En vísperas de FITUR (22-26 enero), el Gobierno anticipó el balance del turismo em 2024, cuyos datos oficiales publicará el INE el 3 de febrero: 94 millones de turistas, un +10,72% que en 2023 (85,1 millones), otro año récord histórico y 10,5 millones de visitantes extranjeros más que antes de la pandemia (83,5 millones en 2019). A falta de los datos de diciembre, el aumento de turistas se dio en 2024, sobre todo, entre los turistas de EEUU (+11,95%), Latinoamérica (+12,01%) y el resto del mundo (+19,38%), aunque también crecieron los turistas europeos (+3,5%, sobre todo los italianos (+12,57%), irlandeses (+11,78%), franceses (+11,47%) y neerlandeses (+10,65%), aunque el grueso de visitantes han sido, como siempre, los británicos (17,5 millones hasta noviembre), franceses (12,2 millones), alemanes (11,3 millones) e italianos (5,06 millones), según el INE.
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jueves, 23 de enero de 2025
FITUR 2025: a por 100 millones de turistas
Hasta el domingo, se celebra en Madrid FITUR, la 2ª
Feria de turismo más importante del mundo. Y el sector está eufórico: 2024
ha sido otro año récord, de turistas (94 millones) e ingresos (126.000
millones de euros), tras el récord de 2023. Además, el turismo creció no
sólo en verano, sino mucho más fuera de temporada (récord en el 1º y 2º
trimestre), atrayendo a más turistas de EEUU, Latinoamérica y Asia,
que no sólo buscan sol y playa sino cultura, ocio, gastronomía y negocios. Y el
turismo ha aportado la cuarta parte de nuestro crecimiento en 2024, Ahora,
se espera superar los 100 millones de turistas en 2025, una cifra preocupante, por la saturación de turistas en muchas zonas, que ha provocado
manifestaciones y exceso de pisos turísticos. Es
hora de parar, tras los récords, y trazar una “hoja de ruta” para
el futuro: qué turismo queremos y podemos asumir sin costes
medioambientales y sociales. Ojo a morir de éxito. FITUR 2025
En vísperas de FITUR (22-26 enero), el Gobierno anticipó el balance del turismo em 2024, cuyos datos oficiales publicará el INE el 3 de febrero: 94 millones de turistas, un +10,72% que en 2023 (85,1 millones), otro año récord histórico y 10,5 millones de visitantes extranjeros más que antes de la pandemia (83,5 millones en 2019). A falta de los datos de diciembre, el aumento de turistas se dio en 2024, sobre todo, entre los turistas de EEUU (+11,95%), Latinoamérica (+12,01%) y el resto del mundo (+19,38%), aunque también crecieron los turistas europeos (+3,5%, sobre todo los italianos (+12,57%), irlandeses (+11,78%), franceses (+11,47%) y neerlandeses (+10,65%), aunque el grueso de visitantes han sido, como siempre, los británicos (17,5 millones hasta noviembre), franceses (12,2 millones), alemanes (11,3 millones) e italianos (5,06 millones), según el INE.
Este aluvión de turistas extranjeros han ido en 2024 a
las 6 autonomías que viven del turismo: Cataluña (18,88
millones de turistas hasta noviembre, +9,93%), Baleares (15,12 millones,
+6,10%), Canarias (13,77 millones, +9,56%), Andalucía (12,91
millones, +11,69%), Comunidad Valenciana (11,2 millones, +15,46%, el
mayor aumento) y Madrid (8,22 millones, +13,54%), repartiéndose los 8,35
millones de turistas restantes entre las
otras 11 autonomías.
Además, en 2024, el turismo en España ha conseguido otro
récord histórico: el gasto de estos turistas extranjeros ha
subido a 126.000 millones de euros, un +16% que en 2013, que también
fue récord (con 108.789 millones ingresados). Son 35.000 millones más de
ingresos por turismo que antes de la pandemia (91.912 millones en 2019. El gasto
medio por turista fue de 1.342 euros en 2024 (245 euros más
por estancia que antes de la pandemia), debido a que crecen más los
turistas que más gastan, los no europeos: 310 euros diarios gasta un
turista que viene de Asia (Japón, China o Corea) y 244 un turista norteamericano,
frente a 144 euros diarios que gasta un italiano, 139 un francés, 135 un
británico, 127 un alemán, 106 un neerlandés o 71 euros diarios que gasta un
turista portugués, según
el INE.
En paralelo a este aumento récord del turismo extranjero
(+10,72%), el turismo nacional ha crecido menos dentro de España
(las
pernoctaciones en hoteles han aumentado +0,3% y su gasto ha crecido un
+3,7%) pero se han disparado los viajes al extranjero (+16%), aumentando
mucho los viajes en tren (AVE) y avión dentro de España. En conjunto, los
turistas extranjeros y nacionales han permitido que el sector turístico alcance
otro año de facturación récord: 207.763 millones de euros, con lo
que el
sector (PIB turístico) ha crecido un +6,5%, el doble que la economía
(3,1%), como viene pasando desde 2021. Y los beneficios del sector
turístico han crecido un +8,2%, sobre todo los hoteles urbanos, el ocio
y los campos de golf.
Y con ello, el turismo ha vuelto a crear mucho empleo:
+72.310 nuevos empleos en 2024, el 96,7% contratos indefinidos,
con predominio de los contratos a tiempo completo (el 79%), según
la patronal Exceltur. Y si en 2019, 1 de cada 3 contratos turísticos eran
temporales, en 2024 lo eran sólo 1 de cada 5. Con ello, ya hay 2.688.608 personas trabajando en el
turismo, casi 1 de cada 7 ocupados (el 12,7%). Y hay que resaltar que 1
de cada 4 empleos creados en España desde 2020 ha sido en el turismo
(+493.000 empleos).
El turismo en España no sólo es una fuente de
ingresos, actividad y empleo sino que se consolida como el gran motor del
crecimiento económico, junto al consumo público y privado y las
exportaciones: en 2024, más de la cuarta parte de lo que creció la economía
española (el 26,1%) fue por el turismo, según
Exceltur, quien estimó en el 70,8% la aportación del turismo al
crecimiento de la economía en
2023 y el 68% en
2022. De hecho, el turismo se consolida como la primera industria
española, la que más aporta a la actividad económica (el
13,1% del PIB en 2024).
Con todo, el nuevo récord de turistas, ingresos y empleo no
es lo único destacado de 2024. El
balance del Gobierno destaca 4 datos cualitativos que son muy
esperanzadores. El primero y más importante, la
“desestacionalización” del turismo que vino a España en 2024: tuvimos
un verano récord (31,37 millones de turistas, +7,8%), como es habitual,
pero la llegada de turistas creció más en el primer trimestre (16,1 millones, +17,7%, gracias a que la
Semana Santa fue en marzo) y en el 2º trimestre (26,4 millones de
turistas,+11,6%). Eso indica que España no es sólo un destino de verano, de
sol y playa, sino que los extranjeros hacen “escapadas” a España a lo largo de todo el año,
lo que mantiene abiertos hoteles y locales turísticos, los ingresos y el
empleo. Un cambio clave.
El 2º
cambio del turismo en 2024, ligado al anterior, es “la diversificación”
del turismo, que ya no busca únicamente sol y playa sino que viaja a
España buscando cultura, ocio, gastronomía, deporte y negocios o sanidad. Y
eso lleva al
tercer cambio, la “desconcentración” del turismo, que ya no
se dirige sólo a la costa y a las islas sino que busca también la España
verde del norte (más con las altas temperaturas del verano) o la España
interior. Así, los datos de “pernoctaciones” (estancias en hoteles) revelan
que el mayor aumento de ocupación hotelera se ha dado, en 2024, en Asturias
(+7,1%), Castilla la Mancha (+5,4%), Extremadura (+5,3%), Castilla
y León (+4,9%) y Aragón (+4,5%), por encima de Canarias (+3,8%),
Baleares (+3,1%), Cataluña (+2,2%), Madrid (+1,3%) y Andalucía (+1,2%), según datos del INE
(pernoctaciones enero-noviembre 2024).
Y el
4º cambio del turismo en 2024 ha sido “la consolidación de nuevos
mercados”, el mayor crecimiento de los turistas que vienen de fuera
de Europa, sobre todo de EEUU, Asia y Latinoamérica, con 2.192.000
turistas más de estas procedencias en 2024 que en 2019. Un cambio
importante (aunque todavía
el 84% de los turistas que vienen son europeos), porque gastan más
dinero en España y además ocupan hoteles y nos visitan sobre todo
fuera de temporada, buscando otro turismo distinto del modelo de “sol y
playa”. Y que buscan calidad, seguridad y una oferta diversificada, frente a
otros destinos mediterráneos.
El punto negro del balance, para los turistas
extranjeros y nacionales, son los altos precios turísticos, que se
han disparado tras la pandemia. En 2024, los hoteles moderaron sus subidas
(+3,9%), pero fueron muy altas en 2023 (+7,8%), 2022 (+11,8%) y, sobre todo en
2021 (+31,9%), aunque bajaron en 2020 (-18,3%), según el INE. Con ello,
las tarifas hoteleras han subido en España +37,1% desde antes de la pandemia,
una barbaridad, con lo que el ingreso medio por habitación es de 147,7 euros en
Barcelona, 126,2 en San Sebastián, 119,11 en Málaga 117,3 en Madrid, 116,8 en
Palma o 102,8 en Sevilla, según
Exceltur. Y también han subido mucho en 2024 los vuelos nacionales
(+11,3%), los internacionales (+9%) y el precio del transporte marítimo y los
cruceros (+13,2%), según
el INE.
Ahora, el sector espera que España supere los 100
millones de turistas en 2025. Si este año los visitantes crecieran otro 10%
(como en 2024), se cerraría 2025 con 102,5 millones de turistas, casi el
doble que en
2012 (57,46 millones). Y sobre su gasto,
la previsión es que podríamos ingresar 146.160 millones de euros por turismo
en 2025, el doble que en 2016 (77.416 millones). Con estas perspectivas, el
sector espera crecer este año un +6% (+6,5% en 2024) , otro vez
más que la economía (+2,5%) . Y que el turismo sea otro año más el
motor de la economía española, aportando la quinta parte del
crecimiento (el 20,6%) en 2025.
A favor de este nuevo récord esperado para 2025 está
que la economía europea crecerá algo más, que los conflictos en oriente Medio
perjudican a otros destinos competidores y que España sigue siendo un destino
turístico muy competitivo, máxime si este año aumentan menos los precios turísticos
y la inflación general. Pero los expertos destacan dos cuestiones
preocupantes. Una, el exceso de turismo en algunas zonas de costa
e islas, que ya ha despertado protestas
y manifestaciones en Canarias, Baleares, Barcelona, Málaga o Valencia.
Un problema, la
“turismofobia”, alimentado por las quejas de los vecinos ante el exceso
de turistas, la subida consiguiente de precios, los atascos en los servicios
(sanidad, seguridad, infraestructuras) y la negativa influencia de los pisos
turísticos, que han disparado los alquileres en las capitales más
turísticas. De hecho, ya hay 396.883 viviendas turísticas en España, según
el INE (agosto 2024). Y en
10 grandes ciudades españolas hay más plazas en pisos turísticos que
en hoteles (Málaga, Valencia, Sevilla, Alicante, Granada, Córdoba,
Las Palmas, Santander, Gijón y Murcia), según denuncia Exceltur.
El otro problema es que llegar a 100 millones de
turistas es insostenible para el medio ambiente, desde el consumo de
agua o electricidad a las emisiones de CO2 que se generan (la mayoría de los
turistas extranjeros llegan en avión y se mueven en coche), más los desechos y
basuras. A nivel mundial, el turismo genera un 8,8% de las emisiones mundiales
y han crecido un 3,5% anual entre 2009 y 2019, el doble que las del resto de
sectores, según
un estudio de Nature Communications. Y España ocupa el puesto número 19 en
el ranking de emisiones por turista, sobre todo por los vuelos internacionales.
Ahora, cuando España puede saltar de los 100 millones de
turistas, la pregunta es obligada: ¿es sostenible esta cifra? Es
evidente que hay destinos turísticos saturados y no sólo las
costas e islas en verano, también muchas ciudades cualquier fin de semana
(Barcelona, Sevilla, Córdoba, Málaga, Palma, San Sebastián, Toledo, Santiago,
Alicante…). Viajar
se ha convertido en una “necesidad” tras la pandemia y el turismo
(interior y extranjero) colapsa aeropuertos, trenes, carreteras, hoteles,
restaurantes, bares y zonas turísticas. Hay que poner orden en este
crecimiento, si no queremos “morir de éxito”.
La oportunidad para hacerlo es la “Estrategia
de Turismo Sostenible 2030”, que debería aprobarse en el
primer trimestre de 2025, dentro del Consejo Español del Turismo. Ahí
debería acordarse una “hoja de ruta” para el turismo en lo que
queda de década, planteando objetivos, inversiones y medidas. Se
trata por un lado de adaptar
la oferta, para seguir reconvirtiendo (con los Fondos europeos 3.400 millones ya
adjudicados) los destinos de sol y playa (en colaboración con los
municipios turísticos afectados) y promoviendo los destinos alternativos
de turismo de interior, cultural, gastronómico y de ocio, junto al turismo
de negocios en las grandes ciudades. Y por otro, reorientar la
política de promoción, para dirigirla a destinos
más lejanos, a turistas que gastan más y vienen todo el año.
No
se trata de batir el récord de turistas cada año, como si no
hubiera tope ni existieran problemas medioambientales y de saturación de
infraestructuras. Hay que buscar
un turismo de más calidad, no más turistas, que
sea compatible con la vida de los pueblos y ciudades donde llegan. Es un
difícil equilibrio que exige planificación, inversiones y medidas, pero
sobre todo acuerdos entre Administraciones. Hace falta un
gran Pacto por el futuro del turismo, para que sea sostenible a medio
plazo. Tras tantos récords y ante los 100 millones de visitantes, es hora
de parar, sentarse y repensar el futuro del turismo. Si no, corremos el
riesgo de “matar la gallina de los huevos de oro”.
En vísperas de FITUR (22-26 enero), el Gobierno anticipó el balance del turismo em 2024, cuyos datos oficiales publicará el INE el 3 de febrero: 94 millones de turistas, un +10,72% que en 2023 (85,1 millones), otro año récord histórico y 10,5 millones de visitantes extranjeros más que antes de la pandemia (83,5 millones en 2019). A falta de los datos de diciembre, el aumento de turistas se dio en 2024, sobre todo, entre los turistas de EEUU (+11,95%), Latinoamérica (+12,01%) y el resto del mundo (+19,38%), aunque también crecieron los turistas europeos (+3,5%, sobre todo los italianos (+12,57%), irlandeses (+11,78%), franceses (+11,47%) y neerlandeses (+10,65%), aunque el grueso de visitantes han sido, como siempre, los británicos (17,5 millones hasta noviembre), franceses (12,2 millones), alemanes (11,3 millones) e italianos (5,06 millones), según el INE.
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jueves, 1 de agosto de 2024
Turismo: el verano de todos los récords
Hoteles, bares, restaurantes, apartamentos, líneas aéreas, autobuses
y trenes, coches de alquiler , supermercados y empresas de ocio se preparan
para hacer el mejor agosto de su historia. Este verano se batirán todos
los récords: de turistas, con 32,8 millones de extranjeros entre
julio y septiembre (+4 millones que en 2019), de ingresos (46.500
millones de euros, +22% ) y de precios, con una subida del +10 al +30%
en hoteles, apartamentos, comidas y casi todo. Volveremos a ver las costas,
las islas y las ciudades más turísticas con un aluvión de gente, sobre
todo británicos, alemanes, franceses, norteamericanos, asiáticos y latinoamericanos,
mientras los españoles saldrán más al extranjero y otros veranearán
menos días, por los precios. Con ello, se espera batir en 2024
todos los récords de turistas, más de 90 millones, camino de los 100 millones
en 2025. El sector y muchas zonas turísticas saturadas creen que “hay
que parar y poner orden”, porque este turismo masivo es insostenible.
Y agobiante para descansar.
El año 2024 va a ser el gran año del turismo en España. Ya empezó con una fuerza inusitada, con un récord de turistas extranjeros y viajes de españoles en el primer trimestre, animados por la Semana Santa. Y ha seguido con fuerza en mayo y junio, animado por la rebaja de la inflación y una cierta recuperación en Europa, junto a la fuerte creación de empleo en España (+426.300 empleos en el último año). Así, entre enero y mayo de 2024 llegaron a España 33.212.538 visitantes extranjeros, +13,62% que en los cinco primeros meses de 2023 y 4 millones más de turistas que en ese mismo periodo de 2019, según el INE.Y se gastaron 43.198 millones de euros, +21,8% que en ese periodo de 2023 y 7.800 millones más de gasto que en los cinco primeros meses de 2019. Doble récord histórico. Y encima, crece más el gasto que los turistas, con lo que los extranjeros que vienen se están gastando más que nunca: 1.263 euros de media, 204 euros de gasto medio diario (+8,6%).
En junio ha seguido la tendencia de un
turismo disparado: aunque aún o hay datos de visitantes, si los hay de pernoctaciones
en hoteles y marcan otro récord: 160,63 millones de
pernoctaciones entre enero y junio de 2024, un 7,5% más que el primer
semestre de 2023, según
el INE. Y eso, gracias básicamente a las pernoctaciones de
extranjeros, que crecieron un +11,2% en la primera mitad del año, mientras
las estancias en hoteles de españoles crecen sólo el +0,9%, debido a la fuerte
subida de los precios hoteleros (+7,8% anual), con una tarifa media por
estancia que ya es de 122 euros diarios.
Ahora se espera un agosto que bata todos los récords
de reservas, después de un mes de julio donde las reservas han subido
entre un 10 y un 15% sobre las del verano pasado, con ocupaciones superiores
al 85% en muchas zonas, que rondarán el 90 y 95% este mes. Están aumentando las
llegadas de turistas europeos, sobre todo británicos y alemanes (que
ya han superado a los turistas que llegaban antes de la pandemia), suizos,
nórdicos y portugueses, junto a norteamericanos, latinoamericanos y
asiáticos, que además están reservando hoteles más caros (de más
de 200 euros la noche), según
ebooking.com, mientras las reservas de españoles se dirigen a estancias más
económicas, en hoteles más baratos, apartamentos, campings y casas de turismo
rural.
La previsión del sector hotelero es aumentar su facturación
este verano un +5,5%, según
la patronal Exceltur, con un mayor negocio en los hoteles urbanos (Cataluña
y Madrid), algunas zonas de costa (Andalucía, Comunidad Valenciana y Murcia),
islas, el País vasco y algunas zonas de interior y de Asturias y Galicia,
apoyadas por temperaturas más bajas. Y también esperan un buen negocio las agencias
de viaje, compañías aéreas y ferroviarias, empresas de alquiler de coches y las
de ocio, junto a la hostelería y restauración, sin olvidar los
supermercados. Todo ello va a tirar del empleo este verano, después de
que las empresas turísticas hayan creado 79.000 nuevos empleos hasta junio, según
Exceltur.
Pero la subida
de precios (disparada) no parece que vaya a frenar el ansia de españoles
y extranjeros por viajar este verano, cuando se espera batir todos
los récords en turistas y gastos. En julio se espera haber recibido 11,4
millones de turistas extranjeros
(10,11 millones en julio 2023) y en agosto podrían alcanzarse los 11,5
millones (frente a 10,18 millones en agosto 2023), para terminar septiembre
con 9,9 millones de turistas (frente a 8,8 millones en septiembre 2023). Eso
sumaría 32,8 millones de turistas extranjeros este verano, una cifra
nunca vista y que supone 4 millones de turistas más que en el verano de
2019, antes de la pandemia (nos visitaron 28.838.788 extranjeros), según el INE.
Al final, todo apunta a que no sólo será el verano de todos
los récords (turistas, gasto y precios), sino que 2024 será el mejor año
turístico de nuestra historia. Algunas previsiones, como la
de CaixaBank Research, apuestan por alcanzar los 90 millones de turistas
en 2024, mientras otras
previsiones suben la cifra a 93 millones (frente a 85.056.528
visitantes en 2023, que superaron el anterior récord de 83,5 millones den
2019). Eso nos colocaría en posición de alcanzar los 100 millones de
turistas en 2025, según muchos expertos, más del doble de los turistas
que recibimos el año 2000 (47,9
millones). Un informe
de Google y Deloitte retrasa este máximo y señala que España puede
alcanzar los 110 millones de turistas en 2040, superando al país líder
actual, Francia (109 millones). En cuanto a los ingresos por turismo,
algunas previsiones creen que llegaremos a los 128.000 millones de euros en
2024 (+20.000 que en 2023), el 2º país con más ingresos turísticos, tras
EEUU.
Pero ojo, este crecimiento del turismo resulta ser ya excesivo,
porque está tensando al máximo las infraestructuras (desde los
aeropuertos, estaciones de tren y carreteras) y los servicios (desde el
agua a la sanidad o la seguridad) . Y está afectando muy negativamente a
algunas localidades y zonas turísticas, que hasta multiplican por 10 su
población en verano, causando tremendas molestias a los residentes habituales
(que se
quejan y manifiestan, desde Canarias a Mallorca, Málaga o Barcelona).
Y están provocando un serio problema de falta de viviendas en alquiler,
al ser desviados a pisos turísticos (el 10% de media y el 30% en algunas
zonas). Por todo ello, la patronal del sector ha firmado un Manifiesto
en defensa del turismo sostenible, donde piden un rediseño de las
zonas turísticas, con colaboración pública y privada, para asegurar un control
de los alojamientos turísticos y dotar a las infraestructuras turísticas de recursos humanos y materiales, para evitar aglomeraciones
y quejas. Además, piden una mayor adaptación
del turismo al cambio climático, una exigencia vital.
A la vuelta de este verano récord, es prioritario que el
Gobierno, las autonomías y los grandes municipios turísticos se sienten con las
empresas del sector y los sindicatos para alcanzar un gran Pacto
por el futuro del turismo, para conseguir que sea sostenible,
social y ambientalmente. Porque no puede seguir creciendo sin
control, salvo que queramos “matar
la gallina de los huevos de oro”. Hay que regular su crecimiento
y su futuro, limitando la afluencia de turistas en algunas zonas y
fechas, tratando de diversificar y ampliar la oferta, tanto en origen como en destino,
para que no lleguen la mitad de los turistas en cuatro meses, sino más a lo
largo del año, de nuevos países y a destinos menos masificados.
Un cambio estratégico que tarda tiempo en
aplicarse y dar fruto y que exigen
cada vez más españoles, hartos de un turismo que se ha vuelto
insostenible (social y medioambientalmente). Los que viven en zonas
masificadas, porque quieren “huir” en verano de la vorágine de visitantes. Y el
resto, porque estamos hartos de hacer cola para todo en vacaciones,
en los aeropuertos y estaciones de tren o autobús, en los atascos de las carreteras
locales, para encontrar un sitio en la playa, comer en un restaurante o tomar
una caña o una copa, incluso para andar por los paseos marítimos o las rutas de
montaña. Eso no son vacaciones: no descansamos. Y el riesgo es
que un día, la burbuja del turismo estalle, por
insostenible, y nos hunda en otra crisis. Estamos a tiempo de evitarlo.
Enrique Ortega
El año 2024 va a ser el gran año del turismo en España. Ya empezó con una fuerza inusitada, con un récord de turistas extranjeros y viajes de españoles en el primer trimestre, animados por la Semana Santa. Y ha seguido con fuerza en mayo y junio, animado por la rebaja de la inflación y una cierta recuperación en Europa, junto a la fuerte creación de empleo en España (+426.300 empleos en el último año). Así, entre enero y mayo de 2024 llegaron a España 33.212.538 visitantes extranjeros, +13,62% que en los cinco primeros meses de 2023 y 4 millones más de turistas que en ese mismo periodo de 2019, según el INE.Y se gastaron 43.198 millones de euros, +21,8% que en ese periodo de 2023 y 7.800 millones más de gasto que en los cinco primeros meses de 2019. Doble récord histórico. Y encima, crece más el gasto que los turistas, con lo que los extranjeros que vienen se están gastando más que nunca: 1.263 euros de media, 204 euros de gasto medio diario (+8,6%).
Lo que preocupa a muchos profesionales del sector es que la
fuerte subida de precios turísticos
retraiga la demanda, sobre todo
de españoles. Y es que los precios llevan varios años subiendo, más de un 30%
desde 2019 en muchos apartados. Sólo este año, de enero a junio, los hoteles
han subido de media un 31,4%, según el INE (con una
subida anual del 9,3%). Y los vuelos nacionales han subido un 21,8% en
el primer semestre (y +12,3% en el último año), mientras los internacionales
suben un 9,2%. Y los restaurantes suben un 4.7% anual. Pero al final,
todo sube, desde los carburantes y los transportes a los hoteles y
apartamentos, que han disparado sus precios: en agosto, a pie de playa, un
apartamento se está cobrando 1.200 euros por semana, 400 euros más que el año
pasado. Todas estas subidas están retrayendo al turistas nacional
(no al extranjero), que optan por estar menos días (1 semana
frente a 10 o 15 días antes) y gastar lo mismo o poco más.
Ya el 12 de julio, el Gobierno
anticipó que España iba a recibir 41 millones de turistas entre
junio y septiembre de 2024, lo que supone 3,36 millones más que en
esos 4 meses de 2019 (37,64 millones de turistas), un aumento del +13%.
Pero lo más llamativo es que auguran
un gasto de 59.000 millones de euros en esos 4 meses, +22% que en el
verano de 2019, lo que reafirma que no sólo vienen más turistas que nunca
sino que además gastan mucho más, gracias a que vienen más turistas de
EEUU, Latinoamérica y Asia, con más presupuesto (1.560 euros de gasto medio) que
los turistas europeos que nos visitan (entre 771 y 1.148 euros). De momento,
los altos precios no disuaden a los turistas extranjeros, que valoran
la seguridad, la calidad del servicio y las infraestructuras de España frente
a otros destinos más baratos.
Con estas previsiones para 2024, el turismo se
consolida como la primera industria española, creciendo este año un +4,6%
(el doble que toda la economía) y generando una actividad de 202.600
millones de euros, el 13,2% de todo el PIB español. Y el
turismo mantiene
2.753.357 ocupados en España,
el 13% del empleo total. Pero quizás lo más importante es que el
turismo es el principal motor del crecimiento español, junto al
consumo, las exportaciones y la inversión. En el 2º trimestre, el tirón del turismo
ha sido el causante de que España haya crecido un 0,8%, según el INE. Y será el
responsable del 26% de todo el crecimiento de la economía en 2024, según
Exceltur.
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jueves, 25 de enero de 2024
FITUR 2024: el turismo supera la pandemia
Esta semana se celebra FITUR, la 2ª mayor Feria
del turismo del mundo, tras Berlín. Y el sector celebra un nuevo récord histórico de turistas
e ingresos, superando los datos de 2019: más de 84 millones de turistas extranjeros, que gastaron 108.000 millones de euros, con un mayor
gasto diario. Todo apunta a que 2024
será aún mejor, otro año de récords, gracias a que viajar se ha convertido en una
prioridad en todo el mundo. Pero el propio sector advierte: ojo a
“morir de éxito”. Les preocupa la masificación
del turismo en algunas zonas y el aumento de las protestas, de la “turismofobia”.
Y creen que ha llegado el momento de aprovechar las cifras récord para “reconvertir el turismo”, para lo que piden inversiones y un PERTE,
quejándose de que al 40% de empresas
turísticas les cuesta encontrar empleados.
Y preocupa también el cambio climático y el impacto ambiental. Aseguremos el
futuro del turismo, nuestra gallina de
los huevos de oro. Enrique Ortega
El turismo ha crecido con fuerza en todo el mundo en 2023, con 1.300 millones de llegadas internacionales, sólo un 12% por debajo del movimiento turístico de 2019, según los datos publicados el viernes por la Organización Mundial del Turismo (OMT). Europa, la región más visitada del mundo, es la zona que está más cerca de recuperar los turistas de antes de la pandemia (en 2023 se quedó sólo un 6% por debajo) y hay 4 destinos turísticos mundiales que ya han superado la pandemia: la Europa mediterránea, el Caribe, América Central y África del norte, junto a todo Oriente Medio. En pernoctaciones (noches de alojamiento), Europa ya ha superado los datos de 2019, gracias a las estancias de los visitantes europeos y de otros continentes: 2.920 millones de pernoctaciones en 2023, 50 millones más que en 2019 (+1,6%), siendo España el país turístico donde más han crecido (+2,8%), frente al +2,5% en Francia o el -0,5% en Italia, según Eurostat.
El turismo ha crecido con fuerza en todo el mundo en 2023, con 1.300 millones de llegadas internacionales, sólo un 12% por debajo del movimiento turístico de 2019, según los datos publicados el viernes por la Organización Mundial del Turismo (OMT). Europa, la región más visitada del mundo, es la zona que está más cerca de recuperar los turistas de antes de la pandemia (en 2023 se quedó sólo un 6% por debajo) y hay 4 destinos turísticos mundiales que ya han superado la pandemia: la Europa mediterránea, el Caribe, América Central y África del norte, junto a todo Oriente Medio. En pernoctaciones (noches de alojamiento), Europa ya ha superado los datos de 2019, gracias a las estancias de los visitantes europeos y de otros continentes: 2.920 millones de pernoctaciones en 2023, 50 millones más que en 2019 (+1,6%), siendo España el país turístico donde más han crecido (+2,8%), frente al +2,5% en Francia o el -0,5% en Italia, según Eurostat.
En este contexto internacional de recuperación turística,
la OMT espera superar en 2024 la cifra mundial
de turistas de antes de la pandemia. Pero España ya lo ha conseguido en 2023, según el avance ofrecido por el Gobierno (los datos del INE se publican el 2 de febrero): nos visitaron más de 84 millones de turistas extranjeros,
un +17,2% que en 2022 (71,65 millones) y medio millón de turistas más que en 2019
(83.509.153 turistas extranjeros), el último año récord. Serían casi el doble de extranjeros de los que nos visitaron en
2014 (57,5 millones) y casi el triple de los turistas
recibidos en
1995 (32,9 millones).
Pero hay otro récord
que se ha conseguido en 2023, aún más importante: el de ingresos por turismo, según la estimación del Gobierno: 108.000 millones de euros, un +23,9% sobre los ingresos de 2022
(87.138 millones) y un 23,8% más que en
2019, el anterior año récord de ingresos por turismo (91.911,97 millones).
Esto indica que no es sólo que hayan
venido más turistas extranjeros que antes de la pandemia, sino que se han gastado mucho más, por dos
razones: han subido mucho los precios
turísticos (sobre todo en 2022 y 2023) y además vienen más turistas de alto nivel adquisitivo, de paises que se
gastan más en España. Así, el gasto
medio diario (sin contar el transporte) de un turista asiático es de 446
euros diarios, 377 euros el de un sudamericano y194 euros diarios es lo que
gasta un turista estadounidense, mucho más del gasto diario de un turista británico (132 euros), francés (130,7), italiano (125,9 euros) o alemán (123,4
euros), según los datos del INE (noviembre 2023).
Con estos datos récord de turistas y gasto,
España se consolida como una potencia
turística mundial, no sólo en
turistas (la 2ª tras Francia, muy igualados con USA y China) e ingresos (la 2ª tras EEUU), sino
también en inversiones turísticas: somos el 2º país del mundo que atrae más
inversiones hoteleras, tras EEUU, muy por encima de Reino Unido, Alemania y
Francia, 4.248 millones
de euros en 2023, según la consultora Colliers, cerca ya del récord inversor de
2018 (4.800 millones). El año pasado, hubo compraventa
de 171 hoteles en España (21.748 habitaciones) y 34 compras de suelo para uso turístico, sobre todo en Canarias (39 operaciones) y Baleares (39), Madrid (21) y Barcelona
(11), destacando las compras de 2 Fondos
soberanos de Singapur y Abu Dabi.
Con estos datos de 2023, el turismo se consolida no sólo como la primera industria española sino como el principal motor del crecimiento del país. Así, el PIB turístico afianzó su
recuperación en 2023, gracias a un
verano récord y a un
extraordinario 4º trimestre (por el auge
del turismo de invierno), alcanzando unos ingresos de 186.596 millones de euros, un +13,1%
sobre 2022 y un +18,6% superior al PIB
turístico de 2019 (157.395 millones), según
la patronal Exceltur. Con ello, el turismo
aporta ya el 12,8% del PIB español, un porcentaje récord, que lo consolida
como la primera industria del país y la
primera fuente de empleo (2,59 millones de puestos de trabajo, el
17% de todo el empleo en España). Pero lo más importante es que el turismo fue el principal motor del
crecimiento de España también en 2023: aportó
el 70,8% de todo el crecimiento del país (el 29,2% restante lo aportó
el resto de la economía), después de aportar en 2022 el 61% del crecimiento español.
Por 2º año consecutivo, en
2023 crecieron los ingresos de las empresas turísticas, que ya facturan un +16,2% más que en 2019, según
Exceltur, una gran parte por la inflación (los precios turísticos subieron
un +14,9% entre 2021 y 2023) pero también por el aumento de clientes
(nacionales y extranjeros), aunque les han subido los costes (financieros,
energéticos y laborales), lo que no les ha impedido volver a mejorar sus beneficios, sobre todo las empresas de mayor
tamaño y las que han hecho inversiones para renovar su oferta, según
Exceltur. Curiosamente, las empresas turísticas que más aumentaron sus
ingresos en 2023 fueron las de Asturias
(+26,1%), Baleares (+26%), Galicia (+23,4%) y País Vasco (+21,1%), lo que indica el buen año del turismo en el norte,
por la ayuda de su buen clima (apoyado por las olas de calor en el sur y este), su excelente oferta global y la saturación de los destinos tradicionales
de costa.
El tirón del turismo en 2023 ha
permitido crear 95.224
nuevos empleos turísticos, porcentualmente más
que en toda la economía (+5% frente al +2,7%), con una
cifra récord de afiliados a la SS (2.590.221 trabajadores). La
patronal destaca que la reforma
laboral ha mejorado la calidad del empleo
turístico: un 91,4% de los trabajadores tienen ya un contrato
indefinido (15,3% son fijos discontinuos) y casi la mitad son a tiempo completo
(45,3%), aunque los sindicatos se quejan del exceso de contratos a tiempo
parcial (un tercio) y de los bajos salarios:
1.389,90 euros era el salario bruto en hostelería (2022), casi la mitad del salario medio en España (2.128,4 euros mensuales brutos), según el INE .
La mitad del negocio
turístico procede del turismo
nacional, que se ha mostrado muy fuerte en 2023, con un aumento del gasto del +22,3% sobre 2019, gracias a la mejora
del empleo (más estable y menos precario) y los salarios, pero sobre todo a “la preeminencia de los viajes en las preferencias
de gasto de los consumidores”, según
Exceltur. A lo claro: los españoles
(y el resto de europeos), tras la pandemia, se quitan de otros gastos antes
de renunciar a viajar. Y también
ha ayudado al mayor gasto turístico, según
Exceltur, la mejora de la oferta de trenes de alta velocidad, la opción por
estancias de menos días pero más caras (ganan los hoteles de 4 y 5 estrellas) y
el dinamismo de los viajes de negocios.
En la otra mitad del negocio, el turismo internacional, destaca en 2023 la mayor llegada de turistas norteamericanos,
latinoamericanos y asiáticos (sobre todo en el 4º trimestre), que están más
días y gastan más que los turistas europeos, aumentando sus estancias en
hoteles de 4 y 5 estrellas y en destinos fuera de los de sol y playas
tradicionales, aunque se ha mantenido el flujo de extranjeros a Canarias, ayudado por la crisis en
Palestina y Oriente Medio. Respecto a la llegada de turistas
europeos, han aumentando las llegadas de turistas británicos,
franceses y portugueses, mientras caen los alemanes, italianos y nórdicos, que
se han compensado con creces con el
aumento de turistas centroeuropeos e irlandeses.
Ahora, cara a 2024,
todas las previsiones apuntan a una recuperación
del turismo mundial y a que España
alcanzará un nuevo récord histórico,
superando el de 2023 en turistas extranjeros y en ingresos turísticos. La
estimación de Turespaña es
alcanzar los 23 millones de turistas en
el primer cuatrimestre (+10,8% sobre 2023) y 30.000 millones de ingresos
(+18,5%). Si extrapolamos ese crecimiento a todo el año, estaríamos hablando de
recibir este año 9 millones más de
turistas extranjeros, hasta los 93 millones de visitantes. Y en ingresos, supondría conseguir 20.000 millones más (hasta 128.000 millones en 2024).
Los empresarios
del sector turístico esperan
también un buen año 2024, sobre todo porque ven que se
consolida “la tendencia a viajar” de los turistas internacionales y
españoles y porque se está moderando la inflación y el precio de la energía, lo
que favorecerá la movilidad. Y en el caso de España como destino, nos
“ayuda” la tensión en Oriente Medio y la
mejora de la oferta turística (por las inversiones realizadas), que
“reposiciona” a España como destino del turismo de negocios, deportivo,
cultural, gastronómico y de ocio. Por todo ello, Exceltur
espera que el PIB turístico
crezca un +8,6% (menos del +13,1% de 2023) y alcance los 202.651 millones de euros en
2024. De ser así, el turismo seguiría
siendo clave, porque aportaría el
41,4% de todo el crecimiento esperado en España para 2024 (PIB +1,6%). Es
una ayuda mucho menor a la de 2023 (aportó el 70,8% de todo el crecimiento),
pero aún así será un motor clave para “tirar
de la economía”, junto al consumo, la inversión y las exportaciones.
A pesar de este optimismo generalizado sobre el presente y futuro del turismo, hay un motivo de preocupación: “morir
de éxito”. El temor a si España puede soportar 93 millones de turistas extranjeros en 2024.
Por eso, destacados
directivos turísticos, de Meliá, Barceló o la
patronal Exceltur, han mostrado estos días su preocupación por “la masificación del turismo”: alertan
de que hay destinos que están al límite (algunas zonas de
Baleares y algunos destinos tradicionales de sol y playa) y zonas turísticas donde está creciendo la
oposición de los vecinos al aluvión turístico, la llamada “turismofobia”.
Y por ello, advierten sobre el riesgo de “morir de éxito”, de
que no se puede aumentar año tras año el
número de turistas y acercarnos a los
100 millones, porque “puede no ser sostenible”. Y defienden un turismo “sostenible”, que cuente con la ciudadanía y busque más
la calidad que la cantidad, menos turistas que gasten más y no un turismo “low cost”
masivo.
Por todo ello, el sector turístico ha propuesto en FITUR un
Pacto de Estado, entre instituciones y entre el sector
público y privado, que afronte los desafíos del turismo a medio
plazo, para conseguir un crecimiento sostenible. Y proponen una hoja
de ruta a medio plazo que tenga en cuenta las exigencias medioambientales y
sociales (contar con la población que vive en las zonas turísticas),
que promueva el transporte colectivo y las infraestructuras sostenibles, que reduzca los pisos turísticos (su mayor
preocupación para 2024), que atraiga y
retenga el talento laboral (el 40% de las empresas tienen problemas para
encontrar empleados formados) y, sobre todo, afrontar
una profunda reconversión del sector
para renovar la obsoleta oferta turística en muchos destinos de sol y playa. Para ello, piden
al Gobierno que apruebe un PERTE
turístico (Proyecto estratégico), como se ha hecho con el automóvil, el
sector aeroespacial o los microchips. Y proponen planificar entre el
sector y las distintas administraciones los cambios del turismo español en las
próximas décadas.
En paralelo, los sindicatos han alertado de que hay un
abismo entre el récord del turismo español o los beneficios de las empresas
turísticas y la situación de los trabajadores del sector, que
califican como “el salvaje oeste”: horarios
disparados (de 12 de la mañana a 12 de la noche y más), horas extras que no se pagan, contratos
precarios y parciales forzados y unos sueldos
que son de los más bajos del país. “Por
eso no encuentran trabajadores, porque les pagan poco y les exigen mucho”,
replican los sindicatos, que piden además a las empresas una mayor creación de
empleo en el sector, que adolece de falta de personal. El
gobernador del Banco de España ha
incidido en la excesiva rotación y temporalidad en el sector, que impide
que los trabajadores mejoren su formación y su experiencia, lo que explica que la
productividad del sector turístico sea inferior a la del conjunto de la economía. Tanto UGT como CCOO están
luchando por mejorar la situación laboral del sector turístico, promoviendo el
sello “Hoteles justos”, que indica las empresas “laboralmente
responsables”.
En resumen, que el
turismo español ha recuperado los turistas e ingresos que alcanzó antes de la
pandemia y sigue creciendo, hacia los 100 millones de turistas. Pero eso ha
disparado el temor a que alcancemos una masificación que retraiga al turismo
extranjero (y nacional),
que
acabemos “matando a la gallina de los huevos de oro”,
un motor clave del crecimiento y el empleo. Para evitarlo, los empresarios proponen
sentarse y conseguir un Pacto por el turismo a medio plazo,
para que sea sostenible y de calidad. Evitar “morir de éxito”. A ello.
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lunes, 30 de julio de 2018
Verano 2018: muchos turistas y más españoles
Esta semana, media
España se coge vacaciones y nos
encontraremos con muchos turistas
extranjeros (600.000 más que el
verano pasado) pero, sobre todo, con más
españoles, que cubrirán la caída de británicos y alemanes, que han vuelto a Turquía, Egipto y Grecia. Será otro verano récord, con más de 30 millones de turistas
extranjeros, que empiezan a gastar más, porque vienen de más lejos (USA,
Latinoamérica y China). Y los precios
turísticos no han subido tanto como
el verano pasado, aunque sí los billetes
de avión y los carburantes. Con todo, hay zonas de costa colapsadas de turistas y el sector pide más control
de los apartamentos particulares,
que disparan la “turismofobia” en
Cataluña, Baleares y Levante. Habría que apostar por repartir más las vacaciones y desconcentrar el turismo de las zonas
saturadas, mientras se mejora y se
digitaliza la oferta y se consigue un empleo
turístico decente. Hay que
hacer un Plan a 20 años para
reconvertir el turismo y hacerlo
más sostenible.
La mayoría de España comienza esta semana sus vacaciones, pero no todos pueden cogerse unos días y escapar de la rutina diaria: una de cada tres familias españolas (el 34,4%) no puede permitirse coger una semana de vacaciones al año fuera de casa, según la última Encuesta de Condiciones de Vida 2018, del INE. Son 15.800.000 españoles sin vacaciones, aunque la cifra ha bajado en los últimos años (en 2013, el peor año de la crisis, el 48% de los españoles no tomaron vacaciones, según el INE). La mayoría son menores de 29 años (el 39,7%) y mayores de 65 (otro 36,8%), sobre todo personas con baja formación (52,7%), parados (61,1% no cogen vacaciones), madres solteras con niños (47,7% no salen) y personas con bajos ingresos (dos tercios de los que ganan menos de 6.500 euros anuales y más de la mitad de los que ganan entre 12.000 y 15.600 euros), según el INE.
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| enrique ortega |
La mayoría de España comienza esta semana sus vacaciones, pero no todos pueden cogerse unos días y escapar de la rutina diaria: una de cada tres familias españolas (el 34,4%) no puede permitirse coger una semana de vacaciones al año fuera de casa, según la última Encuesta de Condiciones de Vida 2018, del INE. Son 15.800.000 españoles sin vacaciones, aunque la cifra ha bajado en los últimos años (en 2013, el peor año de la crisis, el 48% de los españoles no tomaron vacaciones, según el INE). La mayoría son menores de 29 años (el 39,7%) y mayores de 65 (otro 36,8%), sobre todo personas con baja formación (52,7%), parados (61,1% no cogen vacaciones), madres solteras con niños (47,7% no salen) y personas con bajos ingresos (dos tercios de los que ganan menos de 6.500 euros anuales y más de la mitad de los que ganan entre 12.000 y 15.600 euros), según el INE.
La España que sí va
de vacaciones, los 30 millones de
españoles restantes, tampoco salen fuera un mes entero, sino que se van de
vacaciones unos días o una semana: el 12% menos de una semana, un 50%
entre 7 y 12 días, un 18% entre 13 y 15 días y sólo un 19% se coge más de 15
días, según la encuesta realizada este año por Observatur. La mayoría de españoles se coge
vacaciones en agosto (40%) y menos
son los que eligen julio (23%) o septiembre (15%). Y dos tercios se quedan en España (64%), sobre todo en la playa
(37%), más en un hotel (43%) que en
un apartamento propio (28%) o alquilado (18%), al que llegan sobre todo en coche (53%), aunque también en avión
(34%), tren (5%) y autobús (3%). Y gastarán
719 euros por persona de media estas vacaciones, aunque la mitad gastarán 1.000
euros y sólo el 10% gastarán más de 3.000 euros, según Observatur.
Este verano, los españoles que salgan de vacaciones se
encontrarán con más extranjeros que el
año pasado, aunque habrá menos
británicos y alemanes, sobre todo en Levante, Cataluña, Baleares y
Canarias. Ya entre enero y mayo, España
ha perdido 140.000 turistas
británicos (respecto a 2017), 95.000
alemanes y 67.000 suizos, mientras aumentaban las llegadas de todos los
demás, sobre todo de Norteamérica (+10,8%) y Latinoamérica (+12,4%), según FRONTUR.
Pero, a pesar de este “pinchazo” de británicos y alemanes, que vuelven este año
a Turquía, Egipto, Grecia y Túnez, este será
otro verano récord: se esperan 30,4
millones de turistas extranjeros
entre julio y septiembre, un 2,1% más que el verano pasado, que ya fue récord
histórico (29,8 millones), según las previsiones del nuevo Gobierno. Y lo más importante: se gastarán 34.000 millones de euros, un 4,1% más que el verano
pasado.
En definitiva, que encontraremos más turistas extranjeros
por todos lados, pero no será la “avalancha” de los dos últimos
veranos: vendrán 600.000 extranjeros más este verano, la cuarta parte de aumento que el verano
pasado (+2,2 millones de turistas extranjeros) y que el de 2016 (+2,4 millones
de turistas extranjeros). Esta ralentización en la llegada de
turistas se debe a dos factores básicos, según la patronal Exceltur: el menor
crecimiento en Europa y el Brexit (que afecta a una menor llegada de
británicos y alemanes, junto a un pequeño aumento de franceses e italianos) y,
sobre todo, al “trasvase de turistas” a países competidores del Mediterráneo,
en especial a Turquía (ha recuperado 2,7 millones hasta mayo), Egipto (+ 1,2
millones), Túnez y Grecia, países con precios turísticos más bajos que España.
Tampoco ha ayudado la subida del petróleo (que encarece los billetes de avión y casi todo), la
amenaza de conflictos aeroportuarios
(Ryanair, Aena, controladores), la crisis del tour operador ruso NatalieTours y la quiebra de la aerolínea británica low cost Monarch, que operaba con España.
Por el contrario, el hueco de británicos, alemanes y suizos
(que se notará sobre todo en Cataluña,
Levante, Baleares y Canarias) lo están cubriendo los turistas más lejanos,
sobre todo los que vienen de EEUU (+9,5%
hasta mayo), Rusia (+12,7%), Latinoamérica (+14%) y países nórdicos (+10,8%), según FRONTUR,
que además son los que más gastan:
un turista USA se gasta en España 137,3 euros al día (2017), un ruso 116 euros,
un latinoamericano 113 y un nórdico 106 euros, por encima de la media de todos
los turistas (97,80 euros de gasto diario
en 2017) y mucho más que los franceses (75,65 euros), británicos (88,61
euros), italianos (89 euros) o alemanes (97,80 euros diarios). Eso explica que el gasto medio por turista haya crecido en
2018 un 2,4%, incluso descontando la inflación (un +0,3%), algo que no
pasaba en España desde 2011, según la patronal Exceltur, debido a que el aluvión turístico de los últimos 6
años se apoyó en el turismo “low cost”. Ahora, parece que empieza a mejorar la calidad del
turismo extranjero, con la llegada de turistas “más lejanos”.
Otra novedad de este verano es que nos vamos a encontrar precios más altos pero no tan disparados como en 2017, debido a que agencias y hoteleros saben
que tienen ahí la competencia de Turquía y otros países mediterráneos. La subida del turismo y la hostelería en el IPC es del 2% anual hasta junio (por debajo del
2,3% que sube el IPC general) y el índice
de paquetes turísticos del INE sube un 3,7% anual, la tercera parte que en
junio 2017 (+9,1%). Y el índice de precios hoteleros sube un 1,7%, con una tarifa media por habitación de 88,7
euros, frente a 87,3 euros en junio 2016, según los datos del INE. Lo que sí ha subido han sido las tarifas aéreas y llenar el depósito del coche: llenarlo de gasóleo cuesta 10 euros más que
a finales de julio de 2017 y de gasolina 8 euros más. Y también los peajes de las autopistas: han subido este año el 1,91 % (y un 2%
adicional en Galicia).
El turismo, la
primera industria española (aporta el 12% del PIB) crecerá este año un 2,6%,
según la estimación de Exceltur, casi la mitad que en 2017 (+4,5%) y menos
que toda la economía (PIB crecerá un 2,7%), algo que no pasaba desde 2009,
ocho años en que el turismo ha sido uno de los grandes motores del crecimiento
español, junto a las exportaciones y el consumo. Ahora, cuando el turismo crece
a otro ritmo, ha llegado el momento de replantearse su futuro, afrontando sus problemas de fondo, que han pasado
desapercibidos entre tanto récord: saturación turística y protestas en algunas
zonas (“turismofobia”), empleo precario y mal pagado, necesidad reconversión
destinos de playa maduros, infraestructuras y servicios colapsados, escasa
digitalización y excesiva concentración de la demanda y la oferta en algunas
zonas y países. Sabiendo que España
afronta este futuro con un dato incontestable: es el destino más competitivo del mundo, según el ranking bianual del World Economic Forum, que nos
colocó en primer lugar en 2017 (y en 2015), con 5,4 puntos sobre 7, por
delante de Francia, Alemania y Japón (5,3 puntos), Reino Unido (5,2 puntos) y
EEUU (5,1 puntos), por infraestructuras, seguridad, sanidad, clima y patrimonio
cultural, aunque no seamos la oferta más barata.
Quizás el primer
problema a afrontar sea la
saturación turística en algunas zonas, sobre todo en Barcelona, Baleares,
Levante, San Sebastián y Madrid, provocada por un aluvión de turistas baratos (low cost) y el exceso de apartamentos turísticos, muchos ilegales, que atraen un turismo masivo, ruidoso y molesto,
que provoca las protestas de los vecinos y demás turistas (“turismofobia”). Y en otras zonas,
el problema de la saturación provoca problemas de falta de servicios, desde
los aeropuertos colapsados a la escasez de agua, servicios sanitarios,
comisarías o aparcamientos, lo que complica las vacaciones, sobre todo en
agosto.
El segundo gran
problema del turismo es que crea un empleo
masivo pero muy precario. En junio, el turismo contaba con 2.523.715 afiliados a la Seguridad Social, un 13,3% del empleo total, de ellos
1.558.000 son empleos en la hostelería,
un sector líder en precariedad laboral, según un informe de CCOO: el 35% asalariados
tienen un contrato temporal (en
todos los sectores, los trabajadores temporales son el 26%), porcentaje que
llega casi a la mitad en Andalucía (48% hostelería con contrato temporal),
Murcia (46%) y la Comunidad Valenciana (43%). Y el 31% trabajan a tiempo
parcial (por horas o días), un porcentaje que ronda la mitad en Euskadi (51%
del empleo), Murcia (48%), Navarra (46%) o Andalucía (39%). Y con contratos tan
precarios, el sueldo es el más bajo
de todos los sectores: 14.125 euros brutos al año (857 euros netos en 14
pagas), el 61% del sueldo medio de España (23,156 euros brutos anuales) y un tercio el sueldo de la banca (42.684
euros brutos), según el INE.
Y las mujeres (que ocupan en 56% de
los empleos en la hostelería) aún ganan un 26% menos que los hombres: 12.608
euros brutos anuales frente a 15.907 euros los hombres.
Esta precariedad y
altísima rotación en los empleos (se ha pasado de firmar 1,5 millones de
contratos anuales a 4 millones) hace que muchos trabajadores del sector
turístico tengan poca formación y las empresas no inviertan en ellos, para mejorar la calidad
de la oferta. Máxime cuando sólo 439 empresas turísticas tienen más de 100
trabajadores (el 0,17%) y el 96,6% de
las empresas tienen menos de 10
empleados (el 64,6%) o ninguno
(32%), según el informe de CCOO, lo que se
traduce en dificultades para invertir en formación, planes de carrera y
reconversión de la actividad turística. Urgen
fusiones y empresas turísticas más grandes.
Otro gran problema del sector turístico es la necesidad de digitalizar su oferta, para ofrecerla directamente por Internet y poder competir con los grandes tour operadores, básicamente
británicos y alemanes, que se quedan con
la mayor parte del “pastel turístico español”, a través de los paquetes
turísticos. Urge la digitalización a fondo del sector turístico, potenciando plataformas online de captación de un turismo de calidad. Y para ello, urge renovar la oferta turística, ofreciendo paquetes más atractivos, no sólo
basados en “sol y playa” sino incorporando otro turismo (cultural,
gastronómico, deportivo, de negocios, sanitario…), lo que obliga a reconvertir infraestructuras y servicios,
algunos con 50 años de vida.
Con todo, el gran
problema del turismo español es la
excesiva concentración de la oferta turística, tanto por origen como por
destino. En 2017, el 87% de todos
los turistas extranjeros llegaron de Europa
y sólo el 13% procedían de América y Asia (llegaron sólo 400.000 turistas
chinos) y el resto del mundo, las zonas donde más crece el turismo y el gasto.
Urge modificar la política de promoción y dedicar más recursos a vender España
en esos mercados. Y en paralelo, hay que diversificar la oferta de destino,
porque el 90,5% de los turistas vienen a 6 autonomías (6,52% Cataluña, 5,79% Canarias, 4,14% Andalucía, 3,31%
Baleares, 3,20% Comunidad Valenciana y 2,86% Madrid), mientras las 11 restantes
sólo reciben el 9,5% de los turistas extranjeros (y de sus ingresos). Repartir mejor el turismo, fuera de las
playas.
La propia patronal del sector, Exceltur, cree que ha llegado la hora de apostar
por otro modelo turístico, que no busque batir récords (este año,
llegaremos a 83 millones de turistas)
sino que busque un turismo más sostenible
y rentable. Para ello piden un Plan para recuperar los destinos turísticos
tradicionales (similar al Plan Litoral
siglo XXI, de 2011, que no se aplicó), avanzar más rápido en la digitalización del sector, controlar el
crecimiento descontrolado de los apartamentos
turísticos y aumentar y mejorar el gasto en promoción turística. Mientras, CCOO pide un Pacto nacional por el turismo, que rechace la subcontratación y la
precariedad y apueste por contratos justos y bien pagados, mejorando la
formación y el turismo de calidad. Y el nuevo
Gobierno Sánchez propone una política turística para el siglo XXI basada
en una triple sostenibilidad: económica
(turismo de calidad), medioambiental y
territorial (repartiendo mejor entre
regiones la riqueza del turismo).
Otro verano más, España está a tope, con muchos
extranjeros y más españoles que el año pasado. Y al margen del triunfalismo
(“otro verano y otro año récord”, nos
repetirán), convendría que el sector, las
autonomías y el Gobierno se sentaran de una vez para repensar el futuro del turismo,
para sentar las bases del turismo del año 2030 y
2050. Planificar lo que hay que hacer y gastar para consolidar la
primera industria del país, para que no “colapse de éxito”. Por
un turismo sostenible y de calidad, que no nos agobie cada verano.
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