Los precios de la vivienda no dejan de subir desde hace una década. En el 2º trimestre de 2024, el precio de compraventa de una vivienda subió en España un +7,8% anual, la mayor subida desde 2022, según el INE. Eso es la subida media, porque la vivienda nueva (de la que menos hay) subió un +11,2% anual, la mayor subida desde los años 2.007 y 2008. Y la vivienda usada, la que más se vende, subió un +7,3%, otro récord. Una subida que cuadriplica la inflación anual (+1,8%) y duplica con creces la subida de sueldos este año (+3,06%). Además, los precios de la vivienda suben más en España que en la mayoría de Europa, según Eurostat: +7,9% en el 2º trimestre, frente al +2,9% en la UE-27, +2,9% en Italia y una caída del -4,6% en Francia o del -2,6% en Alemania (“resaca” tras años de subidas).
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jueves, 28 de noviembre de 2024
Comprar piso a cualquier precio
El precio de la vivienda se ha puesto por las nubes: más
de 200.000 euros un piso de 90 metros y entre 385.000 y 470.000 en
Madrid o Barcelona. En el último año, los pisos en venta subieron un +7,8%,
acumulando una subida del +50% desde 2014, el doble que la inflación y
los sueldos. A pesar de estos precios, las ventas se han disparado, por compras
de inversores, extranjeros y familias
que pueden hipotecarse. De hecho, los pisos en venta “vuelan” en días y los
compradores “no regatean” e incluso “pujan”, pagando más por la poca
oferta disponible. El problema es que faltan pisos, porque ha caído el
stock y apenas se construye: 80.000 viviendas en 2023, 7 veces menos
que en 2008. Ahora, con los alquileres disparados, habrá más familias (e
inversores) que compren piso, con la bajada de tipos. Y la
vivienda seguirá subiendo de precio. Urge construir más, para alquiler y
compra, porque si no, los precios serán imposibles para la mayoría. Enrique Ortega
Los precios de la vivienda no dejan de subir desde hace una década. En el 2º trimestre de 2024, el precio de compraventa de una vivienda subió en España un +7,8% anual, la mayor subida desde 2022, según el INE. Eso es la subida media, porque la vivienda nueva (de la que menos hay) subió un +11,2% anual, la mayor subida desde los años 2.007 y 2008. Y la vivienda usada, la que más se vende, subió un +7,3%, otro récord. Una subida que cuadriplica la inflación anual (+1,8%) y duplica con creces la subida de sueldos este año (+3,06%). Además, los precios de la vivienda suben más en España que en la mayoría de Europa, según Eurostat: +7,9% en el 2º trimestre, frente al +2,9% en la UE-27, +2,9% en Italia y una caída del -4,6% en Francia o del -2,6% en Alemania (“resaca” tras años de subidas).
El problema es que este aumento de precios de la vivienda
“llueve sobre mojado”: la subida acumulada ha sido del +43,8% entre
2014 y 2023, según el
INE, superando ya el desplome de precios sufrido tras el estallido de la
burbuja inmobiliaria, cuando cayó un -41,9% entre 2008 y 2013. Otra vez, la
vivienda nueva ha subido más en la última década, un +58,7%
(frente al -30,5% que cayó con la crisis), mientras se ha encarecido menos la vivienda
usada, un +41,2· (frente a una mayor caída antes, del -51,3%). Ahora se
espera otra subida en esta segunda mitad de 2024, más del 7%, con lo que la
vivienda subirá un +50% entre 2014 y 2023.
Con estas subidas, el precio medio de una vivienda
en España estaba en septiembre en 1.921 euros/m2, según
el Ministerio de la Vivienda, lo que supone 458 euros más (+31,3%) que el
precio mínimo de 2014 (1.463 euros) y el precio más alto de la vivienda en
España desde hace 15 años (1.958 costaba al principio de 2009). Eso supone
que comprar un piso de 90m2 cuesta ahora unos 173.000 euros, 41.000
euros más que hace una década. Pero ese es el precio medio: una vivienda
nueva (con menos de 5 años) costaba 2.255 euros/m2 (unos 203.000
euros) y una usada, 1.911 euros (172.000 euros).
Estos precios que publica la Administración son similares a los que
publica la Sociedad de Tasación, que cifra en 1.903 euros/m2 el
precio medio de la vivienda en septiembre, aunque baja el precio de la
vivienda usada (1.887 euros en junio) y sube más el precio medio de
las viviendas nuevas: 2.930 euros/m2 en junio, lo que supone
263.700 euros de coste un piso de 90 m2. Y refleja enormes diferencias según
las ciudades. Así, una
vivienda nueva en Barcelona cuesta 5.262 euros/m2 (473.000
euros por una casa de 90m2) , 4.493 euros/m2 en Madrid (404.370 euros
por 90m2) , 4.378 en San Sebastián y 3.025 euros/m2 en Bilbao,
mientras cuesta la tercera parte o menos en Ciudad Real (1.314 euros/m2:
118.260 euros un piso de 90m2), Cáceres (1.327) o Badajoz (1.337 €/m2).
Una tercera estadística, la
del Colegio de Registradores, da un coste promedio de la vivienda algo
mayor, 2.114 euros/m2 en septiembre de 2024, subiendo el precio de la
vivienda usada (hasta 2.080 euros/m2) y alineando el precio de la vivienda
nueva con el del Ministerio (2.254 euros/m2). Sus datos reiteran también la
gran diferencia de precios entre autonomías y capitales: por
encima de los 3.000 euros/m2 de media están San Sebastián (5.613 euros/m2:
505.170 euros “de media” por una casa de 90 m2…), Barcelona (4.466 euros
de media, aunque la vivienda nueva cuesta 5.200 euros/m2), Madrid (4.327
euros de media: 390.000 euros por un piso de 90m2 y mucho más si es
nuevo), Palma (3.558 euros de media), Bilbao (3.017 euros/m2) y “casi” Málaga
(2.917 euros/m2). Y lo más llamativo: el 49% de las ventas registradas
son pisos de menos de 90 metros cuadrados…
Estos precios tan elevados por una vivienda se deben
a la escasez de viviendas en el mercado, debido a la caída del “stock”
de viviendas usadas y a la baja
construcción de nuevas viviendas. Por un lado, el stock disponible ha bajado
drásticamente, desde 649.780 viviendas que había en 2009 a las 447.691
viviendas disponibles en 2023, según
el Ministerio de Transportes. Y además, en la mayoría de provincias, el
stock sobre el total de viviendas es bajo (1,66% de media en España), siendo
mayor en las ciudades y provincias con más problemas: Madrid, Barcelona,
Toledo, Sevilla, Tenerife y litoral mediterráneo, aunque en la mayoría tienen
un stock bajo, salvo Madrid (11,4% del parque) y Barcelona (10,86%).
El problema mayor, que explica la escasez de viviendas a la
venta, es que se ha desplomado la construcción de nuevas viviendas, desde
2009 y sobre todo desde 2014. Así, frente a un máximo de 597.632 viviendas “libres”
(sin ayudas públicas) construidas en 2006, se bajó a 356.555 en 2009, a
121.043 en 2011 y a un mínimo de 35.382 viviendas construidas en 2014. Y
a partir de ahí, apenas creció la construcción, alcanzando las 58.853 viviendas
terminadas en 2018, las 84.091 en 2021 y las 80.473 viviendas libres
construidas en 2023, 7 veces menos que en los años del “boom inmobiliario”,
según
los datos de Vivienda. Y este año 2024, se han terminado 41.853
viviendas hasta junio (+2,1% que en 2023). Y peor es la construcción de
viviendas “protegidas” (VPO): sólo se terminaron 8.847
en 2023 (3.311 en la primera mitad de 2024), frente a 68.587 en 2008.
Así que no hay viviendas para vender y por eso los
precios se disparan, sobre todo porque la demanda crece, aumentan
los que buscan piso y las compraventas. Las 10 subidas de tipos del BCE (entre 2022 y 2023)
retrajeron las compras, junto a los altísimos precios, pero ahora, con las
bajas aprobadas (junio, septiembre y octubre 2024) y las anunciadas, las compras se han
disparado: 61.887 en septiembre, un
+41,5% anual y la mayor cifra de ventas mensual desde 2007. Con ello, se
han vendido ya 467.865 viviendas en 9 meses y de continuar la tendencia
(+3,05%), el año 2024 cerrará con 601.000 viviendas vendidas, el tercer mejor dato de
ventas tras 2007 (se vendieron 775.300) y 2022 (650.265 viviendas) . Y 100.000 viviendas más vendidas que antes de la
pandemia (505.467 en 2019).
¿Quién compra un piso en España con estos precios? Pues
hay tres grupos claros de compradores. Uno, los inversores,
empresas y ahorradores particulares que compran un piso para invertir y
especular, para ponerlo en alquiler primero (inmobiliarias, Fondos de inversión
o particulares) y luego venderlo con plusvalías. De hecho, la
rentabilidad de la inversión inmobiliaria en España era del +7,2% en
septiembre, más del doble de la rentabilidad de los bonos del Estado y de
muchas acciones. Un dato que confirma el auge de estos compradores de viviendas
(que no las compran para vivir) es que un
35% de las compras se están haciendo sin hipoteca, pagando al contado
con fondos propios, según los datos del Colegio de Registradores.
Un 2º grupo de compradores de viviendas son los
extranjeros: compraron el 14,90% de las viviendas vendidas en 2023, según
los Registradores, un porcentaje mucho mayor en Baleares (32,5%
de las compras totales), Comunidad Valenciana (28,45%, aunque hay provincias
como Alicante donde son el 44% de los compradores), Canarias (27,25%, aunque
suben al 35,7% en Tenerife)), Murcia (24,68%), Cataluña (16,79%) y Andalucía
(14,31%, pero suben al 33,7% en Málaga). Este año, la mayoría de los
compradores extranjeros siguen siendo los británicos (8,52%) y alemanes
(6,43%), aunque han adelantado a los franceses (5,23%) los compradores marroquíes
(5,46%), polacos (5,32%) e italianos (5,25%).
El tercer grupo de compradores son las familias que
ya tienen una casa y se plantean venderla y comprar otra mejor (pagando la
diferencia con ahorros o una hipoteca) o las familias jóvenes que piden una
hipoteca ayudados por sus padres. El resto, la mayoría de la población
que no tiene casa ni ayuda, es casi imposible que pueda pagar estos
precios, salvo que consiga hipotecarse de por vida, forzados por unos
alquileres imposibles.
Por todos ellos, la demanda de viviendas existe, aunque
los precios estén por las nubes. La prueba no es sólo que se disparen
las compraventas sino que las inmobiliarias alertan que tienen problemas
para buscar piso a los que quieren comprar. De hecho, las
ventas son cada vez más rápidas (antes
se tardaba meses y ahora semanas y horas) y los pisos “vuelan”, sin
que los compradores puedan “regatear” el precio final como antes. Incluso
hay inmobiliarias que hablan de compradores
que ofrecen al vendedor hasta un 10% extra para asegurarse el piso
que quieren… Es la forma de pujar por lo escaso.
Todo apunta a que los precios de los pisos seguirán
subiendo, empujados por la alta demanda, la baja oferta y la mayor presión
por comprar (ahora que bajarán las hipotecas) en vez de alquilar, por los
elevadísimos precios. Precisamente, los
alquileres disparados son la mejor gasolina para la subida de los precios
de las viviendas. El mecanismo es fácil de entender: cuanto más me
cueste alquilar, más me pensaré comprar, sobre todo ahora que bajan los tipos.
Claro que necesito 2 condiciones previas. Una, que los bancos
me puedan dar una hipoteca, algo que depende de mi sueldo y tipo de contrato (si es precario, nada). Si paso este filtro y soy de
los que pueden “optar” a una hipoteca, queda el 2º filtro: tener
ahorrado o que mis padres me presten el 30% del valor del piso, porque
la hipoteca sólo se concede por el 80% del valor de tasación y hay que tener un
30% para la entrada (20%) y gastos (10% para notaría, registro, impuestos
y gastos iniciales).
Supongamos que podemos conseguir una hipoteca y alguien nos
deja ese 30% (o lo ahorramos). Las cuentas están claras: en casi todos
los casos, con los tipos actuales, compensa
más comprar que alquilar. Vemos algunos ejemplos. Si el precio
medio de una vivienda de 90m2 está en 198.810 euros (2.209
euros/m2), deberíamos pedir una hipoteca de 159.048 euros. A
25 años, con el Euribor más 1% (3,69% ahora), nos sale a pagar una
mensualidad de 812 euros, una cuota inferior al alquiler medio en
España, que es hoy de 1.179 euros. Si el piso está en Madrid, hay
que pedir una hipoteca de 261.936 euros, que nos cuesta 1.338 euros al
mes, menos que el alquiler medio de la capital (1.854 euros). En Barcelona, la
cuota sería 1.690 euros frente a 2.079 euros de alquiler. En Valencia, 1.016
euros de hipoteca frente a 1.296 euros de alquiler. Y en Sevilla, 865 euros
mensuales de hipoteca frente a 1.062 euros de alquiler.
Cuanto más bajen los tipos y las hipotecas
y más suban los alquileres, más compensará comprar en vez
de alquilar. Ojo: sólo si tenemos un trabajo “merecedor” de una
hipoteca bancaria” y unos padres que nos presten el 30% del valor, para la
entrada y gastos. Esta es la dinámica que seguirá haciendo subir los
precios de los pisos, junto al interés de los inversores, Fondos y
particulares por comprar para invertir, además del boom de extranjeros
que buscan casa en España. Y a su vez, esta
subida de los pisos animará a los propietarios a subir los alquileres,
para obtener más por una inversión más costosa.
Hay que acabar con esta dinámica, con la “locura” de un
mercado donde los precios disparados de compra y alquiler se retroalimentan.
Para conseguirlo, el camino no es imponer unos controles de precios, que no se
implantan o se evaden (con pisos turísticos, alquileres de temporada o ventas)
sino construir
más viviendas, aumentar drásticamente la oferta, para bajar precios (de
pisos y alquileres). Y para ello, urge actuar en varios frentes.
Por un lado, promover
un Pacto político entre Gobierno, autonomías y ayuntamientos para
conseguir suelo y financiación a los promotores públicos y privados. Hay
suelo, pero hace falta catalogarlo y prepararlo para que sea urbanizable
y esté a disposición de los promotores, a los que hay que reducir burocracia y plazos.
Urge buscar financiación, pública (hay que territorializar
el ICO y especializarlo más en la vivienda) y privada, arrastrando a
los bancos ahora que no hay Cajas. Y hay que actuar sobre los
costes de construcción, mejorar la disponibilidad
de mano de obra y agilizar el proceso (se tardan 100 meses en
una promoción y habría que reducirlo a 50). Y el Estado (central y periférico)
debe gastar el doble en promover viviendas protegidas, directamente y con los promotores
privados, para crear un
parque de 1 millón de viviendas de VPO que ofrezca alquileres asumibles.
Hacen falta 250.000 nuevas viviendas al año para cobijar
a las nuevas familias (120.000) y a los inmigrantes
(330.000 nuevos al año). Se puede conseguir triplicar
la construcción de viviendas si los organismos públicos se ponen a la
tarea y facilitan suelo y financiación, agilizando las promociones privadas y
públicas. Y creando un parque de viviendas VPO, para alquilarlas a las
familias con menos ingresos. En paralelo, facilitar a los propietarios que
alquilen más y a precios razonables, sin
imposiciones, con incentivos fiscales y organismos que les ayuden a
gestionar su alquiler. En definitiva, medidas para conseguir que haya más
viviendas en el mercado, para compra y alquiler. Más oferta de pisos
es la clave.
Los precios de la vivienda no dejan de subir desde hace una década. En el 2º trimestre de 2024, el precio de compraventa de una vivienda subió en España un +7,8% anual, la mayor subida desde 2022, según el INE. Eso es la subida media, porque la vivienda nueva (de la que menos hay) subió un +11,2% anual, la mayor subida desde los años 2.007 y 2008. Y la vivienda usada, la que más se vende, subió un +7,3%, otro récord. Una subida que cuadriplica la inflación anual (+1,8%) y duplica con creces la subida de sueldos este año (+3,06%). Además, los precios de la vivienda suben más en España que en la mayoría de Europa, según Eurostat: +7,9% en el 2º trimestre, frente al +2,9% en la UE-27, +2,9% en Italia y una caída del -4,6% en Francia o del -2,6% en Alemania (“resaca” tras años de subidas).
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jueves, 28 de septiembre de 2023
La vivienda se desinfla pero no baja
La venta de viviendas
fue como un tiro en 2021 y 2022, tras
superarse el bache de la pandemia. Pero “ha pinchado” este año, con una caída
de ventas del -18,3%. La culpa
es de las 10 subidas de tipos, que han aumentado drásticamente el
coste de una hipoteca media: de 532 euros al mes hace dos años a 883
euros ahora (+66%). Eso ha
desplomado las peticiones y la concesión de hipotecas este año, un -14%. Lo curioso es que a pesar de la caída de ventas, el precio de la vivienda sigue subiendo este año, un +6%
anual, tras aumentar un +39,8%
desde 2014. ¿Porqué los pisos no
bajan? Porque hay poca oferta
(80.000 viviendas nuevas al año, la tercera parte de la demanda), hay más personas con empleo y sigue alta la demanda de extranjeros, Fondos e
inversores, para especular con el ladrillo y los alquileres. Los expertos
creen que la vivienda todavía seguirá
subiendo (menos) este año y el
que viene. Algo muy preocupante. Enrique Ortega
La venta de pisos
en España lleva cayendo casi todo este
año 2023, desde febrero (en enero
subió un +6,5%). En realidad, empezó a
caer en diciembre de 2022 (-9,9%), el primer descenso de ventas en 24 meses,
tras el paréntesis de caída de ventas por la pandemia (de marzo a octubre de
2020), según el INE.
Ahora, en los 7 primeros meses del año se han vendido 364.086 viviendas, un -18,3% menos que en ese periodo de 2022.
La mayor caída de ventas se ha dado en la vivienda de 2ª mano (el 80% de las
ventas) y sobre todo en Galicia, Canarias, Navarra y Madrid, subiendo sólo las
ventas en Extremadura, Asturias y Murcia.
Estos 6 meses
consecutivos de caída de ventas rompen una tendencia de 9 años de subidas continuadas de
compraventas (salvo el paréntesis de la pandemia), tras la crisis
inmobiliaria iniciada en 2008 y que llevó a un desplome de ventas, hasta el
mínimo histórico de 312.500 viviendas
vendidas en 2013. A partir de 2014, con la drástica caída de precios,
remontaron las ventas de vivienda, superando ya las 500.000 ventas en 2018 y
alcanzando un máximo en 2022: 650.265
viviendas vendidas, cerca ya del récord histórico de ventas, las 775.300 viviendas vendidas en España en
2007.
La causa principal de
este “pinchazo” en la venta de pisos la tienen las 10
subidas de los tipos de interés oficiales que ha aprobado el Banco Central
Europeo (BCE) desde julio de 2022 a septiembre de 2023: del 0% al 4,50% actual, el precio del dinero más alto desde 2001.
Con ella, el precio de las hipotecas
(para los 4 millones de familias que tienen una y para los que piensen en
comprar un piso) se ha disparado: la mensualidad
de una hipoteca media (150.000 euros a 25 años, con el Euribor+1%) ha
saltado de 532 euros en agosto de
2021 a 654 euros en agosto de 2022 y
883 euros
con el Euribor de agosto de 2023 (4,073%). Muchos hipotecados han sufrido ya dos subidas anuales en su cuota mensual, pagando ahora 229 euros al mes más que hace dos años (+66%), lo que hunde sus economías, ya deterioradas por la alta
inflación. Y ya muchas familias tienen que destinar
el 40% de sus ingresos a pagar la
hipoteca, lo que disuade a los jóvenes y familias que pensaban pedir
una.
La consecuencia es que también han caído la solicitud y concesión de hipotecas, principal causa de
que hayan bajado las ventas de viviendas (junto a los altos precios). La
concesión de hipotecas lleva cayendo
también desde febrero de 2023, con un total de 232.669 hipotecas concedidas
en los 7 primeros meses del año, un -14,6%
de caída, según
el INE. Y esa caída la explica la subida del tipo de interés de las nuevas
hipotecas, por las que se pagaba en julio un 3,24% de media, frente al 1,92% de coste un año antes, lo que se ha
traducido en que las hipotecas que se piden ahora son de menos importe (143.412 euros en julio frente a 147.200 que se
concedían hace sólo un año). También esta caída rompe una tendencia, la del alza de las hipotecas concedidas,
desde el mínimo de 2013
(199.703) a más del doble en 2022 (463.614), aún muy lejos de las 1.238.890 hipotecas concedidas en 2007,
en el cénit de la burbuja inmobiliaria en España.
Bajan las hipotecas y bajan las ventas, por el hachazo de
los tipos de interés, pero ojo: no bajan los precios de la vivienda en
España. Al contrario: siguen subiendo año tras año, desde 2014.
En la primera mitad de 2023, a pesar de la caída de ventas, los precios de la
vivienda han subido una media del +6%,
según
los tasadores. Y eso se suma a la subida de precios del +7,4% en 2022, según los datos del INE,
la mayor subida anual desde 2007 (+9,8%). Con ello, la vivienda en España subió un +39.8% entre 2014 y 2022, más del doble de lo que han subido el IPC general (+17,7%)
y de lo que han subido los salarios
en convenio (+14,17%)
en estos 9 años. Aún así, todavía el
precio de la vivienda no se ha recuperado del desplome de precios tras la crisis inmobiliaria: entre 2008 y 2013,
los precios de la vivienda en España cayeron
un -41,9%, según el
INE.
Pero ahora, la subida
de la vivienda es tremenda (recordemos: +39,8% en 9 años) y muy desigual, agravándose en las grandes ciudades. Así,
según otra estadística de precios,
la del Ministerio de Transportes, Movilidad y Agencia Urbana, los precios de tasación de la vivienda
(no los precios de venta) subieron un +24%
entre el tercer trimestre de 2014 y el 2º trimestre de 2023 en toda España.
Pero hay 4 ciudades donde los
precios de tasación de los pisos han
subido más del +50%: Palma de Mallorca (+79,2%), Málaga (+75,1%), Valencia
(+61,1%) y Madrid (+57,1%). Y otras
7 ciudades donde ha subido más del +35%: Barcelona (+49,7%), Alicante (+42,6%),
Pamplona (+39,6%), Santa Cruz de Tenerife (+38,3%), Guadalajara (+38,2%), A
Coruña (+37,9%) y Girona (+35,6%).
Con estas impresionantes subidas, el
precio de comprar un piso se ha puesto por las nubes, en toda
España, pero sobre todo en las grandes ciudades, donde hay más demanda y menos
viviendas. Así, en Madrid, el precio
medio de tasación de una vivienda es de 3.727
euros por metro cuadrado (372.700 euros por un piso de 100 m2) y en Barcelona 3.600 euros por m2 (360.000 euros piso 100 m2), según el Ministerio
de Transportes, mientras han casi duplicado su precio los pisos en Palma (de 1.466 a 2.626 euros m2) o Málaga (de 1.264 a 2.213 euros m2), en
ambos casos por el boom de los pisos para alquiler turístico.
La consecuencia combinada de esta drástica
subida de precios de la vivienda y de la subida de tipos no es sólo que haya
menos familias pidiendo una hipoteca y comprando piso, sino que los que acaban hipotecándose
pagan más por pisos peores, más pequeños (con una habitación o un
baño menos) y alejados del centro, según
algunos estudios. De hecho, en los últimos 2 años, ha bajado la superficie media de las viviendas vendidas, de 119 a
110 metros cuadrados, según
los datos de la tasadora UVE valoraciones. Y se han trasladado las ventas a las zonas periféricas, a más de una hora
del centro (donde los precios son entre un 20 y un 40% inferiores, aunque son
ahora los que más suben).
¿Por qué si bajan las
ventas y las hipotecas sigue subiendo la vivienda? Hay varias razones
que explican este “contrasentido” económico, pero la principal es que faltan viviendas, hay menos oferta que demanda. Sobre todo de vivienda nueva, que sube
más (+7,9% en 2022) que la vivienda de 2ª mano (+7,3%). De hecho, hay
un déficit de viviendas de 327.000 pisos en España, sobre todo en las
grandes ciudades, según la tasadora Uve Valoraciones. Y ello se debe a la caída
drástica en la construcción de viviendas: en 2022 se terminaron en
España 79.935
viviendas “libres” (además de
las protegidas), una cifra que dobla las viviendas terminadas en 2014 (35.382)
pero que contrasta con las 356.555
viviendas terminadas en 2009 y con
el récord de 597.000 nuevas
viviendas de 2006.
La falta de oferta es clara: se terminan menos de 80.000 viviendas al
año (en 2023 van 19.085 terminadas en el primer trimestre) y la demanda anual, por nuevas familias
y jóvenes es
de 240.000 viviendas, cuatro veces más. Y encima, donde hay más demanda
(las grandes ciudades y algunas provincias) es donde se promueven menos
viviendas. Resultado: se disparan los precios, aunque caiga la demanda y suban
las hipotecas.
La segunda razón de que no bajen los precios de la vivienda
es que la demanda se ha sostenido más de
lo esperado por la mejora del empleo: hay +588.700 españoles más con trabajo en
el último año (junio 2023-junio 2022) y +1.385.000 ocupados más que hace dos años, según la EPA. Y además, muchos trabajadores han visto mejorar
su contrato, de temporal a fijo, tras la reforma laboral, lo que les ha
“animado” a comprar un piso, al sentir que sus ingresos ahora son “más seguros”.
Sobre todo a la vista de que los
alquileres han disparado sus precios, por
encima de los 1.000 euros, con lo que cuesta más alquilar un piso que
comprarlo (883 euros der hipoteca media), siempre que cuente con ayuda (o
ahorros) para pagar el 20% que no cubre la hipoteca y otro 10% de gastos
varios. Y siempre que su edad, su nómina y su solvencia le permitan conseguir
una hipoteca, ahora más difícil.
La tercera razón para explicar que los pisos no bajen de
precio son las compras de extranjeros y
de inversores, internacionales (Fondos) y españoles (ahorradores, que
buscan rentabilidad en comprar y vender y en el alquiler). La compra de viviendas por extranjeros se
ha disparado, alcanzando el 18,7% de las
ventas totales, según
Euroval, sobre todo británicos, alemanes y franceses que compran una
residencia en Baleares, Canarias,
Levante y la Costa del Sol. Luego
están las compras de Fondos e
inmobiliarias o de inversores
particulares, para invertir buscando plusvalías futuras (la
vivienda ha subido menos en España estos años que en el centro y norte de
Europa) o la alta rentabilidad
de los alquileres. Y también es un factor clave en la tensión de precios el auge de los pisos turísticos. En
todos estos casos, los compradores de viviendas no se ven tan afectados por la
subida de tipos, porque compran al
contado, sin hacer una hipoteca. De hecho, en mayo de 2023, el 56% de las compras de viviendas
se pagaron al contado y sólo el
44% con hipoteca, según
el último dato del Consejo del Notariado, cuando en 2016 sólo se pagaban al
contado un tercio de las compras.
Visto el panorama, los expertos auguran que los precios de la vivienda seguirán
subiendo en España, aunque menos. CaixaBank
estima que los precios subirán un +2,9%
en 2023 y no bajarán hasta 2024, un
-1,1%, debido a que el BCE va a mantener los tipos altos hasta septiembre
de 2024 y el Euribor seguirá por encima del 4% el año próximo. Otros expertos,
como el catedrático Josep Oliver, apuestan por una subida del 3% en 2023. Y la tasadora
Euroval augura que los precios subirán
un 6% entre 2023 y 2025 y no bajarán hasta 2026. En general, nadie
augura una recuperación de la vivienda hasta el tercer trimestre de 2024,
como pronto, lo que seguirá frenando la inversión y el empleo en la
construcción.
La situación es alarmante, porque la vivienda es una de las
mayores preocupaciones de los
españoles, que se topan con que no pueden comprar ni alquilar, lo que
obliga a los jóvenes a vivir con sus padres hasta los 30,3 años de media, según
el Consejo de la Juventud (sólo el 15,9% se emancipan, frente al 31,9% en
Europa). Una vez más, el problema es la
falta de oferta de viviendas: hay un déficit
de 1,2 millones de viviendas
en España de aquí a 2030. Eso debería obligar al futuro Gobierno a considerar la política
de vivienda como una prioridad. Y
alcanzar un Pacto entre el Ejecutivo central, autonomías y Ayuntamientos
para
liberar suelo público y financiación (pública y privada) para promover
entre 120.000 y 150.000 viviendas nuevas al año, la mayoría destinadas
al alquiler, lo que aumentaría drásticamente la oferta y reduciría los precios
de venta y alquiler. No
podemos seguir así, con la vivienda llevándose el 40% y más de los ingresos
de los españoles y muchos viviendo hacinados o en casa de sus padres. La
vivienda sí tiene enmienda: construir más.
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