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lunes, 9 de febrero de 2026

El ahorro no renta

La mayor parte de la gente no puede ahorrar, porque muchos sueldos y pensiones son bajos y se los come la inflación. Pero los que sí ahorran tienen otro problema: apenas sacan rentabilidad a su dinero. Las familias españolas tienen 1,1 billones en cuentas corrientes y depósitos que apenas les rentan, para beneficio de los grandes bancos, que en 2025 ganaron 34.000 millones (+7%). Lo mismo pasa en Europa, donde las familias tienen 10 billones en cuentas y depósitos sin casi rentabilidad. Y además, los que invierten se llevan su dinero a EEUU (300.000 millones al año). Por esto, la Comisión Europea ha recomendado a los paises que lancen una nueva Cuenta de ahorro e inversión, para fomentar que el ahorro se dirija a empresas y proyectos europeos innovadores. El Gobierno español ha abierto consultas para perfilar esta cuenta, pero la banca intenta “desinflarla”, para que no atraiga dinero de depósitos, Fondos y Planes que les reportan altos beneficios. Atentos a esta futura cuenta, donde Europa se juega financiar su futuro.

                            Enrique Ortega

Los europeos somos los ciudadanos occidentales que más ahorramos, sólo superados por algunos paises del Golfo y Asia. En el tercer trimestre de 2025, los ciudadanos de los 20 paises euro ahorraron el 15,1% de su renta bruta disponible (el 14,6% la UE-27), muy por delante del 5% que ahorraron en EEUU, el 3,5% de Canadá, el 10% en Reino Unido, el 1% en Japón o el 5% en Corea del Sur (ojo: 43,4% es la tasa de ahorro en China). El ahorro de los europeos (UE-27), alto desde hace décadas, se disparó con la pandemia (pasó del 12,7% de la renta bruta disponible en 2019 al 25,1% en 2020, el récord del siglo), para bajar después en 2021 (16,6%) y 2022 (12,71%), al dispararse la inflación tras la invasión de Ucrania. Pero luego ha subido en 2023 (13,70%), 2024 (14,54%) y 2025 (14,6% en el tercer trimestre de 2025), según Eurostat. Las causas de este alto nivel de ahorro de los europeos son que priorizamos la seguridad frente a la rentabilidad, empujados por el progresivo envejecimiento y la baja formación financiera. Además, el BCE señala que en los últimos años han aumentado los ingresos de una parte de los europeos por rentas de intereses, dividendos y alquileres, aumentando su capacidad de ahorro.

Dentro de Europa, el país con la mayor tasa de ahorro es Alemania (ahorran el 19,4% de su renta), seguido por Francia (18,6%), Austria (17,34%), Paises Bajos (14,77%) y Bélgica (14,02%), por delante del ahorro en España (el 12,8% de la renta bruta disponible al inicio de 2025), que supera en ahorro a Italia (12%) y Portugal (12,4%), según Eurostat. La media de ahorro en Europa (UE-27) está en el 14,6%, la más alta desde 2021 (17,69%).

En España, la tasa de ahorro de los hogares ha sido tradicionalmente baja, con una media de ahorro del 8,7% de la renta bruta disponible entre 1999 y 2019, básicamente porque los sueldos son más bajos que en el resto de Europa, la inflación alta y muchas familias han optado por comprar una vivienda antes que ahorrar. Pero en 2020, con la pandemia, se frenó el consumo y se disparó el ahorro, hasta el 14,8% de la renta bruta disponible en 2020 (7,4% en 2019). Posteriormente, el ahorro ha ido bajando, en 2021 (13,8%), 2022 (7,2%) y 2023 (11,7%), para subir algo en 2024 (13,6% de ahorro). Y volvió a bajar en 2025, alcanzando un 12% de ahorro sobre la renta bruta disponible el tercer trimestre de 2025, según el INE.

Esta mayor tasa de ahorro en España (12% frente al 8,7% de media entre 1999 y 2019) se explica por varias razones: hay más gente trabajando (casi 2,5 millones más que en 2019), con contratos más estables y algo mejor pagados, que ahora han ganado algo poder adquisitivo por una inflación más moderada (+3,5% subieron los salarios en 2025, frente a una inflación media del 2,7%) y hemos tenido unos tipos de interés altos (por encima del 4% una buena parte de 2023 y 2024), lo que anima al ahorro, junto a las fuertes subidas de las Bolsas.

Pero ¿quién puede ahorrar en España? Sólo el 43,7% de los españoles ahorran de forma habitual, mientras el 19,4% no ahorran nunca y el 36,9% sólo algunos meses, según un estudio de Triodos Bank. Y entre estos que ahorran algo, el 39,5% solo consiguen ahorrar el 10% de su salario y sólo el 20,3% ahorran el 20% de sus ingresos, el porcentaje que recomiendan los expertos y que pocos pueden cumplir, básicamente porque la mayoría tiene bajos salarios (el 70% de los asalariados gana menos de 2.659 euros brutos) y pensiones (la mitad son inferiores al salario mínimo, menores de 1.184 euros mensuales), mientras la inflación se ha disparado en los últimos años (+23,5% entre 2020 y 2025), sobre todo los alquileres (+35%).

Si ahorrar es difícil, el gran problema que tienen los que lo consiguen es sacar una cierta rentabilidad a sus ahorros, algo que la mayoría no consigue. Básicamente, porque un tercio del ahorro de los españoles (el 32,81% en 2025, según INVERCO) está en  cuentas corrientes y depósitos, que apenas dan rentabilidad: en diciembre de 2015, según el Banco de España, las familias tenían 1.094.300 millones metidos en cuentas a la vista (con el 0,14% de rentabilidad) y depósitos a plazo (1,64% de rentabilidad), una cifra de “ahorro conservador” que ha aumentado tras la pandemia (había 853.200 millones en cuentas y depósitos en 2019). Eso significa que este ahorro no renta nada (los escasos intereses se los come la inflación). Y los ahorradores no los mueven a otro lado por miedo al riesgo y porque no tienen “cultura financiera” (España es el 4º país europeo con menos formación financiera).

Otra parte del ahorro (567.500 millones en 2025, el 17,06% del total) lo tienen las familias en Fondos de inversión, un producto que está siendo rentable estos años pero por el que pagan altas comisiones anuales a las gestoras (bancos). Y otra parte del ahorro (390.515 millones, el 11,74% del total) está en Bolsa, en acciones, que estos años reportan altas plusvalías (el Ibex ha subido un +49,27% en 2025), pero que es una inversión poco elegida por los ahorradores, por miedo a otra debacle: sólo el 12% de los españoles invierte en Bolsa, frente al 19% los europeos y el 55% los norteamericanos. 

Y otra parte del ahorro va a contratar Planes de pensiones y seguros de vida o de ahorro, donde había 255.329 millones de euros en 2025 (el 7,7% del total invertido). En conjunto, los activos financieros de las familias, la inversión de su ahorro alcanzó los 3.324.603 millones de euros en 2025 (3,3 billones), según Inverco, el triple de lo que tenían a principios de siglo (1,03 billones) y un 31,8% más del valor de sus activos en 2019. Pero el problema, insisto, en que la mayor parte de este dinero renta poco a los ahorradores, salvo en Bolsa (últimamente) y algunos Fondos (con altas comisiones).

Esta baja rentabilidad de buena parte del ahorro le viene muy bien a la banca, que apenas remunera las cuentas corrientes y depósitos, no sólo ahora (donde lo más que ofrecen por un depósito a plazo, con muchos condicionantes, es el 2%)  sino cuando el tipo oficial del dinero superaba el 4%. Gracias a eso y al aumento de las comisiones (por Fondos, acciones y seguros, más tarjetas y cuentas), la banca española lleva varios años con altísimos beneficios, en buena parte gracias a los ahorradores: en 2021, los 6 grandes bancos (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja) ganaron 20.003 millones, en 2022 otros 20.850 millones, en 2023 ganaron 26.088 millones (+26%), en 2024 otros 31.768 millones (+21,7%) y en 2025 han ganado 34.000 millones (+7%). Si sumamos, el beneficio de los 6 grandes bancos ha sido de 132.709 millones en los últimos 5 años…

Pero esta baja rentabilidad del ahorro no es un problema sólo de España. En Europa se estima que los ahorradores tienen concentrados 10 billones de euros en depósitos con bajos rendimientos, lo que supone un 31,2% del ahorro en inversiones con baja rentabilidad, un porcentaje que es casi la tercera parte en EEUU (sólo tienen el 12% en cuentas y depósitos con bajo interés). Pero además, Europa tiene otro problema: ahorramos mucho, pero una buena parte de ese ahorro se va fuera, sobre todo a las empresas tecnológicas y a las Bolsas de EEUU. El informe Letta ya alertó hace un par de años que si los europeos ahorran 1,2 billones al año, la cuarta parte (300.000 millones anuales) se van a EEUU. 

Así que el problema del ahorro en Europa es doble: un 34% está poco remunerado y la cuarta parte se fuga a USA, mientras nuestro continente tiene un déficit de inversión, sobre todo en nuevas tecnologías e innovación. Por eso, el 18 de marzo de 2025, la Comisión Europea lanzó una iniciativa, la Unión de Ahorro e Inversiones, “para canalizar cientos de miles de millones de euros de nuevas inversiones hacia la economía europea”. El objetivo es avanzar en la integración financiera de Europa (ahora hay 27 mercados diferentes), con una estrategia apoyada en 3 ejes: avanzar hacia un mercado financiero único, ofrecer a los ahorradores unos activos financieros más atractivos y dirigidos a Europa (con el sello “Finance Europe) y mejorar la educación financiera de los europeos (sólo el 18% tienen un alto nivel).

Avanzando en esta Estrategia, la Comisión Europea aprobó el 30 de septiembre de 2025 una Recomendación a los paises miembros para “lanzar una cuenta de ahorro e inversión en toda la UE”, para conseguir el traspaso de buena parte del dinero que está colocado en cuentas y depósitos sin casi rentabilidad a los mercados de capitales (Bolsas), con un segundo objetivo de que ese ahorro se quede en Europa, para financiar las enormes inversiones necesarias en reindustrialización, Defensa, tecnología, digitalización y energías renovables, donde Europa necesita invertir 750.000 millones de euros anuales, según el Informe Draghi.

Tras esta Recomendación, son los paises los que tienen la competencia de crear esa nueva Cuenta de Ahorro e Inversión con el sello “Finance Europe”. La Comisión sólo exige tres condiciones a esa Cuenta: que la cartera de inversiones incluya al menos un 70% para empresas europeas, que el horizonte de inversión contemplados sea al menos de 5 años y que una parte sustancial de la Cuenta se invierta en Bolsa.

El Gobierno español ha abierto en enero un  periodo de reflexión sobre esta nueva Cuenta europea de ahorro e inversión, dirigido a las Bolsas, los bancos e instituciones, también abierta a particulares. Y tras cerrar este proceso el 30 de enero, el ministro de Economía estudia ahora una propuesta para enviar a Bruselas, como los demás paises. El problema va a estar en la banca (española y europea), porque esta Cuenta le puede quitar mucho del ahorro que ahora está (improductivo) en cuentas corrientes y depósitos, desviándolo a la renta fija (deuda) y a las Bolsas. Por eso, ahora están presionando para “desinflar” esta Cuenta, en España y en el resto de Europa, y quitarle atractivos (uno de ellos será su fiscalidad, su tributación, que Bruselas quiere sea baja y con incentivos al ahorro dirigido a inversiones europeas).

Esta futura Cuenta de ahorro e inversión europea parece “un tema técnico”, pero es clave para Europa y para España, porque puede ayudar a conseguir dos objetivos claves: que los europeos ahorren con más rentabilidad y que Europa cuente con la inversión de los europeos, reteniendo aquí el ahorro necesario para modernizar la economía europea y conseguir competir con USA y China. El ahorro es la gasolina de la inversión y necesitamos que compense más ahorrar y que ese dinero no se fugue y se quede en Europa. Por eso es clave que esta Cuenta europea sea atractiva, sencilla y rentable. A ver qué pasa.  

jueves, 8 de febrero de 2024

Beneficios récord banca, por clientes y BCE

Los 6 grandes bancos españoles llevan 3 años seguidos con importantes beneficios, tras las pérdidas de 2020. En 2023 ganaron 26.355 millones, un +26% más que en 2022 y más del doble de beneficio que antes de la pandemia (2019). Los bancos ganan mucho más a costa de nosotros, sus clientes, que hemos pagado bastante más por créditos e hipotecas y que hemos cobrado poco por el ahorro, a pesar de la subida de tipos. Y nos cobran más comisiones y contienen costes, recortando plantillas y sucursales y subiendo los sueldos mucho menos que la inflación. Además, han tenido “un regalodel que no se habla: el pago del 4% por sus depósitos en el BCE (9.170 millones “extras” para la banca española). A pesar de estos beneficios récord, ofrecen subir los salarios un 8% los próximos 3 años, provocando hoy manifestaciones sindicales y una huelga en marzo. Ahora, los bancos creen que 2024 “les va a ir mejor, porque los tipos no bajarán hasta el verano. Seguiremos alimentando sus beneficios.

                  Enrique Ortega

Los 6 grandes bancos españoles, Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Bankinter y Unicaja, (que controlan el 77% del negocio bancario) se ha recuperado con fuerza de las pérdidas de la pandemia (- 5.536 millones en 2020, aunque en realidad sólo el Santander tuvo pérdidas ese año: -8.771 millones, por ajustes extraordinarios). Ya en 2021 tuvieron unos beneficios de +16.290 millones, sin contar ajustes extraordinarios. En 2022, con la subida de tipos del Banco Central Europeo (BCE), los beneficios de los 6 grandes aumentaron un +28%, hasta los 20.849 millones. Y en 2023, acaban de publicar otro aumento de beneficios del +26,4%, ganando 26.355 millones de euros, más del doble que antes de la pandemia (habían ganado 11.904 millones en 2019). Un beneficio bancario que marca un récord histórico, porque en 2007, antes de la crisis financiera, toda la banca española ganó 18.877 millones de euros, según la patronal bancaria AEB.

¿Por qué gana tanto dinero la banca española? La respuesta corta es que estos millones han salido de nuestros bolsillos, de las familias, empresas y el Presupuesto. Precisando más, hay que recordar la esencia del milenario negocio bancario, que es simple: consiste en coger dinero con una mano (lo más barato posible) y prestarlo con la otra (lo más caro posible), reduciendo al mínimo los costes por el camino. Y lo que ha pasado, sobre todo en 2022 y 2023, es que la banca ha cobrado mucho más por los créditos, hipotecas y deuda pública (aprovechando las 10 subidas de tipos del BCE) y apenas nos ha pagado más por los ahorros, mientras recortaba plantillas y congelaba sueldos, aumentando las comisiones que nos cobra. Y encima, ha tenido un regalo extra, cobrando más por los depósitos que tienen en el BCE y el Banco de España. Veámoslo.

Los bancos europeos han encarecido el dinero que prestan siguiendo la estela del BCE, que subió 10 veces los tipos de interés (la 1ª, el 21 de julio de 2022), desde el 0% en que estaban (desde 2014), hasta dejarlos en el 4,5% en septiembre de 2023, el precio más alto del dinero desde 2001. Esto se tradujo en una subida generalizada y acumulativa de los créditos a familias, empresas y Gobiernos (deuda). En España, 4,5 millones de familias pagan una hipoteca, que se ha encarecido desde 2022. El tipo medio de las nuevas hipotecas subió del 1,82% en diciembre de 2021 al 2,66% en diciembre de 2022 y el 3,27% en noviembre de 2023, según el INE. Y el Euribor mensual con que se revisan las hipotecas antiguas subió del 0,013% en abril de 2022 al 3,018% en diciembre y al 3,679% en diciembre de 2023. Y en paralelo, subieron los créditos al consumo (del 6,10% en 2021 al 8,52% en diciembre del 2023), y el tipo de las tarjetas, según el Banco de España.

Los bancos también subieron los créditos a las empresas: a las pymes, para importes de hasta 25.000 euros, el tipo subió del 1,69% en diciembre de 2021 al 5,14% en diciembre de 2023.  Los créditos de 250.000 euros a 1 millón subieron del 1,29% (diciembre 2021) al 5,01% (diciembre 2023). Y los créditos de más de 1 millón de euros pasaron del 1,04 al 4,94%, según el Banco de España. Y también el Estado tuvo que pagar más por colocar su deuda entre los inversores (un 13% colocada en la banca). Los bonos a 10 años pasaron de colocarse al 0,76% en febrero de 2022 al 3,738% en septiembre de 2023. Y las Letras del Tesoro (el 15,5% las compran los bancos), que se colocaban al 0,078% en mayo 2022 saltaron al 3,216 un año después y al 3,30% en la última subasta de 2023. 

Esta subida de tipos de la banca a familias, empresas y al Estado ha mejorado su margen, en 2022 y 2023. Y sobre todo porque, en paralelo, la banca española apenas ha subido lo que nos paga por el ahorro. A finales de 2022, pagaban por los depósitos (a menos de 2 años) una media del 0,64%, menos de lo que pagaba toda la banca de la zona euro (1,20%). Un pago por el ahorro que era la cuarta parte de lo que cobraban entonces por una hipoteca (2,66%). En 2023, tras una “bronca” del BCE, los bancos europeos (y españoles) empezaron a pagar más por el ahorro, todavía poco: un 1,8% en diciembre en España (depósitos a menos de 2 años) frente al 2,28% de media los bancos de la zona euro. Así que las familias españolas, que tenían más de 1 billón de euros en depósitos (2022) veían que los bancos apenas se los remuneraban mientras les subían las hipotecas y créditos.

Este esquema de negocio, prestar más caro y pagar poco por el ahorro, ha permitido a los bancos españoles (y europeos) mejoren su margen, sobre todo en 2022 y 2023. Tomando los datos de los 5 grandes bancos españoles (Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell y Bankinter), han aumentado su “margen de intereses” (lo que cobran menos lo que pagan) en 2023 un +44% en España (+20% en todo el mundo), hasta los 26.969 millones de euros, destacando el fuerte aumento del margen de BBVA (+49%), Santander (+46%) y CaixaBank (+44%).

Además del beneficio por el aumento del margen de intereses, otro ingreso importante lo han obtenido por las comisiones que nos cobran, con las que han ingresado otros 24.013 millones, un aumento de sólo el +1,3% (+9,7% en 2022), porque la subida de tipos les ha permitido subir menos comisiones a los clientes. Pero aún así, el BBVA las subió un +17% (6.288 millones ingresados), Santander un +7% (12.057 millones por comisiones) y Sabadell otro +7% (1.386 millones), mientras las bajaba un 5,1% CaixaBank (3.658 millones).

Los bancos no sólo ganan más dinero porque presten más caro, paguen poco por el ahorro y nos cobren comisiones por casi todo. En 2022 y 2023, una parte de sus mayores beneficios han sido gracias a sus empleados, a que han recortado plantillas y apenas han subido los salarios. La banca viene ajustando plantillas desde 2009, por la crisis financiera: pasaron de tener un máximo de 278.000 empleados en 2008 a menos de la mitad en 2022 (130.000), tras cerrar 24.000 sucursales (de 43.000 a menos de 19.000). Sólo en 2022, los 6 grandes bancos recortaron sus plantillas en 5.900 empleados (hasta 120.600) y cerraron 1.360 sucursales, lo que les ayudó a recortar costes y aumentar beneficios. Además, congelaron salarios en 2019 y 2020, firmando en enero de 2021 un convenio que subió los sueldos de la banca +0,25% en 2021, +1% en 2022 y +1,25% en 2023, con lo que sus empleados perdieron poder adquisitivo estos dos últimos años de alta inflación (aunque en noviembre pasado revisaron la subida salarial de 2023, que acabó siendo del +4,5%).

Por si no fuera bastante con los tipos, las comisiones y el recorte de costes, en 2023 (y en 2022), los bancos tuvieron un regalo extra, del que apenas se habla: el BCE (y el Banco de España en nuestro caso) les pagaron un alto interés, del 4%, por las reservas que los bancos españoles tienen depositadas. Una remuneración que beneficia a todos los bancos europeos: ganaron 140.000 millones de euros “extras” en 2023 por los 3,7 billones que tienen en reservas en el BCE y en sus bancos centrales. A los bancos españoles, les ha supuesto un ingreso extra de 9.170 millones de euros en 2023, un tercio de sus beneficios (los bancos alemanes se han llevado 49.107 millones y los franceses 35.925 millones). Un dinero público que se les abona con total seguridad y ningún riesgo, mientras los bancos beneficiados apenas pagan una media del 0,35% a sus ahorradores. Por ello, un grupo de expertos y diputados europeos mandaron una carta en diciembre al BCE quejándose de esta “ayuda a la banca” y exigiendo que aumenten las reservas bancarias no remuneradas.

Hasta aquí los caminos por los que la gran banca española ha conseguido 26.355 millones en 2023, más del doble que en 2019. Unos beneficios que se reparten de una forma muy desigual. Este año, la mitad del beneficio irá a los 5,6 millones de accionistas de la banca, que recibirán esos 13.000 millones en forma de dividendos (un pago por acción que les abonan dos veces al año) y recompra de acciones: los bancos compran acciones propias, para reducir su número y conseguir así que suban de precio (cotización). Ya en 2022, los 6 grandes bancos destinaron un 44% de sus beneficios (8.340 millones) a dividendos y recompra de acciones, pero el BCE y el Banco de España, les pidieron moderación, destinar más beneficios a aumentar su solvencia y su capital. Este año, no les han hecho caso y reparten más, en perjuicio de su ratio de capital, inferior al de otros grandes bancos europeos.

Otra parte del beneficio se destina a los presidentes y directivos de los grandes bancos, que cada año ganan más. Ya en 2022, tres de los cuatro banqueros mejor pagados de Europa fueron españoles:  Ana Patricia Botín, Presidenta Santander (11,74 millones), José Ángel González, consejero delegado BS (9,57 millones), Christian Sewing, consejero delegado Deutsche Bank (8,93 millones) y Carlos Torres, Presidente BBVA (8,29 millones), seguidos por Omur Genç, consejero delegado BBVA, el 6º del ranking (7,15 millones), Gonzalo Cortázar, consejero delegado CaixaBank, en 10º lugar (3,90 millones) y César González Bueno, consejero delegado de Sabadell, en el puesto 13º (2,47 millones). Ya en 2021, 221 banqueros españoles ganaron más de 1 millón de euros, según la EBA, con un ingreso medio de 2,16 millones de euros.

Pero hay más. El sueldo medio de los equipos de alta dirección del Banco de Santander fue de casi 3,6 millones por cabeza en 2021, 64,5 veces el salario medio de la plantilla del banco (55.673 euros) Y en el BBVA, la remuneración media de la alta dirección fue de 1,58 millones anuales, 18,6 veces el sueldo medio de la plantilla (34.000 euros), según un estudio hecho por CCOO sobre los directivos de las empresas del IBEX. Y el primer ejecutivo del Sabadell gana 412 veces la media de su plantilla, 220,7 veces el del Santander, 181,8 veces en el BBVA, 54,4 en CaixaBank y 20,2 veces en Bankinter.

Mientras, los grandes banqueros se quejan de que una parte (mínima) de sus beneficios se los lleva el Gobierno Sánchez, que aprobó un impuesto extraordinario sobre los beneficios de la banca para 2022 y 2023 (prorrogado para 2024), impuesto recurrido ante la Audiencia Nacional. En 2023, toda la banca pagó 1.260 millones por este impuesto extraordinario, de ellos 1.045 millones pagados por los 5 grandes (el 5,07% de los 20.589 millones ganados en 2022). Y en 2024, se estima que toda la banca pagará otros 1.650 millones por este impuesto extraordinario, de ellos 1.450 los 5 grandes bancos (el 5,55% de los 26.088 millones ganados por ellos en 2023). El año pasado, CaixaBank pagó 373 millones extras (7,7%), Santander 224 millones (2 de cada 100 euros de beneficio), BBVA 215 millones (2,6%), Sabadell 256 y Bankinter 77,5 millones.

En medio de tan abultados beneficios, dividendos y sueldos de directivos, la plantilla de la banca acaba de recibir una rácana oferta de convenio para los próximos tres años: +8% de subida salarial entre 2024 y 2027 (+2,75% de subida en 2024, cuando se prevé una inflación del +3,3%, 2,25% para 2025 y +1,5% de aumento en 2026 y 2027). Enfrente, los sindicatos piden una subida del +23% en estos cuatro años (+17% fijo y otro 6% en función del IPC y de los resultados de la banca). Y como no ven posibilidades de acuerdo, han convocado manifestaciones para hoy 8 de febrero y amenazan con una huelga en marzo.

Cara a 2024, los grandes banqueros españoles se muestran muy optimistas.” Si 2023 ha sido bueno, 2024 va a ser aún mejor”, ha dicho sin rubor Ana Patricia Botín, del BS. “El beneficio seguirá creciendo”, ha añadido el presidente del BBVA.  Y esperan ganar más por tres razones. Una, porque se prevé que el BCE no baje los tipos hasta el verano y poco (sólo un -0,5% en 2024, según la OCDE). Dos, porque todavía habrá mejora de márgenes en la primera mitad del año, por la revisión de algunos créditos e hipotecas, mientras seguirán sin pagar más por el ahorro. Y la tercera, porque van a vigilar los costes (con subidas salariales mínimas) y aumentarán las comisiones, mientras este año no tendrán que hacer aportaciones al Fondo de Garantía de Depósitos y al Fondo Único de Resolución (2.500 millones de ahorro).

En resumen, que la banca española lleva 3 años de fuertes beneficios y va a por el 4º, a costa de clientes, empresas, deuda y empleados. Es bueno que la banca tenga beneficios y no pérdidas (porque las acabamos pagando los contribuyentes), pero ya es hora de ajustar las estructuras, los dividendos y los sueldos de los directivos para que la banca pueda ser rentable de una forma “moderada” y racional, buscando un mejor servicio a los clientes, una financiación más flexible y barata a las empresas y una gobernanza más transparente. Beneficios sí, pero sin abusar de su posición dominante y beneficiando a familias, empresas y economía. Quizás sea mucho pedirles, pero si no lo hacen, que luego no se quejen de los impuestos.

lunes, 20 de noviembre de 2017

Banca: más beneficios por comisiones y despidos


Los cinco grandes bancos españoles ganaron hasta septiembre 11.400 millones de euros, más que en todo el año 2016. Y eso ha sido gracias a que nos han cobrado un 11% más en comisiones, sobre todo de tarjetas, cajeros, cuentas, fondos y Bolsa. Y también porque han abierto la mano en créditos al consumo, cobrando tipos más altos que en Europa, aunque sólo nos pagan el 0,1% por los depósitos (donde tenemos 775.000 millones de euros). Además, les ha ayudado a ganar más el seguir cerrando oficinas y despidiendo empleados, 81.500 ya desde 2008. Ahora, la banca ya ha anunciado nuevos despidos (1.585 el Santander, tras absorber el Popular) y seguirá subiendo las comisiones, mientras espera que 2018 sea un año de grandes beneficios, porque subirán los tipos de interés (BCE). Es bueno que la banca sanee sus cuentas, pero, tras las cuantiosas ayudas públicas recibidas, debería cambiar: ser más transparente, más ética y más eficiente, no “brearnos” a comisiones. Necesitamos otra banca.


enrique ortega

La banca sí ha salido de la crisis, mientras el 70% de los españoles afirman que todavía no notan la recuperación. Los cinco grandes bancos (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell) han conseguido, de enero a septiembre de 2017, unos beneficios netos de 11.400 millones de eurosun 24,3% más que en los nueve primeros meses del año pasado y más beneficios que en todo 2016 (8.755 millones), año que les cayeron los beneficios  (-22,3%) por las pérdidas del Banco Popular. Casi la mitad de estos beneficios de 2017 los tiene el Santander (5.077 millones), seguido de BBVA (3.449 millones), CaixaBank (1.488), Bankia (739) y Sabadell (654 millones). Con todo, el beneficio de los cinco grandes bancos españoles aún no ha recuperado el nivel de antes de la crisis (15.093 millones enero-septiembre 2008).

Tomando a toda la banca española, los últimos datos de la patronal AEB son del primer semestre de 2017: ganaron 6.964 millones de euros, un 18,6% más que en el primer semestre del año pasado y casi tanto como lo ganado en todo 2016 (7.987 millones).  Eso sí, todavía están lejos de recuperar los beneficios de antes de la crisis, los 9.712 millones ganados en el primer semestre de 2008.

Los beneficios de la banca mejoran sensiblemente este año por varias razones. La principal, porque siguen aumentando los ingresos por comisiones que cobran a los clientes. Los cinco grandes bancos han ingresado por comisiones 15.716 millones en los nueve primeros meses de 2017, un 11% más que en 2016, destacando el tirón de las comisiones en Santander (8.648 millones, +14,6%), BBVA (3.705 millones, +4,2%), CaixaBank (1.867 millones, +20,8%), Sabadell (904 millones, +5,1%) y Bankia (636 millones, +4,1%). Para toda la banca española, tenemos los datos del primer semestre: 7.265 millones ingresados por comisiones, un 8,77% más, casi tanto como antes de la crisis.

La banca española ha conseguido en 2017 aumentar sus ingresos por comisiones en casi todo, desde lo que cobran por transferencias, descubiertos o mantenimiento de cuenta a las comisiones por venta de seguros, fondos y Planes de pensiones, sin olvidar el fuerte aumento en las comisiones por operar en Bolsa. Y sobre todo, han aumentado mucho los ingresos por sacar dinero en los cajeros y por la operativa de las tarjetas de crédito, sin olvidar las comisiones que cobran en los créditos personales e hipotecas.

Muchos bancos han aumentado la comisión que cobran por tener una cuenta corriente, sobre todo a los clientes “no vinculados”, los que no tienen la nómina domiciliada ni contratan otros servicios (el Santander, por ejemplo, con la Cuenta 1,2,3). E incluso varios cobran por algunas operaciones hechas en las oficinas, en un intento de que vayan menos los clientes y usen los canales “online”. También han subido las comisiones por descubierto, que son dos: una fija (entre 30 y 45 euros) y otra variable, sobre el importe del descubierto, que ronda el 4,5% (con un mínimo de 15 a 20 euros). Y suben las comisiones por hacer transferencias, que pueden ser gratis (banca online) hasta un 0,35% de lo transferido (con mínimos de 3 a 8 euros por operación). A partir del 21 de noviembre, las transferencias serán instantáneas (10 segundos), al entrar en vigor el nuevo sistema europeo de transferencias, pero no gratuitas (el cargo, 3 euros o más por transferencia, dependerá de cada banco y cliente).

Este año 2017, una gran fuente de comisiones son las operaciones en los cajeros (455.000 operaciones en el primer semestre, un 1,5% menos que el año pasado), tras la aprobación de las nuevas tarifas en enero de 2016.Los grandes bancos cobran entre 1,80 (BBVA) y 2 euros (CaixaBank) a los clientes de otras entidades que usan sus cajeros, mientras Bankia y las cajas de la red Euro 6.000 cobran entre 0,65 y 1,80 euros por operación de clientes de terceras entidades. Ahora, tras la reciente fusión de 4B, Servired y Euro 6000, operativa a partir de enero, podrían incluso endurecerse los cobros, al gestionar una única sociedad (un monopolio de hecho) los 50.193 cajeros existentes.

Pero la gran fuente de comisiones son las tarjetas de crédito, que han batido en 2017 todos los récords: 77,25 millones de tarjetas en junio (50,85 de crédito y 26,40 de débito). Y con las tarjetas, la banca ingresa por todos los lados: desde que las coloca al cliente (comisión anual de 35 a 45 euros al año) hasta lo que cobra a la tienda por el TPV y las compras (el 0,3% por operación en las tarjetas de crédito y un 0,2% en las de débito, más de 3 millones de operaciones al año) más los ingresos por descubierto, cuando nos pasamos en el límite de compras. Y luego están las compras que se hacen a crédito, con las tarjetas revolving: se paga cada mes una cantidad fija, que es como un crédito por el que se pagan intereses (rozan el 20% anual). Este uso de las tarjetas para comprar a crédito se ha disparado y supuso un gasto de 12.765 millones al mes en septiembre, según el Banco de España (frente a 10.432 millones en septiembre de 2016), por el los bancos cobraron jugosos intereses.

También ayuda a engordar las comisiones que la banca haya empezado a dar más créditos a las familias (no a las empresas). Por un lado,  los bancos llevan dos años y medio concediendo más créditos al consumo, para comprar coche, pagar estudios o irse de vacaciones, con importes bajos y plazos cortos. Este año, de enero a septiembre, la banca española concedió 21.056 millones en crédito al consumo, un 15,6% más que el año pasado y el doble que en todo 2012. Unos créditos donde la banca cobra de media el 8,83%, bastante más que los bancos de la zona euro (6,20%), según datos del BCE. Y donde además carga comisiones y a veces exige contratar un seguro (más comisiones). Por otro lado, la banca está concediendo más hipotecas (26.500 al mes, el doble que hace cuatro años), en las que cobra un interés similar al de la banca europea (2,21% frente a 2,20%), mientras intenta que los clientes contraten a tipos fijos (ya lo tienen el 40% de las hipotecas), que les dejan más rentabilidad. Y además, también por las hipotecas cobran comisiones: de estudio, de apertura (hasta 2.000 euros), de cancelación parcial o total (0,25 al 0,50%)…

Y todo este dinero que presta la banca, en crédito al consumo o hipotecas, es dinero que no le ha costado nada: los tipos de interés oficiales del dinero están en el 0% y el dinero que les dejan los clientes en depósitos (775.000 millones de euros) sólo les cuesta el 0,1 % de media, según datos del BCE. En los depósitos a un año, por ejemplo, la banca española paga el 0,09% a sus clientes, muy por debajo de la media que paga la banca europea (0,37%). Y en las cuentas a la vista, pagan el 0,04% (el 0,05% en la zona euro).

En resumen, la banca española consigue aumentar sus beneficios (un +24,3% los cinco grandes) gracias a que ingresan más por comisiones y a que prestan más dinero que no les cuesta. Además, en 2017 siguen haciendo caja con la venta de viviendas con las que se habían quedado a la fuerza (de promotores y clientes morosos): en los primeros 9 meses ya se han desprendido de 52.000 millones en activos inmobiliarios, 30.000 el Santander, del Popular), frente a 22.000 millones ingresados en 2016. Y se espera que sigan vendiendo inmuebles en 2018, con el objetivo de que el ladrillo deje de ser un lastre para la banca en 2019. Y otra vía de mejorar beneficios ha sido recortar costes, cerrando oficinas y despidiendo empleados. Entre 2008 y 2016, la banca española ha cerrado 16.000 oficinas (1 de cada 3) y ha recortado 81.575 empleos (3 de cada 10), según el Banco de España. Y el ajuste no ha terminado: Santander ha anunciado 1.585 despidos más (por la absorción del Popular), Bankia otros 1.300 (por la fusión con BMN) y Evo Banco otros 270, mientras los expertos creen que la banca recortará otro 30% sus plantillas en los próximos 10 años.

Bueno, ya sabemos por qué la banca española recupera sus beneficios de siempre. Ahora se espera que los beneficios se disparen en 2018 y 2019, porque la mayoría del ajuste está hecho (ya no tienen que dedicar tanto dinero a saneamientos y provisiones), porque “harán la digestión” de las fusiones (más negocio y menos costes) y, sobre todo, porque subirán los tipos de interés en Europa (BCE), la clave del negocio bancario: poder cobrar más por el dinero. Eso sí, el crédito no despega y llevamos ya casi 9 años de caída del crédito "vivo" (el crédito nuevo que se concede es menor que el que se devuelve o amortiza): un recorte del crédito a empresas y familias del 33% (-611.000 millones) desde 2008, según el Banco de España. Y todavía habrá que esperar a que crezca, porque falta que se recupere el crédito a las empresas, porque la banca tiene miedo de prestar y porque hay pocas empresas solventes que se lancen a endeudarse para invertir más.

Por ello, los bancos van a seguir centrando su negocio en los préstamos personales y en conceder algunas hipotecas más (solo a clientes con trabajos fijos y sueldos decentes), pero sobre todo en cobrar más comisiones a la mayoría de los clientes, la principal fuente de sus beneficios. “En la próxima década, el cobro de los servicios prestados será la norma”, advirtió  el año pasado la patronal bancaria AEB, mientras la mayoría de entidades, ante la apatía del crédito,  busca más ingresos en el negocio no específicamente bancario, como  los seguros, los fondos de inversión, la operativa de Bolsa y sobre todo, las tarjetas de crédito, vía comisiones crecientes. Y en la operativa diaria, buscan cargar más comisiones a los clientes no vinculados (sin nómina, tarjetas, créditos o productos), los que no aportan negocio.

Es la estrategia de la banca española, mientras se enfrenta a dos problemas de fondo: recuperar su mala imagen entre los clientes (se presentan más de 1.000 demandas diarias contra la banca en los Juzgados, sólo por hipotecas) y afrontar la digitalización, un reto en el que afrontan la creciente competencia de los grandes de Internet (Google, Apple, Facebook, Amazon), que cada vez ofrecen más medios de pago y servicios financieros. Para afrontarlos, necesitan crear una nueva banca, más dinámica, más ágil, más transparente y, sobre todo, más cercana al cliente, que no les perdona que les hayan engañado (venta de acciones preferentes, cláusulas suelo) y que les quieran cobrar por todo, sobre todo después de haber sido rescatados con dinero público que mayoritariamente no se podrá recuperar (41.150 millones). España necesita una banca rentable para financiar la recuperación, pero no a costa de “brear” al cliente con comisiones y tipos más altos que en Europa. Necesitamos una banca más eficiente, justa,  transparente y más comprometida con la recuperación y el empleo. Urge tener una banca “nueva”.

lunes, 31 de octubre de 2016

Poco ahorro y mal pagado

El 31 de octubre se celebra el Día Mundial del Ahorro, promovido por las Cajas. Pero hoy casi no hay Cajas ni ahorro: lleva cayendo desde 2009, porque los españoles tienen menos ingresos y se ven forzados a gastar lo poco que tienen. Y los que consiguen ahorrar, no le sacan rentabilidad a su dinero. Los depósitos (donde está el 40% del ahorro) sólo pagan el 0,16% de interés, la tercera parte que en Europa. Y hay bancos que cobran incluso a grandes empresas e instituciones por guardarles su dinero. La Bolsa está muy nerviosa y el dinero va a los Fondos, que cobran demasiadas comisiones. Y  a pesar del miedo al futuro de las pensiones públicas, caen las aportaciones a los Planes de pensiones privados, que apenas rentan y pagan muchos impuestos al rescatarlos. Poco ahorro y mal pagado. Pero tenemos que intentar ahorrar, no para comprar un piso sino para invertir en nosotros y nuestros hijos (formación) y para complementar nuestra pensión futura. No queda otra.


enrique ortega

Los españoles no han sido nunca de mucho ahorrar, pero en los últimos años, con la crisis, el ahorro se ha desplomado. Primero se disparó, en 2008 y 2009, cuando las familias vieron las orejas al lobo y aumentaron su ahorro, por lo que se avecinaba: se pasó de ahorrar el 5,9% de la renta disponible en 2007 al 13,4% de ahorro en 2009, el máximo histórico. Y a partir de ahí, las familias empezaron a “tirar de la hucha”, de los ahorros, que han bajado año tras año hasta ser ahora del 8,3% de la renta disponible (junio 2016), según los datos del INE.

Cae el ahorro porque los españoles tienen menos ingresos, por la crisis. Primero, porque muchos han perdido su empleo (3,8 millones desde 2008, de los que 2 millones todavía no se han recuperado). Y segundo, porque los que han seguido trabajando han visto reducirse sus salarios (hasta un 15% entre 2012 y 1015), que son hoy muy bajos: el salario más habitual es de 1.602,5 euros brutos (1.280 euros netos), según el INE y hay 8 millones de españoles que declaran a Hacienda ganar menos de 12.000 euros al año (2014). Además, parados y trabajadores han visto subir estos años los impuestos, desde el IVA al IRPF y las tasas, con lo que, a pesar de las bajadas de última hora, hemos pagado 17.578 millones más de impuestos en 2015 que en 2011. Al final, entre menos ingresos y más pagos a Hacienda, la renta de los españoles ha caído estos años: de 28.206 euros de ingresos medios por hogar en 2010 a los 26.092 euros por familia en la primavera de 2015, según el último dato del INE. Y de 10.858 euros por persona (2010) a 10.419 euros (2015).

Esto son “medias”, pero hay familias donde la crisis se ha cebado más y cuya renta ha caído especialmente. Por eso, el 13,7% de los hogares confiesan que llegan a fin de mes “con mucha dificultad”, según la última Encuesta de condiciones de vida del INE (2015). Un 39,45% de familias no pueden afrontar gastos imprevistos y un 40,6% no puede irse ni una semana de vacaciones. Y el 9,4% de las familias se retrasa en el pago de la hipoteca, el alquiler, la luz o el gas, según esa Encuesta del INE. O sea, que una gran parte de hogares “viven al día” y tienen que “tirar de la hucha” para sobrevivir.O para pagar deudas. Por eso cae el ahorro en España desde 2009, más que en el resto de Europa.

Con todo, ¿dónde tienen los españoles sus ahorros? La mayoría de las familias lo han invertido en comprar su casa, generalmente a costa de pesadas hipotecas: antes de la crisis, un 83% de españoles eran dueños de su vivienda, frente a un 60% de europeos, según datos del Banco central Europeo (BCE). De hecho, en 2015, el patrimonio inmobiliario de los españoles ascendía a 4.50 billones de euros, mientras el patrimonio financiero (dinero en cuentas, Bolsa, fondos, seguros y planes) era de 1,97 billones de euros, según INVERCO. O sea que de cada 6,5 euros de ahorro, 4,5 están en el ladrillo (70%) y casi 2 en las finanzas. Un reparto que ha cambiado drásticamente con la crisis, ya que en 2008, antes del estallido de la “burbuja inmobiliaria”, el patrimonio inmobiliario era 1,8 billones mayor (6,3 billones) y el patrimonio financiero mucho menor (1,6 billones). Entonces, en 2008, de cada 8 euros de ahorro, 6,3 euros estaban en el ladrillo (78%) y 1,6 euros en las finanzas.

El ahorro en forma de patrimonio inmobiliario de los españoles se está recuperando lentamente, con la subida de la vivienda desde 2014 (más de un 8%), que va a seguir, aunque poco a poco. Pero de este “ahorro” en forma de ladrillo no pueden “tirar” las familias, salvo que vendan su casa y alquilen. El ahorro más “asequible” a corto plazo es el ahorro financiero (en depósitos, valores, Fondos, Planes, seguros…), que  se está recomponiendo también, por la subida de valor de algunos activos (Bolsa y Fondos) y ,sobre todo, porque han bajado mucho los tipos de interés y eso ha reducido el pago de intereses de las familias por sus hipotecas. Se calcula que la bajada de tipos ha ahorrado a los hogares españoles 22.582 millones de euros en intereses (hipotecas y préstamos), que les han permitido gastar o ahorrar más.

Al final, el ahorro financiero de los españoles es de 1,98 billones de euros (1.980.092 millones) en junio de 2016, según el Banco de España, frente a 1,68 billones en 2008. Y lo más importante es que el ahorro neto (quitando las deudas) ha mejorado más, siendo ahora de 1,19 billones (frente a 0,72 billones en 2008), porque las familias han reducido mucho sus deudas en estos años (devolviendo hipotecas y préstamos): si la deuda de los hogares era de 960.360 millones de euros en 2008, ahora es de 782.444 millones (junio 2016).

¿Dónde tienen los españoles este ahorro financiero? La mayoría de este dinero, de esos 1,98 billones, está en los bancos: 861.614 millones están en cuentas corrientes y libretas (68.455 millones) y sobre todo, en depósitos (793.159 millones), que suponen ahora un 40% de todo el ahorro financiero (un porcentaje que no ha dejado de bajar desde el 57% del ahorro que suponían los depósitos en 1985). El segundo lugar donde está el ahorro financiero es en valores, en acciones cotizadas y no cotizadas: son 400.350 millones (marzo 2016), un 20,3% de todo el ahorro financiero. El tercer destino son los Fondos de inversión: 244.124 millones (marzo 2016), el 12,4% del ahorro. El cuarto es la inversión en seguros, que alcanza los 225.189 millones (marzo 2016), un 11,4% del total. Y el resto se invierte en renta fija y deuda (32.627 millones, un 1,7%), préstamos y otras inversiones, según INVERCO.

En esto del ahorro y donde invertirlo, España también “is different”. Los españoles tenemos más dinero en cuentas y depósitos (43%) que el resto de europeos (30% del ahorro). Invertimos mucho más en Bolsa (20,3% del ahorro en acciones frente al 11% en Europa): las familias españolas son propietarias del 26% de las acciones cotizadas (2014) frente a un 11% que tienen franceses o italianos y un 9% los alemanes. Pero invertimos menos en seguros y Planes de pensiones (15% frente al 40%). La gran diferencia está en los Planes: invertimos en ellos sólo un 5,6% del ahorro frente al 37,5% en Europa.

La inversión predilecta de los españoles, los depósitos, están de capa caída con el desplome de los tipos de interés en los últimos años. Con ello, los ahorradores reciben por sus depósitos (770.000 millones en junio de 2016) una rentabilidad media del 0,16%, con datos de agosto del Banco de España. Y además, somos el segundo país euro (tras Irlanda) donde los bancos pagan menos por los depósitos: en julio se pagaba un 0,19% en España, la tercera parte que en la eurozona (0,53% de interés) y mucho menos que en Holanda (1,75%), Francia (1,33%) o Italia (0,91%), según datos del BCE, que fija el mismo tipo de interés de referencia (0%) para toda la eurozona. Y ya hay bancos, en Europa y en España (Santander y BBVA), que han empezado incluso a cobrar por los depósitos, de momento sólo a los grandes clientes (grandes empresas y aseguradoras), justificándolo en que el BCE les cobra a ellos un 0,40% por los depósitos a un día que tienen con él.

No parece que los bancos acaben cobrándonos a todos por los depósitos, pero sí que el interés que se pague al ahorro siga siendo mínimo, sobre el 0,10%, en los próximos meses. Y el gran cambio es que la inflación va a subir, después un par de años en negativo. Si el IPC vuelve al positivo y la inflación sube un 1,3% en 2017, como prevé el Gobierno Rajoy en el cuadro macro enviado a Bruselas, eso significa que los ahorradores perderán dinero, porque la inflación se comerá con creces sus exiguos intereses. Y entonces, ¿dónde se puede invertir el ahorro? Los bancos van a seguir tentándonos con depósitos a más plazo y con depósitos estructurados, que son como “cestas de inversión” donde una parte se destina a depósito y otra parte a renta fija (deuda pública o de empresas), un Fondo o  acciones.  Pero la deuda pública tampoco es una salida: las Letras del Tesoro a un año pagan ahora intereses negativos (cobran el 0,26%) y también la deuda española a 3 años (-0,08%). Y la deuda pública a 5 años sólo da una rentabilidad del 0,10% y un 1,01% la deuda a 10 años.

Los expertos insisten: si se busca más rentabilidad al ahorro, hay que arriesgarse. Más con la Bolsa, que va a seguir con altibajos, ante el estancamiento de la economía internacional, el bajo crecimiento en Europa y la crisis de los paises emergentes (más el temor a China). La esperanza está en los valores que pagan dividendo (muchos no en dinero, sino en acciones, en “papelitos”, lo que deprecia su valor): para 2017 se estima que habrá 13 empresas que ofrezcan una rentabilidad por dividendo del 7% (Telefónica), el 6%(Endesa, CaixaBank y Repsol) o algo más del 5% (Mediaset, Gas Natural, Enagás, Abertis, Sabadell, BBVA, IAG, Mapfre o Iberdrola). Y para los que quieran menos riesgo están los Fondos de inversión, que han conseguido un récord de dinero en septiembre  (377.648 millones). Su ventaja es que se trata de “cestas” donde diversificar la inversión y se puede cambiar de un Fondo a otro sin penalización fiscal. El problema son sus altas comisiones.

Y queda destinar el ahorro a Planes de pensiones privados, como muchos europeos. Pero aquí, a pesar del miedo creciente sobre el futuro de las pensiones públicas, los Planes privados no cuajan: en 2016 están cayendo los partícipes (9,9 millones, casi 1 millón menos que en 2010), las aportaciones (-5,72% en el primes semestre) y su patrimonio (-0,2%). Hay tres razones que explican por qué los Planes no tienen éxito: su bajísima rentabilidad (1,75% a 10 años y -2,25% en el último año), sus elevadas comisiones y la alta fiscalidad cuando se rescatan (Hacienda “le da un palo” al jubilado). Urge un cambio drástico si se quiere que en España los Planes de pensiones privados sean una forma de ahorro popular para complementar la pensión pública.

Recapitulando, el ahorro de los españoles sigue bajando, porque no se recomponen sus ingresos. Y los que consiguen ahorrar, le sacan poca rentabilidad a su esfuerzo, sobre todo los depósitos. Habría que fomentar el ahorro, con campañas desde la juventud y con medidas fiscales, porque el ahorro de un país permite financiar la inversión privada y pública, el crecimiento y el empleo del futuro. Todos deberíamos acostumbrarnos a ahorrar algo desde pequeños, ganemos más o menos. Pero sobre todo, debemos cambiar la mentalidad de lo que hacemos con el ahorro. No deberíamos “enterrarlo” en comprar un piso o en un banco. Deberíamos invertirlo en nosotros mismos, en dos destinos claves: mejorar  la formación (nuestra y de nuestros hijos), con cursos y reciclaje profesional que beneficiará nuestro trabajo y nuestro sueldo (y el de nuestros hijos), y asegurar nuestro futuro, con unos ingresos complementarios para la jubilación, ya sea un Plan, un seguro, un fondo o unas acciones. Al final, ahorrar es el precio de tener una mayor seguridad.