Mostrando entradas con la etiqueta e-commerce. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta e-commerce. Mostrar todas las entradas

jueves, 7 de mayo de 2020

Compras y ocio en tiempos del coronavirus


Hoy llevamos ya 54 días de confinamiento, aunque los “alivios” del fin de semana han llenado las calles de gente (Ojo: ¡el coronavirus sigue ahí!). Pero hasta el 2 de mayo, la cuarentena ha sido dura y ha cambiado radicalmente nuestro comportamiento, desde lo que comemos a lo que compramos, pasando por cómo trabajamos o estudiamos. Y sobre todo nuestro ocio, cómo nos entretenemos, hiperconectados a Internet y a la TV de pago. Ahora somos más dependientes de Amazon o Netflix, de las videoconferencias o las redes sociales y hemos  dando un gran salto en el manejo de las herramientas de Internet. Pero este gran avance a la fuerza” en el mundo digital, para compras, trabajo, enseñanza y ocio, no puede hacernos olvidar que tenemos una revolución digital pendiente, para que empresas y administraciones inviertan más en teletrabajo, enseñanza a distancia y venta online, donde estamos retrasados respecto a Europa. Internet nos está salvando en esta cuarentena, pero debe ser una herramienta clave para la reconstrucción y el futuro.

enrique ortega

La primera reacción de los españoles ante el confinamiento, en los días previos al 14 de marzo, fue asaltar” los supermercados. Que no nos falte comida… Y es que en la cuarentena, todos comemos más. Lo dicen los datos del Ministerio de Agricultura: en la última semana de abril, los españoles consumimos en alimentación un 50,6% más que un año antes. Y en el confinamiento, los alimentos han subido del 17 al 21% de la cesta de la compra, según Deloitte. La venta de comida y bebida ha subido semana a semana, más del 10% cada una, porque ahora consumimos en casa lo que antes comíamos y bebíamos en bares, restaurantes, colegios o trabajos.


El primer efecto de esta mayor demanda ha sido, como era esperable, una subida de precios de los alimentos durante el estado de alarma. El IPC de abril lo dejó claro: los alimentos subieron un +4% (+2,5% en marzo), especialmente los alimentos frescos, cuyo precio medio subió un +6,9% (frente al +4,2% en marzo), según el rastreo de precios del INE. Y los datos del Observatoriode la Cadena Alimentaria son más detallados sobre la subida de algunos alimentos entre la semana del 9 al 15 de marzo y la del 20 al 26 de abril: +94,8% subieron las naranjas, +43,1% los plátanos, +133,5% las cebollas y +83,5% las patatas, mientras bajaban las fresas (-27,1%), judías verdes (-23%), las carnes (-4,4% el vacuno, -13,5% el cordero,-7,6% el cerdo y -18,3% el pollo) y los huevos (-2,3%), manteniéndose estable el precio de la leche. O sea, que lo que más subió fue las frutas y verduras, aunque no se beneficiara el campo sino los intermediarios y supermercados.


Precisamente, los supermercados han sido uno de los negocios más beneficiados por el confinamiento, porque sus ventas han crecido semana a semana, viéndose obligados a aumentar plantillas, al igual que las cadenas de logística y transporte. Mercadona, que ya vendía el 25% de toda la alimentación en España, ha aumentado su cuota y aumentó sus ventas un 14% en marzo, aunque dice que sus beneficios cayeron un 95%, debido a que les subieron los costes (100 millones, un 25% más, por el refuerzo de la seguridad, la contratación de empleados y el pago de una extra a la plantilla). La patronal del sector cree que esto mismo le ha pasado al resto de supermercados: han vendido mucho más, pero con más costes. Lo que no dicen es que, con la cuarentena, no han tenido que hacer “ofertas” y han vendido muchos artículos “de capricho”, factores que les suben los márgenes.


Con todo, el gran reto de los supermercados ha sido la venta online, un reto conseguido sólo a medias, porque todos se han visto superados (a pesar de que han multiplicado sus esfuerzos logísticos), debido a que 1 millón de hogares confinados han llenado sus neveras por Internet, según Nielsen, algo impensable antes de la cuarentena. Y las ventas online de alimentos han crecido un +86,6% desde el inicio del confinamiento. En general, los más preparados antes, como Carrefour, han respondido mejor, pero tanto Día como Alcampo o el Corte Inglés se han visto superados y sus clientes han tenido mil problemas para hacer los pedidos. Y Mercadona ha confirmado su incapacidad para la venta online: primero la suspendió fuera de Valencia o Barcelona y cuando la abrió en el centro de Madrid, se colapsó. Pero, a pesar de todo, se ha dado un salto impensable en la venta online de alimentos y todo hace pensar que este canal duplicará sus ventas de antes cuando acabe el confinamiento.


Lo que ha hundido el confinamiento ha sido al resto de tiendas físicas, desde el pequeño comercio a los grandes centros comerciales. Sólo las ventas del comercio minorista cayeron un 14,3% en marzo, una caída histórica que interrumpió la racha de 17 meses seguidos de aumento de ventas, según la estadística del INE. Y también cayó el empleo, un -0,4%, tras 7 meses seguidos de subida de la ocupación. Y los datos de abril serán aún peores, con lo que peligra el futuro del pequeño comercio, unas 900.000 tiendas que dan empleo a 3,3 millones de españoles, el 20% ahora en peligro, según el sector. Sólo algunas tiendas de alimentación de barrio y algunos mercados han capeado el temporal, a golpe de imaginación y multiplicando las entregas a domicilio, sobre todo a mayores vulnerables. Ahora, todos esperan a que el inicio de la desescalada les permita al menos sobrevivir.


Con este panorama, la alternativa a las compras en el confinamiento ha sido Internet, las compras online. No hay todavía datos oficiales, pero múltiples estimaciones señalan que las ventas por Internet han podido crecer más de un 20% durante el confinamiento, más en marzo (+55%) que en abril (+24%) y mayo (+15%). Lo que más se ha comprado, además de comida (+20%) han sido material informático relacionado con el teletrabajo y la enseñanza (tablets, ordenadores, webcams, ratones, impresoras, discos duros), junto a móviles, videojuegos, material escolar,  ropa y calzado de niños, material deportivo (las bicicletas estáticas y cintas para correr se agotaron al principio), tintes, libros, discos, robots de cocina y pequeños electrodomésticos, puzles y juegos de mesa, sin olvidar muebles, material de bricolaje y jardinería. Compras unas necesarias y otras menos, para sobrellevar la cuarentena y ocupar tantas horas de tiempo libre.


El resultado es que las empresas de mensajería y los particulares que trabajan llevando envíos de Amazon no han parado. “Es como si fuera Black Friday cada día”, comentaban, recordando que “se jugaban la salud” para repartir muchas cosas innecesarias (por eso, el Gobierno francés prohibió muchas ventas de Amazon, que terminó cerrando).La empresa que ha acabado ganando en esta pandemia ha sido Amazon, cuyas ventas en España han podido crecer un +30%, según CCOO. Y alrededor de esta multinacional, muchas empresas han querido hacer su agosto con el confinamiento, disparando los precios (no sólo de las mascarillas). Tanto es así que Amazon España reconoce que ha bloqueado a 6.000 vendedores, por haber subido injustificadamente 500.000 productos… Otros que se han aprovechado de la enorme demanda y la falta de empleo han sido Glovo, que además de hacer un ERTE al 38% de la plantilla, han reducido lo que pagan a los “riders” que siguen repartiendo, de 2,50 a 1,20 euros por entrega…


El consumismo online” durante la cuarentena ha hecho que el “e-commerce” avance en 2 meses como en 2 años en España, un país que estaba más atrasado que otros en compras online. En 2019, España era el 10º país por la cola en compras online en Europa, tras Italia, Grecia, Chipre, Portugal y 5 paises del Este, según los datos de Eurostat: sólo un 58% de los españoles había comprado por Internet en el último año, frente al 60% en la UE-28, el 87% en Reino Unido, el 84% en Dinamarca, el 82% en Suecia, el 81% en Holanda, el 79% en Alemania, el 70% en Francia, el 67% en Irlanda, el 38% en Italia o el 39% en Portugal y Grecia. Un retraso importante, aunque en facturación, en compras totales, España es el 4º mercado europeo en comercio electrónico (tras Reino Unido, Alemania y Francia), con una estimación de ventas online de 39.243 millones de euros en 2019, según eMarketer. Ahora, tras estos dos meses de confinamiento, las ventas online se dispararán en España, porque ya hemos probado todos a comprar y muchas nuevas empresas se han lanzado a vender online.


Pero, sin duda, la gran revelación del confinamiento ha sido la múltiple eficacia de Internet, la principal herramienta que nos ha permitido sobrevivir a la cuarentena, estar conectados, estudiar, trabajar y entretenernos, además de comprar. Sólo en la primera semana de confinamiento, el tráfico en Internet aumentó un 80%. Y en la segunda semana del estado de alarma, los españoles estuvimos 79 horas conectados a Internet (casi la mitad del día), según un informe de Nielsen y Dynata. No podemos ni imaginar cómo hubiera sido afrontar esta pandemia sin Internet, hace sólo tres décadas. Porque la Red (y las empresas de telecomunicaciones, que han conseguido que las conexiones funcionen: les doy aquí un aplauso virtual, por su imprescindible trabajo) nos ha permitido sobrevivir mejor a la pandemia: estar conectados al mundo y a nuestros seres queridos, “verles” en las videoconferencias (su utilización se ha disparado), informarnos (y “mal informarnos” en las redes, con memes y bulos), teletrabajar (aunque con muchas limitaciones), seguir las clases virtuales con bastante aprovechamiento, comprar y entretenernos online.


Quizás uno de los grandes protagonistas de este confinamiento sea el ocio online, sobre todo el tremendo aumento de la TV de pago por Internet, en especial Netflix. Los datos son muy elocuentes: la TV de pago llega a más de 10 millones de hogares españoles, por primera vez, y la ven ya más de la mitad de los mayores de 14 años (el 53,8%), según el análisis de Barlovento TV a partir de la primera oleada del EGM de 2020. Y si las operadoras de telefonía, las telecos, ya tenían un importante volumen de clientes que veían  la TV de pago (6,13 millones de hogares), el gran salto con la cuarentena se ha dado en la TV de pago por Internet, en los que pagan un acceso a  películas y series por Internet (Smart TV), que ya son 7 millones de hogares y 16.395.000 personas en España. Y muchas familias y españoles tienen los dos servicios, la TV de su teleco y otra que paga aparte. El gran salto con este confinamiento lo ha dado Netflix, que tiene ya 14,1 millones de clientes en España.


Como puede verse, el confinamiento nos ha hecho comprar más online, trabajar y estudiar por Internet como nunca antes y, sobre todo, estar más conectados a la Red, más enganchados que antes a WhatsApp, video llamadas, redes sociales, series y películas. Y sobre todo, muchos de nosotros (niños, jóvenes y mayores, pero también empresas y colegios) hemos aprendido a usar herramientas de Internet que desconocíamos. Ha sido “un curso acelerado” de digitalización. Pero también nos ha servido para comprobar que estamos muy retrasados en el modelo digital (ver Blog de marzo), que nuestras empresas tienen mucho que mejorar (para vender online y desarrollar el teletrabajo), igual que nuestros colegios y Universidades (que tendrán que seguir enseñando online el próximo curso, hasta que haya una vacuna), igual que nosotros mismos, como tele trabajadores potenciales o por simple ocio. Estamos todavía poco formados digitalmente y poco preparados como país para le revolución digital que viene y que la pandemia nos ha hecho comprender de repente.


Es otra de las grandes enseñanzas de esta pandemia: Internet tiene un enorme potencial y debe ser una herramienta clave para la reconstrucción de la economía, con más inversión en formación y en la reconversión digital de nuestras empresas. Y en la nuestra. Si algo positivo ha tenido el coronavirus es que nos ha enseñado la importancia de estar conectados, la gran potencialidad del comercio online, el teletrabajo, la enseñanza a distancia, las relaciones virtuales y el entretenimiento online. Cómo Internet puede ayudarnos a cambiar y mejorar nuestras vidas, si invertimos en digitalización, innovación y formación. Saldremos de esta pesadilla “más digitales”, pero tenemos que aprovecharlo para reconstruir el país y afrontar mejor un futuro que será digital.

jueves, 19 de julio de 2018

Una de cada cuatro familias compra por Internet


El comercio electrónico en España ha madurado, superando los 30.000 millones de euros en ventas, 5 veces más que hace una década. Y ya son 16,4 millones los españoles que hacen alguna compra por Internet, el 60% de los adultos, aunque todavía el peso del comercio electrónico en España es mucho menor al de EEUU, Reino Unido, Alemania o Francia. Ahora, la asignatura pendiente es que las pymes se lancen al e-commerce, porque sólo una de cada cinco vende por Internet. Eso exige un Plan de apoyo a la digitalización de las pymes, que acaba de prometer el Gobierno Sánchez, y mayores inversiones privadas en webs, plataformas de pago, seguridad, logística y atención al cliente, los grandes retos del comercio electrónico en España. Y además, las ventas online deben generalizarse, porque están muy concentradas en viajes, hoteles, ropa, espectáculos y ocio. Si no se afrontan estos problemas, pasará lo que ahora: que los españoles compran online fuera el triple que en webs españolas. 


enrique ortega

Las ventas por Internet han crecido de forma imparable en el mundo: hay ya 1.600 millones de personas que compran online (el 22% de la población), gastando 2,3 billones de dólares en 2017, que serán casi el doble para 2021 (4,5 billones), según el informe Digital in 2017 Global Overview. Los grandes países del comercio electrónico son China (672.000 millones de dólares en ventas online), EEUU (340.000 millones $), Japón (79.000 millones $), Alemania (73.000 millones $), Francia (43.000 millones), Corea del Sur (37.000 millones $) y Canadá (35.000 millones de $), según el ranking de Bussines.com. España ocupa el cuarto lugar europeo en comercio electrónico y el 9º del mundo, por delante de Rusia, Brasil e Italia. El gasto medio mundial en compras online es de 1.007 euros por usuario, superándolo Reino Unido (1923 euros por usuario) y USA (1.524 euros) y quedando por debajo Alemania (953 euros/usuario), Francia (870 euros) y España (650 euros).

En España, el comercio electrónico ha dado un gran salto en este siglo: de venderse por Internet 30.000 millones de pesetas en el año 2.000 se ha pasado a vender 30.406 millones de euros en 2017 (166 veces más), según los datos de la Comisión de la Competencia (CNMC). En la última década, el negocio del e-commerce se ha multiplicado por más de cinco en España (vendía 5.700 millones de euros en 2007) y sólo en los últimos tres años se ha duplicado (desde los 15.891 millones vendidos en 2014). En el último trimestre de 2017, con las Navidades, las ventas online alcanzaron los 8.526 millones de euros, una media de casi 100 millones diarios, siete veces más que hace una década.

Las ventas por Internet están muy concentradas en el turismo (el 11,3% del negocio total lo hacen las agencias de viaje y otro 7,5% las compañías aéreas), la ropa (7,1% ventas), los espectáculos (4,4% son venta de entradas eventos artísticos y deportivos), juegos (4,3% negocio son lotería y apuestas online), billetes de autobús (3,9%), compra canales de TV (3,3% ventas totales) y reservas de hoteles (2,9%), entre ellas el 45% de todas las ventas online. Si miramos por empresas, la compañía líder de ventas online en España es Amazon (4.241 millones de euros vendidos en 2017, un 14% del total), muy por delante de la china AliExpress (1.234 millones de euros facturados), el Corte Inglés (683,8 millones) y eBay (678 millones), seguidas de lejos, en este Top10 de ventas online, por Carrefour, Decathlon, Zalando (tienda alemana moda), Gearbest (tienda china gadgets electrónicos), Zara y Privalia (Outlet), según el ranking 2017 de The eShow Magazine.

Un problema serio de España es que los internautas compran más en webs extranjeras que en portales españoles. Así, en 2017, los españoles compraron en webs extranjeras (sobre todo europeas y chinas) por importe de 14.094 millones, frente a sólo 4.866 millones vendidos a clientes extranjeros desde webs españolas, lo que da un déficit en el comercio online de    -9.228 millones en 2017, según los datos de la CNMC. Y este déficit en el comercio online podría crecer más a partir del 3 de diciembre de 2018, fecha en que entra en vigor el nuevo Reglamento europeo 2018/302 contra el “geobloqueo”, que tratará de impedir las prácticas que hoy existen para dificultar las ventas a internautas de otros países. De hecho, un 24% de los europeos reconocen haber encontrado algún obstáculo para hacer compras online en otros países (desde no admitir ciertas tarjetas de pago o redirigirles automáticamente a otras webs con precios y condiciones de envío distintas). Ahora, la Comisión Europea pretende penalizar esas barreras, lo que puede facilitar aún más las compras en otro país.

En los últimos tres años, los españoles le han ido “perdiendo el miedo” a comprar por Internet. Y así, en 2017, una cuarta parte de las familias españolas (4,75 millones de los 18,47 totales) realizó alguna compra a través de Internet, según el INE, un dato histórico.  Y de todos los internautas españoles (22,4 millones), el 73% compró alguna vez por Internet en 2017, lo que da una cifra de 16,4 millones de españoles comprando online, según el estudio IABeCommerce 2017, de IAB Spain y Elogia. Eso significa que un 60% de los españoles adultos (de los 27,3 millones de 16 a 65 años) compraron algo por Internet.

Con todo, España todavía está retrasada en comercio electrónico respecto a otros países occidentales. Sólo el 27% de los españoles compra por Internet al menos una vez por semana y el 58% compra online una vez al mes, mientras en Reino Unido lo hacen el 76% de la población, en Alemania y Corea del Sur el 72%, en Japón el 68%, el EEUU el 67% y en Francia el 62% (sólo superamos a Italia, donde compran una vez al mes el 46%), según el último estudio “Total retail 2017”, de la consultora PwC . Igualmente, el porcentaje de lo que se vende por Internet es más bajo en España que en otros grandes países occidentales: supone aquí el 5% de todas las ventas, frente al 17% del mercado total en Reino Unido, el 15% en Alemania o el 10% en Francia, según un informe de Knigth Frank.

El perfil del español que compra online es un hombre (49%)/mujer (51%), de 39 años (el 42% tienen entre 31 y 45 años), con hijos (el 60%), estudios universitarios (el 41%) y que en su mayoría trabaja (el 64%), según el estudio IABeCommerce 2017. La mayoría compra con el ordenador (90%), aunque crecen las compras por móvil (37%), que no avanzan más por el tamaño de las pantallas y el miedo a problemas de seguridad.  La media son 2,9 compras al mes (el 33% compra entre 6 y 10 veces y el 38% más de 10 veces), con un gasto medio por compra de 80 euros (entre 25 y 50 euros el 41% y otro 28% gasta entre 51 y 100 euros). Y la mayoría compra para sí mismo (80%), su familia (42%) y su pareja (27%), sobre todo viajes, ocio y cultura, ropa y tecnología. Y algo importante: el 89% mira Internet antes de comprar y luego, el 65% compra online y el 24% en una tienda física.

La moda (ropa, calzado y complementos) es el bien tangible que más se vende en Internet, tras los viajes y billetes de avión. De los 16,4 millones de españoles que compraron por Internet en 2017, más de la mitad (9,2 millones, de ellos, 4,72 millones mujeres) compraron ropa o material deportivo, el 55% en tiendas online extranjeras, según el estudio IABeCommerce 2017. Eso supone que la moda vende un 4% del total por  Internet (en 2012 sólo era el 1,2%), un porcentaje mucho menor a las ventas online de moda en otros países: el 28% en Alemania, el 23,9% en Reino Unido o el 12,6% en Francia, según Kantar. Quizás esta enorme diferencia se deba a que en Europa hay mucha tradición previa de “venta por catálogo” y a que tienen menos tiendas físicas. Pero para los grandes del sector, el canal online es muy importante: Inditex vende por Internet el 10% del total, H&M el 12,5% y  Mango el 13%. Los clientes se decantan por marcas que tengan también tiendas más que por webs sin tiendas (Amazon o eBay). Otros sectores donde crecen fuerte las ventas online son el turismo y la electrónica, pero avanza poco en alimentación (sí en Europa), aunque un 20% internautas españolas entran ya mensualmente en las webs de supermercados.

A pesar del indudable avance del comercio online, España tiene mucho por hacer en la digitalización de la economía y las ventas. Sobre todo, las pequeñas y medianas empresas: más de la mitad de las pymes españolasno se sienten preparadas” para la venta online, según un estudio realizado por eBay en 2016.Y sólo el 19,5% de las pymes encuestadas ofrecen sus productos en la Red, aunque el 57,3% tienen web. La razón que dan es que no tienen conocimientos suficientes (el 55%) o que no tienen recursos para digitalizar sus ventas (el 45%), señalando como los principales obstáculos para vender online la logística de entrega del producto (los envíos), la fuerte inversión necesaria y la dificultad de atender al cliente online, aunque el 90% de las pymes lo ven crucial para su futuro.

Otro problema de las empresas españolas que venden online es su poca expansión internacional, como demuestra el elevado déficit exterior en las ventas online (-9.228 millones de euros en 2017). Ello obliga a un refuerzo del marketing exterior y de un mejor conocimiento del cliente extranjero, desde el sector turístico a la moda o la tecnología.

Un tercer hándicap para el comercio electrónico es la seguridad y el miedo a los ciberataques. Y es que, aunque las webs de compra son cada vez más seguras, 1 de cada 3 compradores admite haber sufrido algún ataque cibernético, según un estudio de Deloitte (2015). Y otra cuestión clave para el comprador online es la agilidad en el proceso de compra y pago, que no se alargue en exceso la compra y sobre todo, el pago, culpable del 27% de los abandonos en las compras, según ADigital. De hecho, de las 100 webs de compra más visitadas de España, el 51% no cumplen los estándares de calidad establecidos para los medios de pago, según un estudio de Stripe.

Y por supuesto, hay otras dos cuestiones claves para los compradores online: el proceso de entrega (los envíos, que se retrasan y tienen tarifas altas) y el sistema de atención al cliente (la mayoría no ofrece un servicio de atención 24 horas), dos grandes asignaturas pendientes para muchas empresas de venta online. Es importante saber que los elementos claves para que los usuarios hagan o no una compra online son el precio (para el 82%) pero también las condiciones de envío (79%), la confianza de la web (77%) y el servicio post-venta (para el 765), según la encuesta a internautas de IABeCommerce 2017.

El comercio electrónico ha madurado en España pero precisa un empujón, sobre todo en las pymes y en los sectores que hoy apenas venden online. El Gobierno Sánchez acaba de anunciar que va a poner en marcha un Observatorio para que el pequeño comercio se adapte a la venta por Internet, con medidas como la creación de una plataforma web para las pymes y nuevas herramientas de venta, como los probadores virtuales o la inteligencia artificial. Está bien, pero hace falta dedicar más recursos, para la formación y para ofrecer financiación accesible que permita a las empresas “dar el salto digital”, con una estrategia multicanal (ventas online y ventas físicas se apoyan) y dirigida a los móviles, donde más crece la venta online en el mundo. Y con apoyos al marketing online y la internacionalización.

Poco a poco, los internautas pierden el miedo a comprar por Internet. Y cuando lo hacen, la experiencia es buena: los españoles dan una nota al comercio online de 8,2 sobre 10, según el informe IABeCommerce 2017. Y una encuesta de la OCU hecha en 2017 señalaba que 7 de cada 10 compradores online estaban satisfechos. Claro que hace falta una mayor vigilancia desde la Administración, para evitar fraudes y asegurar el cumplimiento de los derechos que muchos compradores online desconocen, como el derecho a poder elegir distintos medios de pago, a recibir los pedidos en un máximo de 30 días, a poder devolverlos en 14 días sin necesidad de justificación y a una garantía por 2 años. Para ello, debían aumentar las webs con el sello “Confianza online”, que hoy sólo tienen 2.706 webs.

En resumen: se ha avanzado mucho en la venta por Internet en los últimos tres años, pero aún queda mucho camino para que el comercio electrónico llegue a nivel europeo y sea una parte importante de las ventas totales de nuestras empresas, sobre todo las pymes. Hay que poner en marcha una “cruzada digital”, para que las empresas se digitalicen y los consumidores perdamos el miedo a comprar por Internet. Si las empresas españolas no dan “el salto digital”, lo harán las webs chinas, europeas o norteamericanas y se creará riqueza y empleo allí, no en España. No hay fronteras a la venta online.