Ahora, 1 de cada 5
españoles tienen más de 65 años (20,18% de la población), el doble que en los años 70. Y este envejecimiento de la población irá a
más, hasta alcanzar un máximo en 2050: el 30,4% de la población tendrá más de 65 años, 16 millones de mayores (ahora son 9,7
millones). Este enorme salto de los mayores va a tener un alto coste, tanto para la sanidad
pública (más gasto en atención médica y medicamentos) como en los cuidados a la Dependencia (ahora
ya faltan residencias y atención a los mayores dependientes) y, sobre todo, en la factura de las pensiones. Todo
ello exigirá más servicios públicos y más
gasto, que sólo se asegura con más recaudación, no con la bajada de
impuestos que propone la derecha. Pero este envejecimiento abre también la vía a
una nueva economía “de las canas”, que mueve
millones y moverá más. Por eso hay muchos inversores (y Fondos) invirtiendo
en residencias, viviendas, salud y ocio para mayores. |
| Enrique Ortega |
El envejecimiento
de la población es un fenómeno mundial. En todo el Planeta hay 747 millones de personas con
más de 65 años, el 10% de la
población mundial, el doble que en 1960, cuando había 150 millones de mayores
(el 5% del total), según
los datos del Banco Mundial (2021). Y sus previsiones son que para 2050, el 20% de la población
mundial tenga más de 65 años:
habrá 1.940 millones de mayores en el mundo. Actualmente, los paises con más
porcentaje de mayores son Japón
(28,7% de la población total), Italia
(23,6%), Portugal (23,15%),
Finlandia (22,96%), Grecia (22,64%), Alemania (21,98%), Malta (21,81%), Croacia (21,66%) y Puerto Rico
(21,27%). España, según
estos datos del Banco Mundial, ocupa el puesto
23 en el ranking de envejecimiento, con un 20,3% de mayores de 65 años.
El
problema del envejecimiento en España se debe a una drástica caída de la natalidad (los nacimientos
se han desplomado de 669.378 en 1975 a 329.812 en 2022) y a un aumento de la esperanza de vida (era de
35 años en 1900 y saltó a 79,34 años
en el 2000 y a 83,3 años hoy). Eso
nos ha llevado a que España superara el
20% de mayores de 65 años el 1 de
abril de 2023, según
el último censo del INE: eran 9.728.685
mayores (20,18%
de la población total), lo que supone medio
millón de mayores más que antes de la pandemia (eran 9.223.565 el 1 de enero de 2020, un 19,49% del total) y 2,2 millones de mayores más que hace 15 años
(7.506.291 el 1 de enero 2008, un 16,43% del
censo entonces). Este 20% de
mayores hoy contrasta con el 8% en 1960 y el 17% en el año
2000.
El envejecimiento
en España es desigual, por sexo, autonomías y zonas urbanas o
rurales. Hay más
mujeres mayores (5.290.554,
el 54,38% del total) que hombres, (4.438.131),
debido a su mayor esperanza de vida (85,8 años frente a 80,4 años los
hombres). Además, 4 autonomías tienen
más de un millón de mayores: Andalucía
(1.654.785 el 1 de abril pasado), Cataluña
(1.603.914), Madrid (1.332.437) y Comunidad Valenciana (1.101.526), según el INE.
Sin embargo, las autonomías más
envejecidas, con mayor porcentaje de mayores son Asturias (27% población es mayor de 65 años), Galicia y Castilla y León (26%), País Vasco (23%), Cantabria
(22,5%), Aragón (22%), La Rioja y Extremadura (21,5%). Y las menos envejecidas Melilla (11% son mayores), Ceuta (12%),
Murcia y Baleares (16%), Canarias (17%), Andalucía (17,5%) y Madrid (18%). Y
aunque la mayoría de los mayores están concentrados en las grandes ciudades
(7.164.059 mayores, pero sólo el 19%
de la población total), son las zonas
rurales las que tienen un mayor porcentaje (el 28,3% de la población, aunque sólo sumen 761.021 mayores), según
un estudio del CSIC.
Este envejecimiento
en España se va a agravar en las próximas décadas, entre 2025 y 2040, porque van a superar los 65 años los
integrantes de la generación
del “baby boom”, los españoles
nacidos entre 1960 y 1975, con el “desarrollismo”. Y así, España se colocará en 2050 como el 7º país más
envejecido del mundo (con un 31,5%
de la población total mayor de 65 años), sólo por detrás de Corea (39,8% de mayores), Japón (37,7%), Grecia (33,8%), Italia y
Portugal (33,7% de mayores) y Lituania
(31,6%), según
la última previsión de la OCDE, que espera alcanzar un 26,7% de mayores en sus 38 paises integrantes.
Otra previsión, más cercana, es la del INE, que ha hecho una
proyección de la población
española para el periodo 2022 a 2072, en base a los datos de natalidad
y mortalidad y la inmigración. Según este estudio, el número de mayores actual
(9.728.685 mayores de 65 años al 1
de abril de 2023, el 20,18% del
censo) alcanzará los 11.450.000 mayores
en el año 2030 (el 22,8% de la
población de entonces) y superará los 16
millones de mayores (16.035.000) en
2050 (el 30,4% de la población a
mediados de siglo), para bajar algo en 2070: 15.601.000 mayores, un 29,5% de la población total censada entonces en
España.
Además de tener 6,3
millones más de mayores de 65 años en 2050 que hoy, el otro problema es que
estos
mayores del futuro serán “más mayores que hoy”, porque aumentarán
los que tienen más de 80 años y
los que tienen más de 100 años, gracias
a la subida de la esperanza de vida: pasará de 83,3 años hoy a 86,5 años en 2050, la 2ª más alta del
mundo. Así, las
proyecciones del INE nos indican que si hoy tenemos 2.882.370
mayores de 80 años (el 5,98% de la población), en 2050 habrá ya 5.811.300
octogenarios (el 11% de la
población total). Y si hoy viven en España 17.005
personas que tienen 100 años o más (el 0,057% del censo), en 2050 habrá 95.094 españoles centenarios
(el 0,18%). No sólo habrá más viejos, sino más
personas con más de 80 y 100 años.
Con este panorama del
envejecimiento, actual y futuro, habrá que replantearse el futuro del Estado del Bienestar, para atender a ese
creciente porcentaje de mayores, que van a suponer un mayor gasto en sanidad,
Dependencia y pensiones, sobre todo. En sanidad, los datos revelan que a
más edad de la población, más gasto sanitario. Por un lado, habrá más
mayores en la atención primaria, pero sobre todo más mayores en los hospitales,
para atender sus crecientes problemas de salud y al aumento de las enfermedades
crónicas. De hecho, el 40% del gasto
hospitalario (que se ha duplicado) lo
protagonizan los mayores de 65 años, con más estancias y más largas. Y
también aumenta su gasto farmacéutico,
que concentra el grueso de las recetas. Un
estudio hecho en Cataluña revela que el gasto sanitario de un mayor de 80
años oscila entre 2.723 euros (hombres) y 3.388 euros (mujeres), casi
10 veces más que el gasto sanitario de los jóvenes de 15 a 19 años. Y
de media, se estima que el gasto sanitario
de los mayores multiplica por 4 el gasto sanitario medio del país.
En cuanto a la atención a los dependientes, la mayoría de los que no pueden valerse por sí
mismos y necesitan la ayuda de sus familias y el Estado son mayores.
Actualmente, el
sistema público de la Dependencia atiende a 1.352.257 españoles dependientes, el 73% de los cuales tienen más
de 65 años (y el 53,5%, más de 80 años), con un coste público para el Estado
central y las autonomías de 8.343 millones (2022). La
estimación del CSIC es que el número de dependientes se va a duplicar para 2050, con lo que habría que atender a 3 millones de dependientes (hoy ya hay 353.965
desatendidos). Y en vez de dedicarles ayudas “low cost” (como la
teleasistencia o la atención a domicilio)
se
deberían reforzar y mejorar las ayudas, aumentando las plazas en
residencias. Con ello, el coste de atender a los mayores dependientes será
mucho mayor en el futuro, lo que exigirá más recursos públicos, sobre todo a las
autonomías, que ahora “racanean”.
El tercer frente a cubrir con el envejecimiento disparado
son las pensiones: la previsión es
que saltemos de los 9.074.316
pensionistas que había el 1 de mayo a casi 16 millones de
pensionistas en 2050, según
la AIREF, que cobrarán una pensión
más alta (por la subida de los sueldos y la revalorización anual de las
pensiones) durante más años (20 de
media, al subir la esperanza de vida). Eso va
a disparar el gasto en pensiones, para 2030 y más para 2050, lo que ha
llevado al Gobierno Sánchez a aprobar
una reforma para conseguir más ingresos, sobre todo vía cotizaciones,
además de traspasar ingresos presupuestarios. Pero la gravedad del problema
está ahí y la propia reforma fija un
mecanismo de seguimiento, para obligar a futuros Gobiernos a buscar nuevos
ingresos para garantizar las pensiones en el futuro.
En resumen, que el envejecimiento
va a forzar a España a realizar un mayor gasto público en sanidad, Dependencia y pensiones, así como en gasto
social. Y habrá que hacer ese mayor
esfuerzo con menos activos para
cotizar y pagar impuestos. Es el gran problema de las próximas décadas: aumentará la tasa de dependencia, el
porcentaje de mayores sobre el resto de la población. El
dato es demoledor: si en 2019, el porcentaje de mayores (65 años y
más) sobre los activos (población de 16
a 64 años) era del 30%, en 2050 esa tasa de dependencia se
duplica y subirá al 60% (porcentaje
de población mayor sobre el resto). Eso crea a España un problema más grave que en
otros paises, donde el porcentaje de activos (para trabajar, cotizar y
pagar impuestos) es mayor, según
revela un estudio del Banco de España: la tasa de dependencia del 60% en
2050 es
la más alta de Europa, salvo Italia (62% de mayores sobre resto
población), muy superior a la media de la UE-27 (54%) y a la de Alemania (48%)
o Francia (49%). Otra
forma de ver lo mismo: en 2050 habrá 1,75 cotizantes por cada pensionista frente
a 2,24 en 2022 (y 2,6 en 2007).
A lo claro: que ser un país con más mayores va a exigir al
resto de la población un mayor esfuerzo, tanto en cotizaciones como en los
impuestos a pagar. Algo que obvian (o esconden) los políticos de la derecha,
que apuestan
por bajar impuestos en vez de subirlos. Pero si no subimos la recaudación fiscal, consiguiendo que paguen más
los que ahora pagan poco (grandes empresas, multinacionales y los más ricos), no se podrá atender el mayor gasto que van a
suponer nuestros mayores. Así que la opción es clara: o
se aumenta la recaudación o habrá que hacer recortes en la
sanidad, la dependencia y las pensiones para atender al imparable aumento de las
personas mayores. Hay una tercera
opción, que muchos defienden en privado: no reforzar el Estado del
Bienestar y que las necesidades de los mayores se las financien ellos mismos (los que puedan, claro).
Precisamente, este
envejecimiento de la población aparece para muchos como “una
gran oportunidad de negocio”, desde la sanidad privada al cuidado
privado a los mayores o las pensiones y seguros privados de vejez. Y sobre todo
en España, donde el
Estado gasta menos que otros paises en cuidados de larga duración (incluida
la asistencia sanitaria y social): 0,9% del PIB frente al 1,5% de media en la
OCDE y hasta el 4,1% en Paises Bajos, el 3,7% en noruega y el 3,6% en
Dinamarca. Un gasto en cuidados que la
OCDE estima se va a duplicar o incluso triplicar para 2050, impulsado por el
envejecimiento. La duda es qué parte seguirá cubierta por el Estado
(vía impuestos, cotizaciones) y qué
parte habrán de pagarse los mayores y sus familias (vía copagos y
privatización).
De momento, el envejecimiento ha disparado la inversión privada en residencias de
ancianos en España, sobre todo la
inversión extranjera (y los Fondos). Eso se debe a que inversores y grupos
multinacionales detectan un gran potencial de negocio en España, dada la escasa
oferta y el envejecimiento esperado. Hay
384.251 plazas en residencias,
una ratio de 4,2 plazas por cada 100 mayores de 65 años, inferior a las 5
recomendadas por la OMS. Se
estima que hoy existe ya un déficit de 66.000 plazas de residencias
de ancianos y que harán falta 785.000
plazas en 2050, el doble de las actuales. Así que hay grandes perspectivas
de negocio. Ya en 2021, las residencias facturaron 4.600 millones de euros, el
58% de la gestión de plazas privadas puras, otro 32% de la gestión privada de
plazas concertadas y un 10% más de la gestión privada de plazas públicas, según la consultora DBK.
Y de
las 5 empresas que gestionan más residencias, tres son de capital francés (DomusVi, Orpea y Amavir), una británica (Vitalia, del Fondo CVC)
y sólo una española (Ballesol, controlada por Santa Lucía). Y cada día,
numerosos inversores y Fondos compran
pequeñas residencias o construyen otras nuevas.
En el negocio de los
cuidados a mayores y dependientes, la financiación es mayoritariamente
pública (80%) pero el servicio se gestiona en un 85% con empresas privadas, que
ofrecen las ayudas, desde la teleasistencia a las atención a domicilio o los
centros de día, cuidadores y gestión de residencias. En los últimos años se han sumado a este lucrativo
negocio empresas de construcción
(como ACS, con Crece, o Sacyr Social), junto a empresas, Fundaciones y ONGs, más muchos Fondos e inversores
extranjeros. Sólo la ayuda a domicilio facturó
1.935 millones de euros en 2021, según DBK, con más de 1,6 millones de usuarios (la
mayoría mayores), dos tercios clientes de servicios de teleasistencia.
Un nuevo negocio que está creciendo son los
productos inmobiliarios para mayores, que ofrecen viviendas y complejos para mayores no dependientes, que
incluyen servicios de comedor, atención sanitaria y ocio, apartamentos libres o
concertados con la Administración que ofrecen otra forma de atención a los
mayores nacionales y extranjeros, en Madrid, Barcelona y lugares de costa.
Actualmente, la oferta de “sénior living” supera en España las 3.600 viviendas, en 70 complejos
inmobiliarios, según DBK.
Y cada vez hay más capital extranjero interesado en construir estos complejos
multiservicios para mayores.
En paralelo a estos negocios ligados al cuidado de los mayores
(dependientes y no), los mayores son un importante sector de consumidores, en
todo el mundo y en España. Se estima que “la economía de las canas” (la
“silver economy”) generó 325.000 millones de euros y mantuvo
4,4 millones de empleos en 2019 (el 26% del PIB y el 22% del empleo). Ahí
se engloba todo el gasto de los mayores de 50 años en salud y productos
sanitarios, seguros, estética y cosmética, moda, turismo, ocio, cultura,
seguridad, inversión, vivienda y tecnología. Y las empresas
saben que han de adaptar su oferta de productos y servicios a este gigantesco grupo de consumidores, los mayores de 50 años: hoy son 19.529.081 personas (el 40,5% de la población), pero en 2050 serán 28 millones (el 53% del
total). Así que los mayores serán los
consumidores que orienten la economía del futuro.