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lunes, 22 de mayo de 2017

Rajoy hunde más el Estado del Bienestar


El Gobierno ha informado  a Bruselas que recortará más el gasto público en sanidad, educación, pensiones, desempleo y familia de aquí a 2020. Si España era uno de los paises europeos con menos gasto social antes de la crisis y más tras los drásticos recortes 2010-2014, Rajoy quiere ahora reducir aún más el Estado del Bienestar, a pesar de la recuperación. Estos futuros ajustes son especialmente preocupantes en educación, clave para mejorar la competitividad y el empleo. También en sanidad, porque el envejecimiento, la tecnología y  los medicamentos forzarán aumentos del gasto. Y en pensiones (España gasta menos que Europa), parados (más de la mitad no cobran) y familias (cuando cae la natalidad y la población). Urge frenar estos futuros recortes, por injustos y antieconómicos. Y actuar por el otro lado, ingresando más, porque España recauda mucho menos que Europa. Se puede, siempre que algunos paguen más impuestos. Este nuevo ataque al Estado del Bienestar es  una cuestión ideológica, no económica. Hipoteca nuestro futuro.

 
                                                                                      enrique ortega

España siempre ha sido un país con menos gasto público que el resto de Europa. Ya con Franco, que apenas nos cobraba impuestos a cambio de un mínimo gasto social paternalista. Con la democracia, crece la presión pública por gastar más en todo, pero España sigue con menos gasto público que Europa: un 40% del PIB en 1997-2001 frente al 46% en la UE-28, según Eurostat. Sube algo más los primeros años de la crisis, con Zapatero tratando de frenarla a base de gasto (poco útil): al 43,5% del PIB en 2007-2011 en España frente al 45,7% en Europa. Pero luego, llega el primer Gobierno Rajoy con las tijeras y el gasto público baja año tras año, hasta el 42,8% del PIB en 2016, muy por debajo de la UE-28 (46,9% del PIB) y que los 19 paises del euro (48% del PIB de gasto público). Y más lejos aún del gasto público que hacen Francia (56,5% de su PIB) o los paises nórdicos (57,3% Finlandia o 54,8% Dinamarca), e incluso Alemania (44,1%) o Italia (49,7%).

En definitiva, que si antes de la crisis España gastaba menos que el resto de Europa, ahora ha aumentado la brecha del gasto público con la UE y los paises euro, gracias a los recortes hechos por Zapatero y sobre todo por Rajoy, básicamente desde  2012 a 2015 : -9.878 millones recortados en sanidad desde 2009 (1 de cada 7 euros), -7.613 millones recortados en educación (1 de cada 6 euros), -11.364 millones en ayudas al paro, -2.865 millones  en ayudas a la Dependencia, -1.200 millones en ayudas a las familias… Y gracias a estos recortes, España tiene un Estado del Bienestar más reducido que Europa.

Así, en sanidad, España gastó en 2015 unos 66.000 millones de euros, el 6,2% del PIB, por detrás del 7,2%  que gastaron de media los 28 países UE y los 19 del euro (o sea, gastamos 10.750 millones de euros menos), según los últimos datos de Eurostat. Y bastante menos que Dinamarca (8,6%), Francia (8,2%), Reino Unido (7.6%), Alemania (7,2%) o Italia (7,1%), cinco de los 14 paises que gastan más que España en sanidad. En educación, España gastó en 2015 unos 44.000 millones de euros, el 4,1% del PIB, también por debajo del 4,9% que gastó la UE-28 y del 4,7% que gastaron los países euro (o sea, que gastamos 6.500 millones menos al año. Y somos el 7º país europeo que menos gasta en educación, según Eurostat, muy por debajo del 7% de Dinamarca, del 6,5% de Suecia, del 6,2% de Finlandia, del 5,5% de Francia, del 5,1% de Reino Unido o del 4,2% de Alemania y similar al 4% de Italia.

En protección social, la principal partida del gasto público, España gastó en 2015 unos 184.000 millones de euros, un 17,1% del PIB, según Eurostat, también por debajo del 19,2% que gastó en protección social la UE-28 y del 20,1% que gastaron los paises euro (a lo claro: gastamos 32.000 millones menos que ellos al año). Desglosado, el mayor gasto social es en pensiones y aquí también gastamos menos que los europeos: un 9,2% en 2015, frente al 10,3% de la UE-28 y 10,8% de los paises euro, según Eurostat (17.500 millones menos al año). El gasto en la vejez es muy inferior al de Francia (13,6% del PIB) o Italia (13,8%), similar al de Alemania (9,2%) y superior al de Reino Unido (8,8%). En paro, España gasta más que la media europea, pero tenemos el doble de paro y el triple o cuádruple que muchos paises (por eso, aunque gastemos más en subsidios, el 53,7% de los parados EPA, 2.285.137 parados,  no cobraban nada en marzo). En 2015, España gastó en desempleo 21.500 millones de euros, el 2% del PIB, frente al 1,4% de la UE-28 y el 1,7% de la zona euro. Y gastamos lo mismo en desempleo que Francia (2% PIB), cuando ellos tienen menos de la mitad de paro (10,4% en 2015 frente a 22,1%) y sólo algo menos que Alemania (1,7% PIB, con 4,6% de paro). En ayudas a la familia, España gastó en 2015 unos 6.500 millones de euros, el 0,6% del PIB, casi la tercera parte que Europa (1,7% del PIB en UE-28 y zona euro). Y hay paises con más ayudas a las familias, como Francia (2,5% PIB), Dinamarca (4,6%) o Finlandia (3,2%).

Como se ve, los recortes no sólo han desmantelado parte del Estado del Bienestar sino que nos han alejado del gasto social que se hace en Europa. Ahora, con la recuperación de la economía, parece que era el momento de apuntalar este gasto público, recuperando parte de lo perdido. Pero el Gobierno Rajoy apuesta por más recortes, aunque públicamente “venda” lo contrario. Así, este año 2017, el ministro Montoro insiste en que “aumenta mucho el gasto social”, en que suben las partidas para sanidad, educación y prestaciones sociales. Y es verdad en millones (se gastan más, pocos más), pero estos gastos crecen menos que la economía. Y por tanto, el Estado de Bienestar sigue perdiendo peso. Así, el porcentaje del gasto sanitario baja en 2017, del 6,07 del PIB (2016) al 5,95%, el nivel más bajo desde 2007.  Lo mismo el gasto en educación, del 4,01% (2016) al 3,93% (2017), el gasto educativo más bajo de este siglo. Y en protección social (pensiones, paro y familia, sobre todo), el porcentaje de gasto público baja del 16,9% del PIB al 16,58%. Esta es la verdad: se destina menos porcentaje de ingresos a los gastos sociales que en 2016 y que en 2011.

Así que el Estado del Bienestar sigue “cuesta abajo”. Y lo peor es que el Gobierno Rajoy se propone recortarlo aún más, de aquí a 2020, según ha comunicado a Bruselas, dentro del Programa de Estabilidad 2017-2020. Las cifras, sus cifras, son muy evidentes: el gasto público total, que ya cayó del 45,80% del PIB en 2011 al 42,20% en 2016, volverá a caer, al 41,48% en 2017 y al 39,19% en 2020. Significa que si España gastaba en 2011 casi 46 de cada 100 euros que producía, en 2020 gastará sólo 39 euros. Montoro podrá intentar engañarnos con que son más millones (claro, porque la economía producirá más), pero comparativamente (porcentualmente), el Estado gastará mucho menos en el Estado del Bienestar.

Y gastará mucho menos en todo, en las 10 partidas que componen el gasto público, según el Programa de Estabilidad 2017-2020 (ver Cuadro A.8b de la página 101). Pero sobre todo en las que tres donde más gasta y que más nos afectan: protección social (pensiones, paro y ayudas a la familia), que bajará del  16,89% del PIB (2016) al 15,91%, sanidad (del 6,07 en 2016 al 5,57% en 2020) y educación (del 4,01% del PIB en 2016 al 3,67% en 2020). Su excusa para este nuevo recorte del Estado de Bienestar es doble: que hay que rebajar el déficit público y que aunque gasten porcentualmente menos “gastarán mejor”.

La realidad es que el Gobierno Rajoy apuesta por estos nuevos recortes para 2020 por ideología, no por economía. Porque algunos de estos recortes, como los de educación, atentan contra la recuperación. Todos los expertos, como señala este artículo de La Caixa, han demostrado que el gasto en educación favorece la competitividad y la productividad de la economía. Y más en España, donde el nivel de formación de los adultos es muy bajo, según revela el informe “Panorama de la Educación 2014” (OCDE) : el 45% de los adultos españoles (25-64 años) tienen un nivel educativo bajo (sólo la ESO o ni siquiera), frente al 21% en Europa (UE-21) o el 24% de la OCDE (34 países), y muy lejos de Suecia (sólo 12% adultos poco formados), Alemania (14%), Finlandia (15%), Reino Unido (22%), Irlanda (25%) o Francia (27%). En medio, también tenemos menos adultos con formación media (Bachillerato y FP Básica): un 22% en España frente a un 48% en Europa y un 44% en la OCDE. Y sin embargo, por arriba, estamos en cabeza de universitarios: un 32% en España frente al 29% en la UE-21 y en 33% en la OCDE. Y así, tenemos más difícil competir por el empleo.

Recortar el peso del gasto educativo, como ha apostado Rajoy, es un suicidio económico y social, razón por la que hasta la presidenta del Banco Santander, Ana Patricia Botín, ha pedido “frenar los recortes en educación”, porque cree que necesitamos un sistema educativo “mucho más robusto”, por lo que “deberíamos aumentar la financiación”. Lo mismo llevan años pidiendo a España la OCDE, el FMI y la Comisión Europea. Pero nada. Y lo mismo el gasto en Ciencia, en I+D+i: el Gobierno Rajoy apuesta porque suba sólo del 1,23% en 2015 al 2% en 2020, cuando el objetivo europeo ese año es gastar el 3% en Ciencia. Así, con esta racanería presupuestaria, será difícil conseguir un Pacto educativo.

En sanidad, gastar porcentualmente menos de aquí a 2020 es dar la puntilla a una sanidad pública agobiada por los recortes de gastos y plantillas (41.000 médicos y enfermeras), las listas de espera, instalaciones viejas y tecnología obsoleta. Porque el futuro augura un aumento inevitable del gasto, por cuatro poderosas razones: envejecimiento de la población y más esperanza de vida, aumento de las enfermedades crónicas, necesidad de renovación tecnológica y nuevos medicamentos cada vez más caros. Si en vez de gastar más (11.000 millones extras al año para gastar “como los europeos”), se propone gastar porcentualmente menos, el colapso está asegurado, en perjuicio de los más débiles y en beneficio de la creciente sanidad privada (11 millones de españoles tienen un seguro médico privado).

En protección social, la mayor amenaza de estos futuros recortes es para las pensiones, donde España ya gasta hoy menos que la media de Europa (17.500 millones menos al año), pero donde habría que dedicar más recursos en el futuro (no menos) por el envejecimiento de la población y la mayor esperanza de vida, así como por el lógico aumento de las nuevas pensiones. Si el Gobierno Rajoy quiere rebajar este gasto, como promete a Bruselas, es porque piensa aprobar más recortes en la reforma de las pensiones que se aprobará este año. Y lo mismo en las ayudas al desempleo, donde ya más de la mitad de parados no cobran. Y en las ayudas a la familia, en un país que necesitaría promover con urgencia y seriedad la natalidad, porque está cayendo la población (hay 726.295 españoles menos que en 2012, según el INE) y habrá menos adultos para trabajar: el INE estima que para 2029 caerá la población activa en 1.736.300 personas.

Además, el gasto en protección social debería subir y no bajar porque España es uno de los paises europeos con más pobreza (13.180.000 españoles, un 28,6% de la población frente al 23,7% en la UE-28, según Eurostat) y con más desigualdad: España es el tercer país europeo donde los ricos acaparan más proporción de renta, según el FMI (el 10% más rico acapara el 52,8% de la riqueza y el 1% el 20,3%, según datos del Banco de España). Y esto debería llevar a reforzar las ayudas contra la pobreza (sobre todo, contra la pobreza infantil) y aprobar medidas para paliar la situación de los 3,3 millones de españoles que están en pobreza extrema, según Cáritas. Y sobre todo, las 648.300 familias sin ningún ingreso (EPA).

Vayamos al fondo de la cuestión: España tiene menos gasto público que Europa porque también recaudamos menos que los demás paises. Eso ya pasaba antes de la crisis, se agravó con ella y sigue pasando ahora: en 2016, España ingresó (total ingresos públicos) el 38% de su PIB, por debajo de la media UE-28 (44,9%) y sobre todo de la zona euro (46,2%), según datos de la Comisión Europea. Traducido, esto quiere decir que si recaudáramos como los demás paises euro, España habría ingresado 90.200 millones de euros más en 2016. No habríamos tenido déficit público  (47.630 millones) y aún nos habría dado para gastar más en sanidad, educación y prestaciones sociales. Así de claro.

Así que la otra vía de salida, que el Gobierno Rajoy desoye sistemáticamente, es conseguir recaudar más, para lo que la Comisión Europea nos ha marcado el camino: subir el IVA, subir los impuestos al alcohol, tabaco, carburantes y otros impuestos medioambientales, reducir las deducciones de las empresas en sociedades (las grandes empresas pagan sólo el 7,3% de sus beneficios), hacer que paguen más las multinacionales y los más ricos, poniendo más personal y más medios en la lucha contra el fraude fiscal. Con una reforma fiscal de verdad, para reducir el fraude y conseguir que paguen más los que pagan poco (grandes empresas, multinacionales y fortunas), se podrían recaudar 40.000 millones más al año, según los técnicos de Hacienda (GESTHA). Con esos recursos extras, se podrían destinar 10.000 millones a rebajar el déficit y otros 30.000 a recomponer el Estado del Bienestar, a recuperar lo perdido en sanidad, educación, dependencia, pensiones y ayudas a parados y familias.

Las cuentas pueden salir de otra manera, con más ingresos, no con menores gastos. Pero para ello, el Gobierno Rajoy tendría que hacer pagar más impuestos no a la mayoría (que ya pagamos) sino a colectivos y sectores que pagan poco y a los que no quiere enfrentarse, ni el PP ni su socio político Ciudadanos (que rechaza cualquier subida de impuestos): grandes empresas, petroleras, eléctricas, industria del automóvil, multinacionales y los más ricos. Para no “tocar” su bolsillo, cuando las empresas ganan más que antes de la crisis, apuestan por “tocar” (recortar) el Estado del Bienestar. Y de paso, como “creen” más en el mercado que en el Estado”, reducen el peso del sector público en beneficio de los negocios privados (sanidad, educación y pensiones privadas para el que pueda pagarlo). “No alimentar al monstruo del Estado, sino recortarlo”. Eso es lo que se esconde detrás del Programa de Estabilidad 2017-2020, recién enviado a Bruselas. Una apuesta ideológica, no económica.

lunes, 12 de mayo de 2014

4 años de recortes suicidas e innecesarios


Hoy hace cuatro años, Zapatero presentó los primeros recortes de la democracia, presionado por Bruselas. Después, Rajoy ha hecho seis ajustes más. El balance es sangrante: recesión, 1.800.500 empleos perdidos y casi 6 millones de parados, mientras la mitad de los españoles ingresan menos de 1.000 euros al mes. Y encima, Rajoy no ha cumplido con el déficit en 2012 y 2013. Lo peor es que estos ajustes eran innecesarios: España recauda menos que Europa y si ingresara lo mismo, tendríamos 90.000 millones más y no harían falta recortes. Nuestro problema no es el gasto sino que ricos, bancos y empresas no pagan lo que debían. En lugar de afrontarlo, el Gobierno promete bajar impuestos en 2015 (elecciones).Pero Bruselas acaba de decirle que tiene que hacer más recortes: 20.000 millones para 2015.Y también lo dijo el FMI. Si sigue la tijera, peligra la recuperación. Vayan por otro camino: ingresen más.
 
enrique ortega

El 12 de mayo de 2010, Zapatero fue al Congreso y anunció un tijeretazo de 15.000 millones en año y medio: congelar pensiones, bajar 5% sueldo funcionarios, quitar cheque bebé, subir impuestos y recortar la inversión pública. Año y medio después, Rajoy profundiza en los recortes, 50.000 millones en tres años: fuerte subida de impuestos, 400.000 despidos públicos, recortes en desempleo, sanidad, educación, dependencia y gastos sociales, bajada de salarios, congelación de pensiones y sueldos funcionarios y desplome de la inversión pública, más una drástica reforma laboral que ha devaluado salarios y trabajo, con la mitad de los españoles ingresando ya menos de 1.000 euros, según Eurostat.

El balance de estos cuatro años de recortes es bien conocido: la economía española (que estaba recuperándose a principios de 2010) entró en una segunda recesión, cayendo -2,9% entre 2010 y 2013 (-22,9% Grecia y -4% Portugal) mientras Europa crecía +3,3% en esos años (y Alemania un +8,4%). Con los recortes, se han destruido 1.800.500 empleos (dos tercios Rajoy) y el paro roza los 6 millones (1.278.000 más desde 2010, la mitad con Rajoy). Y los que tienen empleo o pensión han perdido poder adquisitivo (-7%, la tercera mayor pérdida en Europa tras el -12% de Portugal y el -23% de Grecia), mientras aumentaba la pobreza (13,1 millones de españoles) y la desigualdad (somos el 2º país más desigual de la UE).

Tanto sacrificio para que Rajoy no haya cumplido con el déficit prometido a Bruselas, ni en 2012 (6,7% frente al objetivo del 5,3%) ni en 2013 (6,62% frente al 6.5% prometido). Y eso porque la recesión ha provocado un desplome de la recaudación: los recortes y la caída del empleo y los salarios reducen el  consumo, se recauda menos y hay que hacer más recortes. Es el círculo vicioso de la austeridad, en el que llevamos atrapados 4 años.

España tiene además un problema propio, estructural, que Bruselas reitera y el Gobierno no quiere ver: somos el segundo país del euro que menos recauda, tras Irlanda (“paraíso fiscal”). En 2013, España ingresó un 37,8% del PIB, frente al 46,8% de la zona euro. Son 90.000 millones menos de recaudación que la media. Eso se debe a que tenemos más fraude fiscal, porque hay sectores que pagan menos de lo que debían: el 90% de los ingresos proceden de las rentas medias y bajas y sólo el 10% de los más ricos, rentas de capital y empresas. De hecho, la banca sana ha pagado este año sólo un 4,95% de su beneficio bruto y las grandes empresas sólo pagaron un 4,13% de sus beneficios en 2012, según los Presupuestos. Y las multinacionales, ni eso. Y los ricos que tienen una SICAV, pagan el 1% de impuestos.

Luego es un mito que en España se paguen muchos impuestos: pagamos mucho los que vivimos de un sueldo o de una pensión, no el resto. Y otro mito es que España gasta mucho: el gasto público suponía en 2013 el 44,8% del PIB, frente al 49,8% de la UE-28, según Eurostat. O sea que gastamos unos 50.000 millones menos de media que el resto de Europa. En definitiva, que si España tiene el tercer mayor déficit de la zona euro (tras Grecia e Irlanda), no se debe a que el Estado gaste más (gasta menos) sino a que recauda mucho menos, a que tenemos mucho fraude fiscal, ilegal (economía sumergida) y legal (demasiadas deducciones). De hecho, los técnicos de Hacienda (Gestha) estiman que se podrían ingresar 70.000 millones más cada año si los ricos, grandes empresas, bancos y multinacionales pagaran lo que deben.

Por eso, Bruselas lleva dos años diciendo al Gobierno Rajoy que tiene que subir la recaudación, sobre todo el IVA (subiendo el tipo del 10 al 21% a más productos) y los impuestos especiales (carburantes, tabaco y alcohol). Pero Rajoy va por el camino contrario y ha prometido bajar los impuestos en 2015 (año electoral) y 2016, aunque sólo algunos: el IRPF (-5.300 millones) y sociedades (-2.200 millones), según el Programa de Estabilidad enviado a Bruselas. Eso sí, lo que no publicitan es que, a cambio, van a subir otros impuestos, según dicho Programa: el IVA sanitario (del 10 al 21% para gafas, lentillas, material y equipo sanitario, +427 millones en 2015), los impuestos a carburantes (1 enero 2015), los impuestos medioambientales (+2.076 millones), la tasa Tobin a las operaciones en Bolsa (+640 millones, retrasados a 2016), nuevos copagos por servicios, subida de impuestos autonómicos (+3.047 millones entre 2015 y 2016) y subida de impuestos locales (+1.943 millones, la mayoría por una futura subida del IBI, por la posible actualización del valor catastral de las viviendas).

Al final, probablemente paguemos más, mientras hacen bandera de la bajada de los impuestos que más se notan, sobre todo el IRPF. Pero Bruselas no se chupa el dedo y acaba de decirle a Rajoy que las cuentas no salen: que si las subidas de impuestos hechas en 2012 hasta 2014 no se mantienen, en 2015 el déficit será del 6,1% del PIB y no del 4,2% que promete el Gobierno. Y tendrán que recortar 20.000 millones extras en el Presupuesto 2015. El FMI también se lo dijo en abril: España tiene que hacer más recortes en educación, sanidad, pensiones y funcionarios. Pero Montoro y el Gobierno Rajoy, enfrascados en las elecciones europeas, insisten que no subirán impuestos. Al final, no salen las cuentas y Bruselas les obligará a hacer más recortes y conseguir más ingresos.

Hay otro camino: subir los ingresos públicos, no tocando los impuestos a la mayoría. Se podrían ingresar 50.000 millones más reduciendo el fraude legal (recorte deducciones en sociedades e IRPF) y haciendo pagar más a las grandes fortunas, grandes empresas, bancos y multinacionales. Recaudando como el resto de Europa. Para ello sólo hace falta decisión política y más medios: España tiene 1 funcionario por cada 1.928 contribuyentes frente a 860 en Francia o 729 en Alemania. Y recaudando más, no habría que hacer más recortes e incluso se podría gastar más en educación, sanidad, empleo, tecnología y gastos sociales, como el resto de Europa.

Este es el debate que ahora se oculta: si no se hace una reforma fiscal de verdad, que haga pagar más a los que pagan poco, las cuentas no salen y Bruselas nos obligará a más recortes, no sólo en 2015 (-20.000 millones) sino en 2016 (-14.000 millones) y 2017 (-17.000 millones). Y tres años más de recortes serán otro torpedo para la incipiente recuperación y para el empleo. De hecho, el cuadro macroeconómico enviado por el Gobierno a Bruselas espera crear sólo 102.800 empleos este año y 206.800 en 2015 (es falso que vayan  a crear 600.000 empleos estos dos años), insuficientes para compensar los 1.017.800 perdidos en 2012 y 2013. Así, Rajoy despediría esta Legislatura con una pérdida neta de -708.200 empleos y con 5.330.000 parados. Una barbaridad. Y si hay más recortes, más parados.

En definitiva, el Gobierno trata de ocultarnos con sus cifras optimistas que España tiene un problema de fondo: recauda poco y así no hay Estado del Bienestar que aguante. Y sin ingresos suficientes, vamos de recorte en recorte, a costa del crecimiento, el empleo y el nivel de vida de la mayoría. Hay que afrontar que hay mucho fraude fiscal, que los que más tienen pagan poco y así no salimos del bucle. Pero parece difícil que el Gobierno Rajoy haga pagar más a los “suyos”. Por eso, nos envuelve en el espejismo de que baja impuestos, cuando lo que hace es bajar algunos, subir otros y volver a congelar sueldos de funcionarios, pensiones (+0,25% para 2015, 2016 y 2017) y salarios (-0,5% en 2015 y 2016), según el Programa de Estabilidad. Y crecer tan poco como para no recuperar los empleos que han perdido. Encima quieren que les votemos.

miércoles, 23 de mayo de 2012

Una década perdida para España


Estamos en el quinto año de la crisis y habrá que esperar hasta 2014 para volver a crecer: seremos el único país de la UE-27 que decrezca en 2013, según la Comisión Europea. Y el FMI prevé que no recuperaremos el crecimiento de antes de la crisis hasta 2017. Una década perdida que impedirá crear empleo suficiente para los 6 millones de parados, sobre todo los mayores de 55 años y los jóvenes con menos formación. La crisis provocará empleos precarios y bajos salarios, lo que agravará la pobreza y la desigualdad. Y con poco empleo y pocos ingresos, se reducirá más el sector público y el Estado del Bienestar, obligando a nuevos recortes en las pensiones futuras. Hay que cambiar cuanto antes de política y reanimar la economía, para que España no pierda más de una década.

Desde que vivimos en democracia, España ha sufrido tres crisis. En la primera (1978-82), la economía sólo cayó en 1981(-0,2%) y en la segunda (1992-94), en 1993 (-1,2%). Ahora, con la gran recesión, que empezó en España en el verano de 2008, estamos en el quinto año de la crisis y todo apunta a que no volverá el crecimiento hasta 2014. La Comisión Europea estima que España será el único país de la UE-27 que no crecerá en 2013 (-0,3%) y la OCDE apuesta por una caída mayor (-0,8% en 2013), aunque el Gobierno Rajoy sí espera crecer (+0,2%). Y cuando lo hagamos, será poco: del 1,1%  al 1,8 entre 2014 y 2017, según el FMI, que estima que España estará entre los 6 países europeos con recuperación más lenta (junto a Grecia, Italia, Portugal, Eslovenia e Irlanda).

El FMI estima que España no recuperará el crecimiento de antes de la crisis hasta 2017, por lo que habla de “década pérdida”. Para crear empleo suficiente y empezar a reducir los 6 millones de parados, España necesita crecer más del 2%. Por eso, el FMI prevé que el empleo no empiece a crecer de forma significativa hasta 2018. De hecho, el propio Gobierno Rajoy prevé cerrar su legislatura (2012-2015) perdiendo 469.500 empleos netos. Además, el FMI no ve el paro por debajo del 20% hasta 2017. Y cree que los 2,5 millones de empleos perdidos con la crisis no se recuperarán hasta 2023. Quince años perdidos.

Quince años es mucho esperar para los parados, sobre todo para los que tienen más de 55 años (474.200 parados), una generación perdida,  y para los jóvenes, sobre todo los que no han trabajado nunca (456.000 parados) y los que tienen baja formación (un 22% de los parados carece de formación y otro 36% no tiene Secundaria o FP). Eso puede agravar el llamado paro estructural, parados que tienen casi imposible encontrar un empleo (la mitad de los parados llevan más de dos años buscando) aunque la economía se recupere.

Recuperación tardía, lenta, con empleos más precarios y con bajos salarios. El Gobierno Rajoy ha propuesto a Bruselas, en el Programa de Estabilidad 2012-2015, que las empresas recuperen competitividad a costa de no subir apenas los salarios: +0,2% en 2012, -0,4% en 2013, +0,2% en 2014 y +0,3 en 2015. Como los precios subirán más, eso supone una pérdida de poder adquisitivo del 5,6 % en estos próximos cuatro años, menos dinero para consumir, lo que desacelerará el ritmo de la recuperación (y la reducción de deuda de las familias).

Esta década perdida, con poco empleo, bajos salarios y bajas cotizaciones, pone en entredicho el futuro de los jóvenes, la generación de la crisis, casi 7 millones de españoles de 18 a 30 años que aunque llegue la recuperación van a tener complicado independizarse, formar una familia, tener una casa y cotizar los años necesarios para tener un a pensión digna. Una posible generación perdida, teme la OIT.Y además, como la población envejece y hay 150.000 nuevos pensionistas cada año, con menos trabajadores en activo por cada pensionista, podría haber nuevos recortes de derechos en las pensiones futuras (además de los de la reforma de 2011).    

Con poco empleo y bajos salarios, el sector público tendrá pocos ingresos, lo que obligará a  duros recortes de gastos y  reducirá aún más el Estado del Bienestar en el resto de la década perdida. De hecho, el Gobierno Rajoy ha prometido a Bruselas reducir el déficit del 8,5% de 2011 al 1,1% en 2015 (algo que la Comisión Europea no se cree), lo que supondría  un recorte de 74.000 millones de euros en la legislatura, siendo los ajustes más duros este año (-32.000 millones) y en 2013 (-23.000 millones). Los recortes se darán en la inversión pública, en los gastos sociales (sanidad, educación y ayudas a la dependencia) y en el empleo público. Eso supondrá una caída drástica del sector público, que pasaría de suponer el 43,6% del PIB (2011) al 37,7% (2015), con lo que el peso del Estado retrocederá al nivel de los años 80 y España tendría el sector público menor de toda Europa, salvo los antiguos países del Este. Y eso, en un país donde el gasto social público (educación, sanidad, pensiones, desempleo, ayudas sociales) ya estaba por debajo de la media europea antes de los recortes.

Al final, el escaso crecimiento, alto paro, bajos salarios y modestas pensiones configuran una sociedad con más desigualdades, donde una década de crisis habrá agravado la pobreza, ya ahora escandalosa: en España está en riesgo de pobreza el 21,8% de la población, 10.278.874 habitantes, 1.374.329 personas más que antes de la crisis (19,7% en 2007). Y somos el séptimo país de Europa con más pobres, por detrás de Rumanía, Bulgaria, Estonia, Letonia, Lituania y Grecia. El problema, advierten los expertos, es que los aumentos actuales de pobreza se pueden convertir en crónicos, incluso cuando llegue la recuperación.

Como se ve, si la crisis provoca una década perdida, sus efectos serán devastadores y por muchos años más. Por eso es urgente cortar la sangría de los recortes, “salir de la trampa de la austeridad” como dice la OIT, evitar el suicidio económico de Europa. Empezar a reanimar la economía para no perder en vez de una década dos. Bruselas tiene la palabra.