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domingo, 19 de febrero de 2012

TV: duopolio privado sobre la tumba de TVE


Otro recorte del Gobierno Rajoy ha sido para RTVE: 200 millones, más de un tercio de la subvención que recibe. Con ello, la televisión pública, líder de audiencia, tendrá que recortar su oferta, ya que ni el Gobierno ni las privadas quieren que tenga publicidad. Además, se ha preparado una Ley para privatizar las televisiones autonómicas, un costoso desastre que quedará en manos de productoras, tras un doloroso ajuste. Así  tendrán más poder las televisiones privadas, ahora sólo dos grupos, con las fusiones: Telecinco y Antena 3, con el 86% de la publicidad. Un duopolio construido sobre la tumba de TVE, que debería sobrevivir con dignidad  para mejorar la calidad y la independencia de la oferta televisiva. Pero para eso hay que financiarla mejor.
enrique ortega

El Gobierno Zapatero cavó la tumba de TVE, al quitar la publicidad en 2010, y el Gobierno Rajoy pone la lápida, con un recorte de 200 millones que va a asfixiarla: es más de un tercio de la subvención (547 millones) y un 16,6% de su presupuesto (1.187 millones). Y podría haber más recortes, ya que ha encargado una auditoría (¿no le vale la de la Intervención general del Estado?). Los gestores de RTVE dicen que el recorte les coloca en una situación insostenible, ya que el 80% del gasto está comprometido  y no resultará fácil cortar (han ajustado directivos y sueldos) ,salvo empeorando la oferta de programas y forzando a un nuevo ajuste de plantilla (tras los 4.000 que salieron).

RTVE debe gestionarse mejor, pero su problema no es sólo este recorte: está fallando el esquema de financiación de TVE. La Comisión Europea ha denunciado a España por obligar a las empresas de telecomunicaciones a financiar (con un 0,9% de sus ingresos) a RTVE. Y si el Tribunal de Justicia UE falla en contra, se quedará sin 188 millones anuales, que cobra con dificultades, como los 91 millones de las TV privadas, con lo que cerró 2011 con un déficit de 50 millones (el tercero desde 2009). El Gobierno lo sabe y busca  un nuevo modelo de televisión pública, pero no quiere que RTVE vuelva a tener publicidad, aunque solo piden patrocinios de 3 minutos por hora (ingresarían 100 millones).

En paralelo, el Gobierno Rajoy ha aprobado el 13 de enero una Ley para privatizar las televisiones autonómicas a partir del verano. El objetivo es permitir una gestión privada o mixta de lo que ahora es un servicio público, pésimamente gestionado: las 13 TV autonómicas cuestan 1.588 millones de euros al año entre subvenciones y pérdidas, con una deuda de 1.630 millones. Muchos dirigentes del PP prometieron, antes del 15-M, cerrarlas o venderlas, pero ahora que controlan 11 de las 17 autonomías no han hecho ni una cosa ni otra, aunque todas sufrirán este año fuertes recortes de presupuesto, de canales y programas (quitarán fútbol y Formula 1) y algunas, de personal.

El mayor problema de las autonómicas es su abultada plantilla (10.834 personas, frente a 1.000 en todas las privadas). Y todas pierden porque apenas tienen audiencia (un 10,4 % frente al 17,6% en 2005) ni publicidad: 198 millones en 2011, un 9% del pastel, que les cae año tras año (- 27% en 2011). Ahora, las televisiones privadas huelen este trozo de la tarta y piden al Gobierno que quite también la publicidad a las autonómicas, como hizo ZP, que les regaló en 2010 los 500 millones que ingresaba TVE. Pero si las autonomías quieren privatizar sus televisiones, tendrán que hacer antes duros ajustes de plantilla, quedarse con su deuda  y dejarles la publicidad, que es lo que atraerá a las productoras, que ya gestionan hoy informativos (Secuoya y Vértice) en las TV de Baleares, Murcia, Aragón, Canarias o Madrid.

Al final, la mayoría de dirigentes autonómicos acabarán teniendo “su televisión”, gestionada por productoras afines, que sacarán su tajada, con apoyos y ayudas mutuas. Y ello reforzará el poder las televisiones privadas y sus productoras (Mediapro, Globomedia, Endemol, Ganga o New Atlantis), un mercado que tras la absorción de la Sexta por Antena 3 (y antes la de Cuatro por Telecinco), se ha convertido en un duopolio: controlan ya el 86 % del mercado publicitario (en Francia, Alemania o Gran Bretaña, las dos grandes TV privadas controlan del 60 al 77%), aunque sólo tengan el 51,1 % de la audiencia (con sus canales TDT), dominada por la 1 de TVE (14,5%), por tercer año consecutivo. Un duopolio muy poderoso, que preocupa a los anunciantes (les imponen condiciones) y que está deteriorando la oferta televisiva, centrada en los beneficios (150 millones Telecinco y 90 millones Antena 3): “Hacemos televisión para vender publicidad”, dijo una vez el presidente de Telecinco. Clarito.

La crisis y la caída de la publicidad en TV (-9,7 % en 2011 y otro -6% previsto para 2012) hacen que las privadas sean más agresivas con TVE y con las autonómicas. Pero España debe plantearse si quiere o no mantener televisiones públicas. En el caso de TVE, la más barata de las públicas europeas (55 euros al año por familia, frente a los 180 € del canon de la BBC, los 120 € de Francia o el canon de 200 €  de las públicas alemanas), tengamos claro que por el camino de los recortes acabará deteriorándose y cayendo en calidad y audiencia. Y en el caso de las autonómicas, habrá que plantearse si tiene sentido mantenerlas y a qué precio (y si una productora privada puede gestionarla con criterios de servicio público).

No se lleva, pero hay que defender una televisión pública de calidad, independiente y bien gestionada. Y eso tiene un precio, que habrá que pagar. Sobre todo, porque nos tiramos 4 horas al día ante la televisión, un artilugio clave de formación (o de-formación) y de información (o des-información). Hemos pasado de 2 a 40 canales y la oferta es cada vez de peor calidad, con más telebasura y más anuncios. El negocio es así. Por eso no podemos liquidar las televisiones públicas, las de todos. Nos jugamos mucho.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Guarderías: recortes y falta de plazas públicas

Otro curso más, miles de niños menores de 3 años se han quedado sin plaza en las guarderías públicas, que han sufrido recortes, de profesores y medios, como el resto de la enseñanza. El Gobierno y las autonomías han incumplido el Plan Educa-3, para construir 300.000 nuevas plazas infantiles públicas en 5 años: sólo se harán la tercera parte. Y con ello, las guarderías privadas, más caras, ya son mayoría en España. Con la crisis, muchas familias no pueden pagarlas y lo sufre la mujer, que deja su empleo para cuidar a sus hijos. Los niños y sus familias necesitan un Plan de choque de guarderías públicas, a salvo de los recortes.

enrique ortega
La educación infantil ha dado un gran salto en la última década, multiplicándose por cuatro: de 101.441 niños menores de 3 años escolarizados en 2000-2001 se ha pasado a 462.390 este curso, con un aumento del 7,6 %, el mayor en toda la enseñanza (+2,1% de media). El problema es que está mal repartida: la tasa de escolarización es mínima hasta 1 año (7,6%), baja en 1 año (27,6%), media en 2 años (44,8%) y muy elevada en 3 años (99,1%), donde superamos la media europea (77,2%), muy por encima de Alemania (88%) o Reino Unido (79,8%) y por debajo de Francia (100%).
Sin embargo, las plazas de educación infantil son insuficientes. Un estudio de la Universidad de Vic (2006) cifraba en 351.593 las plazas públicas necesarias para contar con una por cada tres niños. En 2007, el Gobierno Zapatero aprobó el Plan Educa-3, para crear 300.000 nuevas plazas de educación infantil entre 2008 y 2012, con una inversión de 1.087 millones, financiados a medias entre el Estado y las autonomías. Pero con la crisis, las autonomías no han puesto su parte y aunque Educación si ha aportado 100 millones cada año, sólo se han construido 71.000 plazas entre 2008 y 2010 (un 20%). La Comunidad Valenciana y Canarias son las que menos han construido ( 6%), seguidas de Murcia (12,8%), Galicia (16,8%), Asturias (17,8%) y Castilla y León (19,8%), construyendo más de la mitad sólo Castilla la Mancha (66,8%), Ceuta y Melilla (51,9%).

Pero ese no es el único problema. Además de construir nuevas escuelas infantiles, hay que mantenerlas, pagando profesores, gastos y material. Y los Ayuntamientos, que gestionan normalmente las guarderías públicas han sufrido los recortes de las autonomías, sobre todo este curso, donde se han reducido profesores, horarios  y material, sobre todo en Madrid, Valencia, Canarias, Castilla y León, Murcia, Baleares y Navarra. Y se han reducido las subvenciones (cheques bebé) a las familias.  

El resultado es que unos 100.000 menores de 3 años se han quedado sin plaza en las  escuelas infantiles públicas (25.000 en Madrid, 14.000 en la Comunidad Valenciana y 16.000 en Castilla la Mancha), según los sindicatos. Y los que han podido, han mandado  a sus niños a guarderías privadas, que son ya mayoría (4.122 de los 8.062 escuelas infantiles, un 51,12% cuando en el conjunto de la enseñanza, la privada supone el 32%).En varias autonomías gobernadas por el PP (en especial Madrid), se recortan presupuestos a las escuelas públicas y aumentan a las guarderías privadas y concertadas. Y se privatiza la gestión de las públicas, dando entrada a empresas de servicios y restauración, que ganan concursos por precio frente a cooperativas de profesores, en perjuicio de la calidad.

La mayoría de los padres que llevan a sus hijos a una guardería privada lo intentaron primero en una pública, según una encuesta de la OCU, que revela enormes diferencias de precios por autonomías y un coste de 200 euros más al mes en las privadas (sobre 400 euros mes). Las públicas, además de ser escasas y con horarios muy estrechos, no son accesibles a la clase media y media-baja, porque resulta difícil conseguir plaza ganando más de 15.000 euros anuales. Al final, un 35% de los encuestados deja a los niños en casa o con los abuelos (el 70% cuida a sus nietos). Y más con la crisis.

La falta de escuelas infantiles, sobre todo entre 0 y 2 años, es grave por dos razones. Una educativa: los alumnos de 15 años que han ido a preescolar obtienen notas de lectura 40% superiores a los niños que no, según un informe de la OCDE. Y tienen menos fracaso escolar. La otra razón es económica: las escuelas infantiles fomentan el trabajo de la mujer, que en España tiene más paro que el hombre y una de las tasas de actividad más bajas de Europa (un 48% son inactivas frente al 27% en Suecia, por ejemplo). Además, en España, un 23% de las mujeres con niños menores de 5 años han dejado su empleo para atenderlos, por la escasez de guarderías asequibles pero también por la escasa ayuda de sus maridos (somos el sexto país de los 32 países de  la OCDE donde menos ayudan los hombres en casa).

Un reciente estudio de la  OCDE denuncia que en España resulta difícil combinar trabajo y vida familiar: Y resalta que no hay suficientes guarderías fuera del horario escolar, pidiendo más ayudas públicas a la familia, para aumentar la tasa de natalidad (1,4 hijos por mujer frente a 1,74 de media en la OCDE) y el trabajo de la mujer. De hecho, España gasta poco en protección a la familia (el 0,7% del PIB frente al 2,3% en la UE).

El nuevo Gobierno ha prometido, en campaña electoral, “impulsar la educación infantil”. Habrá que verlo y si lo que se fomentan son guarderías privadas estilo “aparcamiento de niños”, caras y subvencionadas con dinero público, en vez de escuelas infantiles de calidad. Hacer un Plan de choque para construir las 150.000 guarderías públicas que faltan costaría 500 millones de euros. Es poco: la cuarta parte de lo que nos cuestan las TV autonómicas. Hay que volcarse en ello: es la semilla de nuestra educación y del empleo de la mujer. Dos puntos clave para salir de la crisis.