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lunes, 4 de julio de 2022

Pandemia: repunta la 7ª ola "silenciosa"

El COVID-19 sigue entre nosotros, contagiando y matando. En las últimas tres semanas, han repuntado los contagios un 72%, sobre todo en Madrid, la Rioja, Canarias y Extremadura. Y eso que, desde el 1 de abril,  sólo se contabilizan parte de los contagios de los mayores de 60 años. Pero todos conocemos personas contagiadas que se habían “librado” antes y otros que se habían contagiado antes y ahora se han reinfectado. La causa está en las nuevas variantes del virus (la BA.4 y la BA.5), más contagiosas porque atacan mejor nuestras defensas y las vacunas. Además, ahora se multiplican los contactos interpersonales y no se usan mascarillas. Pero, sobre todo, hay más de 1 millón de mayores de 60 años sin ponerse la 3ª dosis de refuerzo, más otros 3 millones largos de adultos sin inmunizar, con las vacunas estancadas. Ahora, con el verano y los turistas, esta 7ª ola “silenciosa” podría agravarse, complicando la ya alta ocupación de los hospitales. No bajen la guardia.

Enrique Ortega

La pandemia ha cumplido ya dos años y medio y sigue contagiando y matando en todo el mundo, aunque al menor ritmo desde noviembre de 2021. Hoy son ya 549,18 millones las personas contagiadas, 7 de cada 100 habitantes del mundo. El altísimo ritmo de contagios de enero y febrero (23,3 millones semanales) se ha frenado después y en junio fueron ya la quinta parte (5,4 millones de contagios semanales), según la Universidad John Hopkins. Europa sigue  liderando los contagios (228,3 millones), seguida por América (162,9 millones) y, a distancia, el Pacífico occidental (que ha dado un salto de contagios, hasta los 64,2 millones), sudeste de Asia (58,5), Mediterráneo oriental (22) y África (9,1 millones, según la OMS.

El COVID-19 causa ahora el menor número de muertes en toda su historia, aunque todavía son 10.289 muertes a la semana en todo el mundo. Y son ya 6.339.114 muertes las causadas por la pandemia, sobre todo en América (2.761.824) y Europa (2.027.169), siendo menores en el sudeste asiático (790.063 muertes), Mediterráneo oriental (343.560), Pacífico (238.564) y África (173.535 muertos), según la OMS. Por paises, EEUU ha superado ya el millón de muertos por COVID-19 (1.017.800) y son muy llamativas las cifras de Brasil (671.911 muertos), India (525.223), Rusia (373.552), México (325.788) y Perú (213.551), según la Universidad John Hopkins. Les siguen a distancia Reino Unido (181.093), Italia (168.145), Indonesia (156.749), Francia (150.624), Irán (141.396), Alemania (141.295), Colombia (140.070), Argentina (129.109) y España (108.111 muertos, 18.706 este año).

Europa ha sufrido en las últimas semanas un ligero repunte de contagios, sobre todo en Portugal, Alemania, Francia, Italia y España. La mayor incidencia se da en Francia con 1.603 casos en los últimos 14 días por 100.000 habitantes, seguida de Grecia (1.574), Italia (1.426), Austria (1.410), y Alemania (1.349), según los últimos datos de la OMS, que sitúa a España con mucha menor incidencia, 360,5 casos por 100.000 habitantes (en los últimos 14 días), algo más que Reino Unido (320,8) y los paises nórdicos.

Pero Sanidad ha dejado de publicar esta incidencia global y desde el 1 de abril solo publica la incidencia en los mayores de 60 años, por la que podemos seguir ahora la evolución de la pandemia. El “pico” de la 6ª ola, contabilizando entonces todos los contagios, se dio después de Navidad,  el 21 de enero de 2022, con 3.418 contagios (últimos 14 días) por 100.000 habitantes. Luego bajó a 984 contagios el 17 de febrero y a un mínimo de 466 contagios el 29 de marzo, la última estadística global con el anterior sistema. El 1 de abril, contabilizando sólo los contagios de mayores de 60 años, la nueva estadística se estrenó con 459 contagios por 100.000 habitantes (mayores). A finales de abril hubo un primer repunte, por la Semana Santa,  hasta los 608 contagios (26 abril), disparándose en mayo esta 7ª ola hasta los 858 contagios el 13 de mayo, por el puente de mayo. Y luego, la incidencia de mayores ha vuelto a bajar, hasta los 578 contagios el 10 de junio. Pero desde entonces no han parado de subir y el viernes 1 de julio ya rozaban los 1.000 contagios por 100.000 habitantes (996,25), con un aumento del 72% en las últimas tres semanas.

Recordemos que estos datos contabilizan sólo parte de la pandemia, los contagios de mayores de 60 años y personas vulnerables. Y tampoco, porque la mayoría de los Centros de Salud ya no hacen test ni PCRs a los mayores, salvo que se trate de casos graves o que acaben en un hospital. La mayoría de los mayores con síntomas se enteran de su contagio por pruebas que se hacen en casa, tras comprar test en las farmacias, un resultado que unos comunican a su Centro de Salud (que no siempre toman nota) y otros no. Así que realmente no sabemos cuántos mayores de 60 años se están contagiando y menos todavía cuantos adultos y niños están pasando el COVID-19. Por eso se habla de una 7ª ola “silenciosa”.

Centrándonos en las estadísticas de Sanidad (parciales), vemos que los contagios (declarados) se concentran en los más mayores de los mayores: 1.291contagios por 100.000 habitantes entre los mayores de 80 años y 1.080 entre 70 y 79 años (los dos grupos por encima de la media, 996,25 contagios), mientras que entre 60 y 69 años la incidencia es de 781 contagios por 100.000 habitantes. En conjunto, hay una gran diferencia de contagios de mayores por autonomías. La incidencia más alta en mayores se da en Madrid (1.650), seguida de La Rioja (1.589), Extremadura (1.346), Castilla la Mancha (1.267), Canarias (1.233), Baleares (1.167) y Galicia (1.126), mientras es mucho más baja en Andalucía (364), Comunidad Valenciana (715), Murcia (770) y Asturias (811), según los datos de Sanidad del viernes 1 de julio.

El aumento de contagios en las últimas semanas ha incrementado los enfermos de COVID-19 en hospitales, que han pasado de 7.364 hospitalizados el 1 de abril a 6.412 el 10 de junio y 10.249 hospitalizados el pasado viernes, la cifra más alta desde el 27 de diciembre. Y la tasa de camas COVID-19 ha subido al 8,2%, aunque es mucho mayor en Madrid (13,16% camas hospitalarias ocupadas por enfermos COVID-19), Cataluña (10,82%), Castilla la Mancha (10,42%) y el País Vasco (9,63%), según Sanidad. Los enfermos COVID en UCIs también han subido, aunque no tanto: de 420 el 1 de abril y 308 el 24 de junio a 449 el viernes 1 de julio, lo que supone casi un 5% de las camas UCIs ocupadas por la pandemia. Pero son el doble o más en La Rioja (11,32%), Cataluña (9,75%) y Madrid (8,73%).

Y hay que hablar de los muertos, silenciados en esta ola “silenciosa”: en la  última semana han muerto 312 personas con COVID-19 y 1.618 han sido los fallecidos en junio, menos que en mayo (2.037 muertos) y abril (1.915 muertos). Los expertos insisten en que no se pueden achacar todas las muertes al COVID, que muchos enfermos mueren “con COVID”, no “por COVID”, sino porque tienen otras enfermedades y al ser hospitalizados o tratados se les detecta el COVID, que casi siempre deteriora aún más su salud. En cualquier caso, son muertes ligadas al COVID-19, sobre todo de personas muy mayores, con otros problemas graves de salud, enfermedades crónicas e inmunodeprimidos. Las muertes en residencias ligadas al COVID han bajado, de más de 100 semanales a 57 la última semana, según el IMSERSO, pero estos mayores no se libran de los contagios (3.366 la última semana), a pesar de la prevención y las vacunas.

Al final, Sanidad publica un mapa de alertas según los contagios por provincias y autonomías, así como las hospitalizaciones y ocupación de UCIs. Y el último, del 1 de julio, coloca en alerta 4 (riesgo muy alto) a  Ávila y Guadalajara y en alerta 3 (riesgo alto) a la Comunidad de Madrid, Castilla la Mancha, Cataluña y País Vasco , más las provincias de Lugo, Palencia, Zamora, Valladolid y Segovia. En alerta 2 (riesgo medio) están Aragón, Asturias, Navarra, Castilla y León, Canarias, Ceuta y Melilla, Comunidad Valenciana, Murcia, Galicia, Baleares y La Rioja. Y en alerta 1 (riesgo bajo) están Andalucía, Extremadura y Cantabria.

¿Por qué han subido los contagios en las últimas semanas? Distintos expertos lo achacan al auge de las nuevas subvariantes del COVID-19, que son más contagiosas. En noviembre de 2021 aparecieron en Sudáfrica las subvariantes BA.1 y BA2 de Ómicron, que fueron las causantes de la 6ª ola, a finales de 2021 y hasta marzo de 2022. Pero luego, en enero de este año se detectó, también en Sudáfrica, otra nueva subvariante de Ómicron, la BA.4, y en febrero la BA.5, que son las que protagonizan el repunte de esta 7ª ola en media Europa y en España: son ya la subvariante dominante (más del 50% de los casos) en Baleares, Andalucía, Galicia, País Vasco, Asturias, Cantabria, Extremadura, Aragón, Murcia y Navarra, rondando el 50% en Madrid y el 40% en Cataluña, según el último informe de Sanidad.

Estas dos nuevas subvariantes, BA.4 y BA.5, han sustituido al linaje BA.2 como subvariantes dominantes. Y son mucho más contagiosas, según los expertos, porque escapan mejor al sistema inmunológico: son más capaces de burlar la inmunidad de los anticuerpos producidos por contagios anteriores o por las vacunas, lo que facilitan que personas contagiadas en otras olas se “reinfecten” ahora. Y también los vacunados hace mucho tiempo y sin la 3ª dosis. Además, estas nuevas subvariantes de Ómicron provocan síntomas que duran más tiempo (7 días frente a 3 días del linaje original BA.1), con más fatiga y afectan más a la garganta. Eso sí, no son más graves ni letales y en general se superan sin hospitalización.

Otra causa de que repunten los contagios es que se han estancado las vacunaciones. Por un lado, hay mucha gente sin la 3ª dosis de refuerzo, muy importante para defenderse de las nuevas variantes, sobre todo los más mayores. A 29 de junio, Sanidad informaba que faltaba poner la 3ª dosis a 548.576 mayores de 70 años y a otros 573.446 mayores de 60 a 69 años, con lo que hay 1.122.022 mayores de 60 años sin poner la 3ª dosis.

En paralelo, todavía hay muchos españoles sin inmunizarse, sin ponerse la 2ª dosis de la vacuna contra el COVID-19, a pesar de que seamos uno de los paises del mundo con más población vacunada (el 82,5% tiene la pauta completa). Lo más preocupante son los mayores que no tienen todavía la 2ª dosis: 42.884 personas de 70 a 79 años y otros 192.487 de 60 a 69 años (los mayores de 80 la tienen todos). En total, 235.371 mayores de 60 años sin inmunizar, un gran riesgo para ellos y los demás. Pero es que además, entre 12 y 60 años, hay todavía 2.918.186 personas sin inmunizar. En total, 3.153.557 personas que no se han puesto todavía la 2ª dosis de la vacuna, casi los mismos que hace 2 meses (sólo se han inmunizado 53.112 personas). Y a ellos habría que sumar los 2.110.904 niños (de 5 a 12 años) todavía sin inmunizar. En total, 5,26 millones de personas, un colectivo demasiado grande, que alimenta los contagios y la propagación del virus.

Y una tercera causa del repunte es que tomamos menos precauciones: desde Semana Santa, se han multiplicado los viajes y las interacciones, con múltiples fiestas y concentraciones de miles de personas, sin ninguna prevención. Y sin mascarilla. Y con contagiados que incluso van a trabajar o hacen “vida normal”. Los expertos aconsejan que, con el repunte de casos, se cuiden más los mayores y los que tienen enfermedades previas o crónicas, con la vuelta a la mascarilla en lugares cerrados y concentraciones. De hecho, en Cataluña, la Generalitat recomienda que se retome el uso de la mascarilla en interiores, tras el drástico aumento de hospitalizados y críticos en las UCI.

El repunte de contagios se produce a las puertas del verano, donde se multiplican los viajes y las aglomeraciones y cuando nos van a visitar 28 millones de turistas, la mayoría de paises con más incidencia de COVID que España. Urge que Sanidad y las autonomías aprueben un Plan de choque, sobre todo en las zonas y localidades más turísticas, para evitar un colapso aún mayor de los Centros de Salud y de algunos hospitales y urgencias, estableciendo plantillas suficientes de refuerzo y sustitución por vacaciones. De momento, nadie se prepara para un recrudecimiento de esta 7ª ola en verano, que llegará seguro y aumentará contagios, hospitalizaciones y muertes. Así que nos toca a nosotros ser muy precavidos, cuidarnos más estas vacaciones. No bajen la guardia.

lunes, 4 de abril de 2022

La pandemia "escondida" sigue aquí

Ya casi no se habla de la pandemia, como si no existiera. Pero la COVID-19 sigue aquí: 529.848 contagios en marzo, 10.200 hospitalizados y 2.622 muertos el mes pasado (85 muertos diarios) ¿Es esto normalidad? Gobierno y autonomías han decidido “pasar página”: han dejado de hacer pruebas masivas y ya no dan estadísticas detalladas de incidencia (sólo de los mayores de 60 años), “escondiendo la pandemia”. Y ahora debaten quitar la mascarilla en interiores para Semana Santa. Pero ojo: todavía tenemos un nivel “alto de contagios (466 por 100.000 habitantes) y deberíamos bajarlo de 50. Y hay 3,25 millones de españoles sin inmunizar (más otros 2,35 millones niños), que pueden contagiarse más fácilmente si bajamos la guardia: ya subió la incidencia en Canarias por los Carnavales y en Valencia por las Fallas. Y no se han reforzado los Centros de salud, donde han despedido a la mitad de los sanitarios contratados por la pandemia. Deberíamos ser más prudentes, porque el virus sigue ahí y no vale esconderlo. Pero no aprendemos.

Enrique Ortega

La pandemia ha cumplido 2 años y 3 meses y sigue contagiando y matando en todo el mundo. Los contagios bajan desde finales de enero, pero todavía hay casi 10 millones a la semana, el doble que la media de 2021. Y hay un rebrote en China que ha obligado a confinar a los 26 millones de habitantes de Shanghái. Ya se alcanzan los 491 millones de contagiados (el 6,25% de la población mundial), concentrados sobre todo en Europa (201,8 millones) y América (150,6), con menos contagios en el Sudeste asiático (57,2 millones), Pacífico (46,1), Mediterráneo oriental (21,6) y África (8,6 millones de contagiados), según la OMS. Lo que sí ha bajado en esta ola de ómicron son los muertos: 28.326 a la semana, la cuarta parte que a principios de año y muy por debajo de la mortalidad de 2021. Pero la COVID-19 ya suma 6.152.898 muertes en el mundo, sobre todo en América (2,7 millones) y Europa (1,94 millones), seguidas de lejos por Asia (778.986), Mediterráneo Oriental (340.628), Pacífico (211.262) y África (171.086 muertos por COVID-19).

En Europa, han bajado los contagios que había en diciembre y enero, pero todavía son muy altos, con una incidencia media de 1.762 contagios por 100.000 habitantes. Hay paises con una incidencia altísima, como Austria (6.924) o Chipre (4.762) pero también es muy elevada en los Paises Bajos (4.104 casos), Alemania (3.718), Dinamarca (2.124), Francia (1.808), Reino Unido (1.704) o Italia (1.537). España está mejor que la mayoría (466,5 contagios por 100.000 habitantes), junto con Portugal (442), según el último dato de Sanidad (25 marzo).

En España, la incidencia por COVID-19 bajó en febrero y principios de marzo, hasta un mínimo de 429 contagios por 100.000 habitantes el 10 de marzo. Y a partir de ahí, los contagios han subido día a día, lentamente, hasta el último dato publicado: 466,5 contagios el 29 de marzo, con subidas puntuales ligadas a los Carnavales (Canarias y Andalucía) y las Fallas (Comunidad Valenciana). Un nivel de contagios (466,5) que supone un riesgo “alto” en los viejos “semáforos” de Sanidad, que siempre ha buscado bajar la incidencia por debajo de 50. En cualquier caso, esta estadística es poco significativa, porque desde el pico de la 6ª ola (finales de diciembre y enero), las autonomías hacen muchas menos pruebas: a finales de marzo se hacían 608.000 pruebas semanales (PCR y test), frente a las 2.488.000 hechas el 3 de enero. Y  además hay muchas regiones que no contabilizan los positivos hechos por los particulares (con test comprados en farmacias).

Hasta finales de marzo, se han contagiado por COVID-19 en España 11.551.574 personas, prácticamente 1 de cada 4 habitantes. De ellos, 529.848 se han contagiado en marzo, la mitad que en febrero (1.039.000 nuevos contagios) y la sexta parte que en enero (3,5 millones de contagios), el peor mes desde 2020. Aunque no refleje todos los contagios, la última estadística detallada de Sanidad (29 de marzo) indicaba que los mayores contagios se dan entre los adolescentes (501 contagios entre 12 y 19 años) y sus padres (550 entre 30 y 39 años y 533 entre 40 y 49 años), aunque llama la atención la alta incidencia entre sus abuelos (515 contagios entre los mayores de 80 años). Y sigue la enorme diferencia entre autonomías: Galicia (975 contagios por 100.000 habitantes), Canarias (905), Extremadura (821), Navarra (662), Asturias (656) y la Rioja (640) son las que están peor y tienen menos contagios Melilla (241), Castilla la Mancha (275) y Madrid (249), aunque también depende de que hagan más o menos pruebas (Madrid hace 1.302 pruebas semanales por 100.000 habitantes y Cataluña 1.949, por ejemplo).

Sanidad y muchos expertos creen que la pandemia ha entrada en una fase menos preocupante porque han bajado drásticamente los enfermos COVID en hospitales y UCIs. Y es así. El último dato (viernes 1 abril) indica que hay 4.150 enfermos COVID hospitalizados (ocupan el 3,3% de las camas disponibles), la mitad que un mes antes (7.428 el 25 de febrero) y la cuarta parte que dos meses antes (18.675 hospitalizados, ocupando el 15% de las camas), aunque la ocupación es mayor en Canarias (7,02%), Galicia (4,95%) y País Vasco (4,07%). También han caído drásticamente los enfermos COVID en las UCIs: son ahora 420 (ocupan el 4,6% de las camas en cuidados intensivos), la mitad que un mes antes (1.053 el 25 de febrero) y la cuarta parte que en lo peor de la 6ª ola (2.202 enfermos en UCI el 21 de enero, ocupando el 23,25% de las camas disponibles).

También ha caído la mortalidad respecto a enero y febrero, aunque sigue siendo alta: en la última semana de marzo  murieron 149 enfermos de COVID, frente a 568 la semana anterior, 722 la anterior y 1.003 la primera semana de marzo. En conjunto, el mes de marzo se saldó con 2.622 muertos por COVID-19 (85 muertos diarios), una cifra todavía elevadísima aunque no se hable de ella en los medios. Y ya hemos alcanzado la cifra de 102.218 muertos por COVID. Se estima que la mitad de los  muertos actuales por COVID-19 son personas sin vacunar y mayores a los que falta la necesaria dosis de refuerzo (falta ponerla a 1.194.214 mayores de 60 años), aunque también mayores vacunados con patologías previas o inmunodeprimidos. Y sigue habiendo muertes por COVID en las residencias de ancianos: 103 en la primera mitad de marzo, según el IMSERSO.

Ahora, con este balance (menos contagios, menos hospitalizados, menos enfermos en UCI y menos muertes), el Gobierno central y las autonomías han acordado que es el momento de “pasar página”, de entrar en una 2ª fase de la pandemia, desde el 28 de marzo.  Se han aprobado 2 cambios muy importantes. El primero, que ya no se publican las estadísticas detalladas (contagios, hospitalizaciones, UCIs, muertes) que se difundían de lunes a viernes, desde marzo de 2020: Sanidad publicó la última estadística completa el 29 de marzo. Ahora, sólo publican dos veces por semana (martes y viernes) las cifras globales de contagios, hospitalizados, enfermos en UCI y muertes, pero no publican la incidencia global ni su detalle  por edades y autonomías. Solo informan con detalle de la incidencia en mayores de 60 años (estaba en 466,51 el 1 de abril). El segundo cambio es que ya no se hacen pruebas masivas a los que tengan síntomas de COVID-19, sólo a los colectivos más vulnerables (mayores de 60 años, embarazadas, inmunodeprimidos), en las residencias de ancianos y a los que ingresen en un hospital (por cualquier causa). Por eso, se ha pasado de 608.972 pruebas semanales en marzo a sólo 194.820 en la última semana (ojo: un 16% dieron positivo).

En esta fase “transitoria”, durante un año, Sanidad y las autonomías harán un seguimiento selectivo de casos, detectando en los Centros de Salud, hospitales y residencias si hay un repunte de contagios, sobre todo por un aumento de las hospitalizaciones. Vigilarán será que no suban los enfermos COVID en hospitales (que no superen el 5%) y en UCIs (menos del 10%), dos topes que si se superan nos harían volver a la fase anterior. Y mientras, se da un plazo a las autonomías para que preparen un modelo de “vigilancia centinela, como el de la gripe, que deben tener listo para abril de 2023: se creará una red de médicos (de familia y en hospitales) que harán un seguimiento de pacientes representativos y serán los únicos que reportarán entonces los futuros casos de COVID-19.

Los que tengan ahora síntomas leves de COVID-19 serán los responsables de auto diagnosticarse (con test de farmacia o PCRs privadas), cuidarse y no contagiar, porque la sanidad pública ya no les hará un test ni les dará la baja. Y por supuesto, no tendrán obligación de hacer cuarentena, una exigencia que se quitó en diciembre para los vacunados y en marzo para todos los contagiados leves y sus contactos estrechos.

Este doble cambio sobre la pandemia nos dejará  “casi ciegos” sobre su incidencia y además multiplicará el riesgo de contagio a los no inmunizados, que todavía son muchos. Según el último balance de vacunación, del 30 de marzo (se publica ahora dos veces por semana ), hay 3.252.771 españoles sin inmunizar, que no tienen las 2 dosis de la vacuna: 46.153 entre 70 y 79 años y otros 195.640 de 60 a 69 años (en total, 241.793 mayores sin inmunizar), 1.121.831 más entre 40 y 59 años, además de otras 1.889.141 personas sin inmunizar entre los 12 y los 40 años, según Sanidad. Y a estos 3,25 millones de españoles vulnerables hay que sumar otros 2.357.978 niños (de 5 a 12 años) que todavía no tienen la pauta completa. En total, 5,61 millones de personas más vulnerables al COVID-19, el 12,2% de toda la población española. Son muchas personas a través de las que puede seguir viviendo y mutando el virus, sobre todo si se quitan todas las restricciones.

La última restricción frente al COVID 19, la mascarilla en interiores, tiene los días contados. Ya se ha suprimido en toda Europa, salvo en España y Portugal, aunque ha vuelto en Austria, a los 10 días de suprimirla, por un gran repunte en los contagios. VOX presentó la semana pasada en el Congreso una propuesta para quitarla, que se rechazó (con la abstención del PP), aprobándose otra de Ciudadanos y el PSOE para hacerlo “cuando lo acuerden los expertos”. La decisión se debate este miércoles, entre las autonomías y Sanidad, que prefiere “esperar un poco”, aunque está muy presionada por algunas autonomías (como Madrid y Cataluña), que quieren suprimir la mascarilla en interiores para Semana Santa (“Salvemos la Semana Santa”: ¿les suena?). Los epidemiólogos están divididos: unos apoyan quitarla (salvo en el transporte público, hospitales y residencias de ancianos) y otros defienden esperar a después de Semana Santa, hasta que la incidencia baje de los 50 casos por 100.000 habitantes.

Así que el virus sigue aquí, contagiando y matando, mientras arrecian las presiones para que “lo olvidemos, quitando todas las restricciones y escondiendo muchos datos,  que ahora sólo conocerán Sanidad y las autonomías, no todos los ciudadanos (salvo que haya un repunte grave o una nueva variante y nos lo digan de repente). Pero la OMS alerta:aún estamos lejos del final de la pandemia”, señaló un portavoz en marzo. Y eso porque el nivel de contagios es todavía muy alto en Europa, hay rebrotes en China y falta avanzar mucho en la vacunación en medio mundo: sólo un 57,5% de la población mundial está vacunada, según la OMS, y hay muchos paises en África, Asia y Latinoamérica que han vacunado sólo a un tercio de su población o incluso menos (0,58% en Congo o el 4,64% en Nigeria”). Así que en  cualquier momento puede llegarnos una nueva variante que desate la 7ª ola. Y ahora tardaríamos más en detectarla y reaccionar.

Lo único positivo de esta nueva fase en la lucha contra la pandemia es que los Centros de Salud se van a “descongestionar”, porque ya no tendrán que centrarse en atender a los enfermos COVID no vulnerables y han dejado de hacer pruebas diagnósticas y firmar bajas. Aún así, la vuelta a la “normalidad” tardará, porque siguen faltos de medios. La prueba es que las consultas siguen con semanas de retraso. Un ejemplo, el mío: el viernes pedí online una cita presencial a mi médica de cabecera, en Madrid, y me la daba para este jueves (6 días).

El problema de la sanidad, tras lo más duro del COVID, es que sigue con falta de profesionales y medios, lo que impide reducir  las listas de espera, con el médico de cabecera, el especialista y para operarse, además del retraso en los filtrados de cáncer y tratamientos preventivos. Y encima, muchas autonomías han recortado las plantillas que contrataron por el COVID (unas, el 1 de enero y otras, el 1 de abril): los sindicatos estiman que no se han renovado la mitad de los 94.000 contratos COVID (médicos, enfermeras y auxiliares) hechos entre marzo y abril de 2020. Sólo en Madrid han sido despedidos 6.000 sanitarios (de ellos, 400 médicos) de los 11.000 contratados por el COVID.

Ahora, además de “vigilar” la pandemia, los Centros de Salud tendrán que recomponerse y eso exige más dinero y más personal. Hay un Plan de refuerzo de la atención primaria, acordado entre Sanidad y las autonomías, considerado “insuficiente” por los profesionales. Falta ver cuánto dinero aporta cada autonomía (lo decidían antes del 31 de marzo) después de que Sanidad haya dedicado 177 millones en el Presupuesto de este año. Todas han recibido más financiación del Estado este año, pero también la recibieron para luchar contra la COVID y muchas autonomías “desviaron” los fondos a otros gastos y no reforzaron su sanidad. Hay que dejarse de palabras y pasar a los hechos: contratar 8.000 médicos, 15.000 enfermeras y 10.000 administrativos en los próximos años, sólo para la Atención Primaria, según pide este Manifiesto firmado por 115 organizaciones profesionales.

Lo preocupante ahora es que las autonomías no refuercen su sistema sanitario, sobre todo la atención primaria, que ya contaba con medios insuficientes antes y que sigue medio colapsada, con 1.000 médicos menos que en 2018, según los datos de Sanidad. Porque si no se aprueba un Plan de choque para reforzarla, la atención primaria volverá a colapsar pronto: en 5 años se jubilarán 1 de cada 3 médicos de familia y 1 de cada 4 pediatras. Y esto choca con la falta de recursos y planificación de las autoridades sanitarias y con el desinterés de los médicos jóvenes (a los que no se incentiva)  por ir a los centros de Salud, sobre todo fuera de las grandes ciudades.

En resumen, que la pandemia sigue aquí, contagiando y matando, aunque ahora nos escondan muchas cifras y supriman las restricciones,  pronto hasta la mascarilla en interiores. Así que nos toca cuidarnos a nosotros, empezando por esta Semana Santa, si no queremos volver en unas semanas a afrontar una 7ª ola. Y, en paralelo, hay que exigir a las autonomías que refuercen la sanidad, con dinero y profesionales. Tenemos muchos problemas y necesidades, pero la salud es lo primero. A cuidarse.