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jueves, 20 de enero de 2022

FITUR 2022: esperanza en el turismo

Esta semana se celebra FITUR, la Feria del turismo donde se ve un mayor optimismo entre los profesionales: creen que este año sí habrá una fuerte recuperación de turistas, nacionales y extranjeros (más de 70 millones), que servirá para volver a los 83 millones de turistas de antes de la pandemia en 2023. Algo clave para todos, porque casi la mitad del crecimiento de 2022 dependerá del turismo. Pero todos los cálculos dependen de la pandemia, de que no haya nuevas “olas” que hundan la Semana Santa y el verano. Y a nivel interno, el sector tendrá que “cuidar los precios”, que se han disparado para recuperar lo perdido: los hoteles han subido un +31,9% anual, según el IPC. Además, en 2022 se pondrán en marcha los primeros proyectos de reconversión turística con Fondos europeos, aunque necesitaríamos más recursos para la promoción turística de España (sólo 90 millones en 2022). Hay que aprovechar la pandemia para apuntalar el futuro del turismo, nuestra primera industria.

Enrique Ortega

La recesión en España por la pandemia (-10,8% de caída del PIB en 2020), fue la mayor entre todos los paises occidentales porque el parón de la actividad  para hacer frente al COVID 19 afectó especialmente al turismo, que tiene mucho más peso en nuestra economía (aportaba el 12,3% del PIB y el 13,7% del empleo total) y ha sido el sector más castigado por la pandemia. El balance turístico de 2020 fue demoledor: se perdieron 64,74 millones de turistas extranjeros (sólo llegaron 18.957.856 de los 83.701.011 turistas llegados en 2019, el 7º año consecutivo de récord de turistas) y casi un 80% de los ingresos turísticos (19,7 millones de gasto del turismo extranjero frente a 92,33 millones en 2019). Una debacle que puso en riesgo la supervivencia de miles de empresas y afectó a 841.436 empleos, que en su mayoría se salvaron tras aparcarlos en ERTEs.

En 2021 se esperaba una recuperación del turismo, nacional y extranjero, especialmente a partir del levantamiento del estado de alarma el 9 de mayo. Y de hecho, el verano fue muy bien, con un récord del turismo nacional y una fuerte recuperación del turismo europeo, salvo el británico (afectado por sus restricciones). Pero a finales de noviembre surgió la nueva variante ómicron, disparando la 6ª ola de contagios en España y un negro panorama en toda Europa, particularmente en Reino Unido, Francia y Alemania, nuestros principales visitantes. Y eso ha “pinchado” las previsiones iniciales, que en FITUR 2021 apostaban por cerrar 2021 en 45 millones de turistas (ministra Reyes Maroto). A falta de conocer los datos de diciembre, la previsión oficial es cerrar 2021 con unos 30 millones de turistas extranjeros (31 millones estima la patronal Exceltur), bastantes más que en 2020 (casi 19 millones) pero todavía casi un tercio menos que antes de las pandemia (83,7 millones). Y un gasto turístico que rondará los 34.000 millones de euros, poco más de un tercio del gasto de los extranjeros en 2019.

El aspecto más positivo de 2021 ha sido que se recuperó el turismo nacional, antes de la 6ª ola de la pandemia: de julio a octubre, las pernoctaciones de los españoles en hoteles fueron, mes a mes, superiores a las de 2019, antes de la pandemia. Y en cuanto al turismo extranjero, hasta noviembre aumentó (sobre 2020) la entrada de turistas alemanes (+107,5%), franceses (+42%) y británicos (+27,6%), lo que indica que tienen ganas de volver a visitarnos. La industria turística ha notado esta incipiente recuperación en 2021, con una facturación de 88.546 millones de euros (que recupera 36.000 millones respecto a 2020, aunque todavía está un 40% por debajo de la de 2019). Los que se han recuperado más en 2021 han sido los hoteles ligados al turismo nacional (en Asturias, Galicia y Andalucía), las compañías de alquiler de coches y las cadenas con más presencia internacional, mientras tardan más en recuperarse los hoteles urbanos, las compañías aéreas y las agencias de viajes.

Para 2022, todas las previsiones apuntan a una mayor recuperación del turismo, aunque todo depende de una variable imprevisible: la pandemia, el temor a nuevas variantes que puedan desatar futuras restricciones a la movilidad y los viajes. Si no hay “sustos”, la previsión del Gobierno es recuperar este año la mayoría de los turistas europeos de antes de la pandemia (70,9 millones en 2019) y dos tercios de los turistas del resto del mundo (12,8 millones), lo que daría unos 79 millones de turistas extranjeros en 2022 (el 94% de los que llegaron en 2019). Parece un objetivo demasiado ambicioso, difícil de alcanzar, mientras Funcas estima que podrían venir unos 75 millones de turistas (recuperar el 90% de los que llegaron en 2019) y la patronal turística Exceltur apuesta por recuperar un 87,5% de su negocio en 2022, lo que se traduciría en 73 millones de turistas. Y todos creen que habrá que esperar a 2023 para recuperar el turismo de antes de la pandemia.

La previsión del sector turístico es que 2022 irá de menos a más: el primer trimestre será flojo, por las secuelas de la 6ª ola, y que los viajes y el turismo de españoles y extranjeros se despertará en Semana Santa (10-17 abril) y mejorará aún más en verano, para consolidarse en la última parte del año (con permiso del COVID 19…). Y esperan que juegue a favor las ansias de viajar y el ahorro disponible y no gastado, así como la esperada recuperación económica y del empleo en toda Europa. Y algo muy importante: la seguridad sanitaria que ofrece España al turista extranjero, dado nuestro alto nivel de vacunación (80,5% de la población) frente a la de otros paises competidores, como Turquía (61,53% vacunados), Italia (74,3%), Grecia (66,61%) o Túnez (51,07% de vacunados), según la OMS, aunque nos superan  Portugal (82,72% vacunados) y Malta (82,44%).

Una posible desventaja para España podría ser la fuerte subida de los precios turísticos en 2021, donde la mayoría de las empresas han aprovechado para resarcirse de la crisis subiendo tarifas y precios. Un dato llamativo: los precios de los hoteles han tenido una subida anual del +31,9% en 2021, según el IPC de diciembre, cinco veces más que la subida media de la inflación (+6,5%). Y también han subido los paquetes turísticos, bares y restaurantes, los apartamentos turísticos, el alquiler de coches, las tarifas aéreas y el ocio. Y en paralelo, puede haberse deteriorado la calidad del servicio, porque muchas empresas han reducido personal o contratan menos del que necesitan, por miedo a nuevas olas de contagios.

La recuperación del turismo, la primera industria española, es clave para que España se recupere con más fuerza en 2022. De hecho, casi la mitad de todo el crecimiento esperado este año debe venir del turismo: del 5,5% que crezcamos, 2,4% lo tiene que aportar el sector turístico, según la última estimación de CaixaBank. Así que nos jugamos mucho con el despegue del turismo, que va a depender en buena medida de la pandemia pero también de que funcionen otras medidas de apoyo, a corto y medio plazo.

A corto plazo, el sector turístico pide la prórroga de los ERTEs, al menos hasta el verano (los actuales terminan en marzo de 2022). A finales de 2021 había 56.729 trabajadores turísticos en ERTE (más de la mitad del total, 102.548 empleados en ERTE en todos los sectores), en todas las actividades del sector, en especial en las agencias de viajes (11.358 trabajadores todavía en ERTE), transporte aéreo y actividades de ocio, las más afectadas por la pandemia. Y también va a ser clave cómo se aplica la reforma laboral en el sector, ya que para el verano tienen que reconvertir sus contratos temporales y promover los fijos discontinuos.

Otra petición urgente del sector turístico son nuevas ayudas directas a las pymes turísticas en la primera mitad de 2022, para preservar su subsistencia financiera, a la vez que piden completar el pago de las ayudas aprobadas en 2021 y que no han llegado aún en muchas autonomías. Y en paralelo, priorizar los esquemas de rescate pendientes de la SEPI y COFIDES a las empresas turísticas, además de la refinanciación y el alargamiento de los créditos ICO al sector concedidos durante la pandemia. Son distintas formulas para “dar oxígeno” financiero para que  la gran mayoría de las 153.000 empresas del sector turístico sobrevivan (y con ellas, 2,3 millones de empleos).

Además, 2022 va a ser el año en que los Fondos Europeos lleguen también al turismo. El Plan de recuperación de España, aprobado por Bruselas, incluye un Programa (el 8º con más inversiones) para “la modernización y competitividad del sector turístico”, con objeto de aprovechar la pandemia para poner en marcha inversiones y medidas que apuntalen su futuro. En conjunto, el Plan contempla 3.400 millones de inversiones europeas para el turismo español y actuar en tres frentes: la transformación digital de los destinos y empresas turísticas, la puesta en marcha de planes específicos de futuro en zonas muy dependientes del turismo (como Baleares o Canarias) y una mejora de la competitividad centrada en el desarrollo del producto turístico “Spain”. Se trata de modernizar y apuntalar el futuro del turismo, con inversiones que crearán 100.000 empleos adicionales. Y además, el turismo se beneficiará de otras inversiones del Plan de recuperación (en formación, infraestructuras, digitalización y economía verde), con un impacto estimado de otros 44.000 millones en tres años.

El pasado 21 de diciembre se aprobó el primer paquete de proyectos turísticos que van a recibir estos Fondos Europeos, acordados entre el Gobierno y las autonomías por unanimidad. Son 169 Planes de sostenibilidad turística (de los 506 presentados), 153 que serán gestionados por Ayuntamientos y los otros 16 por las autonomías, que recibirán los primeros 615 millones de Fondos europeos. A pesar del acuerdo político sobre estos primeros Planes, la patronal turística Exceltur los ha criticado, porque estima que “se ha repartido en exceso el dinero”, con bajos importes (600.000 euros de media en 637 municipios) apostando por muchos proyectos en municipios de la España interior que tienen poco peso para el turismo: el 53% de los Fondos van a zonas de interior con un 12% del turismo total y sólo el 28% al Mediterráneo e islas, que suponen el 60% de la oferta turística). Claro que son sólo los primeros proyectos y quedan 2.785 millones por gastar hasta 2026.

La divergencia de la patronal turística es de fondo: habría que concentrar las ayudas europeas en los destinos turísticos más importantes y “no repartirlas tanto” entre toda España, porque se debilita su efecto. Por eso, Exceltur lleva un año defendiendo que España apruebe un PERTE para el sector turístico (un Plan estratégico como el que se ha aprobado para el automóvil), destinando 15.000 millones de inversiones públicas (españolas y europeas) en tres años, que movilizarían otros 30.000 millones privados. Y concentrar este dinero en la reconversión de 15 destinos turísticos claves, que suponen el 40 % de la oferta turística española pero el 70,5% del PIB turístico y el 62% del empleo: Costa del Sol, Costa Brava, Costa Dorada, este de Mallorca, Ibiza, Gran Canaria y sur de Tenerife. Defienden concentrar más ayudas en reconvertir el turismo de sol y playa, en gran parte obsoleto.

El debate es importante y quizás lo correcto sería una opción intermedia: concentrar más las ayudas en estos destinos (sabiendo que tienen graves problemas de saturación y sostenibilidad ambiental) pero apostando también por una diversificación en favor de un turismo interior diferente. Es un dilema importante y los Fondos europeos son limitados, así que debe elegirse bien su destino. Pero además, el turismo tiene otros retos importantes, como reducir el exceso actual de concentración, en el verano (35% del turismo total), en el turismo europeo (85% de los visitantes) y en los destinos (90% turistas van a 6 autonomías: Cataluña, Canarias, Baleares, Andalucía, Comunidad Valenciana y Madrid, que se benefician ellas solas del 93% del gasto turístico). Y depender menos de los tour operadores extranjeros, que controlan viajes e ingresos, lo que pasa por digitalizar más la oferta. Y como telón de fondo, cuidar más a “la gallina de los huevos de oro”: en 2022, el presupuesto para promoción turística de Turespaña serán 90 millones (menos del gasto turístico en 1 día…).

Hasta aquí la situación y perspectivas de un turismo español que tiene que “salvarnos” en 2022. Y de paso, habría que aprovechar las inversiones y la reconversión del sector para modernizarlo a fondo y que base su futuro no en conseguir más millones de turistas cada año sino en atraer un turismo menos masivo y de más calidad, que no destroce nuestras costas y sea más sostenible. En paralelo, deberíamos aprovechar los Fondos europeos para modernizar el resto de la economía, para desarrollar industrias y sectores competitivos, que vayan ganando peso, competitividad y empleo. Para que en una o dos décadas, España no dependa tanto del turismo, que nos hace muy vulnerables como se ha visto con la pandemia. Un país con más empresas competitivas e innovadoras y menos bares y hoteles. que aspire a más que ser "la California de Europa". Algo que nadie se atreve a proponer, pero que nos ayudaría a crecer más y mejor.

jueves, 23 de enero de 2020

FITUR: 7º año récord de turistas en 2019


Esta semana se celebra la Feria del Turismo, FITUR 2020, y el sector está eufórico, porque 2019 volvió a ser un año récord, el 7º año consecutivo: vinieron 83,7 millones de extranjeros y se gastaron 92.337 millones de euros, lo que nos afianza como el 2º país del mundo en turistas e ingresos, por detrás de EEUU. Lo positivo no es sólo que hayan venido 900.000 turistas más, a pesar de la ralentización europea y los desvíos a Turquía, Egipto y Túnez, sino que llegan más turistas de América y Asia, que gastan más. Y que en 2019 volvimos a ser el país turístico más competitivo del mundo. Pero hay que cuidar más esta “gallina de los huevos de oro”, gastando más en promoción exterior y en la reconversión de la oferta, con inversiones en instalaciones, venta online y formación de los trabajadores, con empleos muy precarios. Planificar a 30 años el futuro de la primera industria española.

enrique ortega

En 2019 parecía imposible conseguir que vinieran más turistas a España, tras el récord de 2018 (82,8 millones), porque casi todo estaba en contra: la economía mundial crecía menos, Europa estaba al ralentí, los británicos (22% de todos los turistas que vienen) estaban agobiados por el Brexit, el petróleo volvía a encarecer los billetes, Turquía y Egipto seguían recuperando turistas alemanes e ingleses (que antes iban a Canarias o Baleares) y, para colmo, en septiembre quebró el tour operador británico Tomas Cook (que traía a España 3,6 millones de turistas). El primer semestre se cerró con más turistas que el año pasado (1,03 millones más), pero en el verano de 2019 el turismo “pinchó”, al traer 28,92 millones de turistas extranjeros, 204.522 menos que el verano de 2018. Al final, la Cumbre del Clima de Madrid y el turismo a las ciudades han acabado salvando el año. Y 2019 habrá cerrado con 83,7 millones de turistas, 900.000 más que en 2018, según ha anticipado la ministra de Industria, Comercio y Turismo.

Eso significa que en 2019 se alcanzó el 7º año récord consecutivo de turistas extranjeros, desde 2013 (el primer año récord en nuestra historia: 60,6 millones de visitantes extranjeros). Y esos 83,8 millones de turistas duplican con creces los turistas que llegaban hace sólo 40 años: 38,9 millones en 1979. Con estas cifras, España se consolida (por segundo año) como el 2º mayor destino turístico del mundo, sólo por detrás de Francia (89 millones de turistas en 2018) y por delante de EEUU (80 millones), China (63), Italia (62), Turquía (46), México (41) y Alemania (39 millones), según los datos de la Organización Mundial del Turismo (OMT).  

Lo que ha pasado en 2019 ha sido que han caído los turistas de los tres principales paises europeos que nos visitan, los británicos (-2,2%, 17,3 millones hasta noviembre), los alemanes (-1,8%, 10,7 millones hasta noviembre) y los franceses (-1,3%, 10,6 millones hasta noviembre), así como los nórdicos, aunque han subido los italianos (+3,5%, 4,2 millones hasta noviembre), los irlandeses (+6,8%, 2,09 millones hasta noviembre), los portugueses (+5%, 2,3 millones hasta noviembre) y los rusos (+8%, 1,25 millones hasta noviembre), según los datos de Frontur. Y, lo más importante, han crecido mucho más los turistas que vienen de más lejos y gastan más: los norteamericanos (+13%, 3,15 millones hasta noviembre), los latinoamericanos (+10,6%, 3,5 millones) y los turistas asiáticos y del resto del mundo (+10,5%, 5,28 millones hasta noviembre), según Frontur.

Y también es importante que 4 de las 6 autonomías más turísticas ganan visitantes, en especial Madrid (+7,5%, 7.10 millones de visitantes hasta noviembre), seguida de la Comunidad Valenciana (+3,8%, 9,10 millones), Andalucía (+3,5%) y Cataluña (+0,8%, 18,4 millones de turistas hasta noviembre), a pesar del conflicto del procés. Eso sí, pierden turistas, por haberse desviado al Mediterráneo, Canarias (-4,4%, 11,9 millones de turistas hasta noviembre) y Baleares (-0,8%, 13,6 millones), según los datos de Frontur. Se estima que sólo Turquía ha “robado” a España (básicamente a Canarias y Baleares) el 1,7% de los turistas que venían en julio y agosto: 180.000 británicos, 166.000 alemanes y 49.000 nórdicos cambiaron España por Turquía, según estimaciones de Exceltur. En contrapartida, han venido más extranjeros a las ciudades, al norte y al interior de España.

El otro gran récord de 2019 ha sido el gasto de estos turistas: era de 87.265 millones hasta finales de noviembre, según la Encuesta de Gasto turístico del INE, y podría haber cerrado el año 2019 en 92.337 millones de euros, un 2,7% más que en 2018 (89.856 millones de gasto turístico), que ya fue un récord histórico de ingresos de divisas por turismo. Eso nos confirma otro año más como el 2º país del mundo que más ingresa por turismo, sólo por detrás de EEUU (200.000 millones de euros) y por delante de Francia (60.000 millones), Tailandia, (55.000 millones), Reino Unido (50.000) e Italia (45.000 millones de euros).

Este 2º récord consecutivo de ingresos es la mejor noticia, porque marca un cambio de tendencia, que España empieza a atraer un turismo de más calidad, que gasta más y que además no sólo viene en verano a la playa sino que nos visita más el resto del año, fuera de temporada, y visita las ciudades (con más turismo de negocios) y el interior. Es un inicio de cambio estructural que el sector lleva años buscando, con una promoción turística ad hoc (turismo de negocios, cultural, gastronómico, deportivo y hasta “sanitario”) y con fuertes inversiones hechas en hoteles de ciudad. Y también conseguimos turistas de más lejos, que gastan más, porque se han mejorado los vuelos con destinos lejanos.

Así, en 2019, el mayor aumento de turistas han sido los japoneses (+25,7%), que gastaron una media de 161 euros al día (la media de gasto diario fue de 110 euros, según Exceltur), y eso tuvo mucho que ver con que los vuelos entre España y Japón aumentaron un 45%, según el balance de Exceltur. Les siguieron los mexicanos (+22,5% de turistas en 2019), que gastan 120 euros al día, y cuyos vuelos aumentaron un 14,6%. Los turistas chinos (que gastan 161 euros al día)  aumentaron un 11,7%, en parte porque los vuelos a China aumentaron un 6,8%. Y llegaron un 13% más de  norteamericanos (que gastan 138 euros diarios), gracias también a que los vuelos a Norteamérica han aumentado un 8,6%, según el balance de Exceltur.

Al final, la promoción exterior, las inversiones en hoteles e instalaciones y la mejora en las conexiones aéreas han ayudado a traer más turistas no europeos que gastan más y subir el gasto medio diario: de 130 euros diarios en 2016 a 146 en 2018 y 154 euros en 2019, entre enero y noviembre, según el INE. Y esa subida del gasto medio compensa que la estancia media de los turistas haya bajado: de 7,88 días en 2016 a 7,45 en 2018 y 7,12 días de media por turista en 2019 (enero a noviembre), según Frontur.

El turismo extranjero, que ha batido todos los récords en 2019, supone la mitad del negocio del sector turístico. La otra mitad es el turismo de loa españoles, que también ha mejorado en 2019, por la mayor subida de sueldos y pensiones y el aumento del empleo, con más pernoctaciones en hoteles y apartamentos y más gasto, aunque muchos españoles han aprovechado las ofertas de vuelos para viajar al extranjero (y gastar fuera) más que nunca.

Con todo, el turismo, la primera industria del país, creció en 2019 un 1,5%, algo menos que el conjunto de la economía (1,9%). Y con ello, es el 2º año en que el PIB turístico crece menos que el PIB global (en 2018 creció un 1,7% y la economía un 2,4%), tras haber crecido el turismo mucho más que la economía desde 2010. Pero a pesar de este menor crecimiento, el empleo turístico ha crecido más (+3,5%) que el resto del empleo (+2,3%): hay 2.575.638 personas trabajando en el turismo (un 13,2% del total de ocupados), 64.581 más que un año antes, según el balance de Exceltur. Eso sí, todavía el empleo es bastante precario: un 36% es temporal (frente al 26% en toda la economía) y un 22,8% trabajan a tiempo parcial (frente al 15% en el conjunto de la economía).

Aunque el turismo, como sector, haya crecido menos en 2019, las empresas han seguido mejorando sus resultados, al haber aumentado un 3,5% sus ventas, también porque han empezado a subir los precios a la vista del aluvión de turistas. En conjunto, los beneficios del sector turístico aumentaron un +3,3% en 2019, según Exceltur, destacando los mejores resultados en el transporte (+5,1% beneficios), ocio (+6%), agencias de viaje (+4,5%) y alojamiento urbano (+4,3%). Y las empresas turísticas que han tenido un mejor año son las de Madrid, Barcelona y algunas del centro, norte y Galicia, siendo un mal año para las empresas que trabajan en Canarias y Baleares, por la menor llegada de turistas.

El sector turístico celebra que en 2019 se haya reducido la competencia de los apartamentos turísticos de las plataformas online, gracias a una normativa municipal más estricta aprobada en Barcelona, Palma, San Sebastián, y Bilbao, por las protestas ciudadanas y de los hoteleros. Así, a finales de 2019 había 415.445 plazas hoteleras en España y 413.033 apartamentos turísticos, lo que suponía 17.317 apartamentos turísticos  menos que en 2018: se cerraron 13.357 en Barcelona (todavía hay 100.502), 1.669 en San Sebastián, 1.619 en Palma y 375 en Bilbao, según los datos de Exceltur.

Para este año 2020, el sector turístico espera un año similar a 2019, con un crecimiento del PIB turístico del +1,5% (como 2019), también por debajo del crecimiento de la economía (+1,7%), aunque podría repetirse el récord de turistas y gasto, con menos nuevos empleos. Con todo, no va a ser un año fácil para el turismo, según los expertos, porque hay muchas incertidumbres: débil crecimiento de la economía mundial y europea, Brexit, volatilidad en el precio del petróleo, fortaleza de los paises competidores del Mediterráneo (aún reciben un 12% menos de turistas que antes de comenzar su crisis) y, sobre todo, porque se esperan menos vuelos del resto de Europa a España: una caída del 11% en los vuelos del norte de Europa (de donde vienen el 6,5% de turistas), una reducción del 10,3% en los vuelos de centro Europa (de donde vienen el 23% de los turistas y un -3,9% en los vuelos del Reino Unido (que aporta el 22 de los turistas), sobre todo a las islas, según Exceltur. A cambio, crecerán los vuelos a Norteamérica (+2,8%) y a Latinoamérica (+15%), aunque bajarán a Asia (-6,6%).

Tras tantos años de récords, ha llegado el momento de sentarse y pensar sin triunfalismos en el futuro, planificar el turismo español de aquí a 2050. Sabiendo que tenemos muchos puntos fuertes, como revela que España haya sido elegida en 2019, por 3ª vez consecutiva,  como el país más competitivo del mundo en turismo, según el Foro Económico Mundial, que también nos colocó en primer lugar en sus informes de 2015 y 2017. El ranking, que nos da 5,4 puntos sobre 7, señala que los puntos fuertes de España son la infraestructura hotelera, las infraestructuras y servicios del país, su riqueza natural y su cultura. Pero también tenemos puntos débiles. Los más importantes, el exceso de concentración del turismo que llega, en el verano (35% del total), en Europa (85% de los turistas) y en el destino, concentrado en 6 autonomías ( Cataluña, Canarias, Andalucía, Baleares, Comunidad valenciana y Madrid), que se benefician del 90% del turismo y del 93% de su gasto. Y además, muchas instalaciones turísticas sin modernizar y una oferta controlada por tour operadores extranjeros.

Es hora de iniciar una profunda reconversión del turismo español, con un Plan Renove para modernizar instalaciones, sobre todo en zonas de sol y playa, con una oferta de más calidad que atraiga a turistas de más gasto. Además, el sector tiene que afrontar una revolución digital de la oferta, para captar mejor clientes en todo el mundo y evitar lo que pasa ahora, que una gran parte de los ingresos del turismo se quedan fuera de España. Además, hay que diversificar la oferta, para ofrecer mucho más que sol y playa, fomentando el turismo de negocios, cultural, deportivo, sanitario o gastronómico, atrayendo visitantes todo el año. Y también resulta clave mejorar el empleo y la formación de los trabajadores turísticos, para ofrecer una atención de más calidad que otros paises competidores. Y sobre todo, hay que invertir más en el turismo, alimentar mejor a “la gallina de los huevos de oro”: no es posible que el gasto presupuestario en turismo haya caído de los 777 millones de 2010 a los 331 millones de 2013 que se han mantenido hasta hoy (335 millones en 2019).

Si el turismo es nuestra primera industria (14% del PIB) y nuestra primera fuente de divisas, hay que volcarse con ella y dedicarla recursos y medidas, con más colaboración de la que existe hoy entre Gobierno central, autonomías, empresas y trabajadores. Hay que alcanzar un gran Pacto turístico, aprobar un Plan estratégico 2020-2050, donde se establezcan objetivos, prioridades, inversiones y ayudas para asentar los récords y afianzarlos a medio plazo. Si al menos en turismo somos una potencia mundial, aseguremos que será así en el futuro. Cuidemos nuestra particular “gallina de los huevos de oro”.