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lunes, 25 de diciembre de 2017

Navidad 2017: más consumo y más pobreza


La Navidad  es la gran fiesta del consumo, más que una festividad religiosa. Este año, ha vuelto la fiebre de las compras, empujada por las promociones (boom de ventas anticipadas con el Black Friday y el Ciber Monday), las tarjetas que echan humo y medio millón de nuevos empleos (precarios). Pero junto a este consumismo de muchos, hay otra Navidad, la de los millones de españoles en paro o con sueldos bajísimos, que no están para gastar mucho: son 13 millones de españoles en riesgo de pobreza y exclusión social, según las estadísticas europeas, 1.242.000 más que antes de la crisis. Y la Comisión Europea acaba de poner a España “bajo vigilancia por la persistencia de la pobreza. Y “en situación crítica” por la creciente desigualdad. Ni con esas aprueba el Gobierno un Plan contra la pobreza, mientras Caritas y Cruz Roja reiteran que se agrava entre los que la sufren. Vale, estamos en Navidad, seamos felices, pero no olvidemos que hay dos Españas y dos Navidades.


enrique ortega

España es el país europeo que celebra la Navidad durante más tiempo (15 días) y con más gasto: 633 euros de media por familia, un tercio más de gasto que la media europea (445 euros), según una encuesta realizada por la consultora Deloitte en 10 países europeos. Sólo se nos acercan los británicos (614 euros de gasto navideño) y ya lejos están Italia (529 euros) y Alemania, quedando a la cola Polonia (257 euros), Holanda (295 euros) y Rusia (339 euros). Otro estudio, de American Express, eleva el gasto medio en Navidad a 907 euros por hogar, que también puede parecer bajo, pero pensemos que son medias: unos gastarán 3.000 euros y otros 600 y la media de gasto saldría 1.800 euros.

Lo que sí es similar es en qué se gasta en Navidad, en España y en Europa: la mayor parte en regalos (35-40%), seguidos de gasto en comidas (26-30%), viajes (11-16%) y ocio (12%). Y lo que más se compra por Navidad, además de comida y bebida, es tecnología (móviles, ordenadores y gadgets), videojuegos, música, ropa y calzado, perfumes y cosmética. Esta Navidad, la gran novedad es que un tercio de las ventas se han hecho en noviembre, empujadas por los descuentos del Black Friday y el Ciber Monday, lo que ha disparado las compras por Internet, que serán ya una cuarta parte de las compras navideñas. La otra novedad es el auge de las compras con tarjeta (más de 2.000 millones al mes desde febrero) y el tirón de los créditos personales, que son “la gasolina del consumo”: de marzo a octubre se han pedido más de 12.000 millones al mes en créditos al consumo, un 12,5% más que el año pasado, aunque los clientes estén pagando por ellos un elevado interés, del 8,84% TAE (frente al 6,15% que pagan en la zona euro).

Los descuentos, las ventas online, las tarjetas y créditos están siendo, junto a que hay medio millón más de españoles con trabajo (precario y mal pagado), los motores de una Navidad con más gasto, un 3,5% más según Deloitte. Pero ese mayor gasto navideño no incluye a los españoles que siguen pasándolo mal, porque están parados o tienen sueldos bajos, y que no están para gastar, tampoco en Navidad. Y es que hay 12.989.405 españoles en riesgo de pobreza o exclusión social, según la última estadística europea de Eurostat (2016), 1.242.000 más de los que tenían una situación precaria en 2008, según la Agencia Europea contra la pobreza (EARP). Con ello, España se coloca como el 7º país europeo con más pobreza (tasa AROPE) en 2016, con un 27,9% de la población en situación vulnerable, por encima de la UE-28 (23,5%) y sólo por detrás de Bulgaria (40%), Rumanía (38,8%), Grecia (35,6%), Lituania (30,1%), Italia (30%) y Letonia (28,5%), según Eurostat.     

Estos “pobres españoles” lo son porque cumplen uno de estos tres requisitos, según la EARP: o tienen bajos ingresos o sufren carencia material severa (retraso en los pagos de vivienda y otros recibos, no tener vacaciones ni TV ni teléfono) o una baja ocupación (trabajar menos de 2 horas diarias). El grueso de la pobreza está en los españoles con bajos ingresos, que ganan menos del 60% de la media del país: menos de 684 euros al mes si viven solos o  de 1.700 euros en una familia con 3 hijos. Pues bien, con ese perfil hay 10.382.000 españoles, el 22,3% de la población, el mayor porcentaje de pobreza en nuestra historia reciente, según el INE. Más que en 2008 (19,6% de pobreza) y más que en 2012 (20,4%), a pesar de la cacareada recuperación. Y lo peor es que más de la cuarta parte de los españoles pobres, 2,9 millones,  tienen un nivel de pobreza severa: ingresan menos del 30% de la renta media del país, menos de 342 euros al mes (solteros) o de 850 euros (familias con dos hijos).

Esta pobreza, que recordemos alcanza al 27,9% de los españoles, se debe principalmente a dos causas. Una, que sigue habiendo muchos parados (3.731.700 parados EPA en septiembre) y más de la mitad no cobran (el 52%). Y la otra, la precariedad laboral conduce a que los sueldos sean muy bajos (un 30% de los trabajadores son mileuristas), con lo que hay muchos españoles que tienen trabajo pero son pobres, concretamente 2 millones de asalariados pobres, el 13,1% de los ocupados, lo que nos convierte en el tercer país europeo con más porcentaje de trabajadores pobres, tras Rumanía (18,9%) y Grecia (14,1%), muy alejados del 9,5% de media en la UE-28.

Lo peor no es sólo que España tenga un nivel de pobreza escandaloso. Es que muchos pobres viven peor cada año que pasa, porque se les acaba el colchón del ahorro o las ayudas de la familia y amigos. Es lo que revela el último estudio de Cruz Roja española, que ha hecho un muestreo entre el millón y medio de personas necesitadas que atiende al año. La muestra indica que aumentan los atendidos sin ningún ingreso (23%), los parados (73%),los que trabajan en la economía sumergida (12% de los atendidos) y las familias con todos sus miembros en paro (el 38,5%). Y han aumentado los que no pueden tener su vivienda caliente (39,2% de los atendidos) y los que tienen problemas para pagar su vivienda (26,2%). Al final, Cruz Roja señala que han crecido los pobres entre las personas que atienden (son ya el 82,7%, un 3% más que en 2016) y sobre todo las familias con pobreza infantil (la 3ª mayor de Europa, alcanza al 94,6% de los atendidos). Caritas, que atiende a 4 millones de personas necesitadas, reitera que la pobreza en España se está haciendo crónica.

Ante este panorama, no debe extrañarnos que cada año haya 8 millones de españoles que acuden a los servicios sociales públicos, gestionados por los Ayuntamientos, que están superados por la creciente demanda de ayudas (comida, medicamentos, pago alquileres y recibos, empleos o un techo: hay 40.000 españoles viviendo en la calle, según Caritas) y los pasados recortes, que les han dejado sin medios y personal. Además, estos servicios sociales son muy desiguales por autonomías, que son las que tienen ahora esta competencia y los financian. Y son desiguales porque unas gastan mucho menos que otras. Así, mientras el País Vasco o Navarra gastan 600 euros por habitante en servicios sociales y Extremadura, Rioja y Cantabria algo más de 400 euros (la media española está en 339,69 euros), hay otras autonomías que gastan mucho menos en servicios sociales, como la Comunidad Valenciana (251,16 euros), Murcia (262,39) y Galicia (274,91), según un reciente estudio de los Directores y Gerentes de Servicios Sociales.

Así que también para ser pobre o necesitar ayuda social es importante dónde uno viva. Este estudio da un suspenso (4,35 puntos) a los servicios sociales de las autonomías y sólo aprueba la atención social de 6 regiones: País Vasco (8,05 puntos), Navarra (6,95), Castilla y León (6,70), la Rioja (5,70), Asturias (5,40) y Cantabria (5,15). Y entre las 11 autonomías a las que suspende por sus servicios sociales, hay 4 regiones cuyos servicios sociales califican de “irrelevantes”: Comunidad Valenciana (1,05 puntos sobre 10), Murcia (2,35 puntos), Canarias (2,40) y Galicia (2,60 puntos). En estas regiones, mejor no ser pobre o necesitar ayuda.

Y claro, con unos servicios sociales públicos tan precarios, los millones de españoles con problemas para sobrevivir (hay 10.314.000 españoles en una situación vulnerable, porque son inactivos o están en paro o subempleados, según un informe de Fedea) tienen que echar mano de las ONGs (superadas y con pocos recursos) y de la familia o los amigos. Y cuanto más tiempo pasa (llevamos ya 9 años de crisis), menos recursos quedan para ayudar. Encima, España está a la cola de Europa en colaboradores y donantes a ONGs.

Pero la responsabilidad básica de luchar contra la pobreza debería ser del Estado, desde el Gobierno central a las autonomías y Ayuntamientos. La Comisión Europea acaba de “sacarles los colores”: en noviembre, dentro de su informe sobre Indicadores sociales 2016, Bruselas puso a Españabajo vigilanciarespecto a la pobreza, junto a tres países más (Bulgaria, Grecia y Lituania) tras varios avisos anteriores sobre la gravedad de la pobreza en España. Y encima, la Comisión Europea nos colocóen situación crítica” por la creciente desigualdad, debido a que España es el cuarto país europeo con más desigualdad (el 20% que más tiene ingresa 6,6 veces más que el 80% que menos tiene), tras Bulgaria, Rumania y Lituania, según Eurostat. Pero el Gobierno Rajoy no hace nada y la “oposicióntampoco se obsesiona por la pobreza.

Urge poner en marcha un Plan contra la pobreza, para ayudar a los que se han quedado “tirados” con la crisis y no se benefician de la recuperación. Este Plan debería actuar en cuatro frentes. Uno, ampliando los subsidios a los parados, porque hay 1.800.000 parados EPA que no cobran nada, además de mejorar su formación y ayudar activamente a su colocación. Todo ello costaría unos 2.000 millones. El segundo frente sería ampliar la renta mínima, que hoy cobran solo 323.406 beneficiarios. Pagar una renta básica  de 548 euros (el 85% del salario mínimo) a las 700.000 familias que no ingresan nada costaría 3.600 millones más de lo que hoy pagan las autonomías con la renta mínima (1.200 millones). En tercer lugar, habría que destinar una ayuda específica a las familias pobres con niños (casi 3 millones), lo que costaría unos 4.000 millones más. Y quedaría destinar nuevos recursos, otros 2.500 millones, a los Ayuntamientos y ONGs para paliar las necesidades más urgentes de esos 8 millones de españoles que acuden a ellos cada año. En total, unos 12.000 millones anuales para paliar la grave pobreza de España.

Parece mucho, pero se debe y se puede gastar. Se debe porque el gasto en protección social es más bajo en España que en el resto de Europa, según Eurostat: 24,7% del PIB frente al 28,6% en la UE-28, 48.000 millones menos de gasto cada año. Y se puede, porque también se han destinado recursos extras al rescate de la banca (42.590 millones) o de las autopistas (5.000 millones), al cierre del almacén de gas Castor (3.000 millones) o a  las eléctricas. Y porque se puede conseguir ese dinero y mucho más  (hasta 50.000 millones) si España reduce el fraude fiscal y consigue que paguen más los que pagan poco (multinacionales, grandes empresas y fortunas). Eso sí: si PP y Ciudadanos bajan impuestos en 2018, como pretenden, será más difícil luchar contra la pobreza en España.

Siento estropearles la comida de Navidad, pero estos días resulta más patente que nunca que hay muchos españoles que lo están pasando mal y se nos olvida. Que hay dos Españas y dos Navidades. Y estos días más que nunca se ve la urgencia de un Plan contra la pobreza. Eso sí, mientras llega o no, aprovechemos cada uno para ayudar a los que tenemos cerca y nos sentiremos mejor estas fiestas. Los pobres son nuestro mayor fracaso como país y ayudarles debe ser nuestro primer deber como personas. No los olvidemos. Y mientras, disfrutemos estos días de lo que tenemos y de nuestra familia y amigos.

 ¡Feliz Navidad¡  

jueves, 20 de junio de 2013

El hambre reaparece en España


Profesores, padres y ONGs han dado la alarma: hay miles de niños malnutridos y que pasan hambre, en Andalucía, Canarias, Cataluña y Valencia. La situación se ha agravado por los recortes en las becas de comedor, que han perdido muchas familias. Canarias y Andalucía han aprobado ya Planes para que 56.000 escolares coman en el colegio y reciban una bolsa con alimentos para cena y desayuno. El problema se agravará este verano, con el cierre de colegios, y el próximo curso, con más familias sin ingresos. El hambre no sólo ataca a los niños, también a ancianos y familias: 2 millones de españoles reciben comida de los Bancos de Alimentos y ONGs. Mientras, Bruselas ha vuelto a pedir a España un Plan contra la pobreza, que el Gobierno retrasará 6 meses. Con 12 millones de españoles pobres (3 millones, en pobreza extrema), es urgente tomar medidas: tienen que comer cada día.
enrique ortega

Hay escolares que están pasando hambre”. Lo acaba de denunciar el presidente de la Asociación de padres CEAPA, mayoritaria en la enseñanza pública. Primero eran los hijos de inmigrantes y ahora les pasa a los hijos de algunas familias españolas, que se han quedado sin trabajo (1.906.000 hogares tienen a todos sus miembros en paro) y se les ha acabado el paro (3.167.834 parados EPA no cobran ningún subsidio). La puntilla ha sido el recorte de las becas de comedor este curso, entre un 30 y un 50%, según denunciaron en septiembre las dos asociaciones de padres (CEAPA y CONCAPA), quienes ya advirtieron que iba a haber un problema de malnutrición infantil porque para muchos niños, la comida del colegio “era la única equilibrada del día”. Para más INRI, una reciente consulta vinculante de Hacienda (marzo 2013) obliga a los colegios a pagar el 21 % de IVA (no se pagaba nada) por los monitores de comedor, lo que ha subido el coste unos 15 euros al mes (que los colegios han repercutido en las familias o bajando la calidad de las comidas).

Al final, hay más niños que no comen en el colegio, ni tampoco en casa, porque sus padres no tienen ingresos y los pocos que tienen van a pagar la hipoteca o el alquiler, la luz, el teléfono o el transporte y no queda apenas para comprar comida. Y los profesores dicen que cada día lo notan más: niños que se marean en clase o no atienden, por malnutrición, sobre todo en Andalucía, Canarias, Comunidad Valenciana y Cataluña.


Por eso, el Gobierno andaluz ha aprobado un Plan para que, en septiembre, 48.000 escolares coman gratis en el colegio y además reciban una bolsa con alimentos para la cena y el desayuno. Entre tanto, en junio y durante este verano, alimentará a 11.000 escolares de las zonas más deprimidas. El gobierno de Canarias abrirá este verano 132 colegios para que 8.000 escolares necesitados puedan comer gratis. En Barcelona, donde el Ayuntamiento ha detectado 2.865 escolares con malnutrición, se aumentarán las becas de comedor. Y en Valencia, la Diputación dará becas de comedor a 2.325 escolares  para que coman durante este verano. Además, Cruz Roja ya está repartiendo meriendas para niños en 40 provincias españolas y este verano pone en marcha un plan de emergencia para la alimentación infantil.

La situación puede agravarse este verano, cuando cierren los colegios y los comedores escolares. Y sobre todo, el próximo curso, donde habrá nuevos recortes en becas-comedor y más familias sin recursos, porque se quedan sin cobrar el paro los que perdieron su empleo en 2011 y 2012. Preocupan también los jóvenes de la ESO, que no comen en el colegio.

Pero no sólo los niños pasan hambre o malnutrición. También ancianos, jóvenes y muchas familias. En España, unos 2 millones de personas reciben comida del Banco de Alimentos (1,5 millones) y cientos de ONGs, sobre todo Cáritas y Cruz Roja, especialmente en Andalucía (más de 300.000 comidas), Cataluña (234 entidades reparten 262.000 comidas), Comunidad Valenciana (230.000), Galicia (120.000) o Murcia (121.000). La situación se agrava mes a mes, porque se acaban los subsidios y los ahorros. Ahora, el temor es que  los Bancos de Alimentos puedan quedarse sin recursos, ya que la Unión Europea apenas ha aumentado el fondo contra la pobreza y sus aportaciones  de alimentos para 2014 (suponen el 40% de los que reparten). Y eso cuando los Bancos de Alimentos en España no dan abasto y han lanzado este año un SOS en Valencia, Galicia y País Vasco.

Si vuelven, después de 70 años, las colas para comer de la caridad se deben al fuerte aumento de la pobreza en España, por la crisis y el paro. En 2012, un 21,1 % de los españoles (casi 10 millones) vivían por debajo del umbral de la pobreza (con menos de 15.545 euros anuales para una familia con 2 hijos), según el INE. Y con criterios europeos, Eurostat  estima que tenemos 12,4 millones de pobres (27%), siendo el país donde más ha crecido la pobreza y el octavo con más pobres (tras Grecia y 6 países del Este). De ellos, 3 millones de españoles están en la pobreza extrema, según la Fundación Foessa. Lo peor es la pobreza infantil: hay 2.267.000 niños pobres en España (un 27,1 %), según UNICEF, la más elevada de la zona euro. Y un 13,7% de menores de 18 años (1,12 millones) viven en hogares con “un nivel alto” de pobreza: familias con 2 menores que malviven con menos de 915 euros al mes.

La Comisión Europea lleva dos años pidiendo a España que tome medidas contra la pobreza, aunque se publicite menos que la exigencia de reducir el déficit o recortar las pensiones: es  la recomendación nº14 de las entregadas en mayo. Pero Rajoy no se da mucha prisa y ha prometido un Plan de Inclusión Social 2013-2016 en el tercer trimestre, sin objetivos ni financiación. Y el PP ha rechazado crear un Fondo de emergencia contra la pobreza de 1.000 millones, propuesto por el PSOE y apoyado por el resto de partidos, para aprobar en solitario una moción que insta al Gobierno a aprobar un Plan… en 6 meses.

Con Plan o sin él, la política del Gobierno Rajoy ha favorecido el aumento de la pobreza: recortes en el desempleo (la mitad de parados ya no cobra), recortes en las políticas activas de empleo (reducción ayudas a la contratación desempleados y menos fondos para formación de parados), recortes en las ayudas al alquiler (suprimidas para los jóvenes), supresión de ayudas a las familias (cheque bebé) y menos deducciones fiscales autonómicas, recortes en las ayudas a ancianos dependientes y, sobre todo, recortes en las aportaciones a los Ayuntamientos para sus servicios sociales (de 86 millones en 2011 a 30 para 2013), impotentes para atender a 5 millones de españoles necesitados, según un reciente estudio de profesionales sociales.

Al final, las familias y las ONGs son las que tratan de paliar la pobreza y el hambre, no el Estado con nuestros impuestos. Y es urgente hacerlo, con un Plan de choque contra la pobreza, en especial para asegurar comida y cobijo, porque no se va a crear empleo de verdad hasta 2018, como dice el FMI. Hay que destinar recursos extras a los Bancos de Alimentos, ONGs y Ayuntamientos, para resolver los casos más graves, ya. Y a medio plazo, poner en marcha otro Plan con tres patas: ayudas a los parados de larga duración (con subsidios y formación), renegociación de hipotecas para evitar desahucios y más recursos a la protección social (España destina el 75% de la media europea), con nuevos ingresos fiscales (como la tasa Tobin sobre recursos bancarios, que debería aplicarse en 2014: aportaría 5.000 millones).

En Estados Unidos, el 15% de norteamericanos (47,6 millones) reciben vales de comida para subsistir. En Gran Bretaña, 10,5 millones de personas reciben ayudas de vivienda, alimentos y 500 libras semanales (590 €). Y 6,7 millones de alemanes (1,7 millones de ellos, niños) viven de las ayudas del programa Hartz IV para parados sin subsidio. En España, sólo 223.940 personas (datos 2011) reciben la renta mínima de inserción (RMI), una ayuda que además varía según donde vivan: de 375 euros mes (532 con familia) en Madrid a 650 euros (910 con familia) en el País Vasco. Francia, que tiene un millón menos de “pobres” que España, paga 475 euros al mes (RSA) a siete veces más (1,39 millones cobran esta renta de solidaridad).

Seis años ya de crisis ha destrozado el país, pero más a una cuarta parte de las familias, las más pobres: muchas están pasando necesidades e incluso hambre. Debería dar vergüenza a nuestros políticos. No se puede permitir. Hay que exigirles medidas urgentes ya.