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jueves, 30 de enero de 2025

EPA 2024: empleo y paro récords, pero...

El empleo cerró 2024 con la creación de 468.100 nuevos empleos, la 3ª mayor subida, tras  2021 (+840.600 empleos) y 2023 (+783.000). Y lo más llamativo: el paro bajó al 10,61%, la menor tasa desde junio de 2008. Además, el empleo es de calidad: el 84,5% de los asalariados tienen ahora un contrato indefinido. Pero no podemos olvidar dos datos que pesan como una losa: España es el país con más paro de Europa y la OCDE y tenemos una baja tasa de empleo, por lo que necesitamos que trabajen otro millón largo de españoles más. No podemos “dormirnos en los laureles”. Hay que seguir modernizando la economía e invirtiendo para que trabaje más gente y baje más el paro. Habría que aprobar dos medidas: un Plan de choque para los parados mayores, mujeres, jóvenes y 6 regiones con alto paro y una reforma a fondo de las oficinas de empleo, gestionadas por las autonomías, que no funcionan. Pero ambas medidas exigen algo hoy imposible: acuerdos políticos, económicos y sociales.

                            Enrique Ortega

Otro año más, las Navidades no han sido buenas para el empleo, que sólo creció en +34.800 personas en el 4º trimestre, un pequeño aumento, aunque mejor que en las Navidades de 2023 (-19.000 empleos) y 2022 (-81.900 empleos). Pero como el resto del año fue bueno para el empleo, sobre todo la primavera (+434.700 empleos en el 2º trimestre), 2024 se ha cerrado con 468.100 personas más trabajando en España, según la EPA publicada el martes. Es el tercer mejor año para el empleo desde la pandemia, tras los anteriores récords de 2021 (+840.600 ocupados) y 2023 (+783.000 ocupados). Con este nuevo aumento, ya trabajan en España 21.857.900 personas, otro récord histórico, que supera con creces el mejor dato de nuestra historia, las 20.646.000 personas que trabajaban en junio de 2008. Y desde antes de la pandemia (2019), España ha creado 1.891.000 nuevos empleos.

En 2024, el aumento del empleo (+468.100 ocupados) se ha dado más entre los hombres (+260.700) que entre las mujeres (+207.400), concentrándose sobre todo en los mayores de 50 años (+328.100 empleos, el 70% del total) y entre los más jóvenes (+104.300 empleos entre los menores de 24 años), cayendo sólo la ocupación entre 40 y 45 años. Un dato relevante es el mayor aumento del empleo entre los extranjeros (+189.900 empleos, +5,72%) y con doble nacionalidad (+218.800 empleos, +21,95%)  que entre los españoles (+59.400 empleos, +1,30%), según el INE. Eso significa que sólo 1 de cada 8 empleos creados en 2024 han ido a españoles (el 12,6%), mientras el 87,4% del nuevo empleo fue para extranjeros y trabajadores con doble nacionalidad. Y que el 15,17% de los ocupados en España (1 de cada 6,6 trabajadores) son extranjeros.

La mejora del empleo en 2024 se ha debido casi toda al sector privado (+453.500 empleos) y apenas creció el empleo público (+14.600 ocupados). Y el motor del empleo volvieron a ser los servicios (+424.600 empleos), sobre todo por el turismo, la hostelería, el comercio, creciendo también en la industria (+55.300) y la construcción (+44.800), aunque cayó en el campo (-56.600 ocupados en agricultura). Por autonomías, el mayor aumento porcentual del empleo se ha dado en Asturias(+8,58%: +33.900 empleos), Baleares (+5,80%: +32.700 empleos)  y Navarra (+5,32%: +16.100 empleos), aunque en cantidad total, quienes crearon más empleo fueron Madrid (+139.500), Andalucía (+86.100) y Cataluña (+55.200). Y choca la caída del empleo en el País Vasco (-43.200) y Murcia (-6.600) y Extremadura (-900).

El aumento del empleo (+468.100) ha sido mayor que la bajada del paro, que se ha reducido en -265.300 personas en todo 2024, debido a que han vuelto a subir “los activos, las personas que se han “animado” a buscar trabajo (han crecido en +202.800), alcanzando otro récord histórico (24.453.300 “activos”). Con todo, este año 2024 ha habido muchas menos personas que se han “animado” a buscar trabajo, sólo +202.800 frente a +682.400 en 2023 (la tercera parte). Eso puede deberse a una menor entrada de extranjeros y a que hay menos mujeres y jóvenes que buscan ahora trabajo. La consecuencia es que tenemos una cifra de parados de las más bajas de nuestra historia: 2.595.500 parados a finales de 2024. Y una tasa de paro del 10,61%, que ha bajado del 11% por primera vez desde junio de 2008 (entonces era del 10,36%), aunque todavía no hemos alcanzado “el suelo” de junio de 2007 (cuando la tasa de paro era del 7,93%).

El paro en 2024 ha bajado más entre las mujeres (-167.100) que entre los hombres (-98.200), aunque hay más paradas (1.362.600 frente a 1.232,900 parados) y tienen una mayor tasa de paro (11,83% frente al 9,53% los hombres). Y el paro ha bajado especialmente entre los que tienen de 25 a 54 años (-194.300 parados, el 73% de la bajada total), bajando mucho menos entre los menores de 24 años (-26.600 parados). Con ello, ha mejorado algo el paro entre los menores de 25 años (del 28,36 al 24,90%), aunque sigue siendo altísimo y casi duplica al paro juvenil en Europa (15,3% en la UE-27), cuadruplicando el alemán (6,4%).

El paro ha bajado sobre todo en los servicios (-100.000 parados) y entre los que perdieron su empleo hace más de un año (-109.100 parados) y los que lo buscan por 1ª vez (-56.200 parados), estancándose la cifra de parados en industria, construcción y agricultura. Y resalta la bajada del paro en Asturias (-27,32%), Navarra (-26,99%), Canarias (-26.67%) y Baleares (-24,75%), quizás por el turismo, mientras destaca la subida del paro en 2024 en el País Vasco (+24,88%). Murcia (+18,32%) y Cantabria (+14,69%), según la EPA.

La histórica bajada del paro al 10,61% de los activos no puede hacernos olvidar que hay 6 regiones con una tasa de paro muy superior: Melilla (25,80%), Ceuta (21,79%), Andalucía (15,76%), Extremadura (15,26%), Comunidad Valenciana (12,33%) y Canarias (11,91%), mientras hay otras 8 autonomías que tienen una tasa de paro “casi europea”(5,9% es la tasa paro UE-27): Navarra (6,60%), Aragón (7,62%), Cataluña (7,87%), Asturias (8,09%, cuando tenía el 11,81% en 2023), País Vasco (8,11%, aunque tenía el 6,33% de paro en 2023), Baleares (8,20%), Castilla y León y Cantabria (8,23%), además de Madrid (8,58% de paro en 2024). Tampoco podemos olvidar que hay 833.500 hogares (el 4,3% del total) con todos sus miembros en paro (la cifra más baja desde 2008).

Pero hay otros datos del paro que son muy positivos. Uno, que ha subido el número de parados que reciben un subsidio, tras la reciente reforma del desempleo: son 1.802.483 parados, el 70,38% de los parados registrados (eran el 61,53% en 2019)  los que se benefician de alguna ayuda, según Trabajo (881.656 cobran un subsidio contributivo que ya está en 1.007 euros mensuales y el resto reciben un subsidio asistencial de 463 euros).  Y otro, que siguen bajando los parados de larga duración, los que llevan más de un año sin encontrar trabajo: eran 999.700 parados a finales de 2024, el 38,51% de todos los parados, la mayoría de ellos parados mayores de 45 años y mujeres (558.300).

Junto a la bajada histórica de la tasa de paro (al 10,61%), el otro gran dato relevante de esta EPA 2024 es la calidad del empleo que tenemos, no solamente que la cantidad (21.857.900 ocupados) sea récord. Así, gracias a la reforma laboral (que entró en vigor en marzo de 2022), en 2024 no sólo trabaja mucha más gente sino que sigue aumentando el número de asalariados con contrato indefinido: eran 15.712.500 trabajadores, el 84,52% del total, cuando eran el 83,50% a finales de 2023 (y el 74,6% a finales de 2021). En cambio, han bajado algo los ocupados a tiempo completo (del 86,5% al 86%) y aumentan algo los trabajadores con contrato a tiempo parcial (del 13,50 al 14%), que ya han superado los 3 millones a finales de 2024 (de esos 3.059.000 empleos parciales, 2.121.000 los tienen mujeres).

Ahora, en 2015, el Gobierno y los expertos creen que España seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero menos que en 2023 y 2024, porque creceremos algo menos (+2,4%, frente al +3,2% en 2024). La previsión enviada por el Gobierno a Bruselas, en octubre de 2024, apostaba por crear 1,6 millones de empleos entre 2024 (+556.132 empleos, aunque realmente se han creado +468.100), 2025  (548.645 empleos) y 2026 (494.878 empleos), con el objetivo de que España roce los 23 millones de empleos (22.989.350 en 2026) y baje su tasa de paro del 10% en 2026 (ahora parece más factible).

Los datos de la EPA 2024 indican que estamos en el buen camino para lograr ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar las campanas al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones. Una, porque seguimos siendo el país de Europa y de la OCDE (36 paises) con la mayor tasa de paro: 10,61% en España frente al 5,9% en la UE-27 y el 4,9% en la OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en España es mucho más baja que en Europa: a finales de 2023 trabajaban el 70,5% de los que tienen entre 20 y 64 años, frente al 75,3% que trabajaban en Europa, el 74,4% en Francia o el 81,2% en Alemania, según Eurostat. A lo claro :que España tiene todavía 1,14 millones de personas menos trabajando que las que deberíamos tener si fuéramos como la media europea. Y que trabajan 2,5 millones de españoles menos de los que deberían  trabajar si tuviéramos la tasa de empleo de Alemania.

Ese es nuestro gran reto: reformar la economía para que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2 millones más) y eso permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos. En eso deberíamos centrarnos a medio plazo, sin regodearnos en los récords. Y eso implica tomar 2 medidas a corto plazo, que exigen (¡ cómo no¡ ) un pacto político económico y social. Una, aprobar un Plan de empleo, para fomentar la contratación de parados mayores de 45 años, mujeres y jóvenes, sobre todo en esas 6 regiones con más paro que la media, canalizando inversiones públicas y privadas  e incentivos a las contrataciones.

Y la otra medida, reformar de verdad las oficinas de empleo, porque no ayudan a los parados a recolocarse. Pronto van a cumplirse 2 años de la Ley de Empleo (entró en vigor el 2 de marzo de 2023) y no ha funcionado: ni se ha hecho un perfil de los parados ni se les ayuda individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas de empleo sólo colocan a menos del 3% de los parados y menos del 10% de los desempleados hacen cursos de formación (largos y poco útiles). Y en la web del SEPE sólo hay registradas 81.000 empresas y 26.227 ofertas de empleo. Urge cambiar la operativa y dotar de medios a estas oficinas, gestionadas por las autonomías (cada una a su aire).

En resumen, España crece y crea más empleo que el resto de Europa, pero no podemos "dormirnos" en los récords. Porque seguimos con un grave problema de fondo: trabaja menos gente y tenemos más paro que Europa. Resolverlo debería ser el gran reto y el primer objetivo de todo lo que hagamos, porque es la clave para mejorar el futuro. Pero no podemos hacerlo sin grandes acuerdos económicos, políticos y sociales. Y hoy son imposibles.

lunes, 13 de noviembre de 2023

España: más "activos" que nunca

España lleva 40 meses creando empleo, pero el paro ha subido en los últimos tres meses, desde agosto. ¿Qué pasa? Pues que están aumentando los que buscan empleo, hay más personas “activas”, más de 24 millones, un récord histórico. Han aumentado, las mujeres, los mayores y los inmigrantes que buscan ahora trabajo y antes no. Por eso, en los próximos meses  aumentará el empleo y también el paro. Y mientras más personas buscan trabajo, los empresarios se quejan de que “no encuentran trabajadores”. ¿Cómo es posible? En unos casos, porque pagan poco y ofrecen contratos poco atractivos. Y en otros, porque buscan perfiles laborales que no existen, porque los parados no están formados para lo que las empresas necesitan. Urge un Plan de reciclaje profesional, para saber los empleos que las empresas buscan y formar a los parados (y a los estudiantes) en esas profesiones. Y, sobre todo, encajar mejor la oferta y la demanda, con un cambio radical de las oficinas de empleo. Formar mejor y reciclarse para trabajar.

                            Enrique Ortega

Nunca habíamos tenido en España tanta gente trabajando: 21.265.900 ocupados a finales de septiembre, según la EPA, más que antes de la crisis financiera (20.646.000 en junio de 2008). Y eso es porque llevamos 40 meses aumentando el empleo, desde junio de 2020, tras el desplome del confinamiento por la pandemia: tenemos +2.658.700 ocupados. Pero el paro se ha reducido mucho menos, sólo en -512.900 desempleados. ¿Crece el empleo pero cae menos el paro? Sí, porque aumentan los que buscan trabajo, los “activos”: hay más de 24 millones de españoles buscando empleo (24.121.000 personas en septiembre, según el INE), otro récord histórico. Y por eso, aunque se crea empleo, el paro baja menos de lo deseado porque hay más gente buscando trabajo (+2.145.800 “activos” que hace 40 meses).

En España hay más personas que nunca “activos”: trabajando (20.265.900 ocupados) o buscando trabajo (2.855.200 parados EPA), estén apuntados o no a las oficinas de empleo (2.759.404 inscritos en el SEPE el 31 de octubre). En total, esos 24.121.000 “activos” son casi 1 millón de activos más de los que había antes de la pandemia (+963.000 activos que en diciembre de 2019) y casi 1,7 millones más que antes de la crisis financiera (+1.695.000 activos que en 2007).  Esto supone que 3 de cada 4 españoles (el 76,43%) en edad de trabajar (16 a 64 años) están “activos”, trabajan o buscan trabajo en España, cuando lo eran el 75,13% a finales de 2019 y el 74,11% en 2008.

Con esta mejoría de la actividad, España se acerca a la tasa media de actividad en Europa, que era del 74,5% en 2022 (Eurostat  contabiliza los activos de 15 a 54 años, no desde 16), frente al 74,8% en España (en esa franja de edad). Sólo tienen una mayor tasa de actividad Paises Bajos (84,7%), Suecia (83,5%), Dinamarca (80,4%), Finlandia (79,8%), Alemania (79,4%) y Portugal (76,4%), siendo menor en Francia (73,6%) e Italia (65,5%). Así que España está en línea con Europa a la hora de “buscar trabajo”, aunque luego tenemos el doble problema de que trabaja menos gente (el 69,5% frente al 75,6% en la UE-27) y tenemos el doble de paro (12% de paro frente al 6% en la UE 27), básicamente porque nuestro modelo económico crea menos empleo (por un mayor peso de los servicios y menos de la industria, más pymes y menos tecnología).

Este récord de “activos” en España se debe a las mujeres, mayores, inmigrantes y jóvenes. La mayor actividad de las mujeres es lo más llamativo: a finales de septiembre había 11.431.600 mujeres “activas” en España (trabajando o buscando trabajo), 587.500 activas más que antes de la pandemia (10.844.100) y casi 2 millones más que antes de la crisis financiera (había 9.532.300 mujeres “activas” en 2007). Tenemos la cifra de mujeres “activas” más alta de nuestra historia, algo que no pasa con los hombres: había 12.689.400 activos a finales de septiembre, sólo 374.700 más que antes de la pandemia y muchos menos que antes de la crisis financiera (12.981.000 hombres activos en 2007). Todo indica que hay cada vez más mujeres que dejan su casa para buscar empleo y trabajar, aunque muchas consigan sólo empleo precario y a tiempo parcial.

Otro grupo que ha aumentado mucho su “actividad” son los inmigrantes. A finales de septiembre había 3.588.410 extranjeros “activos” (trabajando o buscando trabajo), 144.200 activos más que tres meses antes y +502.400 extranjeros activos que antes de la pandemia (3.086.000 en 2019). Eso significa que más de la mitad del aumento total de los activos (+502.400 de +962.200) se debe a los inmigrantes. Y si miramos los extranjeros “con doble nacionalidad” (1.144.500 activos en septiembre), hay otros 310.000 activos más ahora que en 2019. En resumen, si los activos en España han aumentado en +962.200 personas desde la pandemia, ha sido por los extranjeros: sólo hay +149.000 activos “españoles”. La mayoría de estos nuevos activos son, según el INE,  latinoamericanos y, en muchos casos, mujeres, que buscan trabajo “de lo que sea”, en la limpieza y como cuidadoras.

También la edad tiene mucho que ver con el aumento de la actividad en España. El mayor aumento de activos se ha dado entre los de 55 y más años: hay ahora 4.947.700 activos (septiembre 2023), +872.700 que en 2019. Pero la actividad ha bajado entre las personas de 25 a 54 años: hay 17.311.000 activos, -191.200 activos que en 2019 (porque muchos se han quedado sin trabajo o se han “desanimado” para buscarlo por su edad). Eso sí, también ha aumentado la actividad entre los jóvenes (1.862.300 activos entre 16 y 24 años), +345.800 activos más que en 2019.

¿Por qué ahora hay más activos en España? La razón básica es que ahora se está creando más empleo que nunca (+2.658.700 empleos desde junio 2020). Eso hace que mujeres, inmigrantes y jóvenes que antes se quedaban en casa o no se “animaban” a buscar trabajo lo hagan ahora, pensando que tienen más fácil colocarse.  Otra razón que les anima es que, tras la reforma laboral de 2022, se ofrecen más contratos indefinidos: fueron el 43,5% de los contratos firmados entre enero y septiembre, frente al 37% en 2022, el 10,9% en 2021 y del 6 al 8% de los contratos firmados entre 2014 y 2022. Además, con las reiteradas subidas del salario mínimo (+47% en los últimos 5 años, hasta los 1.080 euros mensuales) y las mayores subidas en los convenios (+3,46% en 2023, frente al +3,01% en 2022 y el +1,45% en 2021), los sueldos que se ofrecen ahora son mejores, lo que incentiva también a buscar empleo. Y más si la inflación se ha comido los ingresos de muchas familias, lo que empuja a muchas mujeres y jóvenes a intentar conseguir ingresos.

Que haya más “activos” es una buena noticia pero también es un problema: aumenta el paro, como ha pasado en los últimos 3 meses (de agosto a octubre de 2023), cuando la cifra de parados ha subido en +81.530 desempleados, a pesar de que haya aumentado el empleo (y se haya  estabilizado la afiliación a la Seguridad Social). Y esto puede seguir pasando: que aumente el empleo (menos en lo que queda de año y en 2024) y aumente también el paro, porque siga habiendo personas que “se animan” a buscar trabajo, sobre todo mujeres e inmigrantes, jóvenes y mayores, como ha pasado desde 2019.

Otra cuestión sorprendente: aumentan las personas que buscan trabajo y cada día hay empresas y sectores que se quejan de que “no encuentran trabajadores.  La construcción habla de un déficit de 700.000 trabajadores, los empresarios del campo dicen que les faltan entre 50.000 y 100.000 temporeros,  la patronal del transporte señala un déficit de 10.000 a 15.000 camioneros y los empresarios del turismo y la hostelería reiteran que no encuentran personal formado para cubrir unos 50.000 empleos. Y sobre todo, se quejan de que faltan “trabajadores cualificados”: hay 120.000 empleos digitales sin cubrir, según la Asociación Digital ES. Y hasta el presidente de la patronal CEOE ha dicho que “en España no hay trabajadores y muchas pymes están en riesgo de desaparecer” por ello y por el gasto que les exige retener trabajadores.

Sin embargo, este presunto déficit de empleos apenas se registra en las estadísticas: sólo había 148.091 empleos “vacantes” en junio de 2023 (el último dato del INE), pocos más que antes de la pandemia (101.009 empleos vacantes). De ellos, sólo se contabilizan 8.084 vacantes en la construcción, 9.007 en la industria y 131.000 en los servicios (43.397 vacantes en la Administración Pública, 19.697 en el comercio, 12.138 en la sanidad,  4.486 en la educación,  8.280 en la hostelería y 4.909 en el transporte), según la EPA, que no recoge las vacantes en el campo. Las vacantes se dan más en las empresas pequeñas y medianas, especialmente en Cataluña, Madrid, Andalucía y Comunidad Valenciana.

Sorprenden las reiteradas quejas empresariales sobre la falta de trabajadores cuando España es el país UE con menos porcentaje de empleos vacantes, lo que parece lógico porque  tenemos el doble de paro que el resto de Europa: tenemos un 0,9% de empleos por cubrir (148.091 vacantes), sólo por debajo de Rumanía y Bulgaria (0,8% de vacantes) y muy lejos del porcentaje de empleos vacantes de la UE-27 (el 2,7%), de Países Bajos (4,7%), Bélgica (4,6%), Alemania (4,1%), Suecia (3,2%), Francia e Italia (2,4%), según Eurostat. Y EEUU tiene el 6,2% de empleos vacantes, por la enorme rotación y su bajísimo desempleo (3,7%).

¿Por qué  hay empleos sin cubrir? La falta de trabajadores tiene mucho que ver tanto con la aptitud como con la actitud”, señaló en 2022 Antonio Garamendi, presidente de la patronal CEOE, “culpando” así a los trabajadores de estar poco formados (“aptitud”) y de estar poco dispuestos a trabajar (“actitud”). Pero sindicatos y expertos creen que hay otras causas. La  primera y fundamental, los bajos salarios y las pésimas condiciones laborales en algunos empleos, que disuaden a los trabajadores. No es casualidad que los sectores donde dicen que faltan trabajadores sean los que cobran sueldos inferiores a la media (25.896 euros brutos anuales): hostelería (14.632 euros), comercio (22.215), construcción (24.136 euros) y transporte (25.345 euros), según la última estadística de salarios del INE (2021). Y que estos trabajos tengan además horarios más largos y se hagan muchas horas extras sin cobrarlas, sin olvidar las penosas condiciones de trabajo de los temporeros del campo. Y también influye el elevadísimo coste de los alquileres, que hace que sea muy difícil encontrar trabajadores en  Baleares, Barcelona, Madrid y Comunidad Valenciana.

Lo que sí resulta un problema evidente es la falta de algunos empleos cualificados: analistas de datos, expertos en ciberseguridad e inteligencia artificial, digitalización y robótica, desarrolladores de software, consultores TIC, especialistas en redes, diseñadores de producto, analistas y todos los expertos en energías alternativas y medio ambiente, empleos donde 6 de cada 10 empresas tienen problemas para encontrar trabajadores, según Manpower. Y aquí se plantea el 2º gran problema señalado por la patronal para 2023: las empresas tendrán que gastar más para retener el talento, para evitar que los trabajadores se vayan. Ya se lo dijo Biden hace meses a sus empresarios: “Páguenles más” (“Pay more them”). Es lo mismo que les ha dicho en España la ministra Yolanda Díaz y los sindicatos.

La solución para encontrar trabajadores cualificados no es sólo pagarlos más, porque hay pocos. España tiene un problema estructural e histórico de baja formación de los adultos: un 35,8 % de españoles (25 a 64 años) tienen “baja formación” (ESO o menos), el doble que la media europea (16,6%), según el Informe de la Educación OCDE 2023. Además, en España tiene poco peso la Formación Profesional (FP), que ofrece ahora más empleo: sólo la cursaban (en 2021) el 24% de los que estudian al terminar la ESO (la mayoría hacen Bachillerato), frente al 37,2% en Europa, el 55% en Paises Bajos, el 51,5% en Italia, el 36,9% en Francia y el 32,1% en Alemania, según la OCDE.  Y junto a este déficit de formación, España tiene el problema contrario: un mayor porcentaje de universitarios que el resto de Europa (41,1% de los adultos frente al 37,7% en la UE y el 32,5% en Alemania). Y un tercio están  sobrecualificados” para el trabajo que hacen (universitarios en un bar, un comercio o un supermercado): España lidera la sobrecualificación en la UE, con un 36,1% de nuestros universitarios, frente al 22,1% de los licenciados europeos, según Eurostat.

Así que faltan trabajadores cualificados y sobran empleos poco especializados ocupados por personal cualificado. Un desajuste que sólo se puede corregir con la formación, desde la escuela y la Universidad a las empresas. Pero las empresas españolas (que ahora se quejan) no se han preocupado apenas por la formación de sus trabajadores: gastan en su formación la mitad que en Europa y la tercera parte que en EEUU, según la consultora Élogos. Y además,  han reducido a la mitad ese gasto en la última década: gastaron un máximo de 110,95 euros por trabajador en 2011, bajaron a 99,88 euros en 2014 y cayeron a 60,51 euros en 2021, según la última encuesta de coste laboral del INE. Y si las empresas dedicaban a formación el 0,35% del coste laboral (2011), ahora dedican el 0,18%.

En resumen, hemos batido un récord histórico de “activos” (personas que trabajan o buscan trabajo), pero sigue sin haber empleo para los 2.855.200 parados que lo buscan. Y muchos empresarios se quejan de que no encuentran trabajadores. La solución pasaría por un Plan de reciclaje profesional, que intente encajar la formación de los que buscan trabajo con el perfil del trabajador que buscan las empresas. Eso exige gastar más dinero en formación para parados y en mejorar el asesoramiento y empleabilidad de las oficinas de empleo, para que sirvan de verdad para recolocar a los parados (hoy sólo encuentran empleo al 2% de los desempleados). Y además, las empresas deberían gastar más en reciclar a sus trabajadores, para formarles en las habilidades que necesitan (además de pagarles más y tratarles mejor). Sólo así conseguiremos que haya más gente trabajando.

miércoles, 23 de septiembre de 2020

Población: menos españoles y más viejos


El coronavirus nos agobia tanto que no vemos otras noticias preocupantes, como la que nos dio este martes Estadística (el INE) y pasó desapercibida: perdemos población, porque nacen menos niños y mueren más viejos. Y para 2070, seremos 33,8 millones de españoles, 6,5 millones menos que hoy. La población residente  crecerá, pero solo gracias a los inmigrantes, porque en 2070 habrá 9,8 millones más de extranjeros viviendo en España. Además, la población española está cada vez más envejecida: si hoy, un 19,6% tiene más de 65 años (9,2 millones), en 2050 serán un 31,4% de la población (15,6 millones de personas), con lo que  habrá menos personas en edad de trabajar, menos a pagar pensiones e impuestos. Un preocupante panorama, más negro que en el resto de Europa, que exige un Pacto demográfico urgente, para apoyar la natalidad y las familias, para frenar esta caída de la población española que es un torpedo al crecimiento y al futuro. Hay que conseguir que nazcan más españoles.

La población mundial lleva siglos creciendo imparable, pero ahora también se frena. Desde la aparición del hombre en la Tierra, hace unos 200.000 años, hubo que esperar hasta el año 1804 para alcanzar los primeros 1.000 millones de personas. Llegar a los 2.000 millones, en 1927, costó más de un siglo( 123 años), pero los 3.000 millones se alcanzaron en la tercera parte de tiempo (33 años), en 1960. Y luego, se dieron los saltos en poco más de una década: 4.000 millones (1974), 5.000 millones (1987), 6.000 millones (1999) y 7.000 millones (2011). Ahora, se espera que la población mundial crezca algo más despacio, según las últimas previsiones de la ONU: 8.000 millones en 2027, 9.198 en 2040, 9.735 millones en 2050, 10.151 millones en 2060 y 10.875 millones en 2100.

Además de crecer menos rápido este siglo, la población mundial va a crecer de una manera muy desigual, cayendo la población en Europa (donde vive el 10% de la población mundial), según la ONU. Eso sí, seguirá creciendo en Asia (donde hoy vive el 61% de los humanos), en Africa (17% de la población), en Norteamérica (5% población) y menos en Latinoamérica (8% población mundial). A mediados de siglo, en 2050, el país más poblado será India (1.639 millones frente a 1.402 millones China) y en 2100 seguirá siéndolo, aunque con menos población (1.447 millones), seguida de China (1.065) y Nigeria (733 millones de habitantes frente a 206 millones hoy). Estados Unidos saltará de los 331 millones actuales a 379 (2050) y 424 millones a finales de siglo. Latinoamérica pasará de 654 millones (2020) a 762 (2050) y 679 millones (2100). Y Europa sufrirá una caída drástica de población: de 747,6 millones hoy a 710,4 en 2050 y 629,5 en 2100. España será uno de los paises con más pérdida de población, según estas previsiones de la ONU: de 46,7 millones este año a 43,6 en 2050 y 33,2 en 2100, casi 13 millones menos de población a finales de siglo.

Y todavía hay otros estudios que ralentizan más el crecimiento de la población mundial este siglo y auguran mayores caídas de población en Europa. Así, un estudio del Instituto IHME de la Universidad de Washington, publicado en Lancet en julio de 2020, prevé que el mayor pico de la población mundial se dé en 2060, con 9.700 millones de personas y que a partir de ahí baje la población mundial, hasta 8.800 millones en 2100 (2.000 millones menos que los 10.875 millones estimados por la ONU), debido al aumento de la educación femenina y a un mayor peso de las medidas de contracepción. Según este estudio, financiado por la Fundación Gates, la población se reducirá a la mitad este siglo en 23 paises, entre ellos Italia, Portugal, Japón, Corea del Sur, Tailandia y España, donde estiman que caerá de los 46 millones actuales a 23 millones en 2100.

En medio de estas previsiones internacionales, Estadística (el INE) publico este martes sus proyecciones de población para España entre 2020 y 2070.Y el dato es demoledor: la población española (nacida en España) caerá de 40,33 millones en 2020 a 37,10 millones en 2050 y a 33,79 millones en 2070. Habrá 6.540.263 españoles menos dentro de 50 años. Lo que supone reducir la población española en 130.805 personas cada año.

La causa de este desplome de población es doble: caen los nacimientos y aumentan las muertes, algo que ya viene pasando en España desde 2016, el primer año en que cayó la población española  (-19.242 habitantes) desde la Guerra Civil. La natalidad cae en España por dos motivos. Uno, porque hay menos mujeres españolas en edad fértil (entre 15 y 49 años), por la crisis de natalidad en los años 80 y principios de los 90.Y el otro, porque las mujeres españolas tienen menos hijos: 1,23 niños por mujer en 2020, la mitad que en 1976 (2,8 niños por mujer) y menos que la media europea (1,55 en 2018), que Italia (1,29), Alemania (1,57), Reino Unido (1,68) o Francia (1,88), según Eurostat. Y entre tanto, la mortalidad ha aumentado más, a partir de 1976 (299.007 defunciones), subiendo a 420.408 defunciones en 2015 y 466.583 muertes que se esperan este año 2020 (50.000 por el COVID). Y en los próximos años se espera que las defunciones sigan aumentando, hasta un 40% (a 612.160 en 2050 y a 648.504 muertes en 2070), según el INE, por el creciente envejecimiento de la población española, que no se compensa con el aumento en paralelo de la esperanza de vida (hasta 86,22 años en 2070 frente a 50 años en 1941 y 73,34 años en 1975).

Esta fuerte caída de la población nacida en España (-6,5 millones los próximos 50 años) se va a compensar con el aumento de la población inmigrante residente en España: aumentará en 9.800.093 personas entre 2020 y 2070, según el INE. Los inmigrantes fueron clave en el crecimiento de población de principios de siglo, pero con la crisis, muchos se fueron a sus paises y el saldo fue negativo a partir de 2010, con pérdidas importantes en 2012 (-142.592 netos) y 2013 (-256.289). Pero los inmigrantes han vuelto y el saldo migratorio crece desde 2016 (+87.422), año tras año hasta 2020 (+109.571). Ahora, el INE estima que la inmigración siga creciendo más cada año, sobre todo entre 2025 y 2050 (con aumentos netos de inmigrantes de +177.000 a +275.000 cada año) y más después (+295.914 en 2070). Eso permitirá que la población inmigrante residente en España pase de 6.995.647 en 2020 (el 14,78% de la población total) a 12.801.714 en 2050 (el 25,64%) y 16.795.740 en 2070 (el 33,19%), según el INE. Así que habrá un inmigrante por cada 2 nacidos en España en 2070, cuando hoy son 1 inmigrante por cada 6 españoles.

Este creciente flujo migratorio “salvará” la población total en España, que gracias a los extranjeros no caerá, sino que aumentará en 3.259.830 residentes entre 2020 y 2070, según el INE: pasaremos de ser 47.329.981 habitantes en 2020 a 49.910.653 en enero de 2050 y 50.589.811 habitantes en enero de 2100. Pero ojo, con inmigrantes y todo, habrá 10 regiones españolas que perderán población entre 2020 y 2035, según el INE: Castilla y León (-10% y -239.064 habitantes), Asturias (-10% y -101.436 habitantes), Extremadura (-8,3% y -88.404 habitantes),Galicia (-6,6% y -178.257 habitantes), Cantabria (-5,3%), Ceuta (-3,9%), Castilla la Mancha (-3,3% y -66.756 habitantes), País Vasco (-1,7%), Aragón (-0,9%) y la Rioja (-0,3%). O sea, que la España vaciada se va a vaciar aún más. Las restantes regiones ganan población, sólo gracias a la inmigración, en especial Baleares (+14,9% y +179.921 habitantes), Madrid (+9,1% y +614.049 habitantes), Canarias (+8,4% y +182.272 habitantes), Murcia (+6,1% y +91.512 habitantes), Cataluña (+5,4% y +414.061 habitantes), Navarra (+4,5%) y la Comunidad Valenciana (+3% y +152.724 habitantes).

Vista la evolución prevista para la población española en el próximo medio siglo, el 2º grave problema, tras la caída de la población española, es su progresivo envejecimiento: si este año 2020 habrá un 19,6% de población (total) mayor de 65 años (9.276.676 habitantes), para 2050, los mayores serán ya casi un tercio de la población: el 31,4%, 15.671.945 personas, según la proyección del INE, que prevé una bajada posterior, hasta el 28,6% de mayores de 65 años en 2070 (14.468.685 personas). En definitiva, si ahora 1 de cada 5 españoles tiene más de 65 años, dentro de 3 décadas, los mayores serán 1 de cada 3 personas. Eso se debe a dos causas: la baja tasa de natalidad (recordemos, 1,23 hijos por mujer, cuando la “tasa de reemplazo”, para que los niños sustituyeran a los mayores, debería ser de 2,1 hijos/mujer) y el aumento de la esperanza de vida, que estará por encima de los 85 años en 2050: pasará de 80,01 a 84,65 los hombres y de 85,44 a 88,88 las mujeres (en 2049). Y subirá a casi 88 años de media en 2069 (85,81 hombres y 90 años las mujeres), según el INE.

Este aumento del envejecimiento situará a España como el país más envejecido del mundo en 2050, según la ONU. Y esto tendrá un impacto muy negativo sobre la economía española, como analiza este informe de CaixaBank. Por un lado, reduce la población en edad de trabajar, que además en España se recorta más por la caída de la natalidad, porque nacen menos niños que trabajen mañana: pasaremos de tener  28,8 millones de personas entre 20 y 64 años en 2020 a 25,9 millones en 2050, según el INE. La consecuencia es muy clara: si hoy hay 3 personas en edad de trabajar por cada mayor de 65 años, en 2050 habrá 1,65 activos por cada jubilado. Otra manera de verlo es comparar los españoles en edad de trabajar (los que han de crear riqueza y pagar impuestos y pensiones) con los españoles niños (menores de 16 años) y jubilados (más de 65 años). Es lo que se llama “la tasa de dependencia”: pasará de 53,4% en 2020 a 81,1% en 2050. A lo claro: si hoy tenemos 54,2 mayores y niños por cada 100 españoles en edad de trabajar, en 2050 serán 81,1. O sea, que si hoy cada inactivo tiene 1,84 activos para sostenerle, en 2050 tendrá 1,23 activos.

Este dato es una bomba de relojería para las pensiones y para el sostenimiento del Estado del Bienestar: cada vez habrá más personas mayores y menos jóvenes para trabajar, pagar impuestos y cotizar para financiar las pensiones de sus padres. Y además, los estudios demuestran que el envejecimiento de la población reduce la productividad de las empresas y los paises. De hecho, este estudio de CaixaBank revela que el envejecimiento en España en la década de 2010 a 2019 (+4,7%) ha provocado que España creciera un 0,6% menos cada año. Y está previsto que el mayor envejecimiento lastre el crecimiento futuro: lo recortará -07% cada año entre 2020 y 2029, -0,6% anual entre 2030 y 2039 y -0,1% anual entre 2040 y 2049, según este estudio de CaixaBank. Es muchísimo y eso se traduce en menos empleo y menos renta, en un nivel de vida peor del que podríamos tener.

Así que perder población y encima que seamos cada vez más viejos es una tremenda hipoteca sobre el futuro. Para muchos expertos, es uno de los tres grandes retos de España este siglo, junto al cambio climático y a la revolución tecnológica que se va a comer parte de los actuales empleos. Por eso, urge tomar medidas en cuanto se pueda, a pesar de los agobios inmediatos del coronavirus, porque actuar sobre la población tarda décadas en dar frutos. Dentro del paquete de reformas a medio plazo, una prioridad debe ser la población: urge un Pacto demográfico para conseguir que nazcan más niños, a la vez que se organizan los flujos de inmigración legal, que necesitamos para cubrir el desplome de población española. Necesitamos cuanto antes un Plan de fomento de la natalidad, asentado en 4 patas. Una, establecer más ayudas a las familias, desde las guarderías y enseñanza a la sanidad, transporte, vivienda, luz,  agua, subsidio de paro o la Dependencia. Dos, establecer una fiscalidad de apoyo a la natalidad, con propuestas como mejorar la pensión de los que tengan más hijos (campaña “Más hijos, más pensión) o contabilizar como tiempo cotizado los años en que las madres cuidan a sus pequeños. Tres, avanzar en las políticas de conciliación laboral en las empresas. Y cuatro, favoreciendo el trabajo de la mujer, que tiene más paro y  peores empleos y sueldos por su potencial maternidad.

Mejorar la natalidad y perder menos población es uno de los retos claves para salvar el futuro. España tiene el doble de paro que Europa y menos riqueza (el 91% de la media UE-28) porque aquí trabaja menos gente y trabajamos con menos eficacia (productividad). Tenemos ya 1,5 millones menos trabajando de los que deberíamos si tuviéramos la tasa de empleo europea. Y encima, dentro de tres décadas, habrá 3 millones menos de españoles en edad de trabajar. O lo recomponemos, o no podremos sostener la sanidad, la educación, las pensiones, la dependencia y los servicios públicos. Por eso es tan fundamental que haya más niños, a la vez que dejamos entrar a más inmigrantes: unos y otros nos salvarán.

lunes, 16 de abril de 2018

El "suicidio demográfico" de España


Hay noticias claves que pasan desapercibidas. La penúltima: España tiene la natalidad más baja de Europa, 1,33 hijos por mujer, la mitad que en 1976 (2,76 hijos). Y lo peor es que la tendencia seguirá y en 2050 nacerán menos de 1.000 niños diarios. Como además somos el país más envejecido de Europa y un tercio largo de españoles tendrán más de 65 años a mediados de siglo, resulta que nos estamos “suicidando” como país: perdemos población y cada vez habrá menos jóvenes para trabajar, mantener la economía y pagar los impuestos y las pensiones. Y nadie hace nada. Porque mientras a muchos políticos se les llena la boca con “ayudar a las familias”, España es el segundo país de Europa que menos gasta en ayudas a las familias. Y la consecuencia es una natalidad por los suelos. Habría que tomar ejemplo de Francia, líder en nacimientos, que lleva medio siglo apoyando la natalidad como política de Estado, gobierne quien gobierne. Pero aquí estamos a otras cosas.

enrique ortega

Cada vez nacen menos niños en España. En 2017 habrá habido menos de 400.000 nacimientos, algo que no sucedía desde el quinquenio 1995-2000 (363.469-397.000 nacimientos) y que no se ha visto después ni antes (ver gráfico histórico de la natalidad), con más de 400.000 nacimientos en los duros años 40 de la post-guerra civil , cerca de 500.000 anuales en los años 50 y entre 600.000 y 700.000 niños nacidos durante los años del llamado “baby boom”, de 1960 a 1976. A falta de los datos del INE de todo el año, en la primera mitad de 2017 nacieron 187.703 niños en España, una media de 1.025 diarios, casi  la mitad de los nacidos en 1964, el año récord (697.697 nacimientos, 1.911 diarios). Y menos de la mitad de los 2.200 niños que nacen cada día en Francia (con 65,20 millones de habitantes).

Los nacimientos se han desplomado en España, sobre todo con la crisis (518.503 nacimientos en 2008), por una combinación de dos causas. La primera, que hay menos mujeres en edad fértil (entre 15 y 49 años), por la caída de la natalidad en los años 80 y 90: si en 2009 había 11,61 millones de mujeres que podían ser madres, en 2016 había un millón menos (10,61 millones). La segunda razón es que las mujeres españolas esperan cada vez más para ser madres, ocupadas en estudiar o hacerse una carrera profesional: si en 1976, las mujeres eran madres a los 28,5 años de media, en 1996 lo eran ya a los 30,2 años y en 2016 lo eran a los 32 años de media. Y claro, cuanto más tarde, más riesgo de que no tengan hijos.  Un dato llamativo: 1 de cada 4 españolas nacidas en 1975 no van a tener hijos nunca, según un estudio del Centre D’Estudis Demografics.


Al final, el resultado es la caída drástica de la tasa de natalidad en España: 1,33 niños por mujer en 2016, según el INE, una tasa que cae desde 2008 (1,44 niños por mujer) y desde principios del siglo (1,21 en 2000), tras haberse superado los 2 niños por mujer en 1.981 (2,03), 2,76 niños/mujer en 1.975  y haberse llegado a un récord de 2,90 niños por mujer en 1970 (y los 3,15 niños por mujer en 1900).

Con estos datos, España se coloca como el país con la tasa de natalidad más baja de Europa (2016), según los datos que acaba de publicar Eurostat (13 marzo): 1,33 niños por mujer, frente a 1,60 niños por mujer de media en la UE-28. Nos colocamos así en el pelotón de cola de la natalidad europea, junto a los países del sur, Italia (1,34 niños/mujer), Portugal (1,36), Chipre (1,39), Malta (1,37), Grecia (1,38) y Polonia (1,39). El ranking de natalidad europeo lo encabeza Francia (1,92 niños/mujer), Suecia (1,85), Irlanda (1,81), Reino Unido y Dinamarca (1,79). Y somos también el país donde las mujeres son madres más tarde (32 años, tras los 31 años de Italia) y el país donde nacen menos terceros hijos (sólo el 8,7% de los nacidos en 2016, frente al 12,2% en la UE) y menos cuartos (el 2,8% de los nacidos en 2016, mientras en Europa eran el 5,9% de los nacidos).

Si estos datos son preocupantes, lo es más que la natalidad en España va a seguir cayendo en el futuro, según las proyecciones de población hechas por el INE hasta 2065. La principal causa es que se agrava la caída del número de mujeres en edad fértil (15-49 años): habrá 1,8 millones menos en 2031 y 3,5 millones menos (-32,7%) en 2065. Y también subirá la edad a la que las mujeres españolas tienen hijos: de los 31,9 años actuales (2016) se mantendrá en 31,40 para 3031 y subirá a 33 años para 2065. El resultado es que la tasa de natalidad se mantendrá casi igual: 1,36 niños por mujer en 2031 y 1,38 niños en 2065, según el INE. Pero como habrá menos mujeres fértiles, los nacimientos caerán bruscamente: de menos de 400.000 nacimientos en 2017 a 366.402 nacimientos en 2020, 353.595 en 2030, 322.799 en 2050 y 294.003 nacimientos en 2065, menos de la mitad que un siglo antes.

Esto ya sería preocupante de por sí, pero se agrava porque España tiene otro récord demográfico: es el país con menos niños pero también el país con más viejos. España tenía en 2015 un 17,8% de población mayor de 65 años, la tasa de mayores más alta de Europa (9,8% de población mayor de 65 años) y la segunda más alta del mundo tras Corea del Sur (22,5% de mayores 65 años). Y si esto es ya un problema, lo será aún más en el futuro, porque España es uno de los países con mayor esperanza de vida (83,4 años en 2017, 3 años más que la media OCDE), que además crecerá año tras año (llegará a 88 años en 2065). Con ello, España será un país aún más envejecido en 2050: un 36,3% de españoles tendrán más de 65 años a mediados de siglo, frente al 28% de media en la OCDE (34 países desarrollados), el 30,7% en Alemania, el 26,7% en Francia o el 25,4% en Reino Unido, según la OCDE.

No hace falta ser economista para intuir que con este problema demográfico tenemos un grave problema económico: si hoy ya nos faltan jóvenes para trabajar, pagar impuestos y cotizar para pagar las pensiones, en 2050, con muchos menos niños y el doble de viejos (las pensiones pasarán de 9 a 15 millones), el problema será mucho más grave. Porque si en 2013 había 2 activos por 1 inactivo, en 2050 habrá un activo por cada inactivo: la mitad de la población trabajará, pagará impuestos y cotizará para sostener a la otra mitad, según acaba de advertir el FMI, que alerta de que la tasa de actividad de España caerá al 50% en 2050 si no se toman medidas de choque para que nazca y trabaje más gente en España y vengan 5 millones de inmigrantes.

Bueno, aquí estamos, en un país que lleva varias décadas de “suicidio demográfico, viendo caer sus nacimientos y envejecer su población,  y que va a perder 5,4 millones de habitantes para 2066 (seremos 41,068 millones), según las proyecciones del INE. Todos los políticos se llenan la boca de promesas en favor de la familia, las últimas con los Presupuestos 2018, que incluyen ayudas fiscales a las guarderías y la quinta semana de permiso de paternidad. Pero la realidad es que España está a la cola de Europa en ayudas públicas a la familia: somos el 2º país que menos gasta, un 0,7% del PIB (unos 7.800 millones), sólo por detrás de Grecia (0,6% del PIB) y menos de la mitad de gasto que la media europea (1,7% del PIB la UE-28), según Eurostat (2016). Y por supuesto, gastamos mucho menos en familia y natalidad que Dinamarca (4,5% del PIB), Finlandia (3,2%), Chipre (3,1%), Polonia (2,5%), Francia (2,4%), Alemania (1,7%), Italia (1,5%) y Reino Unido (1,4% del PIB).

Así que no nos extrañe: décadas sin ayudar a la familia y poco apoyo a las mujeres para que sean madres y trabajen a la vez nos ha dejado este “desastre demográfico”, que es una de las mayores hipotecas de nuestro futuro, junto a la baja educación y la poca tecnología. Urge tomar conciencia del problema y conseguir un Pacto por la natalidad, para tratar de revertir la situación en unas décadas. Ahí está el ejemplo de Francia, que ha tardado más de medio siglo en revertir el grave problema demográfico que heredó tras las II Guerra Mundial. Pero lo ha conseguido y es el país líder en natalidad, gracias a que es “una cuestión de Estado”, independiente del partido que Gobierne en cada legislatura.

Las medidas a tomar para impedir el “suicidio demográfico”  son variadas y nos las han mostrado otros países, en especial Francia. La primera, crear un Ministerio de la Familia, como existe en Francia, Alemania, Austria, Bélgica, Luxemburgo o Rumanía, mientras en España es competencia de una subdirección general dentro de la Secretaría de Estado de Servicios Sociales e Igualdad. A partir de esta apuesta política, hay que empezar por subir las ayudas por hijo, que en España son más bajas que en la mayoría de Europa: 24,25 euros mes por cada uno de los cuatro primeros, frente a 133/357/542 euros en Francia, 184/184/190/215 en Alemania, 107/71/71/71 en Reino Unido o 22/34/50/65 euros en Italia. Tanto el Instituto de Política Familiar como Save the Children proponen pagar 100 euros mensuales por hijo y 150 euros para familias monoparentales y pobres.


Otra medida sería mejorar la oferta de guarderías subvencionadas (escasas y caras) y rebajar el IVA de los pañales y productos infantiles que tienen el 21% (se baja el IVA al cine y no a los pañales, que deberían pagar un IVA del 4%). Además, habría que aumentar los permisos de maternidad y sobre todo de paternidad, mejorar las ayudas al alquiler para las familias con hijos, mejorar las becas y fomentar unos horarios laborales que faciliten la natalidad. Y un trato fiscal más favorable a las familias con hijos.

Un elemento clave para fomentar la natalidad es facilitar el trabajo de las mujeres que son madres, para que tengan hijos antes y tengan más que esos 1,33 de media. Este objetivo exige profundos cambios en las empresas y en los convenios, así como en la mentalidad de los hombres, que deben aumentar su ayuda (escasa) en el cuidado de los niños. En Francia, se rebajan las cotizaciones a las madres trabajadoras y además el fomento de la natalidad está presente en todas las políticas públicas, desde los descuentos en servicios públicos a las ayudas al alquiler para parejas jóvenes con hijos. Y claro, nacen más niños.

Tenemos un grave problema de población y en vez de pensar en resolverlo con ayudas eficaces, dejamos que se agrave. Y en unas décadas, estaremos ante un auténtico “suicidio demográfico”: no tendremos niños y jóvenes para sostener la economía ni las pensiones. Y sólo quedarán los recortes y dejar entrar a 5 millones de inmigrantes (como augura el FMI), para compensar la caída de población. Todavía estamos a tiempo de tomar medidas, que son eficaces en varias décadas, como ha demostrado Francia. Pero hay que tomar conciencia de la gravedad del problema y poner medios suficientes. Y volcarse en ello todos, al margen de la política, porque la natalidad debería ser un problema de Estado. Pero me temo que estamos en otras cosas. Sigan con Cataluña y el máster de Cifuentes. No se preocupen por el futuro hasta que se nos caiga encima.