lunes, 22 de julio de 2024
Las tecnológicas quieren ser tu banco
jueves, 7 de abril de 2022
Europa controla a los gigantes tecnológicos
En la noche del 24 de marzo, la Cumbre Europea reunida en Bruselas para afrontar la guerra de Ucrania y el precio del gas aprobó también una Ley clave para los europeos: la Ley de Mercados Digitales, que pretende limitar los abusos de las grandes tecnológicas. Ahora, Google, Facebook, Amazon, Apple o Microsoft no podrán imponernos sus condiciones como hasta ahora y tendrán que abrirse a otras aplicaciones y servicios, facilitando la competencia a otras empresas. Y pronto se aprobará otra Ley europea de Servicios Digitales. Mientras, en EEUU, hay también una cruzada (de demócratas y republicanos) para recortar poder a los gigantes de Internet, con varias procesos judiciales abiertos. Y también hay una ofensiva del Gobierno chino contra sus tecnológicas. Todos creen que estos gigantes tienen demasiado poder y hay que controlarlos, consiguiendo también que paguen más impuestos. Ahora falta ver que las nuevas leyes se cumplen, porque faltan medios para vigilarlos y evitar su actual monopolio. Pero urge hacerlo, porque controlan nuestras vidas.
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| Enrique Ortega |
El mundo ha cambiado tanto este siglo XXI que las empresas más grandes son ahora las multinacionales tecnológicas ligadas a Internet, como en el siglo XX fueron las petroleras, automovilísticas o los bancos. Así, de las 10 multinacionales con más valor en Bolsa, 7 son gigantes tecnológicos, según Bloomberg: Apple (la mayor empresa del mundo en 2021, con 2,60 billones de valor bursátil, más que el PIB de Francia), Microsoft (2,27 billones de euros) y Alphabet (Google, con un valor de 1,72 billones) copan los tres primeros puestos, seguidas de Amazon (en 5º lugar, tras la petrolera Aramco, con un valor de 1,51 billones), Meta-Facebook (en 7º lugar, tras la automovilística Tesla, con un valor de 844.003 millones), Nvidia (procesadores gráficos, con un valor bursátil de 663.000 millones de euros), y en 10º lugar (tras la financiera Berkshire) la tecnológica taiwanesa TSMC, con un valor de 510.577 millones de euros. Y en el puesto 11º, la tecnológica china Tencent (484.628 millones de valor bursátil (que estaba en el puesto 7º en 2021), mientras otro gigante chino del comercio electrónico, Alibaba, ha pasado del puesto 9º al 28º puesto en el ranking de 2021.
Estos gigantes tecnológicos ya eran grandes antes de la pandemia, pero los confinamientos y el mayor uso de Internet y del comercio electrónico en 2020 y 2021 los han hecho aún más grandes: son los verdaderos “ganadores” del COVID-19, como demuestra el gran salto que han dado en ventas y beneficios. Así, “los 5 grandes” de Internet (Amazon, Apple, Alphabet-Google, Microsoft y Meta-Facebook) facturaron en 2021 por valor de 1.176.148 millones de euros (casi tanto como el PIB español: 1.205.063 millones de euros), un 27,8% más que en 2020. Y sus beneficios crecieron el año pasado nada menos que un 55,6%, hasta alcanzar los 271.090 millones de euros, destacando los beneficios de Apple (84.975 millones de euros, +57,2%), Alphabet-Google (64.287 millones de euros, casi el doble que en 2020 y un beneficio superior al de las 35 empresas juntas del IBEX español), Microsoft (60.329 millones de euros, +39,1% de beneficios), Meta-Facebook (33.288 millones, +35%) y Amazon (28.210 millones de euros, +56,3%).
Estos gigantes tecnológicos (las “Big Tech”) tienen en común un modelo de negocio basado en millones de usuarios, que consumen productos y servicios (unos de pago y otros “gratuitos”) y que manejan la publicidad en Internet y utilizan los millones de datos de sus clientes y empresas colaboradoras para rentabilizar más sus plataformas. Todas tratan de reforzar su posición de dominio, impidiendo operar a la competencia y comprando las empresas pequeñas que innovan, para evitar competidores. Y todas utilizan nuestros datos sin demasiado control y en su beneficio, aprovechando que saben todo de nosotros. Es lo que revela el excelente libro “La era del capitalismo de la vigilancia”.
La mayoría de estos “gigantes tecnológicos” son multinacionales USA, lo que ha despertado un lógico recelo en Europa, donde la Comisión Europea lleva dos décadas intentando controlarlas y poner coto a sus prácticas monopolísticas, con múltiples expedientes y multas millonarias, sin muchos resultados prácticos. El último capítulo de esta larga pelea fue el expediente que abrió la Comisión a Google, en junio de 2021, “por prácticas monopolísticas en el mercado publicitario”. Antes, Google ya había tenido que pagar a la Comisión 3 multas (entre 2017 y 2019) por importe de 8.240 millones de euros, por “violar las normas europeas de la competencia”. En cada caso, la Comisión multaba, Google recurría y ganaba tiempo y luego pagaba al final una cifra que le compensaba, dados sus beneficios. Tal es así que Google ha acabado incluyendo en sus cuentas anuales una partida “para multas de la Comisión”… En los últimos años, la Comisión Europea también ha investigado (y multado) a Facebook, Apple y Amazon, por “prácticas monopolísticas” y contra la libre competencia.
Además, muchos paises europeos han abierto también expedientes a los gigantes tecnológicos, entre ellos Francia, Alemania y España: el 1 de julio de 2021, la Comisión de la Competencia (CNMC) abrió un expediente a Apple y Amazon, por indicios de un pacto secreto para impedir que otras empresas vendan los productos de Apple a través de la web de Amazon. Y también recibió una denuncia de CEDRO (autores y editores) contra Google por negarse a pagar a los editores de prensa por utilizar sus artículos en el agregador de noticias (Google Discovery) y por su cuasi-monopolio en la publicidad digital.
La Comisión Europea se hartó de esta infructuosa guerra contra los gigantes digitales y en diciembre de 2020 presentó 2 Leyes para controlar a estas multinacionales con más eficacia que las lentas y poco eficaces normas antimonopolio: la Ley de Mercados Digitales (DMA, en inglés) y la Ley de Servicios Digitales (DSA). La primera en aprobarse por el Consejo Europeo, en la noche del 24 de marzo, ha sido la Ley de Mercados Digitales (DMA), tras 15 meses de intensas negociaciones, donde el “lobby” de los gigantes tecnológicos (grupo de presión en Bruselas) reconoce haberse gastado 30 millones de euros para intentar “suavizarla”. El objetivo, según la vicepresidenta de la Comisión (Margrethe Vestager) es “frenar el abuso de poder” de las grandes tecnológicas” y conseguir que los mercados digitales en Europa sean “justos, abiertos y competitivos”. En definitiva, poner coto a sus malas prácticas.
En Europa operan unas 10.000 plataformas de Internet, pero esta Ley va dirigida a las grandes plataformas, con muchos usuarios (45 millones) , un alto volumen de negocio (7.500 millones anuales) y que controlan servicios básicos en tres o más paises europeos. La Ley les llama “guardianes de acceso” y son los que van a vigilar de cerca: Google, Amazon, Apple, Facebook, Microsoft, Booking y Alibaba en principio, aunque podrían ser más. Estas empresas tendrán una serie de obligaciones, entre las que destaca que no podrán imponer su software y tendrán que abrir su plataforma a otros desarrolladores y servicios. Cuatro ejemplos de cambios que nos afectan a todos. Uno, Google y Apple estarán obligados a abrir sus tiendas de aplicaciones a terceras empresas. Dos, Google tendrá que ofrecer alternativas a sus usuarios de Android a otros motores de búsqueda. Tres, Apple tendrá que dejar a los usuarios del iPhone que puedan instalar otros navegadores y aplicaciones. Y cuatro, un usuario de iMessage podrá enviar su mensaje desde Signal a un usuario de WhatsApp.
En definitiva, se trata de evitar que estos gigantes mantengan un monopolio de hecho en sus plataformas y servicios, abriéndolas a terceros. Y también se les obliga a dar acceso a los vendedores a sus datos de rendimiento de comercialización o de publicidad en las plataformas, datos que los gigantes de Internet ya no podrán reutilizar en otros servicios (sin consentimiento). Y se podrán rechazar las cookies sin que nos bloqueen ahora el acceso al servicio, garantizando el derecho de los usuarios a darse de baja. Y además, se van a vigilar las compras de empresas y desarrolladores, para que los gigantes de Internet no las utilicen para anular a los competidores (como hasta ahora).
Esta nueva Ley de Mercados Digitales (DMA) pasará ahora el último trámite formal, el de aprobación en el Parlamento Europeo (que ya la aprobó en 1ª instancia), que se espera para finales de abril o mayo. A partir de ahí, las empresas tienen 6 meses para adaptarse, con lo que entrará en vigor en noviembre de 2022. Desde esa fecha, si uno de los gigantes infringe la norma, se arriesga a una multa de hasta el 10% de su negocio mundial (serían hasta 21.783 millones de sanción en el caso de Google, por ejemplo, o de 39.724 millones en el caso de Amazon). Y si hay un incumplimiento sistemático, se podrán imponer normas correctoras. Además, y esto es muy importante, la única autoridad que puede aplicar esta Ley es la Comisión Europea, que centraliza todas las actuaciones: si España abre un expediente a un gigante tecnológico, debe acabar trasladándolo a Bruselas para que sea finalmente la Comisión quien decida y multe.
En paralelo a esta nueva Ley de Mercados Digitales, Europa ultima la otra Ley que intenta corregir los comportamientos de las grandes tecnológicas, la Ley de Servicios Digitales (DSA), que impondrá a las empresas responsabilidad en los contenidos de sus plataformas: retirada de ofertas fraudulentas e informaciones personales, transparencia en los algoritmos, mecanismos para solucionar controversias con los usuarios, facilitar la interoperatividad con los servicios de la competencia, permitir a los usuarios elegir si quieren o no publicidad dirigida y posibilitar que los poderes públicos realicen inspecciones en sus bases de datos. Esta es una Ley muy ambiciosa y polémica, porque regula los derechos de los usuarios digitales, lo que explica que vaya más retrasada: se espera que el Parlamento y el Consejo Europeo la aprueben antes de finales de 2022 y entre en vigor entre 2023 y 2024.
Con estas 2 Leyes, Europa se pone en vanguardia de la normativa mundial para regular los mercados de Internet. Pero no está sola: Estados Unidos y China secundan su intención de controlar a los gigantes tecnológicos. Ya empezó a hacerlo Trump, pero el presidente Biden ha acelerado la cruzada contra los gigantes digitales, una batalla en la que están de acuerdo demócratas y republicanos en EEUU. Ya en julio de 2021, Biden firmó una orden ejecutiva con 72 medidas para aumentar la competencia en los mercados de Internet. Y actualmente, la Comisión Federal de Comercio (FTC) ha presentado una querella antimonopolio contra Facebook, y también investiga a Google, mientras el Departamento de Justicia USA ha interpuesto demanda contra ambas tecnológicas. Y la FTC también investiga a Amazon mientras el Departamento de Justicia lo hace con Apple. El objetivo de Biden es acelerar las medidas antimonopolio para aprobarlas antes de noviembre de 2022, cuando se celebran las elecciones de medio mandato (donde podría perder la mayoría en el Senado).
Con estas bases, en mayo se reunirá en París el Consejo para la Tecnología y Comercio EEUU-Unión Europea, donde ambos bloques pretenden coordinar sus estrategias digitales y la regulación frente a los gigantes tecnológicos, buscando una normativa común trasatlántica. Y en este contexto, ayuda mucho que China (el mercado con más internautas), esté embarcado en una estrategia de mayor control de sus grandes tecnológicas. Ya en 2021, suspendió la salida a Bolsa del grupo Hormiga (brazo financiero de Alibaba), impuso restricciones a Tencent, Meituan (reparto de comida), Pinduoduo (comercio electrónico) y Didi (el Uber chino) y aprobó una legislación antimonopolio y de protección de datos digitales. Y en 2022, el PC Chino ha aprobado un comunicado “contra la corrupción y el poder de las plataformas”.
La preocupación sobre los gigantes tecnológicos se extiende también al mundo financiero: un reciente informe del Consejo de Estabilidad Financiera (FSB), creado por el G-7 e integrado por 25 paises (España entre ellos) alerta de que los gigantes tecnológicos se han hecho más poderosos tras la COVID y son “los nuevos rivales” del sector financiero. Destacan el crecimiento disparado de los servicios de pago de las plataformas de Internet: su uso ha pasado del 6,5% de las transacciones online en 2019 al 44,5% en 2020 (en China suponen el 90% de los pagos en el comercio electrónico y el 95% en la India). El informe señala que este dominio de las “big tech” en los pagos online puede beneficiar al usuario, pero tiene dos riesgos: están poco reguladas (un riesgo si hay problemas) y hay menos protección de los datos de los usuarios que en la banca. Aquí, el Banco de España ha advertido que la creciente competencia de las grandes tecnológicas “recorta la rentabilidad de los bancos” y que aprovechan mejor la información que tienen de sus clientes.
Otro problema que provocan las grandes tecnológicas es que apenas pagan impuestos en los paises donde operan, gracias a la utilización de paises intermedios (Irlanda o Luxemburgo), empresas pantalla y desvíos a paraísos fiscales. Así, Google España pagó 8,9 millones de impuestos en 2019, Amazon otros 261 millones (el 2,2% de su facturación) y Apple pagó otros 4,85 millones de impuestos en 2020, mientras Facebook pagó a Hacienda 34,4 millones en 2019 para saldar sus deudas “de varios años”. Para evitar esta situación, 130 paises acordaron en junio de 2021 cobrar un impuesto mínimo del 15% sobre el beneficio de estas tecnológicas, obligándoles además a pagar una parte de este impuesto en los paises que operen (aunque su sede esté en otro lugar). Con esta medida, que entrará en vigor en 2023, los paises ingresarán 215.000 millones de euros más de las “big tech”. Hasta que este “impuesto mundial” esté vigente, los paises que habían aprobado una tasa a las grandes tecnológicas (la llamada “tasa Google”) la seguirán cobrando: en España está vigente desde el 1 de enero de 2021 y esperaba ingresar 968 millones el año pasado ( no habrá recaudado ni la cuarta parte). Ahora se rebaja la recaudación a 225 millones en 2022.
En resumen, parece que Europa, EEUU y China han tomado conciencia del enorme poder que acumulan los gigantes de Internet, acrecentado con la pandemia. Y empiezan a tomar medidas para que no impongan sus condiciones a usuarios y competidores, para que no se comporten como monopolios de hecho (en España, Google controla el 90% de las búsquedas en Internet y el 50% de la publicidad online). Para que abran sus plataformas a otras empresas pequeñas, más innovadoras, en vez de comprarlas para evitar su competencia. Y que paguen impuestos por un negocio que factura más que la mayoría de los paises. Las iniciativas de controlarles y regularles son muy loables, pero hacen falta medios. Porque la Comisión Europea, por ejemplo, con un equipo de 80 personas, difícilmente podrá aplicar la nueva Ley de Mercados Digitales frente a multinacionales con miles de tecnólogos y poderosos bufetes de abogados. Esta es una guerra contra gigantes, que necesita no sólo Leyes sino también medios para vigilar y multar. Y hay que quitarles tamaño (dividiendo empresas) y poder (desautorizando fusiones), como se hizo con petroleras y bancos. Ojo: controlan nuestras vidas.
lunes, 5 de julio de 2021
La guerra contra los gigantes tecnológicos
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| Enrique Ortega |
En este siglo XXI, las grandes empresas que protagonizan la revolución digital son los líderes del capitalismo mundial. Así, de las 10 empresas con más valor en Bolsa, 7 son gigantes tecnológicos: Apple (la mayor empresa del mundo, con un valor de 1,87 billones de euros), Microsoft (la 3ª del ranking, tras la petrolera saudí Aramco, con un valor de 1,52 billones), Amazon (la 4ª, que vale 1,38 billones), Alphabet/Google (la 5ª, con un valor de 970.000 millones de euros), Facebook (la 6ª, con 643.026 millones de valor) y, a continuación, las chinas Tencent (535.327 millones de valor) y Alibaba (521.398 millones). Y también están entre las 50 grandes PayPal (puesto 27, con un valor en Bolsa de 220.796 millones), Netflix (puesto 34, con 191.302 millones de valor) e Intel (puesto 48: 165.090 millones).
Estos gigantes tecnológicos (llamados las “Big Tech”) tienen en común un modelo de negocio basado en millones de usuarios, que consumen productos y servicios (unos de pago y otros “gratuitos”) y que manejan la publicidad en Internet y utilizan los millones de datos de sus clientes y empresas colaboradoras para rentabilizar más sus plataformas. Todas tratan de reforzar su posición de dominio, impidiendo operar a la competencia y comprando las empresas pequeñas que innovan, para evitar competidores. Y todas utilizan nuestros datos sin demasiado control y en su beneficio, aprovechando que saben todo de nosotros. Es lo que revela el excelente libro “La era del capitalismo de la vigilancia”.
La mayoría de los gigantes de Internet son multinacionales USA, lo que ha despertado un cierto recelo en Europa, donde la Comisión Europea lleva más de 20 años peleando con ellos, abriéndoles expedientes e imponiéndoles multas, sin demasiada efectividad, porque no han modificado su comportamiento monopolístico. El último capítulo de esta batalla europea contra los gigantes de Internet ser produjo el pasado 22 de junio, cuando la Comisión Europea abrió el último expediente a Google “por prácticas monopolísticas en el mercado publicitario”. Les acusa de favorecer sus servicios de tecnología de publicidad online frente a otras empresas, anunciantes y editores online, en un negocio (la publicidad online) que mueve 20.000 millones de euros en Europa.
Antes, Google ya ha tenido que pagar a la Comisión, entre 2017 y 2019, tres multas por valor de 8.240 millones de euros, por violar las normas europeas de la competencia en tres expedientes, uno por posición dominante en el mercado publicitario con AdSense (1.419 millones de multa), otro por abusar de su posición de dominio en comparadores (4.320 millones de multa) y otro por posición dominante en el mercado de búsquedas (2.420 millones de sanción). Google ha reaccionado incluyendo una partida “para multas de la Comisión” en sus cuentas anuales, un mínimo coste para una multinacional que facturó 151.568 millones de euros en 2020, con 33.447 millones de euros de beneficios.
La Comisión Europea abrió el 4 de junio otra investigación antimonopolio a Facebook, para determinar si utilizó datos de sus anunciantes (7 millones de empresas en todo el mundo) para competir con ellos. Y también investiga si utiliza fraudulentamente su plataforma de anuncios “clasificados” (Facebook Marketplace). Anteriormente, en 2020, la Comisión ya investigó a Facebook por su utilización de los datos de sus anunciantes.
Apple también está en el radar de Bruselas, “por abuso de posición dominante” en la distribución de aplicaciones de descargas musicales a través de App Store, aplicando elevadas comisiones (hasta el 30%) a compañías como Spotify. Una investigación parecida se hizo el año pasado contra Amazon, concluyendo que había infringido las normas antimonopolio al usar “sistemáticamente” los datos privados de vendedores independientes que comercializan sus productos a través de Amazon para elaborar con ellos su estrategia comercial.
En paralelo a la Comisión, los principales paises europeos llevan años abriendo expedientes a los gigantes USA de Internet. En Alemania, primero le tocó el turno a Facebook (enero 2020, por “posición de dominio”), Amazon (para ver si utiliza algoritmos de control para influir en los vendedores minoristas) y Google (por “posición dominante” en el mercado de la publicidad digital). Y en los últimos 6 meses, la oficina alemana de la Competencia ha abierto 4 procedimientos contra los gigantes de Internet, el último contra Apple, para ver “si está entorpeciendo la libre competencia de sus rivales” con el sistema operativo iOS en sus móviles iPhone. Y también la posición dominante de Apple en la App Store, Apple Music o iCloud. Y Francia multó hace unos días a Google, con 220 millones de euros, por “abusar de su posición dominante” en el mercado de la publicidad digital. Y la autoridad francesa de la Competencia tiene pendiente resolver otro procedimiento iniciado por varias Asociaciones de la prensa galas contra Google, por no compensarles en el uso del agregador de noticias.
España se ha sumado a esta guerra contra las “Big Tech”: la Comisión de la Competencia (CNMC) abrió expediente, este 1 de julio, contra Apple y Amazon por “restringir la venta online en España”, al haber indicios de “un pacto secreto” entre las dos multinacionales para impedir que otras empresas vendan los productos de Apple (ordenadores, móviles, tablets y otros) a través de la web de Amazon. La CNMC también sospecha que Apple y Amazon podrían haber acordado restringir determinada publicidad de productos competidores de Apple, así como priorizar determinadas campañas a clientes de Apple por parte de Amazon.
Además, el 22 de junio, la CNMC recibió una denuncia contra Google “por abuso de posición dominante”, presentada por CEDRO, la entidad que representa a los autores y editores de libros, periódicos, revistas y particulares. Denuncian que Google se niega a pagar a los editores de periódicos y revistas por utilizar sus artículos en su agregador de noticias (Google Discover), incumpliendo lo establecido en la Ley de Propiedad Intelectual, algo que también han reclamado los editores en Francia y Alemania. Y también denuncian el monopolio de Google en el mercado de la publicidad digital, “sustituyendo a los medios”.
Hasta ahora, era Europa la que hacía frente a los gigantes tecnológicos. En EEUU se consideraban unas multinacionales “emblemáticas”, protagonistas de la innovación y el progreso. Mucho tenía que ver que estas “Big Tech” financiaban al partido demócrata: Microsoft y Google fueron el 2º y 3º mayor financiador de la campaña de Obama. Con Trump empezaron los primeros encontronazos (el verano pasado, los máximos directivos de Amazon, Apple, Facebook y Google fueron interrogados en el Congreso por posible “abuso de posición dominante”) y ahora, con Biden ya hay una guerra abierta, después de que el nuevo presidente haya puesto al frente de la Comisión Federal de Comercio (FTC) a una experta muy crítica con los gigantes tecnológicos. Pero además, en los últimos años ha calado en la política USA la idea del “exceso de poder” de las “Big Tech”.
Esto se ha traducido en dos iniciativas sin precedentes en EEUU, apoyadas por demócratas y republicanos. Una, en diciembre de 2020, la denuncia de 48 Estados USA ante la Comisión Federal de Comercio contra Facebook y Google, por monopolio y abuso de posición de mercado. Y la otra, la presentación en el Congreso USA, en junio de 2021, de 5 leyes para romper el monopolio de los grandes de Internet, apuntando directamente a Amazon, Apple, Facebook y Google. Los 5 proyectos de Ley pretenden evitar los monopolios en las plataformas por Internet y la operativa actual de favorecer sus productos o utilizar en beneficio propio datos de los vendedores. También obligan a informar previamente de la compra de competidores (como la de Instagram o WhatsApp por Facebook), para prohibirlas si reducen la competencia. Y obligan a los gigantes tecnológicos a mantener la portabilidad e interoperatividad de los datos de sus usuarios, para facilitar el cambio a otra plataforma. Además, se plantean poder obligar a una empresa a vender parte de sus activos, para luchar contra situaciones de monopolio, como se obligó a las petroleras y bancos el siglo pasado. “Los monopolios tecnológicos no están regulados y tienen demasiado poder sobre nuestra economía”, advirtió el senador demócrata David Cicilline, presidente de la subcomisión antimonopolios del Congreso USA.
Mientras esperamos a ver si los políticos norteamericanos consiguen “meter en vereda legal” a los gigantes tecnológicos, Europa ya aprobó dos proyectos de Ley, el 15 de diciembre de 2020, que se tienen que debatir este año en el Parlamento europeo, donde presionan ahora los lobbies tecnológicos. La primera Ley, sobre Servicios Digitales (DSA), impone a las empresas tecnológicas responsabilidad en los contenidos de sus plataformas: retirar las ofertas fraudulentas, transparencia en los algoritmos, mecanismos para solucionar controversias con los usuarios, facilitar la interoperabilidad con los servicios de la competencia y posibilidad de que los poderes públicos realicen inspecciones en sus bases de datos. La segunda Ley, la de Mercados Digitales (DMA) somete a vigilancia estrecha a las grandes compañías digitales (con más de 45 millones de usuarios en Europa), obligándoles a aportar datos de facturación, valoración bursátil y usuarios), incluyendo la posibilidad de exigirles información sobre sus algoritmos y sobre sus posibles compras (que podrían prohibir).
Estas dos Leyes europeas sobre los gigantes tecnológicos podrían aprobarse a finales de este año y entrar en vigor en 2022. “Será la legislación más estricta del mundo sobre las actividades de las multinacionales digitales”, señala la Comisión Europea. También China aprueba normas para controlar a los gigantes tecnológicos: en noviembre de 2020, el Gobierno chino aprobó un borrador de “Reglas destinadas a prevenir prácticas monopolísticas en las plataformas de Internet”. Y además, las autoridades chinas “endurecieron las normas de los microcréditos en línea”, un sistema de financiación que ofrecen los gigantes tecnológicos (Alibaba y Tencent) y que es muy popular porque la mayoría de los chinos no usan el dinero en efectivo y las pymes los utilizan para financiarse, ante la dificultad de conseguir créditos en los bancos tradicionales. Ahora, el Gobierno chino quiere combatir el enorme poder de sus tecnológicas y evitar que controlen parte de las finanzas del país, al margen del sistema financiero tradicional. Además, investiga de cerca a sus gigantes tecnológicos. En abril de 2021 multó a Alibaba con 2.350 millones de euros "por violar las normas antimonopolio". Y este domingo 4 de julio cerró el uso de Didi Chuxing, el UBER chino, con 490 millones de usuarios y que cotiza en Wall Street, "por uso indebido de los datos de los usuarios".
Mientras Europa, EEUU y hasta China buscan ahora controlar a los gigantes tecnológicos, 130 paises se han puesto de acuerdo, la semana pasada, en obligarles a pagar más impuestos, que ahora eluden con los paraísos fiscales y su ingeniería fiscal. La decisión, acordada en el seno de la OCDE por todo el mundo (salvo 9 paises, entre ellos Irlanda, Hungría y Estonia) es cobrar un impuesto mínimo del 15% sobre el beneficio de estas multinacionales tecnológicas, obligándoles además a pagar una parte de este impuesto en los paises en que operan (aunque su sede esté en otro lugar). Con esta medida, que entrará en vigor en 2023, los paises ingresarán 215.000 millones de euros más. Hasta que entre en vigor este “impuesto mundial”, los paises que han aprobado la “tasa Google” (que se aplica a todas las grandes tecnológicas) la seguirán cobrando: en España está vigente desde el 1 de enero e ingresará este año 968 millones de euros.
Expedientes, multas y nuevas Leyes son un avance para frenar la prepotencia de los gigantes tecnológicos. Pero queda mucho por hacer, porque los Big Tech tienen un poder tremendo y legiones de abogados y lobbies. Un ejemplo: un juez de Washington ha rechazado dos demandas antimonopolio contra Facebook (una de la Oficina Federal de Comercio USA y otra de 48 Estados) porque "no demostraban que abusan de su fuerza en el mercado", dándoles 30 días para nuevas alegaciones. Y en la Comisión Europea, las alegaciones contra los expedientes a las tecnológicas se demoran años. Además, los gigantes de Internet tratan de ganarse a la opinión pública y a los usuarios: se presentan como “los paladines” de la innovación, que defienden “nuevas reglas” porque las viejas reglas sobre la competencia no valen en la era de Internet. Todo para torpedear las investigaciones de los Gobiernos y las demandas de usuarios y empresas perjudicadas.
Lo más grave, visto desde Europa, es que gran parte de nuestra actividad diaria está en manos de estas multinacionales USA que se intentan ahora controlar. En “la nube”, donde está almacenado gran parte de la actividad de particulares y empresas, el acceso en Europa está controlado por empresas USA: AWS (de Amazon), Azure (de Microsoft) y Drive (de Google), que controlan el 75% de los servicios europeos en la nube, siendo el resto de proveedores IBM, la china Alibaba y un reducido número de empresas europeas (en España, la dominante es Gigas). Un ejemplo de ese control y de lo vulnerables que somos los europeos: un tercio de las empresas españolas del IBEX utilizan los servicios en la nube de Amazon. Y estos gigantes de Internet USA controlan también los datos en la nube de las Administraciones Públicas, servicios de seguridad, empresas y particulares europeos. Por eso, Alemania y otros paises llevan años tratando de montar una gran plataforma europea de servicios en la nube, Gaia-X. El proyecto se inició en junio de 2020 y no estará listo hasta 2022, como una gran iniciativa europea apara recuperar parte de la soberanía digital.
Los gigantes de Internet son muy poderosos y su tamaño, su facturación, sus clientes y sus beneficios crecen cada año. Y hay un problema de fondo: acaban monopolizando los avances tecnológicos, porque si una pequeña empresa innova, o la compran o la integran en su plataforma, imponiéndola sus reglas. Y todos, particulares, empresas y Gobiernos estamos cada día más en sus manos, asegurándoles vía publicidad, compras y servicios ese flujo imparable de ingresos que les hace tan poderosos. O se toman medidas ya, se frena su poder, se les impone dividir y vender sus empresas (como se hizo con las petroleras y los bancos) o acabarán siendo unos monstruos intocables, con más poder que los paises y Gobiernos (ya lo tienen ahora). No es fácil, pero hay que quitarles tamaño y poder. El problema es quién le pone el cascabel al gato.
jueves, 15 de abril de 2021
Internet: cambios claves en la publicidad online
Cada día estamos más “enganchados” a Internet y las empresas lo aprovechan para bombardearnos con anuncios en la Red. La publicidad online supuso más de la mitad de toda la publicidad en 2020, por primera vez. Y es el 2º año que supera a la publicidad en TV. En la pelea por esta tarta publicitaria online, Google y Apple han hecho en marzo dos cambios claves, que han pasado desapercibidos: Google suprime las cookies (esos archivos que “rastrean” lo que vemos en Internet) y Apple exige permiso de los usuarios a las aplicaciones que quieran “rastrear” su navegación. Los dos gigantes de Internet dicen que cambian para mejorar nuestra privacidad, pero muchos creen que buscan atacar a sus competidores, sobre todo a Facebook y Amazon. Y todos se aprovechan de nuestros datos, mientras Europa lleva desde 2017 sin aprobar un Reglamento (ePrivacy) para regular las cookies y la publicidad online. Nuestros datos son el negocio del siglo: cuidemos mucho más a quien se los damos.
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| Enrique Ortega |
El mundo está cada vez más enganchado a Internet: 2020 cerró con 4.540 millones de personas usando Internet, el 59% de la población mundial, según este balance de Hootsuite, que señala un promedio de uso de 6 horas y 43 minutos. En España usa Internet el 91% de la población (más de 43 millones de españoles), lo que nos sitúa en el 7º lugar de Europa, tras Dinamarca, Suecia, Suiza, Reino Unido, Holanda y Alemania. Esta tremenda penetración de Internet convierte a la Red en un tremendo “Centro comercial”, donde cada día se anuncian más empresas, para vendernos sus productos y servicios. De ahí que la publicidad online lleve ya dos años (2019 y 2020) suponiendo más de la mitad de toda la publicidad que se hace en el mundo. Y en 2020 facturó 260.236 millones de euros, casi la mitad en EEUU (107.626 millones), seguido de China (59.014) y Europa (46.902 millones de euros), según el último balance mundial de la consultora IAB. Y es el 2º año en que la publicidad online supera a la publicidad tradicional, mientras se espera que la doble en los próximos 4 años.
En España, la publicidad en Internet supuso más de la mitad del pastel publicitario total en 2020, por primera vez, aunque ya había superado a la publicidad en TV en 2019. Facturó el año pasado 3.029,5 millones de euros en España, según IAB Spain, con una caída de sólo un -3,8% (por la recesión derivada de la pandemia) cuando el conjunto del mercado publicitario (5.734,2 millones de facturación) cayó en 2020 cuatro veces más, un -15,8, según los datos de Infoadex. Con este balance, la publicidad online (3.029,5 millones) casi duplica a la publicidad en TV (1.640,3 millones en 2020, -18,4%) y está a años luz de la publicidad en diarios (335,8 millones, -30,8%), de la publicidad exterior (221.3 millones, -47,7%), en revistas (110,5 millones, -43,4%), en dominicales (12,3 millones, -53,7%) y en el cine (9,6 millones, -73,3%), según Infoadex.
La publicidad online se ha disparado con el auge de Internet, en los últimos 7 años, triplicando con creces su facturación en España entre 2013 (960,1 millones) y 2020 (3.029,5 millones), mientras caída en el resto de soportes. La mayor parte del pastel de la publicidad online se lo llevan los buscadores (977,3 millones, el 32,3% del total), en especial Google, que controla el 96% de las búsquedas en España. Le siguen la publicidad en vídeos, aplicaciones y webs (display), que mueve otros 889 millones (29,4% del total), la publicidad en redes sociales (835,1 millones, el 27,6%), los anuncios “clasificados” en la Red (233,8 millones), la publicidad digital exterior (49,3 millones) y cuatro tipos de publicidad online que todavía facturan poco pero que son los que más crecen: audio digital (38 millones en podcast y streaming), TV por internet (6,1 millones), “influencers” (33,6 millones) y e-sports (torneos y juegos en la Red), que atraen 26,8 millones de publicidad, según IAB Spain. Y un dato curioso: la publicidad automatizada (que no se contrata directamente sino a través de programas, búsquedas y redes sociales) supone el 70% de la publicidad online.
En el mundo, los reyes de la publicidad online son los gigantes de Internet: Google, Facebook y Amazon, por este orden. En el caso de Google, el 81% de sus ingresos anuales (151.568 millones de euros en 2020) proceden de la publicidad, sobre todo a través de las búsquedas y YouTube (donde los ingresos publicitarios aumentaron un 46% a finales de 2020). Para Facebook, que ingresó 71.000 millones de euros en 2020, la facturación por publicidad aporta el 98% de sus ingresos totales. Y Amazon se ha convertido en otro gigante de la publicidad online, a través de Amazon Advertising, que ya facturó 17.500 millones de euros en 2020, un 5,4% de sus ingresos totales (en 2014 aportaba sólo el 1,5%) y que cuenta como anunciantes al 73% de las 1.000 grandes marcas.
En Estados Unidos, el epicentro de la publicidad online, se ha producido en 2020 un gran cambio en este mercado publicitario: Google, el líder, ha perdido un trozo de su pastel (del 37,2% en 2019 al 28,9% en 2020) y han aumentado su parte de la tarta Facebook (de 23,6% al 25,2%) y sobre todo Amazon (del 7,8% al 10,3%), que está “vampirizando” el negocio de la publicidad en búsquedas de Google, fomentando que los consumidores que utilizan su red para comprar la usen también para hacer búsquedas (atrayendo publicidad).
Este cambio en el negocio de la publicidad online en EEUU ha provocado que Google acelere un cambio que ya anunció el año pasado: suprimir las cookies de terceros, esos pequeños archivos de texto que una web solicita instalar en nuestro ordenador para rastrear los sitios por los que navegamos y lo que buscamos, lo que les sirve luego para colocarnos publicidad dirigida (por eso, si buscamos coches o zapatillas, nos aparecen después anuncios sobre esos productos). Google anunció en 2020 que iba a eliminar estas cookies de rastreo en dos años, pero ahora ha acelerado el proceso y en marzo ha anunciado que va a suprimirlas ya, con la próxima actualización de Google Chrome. En lugar de las cookies, Google instalará un sistema alternativo llamado FLoC (Federated Learning of Cohorts: aprendizaje federado de cohortes), que agrupa a los usuarios con intereses similares en lugar de identificar los intereses de un usuario concreto. O sea que las empresas podrán dirigirse a colectivos que buscan coches o zapatillas, no a un internauta en concreto.
También en marzo, Apple hizo otro anuncio que supone un gran cambio en el negocio de la publicidad online: ha activado una nueva característica en su sistema operativo IOS14.5 (la llamada Tracking Transparency) por la que exige a cualquier aplicación (APP) que quiera rastrear la navegación por Internet de un usuario que le pida permiso. Hasta ahora, las innumerables aplicaciones que nos descargamos “gratis” utilizan el rastreo de lo que hacemos en Internet para crear perfiles de los usuarios y así vender a las empresas anuncios “dirigidos” según sus preferencias y si los usuarios hacen click tienen más ingresos.
Tanto Google como Apple han justificado estos cambios “en defensa de nuestra privacidad”. Incluso Google ha ido más allá y se erige en defensor de la privacidad de los internautas porque “pone en riesgo el futuro de una Red libre y abierta”. Según Google, el uso de las cookies erosiona la confianza de los usuarios. Y aporta 2 datos, según los estudios que maneja: el 72% de los internautas está convencido de que casi todo lo que hacen on line está siendo rastreado por anunciantes y empresas tecnológicas y el 81% cree que los posibles riesgos que les supone la captación de sus datos supera a los beneficios. En definitiva, que Google se presenta como “el salvador de la Red” y elimina las cookies antes de que el rastreo acabe con Internet. Y Apple se erige también en paladín de la privacidad, buscando mejorar su imagen pública cuando se le ataca por su posición de dominio: es la empresa más valiosa del mundo y facturó más de 100.000 millones de dólares en el 4º trimestre de 2020.
Pero Google y Apple han hecho estos cambios por otras razones, no por defender nuestra privacidad. La primera y fundamental, para fortalecer su posición dominante en el mercado publicitario y atacar a la competencia, según muchos expertos. En el caso de Google, el nuevo sistema va a perjudicar sobre todo a Facebook (y su red Instagram) y a Amazon Advertising, que ahora tendrán más dificultades para rastrear a los usuarios mientras Google podrá seguir controlando nuestros datos a través del buscador y sus múltiples servicios (como YouTube y los teléfonos Android: el 85% de los móviles en España) y será aún más poderosa en el negocio de la publicidad online. En el caso de Apple, la restricción a los rastreos de las APPs dañará también a Facebook (WhatsApp e Instagram) y a millones de APPs, mientras Apple seguirá controlando la información que le aportan sus millones de clientes.
Otra razón del cambio de Google, suprimiendo las cookies de terceros es que existen otros navegadores de la competencia que no admiten cookies, como Safari (desarrollado por Apple) y Firefox (desarrollado por Mozilla, organización sin ánimo de lucro) y le estaban ganando mercado. Y una tercera razón: el acoso de los reguladores, tanto en EEUU como en Europa, cada vez más preocupados por el oligopolio de los grandes de Internet y su creciente poder sin control, que les ha llevado a vigilarlos de cerca. Google y Apple quieren desmarcarse y dar una imagen de defensores de la privacidad de los internautas. Y adelantarse a futuras regulaciones sobre las cookies y la publicidad online.
De momento, la legislación europea aprobó, en abril de 2016, el Reglamento Europeo de Protección de Datos que entró en vigor el 25 de mayo de 2018. Supuso 5 derechos, recogidos después de la Ley de Protección de Datos española (LOPD) aprobada en diciembre de 2018: el derecho a conocer quien tiene nuestros datos y para qué los usa, el derecho a pedir cambiarlos o trasladarlos a otros proveedores, el derecho a rectificarlos, el derecho al olvido (a que se borren los datos) y el derecho al rechazo, a que los utilicen para marketing directo (llamadas y mails). Era un avance en la protección de nuestros datos, pero se quedaba a medias, porque faltaba otro Reglamento para regular la publicidad online.
La Comisión Europea
aprobó ese segundo Reglamento,
llamado ePrivacy,
el 10 de enero de 2017, para regular
dos temas cruciales: el tratamiento de las cookies (esos archivos que
rastrean lo que vemos en Internet) y la regulación
del marketing online (el acceso de la publicidad online a los internautas).
Y son tan cruciales que los gigantes de Internet, las empresas y el mundo de la
publicidad han
presionado durante años para evitar que este Reglamento ePrivacy se apruebe. De hecho, el
Consejo Europeo no le ha dado luz verde hasta el
pasado 10 de febrero de 2021, más
de 4 años después de aprobarlo la Comisión. Y ahora se abre un periodo de negociación
con el Parlamento Europeo, que es quien tiene que aprobar
definitivamente ePrivacy, quizás a finales de año si las presiones no vuelven a
retrasarlo. Y luego habría 2 años para
aplicarlo, así que no tendremos en
vigor una regulación de las cookies y el marketing on line hasta 2024.
Entre tanto, los cambios ya implantados por Google y Apple van a revolucionar el negocio de la publicidad online. Las empresas de publicidad tendrán que rehacer sus estrategias a la vista de los datos que ahora reciban de los internautas y sus clientes quizás tengan más costes para hacer campañas publicitarias en la Red y menos certidumbre sobre sus resultados. Pero los usuarios lo notaremos poco, porque aunque ahora las cookies no sean individualizadas sino en grupo, seguirán con el bombardeo de anuncios. Y más a medida que las empresas vean que compramos más por Internet y que cada vez visitamos más webs y redes sociales. Y en el caso de las APPs, habrá que ver en qué condiciones las podemos descargar si no las autorizamos a que nos rastreen. Así que privacidad, poca. Sobre todo porque cada vez más empresas le dan más valor a nuestros datos.
Los datos, nuestros datos, son el negocio del siglo. Cada día se generan en el mundo 2,5 billones de bytes de datos y esa cifra se duplica cada dos años, según este informe de la consultora BSA. Y cada uno de nosotros genera diariamente 6 megabytes de datos, con los que se podrían grabar tantos DVD como para ponerlos en fila e ir y volver a la luna… Y el tratamiento de estos datos es un negocio que ya genera 56.000 millones de dólares (2020) y que se va a duplicar para 2027, según Statista. Estos millones de datos han creado multitud de empresas que analizan estos datos y los venden a empresas (supermercados, líneas aéreas, empresas de ocio), bancos y políticos, mientras hay un potente “mercado negro” que se nutre de datos robados (que se venden en Internet).
Este negocio de los datos (nuestros datos) está revolucionando la publicidad y la forma de hacer negocios, al poder conocer mejor las preferencias de los consumidores. Una información que va a cambiar toda la economía, las empresas e incluso los recursos humanos, ya que muchas consultoras utilizan la Red para rastrear a sus futuros empleados. Muchos expertos dicen que la industria de los datos (el “big data”) es beneficioso para los usuarios, porque nos ofrecerán lo que buscamos. Pero hay una realidad evidente: adiós a nuestra privacidad. Estamos “desnudos”, a merced de empresas que se hacen multimillonarias con nuestros datos. E indefensos, sobre todo hasta que entre en vigor la ePrivacy.
El problema de la falta de privacidad en Internet y la utilización de nuestros datos es muy serio y tiene difícil solución. Cuanto más grandes y poderosos son los gigantes que controlan la Red, más difícil es limitar y regular su poder. Por eso, en EEUU, algunos defienden trocear Google, Facebook, Amazon o Apple, mientras ellos compran cada día a nuevos competidores y ganan tamaño. Y son los paladines de “la libertad” frente a “la injerencia” de los Gobiernos en la Red. Algo hay que hacer, con normas y vigilancia, para evitar que estos monstruos gobiernen el mundo y nuestras vidas. Pero la herramienta más efectiva está en nosotros: restrinjamos los datos que damos, no autoricemos cookies (legalmente deben permitirnos seguir navegando, aunque sea más incómodo) y ojo a la enorme información que damos en redes sociales. Alguien gana con ello, no nosotros.


