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jueves, 5 de junio de 2025

8ª bajada de tipos, pero suben los pisos

El Banco Central Europeo (BCE) acaba de bajar los tipos de interés, un -0,25%, hasta el 2%, el precio más bajo desde 2022. Es la 8ª bajada de tipos desde hace un año, tras las 10 subidas aprobadas entre 2022 y 2023. Esta nueva rebaja del BCE  busca reanimar la estancada economía europea, ahora que la inflación está controlada. El Euribor está en el 2%, lo que rebaja 137 euros mensuales la revisión anual de las hipotecas. Pero ojo: el precio de los pisos se ha disparado y pagar ahora una hipoteca resulta igual de caro o más que hace dos años, aunque los tipos sean más bajos. Y este coste real de las hipotecas seguirá subiendo, porque suben los pisos y la demanda, dado que resulta más barato comprar un piso que alquilarlo. Los tipos bajos ayudarán a empresas, familias y a pagar la deuda pública, pero no servirán para que muchos jóvenes y familias compren casa, por falta de ahorro previo y de ingresos suficientes.

                            Enrique Ortega

Como se esperaba, el Banco Central Europeo ha bajado hoy jueves los tipos de interés oficiales, otro -0,25%, hasta el 2%, el precio del dinero más bajo desde diciembre de 2022. Es la 8ª bajada de tipos del BCE desde hace un año: los bajó en junio, septiembre, octubre y diciembre de 2024, más en enero, marzo, abril y junio de 2025. Con estas bajadas, el BCE desanda el camino iniciado 2022, cuando aprobó 10 subidas de tipos, entre julio de 2022 y septiembre de 2023, subiendo los tipos del 0 al 4%, para contener la alta inflación.

Con esta 8ª rebaja de tipos, el BCE se distancia más de la Reserva Federal USA, que sólo ha aprobado tres bajadas de tipos en los últimos meses (septiembre, noviembre y diciembre de 2024) y que ha decidido no bajarlos este año, en las reuniones de enero, marzo y mayo (la próxima es el 17 de junio), a la vista de la amenaza de aranceles de Trump (que pueden despertar la inflación en EEUU). Sin embargo, EEUU empezó a subir los tipos antes que Europa (en marzo de 2022), más veces (11 subidas de tipos entre 2022 y 2024) y todavía los mantiene muy por encima: 4,50% frente al 2%. Y también se distancia del Banco de Inglaterra, que sólo ha aprobado 4 bajadas en los últimos meses (agosto y noviembre de 2024, febrero y mayo de 2025), tras 14 subidas de tipos entre 2021 y 2024 y con el dinero también más caro que en la zona euro: 4,25% (la próxima reunión es el 19 de junio).

El BCE ha bajado más veces y en más porcentaje los tipos de interés en el último año (-2%) que EEUU (-1%) y Reino Unido (-1%) porque busca ahora reanimar la débil economía europea, en un momento en que la inflación parece controlada : +1,9% en mayo en la zona euro, según Eurostat, por debajo del objetivo del BCE (2%) y muy lejos de la inflación disparada de 2022 (+8,4%) y 2023 (+5,4%) y de la más moderada de 2024 (+2,4%). Preocupa al BCE que las últimas previsiones económicas de Bruselas (mayo 2025) hayan recortado un -0,4% las previsiones de crecimiento para 2025 de la zona euro (+0,9%, igual que en 2024) y la UE-27 (+1,1% frente al 1% en 2024). Y, sobre todo que Alemania no vaya a crecer nada (+0% en 2025, frente a una caída del -0,2% en 2024) y que apenas crezcan Francia (+0,6%) e Italia (0,7%), aunque España crecerá un +2,6%.

Ahora, tras esta 8ª rebaja de tipos para intentar “reanimar” la débil economía europea, el BCE espera a ver qué hacen este mes EEUU y el Banco de Inglaterra para decidir si continúa con la rebaja de tipos en las próximas reuniones (24 de julio y 11 de septiembre). La clave estará en el comportamiento de la economía europea estos meses, en el daño que pueda hacernos la subida de aranceles de Trump, tanto al crecimiento como a los precios (los aranceles más altos suponen que suben todos los productos importados). Y también será clave la cotización del euro: desde la llegada de Trump, el dólar se ha debilitado, fortaleciendo al euro, que hoy cotiza a 1,1427 dólares, frente a 1,024 el 10 de enero. Eso supone una revalorización del euro del +11,6%.A lo claro: que los productos importados en dólares nos cuestan un 11,6% menos. Una ayuda para paliar la subida de aranceles que nos acabe poniendo Trump.

El propio BCE ha fijado un suelo” para la rebaja de tipos, salvo imprevistos (de inflación disparada o recesión, por aranceles o crisis geopolíticas): bajarlos a un mínimo del 1,5%, lo que augura otras dos bajadas de -0,25% cada una antes de fin de año. Esta perspectiva ha hecho bajar más de lo esperado al Euribor, el tipo de interés al que se prestan los bancos y que se utiliza para las hipotecas a tipo variable (Euribor más un porcentaje) : cerró mayo en el 2,081% (frente a 2,143% en abril), la mayor rebaja mensual desde 2009 y el tipo más bajo desde agosto de 2022. Y todo apunta a que este mes de junio el Euribor bajará del 2% y podría cerrar el año 2025 en el 1,5%, el tipo más bajo desde abril de 2022 (+0,013%).

Esta mayor rebaja del Euribor en 2025 (estaba en el 3,679% a finales de 2024) supone un gran “alivio” para los 4 millones de españoles que están pagando una hipoteca, la mayoría a un tipo variable y un pago mensual que se revisa anualmente. Ahora, con el Euribor de mayo (2,081% frente a 3,680% en mayo de 2024, la mayor caída anual en los últimos 15 años), la rebaja de la cuota mensual será importante para los hipotecados: 137 euros menos al mes (-3.680 euros al año) para una hipoteca media de 145.673 euros a 25 años.

Las sucesivas rebajas de tipos del BCE han abaratado también las nuevas hipotecas, que costaban en marzo el 2,80% de media, según el Banco de España, frente al 2,96% que costaban en 2022, el 3,78% de 2023 y el 2,90% de diciembre de 2024. Además, se han abaratado también, aunque menos, los créditos personales: de un máximo del 7,69% que costaban en 2023 se ha bajado al 7,05% en marzo de 2025. Eso sí, lo que no baja son los tipos que los bancos nos cobran por las tarjetas de crédito: del 17,99% que nos cargaban en 2022 se subió al 18,54% en diciembre de 2024 y al 18,49% en marzo de 2025.

Las empresas también han visto abaratarse sus créditos, pero poco. Los créditos hasta 250.000 euros llegaron a costar el 5,33% en 2023 para bajar al 4,14% en diciembre de 2024 y el 3,61% en marzo de 2025, según el Banco de España. Los créditos de 250.000 euros a 1 millón han bajado del 5,08% en 2023 al 3,85% en 2024 y el 3,40% en marzo de 2025. Y los créditos de más de 1 millón de euros costaban el 4,99% en 2023, pasaron al 4,01% en 2024 y al 3,51% en marzo de este año. Bajadas todas menores que el tipo oficial del BCE.

Y también ayuda la rebaja de tipos al Presupuesto del Estado, porque estos años hemos pagado menos intereses por la deuda pública, al bajar el tipo que hay que ofrecer a los inversores por los bonos del Estado a 10 años: estaban en el 0,267% en junio de 2021, se dispararon al 3,966% en septiembre de 2023 (máximo) y bajaron al 3,032% en diciembre de 2024. Pero ojo, este año suben los intereses que hay que pagar por la deuda, por el riesgo mundial ante la amenaza de aranceles, hasta el 3,071% en junio de 2025. Eso supone que podríamos pagar 3.000 millones más en intereses que en 2024 (cuando pagamos 39.078 millones).

Con todo, el mayor impacto de la rebaja de tipos del BCE y del Euribor es una mayor demanda de hipotecas: en marzo (último dato del INE) se firmaron 42.831 hipotecas para la compra de viviendas, por un importe medio de 156.698 euros, a un tipo medio del 2,8%. Con las rebajas de tipos, hay familias y jóvenes que se plantean pedir una hipoteca, básicamente porque sale más barato comprar (supone el 23% de los ingresos) que alquilar (se lleva al 36% de los ingresos) en toda España, salvo en San Sebastián y en Palma de Mallorca, según Idealista. Claro que para eso, el comprador debe tener un 30% del importe ahorrado (o que se lo den sus padres), para cubrir el 20% que no financia la hipoteca (sólo se concede el 80% del valor de tasación) y otro 10% para impuestos y gastos, algo imposible para muchos jóvenes y familias, que además deben tener un tipo de trabajo y un nivel de ingresos que convenzan a los bancos para darles la hipoteca…

Pero ojo: las bajadas de tipos del BCE facilitan pagar ahora una hipoteca, pero no demasiado, porque la rebaja del Euribor “se la come” la subida de precio de los pisos. Las hipotecas tienen un tipo algo más bajo (2,80% frente al 3,78% en 2023), pero en cambio ha subido mucho el precio de los pisos a la venta. Así, en abril de 2025, el precio medio de un piso en venta era de 2.350 euros metro cuadrado, un 12% más que los 2.098 euros que costaba en abril de 2024, según Idealista. Eso supone que comprar ahora un piso de 90m2 supone pedir una hipoteca (80%) de 169.200 euros, cuando hace un año bastaba con pedir una de 151.056 euros. Así, aunque el Euribor esté ahora más bajo (2,143% en abril 2025 frente al 3,703% en abril de 2024), como hay que pedir una hipoteca mayor, el coste mensual apenas baja: 814 euros al mes ahora frente a 856 hace un año. Y si encima compramos en una ciudad donde los pisos han subido más, la diferencia se reduce: la hipoteca cuesta ahora 1.690 euros mensuales frente a 1.781 euros hace un año para comprar piso en Barcelona (4.875 euros/m2) y sube de 1.795 a 1.895 euros mensuales para comprar en Madrid (5.467 euros/m2).

Así que no se deje llevar por “el espejismo” de que han bajado los tipos: las hipotecas están algo más baratas, pero hay que pedir prestado más dinero y eso encarece la mensualidad. Y así seguiremos en los próximos meses, porque la falta de viviendas en venta y el tirón de la demanda provoca que los precios de los pisos sigan subiendo: +12,8% anual en mayo (2.391 euros/m2 de media, 5.573 euros/m2 en Madrid y 4.895 e/m2 en Barcelona) , según Idealista, que se suma al +55,1% que ha subido la vivienda entre 2014 y 2024. Y como los alquileres disparan su precio aún más, hay muchos jóvenes y familias que se plantean comprar en vez de alquilar, lo que dispara precios y contrarresta la rebaja de las hipotecas.

De hecho, los bancos se han lanzado a ofrecer hipotecas, aprovechando la bajada de tipos. Y las que ahora ofrecen son hipotecas a tipo fijo, que ya son dos de cada tres hipotecas nuevas. Y el tipo al que las están ofreciendo (ver ofertas) es al 3%, un 1% más que el Euribor y el tipo oficial del BCE. Todo apunta a que en los próximos meses asistiremos a una nueva “guerra de hipotecas”, pero sin que los bancos bajen mucho más los tipos y siempre manteniendo las exigencias actuales para concederlas (ingresos, contrato, nómina y seguros, fidelización con el banco…). De hecho, las hipotecas y las comisiones que cobran en paralelo son la clave de los buenos resultados de la banca en 2024 y 2025.

El BCE lleva un año bajando tipos, pero los bancos no sufren en sus resultados sino que ganan más cada año. Si en 2024, el beneficio de los 6 grandes bancos (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja) fue de 31.768 millones de euros (+21%), en el primer trimestre de 2025 han ganado 8.407 millones de euros, +27,1% que un año antes, a pesar de la bajada del margen, gracias a una menor carga fiscal y ,sobre todo, al aumento de las comisiones cobradas a los clientes (7.371 millones, +5,9%).

En resumen, que los tipos de interés bajan, aunque más que los tipos de créditos e hipotecas. Y para las familias, aunque esta rebaja supone un alivio (menos coste de hipoteca que podrán gastar en otras cosas), no va a permitir que mucha gente que necesita una vivienda la compre, porque lo que se ahorran en tipos lo pagarán en una hipoteca de más importe, dada la fuerte subida de las viviendas en venta. Y en el caso de Madrid y otras grandes ciudades, aunque la hipoteca sea a un tipo menor, pagarán más mensualidad porque el piso es más caro. Y eso desalentará a muchos jóvenes y familias, que se verán obligadas a alquilar, a precios imposibles. Es una situación sin salida, que exige pactar medidas urgentes para aumentar la oferta de viviendas, en venta y alquiler. Así no podemos seguir.

lunes, 27 de marzo de 2023

Comprar piso: carísimo, más pequeño y lejos

El precio de la vivienda se disparó en 2022 (+7,4%), la mayor subida en 15 años. El motor de esta subida récord (+40% desde 2014) son las ventas, que también se dispararon: casi 650.000 viviendas vendidas el año pasado, la mayor cifra desde 2007, empujada por los que compran para invertir y alquilar, los extranjeros (1 de cada 7 compras) y las familias que eligen comprar antes que “tirar el dinero” en alquileres disparatados. El problema es que esta subida de precios se suma a la subida de las hipotecas, con lo que comprar una vivienda se ha vuelto imposible para el 48% de las familias españolas. Y las que intentan comprar ahora, al tener que pagar más por la vivienda y la hipoteca, tienen que optar por comprar pisos más pequeños y más alejados del centro de las ciudades (donde también empiezan a subir). El problema es que hay más demanda que viviendas: sólo se construyen la mitad de las que hacen falta.

Enrique Ortega

A pesar de la inflación y la crisis, tras la pandemia y la guerra en Ucrania, la venta de viviendas sigue disparada en España: el año 2022 se cerró con la compraventa de 649.949 viviendas, +14,7% que en 2021, el récord de ventas desde 2007 (775.300 viviendas vendidas), según los datos del INE. Son ya 9 años consecutivos de mayores ventas de viviendas, duplicando las ventas  del primer año en que remontaron tras la crisis financiera (2014: 318.830 viviendas vendidas). La mayor parte de las ventas son viviendas de 2ª mano (532.459), que superan ya incluso las ventas de viviendas usadas en 2007 (448.918), y sólo un 18% de las ventas son de viviendas nuevas (117.490 en 2022).

El tirón de las ventas de pisos se está dando más en las zonas turísticas, por la compra de segundas residencias y viviendas para extranjeros. Así, los mayores aumentos de ventas se han dado en 2022 en Canarias (+31,6%: 27.364 compraventas), Baleares (+25,6%: 17.996) y la Comunidad Valenciana (+23,9%: 99.448), aumentando mucho menos en las regiones que concentran las mayores ventas, Andalucía (135.976,+15,2%), Cataluña (102.108, +14,50%) y Madrid (83.103 compraventas, +2,67%), según el INE.

¿Quién compra piso? Casi 9 de cada 10 compradores son particulares, según las estadísticas, aumentando en los últimos años los que compran piso para invertir (poniéndolo en alquiler o esperando a obtener plusvalías) y los extranjeros que compran en España, como 2ª residencia o vivienda de inmigrantes. La compra de vivienda para alquilarla después ha aumentado su rentabilidad en los últimos años y en 2022 aportó a sus dueños una rentabilidad del 6,5%, según Fotocasa, superior a la del ahorro y buena parte de la Bolsa, siendo mayor la rentabilidad en la Comunidad Valenciana y Murcia (7,7%), en Cantabria (6,9%), Canarias y Cataluña (6,8%), Navarra (6,6%) y Castilla y León (6,5%).

La compra de viviendas por extranjeros se disparó en 2022: compraron 88.858 viviendas, el 13,71% del total  y casi cuatro veces más que diez años antes (26.857 viviendas compradas por extranjeros en 2021, el 8,1% del total), según los datos del Colegio de Registradores. La mayoría de extranjeros compran “a tocateja”, sin hipoteca, destacando que casi 9.000 de estas viviendas compradas valían más de 500.000 euros, el tope que se exige para que un extranjero consiga así la residencia legal en España (“Golden Visa”), casi el triple de las compras de casas caras que hacían antes de la pandemia (3.827 en 2019). Si estas compras de extranjeros son cada vez más importantes (suponen 1 de cada 7 viviendas vendidas), lo son más en determinadas regiones, como Baleares (el 34,8% de todas las viviendas las compran extranjeros), Canarias (28,6% de las ventas) y la Comunidad Valenciana (26,8%), teniendo aún más peso en zonas de Alicante y Tenerife (donde rondan entre el 35 y el 41,7% de las ventas de viviendas). En conjunto, los extranjeros que más compran en España son los británicos (11,07% del total), alemanes (9,47%), franceses (6,97%), belgas (5,21%), marroquíes (5,15%), rumanos (5,07%) y holandeses (4,91%).

Otro factor que tira de las ventas de viviendas es el auge de los pisos turísticos, que fomenta la compra de viviendas en el centro de las ciudades y en zonas de costa para obtener altas rentabilidades alquilándolos por días o temporadas. En España hay 311.500 apartamentos turísticos, según el INE, el 1,24% del parque de viviendas, radicados en el 60% de los municipios españoles. Pero la realidad es que si contamos todas las viviendas que se utilizan para alquiler turístico (legal e ilegalmente, totalmente o por habitaciones), la cifra se duplica: hay 788.136 plazas turísticas sólo en las 20 mayores ciudades, según denuncia Exceltur, la patronal turística, con más del 20% de todo el parque en varios municipios turísticos.

Y luego está el principal motor de las ventas de viviendas, la compra de particulares como primera vivienda. En los últimos años, al dispararse el precio de los alquileres, muchas familias y jóvenes han hecho cuentas: es más barato pagar una hipoteca que un alquiler, que además es un dinero perdido. Actualmente, el precio medio de un alquiler se ha puesto en 11,7 euros por metro cuadrado (febrero 2023), según el último informe de Idealista, lo que supone pagar 1.053 euros por un alquiler medio de 90m2. Si tenemos en cuenta que el precio medio de un piso en propiedad es de 188.000 euros (2022), según el Colegio de Registradores, comprarlo exige una hipoteca de 150.000 euros (el máximo que nos dan es el 80% del valor). Y esa hipoteca, a un interés del 3,5%, supone pagar una mensualidad de 750 euros, las tres cuartas partes del coste del alquiler… Claro que hay que tener dinero ahorrado (un 25% del valor, para la entrada y otros pagos) y un trabajo y una edad que nos permita conseguir una hipoteca (cada vez más difícil). Y además, en Madrid, Barcelona y algunas capitales (Málaga, Sevilla, Bilbao, San Sebastián, Valencia…), el precio de comprar un piso y su hipoteca es mucho mayor, aunque también el alquiler. En cualquier caso, la subida imparable de los alquileres ha aumentado la demanda para comprar piso.

Todos estos factores (invertir, extranjeros, apartamentos turísticos y subida alquileres) explican el récord en la venta de viviendas en 2022 (y años anteriores). Y estas fuertes ventas han tirado al alza de los precios de las viviendas, que también baten récords, según el INE: en 2022 subieron un +7.4%, la mayor subida en 15 años (desde el +9,8% que subieron en 2007). Y desde 2014, el primer año en que volvió a subir (+0,3%), la vivienda en España se ha encarecido un +39,8%, lo que es una barbaridad, aunque todavía no ha subido tanto como bajó entre 2008 y 2013: -41,9%. Lo que más sube (+7,9% en 2022) y ha subido (+50,7% entre 2014 y 2022) es la vivienda nueva, que sí cuesta más ahora que en 2008 (su precio había caído un -38,9%). Sube algo menos la vivienda de 2ª mano (+7,3% en 2022), que aún no ha recuperado los precios de 2008 (sube un 38% entre 2014 y 2022 y cayó un -51,5% durante la crisis de 2008 a 2013).

Con esta fuerte subida de precios en los últimos 15 años, el precio medio de una vivienda se situó en 188.000 euros en 2022 (+4,5% que en 2021), según el Colegio de Registradores, con una media que supera los 200.000 euros en Cataluña, Madrid, Baleares y País Vasco pero  que no llega a los 100.000 euros en Extremadura y Castilla la Mancha. La estadística del Ministerio de Transportes da un precio medio de venta de 1.749,2 euros metro cuadrado a finales de 2022, lo que sitúa el precio medio de una vivienda de 100 metros cuadrados en 175.000 euros. Los portales de venta de viviendas suben ese precio, a una media de 1.960 euros por metro cuadrado (Idealista, febrero 2023) y hasta 2.086 euros m2 (Fotocasa). Pero esta media de precio casi se duplica en las ciudades y regiones más caras, según Idealista: San Sebastián (5.205 euros m2, el precio máximo histórico), Barcelona (4.050 euros m2), Madrid (3.995 euros, otro máximo histórico), Baleares (3.703 euros m2), Bilbao (3.190 euros m2), Pamplona (2.544 euros m2), Málaga capital (2.399 euros m2 máximo histórico, que sube a 2.854 euros m2 en la provincia), A Coruña (2.313 euros m2), Sevilla (2.182 euros m2), Canarias (2.137 euros m2, otro máximo histórico), Valencia (2.108 euros m2)…

Estos precios disparados de la vivienda, en 2022 y en los siete años anteriores, se suman ahora a la rápida subida de los tipos de interés, que han pasado del 0% en junio al 3,5% actual (6 subidas del BCE en 9 meses), a las que seguirán más este año. Esta subida del precio oficial del dinero, para combatir la inflación (sin éxito: la subyacente sube), ha encarecido las hipotecas, al dispararse el Euribor: estuvo 6 años en negativo (desde febrero de 2016 a marzo de 2022) y ahora lleva un año en positivo y subiendo, desde abril de 2022 (+0,013) hasta rozar el 4% el 9 de marzo (3,978), aunque ahora, con la crisis de algunos bancos en EEUU y Suiza, se ha moderado algo, aunque ahora repunta y alcanza una media en marzo del 3,68%. Eso significa que ahora, una hipoteca de 150.000 euros (para comprar un piso del valor medio de 180.000 euros), a 25 años, supone pagar una cuota mensual de 836 euros, que son 271 euros más al mes de lo que costaba esa misma hipoteca hace un año (la cuota estaba entonces en 565 euros).

Así que ahora, los que piensen en comprar un piso tienen un doble problema: son más caros (han subido un +13,2% desde antes de la pandemia) y la hipoteca con la que puede comprarle le cuesta más. Eso se traduce en que ahora, el comprador, con la cuota que estaba pagando hace un año por comprar un piso, puede comprar ahora un piso más pequeño, con un tercio menos de superficie, según algunos cálculos. Si antes (diciembre 2019), una casa de 100 metros cuadrados le costaba 158.670 euros, ahora (febrero 2023) esa misma casa le costará 196.000 euros, según los portales inmobiliarios (y en las grandes ciudades, rozando los 400.000 euros). Y el otro efecto, si en 2019 podía pagar ese piso medio con una hipoteca de 127.000 euros (que le costaba 464 euros), ahora tiene que pedir más (156.800 euros) y pagar una hipoteca más cara, con más cuota (802 euros).

Así que el comprador actual sólo tiene dos opciones: o comprar una casa más pequeña (con una habitación y un baño menos, sin terraza) o comprar más lejos del centro, en localidades que están a 1 hora y más del centro, donde el precio del metro cuadrado es menor (entre un 20 y un 40% menos), aunque en estas zonas periféricas están empezando a subir los precios con fuerza. Y a otros potenciales compradores, con los precios y las hipotecas actuales, sólo les queda un camino: abandonar y no comprar piso ahora. Porque la cuota que les supone pagarlo supera con creces un tercio de sus ingresos, el tope “aceptable”.

La subida de tipos de interés, más la subida de precios de las viviendas, hace que un 48% de las familias españolas no puedan solicitar ahora una hipoteca y comprar piso, según un estudio de Tecnocasa. O sea, que casi la mitad de los españoles no pueden comprar casa, porque la subida de tipos hace que la hipoteca se lleve el 38% o más de sus ingresos, algo inaceptable para la banca (y para el sentido común).Y en el caso de Madrid y Barcelona, con los precios por las nubes, la compra de vivienda se ha vuelto inaccesible para 4 de cada 5 familias (el 80%), según este estudio. En Palma de Mallorca, sólo podrían comprar un 9,3% de las familias, en San Sebastián el 7,1%, en Málaga menos del 30% de las familias, en Sevilla menos del 50% y en Zaragoza sólo el 57%... Tremendo.

Así están las cosas y en 2023 no parece que vayan a cambiar mucho, aunque la subida de tipos podría frenar las ventas y los precios, aunque el Euribor y las hipotecas seguirán subiendo. Algunos expertos se agarran a que las ventas de viviendas cayeron en diciembre de 2022, hablando de “un cambio de ciclo”. Pero en enero de 2023 (último dato del INE), las ventas de viviendas volvieron a subir y la cifra (56.372 compraventas) fue la mayor en ese mes desde 2008… Y los precios siguen subiendo, aunque menos: se espera que este año suban entre un 2 y un 4% (la mitad que en 2023). Pero los alquileres siguen subiendo, lo que reanimara las ventas y los precios de las viviendas (máxime cuando los costes de construcción se han disparado en el último año). Y siguen subiendo el número de hipotecas  (+10,9% en 2022, según el INE).

Al final, el problema de fondo es la escasa oferta disponible, la falta de pisos, sobre todo nuevos, que alimenta la subida de precios. Se estima que, por razones demográficas, España necesita entre 120.000 y 150.000 viviendas nuevas al año para cubrir la demanda estructural. Pero en 2022 sólo se terminaron 79.935 viviendas “libres” (y 9.221 “protegidas”), una cifra similar a la de 2021 (84.091 viviendas terminadas) y 2019 (71.541), según la estadística oficial de Transportes. Una cifra que choca con las 579.665 viviendas terminadas en 2007 (en el final de la “burbuja inmobiliaria”) pero también con las viviendas terminadas en 2009 (356.555) y 2011 (121.043).

La solución al problema de la vivienda, además de promover nuevas viviendas (públicas y privadas) en alquiler, es relanzar la construcción de viviendas en España, acercarnos a esas 120.000/150.000 nuevas viviendas terminadas cada año. Haría falta un gran Acuerdo entre el Gobierno central, las autonomías, ayuntamientos, promotores y constructores para aprobar un Plan de choque, que duplicara las viviendas iniciadas al año, facilitando suelo público, financiación y menos burocracia para relanzar la oferta de vivienda nueva. Y en paralelo, habría que ayudar a la demanda, a los jóvenes y familias con ingresos medios (las más desfavorecidas no pueden comprar: sólo alquilar con ayudas), para ofrecer créditos con interés subvencionado y aval público (ICO), para que la compra de una vivienda no supere una cuarta parte de sus ingresos, por ejemplo. Construir más viviendas cada año frenaría en alza de precios y ayudar a la demanda permitiría mejor su compra.  No queda otra, porque la situación actual, con la mitad de las familias que no pueden comprar, es un escándalo.

lunes, 18 de noviembre de 2013

Los pisos bajan, las hipotecas suben


Los precios de la vivienda siguen bajando (desde la primavera de 2008) y a finales de año ya costarán la mitad que antes de la crisis. Algunos creen que la caída ha tocado suelo y que pronto empezarán a subir los pisos, pero la mayoría apuesta por nuevas bajadas en 2014 y quizás 2015, para estabilizarse después y subir desde finales de 2016. El problema para que la vivienda se recupere es doble: hace falta que mejoren el empleo y los salarios y sobre todo, hace falta crédito para comprar. Los bancos, asustados con la morosidad, apenas dan hipotecas. Y cuando las dan, es por menos dinero, menos años y más caras. Al final, el mejor consejo al que piense comprar un piso, es que espere hasta 2015. Y al que quiera vender, que lo haga cuanto antes. Aún faltan un par de años para que la vivienda se sanee.

enrique ortega

Los precios de la vivienda siguen cayendo mes a mes en España. Empezaron a bajar, poco, en el segundo trimestre de 2008 (-1,5% ese año), bajaron moderadamente en 2009 (-6,7%), 2010 (-2%) y 2011 (-7,4%) y cayeron mucho más en 2012 (-13,7%) y 2013 (-7,3% hasta junio), según el INE (con estadísticas de los notarios). Con ello, a finales de 2013 (con una caída entre el -10 y el -12%), el precio de la vivienda habrá caído un 43% en seis años, una caída que algunos expertos sitúan entre el 44% (Tinsa o Fotocasa) y  el 51% (Sociedad de Tasación). Eso significa que el precio de la vivienda  ha caído a la mitad, pasando de 2.401 €/m2 en 2007 a 1.160 €/m2 a finales de 2013. Así, un piso de 100 m2, que costaba 240.000 € antes de la crisis (40 millones de pesetas), se vende ahora por 116.000 € (20 millones de pesetas).

Es la bajada media, pero las viviendas de segunda mano han caído más y las nuevas menos. Los mayores descensos se han dado en las costas (por las segundas residencias) y en los pisos más grandes (3 dormitorios o más) de la periferia de las ciudades, sobre todo en las viviendas de baja calidad y alto standing. La bajada de precios supera ya el 50% en Sevilla, Valencia, Zaragoza y Málaga, así como en muchos lugares de la Comunidad Valenciana (Castellón), Cataluña, Castilla la Mancha (Guadalajara, Toledo), Murcia y Madrid.

Algunos expertos creen que los precios de la vivienda están a punto de tocar suelo y lo apoyan con el hecho de que los precios han moderado su ritmo de caída en 2013 e incluso subieron en el segundo trimestre en Madrid (+0,2) y el País Vasco (+1,9%), según Fomento. Pero la mayoría cree que seguirán cayendo este año, en 2014 e incluso en 2015. Así, Standard&Poors apuesta por otra caída de -5% en 2014 y -1% en 2015. Y la SAREB, el banco malo, cree que la vivienda bajará en 2013 y 2014, se estabilizará en 2015 y 2016, y empezará a subir en 2017, una media del 3% anual. O sea, una década de crisis.

Hay dos factores que juegan en contra de nuevas bajadas y cinco a favor de que la vivienda siga cayendo. En contra de más bajadas de precios están la mayor venta de viviendas a extranjeros (jubilados, turistas y Fondos de inversión) y las crecientes ventas a inversores españoles que compran pisos de saldo para alquilarlos. A favor de nuevas bajadas de precios están el elevado desempleo (más del 25% hasta 2018), los bajos salarios, la menor demanda (se irán 500.000 extranjeros cada año hasta 2020, más los jóvenes españoles que se van fuera o a casa de sus padres) y  las fuertes ventas que han de hacer los bancos y la SAREB (el banco malo), que tienen todavía cientos de miles de pisos a la venta. Y sobre todo, los pisos seguirán bajando porque no hay crédito (hipotecas) para comprarlos.

Junto al paro y la crisis, la falta de financiación es el gran problema de la vivienda en España. Baste un dato: dos de cada tres viviendas (68,6%) se venden a tocateja, cuando antes de la crisis eran sólo un tercio (37,3%). Y los que compran al contado son extranjeros (particulares y Fondos) y ahorradores o ricos españoles, que invierten para alquilarlas. Pero el que no tiene dinero y necesita un crédito, lo tiene “crudo”: se dan menos hipotecas (llevan 40 meses bajando; hasta agosto, un 27,8% menos este año), porque se piden menos (crisis) y porque la banca está muy preocupada por la morosidad (5% cuando antes crisis era el 0,4%: nadie dejaba de pagar una hipoteca). Y las que se dan, es por menos importe (ya nada del 100% de antes: ahora entre el 60% y el 80%, con lo que la hipoteca media ha bajado de 100.000 €) y a menos plazo (20 años de promedio, frente a los 30/35/40 de antes). Y sobre todo, son mucho más caras: en agosto, el tipo medio de las hipotecas sobre vivienda era el 4,50% (4,23% un año antes), según el INE. O sea, los pisos son más baratos, pero las hipotecas son más caras. Si te la dan: miran con lupa y cada vez piden más garantías y avales, descartando a los de empleo precario.

En definitiva, si la casa que antes valía 300.000 euros ahora la venden por 150.000 y pensamos en comprarla, sepamos que sólo nos van a dar el 70% de hipoteca (105.000 euros), con lo que tenemos que tener ahorrados 60.000 euros (el 30% más 10% de gastos iniciales) y pagar una cuota mensual de 554 euros (25 años). Algo impensable para miles de jóvenes y familias que ganan entre 800 y 1.200 euros al mes. Y sin compradores, los vendedores tendrán que seguir bajando los pisos, aunque no sea la solución: muchos tampoco pueden pagarlos. Y los que se aprovechan son los que tienen dinero para comprar gangas a tocateja.

Por todo esto, las ventas de viviendas no tiran, a pesar de la caída de precios: llevan cayendo desde 2007 y sobre todo desde 2010. Si en 2007, en pleno boom, se vendieron 836.871 viviendas, este año se venderán la tercera parte, unas 300.000 (se han vendido 244.200 hasta finales de septiembre, un 8,6% menos que en 2012). Y eso porque hay un enorme stock de viviendas nuevas sin vender (815.000 según un estudio de Catalunya Caixa) y muchas más viviendas usadas a la venta. Y sobre todo, porque la crisis, el paro y la incertidumbre sobre el futuro han disuadido a los compradores, máxime con las hipotecas tan caras y difíciles. Así que hay pocas ventas y son los extranjeros los que salvan el mercado: llevan 2 años subiendo y suponen ya casi la mitad de las ventas en Alicante (54%), Tenerife (40,5%), Málaga (39,9%) O Girona (36,3%). Y los Fondos extranjeros van a comprar este año hasta 4.000 millones de euros en edificios y viviendas para alquilar. Y también ayudan los ahorradores e inversores españoles a la caza de gangas.

En definitiva: la vivienda no toca suelo, aunque se haya reanimado por los bajos precios. Al menos quedan dos años todavía de ajuste, 2014 y 2015, si pasa en España como en EEUU: las ventas se recuperaron a finales de 2011, dos años después de empezar a crearse empleo (finales 2009). Si en España no se creará empleo neto hasta finales de 2014 (como señalan FMI y Comisión Europea), la recuperación de la vivienda llegaría a finales de 2016.

Así que dos consejos. Si está pensando en comprar piso, espere un poco más, al menos hasta finales de 2015, porque serán algo más baratos (-8%) y podría haber más hipotecas. Y si está pensando en vender, hágalo cuanto antes (aunque pierda), porque su piso seguirá bajando un par de años más. Y todo esto, si salimos, aunque lentamente, de la crisis. Porque la clave, para que la vivienda se reanime, es que mejore el empleo. Y eso va para largo.

miércoles, 9 de enero de 2013

Vivienda: vender ya en 2013, comprar en 2014


La vivienda no tiene enmienda: un millón de pisos que no se venden, aunque sus dueños los han bajado un 38%, y cientos de miles de familias no consiguen comprar casa, porque les faltan ingresos y una hipoteca. Y este año 2013, la situación será peor. Se acabaron las ayudas fiscales a la compra de viviendas, les sube el IVA, bancos y Cajas harán la competencia vendiendo pisos a través del “banco malo” y seguirá sin haber hipotecas asequibles. Por todo ello, les daré dos consejos. A los que quieren vender un piso, que no esperen más y lo vendan en 2013. Y a los que buscan piso, que esperan a comprar hasta 2014 (o 2015), porque encontrarán mejor precio y financiación. Entretanto, el alquiler es la mejor solución para todos, para los que no pueden vender y los que no pueden comprar. Paciencia y suerte.
enrique ortega

El 1 de enero se han acabado los dos “chollos” que tenía la compra de una vivienda: el IVA ha subido del 4 al 10% y se han suprimido las ayudas fiscales en el IRPF (desgravación del 15% del pago de la hipoteca, hasta 1.354 euros mensuales). Con menos ayudas al comprador, automáticamente, los que quieran vender un piso ahora tendrán que bajar el precio más.

De hecho, los pisos llevan bajando desde el segundo trimestre de 2008, pero sobre todo en 2011 (-11,2%) y más en 2012 (-11,5% hasta septiembre). En total, desde que pinchó la burbuja inmobiliaria, el precio de la vivienda ha caído en España un 38,8 %, según el INE:    -26,9% la vivienda nueva y -46,7% la de segunda mano. Y todo apunta a que en 2013 seguirán bajando los precios, entre 15 y 20% más, con lo que los pisos habrán perdido más de la mitad de su valor desde los precios máximos de 2007. Caerán más donde hay más stock, en la Comunidad Valenciana (23%), Andalucía (16,5%) y Castilla la Mancha (10,9%), donde están la mitad de las viviendas sin vender.

Hay dos razones para esta nueva bajada en 2013. Por un lado, la subida del IVA y la supresión de las ayudas fiscales, que suponen hasta un 10% del precio para el comprador. Y la otra, la puesta en marcha del “banco malo”, la “inmobiliaria mala” que ha creado el Gobierno con pisos y solares de bancos y Cajas nacionalizados, unas 90.000 viviendas de más de 100.000 euros, que saldrán a la venta en 15 años. Y aunque no quieren tirar los precios, porque cuanto más barato vendan más pierden las entidades (y más cuesta sanearlas), podrían salir con una rebaja media del 50 al 60% sobre el precio de tasación de 2004-2008, lo que supone bajadas adicionales.

Los particulares que tengan una casa para vender tendrán ahora que competir no sólo con las inmobiliarias (la mayoría en concurso o quiebra), sino con el “banco malo y con los bancos y Cajas no nacionalizados, que también quieren soltar su ladrillo. Y para ello, no dudarán en bajar precios y además ofrecer a los clientes hipotecas ad hoc, para venderlos mejor, una “competencia desleal” que vende con financiación  adjunta. Resultado: lo mejor que pueden hacer los particulares (un 25% llevan más de dos años queriendo colocar su piso) es vender cuanto antes, en 2013, antes que los pisos bajen más y arrecie la competencia.

El problema es encontrar comprador. Aún con los precios cayendo un 38,8% (y más), las ventas siguen por los suelos: se vendían 25.000 pisos al mes a finales de 2012 (la mitad que en los buenos tiempos), un 12,8% menos que en 2011. Y para este año, ya sin ayudas, se espera una caída mayor, aunque haya un stock de un millón de pisos sin vender (y hasta 2 millones). El problema, una vez más, es la crisis: hay 6 millones de españoles sin trabajo y casi la mitad de los que lo tienen son mileuristas o temen por su empleo. Y así casi nadie piensa en comprar piso, aunque bajen a la mitad. Porque una familia que compra su vivienda se ve atada a pagar por ella un 27,5% de sus ingresos (por 30 años). Además, hay que tener ahorrado un 20% de su precio, para entrada, escrituras, gastos y muebles. Una costosa inversión.

Además, no basta con tener un empleo más o menos estable y un sueldo digno: hay que conseguir una hipoteca. Y el crédito es cada vez más escaso y más caro. Escaso, porque  los bancos no consiguen financiarse, salvo con depósitos cada vez más caros. Y miran con lupa cada euro que prestan, ahora que la morosidad está en niveles históricos. Además, con la reforma financiera, el que no está nacionalizado está buscando capital o digiriendo una fusión: no están para prestar. Y cuando lo hacen, es a precios desorbitados: si hace un año daban hipotecas al Euribor+0,5 o Euribor+1%, ahora, las entidades más baratas cobran ya Euribor+1,85%, Euribor+2%, Euribor+3,25% y más. Y a eso hay que sumar comisiones crecientes (estudio, cancelación parcial o total) y exigencias adicionales (nómina, contratación de seguro de vida y de hogar...). Vamos, que la hipoteca se pone por un pico, si te la dan, porque llevan 30 meses cayendo.

Otro problema para el comprador es que los pisos que más bajan son los más caros, no los más accesibles. Una opción, complicada, es cambiar de ciudad y buscar piso en las cuatro autonomías con la vivienda más barata ( Extremadura, Castilla la Mancha, Murcia y Comunidad Valenciana), sobre todo en las seis provincias con precios más bajos, cuatro próximas a Madrid: Toledo (1.209 €/m2), Ávila (1.251 €), Cuenca (1.291 €), Ciudad Real (1.293 €), Badajoz (1.327 €) y Jaén (1.325 €), con precios la mitad que Madrid (2.567 €/m2) o Barcelona (2.573 €). Pero claro, no están las cosas para elegir trabajo y ciudad donde vivir.

En consecuencia, el mejor consejo para los que piensan comprar piso es esperar, a 2014 o 2015, para que bajen aún un 20% más (el “banco malo” estima que bajarán en 2013 y 2014, se estabilizarán en 2015 y 2016 y empezarán a  subir en 2017, un 3% anual durante diez años). Y mientras, vivir de alquiler, que sigue bajando: un -3,4% en el último año y un -27,7% desde 2007, según Fotocasa, con precios medios de 7,32 euros/mes, o sea alquileres de 600 a 1.000 euros al mes. Y se quieren promocionar alquileres sociales más bajos, aunque pocos (6.000) y sólo para las familias más pobres que hayan sido desahuciadas desde 2008.

Al final, 2013 será otro mal año para la vivienda, donde el particular que busca vender tendrá que bajar su piso otro 15-20% más para colocarlo y donde los que buscan comprar no tendrán ingresos ni hipotecas asequibles. Por eso, se impone cambiar de mentalidad, dejar de pensar en los pisos como una inversión y pensar en la casa como una necesidad que es mejor resolver con alquiler, ahorrando para cubrirse del paro, la educación de los hijos  y la vejez. Pinchar la burbuja inmobiliaria no unos años, sino para siempre.