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lunes, 29 de enero de 2024

EPA 2023: otro año récord en empleo

En 2023 se crearon +783.000 nuevos empleos, el mayor aumento de la historia salvo 2021 (por el rebote tras la pandemia). Y ya trabajan en España 21.246.900 personas, medio millón más que en 2007. El empleo se crea más entre mujeres, mayores de 50 años e inmigrantes. Y el paro cae también, pero menos, porque aumentan los que buscan trabajo: se consolida por debajo de los 3 millones (2.830.600), la cifra más baja desde 2007. Eso sí, el paro sigue alto entre jóvenes y mujeres, en Ceuta, Melilla, Andalucía, Extremadura y Canarias. Y un tercio de los parados no cobra nada. Tras crearse 1 millón largo de empleos en dos años, el 83,5% de los asalariados tienen contrato indefinido. Ahora, Gobierno y fuerzas sociales no deberían dormirse en los récords: deberían aprobar un Plan de choque para atajar la debilidad del empleo en 2024 y 2025, centrado en jóvenes, mujeres y mayores de 45 años. Asegurar que siga creciendo el empleo, la 1ª preocupación de los españoles. No lo olviden.

                  Enrique Ortega

Las dos últimas Navidades han sido malas para el empleo, porque las compras fueran menores a los años en que salimos de la pandemia. Y así, el empleo cayó en -19.000 personas durante el 4º trimestre de 2023, bastante menos que en el otoño de 2022 (-81.900 empleos). El empleo cayó también al inicio de 2023 (-11.100 empleos en el primer trimestre), pero como fueron excepcionales  la primavera (+603.900 empleos) y el verano (+209.100), el balance final del empleo en 2023 es espectacular: se crearon +783.000 nuevos empleos, según la EPA publicada el viernes, el 2º mayor aumento anual de nuestra historia (el otro, los +840.600 empleos ganados en 2021 fueron algo “extraordinario”, porque salíamos de perder -622.000 empleos en 2020 por la pandemia), tras una subida del empleo de +402.300 ocupados en 2019. Y además, con ello trabajan ya en España 21.246.900 personas, otro récord histórico anual (antes de la pandemia, en 2019 trabajaban 19.966.900 y en junio de 2008, el récord anterior, trabajaban 20.646,000 personas).

El 2023, el aumento del empleo (+783.000 ocupados) se ha dado más entre las mujeres (+437.200) que entre los hombres (+345.800) y sobre todo entre los mayores de 50 años (+425.200 empleos, el 54% del total), seguidos de los jóvenes (+204.400 empleos para menores de 25 años) y los de 30 a 34 años (+103.800), ganando menos el resto de edades y perdiendo empleo en 2023 los que tienen entre 40 y 44 años (-70.000), según la EPA. Un dato relevante es el fuerte aumento del empleo de los inmigrantes (+12,4% frente al +1,85% los españoles), extranjeros que han conseguido casi la mitad de los nuevos empleos (333.700).

Por sectores, el empleo se ha creado sobre todo en los servicios (+629.200), también en la  construcción (+108.300) y mucho menos en la industria (+28.000) y la agricultura (+17.500). Y por autonomías, el mayor aumento porcentual de empleo se ha dado en Cataluña (+5,62%: +197.600 empleos), Madrid (+5,03%: +160.500), País Vasco (+5,02%: +47.700), Cantabria (+4,86%: +11.900), Asturias (+4,56%: +17.400), Aragón (+4,25%: +24.800) y Andalucía (+4,01%: +130.800 empleos). Sólo ha bajado el empleo en 2023 en Castilla y León (-4.400), la Rioja (-2.700), Melilla (-2.000) y Ceuta (-1.400 empleos).

La histórica mejora del empleo en 2023 (+783.000 ocupados) no se ha traducido en una bajada similar del paro, que bajó menos: -193.400 parados en 2023, según la EPA, una bajada superior a la de 2022 (-79.800) pero muy inferior a la de 2021 (-616.000 parados). Ello se debe a que siguen aumentado los “activos”, personas que se “animan” a buscar trabajo y antes no lo hacían (mujeres, mayores y jóvenes). Pasa en los últimos años, pero en 2023 el aumento ha sido espectacular: +682.400 activos, duplicando el de 2022 (+291.700 activos). Y nos coloca por encima de los 24 millones (24.077.400 activos), un tope que nunca se había superado en España. Este aumento de la actividad (+2,51%) es muy llamativo en Cataluña (+4,52%: +176.800 activos), Canarias (+4,61%: +53.500 activos) y Madrid (+2,95%: +106.300). Y con ello, hay 4 autonomías con una tasa de actividad (gente trabajando o  buscando trabajo) que supera  la media de España (el 59% de los que tienen más de 16 años): Madrid (63,6%), Cataluña (61,98%), Baleares (61,05%) y Canarias (60,53%). Esto significa que el paro mejorará menos que el empleo, porque hay muchos buscándolo.

El paro bajó en 2023 (-193.400 parados) más entre los hombres (-100.400) que entre las mujeres (-93.000), precisamente porque ellas fueron más “activas” (+344.200) que los hombres (+254.400). Y sólo bajó entre las personas de 25 a 54 años (-220.000 parados), aumentando el paro en el resto de edades, sobre todo en los jóvenes (+17.300 parados) y mayores (+9.400 parados entre los mayores de 55 años), porque son los grupos más “activos”, que se han lanzado más a buscar trabajo. El paro ha bajado en la industria (-29.900), la agricultura (-21.300), la construcción (-19.100 parados), y, sobre todo, entre los que perdieron el empleo hace más de un año (-108.100 parados) o lo buscan por primera vez (-19.000). Eso sí, subió en los servicios (+4.100 parados). Y hay regiones donde el paro bajó porcentualmente mucho más que la media (-6,40%): Cantabria (-26,45%: -7.400 parados), País Vasco (-25,10%: -22.600 parados),  Asturias (-16,55%: -10.700 parados, Castilla la Mancha (-13,54%: -19.900 parados), Madrid (-13,06%: -54.200) y Galicia (-12,66%: -16.600 parados), siendo mucho menor la bajada en Cataluña (-5,4%: -20.900 parados).

La cifra total de parados EPA se aleja más de los 3 millones y cierra el año 2023 con 2.830.600 parados (que se consideran parados en la Encuesta del INE, aunque sólo 2.707.456 estaban registrados en las oficinas de empleo). Es la primera vez desde 2007 (1.927.600 parados) que España baja un año de los 3 millones de parados EPA: en 2022 se cerró con 3.024.000, en 2020 se alcanzaron los 3.719.800 (por la pandemia), en 2019 había 3.191.900 y hacia atrás llegamos al récord de parados de 2012 (6.021.000, más del doble que hoy), por los efectos de la crisis financiera y los ajustes, después de venir de 3.207.900 parados en 2008. La  tasa de paro (% de parados sobre mayores de 16 años) baja en 2023 al 11,76%, mejor que antes de la pandemia (13,78%) y la mitad que en lo peor de la crisis (25,77% de paro en 2012), está por debajo de la de 2008 (13,79%) y sólo es más alta que en 2007 (8,57%). Eso sí, todavía casi duplicamos la tasa de paro de Europa (5,9%) y casi cuadruplicamos la de Alemania (3,1%). Lo más preocupante, la tasa de paro juvenil (menores de 25 años) también ha bajado, al 28,36% (14,5% en la UE-27 y 5,6% en Alemania).

Hay otros datos preocupantes del paro en España que también mejoran. El primero, que a finales de 2023 había 932.400 hogares con todos sus miembros en paro, -115.100 que en 2022 y bajando por primera vez del millón. El segundo, que seguimos con 7 regiones que tienen una tasa de paro superior a la media (11,76%), aunque mejoró en 2023: Ceuta (28,35%), Melilla (27,42%), Andalucía (17,60%), Extremadura (16,29%) y Canarias (16,19%), sobre todo, aunque también Comunidad Valenciana (12,65% de paro) y Asturias (11,81%). Y que contrastan con las 3 autonomías que tienen una tasa de paro casi europea: País Vasco (6,33%), Cantabria (7,48%) o Aragón (7,85%), aunque también tienen poco paro Cataluña (8,97%), Navarra (9,32%), Castilla y León (9,50%) y Madrid (9,72%), según la EPA. El tercer dato preocupante que mejora es el paro de larga duración: hay 1.140.500 parados que llevan sin trabajar más de un año, 142.300menos que hace un año, aunque todavía suponen el 40,9% de todos los parados (son mayores de 45 años, mujeres y jóvenes).

Este paro de larga duración provoca que a muchos parados se les acabe el desempleo y no cobren entonces ningún subsidio, pasando a una situación de pobreza (lo están el 47,1% de los parados, según el INE). En noviembre de 2023 (último dato de Trabajo) cobraban alguna ayuda 1.824.163 beneficiarios (833.872 cobraban 982,70 euros al mes de subsidio contributivo y el casi millón restante cobraban un subsidio asistencial de 480 euros). Eso supone que cobraban una ayuda el 64,44% de parados estimados por el INE (y el 67,37 de los parados registrados en el SEPE). A lo claro: 1 de cada 3 parados no cobra nada. Una cobertura baja, pero que mejoró en 2023 (cobraban el 58,85% parados en 2022).

Vistos los datos finales de 2023, queda claro que el empleo se mantiene con fuerza, a pesar de que crecemos la mitad (+2,4% este año frente al +5,8%), los altos tipos de interés (los mayores desde 2001), la alta inflación (aunque ha bajado a la mitad, del 8,40% al 3,55% en 2023), las tensiones políticas internas y los conflictos geopolíticos (Ucrania y Palestina). En este complejo escenario, España ha creado 1.280.000 nuevos empleos desde 2019 (antes de la pandemia), y ha reducido el paro en -361.300 parados en los últimos 4 años. Y algo llamativo: España es el país europeo que ha creado más empleo desde 2019, un +7,2%, más que Francia (+5,1%) y mucho más que Italia (+2,7%), Alemania (+1,4%) o Reino Unido (+0,1%). De hecho, casi 1 de cada 3 empleos creados en Europa en 2023 se crearon en España. Son datos, no propaganda del Gobierno Sánchez.

Y lo más importante no es sólo que haya más de 21,2 millones de personas trabajando en España, una cifra nunca vista, sino que los que trabajan ahora tienen empleos más estables y menos precarios, tras la aplicación de la reforma laboral (marzo 2022). En 2023, el 42,87% de los contratos firmados ese año (15,44 millones) fueron contratos indefinidos, por encima del porcentaje de indefinidos firmados en 2022 (38,37%), que suponían un gran salto sobre el bajísimo porcentaje de contratos indefinidos que se hicieron en 2021 (10,9%) y entre 2014 y 2020 (eran entre el 6 y el 8% de los nuevos contratos). Con ello, ya se está notando el efecto en las plantillas: a finales de 2023, el 83,5% de los asalariados (más de 15 millones) tienen un contrato indefinido, cuando en 2021 sólo lo tenían el 74,6%. Ya no es sólo que haya 1.062.900 ocupados  más que hace sólo 2 años, es que ahora hay 2.395.300 asalariados más con un contrato indefinido que en 2021. Ese es el gran cambio.

Ahora, tras este detallado balance de 2023, queda hablar del empleo en 2024. Los “expertos” (que se equivocan cada año con sus previsiones) esperan que España cree menos empleo en 2024 que en 2023 (también se esperaba en 2023 y se ha casi triplicado). Pero sí, parece lógico pensar que si la economía va a crecer menos en 2024 (+1,6% frente a +2,4%), el empleo también crezca menos: entre un +1,4% que estima el Gobierno (supondría crear +300.000 nuevos empleos, menos de la mitad que en 2023), el +1,3% del Banco de España ( +270.000), el +1,2% que prevé la Comisión Europea (+250.000), y el +1% que apuesta el FMI (+210.000). Que se acierte, se supere o se pierda empleo (algo que no pasa desde la pandemia de 2020 y antes, desde 2013) dependerá de que Europa recupere su débil economía y de que España mantenga su mayor crecimiento, para lo que son claves el turismo, la inversión de los Fondos UE, las exportaciones y mantener el consumo, lo que exige mayores subidas de salarios (por encima del 3,5%). Y claro, que no haya más conflictos geopolíticos y no vayan a peor los de Ucrania y Palestina.

Con todo, España no debería dormirse en los récords y el Gobierno y las fuerzas sociales deberían dar un impulso al empleo en 2024. Por dos razones. Una, porque quizás se estén agotando los efectos positivos de la reforma laboral y el tirón post-pandemia, con lo que el mercado laboral tiene ahora menos fuerza. Y la otra, de fondo, porque aún tenemos casi el doble de paro que Europa y mucho menos empleo. Porque aunque hayamos creado mucho estos años (tras dos grandes crisis), el empleo ha crecido menos que la economía. Basta ver este dato: el PIB español aumentó un +28,18% entre 2007 (1.075.539 millones) y 2023 (1.378.690 millones), pero el empleo creció sólo un +2,37%, casi 12 veces menos que la economía. Producimos una cuarta parte más que en 2007 con sólo 493.500 trabajadores más. Eso indica que las plantillas están cortas, que falta personal, lo que ya vemos en muchos sitios. De hecho, en España trabaja menos gente que en Europa: el 65,7% frente al 70,4% en la UE-27 y el 77,3% en Alemania. A lo claro: que si trabajáramos como la media de europeos, tendría que haber 2,2 millones más trabajando en España.

Así que estaría bien que el Gobierno, los sindicatos y la patronal (y la oposición, pero eso parece imposible) acordaran un Plan de choque para relanzar el empleo en 2024 y 2025, sobre tres bases: impulso a la formación y reciclaje de los trabajadores (para ajustar la mano de obra a lo que piden las empresas, que se quejan de no encontrar personal), reforma del desempleo y de las oficinas de empleo  (para que haya más parados cobrando algo más, a cambio de formación y acompañamiento personalizado para recolocarles) y políticas activas para emplear más a  jóvenes, mujeres y mayores de 45 años. Un Plan que exige medios y fondos, pero sobre todo la colaboración de autonomías, empresas y sindicatos. Pero debería ser posible. Porque el empleo sigue siendo la 1ª preocupación de los españoles (no la amnistía ni el politiqueo diario). No lo olviden.

lunes, 1 de enero de 2024

2024, otro año incierto

Es un tópico hablar de “incertidumbre” al anticipar cómo será un nuevo año. Pero desde que nos arrolló la pandemia y luego la inflación y la guerra de Ucrania, vamos de crisis en crisis y resulta difícil pronosticar qué hará la economía. Eso sí, 2022 y 2023 han sido mejor de lo que se temía antes. Ahora, todo apunta a que 2024 será un año de cierta desaceleración económica, con menos crecimiento y menos inflación, aunque todo va a depender de la energía y de la evolución de los conflictos geopolíticos, en Ucrania y Palestina más otros que puedan sorprendernos. Y del resultado de elecciones claves en 70 paises, entre ellos EEUU, México, la UE, Reino Unido, India, Rusia, Indonesia y Taiwán. En España, el reto será que los recortes del déficit exigidos por  Bruselas no frenen demasiado el crecimiento y el empleo, lo que obliga a sostener los salarios y el consumo. Y que la crispación política no frene las reformas e inversiones necesarias. ¡Feliz año 2024!

                 Ilustración CaixaBank Research

Una tónica que sorprende de los dos últimos años, 2022 y 2023, es que han resultado ser, económicamente hablando,  mejores de lo que se temía. Sobre todo para España. En 2022, a pesar de la inflación disparada y de la guerra en Ucrania, España creció un +5,8% (el 2º mayor crecimiento del siglo, tras el +6,4% de 2021), cuando muchos “expertos” auguraban una recesión. Y lo mismo ha pasado en 2023: los grandes organismos económicos internacionales (FMI, OCDE, Comisión Europea) auguraban que España creciera un +1,2% y la realidad será que creceremos el doble, un +2.4%, según estiman ahora esos mismos organismos. Incluso algunos hablan del “milagro español”: que crezcamos más que los paises grandes de Europa (Alemania está en recesión), tengamos menos inflación y crezca con fuerza el empleo (+802.000 empleos netos de enero a septiembre 2023).

 El “secreto” parece estar en que se mantiene el consumo de las familias (que tiran del ahorro y del crédito), en el impulso del turismo (extranjero y el ansia de viajar de los españoles)  y en el empujón de los Fondos europeos, aunque el factor clave es el aumento de población: somos ya 48.446.594 residentes en España, según el INE,  un millón más que hace dos años (+1.025.122), debido únicamente al aumento de residentes extranjeros (+1.294.483), ya que la población nacida en España ha bajado. Este “boom” migratorio ha dinamizado la economía española, porque los extranjeros suponen el 40% del nuevo empleo y mantienen el consumo y la actividad, aunque el Banco de España alerta que el crecimiento se asienta en un aumento de la población y no de la productividad.

Visto el punto de partida, una economía española que lleva varios años siendo la que más crece y crea empleo en Europa, veamos cómo puede ser 2024. Lo decisivo es cómo será el nuevo año, económicamente hablando, en el mundo. La previsión más fiable, la del Fondo Monetario Internacional (FMI) en octubre de 2023, habla de una pequeña desaceleración del crecimiento mundial: del +3,5% que creció el PIB en 2022 a un +3% en 2023 y un +2,9% previsto para 2024, por debajo de lo que ha crecido el mundo de media en este siglo XXI (+3,8%). Y otro organismo internacional, la OCDE, anticipó en noviembre lo que puede pasar en 2024 en los grandes paises: Estados Unidos, China, Japón, Canadá, India, Brasil y México crecerán este nuevo año algo menos que en 2023, mientras crecerán algo más la zona euro (+0,9% frente a +0,6%) y Reino Unido (+0,9 frente a +0,5%).

Los dos organismos (FMI y OCDE) advierten que este bajo crecimiento de todas las economías podría ser peor si los conflictos de Palestina y Ucrania se agravan o si vuelven a dispararse los precios de la energía y la inflación, lo que impediría bajar los tipos en  2024 (al menos un 1%, que evitaría una mayor caída de la actividad). La previsión es que la inflación mundial baje, del +5,9% en que cerrará 2023 al +4,8% en 2024, según el FMI, aunque advierten que dependerá de la energía y de los conflictos geopolíticos. Y no ayudará al crecimiento internacional el comercio mundial, que seguirá débil en 2024, con poca ayuda de las exportaciones, el riesgo de “cuellos de botella” en el transporte (Canal de Suez) y  “guerras comerciales” (USA y China), más un retroceso en la globalización.

Para España, es clave lo que haga Europa en 2024. Todas las previsiones apuntan a que la economía europea mejorará algo este nuevo año, aunque seguirá con un bajo crecimiento: +1,3% la UE-27 y +1,2% los 20 paises de la zona euro, mejor que en 2023 (crecieron ambos un +0,6%), pero menos del crecimiento que se espera para EEUU (+1,5%), Canadá (+1,6%) o China (+4,7%), aunque mayor que el esperado para Japón (+1%) o Reino Unido (+1,2%). Las previsiones de otoño de la Comisión Europea (noviembre 2023) parten de que Europa está estancada (crecimiento del 0% en el tercer trimestre de 2023 y otro tanto para el 4º) y que seguirá así a comienzos de 2024, para remontar algo después del verano y crecer ese mínimo +1,3% en 2024 y un +1,7% en 2025, lejos ambos del crecimiento europeo anterior a la pandemia (+2,2%  anual entre 2015 y 2019).

En esas previsiones de la Comisión Europea para 2024, lo más positivo es que Alemania saldrá este nuevo año de la recesión de 2023 (su PIB caerá un -0,3%) y podría crecer un +0,8%. También crecerán en 2024 y abandonarán la recesión que han sufrido en 2023 Irlanda, los 3 paises bálticos, Austria,  Luxemburgo, Suecia, Chequia, Hungría. Francia también crecerá algo más (+1,2% frente al 1% de 2023) y lo mismo Italia (+0,9% frente a +0,7%). Y España será, según la Comisión Europea, el país grande que más crezca en 2024: un +1,7%, aunque será el único de los grandes que crecerá menos que en 2023 (+2,4%). Pero la recuperación de Alemania y de la mayoría de paises europeos nos ayudará en 2024, tanto por una mayor llegada de turistas como por la mejora de exportaciones a Europa. Eso sí, en 2024 nos auguran una inflación más alta que la del resto de Europa (+3,4% frente al +3,2% en la zona euro, un +3,1% en Alemania, +3% en Francia o +2,7% en Italia), lo que podría restarnos competitividad y atractivo para turistas y ventas.

El mayor problema que se cierne sobre Europa en 2024 es que su crecimiento será muy débil y cualquier “contratiempo” exterior (subida inesperada de la energía, conflictos geopolíticos, crisis comerciales) podría hacerla caer en la recesión. Y si la inflación no se contiene más, el BCE apenas bajará los tipos de interés, que están en el 4,5%, el precio más caro del dinero en los últimos 22 años, lo que frenará más el débil crecimiento. Y otro riesgo son las “reglas fiscales”, que la Comisión Europea aprobó el 21 de diciembre, para volver al rigor presupuestario tras el paréntesis de flexibilidad abierto en 2020 por la pandemia. El objetivo ahora es que los paises con más déficit (más del 3% del PIB) y más deuda (más del 60% del PIB) aprueben planes para recortarlos en 4 años. Y eso obligará a la mayoría a ajustar sus Presupuestos y sus gastos, lo que frenará también el crecimiento.

España será uno de los paises más afectados por el mayor rigor presupuestario a partir de 2024, pero no el único. En cuanto al déficit público, España acabó 2023 con un déficit estimado por la Comisión en el -4,1% del PIB y del -3,9% según el Gobierno, que ha prometido bajarlo al -3% en 2024, lo que supone un ajuste (menos gasto o más ingreso o ambos) de unos 15.000 millones de euros. Pero peor lo tienen Francia, que cerrará 2023 con un déficit publico del -4,8% (y la Comisión no cree que lo baje más del -4,4% en 2024), Italia, que cerrará 2023 con un déficit público del -5,3% (y no bajará más del -4.4% en 2024), Bélgica (-4,9% de déficit estimado en 2023 y 2024), Malta (-5,1% déficit 2023 ) y Eslovaquia (-5,7% déficit), junto a Eslovenia (-3,7% déficit 2023) y Letonia (3,2% déficit 2023). Demasiados paises que han de ajustar sus cuentas públicas como para que no afecte (negativamente) al débil crecimiento europeo y, en consecuencia, a España, que también tendrá que hacer ajustes.

Precisamente, la otra clave de 2024, además del débil panorama económico internacional y europeo, serán los Presupuestos 2024, que el Gobierno prepara y tendrá que pactar con una disparidad de socios parlamentarios. En esta ocasión, Hacienda tendrá que conseguir algo casi imposible: que los Presupuestos ayuden a mantener un cierto crecimiento pero que a la vez ayuden a recortar el déficit y la deuda pública (cerrará 2023 en el 107,5% del PIB y el Gobierno ha prometido a Bruselas bajarla al 106,3% del PIB en 2024). Eso obligará a recortar algunas ayudas públicas (como ya se ha hecho con la rebaja en las medidas contra la inflación: 5.300 millones en 2024, frente a 15.000 en 2023 y 22.000 en 2022). Y si no se quieren recortes en el Estado del Bienestar (sanidad, educación, pensiones, dependencia, desempleo y ayudas sociales), el Gobierno tendrá que buscar ingresos, como ya ha hecho manteniendo para 2024 los impuestos extraordinarios a energéticas, bancos y grandes fortunas.

Pero el reto de los Presupuestos 2024 será crecer y poder recaudar lo suficiente. El Gobierno Sánchez ha enviado a Bruselas un proyecto de Presupuesto que espera crecer un +2% en 2024, en línea con la OCDE pero más del +1,7% que auguran la Comisión Europea o el FMI (el Banco de España apuesta por un crecimiento del +1,6%). Si no se consigue este crecimiento, bajaría la recaudación prevista y habría que hacer recortes adicionales para cumplir con la rebaja prometida del déficit al 3%. Y eso reduciría aún más el crecimiento final. Por eso, en 2024 nos jugamos todo a una carta: crecer más de lo que nos pronostican, algo que ya ha sucedido en 2022 y 2023.

El Gobierno Sánchez apuesta a conseguir este crecimiento del +2% en 2024 gracias a 3 motores: el consumo privado de las familias (esperan que siga creciendo gracias al aumento del empleo, a la mejora de salarios y a la rebaja de la inflación, más el efecto positivo de la prórroga de algunas ayudas contra la inflación), el tirón del turismo (extranjero y nacional: viajar se ha convertido en una prioridad) y el efecto dinamizador  de los Fondos europeos sobre la inversión privada (aportarán un 0,4% del crecimiento en 2024). Según este esquema, este crecimiento del +2% permitiría seguir creando empleo neto, aunque menos: 275.000 nuevos empleos en 2024, que se sumarían a los 422.400 de 2023 (el Gobierno ha prometido a Bruselas crear 700.000 empleos entre 2023 y 2024). Y será este mayor empleo, piensan, el que alimente el consumo, el crecimiento y la recaudación en 2024. Claro que para lograrlo, será clave que mejoren los salarios este nuevo año, que crezcan más que los precios (+ 3,4%), tras años de pérdida de poder adquisitivo.

En definitiva, nos espera un año con un débil crecimiento en el mundo, en Europa y en España, donde el Gobierno tendrá que apostar por ajustar las cuentas públicas y no frenar la actividad, porque necesitamos crecer para que salgan las cuentas. Y todo ello sabiendo que lo que pase en 2024 dependerá sobre todo del contexto internacional y de que no haya sorpresas en el mundo, desde otra guerra a un atasco en las rutas comerciales o problemas climáticos que agraven la inflación. Y hay un riesgo añadido en 2024: se celebran elecciones en 74 paises, los 27 de la Unión Europea (hay elecciones en junio) y otros 47 del resto del mundo, en paises cruciales como EEUU, Taiwán (en enero: se  podrían enturbiar más las relaciones entre China y EEUU), Reino Unido, Rusia, India, México, Indonesia, Pakistán y Bangladesh. Para nosotros, la elección más relevante es la que habrá en junio al Parlamento Europeo, porque un avance de la ultraderecha forzaría más al PP europeo a escorarse en posiciones conservadoras y negacionistas, partidarias de mayores recortes. Y, por supuesto, nos afectaría mucho si gana Trump.

Nadie tiene una bola de cristal sobre el futuro, pero ya hemos visto en los últimos años que las sorpresas saltan sin buscarlas y pueden trastocar cualquier previsión. Aunque no haya “sustos”, 2024 será otro año difícil, también para España, que se juega a una carta el crecer más su Estado del Bienestar y el empleo. Y tendremos que afrontar estos retos en medio de una profunda división política, que dificulta acuerdos y reformas, con una crispación política que contagia a la sociedad y la debilita para reaccionar y actuar. Quizás este sea nuestro mayor problema: el enfrentamiento y la desunión ante el futuro. Tiene mal arreglo y podría generalizarse a Europa si avanza la extrema derecha en las elecciones de junio.

En cualquier caso, España es un país con un gran potencial, que ha salido mejor de lo esperado de las últimas crisis, desde la pandemia y la inflación a la guerra en Europa. Y eso se ha conseguido gracias al trabajo de todos. Por eso, mantengamos la esperanza y sigamos aportando nuestro esfuerzo particular.      ¡Feliz año 2024!