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domingo, 12 de junio de 2011

Se retrasa la ampliación de horarios comerciales

El Gobierno quería que este verano pudiéramos comprar los domingos y festivos en los lugares turísticos, como le habían pedido a Zapatero Bruselas y los grandes almacenes, en la última cumbre empresarial en Moncloa. Pero el varapalo electoral del 22-M  y la actitud contraria de CiU y PNV hacen difícil la reforma, que además no puede hacerse por decreto-Ley. Y dado que tampoco  el PP quiere hacer ruido con este polémico tema, todo apunta a que la liberalización de horarios comerciales quedará para el verano de 2012. El pequeño comercio, que emplea a 3 millones de personas, se opone a ampliar horarios y dice que el problema de las tiendas no son las horas que abren sino que no se vende.
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El presidente Zapatero prometió el 11 de enero, al presentar el Informe Económico, que el Gobierno plantearía a las autonomíasacciones concertadas en materia de horarios comerciales”. En la Cumbre europea de marzo vuelve a hablar de ampliar horarios, como le pide en Moncloa el presidente de El Corte Inglés: “no es de recibo que un crucero llegue a Barcelona un domingo y los turistas se encuentren con todas las tiendas cerradas”, le comentó Isidoro Álvarez. En abril, Economía habla de ampliar los horarios a los híper, supermercados y grandes almacenes (el pequeño comercio ya tiene libertad de horarios): se pasaría de 72 a 84 horas a la semana y de 8 domingos y festivos al año a 12. Y en mayo, Comercio centra la ampliación de horarios en zonas turísticas: podrían abrir todos los festivos.
Pero dos hechos han frenado estas intenciones del Gobierno. El primero, una sentencia del Tribunal Constitucional que determina que los horarios comerciales no se pueden regular por decreto-Ley, como pretendía hacer ahora el Gobierno, sino por Ley. El segundo y más importante, el varapalo electoral del 22-M, que dificulta cualquier acuerdo con las autonomías (que tienen las competencias de comercio interior) y con el PP para hacer una Ley antes de las elecciones de 2012. De hecho, el Gobierno catalán ya ha dicho que se opone a la ampliación de horarios e incluso podría restringir su estricta  normativa actual, dado que el apoyo social de CiU son los comerciantes (botiguers).El PNV ha gobernado décadas en el País Vasco, la única autonomía que no abre ningún domingo, y tampoco está por la ampliación. Y el PP, que ha impulsado la liberalización comercial en Madrid (90 horas y 22 domingos al año), tampoco querrá abrir este frente, que le puede restar votos de los comerciantes cara a 2012.
Así las cosas, los comerciantes insisten en que la ampliación de horarios sólo beneficia a las grandes superficies, que defienden, como muchos expertos y organismos (OCDE, UE, FMI, Banco de España), que la libertad de horarios aumentaría las ventas y el empleo. Algo que no demuestran los datos en España: entre las catorce autonomías donde han caído las ventas y el empleo en el comercio (datos INE 2010) se sitúan cuatro de las cinco autonomías que tienen los horarios más liberalizados (ver mapa horarios) : Madrid, Navarra, La Rioja y Comunidad Valenciana. La única con más horario que mejoró ventas fue Castilla y León.
Otro argumento a favor de la libertad de horarios es que favorece a los consumidores. Hay encuestas que lo defienden, como una de la OCU, pero la última encuesta del CIS (abril 2011,pregunta 26) dice que el 61,3% de los consumidores no se sienten nada perjudicados por los actuales horarios. Y es que lo que preocupa a la mayoría es poder comprar, no cuando. De hecho, las ventas de los comercios minoristas volvieron a caer en abril por décimo mes consecutivo. Es la puntilla para un sector, el comercio, donde han cerrado el 10% de los establecimientos y donde se han perdido 420.000 empleos en los tres últimos años (302.128 asalariados y 118.000 autónomos), un 22% de todas las bajas a la Seguridad Social  provocadas por la crisis.
El comercio es, después de la construcción, el sector que emplea a más personas en España, casi 3 millones de trabajadores (2.219.000 asalariados y 780.500 autónomos). Un 90 % de los comerciantes son autónomos y dos tercios de sus trabajadores son mujeres, por lo que los pequeños comerciantes insisten que si se liberalizan más los horarios, como no pueden contratar a nadie por la caída de ventas, tendrían que trabajar los siete días de la semana (ellos y sus empleados), sin poder estar con sus familias. Y además, se aceleraría el trasvase de ventas a las grandes superficies, provocando más cierres de comercios y desertizando el centro de las ciudades, Enfrente, los grandes comercios defienden libertad de horarios, para que cada uno compre cuando pueda, añadiendo que eso les permitiría crear empleo. De hecho, IKEA y Leroy Merlin se han acogido a un decreto regional para el mueble y van a abrir ya todos los domingos en sus centros de Madrid.
La pelea de los horarios comerciales está en tablas y así seguirá hasta que haya otro Gobierno que pueda pactar un difícil acuerdo con las autonomías y en el Parlamento. La “guerra” de los horarios comerciales, recurrente desde el decreto Boyer de 1985, volverá cuando se recupere el consumo. Porque, ideologías aparte, para vender hay que tener compradores con empleo y confianza para gastar. Entonces podremos hablar de horarios.

jueves, 13 de enero de 2011

Zapatero: sólo con reformas no se crece

Somos el país del péndulo: después de quince años de vacas gordas sin hacer reformas económicas de calado, ahora queremos hacerlas a contrarreloj y en plena crisis. Zapatero busca convencer a los mercados de que es el alumno más aplicado del club euro y, cual converso, amenaza hacer las reformas con o sin acuerdo. Y dice que gracias a ellas, España va a crecer en los próximos cinco años entre el 2 y el 2,5 %. Lo malo es que sólo con reformas no se crece, aunque ayuden. Y la realidad es que la Unión Europea, la OCDE y la mayoría de los expertos apuestan por un mínimo crecimiento este año y el próximo. Y más paro.

El optimismo enfermizo de Zapatero le hizo decir el martes, en la presentación de Informe Económico 2010, que “en 2010 se ha producido el tránsito de la recesión a la recuperación”. Y que España va a crecer en el entorno del 2-2,5% de 2011 a 2015. Ningún experto se lo cree. Tras un estancamiento en 2010 (-0,2/0% de crecimiento), la UE, OCDE y el FMI nos dan para este año un crecimiento del 0,7% (1,3% el Gobierno) y un 1,7% para 2012 (2,5% el Gobierno). Y la UE espera que el paro crezca este año del 20,1 al 20,2%.

Al margen de la guerra de cifras, la polémica está en si las reformas anunciadas por Zapatero van a “acelerar la recuperación”, como promete. Veamos. Reforma de las pensiones: los ahorros se notarán en diez o veinte años y suponen menos ingresos para los pensionistas, o sea, menos consumo y menos crecimiento. Reforma de las Cajas: las fusiones serán difíciles de digerir y de entrada, harán que las Cajas den créditos con cuentagotas y más caros (o sea, malo para la inversión). Ajuste de cuentas de las autonomías: necesario, pero tendrá un coste en inversiones públicas y en retraso de pagos a empresas, sin olvidar un recorte del gasto en educación (1.800 millones este año), un tema clave para la recuperación. Reforma de la negociación colectiva: necesaria, pero si no se hace por consenso, será tan inútil como la reforma laboral aprobada en 2010. Y reforma de las políticas de empleo: urgente, para adecuar la formación de los parados al empleo, pero tiene que haber trabajo que ofrecerles.

Estas y otras reformas hay que hacerlas, aunque a corto plazo no siempre ayuden. Pero al final, los dos motores del crecimiento son el consumo y la inversión. Y el consumo no tira porque hay 2,6 millones de personas sin empleo y muchos millones de pensionistas, funcionarios y trabajadores con el sueldo congelado o con mínimas subidas. Y un tercio de los ocupados temen perder su empleo en 2011, según una encuesta de Randstad. En cuanto a la inversión, la pública sufre los recortes del Presupuesto y los agujeros de las  autonomías y los Ayuntamientos. Las empresas privadas, sobre todo las pymes, sufren la falta de consumo y la asfixia de un crédito escaso y caro, que lo va a ser aún más en 2011. Y para ensombrecer el panorama, suben los precios y la energía, lo que encarece los costes y debilita aún más el consumo.

Por todo ello, 2011 va a ser un año difícil, de escaso crecimiento y alto paro. Y así lo ven los españoles: un 32 % peor que 2010 y un 41 % igual, según la última encuesta del CIS. Para salir del bache, más que reformas habría que fomentar el crecimiento, el consumo, la inversión, pero eso sería ir contracorriente de los mercados y de Europa, que ha empezado a crecer. Alemania, por ejemplo, ha tenido en 2010 el mayor crecimiento desde la unificación (+3,6%), con un paro del 7,3 %, la tercera parte que España. Y la OCDE tiene un paro del 8,6%.

No está de moda, no es políticamente correcto, pero hay que volver a poner el crecimiento y el empleo como la primera prioridad del país, no las reformas, que llegan tarde, contra reloj y sin credibilidad interna ni externa. La situación es lo suficientemente grave como para hablar de unos nuevos Pactos de la Moncloa, para presentar un bloque unido ante Europa y los mercados. Pero el PP no está por la labor, porque piensa que cuanto peor mejor para llegar al Gobierno, sobre todo si Zapatero les hace el trabajo sucio. Pero el problema es llegar a la primavera de 2012, una fecha muy lejana, dada la gravedad  de la crisis y la presión de los mercados, que volverá. Zapatero anticipa que el enfermo hará footing en los próximos años y Rajoy vaticina diariamente su muerte cerebral. Pero la economía sólo quiere salir de la UVI.