Mostrando entradas con la etiqueta subida móviles. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta subida móviles. Mostrar todas las entradas

jueves, 1 de febrero de 2018

Móviles: año nuevo, subidas nuevas


Este lunes 5 de febrero, sube Movistar otros 5 euros sus paquetes Fusión. Y el 18 de febrero sube 3 euros las tarifas de los móviles, tras empezar el año con subidas en múltiples servicios. Le sigue Orange, que subirá tarifas el 25 de febrero, tras hacerlo en enero Vodafone (tarifas low cost), que además subirá el 1 de abril  sus tarifas de móviles, fibra y paquetes convergentes. Y  ya subieron Euskaltel y Telecable. Es la primera subida de las telecos este año, pero habrá otra en verano, como ha sucedido en los 2 últimos años: nos suben móviles e Internet, con la excusa de darnos a cambio más gigas y más velocidad. Así, el paquete Fusión de Movistar, por ejemplo, ha subido 20 euros (+33%) en tres años y medio. Y tenemos las tarifas más caras de Europa. Pero los clientes ahí estamos, pagando lo que nos cobren, porque estamos “enganchados” al móvil y a Internet. Y porque el “triopolio” de las telecos acuerdan  las subidas y no tenemos donde ir. Así que, hasta la subida del verano.


enrique ortega

El rosario de subidas de 2018 lo empezó, como es habitual, la teleco líder, Movistar. El 5 de enero hizo a sus clientes un peculiar “regalo de Reyes”, la subida de las tarifas de conexión (telefonía fija y fibra), así como de Movistar Fibra Óptica (subió 2 euros al mes), además de subir la tarifa de cinco servicios auxiliares: establecimiento de llamada (de 0,25 a 0,30 céntimos de euro), SMS (de 20 a 25 céntimos cada uno), consultas de mensajes (de 12,1 a 18,15 céntimos), la llamada a tres (las más castigadas: pasan de 1,21 a 5 euros mes) y el desvío de llamadas (3 euros al mes en vez de 2 euros).

El próximo 5 de febrero, Movistar subirá 5 euros al mes (+3,1%) los paquetes Fusión (salvo los más baratos, Fusión #0 y Fusión Series), a cambio de duplicar la velocidad de conexión por fibra (de 50 MB a 100 y de 300 MB a 600) y del aumento de datos móviles (+2GB). Y para redondear, el 18 de febrero subirá las tarifas de móviles, entre 2 y 3 euros al mes, así como la contratación de una línea adicional (de 1 a 1,50 euros más).

La segunda teleco en clientes, Orange, le seguirá, el 25 de febrero, con otra subida de 2 a 5 euros al mes en sus paquetes convergentes (Love esencial, Love sin límites y Love Familia), aunque también la justifican en que subirán a cambio los datos que ofrecen (+1 GB a +6 GB), pero sin tocar la velocidad de la fibra o ADSL, como sí hace Movistar. 


La tercera teleco, Vodafone, subió el 15 de enero sus tarifas low cost, las de los paquetes Lowi: subió 3 euros al mes la fibra óptica (de 30 a 33 euros) y suprimió las modalidades más sencillas de los combinados Internet + móvil, sustituyéndolas por bonos con datos móviles de 1,2 a 3,6 GB. Y sólo se podrá contratar el combinado de 4GB, a un precio de 43 euros al mes.  Además, Vodafone ha anunciado que el 1 de abril subirá el resto de tarifas: entre 1 y 2 euros al mes las de móvil y fibra y entre 4 y 5 euros los paquetes convergentes, con el "gancho" de que ofrecerá a cambio más servicios. Y por último, las cableras del norte, Euskaltel y Telecable (comprada en 2017 por la teleco vasca), subieron también el 22 de enero sus tarifas de cuota de línea y fibra óptica.

Como puede verse, son subidas que “coinciden en el tiempo”, como las impuestas en 2016 y 2017, aunque la Comisión de la Competencia (CNMC) nunca les ha multado por ello. Y los clientes poco pueden hacer, sólo rechazarlas y cambiar de compañía, sin penalización, algo que tiene poco sentido porque en la nueva compañía también encontrará subidas. Nos tenemos que acostumbrar a que ésta será la tónica: dos subidas al año de las telecos, en enero-febrero y en junio-julio, como el año pasado. De hecho, Movistar realizó 5 subidas en 2017 y 7 en los dos últimos años, subiendo el paquete Fusión 20 euros (de 60 a 80 euros al mes, +33,3%) entre mayo de 2015 (primera subida) y ésta de febrero de 2018. Le sigue Vodafone, que ha subido 11 euros el paquete Vodafone One M (de 53 a 64 euros, +20,75%). Y cerca está Orange, con una subida de 10 euros en su paquete Orange Canguro Ahorro (de 41,95 a los 62,95 euros actuales, +23,8%), según se ve en este gráfico de xataca.com.

Las telecos “necesitan” subirnos las tarifas dos veces al año porque necesitan anualmente subir sus ingresos para afrontar sus crecientes inversiones, tanto en fibra óptica como en telefonía móvil 4G (y luego la 5G), así como para pagar el costoso fútbol que mantiene su oferta de TV de pago. Además de subirnos las tarifas año tras año, han recortado plantillas de forma drástica, para recortar gastos. Así, entre 2009 y 2016, las telecos que operan en España han recortado 1 de cada 4 empleos (su plantilla ha pasado de 80.117 a 59.588 personas), el último 10%, en 2016, Movistar y Vodafone.

Además, las telecos nos suben tarifas dos veces al año porque pueden. Primero, porque lo hacen todas (las grandes) y tienen un  gran poder como para imponer sus condiciones. De hecho, tras las compras de 2014 a 2016 (Telefónica compró Canal Plus, Vodafone se hizo con Ono y Orange con Jazztel), las tres grandes telecos controlan el 82,6% de las líneas móviles y el 97,2% de los paquetes cuádruples de telefonía (fijo, móvil, Internet fijo y móvil) y el 97,2% de los paquetes quíntuples, según los datos de la CNMC. Precisamente, el gran éxito de las telecos que operan en España es haber implantado los paquetes combinados (fijo, móvil, internet fijo y móvil más TV de pago), algo que no se conoce apenas en Europa y que tienen ya contratados 13,6 millones de familias y españoles, el 70% de los clientes. Y eso hace que el cliente sea “más fiel”, se cambie menos de compañía, también porque le resulta más difícil comparar tarifas al ser paquetes con servicios y precios diferentes.

Así que las telecos nos suben tarifas porque ven que apenas pierden clientes con ello. Si uno bucea en los datos de cambio de operador (“portabilidad”) desde 2014, que publica la CNMC, se puede observar que las telecos han perdido pocos clientes con las subidas. Así, el líder, Movistar, que perdió 819.300 clientes en 2014, perdió menos de la mitad en 2015 (-365.860), a pesar de hacer la primera subida en mayo. Y perdió menos (-354.800 clientes) en 2016, a pesar de que ese año hizo dos subidas más en Movistar Fusión. Y en 2017 perdió menos de la mitad de clientes que el año anterior (-129.400 clientes hasta noviembre), a pesar de las subidas. Orange ganó clientes en 2015 y 2016, a pesar de las subidas, aunque los perdió en 2017 (-161.500), como Vodafone (-179.100 clientes perdidos hasta noviembre de 2017), más que por las subidas por la competencia de Mas Móvil, que ha ganado 350.100 clientes en 2017 (hasta noviembre). Y lo importante: todos tienen más líneas de móviles ahora que en 2015, cuando empezaron las subidas. O sea, han perdido clientes año a año, pero menos, y han ganado otros nuevos. Pueden seguir subiendo tarifas.

Mientras las tres grandes telecos se ponen de acuerdo en las subidas a los clientes actuales, se pelean a muerte por “robarse clientes” nuevos. La nueva “guerra de tarifas” la inició la teleco más retrasada, Vodafone, que en octubre de 2017 ofreció descuentos del 50%  (durante un año) en los paquetes convergentes (fijo, móvil e Internet) para nuevos clientes. Movistar y Orange contestaron en noviembre, con ofertas de hasta el 50% en los nuevos contratos hechos antes del 8 de enero. Además de esta “guerra de ofertas”, el mercado se ha reanimado a partir de octubre de 2016, cuando Orange decidió abrir sus líneas de fibra óptica al cuarto operador, Mas Móvil, lo que le permitió competir con los tres grandes en la oferta de móviles y acceso a Internet. Una decisión que permite a Orange ingresar más por sus líneas de fibra óptica, pero que abre la puerta a la competencia de un cuarto operador, MásMóvil, que ha crecido de forma espectacular: en 15 meses se ha hecho con 500.000 hogares y el 8,2% de las líneas móviles, quitando 402.600 clientes a los tres grandes.

Pero el triopolio (Movistar, Orange y Vodafone) tiene el 82,6% de los móviles y el 80% de los clientes, a pesar de las dos subidas al año. Y eso se debe a que los españoles estamos muy enganchados a los móviles (tenemos 51,5 millones, más que habitantes) y los usamos mucho (2 horas y 11 minutos al día, el 5º país que más, tras Brasil, China, USA e Italia, según Statista). Y estamos muy enganchados a Internet: hay ya 31,8 millones de internautas y el 85% se conecta a Internet con su Smartphone, una media de 246 minutos al día navegando por la red, según la AIMC. Así que, aunque nos suban las tarifas, no sabemos vivir sin el móvil e Internet. Y cada día lo usamos más, más WhatsApp,  más descargas y más consumo de datos. Y eso hay que pagarlo.

Además, las telecos construyen cada vez redes más rápidas, para que consumamos más datos y así justificar nuevas tarifas más caras. Precisamente, el otro gran éxito de las telecos que operan en España, además de inventar los paquetes convergentes (fijo, móvil, internet y TV), es haber creado una gran red de fibra óptica, una enorme red de autopistas de telecomunicación por la que pueden vendernos productos cada vez más caros. Algo que no han conseguido hacer las demás telecos europeas. Así, entre 2012 y 2017, las telecos han instalado en España  fibra óptica en 31,3 millones de hogares (el 75%), el tercer mayor despliegue de fibra óptica del mundo, tras Corea del Sur y Japón. Y así, España tiene instalada tanta fibra óptica como Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntas. Y Movistar cubre con fibra el 75% de los hogares (85% en 2018), frente al 35% de Orange en Francia, el 5% de Deutsche Telecom en Alemania o el 2% de BT en Reino Unido. Ahora, el problema de las telecos es rentabilizar esta enorme inversión (y la hecha en la red móvil 4G, donde se ha alcanzado un 96% de cobertura), donde han gastado 33.910 millones de euros desde 2010. Una inversión que compensarán nuestros recibos.

Así que las telecos “españolas” (Movistar, la francesa Orange y la británica Vodafone) son la envidia” de las telecos europeas, por la forma en que tienen “atrapados” a sus clientes, con los paquetes convergentes y la fibra óptica ,que multiplica descargas y consumo de datos (creció un 70% en 2017) , a cambio de tarifas cada vez más altas. El resultado es que los españoles pagamos las tarifas móviles más altas de Europa: 52,96 euros en 2016, un 42,14% más que la media de los cinco mayores países europeos (37,26 euros/mes), según el último análisis de Kelisto. Eso supone que pagamos por el móvil más del doble que en Reino Unido (20,98 euros al mes) y Francia (21,97 euros) y también más que Alemania (43,52 euros) e Italia (52,96 euros). Y en 2017, el coste medio de un paquete cuádruple (fijo, móvil e Internet fijo y móvil) era en España de 67,80 euros al mes, según la CNMC. Y el coste de un paquete quíntuple (con TV de pago) era de 96,60 euros, un 19,5% más que en 2015.

Ahora, todo apunta a que hay un “doble mercado” de móviles e Internet. Los clientes antiguos sufren y sufrirán las subidas periódicas de las grandes telecos, mientras se enzarzan con Más Móvil y los operadores virtuales en “guerras de tarifas” (ellas y sus segundas marcas low cost : Tuenti, Lowi y Amena o Pepephone) por captar clientes nuevos, batiendo récords de fugas (676.117 cambios de operador en noviembre de 2017). Y cuando los “nuevos” ya son “viejos”, pasan a sufrir las periódicas subidas de los antiguos, salvo que se vayan y antes o después caigan en las redes de un operador que les suba. Y todo ello mientras el Gobierno Rajoy y la “independiente” Comisión de la Competencia (CNMC), dependiente del Ministerio de Economía, “miran para otro lado” cuando las telecos “coordinan” e imponen subidasa cambio de” mejoras que los clientes no han pedido.

Pero es lo que hay. Nosotros, los clientes, estamos cada vez más enganchados al móvil e Internet, más conectados a las redes y bajando cada vez más vídeos, gastando cada vez más datos y buscando más velocidad. Y las telecos nos tienen cada vez más cogidos, con paquetes más complejos y servicios más amplios y más costosos, sin los que no sabríamos vivir. Así que nos suben, protestamos, pero seguimos dándole a la tecla aunque nos cueste más cada año. Y así hasta la próxima subida, este verano.

lunes, 6 de febrero de 2017

Móviles: cuarta subida (¿abusiva?) en 2 años


Ayer 5 de febrero, Movistar subió sus tarifas 5 euros al mes a 4,2 millones de clientes. Y el 19 de febrero las sube Orange, mientras Vodafone cobra ahora por hacer gestiones telefónicas. Son ya cuatro las subidas de tarifas móviles e Internet en menos de 2 años, un aumento del 25%, 166 euros por usuario. Unas subidas polémicas, recurridas a los Tribunales y multadas por los Gobiernos de Andalucía y Madrid, porque en su día las tarifas convergentes se vendieron “para siempre”. Y la Comisión de la Competencia (CNMC) critica que se justifiquen a cambio de más servicios que el cliente no ha pedido, algo que la ley de Consumo califica de “cláusula abusiva”. Polémicas aparte, las subidas seguirán, dos al año al menos, porque las telecos son ahora más fuertes (tras las fusiones) y porque necesitan sacar más ingresos por cliente (vendiéndole más servicios) para cubrir sus crecientes inversiones. Y saben que estamos “enganchados al móvil y a Internet. Pagaremos lo que nos cobren.
 
enrique ortega

Como pasa siempre, el líder, Movistar, inicia la subida y las demás telecos le siguen, antes o después. La marca de Telefónica subió el 5 de febrero sus tarifas convergentesFusión (telefonía fija, móvil, Internet y TV) en 5 euros al mes a sus 4,2 millones de clientes, justificando que a cambio les ofrece más datos para consumir en los móviles  (sube de 3 a 8 gigas). Y además, a los clientes de móviles que no tienen tarifa plana les sube el establecimiento de llamada de 0,2178 a 0,25 euros (un “redondeo que supone subir un 14,78%). La francesa Orange, ahora la 2ª mayor teleco, ha anunciado también que sube sus tarifas convergentes Love, a partir del 19 de febrero, entre 2 y 5 euros, a cambio también de ofrecer más datos en los móviles asociados. Y como “guinda”, incluirá “roaming” gratis en Europa. La británica Vodafone, ahora la tercera teleco en España, ha optado por “esperar y ver antes de anunciar nuevas subidas, aunque en diciembre subió 2 euros mensuales su paquete Liga y subirá el 1 de junio otros 5 euros el paquete “todo fútbol”. Y "para hacer caja", ha empezado a cobrar 2,5 euros a sus clientes por hacerles gestiones telefónicas (como solicitar los códigos PIN o PUK y cambiar el contrato).

Las subidas deberían haber sido comunicadas al cliente con un mes de antelación, pero no ha sido así, como es habitual, y las compañías creen que basta con el anuncio en sus webs y la noticia en los medios. Mientras, siguen en los Tribunales los recursos de miles de clientes contra las subidas anteriores, en especial contra la primera subida de Movistar, en mayo de 2015, porque habían vendido sus paquetes Fusión como ofertas con “precios para siempre”. Eso ha llevado a múltiples denuncias de asociaciones de consumidores, que han provocado una multa de 6,3 millones de euros de la Junta de Andalucía (por “publicidad engañosa, cláusulas abusivas en los contratos y no atender a los requerimientos de la Administración”) y otros 30.000 euros de la Comunidad de Madrid, mientras hay decenas de causas en los Tribunales (que según Telefónica están ganando mayoritariamente).

Ahora, con esta nueva subida, los clientes de las telecos pueden rescindir sus contratos  con Movistar y Orange sin ser penalizados. El problema es dónde van, porque todas las telecos funcionan igual y suben los precios de forma “coordinada”, algo teóricamente prohibido. El problema de fondo es que no dejan opción al cliente: o contratas el nuevo servicio más caro o no puedes seguir con lo que tienes pagando menos. La Comisión de la Competencia (CNMC) ha advertido que estudia estas prácticas de “subir unilateralmente el precio a cambio de mejoras que el cliente no ha pedido”. Porque según la Ley de Defensa de Consumidores y Usuarios de 2007, “la imposición al consumidor o usuario de bienes o servicios complementarios o accesorios no solicitados tiene la consideración de cláusula abusiva”.

Mientras se dirime si las subidas son o no legales, llevamos ya casi dos años pagándolas. Concretamente, esta subida de febrero 2017 es la cuarta que hace Movistar desde mayo de 2015, tras varios años antes de “guerra de tarifas” y bajadas de precios (-70% de media desde 2009 a 2015). Entre mayo 2015 (5 euros), febrero 2016 (3 euros), agosto 2016 (de 2 a 5 euros) y febrero 2017 (5 euros), Movistar acumula una subida de tarifas de 15 a 18 euros, nada menos que un 25% (mientras los sueldos han subido en ese tiempo poco más del 2%). Eso significa que cada cliente ha pagado 166 euros más por las tres subidas anteriores, según cálculos de la asociación de consumidores Facua. Y tanto Orange como Vodafone han subido tres veces las tarifas en menos de dos años, entre 5 y 11 euros.

¿Por qué ahora las telecos suben sus tarifas, tras años de bajarlas? Primero, porque pueden. Ahora son menos compañías, mucho más fuertes tras las fusiones producidas en 2014 y 2015 (Vodafone y Ono, Telefónica con Digital +  y Orange con Jazztel). Y las tres grandes (Movistar, Orange y Vodafone) son un auténtico “triopolio”, que monopoliza el mercado: controlan el 84% del mercado de móviles y el 93% del mercado de acceso a Internet. Pueden imponer condiciones y precios “compitiendo de acuerdo”. Y con el lanzamiento de los paquetes convergentes (teléfono fijo y móvil e Internet más TV “todo en uno”) se han quitado de en medio a la mayoría de los “operadores virtuales” (OMV), que competían con ellos por los móviles pero que no tienen red para ofrecer paquetes convergentes. El único que queda fuera del “triopolio” es el operador español MasMóvil, creado en 2014, que este mes ha empezado a competir ofreciendo paquetes convergentes con la marca Yoigo, gracias a la red de fibra que tuvo que venderle Jazztel (obligada por la fusión) y la que le alquila Orange.

Las tres grandes telecos suben las tarifas porque pueden y también porque lo necesitan. Por un lado, para cubrir las enormes inversiones que han hecho en redes (fibra óptica) y en nuevas tecnologías (4G y 5G), unos 11.200 millones de euros invertidos sólo entre 2012 y 2015, compras y fusiones aparte. Y por otro, para hacer frente a los crecientes costes que les acarrea seguir creciendo en el mercado de la TV de pago, su principal apuesta hoy: han tenido que pagar 1.573 millones esta temporada a los Clubs de fútbol por los derechos de televisión y muchos millones más en la compra de series y películas. Todo esto hay que “rentabilizarlo” y para ello necesitan aumentar sus ingresos, cobrando más por cada cliente.

Y además, las grandes telecos pueden subir las tarifas porque les dejamos, porque estamos tan “enganchados”al móvil y a Internet que pagaríamos lo que fuera. Los españoles estamos entre los europeos más conectados, sobre todo porque somos el país con más penetración de los móviles inteligentes (smartphones), un 88% frente al 78% de la UE-28. De hecho, la telefonía móvil ya llega al 97% de los hogares españoles, superando incluso a la telefonía fija (83,4% de las familias). El 73,3 % de los hogares están ya conectados a Internet, dos tercios de ellos con ADSL y el resto con fibra (19,2%), cable (15,6%) o banda ancha móvil (12,9%). Y casi un tercio de las familias (30,7% de los hogares) tienen ya contratada TV de pago, según los últimos datos del informe “La Sociedad en Red 2015”, de Red.es.

La estrategia de las telecos en los años pasados fue bajar tarifas y regalar terminales para que más y más españoles se “engancharan” al móvil y a Internet, dos productos baratos. Y fidelizar al cliente lanzando “paquetes integrados”, ofertas de todo en uno (telefonía fija y móvil, Internet y TV de pago) que inauguró Movistar en septiembre de 2012 (una novedad que no se ofrece en el resto de Europa) que ya tienen contratados el 75% de los hogares. Y ahora, con los clientes “enganchados”, las telecos ya pueden subirles los precios. En 2015, ante la primera subida, Movistar, Orange y Vodafone perdieron algunos clientes, pero ya los han recuperado. Y ahora son clientes más fieles (tienen “paquetes” y eso les hace cambiar menos de compañía) y que pagan más al mes. Incluso perdiendo clientes ingresarían más.

Cara al futuro, tenemos que acostumbrarnos a que las subidas seguirán, empezando por una segunda subida este año, en julio o agosto. Su estrategia es como la de la bicicletasi se paran, si no ingresan más para invertir más, se caen. Y para ingresar más, o captan más clientes (hay poco margen, salvo que “roben clientes”, porque todos estamos “conectados) o consiguen que los clientes actuales contraten productos y servicios más caros : “Premium” (100-195 euros al mes) en vez de “low cost” (50 a 62 euros). Pero la vía principal es subir tarifas a los clientes medios (pagan entre 70 y 85 euros mensuales), que son la mayoría. Y eso es lo que hacen con las cuatro últimas subidas.

La estrategia de futuro de las telecos es seguir ampliando los paquetes convergentes e incluir en ellos más servicios, para justificar así las continuas subidas. Lo primero es cambiar a los clientes de cobre (ADSL) a fibra óptica, gracias a la enorme inversión realizada. De hecho, España es líder en Europa en fibra óptica, con 22,6 millones de hogares conectados, más que  Francia, Alemania, Italia y Reino Unido juntos, sólo por detrás en el mundo de Japón y Corea. Y una vez conseguido que los clientes cambien a la fibra óptica, se trata de ofrecerles por esta “autopista” más velocidad (para que consuman más datos) y  una mayor oferta de servicios (y cobrárselos).

Ahora, tras los móviles y el acceso a Internet, la batalla de las telecos es vendernos la TV de pago, que ya tienen contratada casi 6 millones de españoles (5,84 en septiembre 2016, según la CNMC), la mayoría de ellos (4,9 millones) como un servicio incluido en el paquete convergente contratado (junto al teléfono e Internet). La estrategia es ampliar la TV de pago a más clientes y que contraten más servicios, enfrentados a la creciente competencia de las grandes multinacionales del entretenimiento que han desembarcado en España (Wuaki.tv en 2012, Netflix en 2015 y HBO y Amazon a finales de 2016). Y preparar la futura oferta de TV en alta definición 4K, que estará generalizada para 2018.

En paralelo, las telecos se preparan para lanzar más servicios dentro de sus “paquetes convergentes”: el pack para el hogar (que incluiría vigilancia y servicios de conexión de aparatos, luz o calefacción vía móvil) y el pack de juegos (ocio a través del móvil y la TV). Y por supuesto, cada semestre ofrecer más velocidad, más datos, más servicios (los móviles 5G para 2020) a cambio de nuevas subidas. Para que la bicicleta no se pare.

Y al margen de los “paquetes convergentes”, las telecos buscan nuevas líneas de negocio, con las que también nos sacarán más dinero. De momento, avanzan en dos: los coches conectados y la banca online. Según la Comisión Europea, en 2018 habrá en Europa 11,5 millones de coches conectados y eso abre un enorme campo de negocio para las telecos. En el terreno de la banca, Orange va a lanzar Orange Bank en Francia en 2017 y en España en 2018, mientras telefónica en Alemania opera con O2 Banking (en España lo tiene más complicado porque CaixaBank es su principal accionista). Y todas las telecos promocionan el pago por móvil: Vodafone ofrece su monedero electrónico (Vodafone Wallet) desde 2014 en Reino Unido, Alemania, Italia, Holanda y España. Y en noviembre de 2015 renovó su aplicación para permitir el pago con móvil con 5 tarjetas de crédito o débito. También Orange ofrece el servicio de pago por móvil Orange Cash. Y Samsung lanzó en junio de 2016 su sistema de pago por móvil (Samsung Pay) en España, cuarto país donde funciona el servicio.

Este año 2017 va a ser clave para consolidar todos estos nuevos servicios y tratar de cobrarnos más por ellos. Una novedad será que la cuarta teleco, MasMóvil, va a intentar competir mejor con el “triopolio” de Movistar, Orange y Vodafone: el 2 de febrero ha lanzado por primera vez ofertas convergentes (teléfono fijo y móvil más internet pero no TV de pago), con su nueva marca Yoigo (que compró a la sueca Telia en 2016), a un precio “low cost” (de 39 a 59 euros al mes), mientras mantiene también sus ofertas como MasMóvil y Pepephone (comprada también en 2016). Dicen que ya llegan con red propia a 1 millón de hogares y que con la red alquilada a Orange pueden llegar a 10 millones de hogares más, que son los clientes que quieren “robar” al triopolio. Pero están muy endeudados por sus compras (10 en los últimos dos años) como para ser demasiado agresivos tirando precios.

Además, las tres grandes telecos  tienen una doble estrategia: paquetes convergentes más caros con sus marcas y ofertas “low cost” con segundas marcas (Movistar tiene Tuenti, Orange opera con Amena, Simyo y Jazztel y Vodafone con Lowi), para competir mejor con MasMóvil y los que puedan venir, como Euskaltel (que ha comprado la gallega R y podría compra la asturiana TeleCable). Así tratan de “cubrir todos los frentes”. Orange y Vodafone siguen a medio gas, “digiriendo” sus compras (Jazztel y Ono), mientras Movistar debe aprovechar este año 2017 para dar “un salto adelante”, antes de que se vea obligada por la Administración, en enero de 2018, a “abrir” sus redes de fibra óptica (en el 65% de España, fuera de las grandes ciudades) a la competencia, a otros operadores, que le pagarán por ello un canon (que la CNMC acaba de bajar, para facilitar la competencia). Por eso, Movistar necesita ser en 2017 muy agresivo comercialmente, para consolidar su liderazgo y su cuota de mercado (sobre un 40%) antes de que tenga que abrir sus redes a la competencia.

Con todo, las telecos competirán entre ellas, nos lanzarán decenas de ofertas a cual más complicada y con mucha “letra pequeña”, pero su objetivo central será sacarnos más dinero cada mes. Y en eso están todas de acuerdo. Es la esencia de un negocio que exige invertir y crecer sin parar. Y nosotros, poco podemos hacer, salvo pagar, ya que no nos dan la opción de seguir sólo con lo que tenemos, sin contratar más servicios. Y además, estamos tan “enganchados” que cada vez buscamos más velocidad, más datos, más fútbol y series, más Wifi en el coche, más servicios. Y claro, hay que pagarlo. Cada vez más.