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jueves, 14 de noviembre de 2019

La "fiebre" por la TV de pago


Más de 1 de cada 3 hogares españoles están “enganchados” a la TV de pago, la mayoría a través de los contratos de teléfono e Internet que tienen con las telecos. Y con ello, las empresas de TV de pago, españolas y extranjeras, facturan más que las empresas de TV en abierto, estancadas en sus ingresos publicitarios y que buscan también montar plataformas de pago para cobrar por parte de sus programas. La fiebre por ver series y películas pagando está cambiando el negocio de la TV y todo apunta a que cada vez habrá más oferta de pago y que la TV en abierto gratis quedará para concursos, “realities” e informativos. De momento, la estrategia de la TV de pago es ponerla barata, desde  7,99 euros al mes, para que nos “enganchemos” a ella y luego ir subiendo las cuotas, como han hecho con móviles e Internet. Nos están creando una necesidad, la TV a la carta, que será cada vez más cara.

enrique ortega

Hace unos días, el 28 de octubre, la televisión cumplía 63 años de vida en España (TVE, 1956), 15 años más tarde que en EEUU. En estas décadas, la TV ha pasado por muchos cambios, reflejados en 3 hitos. El primero, la llegada de la TV en color, en 1972 en España, con la retransmisión de los Juegos Olímpicos de Múnich (aunque el color no se impuso en toda la programación de TVE-1 hasta 1977). El segundo, la llegada de las TV privadas, con Antena 3 (enero 1990), Tele5 (marzo 1990) y Canal+ (junio 1.990). Y el tercer hito ha sido la irrupción de las TV de pago (2013), que en 2016 consiguieron,  por primera vez, facturar más que las TV en abierto en España, algo que ha seguido pasando hasta hoy.


Las TV de pago lideran el negocio de la TV tras pocos años de vida. Movistar inició una prueba piloto en Alicante en enero de 2001, que extendió en 2005 a todas las provincias, pero el lanzamiento de Movistar TV se hizo en 2013, año en que las empresas de telefonía (telecos) se lanzaron a vender “paquetes múltiples”, donde ofrecían a sus clientes de teléfono un paquete con telefonía fija, móvil, Internet fijo y móvil más TV de pago. El primer gran empujón lo dieron ofreciendo fútbol (la Liga y la Champions), pero en los últimos años el “gancho” de la TV de pago son las series y en menor medida el cine. A ello han contribuido también las grandes plataformas internacionales de TV de pago, que se han instalado en España en los últimos años: Netflix (la primera en llegar, en octubre de 2015), HBO (desde noviembre 2016), Amazon Prime (diciembre 2016), Sky TV (septiembre 2017), Dazn (canal de deportes, febrero 2019) y Apple TV+, la última en llegar (noviembre 2019). Para la próxima primavera se espera el desembarco de Disney+, con su múltiples contenidos.


Esta estrategia de las telecos, apostar por la TV de pago en sus paquetes, ha tenido pronto  éxito. Así, en 2016, las TV de pago ya superaron a las TV en abierto en facturación: 1.874 millones de euros frente a 1.813 millones, según los datos de la Comisión de la Competencia (CNMC). Y la tendencia ha seguido los años siguientes, con 2.161 millones facturados por las TV de pago frente a 1.795 millones las TV en abierto en 2018 (un 20% más). Y este año, la distancia aumenta: 563 millones facturados por las TV de pago frente a 422 millones, en el primer trimestre (+33%), según el último dato de la CNMC. Y de este monto total, el 71% lo factura la TV de pago por Internet (402,7 millones), seguida de la TV por satélite (104,9 millones), la TV por cable (43,6) y la TV online (12,4 millones).


En España, los abonados a la TV de pago eran ya 6.838.872 personas en el primer trimestre de 2019 (últimos datos oficiales de la CNMC), 2,8 millones más que en 2013 (+68%). Y de ellos, 4,58 millones están abonados a la TV por Internet, multiplicándose por 6,3 veces los abonados que había en 2013 (724.953). Del resto, 1,3 millones están abonados a la TV por cable, 638.334 a la TV por satélite y 302.902 a la TV online. Este mercado de la TV de pago se reparte, según la CNMC, entre las tres grandes telecos (Movistar tiene 4,1 millones de clientes), Vodafone 1,3 millones y Orange 679.000) y entre las grandes plataformas internacionales de TV de pago, que en su mayoría han captado sus clientes a través de las telecos, que ofrecen estas plataformas en sus paquetes (o sea, están incluidos en estas estadísticas de abonados). Así, se estima que Netflix tiene más de 2 millones de clientes en España, Amazon 656.000 y HBO otros 475.000.


Al final, el resultado de la fiebre por la TV de pago es que más de un tercio de los internautas españoles (el 37,1%) ven contenidos audiovisuales online, a través de las plataformas que ofrecen las telecos españolas y las multinacionales del ocio online, según el último Panel de Hogares de la CNMC (junio 2019). Eso supone casi cuatro veces los usuarios de la TV de pago hace 3 años, ya que en junio de 2016 veían contenidos de pago online sólo el 10,7% de los hogares. Los mayores usuarios de este ocio online de pago son los jóvenes “millenials” (nacidos entre 1980 y 1955), que consumen sobre todo series, deportes, películas y documentales, según un estudio de Deloitte, mientras en la TV en abierto ganan los concursos, programas del corazón, noticias y magazines.


Este tirón de la TV de pago se traduce también en que han copado una cuarta parte de la audiencia total de TV, que sigue dominada por la TV en abierto. Así, de los 219 minutos (3 horas y 39 minutos) que se ve cada día la TV en España, según Kantar Media, las TV de pago se llevan el 25,6% de la audiencia (el 22% es para las TV de pago que emiten por Internet) y las TV en abierto el 74,4% (octubre 2019), según el último balance de Barlovento Comunicación. Pero hay que recordar que hace sólo 3 años, a finales de 2013, la TV de pago sólo se llevaba el 17% de la audiencia total de TV en España.


Esta audiencia que paga cuotas, a las telecos o a las plataformas extranjeras, es la que sostiene el negocio de la TV de pago, mientras las TV en abierto viven de una publicidad que se les ha estancado, mientras ha aumentado para las TV de pago. Así, en 2018, las TV en abierto se llevaron el 94,75% de la publicidad en TV y las TV de pago el 5,25% restante (96,29 millones), pero era el doble que en 2013 (44,3 millones). Y el problema es que mientras las TV de pago duplican su publicidad (aún pequeña), las TV en abierto han estancado sus ingresos publicitarios en los tres últimos años, según los datos de la CNMC. Así, Mediaset (Tele5) ingresó 922 millones por publicidad en 2018 y Atresmedia (Antena 3, la Sexta) otros 862 millones, menos que en 2017, aunque ambas controlan el mercado publicitario: son un duopolio que se lleva entre el 83% y el 85% de toda la publicidad de las TV en abierto, lo que ha provocado varias multas de la CNMC por “posibles prácticas restrictivas de la competencia” (la última ayer: 77 millones).


Más audiencia, más publicidad y mucha más facturación son los motores de la TV de pago en España. Esto ha provocado que todas las telecos apuesten por ofrecer este servicio a sus clientes, con el gancho del fútbol y las series. Y en lugar de enfrentarse a la competencia de las todopoderosas plataformas multinacionales de ocio por Internet, se han aliado con ellas, incluyéndolas en sus "paquetes". Así, Movistar integra desde diciembre de 2018 todos los estrenos de Netflix en sus ofertas de Fusión, en la mitad de sus "paquetes convergentes". Orange también permite contratar Netflix, desde marzo de 2019, en sus paquetes Love intenso Max y Love experto. Vodafone ofrece HBO con su pack de series en los paquetes One y Jazztel también permite contratar Netflix en sus paquetes.       



Además, Movistar ve tan claro el negocio de la TV de pago que en junio ha lanzado su propia plataforma, Movistar+Lite, en la que ofrece contenidos de TV de pago (canales propios y de terceros más series y películas) al margen de sus paquetes múltiples de telefonía e Internet, para captar a no clientes y competir en el mundo con Netflix, HBO o Amazon y Apple. Además, la teleco española es la única operadora que apuesta por el negocio de contenidos, dedicando muchos recursos (más de 80 millones en 2018) a producir series y películas, para convertirse en el mayor proveedor de ocio en español. Y ya “recoge”: sólo en el primer semestre de 2019, ha ingresado 1.501 millones de euros (el 6,22% de su negocio) por la TV de pago, su negocio que más crece (+5,2%).


El éxito de la TV de pago está influyendo también en las TV en abierto, que ven que la publicidad se ha estancado y los espectadores rechazan los anuncios. Su estrategia está siendo “copiar al competidor”: crear también ellos plataformas de contenidos online y tratar de cobrar por lo que ofrecen en ellas, como han hecho en otros paises la CBS (EEUU), la ITV (Reino Unido) o la RTL (Alemania). Así, en julio de 2019, Atresmedia creó la plataforma “Atresmedia Media Player, que emite contenidos específicos (preestrenos, series exclusivas) y programas en abierto sin publicidad, por una cuota mensual de 2,99 euros (y el primer mes gratuito). Y ya tiene 75.000 clientes. En julio de 2019 arrancó también la plataforma de Mediaset, Mitele Plus, que ofrece una versión básica de contenidos a demanda sin publicidad  y canal 24 horas de Gran Hermano por 2,50 euros al mes o una versión de 30 euros al mes en la que incluye fútbol (Liga Santander y la Champions), vídeos y estrenos de cine. Y tienen 90.000 clientes.


Además, Mediaset, Atresmedia y RTVE presentaron en marzo de 2018 LovesTV, una plataforma online de contenidos (abierta a todos los operadores de TV en abierto) en la que ofrecen contenidos a la carta de los tres operadores, permitiendo buscar emisiones anteriores, parar y retroceder. Eso sí, exige que el TV del usuario incluya la tecnología HbbTV, que muchos aparatos no incluyen, por lo que la plataforma avanza muy despacio y sin ofertas exclusivas. Además, otra iniciativa, de Atresmedia, ha sido crear, en septiembre de 2019, una productora audiovisual al 50% con Movistar (aliarse con la competencia otra vez más).


La clave del éxito de la TV de pago es su bajo precio y una oferta creciente de series y películas, además del fútbol, que fue su “gancho inicial”. En el caso de las telecos, se oferta la TV de pago “por un poco más”, lo que ha hecho que los paquetes con TV se hayan impuesto en los últimos años, según las estadísticas de la CNMC: si se contrataron 217.912 en marzo de 2013, al año siguiente eran casi cinco veces más (1.044.692 en marzo de 2014), se duplicaron en 2015 (2,5 millones) y 2016 (4 millones), llegaron a 5,6 millones en marzo de 2018 y ahora, en marzo de 2019, había casi 6 millones de paquetes de telefonía con TV de pago, además de teléfono e Internet, con un precio medio de 95 euros al mes, según la CNMC. El 92% de los que ven TV de pago lo hacen a través de estos contratos con las telecos.


Pero el empujón de los 2 últimos años a la TV de pago lo han dado las plataformas multinacionales, con una oferta a bajo precio y múltiples series (populares y de culto) más películas. Netflix, la líder, ofrece 2.300 películas y 1.000 series por una cuota que va de 7,99 euros (paquete básico) a 11,99 (Estándar) y Premium. HBO ofrece 630 películas y casi 300 series, con una cuota de 7,99 euros al mes. Amazon Prime Vídeo cuesta 36,99 euros al año. Sky TV ofrece 300 películas, menos de 100 series, canales privados extranjeros y fútbol de 2ª división por 7 euros al mes. Movistar+ Lite  ofrece de momento 410 películas, 256 series y acceso a canales temáticos y contenidos propios por 8 euros al mes. La plataforma británica Dazn ofrece motos, la Premier británica, la Euroliga de baloncesto, boxeo y dos canales de Eurosport por 9,99 euros al mes. Y AppleTV+, la última en llegar empieza con pocas series y películas por una oferta inicial de 4,99 euros al mes. La mayoría ofrecen un primer mes gratis (Netflix sólo 7 días) y poder utilizar de 1 a 4 mecanismos diferentes donde verlo, según lo contratado.


Los expertos creen que la TV de pago vía paquete quíntuple con una teleco es muy cara, más que en Europa: la media de un paquete básico (telefonía + Internet) con TV es de 77,5 euros al mes en España, casi un 20% más caro que en la media europea (64,6 euros). Sin embargo, las grandes plataformas multinacionales tienen precios similares en toda Europa. Por ejemplo, Netflix cobra 7,99 euros al mes en España, Francia, Alemania o Italia y 7,99 libras en Reino Unido, aunque la cuota de Amazon Prime es más baja en España e Italia (36,99 euros mensuales) que en Francia (49), Alemania (69) o Reino Unido (91). Con todo, el consejo que dan algunos a los forofos de la TV de pago es que se contrate con una plataforma y no con una teleco dentro de un paquete quíntuple: si se contrata un paquete básico de telefonía e Internet, (Llamaya lo ofrece por 36,90 euros/mes), se puede luego contratar Netflix, HBO y Amazon Prime a la vez y ahorrarnos 300 euros al año frente a contratar sólo un paquete quíntuple con TV de una teleco, según un estudio de Kelisto.es.


El auge de la TV de pago afecta a nuestro bolsillo (otro gasto más) pero tiene una ventaja incontestable: ha reducido la piratería, porque muchos internautas han dejado de piratear películas y series y ahora las ven en su TV pagando una cuota al mes. El dato es claro: la piratería digital se ha reducido un 12% desde 2015, según el Observatorio de la Piratería 2018, aunque todavía se piratean series (por valor de 895 millones de euros) y películas (701 millones perdidos en 2018). Y según el sector del cine, no les quita espectadores, aunque se hayan perdido 10 millones desde 2008 y 622 salas hayan cerrado. Y eso porque los que más ven TV de pago, los jóvenes (un 80% utilizan las plataformas), son también los que más van al cine (7,4 de cada 10, 1 vez al mes). Los que “fallan” son los mayores.


Cara al futuro, todo apunta a que la fiebre por la TV de pago va a seguir, porque España está retrasada respecto al resto de Europa: aquí, 1 de cada 4 espectadores consume TV de pago (25% de la audiencia) cuando en otros paises del continente son 3 de cada 4 (76,5% de audiencia la tiene la TV de pago), según Kantar media. Así que el negocio tiene recorrido. Primero se trata de “engancharnos”, de que nos apuntemos a la TV de pago con ofertas y bajos precios. Y luego, cuando ya no podamos vivir sin series y películas, cuando no concibamos ver “la TV que nos ponen” (con anuncios) sino que prefiramos “elegirla cada noche” o en cualquier momento, nos subirán la cuota, como han hecho con el móvil e Internet. Y lo pagaremos, porque no podremos vivir sin TV a la carta. Ojo al mando.

lunes, 4 de febrero de 2019

Móviles:suben tarifas y desvío a ofertas "low cost"


Mañana 5 de febrero, Movistar sube sus antiguas tarifas de móviles Fusión, tras haber subido en enero muchas tarifas de telefonía fija e Internet. Queda ver qué harán Orange y Vodafone, que siempre la han seguido. Es el 5º año consecutivo en que las telecos suben sus tarifas, pero algo está cambiando: los clientes están hartos del “más por más (subir tarifas a cambio de más servicios que no piden ni necesitan) y se están cambiando a tarifas “low cost, a contratar lo más simple. Y aprovechando este malestar, Orange ha lanzado las tarifas personalizadas: una para cada cliente, con lo que se camuflan las subidas globales. Pero hay algo claro: los clientes que no cambien de compañía van a pagar más cada año, porque las telecos necesitan invertir en fibra, 5G y TV (fútbol y series). Y sólo los que cambien conseguirán rebajas, para encontrarse con subidas después (como los seguros). Pero tragaremos, porque no podemos vivir sin móvil e Internet. Y la "droga digital" hay que pagarla.

enrique ortega

Este 2019 es el 5º año consecutivo en que las empresas de telecomunicaciones, las telecos, suben las tarifas, tras las bajadas y guerras de precios hechas entre 2009 y 2014. Movistar, el líder, comenzó las subidas en enero, encareciendo una serie de servicios de telefonía fija e Internet en los hogares que mucha gente no sabe que paga, los llamados “conceptos ocultos”: fibra óptica sin telefonía (+3 euros al mes), servicio de IP fija (+5 euros), establecimiento de llamada en paquetes Fusion 0 (+33,3%), bono fijo móvil (de +1,80 a +3,60 euros), servicio de contestador (ha duplicado el precio en un año), servicio de restricción y de desvío de llamadas (+0,5 euros), pack de servicios básicos y pack de mantenimiento (+0,5 euros), contrato mínimo y contrato 9 (+2 euros) más el “planazo de llamadas internacionales (+2,40 euros). Ahora, el 5 de febrero, sube 5 euros los paquetes Fusion contratados antes de octubre de 2018, un intento de incentivar a los clientes a cambiarse a los nuevos paquetes Fusion.

Ahora, estamos a la espera de si Orange y Vodafone suben también sus tarifas, como han hecho en años anteriores, siguiendo a Movistar, con subidas en febrero y marzo, aunque podrían retrasarse a la primavera, en vista de que Orange está reconvirtiendo sus tarifas y anda interesado en una fusión con Euskaltel, la teleco del norte. Y Vodafone, muy dañada en sus cuentas por la guerra de tarifas y la fuga de clientes, está inmersa en aprobar un ERE para despedir a uno de cada cuatro trabajadores.

Con todo, la clave es que se está agotando la estrategia de las telecos del “más por más: subo año tras año las tarifas, con el argumento de que ofrezco más a cambio (más velocidad, más servicios), aunque el cliente no lo pida ni lo necesite. Orange parece haber detectado este “hartazgo” de muchos usuarios y por eso ha lanzado sus “tarifas personalizadas”, una para cada cliente: dime lo que quieres y te hago un paquete a medida, al que incluso pongo tu apellido (Love González, Love Sánchez). Una estrategia de marketing, que trata de “cuidar” al cliente pero que sirve para camuflar las subidas reales y dificultar la comparación con la competencia, porque “tu paquete” no es el de los demás. Habrá que ver si las demás telecos siguen este camino y abandonan la estrategia del “más por más” para todos.

Pero entre tanto, el grueso de los clientes de móviles e Internet, hartos de las subidas bianuales de estos años en los paquetes multiservicios se están lanzando a las ofertas “low cost”, a rebajar su factura a costa de contratar servicios más simples. Un primer dato que lo corrobora es que se ha frenado el crecimiento de los paquetes convergentes (teléfono fijo, móvil, internet fijo y móvil más TV de pago), la gran innovación de las telecos en España: si pasaron de 10,7 millones de paquetes contratados en 2012 a 13,8 millones en 2016 y 14,37 millones en 2017, en junio de 2018 apenas habían crecido y eran 14.629.667 clientes con paquetes convergentes (6,25 millones con paquetes cuádruples y 5,88 millones con paquetes quíntuples, que incluyen también TV), según la CNMC. O sea, que ya no interesan tanto.

Y no interesan tanto los paquetes multiservicios porque los usuarios han visto que son más caros y que “atan más” con la compañía, por lo que se están lanzando a contratar ofertas “low cost”, con lo mínimo (móvil, internet y los datos justos). Un dato que lo prueba es el que acaba de dar Vodafone: el 50% de sus altas de nuevos clientes son para tarifas “low cost”. Esto deteriora sus cuentas, las de todas las telecos, pero les obliga a lanzarse, en paralelo a sus ofertas de paquetes convergentes, a una guerra de ofertas “low cost, a través de compañías filiales: Movistar lo hace a través de O2 y Vodafone ha creado Vodafone Bit (antes Lowi), mientras Orange contraataca con Amena y Jazztel.

El gran triunfador de esta nueva estrategia es MásMóvil, el cuarto operador de telefonía, que se ha especializado en ofrecer servicios “low cost”, a través de las marcas Yoigo, Pepephone, Llamaya y Lebara (especializada en llamadas de inmigrantes rumanos). Y está arrebatando mes a mes clientes a las tres grandes telecos, obligándoles a ofrecer más “ofertas low cost”. En 2018 se ha batido un récord histórico de “fuga de clientes”, 10 millones de usuarios que cambiaron el año pasado de compañía en sus contratos de móviles (7,5 millones) e Internet (2,5 millones), conservando el número de teléfono (portabilidad). Y el ganador de estas fugas (1 millón más que en 2017) ha sido claramente MásMóvil, que ganó casi 1 millón de clientes (600.000 de móvil y 272.000 de Internet) mientras los demás perdían más de 900.000 líneas de móviles y 400.000 de Internet: Movistar (-28.000 móviles y 350.000 fijo e Internet), Orange (-355.000 móviles y +33.000 fijas e Internet), Vodafone (-550.000 líneas móviles y -120.000 fijos e Internet) y Euskaltel (-6.000 líneas móviles y +25.000 Internet fijo).

En definitiva, que los usuarios de móviles e Internet se han lanzado a cambiar más de compañía y eligen ofertas “low cost”, en beneficio del único operador que no ofrece “paquetes convergentes” ni fútbol o series, MásMóvil. Y este comportamiento está cambiando el mapa del mercado de las telecomunicaciones en España. De todo el mercado de móviles (53,4 millones de contratos en noviembre 2018, más que españoles), Movistar tenía el 30,14%, algo menos que en enero de 2015 (31,55%), según los datos de la CNMC. El segundo operador, Orange, ha pasado del 22,90 % de los móviles en 2015 al 25,91% en 2018, gracias a la compra de Yoigo y sus clientes en 2016.El que más ha perdido has sido Vodafone, pasando de tener el 25,62% de los móviles al 23,56% en octubre de 2018. Y lo que es espectacular es el salto de MásMóvil: desde octubre de 2016 ha pasado de cero al 11,5% del mercado, 6 millones de clientes de móviles en octubre de 2018, según la CNMC, a los que sumar 1 millón tras la reciente compra de Lebara (líder entre inmigrantes rumanos).

En Internet fijo, en los hogares, la batalla es más desigual: de los 14.787.632 clientes que había en septiembre de 2018, el 40,74% lo tiene Movistar (líder muy distanciado en fibra óptica), seguido de lejos por Orange (26,86%) y Vodafone (21,784), mientras MásMóvil , sin tener red propia, ha conseguido ya arañar un 6,07% de este mercado y tener 610.000 clientes de Internet fijo en los hogares, donde también da su batalla “low cost”.

A pesar del auge de los contratos “low cost”, las telecos consiguen subir sus ingresos totales, tras años de caídas por las rebajas y guerras de precios. Así, en 2017, los ingresos totales de las telecos fueron de 34.300 millones, un 11,7% más que en 2015, su peor año (30.700 millones de ingresos, un 30,44% menos que en 2008), según los datos de la CNMC. Eso quiere decir que las telecos llevan dos años (2016 y 2017) aumentando lo que ingresan por cada línea o cliente: si eran 475 euros en 2015, pasó a 502 en 2016 y a 510 en 2017. Y se espera que este ingreso por cliente haya vuelto a subir en 2018, porque casi a mitad de hogares encuestados por la CNMC (Panel de Hogares) señaló que les había subido la factura de las telecomunicaciones en el primer  semestre de 2018.

Precisamente, la Comisión de la Competencia (CNMC) está preocupada porque en España suban las tarifas de móviles e Internet (lo han hecho en 2015, 2016, 2017, 2018 y ahora en 2019 Movistar) mientras están bajando en el resto de Europa, hasta un 20% en los últimos años. De hecho, algunas comparativas de tarifas revelan que en España pagamos hasta cuatro veces más por el móvil e Internet que en Europa. Y eso ¿por qué? Según el presidente de la CNMC, pagamos más porque España es el único país europeo donde las telecos venden “paquetes” de servicios, donde nos cobran cada vez más por recibir juntos servicios de voz fija y móvil, acceso a Internet fijo y móvil y TV de pago. Y al “paquetizar” estos servicios desde 2013, algo que no hacen las telecos en el resto de Europa, el cliente paga más de lo que pagaría solo por los servicios que usa. Y las telecos tratan de ofrecer cada vez más servicios en estos paquetes (los quieran o no) para subir su coste mensual y asegurarse unos ingresos fijos y una mayor fidelidad del cliente.

Ahora, los clientes se “revuelven” contra esta estrategia y contratan los paquetes convergentes con menos ímpetu y se lanzan a cambiarse a ofertas “low cost”, sólo con lo que necesitan y más baratas. Pero las telecos están reaccionando, unas (Orange) tratando de “personalizar” la oferta a cada cliente y todas lanzándose a la guerra de las ofertas “low cost”. Se trata de no seguir perdiendo mercado ante MásMóvil y seguir ingresando más por cada cliente, no tanto con subidas periódicas que molestan mucho, sino ofreciendo servicios y megas que se hagan imprescindibles.

Las telecos están obligadas a crecer e ingresar más para sobrevivir. Es como montar en bicicleta: si dejan de pedalear, se caen. Tienen que ingresar más, para hacer frente a las exigencias de inversión ineludibles: completar la red de fibra óptica (la tercera del mundo, tras Corea del sur y Japón, mayor que las de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntas, donde se han invertido ya 45.000 millones pero falta todavía invertir para llegar al 25% restante), el desarrollo de la telefonía móvil 5G (que se lanzará ya en 2019) y las costosas compras de fútbol (4.000 millones sólo Movistar) y series para la TV de pago. Ese dinero saldrá de nuestras facturas y de un drástico recorte de costes, que ya va a provocar en marzo el despido de 1.200 trabajadores, un 24% de la plantilla de Vodafone, al que seguirán otros en Orange y Movistar, antes o después. Y eso después de que las telecos hayan perdido 14.000 empleos desde 2010 (11.000 Movistar, 2.400 Vodafone en dos ERES anteriores, en 2013 y 2015, y 430 Orange), para afrontar la caída de ingresos por la "guerra de tarifas permanente".

En definitiva, los trabajadores de las telecos y sus clientes serán la clave para mejorar ingresos, invertir y crecer, junto a posibles fusiones (como la posible compra de Euskaltel por Orange), para ganar tamaño y competitividad, lo que reducirá la competencia en perjuicio del cliente. Y un factor clave de futuro es conseguir que los clientes contratemos más servicios, para aumentar el ingreso por cliente, el dato básico para las telecos. Ampliar la red de fibra óptica permitirá ampliar la oferta de servicios por Internet (TV 4K, juegos, video vigilancia, Internet de las cosas, etc.) y la telefonía móvil 5G (100 veces más rápida que la 4G) permitirá al usuario conectarse a más dispositivos, con más consumo. Y cada mes crece el mercado de las aplicaciones (APPs), con múltiplos “trucos” de los desarrolladores (verlos aquí) para mantener al usuario más horas conectado a Internet y gastando datos.

De hecho, una estrategia de todas las telecos es ofrecer hasta 20 veces más de datos de los que necesita el usuario, como una estrategia de marketing y para incentivar su consumo, aunque no se usen: la tarifa plana estándar es de 20GB de datos y el consumo medio en Europa es de 6 GB y en España de 2,4GB (marzo 2018), según la CNMC. Pero la estrategia funciona, porque los usuarios están disparando el consumo de datos móviles (vídeos, TV, juegos…), con lo que cada vez contratan paquetes con más gigas, migrando “voluntariamente” a tarifas más caras que, en muchos casos no se consumen.

Se trata de una carrera sin fin para conseguir que usemos más el móvil y gastemos más, aprovechando que cada día estamos “más enganchados”: ya hay 39,4 millones de españoles conectados a Internet y navegando 5 horas y 20 minutos de media. Incluso hay 7,6 millones de españoles que se consideran “adictos” al móvil, según un estudio de Rastreator y un 20% lo usan mucho más de 5 horas diarias. Una adicción que se paga y que fomentan cada día las telecos, para ingresar más como sea, incluso con tarifas low cost. Así que, digan lo que digan, el móvil e Internet van a seguir costándonos más, salvo que controlemos su uso y su consumo, algo difícil pero posible. Si no, ya sabe: la “droga digital” hay que pagarla.

jueves, 11 de octubre de 2018

Internet y móviles: guerra de ofertas


A la vuelta de vacaciones, las empresas de telecomunicaciones se han volcado en ofertas para “robarse clientes”, ofreciendo paquetes con fútbol y series. Y muchas son ofertas individualizadas, por teléfono, dirigidas a clientes concretos de determinadas compañías, lo que ha provocado denuncias. Incluso en octubre, las telecos siguen con esta “guerra de ofertas”, con la que han cambiado de compañía más de 3,5 millones de clientes este año. Y luego viene la campaña de Navidad. Pero no nos engañemos: la mayoría de clientes seguimos pagando lo mismo, que es más que antes, tras las subidas de 2016, 2017 y 2018, mientras en Europa las tarifas de móvil e Internet bajan. Y las tarifas volverán a subir en febrero o marzo, porque las telecos tienen que pagar sus enormes inversiones en fútbol, fibra óptica y redes. Pero poco podemos hacer, porque los clientes estamos “enganchados” a unos paquetes que nos ofrecen teléfono, Internet, móvil y TV. Ojo a la “droga digital”: hay que pagarla. 


enrique ortega

Las empresas de telecomunicaciones, aunque son un oligopolio (Movistar, Orange y Vodafone controlan el 90% de los accesos a Internet en los hogares  y el 81% de los contratos móviles), que sube las tarifas coordinadamente cada año (una detrás de otra), son de los pocos sectores que compiten “a degüello”, robándose clientes a golpe de ofertas. Y a la vuelta de vacaciones, las telecos han vuelto a la “guerra de ofertas”, iniciadas a mediados de agosto y principios de septiembre, para aprovechar la vuelta del fútbol y la Champions. Porque esta vez, la “guerra de las telecos” no se ha centrado en los móviles, sino en el acceso a Internet en los hogares, para ofrecer fibra y con ella TV la carta, sobre todo fútbol y series

La “guerra de ofertas” la inició Movistar, porque necesitaba recuperar con nuevos clientes la enorme inversión realizada con la compra de los derechos de emisión del fútbol por TV (Liga, Champions y competiciones europeas) para las próximas 3 temporadas, una subasta por la que pagó 4.000 millones de euros (aunque luego revendió los derechos de emisión a Orange). Sus ofertas se han centrado en la TV de pago, ofreciendo gratis por 6 meses (hasta enero 2019) el paquete Premium TV a los clientes que contraten el paquete Fusion +. Y a los clientes que cambiaran de otras telecos les ha ofrecido descuentos del 50% durante un año en los paquetes Fusion + Premium y los paquetes familiares Fusion.

Orange fue el segundo en lanzarse a la guerra de ofertas, a finales de agosto, ofreciendo a los clientes de otras compañías ofertas públicas para contratar fútbol (recomprado a Telefónica) y ofertas individualizadas, a clientes concretos, ofreciendo el 50% de descuento en sus paquetes de voz e Internet fijos y móviles más TV. Parece que muchas ofertas, tanto de Orange como de Movistar, se han hecho  de forma individualizada a “clientes futboleros” de Vodafone (son 350.000), que no compró fútbol esta temporada, lo que provocó que Vodafone denunciara a Movistar ante la Comisión de la Competencia (CNMC).

Vodafone, que esta temporada sólo ofrece los partidos de la Liga sin el Partidazo ni la Champions, se ha defendido de las ofertas de Movistar y Orange ofreciendo un año gratis de TV a la carta a viejos y nuevos clientes (hasta el 30 de septiembre) y descuentos del 50% por 2 años en sus paquetes de servicios (voz, Internet y móvil) a clientes de otras compañías.

En paralelo a esta “guerra de ofertas” de las primeras marcas, con el fútbol como “gancho”, se ha producido otra guerra de ofertas utilizando las segundas marcas, low cost, a partir del lanzamiento en España de O2 (low cost de Telefónica), que ha multiplicado las ofertas de las low cost de Orange (Jazztel, Amena y Simyo) y de Vodafone  (Lowi).

Y en medio de esta tremenda pelea comercial a la vuelta de vacaciones, MásMóvil, el cuarto operador de telefonía e Internet, ha tenido que enfrentarse sin fútbol a las ofertas de las tres grandes telecos y de sus compañías low cost. Y lo ha hecho, regalando gigas (duplica los gigas de sus tarifas móviles  a los clientes actuales y a los nuevos (que contrataran antes del 30 de septiembre), a la vez que mejora sus ofertas de fibra, tanto como Mas Móvil como a través de sus filiales low cost, como Pepephone, Yoigo o LlamaYA).

El resultado de esta guerra de tarifas ha sido un mayor “baile de clientes” entre compañías, que se suma al que ya se había producido antes. Así, en el primer semestre de 2018 cambiaron de operadora 3.670.000 clientes de móviles, el 7% del total de contratos (52,8 millones), una cifra récord  de traspaso de clientes, según las estadísticas de la Comisión de Competencia (CNMC). Y en el servicio de  acceso a Internet en los hogares, cambiaron de proveedor, entre enero y junio de 2018, casi un millón de familias, el 7% del total de contratos (14,5 millones).  El gran beneficiado de estos traspasos de clientes fue MásMóvil, que ganó en esos primeros 6 meses 363.200 clientes de móvil. Y en agosto y septiembre, la guerra de ofertas ha acelerado los trasvases de clientes y los ganadores han sido MásMóvil (ha ganado otros 90.000 clientes de móvil 35.000 de Internet en los hogares) y Movistar (+102.000 clientes de móvil y +22.030 de fibra entre agosto y septiembre), mientras han perdido clientes Orange (-60.960 de móviles y +10.600 de banda ancha) y sobre todo Vodafone, el gran “damnificado” por la guerra del fútbol, que perdió entre agosto y septiembre 154.420 clientes de móviles y 72.510 de Internet en los hogares.

Esta última “guerra de tarifas”, más la fuerte competencia comercial de los últimos años, han modificado el mercado telefónico en España. En móviles, donde se alcanzó en junio el récord histórico de 52.878.864 contratos (1,28 móviles por cada español mayor de 14 años), Movistar tiene 15,8 millones de clientes y el 30% del mercado (tenía el 43,90% en 2008), Orange tiene 13,9  millones  y ha subido al 26,30% (del 20,6% en 2008), Vodafone se le acerca con 12,8 millones de clientes y el 22,58% (en 2008 tenía el 31%) y el gran salto lo ha dado MásMóvil, que en menos de 2 años (empezó a operar en octubre de 2016) se ha hecho con el 10,80% del mercado de móviles (datos CNMC  junio 2018) y acaba de anunciar que ya tiene 6 millones de clientes de móviles.

Y en el mercado de acceso a Internet fijo (banda ancha), que ya llega a 14.570.000 viviendas y locales (7,6 millones por fibra óptica), un gran salto respecto a 2008 (estaban conectados 9,13 millones), es mucho mayor el control de Telefónica (por su gran inversión en fibra), que tiene aquí 5,95 millones de contratos, el 40,84% del mercado (56,4% en 2008), seguida de Orange (3,95 millones de contratos, el 27,1% del mercado, frente al 12,8% en 2008) y Vodafone, con 3,29 millones de clientes, el 22,58% de este mercado (frente al 4,3% en 2008, antes de comprar Ono, que le aportó el 15,2% de este negocio). Y lejos queda MásMóvil, con 755.330 clientes de banda ancha (5,18% en junio), pero conseguidos en menos de 2 años.

Ahora, todo apunta a que el mercado de móviles está bastante saturado y las telecos se van a volcar en el mercado de acceso a Internet en hogares y locales, el que más ha crecido estos años y donde se ve un gran potencial para hacer negocio, vendiendo la TV a la carta, series y cine, la estrategia en la que se está volcando Telefónica y Movistar. Ahí es donde se ha desarrollado la “guerra de ofertas”, no en móviles, gigas y velocidad como antes. Una “guerra de ofertas” que sigue este mes de octubre (Orange mantiene hasta el 5 de noviembre sus descuentos del 50% para los clientes que contraten fútbol y Movistar mantendrá su oferta de TV gratis a nuevos clientes hasta fin de año, mientras ofrece nuevas tarifas de Movistar Fusión con todo fútbol y fibra a 130 euros. Y así empalmarán con la habitual campaña de Navidad. 

Toda esta “guerra de ofertas” está dirigida a “robar clientes” de otras compañías, no a los clientes propios, que no han notado ninguna rebaja en sus tarifas, salvo más megas o más velocidad en algunos casos, para que no se vayan. La estrategia es gastar en promociones a costa de las subidas a los clientes que siguen, subidas que se iniciaron en 2016 y que han seguido, una o dos veces al año, en 2017 y 2018. De hecho, España va en esto a contracorriente de Europa, porque en otros paises han bajado las tarifas de Internet y móvil estos años, mientras en España suben. Y con ello, los españoles pagamos un 20% más por las tarifas de móviles e Internet que los principales paises europeos, según varios análisis.

Para el presidente de la Comisión de la Competencia (CNMC), pagamos más porque España es el único país europeo donde las telecos venden “paquetes” de servicios, donde nos cobran por recibir a la vez servicios de voz fija y móvil, acceso a Internet fijo y móvil, y TV de pago. Y al “paquetizar" estos servicios desde 2013, algo que no hacen en otros paises, el cliente paga más que si pagara sólo por los servicios que usa. Y las telecos tratan de ofrecer cada vez más cosas en estos paquetes (necesarias o no) para subir su coste mensual, ya elevado, asegurándose así unos ingresos fijos y una cierta fidelidad. En España, 14 millones de clientes tienen estos paquetes (diciembre 2017), según la CNMC, pero el que se ha disparado es el paquete quíntuple (teléfono fijo, móvil, Internet fijo y móvil más TV de pago), que tienen 5,5 millones de clientes (diciembre 2017), casi 2 millones más que en 2015 (3,6 millones). Y también crece, aunque menos, el paquete cuádruple (sin TV), que han pasado a tenerlo de 6,1 (2015) a 6,2 millones de clientes (2017), mientras se reducen los paquetes triples (sin móviles ni TV), de 0,6 a 0,2 millones, y sobre todo los dobles (solo teléfono fijo e Internet en casa), que han caído de 2,6 a 2,1 millones.

La estrategia de las telecos es que cada vez más clientes tengan el paquete quíntuple (con TV de pago), con el que más le “enganchan” y por el que cobran más: 96,60 euros de media al mes en 2017, según la CNMC (67,80 euros el paquete cuádruple). Y para eso, todas las telecos se empeñan en la batalla de la TV de pago, que ya tienen 6, 6 millones de españoles,  incluyendo más contenidos (Movistar va a incluir Netflix  para fin de año y las demás amplían acuerdos para ofrecer series y películas, el otro “gancho” junto al fútbol). Incluso MásMóvil se ha descolgado con que va a ofrecer una "TV de pago low cost", por 5 euros al mes, a partir de mediados de octubre, para "apuntalar su crecimiento". Y en paralelo a esta "guerra por la TV de pago", las telecos irán subiendo el precio de los paquetes convergentes, la próxima vez en febrero o marzo de 2019, como hicieron estos tres últimos años.

Así que las ofertas constantes y la “guerra de tarifas” no pueden hacernos olvidar que Internet y el móvil serán más caros cada año. Primero porque las telecos necesitan subir los precios, para compensar las enormes inversiones hechas en fibra óptica y red 4G, las inversiones que han de hacer en la telefonía móvil 5G y la disparatada factura del fútbol. Las telecos españolas han creado, a costa de enormes inversiones y de nuestro recibo, una enorme red de fibra óptica que es la tercera del mundo (tras Corea del Sur y Japón) y que cubre el 75% de los hogares (31,3 millones), una red tan grande como las de Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntas y donde han invertido más de 45.000 millones de euros. Pero, sobre todo, porque estas inversiones les permiten tener unas “autopistas digitales” muy potentes (envidia de otras telecos europeas), por donde pueden circular servicios muy potentes y de alto valor (TV, datos, Internet de las cosas), por los que cobrar cada vez más.

Las telecos no sólo necesitan subirnos las tarifas de Internet y móvil,  sino que además pueden”hacerlo sin demasiado riesgo, porque los clientes no tenemos alternativa (MásMóvil y las operadoras virtuales no ofrecen tantos servicios de calidad) y estamos totalmente enganchados” al móvil y a Internet. Y totalmente predispuestos a pagar más, si a cambio nos dan los partidos de la Champions, la última serie de moda o podemos descargar rápidamente juegos y vídeos. En estos momentos, hay 7,6 millones de españoles que se consideran “adictos” al móvil, según un estudio de Rastreator, y un 20% lo usan más de 5 horas diarias. Y 39 millones de españoles se conectan a Internet, navegando 5 horas y 27 minutos diarios de media. Una adicción que se paga “sin problemas” ni apenas protestas, aunque suba cada año, porque “no podemos vivir sin ello”.

En definitiva, no se deje llevar por las ofertas de móviles e Internet, porque son como las de los seguros: me cambio y ahorro hoy pero mañana, una vez que sea cliente, me suben el recibo , porque las telecos necesitan ingresar más para pagar las inversiones hechas en fibra, 4G, 5G, el fútbol y las series. No se deje enredar por la publicidad y contrate solo lo que necesita, para no pagar de más. Ojo a la “droga digital”: hay que pagarla.

jueves, 1 de febrero de 2018

Móviles: año nuevo, subidas nuevas


Este lunes 5 de febrero, sube Movistar otros 5 euros sus paquetes Fusión. Y el 18 de febrero sube 3 euros las tarifas de los móviles, tras empezar el año con subidas en múltiples servicios. Le sigue Orange, que subirá tarifas el 25 de febrero, tras hacerlo en enero Vodafone (tarifas low cost), que además subirá el 1 de abril  sus tarifas de móviles, fibra y paquetes convergentes. Y  ya subieron Euskaltel y Telecable. Es la primera subida de las telecos este año, pero habrá otra en verano, como ha sucedido en los 2 últimos años: nos suben móviles e Internet, con la excusa de darnos a cambio más gigas y más velocidad. Así, el paquete Fusión de Movistar, por ejemplo, ha subido 20 euros (+33%) en tres años y medio. Y tenemos las tarifas más caras de Europa. Pero los clientes ahí estamos, pagando lo que nos cobren, porque estamos “enganchados” al móvil y a Internet. Y porque el “triopolio” de las telecos acuerdan  las subidas y no tenemos donde ir. Así que, hasta la subida del verano.


enrique ortega

El rosario de subidas de 2018 lo empezó, como es habitual, la teleco líder, Movistar. El 5 de enero hizo a sus clientes un peculiar “regalo de Reyes”, la subida de las tarifas de conexión (telefonía fija y fibra), así como de Movistar Fibra Óptica (subió 2 euros al mes), además de subir la tarifa de cinco servicios auxiliares: establecimiento de llamada (de 0,25 a 0,30 céntimos de euro), SMS (de 20 a 25 céntimos cada uno), consultas de mensajes (de 12,1 a 18,15 céntimos), la llamada a tres (las más castigadas: pasan de 1,21 a 5 euros mes) y el desvío de llamadas (3 euros al mes en vez de 2 euros).

El próximo 5 de febrero, Movistar subirá 5 euros al mes (+3,1%) los paquetes Fusión (salvo los más baratos, Fusión #0 y Fusión Series), a cambio de duplicar la velocidad de conexión por fibra (de 50 MB a 100 y de 300 MB a 600) y del aumento de datos móviles (+2GB). Y para redondear, el 18 de febrero subirá las tarifas de móviles, entre 2 y 3 euros al mes, así como la contratación de una línea adicional (de 1 a 1,50 euros más).

La segunda teleco en clientes, Orange, le seguirá, el 25 de febrero, con otra subida de 2 a 5 euros al mes en sus paquetes convergentes (Love esencial, Love sin límites y Love Familia), aunque también la justifican en que subirán a cambio los datos que ofrecen (+1 GB a +6 GB), pero sin tocar la velocidad de la fibra o ADSL, como sí hace Movistar. 


La tercera teleco, Vodafone, subió el 15 de enero sus tarifas low cost, las de los paquetes Lowi: subió 3 euros al mes la fibra óptica (de 30 a 33 euros) y suprimió las modalidades más sencillas de los combinados Internet + móvil, sustituyéndolas por bonos con datos móviles de 1,2 a 3,6 GB. Y sólo se podrá contratar el combinado de 4GB, a un precio de 43 euros al mes.  Además, Vodafone ha anunciado que el 1 de abril subirá el resto de tarifas: entre 1 y 2 euros al mes las de móvil y fibra y entre 4 y 5 euros los paquetes convergentes, con el "gancho" de que ofrecerá a cambio más servicios. Y por último, las cableras del norte, Euskaltel y Telecable (comprada en 2017 por la teleco vasca), subieron también el 22 de enero sus tarifas de cuota de línea y fibra óptica.

Como puede verse, son subidas que “coinciden en el tiempo”, como las impuestas en 2016 y 2017, aunque la Comisión de la Competencia (CNMC) nunca les ha multado por ello. Y los clientes poco pueden hacer, sólo rechazarlas y cambiar de compañía, sin penalización, algo que tiene poco sentido porque en la nueva compañía también encontrará subidas. Nos tenemos que acostumbrar a que ésta será la tónica: dos subidas al año de las telecos, en enero-febrero y en junio-julio, como el año pasado. De hecho, Movistar realizó 5 subidas en 2017 y 7 en los dos últimos años, subiendo el paquete Fusión 20 euros (de 60 a 80 euros al mes, +33,3%) entre mayo de 2015 (primera subida) y ésta de febrero de 2018. Le sigue Vodafone, que ha subido 11 euros el paquete Vodafone One M (de 53 a 64 euros, +20,75%). Y cerca está Orange, con una subida de 10 euros en su paquete Orange Canguro Ahorro (de 41,95 a los 62,95 euros actuales, +23,8%), según se ve en este gráfico de xataca.com.

Las telecos “necesitan” subirnos las tarifas dos veces al año porque necesitan anualmente subir sus ingresos para afrontar sus crecientes inversiones, tanto en fibra óptica como en telefonía móvil 4G (y luego la 5G), así como para pagar el costoso fútbol que mantiene su oferta de TV de pago. Además de subirnos las tarifas año tras año, han recortado plantillas de forma drástica, para recortar gastos. Así, entre 2009 y 2016, las telecos que operan en España han recortado 1 de cada 4 empleos (su plantilla ha pasado de 80.117 a 59.588 personas), el último 10%, en 2016, Movistar y Vodafone.

Además, las telecos nos suben tarifas dos veces al año porque pueden. Primero, porque lo hacen todas (las grandes) y tienen un  gran poder como para imponer sus condiciones. De hecho, tras las compras de 2014 a 2016 (Telefónica compró Canal Plus, Vodafone se hizo con Ono y Orange con Jazztel), las tres grandes telecos controlan el 82,6% de las líneas móviles y el 97,2% de los paquetes cuádruples de telefonía (fijo, móvil, Internet fijo y móvil) y el 97,2% de los paquetes quíntuples, según los datos de la CNMC. Precisamente, el gran éxito de las telecos que operan en España es haber implantado los paquetes combinados (fijo, móvil, internet fijo y móvil más TV de pago), algo que no se conoce apenas en Europa y que tienen ya contratados 13,6 millones de familias y españoles, el 70% de los clientes. Y eso hace que el cliente sea “más fiel”, se cambie menos de compañía, también porque le resulta más difícil comparar tarifas al ser paquetes con servicios y precios diferentes.

Así que las telecos nos suben tarifas porque ven que apenas pierden clientes con ello. Si uno bucea en los datos de cambio de operador (“portabilidad”) desde 2014, que publica la CNMC, se puede observar que las telecos han perdido pocos clientes con las subidas. Así, el líder, Movistar, que perdió 819.300 clientes en 2014, perdió menos de la mitad en 2015 (-365.860), a pesar de hacer la primera subida en mayo. Y perdió menos (-354.800 clientes) en 2016, a pesar de que ese año hizo dos subidas más en Movistar Fusión. Y en 2017 perdió menos de la mitad de clientes que el año anterior (-129.400 clientes hasta noviembre), a pesar de las subidas. Orange ganó clientes en 2015 y 2016, a pesar de las subidas, aunque los perdió en 2017 (-161.500), como Vodafone (-179.100 clientes perdidos hasta noviembre de 2017), más que por las subidas por la competencia de Mas Móvil, que ha ganado 350.100 clientes en 2017 (hasta noviembre). Y lo importante: todos tienen más líneas de móviles ahora que en 2015, cuando empezaron las subidas. O sea, han perdido clientes año a año, pero menos, y han ganado otros nuevos. Pueden seguir subiendo tarifas.

Mientras las tres grandes telecos se ponen de acuerdo en las subidas a los clientes actuales, se pelean a muerte por “robarse clientes” nuevos. La nueva “guerra de tarifas” la inició la teleco más retrasada, Vodafone, que en octubre de 2017 ofreció descuentos del 50%  (durante un año) en los paquetes convergentes (fijo, móvil e Internet) para nuevos clientes. Movistar y Orange contestaron en noviembre, con ofertas de hasta el 50% en los nuevos contratos hechos antes del 8 de enero. Además de esta “guerra de ofertas”, el mercado se ha reanimado a partir de octubre de 2016, cuando Orange decidió abrir sus líneas de fibra óptica al cuarto operador, Mas Móvil, lo que le permitió competir con los tres grandes en la oferta de móviles y acceso a Internet. Una decisión que permite a Orange ingresar más por sus líneas de fibra óptica, pero que abre la puerta a la competencia de un cuarto operador, MásMóvil, que ha crecido de forma espectacular: en 15 meses se ha hecho con 500.000 hogares y el 8,2% de las líneas móviles, quitando 402.600 clientes a los tres grandes.

Pero el triopolio (Movistar, Orange y Vodafone) tiene el 82,6% de los móviles y el 80% de los clientes, a pesar de las dos subidas al año. Y eso se debe a que los españoles estamos muy enganchados a los móviles (tenemos 51,5 millones, más que habitantes) y los usamos mucho (2 horas y 11 minutos al día, el 5º país que más, tras Brasil, China, USA e Italia, según Statista). Y estamos muy enganchados a Internet: hay ya 31,8 millones de internautas y el 85% se conecta a Internet con su Smartphone, una media de 246 minutos al día navegando por la red, según la AIMC. Así que, aunque nos suban las tarifas, no sabemos vivir sin el móvil e Internet. Y cada día lo usamos más, más WhatsApp,  más descargas y más consumo de datos. Y eso hay que pagarlo.

Además, las telecos construyen cada vez redes más rápidas, para que consumamos más datos y así justificar nuevas tarifas más caras. Precisamente, el otro gran éxito de las telecos que operan en España, además de inventar los paquetes convergentes (fijo, móvil, internet y TV), es haber creado una gran red de fibra óptica, una enorme red de autopistas de telecomunicación por la que pueden vendernos productos cada vez más caros. Algo que no han conseguido hacer las demás telecos europeas. Así, entre 2012 y 2017, las telecos han instalado en España  fibra óptica en 31,3 millones de hogares (el 75%), el tercer mayor despliegue de fibra óptica del mundo, tras Corea del Sur y Japón. Y así, España tiene instalada tanta fibra óptica como Alemania, Reino Unido, Francia e Italia juntas. Y Movistar cubre con fibra el 75% de los hogares (85% en 2018), frente al 35% de Orange en Francia, el 5% de Deutsche Telecom en Alemania o el 2% de BT en Reino Unido. Ahora, el problema de las telecos es rentabilizar esta enorme inversión (y la hecha en la red móvil 4G, donde se ha alcanzado un 96% de cobertura), donde han gastado 33.910 millones de euros desde 2010. Una inversión que compensarán nuestros recibos.

Así que las telecos “españolas” (Movistar, la francesa Orange y la británica Vodafone) son la envidia” de las telecos europeas, por la forma en que tienen “atrapados” a sus clientes, con los paquetes convergentes y la fibra óptica ,que multiplica descargas y consumo de datos (creció un 70% en 2017) , a cambio de tarifas cada vez más altas. El resultado es que los españoles pagamos las tarifas móviles más altas de Europa: 52,96 euros en 2016, un 42,14% más que la media de los cinco mayores países europeos (37,26 euros/mes), según el último análisis de Kelisto. Eso supone que pagamos por el móvil más del doble que en Reino Unido (20,98 euros al mes) y Francia (21,97 euros) y también más que Alemania (43,52 euros) e Italia (52,96 euros). Y en 2017, el coste medio de un paquete cuádruple (fijo, móvil e Internet fijo y móvil) era en España de 67,80 euros al mes, según la CNMC. Y el coste de un paquete quíntuple (con TV de pago) era de 96,60 euros, un 19,5% más que en 2015.

Ahora, todo apunta a que hay un “doble mercado” de móviles e Internet. Los clientes antiguos sufren y sufrirán las subidas periódicas de las grandes telecos, mientras se enzarzan con Más Móvil y los operadores virtuales en “guerras de tarifas” (ellas y sus segundas marcas low cost : Tuenti, Lowi y Amena o Pepephone) por captar clientes nuevos, batiendo récords de fugas (676.117 cambios de operador en noviembre de 2017). Y cuando los “nuevos” ya son “viejos”, pasan a sufrir las periódicas subidas de los antiguos, salvo que se vayan y antes o después caigan en las redes de un operador que les suba. Y todo ello mientras el Gobierno Rajoy y la “independiente” Comisión de la Competencia (CNMC), dependiente del Ministerio de Economía, “miran para otro lado” cuando las telecos “coordinan” e imponen subidasa cambio de” mejoras que los clientes no han pedido.

Pero es lo que hay. Nosotros, los clientes, estamos cada vez más enganchados al móvil e Internet, más conectados a las redes y bajando cada vez más vídeos, gastando cada vez más datos y buscando más velocidad. Y las telecos nos tienen cada vez más cogidos, con paquetes más complejos y servicios más amplios y más costosos, sin los que no sabríamos vivir. Así que nos suben, protestamos, pero seguimos dándole a la tecla aunque nos cueste más cada año. Y así hasta la próxima subida, este verano.