en España son muy desiguales, según el Decil de Salarios del INE 2017. Primero, por sexos: las mujeres ganan un 20% menos que los hombres (1.661 euros brutos frente a 2.075), debido a que tienen empleos más precarios (más contratos temporales y a tiempo parcial) y en sectores peor pagados (servicio doméstico, comercio, administrativas y hostelería). Segundo, por edad: un 71,2% de los jóvenes menores de 25 años son mileuristas (ganan menos de 1.229 euros brutos) y cobran 7,7 euros la hora, la mitad de lo que cobran los mayores de 55 años (14 euros la hora). Tercero, por la formación: el 90% de los que tienen poca formación (la ESO o menos) son mileuristas o tienen sueldos medios (entre 1.229 y 2.137 euros brutos). Cuarto, por tipo de contrato: los trabajadores temporales ganan un 63% menos que los trabajadores con contrato indefinido y los que trabajan a tiempo parcial, unas horas, ganan el 35% de los que trabajan a jornada completa. También juega mucho la antigüedad (los que llevan más de 10 años trabajando ganan casi el doble que los nuevos) y el puesto de trabajo: los directores y gerentes ganan el triple que un camarero.

Con todo, un elemento clave de desigualdad salarial es el sector donde se trabaja, según los datos del INE. Los salarios más bajos se concentran en el servicio doméstico (832 euros brutos al mes, 7007 euros netos), el campo (1.159 euros brutos) y la hostelería (1.172 euros brutos) y los más altos en banca y seguros (3.126 euros brutos de media), eléctricas (3.070), información y comunicaciones (2.655) y educación (2.378 euros brutos). También cuenta mucho el tamaño de la empresa: el salario medio bruto en las pymes de menos de 10 empleados (1.363 euros mensuales) es la mitad que en una gran empresa (2.640 euros de sueldo medio bruto). Y ganan más, en general, los que trabajan para la Administración pública (2.623 euros brutos) que los que trabajan en una empresa privada (1.694 euros, un tercio menos), ganando más los funcionarios de las autonomías y menos los de los Ayuntamientos. Por último, hay mucha diferencia de sueldos por autonomías: donde más se gana es en el País Vasco (2.235 euros de sueldo medio bruto, un 19% más que los 1.878 euros de la media española), Madrid (2.165,8 euros brutos), Navarra (2.085), Asturias (1.957 euros) y Cataluña (1.952 euros). Y donde menos en Extremadura (1.613 euros brutos, un 14% menos que la media española), Murcia (1.628 euros), Canarias (1.631 euros) y Andalucía (1.686 euros).

Tras esta radiografía de los sueldos españoles, comparémoslos con los europeos. Según un estudio de Adecco, el sueldo medio bruto en España (2016) era un 15,4% inferior a la media de los sueldos europeos (1.636 euros frente a 1.934 euros). España se sitúa en la zona intermedia, con 12 paises europeos donde se gana más: en cabeza, Dinamarca, donde se ganan 3.637 euros brutos (más del doble que en España), Luxemburgo (2.986 euros) e Irlanda (2.668), seguidos de Alemania (2.576 euros, un 36,5% más), Reino Unido (2.395 euros brutos), Francia (2.249 euros) o Italia (1.977 euros). Y hay otros 15 paises con sueldos más bajos que España, de los que en 12 ganan menos de 1.000 euros brutos (Grecia, Portugal y 10 paises del Este, con Bulgaria (380 euros brutos de sueldo) y Rumanía (499 euros) a la cola.

La comparación de los sueldos españoles con la Europa rica se resume en este dato: un trabajador español necesita trabajar 19 meses para ganar lo que un alemán en un año. Y en este otro: España es el tercer país europeo con más porcentaje de trabajadores pobres, los que ganan menos del 60% de la renta media del país. Tenemos un 13,1% de trabajadores que pueden considerarse “pobres” aunque tengan un empleo (son 2 millones de asalariados), frente a un 9,5% de media en la UE-28 o en Alemania y Portugal, el 11,5% de Italia, el 8,6% en Reino Unido o el 7,9% en Francia. Y sólo nos ganan en porcentaje de trabajadores pobres Rumanía (el 18,9%) y Grecia (14,1%). Como para presumir de salarios.

España ya tenía antes de la crisis sueldos más bajos que Europa, pero ahora se ha agravado la brecha salarial porque los sueldos han subido menos en España en los últimos años, por el elevado paro y la reforma laboral aprobada por Rajoy en 2012. Así, los salarios en convenio, que habían subido un 12% entre 2007 y 2011, como si no hubiera crisis (y eso provocó una mayor pérdida de empleo) moderaron las subidas después, en 2012 (+1,16%), 2013 (+0,53%), 2014 (+0,57%), 2015 (+0,48%), 2016 (+1,06%) y 2017 (+1,4% hasta octubre). Y como los precios han subido más, los salarios españoles, además de bajos, han perdido poder adquisitivo, más que los europeos: un -8,6% entre 2008 y 2015, según el INE. Y aunque lo ganaron en 2016 (porque cayó la inflación media un -0,2%), volverán a perder poder adquisitivo en 2017 (la inflación media será del 2%) y en 2018 (1,6% de inflación prevista).

Estos datos de los salarios, con mínimas subidas que se come la inflación, contrastan con la recuperación de la economía (crece desde 2014) y sobre todo, con la recuperación de los beneficios empresariales, que crecen desde 2014. Así, las empresas españolas ganan ya un 1,6% más que antes de la crisis, según la Contabilidad nacional del INE (473.032 millones en 2016 frente a 465.182 millones en 2008). Y las grandes empresas del IBEX, que pelean por no subir los sueldos a sus empleados, han ganado un 18% más este año (31.683 millones hasta septiembre), mientras los sueldos de los convenios suben un 1,4%. Y con esto, los salarios han perdido un trozo en el reparto del pastel de la renta nacional (PIB): si en 2008 se llevaban el 51,6%, en 2016 era el 47,6%, mientras los beneficios empresariales mantienen su porción (42,2%) y aumentaba el trozo de renta nacional que se llevan los impuestos (de 8,8% en 2008 al 10,25% actual).

Mientras los trabajadores españoles apenas han visto mejorar sus sueldos, la competitividad de España no ha mejorado, sino que ha empeorado, a pesar del “sacrificio salarial”. Y eso porque hay otras cosas que cuentan a la hora de competir en Europa y en el mundo: los precios (la inflación lleva 15 meses seguidos subiendo más en España que en Europa), la moneda (el euro ha subido frente al dólar y eso encarece los productos españoles fuera de Europa) y otros costes, como la energía (la luz le cuesta a nuestras industrias un 28,3% más que a las alemanas y un 30,3% más que a las francesas, según Industria), el dinero (los créditos a empresas y familias son más caros en España), la distribución (hay demasiados “intermediarios” que suben los precios) y la logística (España compite peor por estar físicamente en un extremo de Europa). Así que de poco vale que los sueldos españoles no suban o incluso bajen (2016) si a las empresas les sube la luz, el dinero o el transporte.

Es hora de que suban más los salarios y dejemos de ser la China de Europa. Primero, por pura justicia, porque no puede ser que suban los beneficios de bancos y empresas pero no los sueldos de quienes trabajan. Pero también por pura economía: si los sueldos se estancan y se los come la inflación, las familias reducen su consumo, crecen poco las ventas, se crece menos y se crea menos empleo. Además, con sueldos bajos, los jóvenes no pueden pensar en independizarse y formar una familia y tener hijos, en un país envejecido donde cae la población. Y así, con menos gente trabajando y mal pagada es difícil asegurar el futuro de las pensiones, que tienen un “agujero” de 18.950 millones de euros.

Por todo ello, muchos expertos han empezado a pedir que suban más los salarios, como acaba de hacer la Comisión Europea: “sería importante para sostener la expansión en Europa”, ha dicho el economista jefe de la Comisión, preocupado porque la recuperación no avanza, por los riesgos económicos (subida del petróleo, el euro y, pronto, los tipos de interés) y políticos (Brexit, Trump, populismos y Cataluña). Y el presidente del BCE, Mario Draghi, ha pedido a los agentes sociales "que den prioridad a las subidas de sueldos" en Europa. Pero no parece que el Gobierno Rajoy ni los empresarios españoles estén por la labor. Por un lado, Hacienda ofrece a los funcionarios una  subida del 5,34% en los próximos 3 años (hasta el 8% con productividad), que los sindicatos consideran insuficiente. Y la patronal no ha sido capaz de llegar a un acuerdo salarial para 2017 y tampoco parece posible lograrlo para 2018, al ofrecer subidas del 1,5 al 2%, que apenas cubrirían la inflación prevista (1,6%). Mientras, UGT pide un 3% de subida salarial para 2018.

Si es verdad que la economía se recupera, tienen que subir más los salarios, sobre todo en los sectores y empresas que han recuperado sus ventas y beneficios, que han salido claramente de la crisis. Hay que buscar un pacto salarial con un calendario de subidas importantes a cuatro años vista. Y en paralelo, Gobierno y oposición deben pactar una mayor subida del salario mínimo, que está en 707 euros, para colocarlo en 1.000 euros de aquí a cuatro años (en Alemania o Francia, el salario mínimo está hoy en 1.480 euros). Sólo así, con sueldos dignos, puede alimentarse el consumo, el crecimiento y el empleo. Claro que para eso hace falta, en paralelo, reducir la precariedad laboral, porque si los salarios españoles son tan bajos es porque un tercio de los contratos son precarios y mal pagados. Sólo con contratos decentes se pueden conseguir sueldos decentes. Empecemos a mejorar ambos. No podemos seguir siendo la China de Europa. Porque tirar los sueldos no basta para competir mejor. Y arruina al país, además de hundir a la mayoría de las familias.   

lunes, 21 de noviembre de 2016

Las mujeres, discriminadas hasta el año 2186


Han leído bien: las mujeres tardarán aún 170 años en igualarse a los hombres, al ritmo que vamos, según el informe del Foro Económico Mundial. La crisis ha frenado la igualdad de sexos en el mundo y la brecha de género está en el 59%, la mayor desde 2008. España ocupa el puesto 29 en el ranking mundial de desigualdad y las mujeres siguen discriminadas: en el acceso al trabajo, los empleos, el paro, la docencia, las instituciones y la política, en las pensiones y las tareas de casa. Y cobran todavía un 23,2% menos que los hombres: trabajan “gratis” desde el 8 de noviembre hasta fin de año. Vean en este blog las 10 grandes discriminaciones a la mujer en España. Ahora, el mundo debería conseguir  que las mujeres sean iguales a los hombres en este siglo, no en el próximo. En España, urge forzar la igualdad salarial y aplicar políticas de choque para que las mujeres consigan más trabajo y mejores puestos en las empresas. No podemos perder la mitad del talento.

enrique ortega

En España, las mujeres son algo más de la mitad de la población: 23.633.362 españolas, un 50,89% del censo al 1 de enero de 2016 (INE). Y en los últimos 8 años, el número de mujeres ha crecido el doble que el de hombres: +555.908 mujeres frente a +213.576 hombres. Sin embargo, a pesar de que son más habitantes, hay menos mujeres trabajando o buscando trabajo (“activas”), porque muchas se quedan en casa, dedicadas a “sus tareas” y a cuidar a los hijos y a los padres (de los cuidadores familiares de ancianos y dependientes, un 40,7% son mujeres y sólo un 8% son hombres; el resto son cuidadores profesionales). Es la 1ª discriminación: sólo hay 10.606.200 mujeres “activas” (trabajando o buscando trabajo) frente a 12.242.100 hombres. La tasa de actividad femenina (personas de más de 16 años que trabajan o buscan trabajo) es del 53,61% en España, frente al 65,26% en los hombres (EPA tercer trimestre 2016). Eso significa que si en España las mujeres fueran “igual de activas” que los hombres, debería haber 2.685.418 mujeres más trabajando o buscando trabajo.

Supongamos que una mujer no se queda en casa y es “activa”, busca empleo. Pues resulta que tiene más difícil encontrarlo que un hombre. 2ª discriminación: la mujer tarda 4 meses más que un hombre en encontrar su primer trabajo, según un informe del CES. Y eso a pesar de que las mujeres, en general, están mejor preparadas (formadas) que los hombres: hay más mujeres universitarias (un 47% de las que trabajan, frente a un 37,3% de los hombres) y menos mujeres con poca formación, sólo con la ESO o sin haberla acabado (el 28% de las mujeres que trabajan y el 38,4% de los hombres), según los datos última EPA.

Una vez conseguido un empleo, son muchas menos las mujeres que trabajan. 3ª discriminación: hay 8.696.800 mujeres trabajando frente a 11.950.200 hombres, según la EPA del tercer trimestre. Son 6 hombres trabajando por cada 4 mujeres. Eso significa que los hombres tienen una tasa de empleo del 66,59% (trabajan 2 de cada 3 hombres que tienen entre 16 y 65 años) mientras la tasa de empleo femenino es sólo del 55,64% (trabajan poco más de la mitad de las mujeres en edad de trabajar). Si hubiera “igualdad”, deberían trabajar 2.176.240 mujeres más en España.

En toda Europa, la tasa de actividad y de empleo de las mujeres es más baja que la de los hombres, pero la situación de la mujer en España es comparativamente peor. Así, la tasa de empleo de la mujer española (ese 55,64%) es la cuarta más baja de Europa, sólo por detrás de Grecia (43,7%), Italia (48,5%), Malta (52,5%) y Croacia (53,3%), según Eurostat. Y está muy alejada de la tasa de empleo femenina de la UE-28 (61,4%) y de la zona euro (60,3%). Y no digamos de Alemania (el 70,4% de las mujeres trabajan) o Reino Unido (68,7%).

Centrémonos ahora en esa mitad de mujeres españolas que trabajan. La mayoría lo hacen en 6 sectores "marginales", que suelen estar mal pagados: empleadas domésticas y de limpieza (14,5%), cuidadoras y servicios personales (10,1%), dependientas de comercio (8,4%), gestión administrativa (6,4%), hostelería (6,1%) y auxiliares administrativas (4,6%). Y 4ª discriminación: las mujeres tienen más contratos precarios que los hombres. Las mujeres tienen más contratos temporales (el 27,22% de todos sus contratos, frente al 26,71% los hombres) y, sobre todo, muchos más contratos a tiempo parcial: un 23,11% de todos sus contratos (1.944.700 mujeres) son por horas o días, frente a un 7,44% en los hombres (752.400 trabajan a tiempo parcial), según la última EPA. Y si hay casi el triple de mujeres que hombres trabajando a tiempo parcial no es porque ellas lo quieran así: más de 1 millón de esas mujeres (el 55%) trabajan por horas porque no han encontrado otra cosa.

Y claro, si las mujeres trabajan en sectores marginales y con contratos precarios, el resultado es que sus sueldos son peores. 5ª discriminación: las mujeres tienen un sueldo que es un 23,2% más bajo que el de los hombres (en Europa, la brecha salarial de las mujeres es del 14,9%). Ganan de media 19.774 euros brutos al año frente a 25.727 euros los hombres, 5.953 euros menos al año según el INE (última Encuesta de salarios 2014). Y si trabajaran las mismas horas, también habría discriminación, porque el salario por hora de las mujeres es un 14% inferior.  Esto significa que las mujeres trabajan “gratis” una media de 54 días al año, por lo que los sindicatos han hecho campañas denunciando que desde el 8 de noviembre hasta fin de año las mujeres trabajan “gratis”. Y además, las mujeres mileuristas (ganan menos de 1.215 euros brutos) duplican a los hombres (41,1% asalariadas frente al 19,8% de hombres asalariados). Y también hay el doble de mujeres que hombres que ganan sólo el salario mínimo (655,20 euros al mes en 14 pagas): 1,5 millones de mujeres frente a 739.000 hombres.

Pero ya no es sólo que las mujeres ganen menos en su trabajo. Es que, además, no suelen ascender a puestos directivos ni llegan a los Consejos de Administración, a pesar de que están más preparadas. 6ª discriminación: el 67% de las empresas españolas no cuenta con ninguna mujer en puestos directivos, según datos de Informa. Y sólo un 18,5% llega a los Consejos de Administración de las grandes empresas del IBEX, frente a un 20/25% en el resto de Europa y al 40% que propone la Comisión Europea. Y lo mismo en casi todos los ámbitos, desde la Universidad (20% de catedráticas y 40% de profesoras) a la Judicatura o la política (39,4% de diputadas y 5 mujeres de 13 ministros).

Y vayamos a las mujeres que no trabajan y están en paro: son 2.191.400 mujeres desempleadas frente a 2.129.400 parados hombres, según la EPA. Y como ya pasaba antes de la crisis, la tasa de paro femenino (% de paradas sobre mujeres activas) es superior a la de los hombres. 7ª discriminación: hay un 20,66% de mujeres en paro frente a un 17,39% de hombres, según la EPA del tercer trimestre. Y aquí, de nuevo, la situación de la mujer española es peor que la de la mujer europea. Por dos razones. Una, porque el paro femenino en España duplica el paro femenino europeo: 10,3% en la UE-28 y 8,7% en la zona euro (3,8% en Alemania y 4,9% en Reino Unido), según Eurostat. Y la segunda, porque en Europa no hay tanta diferencia entre la tasa de paro femenina (8,7%) y la masculina (8,3%).

Otra diferencia con Europa es que las paradas en España llevan más tiempo sin trabajo: aquí, el 57,66% de las paradas llevan más de un año en el desempleo (y el 55,5% de los parados hombres), frente al 49% de las paradas europeas, según Eurostat. Eso hace que a muchas mujeres españolas se les haya acabado el paro (500.000 llevan más de 3 años paradas) y no cobren el desempleo. 8ª discriminación: sólo el 49,18% de los que cobran el paro son mujeres, según datos del SEPE, cuando ellas son el 50,72% de todos los parados. Y además, como ganan y cotizan menos que los hombres, cobran también menos subsidio de paro, un 15% menos de media, según los últimos datos del SEPE.

Y sigamos con la vida de las mujeres. Trabajen en una empresa o estén en paro, les toca atender la casa y a los hijos. 9ª discriminación: las mujeres trabajan más que los hombres en el hogar y atendiendo a sus hijos. En las tareas del hogar, el 91,9% de las mujeres trabajan una media de 4,29 horas al día frente a 2,32 horas de sólo el 74,7% de los hombres, según los datos del INE. Y en cuanto a los hijos, son las mujeres las que piden las bajas por maternidad (en 2016, sólo un 8,96% de padres las han pedido) y las que abandonan incluso el trabajo para cuidar a sus hijos (lo han hecho el 23% de las mujeres trabajadoras frente a sólo un 4,8% de los hombres).

Y avancemos ahora en la vida de las mujeres españolas, hasta el momento en que se jubilan. 10ª discriminación: las mujeres se jubilan más tarde que los hombres y con menos pensión. De media, las mujeres se jubilan a los 64,7 años, casi un año más tarde que los hombres (63,8 años), según los últimos datos del Ministerio de Empleo. Y como lo hacen con sueldos más bajos y menos tiempo cotizado (porque empiezan a trabajar más tarde y muchas interrumpen el tiempo de trabajo para cuidar a sus hijos), el resultado es que las pensiones de jubilación de las mujeres son un 30% más bajas: 937,36 euros de jubilación media las mujeres frente a 1.335,90 euros los hombres, en todos los regímenes (y 1.022 frente a 1.568,98 en el régimen general). Y la pensión media de viudedad es de 639,81 euros mensuales (y un 92,45% la cobran mujeres). Además, si miramos los datos del Ministerio de Empleo, observamos dos discriminaciones más. Una, que las mujeres tienen más pensiones bajas: el 53% de las mujeres reciben una pensión inferior a 655 euros mensuales, frente al 25% de los hombres. Y la otra, que sólo 1 de cada 3 pensiones de jubilación la recibe una mujer: hay 3.619.273 pensiones para hombres y 2.144.711 para mujeres.

Para terminar, las mujeres tienen que vivir con pensiones más bajas durante más años que los hombres, porque son más longevas, viven 5 años más: la esperanza de vida de las mujeres es hoy de 85,41 años mientras en los hombres es de 79,94 años, según el INE. Eso significa que las mujeres han de mantenerse casi 21 años desde que se jubilan y los hombres 16 años. Pero es que dentro de 50 años, la esperanza de vida de las mujeres llegará a los 91,64 años frente a los 88,60 años que vivirán de media los hombres, según las proyecciones del INE. Así que las mujeres ancianas se las tendrán que ingeniar para sobrevivir casi 25 años desde que se jubilen (a los 67 años), frente a 21,6 años los hombres. Y eso, además, con unas ayudas a la Dependencia recortadas e insuficientes, que en un 65% son para mujeres ancianas o dependientes.

Hemos seguido el rastro a las 10 principales discriminaciones de la mujer en España, con datos oficiales donde se ve que “ser mujer en España es un mal negocio”. Claro que la discriminación de la mujer se da en todo el mundo y también en Europa, donde hay menos mujeres activas que hombres (51,30% frente a 64,40%), menos empleadas (61,4% frente a 71,8%) y más paradas (8,7% frente a 8,3%), con menos sueldo (un 14,9% menos) y menos promoción en las empresas. Y en todo el mundo, con la crisis, la mujer ha perdido terreno frente al hombre, captando menos empleos nuevos, con peores salarios y más precariedad. Y también se ha dado marcha atrás, desde 2008, en educación, salud y poder político, según el Informe global de la Brecha de Género 2016, elaborado por el Foro Económico Mundial. De hecho, sitúa la brecha de desigualdad (económica, educativa, sanitaria y política) en el 59%, la tasa más alta desde 2008. Y este informe coloca a España en el puesto 29 en el ranking mundial de desigualdad por género entre 144 paises, por detrás de 14 paises europeos (Islandia, Finlandia, Noruega y Suecia, los 4 más igualitarios del mundo, Irlanda, Eslovenia, Suiza, Alemania, Holanda, Francia, Dinamarca, Reino Unido, Estonia y Bélgica).

El informe sobre la brecha de género del Foro Económico Mundial señala su preocupación por el futuro, no sólo porque los avances en la igualdad son muy lentos sino porque la desigualdad se puede agravar por los avances tecnológicos, que van a recortar 5 millones de empleos en todo el mundo para 2020, según la OCDE, por la “cuarta revolución industrial”. De ahí que proponen tomar medidas más decididas contra la discriminación de género en todo el mundo, porque al ritmo actual, la igualdad de sexos no llegará hasta el año 2186, dentro de 170 años, según este informe del Foro Económico Mundial.

La perspectiva es aterradora para las mujeres, que llevan un siglo peleando activamente por sus derechos económicos, sociales y políticos. Por eso, urge tomar medidas efectivas en pro de la igualdad, a nivel mundial (como se ha hecho en la lucha contra el Cambio Climático) y en España. Los sindicatos piden ya al nuevo Gobierno que se pacte y apruebe una Ley de igualdad salarial, para que las mujeres ganen lo mismo que los hombres. Y también plantean que hay que llevar los Planes de igualdad a la mayoría de las empresas: la Ley de igualdad de 2007 (Zapatero) obliga a aprobar estos planes a las empresas de más de 250 trabajadores, pero quedan fuera más de 3 millones de empresas, donde trabajan el 99% de las mujeres. En estas empresas habría que pactar Planes para mejorar la situación laboral de las mujeres, desde las políticas de selección de personal a la promoción interna, sin olvidar temas como salarios, horarios, bajas y conciliación.

Pero no basta con buscar la igualdad laboral en las empresas. El Gobierno debe ayudar, con medidas como la promoción de guarderías, que en España son insuficientes y caras. De hecho, nuestro país dedica sólo el 0,6% del PIB al gasto público en guarderías, la mitad que Francia (1,2% PIB) o Reino Unido (1,1%). Y hay que buscar recursos para que los hombres se puedan tomar un permiso de paternidad de 4 semanas (como preveía la Ley de igualdad para 2011). Y en paralelo, hay que legislar para que haya unos horarios más racionales, que permitan dejar de trabajar antes de las 6 de la tarde. Y también, imponer cuotas obligatorias para promover a la mujer en los Consejos de las empresas y en muchos puestos institucionales. Está claro que “imponer cuotas” es discutible, pero resulta evidente que es una forma efectiva de avanzar: Italia aprobó cuotas en 2011 y las mujeres en Consejos de empresas han pasado del 6% a casi el 30% en sólo cinco años. Además, urge  que el Gobierno apruebe un Plan de choque contra el paro, donde una de sus prioridades sea recolocar a las mujeres, sobre todo a las que llevan más años sin trabajar.
Estas medidas y otras propuestas por la OIT han de pactarse, tras un gran debate sobre uno de los grandes problemas pendientes, del que se habla mucho y se avanza poco. No podemos esperar otros 170 años para resolverlo. Perdemos el talento de la mitad de la población y eso, además de injusto, es un gran despilfarro para el país. Hay que afrontar de verdad, con medidas eficaces, esta gran asignatura pendiente: la igualdad entre sexos. Para que nuestras tataranietas, al menos, vivan igual que los hombres. No es mucho pedir.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Empresas buscan mujeres... para el Consejo


Las empresas apenas contratan hombres y menos mujeres, pero en los próximos años tendrán que buscar directivas para que representen el 40% de su Consejo de Administración, al menos las que coticen en Bolsa y tengan más de 250 trabajadores. Es una medida que avanza en Europa, aunque Merkel y nueve países no quieren que sea una Directiva, sino que lo decida libremente cada país. Es un avance sobre el 15% de mujeres Consejeras que hay en las grandes empresas del IBEX, pero no deja de ser un espejismo sobre la igualdad de la mujer, cada vez más discriminada en Europa y sobre todo en España: menos trabajo, menos salario, menos seguro de paro y menos pensiones que los hombres. Con la crisis, no se ha avanzado apenas en Planes de igualdad, que aplican menos del 10% de grandes empresas. Ser mujer es un mal negocio, con o sin cuotas en los Consejos.
enrique ortega

La lucha por la igualdad de la mujer acaba de dar otro paso, con la aprobación en noviembre por el Parlamento Europeo (459 votos a favor, 148 en contra y 81 abstenciones) de la propuesta de la Comisión Europea para que las mujeres sean al menos un 40% de los Consejos de administración de las empresas europeas que cotizan en Bolsa (una minoría) para 2020 (y para 2018 en las empresas públicas). Ahora queda lo más difícil: que lo aprueben los jefes de Estado de los 28, para que sea una Directiva, aunque no se contemplan sanciones. Y costará, porque tanto Ángela Merkel como 9 países (Gran Bretaña, Holanda, Malta y 6 países del Este) están en contra de que se apruebe una norma europea y defienden que sea algo que se autorregule, sin imponerlo a las empresas, a nivel de cada país.

El debate vuelve a ser que la igualdad no puede imponerse por una Directiva, pero la historia demuestra que sin leyes no hay igualdad. De hecho, la UE tiene Directivas sobre igualdad de género desde 1975 y apenas se ha avanzado: las empresas europeas sólo tienen hoy un 17,6% de mujeres en sus Consejos. Y la discriminación de la mujer se ha agravado con la crisis. Basten dos datos. El 59% de las mujeres europeas en edad de trabajar tienen empleo frente al 73% los hombres. Y las que trabajan, ganan un 17,1% menos que los hombres. Problemas  que no abordan ni la Comisión ni los Gobiernos europeos, enzarzados en la batalla de las cuotas, más mediática pero más marginal para la mayoría de mujeres del continente.

En España, la Ley de Igualdad de 2007 y el Código de Buenas Prácticas para empresas cotizadas (2006) impulsaron la entrada de mujeres en los Consejos de las empresas del IBEX, pasando de ser 17 en 2005 (3,3%) a 44 en 2008 (6%), 53 en 2010 (10,64%),68 en 2012 y 73 actualmente, un 14,86% de mujeres en los Consejos, muy lejos del 40% propuesto para 2020, que sólo cumplen hoy dos empresas: Realia y Jazztel, aunque hay otras tres empresas cotizadas cerca (Red Eléctrica 36%, Prosegur 33% y Acciona 31%). Pero todavía hay 4 empresas del IBEX sin una sola mujer en el Consejo: Endesa, Gas Natural, Sacyr y Técnicas Reunidas. Si ampliamos el foco a los Consejos de todas las empresas que cotizan en Bolsa (123), el porcentaje baja: sólo un 10,5% de las consejeras son mujeres. Y si miramos a las empresas (3.084) con más de 250 trabajadores, sólo un 37% tiene al menos una mujer en su Consejo de administración: dos tercios las dirigen sólo hombres.

Muchos expertos aseguran que si hay pocas mujeres en los Consejos es porque hay pocas directivas de las que tirar, poca “cantera”. Y es cierto: en las 35 empresas del IBEX sólo hay 39 mujeres directivas frente a 463 hombres, un 8,41% (una de 23 altos directivos en el Santander, cero en Telefónica, por ejemplo). Y si analizamos todas las empresas cotizadas, sólo hay un 11% de mujeres en la alta dirección (y un 22% de mandos intermedios), aunque  las mujeres son el 37% de las plantillas. Ampliando el foco a todas las empresas con más de 100 empleados, sólo hay un 21% de mujeres directivas, menos que la media europea (25%) y mundial (24%), liderada por los países emergentes: en China hay un 51% de directivas y en el sudeste asiático un 32%.

Como puede verse, queda mucho camino en España para conseguir esa cuota del 40% entre las mujeres directivas. Pero este debate no puede ocultar la realidad más dura de las mujeres de a pie, discriminadas desde que estudian hasta que se jubilan. De entrada, tienen más difícil trabajar: si hay 15.006.400 mujeres en edad de trabajar (16-64 años), casi igual que hombres (15.044.500), sólo trabajan 7.654.000 (septiembre 2013), un millón y medio menos que hombres (9.169.200). Y las que trabajan, tardan cuatro meses más en conseguir un empleo, según el CES, a pesar de que están más preparadas (51% de los titulados y el 60% de los nuevos licenciados).

Trabajan menos, tienen un menor abanico de empleos (la mitad se concentran en 6 trabajos: empleadas domésticas y limpiadoras, cuidadoras, administrativas, hostelería y administrativas) y peores contratos: muchos temporales (26,1% frente al 23,9% los hombres) y a tiempo parcial (8 de cada 10 contratos). Con empleos poco cualificados, contratos más precarios y menos jornada y antigüedad (por atender a hijos y padres), las mujeres ganan un 23% menos que los hombres, según el INE. Su sueldo medio es 19.767 euros (2011), frente a 25.667 los hombres, 5.900 € menos al año. Y hay más mujeres mileuristas, porque muchas tienen contratos temporales (ganan 31,8% menos) y a tiempo parcial (reciben la mitad de salario).

Las mujeres sufren también más el paro: un 26,55% están sin trabajo frente al 25,98% los hombres, según la última EPA. Y hay más paradas registradas en el SEPE: 2.479.700 mujeres frente a 2.329.208 hombres (noviembre 2013).Como paradas, sufren dos discriminaciones más. Una, que hay menos mujeres cobrando algún tipo de desempleo: sólo el 47,20% de las paradas registradas, frente a un 60,71% de parados que cobran algo. Y además, cobran un 15% menos de paro que los hombres (753€ frente a 889€, de media).

Y llegamos a la jubilación. Las mujeres se jubilan más tarde (a los 62,4 años, frente a los 61,8 años los hombres), con menos años cotizados (58% menos) por  peores sueldos. Resultado: las pensiones de las mujeres (4.667.049 pensionistas) son un 38% inferiores a las de los hombres. De media, 660,64€ al mes (octubre 2013) frente a 1.064,48 los hombres. En las pensiones de jubilación, la diferencia es mayor (-39,3%): de 694.16€ a 1.148,62€. Y 1 de cada 5 mujeres pensionistas cobran menos de 400 euros al mes, mientras entre los hombres es 1 de cada 15. Y con estas menores pensiones, las mujeres han de sobrevivir más años, hasta los 85 de media (los hombres, hasta los 78 años).

Son datos que demuestran que ser mujer es un mal negocio en España, con o sin cuotas. Hace falta un gran cambio social para poner a la mujer en el sitio que le corresponde: ser igual que el hombre, de arriba a abajo de la empresa y en la sociedad. Las cuotas y la legislación a favor de la igualdad pueden ayudar, pero hace falta un Plan integral de igualdad de género, que tome medidas a favor de la mujer en muchos ámbitos: educación y formación (exceso de mujeres en carreras humanísticas y escasez en carreras técnicas), selección de personal, políticas retributivas y convenios, planes de promoción en las empresas, horarios y conciliación laboral, política de guarderías y atención a la Dependencia. Y, sobre todo, hay que promover los planes de igualdad en las empresas, que tienen menos del 10% de las grandes, aunque son obligatorios desde 2007 para las de más de 250 trabajadores.

Las mujeres son el 51% del país y el 37% de los trabajadores, pero pintan poco en las empresas y en la sociedad, mientras trabajan más en casa (dedican 4,3 horas a las tareas domésticas frente a 2,3 horas los hombres, según el INE). Su capacidad y sus valores están infravalorados, lo que es injusto y además antieconómico. Al ritmo actual, hará falta medio siglo para lograr la igualdad. Es una barbaridad: se perderían dos generaciones, nuestras hijas y nietas. Hay que avanzar más rápido. Ayudémoslas.