El Sahel (“la costa”, en árabe) es la franja de paises situados en África, al sur del Sahara, , como la antesala entre el desierto y el verde de la sabana al sur. Lo integran 10 paises, según la estrategia de la ONU para el Sahel (UNISS), que ocupan una franja de 6.000 kilómetros de larga y 600 kilómetros de ancho, que va desde el Atlántico hasta casi el Mar Rojo (ver mapa): Senegal, Mauritania, Gambia, Guinea, Malí, Burkina Fasso, Níger, Chad, Camerún y Nigeria. Estos 10 paises tienen 7 veces el tamaño de España y alguno, como Chad, es tan grande como Francia, Alemania e Italia juntos. Tienen unos 350 millones de habitantes y una demografía explosiva : el 70% de la población en los 5 paises centrales (Mauritania, Malí, Níger, Burkina Fasso y Chad) son menores de 24 años…
jueves, 12 de junio de 2025
El Sahel, una región crítica para España
El Sahel (“la costa”, en árabe) es la franja de paises situados en África, al sur del Sahara, , como la antesala entre el desierto y el verde de la sabana al sur. Lo integran 10 paises, según la estrategia de la ONU para el Sahel (UNISS), que ocupan una franja de 6.000 kilómetros de larga y 600 kilómetros de ancho, que va desde el Atlántico hasta casi el Mar Rojo (ver mapa): Senegal, Mauritania, Gambia, Guinea, Malí, Burkina Fasso, Níger, Chad, Camerún y Nigeria. Estos 10 paises tienen 7 veces el tamaño de España y alguno, como Chad, es tan grande como Francia, Alemania e Italia juntos. Tienen unos 350 millones de habitantes y una demografía explosiva : el 70% de la población en los 5 paises centrales (Mauritania, Malí, Níger, Burkina Fasso y Chad) son menores de 24 años…
jueves, 27 de marzo de 2025
La economía mundial, "patas arriba" por Trump
Hoy se cumplen 67 días desde la toma de posesión de Donald Trump como presidente de EEUU y parece que ha pasado un año, a juzgar por el tsunami que han provocado sus medidas (dictatoriales, contradictorias y nefastas) en EEUU y en el resto del mundo. No sólo está desmontando las bases políticas de la democracia más antigua del Planeta (249 años) sino que se ha dedicado a desmantelar la cooperación multilateral (OMS, ONU, Acuerdo del Clima …) y retornar al gobierno de la fuerza de las grandes potencias (EEUU, Rusia y China), relegando y desprotegiendo a Europa (que se ve obligada a gastar más en Defensa y Seguridad) , con ataques a su democracia liberal y su Estado del Bienestar, apoyando a la extrema derecha del continente, que defiende “menos Europa”, más nacionalismos, menos inmigrantes y no seguir luchando contra el Cambio Climático. Pero el desgobierno de Trump no sólo afecta a nuestra democracia y a nuestros derechos sociales, también a nuestro bolsillo.
lunes, 1 de agosto de 2022
5 libros para entender mejor nuestro mundo
Estamos en vacaciones y puede ser un buen momento para leer. Y no sólo novelas, historia, poesía o cómics. También libros para reflexionar sobre nuestro mundo y entender mejor lo que pasa, algo que tienen en común los 5 libros que les recomiendo para leer este verano. El primero es un análisis riguroso y crítico sobre las consecuencias de la pandemia en las economías y en nuestras vidas, desde Europa y USA a China y los paises en desarrollo. El segundo alerta sobre los peligros de la democracia en el mundo y el auge de las autocracias 3P (populismo, polarización y posverdad). El tercero es una investigación muy documentada sobre el ascenso al poder de Putin y su Estado “mafioso”. El cuarto trata de analizar por qué triunfan y se hunden los paises. Y el quinto nos alerta sobre la pérdida de la privacidad en la era digital, sobre los gigantes tecnológicos que controlan nuestras vidas. Espero que les interesen y ayuden.
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| Enrique Ortega |
Adam Tooze, un economista británico profesor de Columbia (EEUU), escribió en 2018 “Crash”, el mejor libro que conozco sobre la crisis financiera de 2008, que ya recomendé en este Blog hace tres veranos. En septiembre pasado publicó “El apagón. Cómo el coronavirus sacudió la economía mundial”. Y creo que vuelve a ser el libro fundamental para conocer las grandes decisiones que tomaron los paises y, sobre todo, los cambios que ha provocado el COVID 19 en los distintos paises y en la economía mundial. Imprescindible.
Ya desde el principio, Tooze explica que la llegada del coronavirus puso en evidencia nuestra falta de preparación institucional, lo que llama “irresponsabilidad organizada” frente al virus, propiciado por el deterioro irresponsable del medio ambiente. Y cómo se perdió mucho el tiempo, por la incapacidad de comprender un mundo globalizado donde no hubo un liderazgo concertado. Después detalla el alcance de la crisis, la más grave de la historia reciente, continente a continente. Y cómo los políticos actúan con un intervencionismo del Estado desconocido desde la 2ª Guerra mundial, con ayudas múltiples y no recortes como en 2018, con grandes diferencias entre USA, China y Europa.Es muy revelador el capítulo que dedica a explicar cómo se han pagado las ayudas y cómo se comportaron los Bancos centrales y los tipos, destacando que esta vez los paises en desarrollo han afrontado mejor la crisis que en 2008. Y analiza con detalle la nueva estrategia de la Unión Europea y su Plan “Next Generation EU”, así como la estrategia de Trump y Biden y el enorme impulso chino a su economía. Es muy interesante su descripción de la carrera de las vacunas, sobre todo en USA, con un general al frente de los investigadores…Y al final, plantea los cambios estructurales que la pandemia va a provocar en la economía, sobre todo un mayor multilateralismo y un adelanto del liderazgo mundial de China, para 2035.
El segundo libro que recomiendo, “La revancha de los poderosos”, de Moisés Naím, no es un libro de economía, sino de política, pero resulta clave para entender la delicada situación de la democracia hoy y la encrucijada que afrontan las economías para poder crecer con menos desigualdad. Basten dos datos para entender la alerta que nos lanza este libro: de 195 paises en el mundo, sólo 31 son democracias. Y de los 25 paises más poblados de la tierra, 4 son dictaduras clásicas (China, Egipto, Tailandia y Egipto) y otros 10 son lo que el autor llama “autocracias 3P” (basadas en el populismo, la polarización y la posverdad): Rusia, India, México, Filipinas, Turquía, Irán, más la USA de Trump, el Reino Unido de Johnson y la Italia anterior a Draghi. Y en conjunto, 4.300 millones de personas viven en paises que están sufriendo la autocracia o un giro autocrático.El libro del venezolano Naím, un analista de la política mundial desde Washington, tiene el mérito de diseccionar a los políticos que llama “autócratas 3P”, aquellos que llegaron al poder (Trump) o siguen en él (Putin, Orban, Erdogan, Bolsonaro…) utilizando el populismo (“contra las élites”), la polarización política (el ansia de revancha”, “ellos y nosotros”) y la posverdad (la utilización de bulos y mentiras para hacer política). Y explica, con ejemplos como tratan de llegar al poder de forma sigilosa para luego desmantelar las instituciones y fortalecer su poder anulando los contrapoderes de las democracias. Resulta muy reveladora su descripción de cómo crean “Estados mafiosos” (la economía y la corrupción al servicio de la política) y cómo utilizan su poder y su dinero para subvertir la democracia en Occidente (Putin). Y explica cómo los autócratas 3P se “globalizan” con los ciberataques.
El libro de Naím es un alegato para que los ciudadanos se defiendan ante los políticos 3P, que avanzan también en Europa, y seamos conscientes de los riesgos para la democracia, un sistema minoritario en el mundo (el 70% de la población vive en autocracias). Para ello propone dar la batalla “a la mentira”, a los Estados mafiosos, a las autocracias que tratan de debilitar a las democracias, a los políticos que buscan el monopolio del poder y a los relatos que suscitan miedo e ira y proponen soluciones simples y extremas. Y, sobre todo, insiste hay que evitar el alejamiento de la política (“la antipolítica”), lo que promueven los autócratas 3P.
El siguiente libro trata de Putin, el autócrata 3P por excelencia, presidente de Rusia desde el año 2000 y… hasta 2036. “Los hombres de Putin. Cómo el KGB se apoderó de Rusia y se enfrentó a Occidente” es una exhaustiva investigación de Catherine Belton, corresponsal de Finantial Times en Moscú de 2007 a 2020, que lleva décadas entrevistando a personajes del entorno de Putin y expertos de medio mundo para explicarnos cómo llegó al poder este agente de la KGB en la RDA y cómo ha consolidado un Estado mafioso que amenaza a Occidente.
En la primera parte, el libro explica cómo la KGB, al final de la perestroika de Gorbachov, utilizó la economía y las empresas estatales para montar una red exterior (en Europa y EEUU) con la que mantener su poder, a la vez que se aliaban con la mafia rusa para controlar dentro el desmantelamiento del Estado y las empresas estatales, generando los oligarcas próximos a Yeltsin. Y el libro analiza el papel de Putin en este entramado, primero en Dresde (RDA) y luego en San Petersburgo, con el apoyo del KGB y la mafia rusa. Después, detalla cómo convencen a Yeltsin de que le nombre su sucesor, el 1 de enero de 1990, pensando que su gente iba a manipularlo. Pero lo que sucedió es que Putin y la KGB desmantelaron a los primeros oligarcas y coparon los recortes de poder económico y político.
Y a partir de ahí, otra parte del libro relata, con múltiples detalles e informaciones, la consolidación en el poder de Putin y sus nuevos oligarcas, potenciando su estructura en el extranjero, con la ayuda de los grandes bancos europeos y norteamericanos. Y cómo Putin, con su Estado mafioso y su economía controlada por el KGB, da el salto para debilitar a Occidente, con campañas de compra de políticos (financian a Trump y a buena parte de los conservadores británicos) y luego ciberataques y campañas de bulos, con el objetivo de convertirse en el nuevo zar de una Rusia ortodoxa y conservadora, que hace frente al liberalismo “degenerado” de las democracias occidentales. Y dedica un capítulo clave a relatar cómo y por qué entra en Ucrania, un eslabón clave de su estrategia global. Un libro clave para entender cómo Putin ha llegado hasta aquí y que no va a parar…
El cuarto libro, “Principios para enfrentarse el nuevo orden mundial. Por qué triunfan y fracasan los paises”, de Ray Dalio, gurú e inversor norteamericano, analiza los ciclos históricos de los últimos 500 años para tratar de explicar el auge y caída de los grandes imperios, saber qué hace que los paises triunfen o fracasen. Para ello, el libro estudia con detalle el auge y caída del imperio holandés, el británico y el norteamericano, tres imperios que tienen en común que impusieron al mundo su moneda (el florín, la libra y el dólar). También analiza otros 6 imperios de los últimos siglos: Alemania, China, Francia, India, Japón y Rusia.
Dalio analiza la evolución de estos imperios y concluye que “la historia se repite”, que todos han tenido una fase de liderazgo, con un crecimiento pacífico y mucha prosperidad, para acabar con una crisis (fruto de la sobre expansión) que les ha llevado a un periodo de declive, en forma de pérdida de poder financiero, conflictos internos, guerras y revoluciones. Hay un gráfico muy interesante donde se ve la curva de evolución de poder de los grandes imperios y cómo unos caen y suben otros (China estuvo presente como potencia mundial desde el año 600 y luego de 1.500 a 1800, superando a Europa).
Basándose en estos “patrones históricos”, Dalio intenta “ofrecer pistas” sobre cómo puede ser el futuro próximo, con el declive de EEUU y el ascenso de China. Básicamente, la clave del poder y los ciclos entre paises gira sobre 8 grandes factores, que son los que van a condicionar el futuro como han condicionado el pasado: la educación, la competitividad, la innovación y tecnología, la producción económica, la participación en el comercio mundial, la fuerza militar, el poderío como centro financiero y tener una moneda de reserva mundial. China ya está muy avanzada en las 4 primeras y avance imparable en las restantes.
Y vamos al último libro, “Privacidad es poder. Datos, vigilancia y libertad en la era digital”, escrito por la filósofa hispano mejicana Carissa Véliz, profesora de Ética Digital en Oxford. Un descarnado ensayo, recomendado como Libro del año 2021 por The Economist, sobre cómo hemos perdido el control de nuestra información personal en todos los frentes, desde el trabajo a los datos sanitarios y de ocio.
El libro relata paso a paso cómo nos vigilan las grandes tecnológicas, como rastrean y registran nuestra ubicación, nuestras búsquedas, nuestra información biométrica, nuestras compras, nuestras relaciones sociales, nuestros problemas médicos y mucho más. Una información y datos que transforman en dinero y publicidad y que además, aspira a predecir nuestro comportamiento y hasta a poder influir en él. En los primeros capítulos, el libro detalla cómo hemos llegado hasta aquí, con ejemplos relevantes sobre nuestra pérdida de identidad. Y posteriormente, tras plantear que “la industria de las vigilancia” tiene demasiado poder, el libro plantea que debemos “recuperar la privacidad para recuperar nuestras vidas”. Aquí, la autora propone que los políticos frenen el enorme poder de las grandes tecnológicas, algo que están intentando en EEUU y en Europa. Y también da consejos para los internautas, para que consigamos “desconectarnos” y reducir nuestra aportación de datos, algo muy difícil.
Aquí dejo estas propuestas de lectura. Espero que alguna les interese. ¡Hasta septiembre¡
jueves, 3 de marzo de 2022
Guerra de Ucrania: así afecta a España
| Enrique Ortega |
El primer efecto de cualquier guerra es que encarece la energía, por el miedo a los cortes de producción y suministro y por la mayor demanda para aumentar las reservas. Y más cuando la amenaza viene de Rusia, el tercer mayor productor mundial de petróleo (tras USA y Arabia Saudí) y el 2º mayor productor de gas natural (tras EEUU). Lo peor es que esta guerra de Ucrania llega cuando la energía ya alcanzaba antes precios récord, tanto en el petróleo (rondaba los 97 dólares antes de la invasión, el precio más alto desde 2014), como el gas (92 euros por MWh antes de la guerra, un récord histórico), la electricidad (195 euros por megavatio el 23 de febrero) o los carburantes (la gasolina y el gasóleo tenían los precios más altos desde 2012 antes de la invasión rusa de Ucrania, el 24 de febrero). Y con la energía por las nubes, el mundo sufría una inflación histórica antes del conflicto, desde EEUU (+7,5%, la inflación más alta en 40 años) a Europa (+5,8%, la mayor subida en 25 años) y España (+7,4% de inflación en febrero, la más alta desde hace 33 años).
O sea que la invasión de Ucrania se produce en un mal momento económico, con los precios de la energía disparados y una inflación histórica. Y lo primero que ha provocado ha sido empeorar la situación, disparando aún más los precios del petróleo (116,5 dólares por barril hoy, una subida del 19% desde la invasión y el precio más alto en 14 años), el gas natural (163,73 euros/MWh hoy, +77% subida sobre el 23-F), la electricidad (341 euros hoy, cerca del récord histórico de 384 euros en diciembre) y los carburantes (la gasolina cuesta ya 1,65 euros por litro y el gasóleo 1,55 euros, un 7% más que antes de la invasión). Y en paralelo, también suben muchas materias primas y alimentos, producidos en Rusia (aluminio, níquel, paladio) o en Ucrania y Rusia (trigo, maíz y soja), lo que acabará encareciendo los costes de nuestros ganaderos y la factura de la compra.
Y todavía las subidas de la energía pueden ir a peor, si Rusia “corta el grifo” del gas y el petróleo a Europa, donde lo sigue vendiendo porque necesita estas divisas para financiar la guerra. Pero si se interrumpe el suministro energético, será un drama para Europa, porque recibe de Rusia un 40% de todo el gas que consume y un 25% del petróleo. Y hay paises con una peligrosa dependencia energética del gas ruso: República Checa, Letonia, Moldavia, Bosnia Herzegovina y Macedonia del norte (el 100% de su gas viene de Rusia), Eslovaquia (85%), Bulgaria (75%), Serbia (69%), Finlandia (67%), Alemania (65%), Polonia (55%), Estonia (46%), Italia (45%), Rumanía (44%) y Lituania (42%). España es uno de los paises menos dependientes: importamos de Rusia el 5,8% del gas y un 4,3% del petróleo.
La Unión Europea ha aprobado un Plan de contingencia para afrontar el posible corte energético de Rusia, diversificando la oferta de gas con la llegada de barcos metaneros de Estados Unidos y Oriente Medio. España puede cumplir un papel clave en este Plan, ya que es el país europeo con más plantas de regasificación (6) y almacenamiento. Podría jugar el papel de “portaaviones” intermedio de suministro, aunque chocamos con un grave problema: los gasoductos a Europa (por Irún y Navarra) tienen poca capacidad y serían un “cuello de botella” para asegurar la llegada del gas no ruso a Europa. Esto obliga a la UE a plantearse a medio plazo una política de diversificación e independencia energética, que ha llevado ya a Alemania a construir dos plantas regasificadoras de gas en el Báltico, mientras 7 paises centroeuropeos ya están coordinando sus reservas de gas.
Con o sin cortes del suministro ruso de gas y petróleo, los precios de la energía a plazo auguran nuevas subidas, que pagarán los consumidores, en todo el mundo y en Europa. Y eso obligará a los paises europeos a un mayor gasto en ayudas, que ya se había disparado antes de la guerra de Ucrania: la rebaja de impuestos a la electricidad y las ayudas a las familias más vulnerables ya han costado a Europa 23.000 millones de euros, de ellos 7.000 pagados por España. Ya era un gasto insostenible y ahora, con las nuevas subidas, la factura de las ayudas subirá. Por eso, la Comisión Europea está estudiando un cambio en el mercado eléctrico (como llevan meses pidiendo España, Francia y los paises del Este), para excluir el gas natural (con precios disparados”) del cómputo de costes del mercado, para evitar que esta energía (que sólo produce el 20% de la electricidad ) dispare el precio final, al obligar a pagar todas las energías (hidroeléctricas, nuclear y renovables, mucho más baratas) al precio desorbitado del gas. Urge aprobar este cambio para bajar el recibo de la luz. Mientras, el Gobierno español acaba de prorrogar hasta julio la rebaja fiscal a la electricidad.
La gran novedad de esta crisis, a diferencia de la invasión rusa de Crimea en 2014, es que el mundo ha reaccionado unido y con fuerza frente al “matonismo” de Putin. En pocos días, la Unión Europea y EEUU han aprobado unas durísimas sanciones económicas, para forzar al autócrata ruso a parar la guerra ante el daño a su economía. El abanico de sanciones es muy amplio: prohibición de exportaciones a Rusia de tecnología de defensa, semiconductores, equipos de telecomunicaciones, chips y sensores, congelación de bienes en el extranjero a Putin y los oligarcas, desconexión de los principales bancos rusos del sistema de transferencias internacionales SWIFT (se deja abierto en algunos bancos para poder seguir pagando el gas y el petróleo), cierre del espacio aéreo europeo a las aerolíneas rusas y la medida más importante, congelar las reservas de divisas rusas en el extranjero (la mitad de los 570.000 millones de euros en reservas están en EEUU y Europa, en dólares y euros, y Putin no podrá acceder a ellas para financiar la guerra).
La primera consecuencia de estas durísimas sanciones fue el desplome del rublo, este lunes: la moneda rusa cayó un 32% (de 90,87 rublos por dólar el 23 de febrero a 120 rublos para comprar un dólar el 28 de febrero), lo que supone que Rusia es un tercio más pobre. En los días siguientes, Putin ha obligado a las empresas a vender divisas y comprar rublos, para subir su cotización, pero está hoy en 123,20 rublos por dólar, una caída del -35,5% desde la invasión. Y en paralelo, los rusos hacen cola en los bancos por miedo a que no funcionen las tarjetas de crédito (por la desconexión de los bancos al sistema SWIFT) y se limiten las retiradas de efectivo. Mientras, los rusos empiezan a notar falta de productos occidentales y suben en cadena los precios, mientras el Banco de Rusia ha subido los tipos del 9,5 al 20%, encareciendo créditos e hipotecas. Y numerosas multinacionales, desde BP o Shell a Volvo, Apple, Nike, Adidas, Maersk o VISA han anunciado que dejan de operar en Rusia, castigada también por la FIFA y el Comité Olímpico.
El presidente Biden ha dicho que las sanciones convertirán a Putin en “un paria” en la escena internacional. Y el ministro de Finanzas francés ha ido más allá: ”Vamos a librar una guerra económica y financiera total contra Rusia. Vamos a provocar el colapso de la economía rusa”. Putin trata de evitarlo diversificando sus reservas (las ha aumentado en yuanes chinos y oro), recortando gastos no militares, sustituyendo importaciones, prohibiendo el uso de divisas y manteniendo las ventas de gas y petróleo. Y amenazando con el “botón nuclear”. Pero sabe que aunque sea una potencia militar, Rusia es una economía muy débil, del tamaño de Italia, y con un bajo nivel de vida (su PIB per cápita, 8.846 euros, es la tercera parte del español, 25.410 euros), que ahora se va a empobrecer. Las sanciones golpean al entramado político y económico que sostiene a Putin y afectarán muy negativamente a los rusos, lo que aumentará las protestas, aunque controle los resortes de poder.
Las sanciones económicas y financieras a Rusia también van a dañar al resto del mundo y sobre todo a Europa y España. Lo que más notaremos todos es la subida de los precios, desde los carburantes a la luz y el gas, pero también muchos alimentos y materias primas y el transporte. Además, muchas empresas europeas van a sufrir las restricciones impuestas al comercio con Rusia, dado que la Unión Europea es el mayor socio comercial de Rusia (sobre todo los Paises Bajos, Alemania, Italia y Reino Unido, que juntos exportan allí más que China) y Rusia es el 4º mayor cliente de Europa (tras EEUU, Reino Unido y China). En el caso de España, en 2021 exportamos por valor de 2.213 millones (moda, cerámica, coches, maquinaria, productos químicos y medicamentos, aceites) e importamos por valor de 6.033 millones (petróleo, gas, metales y aluminio). Y son muy importantes los turistas rusos (1.311.746 llegaron en 2019, antes de la pandemia, el 10º país por llegadas), que gastan más que el resto de europeos, sobre todo en la Costa Brava, Alicante, Málaga y Tenerife.
La guerra de Ucrania subirá más la inflación en todo el mundo y en Europa, lo que puede acelerar la subida de tipos, anunciada ya para marzo en EEUU y que iba a retrasarse a fin de año en Europa, aunque ahora el BCE podría anticiparla. Pero el mayor riesgo es que la inflación y la caída de las exportaciones y la actividad, por la guerra, frenen la recuperación económica iniciada: se estima que el PIB podría crecer un 1% menos este año por la invasión de Ucrania, rebajando al 3% el crecimiento de la UE y al 4,6% el de España. Y eso se traduciría en menos empleo y un deterioro de ingresos, un empobrecimiento general. Para compensarlo, la Comisión Europea estudia aprobar ayudas, reforzar el Plan de recuperación.
El daño a las economías, sobre todo europeas, va a depender de la duración del conflicto. Pero tendrá un alto coste. “Si no pagamos hoy ese precio, pagaremos mañana uno más alto”, ha advertido José Borrell, responsable de la política exterior europea. Porque lo que está en juego en Ucrania es la seguridad de Europa. Incluso más: un nuevo orden mundial, como resultado de la lucha entre la democracia y las autocracias (Rusia ahora y China en un futuro, atacando Taiwán), una lucha entre el “matonismo” de los nuevos imperialistas (que buscan consolidar sus zonas de influencia: la URSS y el Pacífico) y los que defienden la legalidad internacional frente a las amenazas. Es una “guerra” de fondo que la invasión de Ucrania ha dejado muy clara al mundo, que está aislando cada día más a Putin.
Además de este tema de fondo sobre la geopolítica mundial,
la invasión de Ucrania ha planteado otra
cuestión muy importante: el
futuro de Europa. Igual que la
pandemia reveló nuestras
vulnerabilidades e impuso actuar más unidos que nunca, por las vacunas y la
recuperación económica, la guerra de Ucrania ha desvelado la gran vulnerabilidad de Europa en el ámbito militar y energético.
La UE necesita claramente una política
militar común, para no depender de
que “la salve” EEUU (el gasto militar de la UE, el 1,3% del PIB, es la tercera parte del ruso, 4,26%, y del norteamericano, 3,7%). Por eso, Alemania,
el motor europeo, no ha dudado en aprobar
un gasto militar extraordinario de 100.000 millones de euros, para
subirlo del 1,5% del PIB actual al 2% que defiende la OTAN. Y en paralelo,
paises “neutrales” como Suecia o
Finlandia han enviado armas a Ucrania, para defenderse (igual que han hecho Alemania
y otros 15 paises más, también
España), mientras la Comisión ha creado un
Fondo de 500 millones para financiar el envío de armas a Ucrania, una
decisión “tabú” hace solo una semana. Y Europa necesita una política energética que la haga más autosuficiente, algo que exigirá años.
En definitiva, la guerra de Ucrania es un revulsivo para definir el papel de Europa en el mundo: no basta con ser una potencia económica y comercial, ha de convertirse en una potencia global, con autonomía política y militar para configurar el nuevo orden mundial, para convertirse en bandera de un modelo político y social (la democracia y los Estados del bienestar) frente a los dictadores que quieren repartirse el mundo. Y eso exige cambios profundos, en las instituciones europeas y en los paises, también en España, huyendo de los debates localistas a corto plazo y poniendo las luces largas para afrontar el futuro. Esta adaptación tendrá costes, económicos y políticos para todos nosotros. Pero ojo: más costes tiene para Ucrania, en muertos y refugiados. Que no sufran en vano.





