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jueves, 12 de junio de 2025

El Sahel, una región crítica para España

La seguridad de Europa no está en riesgo sólo por Putin y el imperialismo ruso. Hay otro riesgo grave en el flanco sur de Europa, que preocupa especialmente a España: el Sahel, 10 paises de África situados debajo del Sahara, donde crece la violencia y el terrorismo yihadista, forzando la inmigración hacia España (Canarias) y Europa, para huir de la guerra y el hambre. El último informe de Seguridad Nacional da la alerta: el Sahel es “una región crítica para España”, de donde proceden ya el 74% de los inmigrantes que llegan por mar. Y señala a esta inmigración ilegal como el tercer mayor riesgo de seguridad para España, tras los Ciberataques y la desinformación. El problema es que Europa se ha desentendido del Sahel, tras la marcha de fuerzas francesas y europeas, y Rusia ha ocupado su lugar, con armas y mercenarios, mientras China invierte y vende armas. España se juega mucho en el Sahel, la amenaza del sur de la que apenas hablan Europa y la OTAN.

                                                                                                                       Mapa CIDOB

El Sahel (“la costa”, en árabe) es la franja de paises situados en África, al sur del Sahara, , como la antesala entre el desierto y el verde de la sabana al sur. Lo integran 10 paises, según la estrategia de la ONU para el Sahel (UNISS), que ocupan una franja de 6.000 kilómetros de larga y 600 kilómetros de ancho, que va desde el Atlántico hasta casi el Mar Rojo (ver mapa): Senegal, Mauritania, Gambia, Guinea, Malí, Burkina Fasso, Níger, Chad, Camerún y Nigeria. Estos 10 paises tienen 7 veces el tamaño de España y alguno, como Chad, es tan grande como Francia, Alemania e Italia juntos. Tienen unos 350 millones de habitantes y una demografía explosiva : el 70% de la población en los 5 paises centrales (Mauritania, Malí, Níger, Burkina Fasso y Chad) son menores de 24 años

El Sahel es una región donde múltiples factores han llevado a la pobreza, la desigualdad y la violencia. Por un lado, las fronteras entre los paises son artificiales, creadas por las metrópolis europeas (sobre todo, Francia) , lo que agrava los conflictos étnicos entre diversos pueblos y entre agricultores sedentarios y ganaderos nómadas. Por otro, el cambio climático, las sequías y las malas cosechas han multiplicado el hambre y la pobreza en la región: el 50% de los habitantes del Sahel viven por debajo del umbral de la pobreza y 1 de cada 6 no tiene para comer, según la ONU. Y han sufrido décadas de regímenes corruptos, que se han aprovechado de las riquezas naturales y que han llevado a la violencia: 4 golpes de Estado (2 en Malí, en 2020 y 2021, otro en 2022 en Burkina Fasso y otro en Níger en 2023).

Además del hambre, la desigualdad y la corrupción política, lo que ha destruido el Sahel en los últimos años es la violencia y el terrorismo yihadista. En 2024, el 51% de las muertes por terrorismo en todo el mundo se produjeron en el Sahel, según Global Terrorism Index 2024: 3.885 muertes (10 veces las de 2019)  de un total de 7.555 en el mundo. La mayoría de estas muertes las han provocado dos grupos terroristas yihadistas: IS Sahel, la filial del Estado Islámico (con fuerte presencia en Níger) y JNIM, la rama de Al Qaeda, con fuerte presencia en Malí y Burkina Fasso. Sus actividades terroristas, sobre todo en el triangulo fronterizo entre Malí, Níger y Burkina Faso (ver mapa) han provocado más de 10.000 muertes en los últimos años y la huida de millones de personas: los desplazados internos en el Sahel superan los 3 millones, según ACNUR, y hay más de 1 millón de refugiados y solicitantes de asilo.

La región del Sahel se ha convertido en “el epicentro mundial del terrorismo”, según este informe de CIDOB, que destaca el nefasto papel de los Gobiernos de la región (dictaduras militares) para acabar con la violencia yihadista, que sólo en el último mes ha atacado cuarteles y matado a 300 soldados en Malí, Burkina Fasso y Níger. En 2024 abandonaron el Sahel las últimas tropas europeas y de Francia, por imposición de los Gobiernos militares que gobiernan el G5 Sahel (Malí, Burkina Fasso, Níger, Chad y Mauritania). Y su lugar lo ha ocupado Rusia, que asesora militarmente a estos Gobiernos, les vende armas y les ofrece los servicios de los mercenarios del Grupo Wagner (y su nuevo grupo, África Corps).

Tras Ucrania, el Sahel es el 2º teatro de confrontación que Putin ha elegido para desestabilizar Europa, a la que el Sahel exporta terrorismo, droga y refugiados, dirigidos por mafias. Rusia tiene acuerdos de cooperación militar con 43 paises africanos, pero cada vez está más centrado en el Sahel. Además de los acuerdos militares y la provisión de mercenarios a Níger, Burkina Fasso y Mali, Rusia tiene excelentes relaciones militares y económicas con Chad, República Centroafricana, Sudán y Gabón, además de Libia y Sudán. Incluso, se constata la presencia de buques de guerra de Rusia en el Golfo de Guinea, en paralelo a su despliegue en Guinea Ecuatorial, donde mercenarios rusos apuntalan al dictador Teodoro Obiang. En todos los casos, el interés de Putin en el Sahel pasa por vender armas y controlar Gobiernos, para asegurarse el acceso a materias primas básicas (uranio en Níger, petróleo en Gabón y Nigeria, oro y algodón en Malí…). Lo mismo, pero más discretamente hace China: vende armas a varios paises del Sahel e invierte en infraestructuras (puertos y trenes).

Para España, el Sahel es “una región crítica, según el Informe 2024 de Seguridad Nacional (SN). Sobre todo porque está “alimentando” las últimas “oleadas” de inmigrantes ilegales que llegan a Canarias. Los datos del informe de SN son muy claros y revelan que el conflicto del Sahel ha cambiado el panorama de la inmigración ilegal de África hacia España: si hace unos años la mayoría de la inmigración ilegal venía del Magreb (por la ruta del Estrecho y el Mediterráneo), ahora vienen por el Atlántico hacia Canarias y la mayoría son inmigrantes irregulares del Sahel, que huyen de la violencia, la guerra y el hambre.

Veamos los datos. En 2024, el grueso de la inmigración ilegal a España (64.019 personas, un récord histórico) ha llegado por vía marítima (61.372 entradas, el 95,8%). Y la mayoría de esta inmigración ilegal por mar ha llegado a Canarias (46.843 llegadas en 2024, otro récord histórico, +17,4% que en 2023). Y lo más llamativo, según alerta el informe de Seguridad Nacional es que el 72% de los inmigrantes ilegales que llegaron por mar vinieron del Sahel (frente al 62% en 2023). En 2024, la mayoría de estos inmigrantes que llegaron en cayucos eran de Malí (15.261 inmigrantes, +543% que en 2023) y Senegal (11.284 inmigrantes, -45%), muy por delante de los inmigrantes de Argelia (9.552,+36%) y de Marruecos (6.945 inmigrantes, -50%). Y les siguen inmigrantes de otros paises del Sahel: 3.890 de Guinea (+38%), 2.804 de Mauritania (+196%), 2.545 de Gambia y 1.006 de Costa de Marfil.

El otro gran cambio, además del tremendo flujo de inmigrantes del Sahel (frente a los del Magreb) es que estos inmigrantes solicitan asilo en España (en Canarias), porque en la mayoría de los casos no es una inmigración “económica” (como la de Marruecos o Argelia) sino una inmigración que huye de la guerra y la violencia, además del hambre. Por eso, se han disparado las peticiones de asilo en España: en 2024 fueron 165.398 solicitudes, el 2º país europeo con más peticiones de asilo tras Alemania (237.000). La mayor parte de estos “refugiados” del Sahel parten hacia Canarias desde Mauritania (25.081 salidas de los 46.843 inmigrantes marítimos llegados a Canarias en 2024) , donde está el campo de refugiados de M´Berra (con casi 300.000 refugiados: ver foto).

El reciente informe de Seguridad Nacional alerta que la inmigración irregular es el tercer mayor riesgo de seguridad para España, tras los Ciberataques y la desinformación. Y señalan que el epicentro de este riesgo es el Sahel, donde Putin puede utilizar la “bomba migratoria” para desestabilizar a Europa (sobre todo a España, Italia y Francia). Y que el problema se agravará en los próximos años, porque el terrorismo yihadista y las guerras civiles se están extendiendo a paises vecinos del Sahel (Golfo de Guinea, Sudán, Eritrea, Gabón y República Centroafricana), alimentadas por Rusia y China.

Frente a esta grave problema en el Sahel, Europa ha actuado muy mal en las últimas décadas, como refleja el libro “El fracaso de Occidente en África”, de Beatriz Mesa. Desde 2011, la UE ha desplegado 3 estrategias para el Sahel, centradas más en buscar la seguridad con fuerzas militares que en apoyar la cooperación y el desarrollo (desde 2014, la UE ha aportado 8.000 millones de euros, de ellos 1.160 en ayuda humanitaria y 4.600 en cooperación). Ha habido 3 misiones europeas de Seguridad y Defensa, lideradas por Francia, que se han dedicado a formar y profesionalizar los ejércitos de estos paises. Al final, eso ha llevado a 4 golpes de Estado, donde los militares han optado por echar a Francia y a los militares europeos: Francia retiró todas sus tropas (tenía 10.000 militares hace 5 años) y los militares europeos se fueron en mayo de 2024, dejando vía libre a Rusia y sus mercenarios, junto a China y sus inversiones.

El gran error de Europa en el Sahel, según este informe de CIDOB, ha sido centrarse en un enfoque militarista y de control de los flujos migratorios más que en ser “un actor político y económico en la región”, ayudando a los paises con la miseria y la pobreza, que son las bases de la violencia y el terrorismo. Esta política ha fortalecido a unos ejércitos que han acabado siendo golpistas y antieuropeos, reforzando a élites corruptas. Ahora, la nueva Comisión Europea está más obsesionada por la seguridad en el Este de Europa que en reforzar el flanco sur de la OTAN y de Europa, que es el Sahel. Pero Europa debe cambiar de actitud y reforzar la cooperación económica y social con el Sahel, para quitar bazas a Putin. Y apostar por una nueva presencia en la región, asentada en la cooperación, la lucha contra la pobreza y el Cambio Climático y el desarrollo.

Estos eran los objetivos de la visita que hizo la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen a Mauritania, en febrero de 2024, acompañada del presidente español, Pedro Sánchez. Allí firmaron una declaración conjunta UE-Mauritania y compromisos de cooperación (210 millones de euros), que se quiere continuar con Senegal y Gambia, los tres paises de origen de la mayoría de inmigrantes ilegales a Canarias y Europa.

En paralelo, el Gobierno español lleva varios años “obsesionado” con el Sahel, sobre todo ahora tras el último informe de Seguridad Nacional. El presidente Sánchez visitó en agosto de 2024 Mauritania, Senegal y Gambia, donde firmó compromisos de cooperación y para reducir la inmigración ilegal. Además España tiene presencia de la Guardia Civil en Mauritania, Senegal y Gambia, para apoyar a sus militares en el control de fronteras , mientras también hay cooperación con esos paises de la Policía Nacional. Y Defensa participa en programas de formación y capacitación militar en paises del Sahel y del Golfo de Guinea. Además, España participa en programas financiados por la UE para luchar contra las redes de tráfico de inmigrantes en el Sahel y el Magreb. Y dentro de los programas internacionales de la Cooperación Española, el Sahel será una zona prioritaria, a la que España ha destinado 994,4 millones de euros desde 2010 a 2023.

Son pequeños avances pero insuficientes ante una región de la que proceden el 72% de los inmigrantes que llegan por mar a España (Canarias). Es urgente que el Sahel deje de ser “una obsesión de España” para ser “una obsesión de Europa”, porque es la principal vía de inestabilidad en su flanco sur. Para ello, es clave que el Sahel sea, junto con Ucrania, uno de los protagonistas de la próxima Cumbre de la OTAN en la Haya (24 y 25 de junio), que celebrará su 75 Aniversario y sentará las bases de un futuro “más europeo y menos USA”. Hay que fijar prioridades y medios para frenar la llegada de inmigrantes, terrorismo y droga del Sahel a Europa, algo vital para España (y también para Italia y Francia). España debe seguir presionando sobre este problema en Bruselas y en la OTAN, porque somos los primeros perjudicados si el Sahel arde en llamas.

jueves, 27 de marzo de 2025

La economía mundial, "patas arriba" por Trump

No lo hemos votado, pero ya sufrimos el desgobierno de Trump. No sólo porque ponga en peligro la seguridad, la democracia y el Estado del bienestar en Europa, con su apoyo a la extrema derecha y a Putin, sino porque nos afecta al bolsillo: el mundo crecerá menos este año y tendrá más inflación, por el proteccionismo y los aranceles de Trump, según alerta la OCDE. Y Europa seguirá estancada, con más inflación y sin poder bajar más los tipos, según el BCE. El daño dependerá de los aranceles que finalmente aplique Trump al resto del mundo (automóviles y otros), el  2 de abril. España los sufrirá (desde  el aceite y el vino a la maquinaria),  aunque menos que Alemania, Irlanda, Italia o Francia. Es urgente que Europa reaccione con más firmeza ante esta “epidemia Trump”, con más inversiones y proyectos para afianzar la competitividad, la industria, la tecnología y la descarbonización, para reanimar la economía y el empleo y asegurarnos la autosuficiencia, la seguridad  y la democracia.

               Trump concretará aranceles a Europa el 2 de abril

Hoy se cumplen 67 días desde la toma de posesión de Donald Trump como presidente de EEUU y parece que ha pasado un año, a juzgar por el tsunami que han provocado sus medidas (dictatoriales, contradictorias y nefastas) en EEUU y en el resto del mundo. No sólo está desmontando las bases políticas de la democracia más antigua del Planeta (249 años) sino que se ha dedicado a desmantelar la cooperación multilateral (OMS, ONU, Acuerdo del Clima …) y retornar al gobierno de la fuerza de las grandes potencias (EEUU, Rusia y China), relegando y desprotegiendo a Europa (que se ve obligada a gastar más en Defensa y Seguridad) , con ataques a su democracia liberal y su Estado del Bienestar, apoyando a la extrema derecha del continente, que defiende “menos Europa”, más nacionalismos, menos inmigrantes y no seguir luchando contra el Cambio Climático. Pero el desgobierno de Trump no sólo afecta a nuestra democracia y a nuestros derechos sociales, también a nuestro bolsillo.

La alerta la acaba de lanzar la OCDE, el organismo que agrupa a los 35 grandes paises de Occidente: la economía mundial va a crecer menos este año 2025, por las políticas proteccionistas de Trump y la incertidumbre geopolítica: el mundo crecerá el 2,2% en 2025 (-0,2% menos de lo previsto en diciembre) y el 1,6% en 2026 (-0,5% de lo que preveían hace sólo tres meses). El crecimiento será este año menor al esperado en EEUU (2,1%, -0,2%), la eurozona (1%, una rebaja del -0,3%), Alemania (0,4%, -0,3% que en diciembre), Francia (0,8%, -0.1 sobre lo previsto), Italia (0,7%, -0,2% frente a lo previsto antes) y Reino Unido (1,4%, -0,3% de rebaja), aunque España será el único país que crecerá más de lo previsto en diciembre (2,6%, +0,3%), junto con China (4,8%, +01% de lo previsto). México entrará en recesión (-1,3%) y Canadá apenas crecerá (0,7%, -1,3% que antes).

La otra consecuencia negativa de la incertidumbre económica desatada por Trump y sus aranceles es que subirá la inflación en el mundo: aumentará un 0.3% adicional en los próximos 3 años, según la OCDE, que estima una inflación mundial del 3,8% en 2025, un 2,2% en la zona euro (+0,1% que antes), 2,4% en Alemania (+0,4%) y un 2,8% en EEUU (+0,7% más de lo previsto en diciembre), mientras subirá al 2,5% en España (+0,4% sobre la previsión anterior), el 1,5% en Francia (-0,1%) y el 1,7% en Italia (-0,4%), disparándose la inflación en Canadá (3,1%, +1,1% que en diciembre) y México (4,4%, +1,1%).

En el caso específico de Europa, el BCE acaba de lanzar otra alerta: si Trump ejecuta su amenaza de aranceles a los productos europeos, la zona euro se estancará, creciendo sólo un 0,4% en 2025 (frente al 0,9% que esperaban creciera hace unos meses). Y además, subirá más la inflación, al encarecerse los productos importados de EEUU, del 2,3% que antes se esperaba al 2,8% en 2025. Y eso, advierte el BCE, les dificultará nuevas bajadas de los tipos de interés, que están en el 2,5% tras las 6 bajadas hechas en los últimos 9 meses. De hecho, el Euribor , que marca la revisión de las hipotecas, ha frenado sus bajadas y lleva una media mensual de 2,414%, superior al Euribor de febrero (2,407%).

Así que las medidas de Trump y la incertidumbre geopolítica que ha desatado supondrán un menor crecimiento de la mayoría de paises, que afectará a España (exportaremos menos y los turistas tendrán menos dinero para visitarnos y gastar, retrayendo además las inversiones extranjeras hacia España), nos subirá la inflación (por el encarecimiento de las importaciones, entre ellas la energía) y evitará que nos bajen más las hipotecas, lo que acabará frenando el consumo, la inversión y el empleo, con el riesgo de que el mayor gasto en Defensa y Seguridad que nos exigirá Europa obligue a relegar otras inversiones y gastos sociales. Demasiadas consecuencias como para no preocuparse.

Y todas estas previsiones negativas se han hecho sin que aún sepamos realmente los aranceles (impuestos a los productos extranjeros)  que va a imponer Trump al resto del mundo, porque en las últimas semanas se ha dedicado a amenazar y luego desdecirse, con lo que resulta difícil seguirle. Las decisiones que sí ha tomado han sido subir un 10% los aranceles a China el 4 de febrero y otro 10% adicional (20% en total) el 4 de marzo. Y decretar una subida de aranceles al acero y al aluminio del resto del mundo, desde el 12 de marzo. A partir de aquí, el resto de las subidas de aranceles  las anunciará el próximo miércoles 2 de abril , que Trump ha bautizado como “el día de la liberación”, asegurando a los norteamericanos que va a recaudar “miles de millones de dólares”… Eso sí, como "aperitivo", ayer Trump anticipó que subirá los aranceles un 25% a todos los coches extranjeros (Europa vende 750.000 coches al año a EEUU...).

¿Qué otros aranceles va a aplicar Trump el 2 de abril ? En un principio, su Administración ha hablado de gravar con aranceles los productos extranjeros de algunos sectores, como los automóviles, microprocesadores, productos farmacéuticos y alimentos y bebidas (vino, aceite). Pero ahora, parece que los futuros aranceles no serán tanto sectoriales como “recíprocos:  se centrarán en los paises con los que EEUU tiene más déficit comercial, además de los aranceles del 25% a sus vecinos Canadá y México (aprobados ya, pero con 2 prórrogas sobre su entrada en vigor). Eso significaría que los aranceles serían mayores con las regiones y paises con los que EEUU tiene un mayor déficit comercial.

Veamos cuáles son. En 2024, el “agujero” comercial de EEUU (déficit, la diferencia entre lo que importa y lo que exporta) fue de 1,212 billones de dólares (1.212.000.000 millones $), mayor que en 2013 (1,062 billones) y en 2022 (1,173 billones), un déficit alentado por el fuerte consumo de los estadounidenses estos años y la pérdida de competitividad de algunas industrias y sectores, que han aupado a Trump. La cuarta parte de este déficit comercial USA es con China (-295.400 millones de dólares en 2024, menor que entre 2012 y 2022), seguido del déficit comercial con la Unión Europea (-235.571 millones de dólares), México (-171.189 millones $), Vietnam (-132.500 millones $), Taiwán (-73.900 millones $), Japón (-68.500 millones $) y Canadá (-63.336 millones $). Así que, lo probable es que Trump aumente más los aranceles a China, la UE, México, Vietnam, Taiwán, Japón y Canadá.

Después de China, la UE es la bestia negra de Trump, no sólo por el déficit comercial sino también porque su Gobierno está apoyado por “la tecnocracia de Internet” (Meta, Google, Amazon, X…), que han tenido y tienen serios “encontronazos regulatorios” (expedientes y multas) con la Comisión Europea, que les impone normas y Leyes. Además, el modelo político y social de la UE es “enemigo político” de Trump y su ultraderecha, que defienden recortes en la Administración, obligando a los norteamericanos a pagarse (aún más) la sanidad, la educación o recortando los gastos sociales. Son dos modelos sociales” enfrentados y la Administración Trump pretende debilitar a Europa recortando su papel en la OTAN (que obliga a un mayor gasto europeo en Defensa y Seguridad y apoyando a la extrema derecha europea, para exportar su “modelo” (antisocial, antinmigración y anti verde).

Pero los aranceles de Trump pretenden, sobre todo, debilitar a la economía europea y forzar más compras de productos “made in USA” (sobre todo energía) y la instalación en suelo norteamericano de más empresas extranjeras. Por eso, los grandes objetivos de Trump en Europa son las economías que más les venden, las que tienen un mayor superávit comercial con EEUU. En 2024, el superávit comercial de la UE-27 con EEUU fue de +198.200 millones de euros (+26% sobre 2023), según Eurostat, un superávit para Europa que ha ido en aumento, incluso durante el primer mandato de Trump (en 2018 era de +136.382 millones de euros y subió a +152.723 millones en 2020).

La mayor parte de este superávit europeo ( o del déficit comercial de EEUU frente a Europa) se concentra en 5 paises que serán los que más “sufran” ahora los aranceles de Trump: Alemania (+92.247 millones de superávit comercial con USA en 2024), Irlanda (+50.828 millones), Italia (+38.870 millones), Austria (+11.415 millones) y Suecia (+9.299 millones). Francia apenas tiene superávit comercial con EEUU (+2.989 millones euros) y sólo hay 2 paises de la UE que tengan déficit comercial con EEUU: Paises Bajos (-24.758 millones) y España (-5.981 millones de déficit comercial con EEUU en 2024).

Con estas cifras, lo “esperable” (con Trump es mucho decir) sería que los paises más afectados por los esperados aranceles USA a Europa sean Alemania e Italia, también Francia (son los 3 que más les venden), y menos Irlanda, porque allí hay instaladas muchas multinacionales USA. España podría verse menos afectada, porque tenemos déficit con EEUU y les vendemos poco (18.971 millones de euros en 2024), además de que estas ventas representan menos porcentaje del total exportaciones no europeas (el 12,3%) que en el caso de Irlanda (el 53,7% de sus exportaciones no UE van a EEUU), Austria (25,7%), Portugal (23,3%), Finlandia (23%) y Alemania (el 22,7% de las exportaciones no europeas van a EEUU). Pero eso no quita para que haya preocupación en algunos sectores españoles, “amenazados” por posibles aranceles de Trump: aceite de oliva, vino, piezas de automóvil, medicamentos, cerámica y motores/aparatos eléctricos.

La Comisión Europea (y no los paises) es quien tiene la competencia sobre comercio exterior y la que tiene que responder a los aranceles de Trump. Inicialmente, Bruselas elaboró una lista de productos made in USA a los que aplicar aranceles (impuestos) el 2 de abril: barcos de recreo, motos Harley Davison y ropa Levis, más productos agrícolas (soja) y bourbon, una lista de productos agrícolas e industriales que está pactando con los paises. Pero, finalmente, la Comisión ha decidido “posponer” 2 semanas, hasta el 16 de abril, la lista y la entrada en vigor de estos aranceles europeos que responden a las amenazas de Trump. Es una manera de “ganar tiempo”, para conocer la lista USA del 2 de abril y posibles negociaciones.

Al final, habrá que esperar al 2 de abril para ver hasta donde llegan los aranceles de Trump y la respuesta europea. Pero mientras, hay varias cuestiones claras. Una, que parte del daño está hecho, por el aumento de la incertidumbre económica, que está hundiendo el crecimiento y avivando la inflación. Dos, que los aranceles no benefician a nadie, tampoco a Europa, aunque Trump sólo entiende las respuestas enérgicas y habrá que responderle con aranceles que dañarán, no sólo a los norteamericanos sino también a los europeos. Y tres, que Europa está ante otro “momento crítico, como cuando llegó la pandemia o Rusia invadió Ucrania. Y como en estas dos crisis, ha de reaccionar unida y tomando medidas contundentes.

Si el desgobierno de Trump y el avance de las autocracias parece imparable, Europa tiene que reforzarse, no sólo políticamente (reforzando la integración europea y consiguiendo una mayor autonomía en Defensa y Seguridad) sino sobre todo económicamente. Si la epidemia del COVID dio lugar al Plan de Recuperación, la “epidemia Trump” debe obligar a poner en marcha otro Plan ambicioso, que permita invertir en modernizar la economía europea, con más tecnología, innovación , digitalización y descarbonización, que permita remontar los daños de los aranceles y mejorar el crecimiento y la competitividad europea en el mundo, buscando nuevos socios e inversores (Canadá, Latinoamérica, Australia, Asia) al margen de EEUU. Urge poner en marcha el Plan Draghi para asegurar el futuro de Europa.

No parece que Europa, con la crisis política en Alemania, Francia e Italia, haya optado por esta vía y de momento sólo avanza en la mejora de la seguridad, “asustada” por Rusia. Pero urge poner en marcha un 2º Plan de Recuperación europeo, avanzando en un tema clave: Europa necesita más recursos públicos (el Presupuesto europeo es ridículo: el 1% del PIB, mientras el Presupuesto Federal USA  asciende al 38,5% de su PIB ) y más inversión privada (urge la reforma de los mercados de capitales y promover multinacionales europeas) para financiar este “saldo adelante” que necesitamos. Y sobre todo, avanzar en una Europa más unida, frente al avance de la ultraderecha nacionalista. No son tareas fáciles.

lunes, 1 de agosto de 2022

5 libros para entender mejor nuestro mundo

Estamos en vacaciones y puede ser un buen momento para leer. Y no sólo novelas, historia, poesía o cómics. También libros para reflexionar sobre nuestro mundo y entender mejor lo que pasa, algo que tienen en común los 5 libros que les recomiendo para leer este verano. El primero es un análisis riguroso y crítico sobre las consecuencias de la pandemia en las economías y en nuestras vidas, desde Europa y USA a China y los paises en desarrollo. El segundo alerta sobre los peligros de la democracia en el mundo y el auge de las autocracias 3P (populismo, polarización y posverdad). El tercero es una investigación muy documentada sobre el ascenso al poder de Putin y su Estado  “mafioso”. El cuarto trata de analizar por qué triunfan y se hunden los paises. Y el quinto nos alerta sobre la pérdida de la privacidad en la era digital, sobre los gigantes tecnológicos que controlan nuestras vidas. Espero que les interesen y ayuden.

Enrique Ortega

Adam Tooze, un economista británico profesor de Columbia (EEUU), escribió en 2018 Crash, el mejor libro que conozco sobre la crisis financiera de 2008, que ya recomendé en este Blog hace tres veranos. En septiembre pasado publicó El apagón. Cómo el coronavirus sacudió la economía mundial”. Y creo que vuelve a ser el libro fundamental para conocer las grandes decisiones que tomaron los paises y, sobre todo, los cambios que ha provocado el COVID 19 en los distintos paises y en la economía mundial. Imprescindible.

Ya desde el principio, Tooze explica que la llegada del coronavirus puso en evidencia nuestra falta de preparación institucional, lo que llama “irresponsabilidad organizada” frente al virus, propiciado por el deterioro irresponsable del medio ambiente. Y cómo se perdió mucho el tiempo, por la incapacidad de comprender un mundo globalizado donde no hubo un liderazgo concertado. Después detalla el alcance de la crisis, la más grave de la historia reciente, continente a continente. Y cómo los políticos actúan con un intervencionismo del Estado desconocido desde la 2ª Guerra mundial, con ayudas múltiples y no recortes como en 2018, con grandes diferencias entre USA, China y Europa.

Es muy revelador el capítulo que dedica a explicar cómo se han pagado las ayudas y cómo se comportaron los Bancos centrales y los tipos, destacando que esta vez los paises en desarrollo han afrontado mejor la crisis que en 2008. Y analiza con detalle la nueva estrategia de la Unión Europea y su Plan “Next Generation EU”, así como la estrategia de Trump y Biden y el enorme impulso chino a su economía. Es muy interesante su descripción de la carrera de las vacunas, sobre todo en USA, con un general al frente de los investigadores…Y al final, plantea los cambios estructurales que la pandemia va a provocar en la economía, sobre todo un mayor multilateralismo y un adelanto del liderazgo mundial  de China, para 2035.

El segundo libro que recomiendo, La revancha de los poderosos, de Moisés Naím, no es un libro de economía, sino de política, pero resulta clave para entender la delicada situación de la democracia hoy y la encrucijada que afrontan las economías para poder crecer con menos desigualdad. Basten dos datos para entender la alerta que nos lanza este libro: de 195 paises en el mundo, sólo 31 son democracias. Y de los 25 paises más poblados de la tierra, 4 son dictaduras clásicas (China, Egipto, Tailandia y Egipto) y otros 10 son lo que el autor llama “autocracias 3P” (basadas en el populismo, la polarización y la posverdad): Rusia, India, México, Filipinas, Turquía, Irán, más la USA de Trump, el Reino Unido de Johnson y la Italia anterior a Draghi. Y en conjunto, 4.300 millones de personas viven en paises que están sufriendo la autocracia o un giro autocrático.

El libro del venezolano Naím, un analista de la política mundial desde Washington, tiene el mérito de diseccionar a los políticos que llama “autócratas 3P”, aquellos que llegaron al poder (Trump) o siguen en él (Putin, Orban, Erdogan, Bolsonaro…) utilizando el populismo (“contra las élites”), la polarización política (el ansia de revancha”, “ellos y nosotros”) y la posverdad (la utilización de bulos y mentiras para hacer política). Y explica, con ejemplos como tratan de llegar al poder de forma sigilosa para luego desmantelar las instituciones y fortalecer su poder anulando los contrapoderes de las democracias. Resulta muy reveladora su descripción de cómo crean “Estados mafiosos” (la economía y la corrupción al servicio de la política) y cómo utilizan su poder y su dinero para subvertir la democracia en Occidente (Putin). Y explica cómo los autócratas 3P se “globalizan” con los ciberataques.

El libro de Naím es un alegato para que los ciudadanos se defiendan ante los políticos 3P, que avanzan también en Europa, y seamos conscientes de los riesgos para la democracia, un sistema minoritario en el mundo (el 70% de la población vive en autocracias). Para ello propone dar la batalla “a la mentira”, a los Estados mafiosos, a las autocracias que tratan de debilitar a las democracias, a los políticos que buscan el monopolio del poder y a los relatos que suscitan miedo e ira y proponen soluciones simples y extremas. Y, sobre todo, insiste hay que evitar el alejamiento de la política (“la antipolítica”), lo que promueven los autócratas 3P.


El siguiente libro trata de Putin, el autócrata 3P por excelencia, presidente de Rusia desde el año 2000 y… hasta 2036. Los hombres de Putin. Cómo el KGB se apoderó de Rusia y se enfrentó a Occidente” es una exhaustiva investigación de Catherine Belton, corresponsal de Finantial Times en Moscú de 2007 a 2020, que lleva décadas entrevistando a personajes del entorno de Putin y expertos de medio mundo para explicarnos cómo llegó al poder este agente de la KGB en la RDA y cómo ha consolidado un Estado mafioso que amenaza a Occidente.

En la primera parte, el libro explica cómo la KGB, al final de la perestroika de Gorbachov, utilizó la economía y las empresas estatales para montar una red exterior (en Europa y EEUU)  con la que mantener su poder, a la vez que se aliaban con la mafia rusa para controlar dentro el desmantelamiento del Estado y las empresas estatales, generando los oligarcas próximos a Yeltsin. Y el libro analiza el papel de Putin en este entramado, primero en Dresde (RDA) y luego en San Petersburgo, con el apoyo del KGB y la mafia rusa. Después, detalla cómo convencen a Yeltsin de que le nombre su sucesor, el 1 de enero de 1990, pensando que su gente iba a manipularlo. Pero lo que sucedió es que Putin y la KGB desmantelaron a los primeros oligarcas y coparon los recortes de poder económico y político.

Y a partir de ahí, otra parte del libro relata, con múltiples detalles e informaciones, la consolidación en el poder de Putin y sus nuevos oligarcas, potenciando su estructura en el extranjero, con la ayuda de los grandes bancos europeos y norteamericanos. Y cómo Putin, con su Estado mafioso y su economía controlada por el KGB, da el salto para debilitar a Occidente, con campañas de compra de políticos (financian a Trump y a buena parte de los conservadores británicos) y luego ciberataques y campañas de bulos, con el objetivo de convertirse en el nuevo zar de una Rusia ortodoxa y conservadora, que hace frente al liberalismo “degenerado” de las democracias occidentales. Y dedica un capítulo clave a relatar cómo y por qué entra en Ucrania, un eslabón clave de su estrategia global.  Un libro clave para entender cómo Putin ha llegado hasta aquí y que no va a parar


El cuarto libro, “Principios para enfrentarse el nuevo orden mundial. Por qué triunfan y fracasan los paises”, de Ray Dalio, gurú e inversor norteamericano, analiza los ciclos históricos de los últimos 500 años para tratar de explicar el auge y caída de los grandes imperios, saber qué hace que los paises triunfen o fracasen. Para ello, el libro estudia con detalle el auge y caída del imperio holandés, el británico y el norteamericano, tres imperios que tienen en común que impusieron al mundo su moneda (el florín, la libra y el dólar). También analiza otros 6 imperios de los últimos siglos: Alemania, China, Francia, India, Japón y Rusia.

Dalio analiza la evolución de estos imperios y concluye que “la historia se repite”, que todos han tenido una fase de liderazgo, con un crecimiento pacífico y mucha prosperidad, para acabar con una crisis (fruto de la sobre expansión) que les ha llevado a un periodo de declive, en forma de pérdida de poder financiero, conflictos internos, guerras y revoluciones. Hay un gráfico muy interesante donde se ve la curva de evolución de poder de los grandes imperios y cómo unos caen y suben otros (China estuvo presente como potencia mundial desde el año 600 y luego de 1.500 a 1800, superando a Europa). 

Basándose en estos “patrones históricos”, Dalio intenta “ofrecer pistas” sobre cómo puede ser el futuro próximo, con el declive de EEUU y el ascenso de China. Básicamente, la clave del poder y los ciclos entre paises gira sobre 8 grandes factores, que son los que van a condicionar el futuro como han condicionado el pasado: la educación, la competitividad, la innovación y tecnología, la producción económica, la participación en el comercio mundial, la fuerza militar, el poderío como centro financiero y tener una moneda de reserva mundial. China ya está muy avanzada en las 4 primeras y avance imparable en las restantes.


Y vamos al último libro, “Privacidad es poder. Datos, vigilancia y libertad en la era digital”, escrito por la filósofa hispano mejicana Carissa Véliz, profesora de Ética Digital en Oxford. Un descarnado ensayo, recomendado como Libro del año 2021 por The Economist, sobre cómo hemos perdido el control de nuestra información personal en todos los frentes, desde el trabajo a los datos sanitarios y de ocio.

El libro relata paso a paso cómo nos vigilan las grandes tecnológicas, como rastrean y registran nuestra ubicación, nuestras búsquedas, nuestra información biométrica, nuestras compras, nuestras relaciones sociales, nuestros problemas médicos y mucho más. Una información y datos que transforman en dinero y publicidad y que además, aspira a predecir nuestro comportamiento y hasta a poder influir en él. En los primeros capítulos, el libro detalla cómo hemos llegado hasta aquí, con ejemplos relevantes sobre nuestra pérdida de identidad. Y posteriormente, tras plantear que “la industria de las vigilancia” tiene demasiado poder, el libro plantea que debemos “recuperar la privacidad para recuperar nuestras vidas”. Aquí, la autora propone que los políticos frenen el enorme poder de las grandes tecnológicas, algo que están intentando en EEUU y en Europa. Y también da consejos para los internautas, para que consigamos “desconectarnos” y reducir nuestra aportación de datos, algo muy difícil.

Aquí dejo estas  propuestas de lectura. Espero que alguna les interese. ¡Hasta septiembre¡






jueves, 3 de marzo de 2022

Guerra de Ucrania: así afecta a España

Lo que le faltaba al mundo, tras una pandemia que se ha cobrado 6 millones de muertos, es que estallara una guerra en Europa. Todo patas arriba otra vez. Lo peor son los muertos y refugiados ucranianos, pero esta guerra nos afecta a todos: suben el petróleo, los carburantes, la luz (más) y otras materias primas, bajan turistas o exportaciones y se frena la recuperación, con menos crecimiento y empleo. Pero no podemos quejarnos: “si no pagamos hoy este precio, pagaremos mañana uno más alto”, advierte Borrell, responsable de la política exterior UE. Porque frenar el imperialismo de Putin es clave para asegurar el futuro de Europa y del mundo. Nos jugamos “un nuevo orden mundial”, entre la democracia y las autocracias (Rusia y China), entre el “matonismo” del más fuerte y la defensa de la legalidad internacional. Esta es la guerra de fondo, que no podemos perder, aunque nos cueste más la luz o la gasolina. A Ucrania le cuesta vidas.

Enrique Ortega

El primer efecto de cualquier guerra es que encarece la energía, por el miedo a los cortes de producción y suministro y por la mayor demanda para aumentar las reservas. Y más cuando la amenaza viene de Rusia, el tercer mayor productor mundial de petróleo (tras USA y Arabia Saudí) y el 2º mayor productor de gas natural (tras EEUU). Lo peor es que esta guerra de Ucrania llega cuando la energía ya alcanzaba antes precios récord, tanto en el petróleo (rondaba los 97 dólares antes de la invasión, el precio más alto desde 2014), como el gas (92 euros por MWh antes de la guerra, un récord histórico), la electricidad (195 euros por megavatio el 23 de febrero) o los carburantes (la gasolina y el gasóleo tenían los precios más altos desde 2012 antes de la invasión rusa de Ucrania, el 24 de febrero). Y con la energía por las nubes, el mundo sufría una inflación histórica antes del conflicto, desde EEUU (+7,5%, la inflación más alta en 40 años) a Europa (+5,8%, la mayor subida en 25 años) y España (+7,4% de inflación en febrero, la más alta desde hace 33 años).

O sea que la invasión de Ucrania se produce en un mal momento económico, con los precios de la energía disparados y una inflación histórica. Y lo primero que ha provocado ha sido empeorar la situación, disparando aún más los precios del petróleo (116,5 dólares por barril hoy, una subida del 19% desde la invasión y el precio más alto en 14 años), el gas natural (163,73 euros/MWh hoy, +77% subida sobre el 23-F), la electricidad (341 euros hoy, cerca del récord histórico de 384 euros en diciembre) y los carburantes (la gasolina cuesta ya 1,65 euros por litro y el gasóleo 1,55 euros, un 7% más que antes de la invasión). Y en paralelo, también suben muchas materias primas y alimentos, producidos en Rusia (aluminio, níquel, paladio) o en Ucrania y Rusia (trigo, maíz y soja), lo que acabará encareciendo los costes de nuestros ganaderos y la factura de la compra.

Y todavía las subidas de la energía pueden ir a peor, si Rusia “corta el grifo” del gas y el petróleo a Europa, donde lo sigue vendiendo porque necesita estas divisas para financiar la guerra. Pero si se interrumpe el suministro energético, será un drama para Europa, porque recibe de Rusia un 40% de todo el gas que consume y un 25% del petróleo. Y hay paises con una peligrosa dependencia energética del gas ruso: República Checa, Letonia, Moldavia, Bosnia Herzegovina y Macedonia del norte (el 100% de su gas viene de Rusia), Eslovaquia (85%), Bulgaria (75%), Serbia (69%), Finlandia (67%), Alemania (65%), Polonia (55%), Estonia (46%), Italia (45%), Rumanía (44%) y Lituania (42%). España es uno de los paises menos dependientes: importamos de Rusia el 5,8% del gas y un 4,3% del petróleo.

La Unión Europea ha aprobado un Plan de contingencia para afrontar el posible corte energético de Rusia, diversificando la oferta de gas con la llegada de barcos metaneros de Estados Unidos y Oriente Medio. España puede cumplir un papel clave en este Plan, ya que es el país europeo con más plantas de regasificación (6) y almacenamiento. Podría jugar el papel de “portaaviones” intermedio de suministro, aunque chocamos con un grave problema: los gasoductos a Europa (por Irún y Navarra) tienen poca capacidad y serían un “cuello de botella” para asegurar la llegada del gas no ruso a Europa. Esto obliga a la UE a plantearse a medio plazo una política de diversificación e independencia energética, que ha llevado ya a Alemania a construir dos plantas regasificadoras de gas en el Báltico, mientras 7 paises centroeuropeos ya están coordinando sus reservas de gas.

Con o sin cortes del suministro ruso de gas y petróleo, los precios de la energía a plazo auguran nuevas subidas, que pagarán los consumidores, en todo el mundo y en Europa. Y eso obligará a los paises europeos a un mayor gasto en ayudas, que ya se había disparado antes de la guerra de Ucrania: la rebaja de impuestos a la electricidad y las ayudas a las familias más vulnerables ya han costado a Europa 23.000 millones de euros, de ellos 7.000 pagados por España. Ya era un gasto insostenible y ahora, con las nuevas subidas, la factura de las ayudas subirá. Por eso, la Comisión Europea está estudiando un cambio en el mercado eléctrico (como llevan meses pidiendo España, Francia y los paises del Este), para excluir el gas natural (con precios disparados”) del cómputo de costes del mercado, para evitar que esta energía (que sólo produce el 20% de la electricidad ) dispare el precio final, al  obligar a pagar todas las energías (hidroeléctricas, nuclear y renovables, mucho más baratas) al precio desorbitado del gas. Urge aprobar este cambio para bajar el recibo de la luz. Mientras, el Gobierno español acaba de prorrogar hasta julio la rebaja fiscal a la electricidad.

La gran novedad de esta crisis, a diferencia de la invasión rusa de Crimea en 2014, es que el mundo ha reaccionado unido y con fuerza frente al “matonismo” de Putin. En pocos días, la Unión Europea y EEUU han aprobado unas durísimas sanciones económicas, para forzar al autócrata ruso a parar la guerra ante el daño a su economía. El abanico de sanciones es muy amplio: prohibición de exportaciones a Rusia de tecnología de defensa, semiconductores, equipos de telecomunicaciones, chips y sensores, congelación de bienes en el extranjero a Putin y los oligarcas, desconexión de los principales bancos rusos del sistema de transferencias internacionales SWIFT (se deja abierto en algunos bancos para poder seguir pagando el gas y el petróleo), cierre del espacio aéreo europeo a las aerolíneas rusas y la medida más importante, congelar las reservas de divisas rusas en el extranjero (la mitad de los 570.000 millones de euros en reservas están en EEUU y Europa, en dólares y euros, y Putin no podrá acceder a ellas para financiar la guerra).

La primera consecuencia de estas durísimas sanciones fue el desplome del rublo, este lunes: la moneda rusa cayó un 32% (de 90,87 rublos por dólar el 23 de febrero a 120 rublos para comprar un dólar el 28 de febrero), lo que supone que Rusia es un tercio más pobre. En los días siguientes, Putin ha obligado a las empresas a vender divisas y comprar rublos, para subir su cotización, pero está hoy en 123,20 rublos por dólar, una caída del -35,5% desde la invasión. Y en paralelo, los rusos hacen cola en los bancos por miedo a que no funcionen las tarjetas de crédito (por la desconexión de los bancos al sistema SWIFT) y se limiten las retiradas de efectivo. Mientras, los rusos empiezan a notar falta de productos occidentales y suben en cadena los precios, mientras el Banco de Rusia ha subido los tipos del 9,5 al 20%, encareciendo créditos e hipotecas. Y numerosas multinacionales, desde BP o Shell a Volvo, Apple, Nike, Adidas, Maersk o VISA han anunciado que dejan de operar en Rusia, castigada también por la FIFA y el Comité Olímpico.

El presidente Biden ha dicho que las sanciones convertirán a Putin en “un paria” en la escena internacional. Y el ministro de Finanzas francés ha ido más allá: ”Vamos a librar una guerra económica y financiera total contra Rusia. Vamos a provocar el colapso de la economía rusa”. Putin trata de evitarlo diversificando sus reservas (las ha aumentado en yuanes chinos y oro), recortando gastos no militares, sustituyendo importaciones, prohibiendo el uso de divisas y manteniendo las ventas de gas y petróleo. Y amenazando con el “botón nuclear”. Pero sabe que aunque sea una potencia militar, Rusia es una economía muy débil, del tamaño de Italia, y con un bajo nivel de vida (su PIB per cápita, 8.846 euros, es la tercera parte del español, 25.410 euros), que ahora se va a empobrecer. Las sanciones golpean al entramado político y económico que sostiene a Putin y afectarán muy negativamente a los rusos, lo que aumentará las protestas, aunque controle los resortes de poder.

Las sanciones económicas y financieras a Rusia también van a dañar al resto del mundo y sobre todo a Europa y España. Lo que más notaremos todos es la subida de los precios, desde los carburantes a la luz y el gas, pero también muchos alimentos y materias primas y el transporte. Además, muchas empresas europeas van a sufrir las restricciones impuestas al comercio con Rusia, dado que la Unión Europea es el mayor socio comercial de Rusia (sobre todo los Paises Bajos, Alemania, Italia y Reino Unido, que juntos exportan allí más que China) y Rusia es el 4º mayor cliente de Europa (tras EEUU, Reino Unido y China). En el caso de España, en 2021 exportamos por valor de 2.213 millones (moda, cerámica, coches, maquinaria, productos químicos y medicamentos, aceites) e importamos por valor de 6.033 millones (petróleo, gas, metales y aluminio). Y son muy importantes los turistas rusos (1.311.746 llegaron en 2019, antes de la pandemia, el 10º país por llegadas), que gastan más que el resto de europeos, sobre todo en la Costa Brava, Alicante, Málaga y Tenerife.

La guerra de Ucrania subirá más la inflación en todo el mundo y en Europa, lo que puede acelerar la subida de tipos, anunciada ya para marzo en EEUU y que iba a retrasarse a fin de año en Europa, aunque ahora el BCE podría anticiparla. Pero el mayor riesgo es que la inflación y la caída de las exportaciones y la actividad, por la guerra, frenen la recuperación económica iniciada: se estima que el PIB podría crecer un 1% menos este año por la invasión de Ucrania, rebajando al 3% el crecimiento de la UE y al 4,6% el de España. Y eso se traduciría en menos empleo y un deterioro de ingresos, un empobrecimiento general. Para compensarlo, la Comisión Europea estudia aprobar ayudas, reforzar el Plan de recuperación.

El daño a las economías, sobre todo europeas, va a depender de la duración del conflicto. Pero tendrá un alto coste. “Si no pagamos hoy ese precio, pagaremos mañana uno más alto”, ha advertido José Borrell, responsable de la política exterior europea. Porque lo que está en juego en Ucrania es la seguridad de Europa. Incluso más: un nuevo orden mundial, como resultado de la lucha entre la democracia y las autocracias (Rusia ahora y China en un futuro, atacando Taiwán), una lucha entre el “matonismo” de los nuevos imperialistas (que buscan consolidar sus zonas de influencia: la URSS y el Pacífico) y los que defienden la legalidad internacional frente a las amenazas. Es una “guerra” de fondo que la invasión de Ucrania ha dejado muy clara al mundo, que está aislando cada día más a Putin.

Además de este tema de fondo sobre la geopolítica mundial, la invasión de Ucrania ha planteado otra cuestión muy importante: el futuro de Europa. Igual que la pandemia reveló nuestras vulnerabilidades e impuso actuar más unidos que nunca, por las vacunas y la recuperación económica, la guerra de Ucrania ha desvelado la gran vulnerabilidad de Europa en el ámbito militar y energético. La UE necesita claramente una política militar común, para no depender de que “la salve” EEUU (el gasto militar de la UE, el 1,3% del PIB, es la tercera parte del ruso, 4,26%, y del  norteamericano, 3,7%). Por eso, Alemania, el motor europeo, no ha dudado en aprobar un gasto militar extraordinario de 100.000 millones de euros, para subirlo del 1,5% del PIB actual al 2% que defiende la OTAN. Y en paralelo, paises “neutrales” como Suecia o Finlandia han enviado armas a Ucrania, para defenderse (igual que han hecho Alemania y otros 15 paises más, también España), mientras la Comisión ha creado un Fondo de 500 millones para financiar el envío de armas a Ucrania, una decisión “tabú” hace solo una semana. Y Europa necesita una política energética que la haga más autosuficiente, algo que exigirá años.

En definitiva, la guerra de Ucrania es un revulsivo para definir el papel de Europa en el mundo: no basta con ser una potencia económica y comercial, ha de convertirse en una potencia global, con autonomía política y militar para configurar el nuevo orden mundial, para convertirse en bandera de un modelo político y social (la democracia y los Estados del bienestar) frente a los dictadores que quieren repartirse el mundo. Y eso exige cambios profundos, en las instituciones europeas y en los paises, también en España, huyendo de los debates localistas a corto plazo y poniendo las luces largas para afrontar el futuro. Esta adaptación  tendrá costes, económicos y políticos para todos nosotros. Pero ojo: más costes tiene para Ucrania, en muertos y refugiados. Que no sufran en vano.