Este lunes, un hombre de 56 años murió al caer desde el tejado de una empresa en la que estaba trabajando en Sant Fruitós de Bages (Barcelona). Es el penúltimo trabajador muerto este año por accidente laboral en España, tras los 735 fallecidos en 2025, en el trabajo (584 muertes) o yendo y viniendo de trabajar (otros 151 muertos “in itinere”), según los datos recién publicados por Trabajo. Una cifra que reduce en 61 los 776 muertos en accidentes laborales en 2024 y que es algo menor a los 721 muertos en accidente laboral en 2019, antes de la pandemia, aunque ahora hay 2,5 millones de personas más trabajando. Aún así, son muchos más que los 558 muertos laborales de 2013, el mínimo desde antes de la crisis financiera (hubo 841 muertos en 2007), y la mitad de las 1.580 muertes en el trabajo (más de 4 diarias) que se contabilizaron en España en el año 2000.
jueves, 12 de marzo de 2026
Demasiadas muertes por trabajar
Este lunes, un hombre de 56 años murió al caer desde el tejado de una empresa en la que estaba trabajando en Sant Fruitós de Bages (Barcelona). Es el penúltimo trabajador muerto este año por accidente laboral en España, tras los 735 fallecidos en 2025, en el trabajo (584 muertes) o yendo y viniendo de trabajar (otros 151 muertos “in itinere”), según los datos recién publicados por Trabajo. Una cifra que reduce en 61 los 776 muertos en accidentes laborales en 2024 y que es algo menor a los 721 muertos en accidente laboral en 2019, antes de la pandemia, aunque ahora hay 2,5 millones de personas más trabajando. Aún así, son muchos más que los 558 muertos laborales de 2013, el mínimo desde antes de la crisis financiera (hubo 841 muertos en 2007), y la mitad de las 1.580 muertes en el trabajo (más de 4 diarias) que se contabilizaron en España en el año 2000.
jueves, 15 de febrero de 2024
Menos muertos por trabajar (ojo: 2 diarios)
Un trabajador de 58 años murió este martes en San Fernando de Henares (Madrid) al caerle encima una viga durante la demolición de una nave industrial. Es el penúltimo trabajador muerto este año por accidente laboral en España, tras los 721 fallecidos durante 2022, en el trabajo (581) o yendo y viniendo de trabajar (140 muertos “in itinere”), según los datos que acaba de publicar Trabajo. Una cifra que reduce sustancialmente los muertos laborales de 2022 (826), disparada por el repunte de la pandemia y los muertos (21) del naufragio del pequero gallego “Villa de Pitanxo" en Terranova. Y que es similar a la cifra de muertos por accidentes laborales en 2019 (721 también), aunque ahora trabajan 1,2 millones de personas más que antes de la pandemia. Aún así, son muchos más de los 558 muertos laborales de 2013, el mínimo desde antes de la crisis financiera (841 en 2007) y la mitad de las 1.580 muertes en el trabajo producidas en España el año 2.000.
jueves, 16 de febrero de 2023
Más muertos por trabajar: 2,2 diarios
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| Enrique Ortega |
Un trabajador de 42 años murió el viernes en Valencia, al caer al vacío tras desprenderse el andamio donde trabajaba en la construcción de un edificio. Es el penúltimo trabajador muerto este año por accidente laboral en España, tras los 826 fallecidos en 2022, en el trabajo (679) o yendo a trabajar (147 muertos “in itinere”), según los datos de Trabajo. Una cifra que dispara los muertos laborales de 2021 (705) y 2020 (708 fallecidos) y que supone 105 muertos más que antes de la pandemia (721 fallecidos en 2019). Hay que remontarse a 2009 para encontrar una mortalidad similar (831 muertos por accidentes laborales), que bajó después, por la crisis, hasta un mínimo de 558 muertos en 2013. Pero en 2014 volvió a subir, durante 7 años, estabilizándose con la pandemia. Y ahora, con la economía creciendo otra vez, volvemos a superar los 2 muertos diarios.
Empecemos por los datos de accidentes laborales, que crecieron un 5,17% en 2022: hubo 1.196.429, frente a 1.137.523 en 2021. Pero sólo la mitad fueron accidentes con baja (631.724 accidentes,+10,4%), porque en la otra mitad (564.701) el accidente fue leve y muchos trabajadores prefirieron no pedir la baja, para no tener problemas laborales (los sindicatos denuncian que estos accidentes sin baja crecen año tras año). Esta cifra de accidentes con baja está lejos del récord de accidentes de 2007 (1.022.067), en plena burbuja inmobiliaria, pero muy superior a la de accidentes en lo peor de la crisis (468.038 en 2013). Y es similar a la de antes de la pandemia (650.602 accidentes con baja en 2019).
El grueso de los accidentes laborales con baja de 2022 se produjo en el trabajo (552.173, el 87% del total) y el resto son accidentes “in itinere”, accidentes producidos al ir y venir de trabajar (79.551 accidentes con baja), que crecieron menos en 2022, tras ser los que más repuntaron los años anteriores. La mayoría de los accidentados en el trabajo son hombres (el 69%), pero, curiosamente, son las mujeres las que tienen más accidentes “in itinere” (el 53% del total), quizás porque se desplazan más por los hijos. Y la mayoría de los accidentados con baja fueron asalariados (94,5%), el resto autónomos (5,5%).
Del total de accidentes laborales con baja, 4.714 fueron accidentes graves, con muertos o heridos de importancia (el 0,74%, 142 más que en 2021). De ellos, 826 fueron accidentes mortales (121 más que en 2021), la mayoría hombres (751) y asalariados. Y esas muertes se repartieron entre las producidas en el trabajo (679, 104 más que en 2021) y las que se registraron al ir o volver a trabajar (147 muertes, 17 más que en 2021). Las principales causas de estas muertes laborales fueron los infartos y derrames cerebrales (285), los atrapamientos (103), los accidentes de tráfico (99), las caídas (89), los choques (32) y los ahogamientos (23), aunque en las muertes in itinere, la mayoría fueron por accidente de tráfico.
Las actividades más peligrosas, con más accidentes laborales (con baja) en 2022, fueron la industria (92.012 accidentes), construcción (81.525), sanidad y servicios sociales (70.000 accidentes: han crecido un +47,1% en 2022), comercio y reparación de vehículos (67.435), actividades administrativas y auxiliares (56.083) y hostelería (49.647 accidentes: han crecido un +37%). Pero ese es el ranking por número de accidentes. Si miramos la incidencia en porcentaje sobre los que trabajan, las actividades más peligrosas son las minas (6.185 accidentes por cada 100.000 trabajadores), la construcción (6.131), el agua y saneamiento (5.485), la industria manufacturera (4.375) y el campo y la pesca (4.140 accidentes). Ojo: los trabajadores agrícolas en España son los que sufren más accidentes en Europa, (incluido el vuelco mortal de tractores) según los datos de Eurostat. Y por autonomías, el ranking de accidentes por 100.000 trabajadores lo encabezan, curiosamente, Baleares (4.714 accidentes, por el salto en los accidentes turísticos), la Rioja (4.234), Cantabria (4.205), Castilla la Mancha (3.980), Navarra (3.717) y Asturias (3.410), estando a la cola Madrid (2.236 accidentes por cada 100.000 trabajadores), según los datos de Trabajo.
Centrándonos en las muertes laborales, las actividades más letales son la construcción (150 muertos en 2022, un +32%), el transporte y almacenamiento (111, -3%), la agricultura (95 muertes, un +43%) y la industria (95 muertes, +9%), el comercio y reparación de vehículos (62), las actividades administrativas (48), la administración pública (24) y la hostelería (22 muertes). Y por autonomías, destacan Andalucía (118 muertos), Cataluña (80), Comunidad Valenciana (76), Madrid (73), Galicia (67) y Castilla y León (50 muertes). Si ponemos estas muertes en relación con los que trabajan, la mayor letalidad se da en la minería (18,13 muertes por cada 100.000 trabajadores), el campo y la pesca (13,53), la construcción (11,28) y el transporte (11,01), todas muy por encima de la media (3,51 muertes por 100.000 trabajadores). Y por autonomías, las más letales laboralmente son Murcia (7,45 muertes por 100.000 trabajadores), la Rioja (6,95), Galicia (6,59%), Extremadura (6,28%) y Castilla y León (5,51%), estando a la cola Madrid (2,21), Cataluña (2,26) y País Vasco (2,48).
Los accidentes y muertes laborales preocupan también en Europa, donde se producen 3.300 accidentes mortales cada año y hasta 200.000 trabajadores mueren por enfermedades relacionadas con el trabajo, según la Comisión Europea. España es el tercer país en accidentes laborales con 4 días de baja o más (307.949 en 2020), detrás de Alemania (638.894) y Francia (381.609) y delante de Italia (169.363), según Eurostat (2020). Pero como tenemos menos trabajadores, ocupamos el 2º lugar europeo en incidencia (2.384 accidentes por 100.000 trabajadores), sólo por detrás de Francia (2.597) y por delante del porcentaje de accidentes de Alemania (1.782) e Italia (1.036). Y en muertes por accidente laboral, la tasa en España (2,76 muertes por 100.000 trabajadores en 2020) era superior a la media europea (2,11) y a la de Alemania (0,96 muertes), aunque nos superaban en 2020 Francia (3,16 muertes) e Italia (3,03), a las que hemos superado en 2022 (3,51).
El trabajo no sólo provoca accidentes y muertes, también enfermedades profesionales, que en muchos casos acaban inhabilitando o matando al trabajador en unos años. Y también crecen: en 2022 se contabilizaron 22.589 partes de enfermedades profesionales, un +10,83% más que en 2021 (20.381), según Trabajo. Entre las causas destacan los agentes físicos (19.598), seguidas muy lejos por las enfermedades de la piel (1.065), inhalación de substancias (814), agentes químicos (576), agentes biológicos (429) y agentes cancerígenos (sólo 107 partes de cáncer profesional, aunque son más del doble que en 2020 y 2021). Las actividades con más bajas por enfermedades profesionales son la industria (el 38,5%), la reparación de vehículos (14,1%) y las actividades administrativas y de servicios (10,2% de las bajas totales), siendo pocas en construcción (8,5%) y hostelería (7,3% del total).
Los sindicatos denuncian cada año el bajísimo reconocimiento del cáncer como enfermedad profesional (107 casos en 2022), que en la mayor parte de los casos se reconocen porque el trabajador acaba en los Tribunales. De hecho, la OIT y la OMS estiman que 9.550 personas mueren cada año en España por un cáncer originado en el trabajo (y 120.000 en Europa), lo que convierte este origen laboral en la 4ª causa de cáncer, motivado por la exposición a sustancias cancerígenas (el amianto, en la mitad de estos cánceres, y el formaldehido). A pesar de este alcance, los sindicatos denuncian que menos del 10% de los cánceres laborales son reconocidos e indemnizados (con la prestación correspondiente). Y su atención corre a cargo de la sanidad pública, en vez de costearlo la Seguridad Social. Además, los sindicatos piden revisar el catálogo de enfermedades profesionales, para dar entrada a las enfermedades psicológicas y mentales, que se han disparado en los trabajo.
¿Qué está pasando para que se disparen los accidentes y muertes laborales, así como las enfermedades profesionales? Los expertos creen que hay dos causas claves. Por un lado, la pandemia y sus exigencias sanitarias ha retrasado las tareas de prevención y seguimiento de enfermos crónicos y con riesgos, lo que ha disparado los casos de infartos y derrames cerebrales en el trabajo (causa de 288 muertes en 2022, 1 de cada 3 muertes laborales), agravadas por la escasez de plantillas y el mayor trabajo. Y por otro, las empresas y los trabajadores “han bajado” la guardia ante los riesgos laborales, preocupados por olvidarse de la COVID y “volver a la normalidad”. Los sindicatos aportan una causa más: las empresas se preocupan menos ahora por la seguridad en el trabajo, destinando menos tiempo, formación y recursos a evitar accidentes laborales ahora que les suben los costes. Y sobre todo las pymes, las menos preparadas para evitar los accidentes laborales.
Además, sindicatos y expertos alertan que el alto grado de siniestralidad laboral en España tiene mucho que ver con la alta precariedad laboral, con un mayor porcentaje de trabajadores temporales (ahora, tras el primer año de reforma laboral, son un 17,91% frente al 14% en la UE-27). De hecho, los trabajadores temporales tienen en 41,4% de los accidentes de trabajo (y el 42% de las muertes), cuando son el 28% de los asalariados. Y además, los trabajadores con menos de un año de antigüedad concentran el 46% de los accidentes (y el 41% de las muertes). Así que a más precariedad y menos formación, más riesgo de accidentes y muertes. Y más cuando muchas empresas no invierten en prevención y la subcontratan fuera. UGT añade otra causa a los accidentes: el exceso de carga de trabajo y los plazos ajustados para los pedidos, que obliga a muchos empleados a “trabajar contra reloj”.
El aumento de accidentes y muertes laborales en 2022 es especialmente preocupante, porque certifica el fracaso del Plan de choque contra los accidentes laborales presentado por el Gobierno en diciembre de 2021 y que se puso en marcha durante todo 2022. El Plan consistía en utilizar los datos de siniestralidad laboral disponibles para centrar la tarea de la inspección de Trabajo en los sectores y empresas más peligrosas, cuya seguridad se iba a vigilar con lupa el año pasado: empresas de demolición y preparación de terrenos (128 muertos por cada 100.000 trabajadores), transporte de mercancías y mudanzas (88 muertes), la pesca (82), la recogida de residuos (48), la construcción de edificios (31,5), las instalaciones eléctricas y de fontanería (28,6), la producción ganadera (25,5), la captación, depuración y distribución de agua (23,5) y los cultivos perennes (21,33 muertes por 100.000 trabajadores), aunque la mayor vigilancia se iba a concentrar en las empresas de trabajo temporal (ETTs), que sufren 138 muertes por cada 100.000 habitantes.
Evidentemente, el Plan de choque ha fallado, ya que ha habido más accidentes (+59.276 accidentes con baja) y más muertes (+121 trabajadores fallecidos) que en 2021. Los sindicatos ya advirtieron al aprobarse que el Plan de choque les parecía “insuficiente”, porque no llevaba aparejado un Presupuesto que permitiera contar con más medios para prevención e inspección. Y recordaban que la Inspección de Trabajo sólo tiene 858 inspectores y 173 subinspectores, una plantilla exigua (1 funcionario por cada 13.000 trabajadores, frente a 1 por 10.000 en la UE) para el ingente trabajo que tienen (desde vigilar la contratación y el cumplimiento de la reforma laboral a la seguridad en el trabajo).
Ahora, el Gobierno, los sindicatos y la patronal tienen que aprobar la Estrategia Española de Seguridad e Higiene en el Trabajo 2022-2027, que lleva un año de retraso, para cumplir con el Marco Estratégico de Seguridad y Salud en el Trabajo 2021-2027 aprobado por la Comisión Europea en junio de 2021. Los sindicatos quieren aprovechar la ocasión para reforzar la política de seguridad laboral, dotando con más medios a la formación y la prevención, así como a la vigilancia de la Inspección de Trabajo. Que se cree una figura estatal para la prevención de riesgos laborales, similar al actual delegado territorial. Y que se acabe con la actual impunidad penal de los accidentes laborales: en 2021 hubo sólo 426 sentencias judiciales por siniestralidad laboral, 255 de ellas condenatorias. Por ello, la Fiscalía del Estado, los jueces (CGPP) y los Ministerios de Trabajo, Justicia e Interior firmaron en noviembre un Convenio de colaboración para coordinarse mejor y tratar de evitar la impunidad de las empresas responsables de los accidentes y muertes laborales.
En definitiva, se trata de contar con más medios para vigilar el cumplimiento de las normas de riesgos laborales y castigar con más dureza (multas y penas) a los culpables, porque tanto los sindicatos como los expertos creen que no hacen falta más normas, sino que se cumplan. Y, sobre todo, que las empresas (y los trabajadores) apuesten por la seguridad en el trabajo, no sólo por sentido común sino porque “es rentable”: los accidentes laborales le cuestan cada año a Europa un 3,3% de su PIB, según la UE, entre bajas, gastos médicos e indemnizaciones, lo que supone un coste global de 480.000 millones de euros (a España le cuestan unos 40.000 millones anuales). Y se estima que por cada euro invertido en seguridad, la empresa obtiene algo más del doble en productividad.
Hay que acabar con esta lacra de los accidentes y muertes por trabajar, 826 muertos “invisibles” de los que no se habla, al contrario que los muertos por tráfico (1.148) o por violencia de género (48). Una factura humana inadmisible y escandalosa, más en el siglo XXI. Hay que alcanzar un gran Pacto social, como país y empresa a empresa, con un solo objetivo: conseguir “muertes cero” en el trabajo. No podemos consentir que el trabajo mate.
jueves, 17 de febrero de 2022
Muertes laborales: 2 diarias
| Enrique Ortega |
Finalmente, 21 marineros gallegos han muerto en aguas de Terranova por naufragar su barco mientras pescaban fletan para una empresa de Marín (Pontevedra).Son los penúltimos muertos por accidente laboral este nuevo año en España, tras los 705 fallecidos en 2021, en el trabajo (575 muertos) o yendo a trabajar (130 muertos “in itinere”), según los datos de Trabajo. Una cifra que prácticamente repite la cifra de muertos por accidente laboral en 2020 (708), algunos menos, por la pandemia y la menor actividad, que en 2019 (721 muertos) y 2018 (732 muertos). El récord de fallecimientos laborales se dio en 2009 (831 muertos) y a partir de ahí bajaron año tras año, por efecto de la grave crisis de 2008, hasta un mínimo de fallecidos por el trabajo en 2013 (558 muertos), para luego volver a superar los 600 muertos anuales desde 2015. Y todo apunta a que si la economía se recupera en 2022, subirán las muertes laborales (en enero hubo 20 accidentes mortales, según CCOO).
Empecemos por los datos de los accidentes laborales, que crecieron un +17,9% en 2021: 572.448 frente a 485.365 en 2020 (menos, por la caída de actividad en lo peor de la pandemia). Una cifra que está lejos del récord de accidentes de 2007 (1.022.067 accidentes laborales), en plena burbuja económica, tras la que cayeron con la crisis de 2008 y la tremenda pérdida de empleos (3,8 millones), hasta un mínimo en 2013 (468.038 accidentes laborales) para recuperarse después, sobre todo desde 2017 (596.606 accidentes) y hasta 2019 (650.602 accidentes), una cifra que cae con la pandemia, más en 2020 que en 2021.
El grueso de los accidentes laborales (con baja) de 2021 se produjeron en el trabajo (497.735 accidentes, el 87% del total) y el resto “in itinere”, accidentes laborales producidos en el camino al ir o volver del trabajo (74.713 accidentes con baja), que son los que más están creciendo (+31,3% frente al +16,2% que aumentan los accidentes en el trabajo). La mayoría de los accidentados son asalariados (537.971) y el resto autónomos (34.477). De esta cifra total de accidentes laborales con baja, 4.572 fueron accidentes graves (el 0,79%, 265 más que en 2020) y hubo 705 accidentes mortales (3 menos que en 2020): 575 muertes en el trabajo (20 menos que en 2020) y 130 muertes en el camino (17 más que en 2020). Del total de muertes laborales en 2021 (705), la mayoría son hombres (653 fallecidos).
Al analizar con más detalle los datos de accidentes y muertes, es relevante mirar por separado los accidentes en el trabajo y los que se producen al ir o volver de trabajar, los que más crecen. En el trabajo, el mayor número de accidentes de da en la industria (87.655 en 2021), la construcción (78.264 accidentes), el comercio y la reparación de vehículos (65.994), las actividades administrativas (52.971), la sanidad y servicios sociales (47.573), la hostelería (36.241), el transporte y almacenamiento (35.016) y en el campo y la pesca (30.895 accidentes). Y la mitad de los accidentes se dieron en las 4 autonomías con más trabajadores (Cataluña, Andalucía, Madrid y Comunidad Valenciana), aunque las que tienen un índice de accidentes mayor que la media son las dos Castillas, Baleares, la Rioja y Navarra. Los sectores con más muertes fueron en 2021 la construcción (118 muertes en el trabajo, +1), el transporte y almacenamiento (114 muertes, +13), la industria (86 fallecidos, -18), el comercio y reparación de vehículos (64 muertos, +23) y el campo y la pesca (52 muertos, -31). Y por autonomías, destacan los muertos en el trabajo en Andalucía (115, +16), Cataluña (73, -7), Madrid (67, +21) y Comunidad Valenciana (64 muertos, +9).
Las principales causas de los accidentes con baja en el trabajo son los choques con objetos fijos o en movimiento (el 36% de los accidentes), el sobreesfuerzo (el 27%), el contacto con un agente cortante o punzante (8,9%) y los accidentes de tráfico trabajando (sólo el 3,45% de todas las bajas). En cuanto a las causas de las muertes en el trabajo, las principales fueron los infartos y derrames cerebrales (221 de las 575 muertes totales), los accidentes de tráfico trabajando (98 muertes), las caídas (92 muertes), los atrapamientos (85), los choques (35) y los ahogamientos y asfixias (6 muertes), según las estadísticas de Trabajo.
En el caso de los accidentes “in itinere”, yendo o volviendo del trabajo (74.713 con baja en 2021, un 54% de mujeres y un 46% de hombres), la principal causa son los accidentes de tráfico (43.144 bajas, más de la mitad), los choques contra objetos fijos o en movimiento (el 35% de estos accidentes) y el sobreesfuerzo (otro 5,14% de bajas). Y de todas las muertes “in itinere” (130, de ellas 104 son de hombres), el 90% son por accidentes de tráfico al ir o volver de trabajar (117 muertes), 11 por infartos y derrames en el camino y 2 más por golpes.
Al final, la pandemia ha rebajado algo los accidentes laborales y las muertes sobre las cifras de 2019, pero son todavía muy elevadas. Y tenemos un mayor nivel de siniestralidad laboral que la mayoría de Europa. Los últimos datos de Eurostat son de 2019, donde se produjeron 3.140.950 accidentes en el trabajo (no incluye los accidentes “in itinere”) en la UE-28. El ranking de accidentes lo encabeza Alemania (867.533 accidentes laborales), seguida de Francia (778.820 accidentes), España (489.643 accidentes, menos de las estadísticas de Trabajo: 562.756 accidentes), Italia (289.283 accidentes), Reino Unidos (145.000) y Portugal (131.717 accidentes en el trabajo). Pero si tenemos en cuenta la población y el número de trabajadores, España sería el tercer país europeo en siniestralidad laboral, tras Francia y Portugal. Y el 4º país con más muertes en el trabajo (3.408 en la UE-28): 803 en Francia, 491 en Italia, 416 en Alemania y 347 en España (Trabajo dio 571). Aunque si tenemos en cuenta la población y los trabajadores, los paises con mayor tasa de mortalidad en el trabajo son Francia, Rumanía, Portugal, Italia y España (5º), por este orden.
El trabajo no sólo provoca accidentes y muertes, sino también enfermedades profesionales, que en muchos casos acaban inhabilitando o matando al trabajador en unos años. Y también están creciendo: en 2021 se produjeron 20.510 partes de enfermedades profesionales, un 11,5% más que en 2020 (18.400 enfermedades profesionales), según Trabajo, volviendo así al camino de 2019 (27.292 enfermedades profesionales). Entre las causas de estas enfermedades destacan los agentes físicos (17.754), las enfermedades de la piel (921), la inhalación de sustancias (714), los agentes químicos (488), los agentes biológicos (482) y los agentes cancerígenos (sólo se contabilizaron 51 cánceres como enfermedades profesionales).
Los sindicatos denuncian año tras año este bajísimo reconocimiento del cáncer como enfermedad profesional (51 en 2021 y 44 en 2020), que en la mayor parte de los casos se reconocen porque el trabajador acaba en los tribunales. De hecho, la OIT y la OMS estiman que se producen cada año unas 9.550 muertes al año en España por cánceres que tienen su origen en el trabajo. Por eso, UGT exige que se revise el catálogo de enfermedades profesionales, para incluir no sólo algunos tipos de cáncer sino también enfermedades psicológicas y mentales (incluir el “síndrome del trabajador quemado”) Y sobre todo, el COVID-19 y sus secuelas, que actualmente no se reconocen como “enfermedad profesional” (por agentes biológicos)
¿Qué está pasando para que la actividad haya caído con la pandemia y apenas bajen los accidentes laborales y las muertes, mientras suben las enfermedades profesionales? Los expertos creen que empresas y trabajadores “han bajado la guardia” con la seguridad laboral, impactados por el COVID-19. Y además, con el colapso de la sanidad, van menos al médico y se hacen menos chequeos, lo que puede explicar el aumento de infartos y derrames cerebrales (232 muertes en 2021 frente a 211 en 2019). Pero los sindicatos denuncian que, con la pandemia, las empresas han desatendido aún más sus inversiones en seguridad laboral, sobre todo las pymes (la mitad desconocen cómo funciona la prevención de riesgos, según un estudio del Colegio de Politólogos y Sociólogos) y los autónomos: 1 de cada 3 (y hay 3 millones) no saben cómo actuar si sufren un accidente laboral.
Además, sindicatos y expertos alertan que el alto grado de siniestralidad laboral en España tiene mucho que ver con nuestra alta precariedad laboral, con el elevadísimo porcentaje de trabajadores temporales (24% del total). De hecho, los trabajadores temporales han tenido el 41,4% de los accidentes de trabajo (y el 42% de las muertes) cuando son el 28% de los asalariados. Y además, los trabajadores con menos de un año de antigüedad concentran el 46% de los accidentes (y el 41% de las muertes). Así que a más precariedad y menos formación, más riesgo de accidentes y muertes. UGT añade otra causa de accidentes: el exceso de carga de trabajo y los plazos ajustados para los pedidos, que obligar a muchos empleados a “trabajar contra reloj”. Y además, cuanto menos se invierte en prevención o más se subcontrata con empresas poco especializadas, más riesgo de accidentes.
La alta siniestralidad laboral preocupa a la Comisión Europea, que en junio de 2021 aprobó un nuevo Marco Estratégico de Seguridad y Salud en el Trabajo 2021-2027, para reducir los accidentes laborales y las enfermedades profesionales en Europa, planteando medidas de prevención y poniendo énfasis en el cáncer de origen laboral, los trastornos psicosomáticos y las sustancias peligrosas. Ahora, cada país tendrá que perfilar su Estrategia 2021-2027, con vistas a una Cumbre Europea sobre Seguridad Laboral que se celebrará en 2023.
El Gobierno español está trabajando en este futuro Marco Estratégico sobre Salud Laboral, que quiere pactar con empresarios y sindicatos, dentro del diálogo social. Pero de momento, el 9 de diciembre presentó un Plan de choque contra los accidentes mortales en el trabajo, que se puso en marcha en enero y durante todo 2022. El Plan ha utilizado los datos disponibles para centrar la tarea de la inspección de Trabajo en los sectores y empresas más peligrosas, cuya seguridad laboral se va a vigilar con lupa este año: empresas de demolición y preparación de terrenos (128 muertos por cada 100.000 trabajadores), el transporte de mercancías y mudanzas (88 muertes), la pesca (82 muertes por 100.000 trabajadores), la recogida de residuos (48 muertos por 100.000), la construcción de edificios (31,5) y las instalaciones eléctricas y de fontanería (28,6), la producción ganadera (25,5), la captación, depuración y distribución de agua (23,35) y los cultivos perennes (21,33 muertes por 100.000 trabajadores), aunque la mayor vigilancia se va a concentrar en las empresas de trabajo temporal (ETTs), que sufren 138 muertes por cada 100.000 trabajadores.
Los sindicatos UGT y CCOO dicen que el Plan de choque les parece “insuficiente”, porque no lleva aparejado un presupuesto que permita contar con más medios para prevención e inspección. Y aquí recuerdan que la Inspección de Trabajo sólo tiene 858 inspectores y 173 subinspectores, una plantilla exigua (1 funcionario por cada 13.000 trabajadores, frente a 1 por 10.000 de media en Europa), que no va a poder atender a todo el trabajo que se les acumula (desde vigilar el cumplimiento de la reforma laboral a la seguridad en el trabajo). Además, piden que el futuro Marco Estratégico incluya los problemas pendientes: no reconocimiento de algunos cánceres, enfermedades psicosociales y la COVID persistente como enfermedades profesionales. Y que se mejore la coordinación entre la inspección de Trabajo, la Fiscalía y los Tribunales para abordar las muertes laborales, porque la mayoría de los expedientes se cierran sin penas ni culpables. Y reclaman más exigencia a las empresas (sobre todo a las pymes) de políticas de prevención de riesgos laborales.
Habría que volcarse en este Plan de choque y en las otras medidas que piden los sindicatos para acabar con esta lacra de “los muertos por trabajar,” con un objetivo claro a medio plazo: “muertes cero”. No es de recibo que 2 personas salgan cada día a trabajar y no vuelvan vivas a su casa. Es un coste humano insoportable, al que habría que sumar el coste adicional para el sistema sanitario, la Seguridad Social (bajas e incapacidades), las empresas y familias, un coste económico de la inseguridad laboral estimado por la Comisión Europea en el 3,3% del PIB (40.000 millones al año para España). La factura humana y económica es inadmisible, así que tenemos que acabar con esta otra pandemia: que el trabajo mate.
