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jueves, 12 de junio de 2025

El Sahel, una región crítica para España

La seguridad de Europa no está en riesgo sólo por Putin y el imperialismo ruso. Hay otro riesgo grave en el flanco sur de Europa, que preocupa especialmente a España: el Sahel, 10 paises de África situados debajo del Sahara, donde crece la violencia y el terrorismo yihadista, forzando la inmigración hacia España (Canarias) y Europa, para huir de la guerra y el hambre. El último informe de Seguridad Nacional da la alerta: el Sahel es “una región crítica para España”, de donde proceden ya el 74% de los inmigrantes que llegan por mar. Y señala a esta inmigración ilegal como el tercer mayor riesgo de seguridad para España, tras los Ciberataques y la desinformación. El problema es que Europa se ha desentendido del Sahel, tras la marcha de fuerzas francesas y europeas, y Rusia ha ocupado su lugar, con armas y mercenarios, mientras China invierte y vende armas. España se juega mucho en el Sahel, la amenaza del sur de la que apenas hablan Europa y la OTAN.

                                                                                                                       Mapa CIDOB

El Sahel (“la costa”, en árabe) es la franja de paises situados en África, al sur del Sahara, , como la antesala entre el desierto y el verde de la sabana al sur. Lo integran 10 paises, según la estrategia de la ONU para el Sahel (UNISS), que ocupan una franja de 6.000 kilómetros de larga y 600 kilómetros de ancho, que va desde el Atlántico hasta casi el Mar Rojo (ver mapa): Senegal, Mauritania, Gambia, Guinea, Malí, Burkina Fasso, Níger, Chad, Camerún y Nigeria. Estos 10 paises tienen 7 veces el tamaño de España y alguno, como Chad, es tan grande como Francia, Alemania e Italia juntos. Tienen unos 350 millones de habitantes y una demografía explosiva : el 70% de la población en los 5 paises centrales (Mauritania, Malí, Níger, Burkina Fasso y Chad) son menores de 24 años

El Sahel es una región donde múltiples factores han llevado a la pobreza, la desigualdad y la violencia. Por un lado, las fronteras entre los paises son artificiales, creadas por las metrópolis europeas (sobre todo, Francia) , lo que agrava los conflictos étnicos entre diversos pueblos y entre agricultores sedentarios y ganaderos nómadas. Por otro, el cambio climático, las sequías y las malas cosechas han multiplicado el hambre y la pobreza en la región: el 50% de los habitantes del Sahel viven por debajo del umbral de la pobreza y 1 de cada 6 no tiene para comer, según la ONU. Y han sufrido décadas de regímenes corruptos, que se han aprovechado de las riquezas naturales y que han llevado a la violencia: 4 golpes de Estado (2 en Malí, en 2020 y 2021, otro en 2022 en Burkina Fasso y otro en Níger en 2023).

Además del hambre, la desigualdad y la corrupción política, lo que ha destruido el Sahel en los últimos años es la violencia y el terrorismo yihadista. En 2024, el 51% de las muertes por terrorismo en todo el mundo se produjeron en el Sahel, según Global Terrorism Index 2024: 3.885 muertes (10 veces las de 2019)  de un total de 7.555 en el mundo. La mayoría de estas muertes las han provocado dos grupos terroristas yihadistas: IS Sahel, la filial del Estado Islámico (con fuerte presencia en Níger) y JNIM, la rama de Al Qaeda, con fuerte presencia en Malí y Burkina Fasso. Sus actividades terroristas, sobre todo en el triangulo fronterizo entre Malí, Níger y Burkina Faso (ver mapa) han provocado más de 10.000 muertes en los últimos años y la huida de millones de personas: los desplazados internos en el Sahel superan los 3 millones, según ACNUR, y hay más de 1 millón de refugiados y solicitantes de asilo.

La región del Sahel se ha convertido en “el epicentro mundial del terrorismo”, según este informe de CIDOB, que destaca el nefasto papel de los Gobiernos de la región (dictaduras militares) para acabar con la violencia yihadista, que sólo en el último mes ha atacado cuarteles y matado a 300 soldados en Malí, Burkina Fasso y Níger. En 2024 abandonaron el Sahel las últimas tropas europeas y de Francia, por imposición de los Gobiernos militares que gobiernan el G5 Sahel (Malí, Burkina Fasso, Níger, Chad y Mauritania). Y su lugar lo ha ocupado Rusia, que asesora militarmente a estos Gobiernos, les vende armas y les ofrece los servicios de los mercenarios del Grupo Wagner (y su nuevo grupo, África Corps).

Tras Ucrania, el Sahel es el 2º teatro de confrontación que Putin ha elegido para desestabilizar Europa, a la que el Sahel exporta terrorismo, droga y refugiados, dirigidos por mafias. Rusia tiene acuerdos de cooperación militar con 43 paises africanos, pero cada vez está más centrado en el Sahel. Además de los acuerdos militares y la provisión de mercenarios a Níger, Burkina Fasso y Mali, Rusia tiene excelentes relaciones militares y económicas con Chad, República Centroafricana, Sudán y Gabón, además de Libia y Sudán. Incluso, se constata la presencia de buques de guerra de Rusia en el Golfo de Guinea, en paralelo a su despliegue en Guinea Ecuatorial, donde mercenarios rusos apuntalan al dictador Teodoro Obiang. En todos los casos, el interés de Putin en el Sahel pasa por vender armas y controlar Gobiernos, para asegurarse el acceso a materias primas básicas (uranio en Níger, petróleo en Gabón y Nigeria, oro y algodón en Malí…). Lo mismo, pero más discretamente hace China: vende armas a varios paises del Sahel e invierte en infraestructuras (puertos y trenes).

Para España, el Sahel es “una región crítica, según el Informe 2024 de Seguridad Nacional (SN). Sobre todo porque está “alimentando” las últimas “oleadas” de inmigrantes ilegales que llegan a Canarias. Los datos del informe de SN son muy claros y revelan que el conflicto del Sahel ha cambiado el panorama de la inmigración ilegal de África hacia España: si hace unos años la mayoría de la inmigración ilegal venía del Magreb (por la ruta del Estrecho y el Mediterráneo), ahora vienen por el Atlántico hacia Canarias y la mayoría son inmigrantes irregulares del Sahel, que huyen de la violencia, la guerra y el hambre.

Veamos los datos. En 2024, el grueso de la inmigración ilegal a España (64.019 personas, un récord histórico) ha llegado por vía marítima (61.372 entradas, el 95,8%). Y la mayoría de esta inmigración ilegal por mar ha llegado a Canarias (46.843 llegadas en 2024, otro récord histórico, +17,4% que en 2023). Y lo más llamativo, según alerta el informe de Seguridad Nacional es que el 72% de los inmigrantes ilegales que llegaron por mar vinieron del Sahel (frente al 62% en 2023). En 2024, la mayoría de estos inmigrantes que llegaron en cayucos eran de Malí (15.261 inmigrantes, +543% que en 2023) y Senegal (11.284 inmigrantes, -45%), muy por delante de los inmigrantes de Argelia (9.552,+36%) y de Marruecos (6.945 inmigrantes, -50%). Y les siguen inmigrantes de otros paises del Sahel: 3.890 de Guinea (+38%), 2.804 de Mauritania (+196%), 2.545 de Gambia y 1.006 de Costa de Marfil.

El otro gran cambio, además del tremendo flujo de inmigrantes del Sahel (frente a los del Magreb) es que estos inmigrantes solicitan asilo en España (en Canarias), porque en la mayoría de los casos no es una inmigración “económica” (como la de Marruecos o Argelia) sino una inmigración que huye de la guerra y la violencia, además del hambre. Por eso, se han disparado las peticiones de asilo en España: en 2024 fueron 165.398 solicitudes, el 2º país europeo con más peticiones de asilo tras Alemania (237.000). La mayor parte de estos “refugiados” del Sahel parten hacia Canarias desde Mauritania (25.081 salidas de los 46.843 inmigrantes marítimos llegados a Canarias en 2024) , donde está el campo de refugiados de M´Berra (con casi 300.000 refugiados: ver foto).

El reciente informe de Seguridad Nacional alerta que la inmigración irregular es el tercer mayor riesgo de seguridad para España, tras los Ciberataques y la desinformación. Y señalan que el epicentro de este riesgo es el Sahel, donde Putin puede utilizar la “bomba migratoria” para desestabilizar a Europa (sobre todo a España, Italia y Francia). Y que el problema se agravará en los próximos años, porque el terrorismo yihadista y las guerras civiles se están extendiendo a paises vecinos del Sahel (Golfo de Guinea, Sudán, Eritrea, Gabón y República Centroafricana), alimentadas por Rusia y China.

Frente a esta grave problema en el Sahel, Europa ha actuado muy mal en las últimas décadas, como refleja el libro “El fracaso de Occidente en África”, de Beatriz Mesa. Desde 2011, la UE ha desplegado 3 estrategias para el Sahel, centradas más en buscar la seguridad con fuerzas militares que en apoyar la cooperación y el desarrollo (desde 2014, la UE ha aportado 8.000 millones de euros, de ellos 1.160 en ayuda humanitaria y 4.600 en cooperación). Ha habido 3 misiones europeas de Seguridad y Defensa, lideradas por Francia, que se han dedicado a formar y profesionalizar los ejércitos de estos paises. Al final, eso ha llevado a 4 golpes de Estado, donde los militares han optado por echar a Francia y a los militares europeos: Francia retiró todas sus tropas (tenía 10.000 militares hace 5 años) y los militares europeos se fueron en mayo de 2024, dejando vía libre a Rusia y sus mercenarios, junto a China y sus inversiones.

El gran error de Europa en el Sahel, según este informe de CIDOB, ha sido centrarse en un enfoque militarista y de control de los flujos migratorios más que en ser “un actor político y económico en la región”, ayudando a los paises con la miseria y la pobreza, que son las bases de la violencia y el terrorismo. Esta política ha fortalecido a unos ejércitos que han acabado siendo golpistas y antieuropeos, reforzando a élites corruptas. Ahora, la nueva Comisión Europea está más obsesionada por la seguridad en el Este de Europa que en reforzar el flanco sur de la OTAN y de Europa, que es el Sahel. Pero Europa debe cambiar de actitud y reforzar la cooperación económica y social con el Sahel, para quitar bazas a Putin. Y apostar por una nueva presencia en la región, asentada en la cooperación, la lucha contra la pobreza y el Cambio Climático y el desarrollo.

Estos eran los objetivos de la visita que hizo la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen a Mauritania, en febrero de 2024, acompañada del presidente español, Pedro Sánchez. Allí firmaron una declaración conjunta UE-Mauritania y compromisos de cooperación (210 millones de euros), que se quiere continuar con Senegal y Gambia, los tres paises de origen de la mayoría de inmigrantes ilegales a Canarias y Europa.

En paralelo, el Gobierno español lleva varios años “obsesionado” con el Sahel, sobre todo ahora tras el último informe de Seguridad Nacional. El presidente Sánchez visitó en agosto de 2024 Mauritania, Senegal y Gambia, donde firmó compromisos de cooperación y para reducir la inmigración ilegal. Además España tiene presencia de la Guardia Civil en Mauritania, Senegal y Gambia, para apoyar a sus militares en el control de fronteras , mientras también hay cooperación con esos paises de la Policía Nacional. Y Defensa participa en programas de formación y capacitación militar en paises del Sahel y del Golfo de Guinea. Además, España participa en programas financiados por la UE para luchar contra las redes de tráfico de inmigrantes en el Sahel y el Magreb. Y dentro de los programas internacionales de la Cooperación Española, el Sahel será una zona prioritaria, a la que España ha destinado 994,4 millones de euros desde 2010 a 2023.

Son pequeños avances pero insuficientes ante una región de la que proceden el 72% de los inmigrantes que llegan por mar a España (Canarias). Es urgente que el Sahel deje de ser “una obsesión de España” para ser “una obsesión de Europa”, porque es la principal vía de inestabilidad en su flanco sur. Para ello, es clave que el Sahel sea, junto con Ucrania, uno de los protagonistas de la próxima Cumbre de la OTAN en la Haya (24 y 25 de junio), que celebrará su 75 Aniversario y sentará las bases de un futuro “más europeo y menos USA”. Hay que fijar prioridades y medios para frenar la llegada de inmigrantes, terrorismo y droga del Sahel a Europa, algo vital para España (y también para Italia y Francia). España debe seguir presionando sobre este problema en Bruselas y en la OTAN, porque somos los primeros perjudicados si el Sahel arde en llamas.

lunes, 22 de junio de 2020

COVID 19: movilidad y turistas, doble riesgo


Ayer domingo volvimos a la “nueva normalidad”, tras 98 días en “estado de alarma”. Pero el virus sigue ahí, contagiando y matando, con rebrotes en España y una decena de paises. Ahora tenemos un doble riesgo: millones de españoles viajando de un lugar a otro y 11 millones de turistas que se esperan entre julio y septiembre. Sin medios en los aeropuertos para controlar esta avalancha (Sanidad exterior tiene 600 personas, sólo 150 sanitarios) y sin que tengamos (que sepamos) un Plan de contingencia frente a una 2ª ola de contagios. Mientras, 1,2 millones de personas han vuelto a trabajar y otros 2,2 millones siguen  en los ERTEs (más 1 millón de autónomos), que se ampliarán hasta septiembre. Ahora, la clave es pagar  la reconstrucción, porque las ayudas europeas se retrasarán a 2021-2024. Urge pactar un Presupuesto para 2021, con mucho déficit y más ingresos fiscales, porque España recauda 88.418 millones menos que Europa. Pero Ciudadanos y PP defienden bajar impuestos. Así no salen  las cuentas. 

enrique ortega

Falta una semana para que el coronavirus cumpla  6 meses y no se frena sino que acelera sus contagios: el 17 de junio y también el 19 batió otro récord, contagiando a 176.000 personas en el mundo, según los datos diarios de la Universidad  Jhons Hopkins. Hoy ha contagiado ya a 8.953.598 personas en 188 paises, con el epicentro de la pandemia en América, en  Estados Unidos (2.280.912 contagiados, +32.218 diarios) y ahora en Latinoamérica (2.023.901 contagiados), sobre todo en Brasil (1.083.341 contagiados, +34.666 diarios), Perú (251.338, +3.413 diarios), Chile (242.355, +5.355 diarios), México (180.545, +4.717 diarios), Colombia (68.836), Ecuador (50.640) y Argentina (42.385). Y también avanza en Asia y Oriente Medio: India (425.282 contagiados, +15.413 diarios), Irán (204.952), Pakistán (181.088), Bangladesh (112.306), Arabia Saudí (157.612), más Turquía (187.685 contagiados), mientras despunta en África (ya van 300.000 contagiados). Y Europa sigue en cabeza de contagios (2.477.045), con Rusia (583.879, +7.790 diarios), Reino Unido (305.803), España (246.272), Italia (238.499), Francia (197.008) y Alemania (191.272 contagiados). La pandemia se ha cobrado ya 468.346 muertes, destacando EEUU (119.975 fallecidos), Brasil (50.591) y Reino Unido (42.717), seguidos de Italia (34.634), Francia (29.643), España (28.323), México (21.825), India (13.699), Bélgica (9.696), Irán (9.623) y Alemania (8.895 muertos).


Lo más preocupante de la última semana son los rebrotes en una decena de paises, empezando por China (han tenido que medio cerrar Pekín), Irán o Marruecos y siguiendo con Portugal y Alemania, donde se han detectado 3 nuevos focos de contagios. Y también en España: 34 rebrotes el último mes y 9 todavía activos, en Bilbao, Valladolid, Madrid, Aragón, Fuerteventura o Algeciras. Además, se nota un cierto repunte de nuevos contagios (de 40 el lunes 15 a 141 el miércoles, 143 el jueves, 154 el viernes y 141 ayer), sobre todo en Madrid, Cataluña y Aragón, según los datos de Sanidad. Eso sí, los datos de nuevos hospitalizados (entre 94, 89 y 101 la última semana) y de ingresados en UCIs (de 3 a 9 en la última semana) son estables. Y han aumentado las muertes oficiales, tras 11 días con el dato estancado: eran 28.323 muertes ayer, 29 en la última semana (12 en Madrid, 6 en Castilla y León y 3 en Cataluña), según Sanidad, con un índice de letalidad (muertos/contagiados) de 11,5, inferior a la mayoría de Europa (18,5 Francia.14,5 Italia y 14,1 RU).


Desde ayer, al permitirse la movilidad entre provincias en España y la entrada de turistas europeos (el resto llegarán el 1 de julio), el riesgo de rebrotes es mucho mayor. Y no sólo en España: el Centro europeo para el control y detección de enfermedades (ECDC) ha emitido un Informe donde da por seguro que en las próximas semanas aumentarán los contagios por COVID 19 en Europa, a medida que los paises retiren las restricciones a la movilidad. Y advierte que conseguir frenarlos a tiempo o acabar en una segunda ola de contagios (que obligue a nuevas restricciones)  dependerá de las medidas de vigilancia que se adopten. En España, no se conoce que tengamos un Plan de contingencia, más allá de las normas impuestas (mascarillas, distancia social e higiene). Y sigue habiendo dudas de que las grandes ciudades tengan dispositivos eficaces para detectar y aislar los rebrotes.


Una medida nueva, que Sanidad y las autonomías acordarán esta semana, es un protocolo para que los médicos de atención primaria hagan test PCR no sólo a los que tengan síntomas de COVID 19 (se han hecho ya 3.290.388 test PCR, una media de 70 por 1.000 habitantes, pocos) sino a todos los que hayan estado en contacto con posibles contagiados en los rebrotes que se detecten. Pero los médicos se quejan de falta de personal y medios para la detección y el rastreo de nuevos casos en Madrid y Barcelona. Otro problema muy serio es el control de los turistas que lleguen a España, a través de aeropuertos, puertos y fronteras terrestres. Una avalancha importante, ya que la patronal Exceltur espera la llegada de 11,68 millones de turistas extranjeros entre julio y septiembre.


El 80% de estos turistas vienen en avión, básicamente a 8 aeropuertos que pueden ser ahora la vía de entrada de nuevos contagios: Barcelona-el Prat (2,37 millones de turistas llegaron en julio 2019 a Cataluña), Palma de Mallorca (2,34 millones llegaron a Baleares), Málaga (1,26 millones turistas llegaron a Andalucía), Alicante y Valencia (1,24 millones llegaron a la Comunidad Valenciana), Tenerife y las Palmas (1,03 millones llegaron a Canarias) y Madrid-Barajas (0,6 millones turistas en julio 2019). Y para controlar estas entradas masivas de turistas por vía aérea (y por barco) sólo disponemos del Servicio de Sanidad Exterior, que cuenta con una exigua plantilla de 600 personas, de ellas 150 sanitarios (médicos y enfermeras), que también vacunan a los que viajan fuera. Es claramente insuficiente, aunque AENA haya prometido ayudarles con personal auxiliar (100 subcontratados). Piensen en lo que sucedería con un contagiado que llegara a Málaga y se detectara unos días después en las urgencias de un hospital. ¿A cuántos podría contagiar y cómo aislarlos?


La total movilidad  es muy preocupante, con millones de madrileños o catalanes viajando a Galicia o a Murcia o a Cádiz, con riesgo de transportar el virus. Y sin que las autonomías de destino tengan medios, en atención primaria y hospitales, para detectar y aislar contagios. Pero todo sea por la “nueva normalidad” y por salvar los 2,5 millones de empleos del turismo, que ofrecen unas “instalaciones seguras” (lo inseguro es que el virus sigue ahí). Hacen falta Planes de contingencia en las zonas más turísticas y afrontar los posibles contagios con contundencia y medios, porque un rebrote nos haría un daño doble: al sistema sanitario, que podría colapsarse en las zonas turísticas afectadas, y a la imagen turística de España en el extranjero.


Mientras nos lanzamos en plancha a la nueva normalidad, con grave riesgo sanitario, la “emergencia económica” remite con la vuelta a la actividad de muchas empresas, en especial del comercio, turismo y hostelería. Han vuelto a trabajar 1,2 millones de personas de los 3,4 millones que estaban en ERTES y se han recuperado 286.000 empleos de los 900.000 empleos perdidos entre el 12 de marzo y el 31 de abril, según el ministro de la SS. Ahora, queda ampliar los ERTEs a 2,2 millones de trabajadores y las ayudas a 1 millón de autónomos. El Gobierno quiere ampliarlos hasta septiembre para algunos sectores, pero patronal y sindicatos quieren extenderlos hasta diciembre. El problema es el coste: 5.500 millones cada mes que se amplíen los ERTEs y ayudas (algunos empresarios las exigen ahora y luego se quejarán del déficit público).


Aunque mejore el empleo (porque está “aparcado” en los ERTES), la recesión es muy fuerte y el Banco de España cree que la economía caerá entre un -16% y un -21,6% en este 2º trimestre, de tres a cuatro veces más que en el primero (-5,2%). Pero esta recesión es muy desigual entre regiones, sufriéndola más las autonomías con más turismo y más comercio y servicios, según un estudio de FUNCAS: la actividad (PIB) caerá un -9,5% este año, pero será más, un -11,3%, en Baleares, Canarias, Cataluña y Madrid, mientras las menos dañadas serán Andalucía, las 2 Castillas, Extremadura y la Rioja (su PIB caerá el -8,8%). Y las que perderán más empleo serán Baleares (-44,3% empleo, aunque un -30,2% está en ERTES), Canarias (-33,8%, el -26,3% aparcado en ERTES), Cataluña (-24%, el -18% en ERTES), Andalucía (-23,4%), Comunidad Valenciana (23,1%) y Madrid (-21,5%). Y perderán menos empleo que la media española (-21,5%) Murcia (-17,4%, el -11,8% en ERTEs), País Vasco (-17,4%, el -13,9% en ERTEs), Castilla la Mancha (-16,4) y Extremadura (-14,2%).


Frente a este desplome de la economía y el empleo, la directora gerente del FMI ha propuesto a los paises “que gasten sin mirar”, que ya habrá tiempo para ajustar las cuentas. Y es lo que están haciendo todos los Gobiernos europeos (con Alemania y los más ricos en cabeza) y también el Gobierno de España, que aprobó la semana pasada transferir (a fondo perdido, sin devolución) 16.000 millones de euros a las autonomías, para sanidad (9.000 millones), educación (2.000), transporte público (800) y para cubrir menores ingresos (4.200 millones). Un dinero que se suma a los Planes de ayuda recientemente aprobados para el sector de automoción (3.750 millones) y el turismo (4.262 millones). Un gasto que añadir a los 136.900 millones gastados antes en avales de créditos del ICO, ERTEs y ayudas a autónomos, desempleo, perdón de cotizaciones y retraso de impuestos más ayudas a alquileres y el ingreso mínimo vital. En total, más de 157.000 millones de euros que habrá que financiar en los próximos años. Y eso, sin contar las ayudas que aún harán falta para la reconstrucción, en los sectores, empresas y regiones más afectadas.


No pensemos que este dinero va a venir de Europa. Primero, porque el Fondo de Reconstrucción aprobado el 27 de mayo por la Comisión Europea está aún muy verde. En la última Cumbre europea telemática, el viernes pasado, de “tanteo”, se vio que los paises “austeros” (ricos) del norte (Holanda, Austria, Dinamarca y Suecia), apoyados por Alemania, ponen pegas a la cantidad (quieren que sean menos de 750.000 millones), al reparto (quieren que sean casi todo créditos y no sólo 250.000 millones), a la fecha para empezar a devolverlo (en 2026 y no en 2028) y, sobre todo, a las condiciones para concederlo: que los paises hagan “reformas”, lo que puede suponer (a lo claro) que España haga ajustes (en pensiones y algunos gastos) y mantener la reforma laboral de Rajoy. Un camino en el que la derecha europea y los más “austericidas” cuentan con el apoyo del PP español, que aprovecha el debate europeo de las ayudas para desgastar al Gobierno Sánchez.


En cualquier caso, el posible acuerdo recortará y endurecerá el Fondo europeo y no se logrará hasta julio, con Alemania presidiendo la UE. Y no será formalmente aprobado, en el Europarlamento y en todos los parlamentos nacionales, antes de mayo de 2021, cuando España tendría que aprobar su propuesta de inversiones y reformas, para recibir el 60% de los fondos (140.000 millones como mucho) entre 2021 y 2024,según estimaciones de la Comisión. Pero antes, mucho antes, España habrá gastado más de 157.000 millones de euros, que estamos financiando con déficit público (-10,9% del PIB este año: -122.981 millones de euros) y con deuda (300.000 millones de nuevas emisiones este año, hasta alcanzar el 115,6%del PIB de deuda: 1,3 billones de euros).


En definitiva, el coronavirus nos ha dejado una tremenda recesión y unos gastos para frenarla y reconstruir el país que hay que empezar a pagar, sin esperar la ayuda europea, tardía y condicionada. Esto es lo que debería pactar el Gobierno y los partidos, en un Presupuesto para 2021, que debe estar preparado el 30 de septiembre. Y antes, en julio, el techo de gasto y el déficit que proponemos a Bruselas para 2021. Una propuesta sería bajarlo del -10,9% que se espera en 2020 al -7% del PIB en 2021. Si la UE nos lo admite, no será nada fácil conseguirlo, aunque la economía crezca ya en 2021 (un +7%, según la Comisión Europea). Exigiría controlar mucho los gastos (las pensiones son claves, porque es el mayor gasto: hay que decidir si se revalorizan o no) y sobre todo, aumentar los ingresos como sea, algo difícil en un país que busca reconstruir su economía.


Pero aquí está la clave, en los ingresos. Porque el problema de España (aunque casi nadie lo dice: la Comisión Europea sí, en cada informe anual) no es que gastemos mucho (gastamos menos: el 41,9% del PIB, frente al 46,7% de la UE 27, concretamente 59.775 millones menos de gasto cada año) sino que ingresamos mucho menos: España recauda el 39,1% del PIB frente al 46,2% la UE-27, lo que significa que ingresamos 88.418 millones menos cada año. Y 95.890 millones menos que Alemania y 168.119 millones menos que Francia, no porque ellos sean más ricos sino en porcentaje de recaudación sobre riqueza (distinta). Y eso se debe, según los expertos fiscales, Fedea o Funcas, a que España recauda menos que la media europea en Renta, en IVA, en Sociedades, en carburantes o tabaco, en impuestos verdes. Y eso, porque tenemos más fraude fiscal y porque los que más tienen (multinacionales, grandes empresas, bancos, inversores y los más ricos) pagan menos de lo que debían.


Así que, si queremos pagar la reconstrucción, España tiene que priorizar los gastos y recaudar más. No es una cuestión ideológica, sino de pura estadística: recaudamos mucho menos (en % del PIB) que los europeos. Este debería ser uno de los debates claves sobre los Presupuestos 2021, para intentar pactar unas cuentas que financien la reconstrucción. El problema es que tanto PP como Ciudadanos tienen un prejuicio de partida: defienden la bajada de impuestos, o por ideología o por defender los intereses de los que tendrían que pagar más si tuviéramos un sistema fiscal más justo (la mayoría pagaríamos igual). Y así, con esta “línea roja”, es imposible pactar unos Presupuestos realistas para 2021, que afronten los gastos necesarios y a la vez reduzcan el déficit. Porque las cuentas no son de chicle: o se aumentan los ingresos (pagando más el que pueda) o se recortan los gastos (como hizo Rajoy entre 2012 y 2015: eso ya lo conocemos). No hacerlo y agravar el agujero de las cuentas públicas es imposible: la Comisión Europea no nos dejaría. Sobre todo si queremos recibir fondos europeos y que el BCE nos compre deuda pública. 


Sólo queda una vía: pactar un Presupuesto 2021 realista, que exigirá algunos sacrificios (pensiones) y que debería ser apoyado por una gran mayoría del Congreso. Pero no lo veo fácil, porque el PP piensa más en tumbar al Gobierno que en reconstruir el país, aunque Ciudadanos dice “estar abierto”. Si no hay un pacto amplio, el Gobierno Sánchez se verá obligado a hacer “malabarismos políticos”, que nunca traen buenas consecuencias. Pero el dilema es claro: o hacemos bien las cuentas o nos las hacen. Y eso, siempre que lleguemos a finales de septiembre sin rebrotes serios, porque una 2ª oleada del virus provocaría otro confinamiento y una recesión más profunda y duradera


Así que lo primero sigue siendo la salud, la vida, tener cuidado todos y vigilar al virus de cerca y con medios. Sólo así podremos pensar en la bolsa, en salir del agujero de esta nueva crisis. Porque si algo hemos aprendido con la pandemia es que la reconstrucción económica es más fácil que asegurar la salud y la vida. Eso sí, exige recursos y unidad, dos cosas que nos faltan

lunes, 26 de noviembre de 2018

El paro y las 2 Españas (o tres)


El paro sigue siendo el mayor problema de España y duplica con creces (14,5%) la tasa europea (6,7%). Pero el paro se reparte de forma muy desigual, con lo que hay 2 Españas (o mejor, tres) para el desempleo: 3 autonomías más Ceuta y Melilla que superan o rozan el 20% de paro, 6 autonomías con menos del 10% y en medio, las 8 restantes. Y hay 12 provincias (7 de las 8 andaluzas) con un paro “desbordado” mientras otras 13 provincias tienen un paro “europeo”, entre ellas Soria, Lugo o Teruel. Este desequilibrio, fruto de la desigual economía de cada región, debería obligar a aprobar un Plan de choque contra el paro centrado en Andalucía, Canarias, Extremadura, Ceuta y Melilla, regiones que deberían ser prioritarias en las políticas públicas para compensar su retraso. Y urge promover políticas de movilidad laboral, para que los parados de Huelva (25,98% de paro) busquen trabajo en Guipúzcoa (7,75% paro) o Huesca (8,28%). Atacar el paro provincia a provincia, ciudad a ciudad.


España ha bajado del 15% de paro (14,55% en septiembre, según la EPA), por primera vez desde diciembre de 2008. Pero todavía tenemos más del doble de paro que Europa (6,7% la UE-28 y 8,1% la zona euro) y cuatro veces el paro de Alemania (3,4%), lo que justifica que el paro siga siendo la primera preocupación de los españoles, según el Barómetro del CIS. Pero ojo, el problema del paro es desigual, según donde uno viva. Así, hay 3 autonomías que tienen una tasa de paro superior o rondando el 20%, según la EPA: Andalucía (22,85%), Extremadura (21,68%) y Canarias (19,64%), más Ceuta (30,79% de paro) y Melilla (24,01%). Y en el otro extremo, 6 autonomías con una tasa de paro por debajo del 10%: Baleares (7,16%), Cantabria (8,99%), País Vasco (9,42%), La Rioja (9,60), Navarra (9,65%) y Aragón (9,87%). Y en medio, las 8 autonomías restantes, con un paro “intermedio”: Cataluña (10,63% de paro), Castilla y León (11,30%), Madrid (11,86%), Galicia (12,24%), Asturias (13,45%), Comunidad Valenciana (15,29%), Murcia (16,33%) y Castilla la Mancha (16,71%).

Son “las 3 Españas” del paro. Y lo peor es que también había esas 3 Españas antes de la crisis, en 2007, y tras la debacle del empleo, en 2014. Y que son las mismas regiones las que tenían más paro y menos, como se deduce rebuscando en la EPA. Así, en 2007 (2º trimestre, cuando España tenía el 7,93% de paro), había 3 autonomías con más paro: Extremadura (12%), Andalucía (11,95%), Canarias (9,87%) más Ceuta (20,11%) y Melilla (21,70%), las mismas que ahora. Y en 2014, cuando el paro alcanzó el récord (25,93% de tasa de paro de España, el primer trimestre), esas mismas autonomías seguían siendo las que tenían más paro: Andalucía (34,94%), Canarias (32,55%), Extremadura (32,14%), Ceuta (31,56%) y Melilla (24,34%), acompañadas de otras tres que después han mejorado, Castilla la Mancha (30,3% de paro en 2014), Comunidad Valenciana (28,04%) y Murcia (27,71%). Y las regiones con menos paro, en 2007 y 2014, eran las mismas que hoy: La Rioja (5% y 19,58%), Navarra (5,18% y 17,22%), Aragón (5,36% y 22,85%), Baleares (5,55% y 26,70%), País Vasco (6,19% y 17,36%) y Cantabria (6,41% y 20,95%), salvo Cataluña (6,05% y 22,10%), Madrid ( 6,17% y 20,43%) y Murcia (6,49% y 27,71%), tres autonomías que tenían un paro muy bajo antes de la crisis y ahora lo tienen intermedio.

Si miramos las provincias, vuelve a haber 3 Españas, con algunas sorpresas, según la EPA. Así, hay 12 provincias con un paro que supera o ronda el 20%, de ellas 7 andaluzas: Huelva (25,98% de paro), Almería (25,53%), Córdoba (25,40), Cádiz (24,72%), Granada (24,53%), Jaén (23,18%), Sevilla (22,25%), Badajoz (23,03%), Las Palmas (19,8%), Tenerife (19,5%), Ceuta (30,8%) y Melilla (24,01%). Y 13 provincias con un paro reducido, casi europeo: Baleares (7,16), Guipúzcoa (7,75%), Soria (7,84%), Álava (7,99%), Huesca (8,28%), Lugo (8,34%), Teruel (8,41%), Lleida (8,61%), Girona (8,94%), Cantabria (8,99%), La Rioja (9,60%), Navarra (9,65%), y Valladolid (9,86%). Y todavía hay 5 provincias más que apenas superan el 10% de paro: León (10,10%), Burgos (10,14), Guadalajara (10,19%), Zaragoza (10,44%) y Barcelona (10,55%). En total, 18 provincias con poco paro. También aquí, Baleares, las provincias vascas y aragonesas, Rioja, Cantabria, Soria, Burgos, León, Guadalajara y Lugo eran provincias con paro muy bajo en 2007 y 2014.

Si bajamos a más nivel de detalle, hay 15 ciudades con paro muy alto, 12 de ellas en Andalucía, según el INE (2017): Linares (39%), Córdoba (33,2%), Sanlúcar de Barrameda (33,1%), La Línea de la Concepción (32%), Mérida (30,7%), Chiclana (30,4%), Alcalá de Guadaira (29,9%), Talavera (29,3%), Almería (29,2%), Telde (29%), Jaén (28,7%), Cádiz (28,7%), Granada (28,4%) y Dos Hermanas (28%). Y otras 15 con el paro más bajo, la mayoría en Madrid, Cataluña y País Vasco: Pozuelo de Alarcón (7,4%), Sant Cugat del Vallés (7,4%), San Sebastián (8,3%), Las Rozas (8,3%), Majadahonda (8,4%), Getxo (9,4%), Casteldefells (10,3%), Barcelona (11%), Alcobendas (11,1%), Irún (11,2%), Burgos (11,3%), Rivas-Vaciamadrid (11,4%), Cerdayola del Vallés (11,4%), Zaragoza (11,7%) y Vitoria (11,7%). Dos modelos de ciudades frente al paro.

¿Por qué hay tantas diferencias en la tasa de paro por regiones, provincias y ciudades? Básicamente, por el modelo económico que tienen detrás: más o menos industria (aporta empleo más estable), tamaño de las empresas, mas o menos exportación (aporta más empleo), formación y tecnología, turismo (crea empleo, pero muy volátil por meses), desarrollo agrícola, infraestructuras, inversión pública y política impositiva. Y también juegan mucho dos factores: la población y que haya más o menos inactivos, que muchos o pocos ciudadanos sean activos en buscar empleo o “se desanimen” y se queden en casa.

España ha aumentado su población durante la crisis y la recuperación y eso no ha ayudado a bajar el paro, sobre todo en algunas regiones y provincias, según se deduce buceando en la EPA. Así, Entre 2007 y 2014, en lo peor de la crisis, la población española aumentó en +1.217,900 personas, un 2,72%. Más gente a los que dar trabajo. Y eso perjudicó a casi todas las regiones, sobre todo a  Andalucía (+336.900 personas, +4,2%), Baleares (+95.900,+9,46%) y Canarias (+152.000, +7,8%). Y benefició a Asturias, Castilla León y Galicia, que perdieron población, igual que Soria, Lugo, Teruel, Huesca, Vizcaya y Guipúzcoa. Y con la recuperación, entre 2014 y 2018, España volvió a ganar población, 349.500 habitantes más, lo que dificultó otra vez reducir el paro. Sobre todo en las regiones donde más aumenta la población, como Canarias (+5,78%), Madrid (+3,74%), Melilla (+3,43%) y Baleares (5,78), aunque ayudó la caída de población de Asturias (-3,3%), Castilla y León (-3,35%)y Extremadura (-2,70%), así como en Soria (-2,8%), Lugo (-3,7%), Teruel (-3,8%), Huesca (-1,7%) y Cáceres (-2,8%).

Otro factor clave para el paro es que las personas en edad de trabajar busquen empleo o se queden en casa, inactivas. En España, el aumento de inactivos (“desanimados”) es un hecho: aumentaron en 200.900 entre 2007 y 2014 y en 458.700 entre 2014 y 2018, según la EPA. Un “alivio”, porque si estos españoles no hubieran “tirado la toalla, renunciando a buscar trabajo (jóvenes, mujeres y mayores de 45 años), hoy habría 659.600 parados más. De hecho, si la economía mejorara, muchos podrían cambiar de actitud, “animarse” y aumentar con ello la cifra de paro aunque crezca el empleo. Este aumento de inactivos ha “beneficiado sobre todo a Andalucía (+119.700 “desanimados”), a Cataluña (+181.900), a la Comunidad Valenciana (+86.300), a Murcia (+42.500) y País Vasco (35.400), perjudicando al resto, sobre todo a Castilla y León (-84.200 inactivos), Asturias (-30.100), Extremadura (-27.500) y Castilla la Mancha (-24.400 inactivos), así como a Lugo (-22.300 inactivos ), Soria (-2.800), Huesca (-8.000) y Teruel (-7.800 inactivos).

Al final, el factor clave para bajar el paro es crear empleo. España lleva aumentando el empleo desde el 2º trimestre de 2014, según la última EPA. Entre junio de 2014 y septiembre de 2018 se han creado 2.577,400 empleos (+15,20%), 2 de cada 3 empleos perdidos durante la crisis (-3.802.800 entre el 3º trimestre de 2007 y el 1º de 2014). Sólo una autonomía, Baleares, ha recuperado ya el empleo de antes de la crisis (tiene 621.700 ocupados, frente a 537.000 en 2007), además de Ceuta (26.800 empleados ahora frente a 23.000 en 2007) y Melilla (30.700 empleos hoy frente a 23.500). El resto de España tiene aún que recuperar un tercio del empleo perdido. Donde más ha crecido el empleo estos años (2014-2018) ha sido en Baleares (+203.200 empleos, el 48,5%), Canarias (+171.700, el 23,2%), Melilla (+4.900, el 19%), Comunidad Valenciana (+306.900, el 17,5%), Andalucía (+420.000 empleos, el 16,07%), Castilla la Mancha (+112.300, el 15,9%) y Aragón (+79.200 empleos, el 15,8%), destacando por provincias Málaga (empleo ha aumentado un 29,5% desde 2014), Cádiz (+ 26,5%), Santa Cruz de Tenerife (+25,46%), Las Palmas (+21,4%), Melilla (+18,99% y Sevilla (+18,03%). Donde se ha creado menos empleo ha sido en Asturias (+23.300, el 6,27%), Ceuta (+1.600, el 6,3%), País Vasco (+69.900, el 8,2%) y Navarra (+23.500, el 9,02%), además de Almería (+3,8%), Ceuta (+6,3%) y Guipúzcoa (8,16%).

En resumen, que el paro y el empleo se han repartido desigualmente y configuran 2 ó 3 Españas, con problemas más y menos graves. Y lo peor es que, con crisis o con recuperación, “la España más parada” es la misma: Andalucía, Extremadura y Canarias, más Ceuta y Melilla, una cuarta parte de la población española. Estas autonomías han crecido menos que la media española estos años (2014-2017), y ahora podrían crecer lo mismo o más este año (2,6%) y el próximo (+2,4%), según la previsión de BBVA Research, que mejora el crecimiento de Extremadura (+2,8 y +2,6%), estabilizando en la media el de Andalucía (+2,3 y +2,4) y Canarias (+2,7 y +2,2%). Pero haría falta que crecieran más que el resto y crearan así más empleo para tener un paro más cercano a las otras 2 Españas.

Por eso, los políticos y el Gobierno (cualquier Gobierno) deberían acordar un Plan de choque contra el paro en Andalucía, Extremadura, Canarias, Ceuta y Melilla, al margen del Plan de choque que necesita toda España. Un Plan que descienda incluso a nivel provincial y local, para tomar medidas eficaces allí donde está el problema. Eso exige un acuerdo con las autonomías afectadas y una reforma del servicio público de empleo, reforzando el SEPE en las provincias y pueblos con más paro, para preparar cursos de formación y trabajar de forma personalizada con los parados de larga duración, en colaboración con las empresas locales, a las que hay que ofrecer información, incentivos y ayudas para que colaboren en reducir esas bolsas de paro tan concentradas.

Otra medida clave es buscar una mayor movilidad de los parados, para intentar que los andaluces sin trabajo se vayan a buscar empleo al País Vasco, a Soria o a Lugo. Y para ello, una herramienta clave es Internet y las oficinas de empleo, que tienen que hacer fluir las ofertas en toda España. Y además, hay que poner en marcha ayudas autonómicas y locales, para facilitar vivienda en alquiler y colegios a los parados que se desplacen a buscar trabajo. Y a los jóvenes, facilitarles el cambio de instituto o Universidad y becas.

Un tercer frente de actuación es la Administración pública: el Estado, que tiene que volcarse en la España del paro, tanto en infraestructuras y transportes como en promoción industrial y tecnológica, para atraer empresas e inversores, con un objetivo a 20 años vista: que la España del paro no sea la misma en 2030 y 2050. Reducir los desequilibrios económicos, formativos y sociales, con ayuda de los impuestos y las inversiones públicas, del Presupuesto.

En definitiva, que tenemos mucho paro pero no en todos los sitios. Y lo más grave del paro se concentra en 12 provincias y 15 ciudades, donde hay que actuar con más firmeza y con más medios. Un reto que debería ser prioritario para todos, no sólo para las autonomías pobres. Porque sólo así tendremos algún día un paro “europeo” y una economía más moderna y competitiva, un país más igualitario y no 2 ó 3 Españas, como ahora y siempre.  

domingo, 22 de mayo de 2011

El turismo despega, pero sin euforia

Este verano, las costas españolas, y sobre todo las islas, van a estar repletas de turistas extranjeros, a tenor de las reservas. Los problemas políticos en el Norte de África nos pueden desviar medio millón de turistas extras. Con ello y la mejoría en el primer trimestre y la Semana Santa, se espera un buen crecimiento del turismo en 2011, aunque menor al de antes de la crisis. Pero no hay que echar las campanas al vuelo, ya que sobre el turismo acechan varias incertidumbres: el turismo de los españoles no remonta, el gasto medio del turista ha bajado, los precios han empezado a subir, la revalorización del euro encarece nuestro país y la recuperación en Europa, de donde proceden nueve de cada diez turistas, es todavía débil. Así que hay que seguir mejorando la oferta y no confiarse.
www.enriqueortega.net
El turismo, la primera industria del país, creció un 2,4% en el primer trimestre, frente al 1% en 2010 (y al 0,3% que creció la economía española). El despegue vino de la mano de los turistas extranjeros (+2,9%), ya que el turismo español sigue estancado (+0,3%). El turismo británico (uno de cada cinco turistas) y el alemán bajaron, pero han aumentado los turistas de Holanda, Bélgica, Suiza, Italia y países nórdicos, sobre todo a Canarias. Eso sí, el gasto medio (94€ día) ha bajado casi un 4%, porque aumentan los turistas que no vienen a hoteles ni con paquetes.
En Semana Santa, la ocupación hotelera ha sido del 85% (a pesar del mal tiempo) y de más del 90% en zonas de costa y ciudades de interior con turismo religioso, con un 10% más de  facturación. De cara al verano, las reservas han  crecido ya un 10%, sobre todo en el mercado alemán y nórdico, con destino a las costas, Baleares y especialmente Canarias, que espera batir este año el récord del siglo en pasajeros (35 millones), aprovechando la crisis política en Túnez, Marruecos y Egipto, que podría desviar hacia España medio millón de turistas extras este año. La previsión del sector (Exceltur) es que el turismo crezca este año un 2,2 %, más del doble de lo que preveían en enero (+1%), aunque todavía menos que antes de la crisis (el turismo creció por encima del 3% entre 2000 y 2007).
Para consolidar el despegue, planean sobre el turismo español varias incertidumbres. La primera, la dura competencia de países como Turquía, Croacia, Bulgaria o las islas del Mediterráneo, junto a Portugal y Grecia, que van a tirar los precios por su grave crisis interna. Y sin olvidar los nuevos destinos, que crecen con fuerza, como África, Latinoamérica y China, que es ya el tercer destino turístico del mundo (tras Francia y EEUU y después de haber superado a España). La segunda, nuestros precios, que han empezado a subir (IPC de abril), tras dos años de estancamiento. Y más con la subida del euro, que a pesar del freno por la crisis de Grecia, se ha revalorizado este año un 9,5 %, lo que encarece España a los británicos, americanos, japoneses y turistas de países no euro. También los vuelos se han encarecido, con una subida del 15% del combustible. 
Con todo, la clave está en la lenta recuperación de una parte de la economía europea e internacional: crecen más Alemania (+1,5%) y Francia (+1%), pero poco Reino Unido (+ 0,5%), Italia (+0,1%) y la UE (+0,8%), así como EEUU o Japón (en recesión). Si crecen poco, vienen menos turistas o se gastan menos. Es lo que pasa con el turismo español: con tanto paro y una caída de rentas del 1,5%, no se espera una recuperación este año. Y además, este verano, con el aumento de reservas de extranjeros, será más difícil que los españoles (que, en su mayoría, reservan a última hora) encuentren ofertas en la costa o las islas, donde van a subir precios de hoteles y apartamentos.
El turismo es una de las pocas alegrías de la economía, pero apenas está creando empleo: sólo Canarias, País Vasco y Navarra han creado este año empleo en el turismo, un sector que supone el 11% del empleo del país. Y hay tres zonas turísticas entre las cinco autonomías con más paro: Andalucía (29,68% de paro), Canarias (28,52%) y Baleares (25,36%). El sector estima que haría falta crecer un 3%, como en la década pasada, para crear 50.000 empleos al año, algo que no va a pasar hasta 2012. Y mucho será empleo temporal y precario.
España tiene que aprovechar el tirón de este verano, ayudado por la crisis del Norte de África, para consolidarse como potencia turística mundial a medio plazo. Y eso pasa por diversificar. Por abrir el abanico de los turistas que vienen: hoy un 91% europeos (y la mitad, británicos, alemanes y franceses). Por traerles más fuera de temporada, no sólo en verano. Por que vengan no sólo a las costas y las islas, sino al resto del país. Y porque se gasten más, con un turismo de más calidad. Son las claves del Plan Horizonte 2020, al que se acaba de sumar el  Plan Turismo Litoral siglo XXI, para renovar el turismo de sol y playa tradicional.

Más que echar las campanas al vuelo sobre el despegue del turismo, hay que hacer un gran Pacto entre el sector, el Gobierno central y las autonomías para consolidar la recuperación. Y para que cree empleo, que falta nos hace. Todos a vender España por el mundo.