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lunes, 9 de diciembre de 2024

La fiebre por los Centros de Datos

Varios gigantes tecnológicos (Google, Amazon, Meta, Microsoft) y Fondos de inversión han anunciado fuertes inversiones para construir o ampliar sus Centros de Datos en España. Y otros inversores (eléctricas, constructoras, telecos) quieren sumarse a esta “fiebre” por crear infraestructuras para albergar los datos de “la nube” y la Inteligencia Artificial. España aspira a convertirse en líder futuro de los grandes Centros de Datos, aprovechando su posición geográfica, los cables submarinos que nos llegan, una fibra óptica muy extendida y, sobre todo, tener la electricidad más barata de Europa, por las renovables. Pero ojo, tener tantos “Data Centers” tiene problemas de altos consumos de energía y agua, aumentando emisiones de CO2, por lo que hay paises que están frenándolos. Y crean poco empleo. No podemos perder este tren tecnológico, porque cada vez se necesitarán más Centros de Datos y España puede competir y atraer inversiones. Pero hay que evitar que se cree una “burbuja”, perjudicial para las demás industrias, el recibo de la luz y el medio ambiente.

                                                                                                                          TRENDSINYCOM

Los gigantes de Internet prestan sus servicios informáticos y aplicaciones en “la nube” a través de enormes plataformas, instaladas en Centros de Datos de nueva generación (“Data Centers”, DC), con decenas de MW de potencia. A medida que la demanda de servicios de Internet aumenta y crecen los datos albergados en la nube, se requiere construir Centros de Datos más potentes y acercarlos geográficamente a los usuarios. Con el auge de la Inteligencia Artificial (IA) en los dos últimos años, se necesita Centros con más potencial, los llamados Data Centers de 2ª generación “hiperescalares”, Centros de Datos a gran escala que se especializan en ofrecer cantidades masivas de potencia informática y capacidad de almacenamiento a empresas, instituciones y particulares de todo el mundo.

Ya pasó la época de que las grandes empresas tenían cada una su Centro de Proceso de Datos (CPD): muchas los siguen teniendo, pero cada vez desvían más datos a la nube y a DC de terceros, que les ofrecen una altísima capacidad a cambio de una cuota, sin tener que hacer grandes inversiones en nuevas infraestructuras. Y además, les permite tener “replicados” sus datos con una altísima seguridad y múltiples servicios, no sólo de almacenamiento de datos sino también el hardware y el software de base sobre los que se implantan los nuevos servicios, vinculados a “la nube” (“ICloud”), el 5G, el internet de las cosas (“IoT”) o la Inteligencia Artificial (que ha disparado la necesidad de datos). Sin estos Centros de Datos de 2ª generación no es posible la digitalización avanzada que exige el futuro.

Por todo esto, en los últimos años se ha disparado la inversión en estos grandes Centros de Datos, en EEUU, Asia y Europa, sobre todo en  Alemania, Francia, Irlanda y Paises Bajos. Ya en 2022, la inversión mundial en Centros de Datos superó los 200.000 millones de dólares (183.000 millones de euros), según la consultora KPMG, que estima podría triplicarse en esta década y alcanzar los 600.000 millones de dólares en 2030. Actualmente, existen en el mundo unos 8.000 grandes Centros de Datos, según la organización 7-24 Exchange Internacional, las tres cuartas partes instalados en EEUU (5.500) y el resto repartidos entre Alemania (550), Reino Unido (525), China (470), Canadá (350), Francia (340), Australia (3220), Paises Bajos (310), Rusia (250) y Japón (225). España ocupa el puesto 16º en este ranking, con 113 grandes Centros de Datos, según la patronal Spain Data Center, aunque la plataforma Cloud Scene los aumenta hasta 143 Data Centers.

En Europa, los grandes Centros de Datos se concentran en Londres (ofrece 962 MW, el 34% de la potencia total instalada en el continente), Frankfort (704 MW, el 25%), y Ámsterdam (643 MW, el 23%), seguidas de lejos por París y Dublín. Y a más distancia está la potencia de almacenamiento en Estocolmo, Varsovia, Berlín, Zúrich, Islandia y Madrid (147 MW, el 5% de la potencia europea). La capital española va por delante (con 26 grandes Centros de Datos), seguida de lejos por Barcelona (8), Zaragoza (5), Toledo, Valencia, Alicante, Málaga y Sevilla (con dos grandes Centros cada provincia) y Castellón, Mallorca, las Palmas, Jaén Huelva y Ceuta (con un gran DC cada una), según el mapa de Spain Data Center.

En los próximos años, este mapa de grandes Centros de Datos podría cambiar y España aspira a convertirse en líder europeo de los grandes Centros de Datos para 2030. Los expertos creen que España tiene varias ventajas para conseguirlo. La primera y fundamental, su privilegiada posición geográfica, a caballo entre Europa, África, Oriente Medio y América. Además, en el caso de estos Centros de 2ª generación, la tecnología se alía con la geografía: los nuevos Data Centers ofrecen una “latencia” máxima (lo que tarda en llegar un dato desde el servidor hasta los equipos) de 65 milisegundos, lo que implica que estos “nodos” de datos pueden operar a una distancia media de los usuarios de 5.500 kilómetros. Y si trazamos una circunferencia desde España con ese radio, los Data Centers situados en la Península pueden ofrecer sus servicios a casi toda Europa, una gran parte de América del norte y sur, el norte de África y Oriente Medio…

Una 2ª ventaja, también clave, es que España está muy conectada internacionalmente con varios cables submarinos, por los que entran y salen datos y conexiones digitales. Y a corto plazo, llegarán a la Península Ibérica tres nuevos cables submarinos, tres “autopistas de datos” que aumentarán nuestra conectividad internacional: el cable Medusa (8.700 kilómetros por el Mediterráneo), el Anjana (desde Santander hasta Myrtle Beach, en Carolina del Sur, USA, con 7.121 kilómetros) y Olisipo (110 kilómetros por el mar, entre el norte y sur de Portugal). Con estas nuevas infraestructuras, el 70% de los datos que lleguen a Europa lo harán a través de España.

La 3ª ventaja es que España dispone ya de una red interna de fibra óptica que cubre casi todo el país y es la más amplia de Europa, gracias a las enormes inversiones realizadas durante décadas por Telefónica y otras telecos (a costa de nuestras tarifas y de ayudas públicas). De hecho, España es el tercer país del mundo con más despliegue de fibra óptica, tras Corea del Sur y Japón. Y en Europa, el despliegue de fibra de España supera a la red que tienen Alemania, Francia, Italia y Reino Unido juntos… 

Y hay una 4ª ventaja que para muchos es la decisiva: España tiene la electricidad más barata de Europa y es, junto a Alemania, el país con más peso de las energías renovables (entre enero y octubre, el 57,3% de la electricidad generada fue renovable). España no sólo lleva varios años con la luz más barata de Europa (gracias a las renovables y a la “excepción ibérica), sino que todas las previsiones de precios indican que cada vez tendremos un precio más competitivo. De hecho, los contratos industriales de electricidad a largo plazo (que son los que hacen las empresas de Centros de Datos) son ahora un 40% más baratos en España que en el resto de la UE. Algo que miran mucho los inversores en Data Centers, porque estas instalaciones consumen mucha electricidad. Si en España es más barata y además puede ser el 100% renovable, mejor que mejor para sus cuentas y su “imagen”.

Estas 4 ventajas son claves para los gigantes de Internet, Fondos de inversión y compañías especializadas que están planificando sus Centros de Datos para 2030 y después. Un negocio dominado por los tres grandes de Internet, Amazon (Amazon Web Servicies, AWS, ya supone el 17,3% de la facturación total de Amazon), Microsoft (MSFT Azure) y Google (Google Cloud), pero donde también compiten empresas como Digital Realty, Equinix, Vantage, CyrusOne, OVH e IBM, además de Fondos de inversión como Blackstone o Brookfield y telecos como Deutsche Telecom, Orange, Iliad o Altice. Y más recientemente, también aparecen como socios de Data Centers grandes empresas constructoras y eléctricas.

Estos inversores mundiales en grandes Centros de Datos llevan meses poniendo su interés en España. En febrero de 2024, Microsoft anunció que invertirá 2.100 millones de dólares para ampliar sus 3 Centros de Datos de Madrid (Meco, Algete y San Sebastián de los Reyes) y construirá un Campus de Centros de datos en Aragón. En mayo, Amazon anunció una inversión de 15.700 millones en los próximos 10 años para reforzar los 3 centros de datos que tiene en Aragón (Huesca, Burgo de Ebro y Villanueva de Gállego) y sumar uno nuevo en Zaragoza. Meta (Facebook) recibió en octubre autorización para construir un gran Campus en Talavera (Toledo), una inversión de 750 millones. Google ya inauguró hace 2 años la “región Cloud” de Madrid, una de las 32 que tiene en el mundo. El poderoso Fondo Blackstone anunció en octubre la inversión de 7.500 millones en un Centro de Datos en Calatorao (Zaragoza). Y otro Fondo, el británico ICG, invertirá 300 millones de euros para crear Templus, una plataforma de 10 Centros de Datos regionales en España para finales de 2024.

Tras estos anuncios, hay una gran euforia en el sector de Centros de Datos: la patronal Spain DC cree que España va a triplicar la potencia instalada, de los 200 MW estimados en 2023 a 613 MW en 2026, con una inversión estimada en estos años de 6.000 a 8.000 millones de euros y más de 2.000 empleos nuevos. Incluso hay expertos que creen que el salto para 2030 será mucho mayor, porque sólo Amazon aumentará su potencia de almacenamiento a 500 MW para 2030. Y se espera incluso una inversión directa en Data Centers de 14.400 millones de euros entre 2026 y 2030, más otros 24.000 millones en inversiones indirectas. Y parece posible que a finales de esta década, en 2030, España sea el país líder europeo en Centros de Datos, con Aragón y Madrid capital en cabeza.

La fiebre por instalar Centros de Datos se ha contagiado a los políticos (autonómicos y nacionales), a los Fondos de inversión, eléctricas y constructoras españolas, que quieren conseguir una parte de este “pastel”. De hecho, Red Eléctrica ha detectado un  aumento desmesurado de peticiones de electricidad para futuros Centros de datos, 18 veces más que los proyectos reales, porque está habiendo “especuladores que piden licencias de suministro para revendérselas después a los futuros inversores en Centros (como ya pasó con la burbuja de licencias de instalaciones renovables).

Los más interesados en este nuevo negocio de los DC son las eléctricas (Iberdrola y Endesa) , porque ven en la proliferación de grandes Centros de Datos 2 negocios. Uno, venderles parte de la electricidad que producen, dado que ha caído la demanda y tienen un exceso de  potencia instalada(el triple). El otro, el negocio que tienen por transportar y distribuir esa electricidad con sus empresas filiales ( que controlan el 80% de la distribución). Y aquí, las eléctricas han hecho “lobby” para presionar al Gobierno y conseguir que invierta más en redes, asegurando que si no lo hace, en el futuro habrá “cuellos de botella” y problemas de suministro al aumentar la demanda (por los Centros de Datos y la Industria que pase del carbón, fuel o gas a la electricidad).

De momento, el Gobierno no les ha hecho caso al planificar las redes eléctricas para 2021-26, porque creen que no habrá ningún problema de suministro con las redes actuales. Y temen que si hubieran aceptado nuevas inversiones, podría incurrirse en una “sobreinversión” que pagaríamos los consumidores. Hay que saber que las inversiones en redes eléctricas que piden las eléctricas y las empresas de Datos se pagarían con nuestro recibo de la luz, con los peajes que pagamos cada mes por el coste del transporte y la distribución. Eso sí, el Gobierno estudia incluir una mejora de redes, para atender a nuevas demandas industriales, en la planificación que ultima para 2026-30. De hecho, el Plan de Energía y Clima estima que los Centros de Datos consumirán el 6,4% de la demanda energética española en 2030.

Precisamente, esta es la mayor preocupación que conlleva la fiebre por los grandes Centros de Datos y que España pueda ser una potencia europea: que consumen mucha energía, en torno al 3% del total en Europa hoy. Estamos hablando de que estos Data Centers son instalaciones gigantescas (en EEUU hay uno que ocupa como 42 campos de fútbol), que consumen mucha electricidad para funcionar y mucha agua para refrigerarse. Un macrocentro de datos puede llegar a consumir 200 TWh al año, la electricidad que consumen 160.000 hogares (una ciudad como Murcia o Palma). Y unos 645 millones de litros de agua anuales, lo que consumen 14.000 personas…

Así que estamos hablando de una industria, un negocio, que genera muchas emisiones de CO2 y es poco sostenible medioambientalmente, lo que ha llevado a varios paises que eran punteros, como Irlanda, Paises Bajos o Singapur, a aprobar moratorias para frenar nuevas instalaciones. Sin embargo, las empresas del sector defienden que son sostenibles, porque la mitad de la energía que utilizan es renovable y los futuros proyectos utilizarán energías verdes al 100%. Y porque las últimas tecnologías permiten construir instalaciones más eficientes, con menos consumo de energía y agua para funcionar y refrigerarse.

Al final, parece claro que España debe aprovechar sus ventajas comparativas para atraer inversiones en grandes Centros de Datos, aunque creen poco empleo directo (hay mucha gestión y empleo a distancia). No podemos perder este tren, porque está ligado a la revolución digital y aportará crecimiento y riqueza. Pero el riesgo medioambiental es elevado, por lo que el Gobierno debe evitar una “burbuja” de Data Centers, que podrían consumir una parte creciente de la electricidad que consumimos y subir en exceso nuestro recibo eléctrico. Así que debe analizarse bien la demanda futura de infraestructuras de datos y acondicionar la oferta a ello, para no crear “una burbuja” que sea costosa para el medio ambiente. España no puede ser “el paraíso” de los Data Centers porque los demás paises ricos ya no los quieren, por no ser “sostenibles”. Tecnología sí, pero no infraestructuras de apoyo a cualquier precio.

lunes, 20 de julio de 2020

Coronavirus: rebrotes graves y tacañería europea


Cumplimos un mes de “nueva normalidad” y los rebrotes se han multiplicado, agravándose en Aragón y Cataluña y obligando a nuevos confinamientos. La culpa es de muchos  ciudadanos, que “han bajado la guardia”, y de algunas autonomías, que carecen de medios para rastrear  los contagios, mientras Sanidad se queda en segundo plano. Urgen Planes de contingencia más serios, sobre todo para las zonas turísticas en agosto. Y más decisión política para aislar zonas y evitar una 2ª oleada del virus, que agravaría los muertos y la recesión. Mientras, se retrasan las ayudas europeas, porque los paises ricos del norte son “tacaños” (no “frugales”) y no quieren pagar la reconstrucción del sur, que también les favorecería a ellos (nos venderían más). Y además, Holanda tiene elecciones en marzo y le presiona la extrema derecha, nacionalista y egoísta. Lo que está en juego es que el sur de Europa se reconstruya más tarde que el norte y sea más pobre, como pasó tras la crisis de 2008. Rácanos e insolidarios.

enrique ortega

La pandemia gana fuerza semana a semana en el mundo y acaba de batir otros tres récords consecutivos: 231.100 nuevos contagios el miércoles 15, 252.500 contagios el jueves 16 de julio, 22 veces los contagios que hubo el 14 de marzo (inicio del estado de alarma) y 242.000 contagios el viernes 27 de julio. Y ha saltado de 13 a 14 millones de contagiados en sólo 4 días, frente a 5 días los dos anteriores y 8 días antes, cuando alcanzar el primer millón de contagiados tardó 3 meses, según los datos de la Universidad  Jhons Hopkins. Hoy son ya 14.507491 contagiados por la COVID 19 en 188 paises.

El epicentro de la pandemia sigue en América, tanto en Estados Unidos (3.670.005 contagiados, +70.000 diarios) como en Latinoamérica (3.610.000 contagiados), donde más crecen ahora los contagios, sobre todo en Brasil (2.046.328 contagiados, +45.403 diarios), Perú (345.537 contagiados, +3.862 diarios), México (331.298, 6.406 diarios), Chile (328.846, +2.493 diarios), Colombia (182.140, +8.037 diarios), Argentina (119.301 contagiados) y Ecuador (72.444, +1.795 diarios). El coronavirus gana terreno también en Asia y Oriente Medio, con 1.038.716 contagiados en India (+34.956 diarios), 271.606 en Irán (+2.388 diarios), 261.917 en Pakistán (+2.085 diarios), 202.065 en Bangladesh (+2.733 diarios), 248.416 en Arabia Saudí (+2.671 diarios) o 106.308 en Qatar, más 217.799 en Turquía (+933 diarios). Y avanza también en África (660.000 contagiados), con un récord en Sudáfrica (337.594 contagiados, +13.172 diarios), seguida de Egipto (86.474), Nigeria (336.663), Ghana (26.572) y Argelia (23.084). Y la pandemia se mantiene en Europa (2.871.834 contagiados), destacando los contagios en Rusia (764.215, +6.406 diarios), Reino Unido (295.631 contagiados, +641 diarios), España (260.255, +628 diarios), Italia (244.216, +230 diarios), Francia (211.426, +534 diarios) y Alemania (202.426 contagiados, +563 diarios).

La pandemia se ha cobrado ya 606.173 muertos en el mundo, la cuarta parte en Estados Unidos (140.534 muertes), seguido de Brasil (79.488), Reino Unido (45.385), México (39.184), Italia (35.045), Francia (30.155), España (28.420 muertos), India (27.497), Irán (14.188), Perú (13.187), Rusia (12.123), Bélgica (9.800) y Alemania (9.092). Los paises con más muertos por habitante (muertes/100.000 hab.) son Bélgica (85), Reino Unido (68), España (60), Italia (58), Suecia (55), Francia (45) y EEUU (42), aunque España tiene una tasa de letalidad (muertos/contagios) más baja (10,9) que Francia (17,3), Bélgica (15,5), Reino Unido (15,4), Italia (14,4), aunque más que Alemania (4,5), según Sanidad.

En España, tras casi un mes de “nueva normalidad”, los nuevos contagios se han disparado: +5.695 en la última semana (del viernes 17, último día con datos de Sanidad, al viernes 10), frente a +2.944 la semana anterior y +2.028 nuevos contagios la primera semana de julio. Y si tomamos los nuevos contagios en los últimos 14 días, son +9.234 (+5.396 la quincena anterior), la peor cifra en los últimos dos meses (desde el 10 de mayo).  Los contagios diarios han dado un salto, desde los 164 el lunes 13 de julio a 263 el martes, 390 el miércoles, 580 el jueves y 628 el viernes, último dato oficial, nuevos contagios centrados en Aragón (252 nuevos el viernes) y Cataluña (121 nuevos contagios diarios), sin olvidar Madrid (+40 el viernes), Euskadi (+39 diarios), Navarra (+34) y Andalucía (+39 el  viernes). También han crecido las hospitalizaciones en la última quincena (de 146 el lunes a 228 este viernes) y los ingresos en UCI (de 8 el lunes a 18 el viernes), pero menos que los contagios, porque los enfermos son más jóvenes y los síntomas más leves. Con todo, ha habido 17 muertos nuevos la última semana, sumando ya  28.420 muertos oficiales por COVID 19.

Desde que se terminó el estado de alarma, el 21 de junio, ha habido en España 224 rebrotes, en casi todas las provincias, de los que 158 están activos. Pero el mayor problema se concentra en dos autonomías: Aragón y Cataluña, donde ya hay “transmisión comunitaria”, lo que significa que los rebrotes no están aislados ni controlados. En Huesca se ha pedido ayuda al Ejército y en Zaragoza, el gobierno regional pide que no se entre ni salga de Zaragoza. En Lleida y su comarca sigue el confinamiento, lo mismo que en algunos barrios de Hospitalet, lo que obliga a tomar medidas de control en Barcelona, donde los contagios se han triplicado. Y siguen apareciendo brotes en Euskadi, mientras remiten en Galicia.

El doctor Simón considera ya que la situación es “preocupante y que ha habido “un poco de relajación” desde el final del estado de alarma. Un comentario diplomático para un comportamiento ciudadano que deja mucho que desear, sobre todo entre los jóvenes, con un exceso de reuniones familiares y de amigos que están detrás de la mayoría de los rebrotes, junto a algunos focos entre inmigrantes que trabajan en tareas agrícolas y viven hacinados. Pero lo que más ha fallado, sobre todo en Cataluña, ha sido la detección y el rastreo de contactos, por falta de medios en atención primaria, que se han querido paliar subcontratando con empresas privadas. Las autonomías tienen 3.516 rastreadores, según los datos aportados por las autonomías, lo que supone un tercio de los que tendría que haber, entre 8.000 y 12.000, según los epidemiólogos. Y además, hay grandes diferencias entre autonomías, con más escasez de rastreadores en Madrid ( 1 por cada 35.003 habitantes), Cataluña (1 por cada 30.882), Asturias (1 por cada 34.067) y Navarra (1 por cada 30.905), según este mapa. Y eso que contratar rastreadores fue una exigencia de Sanidad  a las autonomías ya en junio. 

Frente a unos contagios que se han disparado, las autonomías ha respondido limitando las actividades (bares, comercios, eventos) y obligando al uso permanente de la mascarilla (en 15 autonomías, todas salvo Madrid y Canarias). Está bien, pero es insuficiente. Urgen Planes de contingencia, sobre todo en las zonas turísticas de playa, donde este mes de agosto podrían aparecer los rebrotes. De momento, Sanidad y las autonomías sólo han pactado el jueves (tarde) un “Plan de respuesta temprana” (sic) que pretende asegurar la capacidad sanitaria de detección y atención a nuevos brotes, con tres escenarios de actuación: autonómico, otro de las autonomías y Sanidad cuando el brote afecte a 2 autonomías y uno último, la vuelta al estado de alarma. Pero no se ve una estrategia clara y falta decisión en Sanidad para tomar las riendas del combate contra la pandemia, ante los recelos de las autonomías. Y en estas dudas y “ententes políticas”, aumentan los contagiados y gana el virus.

Parece como si todo el mundo, Gobierno, autonomías y ciudadanos, mirasen para otro lado, a ver si los días pasan y conseguimos llegar a septiembre sin una 2ª oleada de contagios. Pero sin precaución y sin medios, será muy difícil conseguirlo. Y el riesgo es enorme, porque el sistema sanitario sigue sin estar preparado para otra avalancha y la economía tampoco lo aguantaría, agravándose la recesión. Es el mayor riesgo de la incipiente recuperación iniciada en julio. Y si hay una 2ª oleada de contagios, la factura a pagar, en muertos y costes, sería tremenda. Ya sin sustos, la factura de la pandemia llevará el déficit público este año al 11,9% del PIB: -132.041 millones de agujero presupuestario, por más gastos y menos recaudación, según la Autoridad Fiscal independiente (AIReF). Y si hay rebrote y la economía se desploma más, el déficit fiscal podría ser del 14,4% del PIB, -159.780 millones de agujero en las cuentas públicas en 2020 (frente a -34.869 millones de déficit en 2019).

“Tapar este agujero” va a exigir endeudarse más, aumentar la recaudación con la subida de algunos impuestos (será la gran pelea de los Presupuestos 2021) y contar con ayudas europeas, una parte de ese Fondo de Reconstrucción que ha centrado la reciente Cumbre Europea en Bruselas. Pero España tiene difícil conseguir los 140.000 millones inicialmente prometidos entre 2021 y 2024  (77.000 en ayudas a fondo perdido y 63.000 en créditos a devolver). El problema está en los cuatro paises ricos del norte que más  tienen que aportar al Fondo y que apenas van a recibir, porque se han visto menos afectados por el coronavirus: Holanda, Suecia, Dinamarca y Austria, sin olvidar las reticencias de Finlandia y Alemania, también “paganos”, aunque Merkel juegue de intermediaria (pero en Alemania, una mayoría de políticos y electores no están por “pagar ayudas al sur”).

Estos cuatro paises se autodenominan “frugales”, pero en realidad son “tacaños”: ya pagan más de lo que reciben al Presupuesto europeo (porque son más ricos) y aprovechan la Cumbre para recortar su aportación al futuro Presupuesto UE 2021-2027 y al Fondo de reconstrucción. Por eso, presionan en esta Cumbre para rebajar las ayudas aprobadas por la Comisión, con el apoyo del Parlamento Europeo. Quieren varias cosas: reducir el Fondo (inicialmente, 750.000 millones) , recortar la parte de ayudas (ahora 500.000 millones) y que la mayoría sean créditos, que se devuelvan antes (empezar a amortizarlos en 2026 en lugar de en 2028) y, sobre todo, condicionar lo más posible estas ayudas: que los paises tengan que presentar un Plan de inversiones y reformas y lo tengan que aprobar los 27 por unanimidad (no los técnicos de la Comisión). Así, estos paises del norte, “garantizan” a sus votantes (y a sus mayorías liberales y conservadoras) que se hacen políticas “ortodoxas”. A lo claro: que España no deroga la reforma laboral y “reforma” (recorta) las pensiones.

La batalla en la Cumbre será dura y el Fondo podría retrasarse, aunque en ningún caso estará disponible antes de mayo de 2021, con la idea de que el 60% se reciba entre 2021 y 2022, quizás demasiado tarde para España e Italia. Pero en el fondo de esta batalla hay dos más. Una, la batalla de la Europa del norte por pagar menos y recibir más en la UE, por fortalecerse como la Europa rica. De hecho, quieren recortar aún más el próximo Presupuesto europeo (ridículo: 1,074 billones de gasto en 7 años), a la vez que exigen mantener hasta 2027 el “cheque de descuento” que consiguieron junto al Reino Unido (3.673 millones anuales para Alemania, 15.76 para Holanda, 798 para Suecia, 273 para Austria y 197 para Dinamarca). Menos aportaciones al Presupuesto y al Fondo, mantener el privilegio del cheque y encima controlar la política económica del sur, todo en el mismo paquete.

Y encima, no son tan “paganos”. Gracias al descuento del cheque (40.000 millones de regalo que han recibido entre 2014 y 2020) y a que son paises ricos y con poca población (salvo Alemania), los paises ricos del norte aportan menos al Presupuesto comunitario que los paises del sur: un 0,70% de su renta bruta (RNB) frente al 0,85% que aportaron los paises pobres en el Presupuesto UE 2014-2020, según los datos de la Comisión Europea. Y, en cambio, son los paises que más se benefician del mercado único, de que haya una Europa con 500 millones de personas a las que vender, según este gráfico que también aporta la Comisión Europea: en 118.000 millones se ha beneficiado Alemania, en 62.000 millones Italia, en 55.000 millones Reino Unido, en 52.000 millones Holanda, en 40.000 millones Italia, en 20.500 millones Bélgica, España, Polonia o Austria, en 19.000 millones Suecia y en 16.000 millones Dinamarca. Y si lo ajustamos con la población, resulta que Dinamarca ha ganado 1.682 euros por habitante del mercado único, Austria 1.583 euros, Holanda 1.500, Alemania 1.440 y Suecia 1.302, frente a 763 euros Italia, 589 España y 497 Portugal.

Así que ya sabemos que pagan menos de lo que dicen y ganan más de lo que parece con la existencia de Europa. Y por eso, son los más ricos: tienen una renta por habitante (2018) que supera con creces la media europea (100%: 30.200 euros por habitante): 130% Holanda (39.200 euros por persona), 129% Dinamarca (38.900 euros), 128% Austria (38.700 euros), 123% Alemania (37.000 euros) y 121% Suecia (36.600 euros), frente al 97% Italia (29.100 euros) y el 91% España (27.600 euros de PIB por habitante), según Eurostat. Pero además de querer aportar menos a la reconstrucción de Europa (son “tacaños”, no “frugales”), los paises ricos del norte tienen una potente extrema derecha (Foro por la Democracia, FvD, ganó las elecciones al Senado holandés en 2019), nacionalista y egoísta, que presiona a la derecha popular y a los liberales a no hacer concesiones, a no pagar al sur, so pena de perder votos. Y Holanda tiene elecciones en marzo de 2021, Alemania en octubre y Suecia en 2022. Por eso son doblemente “rácanos: por el bolsillo y el nacionalismo de sus votantes.

Así que, otra vez más, la Europa del norte piensa en sí misma, en pagar poco y en salir cuanto antes de una recesión que les afecta menos que a la Europa del sur. Es un egoísmo suicida, porque si la reconstrucción europea se retrasa, la Europa del sur (Italia, España y Francia) tardará más en salir de la recesión y el proyecto europeo se pone en peligro. Y también las ventas de la Europa rica a la Europa del sur: Alemania tiene superávit comercial con España (nos vende 8.873 millones más de lo que nos compra), Holanda también (4.116 millones de superávit comercial con España en 2019), Suecia (+292,2 millones) y Dinamarca (+43 millones). Por eso son más ricos: nos venden más y crean riqueza y empleo en sus paises. Para seguir haciéndolo, tenemos que salir del agujero. Y para eso, tienen que ayudarnos, porque tenemos una recesión más profunda, menos recaudación y somos menos competitivos. Problemas que deberíamos solucionar de una vez, ante futuras crisis, para no ser tan "vulnerables".

En definitiva, se plantea otra vez el enfrentamiento norte-sur en una crisis europea. En la anterior, los paises del norte impusieron su receta de austeridad y recortes al sur, que tardó 6 años en salir, con más desigualdad: si Holanda tenía un PIB por habitante de 36.000 euros en 2008 (+10.200 euros que España), tras esa crisis es más rica (39.200 euros) y está más alejada de España (+11.600 euros de diferencia en 2018). Es lo que pasará ahora: saldrá antes de la crisis, aportará menos al Presupuesto y al Fondo UE, pero cuando nos recuperemos, nos seguirá vendiendo e invirtiendo y será más rica que hoy y más que nosotros todavía. Por 2ª crisis consecutiva, aumentará la desigualdad entre la Europa rica del norte  y la más pobre del sur. Eso es lo que está realmente en juego.

Al final, tras 4 días de dura Cumbre europea, España e Italia han aceptado la madrugada del martes las imposiciones del norte: un Fondo sin recortes (750.000 millones) pero con  menos ayudas directas y más créditos (390.000/360.000) y sobre todo, una cierta "tutela" de los paises tacaños para vigilar que "gastemos bien" y hagamos reformas. El que paga, manda. Y además, los 4 tacaños y Alemania consiguen más rebajas en su aportación al presupuesto europeo (recibirán 52.000 millones de "cheques" en los próximos 7 años, 13.500 Holanda). Todo sea por las ayudas (140.000 millones), que tanta falta nos hacen, aunque sean menores y "vigiladas". Ahora, queda volver y reforzar la estrategia de reconstrucción dentro de España, buscar cómo salir del agujero nosotros mismos, con más recaudación (impuestos) y unidad. Será la batalla interna de los Presupuestos 2021. Esta no la podemos perder.