Otra vez estamos en las fiestas
de Navidad, el epicentro del consumo anual, con las calles y
tiendas llenas, igual que restaurantes, espectáculos y hoteles. A pesar del preocupante repunte de la pandemia, los españoles han recuperado las ganas de disfrutar
y gastar, más estas Navidades que las de 2019, según varios estudios,
sobre todo en regalos, comidas y viajes. Pero ojo, uno de cada tres españoles va a
gastar menos, porque no ve claro el futuro o porque la pandemia ha
mermado su economía. No podemos olvidar que hay más pobres que antes de la pandemia:
11 millones de personas vulnerables,
según Cáritas, 6 millones de ellos en
pobreza severa. Y en cambio, también hay más ricos. Así que esta Navidad será aún más desigual,
con unos viajando al Caribe y otros a las colas del hambre (un millón y medio
de familias). No es demagogia ni ser “cenizo”, sólo realista. Disfrutemos de la
Navidad, pero ayudemos a los que lo están pasando mal. Cuídense. ¡Feliz Navidad!
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| Enrique Ortega |
La pandemia ataca otra vez con virulencia, pero la
mayoría de españoles quieren olvidarlo y celebrar la Navidad con más gasto.
Se ve en las riadas de gente con bolsas por calles y centros comerciales, la
compra de comida, la búsqueda de regalos, las reservas en restaurantes y
lugares de ocio o los viajes. Tenemos más contagios que la Navidad pasada, pero
la mayoría estamos vacunados y eso nos da cierta seguridad para salir y
disfrutar, tras casi dos años de dura pandemia. Y muchos pueden gastar más,
porque han ahorrado, siempre que no hayan perdido el trabajo o la empresa. Todo
esto lleva a que esta Navidad aumentará
el gasto de los españoles, incluso superando a la Navidad de 2019, antes de
la pandemia.
Es lo que refleja el estudio del gasto navideño que realiza
desde hace 17 años la
consultora Deloitte: los hogares españoles gastarán esta Navidad una media
de 631 euros, un 14% más que en 2019.
Aunque la cifra de gasto parece baja, lo importante es que refleja una
tendencia de mayor gasto. Eso sí, el estudio
refleja también un gasto desigual: un
62% de los consumidores gastarán más,
porque tienen más ahorro, y otro 38% gastarán menos, básicamente
porque se han reducido sus ingresos, por la incertidumbre ante la pandemia y
por la fuerte subida de precios. La misma tendencia indica otro
estudio de Cetelem: el gasto esta Navidad (531 euros por persona, más “creíble”)
será un 11% superior al de antes de
la pandemia, a la Navidad de 2019, aunque sólo un 23% de españoles gastarán
más, un 21% gastará menos y el
56% restante gastará lo mismo.
La organización de consumidores OCU hace cada año una encuesta
sobre el gasto navideño y la de esta Navidad 2021 refleja un gasto por persona de 641 euros, un 22% más de gasto que en 2020 y casi
el gasto de 2019 (655 euros). La encuesta también refleja lo que las demás: que
aunque parezca que todos vamos a gastar
más, sólo lo hará el 25%, mientras
que un 17% de personas van a gastar menos y la mayoría (59%) igual. Algo más de
la mitad del gasto navideño se irá en regalos
(348 euros por persona), seguido de lejos por el gasto en comidas familiares (97 euros), viajes (80), lotería (61), comidas con compañeros de trabajo (31) y fiestas fuera de casa (24 euros por
persona de media).
Mucho de este gasto se ha hecho ya en el Black Friday y el resto se ha
adelantado, por temor al desabastecimiento y las subidas de precios. Y más
de la mitad de las compras navideñas son ya online, disparándose el pago
con tarjeta: en noviembre (Black Friday), el gasto con tarjeta en España
fue un 40% superior al de noviembre de 2019, según
BBVA Research. Esta generalización del pago con tarjeta está permitiendo
mayores ingresos por comisiones a los bancos y preocupa el crecimiento de las
tarjetas “revolving”, esas tarjetas que incorporan un crédito que
permite pagar en plazos lo gastado esta Navidad (no todo al mes siguiente, como
el resto). Con ello, los consumidores que las usan están pagando un interés
elevadísimo: era del 18,8% en julio y ahora los bancos lo han subido al 20,17%.
La imagen “navideña” de millones de
personas comprando y tirando de tarjeta de crédito
encubre otra realidad: la de millones de españoles que lo están pasando
mal, peor tras la pandemia, y que no
pueden lanzarse a la fiebre consumista. Aunque no lo parezca, son muchos.
Exactamente, 12.495.120 españoles
estaban a finales de 2020 en riesgo de
pobreza o exclusión social, según
la definición europea de la tasa AROPE, que incluye los que tienen bajos
ingresos, carencias materiales severas o subempleo. Son el 26% de la población española, frente al 21,9% de europeos que están en esa situación de pobreza o exclusión
social (96,5 millones), lo que coloca a España
en el 4º lugar del ranking de pobreza y exclusión social, sólo por
detrás de Rumania (35,8%), Bulgaria (33,6%) y Grecia (27,5%), según Eurostat. Y si miramos
sólo a los que tienen bajos
ingresos, los que ganan menos del 60% de la media española (9.626 euros
al año un soltero y 20.215 euros una familia con dos niños), resulta que en España hay 9.939.300 personas “pobres” (el 21% de la población), que con esos
ingresos tienen muy difícil “gastar con alegría esta Navidad” (y sobrevivir día
a día). Son cifras oficiales
(INE) de finales de 2020, 142.000 pobres más que la Navidad de 2019. Y
habrán aumentado otra vez en este año 2021.
La alegría consumista de la Navidad
también encubre que hay muchas
familias que no son oficialmente pobres (ganan más de 20.215 euros) pero
que tienen apuros económicos, incluso teniendo trabajo. Así, la última Encuesta de Presupuestos
Familiares (INE) refleja que un 10%
de los españoles (4.740.000 personas) llegan a fin de mes “con mucha dificultad
, que un tercio largo (el 35,4%) de
las familias no pueden hacer frente a
gastos imprevistos, que un 13,5% se
retrasa en el pago del alquiler o los recibos, que un 10,9% no puede
mantener su vivienda a una temperatura adecuada (el dato es de 2020, antes de
dispararse el recibo de la luz) y que un 5,4% no se puede permitir comer carne
o pescado cada 2 días…
Esta es la realidad de los datos oficiales, aunque muchas de
estas familias se endeuden o “hagan maravillas” para gastar esta Navidad. Eso
sí, enfrente hay españoles y familias que
viven cada año mejor y gastan sin problemas. De hecho, la pandemia ha hecho
que haya más ricos y con más ingresos:
las 100 mayores fortunas de España han aumentado su patrimonio un 17% en 2021, según
la revista Forbes. Y esto acrecienta
la desigualdad, que es muy escandalosa, según
el reciente informe del Word Inequality Lab, centro coordinado por el economista
francés Thomas Piketty: el 10% más rico
concentra el 57,6% de la riqueza
española, más de 8 veces la riqueza del 50%
más pobre (6,7% del total). Y
sólo el 1% más rico tiene el 24,2% de toda la riqueza en España,
más que el 40% de en medio (que concentra el 35,8% de la riqueza total). Y ese 1% más
rico ha aumentando su trozo del
pastel desde 2013 (tenían el
21,1% de la riqueza total del país).
El problema ya no es sólo que vivimos en una sociedad dual, con una minoría de ricos cada vez más
ricos y unos pobres cada vez más pobres, sino que no están funcionando los sistemas públicos para reducir las desigualdades
(impuestos, ayudas sociales, transferencias e inversiones públicas) y que la pobreza se
está haciendo crónica y se hereda. Así, el 30% de los españoles adultos en riesgo de pobreza vivieron en una
familia con una mala situación financiera cuando tenían 14 años y de los
que vivían en familias con recursos, sólo el 16,6% viven ahora en situación de
pobreza, según
un reciente estudio de Eurostat, que sitúa a España como el 4º país que más sufre este problema de “pobreza
heredada” (tras Bulgaria, Rumanía e Italia). Y otro dato llamativo: la pobreza también depende del nivel
educativo de los padres: el 22,9% de los pobres actuales tienen padres con
bajo nivel educativo, el doble de pobres (11,4%) que tienen padres con más
estudios. Aquí, España es el 7º país de Europa con la mayor brecha de
oportunidades por la educación.
Bueno, son datos impactantes, que no pretenden “amargar la
Navidad”, sino recordar que 1 de cada 4
españoles lo está pasando mal y habría
que tenerlo presente estos días,
más que nunca. “Esta
Navidad, cada portal importa”, es el lema de la campaña de Cáritas, que nos recuerda que hay portales, vecinos, con problemas para comer, pagar el
alquiler o los recibos y llegar a fin de mes. De hecho, Caritas atiende a 2,8
millones de personas, mientras la Cruz Roja tiene a otros 1,7 millones en sus
programas sociales. Y hasta
1,5 millones de familias reciben comida de los Bancos de alimentos. Es esa
otra España que muchos quieren olvidar, pero que está ahí y necesita nuestra
ayuda, más incluso en Navidad.
Estas fiestas son fechas de buenos propósitos, pero la
España que lo pasa mal necesita medidas,
no promesas ni palabras. Un tema clave a mejorar es el
ingreso mínimo vital, que no está funcionando como
denuncia Cáritas y todas las ONGs: sólo se ha concedido al 18,6% de las
familias en pobreza severa y casi a la mitad se le ha denegado, por un exceso
de requisitos mal diseñados. El dato es revelador: sólo
había 362.017 solicitudes aprobadas (con
824.441 beneficiarios) a fecha 3 de diciembre, menos de la mitad de los
850.000 previstas por el Gobierno. Ahora se espera que los beneficiarios aumenten,
al haberse aprobado
ya en el Congreso la nueva Ley, que introduce mejoras: se mirarán los
ingresos del año en curso (no los de antes de la pandemia), se elevan los
umbrales de ingresos y se reduce de 12 a 6 meses la antigüedad de la unidad de
convivencia. Además, se ha puesto en marcha el registro de mediadores,
que permitirá a las ONGs acreditar la idoneidad de los potenciales
beneficiarios. Y ya está aprobado
el complemento por hijo, de 100 a 50 euros al mes.
Otro cambio que urge es modificar la Ley de subvenciones,
como piden
los gerentes de servicios sociales, para simplificar y reducir los trámites que se exigen para cobrar las ayudas
básicas (para comida, ropa y pago del alquiler) que conceden los servicios sociales de los Ayuntamientos y que se retrasan ahora hasta 2 meses, por
exceso de burocracia. Sería un cambio muy importante porque hablamos de 1
millón de ayudas que se solicitan cada año, con una cuantía media de 184 euros
por ayuda.
Y queda afrontar el grave problema de la pobreza infantil, que afecta a 2,2 millones de niños y adolescentes en España (el 28,3%
de los menores sufren pobreza y exclusión social), según
Save the Children, lo que nos coloca como el tercer país europeo con más
pobreza infantil, tras Rumanía y Bulgaria. La Comisión Europea lleva
años llamándonos la atención y el Gobierno Sánchez les ha prometido presentar
un Plan antes del 15 de marzo de 2022,
para destinar 779 millones a luchar contra la pobreza infantil, 527 de ellos
serán Fondos europeos. El objetivo es reducir a la mitad la pobreza infantil
(de 2,2 a 1,1 millones)… para 2027.
Junto a estas medidas urgentes, es prioritario que toda la
política económica y social, que la ansiada recuperación busque reducir
la pobreza y la desigualdad, un grave problema antes que ahora ha agravado la pandemia: tenemos 11 millones de personas en situación
vulnerable y de exclusión social, 2
millones más que en 2018, según
el último informe Foessa presentado por Cáritas en octubre. Y de ellos, 6 millones de personas están en situación
de pobreza severa. Un problema no sólo social,
también económico (lastra el consumo
y con ello el crecimiento y la recaudación) y político (su desapego desarma la democracia y alienta los populismos y extremismos).
Por eso no podemos olvidarles nunca: sin
ellos no se puede construir un futuro estable. Tampoco les olvidemos esta Navidad: no son sólo los que piden en
los semáforos, pueden ser nuestros vecinos. Ayudémosles
si podemos. Y cuidémonos mucho frente al COVID
¡Feliz Navidad!