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jueves, 8 de marzo de 2018

Mujeres: la "brecha" no es sólo salarial


Hoy todo el mundo habla de la “brecha” salarial de las mujeres, que en España ganan un 22,86% menos que los hombres. Pero ojo: que esta injusticia manifiesta no nos impida ver el bosque de la desigualdad de la mujer, de la cuna a la tumba: trabajan mucho menos que los hombres, en peores puestos y con contratos más precarios, tienen más paro y cobran menos desempleo, tienen peores pensiones y son las que más esperan las ayudas a la Dependencia. Y en casa, las mujeres son las que cuidan de niños, padres ancianos y discapacitados, trabajando en tareas domésticas el doble que los hombres. No estamos ante una “batalla salarial” de las mujeres, sino ante una “guerra total por la igualdad”, desde que empiezan a buscar trabajo hasta que se jubilan, pasando por la igualdad en casa. Siglos de desigualdad que no se pueden corregir con una simple Ley de igualdad salarial: hacen falta cientos de normas y un cambio de mentalidad. De todos. No hay “soluciones milagro”.


enrique ortega

Empecemos por el principio, el número de mujeres que hay en España: son 23.711.009 a 1 de julio de 2017, el último censo del INE, 872.974 mujeres más que hombres. Así ha sido en las últimas décadas (eran 757.154 más en 1971) y la diferencia con los hombres aumentará más en el futuro, porque viven más años que los hombres: en 2030 habrá 1,12 millones más de mujeres que hombres y para 2066 habrá 21.154.278 mujeres, 1.239.913 más que hombres, según las proyecciones de población del INE.

Hay más mujeres y sobre todo más mujeres mayores. Por eso, en  la escuela, de la guardería al bachillerato, las niñas son menos que los niños: de los 8.127.832 alumnos no universitarios que estudiaban el curso 2016-2017, el 51,7% eran chicos y el 48,3% chicas. Son algo más de niños que niñas los que estudian educación infantil, primaria y la ESO, pero luego, en Bachillerato se da un cambio y las chicas (52,5%) ganan a los chicos (47,5%), según las estadísticas de Educación. La razón: el abandono escolar, mayor entre los chicos. Y con esta base, las mujeres vuelven a ganar de lejos en la Universidad: 848.102 mujeres universitarias frente a 710.583 hombres en el curso 2016-2017, destacando en Grados y Doctorados.

Así que nos encontramos con más mujeres universitarias que hombres, aunque por desgracia estudian carreras que tienen una peor salida laboral: así, el 71,2% de los universitarios que estudian ciencias de la salud son mujeres, el 61,5% de los que estudian Ciencias Sociales y Jurídicas y el 60,5% de los que estudian artes y humanidades son mujeres. Y sólo un 25% de los que estudian ingenierías o arquitectura, según los datos de la Conferencia de Rectores. Y esto contrasta con las previsiones de la Comisión Europea, señalando que un 70% de los empleos futuros van a estar en las carreras STEM: Ciencias, Tecnologías, Ingeniería y Matemáticas, donde hay una minoría de mujeres estudiando.

Hay más mujeres universitarias y en general las jóvenes españolas (25-34 años) están mejor formadas que los jóvenes: un 53,2% son universitarias (el 32,5% en Europa) frente al 38,1% de los jóvenes (28,9% en Europa), según datos de Eurostat (2016). Pero a pesar de estar mejor preparadas, las mujeres jóvenes tardan 4 meses más de media en encontrar un primer empleo que los hombres, según un informe del CES. Pero el gran  problema son las muchas que no lo encuentran, que no trabajan, o bien porque se quedan en casa a cuidar a los niños o bien dejan su trabajo para ser madres o cuidar a sus ancianos padres.

Pero sigamos la vida de las mujeres. Con más de 16 años, la edad de trabajar, hay en España 38.716.600 personas (diciembre 2017): 19.885.700 son mujeres y 18.830.900 son hombres, según la última EPA. De esa población en edad de trabajar, unos buscan trabajo y otros no, son los llamados “inactivos” (ni trabajan ni son parados, porque no buscan trabajo). Pues bien, la primera gran desigualdad es que hay 2.6709.500 mujeres inactivas más que hombres (9.280.500 frente a 6.671.000, según la EPA 2017). Mujeres que en lugar de intentar trabajar se han quedado en casa, para cuidar a sus hijos o padres y familiares dependientes (el 94,9% de las que cuidan a dependientes son mujeres y más de la mitad tienen entre 25 y 44 años, según el INE).

Ya se han quedado varios millones de mujeres por el camino. Sigamos con el resto, con las mujeres activas, que trabajan o buscan trabajo. Las que realmente trabajan hoy en España (EPA diciembre 2017) son 10.605.200 mujeres, 1.554.600 menos que hombres (12.154.800 ocupados). Esta es la segunda gran desigualdad: hay más mujeres, más preparadas, pero trabajan muchas menos que hombres. Eso significa que 2 de cada 3 hombres en edad de trabajar (16-64 años) están empleados (68,02%, frente a sólo algo más de la mitad de las mujeres (57,12%), una tasa de empleo femenino muy inferior a la media europea (61,4%) y de Alemania (70,8% de mujeres trabajan). Y lo peor, a medida que las mujeres tienen más hijos, baja su tasa de ocupación hasta el 50% y menos.

Y no es sólo que haya 1.554.600 mujeres menos que hombres trabajando. Es que, además, se han beneficiado menos de la recuperación y el empleo creado: de los 1.863.200 nuevos empleos creados en España entre 2014 y 2017, 1.032.400 han sido para los hombres y sólo 830.800 para las mujeres. Y además, las mujeres se han llevado los empleos más precarios. Así, la tasa de empleo temporal es más alta entre las mujeres (27,7% del empleo total) que entre los hombres (25,8%). Y, sobre todo, en el empleo a tiempo parcial, por días o por horas: en los hombres es el 7,1% del empleo total y en las mujeres el 23,9%.

Además de tener menos empleo y más precario, las mujeres trabajan más en los sectores peor pagados, según el INE: administrativos, sanidad, comercio, hostelería, educación y actividades profesionales. Y menos en  los mejor pagados: finanzas, energía, construcción… Además, tienen peores puestos, menos categoría profesional: sólo un 31% son directivas y sólo hay un 19,5% de mujeres en los consejos de las 133 grandes empresas que cotizan en Bolsa (muy lejos del 30% de mujeres consejeras que recomienda la CNMC para 2020).

Aquí están las bases para la tercera gran discriminación de las mujeres, la brecha salarial: el salario medio bruto de las mujeres es de 20.051 euros anuales frente a 25.992 euros los hombres, un 22,86% menos, según la última encuesta salarial del INE (2015). Esta brecha es mucho mayor entre las mujeres que hacen trabajos administrativos (-34%), las que trabajan en inmobiliarias (-32,8%), en actividades profesionales (-30,5%), comercio (-28,1%) y sanidad (-27,3% de brecha salarial). Y supera la media en Cantabria, Asturias o Navarra (-28%), siendo inferior al 20% en Canarias, Baleares y Madrid.  Si nos comparamos con Europa, la brecha se mide en salario bruto por hora (un dato engañoso, porque las mujeres trabajan menos horas): las mujeres ganan un 14,2% menos en España (salario-hora 2016), frente al 16,2% menos en la UE-28, un -21,5% en Alemania, un- 21% en Gran Bretaña, un -17,5% en Portugal,   un     -15,2% en Francia o un -5,3% en Italia, una "brecha" salarial que se estancó en Europa en 2016, según publicó ayer Eurostat.

El problema no es que las mujeres que hacen un trabajo cobren  menos que los hombres que hacen el mismo trabajo. Eso sería más fácil de denunciar y corregir. El problema de la brecha salarial es la desigualdad laboral que hay detrás. Las mujeres cobran menos que los hombres por cuatro razones: tienen un contrato más precario, ya sea temporal (ganan un 43% menos que un indefinido) o a tiempo parcial (ganan un 62% menos que a jornada completa), cobran menos pluses (desde peligrosidad a nocturnidad o disponibilidad: un 44% de la brecha salarial es por estos pluses, según CCOO), trabajan en sectores peor pagados y con puestos de menos categoría y, por último, han tenido interrupciones en su carrera laboral, (para cuidar a hijos o padres) que les hace tener menos antigüedad. Así que hay que actuar sobre todas estas causas si se quiere reducir la brecha salarial.

Avancemos otro poco, hasta toparnos con las mujeres que no trabajan ni están inactivas sino que están paradas: 1.946.000 mujeres en paro a finales de 2017, según la EPA, 125.400 más que los hombres. Y una tasa de paro también superior: 18,35% de paro femenino frente al 14,97% de paro masculino, más del doble que en Europa (7,9% de paro femenino en UE-28) y seis veces el paro femenino de Alemania (3,2%). Y lo peor es que más de la mitad de las mujeres en paro (el 51,27%) llevan más de un año sin trabajo, como los hombres, a pesar que las mujeres paradas tienen más formación, según la EPA 2017.

Pero no es sólo que haya más mujeres paradas, la cuarta gran desigualdad. De los 3.476.528 parados registrados en las oficinas de empleo (enero 2018), 2.001.049 eran mujeres y 1.475.479 hombres. Pero a la hora de cobrar alguna ayuda, sólo la cobraban 1.000.280 mujeres paradas (la mitad) y 900.774 hombres (el 61%). Y al analizar ese subsidio, según los datos del SEPE, los hombres cobraban un subsidio de paro contributivo de 884,7 euros al mes y las mujeres 755,4 euros, otra “brecha” del 14,6% (cobran 1.551 euros menos de subsidio anual). Esto se debe a que las mujeres cotizan por sueldos peores y tienen carreras laborales más discontinuas, que reducen sus derechos al subsidio de desempleo.

Y lo mismo les pasa a las mujeres cuando se jubilan, la quinta gran desigualdad. Primero, porque, aunque en España haya más mujeres, hay menos mujeres pensionistas que hombres: 4.199.434 mujeres pensionistas frente a 4.498.646 hombres, básicamente porque tienen carreras laborales más cortas y con muchas interrupciones. Pero además, hay más mujeres pensionistas con pensiones bajas: de menos de 500 euros hay 575.951 pensionistas mujeres y 381.908 hombres. Y de menos de 650 euros al mes, hay 2.100.066 mujeres pensionistas (la mitad del total) y 1.020.720 hombres (el 22,7% del total de pensionistas hombres). Al final, la desigualdad se traduce en la pensión media, según los datos oficiales de la Seguridad Social (enero 2018): 1.147,98 euros al mes los hombres y 725,02 euros las mujeres, otra “brecha” del  -36,85%. Una brecha que es mayor en las pensiones de jubilación (-37,04%) y menor en las pensiones de viudedad (+26,1% reciben las mujeres).

Pero no hemos acabado, Las mujeres viven más años que los hombres (85,7 años frente a 80,1% de media, según el INE), con lo que sufren más la pérdida de poder adquisitivo de las pensiones. Y también, al vivir más, sufrirán más los recortes en las nuevas pensiones derivados del factor de sostenibilidad, que empezará a operar en enero de 2019. Y además, si el Gobierno Rajoy aprueba la ampliación del periodo de cálculo de las pensiones a toda la vida laboral, las que más sufrirán este cambio serán las mujeres.

Y hay otra discriminación más, la sexta, en las ayudas a la Dependencia, a los ancianos y discapacitados que no se valen por sí mismo. Actualmente, del total de beneficiarios, con ayudas muy insuficientes, dos tercios son mujeres (621.330 de 948.715 beneficiarios a finales de 2017). Y de los 310.951 dependientes que están en lista de espera, sin recibir una ayuda que tienen reconocida, unos 200.000 son mujeres. Y dos tercios de ellas tienen más de 80 años, con lo que muchas morirán sin recibir la ayuda (50 mueren cada día, según denuncian los Directores y Gerentes de Servicios Sociales). Mal hasta el final.

Y queda otra discriminación más, la séptima y quizás la más sangrante: la que sufren las mujeres en su propia casa. Los datos de Eurostat (2016) son impactantes. Primero, el 95% de las mujeres españolas (25-49 años) cuida y educa a los hijos diariamente (el 92% de media en la UE-28), frente al 68% de hombres (igual que en Europa, aunque en Suecia son el 90% y en Grecia el 53%). Segundo, el 84% de las mujeres españolas cocinan y hacen diariamente las tareas domésticas frente al 42% de hombres (en la UE-28 son el 34%, en Suecia el 56% y en Grecia el 16%). Y tercero, las mujeres en España trabajan una media de 26,5 horas a la semana en casa, frente a 14 horas los hombres, según el INE. Eso sí, la igualdad llega con los nietos: hombres y mujeres dedican 16 horas semanales (las mismas) a cuidarles.

Si ha llegado hasta aquí, habrá comprobado que la “brecha” entre hombres y mujeres en España es mucho más profunda que ellos ganen 5.941 euros más al año que ellas. Por eso, centrarse sólo en la brecha salarial puede ser una trampa”, un globo sonda para que no miremos el resto de la discriminación. Por supuesto que hay que luchar contra esa brecha salarial, pero no basta con una simple Ley, como la presentada en el Congreso por Podemos y apoyada por todos los grupos y la abstención del PP. Porque pagar menos a una mujer que a un hombre con el mismo puesto y categoría es ilegal en España desde 1980. El problema es que esa no es la discriminación que se da, como lo demuestra que la inspección de Trabajo sólo impone un 0,1% de todas sus sanciones “por discriminación salarial a las mujeres”. La discriminación es que las mujeres cobran menos porque tienen peores contratos, peores categorías y trabajan más en sectores peor pagados. Y todo esto se puede y se debe corregir, pero no basta con una Ley de igualdad salarial.

Si los políticos y los sindicatos (y las mujeres y hombres) quieren afrontar el problema, hay que ir al origen de las discriminaciones, desde la Universidad y el primer empleo a la jubilación. Hace falta un urgente Plan de empleo que aumente el empleo femenino y fomente los contratos fijos y a tiempo completo para la mujer, con ayudas fiscales y penalizando las cotizaciones de los contratos precarios. En paralelo, fomentar las guarderías públicas (España está a la cola de Europa, según este estudio de Funcas) y en los centros de trabajo, con horarios que permitan conciliar y un tratamiento fiscal que favorezca más a la familia en el IRPF. Y mejorar las ayudas a la Dependencia, para sustituir a las mujeres por cuidadores profesionales que las “liberen”. Además, urge un Plan para aumentar la cobertura a los parados sin subsidio (1 millón son mujeres), con ayudas y formación. En materia de pensiones, los sindicatos piden que el Gobierno Rajoy cumpla la Ley 27/2011 en materia de igualdad de oportunidades y que adopte las recomendaciones del Parlamento europeo (23 junio 2017) para corregir la” brecha de las pensiones”, así como las recomendaciones de la Comisión Europea (noviembre 2017) contra la brecha salarial.

Sólo cuando se haga todo esto tendrá sentido imponer auditorías salariales en las empresas, que serán inútiles mientras no se corrijan las causas que provocan la brecha salarial. Está claro que a las empresas hay que “obligarles” por Ley a corregir la brecha salarial, pero mientras la reforma laboral aprobada por Rajoy en 2012 les permita contratar mujeres por horas y por semanas, ahorrándose pluses y cotizaciones, lo seguirán haciendo: con la “brecha salarial” se ahorran 42.000 millones al año, según cálculos de UGT. Hay que legislar en muchos terrenos (laboral, fiscal, de Seguridad Social), pero también los sindicatos (controlados por hombres) deben cambiar su enfoque al negociar los convenios. Y los hombres, al volver a casa y compartir de verdad las tareas domésticas. Y al educar a los hijos en la igualdad de verdad, en casa y en colegios, porque todo apunta que los jóvenes van para atrás.

Vivimos en un mundo complejo donde triunfan las soluciones fáciles, alimentando el populismo. Pero hay que decirlo: la brecha salarial no se corrige con una simple Ley que obligue a las empresas a pagar lo mismo a hombres y mujeres. Hay que corregir las causas profundas de la desigualdad de la mujer, de la cuna a la tumba, y eso es un proceso largo y lento, que exige múltiples medidas en casi todos los ámbitos sociales. Hagamos un Plan global y empecemos a actuar, hombres y mujeres juntos, con Leyes, en las empresas, en la Administración, en la educación y en casa. Sólo así habrá mejoras reales en unas décadas. No hay “soluciones milagro”.

miércoles, 14 de noviembre de 2012

Mujeres: más discriminadas, con o sin cuotas


En Bruselas se ha librado una batalla por imponer cuotas de mujeres europeas en los Consejos de las empresas: el 40% para 2020 (hoy son el 13,7%). Al margen de este debate, Europa no afronta los verdaderos problemas de discriminación de las mujeres: trabajan menos y ganan menos. Y en España, el país nº 75 en el ranking de igualdad económica de género,  las mujeres están aún peor: trabajan sólo la mitad de las que podrían, con más precariedad y peores puestos, cobran un 22,5% menos, tienen más paro, cobran menos desempleo y cuando se jubilan, tienen un 40% menos de pensión que los hombres. Tremendo. Y la crisis se ha cebado más en las mujeres. Es urgente aplicar planes de igualdad en las empresas, que sólo tienen el 8,6% de las grandes. Y en la sociedad, empezando por nuestras casas, donde trabajan el doble.
enrique ortega

El debate de las cuotas ha incendiado Bruselas. Por un lado, la vicepresidenta Viviane Reding proponía imponer una cuota del 40% de mujeres (para 2020) en los Consejos de las grandes empresas (hoy tienen el 13,7%), apoyada por los principales hombres de la Comisión y el Parlamento Europeo, que ha vetado (por primera vez en su historia) el nombramiento de un hombre para el Consejo del BCE (23 miembros, todos hombres). Por otro, la oposición de 5 de las 7 comisarias y el veto escrito de 9 países (Gran Bretaña, Holanda, Malta y 6 ex países del Este). Al final, la batalla ha terminado hoy en un pacto para descafeinar la propuesta y recomendar las cuotas a los países, no imponerlas (y sólo para grandes empresas que coticen en Bolsa). Reding ya hizo esta recomendación en 2011 y sólo 23 empresas europeas la pusieron en marcha. El debate es: la igualdad no se puede imponer, pero sin leyes no hay igualdad.

Esta guerra por las cuotas, que seguirá ahora en el Parlamento y el Consejo europeos (Merkel y Cameron están en contra), encubre el verdadero problema: la discriminación de las mujeres europeas. Sólo dos datos. El 59% de las mujeres en edad de trabajar tienen empleo, frente al 73% de los hombres. Y las que trabajan, ganan un 17,1% menos que los hombres, una brecha salarial que se mantiene en la última década. Y eso a pesar de múltiples normas que no se cumplen: la primera Directiva europea sobre igualdad laboral es de 1975.

En España, la situación de la mujer es peor: no en vano estamos en el puesto 75 (de 135 países) en el ranking mundial de igualdad económica de género del Fondo Económico Mundial. Ser mujer en España es un mal negocio, desde la cuna a la vejez. Empezando porque tienen más difícil trabajar: si hay 15.168.700 mujeres en edad de trabajar (16-64 años), las mismas que hombres (15.288.500), sólo trabajan 10.526.600, dos millones menos que hombres (12.571.800). Y las que trabajan, tardan 4 meses más en conseguir un empleo, según el informe del CES, a pesar de que están más preparadas (un 60% de los nuevos licenciados son mujeres, aunque estudian menos carreras técnicas, con más salidas).

Trabajan menos y tienen un menor abanico de empleos: la mitad se concentran en 6 trabajos (14,5% empleadas domésticas y limpiadoras, 10,1% cuidadoras, 8,4% dependientas, 6,4% administrativas,6,1% hostelería y 4,6% auxiliares administrativas), mientras la mitad del empleo masculino se reparte en 13 ocupaciones. Y tienen peores contratos: muchos temporales (26,1% frente a 23,9% hombres) y a tiempo parcial (8 de cada 10 contratos son de mujeres). Y hacen peor carrera en las empresas: sólo el 29% llegan a puestos directivos (35% en la UE) y sólo el11% de empresas del IBEX tienen una mujer en el Consejo de administración.

Empleos de baja cualificación, contratos precarios, jornadas reducidas y menos antigüedad (por bajas para atender a los hijos) llevan a la siguiente discriminación: las mujeres cobran un 22,5% menos de salario que los hombres, según el último informe del INE (datos 2010). Ganan, de media, un salario bruto de 19.735 euros año frente a 25.479 los hombres: 5.774 euros menos al año. Y hay más mujeres mileuristas que hombres, sobre todo por los muchos contratos temporales (ganan un 31,8% menos) y a tiempo parcial (50% menos de salario).

Y si miramos a las mujeres desempleadas (2.674.700, según la EPA), su tasa de paro (25,41%) es superior a la de los hombres (3.103.300 parados, un 24,68%). Y hay más mujeres registradas como paradas en el SEPE que hombres (2.440.825 frente a 2.392.696). Esto porque si muchos hombres se “desaniman” y ya no se apuntan al paro, hay un millón de mujeres que se han lanzado a buscar trabajo con la crisis (hay 1.114.700 mujeres activas más que en 2007), para ayudar en casa ahora que el marido o los hijos están sin empleo.

Pero también en el paro están discriminadas, doblemente. Primero, porque hay menos mujeres cobrando el subsidio (53,4% de las registradas) que hombres (63,2%), por no haber cotizado suficiente. Y segundo, las que tienen subsidio cobran un 18% menos que los hombres (754,80 euros de media frente a 919 euros).Y las paradas de más de 55 años cobran un 24,6% menos. Además, uno de cada cuatro hombres cobra desempleo a los 59 años mientras sólo lo cobra una de cada diez mujeres a esa edad.

Y llegamos a la jubilación. Las mujeres se jubilan más tarde: a los 62,4 años de media frente a 61,8 años los hombres. Y con menos años cotizados, por haber cuidado a sus hijos(o padres): un 58% menos que los hombres. Además, son más tardías cotizando: dos tercios de la cotización de las mujeres (64%) se concentra a partir de los 50 años (en los hombres sólo el 42% de las cotizaciones). Junto a peores sueldos y menos años cotizando, el resultado es brutal: las pensiones de las mujeres (4.594.842 pensionistas) son un 38,6 % inferiores a las de los hombres. De media, 638,59 € mes frente a 1.039 €. Pero si miramos sólo las pensiones de jubilación (que cobran 1.936.971 mujeres y 3.421.904 hombres), la diferencia es mayor, del -40,1%: 666,99 euros al mes las mujeres frente a 1.113 euros los hombres.

Con estas bajas pensiones o sin ellas, las mujeres enfrentan también peor su vejez, ya que viven más años que los hombres (85 años frente a 78) y están sufriendo más los recortes de las ayudas a la Dependencia, por partida doble: dos tercios de los beneficiarios (771.049 ahora y 270.000 en espera) son mujeres y también lo son el 80% de sus cuidadoras, a las que el Gobierno acaba de recortar un 15% su paga (unos 400 €), además de no pagarles ya la Seguridad Social.

Y es que las mujeres están sufriendo también más la crisis y los recortes, no sólo en la Dependencia, sino también en el empleo público, donde son más (educación, sanidad, servicios sociales) y sufren especialmente los despidos públicos(-228.000 en el último año) y la falta  de oposiciones. Las mujeres sufren también más los recortes y subidas en las guarderías y el retraso en el aumento de 2 a 4 semanas del permiso de paternidad. Y la crisis en los servicios (donde se pierden la mitad de los empleos), les afecta también más. Además, la última reforma laboral puede llevar a muchas empresas a descolgarse de convenios de sector que incluían ventajas para las mujeres trabajadoras que sean madres. De hecho, bajan los salarios y suben las horas de trabajo, perjudicando más a las mujeres. Y con la crisis, las empresas han reducido un 40% sus ayudas para guarderías y conciliación laboral.

Como vemos, hay una discriminación mucho más grave para las mujeres que su cuota en los Consejos de las empresas. España tiene desde 2007 una Ley de igualdad que no se cumple. Y la crisis hace que sea difícil exigirla en las empresas (sólo tienen Planes el 8,6% de las grandes). Es urgente poner en marcha medidas de igualdad efectivas, para que las mujeres no sean ciudadanas de segunda. Empezando por los hogares, donde las mujeres dedican 4,3 horas a las tareas y los hombres 2,3, según el INE. Las mujeres llevan un siglo peleando por la igualdad. No pueden esperar otro para lograrla. Ayudémoslas.