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lunes, 4 de julio de 2022

Pandemia: repunta la 7ª ola "silenciosa"

El COVID-19 sigue entre nosotros, contagiando y matando. En las últimas tres semanas, han repuntado los contagios un 72%, sobre todo en Madrid, la Rioja, Canarias y Extremadura. Y eso que, desde el 1 de abril,  sólo se contabilizan parte de los contagios de los mayores de 60 años. Pero todos conocemos personas contagiadas que se habían “librado” antes y otros que se habían contagiado antes y ahora se han reinfectado. La causa está en las nuevas variantes del virus (la BA.4 y la BA.5), más contagiosas porque atacan mejor nuestras defensas y las vacunas. Además, ahora se multiplican los contactos interpersonales y no se usan mascarillas. Pero, sobre todo, hay más de 1 millón de mayores de 60 años sin ponerse la 3ª dosis de refuerzo, más otros 3 millones largos de adultos sin inmunizar, con las vacunas estancadas. Ahora, con el verano y los turistas, esta 7ª ola “silenciosa” podría agravarse, complicando la ya alta ocupación de los hospitales. No bajen la guardia.

Enrique Ortega

La pandemia ha cumplido ya dos años y medio y sigue contagiando y matando en todo el mundo, aunque al menor ritmo desde noviembre de 2021. Hoy son ya 549,18 millones las personas contagiadas, 7 de cada 100 habitantes del mundo. El altísimo ritmo de contagios de enero y febrero (23,3 millones semanales) se ha frenado después y en junio fueron ya la quinta parte (5,4 millones de contagios semanales), según la Universidad John Hopkins. Europa sigue  liderando los contagios (228,3 millones), seguida por América (162,9 millones) y, a distancia, el Pacífico occidental (que ha dado un salto de contagios, hasta los 64,2 millones), sudeste de Asia (58,5), Mediterráneo oriental (22) y África (9,1 millones, según la OMS.

El COVID-19 causa ahora el menor número de muertes en toda su historia, aunque todavía son 10.289 muertes a la semana en todo el mundo. Y son ya 6.339.114 muertes las causadas por la pandemia, sobre todo en América (2.761.824) y Europa (2.027.169), siendo menores en el sudeste asiático (790.063 muertes), Mediterráneo oriental (343.560), Pacífico (238.564) y África (173.535 muertos), según la OMS. Por paises, EEUU ha superado ya el millón de muertos por COVID-19 (1.017.800) y son muy llamativas las cifras de Brasil (671.911 muertos), India (525.223), Rusia (373.552), México (325.788) y Perú (213.551), según la Universidad John Hopkins. Les siguen a distancia Reino Unido (181.093), Italia (168.145), Indonesia (156.749), Francia (150.624), Irán (141.396), Alemania (141.295), Colombia (140.070), Argentina (129.109) y España (108.111 muertos, 18.706 este año).

Europa ha sufrido en las últimas semanas un ligero repunte de contagios, sobre todo en Portugal, Alemania, Francia, Italia y España. La mayor incidencia se da en Francia con 1.603 casos en los últimos 14 días por 100.000 habitantes, seguida de Grecia (1.574), Italia (1.426), Austria (1.410), y Alemania (1.349), según los últimos datos de la OMS, que sitúa a España con mucha menor incidencia, 360,5 casos por 100.000 habitantes (en los últimos 14 días), algo más que Reino Unido (320,8) y los paises nórdicos.

Pero Sanidad ha dejado de publicar esta incidencia global y desde el 1 de abril solo publica la incidencia en los mayores de 60 años, por la que podemos seguir ahora la evolución de la pandemia. El “pico” de la 6ª ola, contabilizando entonces todos los contagios, se dio después de Navidad,  el 21 de enero de 2022, con 3.418 contagios (últimos 14 días) por 100.000 habitantes. Luego bajó a 984 contagios el 17 de febrero y a un mínimo de 466 contagios el 29 de marzo, la última estadística global con el anterior sistema. El 1 de abril, contabilizando sólo los contagios de mayores de 60 años, la nueva estadística se estrenó con 459 contagios por 100.000 habitantes (mayores). A finales de abril hubo un primer repunte, por la Semana Santa,  hasta los 608 contagios (26 abril), disparándose en mayo esta 7ª ola hasta los 858 contagios el 13 de mayo, por el puente de mayo. Y luego, la incidencia de mayores ha vuelto a bajar, hasta los 578 contagios el 10 de junio. Pero desde entonces no han parado de subir y el viernes 1 de julio ya rozaban los 1.000 contagios por 100.000 habitantes (996,25), con un aumento del 72% en las últimas tres semanas.

Recordemos que estos datos contabilizan sólo parte de la pandemia, los contagios de mayores de 60 años y personas vulnerables. Y tampoco, porque la mayoría de los Centros de Salud ya no hacen test ni PCRs a los mayores, salvo que se trate de casos graves o que acaben en un hospital. La mayoría de los mayores con síntomas se enteran de su contagio por pruebas que se hacen en casa, tras comprar test en las farmacias, un resultado que unos comunican a su Centro de Salud (que no siempre toman nota) y otros no. Así que realmente no sabemos cuántos mayores de 60 años se están contagiando y menos todavía cuantos adultos y niños están pasando el COVID-19. Por eso se habla de una 7ª ola “silenciosa”.

Centrándonos en las estadísticas de Sanidad (parciales), vemos que los contagios (declarados) se concentran en los más mayores de los mayores: 1.291contagios por 100.000 habitantes entre los mayores de 80 años y 1.080 entre 70 y 79 años (los dos grupos por encima de la media, 996,25 contagios), mientras que entre 60 y 69 años la incidencia es de 781 contagios por 100.000 habitantes. En conjunto, hay una gran diferencia de contagios de mayores por autonomías. La incidencia más alta en mayores se da en Madrid (1.650), seguida de La Rioja (1.589), Extremadura (1.346), Castilla la Mancha (1.267), Canarias (1.233), Baleares (1.167) y Galicia (1.126), mientras es mucho más baja en Andalucía (364), Comunidad Valenciana (715), Murcia (770) y Asturias (811), según los datos de Sanidad del viernes 1 de julio.

El aumento de contagios en las últimas semanas ha incrementado los enfermos de COVID-19 en hospitales, que han pasado de 7.364 hospitalizados el 1 de abril a 6.412 el 10 de junio y 10.249 hospitalizados el pasado viernes, la cifra más alta desde el 27 de diciembre. Y la tasa de camas COVID-19 ha subido al 8,2%, aunque es mucho mayor en Madrid (13,16% camas hospitalarias ocupadas por enfermos COVID-19), Cataluña (10,82%), Castilla la Mancha (10,42%) y el País Vasco (9,63%), según Sanidad. Los enfermos COVID en UCIs también han subido, aunque no tanto: de 420 el 1 de abril y 308 el 24 de junio a 449 el viernes 1 de julio, lo que supone casi un 5% de las camas UCIs ocupadas por la pandemia. Pero son el doble o más en La Rioja (11,32%), Cataluña (9,75%) y Madrid (8,73%).

Y hay que hablar de los muertos, silenciados en esta ola “silenciosa”: en la  última semana han muerto 312 personas con COVID-19 y 1.618 han sido los fallecidos en junio, menos que en mayo (2.037 muertos) y abril (1.915 muertos). Los expertos insisten en que no se pueden achacar todas las muertes al COVID, que muchos enfermos mueren “con COVID”, no “por COVID”, sino porque tienen otras enfermedades y al ser hospitalizados o tratados se les detecta el COVID, que casi siempre deteriora aún más su salud. En cualquier caso, son muertes ligadas al COVID-19, sobre todo de personas muy mayores, con otros problemas graves de salud, enfermedades crónicas e inmunodeprimidos. Las muertes en residencias ligadas al COVID han bajado, de más de 100 semanales a 57 la última semana, según el IMSERSO, pero estos mayores no se libran de los contagios (3.366 la última semana), a pesar de la prevención y las vacunas.

Al final, Sanidad publica un mapa de alertas según los contagios por provincias y autonomías, así como las hospitalizaciones y ocupación de UCIs. Y el último, del 1 de julio, coloca en alerta 4 (riesgo muy alto) a  Ávila y Guadalajara y en alerta 3 (riesgo alto) a la Comunidad de Madrid, Castilla la Mancha, Cataluña y País Vasco , más las provincias de Lugo, Palencia, Zamora, Valladolid y Segovia. En alerta 2 (riesgo medio) están Aragón, Asturias, Navarra, Castilla y León, Canarias, Ceuta y Melilla, Comunidad Valenciana, Murcia, Galicia, Baleares y La Rioja. Y en alerta 1 (riesgo bajo) están Andalucía, Extremadura y Cantabria.

¿Por qué han subido los contagios en las últimas semanas? Distintos expertos lo achacan al auge de las nuevas subvariantes del COVID-19, que son más contagiosas. En noviembre de 2021 aparecieron en Sudáfrica las subvariantes BA.1 y BA2 de Ómicron, que fueron las causantes de la 6ª ola, a finales de 2021 y hasta marzo de 2022. Pero luego, en enero de este año se detectó, también en Sudáfrica, otra nueva subvariante de Ómicron, la BA.4, y en febrero la BA.5, que son las que protagonizan el repunte de esta 7ª ola en media Europa y en España: son ya la subvariante dominante (más del 50% de los casos) en Baleares, Andalucía, Galicia, País Vasco, Asturias, Cantabria, Extremadura, Aragón, Murcia y Navarra, rondando el 50% en Madrid y el 40% en Cataluña, según el último informe de Sanidad.

Estas dos nuevas subvariantes, BA.4 y BA.5, han sustituido al linaje BA.2 como subvariantes dominantes. Y son mucho más contagiosas, según los expertos, porque escapan mejor al sistema inmunológico: son más capaces de burlar la inmunidad de los anticuerpos producidos por contagios anteriores o por las vacunas, lo que facilitan que personas contagiadas en otras olas se “reinfecten” ahora. Y también los vacunados hace mucho tiempo y sin la 3ª dosis. Además, estas nuevas subvariantes de Ómicron provocan síntomas que duran más tiempo (7 días frente a 3 días del linaje original BA.1), con más fatiga y afectan más a la garganta. Eso sí, no son más graves ni letales y en general se superan sin hospitalización.

Otra causa de que repunten los contagios es que se han estancado las vacunaciones. Por un lado, hay mucha gente sin la 3ª dosis de refuerzo, muy importante para defenderse de las nuevas variantes, sobre todo los más mayores. A 29 de junio, Sanidad informaba que faltaba poner la 3ª dosis a 548.576 mayores de 70 años y a otros 573.446 mayores de 60 a 69 años, con lo que hay 1.122.022 mayores de 60 años sin poner la 3ª dosis.

En paralelo, todavía hay muchos españoles sin inmunizarse, sin ponerse la 2ª dosis de la vacuna contra el COVID-19, a pesar de que seamos uno de los paises del mundo con más población vacunada (el 82,5% tiene la pauta completa). Lo más preocupante son los mayores que no tienen todavía la 2ª dosis: 42.884 personas de 70 a 79 años y otros 192.487 de 60 a 69 años (los mayores de 80 la tienen todos). En total, 235.371 mayores de 60 años sin inmunizar, un gran riesgo para ellos y los demás. Pero es que además, entre 12 y 60 años, hay todavía 2.918.186 personas sin inmunizar. En total, 3.153.557 personas que no se han puesto todavía la 2ª dosis de la vacuna, casi los mismos que hace 2 meses (sólo se han inmunizado 53.112 personas). Y a ellos habría que sumar los 2.110.904 niños (de 5 a 12 años) todavía sin inmunizar. En total, 5,26 millones de personas, un colectivo demasiado grande, que alimenta los contagios y la propagación del virus.

Y una tercera causa del repunte es que tomamos menos precauciones: desde Semana Santa, se han multiplicado los viajes y las interacciones, con múltiples fiestas y concentraciones de miles de personas, sin ninguna prevención. Y sin mascarilla. Y con contagiados que incluso van a trabajar o hacen “vida normal”. Los expertos aconsejan que, con el repunte de casos, se cuiden más los mayores y los que tienen enfermedades previas o crónicas, con la vuelta a la mascarilla en lugares cerrados y concentraciones. De hecho, en Cataluña, la Generalitat recomienda que se retome el uso de la mascarilla en interiores, tras el drástico aumento de hospitalizados y críticos en las UCI.

El repunte de contagios se produce a las puertas del verano, donde se multiplican los viajes y las aglomeraciones y cuando nos van a visitar 28 millones de turistas, la mayoría de paises con más incidencia de COVID que España. Urge que Sanidad y las autonomías aprueben un Plan de choque, sobre todo en las zonas y localidades más turísticas, para evitar un colapso aún mayor de los Centros de Salud y de algunos hospitales y urgencias, estableciendo plantillas suficientes de refuerzo y sustitución por vacaciones. De momento, nadie se prepara para un recrudecimiento de esta 7ª ola en verano, que llegará seguro y aumentará contagios, hospitalizaciones y muertes. Así que nos toca a nosotros ser muy precavidos, cuidarnos más estas vacaciones. No bajen la guardia.

lunes, 3 de enero de 2022

2002, el año de la recuperación (esperemos)

2021 iba a ser el año de la recuperación, tras la tremenda recesión por el COVID-19 en 2020. Crecimos, pero menos de lo esperado, por los repuntes de contagios: la 3ª ola  (Navidad y enero 2021), la 4ª ola (Semana Santa), la 5ª (verano 2021) y la tremenda 6ª ola actual,  con más de 1 millón de contagios diarios en Europa (161.000 en España). Encima, se ha disparado el precio de la energía, subiendo la inflación al  6,7%, con atascos en el comercio mundial que complican la actividad de muchas empresas. Ahora, se espera que la recuperación se afiance en 2022, gracias a las vacunas, los Fondos europeos, el ahorro acumulado y una reforma laboral que creará empleo más estable. España será el país occidental que más crezca en 2022 (también fue el que más cayó con la pandemia), con la incertidumbre de nuevas variantes del COVID y la alta inflación. Esperemos que 2022 sea mejor que 2021 como 2021 fue mejor que 2020. ¡Feliz año!

Enrique Ortega

La clave de 2022 va a seguir estando en la pandemia, con lo que tendremos que estar más atentos a los epidemiólogos que a los economistas. Porque ya hemos comprobado en 2021 que el virus sigue ahí y cuando parece que le hemos derrotado, resurge con fuerza. Un ejemplo reciente. El 25 de octubre, escribía un Blog titulado: “La pandemia, casi bajo control, reflejando una incidencia de 44 contagios por 100.000 habitantes. Un mes después, a finales de noviembre, se detectó en Sudáfrica la variante ómicron y los contagios por COVID-19 se dispararon en todo el mundo y en España: 217 contagios por 100.000 habitantes el 1 de diciembre, 511 el día 17 y 1.775 el 30 de diciembre (se han multiplicado por 40), con 161.000 contagios diarios frente a sólo 10.000 diarios un mes antes. Y esta es la 6ª ola: antes sufrimos en 2021 otras tres olas más (Navidad-enero, Semana Santa y verano), que frenaron el consumo, el turismo y la recuperación en 2021, un año que se esperaba mejor de lo que ha sido.

Este mismo repunte de contagios por COVID-19 se ha dado en todo el mundo y sobre todo en Europa, que ha sufrido más la variante Delta y la ómicron (con más de 1 millón de contagios diarios, el 87% de los detectados en el mundo). Por eso, el FMI prevé que el crecimiento mundial se ralentice en 2022, con un crecimiento del +4,9%, inferior al 5,9% estimado para 2021 (tras una caída del -3,1% en 2020). Vaticinan que EEUU crecerá algo menos  este nuevo año (+5,2% frente al 6% en 2021), lo mismo que China (+5,6% frente al +8%), Reino Unido (+5% frente al 6,8% en 2021) y la eurozona (+4,3% frente al 5% en 2021), donde estiman que Alemania crezca algo más (+4,6% frente al 3,1% en 2021) pero menos Francia (+3,8% frente al 6% en 2021) e Italia (+4,2% frente a 5,8%). Sobre España, el FMI ha rebajado sus previsiones de crecimiento en diciembre, pero aún así, prevé que sea el país occidental que más crezca en 2022: +5,8%, tras un crecimiento estimado del 4,6% en 2021. De cumplirse, España sería el 2º país del mundo que más crecerá este año, tras la India (+8,5%), aunque también fue el país que más cayó con la pandemia (-10,8% en 2020).

Estas previsiones se basan en que la pandemia remita en 2022, gracias al aumento de la vacunación en los paises desarrollados (61 % de la población inmunizada en EEUU y 70% de media en Europa, con el 88,2% en Portugal, 80% en España, 75% en Italia, 73% en Francia y 71% en Alemania). Pero persiste el riesgo de que aparezcan nuevas variantes, dada la baja tasa de inmunización en el mundo (46,5% de la población), algo más en América (59,6%) y el Pacífico (72%), pero mucho menos en el Mediterráneo oriental (30%), Sudeste asiático (40%) y sobre todo África (6,7% de la población vacunada, el 2,1% en Nigeria o el 1,3% en Etiopía), según los últimos datos de la OMS.

A nivel mundial, otra incertidumbre de la economía en 2022 será el comportamiento de la inflación, que está disparada en la mayoría de los paises (6,8% en EEUU, una tasa que no se veía desde 1982, un 5,2% en la UE-27 y un 6,7% en España), por la fuerte subida de los precios de la energía (petróleo y gas), que ha encarecido los carburantes y la luz, sobre todo en Europa. La previsión de los expertos es que la inflación se desinfle en la primavera de 2022, al reducirse la demanda de energía y corregirse los “atascos” que se han producido en el comercio mundial (falta de contenedores y retrasos en la llegada de suministros y “chips”), suavizándose también la subida de alimentos y materias primas.

Los bancos centrales de todo el mundo estarán pendientes de que la inflación baje y si no, intentarán corregirla reduciendo la liquidez que dispararon en 2020 y 2021 para evitar una crisis financiera global. Pero, de momento, ante el riesgo de que la inflación no baje, la Reserva Federal norteamericana decidió en diciembre reducir a la mitad sus compras de deuda desde marzo de 2022, anunciando además tres subidas (suaves) de los tipos de interés (la 1ª, en el primer trimestre de 2022). El Banco Central Europeo (BCE) va a actuar más suavemente, reduciendo las compras de deuda pero manteniendo las ayudas y descartando subidas de tipos de interés en 2022, lo que es un alivio para paises muy endeudados como España.

Otro riesgo que ronda sobre 2022 es la evolución de los conflictos geopolíticos latentes en el mundo, en especial los enfrentamientos de EEUU y China, que podrían provocar nuevos problemas comerciales (aranceles) o de suministros, deteriorando la recuperación del comercio mundial, clave para el crecimiento. Y se mantiene el riesgo geopolítico con Rusia, tanto de la Unión Europea como de EEUU, con Ucrania y el suministro de gas en el epicentro de los problemas. Y todo ello, sin olvidar los riesgos climáticos: en 2022 podemos sufrir nuevos problemas de sequías, inundaciones, tornados, incendios y otras catástrofes climáticas que afecten a los alimentos, la energía y otras materias primas, afectado mucho a las economías (recordemos las nevadas con Filomena hace un año).

En Europa, las últimas previsiones de otoño de la Comisión Europea (11 noviembre) hablaban de que la economía de la UE “se recupera más rápidamente de lo previsto y que ya en el tercer trimestre de 2021, “la Unión Europea ha recuperado su nivel de producción previo a la pandemia” (España no se recuperará hasta la primavera de 2023). Eso sí, Europa crecerá este año 2022 (+4,2%) algo menos que en 2021 (+5%) y menos que Estados Unidos (+5,2%) y China (+5,6%), debido al mayor efecto de las dos últimas olas de la pandemia (variantes delta y ómicron) y también a que las ayudas de los paises europeos y la Comisión (Plan Next Generation EU) han sido más tardías y cicateras que las aprobadas en USA y China.

La Comisión Europea cree que la recuperación europea se va a consolidar en 2022, pero advierte que está “supeditada a dos factores”: la evolución de la pandemia y “el ritmo al que la oferta se ajuste al rápido cambio de la demanda”. A lo claro: que las empresas puedan rehacer sus suministros y producción para afrontar el aumento del consumo esperado, dado el ahorro embolsado durante la pandemia. Y les preocupa también los “cuellos de botella” en el comercio mundial (que afectan a muchas empresa, como las del automóvil) y los precios de la energía, sobre todo el petróleo y el gas natural. Las autoridades comunitarias confían en que estos precios y la inflación caigan a partir de la primavera de 2022 y prevén que la inflación anual sea del 2,5% este año (el 2,1% en España).

España será el país europeo que más crezca en 2022 (+5,5% frente a 4,8% la UE-27), salvo Malta (+6,2%) y en 2023 (+4,4% frente a 2,5% la UE-27), salvo Malta (+4,8%) y Rumanía (+5,2%), muy por encima de Francia (+3,8%), Italia (+4,3%) y Alemania (+4,6%) pero también que Reino Unido (+4,3%), Japón (+2,3%) y Estados Unidos (+4,5%), según las previsiones de otoño de la Comisión Europea. Y también creen que será el país europeo que cree más empleo en 2022: un +1,7% (+340.000 empleos) frente al +1% en la UE-27.

La mayor incertidumbre que tenemos para asegurar este fuerte crecimiento es la pandemia, como el resto del mundo, para lo que resulta imprescindible seguir con la vacunación (el 80% de la población está ya inmunizada) y terminar de poner la 3ª dosis a los mayores de 60 años (la tienen ya el 80%) y vacunar a los niños de 5 a 11 años (26,8% tienen ya una primera dosis). La verdad es que estamos mejor preparados ante la pandemia que hace un año (0% vacunados) y eso nos hace menos vulnerables ante próximas olas, que vendrán.

Otras claves de la recuperación económica en 2022 serán el turismo (recuperar turistas extranjeros este verano es clave para crecer más), el consumo de las familias (si se reduce la incertidumbre, aprovecharán el ahorro de la pandemia para gastar más) y, sobre todo, el impacto de los Fondos europeos y el Presupuesto 2022, que incluye un gasto extra de 26.900 millones con cargo a las ayudas europeas ya recibidas (19.000 millones) y a las esperadas en julio (otros 12.000 millones más). En 2021, los programas ya aprobados con Fondos europeos apenas echaron a andar, pero en 2022 ya se van a notar estas inversiones, que aportarán un 2% del crecimiento total del PIB en 2022 (en torno al 6%), según el Gobierno, y mucho empleo (se esperan crear 800.000 puestos de trabajo entre 2021 y 2026). Y además, este año se aplicará la reforma laboral pactada, que puede conseguir hacer fijos la mitad de los actuales contratos temporales. Y que el empleo que se cree sea “más decente”.

Junto a estas palancas para crecer más, hay otras incertidumbres que pueden frenar la recuperación, además de la pandemia. La principal, la inflación, porque la subida de precios estimada en diciembre, 6,7% anual, la mayor en España desde 1992, es muy preocupante, porque “se come” los ahorros e ingresos de las familias: 24 millones de españoles, entre pensionistas y trabajadores, han perdido poder adquisitivo en 2021. Y también frena las ventas de las empresas, encareciendo además sus costes. La clave va a estar en la energía, un factor sobre el que el Gobierno puede actuar poco: los precios del petróleo y del gas los fijan los grandes productores (Rusia, EEUU y la OPEP) y los precios de la luz, donde  los cambios se han de aprobar a nivel europeo y los 27 están divididos sobre esta reforma. Así que el Gobierno español sólo ha podido bajar  los impuestos a la luz otra vez, en 2022, reduciendo la recaudación (4.000 millones menos en 2021 y otros 2.000 millones en 2022).

Esta preocupante inflación, en España y el mundo, va a abrir un debate este 2022: qué hacer con los salarios. Las empresas y muchos expertos defienden que no suban como los precios, porque alimentarían una espiral de inflación. Pero si los salarios no suben, será imposible relanzar el consumo de las familias. Así que habrá que buscar un punto medio: que suban pero moderadamente, menos que los precios, a cambio de mejoras para los trabajadores por otras vías (horarios, condiciones de trabajo, mejoras sociales) y un aumento de la productividad. Y debe volver a subir el salario mínimo (está en 965 euros y los sindicatos quieren subirlo a 1.000 euros en enero), para ayudar a los más vulnerables (el 18% de los asalariados cobran el SMI), a los trabajadores pobres. Todo ello debería pactarse entre sindicatos y patronal, renovando el acuerdo salarial a 3 años firmado en 2018, porque lo que menos necesitamos es un rosario de conflictos laborales.

Para consolidar la recuperación en 2022, sería bueno alcanzar un cierto consenso político, al menos entre el Gobierno central y las autonomías, que son las que tienen que gestionar el 60% de los Fondos europeos. Hoy por hoy, España es “el alumno modelo” del Plan de recuperación europeo (el primer país al que se le aprobó el Plan, en junio, y el primero que recibió el dinero, el 27 de diciembre). Pero debemos seguir así, avanzando en los proyectos y reformas en 2022. Y se avanza más con pactos y consensos, difíciles de alcanzar con un PP radicalizado (para competir con Vox) y en un año con dos elecciones autonómicas. Pero habría que intentarlo, porque el Plan de recuperación y los Fondos europeos son una oportunidad histórica para modernizar el país, algo positivo para todos.

Bueno, estamos comenzando un año, 2022, que debería ser mejor pero que está rodeado de incertidumbres, a nivel internacional, europeo y español, que podrían poner en peligro la ansiada recuperación, salir del túnel de dos años negros. Hay que tener confianza y poner los medios para salir adelante, desde la sanidad a las inversiones, las reformas y los pactos. “El año 2022, seguro, seguro, seguro, que va a ser mejor que el 2021, como 2021 ha sido mejor que 2020”, dijo el presidente Sánchez al despedirse de los periodistas en La Moncloa. Ojalá acierte, por el bien de todos. ¡Feliz año 2022!

lunes, 29 de noviembre de 2021

COVID: más vacunas o restricciones en Navidad

Estamos de lleno en la 6ª ola de la pandemia, tras multiplicarse por más de 4 los contagios el último mes y medio, aunque somos el 2º país de Europa con menos incidencia, gracias a que están vacunados el 79,2% de españoles. Pero ahora, la vacunación va lenta y todavía hay 3,8 millones de personas sin las 2 dosis: 145.555 con más de 60 años (tienen 25 veces más riesgo de muerte que los vacunados) y sobre todo, entre 30 y 49 años (2.401.938), más en peligro porque les pueden contagiar sus hijos. Urge un Plan para “repescar” a los no vacunados, acelerar la 3ª dosis a los mayores de 60 años (sólo la tienen 4,5 de 12,2 millones) y vacunar ya a los niños de 5 a 12 años (3 millones), una garantía para sus padres y abuelos. Vacunar, vacunar y vacunar. Mascarillas y distancia social.  Sólo eso puede ayudarnos a “salvar la Navidad” .Y más con la nueva variante "ómicron". Si no, volverán las restricciones y se frenará la recuperación.

Enrique Ortega

La pandemia sigue en el mundo a velocidad de crucero, aunque los contagios llevan 4 semanas creciendo algo menos, 3,93 millones la última semana. Son ya 261,50 millones de personas contagiadas por COVID 19 en 193 paises, el 3,33% de la población mundial, según los datos de la Universidad John Hopkins. El continente más afectado sigue siendo América, con 96,52 millones de contagios, pero se le acerca Europa (85,40 millones) y les siguen de lejos el Sudeste asiático (44,49 millones), el Mediterráneo oriental (16,71), Pacífico (10,04) y África (6,25 millones de contagiados), según la OMS. Por paises, sigue liderando el ranking Estados Unidos (48,22 millones de contagiados, el 14,6% de su población), India (34,58) y Brasil (22,08), seguidos a distancia por Reino Unido (10,20 millones de contagios, el 15% de su población), Rusia (9,4 millones), Turquía (8,74), Francia (7,72), Irán (6,10), Alemania (5,80) Argentina (5,32), España (5,13 millones, el 10,8% de la población), Colombia (5,06), Italia (5) y México (3,88 millones de contagiados).

Los muertos por la pandemia son también elevados, pero también llevan 6 semanas bajando ligeramente, con 48.367 fallecidos en el mundo la última semana. Hoy se alcanzan los 5.199.920 muertos por COVID 19 (3,25 millones fallecidos este año 2021, el 63% del total), según la Universidad John Hopkins. Casi la mitad de los muertos se han producido en América (2.344.023), seguida a distancia por Europa (1.532.738 muertos) y Sudeste asiático (705.060), junto al Mediterráneo oriental (308.422), África (152.631) y el Pacífico (140.116 muertes), según la OMS. Por paises, destaca la alta mortalidad en EEUU (776.639), Brasil (614.278) e India (468.790), seguidos por México (293.897 muertos), Rusia (267.527), Perú (201.108), Reino Unido (145.218), Italia (133.647), Irán (129.629), Colombia (128.437), Francia (119.875), Argentina (116.529), Alemania (100.960), Ucrania (90.345) y España (87.955 muertos).

En Europa, los contagios se han disparado en noviembre, rondando una incidencia de 500 contagios por 100.000 habitantes, según el Centro Europeo de Prevención de Enfermedades (ECDC), que vaticina una subida en las próximas dos semanas, sobre todo en la Europa del norte y del este, menores en España, el 2º país con menos incidencia del COVID, con 171,68 contagios/100.000 habitantes (tras Suecia: 138). Estamos muy lejos de la incidencia del Reino Unido (862), Alemania (852), Francia (388), Portugal (300) e Italia (220) y sobre todo, del nivel de contagios de Austria (2.089 por 100.000 habitantes), Chequia (1.950), Bélgica (1.706) o Paises Bajos (1.592), según los últimos datos de Sanidad.

Pero en España, los contagios se han disparado desde el suelo de la 5ª ola (40,52 contagios el 14 de octubre) y podemos hablar de una 6ª ola de la pandemia, con los contagios creciendo cada día con más fuerza (se han cuadruplicado en mes y medio). Y otra vez, la incidencia es muy desigual por autonomías. Sanidad ha cambiado el semáforo de colores que indica el peligro según el nivel de contagios, debido a la alta vacunación, con lo que ahora hay que tener el doble de contagios para cada nivel de riesgo. Tenemos 2 autonomías en riesgo “alto” (incidencia de 300 a 500): Navarra (499,25) y el País Vasco (387,66). Otras 14 regiones están en riesgo “medio” (incidencia de 100 a 300), donde está la media de España (171,68): Aragón (292), Cataluña (223), Baleares (217), Castilla y León (204), Murcia (184), La Rioja (184), Comunidad Valenciana (176), Canarias (157), Galicia (148), Melilla (134), Cantabria (130), Madrid (126), Asturias (124) y Castilla la Mancha (100,53). Y sólo están en riesgo “bajo” (incidencia de 50 a 100) las 3 regiones restantes: Andalucía (89), Ceuta (83) y Extremadura (72).

Ahora se hacen más pruebas (test y PCR) que antes (770.000 la última semana frente a unas 500.000 a principios de octubre), lo que permite detectar más contagiados, con un porcentaje de 6,08% contagiados en las pruebas, el doble que a principios de noviembre (2,79%).Es importante analizar en qué edades se concentran los contagios, según Sanidad: las mayores tasas se dan entre los niños menores de 11 años (274 contagios por 100.000 frente a 171,68 de media), todavía sin vacunar, y entre sus padres, los que tienen de 40 a 45 años (204 contagios) y los de 30 a 39 años (174 contagios), siendo también mayor que la media los contagios entre 60 y 69 años (¿sus abuelos?), 173 por 100.000, aunque son más bajos entre 70 y 79 años (145) y los mayores de 80 años (103). Pero curiosamente, el nivel más bajo de contagios se da entre los adolescentes (89,90 contagios), gracias a su alta vacunación (84,2% con las 2 dosis, el porcentaje más alto entre los menores de 40 años).

El aumento de contagios ha supuesto también un aumento de las hospitalizaciones: había 3.385 enfermos de COVID en hospitales (frente a 1.730 a finales de octubre), un 2,73% de las camas hospitalarias, aunque el porcentaje es más alto en País Vasco (3,07%), según Sanidad. También aumentan los enfermos en UCIs: 597 el viernes, cuando sólo había 435 a finales de octubre. Ocupan el 6,50% de las camas UCI, aunque el porcentaje es más preocupante en Cataluña (7,80%), Madrid (7,71%), La Rioja (7,55%) y Comunidad Valenciana (6,99%). De los que acaban en las UCIs, la gran mayoría son pacientes sin vacunar (10 de 11 en la Comunidad Valenciana, todos en Murcia y Navarra) y en algunos casos, mayores de 60 años sin la 3ª dosis y con patologías previas.

La mortalidad sube algo respecto a las últimas semanas, aunque es menor que en septiembre y octubre: han muerto por COVID en España 145 personas la última semana (viernes 19-viernes 26 noviembre), según Sanidad, algo más que en la semana anterior (137 muertes) y la 2ª de noviembre (136 muertos), aunque menos que en la 1ª semana de este mes (169 muertes) y que en la última semana de octubre (158 muertes). Como  indica Sanidad, las personas no vacunadas de entre 60 y 80 años (todavía 145.838) tienen 25 veces más riesgo de muerte por COVID que las que tienen la pauta completa. En las residencias, donde todavía hay personal y visitas no inmunizadas, los contagios se han disparado: 249 contagios por COVID hace dos semanas, frente a 88 y 59 en las dos primeras semanas de noviembre, aunque hubo sólo 6 muertes, según los datos del IMSERSO.

Ahora, de cara al final de año, preocupa el mayor contacto entre las personas, primero este puente de diciembre y luego la Navidad, dos factores que podrían disparar los contagios y  superar los 400 contagios por 100.000 habitantes a finales de año, porque crecen exponencialmente (se duplican en semanas), como se está viendo ya en Europa. Tampoco ayuda el invierno (el frío dificulta la ventilación de locales, colegios y trabajos) y la esperada epidemia de gripe, que podría ser más virulenta al no haberse desarrollado apenas el invierno pasado. Y luego están las mutaciones del virus, la última descubierta en Sudáfrica (la variante “ómicron”, muy contagiosa y más peligrosa) y detectada ya en Bélgica, Paises Bajos, Alemania, Italia, Portugal, Dinamarca y Reino Unido, provocando que Europa cierre todos los vuelos con 7 paises del sur de África.

El riesgo de un mayor repunte del COVID 19 es muy evidente y deberían tomarse mayores restricciones (como están haciendo Austria, Alemania, Francia y casi todos los demás paises europeos),  además de reiterar la necesidad de higiene de manos, distancia y mascarilla, que debería ser obligatoria en exteriores. Una vez más, Sanidad y las autonomías han sido incapaces de acordar restricciones comunes y cada región va a su aire, tomando medidas unilaterales con permiso o no de sus jueces. En el País Vasco, el Tribunal autonómico (ideológicamente muy señalado) ha vuelto a negarles una restricción: exigir el pasaporte COVID en la hostelería y locales de ocio. Pero los Tribunales sí lo han autorizado en Navarra, Cataluña, Baleares, Galicia y Murcia, estando a la espera Aragón, Canarias y la Comunidad Valenciana. Y las demás autonomías, con Madrid a la cabeza, no creen que haya que exigir el pasaporte COVID (defienden “la libertad”… de los no vacunados a contagiarnos) ni restringir más horarios ni aforos en hostelería y ocio.

Las restricciones podrían ayudarnos a “salvar la Navidad”, pero lo más efectivo es acelerar la vacunación, que se ha ralentizado en los últimos dos meses. Buceando en los datos de Sanidad (25 noviembre), se ve que había 4.853.904 adultos sin vacunar el 23 de septiembre y el viernes seguía habiendo 3.850.369 adultos sin vacunar: sólo 1 millón menos sin vacunar en 2 meses. Es urgente aprobar un “Plan de repesca”, para facilitar la vacunación completa de esos 3,8 millones de españoles adultos. Sobre todo de tres grupos: los mayores de 60 años (los más vulnerables) que no han completado las 2 dosis (145.555 el viernes), los que tienen entre 40 y 49 años (982.048 todavía sin inmunizar) y los que tienen entre 30 y 39 años (1.419.890 sin las dos dosis todavía), dos grupos de edad que tienen también un alto riesgo, porque pueden tener hijos menores de 11 años, el colectivo donde más está atacando el virus. Además, hay que acelerar la 3ª dosis en los mayores de 60 años, que también va retrasada: la han recibido 4,5 millones de un total de 12,2 millones. Y urge empezar a vacunar a los menores de 11 años (3 millones), ahora que se ha autorizado la vacuna de Pfizer. Sería una garantía para salvar el curso y preservar el contagio de padres y abuelos.

Pero todo este reto de mayores vacunaciones  no es posible si no se refuerza la sanidad pública, en especial los Centros de salud, que están colapsados: no pueden atender a los enfermos no COVID y no dan abasto para vacunar. El problema se va a agravar con las fiestas de Navidad (habrá menos personal) y, sobre todo, a partir del 31 de diciembre, porque la mayoría de las autonomías van a despedir al personal sanitario que contrataron extra en 2020, por la emergencia del COVID: casi 28.000 sanitarios que se incorporaron como refuerzo por la pandemia, un 40% de los contratados, serán despedidos antes de final de año, según el sondeo que ha hecho la Cadena Ser. Sólo se mantendrán las plantillas en Cataluña, la Rioja y Castilla y León. Y eso a pesar de que las autonomías dispondrán de más recursos que nunca en 2022: 112.213 millones (+6,3%) de adelantos a cuenta, destinados básicamente a financiar la sanidad, la educación y las prestaciones sociales.

Y por supuesto, a medio plazo, el gran reto del mundo es vacunar a los paises más pobres, porque aunque Europa o EEUU tengan al 70% de su población vacunada, en  los paises pobres sólo esta vacunada el 3% de su población , en África el 7% , en la India el 30%, en Indonesia un 34% y en Rusia un 38% (ver mapa) . Y así, el riesgo del COVID 19 se fortalecerá en los paises en desarrollo y  acabará llegando a Occidente, poniendo a prueba sus vacunas y su salud, como ha pasado con la variable Delta de la India o la ómicron de Sudáfrica. O ayudamos a vacunar a todo el mundo (iniciativa COVAX) o no acabaremos de salvarnos de esta pandemia, como insiste la OMS.

En definitiva, urge hacer frente con todos los medios a esta 6ª ola, que podría dispararse en Navidad, como ya vimos el año pasado. Eso supondría más enfermos y más muertos, pero también pondría en peligro la recuperación de la economía, que está siendo más débil de lo previsto en España, por la tremenda subida de los precios y el atasco en el comercio mundial, que afecta a muchas empresas. Y ahora, si Europa se hunde en una grave ola de COVID (que podría causar 500.000 muertos de aquí a marzo, según la OMS), la recuperación europea también pinchará y eso nos afectará mucho. Así que hay que vacunar más (en España y en todo el mundo) y restringir contactos lo que haga falta. Por salud y economía. 

lunes, 26 de abril de 2021

Pandemia: UCIs llenas y vacunación desigual

Los contagios han seguido subiendo las 2 últimas semanas y llevamos 40 días de esta 4ª ola, más suave (“olita”), que podría tocar suelo pronto, al agotarse los contagios de Semana Santa. Pero hay dos motivos de preocupación: media España (8 regiones) sufre un nivel de contagios “extremo” (más de 250 casos por 100.000 habitantes) y los hospitales están saturados, sobre todo las UCIs de 9 autonomías: acumulan enfermos de la 3ª y 4ª ola, más jóvenes y con cuadros más graves por la variante británica, que supone más del 70% de los nuevos contagios. Mientras, mejora el ritmo de vacunaciones, pero hay una gran divergencia por edades: falta la 2ª dosis a un 25% de los mayores de 80 años y los de 70 a 79 tienen menos dosis completas que los demás. Habría que completar la vacunación de los mayores de 60 años y asegurar 1 dosis al resto antes de julio. Vacunar a más gente con las vacunas disponibles. Y movernos poco.

Enrique Ortega

La pandemia sigue repuntando en todo el mundo, con un nivel de contagios que ronda los 900.000 diarios, el doble que hace dos meses y el récord desde el inicio del COVID-19. En total, hoy se han contabilizado 147.194.897contagiados en 192 paises, según las estadísticas de la Universidad John Hopkins. El epicentro sigue en América (60.950.456 contagiados), pero se acerca Europa (50.702.775 contagiados), seguidos de lejos por el Sudeste asiático (19.965.648), Oriente Medio (8.822.942), África (3.274.714) y Pacífico (2.336.827), según la OMS. Por países, lidera el ranking de contagios EEUU (32.077.196), pero se han disparado en la India (17.313.163, con un récord de más de 350.000 contagiados diarios) y siguen altos en Brasil (14.340.787 contagios), seguidos de lejos por Francia (5.559.121), Rusia (4.708.640), Turquía (4.629.969), Reino Unido (4.420.443), Italia (3.962.674) y España (3.468.617 contagios, 1,52 millones más que a principios de año).

Los muertos por la pandemia también crecen en todo el mundo, alcanzando unos 14.000 diarios, el nivel más alto desde hace 2 meses. En total, son ya 3.109.444 muertes por COVID-19, habiéndose alcanzado el tercer millón en los últimos tres meses, según la Universidad John Hopkins. Lideran el ranking de muertes América (1.481.263 fallecidos) y Europa (1.061.137), seguidos de lejos por el Sudeste asiático (254.958), según la OMS. Y por paises, destacan EEUU (572.200 muertes), Brasil (390.597), México (214.947), India (195.023), Reino Unido (127.681), Italia (119.238), Rusia (106.017), Francia (103.017), Alemania (81.671) y España (77.591), que es el país 18º del mundo en muertos COVID (163,4 por 100.000 habitantes), por detrás de casi toda Europa, salvo Francia o Alemania.

En Europa han descendido los contagios en la mayoría de los paises, con un 80% de penetración de la variante británica y una media de 426 contagios por 100.000 habitantes (en los últimos 14 días). Sólo tienen una baja incidencia Reino Unido (42,2 contagios por 100.000 habitantes), porque tiene vacunados ya al 60% de los adultos, Portugal (70,6 contagios por 100.000, cuando tenía 427 el 19 de febrero), Irlanda (109,5) Y Rumanía (226,7). Y les sigue España, con 235,5 contagios por 100.000 habitantes el viernes 23 de abril. Están peor  Alemania (348) e Italia (336,9) y sobre todo Francia (700 contagios por 100.000 habitantes, el doble que hace un mes), según los últimos datos de Sanidad. Y tienen un alto nivel de contagios Suecia (806), Polonia (610), Paises Bajos (618), República Checa (427), Bélgica (453), Austria (380) y Suiza (343 por 100.000 habitantes).

España lleva 40 días de aumento de contagios, desde que el 16 de marzo acabó la 3ª ola (con un “suelo de 127,80 contagios/100.000 habitantes). El viernes 23 alcanzamos los 235,5 contagios por 100.000 habitantes (últimos 14 días), tras pequeñas subidas diarias. Pero la situación es muy desigual por autonomías, según los datos de Sanidad. Hay 8 regiones en situación de “riesgo extremo” (más de 250 contagios): País Vasco (523,48), Melilla (454,78), Navarra (400,79), Madrid (398,27), Ceuta (332,53), La Rioja (270,39), Cataluña (278,43) y Aragón (266,21). Y otras 5  autonomías con “riesgo alto” (150-200 contagios): Andalucía (248,78), Cantabria (231,77), Castilla la Mancha (207,65), Castilla y León (203,68) y Asturias (167). En “riesgo medio” (50-150 contagios) están 5 regiones: Extremadura (130,73), Canarias (128,91), Galicia (96,12), Murcia (64,65) y Baleares (60). Y sólo tiene un nivel “bajo” de contagios (25-50) la Comunidad Valenciana (40 por 100.000 habitantes).

España está realizando muchas pruebas para detectar contagios (571.562 PCRs y 301.774 test de antígenos la última semana), con una media de 820 pruebas por 1.000 habitantes, que es menor en Andalucía (566), Castilla la Mancha (563) o Madrid (946) y mucho más alta en Navarra (1.222 pruebas/1.000 habitantes), País Bajo (1.177), la Rioja (1.113) o Cataluña (1.059), que detectan más contagios porque hacen más pruebas. El porcentaje  de positivos ha bajado algo (del 7,76% hace dos semanas a 7,46% el viernes 23), aunque hay 5 regiones con un “riesgo alto” (+ del 10% de pruebas positivas): Aragón (10,95%) Melilla (10,65%), Castilla la Mancha (10,14), Andalucía (10,06) y casi Madrid (9,94%). El problema sigue siendo que no se rastrean bien los contagios, por falta de personal: sólo se detectan 2 contactos por caso, cuando debían ser entre 6 y 7, según los expertos. Y además, se conoce poco el origen (su  trazabilidad): se desconoce el origen del 34,8% de los contagios (el 64,3% en Cataluña, el 64,3% en Baleares y el 21,6 % en Madrid, frente a sólo el 8,4% de casos sin origen conocido en el País Vasco o el 10,2% en Asturias), según Sanidad.

El problema más preocupante de esta 4ª ola sigue siendo que aumentan las hospitalizaciones y los ingresos en UCIs. Las hospitalizaciones han subido de 7.649 (26 marzo) a 9.989 el viernes 23 de abril, un 7,93% de camas ocupadas con enfermos COVID, un “riesgo medio” (5-10% de ocupación COVID), según Sanidad. Pero hay un “riesgo extremo” de ocupación (+15%) en Madrid (15,80%) y el País Vasco (15,77% camas ocupadas por enfermos COVID). Y un “riesgo alto” (10-15%) en Melilla (14,29%), Ceuta (13,07%) y La Rioja (10,37%). En el otro extremo, no hay problema en los hospitales de Baleares (1,81% ocupación camas COVID) y Murcia (1,89%) y un “riesgo bajo” (2-5% ocupación hospitalaria) en la Comunidad Valenciana (2%), Galicia (2,42%), Extremadura (2,89%) y Canarias (4,80%), teniendo un “riesgo medio” (5-10% ocupación) las 8 autonomías restantes.

En  las UCIs es donde más empeora la situación, pasando de 1.830 pacientes (26 marzo) a 2.297 el viernes 23 de abril, con una ocupación media del 22,8% (“riesgo alto”). Y se detecta que los pacientes COVID en las UCIS son más jóvenes  (entre 35 y 55 años) y tienen cuadros más agudos, empeoran rápido y exigen largas estancias, quizás porque la variante británica supera el 70% de los nuevos contagios (y más del 90% en 7 autonomías, según Sanidad).  Lo más preocupante son las 9 regiones con “riesgo extremo” (+25%) en la ocupación de UCIS: Madrid (44,34%), Ceuta (41,18%),  La Rioja (39,62%), Cataluña (37,61%), País Vasco (36,22%), Melilla (29,41%), Castilla y León (226,82%), Navarra (26,28%) y Aragón (25%), según Sanidad. Y otras 5 autonomías tienen “riesgo alto” en las UCIs (15-25% ocupación): Castilla la Mancha (24,18%), Asturias (21,17%), Canarias (17,40%), Andalucía (16,55%) y Cantabria (16,10%). Sólo Murcia (3,50%) tiene “normalidaden las UCIS, mientras las 4 autonomías restantes tienen un “riesgo bajo” (5-10% ocupación).

Y al final están las muertes, que siguen bajando: en las últimas 2 semanas (9-23 de abril) se han producido 1.263 muertes por COVID-19, menos que la quincena anterior (1.318 muertes)  y  la mitad que a mediados de marzo (2.752 muertes), según Sanidad. Pero son una media de 90 muertos diarios, una barbaridad (hubo 148 muertos el miércoles 21). Esta menor cifra de fallecidos se debe a la vacunación en las residencias, que ha permitido bajar drásticamente la mortalidad: de 790 fallecidos a la semana a principios de enero a 7 muertos en la segunda  semana de abril, según Sanidad. También es clave haber vacunado a muchos mayores de 60 años. La mortalidad media es de 163,4 por 100.000 habitantes, pero hay 10 autonomías que la superan, en especial Castilla la Mancha (284,7), Castilla y León (282,3), Aragón (257,7) y Madrid (220,4 muertos/100.000 habitantes), estando a la cola de la mortalidad Canarias (32,98), Baleares (67,15), Galicia (87,7) y Cantabria (94,7).

Tras este balance de contagios, positivos, hospitalizados y camas UCI, los 4 indicadores que vigila Sanidad, el Ministerio resume así (ver mapas) la situación de la pandemia con datos al 22 de abril: hay 8 autonomías en situación de “riesgo extremo”, en alerta 4 (Madrid, Aragón, Cataluña, País Vasco, Navarra, la Rioja, Ceuta y Melilla), más las provincias de Segovia, Guadalajara, Toledo, Palencia y Granada. En alerta 3 hay 5  autonomías: Andalucía, Asturias, Cantabria, Castilla la Mancha y Castilla y León. Y al otro extremo, en alerta 1 (la mejor situación), están otras 5 regiones: Comunidad Valenciana, Baleares, Galicia, Murcia y Extremadura, más Málaga. Y queda Canarias, en alerta 2.

Ahora, todo apunta a que el ritmo de nuevos contagios será menor y que en las próximas dos semanas tocará suelo esta 4ª ola, aunque existe un riesgo por la mayor movilidad en todas las autonomías y la generalización de la variante británica, que es más contagiosa. La clave va a seguir estando en las vacunaciones, que se han acelerado en los últimos días (con varios récords de pinchazos (456.777 el miércoles 20 de abril). De momento, se han aplicado ya (datos del 22 de abril) un total de 14,2 millones de dosis (el 92% de las vacunas recibidas), que han servido para aplicar una dosis a 10.405.863 personas (el 22% de la población) y las dos dosis a 3.862.789 personas (el 8,1%) de los españoles. Vamos mejor, pero quedan 30 millones de pinchazos para cumplir el objetivo de inmunizar al 70% de españoles para finales de agosto. Son 234.375 pinchazos diarios, algo que ahora parece alcanzable.

El debate es si hay que adelantar ese objetivo y tratar de que el 70% de la población tenga pinchada una dosis a finales de junio, dado que aplicar 1 dosis de las vacunas autorizadas asegura un 70% de inmunidad. Es la apuesta que ha hecho el Reino Unido y otros paises. En España, el Consejo territorial de Sanidad acordó la semana pasada no retrasar la 2ª dosis y completarla a los que ya tienen la primera. Puede ser una buena opción para asegurar más la inmunidad de los mayores de 60 años (12.131.055 personas), pero habría que replantearse qué hacer con el resto. Y quizás sería más eficaz, a la vista de las limitaciones en la llegada de vacunas y los medios disponibles para aplicarlas, modificar la estrategia para la vacunación de los que tienen entre 25 y 60 años: intentar que todos tengan al menos una primera dosis a finales de junio, para reducir drásticamente los contagios y tener más garantías de movilidad en julio y agosto, claves para el turismo. Y ponerles la segunda dosis después, en julio y agosto, cuando ya todos tengan la primera.

Es la propuesta que hacen algunos epidemiólogos. Pero antes, hay que poner orden en el calendario de vacunación de los mayores de 60 años, los más vulnerables, que avanza de una forma desordenada, según el ritmo de llegada de las vacunas, los retrasos por las dudas sobre AstraZeneca y Janssen y la estrategia de cada autonomía. Y si no, vean el balance, con los datos de Sanidad a 22 de abril. La vacunación de los mayores de 80 años no está completada: falta inyectar la 2ª dosis al 25%. Y la vacunación de los mayores de 70 a 79 años va más retrasada (al 59% se les ha puesto 1 dosis y sólo el 4,1% tienen las 2 dosis) que la de las personas de 60 a 69 años (42% con una dosis y 5,3% con las dos dosis) y sobre todo de los que tienen entre 50 y 59 años (12,9% con una dosis y 6,2% con dos dosis), porque en estos dos grupos hay muchos trabajadores esenciales. Incluso entre las personas de 25 a 49 años (11,3% con una dosis y 4,7% con dos dosis) se ha avanzado más en completar la vacunación que con las personas de 70 a 79 años. Un sinsentido sanitario.

La prioridad sigue siendo vacunar, vacunar y vacunar, pero debería cambiarse el calendario de vacunación: centrarse los pinchazos en aplicar la 2ª dosis a todos los mayores de 80 años y completar en paralelo la vacunación de los de 70 a 79 años en mayo. Y después, intentar vacunar con 2 dosis a los de 60 a 69 años, para mediados de junio. Y debatir si deben concentrarse el resto de los esfuerzos en pinchar una dosis a todos los que tienen entre 25 y 60 años (23,7 millones de personas, un 12% con una dosis ya aplicada).

Mientras se aceleran las vacunaciones, las autonomías no deben abrir más la mano (como están haciendo) en los confinamientos, toques de queda y aforos y horarios de bares, restaurantes y comercios, al menos mientras tengamos un 23% de las camas UCIs ocupadas por enfermos COVID-19 y no se termine la vacunación de los mayores de 60 años. Eso indica que deberíamos restringir la movilidad hasta finales de junio, lo que va a resultar muy difícil si el Gobierno levanta el estado de alarma el 9 de junio y no se buscan alternativas. Estamos cansados de tantas restricciones, pero algo debíamos haber aprendido: cada vez que se “abre la mano”, se abre la llegada de otra ola de contagios y muertes, que hunden la salud la economía. Seamos sensatos y hasta que no estemos vacunados la mayoría (sólo un 22% tienen una dosis), restrinjamos los movimientos. El virus sigue ahí y, por mucha mascarilla que llevemos, contagia y mata.