Todos los paises del mundo están a la búsqueda de minerales estratégicos y “tierras raras”, que son la base de las nuevas tecnologías en energías renovables, digitalización e Inteligencia artificial, aeronáutica y Defensa. Estos materiales tienen unas excepcionales propiedades magnéticas, luminiscentes y electroquímicas y por eso son imprescindibles para construir móviles y aparatos electrónicos, chips, baterías de coches y paneles solares o aerogeneradores, y en la industria aeronáutica o espacial, Defensa, agroalimentación y salud: antimonio, baryte, bauxita, berilio, bismuto, borato, cobalto, carbón de coque, escandio, estroncio, fluorita, fosforo, galio, germanio, hafnio, litio, indio, magnesio, grafito natural, caucho natural, niobio, platino, roca fosfatada, silicio, tántalo, titanio, tierras raras (ligeras y pesadas), tungsteno y vanadio (ver aquí lista, utilización y paises productores).
Ante esta dependencia exterior de minerales estratégicos y “tierras
raras”, Europa ha querido aprender la lección
de la COVID-19 en 2020 (que dejó clara la enorme dependencia sanitaria y
farmacéutica de China) y de la crisis energética desatada por la invasión de
Ucrania, en febrero de 2022 (que obligó a buscar alternativas al gas ruso).
Así, ya en septiembre de 2020, la Comisión Europea envió una Comunicación
al Parlamento Europeo donde advertía de la existencia de 30 materias primas fundamentales
para el funcionamiento de la economía y donde China es el principal suministrador para Europa de 20 de ellas,
junto a otros paises de África, Latinoamérica y Asia, muchos de ellos
“autocracias”.
Ahora, la tarea de la Comisión Europe es buscar
por el mundo paises “amigos y seguros” (sic) donde asegurarnos el
suministro de estos minerales estratégicos y, en paralelo, movilizar a los
27 paises de la UE a que busquen estos minerales y tierras raras en su
suelo. Para empezar, la Comisión Europea anunciará este martes 25 de marzo los primeros proyectos europeos de extracción y tratamiento de minerales estratégicos que contarán con ayudas europeas, seleccionados entre los 173 presentados, varios de ellos proyectos españoles.
España se acaba de sumar a esta tarea europea, al aprobar el Gobierno, el
pasado 11 de marzo, el Plan
de Acción de Materias Primas Minerales 2025-2029,
un programa estatal para explorar y explotar yacimientos de minerales y
tierras raras en España. Por un lado, se destinan 400
millones de euros a actuar en las 1.000 balsas y escombreras de
minas que existen en España, en un intento doble: restaurar minas cerradas,
con residuos que dañan el medio ambiente, y buscar en esas escombreras (de minerales
“clásicos”) si hay indicios de los minerales estratégicos que ahora
necesitamos. Y, en paralelo, se pondrá en marcha un
Plan nacional de exploración minera 2025-29, para realizar estudios que
identifiquen zonas donde puede haber minerales estratégicos, una tarea que en
parte está hecha, gracias a las bases de datos hechas durante décadas por el
Instituto Geológico y Minero.
Ahora se trata de detectar dónde hay minerales estratégicos
y apoyar proyectos mineros para extraerlos y tratarlos. De entrada, parece que los
materiales estratégicos que ahora nos interesan son relativamente
abundantes en la mitad oeste de España, en las provincias que
bordean la frontera con Portugal, desde Galicia a Andalucía,
pasando por Castilla y León y Extremadura, donde hay detectados
yacimientos (ver mapa) de litio, cobre, cobalto, coltán, fluorita, bismuto, estroncio, magnetita, níquel, tantalio, uranio, wolframio y algunas “tierras raras”. El
Plan aprobado por el Gobierno dispondrá de recursos y
financiación no sólo para promover la investigación y sondeos sino también
para promover la explotación de yacimientos (antiguos y nuevos), con la
colaboración público-privada (proyectos mixtos). Y en paralelo, para instalar plantas
de tratamiento de residuos de materiales que contengan minerales estratégicos
y tierras raras (reciclaje de móviles, baterías, aerogeneradores…).