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jueves, 29 de enero de 2026

EPA 2025: más empleo y paro inferior al 10%

El empleo cerró 2025 con la creación de 605.400 nuevos empleos, la 3ª mayor subida anual, tras  2021 (+840.600 empleos) y 2023 (+783.000). Y lo más llamativo: el paro bajó del 10% (9,93%), la menor tasa desde marzo de 2008. Además, el empleo es de calidad: el 84,86% de los asalariados tienen ahora un contrato indefinido. Pero no podemos olvidar dos datos que pesan como una losa: España es el país con más paro de Europa y la OCDE y tenemos una baja tasa de empleo, por lo que necesitamos que trabajen otro millón largo de españoles más. No podemos “dormirnos en los laureles”. Hay que seguir modernizando la economía e invirtiendo para que trabaje más gente y baje más el paro. Habría que aprobar dos medidas: un Plan de choque para los parados mayores, mujeres, jóvenes y 6 regiones con alto paro y una reforma a fondo de las oficinas de empleo, gestionadas por las autonomías y que no funcionan. Pero ambas medidas exigen algo hoy imposible: acuerdos políticos.

                            Enrique Ortega

Otro año más, las Navidades han sido buenas para el empleo, que creció en +76.200 personas en el 4º trimestre, algo más del doble que el año pasado (+34.800) y bastante mejor que en las Navidades de 2023 (-19.000 empleos) y 2022 (-81.900 empleos). Y como el resto del año fue bueno para el empleo, sobre todo la primavera (+503.300 empleos en el 2º trimestre), 2025 se cerró con 605.400 personas más trabajando en España, según la EPA publicada el martes. Es el tercer mejor año para el empleo desde la pandemia, tras los anteriores récords de 2021 (+840.600 ocupados) y 2023 (+783.000 ocupados). Con este nuevo aumento, ya trabajan en España 22.463.300 personas, otro récord histórico, que supera con creces el mejor dato de nuestra historia, las 20.646.000 personas que trabajaban en junio de 2008. Y desde antes de la pandemia (diciembre 2019), España ha creado ya casi 2,5 millones de nuevos empleos (+2.496.400 ocupados en estos 6 años).

En 2025, el aumento del empleo (+605.400 ocupados) se ha dado más entre las mujeres (+306.200) que entre los hombres (+299.200), concentrándose sobre todo en los mayores de 50 años (+383.300 empleos, el 63% del total) y entre los jóvenes (+275.400 empleos entre los 20 y 29 años), cayendo sólo la ocupación entre 40 y 49 años (-45.100) y entre los menores de 20 años (-8.300 ocupados). Un dato relevante es el fuerte aumento porcentual del empleo entre los extranjeros (+257.900 empleos, +7,7%), aunque crece más numéricamente entre los españoles (+341.700 empleos, +1,97%). Y con ello, el 15,91% de los ocupados en España (3.575.900 trabajadores)  tienen nacionalidad extranjera.

La mejora del empleo en 2025 se ha debido casi toda al sector privado (+553.300 empleos) y apenas creció el empleo público (+50.100 ocupados). El motor del empleo volvieron a ser los servicios (+369.900 empleos), sobre todo por el turismo, la hostelería y el comercio, creciendo también en la industria (+112.200), la construcción (+79.500) y en el campo (+43.800 ocupados en agricultura). Por autonomías, el mayor aumento porcentual del empleo se ha dado en Ceuta (+9,81%: +3.000 empleos), Murcia (+5,89%: +39.600 empleos), Extremadura (+4,58%: +19.100 empleos)  y Castilla la Mancha (+4,26%: +38.800 empleos), aunque en cantidad total, quienes crearon más empleo fueron Andalucía (+138.400), Comunidad Valenciana (+98.800). Madrid (+78.800) y Cataluña (+57.300), cayendo sólo en Melilla (-600 ocupados).

La mejora del empleo (+605.400) ha sido mayor que la bajada del paro, que se ha reducido en -118.400 personas en todo 2025, menos que en 2024 (-265.300 parados) debido a que han vuelto a subir “los activos, las personas que se han “animado” a buscar trabajo (han crecido en +487.100), alcanzando otro récord histórico (24.940.400 “activos”). Eso puede deberse a una mayor entrada de extranjeros y a que hay más mujeres y jóvenes que buscan ahora trabajo. Con todo, tenemos una cifra de parados de las más bajas de nuestra historia: 2.477.100 parados a finales de 2025. Y la tasa de paro baja del 10%, hasta el  9,93%, la más baja desde 2008 (9,6% de paro en marzo), a años luz del paro disparado de 2013 (26,94% en marzo) aunque todavía lejos del “suelo” de junio de 2007 (cuando la tasa de paro era del 7,93%). 

El paro en 2025 ha bajado más entre los hombres (-79.500) que entre las mujeres (-38.800), también hay más paradas (1.323.800 frente a 1.153.300 parados) y tienen una mayor tasa de paro (11,24% frente al 8,76% los hombres). Y el paro ha bajado más entre los que tienen de 25 a 54 años (-87.700 parados, el 74% de la bajada total), bajando mucho menos entre los menores de 24 años (-39.700 parados) y subiendo entre 20 y 24 años (+13.100 parados). Con ello, baja el paro entre los menores de 25 años (del 24,9 al 23%), aunque sigue siendo altísimo y casi duplica al paro juvenil en Europa (15,1% en la UE-27), cuadruplicando el alemán (6,8%). El paro ha bajado sobre todo en los servicios (-43.200 parados), entre los que perdieron su empleo hace más de un año (-63.200 parados) y entre los que lo buscan por 1ª vez (-14.100 parados), también en el campo (-4.700 parados), subiendo en la industria (+4.200 parados) y en la construcción (+2.600). Y destaca la bajada del paro en Cantabria (-17,56%, -4.100 parados), Madrid (-17,45%, -57.300), Murcia (-14,91%,-15.500) y Comunidad Valenciana (-14,12%, -47.100), mientras subió el paro en 7 regiones, sobre todo en Canarias (+12.500), Castilla la Mancha (+7.600) y Navarra (+5.600 parados), según la EPA.

La histórica bajada del paro por debajo del 10% de los activos no puede hacernos olvidar que hay 6 regiones con una tasa de paro muy superior: Melilla (23%), Ceuta (22,21%), Andalucía (14,66%), Extremadura (13,42%), Canarias (12,63%) y Castilla la Mancha (12,05% de paro), mientras hay otras 9 autonomías que tienen una tasa de paro “casi europea” (6% es la tasa paro UE-27): Madrid (7,04%), País Vasco (7,50%), Aragón (7,70%), Baleares (7,80%), La Rioja (8%), Navarra (8,10%), Cataluña (8,24%), Galicia (8,26%) y Asturias (8,42% de paro), según la EPA. Tampoco podemos olvidar que hay 772.300 hogares (el 3,9% del total) con todos sus miembros en paro (aunque es la cifra más baja desde 2007).

Pero hay otros datos del paro que son muy positivos. Uno, que ha subido el número de parados que reciben un subsidio, tras la reforma del desempleo en 2024: son 1.838.267 beneficiarios, el 76,31% de los parados registrados (eran el 61,53% en 2019)  los que se benefician de alguna ayuda, según Trabajo (869.966 cobran un subsidio contributivo que ya está en 1.029 euros mensuales y el resto reciben un subsidio asistencial de 480 euros).  Y otro, que siguen bajando los parados de larga duración, quienes llevan más de un año sin encontrar trabajo: eran 900.800 parados a finales de 2025 (-98.900), el 36,36% de todos los parados, la mayoría de ellos parados mayores de 45 años y mujeres (500.900).

Junto a la bajada histórica de la tasa de paro (al 9,93%), el otro gran dato relevante de esta EPA 2025 es la calidad del empleo que tenemos, no solamente que la cantidad (22.463.300 ocupados) sea récord. Así, gracias a la reforma laboral (que entró en vigor en marzo de 2022), en 2025 no sólo trabajó mucha más gente sino que sigue aumentando el número de asalariados con contrato indefinido: eran 16.260.000 trabajadores, el 84,86% del total, cuando eran el 83,50% a finales de 2023 (y el 74,6% a finales de 2021). Además, han subido algo los ocupados a tiempo completo (del 86 al 86,24%) y bajan ligeramente los trabajadores a tiempo parcial (del 14 al 13,75%), que superan los 3 millones (de esos 3.089.000 empleos parciales, 2.250.000 los tienen mujeres).

Ahora, en 2026, el Gobierno y los expertos creen que España seguirá creando empleo, más que el resto de Europa pero menos que en 2023 (+783.000), 2024 (+468.100) y 2025 (+605.400 empleos), porque creceremos algo menos (+2,2%, frente al +2,9% en 2025). La previsión enviada por el Gobierno a Bruselas, en octubre de 2024, apostaba por crear 1,6 millones de empleos entre 2024 (+556.132 empleos, aunque realmente se han creado +468.100), 2025  (548.645 empleos, aunque se han creado 605.400) y 2026 (494.878 empleos), con el objetivo de que España roce los 23 millones de ocupados en 2026 (22.989.350) y baje su tasa de paro del 10% en 2026 (ya conseguido en 2025).

Los datos de la EPA 2025 indican que estamos en el buen camino para lograr ambos objetivos. Pero el Gobierno Sánchez no puede “lanzar las campanas al vuelo” con el empleo y el paro, por dos razones. Una, porque seguimos siendo el país de Europa y de la OCDE (36 paises) con la mayor tasa de paro: 9,93% en España frente al 6% en la UE-27 y el 4,8% en la OCDE. Y la otra, porque la tasa de empleo en España es mucho más baja que en Europa: a finales de 2024 trabajaban aquí el 71,4% de los que tienen entre 20 y 64 años, frente al 75,8% que trabajaban en Europa, el 75,1% en Francia o el 81,3% en Alemania, según Eurostat. A lo claro :que España tiene 1,2 millones de personas menos trabajando que las que deberíamos tener si fuéramos como la media europea. Y que trabajan 2,5 millones de españoles menos de los trabajarían si tuviéramos la tasa de empleo de Alemania.

Ese es nuestro gran reto como país: modernizar la economía para que ofrezca empleo a más gente (entre 1 y 2 millones más) y que eso permita reducir la tasa de paro “a niveles europeos”. En eso deberíamos centrarnos a medio plazo, sin regodearnos en los récords. Y más con un contexto internacional tan incierto. Eso implica tomar 2 medidas a corto plazo, que exigen (¡ cómo no¡ ) un pacto político económico y social. Una, aprobar un Plan de empleo, para fomentar la contratación de parados mayores de 45 años, mujeres y jóvenes, sobre todo en esas 6 regiones con más paro que la media, canalizando inversiones públicas y privadas  e incentivos a las contrataciones.

 Y la otra medida, reformar de verdad las oficinas de empleo, porque no ayudan a los parados a recolocarse. Pronto van a cumplirse 3 años de la Ley de Empleo (entró en vigor el 2 de marzo de 2023) y no ha funcionado: ni se hace un perfil de los parados ni se les ayuda individualmente a colocarse. De hecho, las oficinas de empleo colocan a menos del 3% de los parados y apenas un 10% de los desempleados hacen cursos de formación (largos y poco útiles). Y en la web del SEPE sólo hay registradas 89.977 empresas y 28.977 ofertas de empleo. Urge cambiar la operativa y dotar de medios a estas oficinas de empleo, gestionadas desigualmente por las autonomías.

En resumen, España crece y crea más empleo que el resto de Europa, pero no podemos quedarnos en los récords. Seguimos con el grave problema de fondo: trabaja menos gente y tenemos más paro que en Europa. Ese debe ser el gran reto y el primer objetivo de todo lo que hagamos, porque es la clave para mejorar el futuro. Y no podemos hacerlo sin grandes acuerdos económicos, políticos y sociales, hoy imposibles.

lunes, 28 de octubre de 2024

EPA verano 2024: empleo récord y mucho paro

El empleo sigue creciendo en España, aunque menos este verano que el anterior. Y tenemos 21.823.000 personas trabajando, otra cifra récord  y 2 millones más que antes de la pandemia. También bajan los parados, medio millón de parados menos que en 2019. Cara al futuro, el Gobierno ha enviado a Bruselas un Plan donde contempla crear 1,6 millones de empleos entre 2024 y 2026, gracias al fuerte crecimiento, los Fondos europeos, el tirón del consumo, turismo y exportaciones, más el dinamismo de los inmigrantes. Pero hay un punto negro: España tiene casi el doble de paro que Europa y las previsiones internacionales indican que superará el 11% en 2025. Hay que afrontar esta divergencia histórica con Europa. Urge un Plan de choque para reducir las bolsas de paro entre jóvenes, mujeres y mayores de 45 años (1,48 millones). Y eso exige un acuerdo entre Gobierno, patronal , sindicatos y autonomías, quienes gestionan (mal) las políticas de empleo. No hay que dormirse en los récords.

                                        Enrique Ortega

El verano suele ser una buena época para el empleo, por la temporada turística y los contratos en la enseñanza. Este año también, aunque el empleo ha crecido algo menos que el verano anterior: se han creado + 138.300 empleos entre junio y septiembre de 2024, según la EPA conocida el viernes, frente a +188.000 creados el verano de 2023 y los mismos que el anterior (+138.300 el verano de 2022). Con ello, se han creado ya +433.300  empleos este año. Y en España hay ya 21.823.000 personas trabajando, otro récord histórico tras el de junio 2024 (21.648.700 ocupados), el mayor número de personas trabajando en España (hubo un máximo de 20.646.000 ocupados en junio 2008).

En el tercer trimestre, el aumento del empleo ha sido gracias a los servicios (+152.700 empleos), sobre todo la hostelería, el turismo y el comercio, pero también creó empleo la industria (+23.400), estancándose en la construcción (sólo +500 nuevos empleos) y cayendo en la agricultura (-47.800 empleos). El empleo se creó solo en el sector privado (+155.500 empleos) , perdiéndose empleo público (-17.100), según la EPA. Y se ha creado casi cinco veces más empleo entre los hombres (+114.800 empleos) que entre las mujeres (+23.500), cayendo el empleo sólo entre los jóvenes de 25 a 34 años (-23.900 ocupados)  y entre los de 40 a 44 años (-13.200 empleos). Y del empleo creado (+138.300), 73.000 trabajos han sido para extranjeros y 63.300 para españoles. Por autonomías, el empleo ha crecido en 11 regiones, encabezadas por Cataluña (+53.500 ocupados), Castilla y León (+32.100), Baleares (+35.200) y Andalucía (+24.500) , cayendo en las 8 regiones restantes, sobre todo en Comunidad Valenciana (-42.300), País Vasco (-41.900) y Madrid (-12.600).

Esta nueva mejora del empleo en el tercer trimestre (+138.300) se traducido también en una mejora del paro, que bajó ligeramente en verano (-1.200 parados), cuando había subido en el verano de 2023 (+86.300) y 2022 (+31.100 parados), según la EPA. Ello se debe a que este verano han aumentado menos los españoles “activos”, que buscan trabajo: han aumentado sólo en 137.100, la mitad que el verano anterior (+274.300), permitiendo así bajar las cifras del paro. Con todo, en España hay un récord histórico de personas activas (que trabajan o buscan trabajo), un indicador del fuerte dinamismo del mercado laboral, empujado por los inmigrantes: 24.577.100  personas “activas”, 1,5 millones más que antes de la pandemia (23,08 millones en el verano de 2019).

El  paro bajó en el tercer trimestre (-1.200 parados), gracias a que encontraron trabajo muchos que lo habían perdido hace más de un año (-40.800 parados), bajando también el paro en la construcción (-12.300 parados) y los servicios (-3.600) y subiendo en la agricultura (+20.700 parados) y entre los que buscan su primer empleo (+ 41.800 parados. El desempleo bajó sólo entre las mujeres (-5.300 paradas) y aumentó  entre los hombres (+4.100 parados). Y también creció entre los más jóvenes (+53.100 parados menores de 25 años), bajando sobre todo entre 25 y 54 años (-62.600 parados). Por autonomías, el paro bajó en 12 regiones, sobre todo en Cataluña (-21.400), Castilla la Mancha (-12.600), Baleares (-10.900) y Asturias (-10.100), subiendo mucho en Madrid (+47.000 parados), Comunidad Valenciana (+35.100) y Canarias (+6.100), por el final de la temporada turística.

La cifra total de parados EPA se reduce en un millón desde el fatídico verano de 2020 (pandemia) y queda en 2.754.100 parados estimados a finales de septiembre 2024, un dato que no se veía desde septiembre de 2008 (2.600.700 parados). Y la tasa de paro baja al 11,21%, según la EPA, mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en 2019) y la menor tasa de paro desde el verano de 2008 (11,23%). Eso sí, todavía duplicamos la tasa de paro europea (5,9% en la UE-27) y cuadruplicamos la alemana (3,5% de paro), según Eurostat.  Y baja ligeramente la tasa de paro de los  jóvenes (menores 25 años), al 26,89% (la más baja desde 2008), que casi duplica la europea (14,3% en la UE-27).

Hay otros datos preocupantes del paro que mejoran. El primero, que hay 854.500 hogares con todos sus miembros en paro (-74.800 menos que hace un año). El segundo, que baja el paro en las 6 regiones con mayor tasa de desempleo, aunque sigue alta: Ceuta (29,30% de paro), Melilla (27,29%),  Andalucía (16,06%), Canarias (14,40%), Extremadura (13,79%) y Comunidad Valenciana (13,04%). Contrastan con 6 autonomías que tienen una tasa de paro casi europea : Baleares (6,17%), Cantabria (7,17%), País Vasco (7,61%), Navarra (7,72%), Cataluña (8,83%) y Galicia (8,84%). Y el tercero, que bajan los parados de larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: son 1.025.000 parados, el 37,21% de los parados (eran el 39,67% el trimestre pasado, pero el 43,5% a finales de 2019).

Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En agosto de 2024, último dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.845.877 desempleados: la mitad cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado) de 958 euros de media y el resto (49,8%) cobraban un subsidio asistencial de 480 euros. Eso significa que sólo dos tercios (el 67%) de los parados estimados por la EPA de septiembre (2.754.100) cobran alguna ayuda por desempleo. Y que 908.300 desempleados no cobran ningún subsidio.  Y si contamos los que están registrados como parados en el SEPE (2.575.285) , cobran ayudas el 71,67%.

La mejor noticia es que el empleo que se está creando en 2024 sigue siendo menos precario, de más calidad, gracias a la reforma laboral aprobada a finales de 2021. El balance de enero a septiembre es muy positivo: un 42,39% de todos los contratos firmados estos 9 meses (11.408.900) han sido indefinidos (4.836.300 contratos), aunque este porcentaje es ligeramente inferior al de enero-septiembre 2023 (43,56%). Y apenas sube sobre el porcentaje de indefinidos de todo 2023 (42,87% de los contratos). Pero supone un salto tremendo sobre los indefinidos antes de la reforma laboral: en 2021, sólo el 10,9%  de los contratos eran indefinidos. Y entre 2014 y 2020, sólo eran indefinidos entre el 6 y el 8% de los contratos. Además, en lo que va de año, más de la mitad de los nuevos contratos (56,30%) son a tiempo completo, más de la cuarta parte (29,42%) a tiempo parcial y el resto, fijos discontinuos (1.628.400), que son los contratos fijos que se hacen a muchos que antes eran temporales en el turismo, hostelería y construcción.

El resultado evidente de la reforma laboral es que aumentan mes a mes los asalariados con contrato indefinido, que eran el 74% de los asalariados hace dos años (septiembre 2021), un 79,81% hace un año y que ahora son ya el 83,59%, con un 16,41% todavía de asalariados con contrato temporal, el mayor porcentaje en Europa (la media de temporalidad en la UE-27 es del 14,1%). Los que más se están beneficiando de los contratos fijos son los jóvenes, cuyos contratos son ahora fijos en un 75% (antes de la reforma, lo eran menos de la mitad).Y además de conseguir más contratos indefinidos, la reforma laboral está consiguiendo contratos temporales que duran más, al penalizar la cotización de los contratos por días o menos de una semana, que ahora se hacen mucho menos.

En resumen, aunque el empleo creció menos este verano (+138.300 ocupados) que en primavera (+434.700) y que el verano pasado (+188.000 ocupados), sigue mejorando, a pesar del estancamiento en Europa y los conflictos de Ucrania Y Oriente Próximo. Los expertos muestran su extrañeza por el alto nivel de empleo en todo el mundo, con la tasa de paro más baja en los 38 paises de la OCDE desde principios de siglo (4,9% en agosto de 2024, frente al 5,39%  en 2019, antes de la pandemia, el 8,58% en 2009 y el 6,75% en 2001). Una bonanza del empleo en Occidente, a pasar de la inflación, los tipos altos y la guerra, motivada por el elevado gasto público tras la pandemia, las ayudas contra la inflación, la moderación salarial y el aumento de los beneficios empresariales, el envejecimiento de la población (hay menos mano de obra disponible) y la vuelta de mucha producción de Asia y paises en desarrollo a los paises desarrollados, tras los “embudos” en las cadenas de producción post-pandemia.

Esta mejoría internacional del empleo en los últimos años ha sido mayor en España, según los datos oficiales: el 60% de todo el empleo creado en Europa en 2023 se ha creado en España. Respecto a diciembre de 2019 (antes de la pandemia), la creación de empleo aumentó más en España (+7,1% hasta septiembre 2023) que en Francia (+4,9%), Italia (+2,2%) o Alemania (+1,3%). Y si analizamos la creación de empleo desde diciembre de 2021 (antes del inicio de la guerra en Ucrania), también se ha creado más empleo en España (+5,2% hasta septiembre 2023) que en Italia (+3,2%), Francia (+1,7%) o Alemania (+1,6%). Y en los 9 primeros meses de 2024 se han creado otros 433.000 empleos. Las razones son varias: el mayor tirón del turismo y los servicios, la menor caída de las exportaciones, el menor peso de la industria (que está creando menos empleo), la menor inflación y los salarios más bajos, que mejoran nuestra competitividad.

Pero ahora, cara al 4º trimestre de 2024 y, sobre todo, ante 2025, preocupa el futuro del empleo, en Occidente y más en Europa, dado el bajo crecimiento esperado, los altos tipos (a pesar de las 3 rebajas del BCE) , la incertidumbre sobre la energía y la inflación y los conflictos geopolíticos. Por eso, tanto la OCDE como el FMI auguran una menor creación internacional de empleo en 2024  y, sobre todo, en 2025. Mientras, el Gobierno Sánchez acaba de enviar a Bruselas su Plan económico a medio plazo, donde refleja sus previsiones de empleo: prevé la creación en España de casi 1,6 millones de empleos entre 2024 (+556.132 empleos), 2025 (548.645) y 2026 (494.878 empleos), con lo que España rozaría los 23 millones de ocupados en 2026 (22.989.350), otro hito histórico.

El Gobierno justifica esta fuerte creación de empleo entre 2024 y 2026 en varios “motores”: el fuerte crecimiento de la economía española (+2,7% en 2024, lo mismo que en 2023, aunque el FMI cree que creceremos un +2,9%, otro +2,5% en 2025 y +2,2% en 2026), el tirón de la inversión por los Fondos europeos, la fuerza del consumo y las exportaciones españolas (que crecen más que otras europeas), las reformas económicas y laborales (reforma del desempleo en 2025) y, sobre todo, el dinamismo del empleo, gracias a la alta actividad y el empleo de los inmigrantes (y la regularización de 500.000 “irregulares” en 2025).

El punto negro de estas previsiones sigue siendo el paro, que seguirá muy alto: el Gobierno ha enviado a Bruselas una previsión de que acabará el año 2024 en el 11,2% (como está ahora), lo que casi duplica el paro previsto en la UE-27 (6,1%). Y prevé bajarlo al 10,3% en 2025 (6% en la UE-27), aunque el FMI y la Comisión Europea lo ponen en duda y creen que el paro español seguirá el año próximo por encima del 11%. La clave es cómo conseguir que nuestro mayor crecimiento aporte empleo suficiente para atender a más demandantes de empleo, conseguir que en España trabaje más gente y tener una tasa de paro “europea”. Mucho tiene que ver con el modelo económico y nos obliga a una reforma a fondo de las oficinas de empleo, que apenas ayudan a los parados a recolocarse.

Por todo esto, no hay que caer en la complacencia: crecemos más que la mayoría de los paises y creamos más empleo, pero seguimos teniendo casi el doble de paro que Europa. Y eso nos obliga a reformar y modernizar la economía, a promover la creación de empleo en múltiples empresas y sectores (que siguen “cortos de personal”), mejorar la formación y la empleabilidad de la mano de obra y aprovechar los Fondos europeos,  la digitalización y la descarbonización de la economía para crear nuevos negocios y empleos. Pero, además, el Gobierno debería promover un Plan de choque, para reducir las bolsas de paro entre los jóvenes, las mujeres y los mayores de 45 años (son 1.485.685 parados, el 57,7% de todos los parados, “un ejército de parados” a los que hay que ofrecer una salida…). Y este Plan debe negociarse con patronal, sindicatos y autonomías, que son quieres gestionan las políticas de empleo y las oficinas del SEPE (mal, con pocos medios y escasa efectividad).

En resumen, sigue mejorando el empleo, pero preocupa que “pinche” en los próximos meses. Y todavía tenemos demasiado paro, concentrado en los mayores, las mujeres y los jóvenes, que siguen esperando una oportunidad. Crear más empleo y de calidad debería concentrar los esfuerzos esta Legislatura. Porque el empleo es la base de todo.

jueves, 27 de julio de 2023

EPA junio 2023: empleo histórico

En España hay ya más de 21 millones de personas trabajando, la mayor cifra de nuestra historia y 303.300 más que en 2007, según los datos de la EPA conocidos hoy. El empleo se ha disparado en el 2º trimestre (+603.900 ocupados), por la Semana Santa y las contrataciones para el verano. Y hay 2,10 millones de trabajadores fijos más que antes de la reforma laboral. Son datos impresionantes, pero no podemos echar las campanas al vuelo: España tiene el doble de paro que Europa, aquí hay 1,7 millones de personas menos trabajando de las que debería y todavía hay muchos parados que no cobran ningún subsidio (40%) y que no encuentran trabajo (mayores de 45 años y muchas mujeres y jóvenes). Además, todo apunta a que después del verano, crecerá menos la economía y el empleo, por la subida de tipos y el estancamiento en Europa. Por eso, el futuro Gobierno, la patronal y los sindicatos deberían pactar un Plan de empleo, para llegar a los 22 millones de trabajadores.

Enrique Ortega

El 2º trimestre del año suele ser bueno para el empleo, por la Semana Santa y los contratos previos al verano, salvo en 2020, cuando la ocupación cayó en picado entre abril y junio (-1.074.000 empleos), por la pandemia y el confinamiento. Este año 2023, tras un primer trimestre donde cayó el empleo (-11.100), el 2º trimestre ha dado la sorpresa y el empleo ha crecido en 603.900 personas, según la EPA, casi el doble que en la primavera pasada (+383.300 empleos) y la mayor subida en este trimestre de nuestra historia, a pesar de la guerra de Ucrania y la alta inflación. Con ello, se afianza  la recuperación del empleo iniciada el verano pasado y la ocupación aumenta en 588.700 empleos en el último año, con 21.056.700 personas trabajando en España a finales de junio, la mayor cifra de ocupados de toda nuestra historia (el anterior máximo fue en septiembre 2007: 20.753.400 ocupados).

En el 2º trimestre, el aumento del empleo ha sido gracias a los servicios (+606.000 empleos creados), sobre todo la hostelería, el turismo y el comercio, pero también ha creado mucho  empleo la construcción (+60.900) y la agricultura (+1.500 empleos), bajando sólo en la industria (-64.500).  El empleo se ha creado sólo en el sector privado (+610.100 empleos), mientras bajaba en el sector público (-6.200), por el fin de contratos en enseñanza y sanidad, según la EPA. La mayor creación de empleo se haya dado entre los hombres (+332.200 empleos frente a +271.800 entre las mujeres) y entre los jóvenes (+292.100 empleos, casi la mitad, se los llevaron los menores de 35 años) y los mayores de 45 años (+259.500 nuevos empleos). Y por autonomías, el empleo ha crecido en el 2º trimestre en todas, salvo en Ceuta (-1.200), subiendo más en Cataluña (+132.700), Baleares (+108.100), Madrid (+77.300) y Andalucía (+52.600).

La importante mejora del empleo en el 2º trimestre (+ 603.900 empleos) no se traducido toda en una bajada similar del paro (-365.300 parados, la mayor reducción en este trimestre de nuestra historia) porque en paralelo han aumentado los españoles activos, las personas que buscan trabajo ahora, tras lo peor de la pandemia: los “activos” han aumentado en 238.600 personas, impidiendo bajar más las cifras del paro. Es un proceso que se ve trimestre a trimestre (hay 431.700 personas más buscando trabajo que hace un año). Y ya hay más adultos “activos” (trabajando y buscando trabajo) que en 2019: 23.819.200 frente a 23.158.800 a finales de 2019. Todo apunta a que seguiremos así, con lo que en los próximos meses sucederá lo mismo que ahora: el paro bajará menos de lo que sube el empleo.

El  paro ha bajado en el 2º trimestre (-365.300 parados) gracias sobre todo a los servicios (-208.600 parados), por el tirón en el turismo, la hostelería y el comercio, y a los que perdieron su primer empleo hace un año (-86.200 parados ahora), bajando también el paro en la industria (- 19.100) y la agricultura (- 5.700) y sobre todo, en la construcción (-23.400 parados), según la EPA de junio. El desempleo baja sobre todo entre las personas de 25 a 54 años (- 328.500 parados) y sólo sube entre los jóvenes de 16 a 19 años (+ 700 parados). Y también baja más el paro entre las mujeres (-213.300) que entre los hombres (- 152.000 parados). Por autonomías, baja en todas, salvo en Ceuta (+1.400 parados), destacando la bajada del paro el 2º trimestre en Cataluña (-70.400), Baleares (-68.600), Madrid (-49.900) y Canarias (-22.700 parados).      

La cifra total de parados EPA sigue por debajo de los 3 millones (2.762.500 parados a finales de junio 2023), un dato que no se veía desde septiembre de 2008 (2.600.700 parados). Y la tasa de paro baja al 11,60%, según la EPA, mucho más baja que antes de la pandemia (13,78% en 2019) y la menor tasa de paro desde el verano de 2008 (11,33%). Eso sí, todavía duplicamos la tasa de paro europea (5,7% en la UE-27) y casi cuadruplicamos la alemana (2,9% de paro), según Eurostat. También baja algo este trimestre la tasa de paro de los jóvenes (menores 25 años), al 27,94% (13,9% en la UE-27).

Hay otros datos preocupantes del paro que también mejoran. El primero, que hay 916.000 hogares con todos sus miembros en paro (-139.300 hogares menos que el trimestre pasado). El segundo, que seguimos con 5 regiones que tienen una tasa de paro “escandalosa”, aunque ahora casi todas bajan del 20%: Ceuta (27,37%), Melilla (19,42%), Andalucía (18,05%), Extremadura (17,05%) y Canarias (15,25%), que contrastan con 6 autonomías que tienen una tasa de paro casi europea (7,13% el País Vasco, 7,15% Baleares, 8,12% Cantabria, 8,59% Aragón, 8,79% Navarra y 8,94% Cataluña). Y el tercero, que bajan los parados de larga duración, los que llevan más de 1 año sin trabajo: son 1.113.200 parados, el  40,29 % de los parados (eran el 41,72% el trimestre pasado, pero el 43,5% a finales de 2019).

Esto provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo y no cobren ya ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza extrema. En mayo de 2023, último dato de Trabajo, cobraban alguna ayuda 1.668.948 desempleados: menos de la mitad (41,8%) cobraban un subsidio contributivo (según lo cotizado) de 954,70 euros de media y el resto (58,14%%) cobraban un subsidio asistencial de 480 euros. Así que sólo el 62,07% de los parados registrados en las oficinas de empleo cobran algún subsidio. Pero en realidad, con los datos del paro estimado hoy (2.762.500 parados), sólo cobran alguna ayuda el  60,41% de los parados EPA. Eso significa que más de un tercio de los parados (39,59%) no cobran ninguna ayuda pública, empeorando la cobertura sobre 2019 (no cobraban el 38,5%). Así que baja el paro, pero también los que reciben ayudas.

Visto los datos del empleo y el paro en el 2º trimestre de 2023, queda patente que España supera la crisis de la guerra de Ucrania y la inflación, porque tenemos más ocupados (+ 871.800) y menos parados EPA (- 341.300) que a finales de 2021. Concretando más, desde el inicio de la guerra (24F) hasta finales de junio, hay 1.045.028 afiliados más a la Seguridad Social, con un récord de 20.869.939 afiliados, tras 17 meses consecutivos de aumento (desde febrero de 2021). Y el paro registrado se ha reducido, a pesar de la guerra y la inflación, en -1.319.947 parados desde febrero 2021 hasta junio 2023, según Trabajo.

Con todo, la mejor noticia es que el empleo que se sigue creando en 2023 es menos precario, de más calidad, gracias a la reforma laboral aprobada a finales de 2021. Ahora, con los datos de Trabajo del primer semestre, el balance es espectacular: el 44,71% de todos los contratos firmados de enero a junio fueron indefinidos (3.426.400 contratos), muchos más que el 38,37% de contratos fijos hechos en 2022 (la reforma laboral entró en vigor el 31 de marzo) y cuatro veces los contratos fijos hechos en 2021 (sólo el 10,9% fueron indefinidos).  Y siete veces los contratos fijos hechos entre 2014 y 2020 (entre el 6 y el 8% de los contratos fueron indefinidos). Más de la mitad de los nuevos contratos son a tiempo completo (4.324.800, el 56,4% del total), mientras bajan los contratos a tiempo parcial (2.170.300 este año) y crecen también los fijos discontinuos (1.167.700), sobre todo en turismo y hostelería para trabajadores que son fijos aunque trabajan sólo unos meses al año (y el resto del tiempo no cuentan como parados aunque estén inactivos, una norma que viene de 1985).

Tras esta nueva subida del empleo indefinido en el 2º trimestre, aumentan los asalariados con contrato fijo (indefinido): eran ya 14.760.700 asalariados a finales de junio, el 82,67 % del total,  2,10 millones de trabajadores fijos más que antes de la reforma laboral (había 12.665.800 asalariados fijos a finales de 2021, el 74,61% del total). Y el porcentaje de trabajadores temporales baja del 25,39% al 17,32% ahora, todavía más alto que la media de temporalidad en Europa (12,1% en 2022).

Ahora, es espera que el empleo siga mejorando en el tercer trimestre, aunque menos que en este 2º (el verano pasado se crearon +77.700 empleos), gracias a un récord de turistas y al empujón de las exportaciones y los Fondos europeos. El problema puede venir en otoño, cuando se acabe el tirón turístico y llegue la incertidumbre por la formación de un nuevo Gobierno. Y sobre todo, si persiste el estancamiento en Europa, agravado por las 9 subidas de tipos de interés: el FMI apuesta por un mínimo crecimiento del  0,9% en la zona euro (y recesión en Alemania) que puede frenar las exportaciones españolas y el turismo, responsables de dos terceras partes del crecimiento español (2,5% prevé el FMI este año) y el empleo. Estos factores, más la guerra comercial entre EEUU y China (que está creciendo menos), hacen temer una menor creación de empleo en otoño e invierno. Con todo, la última previsión del Gobierno Sánchez enviada a Bruselas, en abril, con el Plan de estabilidad 2023-2026, estimaba una creación de empleo de 450.000 nuevos empleos este año 2023, casi el doble de los 279.000 creados en 2022, por la alta inflación y la guerra en Ucrania.

En definitiva, tenemos datos récord de empleo y paro en España, a pesar del estancamiento en Europa, la inflación y la guerra, pero no podemos echar las campanas al vuelo. Primero, porque seguimos teniendo el doble de paro que Europa, sobre todo entre los jóvenes. Segundo, porque en España trabaja menos gente que en el resto de Europa, con lo que deberíamos conseguir igualarnos en empleo para igualarnos en renta y riqueza. Los datos son impactantes: el España sólo trabajan el 64,4% de los mayores de 16 años, frente al 69,4 % de media en la UE-27 y el 76,9% en Alemania. Eso significa, a lo claro, que si nos equiparáramos a Europa, tendrían que trabajar 1.715.000 españoles más. Y si aspiráramos al nivel de empleo de Alemania, tendrían que trabajar 2.450.000 españoles más.

Así que el gran reto de España sigue siendo crear más empleo y bajar el paro a la mitad, para equipararnos a Europa. Eso exigiría un gran Pacto por el empleo en la próxima Legislatura, para la que el anterior Gobierno Sánchez prometió a Bruselas crear 1,1 millones de empleos y bajar el paro del 10% (9,8% en 2026). Todo va a depender de que se consiga configurar un Gobierno estable (algo difícil) y que los políticos, empresarios y sindicatos apuesten porque esta sea “la Legislatura del empleo”. Para ello, habría que actuar en dos frentes: ampliar y rejuvenecer las plantillas, ahora que la mayoría de las empresas han recuperado con creces sus ventas y beneficios de antes de la pandemia.

El primer reto es  ampliar las plantillas, porque en la mayor parte de los sectores y empresas hay una escasez de personal, debido a que han aumentando las ventas y la actividad más que las plantillas, lo que se nota en las colas y el nivel de atención a los usuarios. Baste un dato: la producción española (PIB) ha aumentado un +6,6% entre 2019 y 2022 (produjimos por valor de 1.245.513 millones antes de la pandemia y 1.327.108 millones el año pasado), mientras el empleo ha crecido sólo un +2,5% (+497.000 ocupados en estos 3 años). Eso ha permitido aumentar la productividad  y los beneficios de las empresas (un +43%, según Intermón Oxfam), pero no tanto el empleo, que sigue “corto” en muchas empresas y sectores. Y aunque la patronal y algunas empresas se quejan de que “no encuentran trabajadores formados”, la realidad es que muchas empresas no quieren ampliar plantillas, sobre todo ahora que tienen que pagar salarios más altos (+4,4% este año).

El segundo reto que tenemos, junto a crear más empleo, es rejuvenecer las plantillas, sustituyendo a unos trabajadores mayores por jóvenes, que siguen con pocas oportunidades de empleo. Aquí, el dato es también muy esclarecedor: los trabajadores con más de 45 años han pasado de ser un tercio del total (32,27% en 2007) a casi la mitad (49,67% en 2023). Y un 20,50% de los trabajadores actuales tienen más de 55 años, cuando sólo eran el 11,22% en 2007. Esto obliga a ir preparando su relevo, con contratos de jóvenes ligados a mayores para sustituirlos en la próxima década. Un relevo generacional que no se está dando.

Y hay un tercer reto, del que apenas se habla: hay que promover la creación de empleo en tres colectivos que tienen serios problemas hoy para trabajar: los mayores de 45 años, las mujeres y los jóvenes. El problema de los parados mayores es un drama: suponen ya 1.146.400 desempleados, casi la mitad de los parados  (son el 41,5% del total)  y no ven una salida, porque las empresas no quieren ni sus currículos. En cuanto a las mujeres, todavía hay 1.485.000 en paro, una tasa de desempleo del 13,6% (frente al 10,2% los hombres). Y además, tienen peores contratos (más temporales y a tiempo parcial) y por eso ganan un 18,4% menos. Y los jóvenes siguen con una tasa de  paro elevadísima (27,94%, frente al 13,9% en Europa y el 6,1% en Alemania) y sin facilidades para trabajar, sobre todo los menos formados, lo que exige un Plan específico de empleo juvenil y promover contratos de relevo.

En resumen, debemos felicitarnos porque en España trabaje más gente que nunca, pero todavía tenemos poco empleo y demasiado paro, sobre todo concentrado en los mayores, las mujeres y los jóvenes, que siguen esperando una oportunidad. Esto es lo que debería concentrar los esfuerzos la próxima Legislatura. Porque el empleo es la base de todo.

jueves, 25 de octubre de 2018

EPA septiembre 2018: "pincha" el empleo


Este verano se ha creado menos empleo del habitual, por el “pinchazo” del turismo: 183.900 nuevos empleos, menos de la mitad que el trimestre anterior y la cifra más baja desde el verano de 2015, según la EPA conocida hoy. Y el paro ha bajado en 164.100 personas, la menor rebaja en verano desde 2014. Y aunque ha mejorado el empleo fijo, todavía un 93,4% del nuevo empleo es de mala calidad. Y casi la mitad de los parados (cada vez con “más antigüedad)  no cobran nada. Urge dejarse de polémicas políticas estériles y pactar de una vez un Plan de empleo, a incluir en el Presupuesto 2019, con más ayudas a los parados (el 59% son “pobres”) y más recursos para formarles y recolocarles, así como para incentivar el empleo fijo de jóvenes, mujeres y mayores. Seguimos con el doble de paro que Europa y ahora aquí baja menos que en la UE-28, porque el turismo y la desaceleración económica han “pinchado” el empleo
Tomen medidas, por favor.

enrique ortega

El verano suele ser una buena época para el empleo, por el turismo. Pero este año han “pinchado” los turistas y también el empleo: en el tercer trimestre se crearon 183.900 empleos, menos de la mitad que el  trimestre anterior (+469.900) y el menor aumento del empleo en verano (en 2017 se crearon 235.000 empleos) desde el año 2015 (+182.200), según la EPA conocida hoy. El nuevo empleo se ha creado sobre todo en los servicios (+ 210.200), por el turismo y la hostelería, aunque también aumentó en la construcción (+24.900) y la industria (sólo +2.800), cayendo en el campo (-8.600). Tres de cada cuatro nuevos empleos se han creado entre los hombres (+ 134.400) y sólo uno entre las mujeres (+46.900). Y lo más chocante, otro trimestre más: se ha creado sobre todo entre los mayores de 55 años (+70.200), mientras caía el empleo entre 30 y 39 años (-63.600). Por autonomías, ha crecido más en Baleares (+47.500), Cataluña (+33.500) y Castilla la Mancha (+22.700), bajando en el País Vasco (-7.200), Ceuta  (-1.700), Murcia (-1.000 y Asturias (-300 empleos).

La buena noticia es que este verano mejoró la calidad del empleo creado, gracias a una carta de la inspección de Trabajo, enviada a principios de agosto a 81.000 empresas donde se sospechaba que había fraude en contratos temporales. La misiva fue “mano de santo”: en agosto se convirtieron en fijos 67.161 contratos temporales y en septiembre otros 80.540, el dato más alto de la última década. Con ello, en septiembre se firmaron 232.768 contratos indefinidos, el 12% del total de contratos, el mayor porcentaje de indefinidos de los últimos años. Eso subió la media de contratos indefinidos del año (enero-septiembre) al 10,32%, frente al 9% de los últimos 4 años. Eso sí, todavía pesan mucho los contratos precarios, temporales (la tercera parte con menos de un mes de duración) y a tiempo parcial: sólo el 6,6% de los 16,47 millones de contratos firmados este año (enero-septiembre) son “de calidad”, fijos y a tiempo completo. Y España es líder europeo en contratos temporales: un 26,8% de todos los empleos, casi el doble que la media europea (14,3%).

La baja creación de empleo y el aumento de activos (los que buscan trabajo) han provocado que el paro baje también menos este verano, en -164.100 personas, la mitad que el trimestre anterior (-306.000 parados) y el menor descenso del paro desde el inicio de la recuperación, en 2014 (ese verano, el paro EPA cayó en -195.200 personas  y el verano pasado en -182.600). Con ello, el número de parados baja a  3.326.000, según la EPA de hoy, y la tasa de paro se reduce al  14,55 %, la más baja en una década. A pesar de la mejoría, somos el 2º país de Europa con más paro (tras el 19,1% de Grecia) y tenemos más del doble de paro que el continente (6,8% de paro en agosto en la UE-28) y cinco veces el paro de Alemania (3,4%), según los últimos datos de Eurostat. Y lo peor es el paro juvenil, el de los menores de 25 años: en España afecta al 33% de los jóvenes (a 528.000), frente al 14,8% en Europa (UE-28), el 31% en Italia, el 20,2% en Francia, el 11% en Reino Unido  o el 6,2% en Alemania.

El paro en España se concentra en las mujeres (son más de la mitad de los parados:1.716.400 , con una tasa del  16,22 %, frente al  13,12% de los hombres), los jóvenes (31,61% de paro entre los menores de 29 años), los inmigrantes ( 20,64% de paro) y los mayores de 50 años (el 12,60 % de paro, casi el triple que en 2007), donde ya hay  838.700 españoles mayores sin trabajo (y sin posibilidad de tenerlo la mayoría), según la EPA de hoy. Además, el paro se concentra también en 5 autonomías, que mantienen una tasa de paro “insoportable” superior o rondando el 20%: Ceuta (30,79 %), Melilla (24,4%), Andalucía (22,85%), Extremadura (21,68%) y Canarias ( 19,64%), casi la media España pobre, que contrasta con el paro “casi europeo” de la España rica: Baleares (7,16%) País Vasco (9,42% de paro),  La Rioja (9,60%) Navarra (9,65%) y Aragón (9,87%). Y un dato esperanzador: se han reducido (-128.700) los hogares donde no trabaja nadie: son 1.083.700 hogares los que tienen a todos sus miembros en paro.

Pero quizás el dato más preocupante es que el paro se enquista y la mitad de los parados llevan más de 1 año sin trabajar, los llamados “parados de larga duración”: en septiembre de 2018 eran 1.600.100 personas, el  48% de todos los parados, según la EPA del tercer trimestre (en la UE-28 son el 43% de los parados). Y de ellos, 1.134.800 llevan ya parados más de 2 años y un millón largo más de 4 años sin trabajo, según un estudio de Fedea. De hecho, en las oficinas de empleo (SEPE) hay 668.432 parados apuntados desde hace más de 4 años, según los datos aportados por UGT. Son una enorme bolsa de “parados crónicos”, que tienen muy difícil volver a trabajar, porque están “fuera del mercado”. Y no sólo por su edad (un 70% de los que llevan parados más de 4 años superan los 50 años y dos tercios son mujeres) sino porque tienen poca formación: un 63% de estos parados de larga duración sólo tienen la ESO (o incluso menos) y eso les aleja aún más de poder ser contratados.

Mientras ven difícil recolocarse, el mayor problema de muchos de estos “parados viejos” es sobrevivir, porque tras tantos meses en el paro, se les ha agotado el subsidio en muchos casos. Y así nos encontramos con que casi la mitad de los parados EPA no cobran ya ningún subsidio de paro: en agosto de 2018, según los últimos datos de Empleo, sólo cobraban alguna ayuda 1.836.288 parados, el  55,2 % de los parados estimados (EPA). Y encima, de los parados que cobran, sólo algo más de un tercio (845.460 parados) cobran el subsidio contributivo de 788 euros al mes y los dos tercios restantes cobran un subsidio asistencial (de 6 a 12 meses) de sólo 430 euros mensuales. Los 1.489.712 parados restantes (el  44,8 % del total) no cobraban nada, ningún subsidio: cuando Rajoy llegó a la Moncloa, a finales de 2011, los que no cobraban ningún subsidio eran el 44,5% de los parados).

Esta rebaja en el número de parados que cobran alguna ayuda es algo buscado, tras los recortes aplicados en 2012 y después a las prestaciones por desempleo, con objeto de recortar el gasto y el déficit público. Así, el gasto en desempleo ha pasado de un máximo de 32.366 millones en 2009 a 17.474 millones que se gastaron en 2017, unos 800 millones menos de lo presupuestado (18.300 millones), según el Ministerio de Empleo. Y esa caída del gasto (-46,26%) no se corresponde con la caída del paro estimado en esos años (-559.800), que ha sido menor (-12,93%), con lo que ha caído el porcentaje de parados que no cobran y los que cobran reciben menos (788 euros mensuales  frente a 864 euros en 2011) y de forma muy desigual: en Baleares, los parados cobran 891 euros de subsidio, en Navarra 863, en el País Vasco 827 y en Cataluña 824,8 euros frente a 688,9 en Extremadura, 751 en Andalucía o 754 en Cantabria. Y en 2018, el gasto en desempleo cae otro 3,2% sobre lo presupuestado en 2017, hasta 17.702 millones de euros, la mitad de lo que se paga a inversores y bancos por los intereses de la deuda (32.000 millones).

Esta baja cobertura de parados que cobran el desempleo provoca que más de la mitad de los parados españoles sean pobres: si en el conjunto de España, el 26,6% de la población de las personas son “pobres” (ingresan menos del 60% de la media: ganan menos de 8.522 euros anuales (710 euros al mes), entre los parados son pobres el 59,1%, según la última estadística europea AROPE. Y además, el hecho de que la mitad de los parados estimados (EPA) no cobre ayudas le supone también que el Estado no cotiza por ellos a la Seguridad Social, lo que afecta muy negativamente a su futura pensión.

Volviendo al empleo, se espera ahora que crezca poco este otoño, al  debilitarse el crecimiento internacional y español el último trimestre, para cerrar 2018 con una menor creación de empleo que en 2017, porque la economía también va a crecer menos (2,6% frente a 3,1% en 2017). Así, frente a los 490.300 empleos creados en 2017, la previsión del Gobierno Sánchez es crear 456.000 nuevos empleos en 2018 y 439.000 empleos más en 2019. Eso significa que España no recuperaría el empleo de antes de la crisis (20.646.000 ocupados en junio de 2008) hasta dentro de tres años, hasta diciembre de 2021 (20.653.000 ocupados), según la previsión del Gobierno Sánchez. Habrán sido, pues, 13 años perdidos para el empleo. Y algunas otras previsiones, como la del profesor Josep Oliver, retrasan esa recuperación del empleo de 2008 un año más, hasta finales de 2022. Y en cuanto al paro, la caída del desempleo en España (-8,8% anual) es más lenta que en Europa (-10,3% anual), según los últimos datos de Eurostat (agosto 2018).

Los datos de la EPA, donde ha “pinchado” el empleo, deberían obligar a Gobierno y oposición a pactar medidas urgentes contra el paro, el principal problema de los españoles. Por un lado, urge un Plan de choque contra el paro, asentado en tres patas. Una, mejorar la cobertura de los parados, para que haya más que cobren un subsidio. Ya hay un acuerdo, incluido en el pacto  Gobierno-Podemos, para que los parados mayores de 52 años cobren un subsidio de paro hasta que se jubilen. En 2013, el Gobierno Rajoy subió la edad para cobrar este subsidio de 52 a 55 años, estableciendo restricciones (como contemplar los ingresos del resto de la familia) y cotizando por ellos el 100% de la base mínima en lugar del 120%. Ahora, al rebajar este subsidio a los 52 años, lo podrán recibir 50.000 parados más, teniendo en cuenta sólo sus ingresos y cotizando por ellos el 120% de la base mínima. La medida costará 323 millones al año, aunque su aplicación exige aprobar el polémico Presupuesto 2019. Además de esta mejora, los sindicatos piden crear un nuevo seguro de paro para los que se les ha terminado el subsidio contributivo y tienen menos de 52 años. Y para complementar estos cambios,  Pedro Sánchez ha pedido en Bruselas que se cree un seguro de paro europeo, financiado en un 80% por los paises y un 20% por la UE.

La segunda pata debía ser una reforma a fondo de las oficinas de empleo (SEPE), dado que el 91% de los parados no recibe ningún servicio (sólo el 4,12% hace cursos) y ayudan a buscar trabajo al 2% de los parados, según un reciente informe de CCOO. Y eso implica no sólo tener más recursos y más medios (herramientas informáticas para ayudar a los parados), sino también más personal: cada empleado del SEPE atiende a 211 parados, frente a 105 en la UE-28, 73 en Francia, 48 en Alemania y 24 en Reino Unido. Ligado a esta reforma del SEPE, una tercera pata del Plan de choque contra el paro: volcarse en la formación de los parados, fomentando cursos ligados a lo que las empresas demandan. Y para ello, hay que volver a reformar la política de formación, porque los cambios que impuso el Gobierno Rajoy en 2013 han dinamitado la formación y provocado algo inaudito: hay 1.504 millones de euros para formación sin gastar, de los ejercicios 2015, 2016 y 2017. Y llegarán a 2.000 millones a finales de 2018, según ha reconocido el SEPE a sindicatos y patronal. La mitad de ese dinero debería haber ido a los parados, para formarlos. Ahora, es prioritario recuperar esos fondos y planificar gastarlos bien con los parados que más lo necesiten.

Junto a este Plan de choque contra el paro, hay que aprobar un Plan de empleo para toda España, como el que Sánchez ha prometido para Andalucía (en la antesala de las elecciones…). Un Plan centrado en promover e incentivar la contratación de parados de larga duración, jóvenes y mujeres, en colaboración con la patronal, los sindicatos, las autonomías y unas nuevas oficinas de empleo, que asesoren a los parados a encontrar trabajo. Es imprescindible reordenar el mapa de contratos, para simplificarlos, y fomentar el empleo estable y a tiempo completo, con más recursos públicos en políticas activas de empleo: España gasta este año 5.710 millones, un 26% menos que en 2010 (7.750 millones) y la mitad que Europa (0,5% del PIB frente al 1% en la UE-28). Y también reforzar las plantillas de la inspección de Trabajo (se han convocado 353 nuevas plazas), para luchar contra el fraude y la precariedad, sobre todo en algunos sectores como la hostelería, el comercio o la economía colaborativa.

Se crea empleo pero menos, no suficiente y todavía bastante precario. Y la mayoría de los parados malviven en la pobreza y sin perspectivas de trabajar, mientras seguimos con el doble de paro que Europa. Y pasan los meses y las EPAs sin que se afronte de verdad el problema que más preocupa a la mayoría de las familias españolas. Basta ya de perderse en polémicas y enfrentamientos inútiles. Es la hora del empleo, antes de que vengan mal dadas.