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jueves, 5 de diciembre de 2019

Seguimos sin aprobar inglés


Los españoles seguimos suspendiendo en idiomas: el 45,8% no conocen otra lengua, casi los mismos que hace 10 años. Y hablando inglés, estamos a la cola de Europa: ocupamos el puesto 25 entre los 33 paises del continente, según un ranking de noviembre. Lo chocante es que hablamos inglés poco y mal, a pesar de que el 100% de los niños y jóvenes españoles lo estudian al menos 12 años (de primaria a Bachillerato y FP). Eso indica que España falla en la enseñanza del inglés, como aseguran muchos expertos: demasiada gramática y vocabulario y poca conversación. Una “educación bilingüe” que no lo es y muchos profesores poco formados. Urge un Plan estatal para mejorar la enseñanza del inglés y otras lenguas, que son claves para afrontar el trabajo y el futuro en un mundo muy interconectado. Hacen falta objetivos concretos a 20 años vista, profesores y medios, en colaboración con Europa. Tenemos que aprobar de una vez esta asignatura pendiente. Let´s go.

enrique ortega

Hablar bien otra lengua es una asignatura pendiente de los españoles desde siempre: la hablan pocos y mal. En concreto, un 45,8% de los españoles adultos (25-64 años) no conocía ninguna lengua extranjera, frente al 35,4% de los europeos, según la última estadística de Eurostat (2016). Es casi el mismo porcentaje que hace 10 años (46% en 2007). Un 34,8% de españoles indican que conocen una lengua (35,2% en Europa) y sólo un 14,3% reconoce hablar dos lenguas, frente al 21% de los europeos, el 26,6% de los alemanes y el 41,2% de los daneses. Y al preguntarles a los españoles qué tal hablan otra lengua, sólo el 29,8% contesta que “muy bien”, según la estadística de Eurostat.


La lengua que más hablan los españoles, como el resto de europeos, es el inglés. Y  el último estudio mundial (2019), realizado por la multinacional sueca Education First (EF) entre 2.300.000 hablantes no nativos de 100 paises, revela que estamos a la cola de Europa en hablar inglés: España ocupa el lugar 35 en el ranking mundial y el puesto 25 entre los 33 paises europeos analizados, con una nota de 55,46 puntos sobre 100, muy alejada de los líderes de cada continente (70,27 puntos Holanda, 66,82 puntos Singapur, 65,38 puntos Sudáfrica y 58,36 puntos Argentina). Y lo peor es que hemos empeorado: en el ranking anterior (2018) teníamos 55,86 puntos y ocupábamos el puesto 32. 


De hecho, España subió de nivel de inglés en este ranking EF EPI (English Profidency Index) en 2012 (de nivel “bajo” en 2011 a “medio”) y ahí seguimos desde entonces, en ese nivel “medio”, por debajo de 12 países europeos que tienen un nivel de inglés “muy alto”, por este orden en el ranking: Holanda (país líder mundial en hablar inglés, con 70,27 puntos), Suecia, Noruega, Dinamarca, Finlandia, Austria, Luxemburgo, Alemania (63,77 puntos), Polonia, Portugal(63,14 puntos), Bélgica, Grecia y Croacia. Y les siguen, con un nivel “alto(superior al de España), Hungría, Rumanía, Serbia, Suiza, Grecia (59,87 puntos), República Checa, Bulgaria, Eslovaquia y Estonia.  Sólo Francia (57,25 puntos) e Italia (55,31), entre los grandes, acompañan a España (55,46 puntos) en tener nivel “medio” de inglés. Además, España empeora su nota y su puesto, mientras otros, como Portugal, lo mejoran.


El estudio revela que, en inglés, los hombres españoles sacan algo mejor nota (56,32 puntos) que las mujeres (54,83 puntos) y que la mejor nota la sacan los jóvenes entre 26 y 30 años (54,36 puntos), por delante de los más jóvenes (53,08 puntos los que tienen entre 21 y 25 años) y los más mayores (50,79 puntos los mayores de 40 años). Por autonomías, sólo el País Vasco alcanza un nivel “alto” de inglés (58,06 puntos) y hay otras 8 autonomías que están por encima de la media española, todas en la mitad norte de España (Madrid, Navarra, Galicia, Cantabria, Asturias, la Rioja, Aragón y Cataluña), mientras las regiones del sur están por debajo y a la cola en hablar inglés Extremadura (52,59 puntos), Baleares (52,90), Murcia (53,61) y Canarias(53,92), las dos islas quizás porque estudian más alemán por su turismo. Y en cuanto a ciudades, Barcelona es la única con un nivel de inglés “alto” (57,97 puntos) y Madrid lo tiene “medio” (57,35), muy lejos de la ciudad europea  líder en hablar inglés, que es Ámsterdam (71,35 puntos), según este estudio EF EPI 2019.


Una vez visto donde estamos, el estudio se pregunta por qué España está a la cola en Europa en el conocimiento del inglés. Y señala varios factores. Por un lado, porque tenemos un idioma muy poderoso, el tercero más hablado del mundo (580 millones de personas), lo que nos alienta menos a estudiarlo que paises con lenguas poco utilizadas. Por otro lado, hay muchos trabajos que no piden saber bien inglés (en concreto, 2 de cada tres ofertas de empleo, según el último estudio de Infoempleo y Adecco), sobre todo los más precarios. Luego hay una tradición de ver películas y series en televisión dobladas, lo que es un hándicap frente a paises (como Portugal o los nórdicos) donde toda la población “acostumbra el oído” al inglés desde pequeño viendo películas en TV. Pero sobre todo, hay un factor decisivo: el inglés que estudiamos está volcado a la gramática y al vocabulario, es demasiado “memorístico” y se practica poco la conversación, algo difícil en clases con 25 a 30 alumnos. “El inglés se enseña como una lengua muerta”, resume gráficamente el fundador del método Vaughan. Y por último, los jóvenes tienen pocas facilidades para estudiar en el extranjero.


Realmente, lo que más choca es que España tenga un nivel “medio” de inglés y de los más bajos de Europa cuando nuestros niños y jóvenes estudian 12 años de inglés o más (desde primaria a Bachillerato o FP e incluso algunos en infantil). Eso significa que la enseñanza del inglés se hace mal, no es eficaz. Actualmente, los españoles estudian inglés de forma “reglada” por 3 caminos, además de las múltiples academias de inglés privadas: las Escuelas oficiales de idiomas, el inglés que se estudia en escuelas e institutos y la “enseñanza bilingüe”, los escolares que estudian Ciencias o Geografía e Historia en inglés.


Los estudios de lenguas en las Escuelas oficiales de idiomas han “pinchado” en los últimos años: si en el curso 2011-2012 estudiaban idiomas en estas escuelas 457.737 alumnos, la cifra subió a 516.413 en el curso 2013-2014 (había más parados y muchos buscaban así un trabajo), el máximo de matriculados, para luego caer un 23,20% hasta el curso 2017-2018, en el que estudiaron idiomas sólo 396.604 estudiantes, el 67% inglés (otro 13,5% francés, 8,7% alemán y el o,6% chino). O sea, que las Escuelas de idiomas han perdido 1 de cada 4 alumnos en los últimos 5 años, por culpa de haberse disparado el coste de las matrículas (el “tasazo”) y por haberse reducido las clases de niveles avanzados (muchos alumnos buscan el nivel C1 y C2 para ser profesores de inglés).


El estudio de inglés en colegios e institutos se ha generalizado: en el curso 2017-2018, estudiaban inglés como asignatura obligatoria el 100% de los alumnos de Primaria (frente a sólo el 57,8% en el curso 2007-2008), el 100% de los alumnos de la ESO (frente al 74,8% diez años antes) y el 96,6% de los alumnos de Bachillerato (88,2% en el curso 2007-2008), según las últimas estadísticas de Educación. Y además, ya hay un 84,1% de niños que estudian inglés en el 2º ciclo de educación infantil (3-6 años), uno de los porcentajes más altos de Europa, cuando hace diez años sólo lo estudiaban a esas edades el 57,8%. Y además, hay un alto porcentaje de alumnos que estudian una segunda lengua (generalmente francés): el 20,1% de los que estudian Primaria (en Andalucía, el 67%, en Canarias, el 36,3% y en Cantabria, el 32,5%), el 42,8% de los que estudian la ESO (un 78,9% en Canarias, un 69,9% en Andalucía y un 59,3% en Andalucía) y un 25,1% de los alumnos de Bachillerato (y el 67,1 de los bachilleres andaluces), según las estadísticas oficiales.


Además de estudiar obligatoriamente inglés entre los 6 y los 18 años, muchos alumnos de colegios e institutos tienen “educación bilingüe”: les enseñan una o varias asignaturas (Ciencias y Humanidades) en inglés. La última estadística del Ministerio de Educación, referida al curso 2017-18, cifra en 1.227.276 alumnos los que reciben en España “educación bilingüe”, 6 veces los que la recibían en 2009-2010 (263.431). Eso supone casi un 20% de todos los alumnos de Primaria, ESO, Bachillerato y FP. El mayor porcentaje de “educación bilingüe” se imparte en Primaria (la reciben el 33,2% de alumnos), algo menos en la ESO (23,8%) y menos en Bachillerato (la reciben el 6,9% de alumnos). Esta enseñanza bilingüe se imparte básicamente en inglés (96%).


La “enseñanza bilingüe” se imparte en España en 6.345 Centros de enseñanza, mayoritariamente en centros públicos (67,5%  del total en Primaria, 79,2% en ESO y 92,8% en Bachillerato). Y hay grandes diferencias en la penetración de la “educación bilingüe” por autonomías, Así, en Primaria, destacan Castilla y León (53,4% de alumnos) y Asturias (51,8%). En la ESO, hay 11 autonomías que superan el 20% de alumnos en “educación bilingüe” (35% en Asturias, 34,7% en Murcia, 33% en Andalucía, 32% en Madrid y 30% en Castilla y León), mientras en 4 regiones no llega al 10%(Baleares, Comunidad Valenciana, Ceuta y Navarra). Y luego hay varias autonomías que son “trilingües”: además de implantar la “educación bilingüe” en inglés, enseñan a sus alumnos catalán, valenciano, mallorquín, euskera o gallego.


La “enseñanza bilingüe”, iniciada en el curso 2004-2005 por Madrid (un empeño político de Esperanza Aguirre, para contrarrestar la “guerra de lenguas” desatada en Cataluña), Canarias y Extremadura, se extendió después al resto de autonomías (Ceuta y Melilla en 2016-17). Y hoy, el balance que se hace es bastante negativo. Unos, como refleja con ironía este artículo de Javier Marías, porque opinan que no es ni “enseñanza” ni “bilingüe”. Precisamente, hay dos estudios, uno de la Universidad Carlos III y otro de Fedea, que coinciden en señalar que los alumnos que han estudiado una asignatura de Ciencias o Humanidades en inglés obtienen peores resultados que los que las estudian en castellano. Vamos, que no aprenden Historia y tampoco inglés. Y ambos coinciden en que el perjuicio es mayor para los alumnos con bajo nivel educativo (que no les pueden ayudar a estudiar Biología en inglés…). Sin embargo, otro estudio del Ministerio de Educación, en colaboración con el British Council, señala que los alumnos de centros bilingües obtienen mejores resultados que el resto en lectura, escritura, comprensión auditiva y oral y comprenden mejor el inglés.


En cualquier caso, la mayoría de los expertos educativos critican que la educación bilingüe se haya implantado “a toda prisa”, sin planificación, presionada por el interés político de las distintas autonomías. Y sin los profesores adecuados, la crítica más generalizada: hay centros donde los profesores dan estas clases con un nivel B1, cuando sólo las deberían dar profesores con nivel C1 y C2. Y faltan auxiliares de conversación, muchos de ellos nativos sin formación pedagógica. Y existe una enorme descoordinación en la normativa y en la aplicación del bilingüismo en las 17 autonomías. Por último, los programas no se evalúan correctamente y algunos centros y autonomías hacen “trampas” en las evaluaciones del bilingüismo.


¿Qué se puede hacer para mejorar nuestro nivel de inglés? La cuestión preocupa también a las autoridades europeas, porque casi la mitad de los europeos son incapaces de mantener una conversación en un idioma distinto a su lengua, según el Eurobarómetro. Y eso dificulta la libre circulación de personas en Europa y el poder competir mejor en una economía globalizada. Por ello, el Consejo Europeo del 22 de mayo de 2019 hizo una serie de recomendaciones a los paises europeos: potenciar los hábitos multilingües en la educación infantil, primaria y secundaria, ayudar a los jóvenes a conocer otra lengua europea promoviendo estudios en el extranjero (Erasmus +), invertir en la formación de profesores, promover herramientas digitales europeas de cooperación virtual para la enseñanza de idiomas (eTwinning) y fomentar la formación en idiomas de las empresas europeas.


En España, urge que el Gobierno y la comunidad educativa acuerden un Plan estatal  por la mejora en el conocimiento de idiomas, en especial el inglés, una lengua que ya hablan más de 1.000 millones de personas y que es la “lengua franca” del mundo a nivel económico, comercial, investigador, cultural y de contenidos audiovisuales. Esto exige revisar a fondo el inglés que se imparte en la educación, incluyendo la pretendida “educación bilingüe”, concentrando los esfuerzos en una enseñanza más dirigida a la conversación, con programas específicos para formar profesores y captar profesionales nativos. Y dedicando más recursos a la recuperación y apoyo de los alumnos con problemas. Además, debería incorporarse mucho más el inglés en la Universidad, fomentando los estudios en otros paises. Y reforzar el nivel de inglés de parados y trabajadores, con cursos más prácticos y eficaces, incentivando en las empresas a los empleados que mejoren su inglés. Y por supuesto, evaluar de forma objetiva e independiente el resultado de los programas lingüísticos. Además, sería útil un acuerdo con las TV para que emitieran películas y series en inglés con subtítulos.


En definitiva, tenemos que aprobar esta asignatura pendiente, la de hablar mejor inglés y otras lenguas, algo imposible ya para las generaciones mayores pero que tienen que conseguir las futuras. Es un gran reto a 20 años vista, para los niños y jóvenes actuales, que se juegan en ello su trabajo y el poder compartir mejor el mundo. Hay que tomárselo en serio y poner los medios humanos y el dinero para conseguirlo. Let´s go.

domingo, 7 de abril de 2013

Cambiar de ciudad o país para buscar trabajo


Sólo el 23 % de los parados creen que pueden encontrar trabajo en un año, según el último Barómetro del CIS. El resto, la mayoría, sabe que lo tienen muy difícil y por eso cada vez más están dispuestos a cambiar de ciudad o de país para buscar trabajo. En España está difícil, ya que sólo 12 de cada 100 contratos firmados son fruto de la movilidad geográfica. Por eso, la mayoría, sobre todo los jóvenes, piensa salir al extranjero, donde han emigrado 415.639 españoles en estos cinco años de crisis (255 cada día en 2012). La mayoría han ido a Latinoamérica, Francia, Alemania, Reino Unido y EEUU. Hace falta preparar a las embajadas, para que ayuden a buscar empleo fuera. Y dentro de España, más colaboración entre las oficinas de empleo y las empresas para favorecer la movilidad, con ayudas al alquiler, para que los parados vayan donde hay trabajo (poco).
enrique ortega

La crisis nos ha quitado a los españoles la ancestral pereza por cambiar de ciudad y movernos, muy ligada al hecho de que empleamos la vida en comprar (y pagar) nuestra casa. Si antes de 2008, sólo el 17% de los españoles estaban dispuestos a cambiar de ciudad (y eso si ganaban más), según un informe de Randstad, ahora un tercio de los españoles está dispuesto a mudarse de ciudad y un 27% a cambiar de país (21 % si es fuera de la UE) para encontrar trabajo, según el Barómetro del CIS (febrero 2012). Y si son jóvenes (18-25 años), el 65% está dispuesto a cambiar de país por un trabajo, según el estudio de Randstad.

Dicho y hecho. Lo primero es intentar cambiar de ciudad dentro de España, buscando trabajo. Pero hay poco y no se conocen bien muchas de las ofertas de otras provincias, con lo que la movilidad es escasa: sólo 12 de cada 100 contratos que se firman en España son fruto de los cambios de una ciudad a otra, según un estudio de Aggett. La mayor movilidad interna se da entre los jóvenes varones (25-34 años), con poca formación y estudios y tiene que ver con empleos en la agricultura, el turismo y la hostelería.

Por regiones, cuatro han logrado atraer población y mano de obra de otras regiones en esta  crisis (2010-2012): Baleares, Navarra, Madrid y el País Vasco. Y han perdido ocupación y población Castilla y León y Castilla la Mancha, sobre todo, aunque también Extremadura, Rioja y Aragón, según un documentado estudio de AFI. Por provincias, sólo tres aumentaron empleo y atrajeron población del resto de España: Guadalajara (+0,38%), Zaragoza (+0,05) y Las Palmas (+0,04). Y otras tres provincias son las que han perdido más empleo y población con la crisis: Cuenca (-1,66%), Zamora (-0,83) y Albacete (-0,41%), aunque en realidad 31 de las 52 provincias españolas han perdido población con la crisis. Y la han ganado, las provincias vascas, Madrid, Baleares, Canarias y Galicia (ver mapa).

Otro estudio, de la Agencia Tributaria, revela que sólo 104.000 españoles (la mayoría jóvenes) cambiaron de residencia fiscal por motivos laborales en 2010-2011, menos que en el bieno anterior (123.633). Madrid, Castilla-la Mancha y Cataluña fueron las regiones que acogieron a más desplazados, mientras perdían trabajadores Andalucía, Castilla y León, Extremadura y Galicia.

Como dentro de España hay poco empleo (y menos movilidad), la mayoría de jóvenes y parados opta por salir al extranjero: 415.639 españoles han emigrado con la crisis (2008-2012), sólo 255 cada día en 2012. Una cifra que en realidad será mayor porque esta estadística sólo mide los españoles censados fuera (1.609.989 al 1 enero 2013) y no incluye los que están como turistas y trabajan. El mayor flujo de emigrantes españoles ha salido estos años de Canarias (+98,77% de Las Palmas y +52,07% de Tenerife), seguidos de Barcelona (+44%), Asturias (+43%), Málaga (+39%) y Madrid (+38%), siendo las provincias con más emigrantes españoles fuera Madrid (202.659), A Coruña (140.275), Barcelona (123.845), Pontevedra (116.912) y Asturias(96.107).

Por destinos, los españoles han emigrado más con la crisis a Latinoamérica (+202% a Cuba, +63% a México, +45% a Brasil, +34% a  Argentina y +32% a Uruguay) y a EEUU (+60%), aunque en el último año creció la emigración a Alemania, Francia y el norte de Europa. Pero la barrera del idioma (y la emigración histórica) hacen que los cinco países donde hay más emigrantes españoles son Argentina (349.868), Francia (178.627), Venezuela (150.559), Brasil (95.222) y Cuba (94.208), seguidos de cerca por Alemania (92.112 censados, aunque habría  110.000 según las estadísticas alemanas). De hecho, en el cono Sur, los españoles son hoy el tercer grupo de emigrantes, tras chinos y norteamericanos.

En los primeros años de la crisis, los españoles que emigraban eran los jóvenes (25-35 años) más preparados, pero ahora ya salen fuera mayores de 45 años, incluso con sus familias, según un estudio de Adecco. La mitad de las peticiones son para trabajar en Europa, sobre todo en Alemania, Francia, Reino Unido y países nórdicos, aunque crece el flujo hacia la Europa del este, países del Golfo, EEUU y Asia. Los puestos que más se están demandando son informáticos, expertos en Internet y nuevas tecnologías, ingenieros, finanzas y marketing, salud, investigación y energías renovables. Y muchos “nuevos emigrantes” se van siguiendo a nuestras multinacionales (telefonía, bancos, energía, infraestructuras) y exportadores.

Cara al futuro, la migración interior, la búsqueda de empleo en otras ciudades españolas, va a estar muy parada este año, ya que hasta mediados de 2014 no se creará empleo neto. Pero habría que prepararse desde ya, con una seria reforma de los servicios de empleo, para que fluyeran las ofertas, con más ayuda de las patronales y sindicatos. No en vano, hay cinco autonomías con mucho menos paro del 26% de España: País Vasco (15,93%), Navarra (17,15%), Aragón (18,55%), Cantabria (19,22%) y Madrid (19,88%). Ahí habría que buscar primero, según profesión y edad, y con un Plan público de ayudas a la movilidad, que incluyera una Bolsa de viviendas en alquiler (e intercambios) para familias y jóvenes que cambien de ciudad.

Para buscar trabajo fuera de España, hay dos elementos claves: idiomas e información. Es fundamental que el Gobierno ponga en marcha un Plan de reciclaje en idiomas para jóvenes y parados, ya que un 60% de españoles no busca empleo fuera por su bajo nivel de inglés, según un informe del Cambridge Institute. Por otro lado, hay que tejer una red de información sobre empleos en el exterior, con ayuda de las multinacionales españolas y de nuestros  consulados y embajadas en el extranjero (una buena iniciativa: la embajada en el Reino Unido ha creado un portal con ofertas de empleo UK para españoles). Además, el SEPE debería promover más entre parados el uso del portal de empleo europeo red Eures, con un millón de ofertas.

Ayudar a jóvenes y parados a buscar empleo en otro país o en otra ciudad es clave para aliviar la tensión de los 6 millones de parados, aunque lo importante sería cambiar de política, dejar los recortes y reanimar el consumo, la inversión y la economía, algo que se niegan a hacer los fundamentalistas del déficit, en Europa y en España. Pero mientras, buscar empleo fuera (el que pueda) ayudará a tapar agujeros. Y luego, algún día, habrá que pensar en repescar todo este empleo fugado. Nos ha costado mucho formarles.

domingo, 31 de marzo de 2013

Hablar idiomas, la eterna asignatura pendiente


Casi una de cada tres ofertas de empleo exige dominar el inglés. Y pronto hará falta para trabajar hablar dos idiomas, como hace ya uno de cada cuatro europeos. Pero hoy por hoy, España suspende en idiomas, a pesar de que la mayoría ha estudiado inglés muchos años. Hace falta reformar la enseñanza de los idiomas, desde primaria a la Universidad, invirtiendo más en formar profesores de idiomas y no recortando en docentes, plazas  y becas para estudiar en el extranjero, como ha hecho el Gobierno Rajoy. Y hace falta un ambicioso plan de reciclaje en idiomas, para los parados y los que trabajan. Más medios y una enseñanza más oral, para aprender a hablar en uno o dos idiomas. Es la asignatura pendiente de España y de nuestras empresas para aprovechar algún día la recuperación.
enrique ortega

España está a la cola de Europa en hablar idiomas. Somos el cuarto país europeo donde menos adultos hablan idiomas (sólo por delante de Hungría, Italia y Portugal), a pesar de que el porcentaje de alumnos que estudian lenguas (86%) es similar a la media europea. Concretamente, un 46% de españoles dice que puede mantener una conversación en otra lengua (22% inglés), frente al 54% de los europeos (38% inglés). Y sólo un 18% habla dos lenguas, frente a una media de 25% de europeos, según el Eurobarómetro 2012.

El inglés es el idioma que ha estudiado el 81% de los españoles (57% estudió francés), muchos no sólo en el bachillerato y la Universidad, sino que la mitad lo ha estudiado después en clases particulares. Y a pesar de eso, sólo 1 de cada 10 dice tener un nivel avanzado de inglés, según una encuesta de la OCU, que confirma otro estudio de Cambridge University Press: sólo el 13% de españoles dice tener un nivel alto o muy alto de inglés y el 71% se declara poco satisfecho o nada con su nivel. Y las pruebas europeas hechas a los jóvenes que acaban la ESO (14 años) indican que sólo el 24% de los estudiantes españoles habla y entiende inglés con soltura, frente a un 45% de jóvenes en Europa.

España ocupa el puesto 18 en la lista de 54 países que hablan mejor inglés, con un nivel medio, por detrás de 13 países europeos (Portugal, Francia e Italia están peor en este ranking), Singapur, Malasia, India y Pakistán, según el EF English Proficiency Index. Pero este puesto esconde las profundas diferencias dentro de España: el País Vasco tiene un nivel alto de inglés, seguido por Navarra, Galicia, Madrid y Barcelona (nivel medio), pero hay regiones con un nivel muy bajo (Extremadura) o bajo (Murcia, Castilla la Mancha, Andalucía, Castilla y León y Comunidad Valenciana), precisamente las más atrasadas y con más paro.

¿Por qué los españoles tenemos tantos problemas para hablar idiomas? Para empezar, hay una causa lingüística: el inglés es un sistema de 12 vocales y el español tiene cinco, lo que obliga a pelearnos con 7 sonidos nuevos. Los escandinavos y alemanes, por ejemplo, son lenguas con más raíces comunes con el inglés y los portugueses lo tienen también más fácil por su sistema más complejo de vocales. Pero hay más. El español es la tercera lengua más hablada del mundo (500 millones frente a 1.300 el chino y 1.750 el inglés), lo que nos retrae más a aprender otro idioma. Y no ayuda que las películas en España, en el cine y sobre todo en televisión, se vean dobladas. En Portugal (o en Polonia), los niños ven los dibujos animados en inglés (con subtítulos) y eso educa su oído.

Pero la razón básica es la educación. De entrada, en España no se ha enseñado inglés en el bachillerato hasta los años setenta y tanto mi generación como la de mis padres estudiamos francés. Y hasta 1.996 no empezaron a funcionar los primeros 43 centros públicos bilingües. Con ello, los padres de más de 50 años no han sabido inglés para ayudar a sus hijos y los que tienen entre 30 y 50 apenas lo estudiaron en la Universidad. Y la mayoría de los que lo han estudiado, saben vocabulario y gramática, pero no conversación: no se atreven a hablar, por miedo al ridículo, otra peculiaridad española que nos inhabilita para aprender lenguas. Y otro elemento clave: hay pocos profesores suficientemente preparados para enseñar inglés (sólo 1 de cada 10 lo hablaba de pequeño).

La crisis y los recortes han deteriorado aún más la enseñanza de inglés. Por un lado, se han recortado medios y profesorado, bajando el listón: hay profesores que están dando bilingüismo con nivel B2 (incluso B1), en lugar del C1 exigido. Se aumentan los alumnos por clase, lo que dificulta conseguir resultados. Se han recortado las becas europeas Erasmus y el Gobierno Rajoy ha suprimido en 2013 las becas para cursos de idiomas en el extranjero (había 51 millones en 2011 y 24,5 en 2012). Además, se han recortado plazas (mientras aumenta la demanda) en las 308 Escuelas Oficiales de Idiomas (500.000 alumnos), se les quitan profesores (para trasvasarlos a la enseñanza pública) y se han subido drásticamente las tasas (más del doble en Madrid).

En definitiva, se recorta y deteriora la enseñanza de idiomas, cuando la crisis y el paro han hecho que sean imprescindibles para encontrar trabajo. Así, el 28,8% de las ofertas de empleo exigen conocer un idioma extranjero, según un análisis de 750.000 ofertas realizado por Adecco e Infoempleo. Y a los licenciados, se les exige idiomas en el 58% de ofertas, sube al 65% en ejecutivos intermedios y al 100% para alta dirección, según otro estudio de Randstad. El más solicitado es el inglés (86%), seguido por el francés (9,1%), aunque hay un tirón del alemán (4,96%) y ha bajado la demanda de otras lenguas (chino o árabe).

Los expertos advierten que las empresas piden cada vez más dos idiomas, además del propio, un objetivo que Bruselas se ha fijado, a medio plazo, para Europa, donde ya hay ocho países en los que una mayoría hablan dos lenguas además de la suya: Luxemburgo, Holanda, Dinamarca, Malta, Eslovenia, Estonia, Letonia y Lituania. Los europeos quieren que sus hijos hablen inglés (79%), francés (20%), alemán (20%), español (16%) y chino (14%), según el Eurobarómetro, aunque los españoles somos distintos: creemos que nuestros hijos deben aprender inglés (92%) y chino (24%), seguidos de francés (19%) y alemán (15%).

España tiene que replantearse seriamente la enseñanza de idiomas, sobre todo inglés, lo que pasa por coordinar mejor los planes de bilingüismo de las autonomías (cada una a lo suyo) y dedicar más recursos a formar profesores españoles de inglés, con reciclaje en el extranjero. Y promover, con becas y ayudas, las prácticas fuera de España. Pero no basta con enseñar mejor en inglés. Hay que lanzar un ambicioso programa de reciclaje para adultos, sobre todo para los 6 millones de parados (también se les han recortado los cursos de idiomas) y para los empleados, con ayudas fiscales a las empresas que promuevan cursos. Y promocionar  la exhibición de películas sin doblar (con subtítulos en inglés), sobre todo en televisiones públicas y canales TDT. Y aprovechar Internet como una potente herramienta de formación audiovisual para aprender idiomas.

La recuperación, cuando llegue, será lenta y las empresas exigirán trabajadores más formados y que hablen más idiomas, sobre todo porque nuestro mercado es ya el mundo. Hay que poner en marcha un ambicioso plan de formación para jóvenes y adultos, en inglés y otras lenguas, para que España apruebe de una vez esta asignatura pendiente. Let’s go ¡