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jueves, 23 de enero de 2025

FITUR 2025: a por 100 millones de turistas

Hasta el domingo, se celebra en Madrid FITUR, la 2ª Feria de turismo más importante del mundo. Y el sector está eufórico: 2024 ha sido otro año récord, de turistas (94 millones) e ingresos (126.000 millones de euros), tras el récord de 2023. Además, el turismo creció no sólo en verano, sino mucho más fuera de temporada (récord en el 1º y 2º trimestre), atrayendo a más turistas de EEUU, Latinoamérica y Asia, que no sólo buscan sol y playa sino cultura, ocio, gastronomía y negocios. Y el turismo ha aportado la cuarta parte de nuestro crecimiento en 2024, Ahora, se espera superar los 100 millones de turistas en 2025, una cifra preocupante, por la saturación de turistas en muchas zonas, que ha provocado manifestaciones y exceso de pisos turísticos. Es hora de parar, tras los récords, y trazar una “hoja de ruta” para el futuro: qué turismo queremos y podemos asumir sin costes medioambientales y sociales. Ojo a morir de éxito.

                        FITUR 2025

En vísperas de FITUR (22-26 enero), el Gobierno anticipó el balance del turismo em 2024, cuyos datos oficiales publicará el INE el 3 de febrero: 94 millones de turistas, un +10,72% que en 2023 (85,1 millones), otro año récord histórico y 10,5 millones de visitantes extranjeros más que antes de la pandemia (83,5 millones en 2019). A falta de los datos de diciembre, el aumento de turistas se dio en 2024, sobre todo,  entre los turistas de EEUU (+11,95%), Latinoamérica (+12,01%) y el resto del mundo (+19,38%), aunque también crecieron los turistas europeos (+3,5%, sobre todo los italianos (+12,57%), irlandeses (+11,78%), franceses (+11,47%) y neerlandeses (+10,65%), aunque el grueso de visitantes han sido, como siempre, los británicos (17,5 millones hasta noviembre), franceses (12,2 millones), alemanes (11,3 millones) e italianos (5,06 millones), según el INE.

Este aluvión de turistas extranjeros han ido en 2024 a las 6 autonomías que viven del turismo: Cataluña (18,88 millones de turistas hasta noviembre, +9,93%), Baleares (15,12 millones, +6,10%), Canarias (13,77 millones, +9,56%), Andalucía (12,91 millones, +11,69%), Comunidad Valenciana (11,2 millones, +15,46%, el mayor aumento) y Madrid (8,22 millones, +13,54%), repartiéndose los 8,35 millones de turistas restantes entre  las otras 11 autonomías.

Además, en 2024, el turismo en España ha conseguido otro récord histórico: el gasto de estos turistas extranjeros ha subido a 126.000 millones de euros, un +16% que en 2013, que también fue récord (con 108.789 millones ingresados). Son 35.000 millones más de ingresos por turismo que antes de la pandemia (91.912 millones en 2019. El gasto medio por turista fue de 1.342 euros en 2024 (245 euros más por estancia que antes de la pandemia), debido a que crecen más los turistas que más gastan, los no europeos: 310 euros diarios gasta un turista que viene de Asia (Japón, China o Corea) y 244 un turista norteamericano, frente a 144 euros diarios que gasta un italiano, 139 un francés, 135 un británico, 127 un alemán, 106 un neerlandés o 71 euros diarios que gasta un turista portugués, según el INE.

En paralelo a este aumento récord del turismo extranjero (+10,72%), el turismo nacional ha crecido menos dentro de España (las pernoctaciones en hoteles han aumentado +0,3% y su gasto ha crecido un +3,7%) pero se han disparado los viajes al extranjero (+16%), aumentando mucho los viajes en tren (AVE) y avión dentro de España. En conjunto, los turistas extranjeros y nacionales han permitido que el sector turístico alcance otro año de facturación récord: 207.763 millones de euros, con lo que el sector (PIB turístico) ha crecido un +6,5%, el doble que la economía (3,1%), como viene pasando desde 2021. Y los beneficios del sector turístico han crecido un +8,2%, sobre todo los hoteles urbanos, el ocio y los campos de golf.

Y con ello, el turismo ha vuelto a crear mucho empleo: +72.310 nuevos empleos en 2024, el 96,7% contratos indefinidos, con predominio de los contratos a tiempo completo (el 79%), según la patronal Exceltur. Y si en 2019, 1 de cada 3 contratos turísticos eran temporales, en 2024 lo eran sólo 1 de cada 5. Con ello,  ya hay 2.688.608 personas trabajando en el turismo, casi 1 de cada 7 ocupados (el 12,7%). Y hay que resaltar que 1 de cada 4 empleos creados en España desde 2020 ha sido en el turismo (+493.000 empleos).

El turismo en España no sólo es una fuente de ingresos, actividad y empleo sino que se consolida como el gran motor del crecimiento económico, junto al consumo público y privado y las exportaciones: en 2024, más de la cuarta parte de lo que creció la economía española (el 26,1%) fue por el turismo, según Exceltur, quien estimó en el 70,8% la aportación del turismo al crecimiento de la economía en 2023 y el 68% en 2022. De hecho, el turismo se consolida como la primera industria española, la que más aporta a la actividad económica (el 13,1% del PIB en 2024).

Con todo, el nuevo récord de turistas, ingresos y empleo no es lo único destacado de 2024. El balance del Gobierno destaca 4 datos cualitativos que son muy esperanzadores. El primero y más importante, la “desestacionalización” del turismo que vino a España en 2024: tuvimos un verano récord (31,37 millones de turistas, +7,8%), como es habitual, pero la llegada de turistas creció más en el primer trimestre  (16,1 millones, +17,7%, gracias a que la Semana Santa fue en marzo) y en el 2º trimestre (26,4 millones de turistas,+11,6%). Eso indica que España no es sólo un destino de verano, de sol y playa, sino que los extranjeros hacen “escapadas” a España a lo largo de todo el año, lo que mantiene abiertos hoteles y locales turísticos, los ingresos y el empleo. Un cambio clave.

El 2º cambio del turismo en 2024, ligado al anterior, es “la diversificación” del turismo, que ya no busca únicamente sol y playa sino que viaja a España buscando cultura, ocio, gastronomía, deporte y negocios o sanidad. Y eso lleva al tercer cambio, la “desconcentración” del turismo, que ya no se dirige sólo a la costa y a las islas sino que busca también la España verde del norte (más con las altas temperaturas del verano) o la España interior. Así, los datos de “pernoctaciones” (estancias en hoteles) revelan que el mayor aumento de ocupación hotelera se ha dado, en 2024, en Asturias (+7,1%), Castilla la Mancha (+5,4%), Extremadura (+5,3%), Castilla y León (+4,9%) y Aragón (+4,5%), por encima de Canarias (+3,8%), Baleares (+3,1%), Cataluña (+2,2%), Madrid (+1,3%)  y Andalucía (+1,2%), según datos del INE (pernoctaciones enero-noviembre 2024).

Y el 4º cambio del turismo en 2024 ha sido “la consolidación de nuevos mercados”, el mayor crecimiento de los turistas que vienen de fuera de Europa, sobre todo de EEUU, Asia y Latinoamérica, con 2.192.000 turistas más de estas procedencias en 2024 que en 2019. Un cambio importante (aunque todavía el 84% de los turistas que vienen son europeos), porque gastan más dinero en España y además ocupan hoteles y nos visitan sobre todo fuera de temporada, buscando otro turismo distinto del modelo de “sol y playa”. Y que buscan calidad, seguridad y una oferta diversificada, frente a otros destinos mediterráneos.

El punto negro del balance, para los turistas extranjeros y nacionales, son los altos precios turísticos, que se han disparado tras la pandemia. En 2024, los hoteles moderaron sus subidas (+3,9%), pero fueron muy altas en 2023 (+7,8%), 2022 (+11,8%) y, sobre todo en 2021 (+31,9%), aunque bajaron en 2020 (-18,3%), según el INE. Con ello, las tarifas hoteleras han subido en España +37,1% desde antes de la pandemia, una barbaridad, con lo que el ingreso medio por habitación es de 147,7 euros en Barcelona, 126,2 en San Sebastián, 119,11 en Málaga 117,3 en Madrid, 116,8 en Palma o 102,8 en Sevilla, según Exceltur. Y también han subido mucho en 2024 los vuelos nacionales (+11,3%), los internacionales (+9%) y el precio del transporte marítimo y los cruceros (+13,2%), según el INE.

Ahora, el sector espera que España supere los 100 millones de turistas en 2025. Si este año los visitantes crecieran otro 10% (como en 2024), se cerraría 2025 con 102,5 millones de turistas, casi el doble que en 2012 (57,46 millones). Y sobre su gasto, la previsión es que podríamos ingresar 146.160 millones de euros por turismo en 2025, el doble que en 2016 (77.416 millones).  Con estas perspectivas, el sector espera crecer este año un +6% (+6,5% en 2024) , otro vez más que la economía (+2,5%) . Y que el turismo sea otro año más el motor de la economía española, aportando la quinta parte del crecimiento (el 20,6%) en 2025.

A favor de este nuevo récord esperado para 2025 está que la economía europea crecerá algo más, que los conflictos en oriente Medio perjudican a otros destinos competidores y que España sigue siendo un destino turístico muy competitivo, máxime si este año aumentan menos los precios turísticos y la inflación general. Pero los expertos destacan dos cuestiones preocupantes. Una, el exceso de turismo en algunas zonas de costa e islas, que ya ha despertado protestas y manifestaciones en Canarias, Baleares, Barcelona, Málaga o Valencia. Un problema, la “turismofobia”, alimentado por las quejas de los vecinos ante el exceso de turistas, la subida consiguiente de precios, los atascos en los servicios (sanidad, seguridad, infraestructuras) y la negativa influencia de los pisos turísticos, que han disparado los alquileres en las capitales más turísticas. De hecho, ya hay 396.883 viviendas turísticas en España, según el INE (agosto 2024). Y en 10 grandes ciudades españolas hay más plazas en pisos turísticos que en hoteles (Málaga, Valencia, Sevilla, Alicante, Granada, Córdoba, Las Palmas, Santander, Gijón y Murcia), según denuncia Exceltur.

El otro problema es que llegar a 100 millones de turistas es insostenible para el medio ambiente, desde el consumo de agua o electricidad a las emisiones de CO2 que se generan (la mayoría de los turistas extranjeros llegan en avión y se mueven en coche), más los desechos y basuras. A nivel mundial, el turismo genera un 8,8% de las emisiones mundiales y han crecido un 3,5% anual entre 2009 y 2019, el doble que las del resto de sectores, según un estudio de Nature Communications. Y España ocupa el puesto número 19 en el ranking de emisiones por turista, sobre todo por los vuelos internacionales.

Ahora, cuando España puede saltar de los 100 millones de turistas, la pregunta es obligada: ¿es sostenible esta cifra? Es evidente que hay destinos turísticos saturados y no sólo las costas e islas en verano, también muchas ciudades cualquier fin de semana (Barcelona, Sevilla, Córdoba, Málaga, Palma, San Sebastián, Toledo, Santiago, Alicante…). Viajar se ha convertido en una “necesidad” tras la pandemia y el turismo (interior y extranjero) colapsa aeropuertos, trenes, carreteras, hoteles, restaurantes, bares y zonas turísticas. Hay que poner orden en este crecimiento, si no queremos “morir de éxito”.

La oportunidad para hacerlo es la “Estrategia de Turismo Sostenible 2030, que debería aprobarse en el primer trimestre de 2025, dentro del Consejo Español del Turismo. Ahí debería acordarse una “hoja de ruta” para el turismo en lo que queda de década, planteando objetivos, inversiones y medidas. Se trata por un lado de adaptar la oferta, para seguir reconvirtiendo (con los Fondos europeos 3.400 millones ya adjudicados) los destinos de sol y playa (en colaboración con los municipios turísticos afectados) y promoviendo los destinos alternativos de turismo de interior, cultural, gastronómico y de ocio, junto al turismo de negocios en las grandes ciudades. Y por otro, reorientar la política de promoción, para dirigirla a destinos más lejanos, a turistas que gastan más y vienen todo el año.

No se trata de batir el récord de turistas cada año, como si no hubiera tope ni existieran problemas medioambientales y de saturación de infraestructuras. Hay que buscar un turismo de más calidad, no más turistas, que sea compatible con la vida de los pueblos y ciudades donde llegan. Es un difícil equilibrio que exige planificación, inversiones y medidas, pero sobre todo acuerdos entre Administraciones. Hace falta un gran Pacto por el futuro del turismo, para que sea sostenible a medio plazo. Tras tantos récords y ante los 100 millones de visitantes, es hora de parar, sentarse y repensar el futuro del turismo. Si no, corremos el riesgo de “matar la gallina de los huevos de oro”.

 

jueves, 1 de agosto de 2024

Turismo: el verano de todos los récords

Hoteles, bares, restaurantes, apartamentos, líneas aéreas, autobuses y trenes, coches de alquiler , supermercados y empresas de ocio se preparan para hacer el mejor agosto de su historia. Este verano se batirán todos los récords: de turistas, con 32,8 millones de extranjeros entre julio y septiembre (+4 millones que en 2019), de ingresos (46.500 millones de euros, +22% ) y de precios, con una subida del +10 al +30% en hoteles, apartamentos, comidas y casi todo. Volveremos a ver las costas, las islas y las ciudades más turísticas con un aluvión de gente, sobre todo británicos, alemanes, franceses, norteamericanos, asiáticos y latinoamericanos, mientras los españoles saldrán más al extranjero y otros veranearán menos días, por los precios. Con ello, se espera batir en 2024 todos los récords de turistas, más de 90 millones, camino de los 100 millones en 2025. El sector y muchas zonas turísticas saturadas creen que “hay que parar y poner orden”, porque este turismo masivo es insostenible. Y agobiante para descansar.  

                                 Enrique Ortega

El año 2024 va a ser el gran año del turismo en España. Ya empezó con una fuerza inusitada, con un récord de turistas extranjeros y viajes de españoles en el primer trimestre, animados por la Semana Santa. Y ha seguido con fuerza en mayo y junio, animado por la rebaja de la inflación y una cierta recuperación en Europa, junto a la fuerte creación de empleo en España (+426.300 empleos en el último año). Así, entre enero y mayo de 2024 llegaron a España 33.212.538 visitantes extranjeros, +13,62% que en los cinco primeros meses de 2023 y 4 millones más de turistas que en ese mismo periodo de 2019, según el INE.Y se gastaron 43.198 millones de euros, +21,8% que en ese periodo de 2023 y 7.800 millones más de gasto que en los cinco primeros meses de 2019. Doble récord histórico. Y encima, crece más el gasto que los turistas, con lo que los extranjeros que vienen se están gastando más que nunca: 1.263 euros de media, 204 euros de gasto medio diario (+8,6%).

En junio ha seguido la tendencia de un turismo disparado: aunque aún o hay datos de visitantes, si los hay de pernoctaciones en hoteles y marcan otro récord: 160,63 millones de pernoctaciones entre enero y junio de 2024, un 7,5% más que el primer semestre de 2023, según el INE. Y eso, gracias básicamente a las pernoctaciones de extranjeros, que crecieron un +11,2% en la primera mitad del año, mientras las estancias en hoteles de españoles crecen sólo el +0,9%, debido a la fuerte subida de los precios hoteleros (+7,8% anual), con una tarifa media por estancia que ya es de 122 euros diarios.

Ahora se espera un agosto que bata todos los récords de reservas, después de un mes de  julio donde las reservas han subido entre un 10 y un 15% sobre las del verano pasado, con ocupaciones superiores al 85% en muchas zonas, que rondarán el 90 y 95% este mes. Están aumentando las llegadas de turistas europeos, sobre todo británicos y alemanes (que ya han superado a los turistas que llegaban antes de la pandemia), suizos, nórdicos y portugueses, junto a norteamericanos, latinoamericanos y asiáticos, que además están reservando hoteles más caros (de más de 200 euros la noche), según ebooking.com, mientras las reservas de españoles se dirigen a estancias más económicas, en hoteles más baratos, apartamentos, campings y casas de turismo rural.

La previsión del sector hotelero es aumentar su facturación este verano un +5,5%, según la patronal Exceltur, con un mayor negocio en los hoteles urbanos (Cataluña y Madrid), algunas zonas de costa (Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia), islas, el País vasco y algunas zonas de interior y de Asturias y Galicia, apoyadas por temperaturas más bajas. Y también esperan un buen negocio las agencias de viaje, compañías aéreas y ferroviarias, empresas de alquiler de coches y las de ocio, junto a la hostelería y restauración, sin olvidar los supermercados. Todo ello va a tirar del empleo este verano, después de que las empresas turísticas hayan creado 79.000 nuevos empleos hasta junio, según Exceltur.

Lo que preocupa a muchos profesionales del sector es que la fuerte subida de precios turísticos retraiga la demanda, sobre todo de españoles. Y es que los precios llevan varios años subiendo, más de un 30% desde 2019 en muchos apartados. Sólo este año, de enero a junio, los hoteles han subido de media un 31,4%, según el INE (con una subida anual del 9,3%). Y los vuelos nacionales han subido un 21,8% en el primer semestre (y +12,3% en el último año), mientras los internacionales suben un 9,2%. Y los restaurantes suben un 4.7% anual. Pero al final, todo sube, desde los carburantes y los transportes a los hoteles y apartamentos, que han disparado sus precios: en agosto, a pie de playa, un apartamento se está cobrando 1.200 euros por semana, 400 euros más que el año pasado. Todas estas subidas están retrayendo al turistas nacional (no al extranjero), que optan por estar menos días (1 semana frente a 10 o 15 días antes) y gastar lo mismo o poco más.

Pero la subida de precios (disparada) no parece que vaya a frenar el ansia de españoles y extranjeros por viajar este verano, cuando se espera batir todos los récords en turistas y gastos. En julio se espera haber recibido 11,4  millones de turistas extranjeros (10,11 millones en julio 2023) y en agosto podrían alcanzarse los 11,5 millones (frente a 10,18 millones en agosto 2023), para terminar septiembre con 9,9 millones de turistas (frente a 8,8 millones en septiembre 2023). Eso sumaría 32,8 millones de turistas extranjeros este verano, una cifra nunca vista y que supone 4 millones de turistas más que en el verano de 2019, antes de la pandemia (nos visitaron 28.838.788 extranjeros), según el INE

Ya el 12 de julio, el Gobierno anticipó que España iba a recibir 41 millones de turistas entre junio y septiembre de 2024, lo que supone 3,36 millones más que en esos 4 meses de 2019 (37,64 millones de turistas), un aumento del +13%. Pero lo más llamativo es que auguran un gasto de 59.000 millones de euros en esos 4 meses, +22% que en el verano de 2019, lo que reafirma que no sólo vienen más turistas que nunca sino que además gastan mucho más, gracias a que vienen más turistas de EEUU, Latinoamérica y Asia, con más presupuesto (1.560 euros de gasto medio) que los turistas europeos que nos visitan (entre 771 y 1.148 euros). De momento, los altos precios no disuaden a los turistas extranjeros, que valoran la seguridad, la calidad del servicio y las infraestructuras de España frente a otros destinos más baratos.

Al final, todo apunta a que no sólo será el verano de todos los récords (turistas, gasto y precios), sino que 2024 será el mejor año turístico de nuestra historia. Algunas previsiones, como la de CaixaBank Research, apuestan por alcanzar los 90 millones de turistas en 2024, mientras otras previsiones suben la cifra a 93 millones (frente a 85.056.528 visitantes en 2023, que superaron el anterior récord de 83,5 millones den 2019). Eso nos colocaría en posición de alcanzar los 100 millones de turistas en 2025, según muchos expertos, más del doble de los turistas que recibimos el año 2000 (47,9 millones). Un informe de Google y Deloitte retrasa este máximo y señala que España puede alcanzar los 110 millones de turistas en 2040, superando al país líder actual, Francia (109 millones). En cuanto a los ingresos por turismo, algunas previsiones creen que llegaremos a los 128.000 millones de euros en 2024 (+20.000 que en 2023), el 2º país con más ingresos turísticos, tras EEUU.

Con estas previsiones para 2024, el turismo se consolida como la primera industria española, creciendo este año un +4,6% (el doble que toda la economía) y generando una actividad de 202.600 millones de euros, el 13,2% de todo el PIB español. Y el turismo mantiene  2.753.357 ocupados en España, el 13% del empleo total. Pero quizás lo más importante es que el turismo es el principal motor del crecimiento español, junto al consumo, las exportaciones y la inversión. En el 2º trimestre, el tirón del turismo ha sido el causante de que España haya crecido un 0,8%, según el INE. Y será el responsable del 26% de todo el crecimiento de la economía en 2024, según Exceltur.

Pero ojo, este crecimiento del turismo resulta ser ya excesivo, porque está tensando al máximo las infraestructuras (desde los aeropuertos, estaciones de tren y carreteras) y los servicios (desde el agua a la sanidad o la seguridad) . Y está afectando muy negativamente a algunas localidades y zonas turísticas, que hasta multiplican por 10 su población en verano, causando tremendas molestias a los residentes habituales (que se quejan y manifiestan, desde Canarias a Mallorca, Málaga o Barcelona). Y están provocando un serio problema de falta de viviendas en alquiler, al ser desviados a pisos turísticos (el 10% de media y el 30% en algunas zonas). Por todo ello, la patronal del sector ha firmado un Manifiesto en defensa del turismo sostenible, donde piden un rediseño de las zonas turísticas, con colaboración pública y privada, para asegurar un control de los alojamientos turísticos y dotar a las infraestructuras turísticas de  recursos humanos y materiales, para evitar aglomeraciones y quejas. Además, piden una mayor adaptación del turismo al cambio climático, una exigencia vital.

A la vuelta de este verano récord, es prioritario que el Gobierno, las autonomías y los grandes municipios turísticos se sienten con las empresas del sector y los sindicatos para alcanzar un gran Pacto por el futuro del turismo, para conseguir que sea sostenible, social y ambientalmente. Porque no puede seguir creciendo sin control, salvo que queramos “matar la gallina de los huevos de oro”. Hay que regular su crecimiento y su futuro, limitando la afluencia de turistas en algunas zonas y fechas, tratando de diversificar y ampliar la oferta, tanto en origen como en destino, para que no lleguen la mitad de los turistas en cuatro meses, sino más a lo largo del año, de nuevos países y a destinos menos masificados.

Un cambio estratégico que tarda tiempo en aplicarse y dar fruto y que exigen cada vez más españoles, hartos de un turismo que se ha vuelto insostenible (social y medioambientalmente). Los que viven en zonas masificadas, porque quieren “huir” en verano de la vorágine de visitantes. Y el resto, porque estamos hartos de hacer cola para todo en vacaciones, en los aeropuertos y estaciones de tren o autobús, en los atascos de las carreteras locales, para encontrar un sitio en la playa, comer en un restaurante o tomar una caña o una copa, incluso para andar por los paseos marítimos o las rutas de montaña. Eso no son vacaciones: no descansamos. Y el riesgo es que un día, la burbuja del turismo estalle, por insostenible, y nos hunda en otra crisis. Estamos a tiempo de evitarlo.

jueves, 25 de enero de 2024

FITUR 2024: el turismo supera la pandemia

Esta semana se celebra FITUR, la 2ª mayor Feria del turismo del mundo, tras Berlín. Y el sector celebra un nuevo récord histórico de turistas e ingresos, superando los datos de 2019: más de 84 millones de turistas extranjeros, que gastaron 108.000 millones de euros, con un mayor gasto diario. Todo apunta a que 2024 será aún mejor, otro año de récords, gracias a que viajar se ha convertido en una prioridad en todo el mundo. Pero el propio sector advierte: ojo a “morir de éxito”. Les preocupa la masificación del turismo en algunas zonas y el aumento de las protestas, de la “turismofobia”. Y creen que ha llegado el momento de aprovechar las cifras récord para “reconvertir el turismo”, para lo que piden inversiones y un PERTE, quejándose de que al 40% de empresas turísticas les cuesta encontrar empleados. Y preocupa también el cambio climático y el impacto ambiental. Aseguremos el futuro del turismo, nuestra gallina de los huevos de oro.

                       Enrique Ortega

El turismo ha crecido con fuerza en todo el mundo en 2023, con 1.300 millones de llegadas internacionales, sólo un 12% por debajo del movimiento turístico de 2019, según los datos publicados el viernes por la Organización Mundial del Turismo (OMT). Europa, la región más visitada del mundo, es la zona que está más cerca de recuperar los turistas de antes de la pandemia (en 2023 se quedó sólo un 6% por debajo) y hay 4 destinos turísticos mundiales que ya han superado la pandemia: la Europa mediterránea, el Caribe, América Central y África del norte, junto a todo Oriente Medio. En pernoctaciones (noches de alojamiento), Europa ya ha superado los datos de 2019, gracias a las estancias de los visitantes europeos y de otros continentes: 2.920 millones de pernoctaciones en 2023, 50 millones más que en 2019 (+1,6%), siendo España el país turístico donde más han crecido (+2,8%), frente al +2,5% en Francia o el -0,5% en Italia, según Eurostat.

En este contexto internacional de recuperación turística, la OMT espera superar en 2024 la cifra mundial de turistas de antes de la pandemia. Pero España ya lo ha conseguido en 2023, según el avance ofrecido por el Gobierno (los datos del INE se publican el 2 de febrero): nos visitaron más de 84 millones de turistas extranjeros, un +17,2% que en 2022 (71,65 millones) y medio millón de turistas más que en 2019 (83.509.153 turistas extranjeros), el último año récord. Serían casi el doble de extranjeros de los que nos visitaron en 2014 (57,5 millones) y casi el triple de los turistas recibidos en 1995 (32,9 millones).

Pero hay otro récord que se ha conseguido en 2023, aún más importante: el de ingresos por turismo, según la estimación del Gobierno: 108.000 millones de euros, un +23,9% sobre los ingresos de 2022 (87.138 millones) y un 23,8% más que en 2019, el anterior año récord de ingresos por turismo (91.911,97 millones). Esto indica que no es sólo que hayan venido más turistas extranjeros que antes de la pandemia, sino que se han gastado mucho más, por dos razones: han subido mucho los precios turísticos (sobre todo en 2022 y 2023) y además vienen más turistas de alto nivel adquisitivo, de paises que se gastan más en España. Así, el gasto medio diario (sin contar el transporte) de un turista asiático es de 446 euros diarios, 377 euros el de un sudamericano y194 euros diarios es lo que gasta un turista estadounidense, mucho más del gasto diario de un turista británico (132 euros), francés (130,7), italiano (125,9 euros) o alemán (123,4 euros), según los datos del INE (noviembre 2023).

Con estos datos récord de turistas y gasto, España se consolida como una potencia turística mundial, no sólo en turistas (la 2ª tras Francia, muy igualados con USA y China) e ingresos (la 2ª tras EEUU), sino también en inversiones turísticas: somos el 2º país del mundo que atrae más inversiones hoteleras, tras EEUU, muy por encima de Reino Unido, Alemania y Francia, 4.248 millones de euros en 2023, según la consultora Colliers, cerca ya del récord inversor de 2018 (4.800 millones). El año pasado, hubo compraventa de 171 hoteles en España (21.748 habitaciones) y 34 compras de suelo para uso turístico, sobre todo en Canarias (39 operaciones) y Baleares (39), Madrid (21) y Barcelona (11), destacando las compras de 2 Fondos soberanos de Singapur y Abu Dabi.

Con estos datos de 2023, el turismo se consolida no sólo como la primera industria española sino como el principal motor del crecimiento del país. Así, el PIB turístico afianzó su recuperación en 2023, gracias a un verano récord y a un extraordinario 4º trimestre (por el auge del turismo de invierno), alcanzando unos ingresos de 186.596 millones de euros, un +13,1% sobre 2022 y un +18,6% superior al PIB turístico de 2019 (157.395 millones), según la patronal Exceltur. Con ello, el turismo aporta ya el 12,8% del PIB español, un porcentaje récord, que lo consolida como la primera industria del país y la primera fuente de empleo (2,59 millones de puestos de trabajo, el 17% de todo el empleo en España). Pero lo más importante es que el turismo fue el principal motor del crecimiento de España también en 2023: aportó el 70,8% de todo el crecimiento del país (el 29,2% restante lo aportó el resto de la economía), después de aportar en 2022 el 61% del crecimiento español.

Por 2º año consecutivo, en 2023 crecieron los ingresos de las empresas turísticas, que ya facturan un +16,2% más que en 2019, según Exceltur, una gran parte por la inflación (los precios turísticos subieron un +14,9% entre 2021 y 2023) pero también por el aumento de clientes (nacionales y extranjeros), aunque les han subido los costes (financieros, energéticos y laborales), lo que no les ha impedido volver a mejorar sus beneficios, sobre todo las empresas de mayor tamaño y las que han hecho inversiones para renovar su oferta, según Exceltur. Curiosamente, las empresas turísticas que más aumentaron sus ingresos en 2023 fueron las de Asturias (+26,1%), Baleares (+26%), Galicia (+23,4%) y País Vasco (+21,1%), lo que indica el buen año del turismo en el norte, por la ayuda de su buen clima (apoyado por las olas de calor en el sur y este), su excelente oferta global  y la saturación de los destinos tradicionales de costa.

El tirón del turismo en 2023 ha permitido crear 95.224 nuevos empleos turísticos, porcentualmente más que en toda  la economía (+5% frente al +2,7%), con una cifra récord de afiliados a la SS (2.590.221 trabajadores). La patronal destaca que la reforma laboral ha mejorado la calidad del empleo turístico: un 91,4% de los trabajadores tienen ya un contrato indefinido (15,3% son fijos discontinuos) y casi la mitad son a tiempo completo (45,3%), aunque los sindicatos se quejan del exceso de contratos a tiempo parcial (un tercio) y de los bajos salarios: 1.389,90 euros era el salario bruto en hostelería (2022), casi la mitad del salario medio en España (2.128,4 euros mensuales brutos), según el INE .

La mitad del negocio turístico procede del turismo nacional, que se ha mostrado muy fuerte en 2023, con un aumento del gasto del +22,3% sobre 2019, gracias a la mejora del empleo (más estable y menos precario) y los salarios, pero sobre todo a “la preeminencia de los viajes en las preferencias de gasto de los consumidores”, según Exceltur. A lo claro: los españoles (y el resto de europeos), tras la pandemia, se quitan de otros gastos antes de renunciar a viajar.  Y también ha ayudado al mayor gasto turístico, según Exceltur, la mejora de la oferta de trenes de alta velocidad, la opción por estancias de menos días pero más caras (ganan los hoteles de 4 y 5 estrellas) y el dinamismo de los viajes de negocios.

En la otra mitad del negocio, el turismo internacional, destaca en 2023 la mayor llegada de turistas norteamericanos, latinoamericanos y asiáticos (sobre todo en el 4º trimestre), que están más días y gastan más que los turistas europeos, aumentando sus estancias en hoteles de 4 y 5 estrellas y en destinos fuera de los de sol y playas tradicionales, aunque se ha mantenido el flujo de extranjeros a Canarias, ayudado por la crisis en Palestina y Oriente Medio. Respecto a la llegada de turistas europeos, han aumentando las llegadas de turistas británicos, franceses y portugueses, mientras caen los alemanes, italianos y nórdicos, que se han  compensado con creces con el aumento de turistas centroeuropeos e irlandeses.

Ahora, cara a 2024, todas las previsiones apuntan a una recuperación del turismo mundial y a que España alcanzará un nuevo récord histórico, superando el de 2023 en turistas extranjeros y en ingresos turísticos. La estimación de Turespaña es alcanzar los 23 millones de turistas en el primer cuatrimestre (+10,8% sobre 2023) y 30.000 millones de ingresos (+18,5%). Si extrapolamos ese crecimiento a todo el año, estaríamos hablando de recibir este año 9 millones más de turistas extranjeros, hasta los 93 millones de visitantes. Y en ingresos, supondría conseguir 20.000 millones más (hasta 128.000 millones en 2024).

Los empresarios del sector turístico esperan también un buen año 2024, sobre todo porque ven que se consolida “la tendencia a viajar” de los turistas internacionales y españoles y porque se está moderando la inflación y el precio de la energía, lo que favorecerá la movilidad. Y en el caso de España como destino, nos “ayuda” la tensión en Oriente Medio y la mejora de la oferta turística (por las inversiones realizadas), que “reposiciona” a España como destino del turismo de negocios, deportivo, cultural, gastronómico y de ocio. Por todo ello, Exceltur espera que el PIB turístico crezca un +8,6% (menos del +13,1% de 2023)  y alcance los 202.651 millones de euros en 2024. De ser así, el turismo seguiría siendo clave, porque aportaría el 41,4% de todo el crecimiento esperado en España para 2024 (PIB +1,6%). Es una ayuda mucho menor a la de 2023 (aportó el 70,8% de todo el crecimiento), pero aún así será un motor clave para “tirar de la economía”, junto al consumo, la inversión y las exportaciones.

A pesar de este optimismo generalizado sobre el presente y futuro del turismo, hay un motivo de preocupación: “morir de éxito”. El temor a si España puede soportar 93 millones de turistas extranjeros en 2024. Por eso, destacados directivos turísticos, de Meliá, Barceló o la patronal Exceltur, han mostrado estos días su preocupación por “la masificación del turismo”: alertan de que hay destinos que están al límite (algunas zonas de Baleares y algunos destinos tradicionales de sol y playa) y zonas turísticas donde está creciendo la oposición de los vecinos al aluvión turístico, la llamada “turismofobia”. Y por ello, advierten sobre el riesgo de “morir de éxito”, de que no se puede aumentar año tras año el número de turistas y acercarnos a los 100 millones, porque “puede no ser sostenible”. Y defienden un turismo “sostenible”, que cuente con la ciudadanía y busque más la calidad que la cantidad, menos turistas que gasten más y no un turismo “low cost” masivo.

Por todo ello, el sector turístico ha propuesto en FITUR un Pacto de Estado, entre instituciones y entre el sector público y privado, que afronte los desafíos del turismo a medio plazo, para conseguir un crecimiento sostenible. Y proponen una hoja de ruta a medio plazo que tenga en cuenta las exigencias medioambientales y sociales (contar con la población que vive en las zonas turísticas), que promueva el transporte colectivo y las infraestructuras sostenibles, que reduzca los pisos turísticos (su mayor preocupación para 2024), que atraiga y retenga el talento laboral (el 40% de las empresas tienen problemas para encontrar empleados formados) y, sobre todo, afrontar una profunda  reconversión del sector para renovar la obsoleta oferta turística en muchos destinos de sol y playa. Para ello, piden al Gobierno que apruebe un PERTE turístico (Proyecto estratégico), como se ha hecho con el automóvil, el sector aeroespacial o los microchips. Y proponen planificar entre el sector y las distintas administraciones los cambios del turismo español en las próximas décadas.

En paralelo, los sindicatos han alertado de que hay un abismo entre el récord del turismo español o los beneficios de las empresas turísticas y la situación de los trabajadores del sector, que califican como “el salvaje oeste: horarios disparados (de 12 de la mañana a 12 de la noche y más), horas extras que no se pagan, contratos precarios y parciales forzados y unos sueldos que son de los más bajos del país. “Por eso no encuentran trabajadores, porque les pagan poco y les exigen mucho”, replican los sindicatos, que piden además a las empresas una mayor creación de empleo en el sector, que adolece de falta de personal. El gobernador del Banco de España ha incidido en la excesiva rotación y temporalidad en el sector, que impide que los trabajadores mejoren su formación y su experiencia, lo que explica que la productividad del sector turístico sea inferior a la del conjunto de la economía. Tanto UGT como CCOO están luchando por mejorar la situación laboral del sector turístico, promoviendo el sello “Hoteles justos”, que indica las empresas “laboralmente responsables”.

En resumen, que el turismo español ha recuperado los turistas e ingresos que alcanzó antes de la pandemia y sigue creciendo, hacia los 100 millones de turistas. Pero eso ha disparado el temor a que alcancemos una masificación que retraiga al turismo extranjero (y nacional), que acabemos “matando a la gallina de los huevos de oro”, un motor clave del crecimiento y el empleo. Para evitarlo, los empresarios proponen sentarse y conseguir  un Pacto por el turismo a medio plazo, para que sea sostenible y de calidad. Evitar “morir de éxito”. A ello.

lunes, 30 de julio de 2018

Verano 2018: muchos turistas y más españoles


Esta semana, media España se coge vacaciones y nos encontraremos con muchos turistas extranjeros (600.000 más que el verano pasado) pero, sobre todo, con más españoles, que cubrirán la caída de británicos y alemanes, que han vuelto a Turquía, Egipto y Grecia. Será otro verano récord, con más de 30 millones de turistas extranjeros, que empiezan a gastar más, porque vienen de más lejos (USA, Latinoamérica y China). Y los precios turísticos no han subido tanto como el verano pasado, aunque sí los billetes de avión y los carburantes. Con todo, hay zonas de costa colapsadas de turistas y el sector pide más control de los apartamentos particulares, que disparan la “turismofobia” en Cataluña, Baleares y Levante. Habría que apostar por repartir más las vacaciones y desconcentrar el turismo de las zonas saturadas, mientras se mejora y se digitaliza la oferta y se consigue un empleo turístico decente. Hay que hacer un Plan a 20 años para reconvertir el turismo y hacerlo más sostenible.

enrique ortega

La mayoría de España comienza esta semana sus vacaciones, pero no todos pueden cogerse unos días y escapar de la rutina diaria: una de cada tres familias españolas (el 34,4%) no puede permitirse coger una semana de vacaciones al año fuera de casa, según la última Encuesta de Condiciones de Vida 2018, del INE. Son 15.800.000 españoles sin vacaciones, aunque la cifra ha bajado en los últimos años (en 2013, el peor año de la crisis, el 48% de los españoles no tomaron vacaciones, según el INE). La mayoría son menores de 29 años (el 39,7%) y mayores de 65 (otro 36,8%), sobre todo personas con baja formación (52,7%), parados (61,1% no cogen vacaciones), madres solteras con niños (47,7% no salen) y personas con bajos ingresos (dos tercios de los que ganan menos de 6.500 euros anuales y más de la mitad de los que ganan entre 12.000 y 15.600 euros), según el INE.

La España que sí va de vacaciones, los 30 millones de españoles restantes, tampoco salen fuera un mes entero, sino que se van de vacaciones unos días o una semana: el 12% menos de una semana, un 50% entre 7 y 12 días, un 18% entre 13 y 15 días y sólo un 19% se coge más de 15 días, según la encuesta realizada este año por Observatur. La mayoría de españoles se coge vacaciones en agosto (40%) y menos son los que eligen julio (23%) o septiembre (15%). Y dos tercios se quedan en España (64%), sobre todo en la playa (37%), más en un hotel (43%) que en un apartamento propio (28%) o alquilado (18%), al que llegan sobre todo en coche (53%), aunque también en avión (34%), tren (5%) y autobús (3%). Y gastarán 719 euros por persona de media estas vacaciones, aunque la mitad gastarán 1.000 euros y sólo el 10% gastarán más de 3.000 euros, según Observatur.

Este verano, los españoles que salgan de vacaciones se encontrarán con más extranjeros que el año pasado, aunque habrá menos británicos y alemanes, sobre todo en Levante, Cataluña, Baleares y Canarias. Ya entre enero y mayo, España ha perdido 140.000 turistas británicos (respecto a 2017), 95.000 alemanes y 67.000 suizos, mientras aumentaban las llegadas de todos los demás, sobre todo de Norteamérica (+10,8%) y Latinoamérica (+12,4%), según FRONTUR. Pero, a pesar de este “pinchazo” de británicos y alemanes, que vuelven este año a Turquía, Egipto, Grecia y Túnez, este será otro verano récord: se esperan 30,4 millones de turistas extranjeros entre julio y septiembre, un 2,1% más que el verano pasado, que ya fue récord histórico (29,8 millones), según las previsiones del nuevo Gobierno. Y lo más importante: se gastarán 34.000 millones de euros, un 4,1% más que el verano pasado.

En definitiva, que encontraremos más turistas extranjeros por todos lados, pero no será la “avalancha” de los dos últimos veranos: vendrán 600.000 extranjeros más este verano, la cuarta parte de aumento que el verano pasado (+2,2 millones de turistas extranjeros) y que el de 2016 (+2,4 millones de turistas extranjeros). Esta ralentización en la llegada de turistas se debe a dos factores básicos, según la patronal Exceltur: el menor crecimiento en Europa y el Brexit (que afecta a una menor llegada de británicos y alemanes, junto a un pequeño aumento de franceses e italianos) y, sobre todo, al “trasvase de turistas” a países competidores del Mediterráneo, en especial a Turquía (ha recuperado 2,7 millones hasta mayo), Egipto (+ 1,2 millones), Túnez y Grecia, países con precios turísticos más bajos que España. Tampoco ha ayudado la subida del petróleo (que encarece los billetes de avión y casi todo), la amenaza de conflictos aeroportuarios (Ryanair, Aena, controladores), la crisis del tour operador ruso NatalieTours y la quiebra de la aerolínea británica low cost Monarch, que operaba con España.

Por el contrario, el hueco de británicos, alemanes y suizos (que se notará sobre todo en Cataluña, Levante, Baleares y Canarias) lo están cubriendo los turistas más lejanos, sobre todo los que vienen de EEUU (+9,5% hasta mayo), Rusia (+12,7%), Latinoamérica (+14%) y países nórdicos (+10,8%), según FRONTUR, que además son los que más gastan: un turista USA se gasta en España 137,3 euros al día (2017), un ruso 116 euros, un latinoamericano 113 y un nórdico 106 euros, por encima de la media de todos los turistas (97,80 euros de gasto diario en 2017) y mucho más que los franceses (75,65 euros), británicos (88,61 euros), italianos (89 euros) o alemanes (97,80 euros diarios). Eso explica que el gasto medio por turista haya crecido en 2018 un 2,4%, incluso descontando la inflación (un +0,3%), algo que no pasaba en España desde 2011, según la patronal Exceltur, debido a que el aluvión turístico de los últimos 6 años se apoyó en el turismo “low cost”. Ahora, parece que empieza a mejorar la calidad del turismo extranjero, con la llegada de turistas “más lejanos”.

Otra novedad de este verano es que nos vamos a encontrar precios más altos pero no tan disparados como en 2017, debido a que agencias y hoteleros saben que tienen ahí la competencia de Turquía y otros países mediterráneos. La subida del turismo y la hostelería en el IPC es del 2% anual hasta junio (por debajo del 2,3% que sube el IPC general) y el índice de paquetes turísticos del INE sube un 3,7% anual, la tercera parte que en junio 2017 (+9,1%). Y el índice de precios hoteleros sube un 1,7%, con una tarifa media por habitación de 88,7 euros, frente a 87,3 euros en junio 2016, según los datos del INE. Lo que sí ha subido han sido las tarifas aéreas y llenar el depósito del coche: llenarlo de gasóleo cuesta 10 euros más que a finales de julio de 2017 y de gasolina 8 euros más. Y también los peajes de las autopistas: han subido este año el 1,91 % (y un 2% adicional en Galicia).

El turismo, la primera industria española (aporta el 12% del PIB) crecerá este año un 2,6%, según la estimación de Exceltur, casi la mitad que en 2017 (+4,5%) y menos que toda la economía (PIB crecerá un 2,7%), algo que no pasaba desde 2009, ocho años en que el turismo ha sido uno de los grandes motores del crecimiento español, junto a las exportaciones y el consumo. Ahora, cuando el turismo crece a otro ritmo, ha llegado el momento de replantearse su futuro, afrontando sus problemas de fondo, que han pasado desapercibidos entre tanto récord: saturación turística y protestas en algunas zonas (“turismofobia”), empleo precario y mal pagado, necesidad reconversión destinos de playa maduros, infraestructuras y servicios colapsados, escasa digitalización y excesiva concentración de la demanda y la oferta en algunas zonas y países. Sabiendo que España afronta este futuro con un dato incontestable: es el destino más competitivo del mundo, según el ranking bianual del World Economic Forum, que nos colocó en primer lugar en 2017 (y en 2015), con 5,4 puntos sobre 7, por delante de Francia, Alemania y Japón (5,3 puntos), Reino Unido (5,2 puntos) y EEUU (5,1 puntos), por infraestructuras, seguridad, sanidad, clima y patrimonio cultural, aunque no seamos la oferta más barata.

Quizás el primer problema a afrontar sea la saturación turística en algunas zonas, sobre todo en Barcelona, Baleares, Levante, San Sebastián y Madrid, provocada por un aluvión de turistas baratos (low cost) y el exceso de apartamentos turísticos, muchos ilegales, que atraen un turismo masivo, ruidoso y molesto, que provoca las protestas de los vecinos y demás turistas (“turismofobia”). Y en otras zonas, el problema de la saturación provoca problemas de falta de servicios, desde los aeropuertos colapsados a la escasez de agua, servicios sanitarios, comisarías o aparcamientos, lo que complica las vacaciones, sobre todo en agosto.

El segundo gran problema del turismo es que crea un empleo masivo pero muy precario. En junio, el turismo contaba con 2.523.715 afiliados a la Seguridad Social, un 13,3% del empleo total, de ellos 1.558.000 son empleos en la hostelería, un sector líder en precariedad laboral, según un informe de CCOO: el 35% asalariados tienen un contrato temporal (en todos los sectores, los trabajadores temporales son el 26%), porcentaje que llega casi a la mitad en Andalucía (48% hostelería con contrato temporal), Murcia (46%) y la Comunidad Valenciana (43%). Y el 31% trabajan a tiempo parcial (por horas o días), un porcentaje que ronda la mitad en Euskadi (51% del empleo), Murcia (48%), Navarra (46%) o Andalucía (39%). Y con contratos tan precarios, el sueldo es el más bajo de todos los sectores: 14.125 euros brutos al año (857 euros netos en 14 pagas), el 61% del sueldo medio de España (23,156 euros brutos anuales)  y un tercio el sueldo de la banca (42.684 euros brutos), según el INE. Y las mujeres (que ocupan en 56% de los empleos en la hostelería) aún ganan un 26% menos que los hombres: 12.608 euros brutos anuales frente a 15.907 euros los hombres.

Esta precariedad y altísima rotación en los empleos (se ha pasado de firmar 1,5 millones de contratos anuales a 4 millones) hace que muchos trabajadores del sector turístico tengan poca formación y las empresas no inviertan en ellos, para mejorar la calidad de la oferta. Máxime cuando sólo 439 empresas turísticas tienen más de 100 trabajadores (el 0,17%) y el 96,6% de las empresas tienen menos de 10 empleados (el 64,6%) o ninguno (32%), según el informe  de CCOO, lo que se traduce en dificultades para invertir en formación, planes de carrera y reconversión de la actividad turística. Urgen fusiones y empresas turísticas más grandes.

Otro gran problema del sector turístico es la necesidad de digitalizar su oferta, para ofrecerla directamente por Internet y poder competir con los grandes tour operadores, básicamente británicos y alemanes, que se quedan con la mayor parte del “pastel turístico español”, a través de los paquetes turísticos. Urge la digitalización a fondo del sector turístico, potenciando plataformas online de captación de un turismo de calidad. Y para ello, urge renovar la oferta turística, ofreciendo paquetes más atractivos, no sólo basados en “sol y playa” sino incorporando otro turismo (cultural, gastronómico, deportivo, de negocios, sanitario…), lo que obliga a reconvertir infraestructuras y servicios, algunos con 50 años de vida.

Con todo, el gran problema del turismo español es la excesiva concentración de la oferta turística, tanto por origen como por destino. En 2017, el 87% de todos los turistas extranjeros llegaron de Europa y sólo el 13% procedían de América y Asia (llegaron sólo 400.000 turistas chinos) y el resto del mundo, las zonas donde más crece el turismo y el gasto. Urge modificar la política de promoción y dedicar más recursos a vender España en esos mercados. Y en paralelo, hay que diversificar la oferta de destino, porque el 90,5% de los turistas vienen a 6 autonomías (6,52% Cataluña, 5,79% Canarias, 4,14% Andalucía, 3,31% Baleares, 3,20% Comunidad Valenciana y 2,86% Madrid), mientras las 11 restantes sólo reciben el 9,5% de los turistas extranjeros (y de sus ingresos). Repartir mejor el turismo, fuera de las playas.

La propia patronal del sector, Exceltur, cree que ha llegado la hora de apostar por otro modelo turístico, que no busque batir récords (este año, llegaremos a 83 millones de turistas) sino que busque un turismo más sostenible y rentable. Para ello piden un Plan para recuperar los destinos turísticos tradicionales (similar al Plan Litoral siglo XXI, de 2011, que no se aplicó), avanzar más rápido en la digitalización del sector, controlar el crecimiento descontrolado de los apartamentos turísticos y aumentar y mejorar el gasto en promoción turística. Mientras, CCOO pide un Pacto nacional por el turismo, que rechace la subcontratación y la precariedad y apueste por contratos justos y bien pagados, mejorando la formación y el turismo de calidad. Y el nuevo Gobierno Sánchez propone una política turística para el siglo XXI basada en una triple sostenibilidad: económica (turismo de calidad), medioambiental y territorial (repartiendo mejor entre regiones la riqueza del turismo).

Otro verano más, España está a tope, con muchos extranjeros y más españoles que el año pasado. Y al margen del triunfalismo (“otro verano y otro año récord”, nos repetirán), convendría que el sector, las autonomías y el Gobierno se sentaran de una vez para repensar el futuro del turismo, para sentar las bases del turismo del año 2030 y 2050. Planificar lo que hay que hacer y gastar para consolidar la primera industria del país, para que no “colapse de éxito”. Por un turismo sostenible y de calidad, que no nos agobie cada verano.