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domingo, 29 de noviembre de 2020

El 5G ya está aquí


Casi la mitad de españoles tienen ya acceso a la tecnología 5G y llegará al 75% a fin de año. A pesar de los retrasos por la pandemia, España es el país europeo con más acceso al 5G y el país con más proyectos piloto para implantarlo en la industria, servicios y ciudades. Con ello, es  la 1ª vez en nuestra historia que España lidera una revolución tecnológica que va a cambiar la economía, ayudando mucho que seamos el país europeo con más fibra óptica: tenemos más red que Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntos. Ahora queda aprovechar todas las posibilidades del 5G, que mejorará nuestras conexiones móviles y permitirá digitalizar la economía, las empresas, negocios y ciudades, con millones de conexiones ultrarrápidas que van a modernizar el país. Eso sí, habrá que volcar en el 5G más inversiones públicas (fondos europeos) y privadas (6.000 millones), que las telecos obtendrán subiéndonos las tarifas y fusionándose, en España y en Europa. Hay que apostar por el 5G.

Empecemos por recordar qué es el 5G, la última generación de redes móviles, que se inició en los años 80 con el 1G (móviles para hablar), siguió en 1990 con las redes 2G (envío SMS), avanzó en 2001 con el 3G (conexión móvil a Internet) y maduró en 2010 con el lanzamiento del 4G (conexión móvil a banda ancha que permite vídeos y videollamadas). En pocas palabras, el 5G incorpora a las comunicaciones móviles 3 ventajas claves : una conexión más rápida (hasta 10.000 Mbps, una conexión 10 veces más rápida que las mejores ofertas de 4G+ y 200 veces más rápida que la conexión 4G normal), con menos retardo (se pasará de los 20 a 60 milisegundos de latencia en 4G a 5 milisegundos y al final a 1 microsegundo) y que permite conectar a la red a millones de dispositivos (hasta 7.000 millones de personas conectadas y 7 trillones de cosas interconectadas, según Telefónica).

Y entonces, el 5G ¿para qué sirve? Básicamente, aumentará las prestaciones de nuestros móviles, aunque habrá que cambiar de Smartphone a uno con 5G, que no ofrecen todavía todas las marcas y que son mucho más caros (cuestan más de 1.000 euros, aunque bajarán). Una vez que tengamos el terminal 5G, notaremos el aumento de velocidad (irá mejorando paulatinamente, desde los 2 Gbps de velocidad en la fase  inicial a los 20 Gbps finales), sobre todo en la descarga de vídeos y películas (en segundos), en las videollamadas (no se cortarán) y en los juegos online. Pero el mayor cambio del 5G es que abre el camino para conectar a Internet a millones de dispositivos y “cosas” (el Internet de las cosas), lo que nos permitirá en un futuro controlar a distancia dispositivos en casa (alarmas, electrodomésticos), viajar en  vehículos autónomos (sin conductor) y, sobre todo, digitalizar una gran parte de la economía, revolucionando la actividad en empresas, negocios y ciudades.

Esta es la gran aportación del 5G: ser la base de la cuarta revolución tecnológica, de la economía 4.0, interconectando aparatos, máquinas, robots e instalaciones. Y no sólo en empresas, también en la agricultura (controlando riegos o explotaciones), en la sanidad (multioperaciones y atención a distancia), en la gestión de la energía (control torres y centrales), en el transporte (vehículos sin conductor, autopistas inteligentes) y en la gestión inteligente de las ciudades. Y no es algo futurista. Ya funciona en España la primera fábrica digitalizada con 5G, una de piezas para coches que tiene Gestamp en Barcelona. Y Mercamadrid es ya el primer gran mercado interconectado con 5G. Y tanto Segovia como Talavera de la Reina tienen en marcha proyectos piloto para gestión inteligente de la ciudad. Y Adif ha empezado a controlar con drones los 15.000 kilómetros de vías de Renfe

La primera llamada por 5G en el mundo se hizo en España, el 20 de febrero de 2018: la hicieron Vodafone y Huawei entre Casteldefells (Barcelona) y Madrid. Pero el primer país en comercializar el móvil 5G fue Finlandia, en junio de 2018. Le siguieron, en abril de 2019, Corea del Sur, EEUU, Uruguay, Sudáfrica y Suiza. Y el 15 de junio de 2019 se estrenó comercialmente en España, el país europeo elegido por Vodafone para lanzar su servicio 5G, al que siguieron Italia (17 junio 2019), Reino Unido (julio 2019), Alemania (agosto) y Francia (finales de 2019). Con ello, España se situaba a la vanguardia mundial en el lanzamiento del 5G, cuando el 4G se lanzó aquí con 2 años de retraso (mayo 2012).

La hoja de ruta del 5G en España preveía extender su red  a todo el país en 2020, pero la pandemia ha retrasado el calendario de las telecos. Vodafone, la pionera, sigue con su despliegue de 5G sólo en 21 ciudades (las principales capitales más Valladolid, Coruña, Alicante, Murcia, Pamplona, San Sebastián, Vitoria, Santander, Vigo, Badajoz, Benidorm, Gijón y Logroño). Y Movistar lanzó su ofensiva 5G el 1 de septiembre, anunciando que va a utilizar una tecnología mixta (combina la banda de 3,5GHz adjudicada a los operadores 5G y  las bandas de 1.800-2.100 MHz del 4G), un “atajo tecnológico” que les va a permitir ganar tiempo. Y así, el 8 de noviembre, Telefónica ya ofrecía 5G en 640 municipios, donde vive el 42% de la población española, incluyendo todas las ciudades de más de 50.000 habitantes (148), casi todas las de más de 30.000, más de la mitad de las mayores de 20.000 y algunas con más de 10.000 habitantes. Y se ha comprometido a llegar en diciembre a 941 municipios, ofreciendo entonces el 5G al 75% de la población española. Además, Orange ofrece también 5G desde el 7 de septiembre en algunas zonas céntricas de 5 ciudades (Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla y Málaga). Y MásMóvil, a través de Yoigo ofrece 5G, desde el 8 de septiembre, con la red de Orange, a esas 5 ciudades y otras 10 más.

Al final, con esta oferta ya existente, España es el país de Europa con más ciudades cubiertas por 5G. Y además, somos también el país europeo con más proyectos piloto para aplicarla en la industria y la economía: en total, 10 proyectos, 2 aprobados en 2019 (en Andalucía y Galicia) y otros 8 aprobados en noviembre de 2020, en 13 sectores de 8 autonomías, todos con ayudas públicas (60 millones de euros) de España y Europa (fondos FEDER). Son proyectos para aplicar la tecnología 5G en campos tan variados como la gestión de la ciudad de Málaga, un proyecto hospitalario en Ciudad Real, la gestión turística de la playa de Gavá o el mercado de la Boquería (ambos en Barcelona), los equipos de emergencia o el puerto de Valencia, reuniones educativas con holografía en Madrid, la lonja del puerto de Vigo o realidad virtual para visitas a la plaza del Obradoiro en Santiago.

España cuenta con otra ventaja, además de la de ser el país europeo más avanzado en la implantación del 5G: tenemos la mayor red europea de fibra óptica. Y es que el 5G, al permitir una mayor capacidad de interconexión, exige unas potentes redes para mover millones de datos y eso lo facilitan esas enormes “autopistas” que son las redes de fibra óptica. Y España cuenta con ventaja, porque tenemos cubierto con fibra el 82% de los domicilios y las oficinas y empresas, mientras en Europa tienen menos del 30%. Para que nos hagamos mejor idea, baste decir que la red de fibra de España es mayor que la de Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntas. Y las telecos siguen tendiendo fibra óptica cada día, de tal manera que Telefónica promete que la fibra llegará a toda España en 2025.

Así que España es líder en fibra óptica, en las autopistas de interconexión fija, y es líder en la implantación de la tecnología móvil 5G. Como ha dicho el presidente de Telefónica, “es la primera vez en nuestra historia que España no llega tarde a una nueva revolución tecnológica”. Es más, somos pioneros en esta revolución digital, al menos en las infraestructuras. Pero ahora falta lo fundamental, aplicar la nueva tecnología y modernizar la economía. Y eso pasa por destinar recursos e inversiones a completar la instalación del 5G y sobre todo, conseguir que se implante en las empresas, negocios, servicios y ciudades.

El siguiente paso ahora es la subasta de frecuencias de 700 MHz (que se ha quitado a la TDT, lo que nos ha obligado a re-sintonizar los canales de TV), prevista para el primer trimestre de 2021. Contar con esa frecuencia permitirá a las telecos mejorar la red de 5G, facilitando su acceso al interior de edificios y fábricas y aumentando la velocidad. Y además, hay que seguir completando la red. Telefónica calcula que las telecos tendrán que invertir otros 6.000 millones más en 5G, mientras Vodafone pide al Gobierno que 2.000 de esos millones vengan de los fondos europeos. De momento, el Gobierno ya ha destinado 883 millones en 2021 para el 5G, dentro del Plan de recuperación presentado en octubre: 583 millones irán a mejorar la conectividad de empresas (instalaciones en polígonos industriales e islas tecnológicas) y a desarrollar proyectos de conectividad 5G en sectores “tractores” claves (transporte, agroalimentación, turismo, comercio y salud) y otros 300 millones a ayudar a las telecos a desplegar sus redes.

Pero la mayor parte de la inversión la tendrán que hacer las telecos, cuyas cuentas pasan por un mal momento. Ya en 2019, su facturación se estancó (34.009 millones, -0,28% sobre 2018), aunque ganaron en clientes, porque les cayó la facturación por cliente, su gran problema: hacen más contratos de móviles y banda ancha, pero con la guerra de tarifas (desatada por MásMóvil, la rumana Digi y Euskatel-Virgin), acaban ingresando menos con cada uno. Y con la pandemia, aunque se ha multiplicado la conectividad de todos, les caen las cuentas: en el tercer trimestre de 2020, los ingresos de Orange cayeron un -7,1%, los de Telefónica un -3,6% y los de Vodafone un -1,8%. Sólo MasMóvil facturó un 23% más. Con este “fuelle” y el goteo de clientes que se cambian de operadora (9,5 millones en 2019), el “músculo” de las telecos que operan en España no parece preparado para asumir el reto futuro del 5G.

Las telecos le echan la culpa al Gobierno español (este y los anteriores) y a las autoridades comunitarias, cuya prioridad ha sido utilizar a las telecos para bajar la inflación, facilitando la entrada de nuevos operadores y la subsiguiente guerra de tarifas, “en beneficio del consumidor”. Eso ha pasado, en Europa y en España, por la obligación a las telecos de abrir sus redes a nuevos operadores, de tal manera que Telefónica, por ejemplo, está obligada a alquilar  (a un precio “regulado” por la CNMC) su costosa red de fibra óptica en el 65% de España (salvo en 66 grandes municipios) a pequeños operadores, como Digi, que le roban clientes mes a mes. Lo que dicen las telecos es que así, con esta “competencia desleal”, no les salen las cuentas. Y que los Gobiernos europeos deberían permitir que las telecos reforzaran sus ingresos y pudieran invertir en el futuro. Y en vez de multiplicar los operadores, debería haber menos y más grandes: 5 grandes compañías, en vez de las 40 telecos que operan en Europa, como pasa en USA y China. Y piden fomentar las fusiones. Si no, Europa y sus telecos perderán el futuro de las telecomunicaciones y el 5G.

La otra queja de las telecos es que su negocio está “súper regulado”, en España y en toda Europa, pero la Comisión no controla apenas a los gigantes de Internet (Google, Apple, Amazon, Facebook, Twitter…), que también les hacen una competencia desleal, porque basan su negocio en un flujo de datos que circulan por redes en las que no han invertido nada. Y ahora, las telecos se temen que la mayor parte del negocio del 5G se lo lleven los gigantes de Internet y grandes empresas informáticas o tecnológicas (Microsoft, IBM, Ericsson, Nokia, Huawei), como ya pasó con el 4G. El  “pastel” es muy tentador: el 5G moverá un negocio de 8 a 11 billones de euros a nivel mundial. Y las telecos se temen que ellas invertirán en las redes, pero luego las empresas, negocios y paises contratarán su implantación concreta con los gigantes de Internet, la informática y las aplicaciones. Incluso algunas grandes empresas, como Bosch o Daimler en Alemania, ya montan sus propias redes.

En esta pelea por quien invierte en el 5G y quien se lleva la parte “mollar” del negocio, los usuarios estamos en medio y seguro que pagaremos parte de la factura. De hecho, desde el 15 de noviembre, Vodafone ha subido 4,50 euros mensuales los contratos a sus clientes de móviles con datos ilimitados (el contrato que han de tener los 5G).Y el 12 de enero, Movistar sube entre 2 y 3 euros las tarifas Fusión a cambio de duplicar la velocidad. En todas las compañías, un móvil 5G obliga a contratar las tarifas más caras, con datos ilimitados, porque el 5G es muy rápido pero también consume datos muy rápidamente. Así que hoy, y más en el futuro, cuando pase la fase de lanzamiento (ofertas), contratar un móvil 5G será más caro y las subidas serán periódicas, para que las telecos paguen sus redes. Y sobre todo, las empresas, negocios e instituciones: tendrán más conectividad, pero tendrán que pagarla.

Todavía habrá que esperar unos años, hasta 2025, para que la 5G esté asentada en toda España y alcance el máximo de su velocidad y prestaciones. Pero estos cuatro años serán cruciales, porque nos jugamos digitalizar la economía y asegurar la competitividad y el empleo futuros. Por una vez, estamos bien posicionados, en el vagón de cabeza de este tren de la conectividad. Más que los  particulares, tienen que aprovecharlo las empresas, negocios, instituciones y ciudades, para cambiar sus sistemas y ser más eficaces, para reconvertirse. Todo el país debe volcarse en el 5G, aunque haya que pagarlo. Al tren.

jueves, 11 de octubre de 2018

Internet y móviles: guerra de ofertas


A la vuelta de vacaciones, las empresas de telecomunicaciones se han volcado en ofertas para “robarse clientes”, ofreciendo paquetes con fútbol y series. Y muchas son ofertas individualizadas, por teléfono, dirigidas a clientes concretos de determinadas compañías, lo que ha provocado denuncias. Incluso en octubre, las telecos siguen con esta “guerra de ofertas”, con la que han cambiado de compañía más de 3,5 millones de clientes este año. Y luego viene la campaña de Navidad. Pero no nos engañemos: la mayoría de clientes seguimos pagando lo mismo, que es más que antes, tras las subidas de 2016, 2017 y 2018, mientras en Europa las tarifas de móvil e Internet bajan. Y las tarifas volverán a subir en febrero o marzo, porque las telecos tienen que pagar sus enormes inversiones en fútbol, fibra óptica y redes. Pero poco podemos hacer, porque los clientes estamos “enganchados” a unos paquetes que nos ofrecen teléfono, Internet, móvil y TV. Ojo a la “droga digital”: hay que pagarla. 


enrique ortega

Las empresas de telecomunicaciones, aunque son un oligopolio (Movistar, Orange y Vodafone controlan el 90% de los accesos a Internet en los hogares  y el 81% de los contratos móviles), que sube las tarifas coordinadamente cada año (una detrás de otra), son de los pocos sectores que compiten “a degüello”, robándose clientes a golpe de ofertas. Y a la vuelta de vacaciones, las telecos han vuelto a la “guerra de ofertas”, iniciadas a mediados de agosto y principios de septiembre, para aprovechar la vuelta del fútbol y la Champions. Porque esta vez, la “guerra de las telecos” no se ha centrado en los móviles, sino en el acceso a Internet en los hogares, para ofrecer fibra y con ella TV la carta, sobre todo fútbol y series

La “guerra de ofertas” la inició Movistar, porque necesitaba recuperar con nuevos clientes la enorme inversión realizada con la compra de los derechos de emisión del fútbol por TV (Liga, Champions y competiciones europeas) para las próximas 3 temporadas, una subasta por la que pagó 4.000 millones de euros (aunque luego revendió los derechos de emisión a Orange). Sus ofertas se han centrado en la TV de pago, ofreciendo gratis por 6 meses (hasta enero 2019) el paquete Premium TV a los clientes que contraten el paquete Fusion +. Y a los clientes que cambiaran de otras telecos les ha ofrecido descuentos del 50% durante un año en los paquetes Fusion + Premium y los paquetes familiares Fusion.

Orange fue el segundo en lanzarse a la guerra de ofertas, a finales de agosto, ofreciendo a los clientes de otras compañías ofertas públicas para contratar fútbol (recomprado a Telefónica) y ofertas individualizadas, a clientes concretos, ofreciendo el 50% de descuento en sus paquetes de voz e Internet fijos y móviles más TV. Parece que muchas ofertas, tanto de Orange como de Movistar, se han hecho  de forma individualizada a “clientes futboleros” de Vodafone (son 350.000), que no compró fútbol esta temporada, lo que provocó que Vodafone denunciara a Movistar ante la Comisión de la Competencia (CNMC).

Vodafone, que esta temporada sólo ofrece los partidos de la Liga sin el Partidazo ni la Champions, se ha defendido de las ofertas de Movistar y Orange ofreciendo un año gratis de TV a la carta a viejos y nuevos clientes (hasta el 30 de septiembre) y descuentos del 50% por 2 años en sus paquetes de servicios (voz, Internet y móvil) a clientes de otras compañías.

En paralelo a esta “guerra de ofertas” de las primeras marcas, con el fútbol como “gancho”, se ha producido otra guerra de ofertas utilizando las segundas marcas, low cost, a partir del lanzamiento en España de O2 (low cost de Telefónica), que ha multiplicado las ofertas de las low cost de Orange (Jazztel, Amena y Simyo) y de Vodafone  (Lowi).

Y en medio de esta tremenda pelea comercial a la vuelta de vacaciones, MásMóvil, el cuarto operador de telefonía e Internet, ha tenido que enfrentarse sin fútbol a las ofertas de las tres grandes telecos y de sus compañías low cost. Y lo ha hecho, regalando gigas (duplica los gigas de sus tarifas móviles  a los clientes actuales y a los nuevos (que contrataran antes del 30 de septiembre), a la vez que mejora sus ofertas de fibra, tanto como Mas Móvil como a través de sus filiales low cost, como Pepephone, Yoigo o LlamaYA).

El resultado de esta guerra de tarifas ha sido un mayor “baile de clientes” entre compañías, que se suma al que ya se había producido antes. Así, en el primer semestre de 2018 cambiaron de operadora 3.670.000 clientes de móviles, el 7% del total de contratos (52,8 millones), una cifra récord  de traspaso de clientes, según las estadísticas de la Comisión de Competencia (CNMC). Y en el servicio de  acceso a Internet en los hogares, cambiaron de proveedor, entre enero y junio de 2018, casi un millón de familias, el 7% del total de contratos (14,5 millones).  El gran beneficiado de estos traspasos de clientes fue MásMóvil, que ganó en esos primeros 6 meses 363.200 clientes de móvil. Y en agosto y septiembre, la guerra de ofertas ha acelerado los trasvases de clientes y los ganadores han sido MásMóvil (ha ganado otros 90.000 clientes de móvil 35.000 de Internet en los hogares) y Movistar (+102.000 clientes de móvil y +22.030 de fibra entre agosto y septiembre), mientras han perdido clientes Orange (-60.960 de móviles y +10.600 de banda ancha) y sobre todo Vodafone, el gran “damnificado” por la guerra del fútbol, que perdió entre agosto y septiembre 154.420 clientes de móviles y 72.510 de Internet en los hogares.

Esta última “guerra de tarifas”, más la fuerte competencia comercial de los últimos años, han modificado el mercado telefónico en España. En móviles, donde se alcanzó en junio el récord histórico de 52.878.864 contratos (1,28 móviles por cada español mayor de 14 años), Movistar tiene 15,8 millones de clientes y el 30% del mercado (tenía el 43,90% en 2008), Orange tiene 13,9  millones  y ha subido al 26,30% (del 20,6% en 2008), Vodafone se le acerca con 12,8 millones de clientes y el 22,58% (en 2008 tenía el 31%) y el gran salto lo ha dado MásMóvil, que en menos de 2 años (empezó a operar en octubre de 2016) se ha hecho con el 10,80% del mercado de móviles (datos CNMC  junio 2018) y acaba de anunciar que ya tiene 6 millones de clientes de móviles.

Y en el mercado de acceso a Internet fijo (banda ancha), que ya llega a 14.570.000 viviendas y locales (7,6 millones por fibra óptica), un gran salto respecto a 2008 (estaban conectados 9,13 millones), es mucho mayor el control de Telefónica (por su gran inversión en fibra), que tiene aquí 5,95 millones de contratos, el 40,84% del mercado (56,4% en 2008), seguida de Orange (3,95 millones de contratos, el 27,1% del mercado, frente al 12,8% en 2008) y Vodafone, con 3,29 millones de clientes, el 22,58% de este mercado (frente al 4,3% en 2008, antes de comprar Ono, que le aportó el 15,2% de este negocio). Y lejos queda MásMóvil, con 755.330 clientes de banda ancha (5,18% en junio), pero conseguidos en menos de 2 años.

Ahora, todo apunta a que el mercado de móviles está bastante saturado y las telecos se van a volcar en el mercado de acceso a Internet en hogares y locales, el que más ha crecido estos años y donde se ve un gran potencial para hacer negocio, vendiendo la TV a la carta, series y cine, la estrategia en la que se está volcando Telefónica y Movistar. Ahí es donde se ha desarrollado la “guerra de ofertas”, no en móviles, gigas y velocidad como antes. Una “guerra de ofertas” que sigue este mes de octubre (Orange mantiene hasta el 5 de noviembre sus descuentos del 50% para los clientes que contraten fútbol y Movistar mantendrá su oferta de TV gratis a nuevos clientes hasta fin de año, mientras ofrece nuevas tarifas de Movistar Fusión con todo fútbol y fibra a 130 euros. Y así empalmarán con la habitual campaña de Navidad. 

Toda esta “guerra de ofertas” está dirigida a “robar clientes” de otras compañías, no a los clientes propios, que no han notado ninguna rebaja en sus tarifas, salvo más megas o más velocidad en algunos casos, para que no se vayan. La estrategia es gastar en promociones a costa de las subidas a los clientes que siguen, subidas que se iniciaron en 2016 y que han seguido, una o dos veces al año, en 2017 y 2018. De hecho, España va en esto a contracorriente de Europa, porque en otros paises han bajado las tarifas de Internet y móvil estos años, mientras en España suben. Y con ello, los españoles pagamos un 20% más por las tarifas de móviles e Internet que los principales paises europeos, según varios análisis.

Para el presidente de la Comisión de la Competencia (CNMC), pagamos más porque España es el único país europeo donde las telecos venden “paquetes” de servicios, donde nos cobran por recibir a la vez servicios de voz fija y móvil, acceso a Internet fijo y móvil, y TV de pago. Y al “paquetizar" estos servicios desde 2013, algo que no hacen en otros paises, el cliente paga más que si pagara sólo por los servicios que usa. Y las telecos tratan de ofrecer cada vez más cosas en estos paquetes (necesarias o no) para subir su coste mensual, ya elevado, asegurándose así unos ingresos fijos y una cierta fidelidad. En España, 14 millones de clientes tienen estos paquetes (diciembre 2017), según la CNMC, pero el que se ha disparado es el paquete quíntuple (teléfono fijo, móvil, Internet fijo y móvil más TV de pago), que tienen 5,5 millones de clientes (diciembre 2017), casi 2 millones más que en 2015 (3,6 millones). Y también crece, aunque menos, el paquete cuádruple (sin TV), que han pasado a tenerlo de 6,1 (2015) a 6,2 millones de clientes (2017), mientras se reducen los paquetes triples (sin móviles ni TV), de 0,6 a 0,2 millones, y sobre todo los dobles (solo teléfono fijo e Internet en casa), que han caído de 2,6 a 2,1 millones.

La estrategia de las telecos es que cada vez más clientes tengan el paquete quíntuple (con TV de pago), con el que más le “enganchan” y por el que cobran más: 96,60 euros de media al mes en 2017, según la CNMC (67,80 euros el paquete cuádruple). Y para eso, todas las telecos se empeñan en la batalla de la TV de pago, que ya tienen 6, 6 millones de españoles,  incluyendo más contenidos (Movistar va a incluir Netflix  para fin de año y las demás amplían acuerdos para ofrecer series y películas, el otro “gancho” junto al fútbol). Incluso MásMóvil se ha descolgado con que va a ofrecer una "TV de pago low cost", por 5 euros al mes, a partir de mediados de octubre, para "apuntalar su crecimiento". Y en paralelo a esta "guerra por la TV de pago", las telecos irán subiendo el precio de los paquetes convergentes, la próxima vez en febrero o marzo de 2019, como hicieron estos tres últimos años.

Así que las ofertas constantes y la “guerra de tarifas” no pueden hacernos olvidar que Internet y el móvil serán más caros cada año. Primero porque las telecos necesitan subir los precios, para compensar las enormes inversiones hechas en fibra óptica y red 4G, las inversiones que han de hacer en la telefonía móvil 5G y la disparatada factura del fútbol. Las telecos españolas han creado, a costa de enormes inversiones y de nuestro recibo, una enorme red de fibra óptica que es la tercera del mundo (tras Corea del Sur y Japón) y que cubre el 75% de los hogares (31,3 millones), una red tan grande como las de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntas y donde han invertido más de 45.000 millones de euros. Pero, sobre todo, porque estas inversiones les permiten tener unas “autopistas digitales” muy potentes (envidia de otras telecos europeas), por donde pueden circular servicios muy potentes y de alto valor (TV, datos, Internet de las cosas), por los que cobrar cada vez más.

Las telecos no sólo necesitan subirnos las tarifas de Internet y móvil,  sino que además pueden”hacerlo sin demasiado riesgo, porque los clientes no tenemos alternativa (MásMóvil y las operadoras virtuales no ofrecen tantos servicios de calidad) y estamos totalmente enganchados” al móvil y a Internet. Y totalmente predispuestos a pagar más, si a cambio nos dan los partidos de la Champions, la última serie de moda o podemos descargar rápidamente juegos y vídeos. En estos momentos, hay 7,6 millones de españoles que se consideran “adictos” al móvil, según un estudio de Rastreator, y un 20% lo usan más de 5 horas diarias. Y 39 millones de españoles se conectan a Internet, navegando 5 horas y 27 minutos diarios de media. Una adicción que se paga “sin problemas” ni apenas protestas, aunque suba cada año, porque “no podemos vivir sin ello”.

En definitiva, no se deje llevar por las ofertas de móviles e Internet, porque son como las de los seguros: me cambio y ahorro hoy pero mañana, una vez que sea cliente, me suben el recibo , porque las telecos necesitan ingresar más para pagar las inversiones hechas en fibra, 4G, 5G, el fútbol y las series. No se deje enredar por la publicidad y contrate solo lo que necesita, para no pagar de más. Ojo a la “droga digital”: hay que pagarla.

jueves, 1 de febrero de 2018

Móviles: año nuevo, subidas nuevas


Este lunes 5 de febrero, sube Movistar otros 5 euros sus paquetes Fusión. Y el 18 de febrero sube 3 euros las tarifas de los móviles, tras empezar el año con subidas en múltiples servicios. Le sigue Orange, que subirá tarifas el 25 de febrero, tras hacerlo en enero Vodafone (tarifas low cost), que además subirá el 1 de abril  sus tarifas de móviles, fibra y paquetes convergentes. Y  ya subieron Euskaltel y Telecable. Es la primera subida de las telecos este año, pero habrá otra en verano, como ha sucedido en los 2 últimos años: nos suben móviles e Internet, con la excusa de darnos a cambio más gigas y más velocidad. Así, el paquete Fusión de Movistar, por ejemplo, ha subido 20 euros (+33%) en tres años y medio. Y tenemos las tarifas más caras de Europa. Pero los clientes ahí estamos, pagando lo que nos cobren, porque estamos “enganchados” al móvil y a Internet. Y porque el “triopolio” de las telecos acuerdan  las subidas y no tenemos donde ir. Así que, hasta la subida del verano.


enrique ortega

El rosario de subidas de 2018 lo empezó, como es habitual, la teleco líder, Movistar. El 5 de enero hizo a sus clientes un peculiar “regalo de Reyes”, la subida de las tarifas de conexión (telefonía fija y fibra), así como de Movistar Fibra Óptica (subió 2 euros al mes), además de subir la tarifa de cinco servicios auxiliares: establecimiento de llamada (de 0,25 a 0,30 céntimos de euro), SMS (de 20 a 25 céntimos cada uno), consultas de mensajes (de 12,1 a 18,15 céntimos), la llamada a tres (las más castigadas: pasan de 1,21 a 5 euros mes) y el desvío de llamadas (3 euros al mes en vez de 2 euros).

El próximo 5 de febrero, Movistar subirá 5 euros al mes (+3,1%) los paquetes Fusión (salvo los más baratos, Fusión #0 y Fusión Series), a cambio de duplicar la velocidad de conexión por fibra (de 50 MB a 100 y de 300 MB a 600) y del aumento de datos móviles (+2GB). Y para redondear, el 18 de febrero subirá las tarifas de móviles, entre 2 y 3 euros al mes, así como la contratación de una línea adicional (de 1 a 1,50 euros más).

La segunda teleco en clientes, Orange, le seguirá, el 25 de febrero, con otra subida de 2 a 5 euros al mes en sus paquetes convergentes (Love esencial, Love sin límites y Love Familia), aunque también la justifican en que subirán a cambio los datos que ofrecen (+1 GB a +6 GB), pero sin tocar la velocidad de la fibra o ADSL, como sí hace Movistar. 


La tercera teleco, Vodafone, subió el 15 de enero sus tarifas low cost, las de los paquetes Lowi: subió 3 euros al mes la fibra óptica (de 30 a 33 euros) y suprimió las modalidades más sencillas de los combinados Internet + móvil, sustituyéndolas por bonos con datos móviles de 1,2 a 3,6 GB. Y sólo se podrá contratar el combinado de 4GB, a un precio de 43 euros al mes.  Además, Vodafone ha anunciado que el 1 de abril subirá el resto de tarifas: entre 1 y 2 euros al mes las de móvil y fibra y entre 4 y 5 euros los paquetes convergentes, con el "gancho" de que ofrecerá a cambio más servicios. Y por último, las cableras del norte, Euskaltel y Telecable (comprada en 2017 por la teleco vasca), subieron también el 22 de enero sus tarifas de cuota de línea y fibra óptica.

Como puede verse, son subidas que “coinciden en el tiempo”, como las impuestas en 2016 y 2017, aunque la Comisión de la Competencia (CNMC) nunca les ha multado por ello. Y los clientes poco pueden hacer, sólo rechazarlas y cambiar de compañía, sin penalización, algo que tiene poco sentido porque en la nueva compañía también encontrará subidas. Nos tenemos que acostumbrar a que ésta será la tónica: dos subidas al año de las telecos, en enero-febrero y en junio-julio, como el año pasado. De hecho, Movistar realizó 5 subidas en 2017 y 7 en los dos últimos años, subiendo el paquete Fusión 20 euros (de 60 a 80 euros al mes, +33,3%) entre mayo de 2015 (primera subida) y ésta de febrero de 2018. Le sigue Vodafone, que ha subido 11 euros el paquete Vodafone One M (de 53 a 64 euros, +20,75%). Y cerca está Orange, con una subida de 10 euros en su paquete Orange Canguro Ahorro (de 41,95 a los 62,95 euros actuales, +23,8%), según se ve en este gráfico de xataca.com.

Las telecos “necesitan” subirnos las tarifas dos veces al año porque necesitan anualmente subir sus ingresos para afrontar sus crecientes inversiones, tanto en fibra óptica como en telefonía móvil 4G (y luego la 5G), así como para pagar el costoso fútbol que mantiene su oferta de TV de pago. Además de subirnos las tarifas año tras año, han recortado plantillas de forma drástica, para recortar gastos. Así, entre 2009 y 2016, las telecos que operan en España han recortado 1 de cada 4 empleos (su plantilla ha pasado de 80.117 a 59.588 personas), el último 10%, en 2016, Movistar y Vodafone.

Además, las telecos nos suben tarifas dos veces al año porque pueden. Primero, porque lo hacen todas (las grandes) y tienen un  gran poder como para imponer sus condiciones. De hecho, tras las compras de 2014 a 2016 (Telefónica compró Canal Plus, Vodafone se hizo con Ono y Orange con Jazztel), las tres grandes telecos controlan el 82,6% de las líneas móviles y el 97,2% de los paquetes cuádruples de telefonía (fijo, móvil, Internet fijo y móvil) y el 97,2% de los paquetes quíntuples, según los datos de la CNMC. Precisamente, el gran éxito de las telecos que operan en España es haber implantado los paquetes combinados (fijo, móvil, internet fijo y móvil más TV de pago), algo que no se conoce apenas en Europa y que tienen ya contratados 13,6 millones de familias y españoles, el 70% de los clientes. Y eso hace que el cliente sea “más fiel”, se cambie menos de compañía, también porque le resulta más difícil comparar tarifas al ser paquetes con servicios y precios diferentes.

Así que las telecos nos suben tarifas porque ven que apenas pierden clientes con ello. Si uno bucea en los datos de cambio de operador (“portabilidad”) desde 2014, que publica la CNMC, se puede observar que las telecos han perdido pocos clientes con las subidas. Así, el líder, Movistar, que perdió 819.300 clientes en 2014, perdió menos de la mitad en 2015 (-365.860), a pesar de hacer la primera subida en mayo. Y perdió menos (-354.800 clientes) en 2016, a pesar de que ese año hizo dos subidas más en Movistar Fusión. Y en 2017 perdió menos de la mitad de clientes que el año anterior (-129.400 clientes hasta noviembre), a pesar de las subidas. Orange ganó clientes en 2015 y 2016, a pesar de las subidas, aunque los perdió en 2017 (-161.500), como Vodafone (-179.100 clientes perdidos hasta noviembre de 2017), más que por las subidas por la competencia de Mas Móvil, que ha ganado 350.100 clientes en 2017 (hasta noviembre). Y lo importante: todos tienen más líneas de móviles ahora que en 2015, cuando empezaron las subidas. O sea, han perdido clientes año a año, pero menos, y han ganado otros nuevos. Pueden seguir subiendo tarifas.

Mientras las tres grandes telecos se ponen de acuerdo en las subidas a los clientes actuales, se pelean a muerte por “robarse clientes” nuevos. La nueva “guerra de tarifas” la inició la teleco más retrasada, Vodafone, que en octubre de 2017 ofreció descuentos del 50%  (durante un año) en los paquetes convergentes (fijo, móvil e Internet) para nuevos clientes. Movistar y Orange contestaron en noviembre, con ofertas de hasta el 50% en los nuevos contratos hechos antes del 8 de enero. Además de esta “guerra de ofertas”, el mercado se ha reanimado a partir de octubre de 2016, cuando Orange decidió abrir sus líneas de fibra óptica al cuarto operador, Mas Móvil, lo que le permitió competir con los tres grandes en la oferta de móviles y acceso a Internet. Una decisión que permite a Orange ingresar más por sus líneas de fibra óptica, pero que abre la puerta a la competencia de un cuarto operador, MásMóvil, que ha crecido de forma espectacular: en 15 meses se ha hecho con 500.000 hogares y el 8,2% de las líneas móviles, quitando 402.600 clientes a los tres grandes.

Pero el triopolio (Movistar, Orange y Vodafone) tiene el 82,6% de los móviles y el 80% de los clientes, a pesar de las dos subidas al año. Y eso se debe a que los españoles estamos muy enganchados a los móviles (tenemos 51,5 millones, más que habitantes) y los usamos mucho (2 horas y 11 minutos al día, el 5º país que más, tras Brasil, China, USA e Italia, según Statista). Y estamos muy enganchados a Internet: hay ya 31,8 millones de internautas y el 85% se conecta a Internet con su Smartphone, una media de 246 minutos al día navegando por la red, según la AIMC. Así que, aunque nos suban las tarifas, no sabemos vivir sin el móvil e Internet. Y cada día lo usamos más, más WhatsApp,  más descargas y más consumo de datos. Y eso hay que pagarlo.

Además, las telecos construyen cada vez redes más rápidas, para que consumamos más datos y así justificar nuevas tarifas más caras. Precisamente, el otro gran éxito de las telecos que operan en España, además de inventar los paquetes convergentes (fijo, móvil, internet y TV), es haber creado una gran red de fibra óptica, una enorme red de autopistas de telecomunicación por la que pueden vendernos productos cada vez más caros. Algo que no han conseguido hacer las demás telecos europeas. Así, entre 2012 y 2017, las telecos han instalado en España  fibra óptica en 31,3 millones de hogares (el 75%), el tercer mayor despliegue de fibra óptica del mundo, tras Corea del Sur y Japón. Y así, España tiene instalada tanta fibra óptica como Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntas. Y Movistar cubre con fibra el 75% de los hogares (85% en 2018), frente al 35% de Orange en Francia, el 5% de Deutsche Telecom en Alemania o el 2% de BT en Reino Unido. Ahora, el problema de las telecos es rentabilizar esta enorme inversión (y la hecha en la red móvil 4G, donde se ha alcanzado un 96% de cobertura), donde han gastado 33.910 millones de euros desde 2010. Una inversión que compensarán nuestros recibos.

Así que las telecos “españolas” (Movistar, la francesa Orange y la británica Vodafone) son la envidia” de las telecos europeas, por la forma en que tienen “atrapados” a sus clientes, con los paquetes convergentes y la fibra óptica ,que multiplica descargas y consumo de datos (creció un 70% en 2017) , a cambio de tarifas cada vez más altas. El resultado es que los españoles pagamos las tarifas móviles más altas de Europa: 52,96 euros en 2016, un 42,14% más que la media de los cinco mayores países europeos (37,26 euros/mes), según el último análisis de Kelisto. Eso supone que pagamos por el móvil más del doble que en Reino Unido (20,98 euros al mes) y Francia (21,97 euros) y también más que Alemania (43,52 euros) e Italia (52,96 euros). Y en 2017, el coste medio de un paquete cuádruple (fijo, móvil e Internet fijo y móvil) era en España de 67,80 euros al mes, según la CNMC. Y el coste de un paquete quíntuple (con TV de pago) era de 96,60 euros, un 19,5% más que en 2015.

Ahora, todo apunta a que hay un “doble mercado” de móviles e Internet. Los clientes antiguos sufren y sufrirán las subidas periódicas de las grandes telecos, mientras se enzarzan con Más Móvil y los operadores virtuales en “guerras de tarifas” (ellas y sus segundas marcas low cost : Tuenti, Lowi y Amena o Pepephone) por captar clientes nuevos, batiendo récords de fugas (676.117 cambios de operador en noviembre de 2017). Y cuando los “nuevos” ya son “viejos”, pasan a sufrir las periódicas subidas de los antiguos, salvo que se vayan y antes o después caigan en las redes de un operador que les suba. Y todo ello mientras el Gobierno Rajoy y la “independiente” Comisión de la Competencia (CNMC), dependiente del Ministerio de Economía, “miran para otro lado” cuando las telecos “coordinan” e imponen subidasa cambio de” mejoras que los clientes no han pedido.

Pero es lo que hay. Nosotros, los clientes, estamos cada vez más enganchados al móvil e Internet, más conectados a las redes y bajando cada vez más vídeos, gastando cada vez más datos y buscando más velocidad. Y las telecos nos tienen cada vez más cogidos, con paquetes más complejos y servicios más amplios y más costosos, sin los que no sabríamos vivir. Así que nos suben, protestamos, pero seguimos dándole a la tecla aunque nos cueste más cada año. Y así hasta la próxima subida, este verano.

lunes, 17 de julio de 2017

Nuevas subidas del móvil e Internet


Mañana 18 de julio vuelve a subir Movistar sus tarifas, después de aumentarlas Orange, Vodafone y Jazztel en febrero, abril y mayo. Es la cuarta subida de Movistar este año y la 7ª en poco más de dos años, con un aumento de tarifas del +35%. Y todo apunta a que esta será la estrategia de las “telecos”: dos o tres subidas al año, unos detrás de otros. Lo hacen porque pueden, ya que ahora es un “triopolio” más fuerte, tras las fusiones. Y porque lo necesitan, para invertir en fibra y 4G, para comprar derechos de fútbol (el motor de la TV de pago, su mayor apuesta comercial hoy) y para compensar la rebaja de ingresos por el fin del “roaming”, que multiplicará por 4 las llamadas de los turistas este verano. Pero también nos suben las tarifas del móvil e Internet porque estamos muy “enganchados”: somos el 5º país que pasa más tiempo conectado al móvil, 2 horas y 11 minutos diarios. Las telecos lo saben y cada vez nos ofrecen más datos y más velocidad. Y eso hay que pagarlo. Ojo al dedo.



                                                                                           enrique ortega

Hemos estado muchos años mal acostumbrados, con guerra de tarifas y bajadas de precios en el móvil e Internet entre 2009 y 2015 (-70% de media). Pero ahora llevamos algo más de dos años de subidas constantes. La última mañana 18 de julio: Movistar vuelve a subir sus tarifas de móvil a 4,2 millones de abonados, entre 2 euros al mes (tarifa #6 y #20) y 3 euros (tarifa #10), sin aumentarles datos a cambio. Es la cuarta subida de Movistar este año, ya que el 5 de febrero subió 5 euros al mes las ofertas del paquete Fusión (a cambio de ofrecer más datos), en abril subió otros 5 euros las tarifas de Fusión Contigo y este 18 de junio subió el precio de los megas extras móviles (un 33%, de 1,5 a 2 céntimos por mega extra).

Orange, ahora la segunda mayor teleco, subió también en febrero los precios de sus paquetes convergentes Love (que había lanzado en noviembre), entre 2 y 5 euros, y lanzó el 3 de abril dos nuevas familias de paquetes para el móvil y el hogar, renovando también en junio las tarifas de sus móviles pre-pago (han subido un 25%). Y su filial y segunda marca, Jazztel, subió también el 1 de mayo en 2 euros el abono mensual a todos sus clientes, a cambio de más datos, más minutos de llamada y más velocidad de conexión en fibra.

Y Vodafone, la tercera gran teleco, implantó el 28 de abril una nueva subida de precios, de 2 euros al mes en sus tarifas móviles y de entre 3 y 6 euros mensuales en sus paquetes convergentes, con la contrapartida de más datos móviles, contenidos TV y el servicio de mensajes Chat Zero. Además, Vodafone ha empezado a cobrar 2,5 euros a sus clientes por atenderles diversas incidencias y gestiones por teléfono. Y todas las telecos han subido este año el coste de establecimiento de llamada, a los clientes de móvil sin tarifa plana: de 0,2178 a 0,25 euros, un “redondeo” que significa subirles un +14,78%.

Esta subida de mañana es ya la séptima que hace Movistar en poco más de 2 años, ya que a las 4 subidas de este año hay que añadir las 3 subidas de mayo de 2015 (5 euros), febrero 2016 (3 euros) y agosto de 2016 (de 2 a 5 euros), con lo que la compañía de Telefónica ha subido ya a sus clientes entre 22 y 25 euros al mes, más de un 35% de aumento de tarifas. Y tanto Orange como Vodafone han hecho otras 4 subidas cada uno en estos dos años, con un aumento en la factura que supera el 20%.

Todos ellos argumentan que cobran más por más”, que han subido las tarifas pero también sus datos y la velocidad de conexión, con más servicios (como la TV de pago). Pero las asociaciones de consumidores se quejan de que son subidas “impuestas”, sin que el cliente pida ni necesite más servicios, y que han subido contratos que se habían ofrecido a precios “inamovibles”. Por todo ello, las telecos han sido denunciadas a los Tribunales por distintas asociaciones de consumidores. E incluso han sido multadas por “publicidad engañosa” y “cláusulas abusivas por la Junta de Andalucía (6,3 millones) y la Comunidad de Madrid (30.000 euros). La Comisión de la Competencia (CNMC) ha dicho que vigila estas subidas (“a cambio de mejoras que el cliente no ha pedido”), mientras la Ley de Defensa de Consumidores y Usuarios de 2007 es muy clara: “la imposición al consumidor o usuario de bienes o servicios complementarios o accesorios no solicitados tiene la consideración de cláusula abusiva”.

Pero las subidas ahí están y los clientes lo único que pueden hacer es darse de baja sin ser penalizados. El problema es dónde van, porque todas las telecos funcionan igual y suben los precios de forma “coordinada”, algo teóricamente prohibido por las normas de competencia. Así que aunque suben precios, no pierden apenas clientes porque lo hacen todas. Y ahora son más fuertes para imponer condiciones, tras las fusiones producidas en 2014 y 2015 (Vodafone y Ono, Telefónica con Digital + y Orange con Jazztel). Así, las tres grandes telecos (Movistar, Orange y Vodafone) son ahora un auténtico “triopolio, que monopoliza el mercado: controlan el 84,3% del negocio de móviles y el 93,91% del negocio de acceso a internet, según los últimos datos de la CNMC. Y con el lanzamiento de los paquetes convergentes (teléfono fijo y móvil, Internet y TV “todo en uno”), que tienen el 75% de los clientes, se han quitado de en medio a la mayoría de operadores virtuales (OMV) que competían con ellos por los móviles pero que no tienen red para ofrecer paquetes. Sólo queda fuera MasMóvil, que ha crecido mucho pero que básicamente compite en ofertas low cost.

Las tres grandes telecos suben las tarifas porque pueden (ahora son más fuertes) y porque lo necesitan. Por un lado, para cubrir las enormes inversiones que han hecho en redes (fibra óptica) y en nuevas tecnologías (4G y 5G), unos 11.200 millones de euros invertidos entre 2012 y 2015, compras y fusiones aparte. Y por otro, para hacer frente a los crecientes costes que les acarrea seguir creciendo en el mercado de la TV de pago, su principal apuesta hoy: han tenido que pagar 1.573 millones esta temporada a los Clubs de fútbol por los derechos de televisión y muchos millones más en la compra de series y películas. Y aún tendrán que pagar más por la próxima Champions y Liga. Todo esto hay que “rentabilizarlo” y para ello necesitan aumentar sus ingresos, cobrando más por cada cliente.

Hay un factor más que obliga a las telecos a conseguir más ingresos de sus clientes: el final del "roaming", el recargo por navegar o llamar con el móvil en otro país, que ha desaparecido el 15 de junio por mandato de Bruselas. Al dejar de cobrar este recargo, todas las telecos europeas verán reducidos sus ingresos, en 2017 y sobre todo en 2018 y después. La CNMC estimó que un megabyte  le cuesta a una operadora 1,11 euros y ahora la Comisión Europea les ha fijado a las telecos un precio mayorista de 0,75 céntimos en 2017 y menos en los años siguientes (hasta los 0,24 céntimos en 2022). Con ello, la patronal europea Etno calcula que el roaming reducirá los ingresos de las telecos europeas en 7.000 millones de euros entre 2015 y 2020, una cifra que la Comisión Europa rebaja a 1.200 millones y el regulador Berec la deja en 4.700 millones.

Sean 7.000 o 1.200 millones, el hecho es que el roaming reducirá los ingresos de las telecos, sobre todo de las españolas, porque somos el segundo país de Europa con más turistas, tras Francia: 75 millones en 2016 (frente a 16 millones en Holanda, por ejemplo), una pesada carga para Movistar, Orange y Vodafone, que no sólo ingresarán ahora menos por estos extranjeros sino que tendrán que invertir más en reforzar sus infraestructuras en las costas e islas, para que no se produzcan colapsos en julio y agosto, meses en los que el uso del móvil por los extranjeros podría multiplicarse por cuatro este verano, según Orange. ¿Quién pagará todo esto y les compensará de los menores ingresos? La respuesta es clara: el resto de sus clientes, con las subidas que ya se han hecho este año y las que vendrán. Así que el fin del roaming es una buena noticia, pero lo pagaremos por otro lado (como el bono social eléctrico).

En definitiva, que hemos de acostumbrarnos a que las subidas de móviles e Internet seguirán, dos o tres veces al año, con las telecos buscando que los clientes contraten más datos y más servicios, para que paguen más cada mes. Y en paralelo, no descuidan las tarifas “low cost”, para afrontar la competencia de Más Móvil y sus marcas Yoigo y Pepephone. Así, Orange ha lanzado en junio sus ofertas baratas de móvil e Internet a través de Amena, tras haberlas lanzado en mayo Vodafone, a través de su marca low cost Lowi. Y lo mismo va a hacer Movistar con Tuenti. El riesgo es que, con la subida de las tarifas “normales” y “Premium”, se produzca un cierto trasvase de clientes a las tarifas “low cost”, pero las telecos no pueden descuidar este flanco de clientes con menos poder adquisitivo , y más con la presión de Más Móvil y sus marcas comiéndole terreno.

Pero el centro del negocio está en los clientes de medio y alto gasto, ese 75% que tienen contratados paquetes (fijo, móvil, Internet y TV de pago), a los que tratarán de ofrecer más datos, más velocidad y más servicios, para subir su mensualidad. Hoy por hoy, la batalla comercial está en dos frentes: ampliar los hogares con fibra óptica (cuanto más mejore la autopista de entrada, más servicios a ofrecer y cobrar) y ampliar los hogares con TV de pago.

En fibra óptica, España es líder en Europa, con 23 millones de hogares conectados, más que Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntos, sólo por detrás de Japón y Corea. Pero muchas familias siguen accediendo a Internet en casa con ADSL (6,6 millones) y cable (1,7 millones) y todavía no han contratado fibra óptica (sólo 5,85 millones de hogares), aunque lo tengan a la entrada de su edificio. Por eso, las telecos y sobre todo Movistar (la que tiene más fibra: llega a 17 millones de hogares) están empeñados en que sus clientes la contraten, para poder ofrecerles más servicios (pack de televigilancia y conexión de aparatos en el hogar y juegos)  y cobrarles más por ellos. Incluso Movistar ha hecho este año algo inaudito: ha firmado un acuerdo con su competidor Vodafone para  que pueda acceder a su red de fibra y ofrecérsela a sus clientes. Mejor que pague Vodafone por subcontratar la red que tenerla sin usar. Pero el acuerdo va a acelerar la agresividad comercial de las telecos por ofrecer fibra.

La otra oferta de este año será la TV del pago, con el gancho del fútbol y las series. Sólo se lleva ofertando unos pocos años y ya son 6.062.364 los españoles que la tienen contratada, casi una cuarta parte de los clientes de las telecos: 3,6 millones de Movistar, 1,2 millones de Vodafone y 493.000 de Orange, según los datos de la CNMC (2016). De hecho, los ingresos de la TV de pago son uno de los motores de la recuperación económica de las telecos, que ingresaron por esta parte de su negocio 1.873,5 millones de euros en 2016, casi tanto como las televisiones en abierto (1.879 millones, ingresados por Atresmedia y Mediaset sobre todo). El problema es que para conseguir esos ingresos (un 8% de su negocio) han de invertir mucho en comprar series y sobre todo fútbol, cuyos derechos se han disparado. Y costarán más la próxima temporada, en que la UEFA ya ha vendido la Champions 2018 a Mediapro por 1.100 millones. Ahora toca renegociar esos derechos más los de las Ligas 2019-2022.

Las telecos se quejan de que los costes del fútbol son impagables y tratan de forzar a la baja a los Clubes y las subastas. Pero saben que necesitan el fútbol para seguir creciendo, para conseguir que más de la mitad de los clientes tengan TV de pago, como en otros paises (ahora son un 35%).De hecho, Movistar ha incorporado en julio  la TV de pago a todas sus ofertas de Movistar Fusión, con objetivo de "universalizar la televisión de pago entre sus clientes" (en la práctica, quieran o no).  Y por eso, Movistar y las demás telecos pagarán millonadas por el futbol e invertirán en series y películas, aunque eso obligue a subir tarifas y a que lo paguen los clientes de móvil e Internet: se subvenciona al fútbol con el extracoste que pagan los internautas, denuncia la Asociación de Internautas.

Las telecos buscan además otras fuentes de ingresos, aprovechando los millones de clientes que tienen “pillados”, porque hay más contratos de móviles (51,1 millones) que españoles: 26, 8 millones de clientes tiene Movistar (17,1 millones de móviles y 9,78 millones de Internet), 19,7 millones Orange (15,84 y 3,88), 17,5 millones de clientes Vodafone (14,51 y 3,06) y 4,7 millones de clientes Más Móvil (4,5 y 0,24). Lo penúltimo era ofrecerles pagos por móvil  (Vodafone Wallet, Orange Cash o Samsung Pay) y servicios bancarios: Orange Bank quiere abrir en España en la segunda mitad de 2018, mientras Telefónica opera en Alemania con O2 Banking. Y lo último es que Movistar ofrece créditos desde junio: sus clientes pueden solicitar un crédito rápido (48 horas) de 600 hasta 3.000 euros, a través del móvil, a devolver en 1,2 o 3 años.

Al final, si las telecos nos suben los precios dos o tres veces al año no sólo es porque pueden (son un “triopolio”) y lo necesitan (para aumentar ingresos, inversiones y beneficios) sino también porque nos dejamos, porque estamos “enganchados” al móvil e Internet y pagamos lo que nos digan. España lidera el uso del Internet móvil en Europa: así se conectan a la Red un 93% de españoles, por delante de Holanda (88%) y Reino Unido (86%). Y somos el 5º país del mundo que más tiempo utiliza el móvil: 2 horas y 11 minutos de media, según Statista, sólo por detrás de Brasil (4h 48 minutos), China (3h 03 minutos),  Estados Unidos (2h 37) e Italia (2h 34), por delante de Corea del Sur y Canadá (2h 10), Reino Unido (2h 09), Alemania (1h 37) y Francia (1h 32). Y no sólo usamos el móvil e Internet mucho tiempo, sino que cada vez gastamos más datos: el tráfico en las redes móviles se ha multiplicado por 6,6 entre 2012 (26.488 terabytes) y 2016 (172.477 terabytes). Incluso se han recuperado las llamadas por el móvil (91.361 millones de minutos en 2016, 10% más que en 2015), 4 veces más que las llamadas de fijos (21.250 millones de minutos).

Con este mayor uso de los móviles e Internet y las subidas de los dos últimos años, la factura de las telecos ha subido mucho. Y el gasto medio por cliente estaba en 74,7 euros al mes a finales de 2016 (+5% sobre 2015), según la CNMC. Una media que esconde que un 20% de españoles gastan en teléfono e Internet más de 125 euros al mes y otro 20% gasta menos de 40 euros. La media de los que tienen paquetes cuádruples (fijo, móvil, Internet fijo y móvil) son 65,70 euros al mes y los que tienen paquete quíntuple (con TV de pago) pagan de media 89,40 euros al mes. En líneas generales, el coste del acceso a Internet en España está entre el 5º y el 11º país más caro de Europa (según la velocidad), con datos de la Comisión Europea para 2016. Y somos el 22º país europeo más caro y el 35º del mundo en coste del acceso a internet móvil, según la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT).

En definitiva, no sabemos vivir sin el móvil e Internet y esto nos cuesta cada año más y seguirá subiendo en el futuro, porque las telecos tienen la sartén por el mango y nos tientan con más datos y servicios que después hay que pagar. Así que o “vigilamos el dedo” o pronto pagaremos más de 100 euros al mes. Es el coste de vivir súperconectados.