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lunes, 15 de julio de 2024

Compras online récord... en el extranjero

Las ventas por Internet batieron en 2023 un récord histórico : 84.177 millones, casi el doble que antes de la pandemia. Pero la cifra no es tan positiva, porque más de la mitad de estas compras online de los españoles se hicieron en Webs extranjeras, lo que crea riqueza y empleo fuera de España. Con todo, las compras online se afianzan y las hacen el 77% de los internautas españoles, 26 millones de personas, sobre todo ropa, viajes, espectáculos, apuestas, comida, supermercados, pago de impuestos y compras varias. Y un tercio de las empresas españolas venden ya por Internet, aunque la mayoría son grandes y medianas empresas (que hacen el 92% de las ventas online). El gran reto es que lo hagan las pymes, que están poco digitalizadas, aunque ya hay 15.000 pymes españolas que venden por Amazon, la plataforma líder. Las compras online irán a más, pero hace falta más seguridad, transparencia y agilidad en las transacciones. Y resolver mejor el envío de los paquetes.

                     Enrique Ortega

La pandemia provocó un gran salto de las ventas por Internet en todo el mundo, sobre todo en 2020 y 2021. En España, las compras online apenas suponían el 4,5% de todas las compras en 2017 y saltaron al 7,9% en marzo de 2020, con el primer confinamiento, llegando al máximo del 10% de las compras en junio de 2020, según este estudio de BBVA Research. Pero a partir de ahí, con la vuelta a la normalidad, las compras bajaron en 2021 y 2022, suponiendo en torno al 9% del total. Y sólo en 2023, a partir del verano, se volvieron a animar, hasta rondar otra vez el 10% de las ventas totales. Un porcentaje inferior al de los principales paises europeos, donde las ventas por Internet suponen el 12% (Francia), el 14% (Alemania), el 17% (Paises Bajos) o el 21% de todas las ventas (Reino Unido), con una media mundial rozando el 20%.

Aunque todavía el porcentaje de las compras online sea bajo (10% del total), España está en linea con el resto de Europa en internautas que compran por Internet. En 2023, un 76% de los internautas españoles hacía compras por Internet, el mismo porcentaje que la UE-27 (76%), según el European E-Commerce Report 2023. Los paises donde más se compra online son Reino Unido (el 96% de los internautas lo hacen), Paises Bajos y Noruega (93%), Dinamarca (89%), Suiza e Irlanda (90%), siendo menor en Francia y Alemania (83%  internautas compran online) y Bélgica (79%). Por detrás de España (puesto 17º del ranking europeo de compras por Internet) están  Grecia (75%), Portugal e Italia (62%). España ha dado un salto, del 64% de internautas que compraban en 2019 al 76% actual.

Las compras online en España han batido un récord en 2023, cerrando el año con una facturación de 84.177 millones de euros, según el dato recién publicado por la Comisión de la Competencia (CNMC). Supone un aumento del +16,26% sobre 2022 y el tercer mayor aumento anual, tras el de 2022 (+25,3%) y 2019 (+24,4%). Pero lo más llamativo es que esta cifra récord, 84.177 millones vendidos online, supone casi el doble de las ventas online hechas antes de la pandemia, en 2019 (48.826 millones).

Por sectores, las actividades que más facturan online son las agencias de viaje y operadores turísticos (8,5% del total, frente al 12,5% en 2019), ropa (7,3%), billetes de avión (5,5%, frente al 6,5% en 2019), apuestas y juegos online (4,2% frente al 3,9% en 2019), servicios financieros (4,1%), espectáculos (4%, frente al 3% en 2019), compras en hiper, super y tiendas de alimentación (3,2%), pago de impuestos y cotizaciones (3% de la facturación total), ventas de grandes almacenes (3%, frente al 2,4% en 2019) y compras en restaurantes (2,9% del total), según la CNMC. De este “top 10” de facturación por Internet han caído las compras en hoteles y alojamientos (suponían el 4,2% del total en 2019), los billetes de transporte terrestre (2,8% en 2019) y las suscripciones a la TV de pago (2,7% en 2019).

En cuanto al número de operaciones de compra online, se han hecho 1.552,5 millones en todo el año 2023, otro récord histórico: 4,25 millones al día, 2.953 compras online por minuto. Son un 15,20% más que en 2022 y suponen casi el doble de las compras online hechas antes de la pandemia, en 2019 (867,9 millones), según los datos de la CNMC. Pero las operaciones han  crecido más que la facturación, con lo que la compra media online se ha estabilizado: de 56,25 euros por compra en 2019 a 54,22 euros por operación en 2023. En el “top 10” de más operaciones de venta online destacan los juegos y apuestas (6,9% de todas las operaciones), restaurantes (7,6%), ropa (6,5%), transporte terrestre de viajeros (6,3%), actividades anexas al transporte (5,1%), grandes almacenes (4,3%), compra de carburantes (4,3%), espectáculos (3,3%), compras en hiper, super y tiendas alimentación (2,2%) y descarga de aplicaciones (2,2%), no apareciendo entre los destacados por operaciones las suscripciones a canales de TV, la compra de discos y libros, los billetes de avión o los paquetes turísticos, que sí figuraban en el “Top 10” de compras con más operaciones de 2019.

Lo más chocante de las cifras del comercio electrónico en España es dónde se compra online: el 56,84% de todas las compras por Internet hechas en 2023 fueron compras hechas desde España en Webs extranjeras, según los datos de la CNMC. Compraron por valor de 47.853 millones de euros en 2023, un +19.04% que en 2022 y el doble que en 2019 (23.731 millones). Y sólo un 12,98% de todas las compras online fueron hechas por extranjeros en Webs españolas: 10.924 millones de euros en 2023, una cifra similar a las compras hechas desde fuera en 2019 (9.881 millones de euros). Con ello, casi se ha triplicado el déficit con el exterior en el comercio online: si en 2019 era de -13.850 millones, en 2023 es de -36.929 millones de euros. A lo claro: los españoles compramos en Webs extranjeras más de 4 veces lo que los extranjeros compran en Webs españolas. Eso en cuanto a importes, a facturación. En cuanto al número de operaciones de compras online, dos tercios se  hicieron en el extranjero (65,9% del total) y un tercio en España (34,1%).

¿En qué paises extranjeros compran más los internautas españoles? Básicamente, compramos fuera (47.853 millones) en Webs de Europa (94,4% de las compras online hechas desde España), seguidas de lejos por compras en Reino Unido (2,1%), Estados Unidos (1,4%), Asia Pacífico (0,8%), Latinoamérica (0,3%) y el resto del mundo (1,2%). Lo que más compramos online en Webs extranjeras es ropa (10,9% del total), servicios financieros (6,7%), agencias de viajes y turismo (5,6%), apuestas y juegos online (5,3%), billetes de avión (5,2%), restaurantes (4,2%), grandes almacenes (3,8%), suscripciones TV de pago (3,6%), transporte terrestre de viajeros (2,2%) y espectáculos (2%).

Respecto a las compras online en España de extranjeros (10.924 millones), la mayoría proceden también de Europa (62,7% de todas las compras), seguida de Latinoamérica (8,8%),  Estados Unidos (7,5%), Reino Unido (7,1%), Asia Pacífico (4,1%) y el resto del mundo (9,9%), según la CNMC. Y lo que estos extranjeros compran en Webs españolas son básicamente servicios turísticos: paquetes de agencias y operadores turísticos (30,6% de las compras online totales), hoteles (11,9%), billetes de avión (10,7%), espectáculos (5,1%), enseñanza (3,3%), alquiler automóviles (3,3%), carburantes (2,7%), transporte terrestre (2,5%), publicidad (2,5%) e hiper (2,2%). Se caen de la lista del “Top 10” compras de extranjeros que tenían mucho peso en 2019, como ropa, cine y vídeo y marketing directo.

El tercer bloque del comercio electrónico, junto a las compras online hechas por españoles en el extranjero y las compras online de extranjeros en España, son las compras online hechas en España: facturaron 25.398 millones en 2023 (casi un tercio del total, 84.177 millones), un +9,93% que en 2022 y casi el doble que antes de la pandemia, en 2019 (15.224 millones). Las actividades con mayores ventas online fueron los pagos a la Administración Pública, por impuestos y cotizaciones (el 9,1% de la facturación total, frente al 6,2% en 2019), compra de carburantes (8,3%), espectáculos (7,7%), compras en hiper, súper y tiendas de alimentación (7,4%), viajes y paquetes turísticos (6,1%), electrodomésticos, imagen y sonido (5,4%), billetes de avión (4,2%), tren y autobús (3,7%), apuestas y juegos online (3,3%) y educación (3,1%). Sorprende que desaparezca de este “Top 10” la ropa (6,3% de las ventas online en 2019).

Como reflexión, las ventas online han remontado, en España y en el mundo, pero con menos fuerza que durante la pandemia. Y sobre todo, ahora “ha cambiado el clic”, según el estudio de BBVA Research: se han frenado las ventas online en alimentación y bebidas, restaurantes y hoteles y se han consolidado las compras online de ropa y calzado, mobiliario doméstico, ocio y cultura. Se observa una mayor preferencia por las compras online de las mujeres respecto a los hombres y de los jóvenes menores de 35 años, aunque el grupo con más penetración en las compras online son las personas de 45 a 59 años (31% de las compras frente al 29% los menores der 35 años). Y los grupos que usaban menos el comercio electrónico antes de la pandemia (mayores) son los que más han aprendido a usarlo estos años, con un menor salto en los jóvenes que ya lo usaban.

La realidad es que el uso de Internet para comprar se ha generalizado en España y en todo el mundo. En el 2º semestre de 2023, el 55,6% de los usuarios de Internet (18,6 millones de personas) compraron online, según el Panel de hogares de la CNMC, que refleja que un 12% hicieron 1 o 2 compras, el 19% de 3 a 5 compras, el 17% de 6 a 10 compras y el 10% hicieron más de 10 compras ese semestre. La mayoría hizo sus compras en Amazon (45,6% de las operaciones), seguida de lejos por AliExpress (10,9% compras), el Corte Inglés (2,2%) y eBay (0,6%). La mayoría de compradores online pidieron que les entregaran el paquete en casa (el 85,9%), pero aumentan quienes lo recogen en otros lugares (un 19,8%). Y Correos lidera las entregas (35,3%), seguida por SEUR (12,3%), MRW (8%) y DHL (5,7% entregas).

Otra Encuesta reciente, de IAB Spain, revela que el 77% de los internautas de 16 a 74 años utilizan Internet como canal de compra: son 26 millones de personas. Y retrata el perfil del comprador online en España: mitad hombres, mitad mujeres, con una edad promedio de 44 años, que trabaja (72%), con hijos (57%) y estudios superiores (el 58%), usuario habitual de redes sociales (6 de promedio), que compagina sus compras entre Internet y las tiendas físicas (un 17% casi solo compra por Internet). Hacen 3,4 compras online al mes, gastando 82 euros de media por operación. Y lo que más valoran son las promociones, la amplia oferta y la comodidad en los envíos. Compran sobre todo moda (el 77%), viajes (63%), espectáculos y cultura (62%), alimentación (58%), artículos para el hogar (54%) y tecnología (54%). Y consideran una espera “aceptable” la entrega en 3,2 días.

Si España está en linea con el resto de Europa en internautas que compran online (76%), también lo está en empresas que venden online: lo hacen el 33,2% del total, más de 10 puntos por encima de la media europea (22,8% de las empresas UE-27), según los datos de AFI a partir de Eurostat. Con ello, España ocupa en 5º lugar en el ranking europeo de paises donde las empresas venden más por Internet (ojo: excluidas las microempresas y el sector financiero), sólo por detrás de Irlanda (donde el 42,5% empresas venden online, por ser la sede de muchas multinacionales tecnológicas), Suecia (38,4%), Lituania (37,5%) y Dinamarca (36,5%). Y estamos por delante, en empresas que venden por Internet, de Alemania (22% empresas), Portugal (19,6%), Italia (18,3%) y Francia (16,9%).

Es un dato excelente, pero enmascara un problema interno: las empresas españolas destacan en la venta por Internet gracias a las grandes empresas, porque las pymes españolas (un 99,8% del total de empresas) apenas venden por Internet. De hecho, el 79% de todas las ventas por Internet las hacen las grandes empresas (+250 trabajadores), un 13% las medianas (50-249 empleados) y sólo el 8% de las ventas online las hacen las empresas pequeñas (10-49 trabajadores), siendo ínfimas las ventas online de las micropymes (menos de 10 empleados), según un estudio del ICEX, eMarket y ADigital. Y eso se explica por la bajísima digitalización de las pymes en España: el 70% de las micropymes (1.335.393 empresas) no tienen Web y tampoco el 30% de las pymes (hay 3.202.717 en total), según ADigital.

Las pymes españolas solo canalizan por Internet un 5% de todas sus ventas, la mitad que el conjunto de empresas, según la Consultora Nera. Pero Internet les permite ampliar sus clientes y ventas, dentro e incluso fuera de España. Un ejemplo: las 15.000 pymes españolas que venden a través de Amazon exportaron 1.000 millones de euros en 2023. Y además, les permite conseguir muchos clientes, tener “un escaparate al mundo”, aunque un tercio de ellas radiquen en zonas rurales. El gran reto de España es que las pymes se digitalicen y se apunten al comercio electrónico. Si las pymes vendieran un 15% online, generarían 3.800 millones más de PIB y 74.000 empleos, según el ICEX.

Para conseguir que las pymes españolas se suban al tren del comercio electrónico, se está implantando “el kit digital y otras medidas de digitalización, financiadas con Fondos europeos. Es uno de los grandes retos pendientes para modernizar nuestra economía y mejorar la productividad de las empresas. Otros retos pasan por mejorar los canales de venta online, garantizar a los consumidores más seguridad en las transacciones (vigilando y castigando más los fraudes) y mejorar la entrega de los paquetes al comprador, en tiempo y comodidad. Cada día compraremos más productos y servicios por Internet, pero debemos buscar que esas compras se hagan en Webs españolas, porque ahora, el 56,84% de nuestras compras online se van fuera, creando empleo y riqueza en Irlanda, Reino Unido, Holanda, Francia, USA o China, no en España. Para eso, necesitamos tener productos más competitivos, en calidad y precio, y unas plataformas digitales de venta más ágiles y especializadas. Es otro gran reto: vender mejor el “made in Spain” en Internet.

jueves, 7 de mayo de 2020

Compras y ocio en tiempos del coronavirus


Hoy llevamos ya 54 días de confinamiento, aunque los “alivios” del fin de semana han llenado las calles de gente (Ojo: ¡el coronavirus sigue ahí!). Pero hasta el 2 de mayo, la cuarentena ha sido dura y ha cambiado radicalmente nuestro comportamiento, desde lo que comemos a lo que compramos, pasando por cómo trabajamos o estudiamos. Y sobre todo nuestro ocio, cómo nos entretenemos, hiperconectados a Internet y a la TV de pago. Ahora somos más dependientes de Amazon o Netflix, de las videoconferencias o las redes sociales y hemos  dando un gran salto en el manejo de las herramientas de Internet. Pero este gran avance a la fuerza” en el mundo digital, para compras, trabajo, enseñanza y ocio, no puede hacernos olvidar que tenemos una revolución digital pendiente, para que empresas y administraciones inviertan más en teletrabajo, enseñanza a distancia y venta online, donde estamos retrasados respecto a Europa. Internet nos está salvando en esta cuarentena, pero debe ser una herramienta clave para la reconstrucción y el futuro.

enrique ortega

La primera reacción de los españoles ante el confinamiento, en los días previos al 14 de marzo, fue asaltar” los supermercados. Que no nos falte comida… Y es que en la cuarentena, todos comemos más. Lo dicen los datos del Ministerio de Agricultura: en la última semana de abril, los españoles consumimos en alimentación un 50,6% más que un año antes. Y en el confinamiento, los alimentos han subido del 17 al 21% de la cesta de la compra, según Deloitte. La venta de comida y bebida ha subido semana a semana, más del 10% cada una, porque ahora consumimos en casa lo que antes comíamos y bebíamos en bares, restaurantes, colegios o trabajos.


El primer efecto de esta mayor demanda ha sido, como era esperable, una subida de precios de los alimentos durante el estado de alarma. El IPC de abril lo dejó claro: los alimentos subieron un +4% (+2,5% en marzo), especialmente los alimentos frescos, cuyo precio medio subió un +6,9% (frente al +4,2% en marzo), según el rastreo de precios del INE. Y los datos del Observatoriode la Cadena Alimentaria son más detallados sobre la subida de algunos alimentos entre la semana del 9 al 15 de marzo y la del 20 al 26 de abril: +94,8% subieron las naranjas, +43,1% los plátanos, +133,5% las cebollas y +83,5% las patatas, mientras bajaban las fresas (-27,1%), judías verdes (-23%), las carnes (-4,4% el vacuno, -13,5% el cordero,-7,6% el cerdo y -18,3% el pollo) y los huevos (-2,3%), manteniéndose estable el precio de la leche. O sea, que lo que más subió fue las frutas y verduras, aunque no se beneficiara el campo sino los intermediarios y supermercados.


Precisamente, los supermercados han sido uno de los negocios más beneficiados por el confinamiento, porque sus ventas han crecido semana a semana, viéndose obligados a aumentar plantillas, al igual que las cadenas de logística y transporte. Mercadona, que ya vendía el 25% de toda la alimentación en España, ha aumentado su cuota y aumentó sus ventas un 14% en marzo, aunque dice que sus beneficios cayeron un 95%, debido a que les subieron los costes (100 millones, un 25% más, por el refuerzo de la seguridad, la contratación de empleados y el pago de una extra a la plantilla). La patronal del sector cree que esto mismo le ha pasado al resto de supermercados: han vendido mucho más, pero con más costes. Lo que no dicen es que, con la cuarentena, no han tenido que hacer “ofertas” y han vendido muchos artículos “de capricho”, factores que les suben los márgenes.


Con todo, el gran reto de los supermercados ha sido la venta online, un reto conseguido sólo a medias, porque todos se han visto superados (a pesar de que han multiplicado sus esfuerzos logísticos), debido a que 1 millón de hogares confinados han llenado sus neveras por Internet, según Nielsen, algo impensable antes de la cuarentena. Y las ventas online de alimentos han crecido un +86,6% desde el inicio del confinamiento. En general, los más preparados antes, como Carrefour, han respondido mejor, pero tanto Día como Alcampo o el Corte Inglés se han visto superados y sus clientes han tenido mil problemas para hacer los pedidos. Y Mercadona ha confirmado su incapacidad para la venta online: primero la suspendió fuera de Valencia o Barcelona y cuando la abrió en el centro de Madrid, se colapsó. Pero, a pesar de todo, se ha dado un salto impensable en la venta online de alimentos y todo hace pensar que este canal duplicará sus ventas de antes cuando acabe el confinamiento.


Lo que ha hundido el confinamiento ha sido al resto de tiendas físicas, desde el pequeño comercio a los grandes centros comerciales. Sólo las ventas del comercio minorista cayeron un 14,3% en marzo, una caída histórica que interrumpió la racha de 17 meses seguidos de aumento de ventas, según la estadística del INE. Y también cayó el empleo, un -0,4%, tras 7 meses seguidos de subida de la ocupación. Y los datos de abril serán aún peores, con lo que peligra el futuro del pequeño comercio, unas 900.000 tiendas que dan empleo a 3,3 millones de españoles, el 20% ahora en peligro, según el sector. Sólo algunas tiendas de alimentación de barrio y algunos mercados han capeado el temporal, a golpe de imaginación y multiplicando las entregas a domicilio, sobre todo a mayores vulnerables. Ahora, todos esperan a que el inicio de la desescalada les permita al menos sobrevivir.


Con este panorama, la alternativa a las compras en el confinamiento ha sido Internet, las compras online. No hay todavía datos oficiales, pero múltiples estimaciones señalan que las ventas por Internet han podido crecer más de un 20% durante el confinamiento, más en marzo (+55%) que en abril (+24%) y mayo (+15%). Lo que más se ha comprado, además de comida (+20%) han sido material informático relacionado con el teletrabajo y la enseñanza (tablets, ordenadores, webcams, ratones, impresoras, discos duros), junto a móviles, videojuegos, material escolar,  ropa y calzado de niños, material deportivo (las bicicletas estáticas y cintas para correr se agotaron al principio), tintes, libros, discos, robots de cocina y pequeños electrodomésticos, puzles y juegos de mesa, sin olvidar muebles, material de bricolaje y jardinería. Compras unas necesarias y otras menos, para sobrellevar la cuarentena y ocupar tantas horas de tiempo libre.


El resultado es que las empresas de mensajería y los particulares que trabajan llevando envíos de Amazon no han parado. “Es como si fuera Black Friday cada día”, comentaban, recordando que “se jugaban la salud” para repartir muchas cosas innecesarias (por eso, el Gobierno francés prohibió muchas ventas de Amazon, que terminó cerrando).La empresa que ha acabado ganando en esta pandemia ha sido Amazon, cuyas ventas en España han podido crecer un +30%, según CCOO. Y alrededor de esta multinacional, muchas empresas han querido hacer su agosto con el confinamiento, disparando los precios (no sólo de las mascarillas). Tanto es así que Amazon España reconoce que ha bloqueado a 6.000 vendedores, por haber subido injustificadamente 500.000 productos… Otros que se han aprovechado de la enorme demanda y la falta de empleo han sido Glovo, que además de hacer un ERTE al 38% de la plantilla, han reducido lo que pagan a los “riders” que siguen repartiendo, de 2,50 a 1,20 euros por entrega…


El consumismo online” durante la cuarentena ha hecho que el “e-commerce” avance en 2 meses como en 2 años en España, un país que estaba más atrasado que otros en compras online. En 2019, España era el 10º país por la cola en compras online en Europa, tras Italia, Grecia, Chipre, Portugal y 5 paises del Este, según los datos de Eurostat: sólo un 58% de los españoles había comprado por Internet en el último año, frente al 60% en la UE-28, el 87% en Reino Unido, el 84% en Dinamarca, el 82% en Suecia, el 81% en Holanda, el 79% en Alemania, el 70% en Francia, el 67% en Irlanda, el 38% en Italia o el 39% en Portugal y Grecia. Un retraso importante, aunque en facturación, en compras totales, España es el 4º mercado europeo en comercio electrónico (tras Reino Unido, Alemania y Francia), con una estimación de ventas online de 39.243 millones de euros en 2019, según eMarketer. Ahora, tras estos dos meses de confinamiento, las ventas online se dispararán en España, porque ya hemos probado todos a comprar y muchas nuevas empresas se han lanzado a vender online.


Pero, sin duda, la gran revelación del confinamiento ha sido la múltiple eficacia de Internet, la principal herramienta que nos ha permitido sobrevivir a la cuarentena, estar conectados, estudiar, trabajar y entretenernos, además de comprar. Sólo en la primera semana de confinamiento, el tráfico en Internet aumentó un 80%. Y en la segunda semana del estado de alarma, los españoles estuvimos 79 horas conectados a Internet (casi la mitad del día), según un informe de Nielsen y Dynata. No podemos ni imaginar cómo hubiera sido afrontar esta pandemia sin Internet, hace sólo tres décadas. Porque la Red (y las empresas de telecomunicaciones, que han conseguido que las conexiones funcionen: les doy aquí un aplauso virtual, por su imprescindible trabajo) nos ha permitido sobrevivir mejor a la pandemia: estar conectados al mundo y a nuestros seres queridos, “verles” en las videoconferencias (su utilización se ha disparado), informarnos (y “mal informarnos” en las redes, con memes y bulos), teletrabajar (aunque con muchas limitaciones), seguir las clases virtuales con bastante aprovechamiento, comprar y entretenernos online.


Quizás uno de los grandes protagonistas de este confinamiento sea el ocio online, sobre todo el tremendo aumento de la TV de pago por Internet, en especial Netflix. Los datos son muy elocuentes: la TV de pago llega a más de 10 millones de hogares españoles, por primera vez, y la ven ya más de la mitad de los mayores de 14 años (el 53,8%), según el análisis de Barlovento TV a partir de la primera oleada del EGM de 2020. Y si las operadoras de telefonía, las telecos, ya tenían un importante volumen de clientes que veían  la TV de pago (6,13 millones de hogares), el gran salto con la cuarentena se ha dado en la TV de pago por Internet, en los que pagan un acceso a  películas y series por Internet (Smart TV), que ya son 7 millones de hogares y 16.395.000 personas en España. Y muchas familias y españoles tienen los dos servicios, la TV de su teleco y otra que paga aparte. El gran salto con este confinamiento lo ha dado Netflix, que tiene ya 14,1 millones de clientes en España.


Como puede verse, el confinamiento nos ha hecho comprar más online, trabajar y estudiar por Internet como nunca antes y, sobre todo, estar más conectados a la Red, más enganchados que antes a WhatsApp, video llamadas, redes sociales, series y películas. Y sobre todo, muchos de nosotros (niños, jóvenes y mayores, pero también empresas y colegios) hemos aprendido a usar herramientas de Internet que desconocíamos. Ha sido “un curso acelerado” de digitalización. Pero también nos ha servido para comprobar que estamos muy retrasados en el modelo digital (ver Blog de marzo), que nuestras empresas tienen mucho que mejorar (para vender online y desarrollar el teletrabajo), igual que nuestros colegios y Universidades (que tendrán que seguir enseñando online el próximo curso, hasta que haya una vacuna), igual que nosotros mismos, como tele trabajadores potenciales o por simple ocio. Estamos todavía poco formados digitalmente y poco preparados como país para le revolución digital que viene y que la pandemia nos ha hecho comprender de repente.


Es otra de las grandes enseñanzas de esta pandemia: Internet tiene un enorme potencial y debe ser una herramienta clave para la reconstrucción de la economía, con más inversión en formación y en la reconversión digital de nuestras empresas. Y en la nuestra. Si algo positivo ha tenido el coronavirus es que nos ha enseñado la importancia de estar conectados, la gran potencialidad del comercio online, el teletrabajo, la enseñanza a distancia, las relaciones virtuales y el entretenimiento online. Cómo Internet puede ayudarnos a cambiar y mejorar nuestras vidas, si invertimos en digitalización, innovación y formación. Saldremos de esta pesadilla “más digitales”, pero tenemos que aprovecharlo para reconstruir el país y afrontar mejor un futuro que será digital.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Ciberataques: una creciente y costosa amenaza


Todas las semanas sale alguna noticia de ciberataques en el mundo. La penúltima, una red que ha robado cajeros de forma remota en Europa. Y en octubre, dos ciberataques masivos en EEUU afectaron a 1.000 millones de internautas. Se calcula que los ciberataques ya afectan a 1 de cada 3 internautas del mundo, causando pérdidas superiores a 300.000 millones de euros anuales. España es el tercer país con más ciberataques, tras USA y Reino Unido: 100.000 ataques este año, que causan pérdidas crecientes a empresas (14.000 millones) y particulares, además de serios riesgos al Estado e  instituciones, aunque el 95% quedan impunes. Es una ciberdelincuencia organizada a nivel mundial, que mueve ya más dinero que las drogas. Y seguirá creciendo, con los móviles y el Internet de las cosas. Urge un acuerdo mundial contra los ciberataques, con más colaboración internacional y fuertes inversiones. En España, empresas y particulares gastamos poco en ciberseguridad, aunque estamos cada vez más "enganchados". Navegue, pero más seguro.
 
enrique ortega

En el mundo hay más de 3.000 millones de personas que navegan por Internet, el 40% de la población. Y cada día se enfrentan a ataques informáticos de mafias organizadas y hackers particulares: 689 millones de internautas (1 de cada 5) fueron víctimas de ataques informáticos en 2015, lo que da una media de 2 millones de internautas atacados cada día, según datos de la consultora Symantec. La mitad son ataques por virus informáticos y códigos maliciosos (malware), un 10% son estafas online, otro 9% es phishing (robo de datos), un 7% más ataques a redes sociales, otro 7% son fraudes online en tarjetas de crédito y un 7% más es acoso sexual cibernético, según el último Informe Norton sobre ciberdelitos. Los sectores más afectados son la sanidad, las ventas, la educación, los Gobiernos y las finanzas. Y un tercio de estos ciberdelitos no se resuelve.

Los ciberataques son cada vez más profesionales y afectan a más internautas. Hace unos días, por ejemplo, se ha informado sobre un ataque remoto a cajeros de varios países europeos (Armenia, Reino Unido, Bulgaria, Polonia, Holanda, Rusia y España entre ellos) por los que los cibercriminales elegían la hora exacta en la que los cajeros dispensaban millones de dólares tras manipularlos de forma remota. El 21 de octubre, dos ciberataques al proveedor de Internet estadounidense Dyn afectaron a más de 1.000 millones de usuarios de todo el mundo, en el mayor ciberataque de la última década, que bloqueó durante horas el acceso a las webs de empresas como Twitter, Spotify, Amazon, PayPal, Netflix, Play Station Network, New York Times, Finantial Times o Wall Street Journal. En septiembre, Yahoo reveló que en 2014 le habían robado los datos de 500 millones de cuentas de correo, mientras antes, en verano, se conoció el hackeo y robo de datos de cuentas de Dropbox, Twitter, MySpace o Linkedin. Una larga lista de ciberdelitos que también ha afectado a grandes empresas (Sony), bancos, países (Irán, Ucrania, datos funcionarios USA) o políticos.

Nada ni nadie se salva de los ciberataques, que se lanzan sobre todo por intereses económicos, por ganar dinero con la información (los datos de una tarjeta de crédito se están pagando entre 12 y 80 dólares en el mercado negro), por espionaje industrial o por razones políticas y estratégicas. Al final, el daño de los ciberataques es tremendo: las pérdidas provocadas en 2015 se estiman en 126.000 millones de euros, según Symantec. Pero muchas empresas y particulares no lo denuncian, con lo que las pérdidas reales de los ciberataques pueden ser muy superiores: se estiman entre 375.000 y 575.000 millones de dólares, según el último análisis de la empresa McAfee. Y de ellos, 200.000 millones de dólares son pérdidas por ciberataques sólo en los países más desarrollados de Occidente.

España es el tercer país con más ciberataques, tras EEUU y Reino Unido. Este año 2016 se cerrará con más de 100.000 ataques informáticos detectados, más del doble que los sufridos en 2015 (60.000) y cinco veces los de 2014 (18.000 ataques), según el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), que vigila la Red desde León. Los ataques más frecuentes son intentos de estafa y fraude (intentar conseguir información y/o dinero), intentos de suplantación de identidad, robos de cuentas de correo, ataques a la privacidad y cupones falsos o mail que imitan a empresas o instituciones para inocular virus y tratar de conseguir datos. En paralelo, llegan a la policía y a los jueces cada vez más presuntos “delitos informáticos”. Así, en 2015 se incoaron en los juzgados 22.575 procedimientos por delitos informáticos, el doble que en 2013 (11.990 procedimientos) y casi cuatro veces más que en 2011 (6.532), según la Memoria del Poder Judicial. Pero llama la atención que la mayoría de estos procedimientos no son llevados a juicio: en 2015, sólo 1.242 procesos han acabado en el fiscal (la mitad por estafa), lo que significa que, al menos el 95% de los presuntos delitos informáticos quedan impunes. Y de ese 5% que van al fiscal, pocos acaban en la cárcel.

Los ciberataques se centran en España en internautas, empresas y organismos públicos. Empezando por los 28 millones de internautas, las dos terceras partes (64,6%) reconocen que han sufrido algún incidente al utilizar Internet, según la encuesta de Equipamiento y Tecnología 2015 del INE. Más de la mitad sufren “spam” (correos no deseados) y otro 24,6% han sufrido algún virus, con lo que el 50,9% de los internautas reconocen que han limitado su uso de Internet por razones de seguridad. Y esta desconfianza en la seguridad de Internet  es la principal causa de que los españoles compren menos online: sólo el 19% compran semanalmente por la Red, frente al 29% en el mundo, el 45% en Reino Unido, el 34% en Alemania, el 32% en Italia y el 27% en Francia, según PwC.

Respecto a las empresas españolas, 2016 se cerrará con más de 25.000 ataques informáticos, según datos del Centro Nacional de Inteligencia (CNI), aumentando más los ciberataques a las pymes (+64% este año), más desprotegidas, que a las grandes empresas (ataques crecen +44%). Los expertos denuncian que los ataques a empresas que más crecen son los secuestros de datos (“ramsonware”), que ya sufren 4 de cada 10 empresas europeas: se infecta a la empresa con un virus que secuestra los archivos (ordenadores o teléfonos) y el hacker se ofrece a devolverlos a cambio de un rescate (1.000 a 3.000 euros) que se pagan en moneda o bitcoins en una cuenta de Pay Pal. El año pasado, por ejemplo, unos piratas bloquearon 400.000 archivos de IFEMA (Feria de Madrid), aunque el chantaje no funcionó porque tenían copias de seguridad.

El tercer frente de los ciberataques se dirige a empresas estratégicas, organismos oficiales y Ministerios. El Centro Criptológico Nacional (CNN), un organismo encuadrado en el CNI, ha detectado este año 19.090 ataques a entidades públicos y empresas estratégicas, el doble de ataques que en 2013 (7.263) y 100 veces más que en 2009 (193 ataques). De ellos, el 3% (570 ataques) son de peligrosidad muy alta y otro 63,3% de alta peligrosidad, generalmente ligados al ciberespionaje industrial y político, de servicios de inteligencia extranjeros. Y preocupa cada vez más el ciberyihadismo, que mejora su eficacia en Occidente.

Cara al futuro, todo apunta a que los ciberataques seguirán creciendo, sobre todo porque los ciberdelincuentes son cada vez más profesionales y están más organizados: no se trata sólo de los  hackers individuales sino de organizaciones internacionales, con muchos medios y que mueven millones de dólares. Se dice que la ciberdelincuencia mueve ya más dinero que la droga y que llegará a movilizar 2 billones de dólares en 2019, aprovechando la descoordinación de los Gobiernos, los resquicios legales y la falta de una policía internacional eficiente (se piden más medios para Interpol). Además, el auge de los móviles y el desarrollo del Internet de las cosas les facilitan el trabajo. En los dos ataques de octubre, los ciberdelincuentes utilizaron para atacar dispositivos muy vulnerables (routers, impresoras, TV inteligentes y dispositivos conectados a Internet), convirtiéndoles en un “ejército de robots” que saturó servidores por sobrecarga. Y los expertos advierten que cada día se venden sin control de seguridad millones de dispositivos que son “las puertas traseras” para entrar en sistemas muy protegidos. Y en 2020, la mitad de aparatos del hogar estarán conectados a Internet: serán los caballos de Troya de los hackers.

El auge de la ciberdelincuencia ha disparado las inversiones en ciberseguridad, una de las industrias con más futuro. Las empresas que venden consultoría y sistemas de seguridad informática facturaron 75.000 millones de dólares en 2015, según la consultora Gartner, y duplicarán su negocio para 2020. En España hay unas 550 empresas especializadas en ciberseguridad, que emplean a más de 6.000 personas y que facturaron unos 600 millones de euros en 2014, según el Observatorio de las Telecomunicaciones. Y se espera que las empresas españolas inviertan en ciberseguridad más de 1.000 millones en 2019. El problema es que las empresas españolas invierten en ciberseguridad menos que en otros paises, sobre todo las pymes. La inversión en ciberseguridad es importante en las grandes empresas, bancos, aseguradoras, empresas de energía y telecos, defensa y sector aeroespacial, pero menos en el comercio, los servicios y la industria. De hecho, sólo un 17% de las grandes empresas industriales tiene un Plan definido de seguridad informática y el 10% incluso ignora los riesgos, según un informe del Centro de Seguridad Industrial. Con todo, las que menos gastan en ciberseguridad son las pymes, que según los expertos están “desnudas”, como si tuvieran negocios físicos sin cierres de seguridad y alarmas. Y los particulares, tenemos cada vez más antivirus, pero sin gastar casi nada en ellos ni actualizarlos.

El mundo tiene que tomarse en serio la lucha contra la ciberdelincuencia, como ha empezado a hacer con el Cambio Climático. Obama declaró la ciberseguridad como uno de los objetivos estratégicos de EEUU  y ahora Trump ha reiterado que será una de sus prioridades de Gobierno. En Europa, la Comisión aprobó en febrero de 2016 una Directiva que establece medidas para lograr un elevado nivel de ciberseguridad en Europa, obligando a los países y empresas europeas a informar, desde 2018, de incidencias y fugas de datos. Y en España, Rajoy aprobó el 5 de diciembre de 2013 la Estrategia de Ciberseguridad Nacional, un punto de partida a la que le faltan medios, fondos y una mayor coordinación entre instituciones públicas y con las empresas privadas. Baste un dato: el Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE), responsable de vigilar el “cibercrimen” en España, cuenta sólo con 25 especialistas y 20,7 millones de euros de Presupuesto. Y en paralelo, hay que revisar la legislación y su aplicación, con más medios policiales y judiciales, para que el ciberdelincuente acabe realmente juzgado y en prisión, no como ahora la mayoría.

La lucha contra la ciberdelincuencia exige más medios públicos, más inversiones de las empresas y ayudas para las pymes, además de una política de información y asesoramiento a los internautas, como la emprendida por la Policía Nacional, que se ha sumado a la campaña de Europol para que los ciudadanos protejan sus móviles (¡ojo a las apps que instalamos).Y hay que establecer una normativa muy exigente para bancos y las empresas que vendan online, para que inviertan en la seguridad de sus sistemas y contraten ciberpólizas de seguros que cubran los riesgos online de sus clientes. Y todos debemos ser mucho más cuidadosos con Internet, con las contraseñas, correos, fotos, redes sociales, ofertas, apps, las webs donde nos damos de alta o las transferencias. La Red es un gran invento pero es también el nuevo campo de juego de delincuentes muy eficientes. Gobierno, instituciones, empresas, bancos y particulares tenemos que tomárnoslo más en serio, porque estamos más desprotegidos de lo que deberíamos. Internautas sí, pero más seguros.

jueves, 24 de diciembre de 2015

Dos Españas, dos Navidades


Basta salir a la calle estos días para ver que esta Navidad está más animada que las anteriores, desde las tiendas y los restaurantes a los supermercados. Y hemos comprado mucho por Internet. La previsión es que sea la mejor Navidad desde el inicio de la crisis, aunque la mejoría de ventas se apoya en ofertas y descuentos, en una economía “low cost”. Pero ojo, que la Navidad no sea un espejismo: seguimos en crisis y el mayor consumo viene sólo de una parte de españoles, los que tienen trabajo (medio millón más), menos retenciones y una extra. Pero hay otra España, los 10,3 millones de personas que son oficialmente “pobres” que no están para consumir, que viven de la ayuda de sus familias y las ONGs y para los que esta Navidad es gris y triste, porque no tienen ayudas ni salidas. Seamos solidarios con ellos, los tenemos muy cerca. Y ¡Feliz Navidad a todos¡ 
 

enrique ortega


Nos bombardean con la “noticia”: esta va a ser “la mejor Navidad de la crisis, con el mayor consumo navideño desde 2008. La patronal de los grandes almacenes espera un aumento de ventas del 5 al 7%, mientras otro estudio de ESADE estima que los españoles gastarán esta Navidad entre un 4 y un 5% más que el año pasado. Y las tiendas online esperan que las ventas por Internet den un salto histórico, con 3.460 millones de ventas online, un 10% más que en 2014. Unos y otros se apoyan en ofertas y descuentos, que empezaron en el Black Friday y que no terminarán hasta las rebajas de enero, después de Reyes. Se trata de una verdadera “fiebre consumista”, apoyada en un amplio abanico de ofertas y “productos gancho”, que configuran una verdadera economía “low cost”, compras a golpe de descuento. Con todo, las ventas están aún un 25% por debajo de las de 2007.

Dos tercios de los españoles tienen la sensación de que estas Navidades pueden gastar más, según una encuesta europea de Deloitte, que revela que las familias españolas van a ser las quintas europeas que más gasten: una media de 684 euros por familia, un 9,8% más que el año pasado. Un gasto que se irá en regalos (269 euros), comida (208 euros), ocio (83) y viajes (124 euros), con la mayoría de las compras en tiendas físicas (62% híper y 31 % grandes almacenes), aunque muchos habrán seleccionado antes en Internet (a través del móvil) lo que van a comprar y dónde, aumentando mucho las compras por la Red (ya un tercio). Eso sí, el gasto navideño varía mucho según el presupuesto familiar: un 38% de las familias gastarán menos de 500 euros extras estas navidades, un 29% entre 500 y 1.000 euros y el resto no sabe cuánto gastará, según un estudio de los consumidores CECU. Eso sí, casi la mitad de ese gasto será en regalos (47%), un 19% en comida y un 13% en juguetes.

Hay varios factores económicos que explican por qué estas Navidades se va a consumir más en España. El primero, porque hay más españoles con trabajo: en noviembre había 447.872 personas más afiliadas a la Seguridad Social que en diciembre de 2014, con lo que puede decirse que hay 500.000 españoles más con trabajo que en las Navidades de 2014. Y aunque muchos sean contratos precarios y mal pagados, temporales y a tiempo parcial (la cuarta parte por menos de una semana), suponen más ingresos para muchas familias. Y si han estado en paro, lo normal es que aprovechen y gasten en lo que no han podido. Además, en octubre se pagó a casi 3 millones de funcionarios un 25% de la extra que les quitaron en la Navidad de 2012 y saben que en 2016 van a cobrar el 50% restante (ya cobraron un primer 25% en enero 2015), con lo que este colectivo también se animará a gastar más. Y lo mismo los pensionistas, que cobraron su habitual extra navideña a principios de diciembre. Además, a todos los trabajadores se les descuentan desde enero menos retenciones en la nómina (30 euros menos de media), al haber bajado el Gobierno el IRPF de 2015, a lo que hay que sumar una rebaja adicional de retenciones desde el pasado 1 de julio (otros 16 euros al mes de media), con lo que son 46 euros más de ingresos estos últimos meses.

Todo ello hace que los 18 millones de españoles con un trabajo (15 millones de asalariados y 3 millones de autónomos) tengan estas Navidades más dinero para gastar, aunque muchos de ellos estén intranquilos porque tienen un trabajo precario y sueldos muy bajos: el sueldo más frecuente entre quienes trabajan en España es de 15.500 brutos al año (menos de 1.000 euros netos al mes en 14 pagas), según el INE. Y más de uno de cada cinco asalariados (el 22,2%) son “trabajadores pobres”, 3.318.655 españoles, según la OIT.

Pero hay otra España que está mucho peor, porque están sin trabajo (4.850.800 parados EPA en el tercer trimestre) o ni siquiera se consideran parados, porque ya ni buscan empleo (mujeres, mayores de 45 años y 1.850.000 jóvenes que ni estudian ni trabajan). En total, hay 10, 8 millones de españoles que son oficialmente pobres, según el INE, porque ingresan menos del 60% de la renta media de los españoles (o sea, menos de 663 euros al mes las personas solas y menos de 1.393 euros al mes las familias con dos hijos). Y esta Navidad hay 837.000 pobres más en España que en las Navidades 2014, según el INE. Con este nivel de ingresos, que en muchos casos es cero (hay 721.900 hogares sin ingresos, según la EPA, y 1.572.900 hogares donde ningún  adulto trabaja), resulta difícil gastar, sea o no Navidad.

El problema de esta otra España, la España que lo está pasando realmente mal (Europa amplía hasta 13,5 millones el número de españoles en situación precaria, según el indicador AROPE de Eurostat) es que la crisis dura ya 7 años y muchos ya no saben qué hacer para sobrevivir. Sólo hay 1.583.498 españoles pobres que reciben ayudas, o bien un subsidio asistencial de 426 euros al mes de la Seguridad Social (lo cobran 1.204.333 parados) o bien una renta mínima de las autonomías, entre 300 y 662 euros al mes, según donde vivan (se benefician 379.165 personas más). Así que quedan 8.739.502 millones de españoles pobres sin ayuda (o 12 millones, según los datos europeos), que tienen que malvivir gracias a las ayudas de sus familias, las ONGs o los servicios sociales municipales (recortados). Y cada Navidad que pasa les resulta más angustioso comer, pagar el alquiler, la luz o el colegio de los niños. Como para comprar regalos, mariscos y salir a cenar fuera por Navidad.

Así que cuando oiga hablar de que estas son “las Navidades de la recuperación, que las tiendas, los restaurantes y las carreteras están llenas, piense que esta es sólo una parte de España, la que ha sobrevivido mejor a esta crisis, pero que hay otra España, con muchos millones de personas, que siguen pasándolo mal y que cada día que pasa sin trabajo y sin ingresos es un día que se agrava su penosa situación. Es algo que debería ser una prioridad para el próximo Gobierno, pero mucho me temo que no tomen medidas efectivas, que no aprueben un Plan contra la pobreza, como tampoco hicieron en la anterior legislatura. Así que no quedará más remedio que seguir con la solidaridad de muchos españoles, con la ayuda de las familias y las ONGs, que atienden ya (sin recursos)  a 3 millones de pobres.

Mire a su alrededor estas Navidades y no piense sólo en compras y regalos. Vea también que hay muchos millones de españoles que necesitan ayuda, porque no se han podido recuperar de la crisis. Y eso nos podía haber pasado a cualquiera. Por eso, deberíamos ser solidarios: ayudar a los que lo necesitan y con donaciones y ayudas a las ONG que trabajan con ellos. Que puedan pasar lo mejor posible estas Navidades, las séptimas ya de la crisis. Ayudemos en lo posible a los que lo están pasando mal. Nos sentiremos mejor. 
¡Feliz Navidad a todos¡