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jueves, 1 de mayo de 2014

El 1 de Mayo de la precariedad


El 1 de Mayo es para la mayoría un fantástico puente más que una celebración de la lucha de los trabajadores por sus derechos. Pero no olvidemos una realidad: tras 6 años de crisis, los trabajadores en España pasan por su peor momento : casi 6 millones de parados, muchos contratos precarios, horarios crecientes y horas extras gratis, sueldos minieuristas, pérdida de poder adquisitivo y más pobreza y desigualdad. Sobre todo para jóvenes, mujeres y mayores de 55 años. Mientras, las empresas vuelven a ganar dinero y aumentan sus márgenes más que las europeas. Y los sindicatos están débiles y desprestigiados. El problema de fondo es que empresas y políticos han utilizado la crisis para recortar derechos a los trabajadores, que serán difíciles de recuperar. Mientras, la recuperación va lenta y la última EPA ha sido un jarro de agua fría al optimismo del Gobierno: España sigue destruyendo empleo y el paro se estanca: lo sufren 1 de cada 4 españoles activos, más de la mitad sin cobrar el desempleo y llevando más de un año en paro. Hay que cambiar de política y reanimar la economía. Ya.
 
enrique ortega

España ha crecido algo en el primer trimestre de 2014, pero tan poco (+0,4%) que se sigue destruyendo empleo, según la última EPA: hay 184.600 ocupados menos que a finales de 2013 y 93 de cada 100 empleos perdidos eran contratos a tiempo completo. Ahora hay menos gente trabajando (16,95 millones de españoles, la cifra más baja desde 2002) en todos los sectores y autonomías, salvo en el campo (+31.200) y en Andalucía (+41.700). Aunque cayó el empleo, el paro bajó ligeramente en el trimestre, sólo en 2.300 personas, porque cayó el número de personas que buscan trabajo (activos, la mayor caída desde 2001), debido a que salieron de España inmigrantes y españoles y aumentan los “desanimados (jóvenes que vuelven a estudiar, mujeres y mayores que ya ni buscan trabajo). Con todo, el paro roza los 6 millones  de personas (5.933.300), un 25,93% de los españoles en edad de trabajar, una tasa de paro  más del doble que la zona euro (11,9%).Y que sube al 55% entre los jóvenes.

La EPA del primer trimestre encierra cuatro datos muy preocupantes sobre el paro. Uno, que 1 de cada 10 familias tiene a todos sus miembros en paro (1.978.900 hogares). Dos, que media España, el sur, tiene una tasa de paro que supera el 30%: Andalucía (34,94%), Canarias (32,55%), Extremadura (32,14%), Ceuta (31,56%) y Castilla la Mancha (30,30%). Tres, que más de la mitad de los parados EPA no cobran ya ningún subsidio: de los 5.933.300 españoles que se consideran parados, sólo 2.750.074 (el 46,3%) cobraban algún subsidio en febrero (1,1 millones de parados cobraban la prestación contributiva de 823 euros al mes y el resto la asistencial de 426 euros). Sólo en 5 autonomías (Asturias, Cantabria, Extremadura, Galicia y Navarra) hay más parados cobrando que sin cobrar  y entre las 14 restantes destaca la bajísima cobertura de Murcia (sólo 38% parados EPA cobran), Ceuta (38,6%), Canarias (40,9), Aragón (41%) y Castilla la Mancha (41,9% cobran).

El cuarto dato, el más preocupante, es que más de la mitad de los parados (3.657.600) llevan más de un año sin trabajar. Y de ellos, 2.419.400 llevan más de 2 años en paro, lo que reduce drásticamente su empleabilidad (al 11,7%). La mayoría de estos parados de larga duración , que se han multiplicado por 9 con la crisis, son padres de familia de entre 30 y 44 años (40% del total), seguidos de mayores de 45 años (35%) y jóvenes (25% restante), la mayoría con poca formación ( 55% del total de parados tienen sólo la ESO obligatoria) y que trabajaron en la construcción.

Tras el jarro de agua fría del primer trimestre, las previsiones apuntan a que 2014 será el primer año en que se creará empleo neto desde 2007, aunque poco porque el crecimiento apenas superará el 1%. Eso supondrá crear entre 110.000 y 170.000 empleos este año, según distintas previsiones (patronal CEOE y Fundación BBVA), aunque el FMI lo recorta a 42.000 empleos y el Gobierno promete crear 102.811 empleos en 2014  y otros 468.400 empleos entre 2015 y 2016, según el nuevo cuadro macroeconómico. La clave no es sólo la cantidad sino el tipo de empleo: temporal y a tiempo parcial, con lo que se pueden ofertar dos empleos por cada puesto de trabajo y con una gran rotación, de muchos contratos para el mismo puesto. En el primer trimestre de 2014, aunque la afiliación a la SS aumentó en 150.000 personas, se firmaron 3,5 millones de contratos, el 91,3% temporales y un tercio de ellos a tiempo parcial.

Con ello, el poco empleo que se crea es temporal y muy precario, mucho a media jornada, por días incluso. Eso refuerza el hecho de que España sea el país con más precariedad de Europa. El 24 % de los contratos son ya temporales, frente al 14,1% en Europa. Y el porcentaje es mucho mayor entre los jóvenes (65% temporalidad frente al 43% en la UE) y las mujeres (26,1% frente al 23,9% los hombres). Y se ha disparado el empleo a tiempo parcial: ya supone el 16,02% de los contratos (inferior al 19,5% de Europa) y lo peor es que la mayoría de estos 2,7 millones de trabajadores subempleados (media jornada, por horas, días, sustituciones…) lo hacen porque no encuentran otra cosa: el 63% querrían trabajar a tiempo completo (sólo les pasa a un 28% en Europa). Otra forma de precariedad son los trabajadores que se hacen falsos autónomos, para seguir trabajando desde fuera a su costa (arquitectos, ingenieros, periodistas, docentes, agentes de seguros, turismo…). Y una larga cadena más de trabajadores de tercera: subcontratados en cadena, becarios, empleo negro, inmigrantes ilegales…Todo con tal de trabajar en algo y llevar algún dinero a casa.

Dinero que cada vez es menor: los nuevos empleos se remuneran peor que los puestos ya cubiertos. Desde 2010 están bajando los salarios y en 2013, un tercio de los convenios han firmado congelación o rebaja de sueldos. España es el tercer país europeo donde los sueldos han perdido más poder adquisitivo entre 2010 y 2013 (un -7%), tras Portugal (-12%) y Grecia (-23%), mientras aumentaba en Alemania (+2,5%).Y según la Comisión Europea, los costes laborales seguirán cayendo en 2014 y 2015, mientras la patronal CEOE dice que los sueldos no subirán hasta 2016. Actualmente, el sueldo más frecuente son 15.500 euros al año, según el INE, pero 7,5 millones de trabajadores (más de la mitad de los 14 millones de asalariados) declaran a Hacienda ganar menos de 1.000 euros al mes.  Y la mitad son minieuristas: ganan entre 400 y 1.000 euros al mes.

Pero no sólo es que haya muchos contratos basura y sueldos de miseria. Además, la reforma laboral ha empeorado las condiciones laborales de la mayoría de trabajadores: las empresas están modificando horarios, se hacen cada vez más horas extras gratis (una media de 12 minutos semanales por empleado), crecen los becarios que trabajan sin darles de alta  y muchos empleados van a trabajar enfermos por temor a perder su empleo: ahora se puede despedir a un trabajador si falta, aún con baja médica, 10 días en dos meses. Con todo ello, España es el cuarto país europeo que más horas trabaja (por detrás de Austria, Portugal y Grecia): 1.690 horas frente a 1.433 en Alemania (-20%), 1.476 en Francia o 1.625 en Reino Unido. Trabajamos más con menos sueldo: 1.639 euros brutos mensuales de media (2012), un 15,34% menos que la media europea (1.936 euros brutos al mes).

Trabajos precarios y sueldos bajos mientras las empresas recuperan sus beneficios: las 35 del IBEX los aumentaron un 57% en 2013 (sin Bankia), tras despedir a 120.809 personas en el segundo semestre. Y este año esperan aumentar sus beneficios un 81%. Es el fruto de la subida de márgenes durante la crisis, un 0,24% por encima de las demás empresas europeas.

Con todo, las empresas españolas no se conforman con la normativa laboral que les ha puesto en bandeja el Gobierno Rajoy. Piden “más flexibilidad”. La patronal CEOE ha pedido eliminar las restricciones a encadenar contratos temporales (ahora no se pueden tener más de 2 años), facilitar la conversión de contratos a tiempo completo en contratos a tiempo parcial y poder hacer contratos pagando menos que el salario mínimo (645,30 euros, casi la mutad que los 1.430 de Francia o los 1.360 euros de Alemania). Su  batalla tras las elecciones europeas se va a centrar en arrancar al Gobierno los “minijobs”, contratos temporales de formación que pagan por debajo del salario mínimo. Y cuentan con el apoyo de la Comisión Europea y el FMI, que llevan meses pidiendo más flexibilidad,  una vuelta de tuerca” a la reforma laboral.

En definitiva, todo apunta a que la precariedad laboral va para largo, empujada por un empleo escaso frente a millones de personas necesitadas de “trabajar en lo que sea y como sea”, sobre todo jóvenes (55,48 % de paro y 1.865.000 que ni estudian ni trabajan), mayores de 55 años (casi 3 millones son ni-ni-ni: ni trabajo, ni paro ni pensión) y mujeres (trabajan sólo la mitad de las que podrían, cobran un 22,5% menos y tienen más paro que los hombres).

La mayor precariedad laboral atenta contra la ansiada recuperación económica, porque los empleos basura y los sueldos minieuristas desalientan el consumo, clave para que las empresas vendan y creen empleo. Y con la mitad de los españoles ganando menos de 1.000 euros al mes, como dice Eurostat, resulta también más difícil recaudar impuestos y cotizaciones para pagar las pensiones y el Estado del Bienestar. Hay que cambiar de política laboral y buscar empleos más estables y mejor pagados, a cambio de trabajar con más productividad. Un país moderno y europeo no puede aspirar a competir en el mundo con un modelo laboral de Marruecos o China, sino con una economía asentada en la industria, la tecnología y las grandes empresas, con trabajadores formados y satisfechos, no con personas subempleadas, explotadas  y mal pagadas, que trabajan a disgusto.

Es falso que la precariedad laboral y los salarios miserables sean necesarios para recuperar la economía y el empleo: van en contra. Lo que pasa es que muchos empresarios, políticos y economistas fundamentalistas han aprovechado la crisis para recortar los derechos de los trabajadores, para cambiar a los padres con empleo estable por los hijos con contratos basura a mitad de precio. Y pretenden que eso siga así en el futuro, aunque la economía mejore: mucho empleo temporal, salarios bajos y libertad total para determinar las condiciones de trabajo, con la excusa de competir mejor. Esto es lo grave. No podemos perder en una década los derechos ganados en más de un siglo con muchos sacrificios. Ese es el espíritu del 1 de Mayo.

jueves, 23 de enero de 2014

Menos parados buscando y menos empleo


El Gobierno, dentro de su descarada campaña vendiendo la recuperación, echa las campanas al vuelo con la EPA de hoy, resaltando que el paro ha bajado y se destruye menos empleo. Pero no dicen que el paro baja porque hay menos gente buscando trabajo, muchos desanimados que tiran la toalla después de años buscando y otros (inmigrantes y jóvenes) que se han ido de España y han salido de las listas del paro. Tampoco dicen que el 60% de los parados llevan más de 2 años sin trabajo y más de la mitad no cobran subsidio. El empleo ha caído en 2013 (por sexto año consecutivo) y el poco que se crea es temporal (por meses e incluso días) y a tiempo parcial, por horas, minijobs mal pagados: lo que se está haciendo es repartir el poco empleo que hay (2x1). El problema es que apenas creceremos este año, con lo que se creará muy poco empleo (precario).Hay paro para rato.
enrique ortega

A finales de 2013 había en España 5.896.300 parados, sólo 69.000 menos que al comienzo del año. El paro baja (por primera vez desde 2007), sobre todo porque hay menos gente buscando trabajo: han crecido los “desanimados”, españoles que ya ni buscan trabajo, que salen de las listas del SEPE cansados de no encontrar nada y de no recibir ni subsidios ni formación. Los españoles activos (que trabajan o buscan trabajo) han caído (desanimados) en 267.900 personas sólo en 2013 (y en 482.000 desde el segundo trimestre de 2011, cuando España entró en la segunda recesión). La mayoría son mayores de 45 años (60%) que no se pueden prejubilar, mujeres (70%) y con poca formación. Pero también hay jóvenes, que han vuelto a estudiar o que no hacen nada (hay 200.000 jóvenes ni-ni-ni: ni estudian, ni trabajan ni buscan): 1 de cada 3 jóvenes menores de 25 años (unos 850.000) han abandonado la búsqueda activa de empleo desde que comenzó la crisis, según ASEMPLEO.

Junto a los desanimados (que no buscan empleo) están los que han salido fuera de España a buscar trabajo y tampoco están en las listas del paro: inmigrantes que han vuelto (al menos 450.000) y españoles (225.000). Y luego están los subempleados, personas que trabajan sólo unas horas a la semana (800.000 trabajan menos de 15 horas semanales): con trabajar sólo una hora,no son parados para la EPA. En total, sumando desanimados, los que se han ido de España y los subempleados, son más de 2 millones de parados ocultos: no aparecen en las estadísticas, pero si la economía mejora buscarán trabajo.

Vayamos a las cifras del paro oficial, la EPA del cuarto trimestre 2013. Hay cuatro datos preocupantes. Uno, que casi 1 de cada 3 hogares (31,27%) tiene a la mitad de sus miembros activos en paro. Y que 1 de cada 7 familias (el 14,08%) tiene a todos sus miembros en paro (1.832.300 hogares). Dos, que media España, el sur,  tiene un paro que supera el 30%: Ceuta (36,82% de paro), Andalucía (36,32), Melilla (35,36%), Canarias (33,18%) y Extremadura (32,29%). Tres, que más de la mitad de los parados EPA no cobra ningún subsidio: de los 5.896.300 españoles que se consideran parados, sólo cobran el  47,5% (2.801.262 en noviembre, según Empleo): un 43,5% el subsidio de 821 euros y la mayoría restante 426 euros al mes. Sólo hay 7 autonomías donde cobran subsidio más de la mitad de los parados EPA (País Vasco, Navarra, Cantabria, Asturias, Galicia, Extremadura y Baleares) y Asturias) y en las 12 restantes son más los que no cobran, destacando la bajísima cobertura de Murcia (37,7% parados EPA cobran), Melilla (39,4%) y Canarias (39,6%).

El cuarto dato, el más preocupante, es que más de la mitad de los parados (3.590.100, el 60,18%) llevan más de un año sin trabajar: 2.309.500 de ellos llevan más de 2 años y 1.250.000 llevan más de 3 años). Un grave problema, según acaba de destacar la OIT, porque cuanto más tiempo en el paro, menos posibilidades hay de encontrar empleo (sólo un 11,7% pasados dos años). España es el país de la OCDE donde más ha crecido el paro de larga duración con la crisis: se ha multiplicado por 9 desde 2007, mientras en Irlanda se multiplicaba por 4,5, en Grecia por 3,5 y en EEUU por 3,2. La mayoría de estos “parados con antigüedad” son padres de familia entre 30 y 44 años (40% del total), seguidos de mayores de 45 años (35%) y jóvenes (25% restante), la mayoría con poca formación y de la construcción.

¿Qué ha pasado con el empleo? En 2013 se ha vuelto a perder empleo neto, por sexto año consecutivo: hay 198.900 personas menos trabajando que a principios de año y 3,75 millones menos de ocupados que en septiembre 2007. Y el poco empleo que se crea, es  mal pagado y precario: un 93% de los contratos firmados en 2013 han sido temporales y el 35% a tiempo parcial, por días o meses (54,7 días de media, aunque el 40% son por menos de 1 mes y el 24% por menos de una semana). Son los famosos mini-jobs, por los que una persona puede tener más de una docena de contratos al año, cobrando menos que sus compañeros y viéndose obligado a hacer horas complementarias si la empresa se lo exige. El pasado 20 de diciembre, el Gobierno ha impulsado este contrato a tiempo parcial, aprobando un decreto que aumenta las horas complementarias (“voluntarias) del 15 al 30% de la jornada (y hasta el 60%) y reduce de 7 días a 3 el plazo para avisar al trabajador del cambio. Contratos que se usan mucho en hostelería, turismo, comercio y servicios, con mucho fraude: contratos de 4 horas que acaban siendo 8 o 12, a veces ilegalmente.

Al final, se trata de repartir el trabajo (2x1): dos o tres personas para cubrir un puesto y parece que se han creado 2/3 empleos y hay 2/3 parados menos. Y así Rajoy podrá presentarse a las elecciones de 2015 con menos parados “oficiales”. Pero es una trampa que nos caerá encima. Por un lado, como ha advertido el Comisario europeo de empleo, “aunque el paro descienda, aumentará la pobreza”, porque “no podemos decir que tener un trabajo (de estos) equivalga a tener una vida decente”, en palabras de Lászlo Andor. Y además, el subempleo frena el crecimiento (estos trabajadores apenas consumen) y dificulta la mejora de la productividad en las empresas (se sienten marginados).

Cara a este año 2.014, el empleo y el paro van a depender de lo que crezca la economía, que será muy poco: entre el 0,5% (Comisión Europea), el 0,6% (FMI) y el 1% que espera el Gobierno. Insuficiente, ya que para crear empleo hay que crecer más del 2%, imposible si Bruselas y Rajoy siguen con sus recortes (hasta 2016). Con este bajo crecimiento sólo será posible crear empleo si es precario, como ahora: favoreciendo que las empresas hagan muchos contratos por días a muchos trabajadores. Y rotando plantillas: cambiar un trabajador maduro por dos jóvenes a menos coste. Muchos empleos a efectos estadísticos (lo que busca Rajoy), pero pocos empleos nuevos de verdad. De hecho, según una encuesta de las Cámaras de Comercio, la mayoría de empresas (69%) no crearán empleo en 2014, un 18% todavía lo reducirá y sólo el 13% creará empleo.

Seguimos con casi 6 millones de parados y una tasa de paro del 26%, más del doble que Europa (10,9%). No es para tirar cohetes sino para poner en marcha, de una vez por todas, un Plan de choque contra el paro, con un pacto político y social detrás. Es urgente lanzar ambiciosas políticas activas de empleo y acabar con los recortes en este campo (-50%), que se han cargado la formación y los incentivos para contratar a parados. Poner en marcha Planes de apoyo a los parados jóvenes, mujeres y mayores de 55 años, con un especial énfasis en la formación (la mitad de los parados no tienen la ESO acabada). Y lanzar ya el Plan de empleo juvenil, que Rajoy retrasa porque tiene que adelantar los 1.880 millones que nos va a dar Europa y teme que disparen el déficit (es la cuarta parte de lo que se ha perdido en rescatar NovaCaixaGalicia, por ejemplo).

El Gobierno y todo el país tienen que ponerse las pilas en crear empleo y ayudar a los parados a reciclarse y trabajar. Hay que parar los ajustes previstos para 2014 y 2015, reanimar la economía y crecer más. No hacer malabarismos con la EPA y multiplicando el empleo precario. Hay que poner a España a trabajar.

jueves, 24 de octubre de 2013

Tenemos paro para rato


Hemos salido de la segunda recesión en cinco años. Es una buena noticia. Pero seguimos en crisis, con un crecimiento casi inexistente (+0,1%). Y lo peor: vamos a seguir estancados otro lustro. El FMI augura que España crecerá menos del 1% hasta 2018. Y así, apenas se creará empleo y el paro seguirá dentro de 5 años en el 25% (uno de cada cuatro españoles sin trabajo y la mitad de los jóvenes). Este verano, el paro ha bajado por segundo trimestre consecutivo, según la EPA de hoy, pero ha sido más porque hay menos gente buscando trabajo (aumentan los “desanimados”) que porque se haya creado empleo: ha sido poco (+39.500 empleos, la cuarta parte que en el trimestre anterior), temporal y en el turismo, cayendo el empleo en los demás sectores. Así que no echen las campanas al vuelo. Seguimos estancados y con 5,9 millones de parados, más del doble que Europa. Un drama.

                                                                      Enrique Ortega
El primer problema de España, el paro, sigue ahí, con o sin recesión. La EPA del tercer trimestre no es como para echar cohetes. Apenas se crea empleo: +39.500, la cuarta parte que el trimestre anterior (+149.000), a pesar de ser el verano. Y es un empleo casi todo temporal y en el sector servicios (turismo y hostelería), ya que el empleo ha caído en el campo, en la construcción y en la industria. Y todavía hay 133.900 ocupados menos que a principios de año. En cuanto al paro, baja en 72.800 personas en el tercer trimestre (la tercera parte que en el segundo, que bajó en 225.200) y la mitad de esa bajada se debe a que siguen cayendo los que buscan trabajo (-33.300 en el trimestre y -194.000 en lo que va de año), porque crecen los “desanimados”, personas que ya ni buscan empleo (jóvenes e inmigrantes que se van de España) y mujeres y mayores de 50 años que lo ven tan negro que ya ni buscan trabajo. De no ser por ellos, seguiríamos por encima de los 6 millones de parados (ahora son 5.904.700).

Lo peor no es sólo que apenas se cree empleo y el paro sea elevadísimo. Hay tres datos más en la EPA muy preocupantes. Uno, que más de la mitad de los parados, 3.456.400 (58,5%) llevan más de un año sin trabajar (2.176.000 de ellos más de 2 años y 1.200.000 más de 3 años). Un dato preocupante, porque cuanto más tiempo se lleva en paro, menos posibilidades hay de encontrar empleo (sólo unos 11,7% pasados los dos años). El segundo, que sigue habiendo dos Españas para el paro y que las autonomías donde supera el 30% han ido a peor: Melilla (41,2% de paro), Andalucía (36,7%), Canarias (35,12%), Extremadura (33,2%) y Ceuta (31,85%). Y tercero, que más de la mitad de los parados EPA no cobra ningún subsidio: de los 5.904.700 que se consideran parados, sólo cobran  el 48,77 % (2.879.784 en agosto, según datos de Empleo), un 47% el subsidio de 821 euros y la mayoría 426 euros. Sólo hay 8 autonomías donde más de la mitad de los parados cobran (País Vasco, Extremadura, la Rioja, Cantabria, Navarra, Galicia, Castilla y León y Aragón) y en las 11 restantes hay una mayoría que no cobra, destacando la bajísima cobertura de Melilla (sólo 33,5% parados EPA cobran), Murcia (38,6% cobran) y Canarias (41,6%).

Al final, lo importante es que, si corregimos el efecto calendario de la EPA (que sea verano), cae el empleo y crece el paro en el tercer trimestre de 2013. Y van 22 trimestres consecutivos así, desde abril de 2008. Y que tenemos un 25,98% de paro, más del doble del paro europeo (10,9%) y muy lejos del paro de Alemania (5,2%), Reino Unido (7,6%), Francia (11%) o Italia (12%). Es lo grave.

Y lo preocupante es que las perspectivas son poco halagüeñas, a pesar de que acabamos de salir de la segunda recesión (9 trimestres de crecimiento negativo, entre el 2º trimestre 2011 y el 2º trimestre de 2013). En el tercer trimestre, España ha crecido un mínimo 0,1% y el Gobierno confía en crecer un 0,7% en 2014 y un 1,2% en 2015. Pero hay tres riesgos muy serios para conseguirlo. El primero, que no despega el consumo (por culpa del paro, los bajos salarios, los impuestos y recortes) y así es difícil crecer. Segundo, que no hay crédito y además es caro, con lo que las empresas, que no venden, siguen asfixiadas y aumentan los cierres y suspensiones de pagos (Fagor, Panrico, Pescanova…). Y tercero, que España tiene difícil cumplir con el recorte del déficit prometido a Bruselas, como ha advertido el Gobernador del Banco de España, por la caída de la recaudación. Y si no se cumple, el Gobierno tendrá que hacer recortes adicionales (o subidas de impuestos), que pondrán en peligro la débil recuperación. Más si Rajoy ha prometido a Bruselas otro ajuste de 17.000 millones en autonomías y Ayuntamientos para 2014-15.

Por todo ello, el FMI cree que España apenas crecerá en los próximos años entre un 0,2% (2014) y un 0,9% (2017), vaticinando que sólo creceremos por encima del 1 %  en 2018  O sea, otro lustro estancados y una década perdida, como las de Latinoamérica (años 80-90) o Asia (años 90) o la de Alemania (su crisis duró entre 1995 y 2005).

O sea, que nos queda por delante una recuperación lenta y larga. La peor consecuencia es que apenas se creará empleo, porque para dar trabajo de verdad hay que crecer en torno al 2% al menos. De ahí que el FMI estime que España va a seguir perdiendo empleo este año (-510.000 empleos según el Gobierno español) y también en 2014 (-123.000 empleos prevé el FMI, frente a -20.000 la patronal CEOE y -30.000 el Gobierno). Y aunque se cree empleo neto después, será insuficiente y el paro no bajará del 25% hasta 2018, según el FMI.

Tenemos, pues, paro para rato y muchos de los 5,9 millones de parados actuales tendrán difícil volver a trabajar, tras pasar cuatro, cinco o siete  años en el paro antes de que empiece a crecer de verdad la economía. Ese es el drama de verdad, al margen del triunfalismo del Gobierno, los récords de la Bolsa y la llegada de dinero extranjero a España a la caza de gangas (en deuda, acciones, empresas, viviendas, edificios y solares). Y la mayoría de las  familias tampoco notan la recuperación, porque los salarios siguen y seguirán cayendo, los impuestos no bajarán hasta 2015 (si bajan) y los recortes siguen ahí, datos que no alientan a gastar. Y si no se consume más, las empresas no venden y apenas crecemos. El círculo vicioso de la austeridad.

Un país con un 25% de paro (y el 56% los jóvenes) no puede estar tranquilo porque haya empezado a crecer una décima y menos si va a tardar otro lustro en crecer suficiente para crear empleo. Hay que acelerar la recuperación, porque tenemos un problema que no tiene ningún otro país europeo: el doble de paro. Eso exige un Plan de choque contra el paro, con cuatro patas. Una, dedicar más recursos al desempleo, porque no es de recibo que más de la mitad de los parados no cobren nada (lo que ha disparado la pobreza). Dos, invertir más en formación (la mitad de los parados carecen de formación) y en subvencionar los contratos fijos, con menos cotizaciones y rebajas fiscales. Tres, poner en marcha una reforma fiscal que aumente la recaudación en 50.000 millones (se puede), haciendo que paguen más grandes empresas, multinacionales y los más ricos, bajando impuestos a la mayoría. Y cuatro, negociar con Bruselas un plan de ayudas a los sectores y empresas con más futuro, a la innovación, la tecnología, el turismo y las exportaciones, para reducir la brecha de paro con la UE.

Se puede y se debe bajar el paro al 15% en unos años. Pero hace falta otra política que ponga el foco no en recortar el déficit sino en crear empleo, como ha pedido  incluso el FMI. Si no se acaba con esta austeridad suicida, Rajoy conseguirá un país con menos déficit y muy atractivo para los inversores pero un país que apenas crece y donde uno de cada cuatro (o de cada cinco) españoles siga sin trabajo. No podemos permitirlo.   

jueves, 25 de julio de 2013

Poco empleo (precario) y mucho paro (crónico)


El Gobierno echa las campanas al vuelo con los datos de paro, insistiendo que ha acabado la recesión. No es verdad. Primero, se ha creado poco empleo y muy precario. Y siguen perdiendo empleo la industria y la construcción, creciendo sólo por el turismo y el campo.  Segundo, un tercio de la bajada del paro se debe a que menos gente busca trabajo, porque han salido de España o se han “desanimado”. Lo grave es que rondamos los 6 millones de parados, duplicando la tasa europea. Que más de la mitad llevan más de un año en paro y no cobran ya ningún subsidio. Y que en 2013 y 2014, España perderá empleo neto, según las previsiones del Gobierno, al margen de las alegrías de primavera y verano. Así que, dejémonos de triunfalismos y afrontemos una política para crear empleo y formar mejor a los parados, aumentando los subsidios para que no pasen hambre. Hagan algo ya.
 

La EPA del segundo trimestre tiene un dato indudablemente positivo: se han creado 149.000 empleos (en 2012 se perdieron 16.000 y en 2011 se crearon 151.000). Pero al mirar más, se ve que son empleos muy precarios: dos de cada tres son a tiempo parcial y casi todos temporales. Típicos de la hostelería, el turismo y las tareas agrícolas, empleos que acaban con el verano. Y sigue cayendo la ocupación en la industria (-16.800) y la construcción (-26.500).

El paro ha caído más en el segundo trimestre, en 225.200 personas, aunque sigue en el 26,26%, más del doble que en Europa (11%). Un tercio se explica porque hay 76.200 personas en edad de trabajar que ya no buscan empleo, o porque se han ido de España (españoles e inmigrantes) o porque se han desanimado y ya no lo buscan. Los activos llevan cayendo desde 2010 y más en el último año, en que hay 349.100 personas que ya no buscan trabajo, lo que reduce el paro sin necesidad de crear empleo. Una tendencia que seguirá, porque la mayoría de los parados ya no cobra subsidio y no les compensa estar apuntados al paro dado que el SPE (antiguo INEM) sólo encuentra empleo al 3%.

Así pues, más empleo (precario) y menos parados (porque muchos ya ni buscan). Y mientras, las frías estadísticas de la EPA revelan tres datos estremecedores. Uno, que más de la mitad de los parados (3.492.900, el 58,43%) llevan más de un año sin trabajo: 1.393.700 más de un año y 2.099.200 más de dos años (y de ellos, 1.100.000 más de 3 años). Un dato preocupante, porque cuanto más tiempo se lleva en paro, menos posibilidades hay de encontrar empleo, según los expertos (sólo un 11,7% pasado dos años), con lo que la mitad del paro en España es estructural: podría seguir ahí cuando salgamos de la crisis. Dos, que sigue habiendo dos Españas para el paro, con cinco autonomías por encima del 30% (35,79% Andalucía, 34,96% Ceuta, 33,69% Extremadura y Canarias, 30,29% Castilla la Mancha) y tres por debajo del 20% (15,46% País Vasco, 18,32% Navarra y 19,52% Madrid). Y tres, que más de la mitad de los parados EPA no cobran ya ningún subsidio.

De los 5.977.500 parados estimados en junio, sólo el 47,72% cobraba algún subsidio (2.852.801 en mayo, según Empleo): el 45% cobraban una prestación contributiva de 849 euros (media), y el resto prestaciones asistenciales de 426 euros. Y la mayoría, el 52,28% de los parados estimados no cobra nada. Esto no es sólo porque hayan agotado los dos años de paro, sino también porque el Gobierno Rajoy ha implantado una serie de recortes en el desempleo: reducción de la prestación del 60 al 50% de la base reguladora desde el 7º mes de desempleo, eliminación del subsidio extraordinario para mayores de 45 años, elevación de la edad del ordinario de 52 a 55 años y negación de ayudas a parte de los parados mayores de 55 años. Además, introdujo subsidios parciales en lugar de completos, endureció el acceso a la renta activa de inserción, redujo la cotización a la SS con cargo al Estado de los desempleados y cortó subsidios a los 61 años para forzar la jubilación anticipada.

Con ello, hay menos parados que cobran (es la cobertura más baja de la crisis), reciben menos (el subsidio medio ha pasado de 865 a 849 euros en el último año) y todo apunta a que sufrirán más recortes antes de final de año, porque el presupuesto no llega. En 2012 hubo un gasto real en prestaciones de desempleo de 31.706 millones y este año se han presupuestado 26.721 millones, un 15% menos. Pero hasta mayo, la factura sólo había bajado un 1%, con lo que se esperan más recortes en las prestaciones de desempleo para otoño.

Y en otoño, tras un tercer trimestre (verano) de creación de empleo (precario) y nueva bajada del paro, volveremos a la realidad: la economía está parada y no se crea empleo. Es más, la previsión del Gobierno (enviada en abril a Bruselas) es que 2013 se cierre con una pérdida de 576.500 empleos. Y que en 2014 se pierdan otros 65.500, porque la economía sólo crecerá un 0,5%. O sea que seguiríamos con el paro en el 26% durante el próximo año y medio. Y si baja de los 6 millones es porque aumentan los desanimados que no buscan ya empleo porque no ven posible encontrarlo (sobre todo mayores de 45 años y mujeres).

Por eso, es inmoral hacer triunfalismo con las cifras de paro de un trimestre: España tiene un problema de paro estructural, como alerta la OCDE, con más de la mitad de los parados que no ven perspectiva, o bien por su edad (2 millones de parados tienen más de 45 años) o bien por su baja formación: más de la mitad tienen una formación básica y 3 de cada 4 nuevos parados con la crisis sólo tienen estudios primarios o secundaria incompleta. Y eso obliga a volcarse en políticas activas de empleo, destinando medios y recursos a la formación y reciclaje de parados, junto a ayudas para la contratación de mayores de 45 años, mujeres y jóvenes.

Pero el Gobierno Rajoy hace lo contrario: recortes. El Presupuesto de las políticas activas de empleo (formación y bonificaciones a la contratación) ha pasado de 7.307 millones en 2011 a casi la mitad (4.193 millones) en 2013. Y además, se han suprimido 3.000 empleos de orientadores a parados en el SPE, un servicio que no ayuda a encontrar empleo (sólo el 3% de los contratos) ni ofrece apenas cursos de interés, mientras aún no se han firmado los convenios con las ETTs privadas para que ayuden a colocar a parados. Y hasta enero no se utilizarán los primeros 950 millones de la última Cumbre UE para ayudar a contratar jóvenes en paro.

La Comisión Europea, el FMI y la OCDE han criticado a España por no poner en marcha políticas activas de empleo ni evaluar lo que se hace, disperso entre las autonomías, más preocupadas por recortar el gasto (y “limpiar” las listas del paro, como Madrid) que en invertir dinero en ayudar a colocar a los parados. Pero no nos engañemos: para colocar a los parados tiene que haber empresas que los contraten. Y el problema es que la economía sigue en recesión (ya lleva dos años cayendo), no hay demanda (hay mucho paro y los salarios siguen cayendo), no hay ventas, no hay crédito, y así no hay empresa que contrate.

Al final, volvemos a lo mismo: o Europa y España reaniman sus economías, ingresando más de las empresas y los más ricos para destinarlo a promover inversiones, o seguiremos con una economía estancada, que podría empezar a crecer algo a finales de año, pero tan poco que no se creará empleo neto hasta 2015 (según el Gobierno). Y tan poco, que hará falta otra década para que el paro baje de los 4 millones. Y muchos de los parados actuales, si no se hace nada, ya no volverán a trabajar nunca más. Un drama como para que hagan triunfalismo barato. Hagan algo. Cambien.