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jueves, 17 de abril de 2025

La publicidad dispara el juego online

En 2024 se batieron todos los récords del juego por Internet: 35.092 millones de euros, 4 millones jugados cada hora, 6 veces más que en 2013. Y son ya  2 millones los jugadores  habituales, la mayoría jóvenes. El Gobierno aprobó en 2021 un Decreto para restringir la publicidad del juego online, pero las empresas recurrieron y el Supremo les dio la razón en abril de 2024, quitando las restricciones. A partir de ahí, las empresas del juego multiplicaron su gasto en publicidad y marketing, disparando el juego online. Y ha crecido la “adicción” al juego, incluso entre los menores. Ahora, el Gobierno intenta frenar esa publicidad, aprobando otra vez restricciones en la Ley de la Agencia Estatal de Sanidad (que volverá a debatirse, tras el veto del PP y Junts) y en la Ley de protección a menores en el entorno digital (prohíbe las “cajas botín” en los videojuegos). Urge aprobar ambas Leyes y frenar la publicidad y el juego online, convertido en una “droga digital” para los jóvenes.

                           Enrique Ortega

El juego online sigue disparado y en 2024 volvió a batir todos los récords: se jugaron 35.092 millones de euros (4 millones cada hora), un 10% más que en 2023 y más de 6 veces lo jugado en 2013 (5.673 millones),  el primer año completo en que el juego online fue legal (se legalizó en España en junio de 2012) y casi el doble que antes de la pandemia (19.026 millones en 2019). Y el juego online sigue ganando cuota en el mercado global del juego (11,5% del total), aunque todavía tiene menos peso que en otros paises, por la mayor tradición española del juego presencial (Lotería, quinielas, sorteos, bingos y casinos, más locales de apuestas y máquinas de juego en bares y locales varios).

La facturación del juego online (las cantidades jugadas menos los premios) también se ha disparado, alcanzando un récord: 1.454,5 millones de euros en 2024, +17,6% que en 2023 (la facturación ha crecido más que lo jugado, señal de que bajan los premios). Las empresas del juego facturan ya el doble que antes de la pandemia (748,24 millones en 2019) y 6,3 veces más que en 2013 (229 millones). Eso explica que cada año haya más operadores con plataformas de juego online: son 80 las empresas autorizadas por la Dirección General del Juego (DGOJ), de ellas 53 españolas y el resto 22 multinacionales británicas  radicadas en Malta (paraíso fiscal), 3 de Bulgaria, 1 de Italia y otra de Finlandia.

El gran salto en cantidades jugadas y en facturación ha sido posible porque crecen año tras año los jugadores online: en 2024 se rozaron los 2 millones de jugadores “habituales (el doble que en 2015), con 3.830.045 cuentas activas (+26% que en 2023). La mayoría de estos  jugadores online habituales son jóvenes: el 32,6% (534.335 jugadores) tienen entre 18 y 25 años y otro 32,8% tienen entre 26 y 35 años. Estos jugadores “habituales” gastan de media 736 euros al año (783 los hombres y 500 las mujeres), sobre todo en juegos de casino online (61,34% de lo jugado), en apuestas de todo tipo (el 29,28%), póquer online (9,12%) y bingo online (4,19%), según la DGOJ. El 80,14% de los jugadores pierden (-1.270,2 millones en 2023), el 18,93% ganan (321,98 millones) y menos del 1% restante se quedan igual, con lo que las empresas ganan 1.205,2 millones brutos (en 2023), una cifra a la que hay que restar gastos y marketing para estimar sus beneficios.

Precisamente, el gasto en marketing y publicidad es “la gasolina” que alimenta el juego online, junto al creciente uso de Internet de los españoles, sobre todo de los jóvenes, que tienen muy fácil jugar y apostar a cualquier hora, en cualquier lugar y de forma privada. En 2024, las empresas del juego “han echado el resto” en sus gastos de marketing: gastaron 526,3 millones de euros, +30,36% que en 2023. La mayor parte se dirige a pagar “bonos” a los jugadores, un “gancho para atraerlos: si se registra, le dan 100 euros para jugar (por ejemplo) siempre que él ponga otros 100). Ahí se gastaron el año pasado 261,52 millones (+30,83% que en 2023). La 2ª partida es la publicidad directa, en webs, redes y otros canales, a la que destinaron otros 203 millones (+37,3% que en 2023). Y luego sumamos 56,31 millones gastados en afiliados (lo que se paga a Webs e internautas por promover su plataforma de juego) y 5,45 millones más en patrocinio, generalmente deportivo.

¿Por qué se ha disparado la publicidad del juego en 2024? La explicación está en una sentencia del Tribunal Supremo, del 4 de abril de 2024, que anuló las restricciones a la publicidad online contempladas en el Real Decreto 958/2020, que establecía limitaciones a la publicidad del juego, desde mayo y agosto de 2020: prohibición de que los famosos hicieran publicidad, limitaciones a los anuncios del juego en las Webs, Google y buscadores, plataformas de vídeos o redes sociales, limitando además el envío de mail y las campañas de bonos y captación de jugadores. Pero las empresas del juego recurrieron a los Tribunales y el Supremo les dio la razón, básicamente porque las restricciones “carecen de cobertura legal” (se hicieron por Decreto y debían haberse hecho por Ley) y porque  consideraban que “no es posible limitar toda la publicidad con alcance general a todo un medio ante la eventualidad (sic) de que pueda ser utilizado por menores”.

La “chapuza del Real Decreto (propuesto por el ministro Garzón) y la sentencia favorable del Supremo han dado “alas” a las empresas del juego, que dispararon su gasto en publicidad en 2024: de gastar 41,78 millones el primer trimestre pasaron a 50,39 millones en el 3º y a 66,85 millones en el 4º (+32,65%), con un salto histórico en diciembre (gastaron 27,31 millones en publicidad, +61,5% que un año antes). Y eso ha “alimentado” el gran salto del juego online, en cantidades y jugadores. Un estudio de la Universidad de Oviedo concluye que el gasto en marketing aumenta las cuentas que se crean, las cuentas activas, el dinero que se deposita en ellas y las cantidades jugadas. Además, este estudio revela que el gasto en promociones (bonos para atraer jugadores y dinero para afiliados) es más eficaz que el gasto en publicidad. Y además, que es especialmente eficaz cuando se dirige a poblaciones vulnerables, como jóvenes y jugadores más activos. Encima, la Inteligencia Artificial (IA) está siendo muy utilizada por las empresas del juego, tanto para atraer jugadores como para conseguir que se “enganchen” más al juego, con nuevas ofertas.

Por todo ello, la “adicción” al juego online crece imparable, como el juego. Lo preocupante es que el juego online crece sobre todo entre los jóvenes. En 2023, 2 de cada 3 jugadores online (el 65,4%) tenían menos de 35 años: 1.072.732 jugadores de los 1.637.408 españoles que jugaron en 2023, según el Informe de la Dirección General del Juego (DGOJ). Eso significa que hay 172.000 jóvenes más jugando online que en 2019, (+20%). Pero lo más llamativo es que quienes más se han “enganchado al juego online son los más jóvenes: 534.335 jóvenes de 18 a 25 años (1 de cada 7 jóvenes con esa edad)  jugaron online en 2023, un +41% que en 2019 (378.798 jugadores de 18 a 25 años), según la DGOJ. Así que el juego online “engancha” a los jóvenes, sobre todo a los menores de 25 años, muy vulnerables, que gastan lo poco que tienen (o se lo quitan a su familia) para jugar.

Ya en 2021, la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) alertó de que “el juego online se ha convertido en la principal causa de ludopatía entre los menores de 26 años”, aportando el testimonio de médicos y profesionales, que llevan años advirtiendo del aumento de la ludopatía entre los menores y de que cada vez hay chavales más jóvenes enganchados al juego : algunos hablan ya de “la heroína online”.  En octubre de 2023, un informe de prevalencia elaborado por la Dirección General del Juego (DGOJ) ponía cifras al grave problema de la ludopatía en los jóvenes que juegan online: el 12,5% tienen algún problema de adicción. Eso suponía 176.837 jóvenes de 18 a 25 años con problemas por el juego online. Un porcentaje que sube entre los que juegan a la ruleta online (23,3% jugadores tienen problemas), o al póquer online (20% con problemas).

Pero si preocupa la adicción al juego online de los jóvenes, más preocupante es el creciente juego online de los menores, aunque esté prohibido (usan la tarjeta de los padres y otros “trucos”): el 10,7% de los adolescentes de 14 a 18 años han jugado online (17,1% los chicos), según la Encuesta ESTUDES 2023, elaborada por Sanidad. Esos son 282.282 menores que reconocen que juegan. La edad en que se inician al juego por Internet ha bajado a los 14,7 años. Y lo más preocupante: el 23,5% de los adolescentes (14-18 años) que jugaron en 2023 presentan rasgos de un posible “juego problemático”. Son nada menos que 66.336 menores que juegan y tienen problemas. Y que, según los expertos, tienen muchas probabilidades de convertirse en “adictos al juego” cuando sean mayores de edad.

La principal vía de entrada de los menores al juego es el móvil, pero también los videojuegos, donde se ha detectado que el 24% de los jugadores menores (de 15 a 17 años) utilizan las “cajas botín” para obtener recompensas en el juego a cambio de dinero. En 2021, 3 de cada 10 jóvenes gastaron dinero dentro de los videojuegos para mejorar su posición, personaje, accesorios o imagen, al margen de la compra inicial. Es una entrada al juego de los adolescentes por la puerta de atrás de los videojuegos, lo que preocupa a los expertos. Por eso, en enero de 2023, el Parlamento europeo aprobó una Resolución que insta a Bruselas a legislar sobre las “cajas botín” en Europa, después de que EE. UU. haya sancionado a Fortnite por “usar patrones oscuros para fomentar compras no deseadas, sobre todo en menores y adolescentes”. El Gobierno Sánchez aprobó en julio de 2022 un anteproyecto de Ley para regular las “cajas botín” en los videojuegos, pero quedó fuera por el final de la Legislatura. Y aún no se ha vuelto a aprobar

Frente a este panorama, un juego online que bate récords y atrapa a los jóvenes, el Gobierno Sánchez ha tratado de “enmendar” el error del Decreto sobre la publicidad de 2020, introduciendo nuevas limitaciones en una Ley que tiene poco que ver, la Ley que crea la Agencia Estatal de Salud Pública. Una Ley que ha tenido “mala suerte”, por cierto: se aprobó por primera vez en agosto de 2022 (con Carolina Arias de ministra), pero luego decayó por la anticipación electoral. Volvió a aprobarse en Consejo de Ministros en enero de 2024 (con Mónica García) y contaba con el apoyo de la mayoría para ser aprobada en el Congreso el pasado 20 de marzo de 2025. Pero el PP se enfadó con la Mesa por no querer votar enmiendas a otra Ley (de Seguridad Alimentaria) y cambió su voto, vetando (con Junts y Vox)  la aprobación de la Agencia de Salud Pública.

Este 8 de abril, el Consejo de Ministros ha aprobado por 3ª vez la Ley que crea la Agencia Estatal de Salud Pública, que quiere aprobar por vía de urgencia, en dos meses. De conseguirlo, en esta Ley se incluyen limitaciones a la publicidad del juego online: limitaciones a la publicidad en Webs, buscadores, redes e influencers, más prohibición a campañas de personajes famosos y limitaciones para la captación de clientes, vetando promociones y descuentos y forzando a las empresas a reforzar las medidas para impedir el juego de menores. Además, el Gobierno Sánchez aprobó el 25 de marzo la Ley orgánica para proteger a los menores en entornos digitales, obligando a los móviles a disponer de “control parental” y limitando el acceso de los menores a las “cajas botín” de los videojuegos.

Ahora falta que estas dos Leyes se aprueben de verdad en el Congreso y el Gobierno disponga de recursos legales para frenar la publicidad del juego y el acceso de los menores. Los expertos, médicos y ONGs están  preocupados de la cantidad de jóvenes y menores con problemas de adicción. De hecho, el juego patológico se ha convertido en la 3ª enfermedad mental que más suicidios provoca, tras el trastorno bipolar y la depresión. Y con un problema añadido: la sanidad pública carece de medios para tratar la ludopatía, desde los médicos de familia a los especialistas y hospitales, con sólo 3 Unidades especializadas en grandes hospitales para tratar las adicciones del juego.

Los expertos y ONGs que atienden a ludópatas (cada vez más jóvenes) insisten en que hay que tomar medidas más eficaces para frenar esta pandemia del juego, sobre todo online. Por un lado, habría que lanzar Campañas de concienciación sobre el juego (como se hace con el tráfico, el tabaco, el alcohol o las drogas), incluyéndolo en la formación de Colegios, Institutos y Universidades. Y por otro, habría que reforzar la sanidad pública, con especialistas y unidades especializadas conta la ludopatía, aumentando también las ayudas a las ONGs que atienden a los ludópatas. Todo ello podría financiarse con una pequeña parte de los impuestos pagados por el juego: casi 1.700 millones ingresados en 2024 (sólo 176 millones del juego online), que reciben casi en su totalidad las autonomías.

Conclusión: tenemos un grave problema con el juego online en España, especialmente entre los jóvenes y menores, que utilizan el juego en solitario (en el móvil o en los locales del barrio) para evadirse de sus múltiples problemas y “tentar a la suerte”, perdiendo casi siempre y enganchándose muchas veces, generando problemas sociales y mentales que afectan gravemente a sus familias, sin recibir apoyo sanitario ni ayudas, salvo de las ONGs. Hay que tomárselo en serio, como la droga o el alcohol, y frenar esta” epidemia del juego”.

jueves, 17 de octubre de 2024

Crecen la publicidad y el juego online

El juego online sigue creciendo imparable: en junio se jugaron casi 4 millones de euros por hora. La “gasolina” de este negocio está en el gasto en publicidad y marketing que hacen las empresas del juego, gasto que se disparó en junio (+53% anual), gracias a que el Tribunal Supremo ha anulado parte de las restricciones que el Gobierno había aprobado en 2021 contra la publicidad del juego. Esta “victoria legal”, fruto de una “chapuza jurídica” (los recortes a la publicidad se hicieron por Decreto y no por Ley), está animando a las empresas a gastar más en publicidad y en bonos para atraer a clientes, en beneficio de Google, televisiones, radios y Webs, que están “encantados” con los mayores ingresos. Consecuencia:  crece la adicción al juego online, sobre todo entre los jóvenes, incluso menores (lo llaman “la droga digital”). Y crea serios problemas médicos, mientras faltan medios para afrontar la ludopatía. Urge frenar por Ley la publicidad del juego y proteger a los jóvenes.

                            Enrique Ortega

Este verano se han cumplido 12 años de la legalización del juego online en España (junio 2012). Y los datos confirman que el juego por Internet se ha disparado. El año 2023 cerró con un récord histórico de cantidades jugadas: 32.173 millones de euros, 3,67 millones jugados cada hora, según el balance de la Dirección General del Juego (DGOJ). Un dinero que multiplica por 5,6 lo jugado el primer año completo de juego online legalizado, los 5.673 millones jugados en 2013. Y que casi duplica lo jugado online antes de la pandemia (19.026 millones en 2019). En 2024, el juego online sigue creciendo y se han jugado 16.929 millones de enero a junio, +7,9% que en el primer semestre de 2023. Y solo en junio de 2024, último mes con datos oficiales, se jugaron online 2.819 millones de euros, un récord histórico que supone jugar online 3,91 millones de euros cada hora.

El sector del juego online, que mueve el 10% de todo lo que se juega en España (Lotería, casinos, bingos, salones, máquinas…) facturó en 2023 otra cifra récord, 1.270 millones de euros de facturación neta (lo jugado menos los premios), 5,5 veces más de su facturación neta en 2013 (229 millones). Se trata de un gran negocio para ellos, porque el 80,14% de los jugadores online pierden (un 8% más que en 2016), un 0,93% se quedan igual y sólo el 18,9% de los jugadores ganan, según la DGOJ. El sector del juego online está integrado por 78 operadores con licencia (ver listado), un mercado controlado por las multinacionales (británicas y de la UE) y pocas empresas españolas, radicadas muchas en paraísos fiscales.

El juego online ha disparado las cifras jugadas y su facturación de la mano de un salto en los jugadores: en 2023 había 3 millones de cuentas abiertas para jugar online en las distintas plataformas, con 1.637.819 jugadores activos, un 20% más que antes de la pandemia (1.366.422 en 2019). La mitad de jugadores juega a un solo juego, pero la otra mitad comparte juegos y apuesta en varias plataformas. El gasto medio de estos jugadores activos es de 736 euros (61,32 euros al mes), que se juegan sobre todo en casinos online (19.591 millones, el 61,4% del total jugado, sobre todo en máquinas online, ruleta y black jack) y en apuestas (9.486 millones jugados, el 29,73% del total, más en apuestas deportivas en directo, en apuestas convencionales, hípicas y cruzadas), además de las apuestas en póquer (2.730 millones), bingo online (96,40 millones) y concursos (737.000 euros).

La “gasolina” de este negocio del juego online son los gastos en publicidad y marketing de las distintas plataformas. En 2023, el sector gastó en marketing y promoción 402,77 millones de euros, un +7,5% sobre 2022 (374,5 millones) y casi cuatro veces el gasto de promoción de 2013 (111,5 millones). En 2021, el Gobierno Sánchez restringió la publicidad del juego online, al entrar en vigor (en mayo y en agosto) un Decreto (958/2020) que prohibía la publicidad en radio, TV (salvo de 1 a 5), Webs, plataformas de vídeos y redes sociales, limitando la captación de clientes y prohibiendo el patrocinio en equipos deportivos así como la publicidad del juego de personajes famosos. A raíz del Decreto, las empresas del juego redujeron el gasto en publicidad directa (147,94 millones en 2023 frente al máximo de 201,73 millones en 2020) y patrocinio (4,3 millones frente a 26,2) pero gastaron más en bonos para atraer a los nuevos jugadores (199,89 millones en 2023) y en bonificaciones a los “afiliados” (50,02 millones), los “ganchos” que utilizan para que los nuevos jugadores “prueben” a jugar sin dinero. Y además, recurrieron el Decreto a los Tribunales.

El pasado 2 de abril, el Tribunal Supremo emitió una sentencia que elimina las principales restricciones a la publicidad incluidas en el Decreto de noviembre de 2020, argumentando que “carecen de la necesaria cobertura legal” (esas limitaciones no podían hacerse por Decreto, necesitaban aprobarse por Ley). Y además, la sentencia considera que “no es posible limitar toda la publicidad con alcance general a todo un medio ante la eventualidad (sic) de que pueda ser utilizado por menores”. En consecuencia, el Supremo ha anulado la prohibición de que los famosos puedan hacer publicidad del juego, permite los anuncios en Webs (lo que supone ahora un “alivio” para muchos medios online, que no criticaban el juego porque les aportaba muchos ingresos publicitarios), Google y buscadores, plataformas de vídeos o redes sociales. Y permite ahora todas las actividades de captación de clientes que hacían las empresas del juego (bonos, recompensas, promociones, links, etc.). Sólo sigue prohibido el patrocinio deportivo y la publicidad del juego en TV (salvo de 1 a 5 de la madrugada).

Gracias a este “balón de oxígeno” del Tribunal Supremo, las empresas del juego han vuelto a disparar su publicidad y marketing, “la gasolina del juego”. Y así, en junio de 2024, su gasto en publicidad ha batido todos los récords: 16,36 millones de euros, un aumento del +53% sobre junio 2023 (10,68 millones). Y también se ha disparado el gasto en “bonos” para atraer a nuevos clientes (22,5 millones, +41,6% anual), mientras se mantiene estable el gasto en afiliados (3,85 millones) y se duplica el mínimo gasto en patrocinio (0,35 millones). En total, el gasto en marketing ha sido de 40,06 millones en junio 2024, +30,9% sobre junio 2023. Y supuso un gasto de 120,19 millones en el 2º trimestre,+22,4% que un año antes.

Este impulso al gasto en publicidad del juego, tras la sentencia de abril del Tribunal Supremo, explica en gran parte el récord histórico del juego online en junio 2024: 2.819 millones de euros jugados, +18% que un año antes. Es algo que ha probado un reciente estudio de la Universidad de Oviedo: el gasto en publicidad y marketing incrementa el juego online. Analizando los datos oficiales de publicidad y juego desde 2013, esta investigación universitaria concluye que el gasto en marketing aumenta las cuentas que se crean, las cuentas activas, el dinero que se deposita en ellas y las cantidades jugadas. El estudio revela dos datos claves. Uno, que el gasto en promociones (bonos para atraer jugadores y dinero a los afiliados) y en patrocinios es más eficaz que el gasto directo en publicidad. Y el otro, que este tipo de marketing de promociones es especialmente eficaz cuando se dirige a poblaciones vulnerables, como jóvenes y jugadores más activos.

Así que nos encontramos con un problema, el auge imparable del juego online, que no se ha frenado por la “chapuza jurídica” del Gobierno Sánchez (el ministro Alberto Garzón), que aprobó un Decreto-Ley  y Reglamentos en lugar de aprobar una Ley, que habría sido más efectiva (según el Supremo). Ahora, el Gobierno dice que prepara una Ley para limitar de verdad la publicidad del juego, pero no acaba de aprobar nada, quizás por su dificultad política para sacar adelante Leyes. Y mientras, las empresas y multinacionales del juego lo aprovechan para gastar mucho más en marketing y publicidad. Y para avanzar en nuevos caminos. Por un lado, en agosto se firmó un acuerdo entre el grupo de juego Luckia y LaLiga para “distintas acciones destinadas a la difusión y promoción de competiciones”. Y por otro, las empresas del juego ya utilizan la Inteligencia Artificial para analizar mejor datos y comportamientos y diseñar campañas de marketing más eficaces.

Y mientras, la sociedad tiene un grave problema: la adicción al juego online avanza imparable, como el juego. Esta política de bonos y afiliación, más la facilidad que supone jugar online (las 24 horas del día desde cualquier dispositivo, sin testigos) explican el gran salto en jugadores y cantidades jugadas. Pero lo más preocupante es que el juego online crece sobre todo entre los jóvenes. En 2023, 2 de cada 3 jugadores online (el 65,5%) tenían menos de 35 años: 1.072.732 jugadores de los 1.637.831 españoles que jugaron en 2023, según el Informe de la Dirección General del Juego (DGOJ). Eso significa que hay 172.000 jóvenes más jugando online que en 2019, (+20%). Pero lo más llamativo es que quienes más se han “enganchado al juego online son los más jóvenes: 534.335 jóvenes de 18 a 25 años (1 de cada 7 jóvenes con esa edad)  jugaron online en 2023, un +41% que en 2019 (378.798 jugadores de 18 a 25 años), según la DGOJ. Así que el juego online “engancha” a los jóvenes, pero sobre todo a los menores de 25 años, los más vulnerables, que gastan lo poco que tienen (o se lo quitan a su familia) para jugar online.

Ya en 2021, la Fundación de Ayuda contra la Drogadicción (FAD) alertó de que “el juego online se ha convertido en la principal causa de ludopatía entre los menores de 26 años”, aportando el testimonio de médicos y profesionales, que llevan años advirtiendo del aumento de la ludopatía entre los menores y de que cada vez hay chavales más jóvenes enganchados al juego : algunos hablan ya de “la heroína online”.  En octubre de 2023, un informe de prevalencia elaborado por la Dirección General del Juego (DGOJ) ponía cifras al grave problema de la ludopatía en los jóvenes que juegan online: el 12,5% tienen algún problema de adicción. Eso suponía 176.837 jóvenes de 18 a 25 años con problemas por el juego online. Un porcentaje que sube entre los que juegan a la ruleta online (23,3% jugadores tienen problemas), o al póquer online (20% con problemas).

Además, el problema del juego de los jóvenes no es sólo el juego online, porque también hay jóvenes “enganchados” al juego en los salones, los locales de apuestas deportivas y las máquinas de juego de los bares, según las estadísticas de CEJUEGO.

Hasta aquí el alcance del juego online y presencial de los jóvenes. Pero no podemos olvidar el juego de los menores de 18 años, que juegan aunque lo tienen prohibido, gracias a que falsifican su edad o utilizan una tarjeta ajena al jugar online: se ha detectado que más del 40% de los chavales entre 15 y 17 años juegan online, aunque la Ley lo prohíbe. Y además, 1 de cada 3 adolescentes que juegan entre 1 y 3 veces al mes tienen ya problemas de adicción (un 0,7% de adolescentes tienen trastornos que hay que tratar), que se agravan cuando cumplen 18 años y pueden jugar ya legalmente. Los expertos creen que lo más peligroso para los adolescentes son las tragaperras online, donde se ha detectado que el 93% de los adolescentes que juegan están “enganchados”.

La vía de entrada más fácil y peligrosa para el juego online de los adolescentes son los videojuegos, donde se ha detectado que el 24% de los jugadores menores (de 15 a 17 años) utilizan las “cajas botín” para obtener recompensas en el juego a cambio de dinero. En 2021, 3 de cada 10 jóvenes gastaron dinero dentro de los videojuegos para mejorar su posición, personaje, accesorios o imagen, al margen de la compra inicial. Es una entrada al juego de los adolescentes por la puerta de atrás de los videojuegos, lo que preocupa a los expertos. Por eso, en enero de 2023, el Parlamento europeo aprobó una Resolución que insta a Bruselas a legislar sobre las “cajas botín” en Europa, después de que EE. UU. haya sancionado a Fortnite por “usar patrones oscuros para fomentar compras no deseadas, sobre todo en menores y adolescentes”. El Gobierno Sánchez aprobó en julio de 2022 un anteproyecto de Ley para regular las “cajas botín” en los videojuegos, pero quedó fuera por el final de la Legislatura. Y aún no se ha vuelto a aprobar ni a mandar al Congreso.

En resumen, tenemos unas empresas del juego que “van a por todas” y un Gobierno que  no aprueba una Ley eficaz para limitar la publicidad  del juego ni medidas para frenar el juego en jóvenes y menores. Y mientras, el juego online batirá en 2024 otro récord histórico, dejando una secuela de adolescentes y jóvenes con problemas serios de juego, como denuncian las ONGs y los médicos, preocupados porque el juego patológico se ha convertido en la 3ª enfermedad mental que más suicidios provoca, tras el trastorno bipolar y la depresión. Y con el problema añadido de que la sanidad pública carece de medios para tratar la ludopatía, desde los médicos de familia a los especialistas y hospitales, con sólo 3 Unidades especializadas en grandes hospitales para tratar las adicciones del juego.

Los expertos y las ONGs que atienden a ludópatas (cada vez más jóvenes) insisten en que hay que tomar medidas más eficaces para frenar esta pandemia del juego, sobre todo online. Por un lado, habría que lanzar Campañas de concienciación sobre el juego (como se hace con el tráfico, el tabaco, el alcohol o las drogas), incluyéndolo en la formación de Colegios, Institutos y Universidades. Y por otro, habría que reforzar la sanidad pública, con especialistas y unidades especializadas conta la ludopatía, aumentando también las ayudas a las ONGs que atienden a los ludópatas. Todo ello podría financiarse con una pequeña parte de los impuestos pagados por el juego: casi 1.500 millones ingresados en 2023 (sólo 159 millones del juego online), que reciben casi en su totalidad las autonomías.

Conclusión: tenemos un grave problema con el juego online en España, especialmente entre los jóvenes y menores, que utilizan el juego en solitario (o en los locales del barrio) para evadirse de sus múltiples problemas y “tentar a la suerte”, perdiendo casi siempre y enganchándose muchas veces, generando problemas sociales y mentales que afectan gravemente a sus familias, sin recibir apoyo sanitario ni ayudas, salvo de las ONGs. Hay que tomárselo en serio, como la droga o el alcohol, y frenar esta” epidemia del juego”.

jueves, 6 de junio de 2019

Juego récord, online y en salones de apuestas


Antes, en las ciudades se abrían bancos, inmobiliarias y tiendas de móviles. Ahora se multiplican los salones de juegos y apuestas deportivas, donde entran ya 3 millones de españoles, la mayoría jóvenes. Y en paralelo, crece el juego online, al amparo de millones de anuncios para apostar en deportes (fomenta el amaño de partidos), casinos, máquinas y póquer online, animados por algunos famosos: el juego por Internet mueve ya 17.349 millones de euros, 2 millones cada hora, el triple que en 2013, empujado otra vez por los jóvenes. La consecuencia es que ha crecido la ludopatía, jóvenes y mayores “enganchados” al juego, online y a los salones de apuestas, que son “los billares” de hoy. Y nadie lo frena, mientras sigue sin aprobarse (desde 2015) un Decreto para controlar y frenar la publicidad del juego, que se hace incluso en horario infantil. Urge controlar desde el futuro Gobierno y las nuevas autonomías este “boom” del juego, que lleva el drama a muchas familias. Actúen ya.


Los españoles seguimos enganchados al juego, con un gasto que crece año tras año y que alcanzó en 2017 los 41.827 millones de euros, un 30% más que antes de la crisis (32.139 millones gastados en 2008), según el último Informe sobre el juego elaborado por Codere y la Universidad Carlos III. Pero lo que está cambiando es a lo que jugamos: ha bajado lo que jugamos a la Lotería (de 10.047 millones en 2008 a 8.917 en 2017), en la ONCE (de 2.100 millones a 1.992), en los casinos (de 2.287 a 1.873 millones) y bingos (de 3.378 a 1.973), así como en las máquinas de los bares (de 11.805 a 8.879 millones), mientras se han disparado las apuestas deportivas presenciales (de 20,6 millones en 2008  a 1670,8 en 2017), lo que se gasta en los salones de juego (de 2.264 a 2.756 millones) y, sobre todo, en el juego online (que se ha triplicado: de 5.673 millones en 2013 a 17.350 en 2018).

Este es el dinero que mueve el juego, pero al final, el negocio está en lo que se queda en el sector, tras descontar los premios y las devoluciones. Y ahí, el margen del juego supuso 9.408 millones de euros en 2017, un 22,5% de lo jugado, con muchos más ingresos netos para el juego presencial (8.829 millones) que para el online (579 millones), según el informe Codere. El mayor margen lo consigue Loterías (34,6%), seguido de las máquinas de juego (28,2%), el juego presencial (26,6%) y los salones de juego (22,5%), siendo menos rentables la Once (10,4% de margen), bingos (6,4%), casinos (3,7%) y juego online (4%).

El juego online, legalizado en junio de 2012, mueve ya un tercio del dinero del juego total en España, tras triplicar el dinero jugado, desde los 5.673 millones de 2013 a los 17.349 millones jugados en 2018, un 27% más que en 2017, que fue un año récord (13.673 millones, por el empujón del Mundial de fútbol), según los datos de la Dirección General de Ordenación del Juego (DGOJ), en Hacienda. Son 47,5 millones al día, 2 millones jugados cada hora.  El 47,35% del juego online se dirige al segmento Casino (6.962,66 millones jugados en 2018), donde destacan las apuestas en máquinas tragaperras online (3.444 millones, 7 veces lo jugado en 2015, cuando se autorizaron), la ruleta (3.600 millones) y el black jack (1.109 millones). El otro 40,13% del juego online son las apuestas deportivas (6.962 millones), una parte las apuestas tradicionales (2.014 millones) y dos tercios (4.753 millones) para apuestas en directo, sobre múltiples variables de la competición. Tras estos dos segmentos de apuestas online, quedan el póquer online (2.071 millones jugados en 2018, un 12% del juego online), el bingo online (99,27 millones) y los concursos (1,66 millones).

El “boom” del juego online se apoya en el auge de Internet y el uso masivo de los teléfonos inteligentes, que permiten jugar a cualquier hora, en cualquier lugar, con total privacidad y sólo con una tarjeta de crédito. Pero en España, el negocio del juego online, dominado por multinacionales extranjeras, ha sido además apoyado por varias decisiones del Gobierno Rajoy, claves en su crecimiento. La primera, cuando en diciembre de 2017 abrió por tercera vez la ventanilla a nuevas licencias, lo que ha permitido ampliar los operadores del juego a los 54 actuales. La segunda, cuando en enero de 2018 se autorizó partidas de póquer entre jugadores de España, Francia, Italia y Portugal, hasta entonces prohibidas. La tercera, el haberse ido Rajoy sin que su Gobierno aprobara un Decreto para controlar la publicidad del juego online, en un cajón de Hacienda desde 2015. Y la cuarta y fundamental: bajar los impuestos al juego, en el Presupuesto 2018: Montoro les bajó el tipo del 25 al 20% y se aplica además sobre el margen neto (antes sobre el bruto). Y por si fuera poco, se les baja al 10% si instalan la empresa en Ceuta y Melilla. Un “gancho” a las multinacionales del juego para que cambien de Gibraltar a estas ciudades autónomas, de cara al Brexit, que convertirá el Peñón en una colonia al margen de la UE, invalidando su actual licencia comunitaria.

Al margen de estos múltiples apoyos del Gobierno Rajoy, las empresas del juego online han aprovechado la falta de una regulación sobre la publicidad del juego para inundarnos de anuncios sobre el juego online (en TV y radio, antes y durante los partidos, en prensa y sobre todo en Internet) lo que ha sido el principal impulso para su negocio. De hecho, los anuncios de juego online saltaron de 128.000 en 2013 a 2,7 millones en 2017 y más de 3 millones en 2018, según Infoadex, que habla de 137.285 anuncios sólo en TV, muchos con el gancho de jugadores, presentadores o actores famosos y el 44,5% en horario infantil, según denuncia el Consejo Audiovisual de Cataluña (CAC). Los gastos de marketing del juego online se han triplicado en los últimos años, pasando de 111 millones en 2013 a 328,5 en 2018, según la DGOJ, sobre todo los gastos en publicidad (de 67,59 en 2013 a 168,07  millones en 2018) y en bonos de promoción para que el cliente “pruebe” (de 30,5 millones a 116,1), sin olvidar otros 30,96 millones gastados en “afiliados” y 13,38 millones en patrocinio. De hecho, 19 de los 20 equipos de fútbol de Primera División (todos menos la Real Sociedad) tenían contratos de patrocinio con operadores de juego. Y 6 de los 22 equipos de Segunda División. Y La Liga tiene el patrocinio de Sportium (salones de apuestas de Cirsa y Ladbrokes).

Las apuestas online atraen a millones de jugadores hacia el fútbol, el tenis y otros deportes (menos). De hecho, las apuestas deportivas suponen más de la mitad (el 55,4%) del margen neto (cantidades jugadas menos premios y devoluciones) del juego online: aportaron a las empresas del juego 365 millones en 2018, según la DGOJ. Y La Liga española se ha convertido en la competición futbolística que más apuestas deportivas concentra, por delante de la Premier británica, la Bundesliga, la Ligue 1 francesa o la Serie A italiana, según la publicación Online Gambling Quartery. En el primer trimestre de 2019, los apostadores online tuvieron 11.550 sucesos futbolísticos europeos para apostar cada día y 2.400 estaban vinculados a la Liga española. Muchísimo dinero en juego que explica el auge del amaño de partidos, como el recientemente detectado en España.

El juego online, por las apuestas deportivas, las tragaperras online, el póquer y la ruleta, atrae cada año a más españoles, sobre todo a jóvenes que juegan en el móvil y la tablet. Los jugadores activos (que han jugado en el último mes) se han más que duplicado, pasando de 637.400 en 2013 a 1.465.129 en 2018, según la DGOJ, que da el dato de más de 3 millones de cuentas de juego, 833.525 activas al mes. El perfil del jugador online es un hombre (83%), menor de 46 años (un tercio de los jugadores tienen entre 26 y 35 años), con cierto nivel de estudios y un estatus económico medio-alto, según la DGOJ. Gastan una media de 9.500 euros al año y en conjunto pierden una media de 293 euros/año por jugador.

Aunque el juego online tiene menos retorno de beneficios (su margen fue del 4% de lo jugado en 2018) que el juego presencial (31% de margen), su potencial es mucho mayor, por los millones de internautas que pueden jugar fácilmente y los menores costes a medio plazo, una vez establecida la plataforma, salvo el marketing. Por eso, todas las grandes multinacionales del juego (la mayoría británicas y con sede en Gibraltar, Malta o isla de Man) operan en España: Ladbrokes, William Hill, Bet365, 888, Betfair, Playtech, Microgaming, GyC (Bwin), PokerStars… Y en 2018, se produjo  además un desembarco de fondos de inversión extranjeros en las dos principales empresas españolas del juego: Codere (comprada por 3 fondos internacionales de capital riesgo) y Cirsa (vendida en abril al fondo Blackstone).

Junto al juego online, el otro “boom” del juego son los salones de apuestas y juego, que se han multiplicado por los barrios de las grandes ciudades. Hay dos tipos: los salones de apuestas deportivas (Sportium tiene 2.500 locales, Codere más de 1.000  y 500 Reta) y los salones de juego, unos locales (de 100 a 300 m2) donde se ofrecen a la vez apuestas online, máquinas con tecnología avanzada, pantallas de TV con retrasmisiones deportivas y bebidas. Son “centros de ocio”, donde apostar y pasar el rato con los amigos, al estilo de los antiguos “billares” de barrio. Cada día se abren más y existen 3.150 salones de juego (según la patronal ANESAR), la mitad propiedad de 20 grupos empresariales y el resto pymes, la mayoría empresas con casinos, bingos, fabricación y distribución de máquinas de juego y tragaperras y concesionarios de juego online. En total, existen unas 600 empresas detrás de estos salones de juego, según la DGOJ, de las que sólo 3 tienen más de 100 salones (Jocker, de Vidamatic tiene 153, Toka, de Cirsa tiene 111 y Orenes 105), 4 empresas tienen entre 51 y 100 salones (Solpark 63, Atzar 55), 17 tienen entre 10 y 50 y 580 tienen menos de 10 salones.

Ambos negocios, los locales de apuestas deportivas y los salones de juego están hoy en el punto de mira de las empresas del juego, españolas y multinacionales, porque su margen es muy elevado, porque se abren con poco personal  y el dinero lo dan las sofisticadas máquinas instaladas (37.371 en total), donde se juegan unos 300 euros de media al día, lo que reporta 46 euros de beneficio por máquina, según el informe de Codere. Y a eso sumamos los márgenes por las apuestas, la rentabilidad de las ruletas electrónicas y las consumiciones (bebida y sándwich). No es extraño que estos salones de juego crezcan como hongos, sobre todo en los barrios con más jóvenes y cerca de colegios e institutos: 1 de cada 4 nuevos salones en Madrid están a menos de 150 metros de centros educativos, según un sondeo hecho por El País, aunque las empresas dicen que impiden la entrada a menores.

El éxito de los salones de juego es tal que el 9% de los adultos reconocieron en 2017 haber entrado en uno de estos salones de juego (frente al 3,5% en 2014), lo que indica que los visitan 3 millones de españoles. El perfil del cliente es hombre (11,8% adultos hombres los han visitado frente al 5,1% de las mujeres), joven (dos tercios de los clientes tienen menos de 35 años) y también muchos inmigrantes (12,4% de ellos los visitan).  El mayor número de salones está en Andalucía (746 en 2017), Madrid (385), Comunidad Valenciana (382), Murcia (325), Canarias (206) y País Vasco (206). Su regulación es autonómica y hay una tremenda disparidad normativa, con autonomías más o menos permisivas (Canarias prohíbe abrir salones a menos de 300 metros de colegios, Galicia a 150 y Madrid a menos de 100 metros).

En todos los casos, las empresas del juego se defienden de las críticas recordando que crean empleo (84.702 empleos directos y 167.401 indirectos), aportan riqueza y muchos impuestos y cotizaciones. Pero el juego paga ahora menos impuestos: 1.658 millones en 2017 frente a 2.007 millones en 2007, según el informe de Codere. La mayor parte son impuestos autonómicos (al juego presencial), con una recaudación de 1.094 millones en 2017 (212 millones en Cataluña, 150 en Andalucía, 146 en Madrid y 137 en Valencia, unos ingresos muy jugosos…), siendo mucho menores los ingresos del Estado central: 114 millones en 2017 por impuestos y tasas al juego online y presencial y 450 millones por impuestos sobre premios que pagan los jugadores. Y luego están los 328,5 millones que el juego gasta en patrocinio y publicidad, en beneficio de empresas de medios (TV, radios, periódicos, Webs), que quizás por eso no informan apenas del “boom” del juego en España y sus riesgos.

Un “boom” del juego que cada vez preocupa más a las familias y a los médicos, porque ha disparado la ludopatía: entre un 3,5% y un 6,3% de la población mayor de 18 años tiene “algún riesgo con el juego”, según el último informe de la Dirección General del Juego (2016). Son entre 1.318.724 y 2.373.704 españoles, según el padrón del INE. Y de ellos, el estudio considera que son “jugadores patológicos” (enfermos) entre el 0,3 y el 0,9% de los adultos, entre 113.000 y 339.000 españoles. Pongamos que hay 200.000 ludópatas. Demasiados. Y sobre todo, por dos razones: porque cada vez son más jóvenes los que se “enganchan” (algunos médicos hablan que el juego es “la heroína online”) y porque la sanidad pública no tiene medios para afrontar esta enfermedad, ni en los Centros de salud ni en los hospitales (sólo hay 3 unidades especializadas contra la ludopatía), con lo que las familias sólo cuentan con la ayuda de ONGs especializadas (sin medios), como FEJAR o AZAJER.

Es hora de que el futuro Gobierno central y las nuevas autonomías afronten juntos el grave problema que acarrea el “boom” del juego en España, sobre todo online y en los salones de juegos y apuestas, con un grave riesgo para los jóvenes. La primera medida a tomar es clara: aprobar cuanto antes el Decreto para controlar y frenar la publicidad del juego, un acuerdo que tomaron el PSOE y Podemos en 2018 pero que no pudo aprobarse al rechazarse los Presupuestos y convocarse elecciones. Hay que prohibir la publicidad del juego en horario infantil y durante los partidos, además de limitarla en general, como se hace con el tabaco y el alcohol. Y suprimirla en las TV públicas, como se ha aprobado ya para Telemadrid y ETB (TV vasca). Además, las autonomías tienen que congelar las autorizaciones de salones de apuestas y juego, revisando los actuales y multando severamente a los que dejen entrar a menores. Urge también aprobar un teléfono público de ayuda a la ludopatía (como el 112 o el 016 del maltrato) Y establecer mecanismos eficaces en las Webs del juego que detecten y expulsen a los jugadores más convulsivos y con historial de juego excesivo. Y además, establecer una tasa adicional sobre todo el juego (bastaría un 0,25% para recaudar 105 millones de euros) para costear un Fondo de ayuda a la ludopatía, con el que mejorar la prevención sanitaria y crear unidades especializadas en al menos un hospital público en cada autonomía. Que el negocio del juego ayude a los que enferman por él.

No se puede prohibir el juego y menos poner puertas a Internet. Pero sí se debe intentar controlarlo y asegurarse que crezca de forma sensata y compensar sus efectos negativos, la ludopatía, que está hundiendo a muchas familias. El juego puede ser un ocio saludable, que aporte entretenimiento e ingresos, pero se ha disparado de forma preocupante. Los Gobiernos deben frenar los excesos y controlar más el juego antes que sea una epidemia. Empiecen ya.

jueves, 27 de septiembre de 2018

Los anuncios y el Mundial triplican el juego online


El juego online cumplió en junio 5 años legalizado en España con otro récord: 139 millones de euros jugados cada día (el triple que en 2013) por 883.000 españoles que juegan al mes, la mayoría menores de 35 años. El auge del móvil, la presencia de las multinacionales del juego (que copan el 90% del negocio), la bajada de impuestos que les regaló Rajoy antes de irse, el Mundial de Rusia y la multiplicación de anuncios del juego en TV, Internet, radio y prensa han disparado este negocio, que supera los 4.000 millones al trimestre. Problema: cada vez hay más jóvenes “enganchados” al juego online, con el móvil y los salones de juego que abren a cientos en las ciudades. Es la nueva “heroína digital”, que provoca dramas en muchas familias, sin que casi nadie lo denuncie ni lo pare (son ingresos para los medios y para Hacienda). Urge regular la publicidad del juego y controlarlo antes que sea demasiado tarde.

enrique ortega

El juego siempre ha estado presente en la vida de los españoles, desde la Lotería a las quinielas o el bingo, pero Internet lo ha disparado, sobre todo con el auge del móvil, a través del que apuestan dos tercios de los españoles: es rápido, cómodo y discreto. Quizás por ello, el juego online ha dado un salto de gigante en España en los 5 años que lleva legalizado. Si en 2008, cuando era todavía “alegal”, el juego online movió 575 millones de euros, en 2012, tras legalizarse el 5 de junio (aprovechando la Eurocopa) ya facturó 2.726 millones. Y en 2013 se duplicó, hasta los 5.600 millones de euros jugados. Pero el gran salto lo ha dado los tres últimos años: de 8.562 millones en 2015 (+30%) a 10.885 millones en 2016 (+27%) y 13.316 millones en 2017 (+22,3%). Pero este año 2018, el juego online ha batido todos los récords, superando el listón de los 4.000 millones jugados por trimestre, tanto en el primero (4.097 millones) como en el segundo (4.165,85 millones de abril a junio, un 27,2% más que en 2017), según los últimos datos oficiales de la Dirección General del Juego.

El juego online superará este año los 16.500 millones jugados, el triple que en 2013. El último empujón al juego online se lo ha dado el Mundial de fútbol de Rusia (14 junio-15 julio), que ha aumentado las apuestas deportivas un +47%. Pero hay muchas otras causas del boom del juego online, aparte del propio auge de Internet y de los teléfonos inteligentes entre los españoles. La primera, la avalancha de operadores extranjeros que han desembarcado en España estos años, apoyada por la decisión del Gobierno Rajoy, el 12 de diciembre pasado, de “abrir la ventanilla” por tercera vez, para conceder nuevas licencias a operadores de juego online, lo que permitirá que 10 nuevas empresas se sumen a los 53 que ya tienen licencia en España hoy. Además, el Gobierno Rajoy les hizo otro regalo a los operadores de juego online antes de irse: en el vigente Presupuesto 2018, impuso una bajada de impuestos del 25 a 20%, que se rebaja al 10% si la empresa del juego se instala en Ceuta y Melilla (un “anzuelo” para que las multinacionales británicas que controlan el juego en España desde Gibraltar se cambien allí, ante sus temores por el Brexit…).

Pero hay más “regalos” del Gobierno Rajoy que explican el impresionante “boom” del juego online en España. En enero de 2018, se publicó en el BOE una Resolución por la que el anterior Gobierno autorizaba partidas de póker entre jugadores de España, Francia, Italia y Portugal, hasta entonces prohibidas. Con esta apertura, reiteradamente pedida por las multinacionales del juego, se esperaba conseguir más jugadores y más torneos internacionales. De momento, el póker online ha facturado 975 millones entre enero y junio de 2018, más del doble (+113%) que un año antes (448 millones), aunque todavía el sector pide al Gobierno ampliar el juego online a los jugadores del Reino Unido (el grueso de Europa)  y rebajar la fiscalidad de los jugadores profesionales de póker, que se han ido a vivir a otros paises (GB o Portugal), para pagar menos impuestos que en España (como Cristiano).

Con todo, el principal “regalo” del Gobierno Rajoy fue que se marchó sin aprobar un decreto para regular la publicidad del juego online, que se ha disparado ante la falta de una normativa. En un principio, el Gobierno Rajoy preparó un Decreto en abril de 2015, pero estuvo en un cajón más de 2 años sin aprobarse. En noviembre de 2017, el Gobierno Rajoy preparó otro Decreto, que suponía un cierto avance contra la avalancha de la publicidad del juego, ya que prohibía esta publicidad en horario infantil (entre 8 y 9 de la mañana y 5 y 8 de la tarde, pero no después), aunque muchos expertos lo consideraban insuficiente. La Asociación FEJAR, que atiende a los ludópatas, ya denunció que el Decreto no iba a frenar la publicidad del juego. Y el Consejo Audiovisual de Andalucía también rechazó el borrador de Decreto, solicitando que se prohíba la publicidad del juego en un horario más amplio (de 6 a 22 horas), que se prohíban los anuncios con personajes famosos y que se diferencie la información de los anuncios de juego en las retransmisiones deportivas, algo que no se hace.

Al final, las presiones del juego consiguieron frenar también este Decreto y Rajoy se marchó sin aprobarlo. Y ahí seguimos, sin que nadie regule la publicidad del juego, sólo con la “autorregulación” de los publicitarios y el sector del juego (“Juego responsable”). Y ante la falta de una norma, las empresas del juego han aprovechado para triplicar sus gastos de marketing estos años: si en 2013 gastaron 112 millones, en 2016 ya gastaron 221 millones y en 2018 pueden superar los 300 millones, ya que llevan gastados 157,5 millones entre enero y junio, un 45% más que en 2017, según los datos de la Dirección General del Juego. Sólo en el 2º trimestre de 2018, con el tirón del Mundial de Fútbol, el gasto en marketing de las operadoras de juego fue de 81,30 millones, repartido entre publicidad (41,09 millones, el 66,9% más que en el 2º trimestre de 2017), patrocinio (2,95 millones, el 63,8% más), bonos regalo a los jugadores (29,65 millones, el 39% más) y para afiliados (7,60 millones, el 64,5% más que un año antes). Y otro dato muy revelador: el número de anuncios sobre el juego online se han multiplicado por 21, pasando de 128.508 en 2013 a 879.663 en 2016 y a 2.744.100 en 2017, según Infoadex. Y 1.289.393 anuncios sólo entre enero y junio de 2018.

La penetración publicitaria del juego online es tal que 19 de los 20 equipos de fútbol de primera división (todos menos la Real Sociedad) tienen contratos de patrocinio esta temporada 2018-19 con operadores de juego: Bet365 tiene 10 equipos, Betfair 2 (Barça y Sevilla), Betway 3 (Alavés, Leganés y Levante), Bwin 2 (Atlético y Valencia), Codere el Real Madrid y Marathonbet el Girona, que luce su logo en la camiseta. Y en la Segunda División (Liga 1/2/3), patrocinan empresas de juego online 6 de los 22 equipos. Además, La Liga tiene el patrocinio de Sportium, una potente empresa ahora multinacional (Codere y Ladbrokes) que cuenta con 3.000 salas de juego por toda España, donde entran millones de jóvenes a hacer apuestas sobre todo online. De hecho, uno de los mayores empujones al juego online lo están dado estos salones de juego, que han proliferado como hongos por todas las ciudades (había 3.136 a finales de 2017, según la patronal Anesar), sobre todo en los barrios obreros: son “los nuevos billares” y fomentan el juego online entre los jóvenes.

El resultado de estos factores (auge de Internet y del móvil, atracción de operadores internacionales, bajada de impuestos, facilidades al póker online, más salones de juego y falta  de normativa sobre publicidad) está a la vista: el juego online se ha triplicado y ya lleva dos trimestres seguidos con más de 4.000 millones jugados, lo que supone que se juegan 139 millones al día. Y todo apunta a que el negocio del juego online moverá 16.500 millones este año y casi 20.000 en 2019, diez veces lo que se jugaba en 2012. Un negocio que se reparten en exclusiva unas pocas multinacionales, principalmente británicas, instaladas en Gibraltar, isla de Man, Malta y otros paraísos fiscales: Bet365, Betfair, Betway, Ladbrokes, William Hill, Pokerstars… Y las dos únicas empresas españolas que competían con ellas, han acabado también en manos extranjeras: Codere (comprada en enero por tres fondos internacionales de capital riesgo) y Cirsa (vendida en abril al fondo Blackstone). En conjunto, las empresas del juego tuvieron un margen bruto de 560 millones en 2017 (229 en 2013) y 330 millones sólo entre enero y junio de 2018, un 35% más que el año pasado.

Este potente negocio del juego se mueve porque hay 2.303.956 españoles que se han registrado para jugar online estos años, mientras el número de jugadores habituales era de 883.174 en junio de 2018, un 35% más que un año antes, según la Dirección General del Juego (DGOJ). Un número de jugadores que también se ha triplicado estos años de legalidad (eran 289.770 en enero de 2013). El perfil del jugador habitual es un hombre (83%) menor de 46 años, teniendo la tercera parte entre 26 y 35 años, con un cierto nivel de estudios y un estatus económico medio-alto, según la DGOJ. Gastan una media de 9.500 euros al año y en conjunto pierden una media de 293 euros al año por jugador. Los juegos con más éxito son los juegos de casino (47,2% de todo el juego el 2º trimestre), sobre todo las tragaperras online (801 millones jugados entre abril y junio), la ruleta (881 millones) y el black jack (282 millones), las apuestas deportivas (otro 41,1% del mercado), sobre todo las apuestas en directo (1.108 millones jugados entre abril y junio 2018) y las apuestas previas a los partidos (553 millones), el póker online (11,1%% del juego total:  462 millones jugados en el 2º trimestre), el bingo online (el 0,59%: 24,7 millones) y los concursos (462.000 euros).

El grave problema que acarrea el imparable “boom” del juego online es la ludopatía, el aumento de los jugadores que se enganchan al juego y se gastan lo que no tienen o roban a sus familias. El juego online es “especialmente peligroso” porque se juega de forma anónima, sin salir de casa, las 24 horas del día, con un simple móvil y el atractivo de los bonos regalo y las promociones. Y cuando el jugador quiere darse cuenta, es un “adicto”. El último informe oficial sobre los riesgos del juego (de todo el juego, no sólo el online) lo publicó la Dirección General del Juego en 2016 y sus datos son preocupantes: entre un 3,5% y un 6,3% de la población mayor de 18 años tiene “algún riesgo con el juego”: son entre 1.318.724 y 2.373.704 personas, según el Padrón del INE. Y de ellos, el estudio considera que son “jugadores patológicos” (enfermos) entre el 0,3 y el 0,9% de la población adulta: entre 113.000 y 339.000 españoles. Pongamos que son 200.000 ludópatas. Demasiados.

Pero lo más preocupante es que el juego online se está disparando entre los jóvenes, tanto porque están enganchados al móvil como por la proliferación de anuncios en TV e Internet y por la invasión de salones de juego en los barrios, donde van con sus amigos a jugar online o en máquinas físicas. El resultado es que cada vez llegan más jóvenes enfermos y con menos años (menores de 18 años) a las ONGs de ayuda, como FEJAR o AZAJER, y a los hospitales, que carecen de unidades especializadas contra la ludopatía (sólo hay 3). Tal es así que Alejandro Rodríguez, responsable del Instituto Terapéutico gallego, ha denunciado que el juego online “está creando verdaderos dramas y arruinando familias como ocurrió con la heroína en los años 80”… Podríamos estar ante una epidemia de “heroína online”.

El problema es que casi nadie lo denuncia ni pone medidas. Los medios de comunicación se callan porque los ingresos de la publicidad del juego online son muy jugosos. Y los Gobiernos, no actúan, porque el juego mantiene empleos y permite recaudar impuestos, aunque la recaudación por juego (en general) ha caído: de 101 millones ingresados en 2012 se pasó a 52 en 2015, 71 en 2016 y 53 en 2017, según el último informe de Recaudación Tributaria. Pero algo hay que hacer, porque el aumento de la ludopatía es un hecho y si no se toman medidas, el daño será luego imparable, sobre todo entre los jóvenes. Ya en enero de 2018, dos diputados del PSOE de Málaga pidieron al Gobierno Rajoy que aprobara un paquete de medidas para “evitar la adicción al juego online”.

Se puede y se debe hacer, aunque huela a elecciones anticipadas. Lo más urgente es aprobar un Decreto para controlar la publicidad del juego online, limitándola drásticamente. Y congelar las autorizaciones de salones de juego, vigilando estrictamente que no entren menores, con multas ejemplares. Urge implantar un teléfono público de ayuda a la ludopatía y mejorar la atención sanitaria pública a estos enfermos, desde campañas en los centros de Salud a la creación de unidades especializadas en cada autonomía. Y forzar a las empresas a establecer mecanismos informáticos eficaces en las Webs que detecten y expulsen a los jugadores más compulsivos y con riesgo de ludopatía. Y en paralelo, debería crearse una tasa especial al juego online (bastaría un 0,5% para recaudar 82 millones anuales), para crear un Fondo que ayudara a familias, ONGs y a la sanidad a afrontar el problema de la ludopatía. Que el negocio del juego online ayude a los que enferman por él.

No se pueden poner puertas a Internet ni al juego online, pero sí controles y seguimiento, sobre todo cuando está en juego la salud de una parte de nuestros jóvenes. Jugar sí, pero con cabeza, sin inflar el negocio con millones de anuncios que crean adicción. El Estado puede y debe frenar los excesos y moderar el juego en España. Si no, luego puede demasiado tarde.