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lunes, 14 de abril de 2025

Otra Semana Santa récord

No importa si llueve o no: media España ha salido corriendo para pasar esta Semana Santa en la playa, en el interior o en Europa. Este año, la fiesta es más tarde y eso ha disparado los viajes, a pesar de la fuerte subida de hoteles (+16%), apartamentos, bares y restaurantes (sólo bajan los carburantes). La ocupación es muy alta en Andalucía, Levante y las islas, pero también en el norte de España, provocando una contratación récord: 126.000 empleos por la Semana Santa. La previsión es que el récord de turistas y gastos se mantenga en mayo (puente) y junio, como antesala de otro verano récord. La incógnita es cómo afectará al turismo la guerra arancelaria de Trump. Por un lado, bajarán los turistas USA (4,26 millones en 2024, que gastan mucho), a los que perjudica un dólar débil, pero por otro, se espera que aumente el turismo europeo, el 84% de todo el turismo que llega a España. Pero si llega la recesión a Europa, el turismo “pinchará”.

                            Enrique Ortega

El turismo en España ha empezado el año 2025 con fuerza, tras batir todos los récords en 2024 (93,8 millones de turistas y 126.282 millones de euros de gasto). Así, en los dos primeros meses de este año, llegaron a España 10.462.373 turistas extranjeros (+6,9%, 684.892 turistas más que un año antes) y se gastaron 14.392 millones de euros (+8,3% que en 2024), según los últimos datos publicados por el INE. La mayor afluencia de turistas ha llegado de Reino Unido (1,86 millones, +5,3%), aunque el mayor aumento se ha dado en los turistas franceses (1,36 millones, +14,1%), suizos (+10,4%) e irlandeses (+10,1%), estancándose la llegada de turistas alemanes (1,15 millones, +1%) y creciendo poco los italianos (+6%). Madrid (+12,9%, 1,34 millones de visitantes) y Cataluña (+10%, 2,21 millones) han sido las autonomías donde más crecen los turistas, aunque el liderazgo de estos dos primeros meses lo ostenta Canarias (2,8 millones de turistas, +2,8%), según el INE.

En el primer trimestre de 2025, el turismo habrá crecido un +3, 2%, más que la economía, según la patronal Exceltur, que destaca un fuerte aumento de las ventas (+2,7%), a pesar de las lluvias de marzo y el retraso de la Semana Santa a abril . La mayor actividad turística se ha dado en Madrid, Canarias, Costa del Sol y Levante, destacando la mejoría de resultados en las empresas de transporte (compañías aéreas y alquiler de coches), hoteles urbanos, empresas de ocio y compañías que operan en Canarias, con un aumento del gasto turístico de los extranjeros mientras se estabiliza el gasto turístico de los españoles. De hecho, las pernoctaciones de españoles han caído algo este año (-1,9% en enero y febrero), mientras han subido las pernoctaciones de extranjeros (+2,1%), según el INE.

Centrándonos en la Semana Santa, el sector espera otro récord de ocupación y gasto, superando la Semana Santa de 2024, que ya fue récord: Exceltur espera un crecimiento de la actividad turística del +5,3%, con aumentos mayores para el transporte de viajeros (+7,8%) y el alquiler de coches (+8,5%) y menores en los hoteles urbanos (+4,4%), los de playa (+4,1%) y los servicios de ocio (+3,1%). Llama la atención que los mayores aumentos en la actividad turística se esperan en el País Vasco (+6,9%), Madrid (+6,7%), Asturias (+6,6%) y  La Rioja (+5,8%), junto a la Comunidad Valenciana (+5,6%), creciendo menos en Canarias (+4,6%), Baleares (+4,5%) Cataluña (+4,1%), %), Andalucía (+3,9%) y Galicia (+1,3%).

Con todo, se espera un alto nivel de ocupación hotelera (90%) y de los apartamentos turísticos esta Semana Santa, sobre todo en Madrid y Barcelona, Levante y Andalucía (Sevilla y Málaga), más la España verde, Baleares y Canarias (final de la temporada alta). Turespaña espera un aumento del +7,3% de los turistas extranjeros en abril (+700.000 que el año pasado), sobre todo en Canarias, Madrid, Barcelona y parte de Andalucía. En cuanto al turismo nacional, se espera que viajen  esta Semana Santa dos de cada tres españoles, la mayoría a destinos de playa, ciudades y ciudades de interior, pero también a Europa, donde han aumentado las reservas para Londres, París, Roma y Ámsterdam.

Y también se espera que todos gasten más, básicamente porque han subido los precios de los hoteles, servicios, bares y restaurantes. Ya en febrero, el gasto medio por turista extranjero fue de 1.345 euros, con una duración media del viaje de 7,3 días (183 euros de gasto diario). El gasto medio de los españoles esta Semana Santa se estima en 598 euros y muchos han reducido los días de viaje, a 3 y 4 noches, dada la subida de hoteles y apartamentos. La estimación de Booking es que el coste de la estancia subirá un +15,6% sobre la Semana Santa pasada, con un coste medio de 140 euros por noche, que será mucho más alto en Sevilla (246 euros), Málaga, Barcelona, Madrid, Valencia y Benidorm, los destinos más demandados esta Semana Santa. Y también será más caros los demás servicios turísticos, desde bares y restaurantes al ocio o el alquiler de coches. Eso sí, están más baratos los carburantes, tanto la gasolina (1,51 euros/litro frente a 1,67 hace un año) como el gasóleo (1,44 euros/litro frente a 1,55 en abril de 2024).

Esta Semana Santa, la mayoría de los que viajan buscarán un piso turístico (hay 368.295 viviendas turísticas, con 1,85 millones de plazas, según el INE), sobre todo en las ciudades más saturadas y con los hoteles más caros (Barcelona, Baleares, Sevilla, Madrid, Málaga y Tenerife). Y eso dispara los precios en las 10 ciudades con más concentración de pisos turísticos: Alicante (19,9 pisos turísticos/km2, el triple de la media nacional, que es de 6,8), Málaga (19), Madrid (16,1), Las Palmas (15,3), Santa Cruz de Tenerife (14,4), Cádiz (13,9), Barcelona (13,1), Valencia (12,1), Sevilla (12) y Girona (11,3 pisos turísticos/km2). Todo apunta a que serán estas ciudades las más colapsadas por el turismo esta Semana Santa, junto a los habituales destinos de playa y de procesiones.

Este récord esperado de ocupación y gasto ya tiró del empleo en marzo : hubo empresas que anticiparon contratos y se crearon 67.477 empleos en la hostelería más otros 5.000 en actividades de ocio y entretenimiento, según la SS. Y volverá a subir el empleo en abril: la campaña de Semana Santa generará 126.260 empleos, un 5,6% más de los contratos hechos en la Semana Santa de 2024 (119.590), según Randstad, destacando los contratos en transporte, logística, hostelería y entretenimiento. Eso sí, a finales de abril se perderán muchos de estos empleos de Semana Santa y aumentará el paro…

La Semana Santa será otro empujón al turismo en España, pero el sector cree que estamos ante otro año récord, donde el turismo ha crecido otra vez antes de Semana Santa y volverá a crecer después, empujado por “las ganas de viajar” de europeos y españoles, que priorizan este gasto frente a otros y que aprovechan la mejora de poder adquisitivo que supone unos salarios por encima de la inflación (que ha vuelto a bajar al 2,3% en marzo). La patronal Exceltur estima que la actividad turística crecerá un +5,3% en el 2º trimestre, empujada por el “puente” de mayo y la mejora del tiempo. Y apuestan por “otro verano récord”, a la vista de las reservas hoteleras  que se están haciendo y las mayores plazas que están ofertando las aerolíneas para los próximos meses.

Junto a este “optimismo turístico”, mucha gente se pregunta cómo pueden afectar a los viajes y al gasto turístico los aranceles impuestos por Trump. Parece evidente que la subida arancelaria ya en marcha, (aranceles del 25% al acero, el aluminio y los coches, más un 10% de arancel a todo el mundo y un 145% a China), que no suaviza “la tregua” de 90 días de Trump, acabará afectando negativamente, provocando más inflación y debilitando al dólar. Y eso, en principio, debería reducir el número de turistas de EEUU que nos visiten. En 2024 vinieron 4.263.842 estadounidenses, que se gastaron unos 6.000 millones de euros.

En general, los turistas USA gastan más que la media (273 euros diarios, frente a 183 euros), porque se alojan más en hoteles (el 80%), en su mayoría de 4 y 5 estrellas, sobre todo en Cataluña, Madrid, Sevilla, Costa del Sol y Mallorca. Si les sube la inflación por los aranceles, tendrán menos margen para viajar y más si el dólar sigue depreciándose respecto al euro (el viernes cotizaba a 1,135 dólares, una caída del -10,8% desde enero: eso significa que viajar a España les sale ahora casi un 10% más caro…).

El sector turístico español no está de momento muy preocupado, según Exceltur, porque piensan que si perdemos turistas estadounidenses podemos ganar turistas europeos, que son los que ahora más nos visitan (el 84% del turismo en 2024 vino de Europa). Y que puede haber turistas asiáticos (Japón y China) y de Oriente Medio que “desvíen” sus viajes de EEUU a Europa y a España. Por eso, muchos expertos piden campañas de promoción turísticas en esas zonas, así como en Latinoamérica.

En cualquier caso, la incertidumbre geopolítica y económica no ayuda al turismo y puede frenar reservas y viajes en todo el mundo, también hacia España. Por eso, hay que estar atentos ante el flujo de llegadas tras la Semana Santa y cara al verano, por si se detecta una caída de turistas internacionales, no sólo de EEUU. Porque si la guerra comercial no se resuelve en estos 90 días, la inflación y la recesión podría volver con fuerza, en todo el mundo y más en Europa, que ya crece poco ahora. Y eso destrozaría todas las previsiones de conseguir en 2025 otro récord turístico, rozar los 100 millones de visitantes. Hoy por hoy, este objetivo está amenazado por la guerra comercial y los conflictos geopolíticos. Si la incertidumbre no mejora, el Gobierno deberá aprobar un Plan de promoción y apoyo al turismo, porque si “pincha” nos jugamos la cuarta parte del crecimiento económico y mucho empleo.

Mientras, a disfrutar esta Semana Santa, más cara y con más turismo que nunca.

jueves, 23 de enero de 2025

FITUR 2025: a por 100 millones de turistas

Hasta el domingo, se celebra en Madrid FITUR, la 2ª Feria de turismo más importante del mundo. Y el sector está eufórico: 2024 ha sido otro año récord, de turistas (94 millones) e ingresos (126.000 millones de euros), tras el récord de 2023. Además, el turismo creció no sólo en verano, sino mucho más fuera de temporada (récord en el 1º y 2º trimestre), atrayendo a más turistas de EEUU, Latinoamérica y Asia, que no sólo buscan sol y playa sino cultura, ocio, gastronomía y negocios. Y el turismo ha aportado la cuarta parte de nuestro crecimiento en 2024, Ahora, se espera superar los 100 millones de turistas en 2025, una cifra preocupante, por la saturación de turistas en muchas zonas, que ha provocado manifestaciones y exceso de pisos turísticos. Es hora de parar, tras los récords, y trazar una “hoja de ruta” para el futuro: qué turismo queremos y podemos asumir sin costes medioambientales y sociales. Ojo a morir de éxito.

                        FITUR 2025

En vísperas de FITUR (22-26 enero), el Gobierno anticipó el balance del turismo em 2024, cuyos datos oficiales publicará el INE el 3 de febrero: 94 millones de turistas, un +10,72% que en 2023 (85,1 millones), otro año récord histórico y 10,5 millones de visitantes extranjeros más que antes de la pandemia (83,5 millones en 2019). A falta de los datos de diciembre, el aumento de turistas se dio en 2024, sobre todo,  entre los turistas de EEUU (+11,95%), Latinoamérica (+12,01%) y el resto del mundo (+19,38%), aunque también crecieron los turistas europeos (+3,5%, sobre todo los italianos (+12,57%), irlandeses (+11,78%), franceses (+11,47%) y neerlandeses (+10,65%), aunque el grueso de visitantes han sido, como siempre, los británicos (17,5 millones hasta noviembre), franceses (12,2 millones), alemanes (11,3 millones) e italianos (5,06 millones), según el INE.

Este aluvión de turistas extranjeros han ido en 2024 a las 6 autonomías que viven del turismo: Cataluña (18,88 millones de turistas hasta noviembre, +9,93%), Baleares (15,12 millones, +6,10%), Canarias (13,77 millones, +9,56%), Andalucía (12,91 millones, +11,69%), Comunidad Valenciana (11,2 millones, +15,46%, el mayor aumento) y Madrid (8,22 millones, +13,54%), repartiéndose los 8,35 millones de turistas restantes entre  las otras 11 autonomías.

Además, en 2024, el turismo en España ha conseguido otro récord histórico: el gasto de estos turistas extranjeros ha subido a 126.000 millones de euros, un +16% que en 2013, que también fue récord (con 108.789 millones ingresados). Son 35.000 millones más de ingresos por turismo que antes de la pandemia (91.912 millones en 2019. El gasto medio por turista fue de 1.342 euros en 2024 (245 euros más por estancia que antes de la pandemia), debido a que crecen más los turistas que más gastan, los no europeos: 310 euros diarios gasta un turista que viene de Asia (Japón, China o Corea) y 244 un turista norteamericano, frente a 144 euros diarios que gasta un italiano, 139 un francés, 135 un británico, 127 un alemán, 106 un neerlandés o 71 euros diarios que gasta un turista portugués, según el INE.

En paralelo a este aumento récord del turismo extranjero (+10,72%), el turismo nacional ha crecido menos dentro de España (las pernoctaciones en hoteles han aumentado +0,3% y su gasto ha crecido un +3,7%) pero se han disparado los viajes al extranjero (+16%), aumentando mucho los viajes en tren (AVE) y avión dentro de España. En conjunto, los turistas extranjeros y nacionales han permitido que el sector turístico alcance otro año de facturación récord: 207.763 millones de euros, con lo que el sector (PIB turístico) ha crecido un +6,5%, el doble que la economía (3,1%), como viene pasando desde 2021. Y los beneficios del sector turístico han crecido un +8,2%, sobre todo los hoteles urbanos, el ocio y los campos de golf.

Y con ello, el turismo ha vuelto a crear mucho empleo: +72.310 nuevos empleos en 2024, el 96,7% contratos indefinidos, con predominio de los contratos a tiempo completo (el 79%), según la patronal Exceltur. Y si en 2019, 1 de cada 3 contratos turísticos eran temporales, en 2024 lo eran sólo 1 de cada 5. Con ello,  ya hay 2.688.608 personas trabajando en el turismo, casi 1 de cada 7 ocupados (el 12,7%). Y hay que resaltar que 1 de cada 4 empleos creados en España desde 2020 ha sido en el turismo (+493.000 empleos).

El turismo en España no sólo es una fuente de ingresos, actividad y empleo sino que se consolida como el gran motor del crecimiento económico, junto al consumo público y privado y las exportaciones: en 2024, más de la cuarta parte de lo que creció la economía española (el 26,1%) fue por el turismo, según Exceltur, quien estimó en el 70,8% la aportación del turismo al crecimiento de la economía en 2023 y el 68% en 2022. De hecho, el turismo se consolida como la primera industria española, la que más aporta a la actividad económica (el 13,1% del PIB en 2024).

Con todo, el nuevo récord de turistas, ingresos y empleo no es lo único destacado de 2024. El balance del Gobierno destaca 4 datos cualitativos que son muy esperanzadores. El primero y más importante, la “desestacionalización” del turismo que vino a España en 2024: tuvimos un verano récord (31,37 millones de turistas, +7,8%), como es habitual, pero la llegada de turistas creció más en el primer trimestre  (16,1 millones, +17,7%, gracias a que la Semana Santa fue en marzo) y en el 2º trimestre (26,4 millones de turistas,+11,6%). Eso indica que España no es sólo un destino de verano, de sol y playa, sino que los extranjeros hacen “escapadas” a España a lo largo de todo el año, lo que mantiene abiertos hoteles y locales turísticos, los ingresos y el empleo. Un cambio clave.

El 2º cambio del turismo en 2024, ligado al anterior, es “la diversificación” del turismo, que ya no busca únicamente sol y playa sino que viaja a España buscando cultura, ocio, gastronomía, deporte y negocios o sanidad. Y eso lleva al tercer cambio, la “desconcentración” del turismo, que ya no se dirige sólo a la costa y a las islas sino que busca también la España verde del norte (más con las altas temperaturas del verano) o la España interior. Así, los datos de “pernoctaciones” (estancias en hoteles) revelan que el mayor aumento de ocupación hotelera se ha dado, en 2024, en Asturias (+7,1%), Castilla la Mancha (+5,4%), Extremadura (+5,3%), Castilla y León (+4,9%) y Aragón (+4,5%), por encima de Canarias (+3,8%), Baleares (+3,1%), Cataluña (+2,2%), Madrid (+1,3%)  y Andalucía (+1,2%), según datos del INE (pernoctaciones enero-noviembre 2024).

Y el 4º cambio del turismo en 2024 ha sido “la consolidación de nuevos mercados”, el mayor crecimiento de los turistas que vienen de fuera de Europa, sobre todo de EEUU, Asia y Latinoamérica, con 2.192.000 turistas más de estas procedencias en 2024 que en 2019. Un cambio importante (aunque todavía el 84% de los turistas que vienen son europeos), porque gastan más dinero en España y además ocupan hoteles y nos visitan sobre todo fuera de temporada, buscando otro turismo distinto del modelo de “sol y playa”. Y que buscan calidad, seguridad y una oferta diversificada, frente a otros destinos mediterráneos.

El punto negro del balance, para los turistas extranjeros y nacionales, son los altos precios turísticos, que se han disparado tras la pandemia. En 2024, los hoteles moderaron sus subidas (+3,9%), pero fueron muy altas en 2023 (+7,8%), 2022 (+11,8%) y, sobre todo en 2021 (+31,9%), aunque bajaron en 2020 (-18,3%), según el INE. Con ello, las tarifas hoteleras han subido en España +37,1% desde antes de la pandemia, una barbaridad, con lo que el ingreso medio por habitación es de 147,7 euros en Barcelona, 126,2 en San Sebastián, 119,11 en Málaga 117,3 en Madrid, 116,8 en Palma o 102,8 en Sevilla, según Exceltur. Y también han subido mucho en 2024 los vuelos nacionales (+11,3%), los internacionales (+9%) y el precio del transporte marítimo y los cruceros (+13,2%), según el INE.

Ahora, el sector espera que España supere los 100 millones de turistas en 2025. Si este año los visitantes crecieran otro 10% (como en 2024), se cerraría 2025 con 102,5 millones de turistas, casi el doble que en 2012 (57,46 millones). Y sobre su gasto, la previsión es que podríamos ingresar 146.160 millones de euros por turismo en 2025, el doble que en 2016 (77.416 millones).  Con estas perspectivas, el sector espera crecer este año un +6% (+6,5% en 2024) , otro vez más que la economía (+2,5%) . Y que el turismo sea otro año más el motor de la economía española, aportando la quinta parte del crecimiento (el 20,6%) en 2025.

A favor de este nuevo récord esperado para 2025 está que la economía europea crecerá algo más, que los conflictos en oriente Medio perjudican a otros destinos competidores y que España sigue siendo un destino turístico muy competitivo, máxime si este año aumentan menos los precios turísticos y la inflación general. Pero los expertos destacan dos cuestiones preocupantes. Una, el exceso de turismo en algunas zonas de costa e islas, que ya ha despertado protestas y manifestaciones en Canarias, Baleares, Barcelona, Málaga o Valencia. Un problema, la “turismofobia”, alimentado por las quejas de los vecinos ante el exceso de turistas, la subida consiguiente de precios, los atascos en los servicios (sanidad, seguridad, infraestructuras) y la negativa influencia de los pisos turísticos, que han disparado los alquileres en las capitales más turísticas. De hecho, ya hay 396.883 viviendas turísticas en España, según el INE (agosto 2024). Y en 10 grandes ciudades españolas hay más plazas en pisos turísticos que en hoteles (Málaga, Valencia, Sevilla, Alicante, Granada, Córdoba, Las Palmas, Santander, Gijón y Murcia), según denuncia Exceltur.

El otro problema es que llegar a 100 millones de turistas es insostenible para el medio ambiente, desde el consumo de agua o electricidad a las emisiones de CO2 que se generan (la mayoría de los turistas extranjeros llegan en avión y se mueven en coche), más los desechos y basuras. A nivel mundial, el turismo genera un 8,8% de las emisiones mundiales y han crecido un 3,5% anual entre 2009 y 2019, el doble que las del resto de sectores, según un estudio de Nature Communications. Y España ocupa el puesto número 19 en el ranking de emisiones por turista, sobre todo por los vuelos internacionales.

Ahora, cuando España puede saltar de los 100 millones de turistas, la pregunta es obligada: ¿es sostenible esta cifra? Es evidente que hay destinos turísticos saturados y no sólo las costas e islas en verano, también muchas ciudades cualquier fin de semana (Barcelona, Sevilla, Córdoba, Málaga, Palma, San Sebastián, Toledo, Santiago, Alicante…). Viajar se ha convertido en una “necesidad” tras la pandemia y el turismo (interior y extranjero) colapsa aeropuertos, trenes, carreteras, hoteles, restaurantes, bares y zonas turísticas. Hay que poner orden en este crecimiento, si no queremos “morir de éxito”.

La oportunidad para hacerlo es la “Estrategia de Turismo Sostenible 2030, que debería aprobarse en el primer trimestre de 2025, dentro del Consejo Español del Turismo. Ahí debería acordarse una “hoja de ruta” para el turismo en lo que queda de década, planteando objetivos, inversiones y medidas. Se trata por un lado de adaptar la oferta, para seguir reconvirtiendo (con los Fondos europeos 3.400 millones ya adjudicados) los destinos de sol y playa (en colaboración con los municipios turísticos afectados) y promoviendo los destinos alternativos de turismo de interior, cultural, gastronómico y de ocio, junto al turismo de negocios en las grandes ciudades. Y por otro, reorientar la política de promoción, para dirigirla a destinos más lejanos, a turistas que gastan más y vienen todo el año.

No se trata de batir el récord de turistas cada año, como si no hubiera tope ni existieran problemas medioambientales y de saturación de infraestructuras. Hay que buscar un turismo de más calidad, no más turistas, que sea compatible con la vida de los pueblos y ciudades donde llegan. Es un difícil equilibrio que exige planificación, inversiones y medidas, pero sobre todo acuerdos entre Administraciones. Hace falta un gran Pacto por el futuro del turismo, para que sea sostenible a medio plazo. Tras tantos récords y ante los 100 millones de visitantes, es hora de parar, sentarse y repensar el futuro del turismo. Si no, corremos el riesgo de “matar la gallina de los huevos de oro”.

 

jueves, 1 de agosto de 2024

Turismo: el verano de todos los récords

Hoteles, bares, restaurantes, apartamentos, líneas aéreas, autobuses y trenes, coches de alquiler , supermercados y empresas de ocio se preparan para hacer el mejor agosto de su historia. Este verano se batirán todos los récords: de turistas, con 32,8 millones de extranjeros entre julio y septiembre (+4 millones que en 2019), de ingresos (46.500 millones de euros, +22% ) y de precios, con una subida del +10 al +30% en hoteles, apartamentos, comidas y casi todo. Volveremos a ver las costas, las islas y las ciudades más turísticas con un aluvión de gente, sobre todo británicos, alemanes, franceses, norteamericanos, asiáticos y latinoamericanos, mientras los españoles saldrán más al extranjero y otros veranearán menos días, por los precios. Con ello, se espera batir en 2024 todos los récords de turistas, más de 90 millones, camino de los 100 millones en 2025. El sector y muchas zonas turísticas saturadas creen que “hay que parar y poner orden”, porque este turismo masivo es insostenible. Y agobiante para descansar.  

                                 Enrique Ortega

El año 2024 va a ser el gran año del turismo en España. Ya empezó con una fuerza inusitada, con un récord de turistas extranjeros y viajes de españoles en el primer trimestre, animados por la Semana Santa. Y ha seguido con fuerza en mayo y junio, animado por la rebaja de la inflación y una cierta recuperación en Europa, junto a la fuerte creación de empleo en España (+426.300 empleos en el último año). Así, entre enero y mayo de 2024 llegaron a España 33.212.538 visitantes extranjeros, +13,62% que en los cinco primeros meses de 2023 y 4 millones más de turistas que en ese mismo periodo de 2019, según el INE.Y se gastaron 43.198 millones de euros, +21,8% que en ese periodo de 2023 y 7.800 millones más de gasto que en los cinco primeros meses de 2019. Doble récord histórico. Y encima, crece más el gasto que los turistas, con lo que los extranjeros que vienen se están gastando más que nunca: 1.263 euros de media, 204 euros de gasto medio diario (+8,6%).

En junio ha seguido la tendencia de un turismo disparado: aunque aún o hay datos de visitantes, si los hay de pernoctaciones en hoteles y marcan otro récord: 160,63 millones de pernoctaciones entre enero y junio de 2024, un 7,5% más que el primer semestre de 2023, según el INE. Y eso, gracias básicamente a las pernoctaciones de extranjeros, que crecieron un +11,2% en la primera mitad del año, mientras las estancias en hoteles de españoles crecen sólo el +0,9%, debido a la fuerte subida de los precios hoteleros (+7,8% anual), con una tarifa media por estancia que ya es de 122 euros diarios.

Ahora se espera un agosto que bata todos los récords de reservas, después de un mes de  julio donde las reservas han subido entre un 10 y un 15% sobre las del verano pasado, con ocupaciones superiores al 85% en muchas zonas, que rondarán el 90 y 95% este mes. Están aumentando las llegadas de turistas europeos, sobre todo británicos y alemanes (que ya han superado a los turistas que llegaban antes de la pandemia), suizos, nórdicos y portugueses, junto a norteamericanos, latinoamericanos y asiáticos, que además están reservando hoteles más caros (de más de 200 euros la noche), según ebooking.com, mientras las reservas de españoles se dirigen a estancias más económicas, en hoteles más baratos, apartamentos, campings y casas de turismo rural.

La previsión del sector hotelero es aumentar su facturación este verano un +5,5%, según la patronal Exceltur, con un mayor negocio en los hoteles urbanos (Cataluña y Madrid), algunas zonas de costa (Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia), islas, el País vasco y algunas zonas de interior y de Asturias y Galicia, apoyadas por temperaturas más bajas. Y también esperan un buen negocio las agencias de viaje, compañías aéreas y ferroviarias, empresas de alquiler de coches y las de ocio, junto a la hostelería y restauración, sin olvidar los supermercados. Todo ello va a tirar del empleo este verano, después de que las empresas turísticas hayan creado 79.000 nuevos empleos hasta junio, según Exceltur.

Lo que preocupa a muchos profesionales del sector es que la fuerte subida de precios turísticos retraiga la demanda, sobre todo de españoles. Y es que los precios llevan varios años subiendo, más de un 30% desde 2019 en muchos apartados. Sólo este año, de enero a junio, los hoteles han subido de media un 31,4%, según el INE (con una subida anual del 9,3%). Y los vuelos nacionales han subido un 21,8% en el primer semestre (y +12,3% en el último año), mientras los internacionales suben un 9,2%. Y los restaurantes suben un 4.7% anual. Pero al final, todo sube, desde los carburantes y los transportes a los hoteles y apartamentos, que han disparado sus precios: en agosto, a pie de playa, un apartamento se está cobrando 1.200 euros por semana, 400 euros más que el año pasado. Todas estas subidas están retrayendo al turistas nacional (no al extranjero), que optan por estar menos días (1 semana frente a 10 o 15 días antes) y gastar lo mismo o poco más.

Pero la subida de precios (disparada) no parece que vaya a frenar el ansia de españoles y extranjeros por viajar este verano, cuando se espera batir todos los récords en turistas y gastos. En julio se espera haber recibido 11,4  millones de turistas extranjeros (10,11 millones en julio 2023) y en agosto podrían alcanzarse los 11,5 millones (frente a 10,18 millones en agosto 2023), para terminar septiembre con 9,9 millones de turistas (frente a 8,8 millones en septiembre 2023). Eso sumaría 32,8 millones de turistas extranjeros este verano, una cifra nunca vista y que supone 4 millones de turistas más que en el verano de 2019, antes de la pandemia (nos visitaron 28.838.788 extranjeros), según el INE

Ya el 12 de julio, el Gobierno anticipó que España iba a recibir 41 millones de turistas entre junio y septiembre de 2024, lo que supone 3,36 millones más que en esos 4 meses de 2019 (37,64 millones de turistas), un aumento del +13%. Pero lo más llamativo es que auguran un gasto de 59.000 millones de euros en esos 4 meses, +22% que en el verano de 2019, lo que reafirma que no sólo vienen más turistas que nunca sino que además gastan mucho más, gracias a que vienen más turistas de EEUU, Latinoamérica y Asia, con más presupuesto (1.560 euros de gasto medio) que los turistas europeos que nos visitan (entre 771 y 1.148 euros). De momento, los altos precios no disuaden a los turistas extranjeros, que valoran la seguridad, la calidad del servicio y las infraestructuras de España frente a otros destinos más baratos.

Al final, todo apunta a que no sólo será el verano de todos los récords (turistas, gasto y precios), sino que 2024 será el mejor año turístico de nuestra historia. Algunas previsiones, como la de CaixaBank Research, apuestan por alcanzar los 90 millones de turistas en 2024, mientras otras previsiones suben la cifra a 93 millones (frente a 85.056.528 visitantes en 2023, que superaron el anterior récord de 83,5 millones den 2019). Eso nos colocaría en posición de alcanzar los 100 millones de turistas en 2025, según muchos expertos, más del doble de los turistas que recibimos el año 2000 (47,9 millones). Un informe de Google y Deloitte retrasa este máximo y señala que España puede alcanzar los 110 millones de turistas en 2040, superando al país líder actual, Francia (109 millones). En cuanto a los ingresos por turismo, algunas previsiones creen que llegaremos a los 128.000 millones de euros en 2024 (+20.000 que en 2023), el 2º país con más ingresos turísticos, tras EEUU.

Con estas previsiones para 2024, el turismo se consolida como la primera industria española, creciendo este año un +4,6% (el doble que toda la economía) y generando una actividad de 202.600 millones de euros, el 13,2% de todo el PIB español. Y el turismo mantiene  2.753.357 ocupados en España, el 13% del empleo total. Pero quizás lo más importante es que el turismo es el principal motor del crecimiento español, junto al consumo, las exportaciones y la inversión. En el 2º trimestre, el tirón del turismo ha sido el causante de que España haya crecido un 0,8%, según el INE. Y será el responsable del 26% de todo el crecimiento de la economía en 2024, según Exceltur.

Pero ojo, este crecimiento del turismo resulta ser ya excesivo, porque está tensando al máximo las infraestructuras (desde los aeropuertos, estaciones de tren y carreteras) y los servicios (desde el agua a la sanidad o la seguridad) . Y está afectando muy negativamente a algunas localidades y zonas turísticas, que hasta multiplican por 10 su población en verano, causando tremendas molestias a los residentes habituales (que se quejan y manifiestan, desde Canarias a Mallorca, Málaga o Barcelona). Y están provocando un serio problema de falta de viviendas en alquiler, al ser desviados a pisos turísticos (el 10% de media y el 30% en algunas zonas). Por todo ello, la patronal del sector ha firmado un Manifiesto en defensa del turismo sostenible, donde piden un rediseño de las zonas turísticas, con colaboración pública y privada, para asegurar un control de los alojamientos turísticos y dotar a las infraestructuras turísticas de  recursos humanos y materiales, para evitar aglomeraciones y quejas. Además, piden una mayor adaptación del turismo al cambio climático, una exigencia vital.

A la vuelta de este verano récord, es prioritario que el Gobierno, las autonomías y los grandes municipios turísticos se sienten con las empresas del sector y los sindicatos para alcanzar un gran Pacto por el futuro del turismo, para conseguir que sea sostenible, social y ambientalmente. Porque no puede seguir creciendo sin control, salvo que queramos “matar la gallina de los huevos de oro”. Hay que regular su crecimiento y su futuro, limitando la afluencia de turistas en algunas zonas y fechas, tratando de diversificar y ampliar la oferta, tanto en origen como en destino, para que no lleguen la mitad de los turistas en cuatro meses, sino más a lo largo del año, de nuevos países y a destinos menos masificados.

Un cambio estratégico que tarda tiempo en aplicarse y dar fruto y que exigen cada vez más españoles, hartos de un turismo que se ha vuelto insostenible (social y medioambientalmente). Los que viven en zonas masificadas, porque quieren “huir” en verano de la vorágine de visitantes. Y el resto, porque estamos hartos de hacer cola para todo en vacaciones, en los aeropuertos y estaciones de tren o autobús, en los atascos de las carreteras locales, para encontrar un sitio en la playa, comer en un restaurante o tomar una caña o una copa, incluso para andar por los paseos marítimos o las rutas de montaña. Eso no son vacaciones: no descansamos. Y el riesgo es que un día, la burbuja del turismo estalle, por insostenible, y nos hunda en otra crisis. Estamos a tiempo de evitarlo.

jueves, 3 de agosto de 2017

Verano 2017: congestión y precios disparados


La mayoría de españoles empezamos esta semana las vacaciones de verano y nos encontraremos un país “tomado” por los turistas extranjeros (30 millones entre julio y septiembre) y españoles, que van a moverse más que nunca. Con tanto turista, los precios se van a disparar, desde hoteles y restaurantes a apartamentos, supermercados y coches de alquiler: subirán un 10% sobre el verano pasado, tras haber subido otro 10,5% los dos últimos años. Lo peor es que habrá zonas, en las islas y la costa mediterránea, “congestionadas”, según reconoce la patronal turística, preocupada porque hay ciudades (Mallorca, Barcelona) donde los vecinos están “hartos del turismo”: achacan esta “turismofobia al “boom” de apartamentos que se alquilan por Internet, sin control. En cualquier caso, España estará “a tope” este verano y el sector cree que es hora de “cambiar el modelo turístico”, de apostar más por la calidad que por la cantidad. Urge repensar el turismo español a 20 años vista, renovando y ampliando la oferta. No matemos “la gallina de los huevos de oro”.



                                                                                           enrique ortega

La mayoría de España está de vacaciones, pero no todos pueden cogerse unos días y escaparse de su rutina diaria: el 39,5% de españoles no se puede ir de vacaciones ni una semana al año, según la última Encuesta de Condiciones de Vida 2016 (INE). La mayoría de esos 4 de cada 10 españoles que no toman vacaciones son jóvenes (44,2% menores de 29 años no cogen ni una semana de vacaciones) y mayores de 65 años (43,2% no viajan), sobre todo los que tienen poca formación (más del 52% de los que sólo tienen la ESO o menos), los que están parados (68,6% no cogen vacaciones), las madres solas con niños (56% no tienen vacaciones) y la mayoría (del 54 al 75%) de los que ganan menos de 11.634 euros al año, según los datos que aporta el INE. Otra estadística, el Barómetro del CIS de junio, nos revela que sólo el 41% de españoles van a hacer un viaje turístico y del resto, la mayoría irá a visitar a un familiar (26,1%) o amigos (18,3%), marchará a una segunda residencia (14%) o se quedará en casa (20,7%), mientras el 15,9% no tiene vacaciones.

La España que si se va de vacaciones, ese 60,5% que dice el INE, se va a encontrar este verano más gente que nunca, entre extranjeros y españoles. La previsión es que este verano se superen los 30 millones de turistas extranjeros entre julio y septiembre, frente a los 27,6 que llegaron el verano de 2016 (que ya fue récord). Y eso porque en la primera mitad del año han seguido subiendo los turistas extranjeros, empujados por el temor a destinos como Turquía, Egipto o Túnez (que han perdido un 22% más de turistas europeos este año) y por los atentados en Europa (Reino Unido, Francia o Bélgica), que han aumentado el turismo urbano a España, según los datos de la patronal turística Exceltur. Y se espera este verano una recuperación en España del turismo ruso, nórdico y asiático, mientras se mantiene el turismo británico, a pesar del Brexit. Eso sí, la libra ha caído un 15% desde junio de 2016, lo que encarece España a los británicos, aunque se espera que lo compensen viniendo menos días y gastando menos. Otro dato que no ayuda es el euro, que ha subido un 12% frente al dólar desde enero (ahora supera los 1,18 dólares), lo que hace que España sea un 12% más cara para los no europeos.

En cualquier caso, todo apunta a que será un verano superrécord para el turismo extranjero, sobre todo europeo, en las islas (Baleares y Canarias) y en la costa mediterránea, tanto levantina como andaluza. Y junto a estos 30 millones de extranjeros, se esperan otros tantos o más turistas españoles, que quieren olvidarse de la crisis y viajar este verano más que nunca, tras una Semana Santa, mayo y junio que han sido récord de viajes y pernoctaciones en hoteles, apartamentos y casas rurales. La previsión de la patronal Exceltur es que los españoles viajen sobre todo a Baleares, la costa Mediterránea (de Gerona a Cádiz) y al norte de España, que este verano estará más lleno que nunca. Y los que esperan más ingresos son las empresas de alquiler de coches, las de ocio (parques de atracciones) y los apartamentos y casas rurales.

Con tanto turista, extranjero y español, las empresas del sector han aprovechado para subir los precios: los precios de los hoteles han subido un 25,5% en el primer semestre de 2017, según el IPC (INE).  Y se espera un aumento de las tarifas hoteleras del 10% sobre las del verano pasado, según un estudio de Deloitte. Una subida que se sumará al 10,5% que ya subieron los precios hoteleros en los dos últimos años (2015 y 2016), con lo que hay hoteles que ya tienen un precio superior al que tenían antes de la crisis. Pero no sólo suben los hoteles: han subido los vuelos (un 9,5% en el primer semestre, según el IPC, más por la fuerte demanda que por el petróleo) y los paquetes que ofrecen las agencias de viajes, así como las tarifas de los apartamentos (940 euros diarios en Ibiza en agosto), casas rurales y campings.  Y subirán este verano los precios de bares y restaurantes, así como el alquiler de coches (sobre todo en las islas) y las entradas de parques y lugares de ocio. Y también subirán los precios de la comida y los supermercados, aprovechando la mayor demanda y porque la sequía sube los precios de frutas, verduras y carnes. Eso sí, costará sólo unos céntimos más que el verano pasado echar carburante al coche.

Con estas nuevas subidas, lo que se espera es que extranjeros y españoles reduzcan los días de vacaciones, para no gastar mucho más. De hecho, la estancia media lleva bajando tres años ( 6,9 días) y el gasto medio de los extranjeros, aunque se ha recuperado en 2017 (702 euros de media hasta abril frente a 700 euros en todo 2016), está todavía muy por debajo del de 2011 (813 euros de gasto medio por turista), según los datos de Exceltur, que recuerdan que la mayor parte del gasto que hacen los extranjeros en España (77.000 millones de euros en 2016) se queda fuera, porque se lo llevan los tour operadores y las líneas aéreas. Y que el gasto de los turistas en España ha caído, año tras año, desde 2011. Eso se debe a que cada vez viene un turismo más low cost, en viajes baratos y a apartamentos, que gasta menos.

En definitiva, que nos espera un verano con España a tope y todo más caro. Pero lo peor es que en algunas zonas de España habrá congestión” turística, el término que ha empleado la  patronal turística, Exceltur. Serán sobre todo las islas baleares (Mallorca e Ibiza) y algunas zonas de la costa de Cataluña (más Barcelona capital), Comunidad valenciana y Andalucía. La patronal está preocupada por las crecientes protestas de vecinos en algunas zonas (Palma, Barcelona y Madrid) contra la invasión de turistas, lo que se ha dado en llamar la turismofobia. Algo que se podría agravar este mes de agosto, cuando se colapsen carreteras o paseos marítimos y se compliquen las noches, mientras aparecen problemas de agua (sequía histórica) e infraestructuras, sobre todo en las islas Baleares.

La patronal turística achaca este “colapso” turístico de algunas zonas al crecimiento desordenado de la oferta, por haberse disparado el alquiler particular de apartamentos, a través de plataformas de Internet (como Airbnb o Booking.com). De hecho, señalan que los apartamentos sin regular han superado ya en plazas (casi 3 millones) a los hoteles e instalaciones turísticas reguladas (2,5 millones). Y sólo en 22 ciudades hay 362.493 apartamentos privados que se alquilan a turistas frente a 330.258 plazas de hoteles, hostales y camas reguladas. El sector hotelero se queja de que los apartamentos privados son una competencia desleal, sin control y que evaden 800 millones a Hacienda. Y piden un mayor control, tanto de las autonomías como de Hacienda (pago impuestos) e Interior (control clientes), ya prometido.

A raíz del superrécord turístico y la esperada “congestión” de este verano, la patronal turística Exceltur cree que ha llegado el momento de “repensar el futuro del turismo en España a medio y largo plazo”. Un tema urgente es frenar la oferta turística, que no puede ser infinita, si no queremos que el turismo estalle y “muera de éxito” (se habla de 80-82 millones de turistas este año, frente a los 75,6 ya récord de 2016). De hecho, el Ayuntamiento de Palma ya ha aprobado en julio una moratoria (apoyada por los hoteleros) para suspender durante un año la concesión de nuevas licencias turísticas en el caso antiguo y zonas aledañas, medida  que ya tomó en enero el Ayuntamiento de Barcelona. Pero haría falta una planificación en toda España, con la colaboración de Ayuntamientos, hoteleros y asociaciones de vecinos.

Además, el sector turístico español tiene que reordenar su oferta, para conseguir atraer turistas fuera de la temporada del verano (la mitad vienen entre junio y septiembre) y fuera de las zonas habituales de sol y playa (el 90% de los turistas vienen a sólo 6 autonomías: Cataluña, Baleares, Canarias, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid). Eso obliga a ampliar la oferta turística, buscando un turismo alternativo (de negocios, cultural, sanitario, deportivo o gastronómico) y gastar más recursos en promover el turismo fuera de Europa (sólo el 11% de los turistas que vienen no son europeos), los que más gastan.

En paralelo, el sector turístico tiene que invertir en su reconversión, en un Plan Renove que modernice los hoteles e instalaciones más antiguas, ofrezca nuevos servicios y se lance a fondo en digitalizar su oferta, para vender más directamente por Internet y menos a través de los tour operadores alemanes o británicos, que fuerzan condiciones y precios y se quedan con la mayoría de las ganancias. Además, el sector turístico tiene otras dos asignaturas pendientes: mejorar la calidad de los servicios (más formación al personal) y aumentar el empleo, con menos precariedad y mejor pagado: con un año récord, el sector turístico sólo ha creado 95.807 empleos el último año (junio 2016-junio 2017), el  90% temporales y la mitad a tiempo parcial (muchos por horas o días). Y la hostelería sigue siendo el trabajo peor pagado: un empleado de hostelería le cuesta a la empresa 1.464 euros (464 son cotizaciones), 1.000 euros menos que el coste laboral medio en España (2.481 euros en 2017), según el INE.

Y además, el Gobierno debe gastar más en promover el turismo y ayudar a las empresas a reconvertirse, con incentivos fiscales y créditos blandos, así como con un mayor gasto en infraestructuras y servicios (desde más medios en aeropuertos, control de fronteras o comisarias (colapsadas) a depuradoras de agua y mejores accesos). Y sobre todo, garantizar una mayor coordinación entre autonomías, para que cada una no vaya a su aire con el turismo.

Hay que aprovechar el superrécord turístico de este verano para parar y repensar el futuro, para dejar de hacer triunfalismo con los millones de turistas y sentar las bases de una industria sostenible, que crezca de forma ordenada y con futuro. No hay que dormirse en los récords. Urge aprovechar los mayores ingresos de estos años no para invertir más y asegurar el futuro de la primera industria española. Ojo a morir de éxito, a que la burbuja del turismo “estalle” y se colapse. No matemos “la gallina de los huevos de oro”.

jueves, 21 de enero de 2016

Turismo récord con pies de barro


Esta semana se celebra la Feria de turismo (FITUR) y los profesionales del sector están eufóricos: se ha batido otro récord de turistas extranjeros (68 millones) y los españoles han vuelto a viajar y llenar los hoteles, en el mejor verano desde 2005. Pero también saben que el turismo, nuestra primera industria, tiene varios “talones de Aquiles”: crece el turismo “low cost” y baja el gasto real por turista, muchos vienen porque han caído el euro y los billetes de avión o por los problemas en Túnez, Egipto y Turquía (que nos han “prestado” 6 millones de turistas), hay poco turismo de invierno y de fuera de Europa y el sector crea poco empleo y muy precario. Entre tanto récord, habría que pensar en la reconversión del sector, con nuevas inversiones en las costas y promoción de un nuevo turismo, con más calidad y más gasto, apoyado más en Internet. Hay que planificar una nueva industria turística, a 20 años vista.
 

enrique ortega


El turismo ha vuelto a ser en 2015 el motor de la economía española: por sexto año consecutivo, el sector creció más que la economía, un 3,7% (frente al 3,2% del país), según a patronal turística Exceltur. Y ello se debe no sólo al aluvión de turistas extranjeros (se espera cerrar 2015 con 68 millones, 3 millones más que en 2014), sino a la recuperación del turismo interior, de los españoles, que han vuelto a viajar y llenar los hoteles este año, con el mejor verano desde 2005. Y con ello, la industria turística ha recompuesto sus beneficios sobre  todo los hoteles de interior y del norte, los que más habían sufrido la crisis. Y han podido subir los precios, algo que todos hemos notado este verano.

Si 2015 ha sido otro año récord para el turismo, consolidando a España como la tercera potencia turística del mundo (tras Francia y EEUU), se debe en buena parte a factores externos, que poco tienen que ver con la actuación del sector o del Gobierno. El primero y fundamental, la depreciación del euro, que ha abaratado los viajes a España de los turistas que vienen con dólares (-16,5% de caída del euro frente al dólar) y con libras (-12,1%). No es casualidad que el turismo que más creció en 2015 fuera el de EEUU (+24,2%), Reino Unido (+4,1%), Suiza (+8,9%), resto de América (+10,8%) y resto del mundo (+25,8%). Otro factor externo clave ha sido la bajada del precio del petróleo (-37% en 2015), que abarata los vuelos, un tema clave para España, porque el 80% de los turistas vienen en avión. Y el tercer factor, los problemas de seguridad y terrorismo que siguen teniendo países competidores, como Túnez, Egipto o Turquía: la patronal Exceltur estima que 1 millón de los 3 millones más de extranjeros que nos han visitado en 2015 iban antes a esos países. Y que, desde 2010, entre 4 y 6 millones de turistas son“prestados” por esos tres países.

Además, también ha ayudado la mejora de la economía británica (de donde proceden el 23% de los turistas extranjeros) y la ligera recuperación de las economías alemana, francesa e italiana (que suman otro 38% más de turistas extranjeros). Y hay un factor interno importante: la recuperación de la inversión extranjera en España, sobre todo en el sector inmobiliario, que ha tirado del turismo de negocios: ha crecido un 17,5% en 2015, casi el triple que el turismo de ocio (+6,5%), con un mayor gasto medio (164 euros al día frente a 98,3).

Como se ve, mucho del récord turístico español en 2015 se debe a circunstancias externas, que no dependen de nosotros y que no sabemos si se van a mantener en 2016. Por un lado, cabe esperar menos ayuda del euro, porque caerá menos (ahora está subiendo), hasta el euro por dólar (- 7%). Por otro, el petróleo puede caer, pero no tanto, lo que abaratará menos los billetes de avión. Eso sí, la crisis de Túnez y Egipto sigue ahí y se ha agravado la de Turquía, con el último atentado, lo que podría desviar este año hacia España turistas rusos (iban 19 millones). Y Europa sigue estancada, con lo que no se espera un fuerte aumento de los viajes, sobre todo de alemanes, franceses e italianos. Con todo, la patronal turística Exceltur espera un crecimiento del sector turístico algo menor en 2016, del 3,4%, aunque el turismo volverá a ser el motor de la economía, creciendo por séptimo año más que el país (2,8%).

El turismo no sólo es el motor de la recuperación sino que se consolida como la primera industria española, que aporta el 11% de la riqueza (PIB) y el 12% del empleo (2,4 millones). Y además, el turismo español está en cabeza en el ranking mundial 2015 de competitividad turística elaborado por el Foro Económico Mundial (en 2013 éramos los cuartos y en 2011 los octavos), gracias a nuestros recursos naturales y culturales, nuestras infraestructuras, la seguridad y la adaptación a los consumos digitales, estando en la media europea en precios. Pero este liderazgo y los reiterados récords de turistas (se han duplicado los visitantes extranjeros, desde los 33 millones en 2.000 a los 68 millones de 2015) no pueden hacernos olvidar los talones de Aquiles” del sector, reconocidos por sus profesionales: excesiva concentración en verano y en la costa, poco turismo de fuera de Europa, bajo nivel de gasto, poco empleo nuevo (y de baja calidad), aumento de la competencia desleal (apartamentos y transportes), poca digitalización de las ventas y nuevos impuestos turísticos.

Uno de las mayores debilidades del turismo español es que está muy concentrado, tanto por países de origen como por meses (verano) y zonas de destino. El 89% de los turistas proceden de Europa y aunque han crecido los turistas de EEUU, Asia, Oriente Medio y Latinoamérica, todavía son pocos (10%), a pesar de ser las zonas del mundo con más potencial turístico. Otro problema es que más del 80% del turismo extranjero está dirigido al turismo de sol y playa, que beneficia a 5 de las 17 autonomías (Canarias, Andalucía, Cataluña, Baleares y  Comunidad Valenciana), que se llevan el 80% de los turistas extranjeros. Y los nuevos turistas que habría que captar, desde chinos a árabes o norteamericanos, no buscan sol y playa sino cultura, ocio, compras, gastronomía, deportes o turismo sanitario.

Pero quizás el mayor “talón de Aquiles” del turismo español es el crecimiento del “turismo low cost”: somos cada vez más un destino predilecto para turistas que gastan poco, jóvenes y familias que vienen por su cuenta a apartamentos baratos o a hoteles con paquetes de “todo incluido”, masificando muchos destinos (como Magaluf en Mallorca o Barcelona). La patronal turística Exceltur ha dado la alarma, mientras el Gobierno sigue vendiendo que somos el segundo país del mundo con más ingresos por turismo (tras EEUU). Y es verdad, pero también que el gasto real de los turistas extranjeros lleva 15 años cayendo, desde el 2.000, como demuestra Exceltur con los datos del Banco de España. Y en 2015, ese gasto de los turistas bajó un 1% en términos reales y un -2,1% si se descuenta la inflación, con una media de gasto real de 741 euros por turista, frente a 1.108 en 2.000 (un tercio menos).

Los turistas extranjeros gastan relativamente menos que antes por el tipo de turistas que nos llegan, según el análisis de la patronal Exceltur. El turismo extranjero que más crece es el que llega en vuelos de bajo coste (+7%) y los que van a  apartamentos (+4,4%), que son los que menos gastan: 78 y 70 euros al día. Y los que menos crecen son los turistas que llegan por vías  tradicionales (+0,4%) y que van a hoteles (+3,7%), que son los que más gastan, 109 y 120 euros al día. Y nos visitan sobre todo los turistas de las naciones que menos gastan (británicos, 102 euros diarios, franceses, 94 euros y alemanes, 103 euros) y pocos de los que más gastan (USA, 158 euros diarios, nórdicos 123 euros y chinos, 785 euros diarios). Así que el gasto medio diario bruto (sin descontar la inflación), 116,90 euros, sale de que vienen muchos turistas de menos de 100 euros al día y pocos de 200 o 700 euros.

Otro “talón de Aquiles” del turismo español, sobre todo en los dos últimos años, es la creciente competencia de la economía colaborativa, de nuevas ofertas que se venden por Internet de apartamentos (Airbnb, Homeaway…), transportes (Blabacar) e incluso restaurantes (EatWith, VizEat, Voulezvousdiner...). La  patronal turística Exceltur estima que hay ya 2,7 millones de plazas en apartamentos turísticos paralelos  (frente a 2,4 millones de plazas regladas), que les hacen competencia desleal porque muchas son ilegales y no pagan impuestos, lo que les permite ofrecer precios hasta un 52% más bajos. Y piden, al Gobierno español y a la Comisión Europea, una regulación de estos servicios, porque están deteriorando el turismo (destacan la masificación del casco antiguo de Barcelona), encareciendo alquileres y recortando ventas y empleos en hoteles y apartamentos regulados.

Otro problema que denuncia el sector turístico es que muchas autonomías ven esta industria como “una teta que ordeñar”, por lo que han implantado el cobro de impuestos. Cataluña aplica desde noviembre de 2012 una tasa por pernoctaciones, de 0,75 a 2,5 euros, por la que ingresan unos 40 millones al año. Baleares (que ya tuvo una tasa turística de 2001 a 2003) acaba de aprobar en enero de 2016 una tasa de 0,25 a 2 euros, que se empezará a aplicar en junio y por la que esperan recaudar 50 millones este año. Y la Comunidad Valenciana estudia aprobar otra tasa turística que empezaría a cobrarse en 2017. El sector ha denunciado estos impuestos ante los Tribunales y creen que retraerán el turismo.

Otro “talón de Aquiles” del turismo es que, a pesar de los récords, crea poco empleo: en 2015 se crearon 73.347 empleos, según Exceltur, sólo 1 de cada 7 nuevos empleos creados en España. Y lo peor es que se trata de un empleo muy precario: el 73% son temporales y la mitad a tiempo parcial, por horas. Un empleo con mucho fraude (falsos autónomos, personas contratadas por 4 horas y que trabajan 8,10 o 12 horas, subcontratas de camareras de pisos…) y muy mal pagado: sueldos medios de 13.851 euros, casi la mitad de la media en España (22.697 euros, según el INE), como denuncia CCOO. Al final, este deterioro laboral se traduce en una caída de la profesionalidad y en un deterioro del servicio, en perjuicio de la calidad de nuestra industria turística, lo que retrae al turismo de calidad.

Como se ve, no todo son récords y maravillas en el turismo español. Está claro que tenemos una industria potente y competitiva, pero ha llegado el momento de pararse y repensar el modelo, configurar la industria turística de los próximos 20 años. Y en lugar de esperar que nos lleguen los turistas, España debería definir el turista que queremos atraer y perfilar una oferta ad hoc, que no sólo compita en precio sino también en calidad, vendiendo la “marca España”, un turismo que no sea sólo sol y playa sino mucho más, una experiencia de ocio.

Y para ello, el sector turístico pide al futuro Gobierno que le ayude a hacer una profunda reconversión, física (con financiación, española  y del Plan Juncker, y ayudas fiscales para reformar las instalaciones de costa, muchas de los años 60 y 70) y organizativa, facilitando la digitalización del turismo (Internet es la mejor herramienta para personalizar la oferta), la formación y la calidad, frenando la competencia desleal y facilitando visados y nuevas rutas aéreas (Iberia volverá en octubre a Tokio y Shanghái, vuelos que suprimió en los años 90) para captar el turismo de Asia y Oriente Medio (sólo suponen el 5% de los vuelos). Y en paralelo, mejorar las infraestructuras, conectando los aeropuertos con el AVE y los puertos (cruceros) y coordinar mejor las actuaciones de las autonomías y el Gobierno, en la promoción exterior y en la gestión del turismo, para lo que piden que se cree una Secretaría de Estado de Turismo.

Está claro que el turismo es “la gallina de los huevos de oro”, que aporta riqueza, trabajo y divisas. Pero ha llegado la hora de no agotar el filón, de repensar su futuro, de asegurar su crecimiento a largo plazo, sobre un turismo más diversificado, menos concentrado en Europa , las costas y el verano, con más calidad y que gaste más. Y eso supone una gestión más tecnológica, más imaginativa y más compleja. No esperar al turista que huye de otros destinos, sino buscarle y ofrecerle una oferta distinta, atractiva y rentable. Retos que hay que afrontar ya, a 20 años vista. No se duerman en los récords.