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jueves, 25 de julio de 2019

El empleo no puede esperar


Hoy se ha conocido la EPA de junio, que aumenta el empleo y baja el paro, como es habitual en primavera. Pero la ocupación aumenta menos que los años anteriores. Y se crea más empleo temporal que en 2018, con parados que firman hasta 40 contratos al año para tener trabajo. Y los empleos “fijos” tampoco lo son: 1 de cada 3 acaban en despido antes de un año. Además, el paro sigue siendo el doble que antes de la crisis y que en Europa. Y la mitad de los parados llevan más de un año sin trabajar y no cobran el paro. De hecho, hay 1,45 millones de parados sin ninguna ayuda, en la pobreza. Un panorama muy preocupante, tras 5 años de recuperación. Por eso, urge pactar un Plan de choque contra el paro y por un empleo de más calidad, con un acuerdo social entre patronal y sindicatos y con medidas que deberían ser la prioridad del futuro Gobierno. El empleo no puede esperar


El segundo trimestre del año suele ser el mejor para el empleo, por las rebajas y las contrataciones previas al verano. Y en 2019, la EPA de junio lo ha confirmado, con un aumento del empleo y una bajada del paro. Pero, en ambos casos, la mejoría es menor que en 2018 y años anteriores, porque el empleo está perdiendo fuelle. Y si el paro baja, también menos, es en gran parte porque hay menos españoles que buscan trabajo, menos “activos”, sobre todo mujeres y mayores de 45 años, así como jóvenes que prolongan sus estudios. De hecho, hay 500.000 activos menos que en 2012, según la EPA.

Con todo, lo más preocupante es que el empleo que se crea es muy precario, más incluso que en 2018. Así, el 90,32% de los contratos firmados entre enero y junio de 2019 son temporales, según Trabajo, frente al 89,6% en el primer semestre de 2018 y el 89,75% de todo 2018, en línea con el 91% de contratos temporales firmados en 2016 y 2017. Y además, hay una gran rotación, con lo que se firman muchos contratos de corta duración para cada empleo. Así, un 38% de los contratos se firman por menos de un mes y un 25% por menos de 1 semana, sobre todo en el turismo, la hostelería, el comercio y los servicios. Además, lo que está pasando es que esta excesiva temporalidad se ceba en un reducido número de trabajadores, unos 212.000, que han firmado una media de 3,3 contratos al mes, unos 40 contratos al año para poder trabajar, según un reciente estudio de CCOO.

Esta alta temporalidad de los nuevos contratos, que arrastramos desde la reforma laboral aprobada por Rajoy en 2012, lleva a que España sea el país europeo con más precariedad laboral: un 26% de los asalariados tienen ya un contrato temporal, casi el doble que en Europa (14,1% de contratos temporales en la UE-28), Francia (16.7%) o Alemania (12,6%), según Eurostat (2018). Y además, España es también el país europeo donde se hacen más contratos temporales por menos de 6 meses: el 60% del total, frente al 15% en Alemania, según la OIT.

También han subido este año los contratos a tiempo parcial (por horas o días), que suponen el 34,72% de los contratos firmados de enero a junio de 2019 (frente al 33,18% en el primer trimestre), según Trabajo. El problema de estos contratos a tiempo parcial es que se concentran en las mujeres: 2,2 millones de los 3 millones de asalariados que trabajan a media jornada. Y además, las mujeres y los hombres que trabajan menos horas no lo hacen porque quieren (algunos sí, para cuidar a hijos y padres dependientes), sino porque no encuentran otra cosa. Así, el 61,1% de los contratados a tiempo parcial en España lo son de forma “forzosa” (subempleo), frente al 26,4% de media en Europa, según Eurostat.

Así que España crea empleo, más que la mayoría de Europa, pero sigue siendo un empleo muy precario. De hecho, sólo el 6,31% de los contratos firmados en 2019 (10.988.900 entre enero y junio) son contratos “de calidad”: indefinidos y a tiempo completo, menos incluso que en 2018 (6,5% de contratos fijos y a tiempo completo), según Trabajo. Pero es que, además, estos contratos “indefinidos” no son tampoco “seguros: sólo un 63% de los contratos indefinidos firmados a lo largo de 2018 sobrevivían a finales del año pasado, según un estudio de CCOO, que lo achaca a la reforma laboral de 2012, porque en 2011, el 87% de los contratos indefinidos se mantenían. Y otro dato sorprendente sobre la precariedad de los contratos “fijos”: sólo el 50% de los contratos indefinidos firmados en 2017 sobrevivían a finales de 2018: la otra mitad se habían perdido.

Esta elevada precariedad laboral, más en los contratos temporales y de media jornada, pero también en los indefinidos, se traduce en bajos salarios, porque los contratos precarios ganan entre un 39% y un 62% del sueldo de los contratos indefinidos a jornada completa: 17.003 euros anuales los empleos temporales y 10.648 euros a tiempo parcial frente a 27.348 euros los que trabajan a tiempo completo, según la estadística salarial del INE (2017). Eso explica el aumento de los trabajadores pobres en España: 2.654.000 personas con empleo, el 14,1% de los asalariados, según la Red Europa de lucha contra la pobreza (EAPN), con lo que somos el país occidental con más porcentaje de trabajadores pobres (que ganan menos del 60% de la media del país), según la OCDE.

Si la situación del empleo es preocupante, lo es mucho más la del paro, que afecta a 3 millones de españoles y sus familias. La bajada del paro es menor en 2019 que en los dos últimos años. Y aunque la tasa de paro esté ahora por debajo del 14% (Rajoy la dejó en el 16,7%), es todavía mucho más alta que antes de la crisis, cuando estaba en el 7,9% (verano 2007). Y, sobre todo, es la segunda más alta de Europa, tras Grecia (18,1% de paro), con más del doble de paro que la media europea (6,3% en la UE-28) y más de cuatro veces el paro de Alemania (3,1%), según los últimos datos de Eurostat (mayo 2019). Además, el paro afecta especialmente a los jóvenes (32% en paro frente al 15% en 2007), los inmigrantes (21% paro) y las mujeres (16,5% en paro frente al 12,5% os hombres). Y hay 5 autonomías que superan la tasa de paro del 20% (Melilla, Extremadura, Ceuta, Andalucía y Canarias), mientras tres no llegan al 10% (Navarra, País Vasco y Aragón).

No es sólo que tengamos todavía una tasa de paro “insoportable”. Es que la situación de los parados es doblemente preocupante. Por un lado, son casi la mitad los parados que llevan varios años en paro, sin encontrar trabajo, lo que les dificulta ser recolocados: hay casi 1,5 millones de parados EPA que llevan más de un año sin trabajar, el triple que antes de la crisis (500.000 parados de larga duración en 2007). Y de ellos, casi 700.000 llevan más de 4 años parados, muchos de ellos sin perspectiva porque tienen más de 45 años.

Por otro lado, casi la mitad de los parados no cobra ninguna ayuda, porque se les ha acabado el subsidio o porque su contrato era tan precario que no tiene derecho (o autónomos que no han cotizado). En mayo, último dato de Trabajo, sólo 1.745.593 parados cobraban alguna ayuda, el 56% de los parados EPA, cuando antes de la crisis, en 2007, cobraban subsidio el 76% de los parados. Y hay 7 autonomías donde hay más parados que no cobran ayudas (más del 50%) de los que sí las cobran: Melilla, Madrid, Canarias, Ceuta, Asturias, País Vasco y la Rioja. Además, entre los que cobran algo, son mayoría (1.048.500 parados) los que cobran un subsidio “asistencial” (de sólo 430 euros, durante unos meses) que los que reciben un subsidio “contributivo” (697.094 parados), ahora de 817,50 euros al mes.

Con la EPA de hoy, el empleo ronda los 19,8 millones de ocupados, lo que indica que se han creado 2.850.000 nuevos empleos (precarios y mal pagados) con la recuperación iniciada en la primavera de 2014. Pero todavía queda recuperar más de 700.000 empleos para alcanzar la máxima ocupación alcanzada antes de la crisis (20.510.600 españoles trabajaban en septiembre de 2007, según la EPA). Así que no hay que hacer “triunfalismo” con los datos de empleo de junio, sobre todo porque el ritmo de creación de empleo está bajando, como el crecimiento de la economía. La previsión de la Comisión Europea es que el empleo en España crezca este año un 2% (frente al 2,5% en 2018 y el 3% en 2016 y 2017). Eso se traducirá en 350.000 nuevos empleos este año 2019, tras los 566.200 creados en 2018 (y una media de 465.000 cada año entre 2014 y 2017). Y eso si no hay “sustos” en el horizonte económico de los próximos meses (guerras comerciales, subida del petróleo y los tipos de interés, estancamiento en Europa, nuevos ajustes, bloqueo político en España…).

Como he intentado explicar, los datos del empleo y el paro mejoran pero están lejos del resto de Europa y de recuperar la situación que teníamos antes de la crisis, a pesar de estos 5 años de recuperación. Y la situación es angustiosa para muchas familias, o bien porque siguen en paro (mucho tiempo ya y sin cobrar subsidio) o porque tienen empleos muy precarios y mal pagados, que les hacen mirar el futuro con mucha incertidumbre. Por todo ello, el paro sigue siendo “la primera preocupación de los españoles” (para el 62,5%), según el Barómetro del CIS de junio. Y eso hace que las soluciones no pueden esperar, a la vista del grave panorama del empleo y el paro que acabo de reflejar, con datos oficiales españoles y europeos.

Lo primero y más urgente es resolver la grave situación de los parados que no cobran y que están en la pobreza y la exclusión social. Son 1.450.000 parados que no reciben ayudas, según un reciente estudio de CCOO. Los sindicatos ya presentaron en el Congreso, en febrero de 2017, una iniciativa popular (apoyada por 700.000 firmas) para pagar una renta mínima de 426 euros a las familias sin recursos, iniciativa que contó con el apoyo de todos los grupos parlamentarios, salvo PP y Ciudadanos. Ahora, más de 2 años después, esta propuesta de renta mínima sigue sin aprobarse y tendrá que debatirse de nuevo en un Congreso bloqueado, salvo que se disuelvan las Cortes y haya nuevas elecciones. Mientras, la Autoridad Fiscal independiente (AIReF) ha dado un espaldarazo técnico es esta renta mínima, al presentar un estudio donde defiende crear una renta mínima de 430 euros para 1,8 millones de familias excluidas, con un coste de 5.500 millones anuales.

Esta medida debería ser una prioridad del Congreso y de la mayoría de los partidos, aunque PP y Ciudadanos no la apoyan. Y el próximo Gobierno debería pactar también un Plan de choque contra el paro y por el empleo estable, dirigido especialmente a los jóvenes, las mujeres y los parados de larga duración, los colectivos que tienen más difícil colocarse. Primero, hay que volcarse en su formación (hay 1.504 millones de euros para formación sin gastar, de los ejercicios 2015, 2016 y 2017), con cursos más eficaces y ligados a lo que piden las empresas. Segundo, hay que reformar los servicios públicos de empleo (SEPE), para que no sean unas oficinas burocráticas sino que ayuden realmente a los parados a encontrar empleo, como agencias de colocación. Un avance pueden ser los 3.000 asesores que han  contratado las autonomías para orientar a los jóvenes parados, en cumplimiento del Plan de empleo joven aprobado por el Gobierno Sánchez en diciembre. Y tercero, hay que incentivar (ayudas fiscales, cotizaciones) a las empresas que contraten de forma estable parados de larga duración, casi la mitad de los parados.

En tercer lugar, urge un acuerdo social, entre patronal y sindicatos (con el apoyo del Gobierno y los partidos), para conseguir más empleo “decente”, con una estrategia de “palo y zanahoria”: palo a las empresas y sectores (hostelería y servicios) que “abusan” de los contratos temporales y por horas para empleos que son estables y con jornadas normales. Hay que reforzar la Inspección de Trabajo y lanzar campañas contra los que defraudan, como se empezó a hacer en agosto (se han regularizado 195.000 falsos empleos temporales en 2018). Y “enseñar la zanahoria” al resto, para incentivarles a que hagan contratos fijos y con jornadas normales, con menores cotizaciones e impuestos. Y con un seguimiento periódico y un objetivo: por ejemplo, rebajar del 89,75% al 70% el porcentaje de temporales en los contratos de 2020. Se puede conseguir si se convence a los empresarios que ahora, tras varios años con beneficios,  pueden y deben ofrecer contratos decentes. Y eso pasa también por una reforma normativa, para dar marcha atrás a la reforma laboral de Rajoy de 2012, como piden los sindicatos y la izquierda.

Y hay una cuarta medida de fondo para promover el empleo en España: cambiar el modelo económico de crecimiento, asentado en el turismo, la hostelería, las tiendas y la construcción, sectores con un empleo estacional, precario y mal pagado. Hay que apostar por la industria y la tecnología, porque el 92% de los empleos en España se crean en actividades de bajo contenido tecnológico y sólo el 8% en ramas de tecnología media y alta, las que tienen futuro, según un estudio de CCOO. Eso quiere decir que hay que evitar ser “la California de Europa” y apostar por un país más competitivo, que cree más empleo (tenemos 1.800.000 empleos menos que la media de Europa: un 67% de adultos trabajando frente al 73,2% en la UE-28) y un empleo más estable y más productivo, para vivir mejor.

Son retos muy importantes y que exigen tiempo, pero el empleo no puede esperar, porque es lo que preocupa a los españoles aunque no a los políticos. Dejen de pelearse y tomen medidas eficaces para que trabajen más españoles, con empleos decentes y mejor pagados. Esa debería ser la gran prioridad del Gobierno y los demás partidos este año. Al tajo.

jueves, 26 de octubre de 2017

EPA septiembre 2017: urge un Plan de empleo


El grave conflicto de Cataluña no puede ocultarnos el problema que más preocupa a los españoles: el paro. Sobre todo cuando la EPA de hoy indica que se crea poco empleo (235.900, como el verano anterior) y que cae menos el paro. Y además, 19 de cada 20 contratos que se firman son precarios (temporales o por días y horas). Seguimos con más del doble de paro que Europa y la mitad de los parados son de larga duración y no cobran ya nada. El Banco de España y el FMI acaban de alertar que España sólo crea empleo en bares, tiendas y servicios, un empleo muy poco productivo y que obliga a cambiar el modelo económico. Urge aprobar un Plan de empleo que mejore las ayudas y la formación de los parados, reforme las oficinas de empleo y reduzca el fraude en los contratos temporales (sólo un 10% se hacen fijos). Y aprobar medidas para reanimar la economía, que en 2018 va a crecer mucho menos (no sólo por Cataluña) y creará menos empleo. Si han pactado afrontar juntos el problema de Cataluña, ¿por qué no acuerdan un Plan de empleo?



                                                                                           enrique ortega

El verano suele ser una buena época para el empleo, por el turismo, la agricultura y los servicios. Este año, en el tercer trimestre se han creado 235.900 nuevos empleos, según la EPA conocida hoy, casi los mismos que el verano anterior (226.500) y más que en el de 2015 (182.200 empleos). La mayoría de empleos se han creado en los servicios (+ 236.400), por el turismo, seguidos de lejos por la industria (+34.100), la construcción (+21.000), mientras pierde empleo el campo (-55.000). Se han creado más empleos entre los hombres (+163.600) que entre las mujeres (+72.300), concentrándose los nuevos trabajos entre los jóvenes de 20 a 24 años (+101.000) y los mayores de 45 años (+102.300). Y se ha creado empleo en todas las autonomías, pero sobre todo en Comunidad Valenciana (+47.400), Cataluña (+46.100, 26.500 menos que en el trimestre anterior), Madrid (+40.200) y Baleares (+31.300).

Se vuelve a crear empleo, tras la caída del primer trimestre (-69.800 empleos perdidos), aunque menos que en el segundo trimestre (+375.000 empleos). Lo peor es que el empleo creado sigue siendo muy precario: el 91,09% de los empleos creados de enero a septiembre de 2017 han sido temporales y sólo el 8,81% son contratos fijos, una tendencia que se repite desde que se empezó a crear empleo en 2014. Y más de un tercio (35,45%) son contratos a tiempo parcial, por horas o por días (la cuarta parte, menos de usa semana), según Empleo. O sea, que de los 420.000 empleos creados este año, sólo el 5,7% son empleos de calidad: fijos y a tiempo completo. Que 19 de cada 20 contratos que se firman son “precarios”.

Gracias al empleo creado en el tercer trimestre, el paro vuelve a bajar, en 182.600 personas, menos que en los dos años anteriores (-253 900 en 2016 y -253.900 en 2015), porque han aumentado los españoles que buscan trabajo. Con ello, la cifra de parados EPA queda en 3.731.700 desempleados. Y la tasa de paro baja de nuevo, al 16,38%, la menor desde 2008, aunque seguimos con más del doble de paro que Europa (7,6% en la UE-28 y 9,1% en la zona euro en agosto, según Eurostat), sólo superados por Grecia (21,2% de paro) y muy lejos del paro de Alemania (3,6%) o Reino Unido (4,3%) e incluso Portugal (8,9%), Francia (9,8%) e Italia (11,2%).Y lo peor es que el paro juvenil (menos 25 años), aunque ha bajado al 36% en España, duplica con creces el paro de los jóvenes europeos (16,7% en agosto).

El paro español se concentra en las mujeres (son más de la mitad de los parados, 1.921.000, con una tasa del 18,21%, frente al 14,80% los hombres), los jóvenes menores de 25 años (36% de paro) y los mayores de 50 años (el 14,5% en paro, el triple que en 2007), donde hay ya 925.200 españoles maduros sin trabajo (y sin perspectiva de tenerlo), según la EPA. Y se ceba también en los inmigrantes, cuya tasa de paro (22,7%) supera a la de los españoles. Por autonomías, hay 5 regiones que siguen con una “tasa de paro insoportable”, superior al 22%: Melilla (26,16% de paro), Extremadura (24,76%), Andalucía (25,41%), Ceuta (22,36%) y Canarias (21,87%), la media España más pobre, que contrasta con el paro “casi europeo” de Navarra (10,52%), País Vasco (11,56%) y la Rioja (12,62%). Y un dato estremecedor: todavía hay 1.193.900 hogares donde todos sus miembros están en paro, no trabaja nadie.

Pero quizás el dato más preocupante es que la mitad de los parados no cobran ninguna ayuda: de los 3.731.700 españoles que se consideran parados (EPA 3º trimestre 2017), estén o no apuntados en las oficinas de empleo, hay 1.836.008 parados que no cobran ningún subsidio, el 49,21% de los parados EPA (al llegar Rajoy a la Moncloa, en diciembre de 2011, los que no cobraban eran el 44,5% de los parados EPA). Y de los 1.895.692 parados que sí cobran algo, según el Ministerio de Empleo, sólo 815.174 perciben una prestación contributiva (783 euros de media) y la mayoría, el millón restante, cobran sólo 426 euros de una prestación asistencial (parados de larga duración con cargas familiares), que se les acaba en 6 meses. Todo ello se debe a los recortes que hizo el Gobierno Rajoy en las prestaciones de desempleo, para rebajar el déficit público a costa de “ahorrar con los parados”: si en 2012 se gastaron 31.680 millones en los parados, en 2017 se van a gastar casi la mitad, 18.318 millones. Resultado: que casi la mitad de los parados (el 48,5%) son pobres, según el INE.

Si la mitad de los parados no cobran nada se debe, sobre todo, a que se les ha acabado el subsidio, porque llevan mucho en paro. Porque otro problema en España es que hay mucho paro “viejo”, parados “de larga duración (más de 1 año en paro): en septiembre eran ya 1.891.100 parados, el 49,2% del total, según la EPA de hoy (en la UE-28, son el 44% de los parados). De ellos, 1,36 millones llevan parados más de 2 años y 1 millón llevan más de 4 años, según un estudio de Fedea. Son una bolsa de “parados crónicos” que tienen muy difícil volver a trabajar algún día. Y más porque tienen poca formación: el 63% de estos parados de larga duración sólo tienen la ESO o incluso menos, según la EPA. Y mucha edad: un tercio (32,3%) de todos los parados de larga duración tienen ya más de 50 años.

Ahora se espera que el empleo crezca algo menos en el cuarto trimestre, como es habitual y por la crisis de Cataluña (allí se genera el 30% del empleo total), que pasará factura al turismo, al comercio y a muchas industrias. La previsión del Gobierno es cerrar el año 2017 con unos 500.000 nuevos empleos. De ser así, España habría creado en los últimos 4 años (desde el 2º trimestre de 2014) un total de 1.872.900 nuevos empleos, todavía menos de la mitad de los empleos perdidos con la crisis (-3.802.800). Eso significa que todavía quedan 2 millones de empleos por recuperar. Y al ritmo actual, con los 425.000 empleos que el Gobierno espera crear en 2018, se tardarían todavía 5 años en conseguir que en España trabajaran tantos como antes de la crisis. Y además, hay que buscar trabajo para las nuevas generaciones.

El problema de fondo es que el modelo económico español “no da de sí más empleo, como ha advertido recientemente el Banco de España: el motor de los empleos creados estos años es el turismo y la construcción y parece que ambos “han tocado techo”, según este estudio. Y por eso, proponen diversificar la economía y volcarse más en la industria y otros sectores innovadores, donde se crea menos empleo en España que en Europa. Y para ello, propone el Banco de España, hay que volcarse en mejorar la formación de los españoles (el 42% de los adultos apenas tiene la ESO, frente al 20% en Europa) y en cambiar el modelo de crecimiento: pasar de un país de tiendas, bares y hoteles a un país de empresas innovadoras y competitivas, algo que tarda décadas. El Fondo Monetario Internacional (FMI) coincide en esta idea en su último informe sobre España (6 octubre 2017): la mayoría del empleo (70%) se da en España en sectores poco productivos (turismo, comercio, hostelería, servicios y administración pública), que crean menos riqueza por empleo, mientras que el empleo cualificado es escaso (7,5%) y se concentra en Madrid y Cataluña.

Además de crear poco empleo cualificado, el gran problema del empleo en España es su precariedad: España es el 2º país de Europa con más empleos temporales (26,8%, 4.206.100 trabajadores), sólo por detrás de Polonia (27,5%) y muy por encima de la media UE (14,2%), según Eurostat. Y hay dos “peculiaridades” más. Una, que España es, además, el 2º país europeo con más “empleo temporal no deseado” (porque no encuentran otro): lo sienten así un 91,4% de los trabajadores temporales, sólo por detrás del 92,2% de Chipre y muy por encima del 62% de media en Europa. Y la otra, que España es el 3º país europeo donde menos contratos temporales se hacen fijos: sólo el 9,8% de los contratos temporales hechos en 2015 se hicieron fijos en 2016, frente al 23,7% en Europa (UE-28), el 55,3% en Reino Unido, el 28,7% en Alemania, el 27,3% en Portugal y el 19,6% en Italia y sólo peor que Francia (un 10,9% de temporales se hacen fijos) y Grecia (16,9%).

Y si miramos los contratos a tiempo parcial, por horas o días (el 26% se hacen por 1 semana o menos), los tienen ya el 15,25% de los trabajadores, menos que en Europa (19,5%), pero hay 2 datos preocupantes. Uno, que España es el país europeo donde más ha crecido el trabajo a tiempo parcial durante la crisis. Y el otro, que el 60% de los españoles que trabajan a media jornada o por horas (sobre todo mujeres y jóvenes) preferirían trabajar a jornada completa, frente a sólo un 27,5% de europeos que trabajan “forzosamente” por horas, según la OIT.

Esta enorme precariedad laboral no sólo indica que “el triunfalismo” del Gobierno Rajoy sobre el mucho empleo que han creado es un “espejismo” engañoso, sino que acarrea un rosario de problemas a los españoles y a la economía. Por un lado, la gran precariedad se traduce en salarios muy bajos: un trabajador temporal gana un 33% menos que uno fijo (16.422 euros frente a 24.561 euros de media, según el INE) y un trabajador a tiempo parcial cobra menos de la mitad que uno que trabaja a jornada completa (10.065 euros frente a 27.039 euros). Y tener a muchos trabajadores precarios cobrando poco se traduce en menos consumo (y por ende, menos crecimiento y menos empleo), menos ingresos por impuestos (más déficit), menos cotizaciones y un fuerte déficit de las pensiones.

Así que ya no es sólo que el empleo que se cree sea precario y eso inquiete a millones de familias, muy vulnerables. Es que además, este empleo de mala calidad lastra la recuperación. Por eso, afianzar el crecimiento y aumentar el empleo pasa por mejorar la calidad del empleo que se crea, para que haya más contratos fijos y a jornada completa, no seguir con el fraude de hacer contratos temporales o por horas para empleos que son estables. Urge aprobar cuanto antes un Plan de empleo con 4 patas: aumentar el número de parados que cobran ayudas (al menos que cobren 1 millón de parados más, lo que costaría unos 5.000 millones anuales), poner en marcha más políticas activas de empleo (gastar 2.500 millones más en formación y orientación profesional, junto a nuevos incentivos a la contratación), reformar a fondo las oficinas de empleo (el SEPE no funciona, por falta de personal y políticas de ayuda a los parados: bastarían 1.000 millones más para que despegue) y un Plan contra la precariedad laboral, con el palo y la zanahoria: más medios contra el fraude y ayudas para mejorar la calidad de los contratos (otros 1.500 millones).

En total, habría que gastar unos 10.000 millones más en este Plan de empleo, la cuarta parte del dinero irrecuperable destinado al rescate bancario (41.500 millones). No es mucho para afrontar el problema que más preocupa a los españoles (CIS). Y en paralelo, la previsión de que España vaya a crecer un tercio menos en 2018 (el 2,3% frente al 3,1 de 2017, según el Gobierno, pero podría ser incluso menos: el 1,4% si el problema de Cataluña se enquista, según la Autoridad Fiscal ) obliga al Gobierno Rajoy y a la oposición a pactar un Plan adicional para reanimar la economía, no volver a hacer recortes como pretende Montoro en el Presupuesto 2018, para rebajar más el déficit público (del 3,1% PIB al 2,3%, por debajo incluso del 3% que exige Bruselas a los paises del euro). Ese nuevo ajuste para 2018, junto a las secuelas del problema de Cataluña, sería un duro golpe al empleo el año próximo. Y como se ha visto con la EPA de septiembre, no están las cosas para bajar la guardia. Hay que volcarse en crecer más y crear más empleo de calidad, no en hacer más ajustes. Si han sido capaces de buscar juntos una salida al problema de Cataluña, pacten medidas urgentes y extraordinarias para crear más empleo. Es lo mínimo.

jueves, 27 de julio de 2017

EPA junio 2017: triunfalismo no justificado


El Gobierno Rajoy ha vuelto a echar las campanas al vuelo con la EPA de hoy, destacando que se han creado 375.000 empleos esta primavera y que el paro baja de los 4 millones, por primera vez desde 2009. Es verdad. Pero no dice que se ha creado menos empleo que en 2014 y 2015 ni que el 94 % del empleo creado es precario. Tampoco que seguimos con más del doble de paro que Europa, que el 55% de los parados no cobran nada y que más de la mitad llevan más de un año sin trabajar, la mayoría mayores sin formación. Y que el 93,4% de las empresas dicen que no necesitan ningún trabajador más: somos el país europeo con menos empleos vacantes. Así que menos triunfalismo de primavera y verano, por empleos que se perderán en otoño e invierno. Urge pactar un Plan de empleo urgente, para jóvenes, mujeres y mayores de 45 años y reanimar la economía en otoño, no hacer más recortes para 2018, como propone el Gobierno. Necesitamos más empleo y de más calidad.



                                                                                            enrique ortega

El segundo trimestre suele ser bueno para el empleo y más este año en que la Semana Santa cayó en abril. Por eso, entre abril y junio se han creado 375.000 empleos, según la EPA conocida hoy, muchos más de los 271.400 creados el segundo trimestre de 2016, aunque menos que en la primavera de 2015 (+411.800 empleos) y 2014 (+402.400). La mayoría de los empleos se han creado en los servicios (+ 272.400), seguidos de lejos por la industria (+ 65.700), la construcción (+52.100 empleos) y cayeron en el campo (-15.200). Se han creado más empleos para los hombres (+ 208.400) que para las mujeres (166.700), concentrándose los nuevos empleos entre los de 40 a 50 años (+127.000) y los que tienen entre 20 y 30 años (+ 101.800). Y el empleo ha mejorado en todas las autonomías, pero sobre todo en Cataluña (+72.600), Baleares (+ 65.000), Andalucía (+53.500) y Madrid (+45.500).

Se ha vuelto a crear empleo, tras la caída del primer trimestre (-69.800 empleos perdidos entre enero y marzo), pero el empleo creado sigue siendo muy precario: el 90,85% de todos los contratos hechos en 2017 (10,5 millones entre enero-junio) han sido temporales y sólo el 9,15% eran indefinidos. Y más de un tercio, el 34,8% de los contratos hechos son a tiempo parcial, por horas o días, frente a un 65,2% a tiempo completo, según los datos de Empleo. Y de estos contratos con jornada recortada, la cuarta parte son por menos de 7 días, según Asempleo. Donde más se utiliza el contrato a tiempo parcial es en la hostelería, la industria y actividades administrativas, concentrados más en las mujeres: el 43% de todas las que trabajan lo hacen con jornada recortada, frente al 33% los hombres, según el SEPE.

En definitiva, el empleo sigue la tónica de los últimos tres años: sólo un 6 % de los nuevos empleos son estables, fijos y con jornada completa. Y los 94% restantes son precarios, lo que los hace muy vulnerables y mal pagados. Así, un trabajador con contrato temporal gana dos tercios de lo que gana un trabajador fijo (16.422 euros brutos frente a 24.561 euros) y un empleado a tiempo parcial, por horas o días, gana casi un tercio que el trabajador a jornada completa (10.065 euros brutos frente a 27.039 euros), según la última Encuesta de estructura salarial del INE (datos 2015). Y recordemos que casi dos tercios de estos trabajadores a tiempo parcial (el 61,9%) trabajan menos horas “porque no encuentran otra cosa”, con lo que somos el 4º país europeo con más trabajo reducido “involuntario”, sólo por detrás de Grecia (72%), Chipre (69,3%) e Italia (64,3%) y muy alejados del porcentaje de subempleo forzado en Europa (27,7%), según Eurostat.

Gracias al empleo creado, aunque sea precario, ha bajado el paro en el segundo trimestre, en 340.700 personas, según la EPA de hoy, hasta los 3.914.300 parados, bajando así de los 4 millones por primera vez desde marzo de 2009. Con ello, la tasa de paro desciende al 17,22%, la más baja desde 2009, aunque seguimos con más del  doble de paro que Europa (7,8% en la UE-28 y 9,3% en la zona euro, en mayo), sólo superados por Grecia (22,5% de paro) y muy lejos del paro de Alemania (3,9%), Reino Unido (4,5%), Francia (9,6%) o Italia (11,3%), según Eurostat. Y lo peor es que el paro juvenil (menos 25 años), aunque ha bajado al 39,5% en España, casi triplica el europeo (16,9% en mayo UE-28).

El paro se concentra en las mujeres, que ya son más de la mitad de los desempleados, con una tasa de paro femenino del 19,04%, frente al 15,64% los hombres. Y también hay más paro entre los jóvenes menores de 25 años (39,5%) y entre los mayores de 50 años, (15,35%, el triple que en 2007), donde hay 985.400 españoles sin trabajo. Y el paro también se ceba más entre los inmigrantes, cuya tasa de paro (25,46 %) es superior a la de los españoles, según la EPA. Y todavía hay 1.277.600 hogares donde todos sus miembros están en paro y no trabaja nadie. Por autonomías, hay 5 regiones con una tasa de paro “insoportable”, superior al 22%: Melilla (30,22% de paro), Extremadura ( 25,76%), Andalucía (25,24%), Canarias (24,30%) y Castilla la Mancha (22,24), media España, que contrasta con el paro “casi europeo” de Navarra (10,55%), la Rioja (10,92%) y País Vasco (11,23%).

Pero quizás el dato más preocupante es que más de la mitad de los parados no cobran ninguna ayuda. Así, de los  3.914.300 españoles que se consideran parados (EPA segundo trimestre 2017), estén o no apuntados en las oficinas de empleo, hay 2.154.783 parados que no cobran ningún subsidio, el  55% de todos los parados EPA (al llegar Rajoy a la Moncloa, en diciembre de 2011, no cobraban el 44,5% de los parados EPA). Y de los 1.759.517 parados que sí cobran algo (mayo 2017), según el Ministerio de Empleo, sólo un tercio (639.511 parados) cobran un subsidio contributivo, de 804,60 euros al mes. Los dos tercios restantes (1.120.006 parados) sólo cobran un subsidio asistencial de 426 euros al mes. Estos datos preocupantes explican que casi la mitad de los parados (un 48,5%) estén hoy en situación de pobreza, según la estadística que acaba de publicar el INE. Y eso porque muchos parados no han cotizado suficiente o se les ha acabado el paro y otros no reúnen las condiciones para cobrar un subsidio asistencial, muy recortado desde 2012. Todo ello para “ahorrar” con los parados y rebajar así el déficit público: si en 2012 se gastaron 31.680 millones en los parados, en el Presupuesto 2017 se gastarán 18.318 millones.

Si más de la mitad de los parados no cobra nada tiene mucho que ver con que el paro se ha hecho “viejo”, que cada vez hay más “parados de larga duración” (que llevan más de 1 año en paro): eran ya  2. 135.600 parados a finales de junio de 2017, el 54,5 % del total, según la EPA de hoy. Y lo peor es que, de ellos, 1.593.000 llevan parados más de 2 años y casi 1,2 millones más de cuatro años, según un estudio de Fedea. Son una enorme bolsa de “parados crónicosque tienen muy difícil volver a trabajar algún día. Un tercio de estos parados de larga duración proceden de la construcción y dos tercios son mayores de 55 años, más mujeres que hombres, concentrados sobre todo en Andalucía, Canarias, Ceuta, Melilla, Castilla la Mancha y Extremadura. Y tienen un problema adicional para colocarse, su poca formación: el 63% de estos parados de larga duración sólo tienen la ESO o incluso menos.

Ahora se espera que el empleo vuelva a subir este verano, con el récord de turistas extranjeros y nacionales, aunque muchos españoles perderán su empleo temporal en septiembre, por el final del trimestre y la temporada turística, como ya pasó el 30 de junio: ese día se perdieron 257.014 empleos de golpe, según los datos de la Seguridad Social, a finalizar otros tantos empleos temporales. Es el riesgo de hacer “triunfalismo político” con las cifras de empleo: que igual que suben, bajan. Y además, a medida que haya más actividad y empleo, podría aumentar el paro, porque habrá jóvenes, mujeres y mayores que “se animen” a buscar trabajo y se apunten en las oficinas de empleo. El Banco Central Europeo (BCE) acaba de advertir que la tasa de paro en España (y en Europa) es el casi doble de la que creemos, porque si los trabajadores subempleados (que trabajan a media jornada) buscaran trabajar a jornada completa, el paro real sería del 30% (y el 15% en la UE).

Así que se crea empleo, pero muy inestable y todavía insuficiente para hacer frente a los casi 4 millones de parados y a los 2,8 millones de asalariados que trabajan a tiempo parcial y quieren trabajar a jornada completa. El problema es que las empresas crean empleo, pero poco, porque la mayoría dicen que no tienen empleos vacantes: el 93,4% de las empresas aseguran que no necesitan ningún trabajador más, según la última Encuesta de costes salariales del INE (primer trimestre 2017). Y se da el caso de que España, el segundo país con más paro de Europa, es también el país europeo con menos empleos vacantes: sólo hay un 0,8%, frente al 1,9% de media en la UE, según Eurostat. Y eso se debe a que las empresas evitan en lo posible aumentar plantillas, aumentando las horas extras de sus trabajadores actuales (5,8 millones a la semana, el 51,4% sin pagarlas), lo que se traduce en 156.300 nuevos empleos que no se crean cada año. Y aunque las empresas españolas llevan tres años con un fuerte aumento de beneficios, no aumenta tanto su inversión y cuando la hacen es más en renovar equipos e instalaciones que en nuevo personal.

Así que el empleo sigue siendo la asignatura pendiente de España, por mucho que se haga “triunfalismo político” con los 500.000 empleos precarios que se crean al año. Hace falta crear más empleo y de más calidad. Y eso pasa por aprobar de una vez por todas un Plan de choque contra el paro, centrado en los jóvenes, las mujeres y los mayores de 45 años, los que más necesitan hoy un empleo. Eso exige dedicar más recursos a políticas activas de empleo (al menos 4.000 millones más al año, para situarnos en niveles de gasto europeos), para incentivar la contratación de jóvenes y parados de larga duración, ayudándoles con programas de formación eficaces (sólo el 7,4% de los parados hacen cursos) y con una reforma a fondo de las oficinas de empleo (SEPE), que no ayudan a los parados a encontrar empleo (sólo al 1,8%), porque el 91,3% no reciben orientación personalizada. Y en paralelo, conseguir que al menos 1 millón más de parados cobre algún subsidio (recordemos: 2,15 millones de parados EPA no cobran nada), con más gasto (costaría 5.000 millones al año) en vez de bajar el déficit público a costa de los parados.

Pero junto a este Plan de choque, España debe reanimar la economía, junto a Europa (que no acaba de despegar), para crecer más y crear más empleo. Sobre todo ahora que se auguran problemas a medio plazo, que frenarán el crecimiento: subida de los tipos de interés en Europa (a finales de año o en 2018), subida récord del euro (un +8,6% desde la llegada de Trump, lo que encarece nuestras exportaciones y el turismo, los dos motores del crecimiento español) y posible encarecimiento del petróleo este invierno, con subida ya vista de la inflación (que ha estado varios años negativa), lo que reducirá el consumo, el otro motor del crecimiento estos tres últimos años. Y luego están los efectos negativos del Brexit y del proteccionismo y las “locuras” de Trump.

Todo ello debería llevar al Gobierno y a la oposición a aprobar un Presupuesto 2018 “más alegre”, sin nuevos recortes como se ha hecho ya con el techo de gasto 2018 aprobado en julio. Porque más importante que rebajar el déficit público en 2018 a un innecesario 2,2% del PIB (el techo de Bruselas es el 3%) sería bajar el paro del 14%. Y eso exige que el Estado “tire” de la economía, gastando más en infraestructuras, tecnología, industria, educación, sanidad y servicios sociales. Se debe y se puede gastar 30.000 millones más, sobre todo si España recauda como hace Europa (recaudamos el 37,5% del PIB frente al 46,1% la zona euro), lo que exige no bajar impuestos (como prometen de forma irresponsable Rajoy y Ciudadanos) sino reducir el fraude fiscal y conseguir que paguen más impuestos los que pagan poco, en especial grandes empresas, multinacionales y los más ricos.

Así que dejen de hacer “triunfalismo” con las cifras de empleo, porque tenemos un paro que abochorna y un empleo de baja calidad, por lo que sigue siendo el problema que más preocupa a los españoles. Así que afróntenlo de una vez, con medidas de choque eficaces. Millones de parados y subempleados lo están esperando.