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jueves, 15 de febrero de 2024

Menos muertos por trabajar (ojo: 2 diarios)

En 2023 se estancaron los accidentes de trabajo (aunque superaron el millón) y bajaron las muertes, en el trabajo y de camino: fueron 721, 105 muertos menos que en 2022 y los mismos que en 2019, con 1,2 millones de trabajadores más. Siguen siendo muchos muertos (2 diarios), más que en Europa. Y los accidentes aumentaron en la mayoría de sectores, aunque bajaron en sanidad y servicios sociales (al no haber casi COVID). Y aumentaron también las enfermedades profesionales, aunque no se contabilizan muchos canceres (1 de cada 3 tienen causa laboral). Por eso, se teme un repunte de la siniestralidad laboral en 2024. Para frenar accidentes y muertes, este lunes se han reunido sindicatos, patronal y Gobierno, que quieren reforzar la protección y los medios para inspeccionar la seguridad y aumentar las condenas en los juzgados por los accidentes mortales (264), algunas con 20 años de retraso. Urge un Plan de choque para frenar estas “muertes silenciosas”. Hay que evitar que el trabajo mate.

                  Enrique Ortega

Un trabajador de 58 años murió este martes en San Fernando de Henares (Madrid) al caerle encima una viga durante la demolición de una nave industrial. Es el penúltimo trabajador muerto este año por accidente laboral en España, tras los 721 fallecidos durante 2022, en el trabajo (581) o yendo y viniendo de trabajar (140 muertos “in itinere”), según los datos que acaba de publicar Trabajo. Una cifra que reduce sustancialmente los muertos laborales de 2022 (826), disparada por el repunte de la pandemia y los muertos (21) del naufragio del pequero gallego “Villa de Pitanxo" en Terranova. Y que es similar a la cifra de muertos por accidentes laborales en 2019 (721 también), aunque ahora trabajan 1,2 millones de personas más que antes de la pandemia. Aún así, son muchos más de los 558 muertos laborales de 2013, el mínimo desde antes de la crisis financiera (841 en 2007) y la mitad de las 1.580 muertes en el trabajo producidas en España el año 2.000.

Empecemos por los datos de los accidentes laborales, que prácticamente se estancaron en 2023: hubo 1.194.907 accidentes, un -0,12% que en 2022. Pero algo menos de la mitad (569.996, +0,9%) fueron accidentes sin baja, generalmente leves, por lo que muchos trabajadores prefirieron no pedir la baja, para no tener problemas laborales (los sindicatos denuncian que estos accidentes sin baja crecen cada año). Algo más de la otra mitad fueron accidentes con baja, 624.911 en 2023, casi los mismos que en 2022 (-1,1%), muy lejos de los accidentes con baja que había en plena burbuja inmobiliaria (1.022.067 en 2007) pero similar a la cifra de accidentes con baja que había antes de la pandemia (650.602 en 2019).

El grueso de los accidentes laborales con baja se produjo en el trabajo (539.584, el 86,3% del total y -2,3% respecto a 2022) y el resto fueron accidentes “in itinere” (85.327), accidentes producidos al ir y venir de trabajar, que son los que crecieron en 2023 (+7,3%) y en años anteriores (básicamente por los accidentes de tráfico). La mayoría de los accidentados en el trabajo son hombres (casi el 71%), pero curiosamente las mujeres son las que tienen más accidentes con baja “in itinere” (el 56% del total), quizás porque se desplazan más por conciliar el trabajo con los hijos y las tareas del hogar. La gran mayoría de los accidentados con baja son asalariados (94,5%) y el resto autónomos (5,5%).

Del total de accidentes laborales con baja, 4.706 fueron accidentes graves, con muertos y heridos de importancia (similar a los 4.714 de 2022). De ellos, 721 fueron accidentes mortales (105 fallecidos menos que en 2022), la mayoría de los muertos hombres (658) y asalariados (649), según Trabajo. Estas muertes laborales se repartieron entre las producidas en el trabajo (581, 98 menos que en 2022) y las producidas “in itinere”, al ir o volver de trabajar (140 muertes, 7 menos que en 2022). Las principales causas de las muertes en el trabajo fueron los infartos y derrames cerebrales (245 de las 581 muertes en jornada), seguida de los accidentes de tráfico (91 muertes), las caídas (91 muertes) y el quedar aplastado o atrapado (87 muertes). En el caso de las muertes “in itinere”, la mayoría (125 de 140) fueron en accidentes de trafico al ir o volver de trabajar.

Las actividades más peligrosas, con más accidentes laborales con baja en 2023, fueron la industria (95.273 accidentes, +3,5%), construcción (83.968, +3%), comercio y la reparación de vehículos (70.726, +4,9%), las actividades administrativas y servicios auxiliares (55.172, -1,6%), hostelería (53.397 accidentes, +7,6%) y transporte y almacenamiento (39.682, +2,7%), habiendo bajado casi a la mitad los accidentes en sanidad y servicios sociales (42.439 bajas en 2023, -39,4%), por haberse mitigado el COVID, que se consideró un accidente laboral en la sanidad y la atención y disparó los accidentes entre 2020 y 2022. Pero si miramos la siniestralidad relativa, respecto a las personas que trabajan, las actividades más peligrosas son la minería (6,11 accidentes por 100 trabajadores), la construcción (6,08%), el suministro de agua, saneamiento y residuos (5,67%), el campo (4,12%), la hostelería (3,77) y la Administración pública y Defensa (3,53%), frente al 2,17% de media. Y por autonomías, superan la media de accidentes con baja Baleares (4,17%), Navarra (3,75%), La Rioja y Castilla la Mancha (3,45%), Murcia (3,04%), País Vasco (2,94%) o Andalucía y Asturias (2,93%).

Centrándonos en las muertes laborales, la mayoría de los fallecidos son hombres (658 muertos, el 91,2% del total) y trabajadores mayores de 50 años (402 muertos, el 55,2%). Las actividades más letales son los servicios (282 muertos en 2023, -11,9%), especialmente el transporte y almacenamiento (129 muertos), el comercio y la reparación de automóviles (60), las actividades administrativas y servicios auxiliares (56 muertos) y la hostelería (31 muertos), seguidos de la construcción (141 muertos, -12,7%), la industria (96 muertos, -15,8%) y el campo (72 muertos, -11,9%). Y por autonomías, destaca la mortalidad laboral en Andalucía (116 muertes laborales en 2023), Cataluña (107), Comunidad Valenciana (72), Galicia (56) y Castilla y León (51).

Pero si ponemos estas muertes en relación con los que trabajan, las actividades más letales son el campo y la pesca (10,33 muertes por 100.000 trabajadores), la construcción (9,49) y la industria (4,07), muy por encima de la media española (2,92 muertes por cada 100.000 trabajadores). Y por autonomías, las más letales son La Rioja (9,89 muertes por 100.000 trabajadores), Melilla (8,34), Cantabria (4,96), Galicia (4,84, con 6,66 en Lugo), Aragón (4,43, con 9,21 muertes por 100.000 trabajadores en Teruel), Castilla la Mancha, 4,17, con 10,29 en Cuenca), Asturias (4,07) y Castilla y León (4,12, con 10,11 en Soria y 6,24 en León).

Los accidentes y muertes laborales preocupan también en Europa, donde se producen casi 2,2 millones de accidentes con baja (4 días o más) y 2.982 muertes al año en el trabajo, según Eurostat. España es el tercer país en accidentes laborales con 4 días de baja o más (356.001 en 2021), detrás de Alemania (667.104) y Francia (447.161) y por delante de Italia (203.733), según Eurostat. Pero como tenemos menos trabajadores, ocupamos el 2º lugar europeo en incidencia (2.656 accidentes por 100.000 trabajadores, detrás de Francia (3.364) y por delante de Italia (1.244)  y Alemania(1.858). Y en muertes por accidente laboral, la tasa española (2,49 muertes por cada 100.000 trabajadores en 2021) es superior a la media europea (2,23), aunque nos superan Francia (4,45) e Italia (3,17), mientras Alemania tiene la mitad de tasa de mortalidad laboral (1,08 por 100.000), según Eurostat (2021).

El trabajo no sólo provoca accidentes y muertes, también enfermedades profesionales, que en muchos casos acaban inhabilitando o matando al trabajador en unos años. Y en los últimos años crecen: en 2023 se contabilizaron 25.878 partes de enfermedades profesionales, un +15,5% que en 2022 (22.408), aunque todavía son menos que antes de la pandemia (27.392 en 2019), según Trabajo. Por autonomías, donde más crecieron los partes fue en Cataluña (+57,92%), Cantabria (+46,91%), Canarias (+35,71%) y Madrid (+24,48%). Las causas que provocaron estas enfermedades profesionales fueron los agentes físicos (20.842 partes), los agentes biológicos (1.850), las enfermedades de la piel (1.459), la inhalación de sustancias (945), agentes químicos (688) y sólo 94 partes de enfermedad profesional fueron por cáncer (107 en 2022). Las actividades con más bajas por enfermedad profesional (10.929 en 2023, +13,54%) son la industria (4.023, +7,45%), el comercio y la reparación de vehículos (1.467 bajas, +7,24%), las actividades administrativas y servicios auxiliares (1.022, +8,49%), la construcción (937 bajas, +12,22%) y la hostelería (917 bajas, +29,15%).

Los sindicatos denuncian cada año el bajísimo reconocimiento del cáncer como enfermedad profesional (94 casos en 2023), que en la mayoría de los casos se reconocen porque el trabajador acaba en los Tribunales. UGT considera que 1 de cada 3 casos de cáncer que se detectan en España podrían estar relacionados con la exposición a sustancias cancerígenas en el trabajo. Los trabajos con más riesgo, según detectó la Encuesta WES, son los relacionados con el amianto, la sílice cristalina respirable, las emisiones de motores diesel y el polvo de madera, aunque también el benceno, la radiación ultravioleta solar, el formaldehido, el cromo hexavalente y el plomo y sus compuestos orgánicos. Los sindicatos piden que se eviten muchos casos de cáncer controlando estos trabajos más expuestos y que se flexibilice la normativa, para reconocer muchos casos de cáncer como enfermedad profesional, facilitando luego la reinserción del trabajador curado.

Los sindicatos acaban de valorar positivamente la reducción de muertes por accidente laboral en 2023, pero creen que todavía hay datos preocupantes. Por un lado, el número de accidentes con baja se ha estancado y habría aumentado de no ser por las bajas por COVID, que se han desplomado a la mitad. Y señalan que en la reducción de muertes ha jugado que una parte de la subida de 2022 fue por el naufragio del pesquero gallego. Pero, sobre todo, alertan de que en casi todos los sectores han aumentado las bajas por accidente, sobre todo la industria, la construcción, el comercio, el transporte y la hostelería. Y por eso, temen que la siniestralidad laboral repunte en 2024, mientras recuerdan que es mayor que en el resto de Europa y que 2 muertos diarios es “un dato insoportable”.

Los sindicatos denuncian que muchas empresas no cumplen la Ley de prevención de riesgos laborales y que, con la COVID y la crisis posterior (más la inflación), muchas empresas “han bajado la guardia, destinando menos recursos y formación a la prevención. Y sobre todo las pymes, las menos preparadas. Y aportan un dato clave: en un tercio de los accidentes laborales producidos en 2022 se detectó que no se había realizado una evaluación de riesgos, como exige la normativa. Además, los sindicatos se quejan de falta de control, porque la Inspección de Trabajo carece de medios para vigilar (tienen un funcionario por cada 15.000 trabajadores, frente a 1 por 10.000 de media en la UE). Y denuncian la falta de medios judiciales para acabar con la impunidad penal ante los accidentes laborales. Baste un dato: en 2022 sólo hubo 432 sentencias judiciales por siniestralidad laboral, 264 condenatorias. Y algunas incluso sobre accidentes de hace 20 años (19 relativas a 2004-2009).

El mayor motivo de esperanza es que España, forzada por la Comisión Europea, ha creado una Mesa tripartita (Gobierno, sindicatos y patronal), dentro del diálogo social , para atajar los accidentes y muertes laborales, siguiendo el Marco Estratégico de Seguridad y Salud en el Trabajo 2021-2027, aprobado por la Comisión Europea en junio de 2021. La primera reunión de la Mesa de prevención de riesgos laborales se celebró el lunes 12 de febrero, con año y medio de retraso, y tanto el Gobierno como las fuerzas sociales han trazado una hoja de ruta para aprobar medidas que reduzcan los accidentes y las muertes en el trabajo. Los sindicatos piden un Plan de choque, que mejore la prevención en las pymes y amplíe los riesgos psicosociales y la problemática ligada con la salud mental y las nuevas tecnologías, dotando de más medios a la Inspección de Trabajo y a los Juzgados, además de reforzar los organismos estatales y autonómicos ligados a la prevención y la salud laboral.

En definitiva, se trata de contar con más medios para vigilar el cumplimiento de las normas de riesgos laborales y castigar con más dureza (multas y penas) a los culpables, porque tanto los sindicatos como los expertos creen que no hacen falta más normas, sino que se cumplan. Y, sobre todo, que las empresas (y los trabajadores) apuesten por la seguridad en el trabajo, no sólo por sentido común sino porque es rentable”: los accidentes laborales le cuestan cada año a Europa un 3,3% de su PIB, según la UE, entre bajas, gastos médicos e indemnizaciones, lo que supone un coste global de 480.000 millones de euros (a España le cuestan unos 40.000 millones anuales). Y se estima que, por cada euro invertido en seguridad, la empresa obtiene algo más del doble en productividad.

Hay que acabar con esta lacra de los accidentes y muertes por trabajar, 721 muertos “invisibles” de los que no se habla, al contrario que los muertos por tráfico (1.145) o por violencia de género (56). Una factura humana inadmisible y escandalosa, más en el siglo XXI. Hay que alcanzar un gran Pacto social, como país y empresa a empresa, con un solo objetivo: conseguir “muertes cero” en el trabajo. No podemos consentir que el trabajo mate.

jueves, 6 de diciembre de 2018

Más muertes en el trabajo y en el camino



Cada 14 horas muere un trabajador en España, 12 muertos a la semana en el trabajo o al ir y volver. Tras haberse estabilizado los muertos por accidente laboral en 2015, 2016 y 2017, este año vuelven a subir y son ya 469 muertos hasta septiembre, 8 más que el año pasado. Y siguen creciendo los accidentes, como sucede desde 2014. Con ello, España es el tercer país europeo con más accidentes laborales y el cuarto con más muertes en el trabajo. Y además, hemos batido otro récord de enfermedades profesionales, ocupando el 2º lugar europeo detrás de Francia. Los sindicatos culpan del aumento de accidentes y muertes a la precariedad laboral, porque el 41% los sufren trabajadores temporales y con poca antigüedad. Y piden que las empresas (sobre todo las pymes) cumplan la normativa, porque si lo hicieran se evitarían 1 de cada 3 accidentes y muertes. No es de recibo que, en el siglo XXI, "el trabajo mate".


enrique ortega

Un trabajador de 47 años murió anteayer en Gandía (Valencia), al caer por el hueco del ascensor desde el quinto piso cuando intentaba repararlo. Es el penúltimo muerto por accidente laboral en España, donde este año van ya 469 muertos hasta septiembre, entre los fallecidos en el trabajo (368) y en el camino de ida o vuelta a trabajar (101 muertos “in Itinere”), 8 muertos más que en los nueve primeros meses de 2017, según las estadísticas del Ministerio de Trabajo. Con ello se rompe una racha de tres años (2015, 2016 y 2017) en que los muertos por accidente laboral se habían estabilizado, en 629 muertos anuales, tras aumentar desde el mínimo de 2013 (558 muertos), muy alejado de los máximos históricos: 1.580 muertos por accidente laboral en 2000, entre 1.500 y 1.306 después y 1.065 muertos en 2008, cayendo a 831 en 2009.

España superó a comienzos de este siglo el millón de accidentes laborales (1.005.289 en 2000, 989.353 en los trabajos y 72.357 “in Itinere”), pero luego bajaron ligeramente para batir un récord en plena “burbuja económica”: 1.022.067 accidentes laborales en 2007. Con la crisis, la menor actividad y 3,8 millones de trabajadores menos, los accidentes laborales cayeron en picado, hasta un mínimo en 2013 (468.030 accidentes, 404.284 en el trabajo y 63.746 “in Itinere”). Pero después han crecido a partir de 2014, por la recuperación económica y la precariedad del empleo creado, hasta los 596.606 accidentes laborales en 2017 (515.082 en el trabajo y 81.524 “in Itinere”), según las estadísticas de Trabajo. Y este año, hasta septiembre, ya se han producido 451.677 accidentes, un 3,7% más que en 2017.

España es el tercer país europeo con más accidentes de trabajo, sólo por detrás de Alemania (844.541 accidentes, con más del doble de trabajadores) y Francia (844.541 accidentes) y muy por delante de Italia (295.162 accidentes), Reino Unido (237.008 accidentes) y Portugal (134.378 accidentes), según los últimos datos de Eurostat para 2015. Y somos el 4º país europeo con más muertes laborales, tras Francia (595 muertos). Italia (543) y Alemania (450 muertos), por delante de Polonia (304 muertos), Reino Unido (260) y Portugal (161 muertos). Pero si relacionamos el número de muertes laborales con los trabajadores, España mejora y su siniestralidad  (2,3 muertes laborales por cada 100.000 empleados en 2015, que hoy son ya 3,1) y se coloca como el país nº 16 de los 28, por encima de la media europea (1,83 muertes laborales por cada 100.000 trabajadores en la UE-28) pero por detrás de Portugal (3,54 muertes/100.000), Francia (2,57) e Italia (2,42), aunque peor que Alemania (0,97 muertes/100.000) y Reino Unido (0,83), según la última estadística de Eurostat para 2015.

Analizando los accidentes laborales en España, la mayoría de los 451.677 acaecidos este año son accidentes en el trabajo (391.293) y el resto (60.384) son accidentes al ir o volver de trabajar, que crecen año tras año. Dentro de los accidentes en el trabajo, la casi totalidad (el 99,14%) son leves y menos de un 1% son graves (2.963) o mortales (368). El 70,8% los sufren los hombres, sobre todo por un sobreesfuerzo físico (36% de los accidentes) y golpes contra algo inmóvil (24,7%) o en movimiento. El mayor número de accidentes se da en la industria (19,1%), los comerciales y repartidores (13,95%) y en la construcción (12,8%), aunque la mayor siniestralidad se da (teniendo en cuenta el número de trabajadores) en las industrias extractivas, la construcción, los trabajos de agua, saneamiento y residuos y la industria. Y en los accidentes “in itinere”, dos tercios son accidentes de tráfico y más de la mitad los sufren  las mujeres (54,5%), quizás porque tienen más estrés al tener que compatibilizar el trabajo con el cuidado de los niños y las tareas domésticas.

Respecto a las muertes en el trabajo (368 este año), la gran mayoría son hombres (349), sobre todo de 40 a 59 años (72,8% de los muertos), siendo mayor la siniestralidad entre los operadores de maquinaria, la construcción, el campo, la industria y los servicios. Y hay más muertes en el trabajo, en relación con los ocupados, en Aragón (5,6 muertes/100.000 trabajadores frente a 3,1 de media en España), Castilla y León, Ceuta (5,4), Cantabria (5) y Murcia (4,7), siendo las regiones con menos muertes (en relación a los que trabajan) Cataluña (1,5 muertes/100.000 ocupados), Baleares (1,7), Madrid (1,8) y Canarias (2,3), según las estadísticas de Trabajo. Y las primeras causas de muerte en el trabajo son los infartos y derrames cerebrales (43,4%), los accidentes de tráfico trabajando (23,3%), los aplastamientos y atrapamientos (12,5%) y los golpes y caídas (10,6% de las muertes). En las muertes al ir o volver de trabajar (101 muertes “in Itinere), la mayoría son también hombres (84), la mitad entre menores de 44 años, en carreteras y medios de transporte.

¿Por qué aumentan los accidentes laborales y las muertes? La patronal y los empresarios argumentan que hay más actividad y más gente trabajando (+2,57 millones desde 2014) y que por eso hay más siniestralidad. Pero los sindicatos no están de acuerdo y lo achacan a la precariedad laboral, agravada con la reforma laboral aprobada por el Gobierno Rajoy en 2012. Y señalan dos datos que son oficiales, del Ministerio de Trabajo. Uno, que en 2017, el 41,16% de todos los accidentes laborales los sufrieron los trabajadores temporales, cuando son solo el 26,7% de los asalariados. Y estos trabajadores temporales, generalmente con menos formación y experiencia, sufrieron también el 41,12% de las muertes en el trabajo (204). El otro dato relevante es que los trabajadores con menos de 1 año de antigüedad sufrieron el 44% de todos los accidentes y el 41% de las muertes en el trabajo en 2017.

Los sindicatos añaden que la precariedad laboral y los cambios en la organización del trabajo fomentados por la reforma laboral (mayor libertad al empresario para organizar jornadas y turnos) han provocado más tensión y más estrés en el trabajo, lo que favorece los accidentes. Y además se quejan de que las estadísticas oficiales no incluyen todos los accidentes que se producen realmente, porque sólo incluyen los accidentes con baja y las Mutuas están endureciendo los criterios para darlas (sólo dan las graves, de más de 4 días), lo que está produciendo un “trasvase” de accidentes leves a accidentes sin baja. De hecho, los accidentes laborales sin baja son este año superiores (546.082) a los accidentes con baja (451.677). Y en muchos casos, es el propio trabajador accidentado el que no pide la baja, por miedo a que la empresa le despida si falta.

Otra causa de que crezcan los accidentes laborales y las muertes es que muchas pymes no tienen políticas adecuadas de prevención de riesgos laborales, bien porque no quieren gastar dinero y tiempo en ellas o bien porque las subcontratan fuera (lo hacen el 88,75% de las pymes, según Asepeyo) y se despreocupan del seguimiento. De hecho, el 54% de las pymes desconoce cómo funciona la prevención de riesgos, según un estudio del Colegio de Politólogos y Sociólogos. Y para completar el cuadro, 1 de cada 3 autónomos (hay 3 millones)  no sabe cómo actuar si sufre un accidente laboral.

El trabajo no sólo provoca accidentes y muertes sino también enfermedades profesionales, que en muchos casos acaban incapacitando o matando al trabajador a medio plazo (4 murieron en 2017 por enfermedad profesional). En 2017, las enfermedades profesionales batieron el récord del siglo: 27.770 casos (21.049 como tales y otras 4.704 como patologías no traumáticas causadas o agravadas por el trabajo), un 5,68% más que en 2016, según las estadísticas de Trabajo. Y en 2018, hasta octubre, ya van 20.463 expedientes de enfermedades profesionales, un 14,40% más que el año pasado. Estos datos nos colocan como el 2º país europeo con más enfermedades profesionales tras Francia, según el propio Ministerio de Trabajo. La mayoría de estas enfermedades (el 83%) son causadas por esfuerzos y malas posturas (trastornos musculo-esqueléticos), seguidas de las producidas por agentes biológicos, inhalación de sustancias y enfermedades de la piel, con una baja media de 100 días. La mayor incidencia de estas enfermedades profesionales se da entre los 45 y 49 años, en la industria manufacturera y la minería, sobre todo en Navarra, el País Vasco y la Rioja, siendo poco frecuentes en Andalucía, Ceuta y Melilla.

Los sindicatos se quejan de que un 20% de las enfermedades profesionales no se contabilizan como tales, porque no quieren reconocerlas las empresas o las Mutuas, para ahorrarse dinero pasando la factura de estas enfermedades a la Sanidad pública (el coste se valora en 2.000 millones de euros anuales). Así, estudios de UGT estiman que unas 9.500 muertes por cáncer podrían estar relacionadas cada año con enfermedades laborales. Y sin embargo, sólo se han contabilizado  este año 12 casos de cáncer laboral (la mayoría, por amianto). Y denuncian que tampoco afloran como enfermedades profesionales muchas depresiones y enfermedades psíquicas, motivadas por el estrés laboral. Asimismo, creen que existe una “desigualdad de género”, porque las enfermedades profesionales se están cebando más con las mujeres: desde 2013, señala UGT, se comunican más partes de baja por enfermedad profesional de mujeres que de hombres, a pesar de que hay menos mujeres trabajando. Y además, porque en el Real Decreto de enfermedades profesionales no están recogidas algunas de las enfermedades que sufren más las mujeres.

Al final, el trabajo ha matado 469 personas este año, más de la mitad que los accidentes de Tráfico (895 muertos hasta septiembre), aunque se habla de ello mucho menos. Y van ya 6.400 muertos por accidentes laborales en los últimos 10 años. UGT ha pedido un Plan de choque para reducir estas muertes, aumentando las inspecciones de Trabajo (faltan medios) y forzando a las empresas a que cumplan la legislación vigente sobre riesgos laborales (de 1995). Para vigilar que se cumplen las normas, los sindicatos piden que se creen Delegados territoriales de prevención y Juzgados especializados en siniestralidad laboral, porque ahora son muy pocos los accidentes que acaban en los Juzgados (sólo se incoaron 190 causas por homicidio en accidente laboral) y las sentencias se retrasan muchísimo (la media tarda 6 años y 6 meses) y son escasas (579 dictadas en 2017), porque la mayoría de los expedientes acaban en sobreseimiento por su complejidad y la falta de medios.

Curiosamente, la patronal CEOE ha pedido al Gobierno poder hacer controles de alcohol y drogas cuando un trabajador sufre un accidente laboral. Pero mientras, no se vuelcan en invertir más en prevención, aunque sea lo más barato, porque los accidentes laborales no sólo cuestan vidas sino también pérdidas de horas de trabajo y otros costes. De hecho, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estima que los accidentes laborales cuestan un 4% del PIB anual de los paises. Y otros estudios valoran en 476.000 millones al año el coste mundial de los accidentes laborales. Por eso, y por los altos costes que suponen los accidentes laborales y enfermedades profesionales para la sanidad pública, harían falta campañas de concienciación para mejorar la seguridad laboral: no tiene sentido gastar 13 millones en campañas de Tráfico y ni un euro en campañas contra los accidentes de Trabajo.

Con todo, la clave es que las empresas tengan planes de prevención de riesgos laborales y los cumplan. Porque un 31% de los accidentes laborales se producen en trabajos donde no se había realizado la evaluación de riesgos laborales obligatoria, según un estudio de UGT. Eso significa que 1 de cada 3 accidentes en los centros de trabajo (no “in itinere”) se podrían evitar si las empresas cumplieran la Ley. Sólo en 2017, se habrían evitado 160.000 accidentes laborales y habrían salvado su vida 153 trabajadores… Un objetivo para volcarse todos, Gobierno, empresas y empleados, con más firmeza y medios. Porque no es de recibo que, en pleno siglo XXI, “el trabajo mate”.

jueves, 13 de julio de 2017

Accidentes laborales: 12 muertos a la semana


Cada 15 horas muere un trabajador en España, 12 muertos a la semana en el trabajo o de camino. Tras haber bajado los accidentes y muertes con la crisis, llevan tres años creciendo, con 629 muertos en 2015 y los mismos en 2016. Y este año, hasta mayo, van 17 muertos más en los trabajos que el año pasado. España es el tercer país de Europa con más accidentes laborales, mientras crecen también las enfermedades profesionales, que han alcanzado cifras récord en este siglo. Patronal y Gobierno lo achacan a la recuperación económica, a que hay más actividad y más gente trabajando. Pero los sindicatos creen que se debe a la precariedad laboral y a que las empresas gastan ahora menos en seguridad. Y recuerdan que si se cumplieran las normas, se evitarían un tercio de accidentes y muertes en el trabajo. Urge un Plan nacional para mejorar la seguridad laboral, con más medios, más inspecciones y más inversiones. Porque no puede ser que, en pleno siglo XXI, el trabajo mate.



                                                                                               enrique ortega

Un joven de 34 años murió ayer mismo en la localidad navarra de Aritzu al caerse del tejado de la granja que construía. Es el penúltimo muerto por accidente laboral en España, donde han muerto 246 trabajadores entre enero y mayo de este año, 17 más en los centros de trabajo (203) y 17 menos "in itinere" (43) que en esos meses de 2016, según datos de Empleo. Sigue así una tendencia al alza de la siniestralidad laboral, iniciada en 2014, tras haber caído a la mitad con la crisis. El record se alcanzó en 2007, con 1.022.067 accidentes laborales y 1.136 muertes. Posteriormente, la siniestralidad cayó año tras año (tras perder su empleo 3,8 millones de personas), hasta un tocar un mínimo en 2013 (469.284 accidentes y 559 muertes). Pero a partir de 2014, los accidentes y las muertes han ido aumentando año tras año, hasta alcanzar los 566.235 accidentes y 629 muertes en 2016 (las mismas que en 2015). Y a la vista de los datos hasta mayo (246 muertos), todo apunta a que en 2017 se superarán esas cifras.

España es el tercer país de Europa con más accidentes laborales, tanto en número como en porcentaje sobre los que trabajan: 2.894 accidentes por cada 100.000 trabajadores, sólo por detrás de Francia (3.334) y Portugal (2.898), lejos del número de accidentes de Alemania (1.847 por cada 100.000 trabajadores), Italia (1.404), Reino Unido (880) o Suecia (800), según Eurostat (datos 2014). En número de muertos por accidentes laborales salimos mejor parados: somos el país 12º del ranking de 28 paises UE, con 3,11 muertos por 100.000 trabajadores (2014), por encima de los 2,32 muertos de media en la  UE-28. Tienen más fallecidos en el trabajo Portugal (4,72 muertos por 100.000 ocupados), Austria (3,96), Francia (3,74), Luxemburgo (3,71), Irlanda (3,12), Italia (3,01) y 5 paises del Este. Y menos Grecia (1,18 muertos por 100.000 trabajadores), Alemania (1,42), Suecia (1,49), Reino Unido (1,62), Bélgica (1,72) y Dinamarca (1,94 muertos), según datos de Eurostat.

Volviendo a España, el 86% de los accidentes laborales se producen en el trabajo (489.065 y 496 muertes en 2016) y el 14% restante de camino (“in itinere”), el 88% de estas víctimas por accidente de tráfico al ir o volver de trabajar, unos accidentes que han crecido en los últimos años (77.170 accidentes y 133 muertos en 2016) y que sufren cada vez más mujeres. Los sindicatos lo achacan a que ellas están más “agobiadas” con la casa, los hijos y el trabajo y multiplican los viajes diarios, lo que favorece que tengan más accidentes.

Centrándonos en los accidentes en el trabajo (el 86%), dos tercios del total los sufren los hombres y un tercio las mujeres, concentrándose sobre todo entre los trabajadores de 35 a 49 años (46% del total de accidentes), empleados de la construcción (7.212 accidentes por 100.000 habitantes en 2016, el doble que la media, 3.364 accidentes), la industria (5.290 accidentes por 100.000 trabajadores) y el campo (5.143 accidentes). El mayor número de accidentes laborales se da en Cataluña, Andalucía y Madrid, pero si los ponemos en relación con el número de trabajadores, las autonomías más “peligrosas” son Baleares (4.884 accidentes por 100.000 habitantes en 2016) y Castilla la Mancha (4.149 accidentes). Y las más “seguras”, Madrid (2.778 accidentes por 100.000 empleados) y Comunidad Valenciana (2.994). Las principales causas de accidentes son los sobreesfuerzos, las caídas y aplastamientos y los choques. Y curiosamente, el día con más accidentes es el lunes (los que menos, domingos y sábados). Y los meses peores son  mayo y septiembre (y el mejor, con menos accidentes, diciembre), según las estadísticas del Ministerio de Empleo (2016).

Si miramos las estadísticas de muertos en el trabajo (496 en 2016), sin analizar los fallecidos “in itinere” (otros 133 muertos), la mayoría son hombres (6,06 por cada 100.000 trabajadores) y muy pocas son mujeres (0,5 muertas por cada 100.000 trabajadores), siendo los sectores con más muertes la construcción (3,5 veces la media), los conductores de maquinaria y la agricultura, seguidos de lejos por la industria. La primera causa de muerte son los infartos en el trabajo (48% del total), los accidentes de tráfico mientras se trabaja (15%), las caídas (13,6%) y quedarse atrapado 812,5%). Un dato llamativo es que más de la mitad de los muertos por accidente laboral (el 51,5% en 2017) son mayores de 50 años. Y las regiones con más fallecidos en el trabajo (en relación a su empleo) son La Rioja (8,07 muertos por 100.000 trabajadores, frente a 3,41 muertos de media en España), Galicia (7,66 muertos) y Castilla la Mancha (5,31), mientras que las de menos muertos en el trabajo son Baleares(1,32 fallecidos por 100.000 trabajadores) y Canarias (2,05 muertos). Los días con más muertos en el trabajo son los lunes de octubre, según los datos del Ministerio de Empleo (2016).

¿Por qué están aumentando los accidentes y muertes en el trabajo? Los empresarios y el Gobierno lo achacan a la recuperación económica, a que hay más españoles trabajando (1,3 millones más desde 2014) y a que hay más actividad, más trabajo en las empresas. Es cierto. Pero los sindicatos añaden otras dos razones de peso. Una, que ha aumentado la precariedad, con la reforma laboral hecha por el Gobierno Rajoy en 2012. Y que los trabajadores temporales y por horas son más vulnerables a un accidente, porque están menos preparados: de hecho, el 38,8% de los accidentes en 2016 los tuvieron contratados temporales (que son sólo el 26,1% de los trabajadores). Y los sindicatos recuerdan que el 38% de los accidentes con baja los tienen trabajadores con menos de 1 año de antigüedad, sin experiencia. La otra razón que argumentan es que las empresas, con la crisis, han recortado sus medidas e inversiones en prevención.

El mayor déficit de prevención se da en las pymes, la casi totalidad de las empresas. La mayoría de las grandes empresas tienen un servicio de prevención de riesgos laborales propio, pero el 88,75% de las pymes lo subcontrata fuera, a una empresa especializada, según datos de Asepeyo. Y a partir de ahí, muchas se desentienden y tratan de ahorrar costes en prevención. Además, con la precariedad y el paro, los trabajadores denuncian menos sus condiciones de trabajo, por temor a perder su empleo. Y tanto el Estado central como la mayoría de autonomías han recortado sus presupuestos y campañas en prevención.

El trabajo no sólo provoca accidentes y muertes sino también enfermedades profesionales que acaban incapacitando o matando al trabajador a medio plazo. En 2016, batieron el récord de este siglo: 26.277 enfermedades profesionales (20.600 como tales y otras 5.677 patologías no traumáticas causadas o agravadas por el trabajo). Y este año 2017, hay 10.021 hasta mayo (203 más que en 2016), según datos de Empleo, quien reconoce que somos el segundo país europeo con más enfermedades profesionales, tras Francia. Y lo peor, según los sindicatos, es que casi la mitad, 10.755 enfermedades profesionales,  fueron sin baja (el triple que hace una década), porque el trabajador no la pide y sigue trabajando para no perder el empleo. La principal son los trastornos musculo-esqueléticos (el 82%), las enfermedades de la piel (6,4%) y los agentes biológicos (5,9%). Estas enfermedades profesionales se dan sobre todo en la industria y la minería, sobre todo en Navarra, País Vasco, la Rioja y Aragón.

Además, los sindicatos denuncian que un 20% de las enfermedades profesionales no se contabilizan como tales, porque no las reconocen así las empresas o las Mutuas, para  ahorrarse dinero pasando la factura de estas enfermedades a la Sanidad pública (el coste se estima en 2.000 millones de euros anuales). Así, estudios realizados por UGT estiman que unas 9.500 muertes por cáncer podrían estar relacionadas cada año con enfermedades laborales. Y sin embargo, sólo se contabilizaron 36 casos de cáncer laboral en 2016 (la mayoría, por el amianto). Y denuncian que tampoco afloran como enfermedades profesionales muchas enfermedades psíquicas y depresiones causadas por el trabajo.

Ante tanta siniestralidad laboral (accidentes, enfermedades o muertes), urge tomar medidas, para que trabajar sea más seguro. Por un lado, el Gobierno debe aprobar un nuevo Plan nacional de prevención laboral, con más inversiones y más medios, como pidieron en el Congreso, en febrero de 2017, el PSOE, Podemos y PDCat. Eso permitiría hacer nuevas Campañas públicas de concienciación (¿por qué se gasta 12 millones anuales en campañas de Tráfico y ni un euro en campañas para trabajar seguro?) y ayudar a las empresas (sobre todo pymes) a poner en marcha Planes de seguridad en el trabajo más efectivos y con más recursos (la no prevención sale mucho más cara). Además, hay que dotar de más medios a la Inspección de trabajo (tienen la mitad de funcionarios que en Europa), para que controle y multe los trabajos inseguros. Y en paralelo, dar más protagonismo en el tratamiento de accidentes y enfermedades profesionales a la sanidad pública, trasvasando recursos que ahora tienen las Mutuas, para crear Unidades de salud laboral con medios, desde los ambulatorios a los hospitales públicos.

Si se cumpliera correctamente la Ley de prevención de riesgos laborales de 1995, habría muchos menos accidentes, según los sindicatos. Y lo argumentan en que un 31% de los accidentes laborales se producen en empleos donde no se había realizado la evaluación de riesgos laborales obligatoria, según un estudio de UGT. Eso significa, señalan, que 1 de cada 3 accidentes laborales en los centros de trabajo (no “in itinere”) se podrían evitar: habrían sido 151.000 accidentes menos y 154 trabajadores “salvados de la muerte” en 2016.

En definitiva, muchos de los accidentes, muertes y enfermedades en el trabajo son evitables, con inversión y medios para formar y prevenir riesgos. Una vez más, salvar vidas es cuestión de dinero. Hay que volcarse en ello, para lograr empleos más seguros. No puede ser que en pleno siglo XXI, el trabajo mate.