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jueves, 3 de diciembre de 2015

Los recortes, ausentes de la campaña electoral


Mañana empieza la campaña electoral, centrada en Cataluña y el terrorismo yihadista más que en el paro y la economía, lo que más preocupa a los españoles. Pero da igual lo que votemos, porque la primera tarea del futuro Gobierno será hacer más recortes. Lo ha reiterado la Comisión Europea: el nuevo Gobierno deberá “tomar las medidas necesarias” para cumplir con el déficit. Da igual lo que prometan los partidos y lo que votemos: Bruselas nos impondrá más recortes, 13.000 millones, que saldrán de hundir más la sanidad, educación, Dependencia e inversiones públicas, frenando la recuperación y el empleo. Por eso, la clave de estas elecciones es que los partidos digan si harán o no estos recortes, no que nos engañen prometiendo bajar impuestos. Porque sólo pueden evitar hacer más recortes recaudando más, haciendo pagar más a los que pagan poco (grandes empresas, multinacionales y ricos) para no tener que recortar más y poder así reanimar la economía y el empleo. Que nos lo aclaren estos días para no votar en vano.
 

enrique ortega


La principal preocupación de los españoles es el paro y el empleo, como reiteran en todas las encuestas del CIS. Así que crear más empleo debería ser “el gran tema electoral”, no Cataluña y el terrorismo yihadista, por muy preocupantes que sean. Y no basta con la promesa de crear 2 millones de empleos, como Rajoy. Habría que hacer “un esfuerzo extra”, para crecer más y crear más empleo del que se crea ahora, porque España tiene el doble de paro que Europa (21,18% frente a 10,8%) y porque necesitamos crear 6 millones de empleos para dar trabajo a los parados actuales (4.850.800), los “desanimados” (mujeres y jóvenes que no buscan trabajo) y los jóvenes que terminen sus estudios. Y al ritmo actual, si no se hace nada especial, harían falta 15 años para bajar el paro al 8% en que estaba antes de la crisis. No se puede esperar tanto: el futuro Gobierno debería proponer un gran Pacto social para crear más empleo, con más inversiones públicas, más salarios y más consumo, incentivos a la contratación, más formación a los parados y reorganización de las oficinas de empleo.

El otro gran tema preocupante son las pensiones, su futuro. Las cuentas no salen: la Seguridad Social cerrará el año con su quinto déficit consecutivo: 2011 (-1.000 millones), 2012 (-10.131), 2013 (-11.861), 2014 (-11.202) y 2015 (entre -11.000 y -15.000 millones). Y el Gobierno Rajoy, para pagar las extras a los pensionistas, se ha “comido” ya la mitad de la "hucha de las pensiones" (32.594 millones de 66.815), que se agotará en 2018. El problema no son tanto los gastos en pensiones (crecen menos que en toda la historia, por los recortes que hicieron Zapatero y Rajoy), sino los ingresos por cotizaciones, que apenas aumentan, porque los nuevos trabajadores cotizan por menos horas y sueldos muy bajos. Algo  hay que hacer con las pensiones. Recortarlas no, porque la mayoría son muy bajas: dos tercios de los pensionistas cobran menos de 800 euros al mes. La alternativa es ingresar más, pagar una parte de las pensiones con los Presupuestos, como ha propuesto el Tribunal de Cuentas. Podrían pagarse con impuestos las pensiones de viudedad (20.776 millones) y orfandad (1.762 millones). Y si no llega, subir  un 1%  las cotizaciones de empresas y trabajadores (8.000 millones más de ingresos), que son más bajas que en Europa. No es bueno para el empleo, pero peor es que quiebre el sistema de pensiones o que los trabajadores se tengan que pagar un Plan de pensiones privado.

El tercer gran problema, tras el paro y las pensiones, es recuperar el Estado del Bienestar (la sanidad, la educación y las ayudas a la Dependencia), tras los drásticos recortes hechos por el Gobierno Rajoy y las autonomías. La sanidad pública ha perdido 10.000 millones estos años, junto a 5.000 médicos y enfermeras, lo que ha deteriorado muy seriamente la atención, con un aumento de las listas de espera (de 379.194 para operarse en 2009 a 511.923 a finales de 2014), en beneficio de la sanidad privada (11,4 millones de españoles tienen un seguro médico privado). Urge recomponer la financiación de la sanidad pública, su personal y sus medios, lo que obliga a un cambio pactado en el sistema de financiación de las autonomías, homogeneizando la atención sanitaria, que es muy diferente según la ciudad donde uno enferme.

La educación no universitaria ha perdido 7.300 millones entre 2010 y 2014, con 24.800 profesores menos, un recorte de becas y ayudas y un deterioro de la enseñanza, con menos esfuerzo para los alumnos que se quedan atrás. En la Universidad, que ha perdido otros 8.000 millones y 13.200 empleos, los alumnos han afrontado un fuerte aumento de tasas (45% de subida media, que ha llegado a un +128% en Cataluña, 117% en Madrid, +93,9% en Valencia o +78% en Castilla y León), que convierten a la Universidad española en la cuarta más cara de Europa, con un coste medio de 1.257 euros por curso mientras en Alemania pagan 200 euros y en Francia 185 euros. Como además han bajado las becas, 70.000 universitarios han dejado las aulas desde 2012, según los rectores.

En la Dependencia, las ayudas a ancianos y discapacitados, el recorte ha sido de 2.236 millones entre 2012 y 2014 (un tercio del Presupuesto), lo que ha estancado los beneficiarios (779.373 en octubre), provocando que casi 400.000 dependientes estén a la espera de recibir la ayuda, con riesgo de que se mueran antes (100.000 dependientes se han muerto esta Legislatura antes de recibir la ayuda que tenían reconocida). Estas ayudas están reconocidas por Ley desde 2007, pero no hay financiación suficiente y las autonomías lo “capean” con recortes y retrasos, un problema que se agravará porque somos el 2º país con más viejos del mundo y en 2050 habrá 7 millones de dependientes en España.

Sigamos con la lista de problemas a resolver. El cuarto sería ayudar a los que se han quedado tirados con esta crisis: parados, trabajadores precarios y pobres. Empezando por los parados, que tienen dos graves problemas: uno, inmediato, que más de la mitad  de los parados EPA no cobran nada. Son 2.586.585 parados sin subsidio, el 53,32% de los parados estimados. Y el otro, que más de la mitad de los parados  (60,6%), casi 3 millones, llevan más de un año sin trabajar (de ellos, 2,1 millones más de 2 años y 1,5 millones más de 3 años), con lo que cada vez tienen menos posibilidades de colocarse. Y menos si tenemos en cuenta que más de la mitad de todos los parados (el 54.7%) tiene una escasa formación (hasta la ESO o incluso menos), según el INE. Así que urge darles algún ingreso a cambio de mejorar su formación para sacarles del pozo del paro de larga duración.

Un tercio de los trabajadores tienen un problema serio: su contrato es precario (temporal o por horas o las dos cosas) y su sueldo muy bajo, con lo que apenas consiguen llegar a fin de mes. De hecho, el 30% de los asalariados (4.269.840 trabajadores) son mileuristas, ingresan 1.221 euros brutos al mes (menos de 1.000 netos), según los datos de Hacienda. Y el 70% de todos los trabajadores  (casi 10 millones) gana menos de 1.700 euros netos al mes, lo que retrae su consumo (y el crecimiento de la economía). Y más de 1 de cada 5 trabajadores  españoles (3,3 millones, el 22,2%) son pobres, según la OIT: ganan menos del 60% de la renta media de los españoles. La mayoría, mujeres y jóvenes con contratos precarios. Urge una contrarreforma laboral que mejore la calidad de los contratos, evitando que en España haya dos clases de trabajadores, los fijos con antigüedad y los precarios vulnerables.

Precisamente, mujeres y jóvenes son dos colectivos que exigirían propuestas de apoyo en cualquier campaña electoral. Las mujeres sufren una desigualdad económica que urge corregir: trabajan menos (sólo el 50,3%, frente al 58,8% en la UE, el 69% en Alemania, el 60% en Francia o el 72,5% en Suecia), tienen más paro (22,69% frente al 19,9% de los hombres), tienen empleos más precarios (el 75% de los trabajos a tiempo parcial los ocupan mujeres) y ganan un 24% menos de media que los hombres. De hecho, el 40% de las mujeres no llegan a mileuristas (1.221 euros brutos), según Hacienda. Otros que están sufriendo especialmente la crisis son los jóvenes: casi la mitad está en paro (46,6% entre los menores de 25 años), dos tercios no cobran el paro y casi la mitad carece de formación, les cuesta años colocarse (6 años para ser fijos), el 71% tienen un contrato temporal sin quererlo, las empresas no les forman y les pagan 890 euros de media (cuando les pagan: sólo el 42% de los becarios cobran), según los últimos datos de la OCDE, lo que obliga al 78% a vivir con sus padres (en Francia sólo el 16% y el Alemania el 21%) . Y no olvidemos un tercer colectivo de españoles con problemas: los mayores de 45 años. Son más de un tercio de todos los parados (1.708.900 en octubre) y las tres cuartas partes llevan ya más de 1 año sin trabajar, con lo que tienen difícil colocarse, por su edad y por su poca formación. Y muchos no cobran el paro ni se pueden jubilar: tienen que esperar 10,15 o 20 años marginados.

Y queda atender a una pobreza creciente : en España hay 12,6 millones de españoles en situación de pobreza, que ingresan menos del 60% de la renta media, según las estadísticas europeas (Eurostat), 1,5 millones más que en 2008. Y de ellos, casi 3 millones son niños y adolescentes (menores de 18 años). Urge que el futuro Gobierno ponga en marcha un Plan contra la pobreza, para ayudar a los parados sin subsidio, a las familias sin ingresos, a las madres solteras con niños y a las familias que necesitan ayuda cada mes para comer, pagar recibos de luz, el alquiler o el colegio, 8 millones de españoles que piden ayuda hoy en los servicios sociales municipales o las ONGs. Un Plan que necesita al menos 12.000 millones de euros, para dar una renta mínima a 700.000 familias y ayudas puntuales al resto.

Al final, reanimar la economía para crecer más y crear más empleo, recuperar la sanidad, la educación y la Dependencia, ayudar a formarse y colocarse a los parados, las mujeres, los jóvenes y los mayores de 45 años, paliar la pobreza, se traduce en más gastos. Y ahí chocamos con un muro: la Comisión Europea, controlada por los fundamentalistas del déficit, que llevan desde 2010 imponiendo recortes a España y a la Europa del sur, una política que ha agravado los costes de la crisis y que ahora frena la recuperación, en Europa y en España. Pero Merkel y la Comisión siguen erre que erre: hace falta seguir con la austeridad. Y lo han dicho muy claro la semana pasada: el nuevo Gobierno español que salga de las elecciones tendrá que “tomar medidas para cumplir con el déficit”. O sea, tendrá que hacer más recortes. En total, 5.000 millones para cumplir el déficit de 2015 (creen que acabará en el 4,7% del PIB en lugar del 4,2% que dice Rajoy) y otros 8.000 millones para cumplir el déficit prometido en 2016 (2,8%, que será del 3,6% si no se cambia el Presupuesto, según Bruselas).

En total, pues, 13.000 millones de recortes que el futuro Gobierno tendrá que hacer en 2016 si no quiere una sanción de la Unión Europea o un “castigo” de los mercados. Piense en ello cuando oiga las “promesas” de los partidos en estas elecciones: que ofrezcan lo que quieran, que ya vendrán Merkel y Juncker con la tijera. Gane quien gane las elecciones (si es la izquierda, más, como ya se ha visto en Grecia y se va a ver ahora en Portugal). Pero hay una salida: no recortar, suavizar las exigencias (presionando en Europa para que acepten un déficit más alto) y, sobre todo, recaudar más. Se puede y se debe. Porque España recauda bastante menos que el resto de Europa (somos el 7º país europeo que menos recauda): recaudamos el 38,7% de la riqueza (PIB), frente al 46,6% que recaudan los 19 países del euro. Y esto es algo estructural, no por la crisis. Si recaudáramos como los demás europeos, Hacienda podría ingresar 79.000 millones de euros más al año. No habría déficit y podríamos gastar más en lo que hace falta.

¿Por qué ingresamos menos que los demás europeos? Porque hay más fraude y muchos pagan menos de lo que deberían. Primero está el fraude del IVA, por el que España deja de ingresar 12.000 millones cada año, según cálculos de la Comisión Europea. Y luego está el "fraude legal" que hacen las grandes empresas, multinacionales y los más ricos, estimado por los técnicos de Hacienda (Gestha) en otros 60.000 millones anuales. Ya tenemos 72.000 millones. Una bolsa de fraude que podría reducirse a la mitad si el próximo Gobierno toma medidas eficaces (y más medios) contra el fraude fiscal, algo que no han hecho Zapatero ni Rajoy.

Este es el gran reto de la próxima Legislatura: o se consigue recaudar más o habrá que hacer más recortes que entorpecerán la recuperación y deteriorarán más el Estado del Bienestar y las pensiones, aumentando la pobreza. Y las mujeres, los jóvenes y los mayores de 45 años seguirán sufriendo lo peor de la crisis. Las promesas de bajar impuestos (PP, Ciudadanosson un engaño, salvo que se bajen a unos y se suban a otros, porque es ineludible recaudar más. Salvo que no se quiera recuperar la economía y el Estado del Bienestar. Hace falta recaudar más, sí o sí.  Piénselo cuando escuche a los políticos y sus promesas y cuando vaya a votar. Porque si no se ponen las pilas, el futuro nos lo marcará Bruselas a golpe de más recortes. Como ha pasado estos 4 años. 

domingo, 30 de junio de 2013

Cumbre europea: ayudas escasas y tardías


Mucho ruido y pocas nueces en la última Cumbre europea: 532 euros al año (2014 y 2015) para ayudar a los parados jóvenes (1.000 euros a los españoles) y 10.000 millones anuales de créditos a las pymes europeas, a costa de recortar fondos estructurales. Y nada para los 21 millones de parados restantes (5,2 millones, españoles) ni un Plan para reanimar la economía europea. Otra Cumbre más para salvar la cara, esta vez con algunos millones ya previstos y cuyo gasto adelantan o hacen “ingeniería financiera”. Pero ni un euro nuevo contra una recesión que dura ya año y medio en Europa. Y sin construir “más Europa”, negando un papel activo al BCE para comprar deuda, retrasando sine díe los eurobonos, la única manera de evitar que el crédito (escaso) esté el doble de caro en la Europa del sur. Más de lo mismo: austeridad y reformas, una política que lleva 3 años fracasando.
enrique ortega

Hace justo un año, en otra Cumbre europea, los líderes de los 27 aprobaron a bombo y platillo un Pacto por el Crecimiento y el Empleo, para relanzar la economía. Pero un año después, no se ha puesto un euro en el empeño y Europa, tras mantenerse a ultranza en su política de austeridad, lleva ya año y medio en recesión, con 1,7 millones de parados más que hace un año (600.000 de ellos en España). Ahora, presionados por la contestación social y por algunos países (Francia, Italia, España), Merkel y los fundamentalistas de Bruselas han querido dar la imagen de que se preocupan de los problemas de los europeos, poniendo sobre la mesa unos millones contra el paro juvenil y para créditos a las pymes. Poco dinero y ni un euro nuevo, ya que sólo se anticipan fondos ya previstos o se cambia el destino de otros para desatascar créditos, con “ingeniería financiera”. Pocas nueces y mucha propaganda.

Veamos primero las ayudas contra el paro juvenil. Había 6.000 millones previstos en los Presupuestos europeos 2014-2020 y lo que ha hecho la Cumbre es anticipar su gasto, entre 2014 y 2015. Son 3.000 millones al año, a repartir entre los 5.630.000 parados europeos menores de 25 años (964.000, españoles). Tocan a 532 euros por parado al año. En el reparto, España, líder en paro juvenil (56,4% frente a 22,6% UE), se llevará casi la mitad, 1.900 millones en dos años: 1.000 euros por parado al año. Ahora toca estudiar en qué se gasta y a cambio de qué, porque Bruselas impondrá contrapartidas, cambios ya solicitados en las políticas de empleo y en la reforma laboral.

La cifra, 6.000 millones (y quizás otros 2.000 más para 2016-2020), es ridícula. “Como una gota de agua en el océano”, ha dicho el presidente del Parlamento europeo. Y contrasta con las ayudas públicas al saneamiento de los bancos europeos: 1,6 billones de euros (215.000 a los bancos españoles, 40.000 millones de Bruselas). Si parece razonable que sanear la banca sea una prioridad para Europa (para asegurar crédito y liquidez a la economía), también debería serlo conseguir que los parados trabajen, para que no caigan en la pobreza, consuman, coticen y ayuden a crecer y a recortar el déficit. Pero la desproporción de ayudas es escandalosa. Y no han aprobado ni un euro para los parados mayores de 25 años: 21 millones en Europa, 5,2 millones sólo en España.

Y ahora, la medida para desatascar el crédito a las pymes en Europa: movilizar entre 60.000 y 100.000 millones de crédito en los próximos 7 años, unos 10.000 al año. Medida que tiene doble truco. Por un lado, sólo se ponen 10.000 millones en manos del Banco Europeo de Inversiones (BEI) para que, con la “ingeniería financiera (avales) haga el milagro de movilizar hasta 100.000 millones en créditos. Pero además, esos 10.000 millones no es dinero nuevo, sino que se recorta de los Fondos estructurales de los países, con lo que si España, por ejemplo, quiere estos créditos, tendrá que renunciar a Fondos europeos para  zonas rurales o infraestructuras. Son créditos, que las pymes tendrán que devolver con intereses. Y una cifra  a repartir entre los países: España podría conseguir unos 1.000 millones año, la cuarta parte del dinero que dispone el crédito oficial (ICO) y que no se presta por falta de demanda.

Estas ayudas a los parados jóvenes y los nuevos créditos a pymes no llegarán a España antes de enero de 2014, a pesar de nuestra recesión, los 6,2 millones de parados y de que nuestras empresas no consigan crédito (y si lo hacen, pagan el doble que en el norte de Europa). Algo que no se va a resolver mientras haya dos Europas, mientras el BCE no salga en apoyo de los países del sur, comprando deuda pública primero (para bajar los intereses) y creando después los eurobonos: un sistema para compartir la deuda europea, para que países y empresas se financien al mismo coste, como antes de la crisis del euro.

Pero esto es un tema tabú para Merkel y los fundamentalistas de Bruselas, que prefieren aprobar “parches” para inyectar 10.000 millones de crédito anuales que conseguir una Europa más unida, donde pedir un crédito cueste igual en Madrid que en Berlín o Viena (porque eso significaría que ellos pagarían algo más que ahora). Y tampoco quieren aprobar un verdadero Plan Marshall para reanimar la economía europea y el empleo porque, para ser efectivo, costaría al menos 200.000 millones de euros y los países ricos del norte tendrían que pagar la mayor parte. Claro que también les beneficiaría vía exportaciones y créditos.

Así que, a falta de medidas eficaces, parches para salvar la cara de Bruselas y Merkel, que busca  llegar hasta las elecciones alemanas de septiembre sin pedir más dinero a sus electores. Y después, más de lo mismo: austeridad y reformas, nada de estímulos que cuesten dinero (para recoger mañana).Y si la Europa del sur lo pasa mal, le recetan paciencia.

Mientras, en España, el Gobierno Rajoy repite una y mil veces que hay “brotes verdes, pero la realidad es que seguimos en recesión y cualquiera puede ver que no hay consumo, no hay actividad, sigue habiendo despidos y cierres de empresas, que los parados (sobre todo los mayores de 45 años) no ven salida. Y aunque las exportaciones crecen, lo hacen la tercera parte que antes (por la recesión europea), mientras el turismo interior sigue cayendo. Y todavía nos queda ver los efectos depresivos del ajuste de 2014, porque aunque Bruselas lo haya suavizado, España tendrá que recortar otros 7.000 millones de déficit (Estado y autonomías) para 2014.Y cada vez es más doloroso recortar.

Por todo ello, la única salida es cambiar de política, en España y en Europa, abandonar la austeridad y reanimar la economía, como han hecho EEUU, Japón, Brasil o China, países que crecen mientras Europa está en recesión desde octubre de 2011. A nivel europeo, hay que conseguir recursos para lanzar un Plan Marshall de inversiones y ayudas a la Europa del sur, mientras los países del norte reaniman su consumo e  importaciones. A nivel español, hay que reanimar la economía, consiguiendo más ingresos (en este blog he explicado cómo recaudar 50.000 millones más de multinacionales, grandes empresas y los más ricos, bajando impuestos a la mayoría) para destinarlos a la formación de jóvenes y parados (la mitad no tiene), a incentivar contrataciones (un año sin pagar SS por empleo) y a ayudar a sectores clave para salir de la crisis: exportadores, industrias, tecnología, turismo y pymes. Ingresar más para gastar más y recuperarlo vía empleo que cotiza, consume y paga impuestos.

Se puede. Lo que no se puede es seguir así, con un país sumido en la desesperanza y que no ve salida. Esta Cumbre europea sólo ha aprobado migajas  para 2014, cuando lo que urge es el hoy. Y no han afrontado el problema real de España: crear empleo de verdad. Por eso, Europa, nuestra esperanza durante décadas, queda cada vez más lejos. Estamos solos. Peor: estamos atados a su desgobierno.

domingo, 12 de mayo de 2013

Tres años de recortes: austeridad suicida


Hoy hace tres años, el 12 de mayo de 2010, Zapatero presentó en el Congreso el primer paquete de recortes de la democracia, presionado por Bruselas tras el rescate de Grecia. Después, Rajoy ha hecho cinco ajustes más y España pasó de crecer a una recesión que dura año y medio y podría continuar en 2014. Tenemos 6,2 millones de parados y no se creará empleo neto hasta 2015. Esta política de austeridad, forzada por Alemania y los fundamentalistas de Bruselas, ha llevado a Europa a dos años de recesión (2012 y 2013), mientras EEUU, Japón y los países emergentes salían de la crisis. El FMI y algunas voces europeas piden acabar con la austeridad y reanimar las economías, pero Alemania se niega, al menos hasta pasadas sus elecciones de septiembre. Entre tanto, crece la tensión social y las desigualdades entre norte y sur. Y la mayoría de ciudadanos desconfían de Europa. La austeridad ha fracasado estrepitosamente. ¡Cambien ya ¡
enrique ortega a partir de Saul Bass

Todo empezó en octubre de 2009, cuando el socialista Papandreu desveló que el Gobierno conservador de Karamanlis había manipulado las estadísticas de Grecia (con ayuda de Goldman Sachs) para entrar en el euro y que el déficit era del 12,7% (luego el 13,6%). Eso desató una tormenta en los mercados, que Bruselas no atajó, porque Merkel se negó a que Alemania y Europa pusieran dinero para salvar a Grecia. Tras seis meses perdidos sin tomar medidas, la crisis se contagió a la Europa del sur y los dirigentes europeos se vieron obligados, en mayo de 2010, a rescatar a Grecia y aprobar un Fondo de 750.000 millones para salvar a los países del euro. Y en esa fatídica Cumbre, la noche del 8 al 9 de mayo, presionaron a Zapatero para que hiciera un gran ajuste: eso o caer en manos de los mercados y el rescate.

 El 12 de mayo, Zapatero fue al Congreso y anunció los recortes que rompían con sus tímidas (e inútiles) medidas de reactivación tomadas en 2009. Un tijeretazo de 15.000 millones en año y medio (Bruselas quería 30.000), con un alto coste social y económico: congelar pensiones, bajar 5% sueldo funcionarios, quitar cheque bebé, subir impuestos y recortar inversión pública. Año y medio después, Rajoy toma el relevo y profundiza los recortes, cinco en 16 meses (el último, en abril), un ajuste de 60.000 millones: subida impuestos, congelación sueldos funcionarios, despidos públicos y supresión extra de Navidad, recortes en desempleo, pérdida poder adquisitivo pensiones, recortes drásticos en sanidad, educación, dependencia y gastos sociales, bajada de salarios y desplome de la inversión pública (-50%). Y anuncia a Bruselas otro ajuste de 3.000 millones para 2013.

Resultado: caen los ingresos de la mayoría de españoles, desplomándose el consumo, y los recortes del gasto y la inversión pública hunden más la demanda y la inversión, provocando cierre de empresas y la pérdida de 1,8 millones de empleos en estos tres años. Y la economía, que se estaba recuperando (-0,3% en 2010 y +0,4% en 2011) volvió a caer en recesión y llevamos ya 6 trimestres consecutivos de caídas, que seguirán en 2013 (-1,3%). Y la recesión podría continuar en 2014, según temen el FMI, la UE y otros expertos. Sin olvidar que hay ya 6,2 millones de parados (el 27,16%) y el Gobierno espera no crear empleo neto hasta 2015 y terminar la Legislatura con el 25,8% de paro (3% más).

Tantos sacrificios y tan alto coste para que el gran objetivo, recortar el déficit público, no se haya conseguido apenas: tras intentar el Gobierno “hacer trampas” (retrasando devoluciones), quedó en el 7% en 2012 (10,6% con las ayudas a la banca), el más alto de la UE-27. Y Rajoy ha recortado el déficit del Estado (con la SS) sólo -0,12% (del 5,20 en 2011 al 5,08% en 2012), menos que Zapatero, que lo rebajó -0,69% (del 5,89 en 2010 al 5,20% en 2011), a pesar de hacer el  triple de recortes. La verdadera rebaja del déficit la han hecho autonomías (-1,55%) y  Ayuntamientos (-0,30%), a costa de cargarse la sanidad, la educación, la Universidad y los servicios públicos y sociales. Eso es porque con recesión, cae mucho la recaudación y no vale con los recortes. Lo mismo pasa con la deuda pública: ha subido del 68,7% del PIB (2011) al 84,2% (2012) y llegará al 99,1% (2015). El propio FMI lo advirtió en octubre: las políticas de austeridad no reducen la deuda sino que la elevan. Porque crecen los intereses (36.000 millones en 2013) y caen los ingresos y el PIB.

Es el balance de tres años de ajustes. Rajoy insiste en que estamos mejor, porque España ha evitado el rescate y los mercados vuelven a financiarnos, con la prima de riesgo por debajo de 300 (en julio de 2012 llegó a 638). Es cierto, pero no por mérito del Gobierno, sino por varios factores externos: intervención del BCE en julio y confianza de los mercados en que bajarían los tipos en Europa y se suavizarán las exigencias de déficit en España, Portugal y Francia. Y, sobre todo, porque hay mucha liquidez en el mundo, dinero que busca la alta rentabilidad de la deuda española: 4,25% a 10 años, frente al 1,71% del bono USA, el 1,54% del británico, el 1,17% del alemán o el 0,55% de Japón. Pero el miedo puede volver en cualquier momento  a estos inversores, porque España tiene un dato que nos hace muy vulnerables, como reconoció el ministro de Guindos: el 27,18% de paro, que puede provocar más crisis bancarias, un alto déficit y alargar la recesión, haciéndoles temer que no podamos pagarles.

La austeridad impuesta hace tres años por Merkel y los fundamentalistas de Bruselas, utilizando la presión de los mercados para “castigar al sur derrochador”, se ha saldado también con un balance nefasto para Europa. Por un lado, con tres rescates y medio más: Irlanda (noviembre 2010), Portugal (abril 2011), España (rescate bancario junio 2012) y Chipre (marzo 2013), con Eslovaquia en espera. Por otro, con dos años de recesión en la eurozona (-0,4% en 2012 y -0,3% en 2013), que ha contagiado no sólo a Italia (-2,1% y -1,5%), sino incluso a las economías más fuertes, como Francia (+0,2 y -0,1%), Holanda (-0,5 y 0,4%) o Gran Bretaña (-0,1 y 0,7%), llegando a la poderosa Alemania (cayó       -0,5% a finales de 2012). Y todo ello ha agrandado las desigualdades norte-sur, con una Europa a dos velocidades donde las empresas españolas o italianas se financian al 6% mientras las alemanas lo hacen al 3,5% y las francesas al 3,75% (en 2010, todas pagaban lo mismo, entre 4,5 y 5%). Y con 26,5 millones de parados en Europa (3,5 millones más que hace tres años), un paro también desigual, que va del 5,4% de Alemania o el 12,1% de la UE al 27,2% de Grecia.

El problema, reiterado por el FMI, es que Europa, por culpa de la austeridad a ultranza, es un obstáculo para que el mundo salga de la crisis, ya que decrece (-0,3% para 2013) cuando EEUU (+1,9%), Japón (+1,6%) y los países emergentes (+5,3%) crecen. Por eso, el resto del mundo pide a Bruselas que suavice la austeridad, porque hasta el FMI demostró técnicamente en octubre que los recortes excesivos llevan a la recesión. De momento, Bruselas ha aceptado abrir la mano con los déficits de España y Francia (2 años más, hasta 2016, para el 3%), más Portugal (1 año extra de margen). Y la reciente bajada de tipos del BCE (al 0,5%), con escaso impacto real . Pero Merkel no quiere ir más allá, no quiere oír hablar de gastar más (pedirle más dinero a los alemanes) hasta que pasen  sus elecciones de septiembre (que ganará). Y ni Hollande (un bluff), ni Letta ni Rajoy tienen peso político ni poder para llevarla la contraria.

Mientras, Europa sigue en recesión, destruyendo empleo y se va a perder 2013 sin tomar medidas efectivas. Hace falta un nuevo Plan Marshall de inversiones públicas financiadas con eurobonos, mayor liquidez del BCE para abaratar y movilizar el crédito, un Plan de empleo juvenil europeo, reanimar el consumo y las importaciones en Alemania y norte de Europa y, sobre todo, implantar eurobonos y un BCE que defienda a los países más débiles de los ataques especulativos de los mercados, que están pidiendo una Europa que crezca para que les asegure mejor cobrar sus inversiones.

Al final, España sola no puede hacer mucho para salir de la recesión: hay que presionar a Alemania y a los conservadores de Bruselas, en la Cumbre de junio para que Europa apueste por la recuperación. Mientras tanto, España tiene que aplicar otra política, con cuatro patas: gastar más en políticas de empleo (formación y reciclaje de parados), relanzar el consumo (frenando la caída de salarios) y el crédito, apoyar la recuperación empresarial (en la industria, la tecnología, las exportaciones y el turismo) y recaudar más para financiar esta reactivación y a la vez reducir el déficit.

Tres años después, la austeridad a ultranza se ha revelado no sólo inútil sino un suicidio para la economía de Europa y España, con un alto coste social para los ciudadanos, que ahora desconfían mayoritariamente de Europa, amenazada por el populismo (Italia, Reino Unido) y la extrema derecha (Francia, Grecia, Hungría y Finlandia). No puede consentirse que una minoría de políticos y “expertos”, a los que ciega su ideología, nos impongan seguir hacia el abismo. ¡Basta ya ¡