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jueves, 26 de marzo de 2020

España: retraso digital empresas y trabajadores


El coronavirus nos ha pillado muy vulnerables digitalmente, por el escaso peso del teletrabajo y el comercio electrónico. Pero el problema no es coyuntural, sino de futuro: Internet y las tecnologías digitales están revolucionando la economía y las empresas, en una nueva revolución industrial. Y en este reto, donde los paises se juegan su competitividad y empleo, España está muy retrasada, sobre todo “microempresas” y pymes: apenas usan las tecnologías digitales y no venden por Internet. Y casi la mitad de los trabajadores carecen de competencias digitales. Todo ello porque España apenas invierte en tecnología, sobre todo las empresas. La Comisión Europea alertó en febrero sobre esta “asignatura pendiente” de España, que exige más recursos y formación para no perder “el tren digital”. Antes del coronavirus, el Gobierno Sánchez preparaba un Plan de formación digital y otro para digitalizar la Administración, más ayudas a las empresas. Ahora, para la reconstrucción del país, necesitaremos más la tecnología. O logramos una economía más digitalizada o no competiremos. Nos jugamos el futuro ahora


enrique ortega

A nivel global, como país, España no sale tan mal parada en competencia digital. En el último “examen” realizado por la Comisión Europea, el DESI 2019, España ocupa el puesto 11º de los 28 paises UE en competitividad digital. Somos la 5ª potencia económica europea, pero en competencias digitales estamos por detrás de paises económicamente más débiles como Finlandia (el líder digital en la UE), Suecia, Holanda, Dinamarca, Reino Unido, Luxemburgo, Irlanda, Estonia, Bélgica y Malta. Pero superamos digitalmente a Alemania (el 12º del ranking), Austria, Lituania, Francia (el 15º) e Italia (el 24º en el ranking digital UE. Esto es posible porque España destaca en conectividad (el 9º de los 28), porque tenemos la mayor red de fibra óptica de Europa y la quinta del mundo, y, sobre todo, en servicios públicos digitales (somos el 4º país del ranking), básicamente por la agilidad para pagar impuestos y sacar citas médicas online. Pero fallamos en la integración de la tecnología digital en las empresas (puesto 10º), el uso de Internet (puesto 11º) y, sobre todo, en el capital humano, que carece de competencias digitales (puesto 17º de 28 paises).


Esta es la primera asignatura pendiente en el examen digital de España, la escasa formación digital de los españoles. Casi la mitad  (el 55%) de la población adulta (16-74 años) tiene competencias digitales a nivel básico y sólo el 32% las tiene por encima, mientras sólo el 58% tiene conocimientos de software (al menos a nivel básico). La realidad es que las empresas han abandonado la formación digital de sus trabajadores, como demuestran estos datos, aportados en este reciente estudio de UGT: 10,7 millones de trabajadores no se han formado nunca en competencias digitales. Y del total de la población, 12 millones (un 33,5%) no son capaces de manejarse en entornos digitales y otros 7,6 millones (21%) sólo acredita habilidades digitales básicas, lo que dificulta encontrar empleo a medio y largo plazo (un empleo más especializado) a más de la mitad de los españoles.


Además de tener unos trabajadores poco formados digitalmente, España tiene otro hándicap: tenemos pocos empleados cualificados en TIC (tecnologías de la información y comunicación): el 2,9% de todos los empleados, frente al 3,7% de media en Europa (por lo que ocupamos el puesto 18º de los 28 paises UE), según el DESI 2019. Y lo que es peor: sólo el 17,5% de las empresas españolas contratan expertos en TIC, el porcentaje más bajo desde que hay datos, según el estudio de UGT. El sindicato sale al paso del “mito” de que las empresas no contratan expertos digitales “porque no los encuentran”, aportando este dato oficial (INE): sólo un 3,3% de las empresas han tenido problemas para cubrir vacantes TIC.


Si la primera asignatura pendiente de España es la escasa formación digital, la segunda es que las empresas españolas  tienen un escaso nivel de digitalización, tanto en implantación, uso y aprovechamiento de las TIC, como en innovación y en gasto en investigación (I+D), según demuestra el documentado estudio de UGT “Digitalización de la empresa española”. Como primera conclusión, España  se encuentra en “el furgón de cola” (ocupamos el puesto 22 de 28 paises UE) de las empresas con alto nivel de intensidad digital: el 13% del total, frente al 18% en la UE-28, el 21,7% en Reino Unido, el 16,4% en Francia o el 14,8% en Francia. Y ocupamos el 24º puesto europeo ( solo por detrás de Estonia, Croacia, Hungría y Lituania) en el ranking de paises con más empresas de bajo nivel digital: el 56,8% % del total, frente al 45,8% en la UE-28, el 38,4% en Reino Unido, el 41,4% en Alemania y el 50,3% en Francia. Y hay una presencia sólo testimonial de empresas españolas en las tecnologías digitales más vanguardistas (cloud computing, big data, robots e impresoras 3D). 


Empecemos por el escaso uso empresarial de las TIC. El 99,26% de las empresas tienen ordenadores con conexión a Internet (el 98,39%), pero menos de dos tercios de sus empleados usan el ordenador para trabajar (el 60,37%) y sólo algo más de la mitad (el 53,45%) usan Internet para trabajar (y sólo el 30% de los empleados españoles usan Internet en dispositivos móviles para trabajar), según datos del INE. Esto supone “abandonar” a la mitad de las plantillas (son muy vulnerables) ante un futuro proceso de automatización de tareas.


Sólo tres de cada cuatro empresas españolas (el 78,16%) tienen página web, lo que nos coloca en el puesto 17 de los 28 paises UE. Pero es mucho menor entre las micropymes (menos de 10 trabajadores: el 95% de las empresas españolas), similar entre las pymes (75,79%) y mayor entre las medianas (88,11%) y grandes (95,60% tienen web). Pero ojo, son muchas menos las empresas que venden por Internet: un 20,36%, lo que nos sitúa en el puesto 11 de los 28 paises UE. Y sólo venden por Internet el 5,81% de las micropymes, el 18,17% de las pymes, el 28,86% de las medianas y el 41,68% de las grandes empresas. Si vamos a herramientas TIC más sofisticadas, el porcentaje de usuarios baja: 28,08% de empresas españolas que usan “la nube (“Cloud computing”), por lo que ocupamos el puesto 22 en la UE, 8,31% de empresas que utilizan el “Big data” (puesto 15 de 28 paises UE), 10,96% que usan robots o el 3,24% que usan impresoras 3D (puesto 18 en la Ue-28). Eso sí subimos al puesto 12 europeo en el uso de redes sociales por las empresas (el 52,94%, un 80% las grandes). 


La primera consecuencia de esta escasa utilización de las herramientas digitales es que las empresas no se gastan dinero en formar a sus plantillas, lo que las condena a seguir teniendo la baja formación digital ya reseñada. Y muchas veces, advierte UGT, cuando invierten en nuevas tecnologías no es para mejorar su competitividad sino para reducir costes laborales (ejemplo: cajeros o gasolineras). La otra consecuencia es que, como no apuestan por la digitalización, no invierten en ella. Es más, recortaron de tecnología con la crisis y no han  invertido apenas con la recuperación y los beneficios. Así, el gasto empresarial en TIC cayó un 25% en 2019 (de 4.300 a 3.200 millones) y es incluso menor al que las empresas hacían en 2009, según los datos del INE aportados por UGT. Además, este gasto está concentrado en grandes empresas (2.195 millones) y en dos sectores, telecomunicaciones e informática, siendo mínimo en las TIC más vanguardistas.


Si el uso de las TIC es muy escaso, y nos aboca a una situación de “irrelevancia competitiva”, tampoco estamos mucho mejor en innovación empresarial, según revela la última Encuesta de innovación de las empresas del INE (septiembre 2019). Primero, tenemos pocas empresas innovadoras: el 0,83% del total, el porcentaje más bajo desde 2005. Segundo la intensidad innovadora es inferior a la de 2010. Y tercero, esto se explica porque el gasto en innovación de las empresas se ha recortado un 25% en 9 años, pasando de un máximo de 20.000 millones en 2008 a casi 15.000 en 2017. En consecuencia, España está ahora en peor posición relativa en innovación que en 2013, en los principales índices internacionales: el índice European Innovation Scoreboard (del puesto 16 hemos pasado al 19º), en el índice Global Innovation Index (del 26º al 29º) y en el Bloomberg Innovation Index (del 27º al 30º).


En definitiva, que la recuperación económica y el aumento de los beneficios empresariales no se han traducido en una mejora sino en un deterioro de la innovación empresarial. Y no ayuda la caída de la inversión en investigación, tanto el gasto público en Ciencia (6.372 millones) como el gasto empresarial (7.729 millones en 2017, menos que los 8.074 de 2008). Ya no es sólo que las empresas gasten menos en investigación (un 0,67% del PIB frente al 0,74% que gastaban en 2008) sino que además hay un tercio de empresas menos investigando (10.179 frente a 15.049 en 2008) y tienen el mismo personal en investigación que antes de la crisis. En resumen, “una década perdida” para la investigación empresarial (2008-2018), que confirma un tremendo retraso internacional en investigación de nuestras empresas: ocupan el puesto 29 de 42 paises analizados por la OCDE y el puesto 17 de los 28 paises de la UE. Un retraso en I+D que se suma a la escasa utilización de las TIC y al retroceso en la innovación, tres frenos para afrontar la urgente transformación digital que necesita nuestra economía para competir en el mundo.


Todos estos indicadores sitúan a España por detrás de las 19 economías más digitalizadas del mundo (pilotadas por Suecia, Suiza, Reino Unido, Bélgica, EEUU y Dinamarca), encabezando el segundo grupo de paises tecnológicamente más avanzados (con Eslovenia, Japón, Corea, Portugal, Islandia y Luxemburgo), según los distintos indicadores mundiales que estudia el informe “España Nación Digital” 2019, de aDigital, que también señala el escaso talento digital y el uso de las TIC como los dos mayores problemas de España.


Este problema, el bajo nivel digital de España, es advertido por la Comisión Europea año tras año. En su último informe “España 2020”, publicado en febrero, las autoridades comunitarias alertan otra vez sobre “la escasa utilización de las nuevas tecnologías que hacen las pymes españolas” (recordemos: son el 98% de todas nuestras empresas), la falta generalizada de capacidades digitales de los españoles y la escasez de especialistas TIC (señalando que si son sólo el 2,9% de los ocupados, entre las mujeres son sólo el 1,1%). Y piden al Gobierno español, más recursos y más formación en digitalización, mientras prometen movilizar más de 20.000 millones de euros en los próximos años para que Europa “plante cara” a EEUU y China en la inexorable revolución digital.


En España, el nuevo Gobierno dice que apuesta por esta revolución digital y para demostrarlo ha creado una vicepresidencia, como pedía el sector, la vicepresidencia de Asuntos Económicos y Transformación Digital (Nadia Calviño), con dos nuevas Secretarías de Estado (Digitalización e Inteligencia Artificial y Telecomunicaciones e Infraestructuras Digitales). Es un primer paso, al que seguirá la aprobación de dos Planes prometidos: una “Estrategia de Formación y Alfabetización Digital”, que mejore la deficiente formación digital actual (se preparan 40 nuevos títulos universitarios y de FP en el ámbito de las TIC), y un “Plan de digitalización de la Administración”, para facilitar los trámites burocráticos a través de Internet, con la “Carpeta ciudadana” (permite acceder a todos los trámites con las Administraciones a través de un único espacio web). Además, estudian medidas para empresas y pymes, dentro de la Estrategia Industria Conectada 4.0 y la Plataforma Hada (una aplicación gratuita que permite a las empresas autoevaluar su madurez digital).


Mientras el Gobierno prepara una estrategia digital, empresas, sindicatos y expertos piden que promueva un Pacto de Estado por la Digitalización, con recursos suficientes para la formación digital de los jóvenes (desde el colegio a la Universidad), los parados y los trabajadores, incentivando a las empresas a poner en marcha Planes de transformación digital, sobre todo en las pymes y microempresas, con el objetivo de mejorar la competitividad y el empleo a medio y largo plazo. Y garantizando que los frutos de esta transformación digital no son despidos de los trabajadores más vulnerables sino una mejora de productividad que beneficie también a los trabajadores, como pide UGT.


Y en paralelo, el sindicato pide reducir la brecha digital entre las distintas regiones españolas, porque todavía hay 13 millones de españoles, que viven en 26.767 poblaciones de más de 10 habitantes, que no disponen de un acceso a Internet de calidad, según detallan en su reciente informe “Las sombras de Internet en España”. Ahí se ve que las mayores “zonas de sombra”, con deficiente acceso a Internet, se concentran en las cuatro provincias gallegas y en Asturias, más algunas zonas de Castilla y León. Y que las regiones con menos poblaciones con mala cobertura de Internet son Baleares, La Rioja y Madrid. Por eso piden un Plan para reducir la brecha digital, sobre todo en “la España vaciada”.


Todos estos Planes para digitalizar España hay que recuperarlos cuanto antes, en cuanto salgamos de la "economía de guerra" que nos impone el coronavirus. España tiene muchas asignaturas pendientes (empleo, pensiones, educación, vivienda, servicios públicos, desigualdad, pobreza…) pero una de ellas es digitalizar la economía, prepararnos para esa tremenda revolución tecnológica que va a trastocar todo, si queremos competir y no perder empleo y nivel de vida. Todos tenemos que reconvertirnos, pero sobre todo los trabajadores y las empresas, con ayuda del Estado y la Unión Europea. Partimos de una mala situación, sobre todo en formación y utilización de las TIC, con poco gasto, así que habrá que destinar más recursos y dirigir toda la enseñanza y la formación a las nuevas tecnologías, al mundo digital. Ahí es donde van a estar cada día más los negocios y empleos. Como país, no podemos perder este tren. Nos jugamos el futuro ahora. Y más tras el tsunami del coronavirus.

jueves, 30 de mayo de 2019

España: gran retraso digital con Europa


Creemos que todos estamos “enganchados” a Internet y que España es un país muy digital. Pero no: casi 4,5 millones de españoles y más de 2 millones de hogares no tienen conexión a Internet. Estamos a la cola de Europa en acceso y uso de la Red. Y lo peor: esta “brecha digital” es muy desigual y afecta más a mujeres, mayores, personas poco formadas, rentas bajas, parados y los que viven en autonomías y zonas rurales muy desconectadas, precisamente los que tienen más problemas para trabajar. La principal causa de este retraso digital  está en nuestra baja formación digital: sólo el 1,6% de españoles han estudiado TIC frente al 52,5% de media en Europa y el 100% en Finlandia o Suecia. Unos datos más preocupantes si sabemos que la mitad de los empleos futuros van a ser digitales. UGT ha dado la voz de alarma y pide un Pacto de Estado para conseguir una España más digital, al margen de las ideologías. No podemos perder este tren.



                                                                                   enrique ortega

Internet y el mundo digital son un arma de doble filo. Por un lado, permiten a las personas, empresas y paises mejorar su productividad y nivel de vida. Pero, por otro, la digitalización de las economías, al ser desigual, agrava las diferencias entre personas, empresas y paises, dejando atrás a las que pierden “el tren digital”. Y en el caso de España, el retraso digital con Europa y muchos paises punteros del mundo es especialmente preocupante, según revela un reciente estudio de UGT sobre la brecha digital de España en 2019.

Hay dos parámetros básicos para medir este retraso digital: los hogares conectados a Internet y el uso de la Red por los españoles. En el primero, hay 2,2 millones de hogares que no disponen de conexión a Internet, según el INE (Encuesta sobre equipamiento y uso TIC en los Hogares). Esto nos coloca a la cola de Europa en acceso a Internet en los hogares, el puesto 24 de 28, según el Eurobarómetro especial de julio de 2018 publicado por Eurostat: cifra en un 62% del total los hogares con acceso a Internet, por debajo del 70% de media europea y muy lejos de Holanda (97% hogares conectados), paises nórdicos (92% Dinamarca, 91% Suecia, 84% Finlandia), Francia (77%), Reino Unido (76%) o Alemania (74%), sólo por delante de Italia (45% hogares conectados), Rumanía (55%), Bulgaria(59%) y Lituania (61%). Y si nos comparamos con todo el mundo, ocupamos el lugar 29 de 120, con un 81,9% de hogares con acceso a Internet (según la estadística de la Unión Internacional de Telecomunicaciones, ITU), por detrás de Corea (líder con el 99,2% de hogares conectados), Bahréin (96%), Luxemburgo (97%), Noruega (96,6), Islandia (96,5%) y Japón (96,2%).

El segundo parámetro importante es el uso de internet : 4,4 millones de españoles no han utilizado nunca Internet, el 12,7% de los mayores de 16 años, según el INE. Un porcentaje que el Observatorio Nacional de las Telecomunicaciones (ONT) sube al 18,2 % de la población (7,14 millones) y el Barómetro del CIS de enero de 2019 al 22,9% de españoles, que reconocieron no haber usado Internet en los últimos 3 meses. Y aquí volvemos a estar por debajo de la media europea: según Digital Scoreboard 2017, un 14% de españoles no utiliza Internet frente a un 16% de europeos y, sobre todo, frente a un  4,5% de británicos, un 7,5% de alemanes y un 10% de franceses.

Hay otros indicadores muy precisos que nos muestran la brecha digital de España con Europa y el resto del mundo. La Unión Europea utiliza el índice DESI, 34 indicadores que evalúan el desarrollo digital de los paises europeos. Y en el último índice, el DESI 2018, España ocupó el puesto 10º entre los 28 países UE, con 58 puntos, ligeramente por encima de la media UE (53), pero por debajo de los paises nórdicos (70 puntos), Holanda (62), Luxemburgo, Irlanda, Reino Unido (61), Bélgica y Estonia, aunque por delante de Alemania (57), Francia (52) e Italia (44, el 4º por la cola). Este índice señala que España está mejor que la media europea en servicios públicos digitales, integración de la tecnología digital y conectividad (más fibra óptica), pero estamos peor en el uso de Internet y, sobre todo, en “capital humano”, en la menor preparación digital de los españoles, la mayor debilidad digital de España, según la Comisión Europea.

Si España está en la media digital europea no es un consuelo, porque Europa está retrasada frente a otros paises del mundo que lideran la revolución digital, según alerta la Comisión Europea: el indicador DESI 2018 atribuye a la UE 54 puntos, por detrás de Corea (el líder digital), Japón y EEUU, aunque todavía por delante de China. Pero esta media de desarrollo digital europeo esconde tremendas desigualdades entre el norte (72 puntos Dinamarca y 70 Suecia, Finlandia y Holanda), el sur (58 España, 44 Italia, 38 Grecia) y sobre todo la Europa del Este (34 puntos Rumanía o 40 Bulgaria).

Otro indicador, el IDT, índice de desarrollo de las TIC (tecnologías de la información y comunicación), utilizado por la Unión Internacional de Telecomunicaciones (ITU) y que analiza 11 indicadores digitales, coloca a España en el puesto 27 de 120 paises, muy lejos de Corea, Singapur, Suiza, Australia o Reino Unido (los líderes digitales), de los paises nórdicos, de Alemania y Francia (15º en el ranking) y de EEUU (16º), colocándonos en línea con Andorra, Chipre, Macao o Malta. Y en el índice NRI, que elabora anualmente el Foro Económico de Davos, para medir la capacidad de los paises para aprovechar las oportunidades que ofrecen las TIC, España ocupa el puesto 35 (4,8 puntos sobre 7), muy lejos de los líderes mundiales (Singapur, nórdicos, EEUU, Reino Unido, Corea y Alemania, con más de 5,5 puntos) y con 18 paises europeos por delante, incluso Portugal (4,9 puntos).

Un repaso a los indicadores internacionales que confirma el retraso digital de España, que se ha estancado y no mejora respecto a los indicadores de 2015, según el informe de UGT. Pero lo peor es que esta brecha digital de España es tremendamente desigual, porque la sufren más las mujeres, los mayores, los que tienen menos formación, los más pobres y los que viven en  autonomías y zonas rurales más desconectadas. Veámoslo.

Por género, los datos revelan que el 60% de los hogares desconectados son de mujeres, aunque en el acceso a Internet la brecha es mínima (un 85,6% de mujeres y un 86,6% de hombres). Pero los datos indican que las mujeres tienen menos formación digital y aprovechan menos las herramientas digitales (sobre todo, configurar software, crear documentos e instalar aplicaciones). Y la ITU nos coloca en el puesto 37 de 90 paises por “paridad digital”, un ranking encabezado por los nórdicos y Francia, con total paridad.

Otra desigualdad digital viene por la edad: el 72% de todos los desconectados españoles (recordemos: 4,4 millones) tienen más de 65 años. Y el 47% de los mayores de 65 años no se ha conectado a Internet en los últimos 3 meses (el 22% de los que tienen entre 55 y 64 años), frente a sólo el 2% entre los menores de 34 años, según desvela el estudio de UGT. El tercer factor de desigualdad digital es la baja formación: el 63% de las personas desconectadas en España no tienen estudios secundarios (sólo la ESO o menos). Y usan menos Internet los analfabetos (sólo el 28,8% se han conectado en los últimos 3 meses), los que sólo tienen Primaria (53,1% conectados) y la ESO (86,1% se conectan), mientras rondan el 100% de conexión los españoles con Bachillerato (97,3% se conectan), Grado universitario (98%) o Licenciados y Máster (99,2%). Y así, España es el país 15º de los 28 con más personas poco formadas que no acceden a Internet, mientras es el 9º país por el acceso de las personas más formadas a la Red.

El 4º factor clave en la desigualdad digital es la renta, lo que se gana: 1 de cada 3 hogares (el 31,5%) con ingresos inferiores a 900 euros no tienen acceso a Internet, mientras que sólo está desconectado el 1% de los hogares que ganan más de 2.500 euros. Y no utilizan Internet el 25,5% de los hogares pobres (menos de 900 euros) y sólo el 2,4% de los que tienen mayores ingresos (+ 2.500 euros). Lo que se gana es un factor clave, ya que un 71% de los hogares pobres dicen que no tienen Internet en casa por razones económicas, mientras sólo lo esgrimen el 39% de los hogares con más ingresos.

Un 5º elemento de exclusión digital es dónde uno vive, según revela el informe de UGT: hay 6,5 millones de españoles que no pueden conectarse a 100 Megas en buena parte de España. Por un lado, hay 1,12 millones de “excluidos digitales”, que viven en zonas donde no reciben ni una conexión básica de 1 Mega. Otros 500.000 que no llegan a 2 Megas, 2,35 millones más que no alcanzan los 10 Megas y 3,25 millones más (que viven en 2.130 localidades) donde no llega el 4G ni las conexiones a 30 Megas. Hay también una importante “brecha digital” entre autonomías, con muchas zonas donde resulta difícil acceder a Internet de alta velocidad (750.000 personas en Galicia, 580.000 en Castilla y León, 377.858 en Cataluña, 300.938 en Castilla la Mancha) y otras con pocos excluidos (35.456 en Madrid, 19.654 en Navarra, 18.314 en Euskadi, 14.595 en La Rioja, 1.215 en Cantabria).

El 6º factor de desigualdad digital es la situación laboral: los parados usan menos Internet (sólo el 69,9% en la última semana) que los que trabajan (82,3%). Y los ocupados y estudiantes (94,3% lo usan) están más conectados que las amas de casa que no trabajan (sólo 45,5% acceden a la Red) y los pensionistas (39,5%). Y algo bastante llamativo: sólo el 58,4% de los parados utilizan Internet para buscar trabajo.

¿Cuál es el trasfondo de este retraso digital, tan desigual entre españoles? La clave es la poca formación digital que tenemos. Cuando se pregunta a los españoles por qué no usan Internet, la respuesta más abundante es porque no saben utilizarlo (48,3%), porque no sabe utilizar el ordenador (46,9%) o porque no lo tiene (45,2%) y son menos los que contestan que no se conectan a la Red porque no lo necesitan (39,4%), porque no tienen interés (33,3%), por su coste (29,9%) o porque no tienen conexión (25,9%). Así que la primera causa del retraso digital es la poca formación, por delante del coste o los problemas de conexión a Internet.

Y es que muy pocos españoles están formados digitalmente: sólo el 1,6% han obtenido formación en tecnologías de información y comunicación (TIC), frente a un 52,5% de europeos (media UE), un 42% de alemanes, un 65% de franceses, un 95% de británicos y un 100% de suecos o finlandeses. En realidad, somos el tercer país europeo con menos personas formadas en TIC, sólo mejor que Rumanía e Italia. Y esto es dramático, porque las empresas necesitan cada vez más licenciados con formación digital y no los encuentran. Pero no es sólo que no tenemos titulados en TIC, sino que casi la mitad de españoles adultos (el 45,3%) tienen nula o baja formación digital. Y hay otros datos impresionantes, que revelan el estudio de la ONTSI 2017: el 37% de españoles no usan nunca el correo electrónico, el 42% no sabe crear un documento ni usar un procesador de textos, un 22% no sabe mover o copiar archivos y carpetas. Y un 18% de españoles no han tocado nunca un ordenador (un 25% en Extremadura y un 20% en Castilla la Mancha, Andalucía, Galicia, Asturias, Castilla y León, Canarias, la Rioja y Murcia), según datos de Eurostat.

Así que tenemos demasiados “analfabetos digitales” y pocos “expertos, aunque España tenga más universitarios que la media Europea. Es un problema educativo, porque los jóvenes salen de las Universidades sin formación en las TIC, aunque tengan muchos másteres e idiomas: sólo tenemos un 2,9% de especialistas TIC trabajando, frente al 3,7% en Europa. Y luego, las empresas tampoco ayudan: el 77,4% de las grandes empresas españolas no dan formación digital a sus trabajadores y tampoco el 96,6% de las pymes, según el citado informe de UGT. Y además, tienen una organización del trabajo que no potencia el trabajo digital, la digitalización del negocio. El dato es impactante: un 48% de los trabajadores españoles nunca usa ordenadores conectados a Internet en su trabajo habitual, a pesar de que el 99% de las empresas están conectadas a la Red.

Este retraso digital es especialmente preocupante porque las habilidades digitales son claves para competir en el mundo y trabajar hoy pero serán más necesarias en el futuro. En todo el mundo, pero más en España, según el reciente estudio de la OCDE “Cómo es la vida en la era digital”: un 52% de los actuales empleos están en riesgo en España, por la tecnología y la automatización (un 30% sufrirán cambios importantes y un 20% podrían desaparecer). España es el 9º país más afectado de la OCDE (36 paises) por esta drástica reconversión laboral, sólo por detrás de Eslovaquia, Lituania, Turquía, Grecia, Japón, Alemania, Chile y Eslovenia (con el 60-70% de sus empleos en riesgo).

Algo habría que hacer. La OCDE acaba de lanzar una alerta en su informe “Perspectivas Económicas”, publicado el 21 de mayo: los avances en la digitalización de las economías son “decepcionantes y sólo “una pequeña parte de las grandes empresas mundiales se están beneficiando de la digitalización”, lo que provoca que la productividad “se ha ralentizado” y con ella  se han estancado los salarios y el nivel de vida en Occidente. Así que la OCDE pide, a Gobiernos y empresas, políticas para impulsar la transformación digital eficiente e inclusiva de las economías. Y eso requiere, añaden, cambios en las prácticas empresariales y en la organización del trabajo, reformas educativas y una mayor financiación en tecnología y digitalización, adaptando las regulaciones a los cambios del modelo de negocio.

En el caso de España y su mayor retraso digital, UGT propone un gran Pacto de Estado por la digitalización, con 8 medidas : crear un ente público que coordine el impulso de las TIC (un Observatorio de la Brecha digital que proponga y persiga objetivos anuales de mejora), planes de formación digital para parados y ocupados, asignaturas de habilidades digitales en todos los niveles educativos, tarifas sociales de acceso a Internet para los colectivos más vulnerables (30 Megas a 20 euros/mes), un Plan nacional para llevar el acceso a Internet de alta velocidad a toda España y una Estrategia de Teletrabajo que lo fomente en las empresas.

Es una buena “hoja de ruta” al futuro. Pero la clave es avanzar en dos frentes, desde el Estado y desde las empresas. El futuro Gobierno tiene que sacar recursos para mejorar las infraestructuras de acceso a Internet (creando nudos de alta capacidad en cada autonomía para los grandes motores de la digitalización: enseñanza, transporte, grandes empresas y proveedores, más los servicios públicos), para relanzar la enseñanza digital, entre parados, trabajadores y para dar ejemplo, mejorando los servicios públicos electrónicos y priorizando las compras públicas hacia los proveedores más digitalizados. Y las empresas españolas han de implantar una reconversión digital, asentada en 4 frentes: creación de un potente equipo interno de cambio digital, fuertes inversiones, poner al cliente en el centro del negocio (explotando al máximo el big data) y crear en la empresa una nueva cultura digital, con nuevas formas de trabajo y organización, apostando por la formación digital de la plantilla y la contratación de jóvenes preparados (“nativos digitales”).

El camino hacia una economía digital exige inversiones, formación y tiempo. Pero hay que dar un empujón cuanto antes, desde el Gobierno, el mundo educativo y las empresas, apostar por reciclarnos y recuperar la brecha digital con Europa y el mundo. Es la única manera de asegurar a medio plazo el empleo y el bienestar. No podemos perder el tren digital.