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jueves, 15 de septiembre de 2016

Los bancos apuestan por el móvil


A finales de septiembre y en octubre, 27 bancos y Cajas (casi todos) van a bombardearnos con publicidad para que contratemos un nuevo servicio: transferencias y pagos por el móvil. La plataforma tiene un nombre raro, Bizum, y su objetivo es canalizar en 5 años casi un tercio de las operaciones bancarias. Todavía no sabemos lo que costará usarla, porque cada banco cobrará a su manera el servicio, como los cajeros. La apuesta por los móviles es el  último intento de la banca por evitar que los grandes de Internet (Google, Apple, Amazon, Facebook…) y las compañías telefónicas se hagan con parte del negocio bancario, como ya están haciendo. Pero los bancos lo tienen difícil, por su peor imagen y su menor agilidad. La clave del éxito de Bizum estará en que el pago por móvil sea sencillo, rápido, barato y seguro. Y ojo: usemos la tecla de los pagos y transferencias con moderación, porque luego hay que pagarlo.
 
enrique ortega

En el mundo hay más móviles que habitantes: 7.300 millones de móviles a finales de 2015, el 45% de ellos  inteligentes (smartphones), según el informe Mobility Repport de Ericsson, que anticipa 9.000 millones para 2021. Y lo mismo pasa  en España, que es un paraíso de los móviles inteligentes: ya lo tienen el 88% de los adultos, lo que nos convierte en el segundo país del mundo con más penetración de los smartphones, sólo por detrás de Singapur (92%) y por delante de la media de los paises de la Unión Europea (78% de penetración), según un estudio de la Consultora Deloitte. Estos teléfonos inteligentes se usan para casi todo menos para hablar, sobre todo para acceder a Internet y a las redes sociales, para bajarse vídeos, canciones y noticias y, cada vez más, para comparar ofertas y comprar online, apoyados en una tarjeta de crédito.  

De hecho, el 21,7% de los españoles realiza ya compras y pagos a través del móvil, la cuarta parte de ellos a través de monederos virtuales (“wallets”), el medio de pago que más crece en todo el mundo. Y aunque todavía España es un país donde nos gusta pagar en metálico (el 84% de las compras se hacen a tocateja, según un estudio de la consultora PWC), todo apunta a que el futuro es de los pagos a través de Internet y sobre todo vía móvil. De hecho, un estudio de la consultora Accenture vaticina que 3 de cada 4 transacciones de dinero serán “online” o a través del móvil para 2.020. Y otro estudio de la consultora Forrester apuesta porque los pagos por móvil se van a triplicar en Estados Unidos: pasarán de los 50.000 millones de dólares actuales a 142.000 millones en 2019.

Así que el móvil no sólo está cambiando nuestras vidas sino que va a cambiar el mundo del dinero y se convertirá en un gran negocio. Los gigantes de Internet ya lo vieron hace años y por eso se adelantaron a la banca en ofrecer pagos a través de Internet y el móvil, sobre  todo en Estados Unidos. Google fue el pionero, lanzando en 2009 Google Wallet, un monedero virtual que mejoró en 2013, con una tarjeta de débito prepago. Y en mayo de 2015 ha lanzado en EEUU el servicio Android Pay. Apple, con más de 200 millones de tarjetas almacenadas en iTunes, lanzó también en octubre de 2014, en EEUU, su servicio Apple Pay, un sistema de pago interactivo para los iPhone que no está disponible en España. Facebook, la red social con  1.500 millones de usuarios, lanzó en marzo de 2015, en EEUU, un servicio para hacer transferencias a través de la plataforma de mensajería de la red social (Messenger) y está por ver si lo integra en su exitosa WhatsApp. Y Twitter permite  también  hacer pagos gracias a una aplicación para el móvil lanzada en marzo de 2015 por el banco Barclays.

En paralelo, otras empresas tecnológicas se han lanzado a ofrecer compras online con tarjetas. La pionera, en el año 2.000, fue PayPal (eBay), que ya tiene 128 millones de cuentas activas en todo el mundo, con las tarifas más baratas para compras y envío de dinero persona a persona. Amazon lanzó en agosto de 2014 un lector de tarjetas de crédito que conectado a un móvil o una tablet permite a pequeños negocios aceptar pagos. Y las empresas chinas Alibaba y Tencent o la japonesa Rakuta ofrecen también desde hace años plataformas de pago a través de móviles, como la mayoría de las empresas que venden por Internet.

Las grandes empresas de telefonía también se han lanzado a este negocio. Vodafone ofrece su monedero electrónico para pagos (Vodafone Wallet) desde 2014 en Reino Unido, Alemania, Italia, Holanda y España. Y en noviembre de 2015 renovó su aplicación para permitir el pago con móvil asociado hasta con 5 tarjetas de crédito o débito diferentes. El servicio es compatible con los principales teléfonos Android y cuenta ya con 600.000 usuarios en España (lo aceptan Vips, Starbucks, Repsol o Mercadona) y 2,4 millones en Europa. También Orange ofrece el servicio de pago por móvil Orange Cash. Y Samsung ha lanzado este mes de junio su sistema de pago por móvil (Samsung Pay) en España, cuarto país donde funciona el servicio.

Mientras todo esto ha ido pasando en el mundo digital, la banca no ha sido capaz (ni en España ni en Europa) de lanzar iniciativas de éxito que aprovecharan el boom de Internet y de los móviles para canalizar pagos. No fue hasta finales de 2013 cuando dos grandes bancos lanzaron sus "apps" para operar y pagar a través del móvil: BBVA Wallet y La Caixa Wallet (en colaboración con Movistar, Vodafone y Orange). Ahora ya, casi todos los bancos y Cajas tienen su aplicación móvil, pero sin mucho éxito. En 2014, CaixaBank y Santander (con Movistar) intentaron hacer una apuesta conjunta por el pago móvil, lanzando Yapp, una plataforma que acabó cerrando en junio pasado, tras perder 8 millones de euros.

A la vista de ese fracaso, la banca española “se ha puesto las pilas”, presionada por el Banco de España y el Banco Central Europeo (BCE), preocupado por crear una gran plataforma tecnológica europea que salve el futuro de la banca continental. Y así, en julio pasado se creó una plataforma integrada por 27 bancos y Cajas españoles (el 95%), invirtiendo más de 100 millones de euros para lanzar Bizum, un servicio de transferencias y pagos por móvil de la banca, con requisitos técnicos homologados con Europa, donde ya están en marcha plataformas similares en Reino Unido, Suecia y otros países.

La plataforma Bizum está en pruebas y se va a lanzar en tres fases, una vez que cada banco la difunda entre sus clientes. La primera, a finales de septiembre o principios de octubre, en que se pondrán en marcha las transferencias de dinero entre particulares a través del móvil. No hará falta saber el número de cuenta del otro, sólo introducir su móvil y el importe de la transferencia, que le llegará al instante (no al día siguiente, como ahora). Y si el destinatario no tiene smartphone, le llega igual: basta que tenga móvil inteligente el que lo envía (hasta un máximo de 500 euros). En octubre se pondrá en marcha el segundo servicio, el pago con móvil en compras online (compras de 50 céntimos a 500 euros), sólo con indicar el número de móvil y una clave que se dará al cliente. Y para diciembre de este año, Bizum permitirá también las compras en comercios y tiendas físicas, acercando el móvil al TPV e introduciendo la clave que habrá dado el banco o caja al cliente. Todo ello con la máxima seguridad y con garantías en caso de que nos roben o perdamos el móvil.

La clave ahora va a estar en el precio del servicio. Los responsables de Bizum no han querido decir lo que nos van a cobrar por estas transferencias y pagos por móvil, argumentando que será una decisión de cada banco o Caja, como pasa ahora con las comisiones de los cajeros. Y además, la Comisión de la Competencia (CNMC) está vigilante, porque al ser un servicio que ofrecerán el 95% de los bancos, existe el riesgo de que se pongan de acuerdo para fijar las condiciones al cliente y no compitan de verdad entre ellos (como ha pasado con los cajeros).Otro problema va a estar en las tiendas: actualmente, muchas pymes no tienen tienda online y muchas de las tiendas físicas (un 25%) carecen todavía de TPV que admita el pago sin contacto (Contact less), por lo que tendrán que colocarse con urgencia para que Bizum avance.

El objetivo de la banca española con Bizum es que en 5 años canalice unos 10 millones de clientes, el 30% de los usuarios de la banca, con una media de 200 millones de operaciones al año, que moverían unos 6.000 millones de euros. Una apuesta difícil pero clave para la banca, que necesita reducir costes y oficinas y trasladar una gran parte de su operativa a la banca online y al móvil. De eso van a depender en buena medida sus resultados futuros. Pero mientras, los demás competidores no bancarios no están parados y van a seguir avanzando para “robar” a la banca una parte creciente de su negocio financiero, primero en EEUU y luego en Europa y España.

Precisamente, la multinacional de las telecomunicaciones Orange acaba de informar que va a lanzar un servicio de banca móvil, a principios de 2017 en Francia y en 2018 en España, Bélgica y Polonia. Para ello ha creado Orange Bank, comprando el 65% de Groupama Banque, con objeto de ofrecer a sus clientes telefónicos una completa oferta bancaria. Y este mismo verano, Telefónica Deutschland (la filial de Telefónica en Alemania) ha entrado también en el negocio de la banca móvil lanzando O2 Banking, una cuenta bancaria para sus clientes que comercializa junto con la entidad alemana Fidor Bank y que permite realizar múltiples operaciones bancarias, con créditos y tarjetas. En América, Telefónica también ofrece servicios financieros en Brasil y Perú. De momento, no los ofrece en España, para no “molestar” a sus dos principales accionistas, BBVA (6,96%) y CaixaBank (5,44%).Pero los expertos creen  que hacerlo será sólo cuestión de tiempo, como la ampliación de servicios bancarios de Vodafone. Y ya hay grandes empresas, como Inditex, que admiten el pago por móvil, mientras se espera que Google, Apple, Amazon o Facebook amplíen su oferta “bancaria”.

Así que la banca española se tendrá que tomar muy en serio el lanzamiento de Bizum y facilitar su implantación entre los usuarios, para sobrevivir en el futuro ante los gigantes de Internet y las telecos. De entrada, lo tienen difícil, por varias razones. Primera, porque los clientes de Google, Apple, Amazon o Facebook se cuentan por millones: hay 3.500 millones de internautas y 30 millones en España, cada vez más activos. Segunda, porque esas empresas conocen perfectamente a sus usuarios (aficiones, gastos, incluso su geolocalización), mucho mejor que la banca. Y tercera y fundamental, porque tienen una excelente imagen entre los internautas: muchos las consideran empresas que “defienden valores”, no un negocio más. Y eso supone una gran ventaja respecto a la banca, que tiene una pésima reputación en España, sobre todo tras este crisis (“la reputación de la banca está bajo mínimos.es un problema muy serio”, ha dicho el consejero delegado de CaixaBank, mientras la propia patronal AEB ha llegado a decir que “la banca corre el riesgo de perecer si no recupera la confianza del cliente”).

Vivimos enganchados a Internet y al móvil y las compras y pagos no podían quedar al margen. Se trata de un gran negocio por el que van a seguir peleando los grandes de Internet y las telecos mientras ahora lo intentan con más medios bancos y Cajas. Al final, unos y otros buscan ganar dinero con nuestras compras y transferencias. Y nos las van a poner cada vez más fáciles. La clave va a estar en ofrecer un servicio ágil, rápido y seguro, porque la seguridad es la principal preocupación de los usuarios. Pero ojo, deberíamos tener otra: no lanzarnos a comprar o mover dinero dándole sin pensar a la tecla del móvil. No gastar más porque ahora sea más fácil. Es "una gran tentación". Podemos acabar más endeudados con el móvil, como ya pasa con las tarjetas y los créditos rápidos. Ojo a “darle al dedo”: luego hay que pagarlo.

jueves, 19 de noviembre de 2015

Compramos mucho más por Internet


Esta Navidad se espera un tirón de ventas a través de Internet, para cerrar un año 2015 que será  récord para el “e-commerce”. Actualmente, uno de cada tres adultos españoles compra por la Red, el triple que en 2007, aunque todavía estamos por debajo de la media europea (41% adultos que compran). Pero los que compran, gastan cada vez más: este año se esperan 20.000 millones de ventas online, sólo superadas por Reino Unido, Alemania y Francia. Cara al futuro, los expertos confían que las ventas online sigan creciendo mucho, por comodidad, precio, los consumidores jóvenes y el auge de móviles y redes sociales. Eso sí, hace falta ayudar a las empresas (sobre todo a las pymes) para que se decidan a vender por Internet, porque sólo 1 de cada 6 empresas utilizan el comercio electrónico en España. Y también, informar a los consumidores de sus derechos en la Red, porque la mayoría los desconoce. Comprar online sí, pero con seguridad y sin fraudes. El mercado está en la Red. 
 

enrique ortega



A pesar de la crisis económica, las ventas por Internet no han dejado de crecer en todo el mundo: ya hay más de 1.300 millones de compradores online y este año 2015 se espera superar los 2 billones de euros de ventas a través de la Red, el doble que hace una década. En Europa, hay un 41% de consumidores que ya utilizan habitualmente Internet para comprar, la mitad de ellos en webs de otros países, lo que configura un “mercado mundial”. En España, el auge de Internet hace que el mercado online potencial sea tremendo: ya hay 28 millones de internautas (27,9 millones de españoles de 16 a 75 años que usan Internet alguna vez, según los datos del INE de octubre) y 22,2 millones de españoles que usan Internet a diario. O sea, que dos de cada tres adultos (64,3%) acceden cada día al escaparate de Internet en España.

Y cada día son más los que, estando en la Red, compran: 1 de cada 3 adultos (32,1%) han comprado por Internet en los últimos tres meses, según la última encuesta sobre Equipamiento y Uso de las Tecnologías de la Información del INE (octubre 2015). Son más de 11 millones de españoles, entre 16 y 75 años. Y este grupo de “internautas compradores” no ha dejado de crecer y se ha triplicado en la última década: si en 2006 compraban por Internet el 10% de los adultos españoles, en 2011 eran ya el 18,6%, en 2014 era el 27,5% y ahora ya estamos en el 32,1%. Y si contamos los que han comprado por Internet alguna vez en su vida, resulta que lo han hecho ya casi la mitad de españoles (16,5 millones, el 48% de los adultos).

Aunque ya son muchos los españoles que compran por Internet, todavía hay muchos menos compradores online que en Europa, donde el 41% de los adultos ya compran por la Red (y el 46% en los países del euro). Somos el país número 16 de la UE-28 en compras online, muy lejos de los líderes: Reino Unido (el 72% de adultos compran en la Red), Dinamarca (66%), Suecia y Luxemburgo (62%), más Alemania (61%), según datos de Eurostat (2014). Y estamos sólo por encima de los cuatro países de la Europa del sur (15% Italia, 20% Grecia, 17% Portugal y 23% Chipre) y de ocho países de la Europa del Este. Pero “la brecha” de compras online con Europa se ha reducido con la crisis: si en 2007, la relación de compradores online era del 13% (España) al 28% (UE-28), en 2014 la diferencia era menor (28-41%).

La media de compras online en España es todavía baja: 4 compras en los últimos tres meses, con un gasto medio de 70 euros por compra, según el INE. Pero crecen los que compran más que la media y como tenemos más población que la mayoría de países europeos, el balance final de compras es alto: 770 euros por adulto en 2014, el séptimo país del mundo por compras online y el tercero en Europa, tras Reino Unido (1.413 euros por adulto), Alemania (1124 euros) y Francia (1.012 euros), según el Digital Market Outlook 2015 de Statista.

Las ventas online han pegado un tirón en 2015, con un aumento del 24,5% en el primer trimestre (último dato oficial disponible, de la CNMC: poco “online”), alcanzando 4.455,7 millones de facturación trimestral, tras 65 millones de operaciones de compra (da una media de gasto de 65,5 euros por compra). ¿Qué se compra online? Los negocios que más mueven en la Red son el turismo (24.3% de las ventas, en agencias de viaje y billetes de avión), el marketing directo (5,4%), la ropa (5,4%: 7,2 millones de españoles compraron ropa por Internet el último año, según el INE), la venta de billetes de tren y autobús(3,8%),  las entradas para espectáculos y deportes (3,7%), la alimentación (3,5%) y los hoteles  (2,9%). Algo más de la mitad de las ventas online (57,2%) las hacen web españolas, que venden a españoles (39% de la facturación) y a compradores de otros países (18,2% de las ventas online de web españolas). Con todo, existe un desequilibrio de ventas a favor de las webs extranjeras: venden más a españoles (1.908 millones de euros) de lo que las webs españolas venden a extranjeros (809,9 millones), con lo que hay un “déficit digital” de 1.099 millones. Y crecen más las ventas de Webs extranjeras a españoles que las de Webs españolas a extranjeros.

Los que compran online con más frecuencia, en España y en todo el mundo, son los más jóvenes, los que tienen entre 16 y 30 años, según el estudio IAB 2015. La mayoría lo hacen desde un ordenador (83% de las compras), aunque están creciendo mucho más las compras por móvil (9%) y tablet (6%). La forma de pago online más habitual es PayPal (44% operaciones), seguida del pago con tarjeta (25% compras), siendo cada vez menos usado el pago contra reembolso. Y la mayoría de compras se hacen sin problemas: sólo el 9,1% tuvo retrasos en la entrega o problemas por defectos o diferencias en lo comprado.

Ahora, los expertos creen que esta Navidad marcará un récord de ventas por Internet: 3.500 millones (+20%), debido a la recuperación del consumo (aún pequeña), la proliferación de ofertas y el auge de los móviles: el 16% de los consumidores hará todas sus compras online, el 22,4% la mitad, el 19,6% una cuarta parte y el 14% menos del 25%, según el estudio de Showprive.com Navidad 2015. Y se estima que Internet se lleve al menos un tercio del presupuesto de gastos navideños, entre 200 y 250 euros para un tercio de los encuestados. La mayoría de las compras online esta Navidad serán en moda y complementos, gadgets tecnológicos, perfumería y joyería.

Cara al futuro, las estimaciones apuestan por cerrar un año 2015 récord y un gran salto hacia adelante del comercio online en los próximos años, apoyado en dos motores: los móviles y las redes sociales. Hoy, el móvil es imprescindible en la primera fase de la compra online (buscar, mirar y comparar), pero la operación se acaba haciendo en el ordenador de casa o del trabajo. Pero esto va a cambiar y se prevé que para 2019, el 45% de las ventas online se hagan a través del móvil, con la inestimable ayuda de la geolocalización (ofertas al móvil de tiendas próximas al potencial comprador). Y más en España, porque somos el 4º país del mundo con más penetración de smartphones (teléfonos inteligentes), un 85%, sólo por detrás de Singapur (89%), Corea del Sur (88%) y Noruega (87%). Otro frente de crecimiento del comercio online serán las redes sociales, de donde ya proceden hoy un 5% de las compras: las recomendaciones (y quejas) en Facebook o Twitter serán cada vez más decisivas.

Otras tendencias futuras del “e-commerce serán las ofertas a través de un entorno “multicanal”, es decir que las ventas se harán en tiendas físicas, canal telefónico y webs, con una estrategia global en la que el cliente podrá elegir dónde compra en cada momento (Amazon, por ejemplo, acaba de abrir su primera librería física en Seattle). Eso sí, el mercado online necesitará sus propias ofertas y reglas de juego, con una personalización cada vez mayor de las ofertas (lo ideal: “una tienda distinta para cada cliente”), lo que obliga a conocer muy bien a los clientes. Y eso pasa por un comercio online cada vez más complejo y profesionalizado, que exigirá fuertes inversiones y un gran tamaño y volumen de ventas, en perjuicio de las pymes.

De momento, el comercio online está muy centrado en los viajes y el turismo, la ropa, las entradas, libros y discos. Y hay sectores donde le cuesta entrar, como la alimentación, aunque Amazon acaba de abrir (29 septiembre) su supermercado online para vender alimentos no perecederos y productos de limpieza. Pero de momento, las ventas online de los grandes supermercados, desde Mercadona a Alcampo o El Corte Inglés, son bajas. En parte, porque los españoles estamos acostumbrados a comprar productos frescos y venderlos por Internet es muy complejo. Pero también porque no parece que los grandes supermercados apuesten de verdad por vender online. Y eso porque un sagrado principio de la distribución es fomentar que el consumidor compre más de lo que necesita, para lo que fomentan que el cliente se pasee por toda la tienda, cambiando periódicamente su distribución, para que compre más de lo que tenía pensado. Y eso, en la tienda online es más difícil de conseguir.

Con todo, parece evidente que las ventas online llegarán a todos los sectores, máxime cuando los jóvenes de hoy (nativos digitales) consigan tener empleos e ingresos más estables. Para entonces, España necesita avanzar en dos frentes: el de  las empresas que venden online y el de los consumidores que compran por Internet. En el primero, el reto es que haya más empresas españolas que vendan online, porque hoy sólo lo hacen 1 de cada 6, el 17,6% de las empresas con 10 o más empleados, según la última encuesta del INE sobre uso de las TIC y del comercio electrónico (2014 y primer trimestre 2015). Y las ventas online sólo suponen el 14,4% de las ventas totales de las empresas españolas, 1 de cada 7 euros vendidos. Y las empresas tampoco usan mucho Internet para comprar a sus proveedores: sólo lo hacen el 27,6% de las empresas y para la quinta parte de sus compras. Parece evidente que si quieren aumentar su productividad, una de las asignaturas pendientes de las empresas españolas es vender (y comprar) mucho más por Internet, un canal con menos costes.

El otro reto de España es mejorar el canal de venta online, para reducir las malas prácticas de venta que aún retraen a muchos internautas para comprar: ocultar los gastos de envío, dar escasa información del producto, dificultar la compra a través del móvil, descuidar la seguridad (en las transacciones y en la privacidad de los datos), no permitir varias formas de pago, dar escasa información del producto, no facilitar el contacto para informarse o reclamar, ofrecer los mismos precios que en la tienda física y obligar al comprador a registrarse, según un listado de “11 errores que no se deben cometer”, elaborado por Acens. De todos, la seguridad es el tema fundamental, el más valorado por los usuarios, que buscan cada vez más el sello de confianza online y se preocupan de que el pago sea seguro y de  lo que hagan con sus datos. Además, estos son los cuatro factores que más llevan a los internautas a abandonar una Web sin comprar, según el estudio IAB 2015: largos plazos de entrega, cobro de los envíos, formas complejas de pago y, sobre todo, que haya sobrecostes ocultos ("sorpresas" al pagar).

La verdad es que la seguridad y eficacia de las ventas por Internet ha mejorado mucho, pero aún hay malas experiencias y demasiados engaños y fallos, que urge corregir. Para ello hace falta una mayor vigilancia y control desde la Administración (hay poca coordinación entre el Gobierno central y las autonomías) y una mayor información a los usuarios sobre sus derechos online (ver esta Guía de derechos del consumidor online), derivados de la Directiva europea 2011/83/UE), que la mayoría desconoce (por ejemplo, que en 2014 se amplió de 7 a 14 días el periodo legal para cambiar un producto comprado por Internet). Una tarea en la que han de volcarse también las asociaciones de consumidores y de internautas, con más apoyo desde Bruselas y Madrid.

En resumen, que las ventas online tienen un gran futuro, por comodidad y precio y porque los consumidores que vienen son nativos digitales. Pero España aún está retrasada del comercio online y urge ayudar a las empresas y a los consumidores a “dar el salto digital”, porque es una garantía de una economía más dinámica y competitiva. Falta un Plan para promover el comercio electrónico con recursos y decisión política para implantarlo. Con seguridad y precio, los internautas responderán. El mercado está en la Red.

jueves, 5 de marzo de 2015

Enganchados al "smartphone" para todo


Barcelona es esta semana la capital mundial del móvil, con el Mobile World Congress. España es uno de los países con más móviles del mundo y el 85% son ya teléfonos inteligentes (smartphones), el mayor porcentaje en Europa y el cuarto del mundo. Y no es sólo que tengamos 43 millones de smartphones: lo relevante es que no podemos vivir sin este móvil inteligente, con el que más que hablar por teléfono, nos comunicamos vía Internet: mensajería instantánea, mails, envío de fotos y vídeos, redes sociales, juegos, noticias, música, vídeos, TV… Estamos tan enganchados al smartphone que uno de cada cuatro adultos lo miran más de 50 veces al día. Un aparato sin el que no podemos vivir. El problema es que a las telecos no les salen las cuentas: llevan cinco años perdiendo ingresos por la guerra de precios, y antes o después nos subirán las tarifas (lo acaba de advertir Vodafone en Barcelona: "subirá el móvil"). Y como estamos tan enganchados, tendremos que pagar lo que nos pidan.
 
enrique ortega

En España hay más móviles que habitantes: 51 millones de móviles a finales de 2014, según datos de la CNMC. Y de ellos, un 85% son ya teléfonos inteligentes (smartphones), según el informe “Consumo móvil en España 2014”, elaborado por Deloitte. Eso nos convierte en el cuarto país del mundo con más penetración de los smartphones, sólo por detrás de Singapur (89%), Corea del Sur (88%) y Noruega (87%). Y estamos muy por delante de la Unión Europea (71%), con más penetración de los móviles inteligentes que Reino Unido (76%), Francia o Alemania (67%), según el informe “La sociedad de la información en España 2014”, elaborado por la Fundación Telefónica. En España, el 88% de los teléfonos inteligentes son Android (el líder es Samsung) y el 7,5% son  de Apple (IOS).

El éxito de los smartphones ha permitido que el móvil sea el sistema más utilizado por los españoles para acceder a Internet, por primera vez en 2014: se conectan a la Red por el móvil el 81,7% de los hogares, frente al 72,7% por el portátil o tablet o el 53,5% con el ordenador de sobremesa. La gran revolución de Internet en España, donde 24,5 millones de personas se conectan ya cada semana, es el tirón del Internet móvil: es el modo de acceso de 20,2 millones de personas en 2014, casi el doble que en 2012 (10,4 millones), según la Fundación Telefónica. Y la forma preferida de conexión móvil es, como en la mayoría del mundo, a través de Wifi (59%, frente al 38% en 2013), siendo el 40% a través de redes (a pesar del 4G).

¿Para qué usamos el smartphone? Bueno, lo primero para hablar por teléfono (84%), pero esta función está bajando año tras año. Y cada vez usamos más el móvil para comunicarnos por otras vías: mensajería instantánea (ha pegado un salto hasta el 77% de uso y la utilizan ya  el 89% de los jóvenes 18-24 años), envío de mails (43%), acceso a redes sociales (42%), SMS (35%, ha caído estrepitosamente), envío de fotos o vídeos (7%) y llamadas VoIP (5%). Lo más destacado en 2014 ha sido la generalización de WhatsApp: el 98% de los smartphones lo tienen instalado y el 51,5 % lo usan diariamente, siendo España el país europeo que más utiliza WhatsApp, según un informe de la CNMC. Y el cuarto del mundo, sólo por detrás de Sudáfrica, Singapur y Hong Kong. La realidad es que el uso del WhatsApp (y Skype) se ha comido a los SMS (también porque eran más caros en España) y a las redes sociales, que crecen menos porque la juventud se comunica más por WhatsApp. Y a las telecos les está haciendo polvo, porque siguen cayendo las llamadas entre móviles.

Los  usuarios de smartphones se bajan cada día millones de aplicaciones, para multiplicar los usos de su móvil, desde navegadores a buscadores y apps para bajarse música, juegos, vídeos, ver películas, operar con su banco o buscar entradas, billetes de avión o viajes. De media, cada usuario de smartphones tiene instaladas 39 aplicaciones, según la Fundación Telefónica.  La mayoría busca que sean gratis, aunque también crecen las de pago. En el día a día, la mayoría utiliza el móvil para leer o descargar noticias (77,6%), participar en redes sociales (67,1%), acceder a la banca electrónica (49,2%) o vender cosas (13,4%).En general, el 43% de los usuarios utilizan el móvil para buscar información, el 66% para planificar sus viajes y el 25% para ver vídeos, según la Fundación Telefónica. Incluso, se piden por Internet el 36% de las citas médicas y se hacen un 63% de consultas con la Administración.

El smartphone no se utiliza todavía demasiado para comprar por Internet, aunque sí para informarse bien antes de hacer una compra física. En 2014, 14,9 millones de españoles realizaron alguna compra por Internet (1,9 millones por primera vez), un 32% de los internautas frente al 47% en Europa. Y muchos lo hicieron vía móvil. De hecho, los expertos creen que el futuro de las compras online está en el smartphone, sobre todo entre los jóvenes (18-34 años), que ya hacen la mitad de estas compras. Por eso, esperan que el comercio por móvil (m-commerce) crezca en España un 48% en 2015, cuatro veces lo previsto (+13%) para el comercio online (e-commerce), según un estudio de PayPal y la consultora Ipsos.

Otro reto pendiente para el smartphone son los pagos. España es el cuarto país europeo en la utilización de la banca móvil, tras Turquía, Holanda y Polonia: en 2014, un 48% de españoles utilizaron aplicaciones de banca móvil, para acceder a sus cuentas a través de Internet, según un estudio de ING. Pero la mayoría utiliza el móvil sólo para consultar las cuentas (50% usuarios) y pocos para mover dinero entre cuentas (11%), pagar facturas (8%) o hacer transferencias (3%), por temor a problemas de seguridad. Sin embargo, el futuro de la banca está en los teléfonos inteligentes, para lo que deberán invertir aún mucho en desarrollos, y ofrecer una operativa sencilla y segura. Otra gran potencialidad de los móviles es el pago directo en tiendas, algo poco desarrollado en España porque no todos los smartphones pueden hacerlo (necesitan la tecnología NFC) y porque aquí son bastante populares las VISA de pago sin contacto (hay 4,45 millones y somos el tercer país de Europa en estas tarjetas para pequeños pagos, tras Polonia y Reino Unido). Y también avanzan las transferencias vía móvil a través de PayPal. Cara a un futuro muy cercano, gigantes como Google, Apple, PayPal y Microsoft buscan quitar negocio a los bancos tradicionales a través del móvil.

Otro uso del smartphone es para los juegos online. En España hay ya 2 millones de jugadores vía Internet y la mitad al menos son jóvenes que juegan con su smartphone. Y más desde enero de este año, en que se han autorizado las tragaperras online. El problema es el grave riesgo de ludopatía, incluso para los adolescentes: se han detectado muchos casos de niños de 13 a 18 años que juegan online, utilizando el DNI y la tarjeta VISA de sus padres. Y por eso crecen los casos de adicción al juego online en hospitales y consultas médicas.

Para adicción, la que tenemos todos con el smartphone. Ya no es sólo que lo utilicemos para casi todo, desde mandar un WhatsApp a amigos y familiares a conectarnos a Facebook, comprar una entrada, preparar un viaje, ver el periódico o escuchar música. Es que nos pasamos el día consultándolo: 1 de cada 4 adultos miran su smartphone más de 50 veces al día, según el informe de la Fundación Telefónica. Y los jóvenes de 18 a 24 años, 75,6 veces al día, según el informe de Deloitte. Esto tiene implicaciones negativas en todos los ámbitos, desde la educación y el trabajo a la vida familiar y la conducción (cada vez hay más accidentes de tráfico por mirar un WhatsApp que nos llega conduciendo). Y hay médicos que ya tratan la adicción al móvil: no en vano, un 10% de jóvenes lo mira más de 100 veces al día

En cualquier caso, el smartphone ha cambiado nuestras vidas y ha venido para quedarse mucho tiempo: para 2020, el 90% de la población mundial tendrá un móvil y la mayoría serán smartphones más sofisticados. Veremos grandes cambios en los próximos años, sobre todo en pagos y servicios bancarios, vídeo y TV bajo demanda, educación y ocio. Todo apunta a móviles modulares, que ofrezcan más servicios a través de aparatos que se conecten con ellos, como apunta el Proyecto Ara de Google. Y móviles que estén conectados a las cosas, a nuestro hogar, a nuestros electrodomésticos y a nuestro coche, como una llave para hacer más cosas. Las posibilidades son casi infinitas y aún no podemos casi ni vislumbrarlas.

Pero como siempre, la innovación y el futuro hay que pagarlos. De momento, parece que tener un móvil inteligente nos sale bastante barato. Eso se debe a la tremenda competencia entre las telecos, que llevan cinco años con una guerra de ofertas y precios, que ha beneficiado mucho a los usuarios. Pero quizás hayamos llegado al límite: los ingresos de las telecos que operan en España se han desplomado un 35% entre 2010 y 2014, por el triple efecto de la bajada de tarifas (-50% en voz), la guerra de ofertas fijo-móvil-Internet y la pérdida de ingresos por el auge de WhatsApp y Skype. Y, en paralelo, necesitan hacer fuertes inversiones para extender y ampliar redes y ofrecer nuevos servicios. Una pinza que sólo se resuelve de una manera: consiguiendo más ingresos. Y ahí entramos nosotros, los usuarios.

De manera que, antes o después, las telecos empezarán a subirnos las tarifas, a cobrarnos más no tanto por la voz como por los datos, por los servicios, por los usos y descargas. Y más si el mercado lo acaparan "los tres grandes"  (Movistar, Vodafone y Orange), que controlan el 90% del mercado.  Lo acaba de advertir en Barcelona el consejero-delegado de Vodafone: "El móvil subirá en España". Es impepinable si no quieren irse a pique. Y ahí, nosotros tenemos un problema: estamos enganchados. Y nuestros hijos más. Así que podrán cobrarnos más fácilmente, aunque protestemos. Pero no podemos prescindir del móvil para casi todo. Nos tienen bien cogidos.